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EL ESPÍRITU
DE

SAN FRANCISCO DE SALES.

Sauli Fennes Ros Bebri .


Barcinone, of inn . 1946 .
Varios Prelados de España han concedido 2320 dias de indulgencia á
todos los que leyeren ú oyeren leer un capítulo ó página de cualquie
ra de las publicaciones de la LIBRERÍA RELIGIOSA.

Gal dramasina ?
. ‫ تو‬: .‫میرونده مهدویفر‬
EL ESPÍRITU
DR

SAN FRANCISCO DE SALES ,


OBISPO

Y PRÍNCIPE DE GINEBRA .
TRADUCIDO DEL FRANCÉS

por

D . SEBASTIAN DE JOCANO Y MADARIA .

he
430 pag

Con aprobacion del Ordinario.

101468
BARCELONA :
LIBRERÍA RELIGIOSA . — IMPRENTA DE PABLO RIERA ,
CALLE NUEVA DE SAN FRANCISCO, NÚM . 17 .

1856.
CENSURA .

Por comision del M . Ilire. Sr. D . Ramon de Ezenarro , Pbro.,


Doctor en Jurisprudencia , Dignidad de esta Santa Iglesia , y Vica
rio General del Excmo. é Ilmo. Sr. D . José Domingo Costa y Bor
rás, Obispo de Barcelona, he leido la obra que lleva por título :
El Espíritu de san Francisco de Sales, Obispo y Príncipe deGinebra .
Enamora , por cierto , atrae, cautiva , embelesa la sencillez uni
da á la solidez de las máximas y consejos del santo Obispo de Gine
bra. ¡ Qué dulzura en sus expresiones ! ¡ qué delicadeza y amabili
dad en su Irato ! ¡ qué alegría y exactitud en el cumplimiento de sus
santos deberes ! ¡qué dulce persuasion para inducir á cada cual á
cumplir con los suyos ! ¡qué celo por la salvacion de las almas jus
tas y pecadoras ! No hay edad , sexo ni condicion ; no hay una sola
persona , cualquiera que sea su estado , que no encuentre en el Es
píritu de san Francisco de Sales un consuelo en sus penas, un conse
jo en sus dudas , un lenitivo en sus dolores , un incentivo para pro
gresar en la virtud , ó para salir del vicio en que tal vez esté sumi
da . Parécele á uno que está viendo y oyendo al mismo Santo, al
gustar la suavidad de sus escritos en que tan al vivo supo retratar
la candidez de su alma, la afabilidad de su carácter y la ternura de
su paternal cariño para con las ovejas de su querida grey , y para
con las de los demás rebaños de la cristiandad toda , aun las que se
habian descarriado saliéndose del aprisco del supremo Pastor. ¡Qué
mucho, pues , que tuviese , ya en vida , la gloria de haber conver
tido y reincorporado á la Iglesia á unos setenta y dos mil obstina
dos herejes , muchos de ellos nobles , sábios , ó distinguidos por su
posicion social!
Lean , sí, lean los fieles dicha obra , y lejos de hallar en ella error
de ninguna especie , encontrarán , por el contrario , en la misma una
de las tantas cristalinas fuentes en que la Iglesia nuestra Madre pro
porciona a sus sedientos hijos la verdad pura , dogmática y moral.
Barcelona 29 de enero de 1856.
Fr. Jaime Roig , Pbro., Lector en Filosofía ,
de la Orden de Carmelitas Calzados ex
claustrados.

APROBACION .

Barcelona treinta y uno de enero de mil ochocientos cincuenta y


seis. En vista de la anterior censura , damos nuestra aprobacion pa
ra que se imprima esta obra .
DR. EZENARRO, Vicario General.
PRÓLOGO.
Para los que tienen noticia de san Francisco de Sales no es
necesario mas prefacio que el título de esta obra : él solo será
suficiente recomendacion . Pero en obsequio de los que no la
tengan parece conveniente dar aquí alguna idea del espíritu
de aquel gran Santo .
A la práctica de la virtud y de la devocion oponen muchos
la diferencia de estados y condiciones que hay en el mundo,
queriendo que a cada uno sirva de obstáculo la suya , para
practicar lo que Dios quiere y pide a todas. Si en esto dicen
lo que sienten , no advierten que Dios, que instituyó estasmis
mas diferencias , á todos dice por Jesucristo que seamos per
fectos como lo es su Majestad .
Otros quieren ser virtuosos y devotos , sin acertar á com
poner con la perfeccion cristiana las virtudes sociables , y aun
la sociedad misma; y de aquí procede tanto número de virtuo
sos y devotos ridículos, que presentando en sus personas una
virtud odiosa y agreste en lugar de amable y sociable , como
lo es en sí, se hacen despreciables á símismos, y que la vir
tud ande despreciada y extrañada de la sociedad .
No pocos ponen la virtud y la perfeccion en la multitud de
prácticas exteriores y verdaderamente devotas ; pero sin aca
bar de rendir todo su corazon , ni cuidar de encenderle mas
en hacer bien lo que hacen , que no en deseos de abarcar mas
de lo que pueden . Estos se fatigan sin llegar jamás al fin ; y
muchas veces aquellas pasiones que reservan en el corazon ,
se manifiestan por obras contrarias á las mismas prácticas de
votas, y á la virtud y perfeccion , que es elfin de todas ellas :
con lo cual son causa de que muchos, por lo malo vituperen
aun lo bueno.
Contra estas y semejantes ilusiones viene el Espíritu de san
Francisco de Sales, el cual con sus doctrinas y con sus ejem
plos nos enseña :
: 1 .° Que la virtud y la perfeccion cristiana no solo es com
patible con todos los estados y condiciones, sino que consis
tiendo en perfeccionarse cada uno en la suya , forma por con
siguiente el vínculo de union y la consonancia entre todas
ellas .
2 .° Que teniendo por único objeto el amor de Dios y del
prójimo , es amable y sociable , y la sal de toda buena so
ciedad .
3 .° Que no consiste en exterioridades , ni en la multitud
de devociones, sino precisamente en dedicar el corazon con
todos sus afectos al amor de Dios y del prójimo , y en per
feccionar mas y mas aquellas obras que se hacen .
Este es el espíritu de san Francisco de Sales : espíritu del
espíritu de Jesucristo , y por consiguiente enemigo de toda
singularidad , hazañería é impertinencia : espíritu de verdad,
dulce, suave, sencillo , prudente , sociable , franco y comun
para todos en Jesucristo .
Preséntase en esta obra como un jardin de flores, cuya va
riedad deleita , convida y excita al aprovechamiento . Pero el
que quisiere formar un ramillete de cierta y determinada es
pecie, hallará al fin un índice de materias por donde podrá
juntar las que apeteciere.
Las piezas que componen esta obra , son :
1 .? Un compendio de la vida del Santo .
2 . El cuerpo de toda la obra.
3 .° El método de vida cristiano y político que se propuso
el Santo estudiando en Padua .
4 .9 Un breve ejercicio para las mañanas .
La estimacion que esta obra tiene en otros países promete
que la tendrá aun mayor en el nuestro . El santísimo Padre
Benedicto XIV la cita con aprecio en su constitucion Pasto
ralis curae, diciéndonos que en el año de 1745 se habia im
preso por cuarta vez en el idioma italiano , y aun he visto
una de Padua de 1777 en el mismo idioma. Esto , y los bue
nos deseos de muchos que la conocen en su original francés ,
me han movido á traducirla . Dios quiera que produzca, para
mayor gloria suya y honra de su Santo , algun fruto en mí
y en mis prójimos.
COMPENDIO
DE LA VIDA

DE SAN FRANCISCO DE SALES.


0 -00

Entre el gran número de Santos , cuyas cualidades y acciones ad


miramos en la historia eclesiástica , se cuentan pocos de una virtud
tan constante como la de san Francisco de Sales. Desde la mas tier
na edad hasta los últimos momentos de su vida no se vió que afloja
se, ni se entibiase su ſervor ; antes, por el contrario , correspondió tan
fiel á las impresiones de la gracia , que pudo decirse que creciendo
del mismo modo en la edad que en la virtud , ambas caminaban co
mo por necesidad á paso igual , como si ambas tuviesen un mismo
principio .
Nació en 22 de agosto de 1567 en el castillo y casa solariega de
Sales , diócesis de Ginebra . Fueron sus padres Francisco , señor de
Sales , de una casa distinguida entre las mas nobles y mas antiguas
de Saboya, y madama Francisca de Sionas, de la no menos ilustre
de Charansonet.
Como su nacimiento fue á los siete meses despues de su concep
cion , costó mucha dificultad el conservarle y criarle ; pero sin em
bargo, en un cuerpo muy delicado se logró ver desde su primera
infancia un espíritu ya formado. Amó á Dios desde que comenzó á
conocerle , habiéndolo mostrado con admiracion de todos desde que
comenzó a hablar , pues las primeras palabras que pronunció su len
gua fueron estas : Dios y mimadre me quieren mucho.
Tan raro prodigio fue presagio feliz de lo mucho que sus padres
debian prometerse de aquel hijo ; y no se engañaron en las esperan
zas que concibieron de él, pues lograron aun mas de lo que imagi
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naron . Desde luego mostró una dulzura , una docilidad , un agrado
y una circunspeccion de que no son capaces los niños, generalmente
sujetos á los primerosmovimientos de la naturaleza : con lo cual en
aquella edad en que se tiene por mucho el instruir a los niños por
medio de algunos entretenimienlos, ponia Francisco toda su diver
sion y gusto en leer libros devotos, en acudir a la iglesia , asistir á
las pláticas de la doctrina cristiana, importunar á sus padres en fa
vor de los pobres , y en cercenar de su propio alimento cuanto podia
para socorrerlos.
Su inclinacion a los ejercicios de piedad , compatibles con su tier
na edad , no impidió que se descubriesen sus grandes disposiciones
para las letras humanas ; lo cualobligó a sus padres á enviarle luego
al colegio de Annecy , donde cultivados con el estudio los talentos del
espíritu , adelantó mucho en poco tiempo ; sin que ni la inclinacion
á la piedad le hubiese infundido fastidio al estudio , ni la aficion al
estudio hubiese resfriado jamás su fervor en la piedad. El primer
fruto que sacó de sus primeros estudios, fue conocer, que pues de
bia á Dios todo cuanto él era y sabia , al mismo Señor debia consa
grarlo todo sin la menor reserva. Asíresolvió ejecutarlo , y lo ejecutó
con efecto : pues sin que nadie le hubiese sugerido el pensamiento de
abrazar el estado eclesiástico, pidió la primera lonsura , y consintién
dolo su padre , la recibió al entrar en los doce años de su edad .
Encomendado Francisco por sus padres al cuidado de un sacer
dote virtuoso é instruido, llamado Juan de Aage, le enviaron poco
despues á París á continuar allí sus estudios. Aprendió la retórica y
la filosofía con los Jesuitas; y la teología , parte con estos mismos
Padres, y parte en la universidad de la Sorbona. Su principalmaestro
en esta facultad fue el P . Maldonado ; y Genebrardo le instruyó en
las lenguas, á las cuales se dedicó, movido principalmente del deseo
de entender las sagradas Escrituras, que eran su lectura ordinaria
y susmas apetecidas delicias.
Sola su continua aplicacion al estudio era capaz de ponerle á cu
bierto de los peligros á que podria exponerle la compañía de sus jó
venes condiscípulos ; pero para evitar con mas seguridad el hacer li
ga con ellos, no salia de su casa , como no fuese para la iglesia , ó
para la universidad .
La iglesia de San Esteban de los griegos le pareció el lugar mas
acomodado para orar con recogimiento ; por lo cual era la que mas
ne postradoa parte dela imadonna
frecuentaba , y allí fue donde postrado delante de la imágen de Ma
ría santísima hizo á esla Virgen Madre de Dios depositaria del voto
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con que se ligó de guardar perpétua castidad : resolucion á que le
movió el considerar que por este medio se ponia en mas estrecha
obligacion de guardarse continuamente de todo cuanto pudiese man
char la pureza de su corazon : á cuyas esperanzas correspondió libe
ralmente el Señor .
Pero antes de verse en la ocasion de tener que resistir aquellos
asaltos, contra que tan cuerdamente se apercibia , quiso Dios que
combatiese otro género de tentacion , que estaba muy lejos de pre
ver un joven que se habia consagrado y entregado en sus manos
sin la menor excepcion . Repentinamente cayeron sobre su espíritu
las tinieblas y la turbacion , apoderándose de su corazon la sequedad
y el fastidio en cuanto hacia : con lo cual todo aquello que hasta en
tonces habia tenido tanto atractivo para él, como eran los ejercicios
de piedad , la práctica de buenas obras, la meditacion , la oracion ,
el estudio, todo le disgustaba , todo le cansaba y le fastidiaba. Apro
vechóse de esta ocasion el demonio , autor de tan lerrible confusion ,
para levantar en su espíritu un pensamiento de desesperacion , el
mas temible que puede acometer a una alma que ama verdadera
mente á su Dios. Á sugestion del enemigo su imaginacion llegó á
sugerirle al jóven Francisco la idea que era del número de los ré
probos . ¿ Qué idea podia darse mas terrible , ni mas inopinada para
quien toda su vida se habia estado embriagando en la dulce espe
ranza de poseer algun dia y por toda la eternidad el objeto de su
amor ?
En tan triste situacion pasaba el santo jóven gimiendo y llorando
todo el tiempo que estaba á solas, sin que las visitas de algunos, á
quienes no podia negarse , le sirviesen de algun consuelo, antes bien
de mayor pena , por la precision en que le ponian de reprimir su do
lor : de cuyas resultas enfermó de talmanera , que ya se comenzó á
temer de su vida .
Pero Dios , que no permite que sus siervos sean tentados mas de
lo que pueden resistir , inspiró á Francisco el pensamiento de que
fuese á desahogar su afligido corazon en aquella misma iglesia don
de, como se ha dicho, habia hecho voto de castidad. Fué con efecto ,
y despues de haber implorado el patrocinio de la santísima Vírgen ,
para alcanzar del Señor la tranquilidad perdida , anegado en un mar
de amarguras aquel corazon todo dedicado a Dios, le pidió que , si su
desdicha era tanta que al cabo habia de ser condenado a aborrecerle
eternamente , le concediese á lo menos la gracia de amarle con todas
sus fuerzas por todo el tiempo y momentos de esta vida.
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· Yacómo no habia de oir Dios una oracion que salia de tal fondo
de caridad ? No era posible : la oyó , y en aquel mismo instante se
restituyó al corazon de Francisco la paz interior que deseaba ; y qui
tada la causa de todos sus males, volvió a su casa tan alegre, y re
bosando,por su semblante tanta salud , que su ayo y cuantos ya des
confiaban de su vida quedaron igualmente sorprendidos de admi
racion que de gozo por tan repentinamudanza .
· Esta victoria contra el demonio fue para el santo jóven como una
prenda segura de las no menos ilustres que en adelante conseguiria
delmundo y de la carne. Es bien sabido que en las academias en
que la juventud aprende los ejercicios de caballería hay tanta emu
lacion para distinguirse en el gusto á los placeres , como para aven
tajarse en el manejo y en la agilidad del cuerpo ; asimismo es noto
rio que la mayor parte de los que cursan el derecho no suele apli
carse tanto a la inteligencia de las leyes humanas , como á procurar
ocasiones de quebrantar las divinas: mas con todo eso, salió Fran
cisco de aquellos ejercicios , y de estas escuelas peligrosas, sin que
su pureza hubiese recibido la menor lesion .
· La obediencia debida á su padre le obligó en París á concurrir de
cuando en cuando á los ejercicios de caballería ; pero jamás inter
rumpió por eso en la menor cosa sus ejercicios de piedad , y de este
modo logró que su virtud se afirmase mas en medio de las conver
saciones libres , y del poder y eficacia con que la combaten los ejem
plos poco edificativos.
Aun fueron mas terribles los asaltos que tuvo que resistir en Pa
dua, á donde fúé por orden de su padre ; pero lo violento de las ten
taciones sirvió solo de dar mayor realce á su virtud . La gran repu
tacion y crédito de los maestros que enseñaban el derecho en aquella
universidad atraia á sus aulas un crecido número de estudiantes de
todas partes ; de suerte , que hallándose allí como reunida la corrup
cion de los jóvenes de todas las naciones de la Europa , era extrema.
damente contagiosa aquella ciudad para los de la edad y circunstan
cias de Francisco.
Pero mas celoso este de conservar la inocencia de su corazon que
de atesorar ciencias humanas en su entendimiento , consideró que,
pues estudiaba estas con los mas hábiles maestros, debia con ma
yor razon poner su alma bajo la direccion de un confesor el mas pio
y mas docto que pudiese encontrar, para estudiar la ciencia de los
Santos. Halló Francisco cuanto deseaba en el P. Posevino, célebre
jesuita , quien enamorado de la claridad de su ingenio y de la pu
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reza de sus costumbres , le dió algunas lecciones de teología , de las
cuales supo aprovecharse tanto el discípulo, que de ellas se sirvió
con el tiempo para convertir á los mas hábiles herejes.
Por su semblante y por todas susacciones se manifestaba la bondad
de su corazon , y esto le granjeaba el afecto de todos cuantos le tra
taban y veian ; de modo, que sostenido este carácter por la basa de
una virtud que se dejaba ver en su semblante , infundia desde lue
go , aun en los jóvenes libertinos con quienes le era forzoso tratar,
un respeto que los contenia en su presencia . Pero algunos de estos,
viéndose confundidos de lasmudas reprensiones con que la conducta
del santo mancebo les acusaba su mala vida , y resentidos de no po
der atraerle á sus desórdenes , hicieron como punto de honra el se
ducirle ; para lo cual no habiendo bastado las claras persuasiones,
tuvieron que recurrir a solapados artificios.
Con pretexto , pues, de una política atencion , lograron que fuese
á visitar con ellos á una dama cortesana , á quien el inocente jóven
estaba muy lejos de conocer por tal. Pasado un rato en conversacion
indiferente , cado uno de aquellos falsos amigos fingió alguna preci
sion , con que uno tras otro dejaron insensiblemente a Francisco so
lo , y expuesto a los halagos y solicitaciones de aquella infamemu
jer. No era bastante la mansedumbre de Francisco para contener los
excesos á que llegó aquella furia ; y por tanto , sobresaltada y asal
tada su castidad , tuvo que echarmano de la fuerza , que fue la única
vez que en toda su vida se le vió manejar las armas de la violencia .
Tomó, pues , un tizon encendido , y arrojando de sí con fortaleza á
aquella enemiga de su pudor, tomó la puerta , dejándola tan corrida
del inesperado éxito de su empeño , comodebiera haberlo estado de
solo meditarle .
Aunque fueron exquisitas las precauciones que tomódespues con
tra semejantes peligros, no bastaron para librarle de otro á quenue
vamente se vió expuesto ; pero la victoria en este fue aun mas glo
riosa, y su triunfo mas completo que en el primero ; pues no solo
burló los lazos que le armaron , sino que haciendo presente á la que
intentó corromperle , que Dios la estaba mirando, primero la contu
vo, y pasando despues á ponderarla la fealdad de su accion , la hizo
concebir tal pesar, que la dejó convertida .
Vencidos los enemigos exteriores, juzgó ser necesario desarmar
los ; y reflexionando que el medio de que se habian valido para in
tentar derribarle habia sido la peligrosa rebelion de la carne, tomó
el partido de reducir la suya á tal grado de debilidad , que fuese in
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capaz de rebelarse. Á este fin puso por obra todos cuantos inocentes
artificios le pudo dictar la ingeniosa penitencia para domar su cuer
po ; y llevó á tal extremo la aspereza con que le trataba , que cayó
en una peligrosa enfermedad , que se temió no acabase sino con la
muerte ; pero quiso Dios conservar aquella vida que con el tiempo
habia de emplearse en la conservacion y aumentos de su Iglesia .
Libre de aquella enfermedad , y restablecido perfectamente , reci
bió el grado de doctor en leyes con aplauso de toda la universidad
de Padua. Salió de aquella ciudad para Roma á visitar el sepulcro
de los santos Apóstoles : pasó despues á practicar la misma diligen
cią á la santa Casa de Loreto , donde renovó el voto de castidad ; y
cumplidas con esto las promesas que habia hecho , y eran el objeto
de estos viajes , se restituyó inmediatamente a la casa de sus padres
y al seno de su familia. .
Viendo su padre un joven tan completo , y que en él podia pro
meterse el mayor lustre y elevacion de su casa , formó altos proyec
tos para colocarle en el siglo ; pero eran muy distintas las miras de
Francisco, el cual , aunque desde su primera edad habia escogido al
Señor por su herencia , supo ocultarlo basta tanto que fue recibido
abogado en el senado de Chamberí , y que sus padres y parientes le
propusieron un matrimonio correspondiente a su mérito y distingui
do nacimiento . "
Entonces fue cuando declaró su resolucion de abrazar el estado
eclesiástico . Sobresaltóse su padre , y aun se apesadumbró al oirlo ;
pero su piedad y religion le hicieron ver claramente que los grandes
talentos de Francisco solo venian de Dios, y de consiguiente queno
debia él impedir que los emplease en honra y gloria de Aquel de
quien su hijo los habia recibido : con lo que prestó su consentimiento
para que llevase á efecto una resolucion , que juzgó prudentemente
haber sido inspirada del Señor.
Mas de sesenta años habia que los Calvinistas, habiéndose apo
derado de Ginebra , habian expelido de aquella ciudad á Pedro de
Baume, obispo que á la sazon era deaquella diócesis , el cual se re
tiró á Annecy , donde estableció su silla. Ocupábala Pedro Granerio
al tiempo que Francisco declaró su vocacion ; y como vacase luego
la dignidad de prepósito de aquella iglesia , se confirió inmediata
mente á Francisco, á quien se expidieron las bulas en 7 de marzo
del año octavo del pontificado de Clemente VIII. Aun no habia re
cibido el nuevo Prepósito los sagrados órdenes; mas no por eso dejó
de salir inmediatamente de casa de sus padres, para ir á residir su
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dignidad. Recibióle su Obispo con grandes demostraciones de cari
ño, llenándose de gozo al verle confirmar con su piedad , con su pru
dencia y su doctrina la gran estimacion que habia hecho de su per
sona cuando le conoció en Roma. .
· Promovido Francisco a los sagrados órdenes , luego que recibió el
de diácono , consideró el Obispo que no debia dilatar el emplear á
beneficio de los pueblos los grandes talentos que advertia en él para
la predicacion ; y así le destino á este minişterio .
Por aquel tiempo le ofreció segunda vez el Duque de Saboya una
plaza en el senado de Chamberí; pero como el celoso ministro de
Jesucristo habia aprendido de san Pablo , que un hombre ya emplea
do en elservicio de Dios no debe distraerse al tumulto de los nego
cios del siglo ,creyó de su obligacion excusarse de recibir esta honra ,
para desempeñar la mision á que le habia destinado su Obispo : y
en efecto , desechó aquella , y emprendió esta con maravilloso suce
so , como lo manifestó el gran número de conversiones que logró en
el discurso de dos años. Esto mismo le calificó de capaz de mayores
empresas de esta línea ; y así, luego que el Obispo le ordenó de pres -
bítero , le puso por cabeza de una mision que destinó al Chablais,
para reducir al gremio de la Iglesia los pueblos deaquella provincia .
El éxito de esta mision se miraba como muy incierto ; porque al
cabo de setenta años que Lutero , y tras de él Calvino , habian in
festado con sus errores aquellos pueblos , apenas habia quedado en
ellos algun rastro de Catolicismo. Pero arrebatado Francisco deaquel
celo apostólico que le devoraba , y sostenido con la autoridad del
Duque de Saboya , partió primeramente á Thonon , capital de aque
lla provincia ; y a pesar de la oposicion que encontró en sus habi
tantes, comenzó a trabajar en la instruccion de aquellas ovejas des
carriadas, sin mas compañero que su pariente Luis de Sales , canó
nigo de Ginebra . Las amenazas , las injurias, las calumnias, los in
sultos, los evidentes peligros que muchas veces corrió su vida, nada
fue bastante á estorbarle para predicar continuamente en público, y
prestarse á conferencias particulares con mucha frecuencia : y si al
gunas veces el furor de la persecucion le precisó á ocultarse á la vio
lencia de los herejes , se retiraba á los bosques; y muchas se vió
obligado a esconderse en los hornos y debajo de las ruinas y los
hielos.
Almenor vislumbre de serenidad , volvia á aparecer en el campo
de batalla con igual valor que al principio : con que junta la uncion
de sus persuasiones a la fuerza irresistible de la verdad que predi
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caba , le hicieron al fin adelantar tanto, quemereció que el Papa le
diese gracias por un Breve particular y que el Duque de Saboya le
llamase para consultar los medios de extirpar enteramente la herejía
en aquella provincia , donde habia logrado ya tantas conversiones.
Halló aquel Príncipe en el Prepósito de Annecy todo aquello y mas
de lo que ya le habia anticipado la fama : admiró la gran prudencia
de Francisco en las acertadas disposiciones que le propuso para la
ejecucion de sus intentos , y despues de haberle prometido auxiliar
con todo su poder, partió el celoso misionero á poner fin á la obra
que ya tenia muy adelantada .
Lo primero que hizo fue restablecer las parroquias, y poner curas
en todos los lugares de donde los Calvinistas los habian expelido : y
siguiendo el plan acordado con el Duque , les señaló rentas, compe
lentes para su manutencion . En seguida , superando y venciendo las
dificultades que levantaba el furor de los mas sediciosos herejes , hizo
reparar en Thonon la iglesia de San Hipólito , en la cual celebró por
la primera vez el santo sacrificio de la misa la noche de Navidad,
mirándola desde entonces como'á su iglesia parroquial , y á sí como
cura propio de ella .
Hasta entonces le habia sido forzoso ir todos los dias al castillo de
Alinges á decir misa , teniendo que atravesar para ello el caudaloso
rio Duranzo , en lo cual no se le ofrecia la menor dificultad , aun
cuando iba cubierto de hielos ; pues sin mas barco que un pedazo de
madero, y haciendo de sus brazos y piernas timon y remo, pasaba y
repasaba el rio cada dia con la misma serenidad que si fuera por
puente ó barca .
Algun tiempo despues de lo referido recibió segundo Breve del
Papa , en que Su Santidad le encargaba nuevamente que procurase
convertir á Teodoro de Beza , discípulo de Calvino , y el mas hábil
ministro de los de la pretendida Reforma : lo cual no habia podido
emprender antes, porque las circunstancias que ocurrieron no ha
bian permitido una empresa de este tamaño. Para ejecutar las órde
Des del Papa entró Francisco en Ginebra , donde se hallaba Beza , y
le propuso que tuviesen juntos algunas conferencias, las que aceptó
el ministro . No tardó mucho Francisco en convencerle , tocándole
lan vivamente el corazon , que le hizo derramar lágrimas; pero no
luvo Francisco el consuelo de convertirle ; porque el Señor , por sus
ocultos juicios , suele entregar á los que oprimen la verdad con la
injusticia , en manos de las pasiones de sus corazones corrompidos.
Mas no dejó Dios de premiar á su siervo , endulzándole la pena
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que padeció de la obstinacion de Beza , con los abundantes frutos
que derramó sobre sus tareas en el Chablais, y en los territorios de
Ternier y de Gayllard . Aun mas copiosos los produjo el don demi.
lagros que le concedió el Señor; pudiendo contarse entre los mas
ilustres prodigios todo lo que hizo en la ciudad de Thonon por todo
el tiempo que la afligió una terrible peste. A cada instante arrostró
la muerte , sin que la que veia de los muchos que le acompañaban á
visitar a los apestados hubiese sido capaz de resfriar en un ápice la
caridad que continuamente ejercitaba con los afligidos ; antes bien,
como si el ardor de su celo hubiese purificado el aire de toda la ma
lignidad con que inficionaba á los demás, atendia el dia y noche á
confesar los moribundos, y administrarles los santos Sacramentos,
persuadiéndoles a la paciencia y á la resignacion en la voluntad de
Dios ; y aplicando en fin sus propias manos al socorro y alivio aun
de las necesidades corporales de los enfermos. .
Á la eficaz persuasion de estos prodigios de verdadera caridad no
pudieron resistir aun los mas obstinados y adictos al partido protes
tante , particularmente cuando supieron que se habia excusado Fran
cisco á recibir algunos socorros de dinero que le ofrecia el Obispo de
Ginebra. Con esto se le aficionaron los corazones de todos , siendo la
docilidad de los pueblos el mejor panegirico de aquellas heróicas ac
ciones, que dieron á sus palabras toda la eficacia que de ellas podia
desearse .
Con ocasion de pasar por Thonon de vuelta para Roma el carde
nal deMédicis , legado del Papa en Francia , acudieron á aquella
ciudad el Obispo de Ginebra y el Duque de Saboya , y todos fueron
fieles testigos de lasmaravillas de Francisco ; por lo que, despues de
haber dado a Dios las debidas gracias,manifestaron al santo misio
nero todas las señales de gratitud que merecian servicios tan impor
tantes.
No fue el menor de ellos el de haber sabido defenderlos, despues
de hechos , contra el empeño de los diputados de Ginebra ; los cuales
acudieron alDuque de Saboya , durante su estancia en Thonon, pre
tendiendo con razones políticas atraerle á que revocase una parte de
los edictos que habia expedido , por los cuales habia mandado salir
del Chablais a todos los ministros de la nueva secta . Pero el no me
nos político que animoso misionero defendió sus trabajos y la gloria
de Dios con tanto acierto , que hizo inútiles todos los esfuerzos de los
contrarios. Para entonces ya el Obispo habia vuelto a su residencia
de Annecy , y poco despues que el Duque salió de Thonon , llamó
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aquel Prelado a Francisco , y despues de haberse informado por el
del estado en que habian quedado los negocios tocantes a la mision
del Chablais , le manifestó la resolucion que habia lomado de ele
girle por su coadjutor en el obispado.
A terrado el santo Presbítero de tan inesperada propuesta , pidió
ocho dias para reflexionar sobre ella ; en cuyo tiempo, por una parte
su oracion , y por otra las instancias del Duque y las del Obispo ,
apoyadas en poderosas razones de conveniencia para la Religion , le
dieron a entender que Dios le hablaba por boca de aquellos en quie
nes reconocia su autoridad ; y hubo de someterse á su voluntad,mar
chando consiguientemente á Roma á recibir la bendicion del Papa.
Como Su Santidad se hallaba ya informado por el cardenal de Mé
dicis del singular mérito de Francisco , le recibió con las mayores
demostraciones de aprecio ; y no por examinar la suficiencia del
nuevo coadjutor, sino únicamente por honrarle , quiso que en su
presencia y la de gran número de cardenales respondiese á muchas
preguntas relativas al sagrado ministerio que habia de recibir á su
cargo. Hizolo Francisco , y le oyeron todos con general aplauso, ha
biendo merecido al Papa que abrazándole con amor de padre , ledi
jese estas palabras de los Proverbios : Bebe, hijo mio, de las aguasde
tu cisterna ; y haz que estas aguas se derramen por las plazas, para que
todos beban abundantemente .
Todo el tiempo que se mantuvo en Roma se ocupó en disponer los
medios de restablecer enteramente la fe en la diócesis de Ginebra ,
para lo cual asistió á varias conferencias con los cardenales ; los cua
les no pudieron menos de admirar su prudencia y su virtud , parti
cularmente el gran Baronio , que no tuvo reparo en decir que no ha
bia pecado Adan en este santoministro de Jesucristo . Además de las
bulas de su coadjutoría , que no le merecieron la menor diligencia ,
obtuvo cuanto pidió para el fin de restablecer la religion católica,
que era lo que únicamente negociaba.
Pero lo que no pudomenos de concederle el Papa , con una admi
racion igual á su desinterés, fue el dejarle en su mano lo que pidió
con grande instancia , que era extinguir un derecho que, aunque fun
dado en la costumbre, parecia odioso al desinteresado celo de este
verdadero pastor del rebaño de Jesucristo . Este que llamaban dere
cho consistia en que los obispos deGinebra sucedian en la herencia de
los bienes de todos aquellos diocesanos suyos que morian sin hijos,
con lo cual privaban a los parientes inmediatos de unos bienes, que
por el orden natural debian recaer en ellos, y aumentaban el nú
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mero de los pobres con la buena intencion de tener mas con que so
correrlos. .
Habiendo vueltó á Turin , obtuvo del Duque de Sabova, que se
registrasen las bulas que traia de Roma , venciendo para ello lasmu
chas oposiciones y embarazos que se le suscitaron ; pero cuando pen
saba recoger los frutos que se habia prometido, mediante el favor de
estas bulas, sobrevino por desgracia la guerra que declaró Enri
que IV de Francia al Duque de Saboya ; cuyo acaecimiento le causó
nuevos embarazos que le obligaron á tomar nuevas medidas : pues
los oficiales protestantes , de que habia gran número en el ejército
francés, maltrataban sin elmenor miramiento ni excepcion á los Ca
tólicos , y particularmente a los sacerdotes, reduciendo además á ce
nizas las iglesias y monasterios . Para contener estas crueldades em
pleó Francisco toda su habilidad y crédito ; y á fuerza de instancias
consiguió del Rey que prohibiese con pena de muerte tales excesos.
Libre de este cuidado, y no obstante los demás que trae consigo
la guerra , emprendió una mision en la diócesis de Ginebra , logran
do en el tiempo de estas turbaciones restablecer hasta treinta y cinco
parroquias. En una de sus apostólicas salidas fue prisionero de una
partida de franceses que le condujo al Marqués de Vitri que man
daba en aquellos contornos , de quien fue recibido y despachado li
bre y honrosamente .
Por el tratado de paz en que terminó esta guerra , quedó por el
Rey de Francia el territorio deGex ; y como viese Francisco que do
minaban allí los herejes , su celo le hizo volar a París en prosecucion
de los intereses de la fe , y los manejó con tal destreza , que a pesar
de lasmáximas de la política mundana , que eran las reglas de los
ministros de Estado, consiguió del religioso Príncipe todo cuanto de
seaba en favor de los Católicos.
Habia mucho tiempo que la reputacion de Francisco habia dado
en Francia la mas alta idea de sus virtudes y talentos : con lo que
luego que se supo que estaba en París , todos se apresuraban por co
nocerle , y se gloriaban despues de haberle conocido . Las duquesas
de Mercurio y de Longueville se pusieron bajo de su direccion espi
ritual; y habiendo enviudado la primera por muerte de Felipe Ma
nuel de Lorena, duque de Mercurio , pidió al coadjutor de Gine
bra que se encargase de la oracion fúnebre de su esposo . "Dijola en
efecto en la iglesia de París el dia 27 de abril de 1602 , introdu
ciendo en ella toda la sencillez y reflexiones piadosas que pueden
desearse para que sean perfectas y de provecho las oraciones de este
2*
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género . El cardenal de Berulle le empeñó á que le ayudase en el
proyecto que tenia de establecer la congregacion de clérigos delOra
torio , y de llevar á Francia las Carmelitas descalzas . Predicó la Cua
resma en la capilla real de París, donde reinaban todos los desórde
nes que trae consigo el libertinaje , y mantiene y fomenta la herejía .
Hizolo Francisco sin disfrazar ni debilitar la verdad que predicaba,
como buen ministro de ella ; y entre otras conversiones logró la de
la condesa de Perdrieuville , nomenos distinguida por su talento que
por su cuna : la cual, convencida por las razones y fervoroso celo del
predicador, renunció los errores de Calvino , de que era una de las
mas acérrimas defensoras. En suma, nunca bajaba del púlpito , que
no fuese llevando tras sí multitud de almas, que pedian , unas ids
truirse en los dogmas de la Religion y en los caminos del Señor,
y otras reconciliarse con Dios por la penitencia .
Estaba el Rey á esta sazon en Fontainebleau , pero a la fama de
lo que sucedia entró en deseo de oirle ; oyóle á su vuelta á París , y
quedó tan movido de la elocuencia y discursos del predicador , que
no satisfecho con oirle como tal , le consultaba los asuntos de su con
ciencia , haciendo de él tal estimacion , que para que se quedase en
su reino, le ofreció uno de los principales obispados , y una pension
de cuatro mil libras. Pero Francisco supo agradecer al Rey susmer
cedes, y excusarse cortesanamente á recibirlas, dejándole no solo
contento sino admirado de tan no visto desinterés.
Al pasó que los buenos celebraban los singulares honores que
aquel gran Rey dispensaba al mérito de Francisco, la envidia de al
gunos cortesanos le fraguó una terrible calumnia para derribarle de la
gracia delRey, sugiriendo á este que la venida de Francisco á Fran
cia tenia por objeto renovar la conspiracion del mariscal de Biron .
Llegó al santo ministro de Jesucristo la noticia de esta calumnia
al preciso momento en que iba á subir al púlpito ; pero como su apa
cible tranquilidad estribaba en la sólida basa de la inocencia , no
solo no se alteró de verse acusado de tan atroz delito , sino que pre
dicó con la misma dulzura , fuerza y serenidad de espíritu que acos
tumbraba , y en concluyendo su sermon , partió inmediatamente á
presentarse y defenderse delante del Rey . Apenas aquel gran Prín
cipe oyó las primeras palabras, por donde pudo inferir lo que Fran
cisco le queria decir , cuando le interrumpió , asegurándole que lo
que le habian dicho no le habia dado la menor sospecha de él: le
ratificó su confianza , y despues de haberse retirado , hizo el mismo
Rey públicamente el mas alto elogio de Francisco .
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Concluidos felizmente los negocios , y colmado de honras y favo
res del Rey, dejó Francisco la corte y ciudad de París llenas de es
timacion y respeto a su persona, y partió para Annecy, en cuyo viaje
recibió la noticia del fallecimiento del obispo Granerio . Hubiera ce
lebrado poder llegar á sus exequias; pero no permitiéndoselo la dis
tancia y corto tiempo , se vió precisado á retirarse inmediatamente al
castillo de Sales , para prepararse á su consagracion . Duró veinte
dias esta preparacion y retiro , que hizo bajo la direccion del P . Tou
nier, jesuita ; y al cabo de este tiempo le consagró el dia 8 de di
ciembre el Ilmo. Sr. Vespasiano Grimaldi, arzobispo de Viena, asis.
lido de los Obispos de Saint- Paul y de Damasco en la iglesia de Tor
rens, donde habia sido bautizado , y donde residia su madre. Con
currió á esta ceremonia gran número de eclesiásticos y nobles, que
ocho dias despues le acompañaron a su entrada en Annecy. A la ma
ñana inmediata á su llegada , que fue el domingo tercero de Ad
viento , dió principio a las funciones de su nuevo ministerio con la
mas importante y la principal de un obispo ,esto es, predicando élmis
mo la palabra de Dios á su pueblo : obligacion que cumplió cons
tante y fielmente hasta los últimos dias de su vida.
Sabiendo que el pastor debe ser elmodelo de su rebaño, se pres
cribió á sí inismo una regla de vida que observó constantemente ;
entablando en su casa un método de gobierno del cual no permitió
que nadie se apartase . Susvestidos eran sencillos y aseados sin afec
tacion : no gastaba seda , ni salia sin roquete y muceta ; rezaba el
oficio divino con la cabeza descubierta y de rodillas; celebrabamisa
todos los dias, asistia todos los domingos y fiestas á los oficios de la
catedral; y cada año se retiraba á ejercicios por diez dias.
En su casa se vivia con tanto órden y regularidad como en un
claustro : para levantarse por la mañana , hacer oracion en comuni
dad , oir misa , comer, recrearse y recogerse , habia sus horas seña
ladas. Para quitar á los eclesiásticos todo pretexto de tener en sus
casas á sus parientas, aun las mas cercanas, se privó á sí mismo del
consuelo de tener a su madre en su palacio. Toda su familia y casa
consistia en dos capellanes limosneros, dos ayudas de cámara , el uno
de ellos para recibir y acompañar á los que viniesen á visitarle , un
criado para el servicio comun , otro para guisar la comida , y otro
para el aseo y limpieza de la casa . Su mesa era frugal. Se leia algun
buen libro hasta mitad de comida ó cena , y el resto se pasaba en al
guna conversacion honesta , gustosa y edificativa.
La reforma de costumbres en los pueblos de su diócesis comenzó
- 22 - :
por reprimir en cuanto pudo el exceso y alboroto estrepitoso de las
diversiones públicas. Mandó que se expusiese el santísimo Sacra
mento durante el carnaval, y predicó élmismo en estos dias de es
cándalo ; por cuyo medio apartó á muchos de los placeres ilícitos, á
que en tal tiempo es muy comun el entregarse pretendiendo ser obli
gacion de buena crianza . Hizo que se explicase el Catecismo diaria
mente por la Cuaresma y todos los domingos y fiestas del año. Es
tableció un examen sinodal, en donde por concurso se proveyesen
los curatos en los opositores mas aplos para desempeñarlos. Fundó.
cofradías del santísimo Sacramento para excitar y mantener en la fe
á los Católicos contra los errores de los Calvinistas. Juntó luego que
pudo un sínodo de los curas de su diócesis , en el cual formó un ri
tual para la administracion de los santos Sacramentos.
Despues que puso conveniente remedio , en cuanto estaba de su
parte , contra los males mas urgentes , partió para Turin á solicitar del
Duque de Saboya la perfeccion de la obra de extirpar el Calvinismo
en sus Estados. Su detencion en aquella corle no fue larga , pero no
dejó de hacer gran fruto en ella , demodo que el Duque, que lo veia ,
quiso detenerle por mas tiempo ; pero llamándole á otra parte los ne
gocios de la Iglesia , tuvo que permitirle ir á componer una gran
controversia suscitada entre el cabildo de su iglesia y la colegiata de
Annecy, y pasar despues á Gex á pedir al Duque de Bellegarde, que
mandaba allí por el rey Enrique IV, que pusiese en ejecucion los
edictos que este Príncipe le habia concedido para el restablecimiento
de la fe católica en todo aquel territorio .
Concluyó el santo Obispo felizmente ambas cosas; pero con mú
chas ventajas la empresa deGex , pues ayudada la autoridad con los
discursos y ejemplos, logró la conversion demuchos y entre ellos la
de dos caballeros de la casa del Duque de Bellegarde ; suceso que ir
rito de tal modo a los ministros calvinistas, que no hallando modo
mas seguro para contener los progresos que hacia el santo Obispo,
que el de quitarle la vida , encargaron á uno que lo hiciese con ve
neno. Consumaron ellos en efecto su malicia ; pero Dios, que velaba
sobre la conservacion de la vida del pastor de su rebaño , se la li
bertó , a pesar de la violencia del tósigo y de sus dolorosos efectos.
Después de haberse recuperado , sacó del delito mismo de sus ene
migos el mas poderoso motivo y elmedio de emplearse con mas fer
vor en convertirlos, llenóles de caricias y de beneficios ; y con este
acto heróico de caridad , poco conocido de ellos , les dió tan alta idea
de la fe católica , que se convencieron de que no podian errar en
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abrazar la Religion que profesaba un hombre tan lleno del espírita
del Cristianismo.
A esta importante conversion se siguieron las de un infinito nú
mero de personas de todas clases en el territorio de Gex ; y aunque
parece que sola su constante aplicacion a la conversion de los here
jes bastaba para ocupar todo su celo , no dejó por eso de extenderle .
al mismo tiempo a la reforma de la abadía de Six , cuyos monjes y
abad, exentos de la jurisdiccion ordinaria , se persuadian á que el
Obispo no tenia derecho , ni aun para escandalizarse de sus desórde
nes. latentó Francisco esta penosa y delicada empresa , y la consi
guió ; con que en poco tiempo floreció en aquella casa la observan
cia monástica , y la conserva aun hoy con grande edificacion .
Apenas acabó esta grande obra , hizo otra de distinto género en
el contorno de aquella abadía , donde la violencia de las aguas, que
en una tempestad caian como rios , hizo que se desgajasen las rocas
de aquellas escarpadas montañas, y que rodando impetuosamente
hasta el valle , arruinasen las casas de muchos lugares con muerte
de algunos de sus habitadores y ganados, encerrando el resto en los
vacíos que fueron dejando las peñas amontonadas unas sobre otras.
No bien llegó á los oidos del caritativo Pastor aquella desolacion ,
cuando acudió prontamente al socorro de sus ovejas, sepultándose ,
digámoslo así, en las cavernas donde aquellos infelices solo aguar
daban el socorro de la muerte . Dióles Francisco el quede pronto ne
cesitaban para el alma y para el cuerpo , y á donde no alcanzaban
sus facultades alcanzó su caridad , para solicitar y obtener del Du
que en favor de ellos la exencion de tributos por veinte años.
Considerando ya que el estado de su diócesis le permitia ausen
tarse por poco tiempo , no le pareció decente resistirsemas a las fer
vorosas instancias del parlamento de Dijon , sobre que fuese á pre
dicar la Cuaresma en aquella ciudad , para lo que habia solicitado
con empeño, y obtenido el permiso del duque de Saboya. La bendi.
cion que Dios echó abundantemente sobre las fatigas evangélicas del
Obispo de Ginebra , fue clara demostracion de que el Señor queria
que los extraños se aprovechasen de un celo , que era muy extendido
para estar siempre limitado á una sola diócesis . Vióse una notable
mudanza en las costumbres de todas clases deaquella floreciente ciu
dad , y el predicador por su parte no mostraba hallar descanso de
las fatigas del púlpito sino entregándose á las del confesonario, don
de oia indistintamente á cuantos acudian, sin apartarsemas que para
comunicar sus sábias instrucciones a los monasterios. El tiempo que
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le restaba era para consolar y auxiliar á los moribundos , si le avi
saban que habia alguno ; ó para èesponder a los que venian á con
sultarle en particular, pues a todos recibia sin distincion.
En esta Cuaresma fue cuando el Santo conoció a la Baronesa de
Chantal , que habia ido de intento á Dijon á oirle , y cuya gran pie
· dad , conducida por esta resplandeciente antorcha , ha producido y
produce hasta en nuestros dias tan abundantes frutos en la Iglesia .
Partió de Dijon el santo Obispo, dejando a toda la ciudad tan pe
netrada de las verdades que habia predicado, como del sentimiento
de su ausencia .Luego que llego á Annecy, se le presentó el P . Ves
pasiano Ajazza , abad delmonasterio de la Abundancia , á tratar del
intento que tenia de desterrar de su claustro la relajacion que rei
naba en él. Ofrecióse el santo Obispo á favorecer el piadoso intento ,
y lo hizo empleando en favor del Abad todo su valimiento , hasta que
por sus solicitudes expidió el papa Clemente VIII las bulas corres
pondientes para establecer en aquella abadía una colonia delos Fu
lenses ó Bernardos descalzos en lugar de los antiguos monjes, á los
cuales se señalaron convenientes pensiones para su subsistencia , con
lo que se retiraron de aquel monasterio .
Los cuidados y desvelos que el Santo tuvo que emplear para el
logro de esta empresa no le estorbaron hacer la visita de su dióce
sis : visita la mas penosa que podia darse , ya por razon de los cami
nos que abiertos con gran dificultad, en las montañas y rocas, y por
lo comun cubiertos de nieve y hielo , aun no son practicables á gente
de á pié ; y ya por razon del carácter de los habitadores , los cuales
por vivir en lugares inaccesibles á los que pudieran cultivarlos é ins
truirlos, eran tan feroces como ignorantes . A pesar de todo esto , no
, hubo lugar tan escondido é impenetrable á donde no llegase el celoso
Pastor ; ni hombre tan salvaje á quien no trajese , ni tan ignorante a
quien por sí mismo no ilustrase hasta dejarle instruido en todas las
verdades necesarias para salvarse .
Vióse el santo Obispo precisado á interrumpir el curso de esta vi
sita para ir a predicar la Cuaresma en Chamberí. El gran número
de conversiones que en ella hizo , lanto de herejes, como de pecado
res en la capital, completó el consuelo que le habia dado en la visita
la docilidad de los que habitaban las chozas y cavernas. Disponíase
á volver a emprender su visita , y continuarla hasta concluirla ; pero
hubo de suspenderla con la noticia quese tuvo de que el Duque deNe..
mours , enemistado con la corte de Saboya , venia a poner sitio so
bre Annecy. Con esta novedad consideró Francisco que en tan triste
coyuntura no debia un buen pastor abandonar á su rebaño ; y mo
vido de esta consideracion se metió en la ciudad , rešuello á correr la
misma fortuna y riesgos á que veia expuesto á sú pueblo , y muy
contento de entrar con él á la parte en el gusto de dar a su soberano
claras pruebas de su constante fidelidad. Concluido el sitio , que hizo
levantar el príncipe de Piamonte , volvió Francisco á emprender su
viaje y continuar su visita .
De vuelta de ella escribió una obra de avisos para los confesores,
Ja cual se reconoció tan úlil , que luego se extendió por muchas dió
cesis, y se tradujo en diferentes lenguas. Estableció en Annecy es
cuelas públicas de letras humanas , de filosofía , teología y jurispru.
dencia ; y como la ciencia mas daña que aprovecha , si falta la pie
dad , fundó almismo tiempo un seminario en donde los eclesiásticos
se criasen y arraigasen en el gusto de la virtud , para que pudiesen
hacer despues, tanto con las palabras como con los ejemplos, que la
amasen y practicasen. los pueblos.
Estas prudentes medidas en órden á lo futuro no le impedian aten
der á los males presentes; contra los cuales salió de nuevo en pro
secucion de su visita á los últimos términos de su diócesis por donde
confina con los suizos. En el espacio de tres años que pasó en aque
llas partes, restableció treinta y tres parroquias, en las cuales puso
curas tan recomendables por su ciencia como por su virtud : habien
do sido tan feliz y provechosa la frecuencia y constancia con que ins
truia a su pueblo , que en aquel territorio, donde al entrar no halló
cien católicos , no dejó a su salida cien herejes .
Restituido á Annecy , se vió luego empeñado pormuchos señores ,
y aun por parte del rey Enrique IV , á componer una obra cuyo ob
jeto fuese mostrar que la piedad y devocion no es herencia peculiar
de solos los eclesiásticos, ni de los que huyendo del siglo se esconden
en los desiertos; sino que está franca y es practicable à todos , y par
ticularmente a los que por sus empleos, ejercicios ú ocupaciones ne
cesitan vivir en el siglo y en las cortes mismas. No fue menester mu
cho para dejarse obligar el celo en que se abrasaba el caritalivo
Pastor por el comun bien de grandes y pequeños ; y así emprendió
inmediatamente el libro intitulado : Introduccion á la vida devota ,
bajo el nombre de Filotea ; obra que se recibió desde luego con tanto
aplauso y gusto , así por eclesiásticos , como por seglares de toda cla
se y estados, que poco despues se tradujo en todas las lenguas de
Europa .
A pesar de esta general aceptacion , no dejó de suscitar la envidia
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contra este libro alguna contradiccion ; y aun hubo' religioso , que
predicando á un numeroso auditorio , se encendió en invectivas con
tra el libro y contra el autor, dejándose arrebatar de la insolencia
hasta el extremo de quemar el libro en presencia de todo el concurso.
Llevó el piadoso Obispo este ultraje con maravillosa paciencia , sin
querer hacer caso , ni aun de la ofensa que recibia su dignidad , por
evitar que , si pidiese satisfaccion , se mezclase algun personal sen
timiento . Por esta consideracion se mantuvo en profundo silencio ;
pues, aun cuando despues compuso el libro de la Práctica del amor
de Dios, bajo el nombre de Teótimo, tocó este suceso de un modo
que muestra claramente cuán apagado estaba en su corazon el amor
propio ; y por el contrario , que el único fin que se proponia en todas
sus obras era la salvacion , y no el aplauso de los hombres. :
No se contentó la envidia con desacreditar al Obispo de Ginebra
para con el público , pues aspiró á desacreditarle tambien con el Pa
pa , pero sin efecto ; antes bien conociendo Su Santidad radicalmente
elmérito delsanto Prelado, lejos de dar entrada en su estimacion á
las falsas ideas que le procuraron impresionar , le comisionó para
componer las diferencias que se habian por aquel tiempo suscitado
entre el Archiduque de Austria , la Archiduquesa de Flandes, y al
gunos abades y monasterios del condado de Borgoña. En poco tiempo
las compuso Francisco á satisfaccion y gusto de las partes. No le fue
tan fácil concluir otra nueva comision tambien del Papa , para re
formar dos abadías fuera de su diócesis , y aun de los Estados del
Duque de Saboya , pues tuvo que sufrir las murmuraciones y los in .
sullos de los monjes sediciosos que tenia que reducir á su deber , y
aun hubo uno que le tiró tres pistoletazos ; pero de todo le sacó á
salvo la proteccion del cielo ; y movido el Señor de la dulzura con
que su siervo llevó estos atrevimientos , concedió a sus ruegos el ar
repentimiento y conversion de los mismos que conspiraron contra su
vida .
Desempeñada esta comision salió para restituirse á su residencia
de Annecy, pasando por Belley, donde Pedro Camus, electo obispo
de aquella ciudad , le habia suplicado le consagrase . Hizolo el santo
Obispo, estrechándose tanto desde entonces aquella amistad que an
tes se lenian , que vino á ser en adelante tan intima como suele ser
la de un padre tierno para con un hijo , y la de un hijo respetuoso
para con su padre .
Apenas llegó á Annecy recibió cartas del Baron de Lux , en que le
avişaba que tenia orden de Enrique IV para convidarle á pasar á
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Gex , a fin de quele ayudase á restablecer los curas que los Proles
tantes habian expelido de sus parroquias. No era menester tanta re
comendacion para que el celoso Pastor acudiese al momento ; pero
habiendo de vadear el Ródano ; y salido de madre este rio con una
creciente , le era preciso esperar a que bajasen las aguas , ó expo
nerse á todo riesgo , si intentaba pasar por el puente de Ginebra ,
pues no podia hacerlo sin atravesar de un extremo á otro la ciudad .
Pero, como se trataba de dar pastores á mucha parte de su reba
ño , y la dilacion de pocos dias bastaba para perder la ocasion , no
vacilo en tomar este último partido, porque su caridad , que vencia
las dificultades mas invencibles , no descubria los peligros mas evi
dentes. Pasmáronse cuantos le acompañaban al ver el peligro á que
se exponia : solo Francisco , puesta toda su confianza en Dios cuyas
luces y proteccion habia implorado, marchó con la mayor serenidad
á presentarse delante de la puerta de Ginebra . El oficial que estaba
de guardia le preguntó , quién era ? Y el Santo con una tranquilidad
y seguridad que en tales circunstancias sorprende, respondió clara
mente : El Obispo de la diócesis. El oficial, sin pararse en esta cali
dad y título que expresó Francisco , y por otra parte no pudiendo
ocurrirle al pensamienlo que el Obispo de Ginebra viniese en per
sona á entregarse en manos de sus enemigos , le dejó entrar con toda
su comitiva. Llegó á la otra puerta por donde habia de salir ; pero
la encontró ya cerrada , porque habia entrado puntualmente a la hora
en que iban á la prédica (así se llama el sermon de un ministro pro
testante ), y mientras esta duraba , se tenian cerradas las puertas de
la ciudad : con que se vió precisado á detenerse en ella por espacio
de dos horas, en que se mantuvo sin el menor movimiento ni señal
de temor. No sucedia lo mismo á los de la comitiva , los cuales lle
garon á Gex sio haber vuelto en sí del miedo que habian tenido en
Ginebra . Abrieron en fin la puerta , y el generoso Prelado salió de la
ciudad tan sereno como habia entrado.
Cuando el Baron de Lux supo el camino que Francisco habia to
mado para llegar á Gex , ni se hartaba de admirar su valor, ni po
dia dejar de acusarle de temerario ; pero el santo Obispo le respon
dió que con un poco de confianza en Dios se podian hacer mucho
mayores cosas.
Este milagro , que el Señor acababa de hacer á favor de Francisco
en Ginebra , fue como prenda ó señal cierta de las maravillas que
habia de obrar por su ministerio en el país de Gex ; pues en breve .
tiempo , y sin contradiccion , los curas entraron en posesion de sus
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curatos, muchos ministros protestantes quedaron convencidos desus
errores , y otras muchas personas convertidas .
La accion de Francisco en pasar por Ginebra , fue sin duda he
róica y digna de un buen pastor, que cuando importa debe exponer
su vida por sus ovejas. Pero ¿ qué accion hay tan santa que no se
atreva á em ponzoñar la envidia ? No faltó quien quisiese persuadir
al Duque de Saboya que si el Obispo de Ginebra se habia expuesto
temerariamente á entrar en aquella ciudad , habia sido por hacermé
rito con Enrique IV del ardor y empeño con que trataba por medio
del Baron de Lux de los derechos de soberanía que los obispos de
Ginebra tenian sobre aquella ciudad , y Francisco queria ceder á la
Francia .
Estas sugestiones, aunque destituidas de fundamento , pudieran
por la gravedad de la materia hacerse verosímiles, si hubiesen caido
sobre otro cuya fidelidad no estuviese tan calificada comola de Fran
cisco de Sales ; pero hicieron , no obstante esto , alguna impresion en
el ánimo del Duque. Súpolo Francisco luego que llegó á Annecy,
donde se le notificó un decreto del senado de Chamberí ocupándole
sus temporalidades ; y en oyéndolo respondió el Santo, sin alterarse,
al oficial encargado de esta diligencia : que daba gracias a Dios de
que con permitir que le quitasen sus bienes temporales , le diese á
entender que un obispo debe ser todo espiritual.
Mas, como siempre causa escándalo la menor sospecha que se le
vante sobre la fidelidad de un obispo , partió Francisco inmediata
mente a desvanecer la que contra él se habia formado.No tuvo mu
cho que trabajar para conseguirlo ; de tal modo, que lleno de admi
racion el Duque al ver la sencillez, valor y fidelidad de tan ilustre
súbdito , no pudo menos de redoblar la estimacion qne hacia de él, y
de indignarse contra la maldad de sus enemigos.
Eldia de ceniza del año de 1610 cayó la madre de Francisco enferma
de apoplejía. Tenia el hijo para templar su dolor el gran consuelo
de haber hecho su madre en aquel carnaval confesion general con el
mismo Santo , que era su confesor ordinario ; pero como la natura
leza no puede menos de hacer su oficio , sintió Francisco este golpe
en lo intimo del corazon. Acudió volando á su madre , y logró nuevo
consuelo en oirla decir que moria contenta en sus brazos, y en ha
berla visto espirar despues de haberle llenado de bendiciones .
Avisó el Santo con particularidad su dolor y su resignacion con
. las disposiciones de Dios en una carta muy edificativa a la piadosa
Baronesa de Chantal. Era esta una señora de gran caudalde virtud ,
- 29 -
de celo y de talento ; por cuyas cualidades creyó nuestro Santo has
ber hallado en ella todo cuantò habia menester para la idea queha
bia formado de fundar una nueva congregacion de mujeres. Su fin
único en esto era hacer algun servicio a la Iglesia en disponer un
retiro para las que, ya por su avanzada edad , ya por sus enfermeda
des habituales, ya por su estado de viudas, ya en fin por falta de
bienes de fortuna no podian lograrle en otros monasterios. Por estas
circunstancias no quiso imponer austeridades extraordinarias á las
que entrasen en esta Orden ; y porque por otra parte estaba persua
dido a que la mortificacion de la propia voluntad es la mortificacion
más difícil, la mas necesaria y la mas agradable a Dios : tanto , que
se suele ver con bastante frecuencia , que los ejercicios demortifica
cion mas rigurosa destruyen tal vez el cuerpo, sin lograr por eso la
subordinacion del espíritu .
Al principio quiso que las personas que hubiesen de admitirse en
esta congregacion no hiciesen mas que votos simples , y que pasado
el año de noviciado se obligasen á salir á visitar y consolar á los en
fermos ; pero cedió a las razones que contra esto le expuso el arzo
bispo de Lyon , Dionisio Simon de Marquemont.
Comunicó , pues, su proyecto á la Baronesa de Chantal ; y esta se
mora abrazó con singular gusto la ocasion de ayudar á tan grande
obra bajo la direccion de un varon tan ilustrado como el Obispo de
Ginebra. El primer establecimiento se hizo en Annecy con el título
de la Visitacion de la santisima Virgen , dia de la santísima Trinidad
del año de 1610 ; derramando el Señor tantas bendiciones sobre esta
Orden , que en el año de 1665 , en que fue canonizado su santo Fun
dador, habia ciento y treinta casas de su instituto en diferentes par
tes de Europa .
La nueva carga de cuidados que con el nacimiento de esta Orden
se aumentó al santo Obispo , junta á los trabajos que sin aflojar un
punto desempeñaba por el bien de su pueblo , le puso algunas veces
á punto de desfallecer; pero jamás se alteró ni por un momento su
dulzura , ni se debilitó poco ni mucho su ardiente celo . Acudia al
confesonario á cualquiera hora que le llamasen ; predicaba siempre
que lo pedia el dia ó la ocasion ; visitaba los enfermos luego que sa
bia que alguno necesitaba ó deseaba recibir de él este 'consuelo : y
en una palabra , por los grandes cuidados de fundador de up nuevo
órden religioso , no dejó jamás de verse y hallarse para todo aquel
mismo obispo de antes.
Niaquellos nuevos cuidados de fundador le permitieron negarse
30 -
á los deseos del parlamento deGrenoble , que habiéridole ya oido toda
una Cuaresma, le suplicó volviese á predicarle otra , para lo cual
habia conseguido ya del Duque de Saboya el permiso que el santo
Obispo necesitaba. Esta instancia del parlamento debió ser alguna
particular disposicion de la Providencia , por donde el Señor prepa
* raba á su Iglesia una de las mayores ventajas que Francisco pudiera
traerla ; porque además de que en todo el Delfinado habia muchos
ministros protestantes hábiles , estaba en su capital de Grenoble el
Duque deLesdiguieres, gobernador de aquella provincia , que ade
lante fue condestable de Francia , y á la sazon era tenido como por
jefe y brazo derecho del Calvinismo : por cuya razon la conquista de
este caballero era demasiadamente importante , para que no se mo
· viese á dar algun paso hacia ella el infatigable celo de Francisco .
Con sola su llegada á Grenoble se encendió el odio de los herejes :
emplearon contra él sus ordinarias armas de la calumnia y el insul
to ; pero nada fue bastanle para relraerle , ni aun resfriarle en el em
peño. Predicó con aquella misma entereza y uncion que siempre se
admiraba en él ; y habiéndole oido un famoso ministro protestante ,
se convirtió al gremio de la santa Iglesia . El Duque de Lesdiguie
res , que asistió á oirle algunos sermones , se halló tan movido á lo
mismo, que le pidió fuese á tener con él algunas particulares confe
rencias , á que el Santo se allanó gustosamente ; y aunque por en
tonces no se convirtió el Duque, no dejó de aprovecharse de lo que
oia para su instruccion .
Temerosos los ministros protestantes de las resultas de estas con
ferencias, redoblaron sus esfuerzos para interrumpirlas : esparcieron
libelos infamatorios, en que tralaban al Santo de iluso y de enga
ñador ; pero todo su furor fue vano, pues lleno el Duque de estima
cion y de veneracion al santo Prelado , sacó de este la promesa de
que la Cuaresma siguiente volveria á predicar á Grenoble, dándole
buenas esperanzas de que veria concluida la obra de su conversion .
Volvió Francisco como lo habia prometido, y tuvo el consuelo de ver
cumplidos sus deseos con la abjuracion que hizo el Duque.
Los infinitos bienes que en todas líneas iba obrando este grande
Obispo le habian justamente merecido la veneracion universal ; pero
particularmente en la corte de Saboya. Queria el Duque autorizar
cuanto le fuese posible la embajada que disponia hacer al rey cris
tianísimo Luis XIII para pedir la princesa Cristina , su hermana, por
mujer del Principe de Piamonte , hijo del Duque. Aun no le pareció
bastante encargar esta comision al Cardenal de Saboya, su hijo se
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gundo, si no enviaba con él al hombre de mas reputacion de sus Es
tados, y que solo él era la honra de todos ellos : este era el Obispo
deGinebra , a quien mandó que acompañase al Cardenal á la corte
de Francia , como lo ejecutó el Santo prontamente .
Apenas llegó á París , cuando acudieron a visitarle no solo sus an
tiguos amigos, sino otras muchas personas que aspiraban al bonor
de serlo . Eran tantos, que apenas podia satisfacer a todos los que le
buscaban , pidiendo los unos sermones , los otros conferencias públi
cas ; estos consultas particulares , y aquellos el consuelo que espera
ban en el confesonario . A todos se prestaba para todo, sin faltar á lo
que debia á sus amadas hijas las religiosas de la Visitacion , que
poco antes habia establecido en París , las cuales no podian lograr
verle con aquella frecuencia que deseaban .
Celebróse el casamiento con toda la pompa que suelen los fran
ceses en estas ocasiones ; y la Princesa tuvo el gusto , que consideró
obligacion , de ofrecer al santo Prelado el puesto de su capellan oli
mosnero mayor : pero no pareciéndole a él compatible este honor con
Ja obligacion de residir en su iglesia , se excusó á admitirle con las
mayores muestras de respeto y vivo reconocimiento . Sin embargo la
Princesa , que se queria honrar á sí misma en tener por cabeza de los
eclesiásticos de su casa un prelado del mérito del Obispo de Gine
bra, se empeñó en que a lo menos admitiese el título de su primer
limosnero , sin la carga de ejercer las funciones .
Con mas firmeza le fue preciso excusarse á la oferta de Juan Pa
blo Gondi, cardenal de Retz , obispo de París , que de parte del Rey
le queria persuadir á que fuese su coadjutor. En vano tentó el Car
denal al celoso Prelado, proponiéndole el infinito bien que pudiera
hacer en la capital de aquel reino, pues fiel a su esposa , como él lla
maba á su iglesia , consideró que no le era permilido dejarla por
otra alguna : con que, dando gracias al Rey por la estimacion que
en esto le mostraba , y de que se tenia por indigno, volvió á Saboya
y á su residencia de Annecy.
A su llegada supo que sus administradores habian entablado algu
nos litigios ; pero luego los compuso todos : y no contento con esto ,
perdonó á cierto caballero contra quien habia ganado uno durante
su ausencia todo aquello que le debia satisfacer por las costas. Aun
se extendió á mas su desinterés; pues persuadiéndose á que no de
bia emplear en usos propios las rentas que habia devengado en au
sencia , supuesto que no habia servido á su iglesia personalmente,
. empleó todo el dinero que encontró aborrado mientras estuvo en
- 32 -
Francia , en limosnas y en muchas alhajas de plata con que adornar
el altar de su catedral. ;
Á peticion del santo Prelado habia nombrado el Duque de Saboya
para la coadjutoría de Ginebra á Juan Francisco de Sales su herma
no ; el cual, recibidas las bulas, fue consagrado en Turin obispo de
Calcedonia . Celebrada esta funcion , partió para Annecy a unirse con
su santo hermano, quien le confió la division del gobierno del obis
pado , quedando él dispuesto siempre a llevar la parte mas penosa.
Trabajaban de concierto ambos hermanos , ayudado el coadjutor de
las luces y experiencia del santo Obispo, cuando el santísimo Padre
Gregorio XV dirigió á Francisco un Breve, con órden de pasar á
Pigperol a presidir el capítulo general de los monjes de san Bernar
do. Hizolo el Santo, y llevado á feliz término con su prudencia el ca
pítulo, volvió a su residencia pasando por Turin .
Mientras se detuvo en esta corte , se aprovechó de la confianza con
que cierto personaje de los mas principales de ella le manifestó los
movimientos interiores que le inclinaban a convertirse . Confesó este
señor al santo Obispo que si resistia á estos movimientos, no era
tanto por afecto a la persona con quien vivia mal divertido , cuanto
por el temor de que si la dejaba , seria el objelo de la burla de los
cortesanos. Francisco le dio a conocer fácilmente que estos respetos
humanos le hacian indigno de las inspiraciones que Dios por su gran
misericordia le estaba enviando : y tras de esto se fué metiendo en
el corazon de aquel pecador vacilante con tal discrecion , que sin po
nerle en precision de renunciar su empleo, le trajo á hacer una con
fesion general, romper toda correspondencia con aquella persona,
con quien la tenia pecaminosa , y retirarse con el tiempo á uno de
sus Estados , donde terminó sus dias con una muerte cristiana y
ejemplar.
Despues de esta ilustre conversion , acompañada de otras muchas,
volvió el santo Obispo á su diócesis ; pero habiendo ido a despedirse
de los Príncipes de Piamonte , la Princesa le estrechó á que admitiese
un diamante en señal de su estimacion : el cual recibió el Santo por
respeto á tan alta persona ; bien que con la circunstancia de poder
venderle para distribuir su precio á los pobres. .
Poco despues de haber llegado á Annecy , recibió órden del Duque
de Saboya para ir á Aviñon , donde habia concertado verse con el
rey de Francia Luis XIII. Hallábase á la sazon el Santo muy acha
coso ; pero sin embargo pudo mas en él el respeto á su Príncipe, que
el aprecio que otros muchos hubieran preferido de la propia vida.
- 33 -
Antes de partir hizo su testamento , y despues de haber salisfecho á
un infinito número de personas que acudieron a consultarle sobre
asuntos de sus conciencias, pasó a visitar a sus hijas las religiosas de
la Visitacion , cuyas expresiones de despedida le enternecieron con
extremo. Predicó con una uncion al parecer nueva y extraordinaria ,y
pàrtió para Aviñon seguido de toda la ciudad , que le acompañó hasta
una legua de ella, donde recibió la última bendicion del santo Prelado.
Llegó á Aviñon un dia antes que el Rey , de quien recibió gran
des muestras de aprecio y estimacion en una larga conferencia que
tuvo con él. Pasados algunos dias marchó la corte de Francia para
Lyon , y en su seguimiento la de Saboya . Como todo esto era en di
ciembre , padeció mucho el santo Prelado por causa del frio en el via
je : sin embargo de eso , aunque llegó á Lyon fatigado y decaido, no
quiso aceptar alguna de las muchas y cómodas habitaciones que le
ofrecieron , apreciando en mas que todas ellas el pobre hospedaje del
jardinero del monasterio de la Visitacion .
Víspera de Navidad le encargó la Reina , madre del Rey de Fran
cia , la honrosa comision de colocar en su nombre la cruz en la igle
sia de los Franciscanos recoletos ; y con este motivo predicó al asunto
en presencia de toda la corte. Por la mañana se confesaron con él
los Príncipes de Piamonte ; les dijo misa , y en ella les dió la Comu
nion . Por la tarde dió el hábito á dos novicias en el monasterio de la
Visitacion ; y tambien predicó sobre esta ceremonia . Aldia siguiente
notó que le faltaba la vista , y se l'e debilitaban las fuerzas ; recogió
las pocas que le quedaban para poder celebrar misa , y pensó que
aun le quedaban bastantes para partir de Lyon despues demedio
día ; pero estaba tan débil, que le fue preciso recogerse á la cama.
Pocas horas despues cayó en una especie de letargo, del cual volvia
luego que le hablaban de Dios, mostrando en sus respuestas una
gran serenidad de espíritu . Aun tuvo la de consolar á sus domésti
cos al verlos llorar al rededor de su cama , pidiéndoles perdon de las
molestias que les habia dado. Sobrevipole en fin un accidente de
apoplejía tan fuerte , que no alcanzando los mas violentos remedios,
se le administró el sacramento de la Extremauncion , y murió a las
ocho de la noche del 28 de diciembre de 1622 , el año veinte y uno
de su obispado, y el cincuenta y seis de su edad .
Algun tiempo despues que espiró se abrió su cuerpo para embal
samarle , y se halló su hiel condensada, hecha pedazos, y convertida
en otras tantas piedrecitas , prueba evidente de que la gran dulzura
y mansedumbre que se admiraba en él en todo tiempo y ocasiones,
- 34 -
" no nacia del temperamento , sino de la continua violencia que se ha
bia hecho a sí mismo contra la cólera , á que por complexion hubiera
declinado.
Llevóse el corazon almonasterio de la Visitacion , y su cuerpo se
expuso al público , revestido de pontifical. El concurso de gentes de
todas clases que venian á besar sus vestiduras , á tocar lienzos, me
dallas y otros instrumentos de devocion , fue tan grande , que no sin
mucha dificultad se pudo levantar el cadáver para llevarle al mismo
monasterio , donde se puso de cuerpo presente , y se mantuvo por es
pacio de dos dias, hasta que se colocó en una caja para transportarle
á Saboya.
Pero entre tanto , a solicitud de la ciudad de Lyon , probibió el in
tendente llevarle , interin no recibia órden expresa del Rey para ello.
Mas el Duque de Saboya , que no queria que sus Estados estuviesen
sin las preciosas reliquias de un hombre quehabia sido su ornamen
to, envió al Rey cristianísimo una copia del testamento , donde por
expresa cláusula disponia el santo Obispo , que su cuerpo fuese en
· terrado en Annecy en la iglesia de sus hijas las religiosas de la Vi
sitacion : con que condescendiente aquel Principe á la última volun
tad de un Prelado á quien habia profesado en vida singular venera
cion , permitió que se llevase el santo cuerpo.
Hízose con efecto acompañándole el vicario general delarzobispado
de Lyon , seguido de todo el clero hasta bien lejos de la ciudad ; y
luego los habitadores de todos los pueblos por donde pasa el camino
desde Lyon hasla Annecy salian á recibirle precedidos de su clero ,
acompañándole de parroquia en parroquia hasta su destino.
Fue por último recibido en Annecy al son de los gemidos y lá
grimas de su clero y pueblo por el Obispo de Ginebra , su hermano,
y antes su coadjutor . Se le hicieron las exequias en la catedral, ce
lebrando su hermano de pontifical; y concluidas , condujo su cuerpo
á la iglesia delmonasterio de la Visitacion , donde se colocó al lado
derecho del altar mayor.
Los milagros que obró Dios en su sepulcro y en otras partes por
su intercesion , juntos a la gran veneracion de los pueblos á su me
moria , empeñaron á casi toda la cristiandad á pedir á Roma la
beatificacion de Francisco de Sales. Comenzáronse las informaciones
bajo el pontificado de Inocencio X , y se acabaron en el de Alejan
dro VII , que fue quien dió el decreto de beatificacion en 28 de di
ciembre de 1661 , nueve años antes del término ordinario , que es
de cincuenta años despues de la muerte .
- 35 –
Caminando este Papa á Roma á tiempo que volvia Francisco, se
encontraron en Sena en una misma posada : quísole aquel conocer,
y el Santo en la conversacion que tuvieron le predijo que llegaria á
ser Papa . Despues de la muerte de Francisco , y un año antes que
aquel Cardenal fuese exaltado al pontificado, se hallaba en Munster
en calidad de plenipotenciario ; y habiendo caido peligrosamente en
fermo, se encomendó al santo Obispo , por cuya intercesion quedó
perfectamente sano. Su reconocimiento á este beneficio , junto con las
instancias que se hicieron de parte del Rey, del Clero, y de los Par.
lamentos de Francia , del Rey de Polonia , de los Duques de Saboya
y de Baviera , y del Orden de la Visitacion , le obligaron a abreviar
el decreto de canonizacion en 19 de abril de 1665 , señalando para
su fiesta el dia 29 de enero .
Quien tuvo la principal parte en todo lo que fue necesario hacer
para el proceso de beatificacion fue madama de Chantal. Esta hizo
disponer memorias exactas de la vida del santo Prelado, poner en la
mas clara evidencia las pruebas de los milagros que habia obrado
Dios por su intercesion ; y para poner colmo á lo quehabia empren
dido por honor a la memoria de tan excelente hombre, creyó que no
podia hacer cosa mejor que manifestar el espíritu que le habia in
clinado siempre á procurar el bien de todos los fieles de todos es
tados y condiciones. Esto la hizo trabajar con extraordinarias dili
gencias y fatigas en recoger sus cartas, sus sermones , sus medita
ciones , sus conferencias , y todos sus escritos, para comunicarlos al
público .
En el discurso de este compendio queda dicho lo quebasta para co
nocer el precio inestimable del libro de la Introduccion a la vida dévota .
Por lo que toca á la Práctica del amor de Dios , se sabe ya que los
falsos místicos de estos últimos tiempos han pretendido hallar en ella
máximas que les favorecian ; pero cuando los grandes prelạdos que
los han combatido no les hubiesen ya quitado este efugio , bastaria
solo leer la historia de la vida de este santo Obispo , que fue un con
tinuo ejercicio de todas las virtudes, para conocer cuáles eran sus
principios en orden a la vida interior y verdaderamente espiritual.
Aquí venia bien una breve descripcion del carácter de san Fran
cisco de Sales ; pero como la obra que presenlo es el carácter por ex
tenso de este gran Santo , mas serviria de prevenir fuera de tiempo
al lector, que de añadir algo á la obra.
ADVERTENCIA DEL AUTOR .

Aunque esta coleccion lleva elmismo titulo que la del Obispo de Be


lley , de donde se ha sacado , sin embargo no es mas que un extracto ;
pero un extracto que explica todo elespíritu de san Francisco de Sales .
El Obispo de Belley en su obra solo se propuso mostrar el espíritu de
aquel Santo ; pero una pluma tan fecunda y tan rápida como la suya
no siempre pudo contenerse dentro de los limites de su asunto , pues se
extendió con frecuencia á otras materias que, aunque excelentes , suelen
ser causa de que muchas veces se pierda de vista el asunto principal.
Para cumplir, pues, exactamente con el título de la obra, haciéndola al
mismo tiempo mas agradable , se ha emprendido extraer de aquella lo
que se hallará en este Espiritu . Se han corregido algunos términos que
ya no están en uso ; pero se ha procedido en ello con parsimonia , por
no disminuir en la menor cosa la uncion y energía de las expresiones ya
del Santo, y ya del Obispo de Belley . Por la misma consideracion ha
parecido convenienteno omitir algunos sucesosagradables, muy propios
para divertir instruyendo al lector. Como toda la obra se compone de
pasajes entresacados y sueltos que no tienen precisa conexion entre sí,
no se ha considerado conveniente desviarse del método del autor, el cual
no guardó órden preciso en lasmaterias. Pero se puede síasegurar que
se tratan aquí todas las virtudes , aun con alguna extension , y que na
die , de cualquiera estado y condicion que sea , dejará de hallar materia
para su instruccion y para su edificacion. Quiera Dios bendecir esta
obra, y hacer que sirva para gloria suya. Amen .
EL ESPÍRITU
DE

SAN FRANCISCO DE SALES ,


OBISPO Y PRÍNCIPE DE GINEBRA.

PARTE PRIMERA . '

CAPÍTULO I.
La verdad caritativa .
Tratando de la correccion fraterna, me dió frecuentemente nues
iro bienaventurado san Francisco de Sales una leccion digna de no.
tarse ; y digo que me la dió frecuentemente , porqueme la repitió é
inculcó muchas veces para grabarla profundamente en mimemoria .
Esta excelente máxima podrá ser útil á todo género de personas ;
pero particularmente a las que gobiernan , ó tienen alguna superio
ridad y cargo sobre otros. ..
« La verdad, decia , que no es caritativa , procede de una caridad
« que no es verdadera. » Sentencia segura por cierto , y digna de:
apreciarse y meditarse atenlamente .
Habia sabido el Santo , por noticias de testigos de vista y de oidas,
que cuando comencé á ejercer elministerio episcopal usaba en mis
visitas de un celo amargo y excesivo : y por decirlo con mas clari
dad , supo que me portaba sin discrecion y sin prudencia ; y que
conforme a este espíritu eran mis reprensiones ásperas y fuertes ,
tanto en la sustancia como en el modo.
Cogióme, pues , un dia oportunamente , y con aquella prudencia
y discrecion no menos admirables que su dulzura, me insinuó en el
- 38 -
alma aquella sentencia de oro que arriba he referido , la cual desde
entonces me quedó tan impresa , que jamás se ha borrado demime.
moria .
Á la verdad , los que por sus empleos , y los que por su clase ó es
tado se ven obligados á corregir a los que lo merecen , si alguna vez
cause one moda caridade estas
han de usar de verdades pesadas é indigestas, deben ablandarlas
primero en el fuego ardiente de la caridad y del amor, hasta quitar
las toda su crudeza . De otro modo serán frutos verdes y sin sazon ,
mas propios para causar violentos cólicos , que para dar el alimento
sólido y provechoso que se desea .
Es, pues, evidente prueba de que la caridad del corazon no es
verdadera , el proferir la lengua palabras que, aunque en sí sean de
verdad , no van sazonadas con la sal de la caridad .
CAPÍTULO II.
Cómo se conocerá si la verdad procede de caridad.
Preguntando yo un dia á nuestro Santo, en qué podria conocerse
si la correccion procede de caridad , me respondió con aquel juicio
que servia de norte a todas sus palabras ' : « La verdad procede de
« la caridad , cuando se dice solo por amor de Dios, y para bien de
(«aquel á quien se reprende. » Respuesta notable , en la cual se ex
plica el verdadero término y último fin de todas nuestras acciones ;
porque , prescindiendo de otras muchas cualidades en que la caridad
sobresale á las demás virtudes , tiene de propio y peculiar el no bus
car sus propios intereses 2.
· Todas las demás virtudes se terminan á sus propios sujetos , y no
tienen otro fin que el bien de la criatura ; pero la caridad es la única
que , como nos dice el Apóstol , solo busca el bien del objeto sobe
ranamente amado, que es Dios, y de lo que tiene relacion a él , co
mo último fin . .
Por tanto, si el que reprendė á otro tiene algun fin que no sea la
honra de Dios , y la eterna felicidad de aquel á quien reprende, de
talmodo que de la correccion se siga el aumento de la gloria de Dios,
no hay duda que las verdades que diga no procederán del espíritu
de caridad , sino de algun otro principio .
2 Ided debemus amando corripere , non nocendi aviditate , sed studio cor
rigendi... Si amore tui id facis , nihil facis ; si amore illius facis , optimè facis.
( S . August. serm . 82 , aliàs 16 ; de verbis Domini, cap . 3 .
9 I Cor. XIII , 5 .
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Mas vale callar una verdad, que decirla mal y de mala manera .
iene a ser presenieina fuera de tiempo por cierto :al
Lo contrario viene a ser presentar uña buena vianda , pero mal con
dimentada , y aplicar una medicina fuera de tiempo y sazon. Pero
¿ esto no será aprisionar injustamente la verdad ? No por cierto : al
contrario, será producirla con injusticia ; porque la verdadera justi
cia de la verdad , y la verdad de la justicia consiste en la caridad :
y así en faltando esta , mejor es un silencio juicioso y prudente , que
una verdad desnuda de caridad . '

CAPÍTULO. III.
Otra señal de que la verdad procede de la caridad.
Pidiendo yo al Santo alguna otra señal para conocer cuándo la
corrección procedia de la caridad , como tenia su corazon imbuido y
endulzado en la mansedumbre, me respondió conforme al espíritu
del Apóstol, diciendo que «cuando la correccion se hace con espírilii
de suavidad 1.» la verdad , es la dulzura la grande amiga de la
caridad , y su compañera inseparable. Esto es lo que quiere decir
san Pablo 2 , cuando la llama benigna , y que lo sufre y sobrelleva todo.
Dios , que es la misma caridad , gobierna almanso y dócil en sus
juicios, y enseña sus caminos á los suaves y benignos 3. Su espíritu
no reside entre los torbellinos, ni entre las borrascas, ni entre las
tempestades , ni entre el ruido de lasmuchas aguas, sino en un vien
to gracioso y apacible , y en un cefiro agradable 4 . « Sobrevino la
« mansedumbre , dice el Profeta , y nos enmendarémos.» Supervenit
mansuetudo, et corripiemur 5.
Aconsejaba el Santo la imitacion del buen samaritano , que der
ramó el aceite y el vino en las llagas del pobre herido 6 ; y solia de
cir continuamenle que las ensaladas para estar buenas deben tener
mas aceite que vinagre y sal.
Otra de sus memorables sentencias sobre este asunto , y me la re
petia muchas veces , era esta : « Sed siempre lo mas suave y dulce que
pudiéreis , y acordaos que mas moscas se cogen con una cucharada
de miel, que con cien barriles de vinagre : si se ha de faltar por al
gun extremo, sea por el de la dulzura ; pues nunca por mucho azú
car se echa a perder la salsa .
« La condicion del espíritu humano es irritarse con el rigor ; pero
å todo cede por la suavidad .La palabra dulce y suave amortigua la
• Galat. vi, 1. — * I Cor. XII , 4 , 7. — * Ps. XXIV , 9. — * III Reg. XIX,
11 et 12. — * Ps. LXXXIX , 10 . — Luc. X , 34 .
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cólera , como el agua apaga el fuego '. No hay tierra tan ingrata
que con el cultivo y beneficio no dé fruto . Decir verdades con dul
zura , es echar carbones encendidos , ó por mejor decir , flores á la
cara ; porque, ¿ cómo nos hemos de enojar con quien solo nos tira
perlas y diamantes ? .
« No hay cosa tan amarga como la nuez verde; pero confitada , no
hay cosa mas dulce nimas estomacal. Del mismomodo la reprension
es ingrata por su naturaleza ; pero confitada en la suavidad , y her
vida al fuego de la caridad , es del todo cordial, amable y deliciosa .»
Así es, le repliqué yo ; pero la verdad siempre es verdad , de cual
quier modo que se diga , y de cualquier modo que se tome; y para
esto me valia del pasaje de san Pablo á Timoteo : Predica la palabra :
insta oportuna é importunamente , reprende , é increpa en toda paciencia
y doctrina 2.
Á esto me replicó el Santo : « Toda la fuerza de esta leccion del
A póstol estriba en las dos últimas palabras , en toda paciencia y doc
trina . La doctrina significa la verdad , y esta debe decirse con pa
ciencia ; quiere decir, que es necesario sufrir el desprecio de ella , y
no presumir que siempre se recibirá con aplauso : porque así como
el Hijo de Dios fue puesto por blanco de la contradiccion , su doc
trina , que es la de la verdad , debe estar sellada con el mismo sello .
« El que quisiere enseñar a otros los caminos de la justicia , debe
resolverse primero á sufrir las inconstancias y las injusticias, y á re
cibir por premio de su trabajo las ingratitudes.)
CAPÍTULO IV.
De la caridad y castidad .
En los principios de miobispado me quejaba á nuestro Santo de
la batalla que traian en mi corazon dos virtudes. Preguntóme con
aquella gracia , tan natural en él, que cuáles eran ? Respondíle, que
la caridad y la castidad : aquella , como fuerte y robusta , en nada
repara , excita á emprender con valor lasmayores cosas por la honra
y gloria de Dios ; como ella lo puede todo con Dios , de quien es in
separable , nada teme: desafia a la misma muerle , al hambre, á la
sed , á la desnudez , á la persecucion , al cuchillo , á lo pasado , á lo
presente , á lo futuro, á los Ángeles , a los hombres , á las prisiones,
á los suplicios 3 , en una palabra , á toda cosa criada, porque ella es
mas fuerte que la misma muerte , y mas feroz para el combate que
1 Eccli. vi, 8. — * Il Timoth . iv, 2. — * Rom . viii, 38 , 38 .
- 41 -
elmismoinfierno ". Ella es paciente , y almismotiempo dulce : cree,
espera, lo sufre todo, sin buscar su interés propio : no se deliene á
agradar a los hombres , .con tal que agrade á su amado, y le ofrezca
hostias vivas, santas y agradables á sus divinos ojos : ella , en fin , es
resuelta , fuerte, valiente, determinada y atrevida ?
Pero la otra, al contrario , es una virtud tierna y delicada , espan
tadiza , tímida , trémula , que de todo tiene miedo, al menor ruido
. se sobrecoge y asusta , de todo encuentro recela , y de todo, en fin , se
estremece.
· La menor mirada la espanta , de modo que se parece al mismo
Job , que tan estrecho pacto hizo con sus ojos 3. Una palabrilla la
inquieta , los buenos olores la son sospechosos , las mejores viandas
la parecen otros tantos anzuelos , las risas son para ella disolucion ,
las concurrencias otras tantas emboscadas , la lectura de libros di
vertidos un escollo ; en fin , ella anda siempre como la þuena fama,
toda cubierta de ojos y orejas, y como quien por un monte afamado
en latrocinios lleva un tesoro , que almenor rumor se esconde , le
meroso siempre de que vienen tras él los ladrones.
La caridad excita á socorrer al prójimo, sea sano ó enfermo, pobre
ó rico , jóven ó viejo , sin bacer distincion de edad , de sexo , ni de
circunstancias, pues solo mira á Dios en todas las cosas, y á todas
ellas en Dios. Al contrario la castidad : sabe que lleva consigo un
tesoro de inestimable precio ; pero en un vaso de tierra , y que por
lanto puede fácilmente perderse porleves ocasiones. ¿ Quéharé, pues,
en esta perplejidad , y cómo compondré la discordancia entre estas
dos virtudes ?
· Véase la respuesta de nuestro oráculo , respuesta toda celestial y
angelical. « Es necesario , me dijo , hacer la debida distincion entre
aquellas personas constituidas en dignidad que tienen a su cargo el
cuidar de otros; y entre aquellas que , viviendo una vida privada ,
solo cuidan de símismas. Aquellas deben confiar la guarda de su
castidad á su caridad ; pues si la caridad es verdadera , ella les dará
buena cuenta de su tesoro , sirviéndoles de muralla y contramuralla
para defenderle . Al contrario las personas particulares : estas harán
mejor en dar á la caslidad la guarda de la caridad , viviendo siem
pre con gran recato y precaucion .
« La razon de esla diferencia consisle en que los superiores se ven
obligados por su oficio á exponerse á riesgos inseparables de las oca
siones , para lo cual les asiste la divina gracia , con tal que no tien
i Cant. yni, 6. — * I Cor. XIII, 4 et seq . — 3 Job, XXXI, 1. .
- 42 -
ten a Dios temerariamente , que es el escollo en que fácilmente darian
las personas particulares , si se expusiesen á las ocasiones sin legiti:
ma vocacion : porque escrito está , que el que ama el peligro, y mu
cho mas que le busca , perecerá en el ..»
CAPÍTULO V . .
Fuerza eficaz de la dulzura.
A pesar de la dulzura y suavidad inseparables del Santo , fue pre
ciso en cierta ocasion poner preso á un eclesiástico vicioso y escan
daloso de su diócesis. Pasados algunos dias dió muestras de arrepen
timiento ; y con muchas lágrimas y protestas de corregirse , pidió
con instancias que le permitiesen echarse a los piés de su santo Pre
lado, que le habia perdonado ya muchos defectos .
Los ministros y oficiales, que conocian la suavidad del hombre de
Dios,'no podian resolverse á consentir en ello , porque sabian que lo
mismo seria verle , que moverse á compasion , por mas que los es
cándalos de aquel reo mereciesen un ejemplar castigo . Sin embargo,
tales fueron las instancias , que al fin logró là deseada vista de su
Pastor : y como Dios tiene en su providencia unos secretos que no
alcanza la prudencia humana , dispuso que el ejemplar castigo que
merecia el súbdito , se convirtiese en el acto mas heróico y mucho
mas ejemplar del santo Obispo.
Estando, pues,el reo en la presencia de su Prelado, se arrojó á sus
piés , imploró su misericordia , protestando a Dios y a él que muda
ria de vida , y tanto , que abundase el buen ejemplo donde habia
abundado el escándalo . El santo Obispo se puso tambien de rodillas
delante del súbdito delincuente , y como este todo lleno de confusion
al verlo , le pidiese misericordia : « Yo tambien , le dijo el Santo der
ramando lágrimas , yo tambien os 'pido por las entrañas de miseri
cordia de Jesucristo , en que esperamos , que tengais piedad de mí,
de tantos eclesiásticos como estamos en esta diócesis , de la Iglesia y
de la Religion toda á quien deshonrais con vuestros escándalos , dan
do ocasion con ellos á que nuestros contrarios blasfemen de nuestra
santa fe . Yo os pido que tengais piedad de vos mismo y de vuestra
alma que estais perdiendo por toda una eternidad . Yo os exhorto en
fin de parte de Jesucristo á que os reconcilieis con Dios por medio de
una verdadera penitencia .
« Yo os lo pido y suplico por cuanto hay santo y sagrado en el
1 . Eccli. ni , 27 .
- 43 -
cielo y en la tierra ,'por la sangre de Jesucristo , que tan sacrílega
mente profanais , por la bondad de este Salvador a quien de nuevo
crucificais, y por su espíritu de gracia a quien ultrajais.»
Tuvieron tal eficacia estas reconvenciones del Prelado , por cuya
boca hablaba el espíritu de Dios , que puesto en libertad el delin
cuente , jamás volvió a caer en sus antiguos desórdenes ; antes bien
Hegó á ser un ejemplar de virtud. .
CAPÍTULO VI. -
Notable ejemplo de paciencia del Santo.
Habiéndose constituido nuestro Santo por fiador de un caballero ,
amigo y pariente suyo , por cierta cantidad considerable de dinero
que otro le prestaba , cumplido el plazo , acudió el acreedor al buen
Obispo instándole por el pago. El Obispo le hizo presente , con la
posible suavidad y buen modo , que el caballero deudor era abonado
aun para mucha mayor cantidad que la de su deuda , y que siéndolo
para el principal, no seria difícil cobrar aun los intereses ; que a la
sazon estaba en el ejército sirviendo á su soberano , y que no habia
de abandonar esta obligacion para solo venir á darle a él satisfaccion
de su deuda ; y en fin le rogó encarecidamente que tuviese un poco
de paciencia .
El acreedor, bien fuese porque se veia en alguna urgencia , ó bien
porque á la sazon estaba de mal humor , no se dió por contento de
unas excusas tan justas y razonables; antes, al contrario, insta y vuel
ve á instar oportuna é importunamente , grila y lo alborota todo , le
vantando sus quejas hasta las nubes .
Todo lo que el santo Obispo pedia de este importuno acreedor era
un poco de tiempo para avisar al caballero deudor, y darle cumplida
satisfaccion ; pero él aun á esta corta demora se negaba prorum
piendo en expresiones duras, y en baldones indecentes: ".
El santo Prelado con indecible mansedumbre le dijo : « Señor mio ,
yo soy su Pastor de V .: será posible que tenga V . valor para qui
tarme el pan de la boca , en lugar de mantenerme como quien es
oveja mia ? Bien sabe V . mis estrechèces , y que son tales que ape -.
nas tengo lo suficiente para mantenerme aun con escasez . Yo no soy
el que ha recibido, ni mis ojos han visto el dinero que V . me pide :
si salí por fiador de éſ , fue por caridad ; y sin embargo y me ejecuta
V . antes que al principal deudor ? Algun patrimonio lengo; se lo
cedo á V.: si esto no basta , aquí están mis muebles, bágalos V. po
ner sobre un carro , y véndalos como quisiere , que yo me entrego
todo á su voluntad : solo le pido que me ame por Dios, y que no le
ofenda por ira , odio , ni escándalo ; pues siendo así, me doy por con
tento de quedar mas pobre que lo que soy. » .
Á esta universal cesion que el Prelado le hacia de todos sus bie
nes', respondió el olro que todo aquello era humo y agua bendita de
corte; y en fin , todo lo melió á voces , sin que el bendito Obispo
perdiese su mansedumbre. Vomitó el otro mil injurias que el Santo
recogia como otras tantas bendiciones, y como si le echase perlas y
rosas á los ojos ; pero movido no obslante de un dolor interior de
corazon , al ver á Dios tan ultrajado , determinó cortar de una vez
tantas ofensas, y no dar con su paciencia un salvoconducto á tantos
pecados. Le dijo, pues, con una maravillosa serenidad : « Señor mio ,
la causa de la cólera de V . esmiindiscreta fianza : voy a hacer to
das las diligencias posibles para cancelarla ; pero sobre todo quiero
que sepa V . que aunque me hubiese sacado un ojo , yo le miraria
con el otro tan afectuosamente como á mimayor amigo. »
Retiróse confuso el acreedor murmurando no obstante entre dien
les , bien que sin dejar de percibírsele con bastante claridad algunas
palabras ofensivas. El Santo avisó al caballero lo que pasaba , el cual
vino inmediatamente , y le libertó de un acreedor tan injurioso ; pero
este reconoció en fin su yerro , y lleno de vergüenza y confusion buscó
al santo Prelado, y le pidió mil perdones. El bienaventurado Obispo
le recibió con los brazos abiertos, y desde entonces le amó con sin
gular ternura, llamándole su amigo dos veces conquistado.

CAPÍTULO VII.
Su discrecion en disculpar al prójimo. .
Quejándome yo en cierta ocasion al Santo de algunos caballeros
de lugar , que siendo tan pobres como Job , presumian de grandes
señores , sin acertar á tratar mas que de su nobleza y de las hazañas
de sus mayores ,mereplicó con una gracia maravillosa : « ¿ Qué que.
reis ? ¿ quereis que sean de todos modos pobres ? Dejadlos, que a lo
menos sean ricos de honor ; pues cuanto mas se consuelan con esa
riqueza , tanlo menos piensan en su pobreza , y son como aquel jó
ven ateniense que en medio de su locura se tenia por elmas rico de
su país , y habiendo curado de su achaque por la diligencia y maña
de sus amigos , los hizo comparecer ante la justicia , queriéndoles
- 48
obligar a que le restituyesen su alegre desvarío , y con él sus rique
zas perdidas.
a ¿ Qué quereis ? Es patrimonio de la nobleza el tener buen ánimo
contra la mala fortuna. Es generosa como la palma que en lugar de
abatirse con el peso de sus racimos, se pone mas erguida y derecha
con ellos ; i ojalá que no tuviesen mayores defectos! quiero decir, esos
infelices y detestables duelos tan dignos de llorarse. » Y dijo esto
despidiendo un profundo suspiro. .
En otra ocasion se hablaba delante de él con muchas exclamacio
nes , y aun con vehementes invectivas, de un defecto de flaqueza en
extremo escandaloso, cometido por una persona de cierto cuerpo ; pero
el Santo no decia otra cosa , que esta : « ¡Miseria humana ! ¡miseria
humana !» Otra vez : « ¡ Oh ! todos estamos cercados de enfermeda
des . » Otra vez: « ¿ Qué podemos nosotros hacer sino quiebras ? » Otra
vez : « Quizá haríamos nosotros peores cosas , si Dios no nos tuviese
de su mano , y no nos condujese segun su voluntad .»
Pero, como todavía se ensalzase dicha falta con agudas y picantes
exageraciones, el Santo exclamó : « ¡Oh dichosa falta ! Ella será causa
de un gran bien . Esa alma estaba perdida : su pérdida será su ga
pancia , y el provecho de otras muchas.»
Despreciaron algunos esta prediccion ; pero el suceso la manifestó
verdadera , porque la confusion de aquella alma pecadora dió la glo- ·
ria á Dios, no solo por su conversion, que fue muy señalada , sino
por la que causó con su ejemplo en toda la comunidad que vivia muy
desarreglada.

CAPÍTULO VIII.
De la reprension .
Reprendíamecon frecuencia este amadopadre mis defectos, y des.
pues me decia : « Yo creo que de esto me estaréis muy agradecido,
porque en efecto estas son las pruebas menos equívocas y mas cier
tas que os puedo dar de mi amistad . Conoceria yo que me amáhais
de veras, si quisiéseis hacer otro tanto conmigo ; pero no reconozco
en vos sino frialdad en esta parte . Sois demasiadamente circunspecto
conmigo : y debeis advertir que el verdadero amor tiene vendados
los ojos , y así no repara en tantas circunstancias, sino que va dere
cho á su fin y sin tanta reflexion .
« Por lo mismo que os amo con extremo, no puedo sufrir en vos
la menor imperfeccion ; antes bien quisiera que quien es mi hijo,
— 46
fuese tal y tan irreprensible como san Pablo queria que lo fuese su
Timoteo ' ; y por eso mismo las faltas que en otros, á quienes yo no
amase tanto , me parecerian moscas , en vos , á quien amo ciertamen
te , como Dios sabe , me parecen elefantes.
No seria vituperable un cirujano, y mas desapiadado que com
pasivo, si dejase morir á un hombre por no tener valor para mani
festarle y curarle la llaga ? Una palabra , ó una cuchillada de lengua
dada en sazon , es tan útil para la santidad de una alma, como lo es
una lancelada bien dada para la salud del cuerpo. Una sangría á
tiempo basta para dar la vida ; y a este modo una reprension opor
tuna basta para libertar á una alma de la muerte eterna .)
CAPÍTULO. IX .
Su caridad para con los eclesiásticos.
Por un escándalo fue preso cierto eclesiástico de la diócesis., y con
este motivo suplicó al santo Obispo su provisor , que le permitiese
corregir al reo conformeal rigor de las leyes. Consintió el Prelado
en que por esta vez se atasen las manos á su piedad : con lo cual,
dejando el reo á la discrecion de los ministros , sufrió y practicó en
la prision las penitencias que le ordenaron , y puesto en libertad , se
le prohibió el ejercicio de sus funciones por espacio de seis meses.
Con todo este rigor, estuvo tan lejos de enmendarse , que al contra
rio se empeoró , y consiguientemente fue preciso privarle de su be
neficio y desterrarle de la diócesis.
Mientras estuvo preso no es ponderable su docilidad , su humildad ,
y , en la apariencia , su arrepentimiento : lloraba , rogaba , prometia y
protestaba la enmienda; pero sobre todo cuando supo que se trataba
de quitarle el beneficio , entonces fue cuandomejor fingió enmendar
se ; mas nada le aprovechó, porque habiendo engañado,tantas veces
á la justicia , se le cerraron en esta ocasion las puertas de la miseri
cordia .
Algunos años despues de este riguroso castigo fue preso otro ecle
siástico , por no menores delitos; y queriendo los ministros tralar á
este como trataron al otro, intentaron embarazarle todo recurso á la
piedad del santo Prelado. Reclamábala continuamente el delincuen
te , ofreciéndose pronto á renunciar su destino, con tal que se le de
jase hacerlo á los piés de su Obispo , porque se prometia que este
leeria en sus ojos la sinceridad y firmeza de su arrepentimiento .Man
! I Timoth. II, 2 .
- 47 -
dó el santo Prelado que se le trajesen , pero resistíanlo susministros .
«Muy bien (les dijo el Obispo ); si vosotros le impedís que se me
presente, no me impediréis á mí que yo me presente á él. Vosotros
no quereis que salga él de la prision ; pues habréis de sufrir que yo
vaya , y sea su compañero en ella . Forzoso es consolar á este pobre
hermano nuestro que implora mis buenos oficios; pero no obstante
yo os prometo que no saldrá de allí sin vuestro consentimiento .»
Con efecto , pasó á la cárcel acompañado de sus ministros, y no
bien vió á aquel pobre hombre á sus piés, cuando el Santo se ar
rojó á él bañado en lágrimas, le levantó , le abrazó , le besó amoro
sísimamenle , y volviéndose á sus ministros, les dijo : « ¿ Es posible
que no veais que Dios ha perdonado ya á este hombre ? ¿ Habrá quién
condene al que está unido ya con Jesucristo ? Si Dios le justifica ,
& quién le condenarả ? Estad ciertos de que no seré yo quien le con
dene. Id , hermano mio ( dijo alpreso ), id en paz , y no pequeismas 2:
yo conozco que estais verdaderamente arrepentido. »
Instaban no obstante los ministros diciendo que este era un bipó
crita ; y que el otro , á quien se habia privado de su beneficio ,daba
señales todavía mas seguras que este de arrepentimiento .
« Puede ser, replicó el Santo , puede ser que aquel se hubiese con
vertido , si vosotros le hubiéseis tratado con suavidad : cuidado, no
sea que algun dia se os pida su alma. Por lo que á este toca, yo es
toy pronto á salir fiador, si quereis admitir la fianza , porque cierta
mente me parece que él está arrepentido, como es necesario ; y si
me engaña , mas mal se hace á sí mismo que á mí. »
Anegado en lágrimas el delincuente pedia que se le impusiese cual
quiera penitencia que se quisiese en la prision : que a todo estaba
pronto , pues su dolor le afligia mas que cualquiera otra pena , y que
aun se allanaba á renunciar su beneficio , siempre que su Prelado lo
luviese por conveniente .
«Mucho me pesaria de eso , respondió el Santo , cuando espero que
así como arruinado el campanario , deja maltratada la iglesia ; por el
contrario , levantándole la servirá de adorno .»
Cedieron los ministros ; abrieron las puertas alya libre, y despues
de un mes de suspension à Divinis , volvió a entrar en el ejercicio de
su cargo ; en el cual dió en adelante tan buen olor de santidad en
Jesucristo , que se vió cierta la prediccion del santo Obispo . Y como
se hablase despues en su presencia de la perversion del otro, y de la
conversion de este , dijo esta memorable sentencia : «Mas vale ha - . .
1 Rom . VIII , 1 . - Luc. VII , 50 ; Joann . v , 14.
- 48 -
cer penitentes por medio de la suavidad , que hipócritas por la se - .
veridad. »

CAPÍTULO X .
Su talento para animar .
En el año de 1608 fuí nombrado obispo de Belley por el gran En
rique IV , y en el de 1609 fui consagrado el dia 30 de agosto en la
iglesia catedral de Belley por mano de nuestro Santo , habiéndome
dispensado el Papa el defecto de edad (pues solo tenia veinte y cinco
años), en atencion a la necesidad de aquella iglesia que habia cuatro
años estaba sin prelado.
Sobreviniéronmedespues algunos escrúpulos acerca de esta anti
cipada consagracion , los cuales comuniqué con este santo director
demialma, que me consoló y fortificó con muchas y sólidas razones ,
fundadas en la necesidad de la diócesis, en los informes que habian
dado de mí personas respetables y pias, en el concepto en queme
tenia Enrique IV , y últimamente , en la dispensa de Su Santidad,
despues de cuyos antecedentes no tenia que mirar á lo pasado, sino
á lo presente , conforme al consejo del A póstol." . « Vos ,me añadia ,
habeis venido a la viña á la primera hora de vuestro dia ; guardaos
de trabajar tan tibiamente en ella , que se os aventajen en el trabajo
y en la recompensa los que han venido en la última 2.» .
Díjele un dia : Padre mio , por grande que sea la opinion de vir
tuoso y ejemplar que se tiene de vos, con todo eso habeis incurrido
en la falta de haberme consagrado muy jóven. A lo que me respon
dió : « Es cierto que he cometido ese pecado, y lo peor es que temo
mucho que Dios no me le ha de perdonar, porque hasta ahora no he
podido arrepentirme de él. Ruégoos por las entrañas de nuestro co
mun Señor que vivais de tal suerte , que no me deis algun motivo de
remordimiento ó de pesar sobre este punto : porque ya veis , yo he
sido llamado varias veces para la consagracion deotros obispos , pero
ha sido solo en calidad de asistente. No he consagrado a otro que a
vos; y así sois mi hijo único , y sois al mismo tiempo la primera y
mas excelente obra de mis manos. Tengamos, pues, buen ánimo, y
Dios nos ayudará . El es nuestra luz y nuestra salud , ¿ qué temere
mos ? Es el protector de nuestra vida , ¿ qué recelarémos 3 ? »
1 Philip. 111, 13 . — * Matth . xx. — * Ps. xxvi, 1 .
. - 49 -

CAPÍTULO XI.
De los que dicen palabras de humildad. : :
No queria que en su presencia se dijesen palabras de propia hu
millacion , como no procediesen de un verdadero y sincero senti
miento de humildad : porque decia que « semejantes palabras eran
la flor, la nata y quinta esencia del orgullo mas refinado. El verda
dero humilde no quiere parecerlo , sino serlo : la humildad es tan de
licada que tiene miedo aun de su sombra , y así no puede qir su pro
pio nombre, sin riesgo de perderse.
« El que se infama á sí mismo, busca directamente la alabanza , y
hace lo que un marinero que al remar vuelve la espalda al paraje á
donde va , y á donde echa todas sus fuerzas. Lecausaria mucho dis
gusto que se creyese de él lo mismo que dice , porque solo por or
gullo quiere que le tengan por humilde. »

CAPÍTULO XII.
Cómo desconfiaba el Santo de sí mismo. .
Vióse el Santo en la precision de pasar porGinebra en ocasion que
iba á Borgoña á tratar asuntos de la Religion con el Baron de Lux ,
caballero de las órdenes del Rey, y general de aquella provincia ,
que por mandado del Rey habia ido expresamente á esto . El santo
Obispo se expuso mucho en esta ocasion , entrando en Ginebra : y
habiéndole hablado yo de este lance en una conversacion amistosa ,
donde cada uno decia su sentir , él se culpó á sí mismo de impru
dencia , sin acusar á su comitiva , que en efecto fue la que le metió
en este riesgo ; pero aseguraba que nadie hubierą osado insultarle
nihacerle el menor daño.
Díjele yo : Muy bien , padre mio ; pero en todo caso lo peor os hu
biera estado mejor'; porque cuando aquel pueblo os hubiese asesi
pado, hubieran hecho de un copfesor un mártir.
« ¿ Y qué sabeis vos, me replicó , si mebubiera Dios hecho tanta
merced , nisi me hubiera dado la constancia necesaria para llegar á
tal corona ? » Respondíle que mi conjetura era bien fundada en creer
que hubiera sufridomilmuerles, antes que renunciar a la fe católica .
« Yo bien sé, me replico , lo quehubiera debido hacer en tal caso ,
que es lo mismo que vos decís : pero esoy yo profeta para saber lo
que hubiera becho ? San Pedro , patron de la iglesia de Ginebra , es
taba tan resuelto como yo, y sin embargo ya sabeis lo que hizo al
débil impulso de la voz de una criada. Bienaventurado el que siempre
teme , y desconfia de su propia debilidad , no fiándose de símismo,
sino poniendo en Dios toda su confianza. Nosotros lo podemos todo,
cuando Dios nos fortifica 2 ; pero sin él nada .) .

CAPÍTULO XIII.
Cómo pueden los superiores practicar la virtud de la obediencia .
Padre wio , le dije un dia , ¿ cómo es posible que los superiores
puedan practicar la virtud de la obediencia ? « Muy bien , me res
pondió , y aun mejor y was heróicamente que los súbditos .» Sorpren
dióme esta respuesta; y pidiéndole que me la declarase , lo hizo de
esta manera :
-« Por do comun los que están bajo de obediencia son súbditos de
un solo superior, cuyas órdenes deben preferir de tal modo á cua
lesquiera otras, que ni aun pueden obedecer á otro sin permiso y
beneplacito de aquel cuyos súbditos son.
« Pero los superiores tienen mas extendidos sus límites, y menos
atadas sus manos , para obedecer mas libremente , y obedecer, aun
cuando mandan , porque si consideran que Dios es quien los ha co
locado sobre los súbditos , y quien les manda que los manden , en no
mandando sino por obedecer á Dios, ¿ quién no ve que su mandar
es un acto de obediencia ? .
; « Esta especie de obediencia puede practicarse aun por los Sobe
ranos , con ser así que no tienen mas superior que a Dios , y á él solo
deben dar cuenta de sus operaciones.
« Añadid á esto que no hay autoridad tan sublime que no reco
nozca , aun en la tierra , alguna superioridad , á lo menos en cuanto
á lo espiritual, y á la direccion de su alma y de su conciencia .
« Pero ved ahora un grado mucho mas alto de obediencia , al cual
pueden elevarse todos los superiores , y es el que aconseja el apóstol
san Pedro, cuando dice : Someteos á toda criatura por Jesucristo .
« Por esta obediencia universal á toda criatura es por donde nos
otros pos hacemos todo para todos , para ganarlos a todos á Jesucris
to 5 . Por ella miramos á los demás como superiores, haciéndonos
súbditos y siervos suyos por Jesucristo 6 .>>
Consiguiente á esta doctrina advert que cuando alguno llegaba
· Prov . XXVI , 14 . — * Philip . IV , 13 . — 3 Joann. xv, 5. - * 1 Petr. II,
13 . - * I Cor. x , 22. I Cor. , .
. - 61 -
al santo Obispo, aun de los mas pobres y miserables , se revestia del
carácter y modestia de un inferior delante de su superior : no despe
dia á nadie ni rehusaba conversar, hablar y escuchar á todos , ni
daba la menor señal de disgusto , de impaciencia , ni de inquietud,
por mas que le importunasen y quitasen el tiempo .
Su gran sentencia era : « Dios me quiere así , y esto es lo que
quiere de mí; ¿ qué otra cosa me importa ? Mientras yo hago esto ,
no estoy obligado a hacer otra cosa . Nuestro centro es la voluntad
santísima de Dios , y fuera de esto lo demás es turbacion y angustia . )

CAPÍTULO XIV .
Su amor å la justicia , y su desprecio de las cosas temporales.
Cierta persona noble solicitó de nuestro Santo un monitorio ó ex
comunion ; pero no hallando el Obispo bastante causa para tan duro
remedio , procuro disuadir al pretendiente de su solicitud con lasmas
dulces palabras y mejores razones que pudo. Sentido de esta repulsa
el interesado, no reparó en exclamar abiertamente , ser esto una no
toria injusticia ; pero el Santo no le respondió otra cosa , sino que
septia que su conciencia no le permitiese darle gusto en aquello .
« Mi amistad , le añadió , no alcanza mas que hasta elaltar, y hasta
donde no sea vulnerado el servicio de Dios, ni mi conciencia . Pe
didme lo que sea justo , y seréis bien despachado.) .
Irritado mas el pretendiente , acudió al senado de Chamberí, del
cual obtuvo un despacho que hizo notificar al Obispo , mandándole
dar el monitorio . Mantúvose el Santo sin embargo firme en su reso
lucion como una roca entre las olas, dando por última respuesta que
le era preciso salvar su alma y su conciencia , y que estaba pronto á
dar razon de su negativa. El negocio en fin tomó tal cuerpo , que
faltó poco para que no se le ocupasen sus temporalidades.
Sosegada esta tempestad , y hablándosele de ella , respondió con
gran serenidad : « Si me hubiesen quitado mis temporalidades, me
hubieran hecho el mayor favor que jamásme pudiera venir, porque
me habrian hecho totalmente espiritual, y entonces yo les juzgaria á
ellos , porque ¿ por ventura no está escrito que el hombre espirilual
juzga di todos, y nadie le juzga á él ! ..
Tocándole otra ocasion este mismo asunto , me dijo que se le ha
bia hecho tanto perjuicio en no privarle de sustemporalidades ,cuanto
va de uno que le quitaban , á ciento que Dios lehubiera dado. « Pen
1 I Cor. 11 , 18 .
52
sais ,me dijo, que mis diocesanos me hubieran dejado morir de ham
bre ? Estoy muy cierto de que al contrario me habrian ofrecido tan
to , que me viese mas embarazado en lo que habia de rehusar, que
en lo que les habia de tomar. »
CAPÍTULO XV.
Su maravillosa humildad y condescendencia . A
El someterse á los superiores ,mas es justicia que humildad, su
puesto que así lo pide la razon : someterse a los iguales, es efecto de
amistad , de política , ó de conveniencia . Pero someterse a los infe
riores , este es el verdadero punto de la humildad ; porque hacién
donos conocer esta virtud puestra nada , nos abate á los piés de todo
el mundo.
Practicó puestro Santo esta virtud en grado tan eminente , que
obedecià á su ayuda de cámara en todo lo concerniente á la hora en
que habia de acostarse, levantarse , vestirse y desnudarsè, como si
el amo fuese criado , y el criado amo. Cuando le era preciso velar
hasta muy tarde para estudiar, ó para escribir algunas cartas, ins
taba al criado á que se acostase , por excusarle el disgusto de que
aguardase.
En un dia del estio despertó el santo Obispo muy de mañana con
el cuidado de algun negocio de grande in portancia que revolvia en
su espíritu . Llamó al criado para que le ayudase á vestir ; pero este
dormia tan profundapiente que no le oyó. Levantose el santo Prela
do , crevendo que el criado no estaba en su cuarto ; pero viendo que
dormia con tan buena gana , temió hacerle algun daño á su salud si
le despertaba , y sin mas diligencia se vistió, se puso primero a orar,
y luego a estudiar y á escribir .
Despertó el criado, vistióse , entró en el estudio de su amo, y cuan
do le balló trabajando , en lugar de mostrar algun sentimiento , le
preguntó con aspereza , que ¿ quién le habia vestido ? « Yomismo, le
respondió el santo Prelado : ¿ no lengo bastanle edad y fuerzas para
ello ?» El criado pasó mas adelante , pues en tono de reprension le
reconvino, que si lanto le costaba el llamar ? « Yo te aseguro , hijo
mio , le dijo el santo Irelado , que no ha quedado por falta de esa
diligencia , pues te he llamado muchas veces, y al fin , creyendo que
estabas fuera ,melevante para ver dónde estabas; te hallé durmiendo
muy bien , y se me hizo cargo de conciencia eldespertarle .» ¡Buena
gana tiene V . S . Ilma. (replicó el criado) de burlarse de mí! «No,
- 53 -
amigo , respondió el amo; no lo digo por burlarme, pero sí cierta
mente por divertirme. Anda con Dios, que yo te prometo que otra
vez no dejaré de llamarte hasta que te despiertes, o iré á hacerle le
vantar; y pues tú lo quieres así, tampoco mevestiré sin tu ayuda.n
CAPÍTULO XVI.
Del cariño y trato con sus domesticos.
Tenia un criado de bella presencia , virtuoso , agradable , y de
gustosa conversacion ; por cuyas buenas circunstancias eran muchos
los que le deseaban por yerno. Hizo que dijesen á su amo esta con
veniencia ; y cogiéndole un dia el Santo, le dijo : « Hijo mio , yo amo
tu alma como la mia propia , y no hay especie de bien queno te de
see , y no quiera hacerte , si en mí hay facultades para ello ; esto no
lo puedes dudar lú mismo: eres jóven , y es muy factible que tu
edad agrade , y sea deseada de muchas personas: pero me parece
que es menester mas edad y mas juicio para entrar en las obliga
ciones de una casa. Piénsalo bien , porque despues de embarcado no
vale el arrepentimiento .
«Elmatrimonio es una órden , en la cual antes del noviciado se
hace la profesion ; y si se diese un año de prueba, como en los clau
tros , habria pocos profesos .
« Por lo demás , dime , ¿ qué te he hecho yo para que quieras de
jarme ? Ya soy viejo , y en breveme moriré: y entonces podrás to
mar el partido que mas te convenga. Te dejaré recomendado á mi
hermano , el cual tendrá cuidado de colocarte con igual ventaja á la
que ofrecen los partidos que hoy se te hacen. ) -
Al oir elmozo estas palabras tan llenas de amor y de dulzura , se
arrojó á los piés de su amo, pidiéndole mil perdones del pensamiento
que habia tenido de dejarle ; protestándole de nuevo su fidelidad , y
servirle hasta la muerte .
« No, le dijo' el Santo ; no, hijo mio ; yo no intento quitarte lu li
bertad ; la quisiera sí rescatar, como san Paulino, aun á costa de la
mia ; pero solo te doy un consejo de amigo, y tal, cual le daria á mi
propio hermano, si fuese de tu edad .»
De este modo trataba á sus domésticos , no como amo, sino como
verdadero padre de familias, mirándolos mas como hermanos é hi
jos , que como criados.
CAPÍTULO XVII.
: De la preparacion para la misa , y de la accion de gracias.
Habiéndosele informado de que yo tardaba mucho en prepararme
para decir misa , y que con esto molestaba mucho á las gentes , quiso
corregirme de este defecto , y lo hizo de estemodo :
Habia venido á Belley á hacerme la visita anual, que recíproca
mente nos hacíamos. Dió la casualidad que un dia de los que estaba -
en mi casa , tuvo que despachar muchos pliegos, que le detuvieron
en su cuarto hasta muy tarde : eran cerca de las once de la mañana ,
y no salia á decir misa , la cual no omitia dia alguno, como no fuese
por enfermedad ó grave indisposicion .
Vino en fin á la capilla revestido de su roquete y mucela ; y des
pues de haber saludado á los que allí estaban , hizo brevemente ora
cion al pie del altar , se revistió , y dijo misa . Acabada esla se puso
de rodillas, y despues de una oracion bastante corta , se vino á nos
otros con un semblante tan sereno que parecia un ángel, y estuvo
en conversacion familiar con nosotros hasta que nos llamaron á co
mer, que fue muy poco despues . . .
Yo, que estudiaba todas sus acciones, no pudemenos de extrañar
la brevedad tanto de la preparacion , como de la accion de gracias ;
y así luego que por la tarde nos quedamos solos, valiéndome de la
confianza de bijo, le dije : Me parece , padre mio , que para ser vos
un hombre de tanto peso , andais demasiado vivo , quiero decir , que
esta mañana he observado vuestra preparacion y vuestra accion de
gracias, y ambas cosas me lian parecido muy cortas. .
«Gracias a Dios , me dijo abrazándome, que me haceis el favor
de decirme abiertamente mis faltas. Hace tres ó cuatro dias que yo
tengo que deciros una de la misma especie , y no sabia cómo entra
ros. ¿ Quéme diréis vos mismo de vuestras pesadeces , que a todo el
mundo destemplan y desazonan ? Todos se quejan , y sin embargo
de que lo hacen con bastante publicidad , quizá no babrá llegado
aun á vuestra noticia , por ser tan pocos los que se atreven a decir las
verdades á los Obispos . Sin duda que por no haber aquí alguno, que
os ame tanto como yo, me han dado esta comision , de cuya legiti
midad no dudeis , aunque no os presente los poderes que tengo para
ella . Un poco de lo que á vos os sobra , nos haria gran provecho á los
dos ; porque asi, vos andariais mas uprisa , y yo me iria mas despacio .
Pero ¿ no és una bella gracia que el Obispo de Belley , siendo mozo ,
- 56 -
reprenda al de Ginebra de ligero , siendo viejo ; y que, al contrario ,
este reprenda de pesado al de Belley ? & No es esto andar el mundo
al revés ?
« Debeis haceros cargo de que los que quieren ó vienen á oir vues
tra misa tienen harto que hacer en sufrir esas jaculatorias repetidas,
esas largas deprecaciones y humillaciones que haceis en el oratorio
de vuestra sacristía , y mucho mas los que tienen que aguardar a que
acabeis la misa para hablaros de sus negocios, »
Pero, padre mio (le dije ), ¿ cómo me tengo de preparar para de
cir misa ? « Preparándoos , me respondió , desde la mañana en la ora
cion ; que yo sé, ó á lo menos así lo creo , que no dejaréis de tenerla
todos los dias .»
La dificultad está , le dije , en que me levanto , por ejemplo , a las
cuatro en el verano , y no digo misa hasta las nueve ó las diez. « Y
& pensais , me replicó , que ese intervalo de cuatro ó cinco horas en
tre la oracion y la misa es grande en la presencia de aquel gran Dios,
à cuya vista mil años son como el dia de ayer que ya pasó ?»
Y qué , no he de dar gracias ? «Aguardad ,me dijo , a darlas por
la noche, si es menester. ¿ Por ventura no vendrá muy bien al tiem
po del examen de conciencia el considerar y pensar atentamente una
obra tan principal, como es la de celebrar ? Y no es consiguiente, y
uno de los principales puntos del exámen la accion de gracias ? Uno
y otro puede hacerse mas despacio y con mas sosiego por la noche y
por la mañana , sin causar molestia a nadie ,ni faltar á las funciones
de vuestra obligacion y ministerio .)
Pero y no se dará un malísimo ejemplo , añadiyo , en hacer todas
estas cosas tan de priesa, siendo cierto que Dios no quiere ser ado
rado de corrida ? « Por mucho que nosotros corramos , me replicó,
mucho mas de priesa va Dios que nosotros. Él es un espíritu que
sale del Oriente , y en elmismo instante aparece en elOeaso . Todo lo -
tiene presente; para él nada hay pasado ni futuro : cómo podrémos
nosotros correr mas que su espíritu ?» Con estas razones yo descan
sé , y me sosegué sobre este punto , y desde entonces me ha ido muy
bien .
- 56 -

CAPÍTULO XVIII.
· Que no se huya de los afanes inseparables de las funciones del
ministerio .

, aGuardaos , me dijo , de la tentacion y deseo que traeis de soltar


la carga y renunciar vuestro obispado , para retiraros á vivir vida
privada y solitaria . Vuestra esposa (aludiendo a la Iglesia , cuyo ani.
llo me puso cuando me consagró ) es santa , y mas capaz de santiti
caros que la mujer fiel de quien habla el Apóstol '. .
« Es verdad que la multitud de hijos espirituales que os pone á
cuestas, os da una pena semejante á un martirio ; pero acordaos que
en medio de esta amargura amarguísima hallaréis la paz de vuestra
alma , paz de Dios que excede a toda comprension 2 : que si la dejais
por buscar un descanso posible , pero no cierto , permitirá Dios que
vuestra deseada tranquilidad se convierta en dobladas persecuciones,
dificultades y tropiezos semejantes á los de aquel buen monje llama
do Leónico , que mientras vivia en el tráfago del monasterio gozaba
de muchos consuelos celestiales ; pero se vió privado de ellos, luego
que con. importunos ruegos alcanzó de su abad el retiro de su celda,
para entregarse , como el deciâ , con mas provecho suyo á la contem
plaçion .
« Sabed , me añadió (; oh , y cuán impresa quedó despues en mi
alma esta sentencia !), sabed que Dios aborrece la paz de aquellos á
quienes destinó para la guerra : él es Dios de los ejércitos y de las
batallas, como lo es de la paz y del sosiego.»
No obstante la corta edad de veinte y cinco años que yo tenia
cuando con dispensa del Papa me consagró obispo , queria que ejer
ciese por mímismo todas las funciones pastorales. Queria que cele
brase misa lodos los dias , que administrase todos los Sacramentos,
que visitase , predicase, catequizase, y en una palabra , que acudiese
á todo, sin exceptuar nada , para cumplir con mi ministerio 3 .
Agobiado un dia y cansado de tantas fatigas, quejábame de es
to al santo Obispo, y me respondió que me acordase de lo que es
taba escrito ; conviene á saber, que acuando una mujer está de parto
padece mucha angustia ; pero que esta se convierte en gozo luego que ha
dado al mundo un hijo 4 . ¡ Qué dicha no es la vuestra en dignarse
Dios de servirse de vuestra persona , para libertar de los lazos del
pecado á tantas pobres almas, y sacarlas de la muerte á la vida de
Į Į Cor. vn, 14. — 8 Philip . iv , 7 . — Il Timoth . iv , 8. — « Joann. xvi, 21 .
- 57 -
la gracia !Observad á los vendimiadores y segadores que nunca, es .
tán mas contentos que cuando mas fatigados de la abundancia de
sus frutos. ¿ Quién les ha oido alguna vez quejarse de lo abundante
de la cosecha ?
« Bien veo sin embargo que quereis que os tenga un poco de lás
tima, y que balagándoos un poco , suavice con algun lenitivo vuestro
mal. Sea así enhorabuena. Yo os confieso sin duda que así como se
llaman mártires los que confiesan á Dios delanle de los hombres, no
habria peligro mayor en llamar tambien de algun modo mártires à
los que delante de Dios confiesan a los hombres , y aun en llamar
los confesores y mártires todo á un tiempo : pues ved: ahí puntual
mente lo queme anima á mantenerme en esta cruz , y á perseverar
en ella hasta el fin .»
¿ Luego será bien , le dije , llamar mas que mártires á los que
confiesan á los escrupulosos y escrupulosas ? « Si por cierto , meres
pondió prontamente : teneis razon . No es menos martirio este , que
lo seria el de poner á uno con la cara untada de miel á un enjambre
de abejas.»
. . CAPÍTULO XIX .
Procura el Obispo de Belley imitará san Francisco de Sales en elmodo
de predicar.
Era tanta la estimacion en que yo tenia a este santo Obispo, que
todas sus acciones y modales me hechizaban ; y así me vino el de
seo de imitarle en el modo de predicar. Pero no se entienda que in .
tentase yo con esto imitar lo elevado de sus pensamientos , lo pro
fundo de su doctrina , la eficacia de sus razonamientos , la solidez
de su juicio , la suavidad de sus palabras, el orden y enlace de sus
discursos , y en fin , aquella dulzura incomparable que arrancaba de
sus quicios á las mismas rocas; porque todo esto era muy superior
á mis talentos. .
Hice , pues , lo que las moscas, que no pudiendo parar en la luc
na de un espejo , se paran en su marco : porque perdí el tiempo,
como voy a decir , errando al querer remedar su accion exterior, su
modo y su pronunciacion . Todo esto era en el Santo muy lento y
reposado ; en mí era todo lo contrario : con que me transformé de
manera , que nadie me conocia , pues ya era otro , por haber echado
á perder mipropio original , sin haber logrado sacar mas que una
muy mala copia del que pretendia imitar.
- 58 - . ;
· Noticioso de esto el Santo , me dijo un dia despues de muchos
rodeos: « En asunto de sermones hay muchas novedades. Me han
dicho que os habeis empeñado en imitar en los vuestros alObispo de
Ginebra.» Quise huir el golpe, diciéndole : Pues ¿ qué hay en eso ?
¿ Tap malo es elmodelo ? No os parece que predica mejor que yo ?
«pAhlme replicó , eso es tentarme por la vanidad. No predica
ciertamente tan mal; pero lo peor es que me han dicho que le imi
tais tan desgraciadamente que no se ve en vos nada de él, sino un
bosquejo tan imperfecto , que desfigurando al Obispo de Belley , en
nada os pareceis al de Ginebra ;de suerte que será preciso hacer lo
que aquel mal pintor, que sobre las figuras que borrajeabamas que
pintaba , escribia sus nombres para que se supiese lo que habia in
tentado sacår.»
Dejadle no obstante con su empeño , le dije , y veréis que poco á
poco de aprendiz pasará á maestro, y sus copias vendrán con el tiem
po a pasar por originales.
« Dejémonos de pasatiempos, me dijo : vos os desfigurais à vos
mismo y derribais un edificio bueno para levantar otro contra las
reglas de la naturaleza y del arte ; y en la edad en que estais , os su
cederá lo que al camelote , que en tomando un mal doblez , no es fá
cil borrarle .
« ¡Oh Dios mio ! continuó , si se pudiesen trocar los naturales,
¿ qué no daria yo por el vuestro ? Hago cuanto puedo por moverme,
me esfuerzo vivamente para a presurarme, y cuanto mas me afa
no en esta diligencia , menos adelanto . Me cuesta dificultad el en
contrar con las palabras, y mucho mas el pronunciarlas. Soy mas
pesado que un tronco ; ni puedo moverme á mí , ni mover á mis
oyentes ; sudo mucho , y apenas consigo'nada : vos navegais con to
das las velas tendidas ; yo al remo: vos volando; yo arrastrando , ó
como la tortuga : vos teneis mas fuego y eficacia en la punta deldedo
que yo en todo mi cuerpo ; lograis en fin una prodigiosa facilidad ,
y una viveza semejante á la de las aves ; y despues de todas estas
prendas tan apreciables , venimos á parar en que ahora se diga que
andais pesando vuestras palabras, contando los períodos, afectando
lenlitud , y que en fin os consumis à vos, y se consumen vuestros
oyentes.» Verdaderamente esta medicina fue para mí tan eficaz , que
me purgó de este dolce error, haciéndome volver á mi natural.
- 69
CAPÍTULO XX .
De la caridad de la castidad , y de la castidad de la caridad .
Hablábase en cierta ocasion de una señora jóven , de buena fa
milia , que habia caido en una falta muy escandalosa , y dijo elSan
to : « Cosa rara es que todos muestren mucho celo y caridad por la
castidad , y poco por la castidad de la caridad .» Sentencia que ex
plicó de esta manera : '
« Todos muestran mucho celo por la conservacion de la castidad,
y tanto que aun los que no la aman la alaban , y los que no la obser
van la hacen observar a los que tienen a su cargo ; y en esto son
muy de alabar; porque en efecto , no hay diligencia que sobre para
guardar tan rico tesoro , pues se interesan en ello aun la convenien
cia pública y el honor de las familias.
« Pero ipluguiese á Dios que tuviésemos otro tanto celo por la casti
dad de la caridad! Llamo castidad dela caridad á la pureza é integri
dad de esta virtud , que es la madre , la reina y elalma con que viven
todas las demás , y sin la cual, ó no son virtudes , o si lo son , están
muertas, y no tienen mérito alguno en la presencia de Dios. Hay,
pues , una caridad impura y fingida , y que por consecuencia no es
casta ni entera , lo cual es una gran lástima. Tal es aquella caridad
con que se ofende á la caridad de Dios y del prójimo bajo la capa de
verdadera caridad ; lo cual es una traicion sin semejante , pues hače
traicion al traidor mismo que la abraza . Yo suelo decir que el celo
es una virtud peligrosa , porque hay pocos que la sepan practicar
segun conviene. Muchos de estos celosos hay que son como los ma
los albañiles , que cuando retejan , rompen mas tejas que las que
ponen . No nos engañemos: solo mirando a Dios en todas las cosas,
y a todas ellas en Dios, podrémos llegar a conservar la castidad y
la virginidad de la caridad , de cuya virtud hay pocos celosos (se
entiende con aquel celo de Dios en que se abrasaba el Apóstol."). »
Por medio de esta prudente diversion cortó la conversacion , que
mortificaba sus oidos, porque se ofendia á Dios con la murmuracion
contra el prójimo.
1 II Cor. x1, 29.
- 60 -
CAPÍTULO XXI.
Aprecio que hacia de la mansedumbre.

Llevaron en cierta ocasion al Santo un joven para que le diese


una severa reprension . Hízolo el caritativo prelado , pero fue con su
acostumbrada suavidad y dulzura. No logrando ablandar de este
modo la dureza de aquel jóven , echó el Santo á llorar, anunciando
un miserable fin á aquel corazon tan duro é indocil. Y como le hu
bieşen dicho que la misma madre habia maldecido a su hijo : « ¡Ah !
dijo el Santo , aun peor es eso todavía ; pues si la han cogido la pa
labra , por mas quemaldiga sus propias maldiciones, imiserable ma
dre del mas infeliz hijo ! »
Por desgracia se verificó esta profecía ; pues á muy poco tiempo
elmozo pereció miserablemente en un desafío
rosadu
, á su cuerpo dieron
mbre .
sepultura las fieras, y la madre murió de pesadumbre.
Censurándole algunos al santo Obispo la demasiada blandura que
babia usado en la correccion de aquel jóven : « ¿ Qué queríais que yo
hiciese ? les dijo : hice cuanto pude por encolerizarme sin pecar ; to
mé mi corazon con ambas manos , y sin embargo , no tuve fuerzas
suficientes para echársele sobre la cabeza . Fuera de que , á decir
verdad , temiderramar en un cuarto de hora el corto caudal deman .
sedumbre que ando recogiendo veinte y dos años há , como un rocío
en el vaso de mi corazon , así como un hombre es capaz de engullir
de un bocado toda la miel que hacen muchas abejas en muchos dias.
Además de esto , & dequé sirve bablar donde no hay quien oiga ?
Aquel jóven no estaba capaz de advertencias ni de persuasiones ,
porque se le habia retirado la luzdel juicio . Denada le hubiera ser
vido yo en tal estado : y sin hacerle algun bien á él, acaso me hu
biera hecho mucho mal á mí, como los que se ahogan con los mis
mos á quienes pretenden libertar . Buena es la caridad ; pero con
viene que sea prudente y juiciosa .)
CAPÍTULO XXII.
Pregúntanle si los Apóstoles andaban en coche.
En el año de 1619 pasó el santo Obispo á París, acompañando al
Cardenal de Saboya, que iba a las bodas del Príncipe de Piamon
1 Eccli . XXXI , 6 .
- 61 -
te, su hermano , el cual casaba con la hermana de S . M . la sereni
sima princesa Cristina de Francia.
Cierto protestante solicitó hablar á san Francisco de Sales , y lo -.
grando el permiso para ello , apenas le vió cuando, excusando to
do cumplimiento de salutacion y cortesía , le preguntó : Sois vos el
que llaman Obispo de Ginebra ? «Señor, así me llaman , réspondió
« el Santo . » Pues quisiera saber de vos, ya que tanta fama teneis
por todas parles de varon apostólico , & si por ventura los Apóstoles
andaban en carroza ?
Hallóse el Santo un poco sorprendido del modo y de la pregunta ;
pero volviendo sobre sí, se acordó de lo que se refiere de san Fe
lipe en los Hechos apostólicos † ; esto es , que entró en el carro ó
carroza del Eunuco de Candace , reina de Etiopia . Sobre la fe de
este pasaje le respondió que cuando la ocasion ó la conveniencia lo
pedia , andaban los Apóstoles en carroza.
Elhereje , que no tenia presente aquel pasaje , comenzó á sacu -,
dir á un lado y á olro la cabeza , significando negarlo , y le dijo : Qui
siera queme mostraseis la prueba en la Escritura. Hízolo el Santo ,
citándole el lugar que se ha referido. Esa carroza , replicó el hereje ,
no era del Apóstol, sino del Eunuco que le convidó á entrar en ella .
« Tampoco he dicho yo , repuso el Santo , que fuese del A póstol,
sino solamente que cuando lo pedia la ocasion , andaban los Após
toles en carroza , que es lo que vos habeis preguntado. :
Pero no en carrozas, insistió el hereje , primorosamente talladas
y doradas, ni tan ricas que no las excedan las de losReyes mismos,
ni tiradas de los caballos mas hermosos, ni gobernadas por cocheros
de tan magníficas libreas. Esto es lo que no se lee en la Escritura,
y lo que por lo mismome escandaliza en vos, que haceis el papel de
Santo , y se os tiene por tal. ¡Oh , qué buenos Santos estos que van
al cielo con toda comodidad y régalo !
Ah , señor ! le dijo el Santo ; los de Ginebra que han usurpado
las rentas de mi obispado , mehan acortado tanto la racion , que to
do lo que puedo hacer con lo que me ha quedado , es vivir parca y
pobremente ; y así jamás he tenido carroza , ni medios para mante
nerla .)
Pues, ¿ y esa tan ostentosa y magnífica en que os veo todos los
dias , no es vuestra ? «No por cierto , respondió el santo Obispo : y
teneis razon en llamarla magnífica , y aun majestuosa , puesto que
es del Rey , y una de las que S. M . ha destinado para los que , co
Act. viii, 29.
- 62 -
mo to , componen la corte y comitiva de los señores Principes de
Saboya , como lo podeis conocer por las libreas que admirais en los
cocheros.» Me babeis satisfecho enteramente , respondió el hereje ; y
abora os amomas que antes. Con qué segun veo sois pobre.
« No me quejo demipobreza , dijo el Santo , supuesto que tengo
lo bastante para vivir decentemente y sin súperfluidades ; pero cuan
do sintiese las incomodidades de la pobreza , no tendria razon en que
jarme de una cosa que Jesucristo escogió por su herencia y patri
monio en este mundo , pues vivió y murió en brazos de la pobreza.'
« Por lo demás, estando en los dominios.de Saboya la casa en que
nací, he tenido y tengo á mucho honor el acompañar al Cardenal
de Sabova en este viaje , á la celebracion de las bodas de su herma
no , el serenisimo Príncipe de Piamonte , con madama Cristina , her
mapa de S . M .
Quedó tan contento el hereje de las razones y amabilidad del San
to , que le prometió tenerle en mucha estima en adelante ; y con es
to se retiró muy satisfecho.

:. CAPÍTULO XXIII.
Acepta el Santo el desafio de un ministro hereje.
Predicando el Santo la Cuaresma y el Adviento en Grenoble , fue
tal el concurso no solo de católicos , sino de protestantes de la con
fesion de Ginebra , que los sermones ó prédicas de estos se vieron sin
audilorio en todo aquel tiempo .
Picado de esto uno de los ministros ó párrocos protestantes , mas
torbulento y menos contenido , despues demuchas invectivas y de
clamaciones injuriosas contra el Sanlo , por último le desafió á una
conferencia formal, la cual aceptó el Obispo . Cierta persona de for
ma , que no era de parecer de que el Santo se expusiese á ella , le
representó el insolente genio de aquel ministro , el cual tenia una
hoca infernal, y una lengua la mas venenosa y provocativa delmun
do. «Muy bien , le respondió el Santo , vé abi puntualmente lo que
hemios menester.» Insistia el amigo en que el ministro le trataria
indignamente ; que no le lendria mas respeto que al hombre mas
despreciable. « Alucho mejor , le replicó el Santo ; eso es lo que yo
busco. ¡ Oh qué gloria sacará Dios de mi confusion !» ¿ Es posible,
repelia el otro , que querais exponer vuestra persona á los oprobios
y á los ultrajes ? «Sí, señor, decia el Santo : 2 no sufrió otros mayores
- 63
Nuestro Señor Jesucristo ? ¿No le hartaron de ellos ?» ¡Oh ! decia el
amigo: eso es tomarlo por may alto .
« Qué quereis que os diga ? respondió el Santo . Yo espero que
Dios me concederá la gracia de sufrir mas injurias de las que el
otro acertare á decir ; y si nos bumillare, Dios será magníficamen
te ensalzado. En tal caso veréis gran número de conversiones ; y
despues de esto veréis que caen mil á la izquierda y diez mil á la
derecha : porque esla es la práctica de Dios , sacar honor para sí por
medio de nuestra humillacion . ¿ No salian los Apóstoles contentos y
gozosos de las asambleas y concilios , en donde habian sufrido las
mayores afrentas por el nombre de Jesús " ? Tengamos , pues , va
lor y confianza, que Dios nos ayudará , pues nunca desampara á los
que esperan en él , ni deja que sean confundidos 2. ».
Pero el comun enemigo temeroso de salir perdido en este lance ,
sugirió a los con colegas del arrogante ministro, ya desconfiadode sus
fuerzas, tanlas y lales razones de prudencia humana , que interesan
do al Virey de la provincia , que entonces todavía era del mismo
partido, lograron eludir la propuesta conferencia .
CAPÍTULO XXIV.
Respetuoso miramiento del Santo para con un eclesiástico que habia
sido su ayo .
· Tuvo nuestro santo Obispo.por ayo en su juventud , y conservé
hasta su muerle , un eclesiástico muy virtuoso , el cual le habia cui
dado y dirigido en sus estudios en Saboya , París y Padua , con lo
cual habia adquirido mucho dominio sobre el espíritu de su pupilo ;
y este le conservó siempre gran respeto , llamándole ya padre , ya
maestro . Cuando llegó á ser obispo , le hizo canónigo de su iglesia ,
y le asistió y trato con mucho honor y estimacion , dándole además
su casa y su mesa .
Correspondia este buen eclesiástico al Santo con un celo tan fino
por su honor , que no podia sufrir sin desazonarse que alguno dijese
en su presencia la menor palabra de menos estimacion hácia su dis
cipolo .
El santo Obispo le representaba algunas veces que no era razon
que se incomodase tanto por la reputacion de su discípulo : « Por
ventura , le decia , soy yo tan perfecto ? ¿ Soy algun Sanlo ?» Tal os
deseo , le respondia el buen eclesiástico.
Act. v, 41. - " Ps. XXXVI, 9, 10 .
Pero cuando lo fuese , le replicaba el discípulo , 2 no han tenido
tambien los Santos sus censores y mofadores ? Han estado libres del
azote de la persecucion y de la contradiccion de las malas lenguas ?
¿ Qué no se dijo de Nuestro Señor ? San Pablo zno redarguyó á san
Pedro , y él mismo no fue tenido por loco , solamente por su gran sa -
biduría ?.v
Ninguna fuerza hacian estas razones al buen eclesiástico , el cual
en cambio de su gran celo no dejaba de reprender al discípulo aun
las menores faltas, fuesen ciertas, ó solo tales en su estimacion ; pe
ro lo hacia con una libertad capaz de apurar la paciencia de cual
quiera otro ; y que solo pudiera disculparse por consideracion al ar
diente celo del maestro , y por la indecible mansedumbre del dis
cípulo .
En los principios delobispado, al cual fue promovido en la edad
de cerca de treinta y seis años , comenzó el Santo á dar audiencia á
todo elmundo indistintamente , para ser la sal y la luz de todos, ya
que Dios le habia puesto para ellos sobre el candelero . Elbueno del
ayo decia que esto no era decente , ni convenia a la gravedad epis
copal. Pero lo que sobre todo no podia sufrir era que aun, lasmuje
res tuviesen el mismo permiso , y le hablasen tan despacio ; en efec
to era así , pues el santo Prelado considerándose deudor á todos, á
nadie se negaba. . .
En una ocasion en que el tal eclesiástico le apretó mas de lo que
solia sobre esto , y le conjuró á que excusase tantas impertinencias,
y ahorrase el tiempo para mejores ocupaciones , y sobre todo , á que
evitase la mala nota y hablillas á que con esto pudiera dar ocasion , le
respondió el Santo : « Señor de Aage (que así se llamaba) , ¿ qué que
reis ? El cargo de almas no se reduce solamente á tomar sobre sí á
los fuertes , sino á soportar á los débiles ; y siendo esto así , ó no to
mar el oficio , ó abrazarse con todas sus cargas sin excepcion de al.
guna . Dios aborrece á los tibios , y quiere que le sirvamos sin limi
tacion . Me agrada ciertamente la prudencia de la serpiente ; pero me
gusta mucho mas la sencillez de la paloma. Dios, que es la caridad
misma, y quien me ha puesto en este ministerio de caridad , sabe
bien que en todo esto no tengo otra mira que su amor ; y mientras
de esle modo estoy asido á Su Majestad , yo espero que no me aban .
i n hagam
donará , porque jamás lo hace con los que le buscan y anhelan de
i
corazon. Tengamos, pues, buen ánimo, m o y él nosos qayudará
ue e , y no per
mitirá que caigamos demodo que nos hagamos daño ; al contrario ,
nos tendrá de su mano que es poderosa , y los que están asidos de
65 -
ella no pueden perecer . Si nos puede sacar de los abismos de la tier
ra , ¿ con cuánta más facilidad nos podrá guardar de caer en ellos ?
Mortifica , y al mismo tiempo anima : lleva al sepulcro , y vuelve a
sacar de él. En fin con su ayuda no debemos temer á millares de ene
migos ; y nos hacemos tan fuertes , que podemos vencer todo género
de obstáculos y dificultades .»

CAPÍTULO XXV.
De la perfeccion.
« No oigo hablar sino de perfeccion , decia el Santo algunas veces,
y veo muy pocos que la practiquen . Cada cual fabrica una perfec
cion á su modo : unos la ponen en la austeridad del vestido , otros en
la comida , otros en la limosna , otros en la frecuencia de Sacramen
tos , otros en la oracion , otros en cierta especie de contemplacion pa
siva y su pereminente , otros en aquellas gracias extraordinarias, que
llamamos gratuitas ; pero todos se engañan miserablemente , toman .
do los medios por el fin , ó los efectos por la causa .
« Por lo que á mítoca , ni sé, ni conozco otra perfeccion que amar
á Dios de todo corazon , y al prójimo como á sí mismo. Sin esto to
da perfeccion es una perfeccion falsa y de puro nombre . La caridad
es el único vínculo de perfeccion entre los Cristianos, y la única vir
tud que nos une con Dios y con el prójimo de aquel único modo que
es necesario , y en que consiste nuestro fin , y última consumacion .
Este es el fin de toda consumacion , y la consumacion denuestro fin . Los
que nos forjan otra perfeccion , nos engañan .
« Todas las virtudes , aun las que parecen mayores y mas exce
lentes , nada valen sin la caridad ; ni la fe misma', aun cuando con
ella se trasladasen los montes de un lugar a otro , y sé penelrasen los
misterios mas recónditos; ni el don de profecía , ni el de lenguas de
hombres y de Ángeles, ni el dar de limosna todos los bienes, ni aun
elmartiriomismo, aunque fuese de fuego , todo esto vale nada sin la
caridad ". El que no está en la caridad , está en la muerte , y lodas
sus obras, por buenas que parezcan , son obrasmuertas, y de nin
gun valor para la eternidad 2.
« Bien sé yo que las austeridades , la oracion y demás ejercicios de
virtud , son muy buenos medios para adelantar en la perfeccion , con
tal que se practiquen en caridad , y por motivo de la caridad. Pero
po por eso se ha de colocar la perfeccion en los medios , sino preci
1 I Cor . XIII. — I Joann. 111 , 14.
- 66 -
samente en aquel fin adonde conducen estos medios. Lo demás es de
tenerse en el camino y en medio de la carretera , sin llegar jamás al
fin .»

CAPÍTULO XXVI.
Continuacion del mismo asunto.
Preguntando yo un dia a nuestro Santo , ¿ qué era menester para
llegar a esta perfeccion ? « Es menester (me dijo ) amar a Dios de
todo corazon , y al prójimo como á símismo.»
No os pregunto (le repliqué yo ), lo que es la perfeccion , sino el
camino que es menester tomar para llegar á ella .
«La caridad ,me respondió , es una virtud admirable : ella esme
dio y fin todo junto : es el camino , y tambien el término: es el ca
mino para ir a ella misma, esto es , para adelantar en ella. Yo os
quiero mostrar un camino todavía mas excelente , dice san Pablo ! ;
é inmediatamente hace una descripcion amplísima de la caridad .
« Toda virtud está muerta sin ella ; por eso la caridad es vida. Na
die llega sin ella al último y soberano fin , que es Dios , y por eso es
camino. Sin ella no hay verdadera virtud ;. y por eso ella es la ver
dad . Es la vida del alma, pues por ella pasamos de la muerte del
pecado a la vida de la gracia . Ella es la queda la vida y la que ani
ma á la fe , á la esperanza , y a todas las demás virtudes . En fin , así
como el alma es la vida del cuerpo , del mismo modo la caridad es la
vida y perfeccion del alma.»
Todo eso ya lo sé , le repliqué ; pero lo que ahora deseo saber es,
¿ Cómo convendrá obrarpara amar á Dios de todo corazon , y al pró
jimo como á nosotros mismos ? « Es menester , me repitió , amar á
Dios de todo corazon , y al prójimo como á símismo.) ,
Tanto sé ahora como antes, le repliqué. Lo que yo deseo saber es
tin medio propio para aprender a amar a Dios de todo corazon y al
prójimo como á sí mismo.
«Elmedio mas propio , mas fácil,mas breve y mas útil para amar
á Dios de todo corazon , es amar á Dios de todo corazon .» De este
modo se divertia en tenerme suspenso . .
Pero al fin se explicó diciéndome: « Muchos , así como ahora vos,
me piden métodos , medios y secretos de perfeccion , y yo les respon
do que no sé otro mas delicado y exquisito que el amar a Dios de to
do corazon : y todo el secreto de llegar á este amor , es amar ; porque,
1 I Cor. XII , 30 ; et cap . seq .
- 67 -
asícomo se aprende a estudiar estudiando , á hablar hablando, á cor
rer corriendo, á trabajar trabajando , así tambien se aprende a amar
á Dios y al prójimo-amando ; y los que toman otro camino , otro mé
todo , ú otro medio , se engañan . . . . iiii
« Elmedio , pues , de amar a Dios , es amarle siempre mas y mas;
adelantad siempre algo , y no os detengais á mirar atrás ni á los la
dos : empiecen , pues, los que son aprendices , y á fuerza de amar ven
drán á ser maestros. Los mas adelantados en esto adelanten siempre
mas, considerando que no han llegado todavía al fin : porque en esta
vida siempre puede aumentarse la caridad hasta el último suspiro ;
y así los mas aprovechados digan con David : Ahora empiezo 1 , ó con
el gran san Francisco : ¿ Cuándo comenzaremos á añar y servir á Dios
de todonuestro corazon , y á amar á nuestros prójimos como á nosotros
mismos ? » . . .

. . CAPÍTULO XXVII. - :
Continuacion del mismo asunto.
Bien sabia .yo , le dije , que la perfeccion cristiana consiste en la
caridad , y que esta consiste en amar a Dios por ser quien es, y al
prójimo por amor de Dios . Pero ¿ qué es amar, ?
A esto merespondió : « La principal pasion del corazon es el amor;
nos iinclina
el cual nos nc á amar el bien , Amar a Dios y al prójimo con
amor de caridad , queque esesun en Dide
ud amor os amistad , es desear elbien á Dios
por sí mismo , y al prójimo en Dios y por amor de Dios. » .
Pero ¿qué bien , le pregunté , podemos nosotros desear á Dios,
siendo él solo el soberano bien y la bondad esencial ? « Podemos , me
respondió , desear á Dios dos suertes de bienes: el primero es aquel
que él se tiene en sí mismo , el cual podemos desearle por modo de
cómplacencia , regocijándonos de que sea lo que es , y que nada pue- ,
da añadirse á su grandeza , y á la inmensidad de su perfeccion .in
terior. El otro es el que Dios no tiene , y este se le podemos querer
y desear de dos modos: ó por efecto , si está en nuestra mano el pro
curársele , ó por afeccion y deseo , si no lo está .»
¿ Y qué bien es el que Dios no tiene ? le pregunté . « Eso es lo que
os iba a decir. Es el que llamamos bien exterior , que es el que le
resulta de la honra y gloria que le dan sus criaturas , y principal
mente las racionales. -
« Si nosotros amamos verdaderamente á Dios , procuramos agen
1 Ps. LXXVI, 11 .
- 68 -
ciarle este segundo bien por nosotros mismos : lo primero , cuando
reconociéndole por único avtor de nuestro ser , dedicamos á şu glo
ria este mismo ser , con todas nuestras acciones , no solo las buenas,
sino tambien las indiferentes; lo segundo , cuando no contento ni sa
tisfecho nuestro corazon, con lo que está de nuestra parte , lodavía
deseamos y hacemos diligencias y esfuerzos para atraer a nuestros
prójimos a su servicio y amor , a fin de que por todos y en todas
cosas sea Dios honrado y glorificado.
« Amar al prójimo en Dios es regocijarse del bien de nuestro pró
jimo , en cuanto este usa útilmente del bien que tiene para gloria de
Dios; es darlé todo el favor y ayuda que nos pida en sus necesida
des , y es tener celo por la salvacion de su alma , y procurársela del
mismo modo que la nuestra propia , porque Dios lo quiere así, y re
cibe contento de ello .
« Esto viene a ser, pues , tener verdadera caridad , y amar a Dios
sólida y sinceramente por amor a élmismo, y á nuestros prójimos
por amor de Dios .»

CAPÍTULO XXVIII. .
* Del amor á los enemigos.
Decíale un dia cierto amigo suyo queno hallaba en elCristianis
mo cosa mas difícil de practicar que el amor a los enemigos. « Pues
yo , le respondió el Santo , no sé qué corazon es el mio , ó și Dios se
hadignado criarmeotro enteramente nuevo : puesno solo no encuen
tro la menor dificultad en practicar este precepto , sino que tengo en
ello tal gustó , y siento una suavidad tan deliciosa y rara , que si Dios
me hubiese prohibido amar á mis enemigos, me costaria mucho tra
bajo obedecerle .» ' :
Con efecto , habiéndole ultrajado extraordinariamente uno en cier
ta ocasion , no solo procuró apaciguarle con una mansedumbre in
comparable , sino que despues de muchas razones concluyó dicién
dole : «Lo que sobre todo yo masdeseo es , que creais que aun cuando
me hubiéseis sacado un ojo , os miraria con el otro con tanto afecto,
como al mayor amigo que tengo en este mundo. »
« Es cierto , decia , que los sentidos hallan alguna violencia en la
práctica de este precepto ; pero debemos acudir a las palabras de Dą .
vid : Enojaos, pero sea sin pecar 1 . Á la verdad , ¿ por qué no hemos
de sobrellevar nosotros á los que Dios misericordiosamente tolera ,
: 1 Ps. IV , 8 .
- 69 -
acordándonos del ejemplo de Jesucristo cuando desde la cruz estaba
rogando por sus enemigos ? :
« No ha llegado a tanto el odio de los nuestros , que nos hayan per
seguido demuerte : no nos han crucificado , ni nuestra paciencia ha
llegado tampoco al extremo de derramár la sangre , y dar la vida en
la persecucion . Pero aun cuando llegase á estos extremos , & por qué
no amaríamos a este carísimo enemigo , por quien rogó y murió Je
sucristo ? Porquedebeis advertir que este Señor en la cruz no rogaba
solo por aquellos que le perseguian actualmente , sino tambien por
los que le habian de perseguir despues en nosotros , como lo declaró
á Saulo con aquella voz : ¿ Por qué me persigues " ? Lo cual no podia
ni puede entenderse delmismo Señor , pues ya era impasible , sino
precisamente de sus miembros , que somos nosotros .
« Esto no es decir que amemos los vicios , el odio , ni la enemistad
que nos tiene nuestro prójimo, pues todo esto desagrada á Dios , y
por tanto nos debe ser sensible á nosotros ; sino es decir que debe
mos separar el pecado de la persona del pecador , y lo precioso de lo
vil , si queremos ser como la boca del Señor 2 . .
« Solo la débil llama de una vela es la que se apaga con el viento ;
pero al contrario los grandes incendios crecen con él. Los mejores y
mas sabrosos pescados se inantienen y crecen en las aguas amargas
dél mar: y así tambien las almas grandes y generosas se alimentan
y fortalecen con la gracia en medio de las 'contradicciones ; cuyas
aguas no apagan , antes bien avivan mas y mas su caridad , y así se
elevan por ellas hácia Dios , comola arca de Noé , que cuanto mas
crecian las aguas del diluvio , tanto mas subia ella hacia el cielo.»
CAPÍTULO XXIX .
De la provision de los beneficios.
Estableció el Santo la provision de los beneficios de su diócesis
por concurso ú oposicion ; y me dijo muchas veces que sin esto le ha
bria sido insoportable el cargo pastoral. Para que no tuviese lugar
el ruego importuno , ni el favor y proteccion , sino puramente elmé
rito , formó un sínodo compuesto de algunos doctores, y de los mas
sábios y virtuosos eclesiásticos de su diócesis , con los cuales asistia
el santo Obispo , sin mas accion ni prerogativa , que la de un mero
presidenle , y un voto como cada uno de los sinodales ; con lo cual
se ligó á sí mismo las manos , dejó á los demás la libertad del jui
• Act. ix , 4 . - " Jer . XV , 19 .
– 70 -
cio , y aseguró la eleccion de losmas capaces y hábiles concurrentes :
santo y saludable reglamento , que ;ojalá se viese practicar en todos
los obispados!
CAPÍTULO XXX.
De la memoria y del entendimiento.
Lamentábase un dia conmigo de su poca memoria . Esta falta , le
dije, está bien compensada con el entendimiento . Este es el amo, y
aquella una criada que mete mucho ruido , y es de poco provecho,
si no la gobierna él entendimiento .
« Así es , me dijo ; y es cierto tambien que una gran memoria y
un gran entendimiento no suelen hallarse juntos en una misma po
sada : son como dos beneficios incompatibles, y se expiden pocas dis
pensas para obtenerlos ambosá un tiempo : suelen hallarse uno y otro
en mediano grado , pero rara vez en eminente y sublime.)
· Elcardenal Du -Perron , le dije , fue un ejemplo de estos raros fe
nómenos , pues tuvo una memoria prodigiosa , y al mismo tiempo
abundaba de entendimiento y juicio . Convino en ello nuestro Santo ,
haciendo de aquel Cardenal un elogio que mostraba bien la grande
estimacion que hacia de su persona.
A la verdad las dos potencias son de tan diversos temperamentos ,
que es muy difícil que no se excluyan una á otra : porque la memo
rià nace de la viveza , y el entendimiento va a paso de plomo. Por
esto , le decia yo , no teneis que quejaros de vuestra suerte , pues os
cupo la mejor parte , que es el entendimiento .:;Ojalá que os pudiese
yo darmimemoria en cambio de un poco de vuestro entendimiento !
pues la misma abundancia de aquella me trae tantas ideas , queme
aflige y me sufoca al predicar y al escribir : en lugar que de enten
dimiento soy muy escaso .
Al oir esto echó el Santo á reir , y abrazándome tiernamente , me
dijo : « No puedo menos de creer que hablais con toda sinceridad,
porque hasta ahora no he visto hombre quemehaya dicho que tiene
poco entendimiento . Esta es una cualidad , de la cual el que menos
tiene, piensa que tiene mas ; y yo no hallo otros mas escasos quelos
que mas presumen de abundantes.
« El quejarse de falta de memoria , y aun de sobra de torcida vo
luntad , esto es harto comun , y pocos reparan en confesarlo ; pero en
llegando a la bienaventuranza de pobreza de espiritu , ó de entendi
miento , nadie quiere ser comprendido en esta; al contrario , todo el
t o 1 0 m i l i c i a y de71lave- na provisiofamia. Pero
mundo la repugna y echa de sí como la mayor infamia . Pero tened
buen ánimo, que la edad os traerá buena provision de juicio , como
que es fruto de la experiencia y de la vejez . .
«No os prometo lo mismo de la memoria , sino todo lo contrario ;
porque su flaqueza es uno de los indubitables achaques de los viejos ,
y por esto mismo no espero enmienda en la mia ; pero me da poca
pena , porque en teniendo la suficiente para acordarme de Dios , esto
me basta . »

PARTE SEGUNDA .

CAPÍTULO I.
De la humildad y de la castidad. '
« Hay dos virtudes ,decià,el Santo , queal mismo tiempo que con
viene practicarlas continuamente , conviene tambien que , á ser po
sible , ó no se tomen jamás en boca , ó sea tan raras veces que lle
gue á ser poco menos . Estas son la humildad y la castidad .»
¡ Jesús, padre mio ! le dije : yo no soy de ese parecer , antes bien
quisiera queno resonase por todas partes otro eco que el de los nom
bres de ambas virtudes ; y que estuviesen grabados hasta en las cor
tezas de los árboles , y con letras de oro en todos los mármoles . .
«Me fundo, dijo el Santo , lo primero , en que pienso queno hay
lengua humana que pueda dignamente explicar su valor ; y el no alą
barlas dignamente , es en alguna manera disminuir su precio . Lo se
gundo , en que no se pueden nombrar estas dos virtudes , y mucho
menos alabarlas en sí mismas, ó en alguno , sin ofenderla's ó alte
rarlas.
« Primero : El alabar la humildad en sí misma, es hacerla desear
por un secreto amor propio , y guiar a otros á entrar en ella por una
puerta falsa . Segundo : El alabarla en alguno, es inducirle á vani
dad , y lisonjearle con riesgo de engreirle , porque será tantome
nos humilde, cuanto piense serlo mas ; y pensará serlo , luego que
vea ó sepa que se le tiene por tal.
« Por lo que toca á la castidad , hay otros dos inconvenientes. Pri
mero : Alabarla en símisma , es dejar en los oyentes una secreta y
cási imperceptible imaginacion del vicio contrario y exponerlos á pe .
- 72 -
ligro de tentacion . Segundo : El alabarla en alguno, es en cierto
modo exponerle a caer, y echarle a los pies chinas en que resbale ,
hinchándole de un orgullo y presuncion de lo pasado, que bajo de
un hermoso velo le lleve al precipicio por el camino de la temeridad ;
sin considerar que no conviene fiarse de la castidad pasada , sino te
mer siempre que siendo este un tesoro depositado en vaso frágil y
quebradizo, con ligera ocasion se pierde '.
« Ved aquí porque me parece ser prudente precaucion el no pom
brar estas virtudes , á lo menos con frecuencia , y mucho mejor aun
el practicarlas continuamente , apreciando a la humildad por una de
las mas excelentes del alma, y á la castidad por ser la hermosa y
cándida virtud del cuerpo.
« No digo en esto que seamos tan nímjamente escrupulosos que si
lo pide la ocasion no las nombremos , y aun las elogiemos. No por
cierto : ya he dicho que niuna niotra pueden ser jamás dignamente
alabadas, estimadas, apreciadas y bastantemente cultivadas. Pero,
¿ de qué sirve esto ? Toda esa hojarasca de simples alabanzas no vale
tanto como el menor fruto de la práctica . Sepamos ahora vuestras ra
zones de pensar de otro modo.» No tengo ya ningunas , le dije, por
que todas las abandono gustosamente , para seguir y gobernarme en
adelante por las vuestras. "
CAPÍTULO II.
De la vida larga . . .
Considerando yo la estatura alta y fuerte del Santo, su estómago
robusto, y toda su complexion aventajada para vivir una vida larga,
su prudencia en conservar la salud para mejor emplearse en servicio
de Dios , y su templanza en la comida y bebida ; le dije que prome
tia vivir mucho tiempo . Tenia entonces como cuarenta y dos á cua.
renta y tres años.
A esto me respondió suspirando : «No es la mejor la vida larga,
sino la que mas se emplea en el servicio de Dios ;» y añadió aquellas
palabras del Profeta 2 : « Miserable de mí, quemidestierro se prolon
ga ! he habitado con los que habitan en las tinieblas : mi alma ha sido
largo tiempo extranjera.»
Creyendo yo que esto era suspirar de verse fuera de su silla y ca
tedral de Ginebra , como élmismo la llamaba , le dije con el mismo
Profeta : A las márgenes de los rios de Babilonia fuimos llevados , y
II Cor. iv , 7 . — * Ps. CXIX , 5, 6.
- 73 -
allí nos sentamos , y echamos á llorar acordándonos de Sion 1. « ¡Oh !
me respondió : no, no es ese el destierro que me atlige. ¿Por ven
tura no estoy bien en nuestra amada Annecy, que es nuestra ciudad
de refugio ? Hablo del destierro de esta vida ; porque mientras esta
mos en ella , ¿ no estamos desterrados de Dios , y fuera denuestra pa - ·
tria ? ¡ Infeliz demil Equién melibertará deeste cuerpo mortal? La gra
cia de Dios por Nuestro Señor Jesucristo 2 . ,
No veo que tengais motivo , le dije , para quejaros de esta vida,
pues en todo os acompaña la felicidad;; no veo que os hagań siņo ob
sequios ; vuestros amigos os respetan ; aun los enemigos de nuestra
Religion os hopran , y en suma, sois las delicias de cuantos os tratan .
« Todo eso , me respondió , vale muy poco , y en ello se debe fiar
menos : pues los que cantaron hosanna al Hijo de Dios, tres dias des
pues clamaron crucifige. Fuera de esto , ņinguna cosa amo mas que
á mi alma ; y así os aseguro que si alguno me viniese asegurando
otra tanta vida como la que llevo, y pasarla sin dolor, sin pleito , sin
adversidad , sin incomodidad , șivo con todas las satisfacciones y pros
peridades que se pueden apetecer en esta vida , me veria muy bien
en ello , para haber de abrazar este partido. El que mira a la eter
nidad , ¡ oh cuán poco estima lo que es perecedero ! Siempre me ha
gustado mucho aquella excelente sentencia del bienaventurado Ig
nacio de Loyola : ¡ Oh , cuán vil y despreciable me parece la tierra ,
cuando considero y contemplo el cielo ! O quam mihi sordet tellus, dum
coelum uopio
aspicio !. » . .

CAPÍTULO III.
Su porte con los enfermos.
İbamos juntos en una ocasion á visitar una señora distinguida de
midiócesis que vivia en una casa de campo , y sobre una avanzada
edad , se hallaba gravemente enferma , como que ya se la habia ad
ministrado el Viático. La encontramos muy pacífica y tranquila en
órden á su interior , pues todo lo tenia ya dispuesto . Una sola cosa
la inquietaba , y era el ver que sus hijos se afanaban dia y noche por
suministrarla algun alivio en su mal.
Para quitarla esta pena , la dijo el Santo : « Pues yo, carísima se
ñora mia , jamás estoy tan contento , en estando enfermo, como cuan .
do veo que mis parientes y domésticos tienen mucho trabajo en asis
tirme . »
! PS. CXXXVI, 1 . - ' Rom . vu , 24 , 28 . "
Preguntámosle la razon , y nos respondió: « Porque sé que Dios les
recompensará largamente las fatigas que toman en mi asislencia ;
pues tales hostias le son muy agradables.
« Es cierto que si los que nos sirven , sea en estado de sanos , o
sea en estado de enfermos, ponen la mira en solo nosotros , y no en
Dios , procurando solo nuestro agrado, emplean muy mal sus afanes ,
y les estará muy bien empleado un mal pago. Pero si nos sirven por
Dios, se hacen mas dignos de envidia que de lástima.»
Portábase nuestro Santo con los enfermos ya moribundos , como
los Ángeles buenos, valiéndose de suaves y dulces inspiraciones, di
ciéndoles de rato en rato palabras breves, pero escogidas, conformes
á la disposicion de cada uno : unas veces haciendo delante de ellos
aspiraciones y oraciones jaculatorias muy cortas, y otras haciéndo
selas pronunciar con la boca , ó solo con el corazon , si les costaba
trabajo el hablar ; y despues los dejaba sosegar : ¡ Oh Jesús mio ! yo
me entrego ymeabandono á vuestra voluntad. ¡Oh Dios mio ! vues
tro soy , salvadme para gloria vuestra . ¡ Oh Padre mio ! yo enco
miendo mi alma, mi cuerpo y cuanto soy en vuestras manos. ¡Oh
Diosmio ! hágase vuestra voluntad . Sí, Señor y Jesús mio , hágase
vuestra voluntad , y no la mia . Y entre cada aspiracion de estas ha
cia una pausa conveniente , para dejarles lugar de rumiarla y gus
tarla .
Le daba mucha pena ver que se atormentase á un pobre mori
bundo con largas exhortaciones, no siendo tiempo aquel oportuno
para predicar, ni para hacerle decir largas oraciones , sino solamente
para mantenerle en la sumision á la voluntad divina , que ha de ser
su elemento , y ocupacion perpétua en el cielo .
Hacia tambien algunas veces estos oficios de piedad y de miseri
cordia con los reos de muerte , acompañándolos al suplicio , y ayu
dándolos á bien morir , observando con ellos el mismo método que
acabamos de decir respecto de los enfermos.
Despues de oir sus confesiones, los dejaba respirar un rato : pa
sado este , y con algunos intervalos les sugeria alternativamente ac
tos de fe , esperanza y caridad ; de arrepentimiento de sus pecados,
de resignacion en la voluntad de Dios , y de un total abandono en su
misericordia ; cuidando en todo esto de no añadir á la afliccion na
'tural de los reos la importunidad inseparable de un discurso conti
nuado.
Por este método eran tales los felices progresos que hacia este san
to Prelado, que algunas veces se vió ir al suplicio á estos miserables,
- 75 -
no solo sin desconsuelo , sino con un gusto y un contento que no ha
bian conocido durante su vida desordenada ; y reputándose por mas
afortunados en morir de aquella manera , aunque tan afrentosa, que
en vivir como habian vivido hasta entonces .
« Besando amorosamente , les decia , y con resignacion el pié de
la justicia de Dios, se llega muy seguramente á estrecharse en los
brazos de su misericordia ; creyendo firmemente quelos que esperan
en él no serán confundidos. »,
Inspírábales estos sentimientos de confianza de una manera tan
amorosa, que los hacia prorumpir en aquellas palabras de san Agus
tin : Mejor meestá morir amando á Dios que vivir ofendiéndole. .
CAPÍTULO IV . . .
Su gran confianza en Dios, : ' .
Lamentábame yo un dia de la pesada carga del obispado,protes
tándole que si la hubiese conocido antes de tomarla , deningun modo
la hubiera aceptado : añadiendo que no sin razon la llamó el conci
lio de Trento carga pesada y terrible á los hombros de los mismos
Angeles. . . . . .
* Respondióme con mucha gracia : « ¡Es cierto que teneis muchode
qué lamentaros , cuando en vuestro obispado no teneis que cultivar
mas que un jardin limpio de las espesas malezas de la herejía ! ¿ Qué
haríais , y cómo os quejaríais , si tuviéseis una diócesis como la mia
que es la sentina de todos los errores, y el asilo de todos los apósta
tas que abandonan el seno de la verdadera Iglesia ? » i
Yo no sé con todo eso, le dije , que en loda Francia haya una sola
diócesis mas arreglada , ni mas ejemplar que la vuestra , ni mejor
provista de buenos pastores , de sábios y virtuosos eclesiásticos.
« ¡Ah !medijo : es verdad que Dios por su sola bondad nos envia
el viento segun las velas, y que nos hace sacar algun provecho de
nuestra tribulacion . De otra manera , si Dios no nos hubiese dejado
este poço de simiente de piedad , ya estaríamos como Sodoma. .
«No obstante esto , gemimos sobre las riberas de este gran rio que
sale de nuestra Babilonia , y nos consolamos con la dichosa esperan
za de que el Padre de las luces alumbrará algun dia estas tinieblas,
y que á ellas subrogará su sol sobre estas pobres gentes sentadas en
la region de la sombra de la muerte. Vos sí que haríais bellas lámen
taciones , si tuviéseis sobre vuestros hombros semejante carga .»
Pero ¿ por qué , le replicaba yo , os afligis por los que ya están
- 76 -
fuera , y se han sustraido voluntariamente a su madre la Iglesia ?
Las ovejas que os han quedado, son tan dóciles que os dan todo con
tento, y forman vuestra corona en el Señor . '
« Pues yo os cojo ahora por vuestra propia boca. Señor mio , me
dijo : ¿ y por quéno mirais á vuestras ovejas con los mismos ojos que
mirais á las mias ? ¿ Pensais que yo creo que las vuestras son menos
sais que, autres quehas won
dóciles ? Esmenester que seamos justos, y no hacer tanto aprecio
del bien que Dios ha dado al otro , que no hagamos ninguno , ó no
reconozcamos el que nos ha hecho á nosotros. Propiedad es de un
espíritu bajo eldecir : las mieses demivecino siempre son mas abun
dantes que las mias , y sus rebaños están mas lucidos que los mios.
Es menester bendecir á Dios por lo uno , y no serle ingrato por lo
otro . »
Esmuy.justo , le dije ; pero lo cierto es que la carga es pesada ,
sea para vos , ó sea para mí. « Así seria , me respondió , si nosotros
la llevásemos solos ;'pero este es un yugo, del cual tira Nuestro Se
ñor por una parte haciéndolo todo, porque nos lleva á nosotros jun
tamente con la carga. »
Y qué, le dije , ¿ teneis por nada el dar cuenta de tantas almas ?
« A bien ,me replicó , que tenemos que darla á un amo bien rico en
misericordia para los que le invocan , pues a la menor instancia per
dona diez mil talentos 2 . Conviene tener de este Señor ideas dignas
de su bondad : és menester servirle con temor ; pero aunque tem
blando , nos debemos regocijar en él. La humildad que desanima ,
que abate el espíritu , no es humildad de buena casta.»
CAPÍTULO V .
Peligros y trabajos de la soledad .
. . Alababa upo la vida solitaria , diciendo que era santa é inocente ;
y el Santo respondió que tenia sus defectos , como tenia tambien los
suyos la que se vive en el mundo : porque así como hay buena y
mala sociedad , hay tambien buena y mala soledad. Buena , cuando
Dios nos llama á ella , segun lo que dice por un Profeta : Yo le atraeré
á la soledad , y allí le hablaré á su; corazon 3. Y mala , cuando es co
mo aquella de que está escrito : Desdichado el que está solo 4. Si bas
tåse retirarse a una soledad para ser santo é inocente , fácil seria con :
quistar la santidad y la inocencia .»
Replicósele que en la soledad habia menos tentaciones , y menos
I Philip . iv , 1. — Mattb . syin , 24 et 27. - Osee, u , 14. - " Eccles. iv ,10.
- 77 -
ocasiones de pecar. « Hay demonios , respondió , que corren por los
desiertos tanto como por los poblados. Si la gracia no nos asiste en
todas partes , en todas partes caerémos. Veámoslo en Lot, el cual fue
santo y justo en la ciudad mas infame del mundo ; y cometió en la
soledad horribles inmundicias. El hombre a todas partes se lleva á sí
mismo ; en todas partes se halla consigo mismo; y la miseria va con
él como la sombra con el cuerpo .
« Engáñanse muchos en pensar que tienen aquellas virtudes , cu
yos vicios contrarios no reconocen en sí. No advierten estos que hay
mucha distancia entre no tener un vicio , y tener la virtud contraria .
El no tener alguna locura, es un principio de juicio ; pero es un
principio tan débil , que apenas merece el nombre de juicio .
« El abstenerse del mal es algo diferente de probar el bien ; por
que aunque tal abstinencia sea una especie de bien ; pero es como el
plan de un terreno vacío , sobre el cual resta levantar el edificio . La
virtud no consiste tanto en el hábito como en la accion . El hábito es
una cualidad ociosa por su naturaleza que sin duda inclina y dispone
á obrar bien ; pero si esta inclinacion no se reduce al acto , obrando
el bien , no hay virtud.
« ¿ Cómo practicará la obediencia uno a quien nadie manda , la
paciencia uno á quien nadie contradice, la constancia el que nada
tiene que sufrir, la humildad el que no tiene superior, la amistad el
que como un salvaje huye la compañía de los hombres, á quienes
está obligado a amar como á sí mismo ?
« Hay muchas virtudes que no se pueden practicar en la soledad,
principalmenle la misericordia , acerca de la cual se nos hạrá cargo ,
y serémos juzgados en el último dia ; porque escrito está de ella :
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán miseri
cordia '. »

CAPÍTULO VI. . . :
Obrar bien , y dejar que digan.
Estando yo para ir a París á predicar la Cuaresma, me refirió la
historia siguiente , con que me enseñó á hacer poco caso de lo que
el mundo diria de mis sermones . .
« Habia encargado, me dijo , el superior de un colegio á un buen
viejo el cuidado de gobernar el reloj de la casa , con el único fin de
que la misma ociosidad no le causase fastidio ; pero este viejo cono.
· Matth . v , 7.
- 78
ció luego que jamás habia tenido sobre sí obediencia mas enfadosa ,
ni mas difícil que esta que se le dió por puro entretenimiento .
« Manifestólo así al superior, y admirado este , le dijo : ¿ Es posi
ble ? , el dar cuerda al reloj dos veces al dia os cuesta tanto ? — No,
señor, le respondió , no es eso , sino que por todas partes me ator
mentan . - ¿ Cómo es eso ? replicó el superior. - Es, respondió el buen
viejo , que cuando el reloj tarda un poco , se quejan los que traba
jan en el colegio , y para contentarlos voy y le adelanto un poco. Los
que están en la ciudad vienen y pegan conmigo, diciendo que el re
loj está adelantado ; y si para dar gusto á estos le atraso , los otros
vuelven a sus quejas : y entre unos y otros viene á ser micabeza co
mo la campana en donde da el martillo del reloj , y me traen fuera
de mícon sus quejas.
« El superior le consoló diciendo : Pues yo os daré un consejo muy
dec y cenla paz. Cuando el reloj se
bueno, con que todos quedeis contentos
idles maran.Hijos, de eso de
adelante , y se quejen los unos , decidles : Dejadlo a mi cuidado que
vo le atrasaré. – Pero entonces los otros clamaran contra mí, replicó
el buen viejo . — Pues decidles, añadió el superior: Hijos, dejadlo por
micuenta que yo le adelantaré de gana. Pero en medio de eso dejad
al-reloj que ande su camino regular : dad buenas palabras á todos ,
y todos quedarán contentos , y á vos os dejarán en paz .
« Ved , pues , me dijo el Santo que vais á ser el objeto demuchos
y diversos pareceres . Si os parais en el que dirán , no haréis cosa de
provecho.
.. Pues que haré ? « Dar,medijo, a todos buenas y dulces palabras;
pero en lo demás id vuestro camino, seguid vuestro natural, sin al
terarle por mas advertencias que os hagan , pues la mayor parte se
rán contrarias entre sí mismas. Poned la mira en Dios, y entregaos
enteramente al favor de su gracia , pues importa poco ser juzgados
de los hombres , no habiendo en nosotros alguna intencion de ofen
derlos. Dios es nuestro juez, y quien ve el fondo de nuestros cora
zones , y lo mas oscuro y escondido de ellos. »
. . . .. . CAPÍTULO VII.
Su dictámen sobre un panegirico.
Prediqué un dia a las religiosas de la Visitacion , y sabiendo que
no dejaria de hallarse presente nuestro Santo , y un gran concurso ,
no puedo menos de confesar que miré un poco á mis lucimientos , y
que para esto medispuse lo mejor que pude.
- 79 -
Cuando volvimos a su casa , y nos quedamos á solas , me dijo :
« Ahora bien ; vos habeis dado hoy mucho, contento y satisfaccion á
nuestras gentes : todos iban diciendo maravillas de vuestro elegante
y bien peinado panegirico : solo unohe encontrado que no salió con
tento . »
¿ Qué habré dicho, le respondi, que haya podido disgustar á ese
oyente ? Esto es lo que quisiera saber ; no sé quién sea , que eso no
mueve mi curiosidad. « Pues yo la tengo y grande de decíroslo , me
respondió .» Sepamos, pues, le dije , quién es , para procurar' con
tentarle . « Si no tuviese , me respondió , tanta confianza en vos, no
os lo diria ; pero conociendo bien vuestra sinceridad , os lo diré con
gusto : vedle ahí,» .
Al oir esto , miré todo alrededor de mí, y no viendo mas que al
Santo , le dije : ¿Con qué sois vos? « Sí, me respondió , yo soy .»
Pues ciertamente , le dije , hubiera querido mas vuestra aprobacion
que la de todo el auditorio. Pero , gracias a Dios, he caido en unas
manos que , si hieren , es para curar. Decidme, pues , lo que habeis
notado , porque yo sé que no me disimularéis nada . .
« Yo os amo mucho , me dijo , para pensar en lisonjearos : y si
amáseis de este mismo modo á nuestras hermanas las de la Visita
cion , seguramente os hubiérais guardado de inflar sus espíritus, en
lugar de edificarlas , y de alabar su condicion , en lugar de ense
ñarlas una doctrina mas saludable y mas á propósito para humi
Harlas. Hay viandas para el espíritu , como las hay para el cuerpo. .
Las flatulentas son ventosas , y las ventosas son huecas y vacías de
sustancia como las legumbres. Así que conviene presentar en los ser
mones, no viandas pasajeras como el viento , y cuya memoria aca :
ba con su sonido , sino viandas sólidas y permanentes para la vida
eterna .
« En suma, esmenester que un predicador se guarde mucho de
subir al púlpito , sin un particular intento de edificar algun ángulo
de las murallas de Jerusalen , enseñando y exhortando á la práctica
de alguna virtud , ó al aborrecimiento de algun vicio ; pues todo el
fruto de la predicacion se reduce á arrancar el pecado, y volver á
plantar la gracia en su lugar. ; Oh Señor ! decia David , yo enseñaré
vuestros caminos á los injustos , y los impios se convertirán á Vos ".»
Pero qué tenia yo que persuadir conversion , le dije , á unas al
mas libres ya de las manos de sus enemigos, del mundo , demonio y
carne, y que sirven á Dios santamente ?
| Ps. L , 15.
- 80 -
• « Era menester enseñarlas, me respondió , á guardarse de caer ,
supuesto que están en pié ?; á obrar su salvacion , segun el consejo
del Espíritu Santo , con 'lemor y con lemblor 2 ; y á no dejar de temer
aun los pecados perdonados.Nos las habeis pintado como unas Santas,
y no habeis reparado en canonizarlas en vida : no señor , no convie
ne poner almohadas blandas á los que necesitan espinas y abrojos,
ni dar leche a los que necesitan ajenjos y acíbar. »
Miintento , le dije , fue el animarlas, y fortificarlas en su santa
empresa por medio de la alabanza . « Conviene sin duda , me repli
có, animar y fortificar ; pero sea sin exponer la persona á riesgo de
presuncion y vanidad . Siempre es mas seguro el humillar á los oyen
tes , que no llevarlos por caminos altos y admirables , superiores á su
capacidad . Yo espero , en fin , que pondréis en esto mas cuidado en
adelante.»

CAPÍTULO VIII.
Sobre el mismo asunto.
La mañana inmediata me hizo predicar en un monasterio de san
ta Clara , donde asistió el Santo , y donde hubo no menos concurso
que en el dia anterior. Guardéme bien de dar en el éscollo que me
habia mostrado , é hice mi sermon con gran simplicidad de estilo y
de pensamientos , sin masmira que la edificacion , con mucho órden ,
y esforzando cuanto pudemi asunto . '
A la vuelta viņo nuestro Sarló á visitarme a mi cuarto (que no
era sino suyo , porque cuando yo iba a visitarle siempre me cedia
su habitacion ), y abrazándome tiernamente , me dijo : «Ciertamente
os amaba mucho ayer; pero sin duda os amo mucho mas hoy. Si he
de decir lo que siento , digo que sois segun mi corazon , y si no me
engaño , tambien segun el corazon de Dios , á quien pienso ha sido
muy agradable vuestro sacrificio . Os aseguro queno pensé que fué
seis tan dócil y tan condescendiente . Veo verificado en vos lo que
dice el Espíritu Santo : Que el hombre obediente cantará la victoria 3 ;
pues hoy habeis triunfado de vos mismo. Sabed que la mayor parte
del auditorio ha salido diciendo : los dias se suceden ; pero no se pa
recen unos á otros: ellos no estaban tan satisfechos como ayer ; pero
aquel amigo que ayer no lo estaba , lo está hoy sobremanera , y tan . .
to que os da un perdon general de todas las faltas pasadas.
« Hoy os habeis portado a todo migusto : si continuáreis delmis.
1 I Cor. x , 12. — 3 Philip . 11, 12. — * Prov. xxi , 28 .
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momodo , haréis gran servicio al Señor de la viña. La predicacion
no debe apoyarse en palabras, nien pensamientos de humana sabi
duría , sino en la manifestacion del espíritu y la virtud de Dios .
Seguid fielmente este método , y Dios honrará y bendecirá vuestros
trabajos con abundantes frutos : seréis prudente en la palabra 'mis
tica , y poseeréis la ciencia de los Santos , esto es, aquella ciencia que
hace santos: y á la verdad , ¿ qué queremos nosotros saber sino á Je
sús, y á Jesús crucificado.»
CAPÍTULO XI.
Cuán enemigo era de alabanzas.
Dijo muy bien san Gregorio que cuando se alaba á un sábio en
su presencia , se le mortifica el oido , y se le atormenta el corazon .
Sapiens dum laudatur in ore, flagellatur in aure, cruciatur in mente .
Así sucedia a nuestro Santo , que con ser tan dulce y amoroso para
con los que le decian alguna injuria , lashubiera dicho de buena gana
á los que le dijesen la menor alabanza .
Predicando yo un dia delante de él en Annecy , y acordándome de
aquellas palabras que le dijo en cierta ocasion Mons. el Obispo de
Saluces : Tu sal es ; ego verò neque sal neque lux ; caí en la tentacion
de hacer una corta alusion sobre su nombre, diciendo que era la sal
con que se sazonaba.la masa de aquel pueblo . Se escandalizó de tal
modo con este elogio , que despues me reprendió con un tono quehu
biera sido de rigor , si hubiese sido capaz de hablar con él. .
« Si ya ibais , me dijo , tan derecho , y corríais tan bien vuestro ca
mino , ¿ qué os movió a dejar el de la verdad ? Currebatis benè; quis
vos impedivit veritati non obedire 2 ? Sabed que todo lo habeis echado
á perder ; y que esta sola palabra basta para desacreditar vuestro
sermon : porque por ventura no es adulterar el oro puro de la pa
labra de Dios, el introducir con ella la palabra de los hombres ? ¿ Y *
no es palabra de hombres el alabar á los vivos ? No está escrito :
No alabeis á ningun hombre antes de su muerte 3 ?
« ¡ Por cierto que soy yo una buena sal! una sal insípida y sin pro
vecho , que solo es buena para arrojarla en la calle , y que la pisen
las gentes. Lloro tanla buena semilla como se ha sufocado con un pu
ñado de zizaña : Si hubiéseis dicho esto para confundirme, cierta
mente habríais hallado el medio seguro para ello .o
1 I Cor. 11, 4 . Galat. v , 7 . — * Eccli. x1, 30 .
- 82 -
CAPÍTULO X . '
Su humildad .
No podia ignorar el Santo la grande estimacion que hacian de su
virtud , no solamente su pueblo , sino cuantos le conocian . Confun
díase frecuentemente de esto en la presencia de Dios ; y muchas ve
ces se llenaba de rubor delante de los hombres, cuando veia ó en
tendia que se le tenia por santo y fiel siervo del Señor.
No solia decir palabras de humildad hablando de sí , antes las huia
comoescollos en donde naufraga la humildad. Tan exacto y precavido
era , que no hablaba de sí para bien ni para mal, niaun en cosas in
diferentes , sino como á viva fuerza ; porque decia que «elhablar uno
de sí mismo, era no menos dificultoso que andar en la maroma ; y
que eran necesarios grandes contrapesos y maravillosas prevenciones
para no caer y malarse .
« Ved , decia , estas buenas gentes con todas sus alabanzas y es .
timaciones , al cabo meharán recoger un fruto bien amargo de estos
favores de su amistad , porqueme dejarán estarmucho tiempo en el
purgatorio , sin acordarse de rogar á Dios por mi pobre alma, cre
yendo que irá derecha al cielo . Ved ahí lo que yo sacaré de toda
esia estimacion .
«Por eso quisiera'mas hallar en ellos el fruto de las buenas obras,
y el aceite de la misericordia , que esta hojarasca de vanosaplausos
y de yanas alabanzas. Upa onzá de obra vale mas que muchas libras
de discursos. Desprécianse las palabras dulces y lisonjeras de loscor
tesanos, llamándolas agua bendita de corte ; pero yo llamo á esto
agua bendila de mundo , dulces bendiciones, á que siguen amargos
olvidos.»

CAPÍTULO XI.
De los escritores tempranos ó jóvenes. . .
Era yo muy joven cuando comencé á escribir , y dar al público
mis tareas; y acusándome de esta precipitacion al Santo ,me respon .
dió que « sobre esto podian fundarse dos dictámenes contrarios, pe
To apoyados ambos en buenas razones.
« La mas comun opinion es , me dijo , que conviene escribir tar
de, y hablar temprano . Cierto religioso jóven , sacerdote y predica
dor , habia escrito un libro ; y deseando darle á luz, le presentó á su
- 83 -
prelado, pidiéndole su permiso para ello . El prelado recibió el li
bro , y promeliendo al autor leerle a su espacio , y decirle su dictá
men , le añadió : Pero , padre mio , ¿ no teneis mas que aprender ? ,
Con lo cual dejó el libro sobre la mesa , como diciendo : que no se
debian escribir libros, mientras se está todavía estudiando , sino des
pues de haber estudiado mucho. »
Juzgaba nuestro Santo que los frutos de esta especie no están ma
duros hasta la última estacion , que es al fin del otoño ; pero que
para los de la predicacion , cuyo verdor es agradable , es mas pro
pia la estacion de la primavera y del eslío . « Para escribir es me
nester buena dosis de plomo; para hablar, una buena de mercurio .
« Otros son de contraria opinion , juzgando que las obras literarias
se han de escribir y publicar temprano , por cuanto así queda lugar
para corregir en las segundas ediciones los defectos de las primeras.
Además se prueba fortuna ; y si se ve que no es próspera , se retira,
ó muda de tarea . A esto se junta que se goza el fruto del propio tra --
bajo , como los que edifican ó plantan en la juventud . :
« Entre ambas opiniones , la de los primeros es algo severa : la de
los segundos es mas indulgente ; y una y otra importan poco , si en
escribir y publicar se mira á Dios como último fin de todas nuestras
obras.
« Los que rehusan la publicacion de las suyas en vida , dejándolas .
para despues de su muerte , con el fin de evitar la vanidad de los
aplausos y alabanzas del mundo , no hacen mal, si este es su ver
dadero motivo ; pero si no lo es , sino al contrario , el evitar la cen
sura y la contradiccion , esto viene á ser huir de una vanidad , y caer
en otra .
« En todas las cosas es excelente elmedio ; y así el escribir en la
edad media , aquel que tuviere talento para ello , es un consejo muy
prudente ; porque le queda tiempo para corregirse . Elenterrar el
talento cuando Dios le da , será cargo de que deberemos responder
á su Majestad ; y el hacerlo por temor de los diversos pareceres de
los lectores , es dejar de viajar en el estío por miedo de las moscas.»
CAPÍTULO XII.
De la memoria de los difuntos.
Cuando inoria algun amigo ó conocido suyo, no se cansaba dede.
cir bien de él , y de encomendarle a las oraciones de todos y de cada
uno. Su ordinaria senlencia en este punto era , que « nosotros no nos
- 84 -
acordamos tanto como debiéramos de nuestros difuntos , y particu
larmente de nuestros amigos ; y la prueba de ello es, que hacemos
· poca memoria de ellos, y si alguna vez la hacemos, luego mudamos
la conversacion , mirándola como triste y funesta . Esto en suma es
dejar á los muertos enterrar á los muertos: su memoria pereče en
tre nosotros , luego que cesa el sonido de las campanas ; sin pensar
que amistad que pudo acabar, niaun con la muerte, jamás fue amis
tad verdadera , pues nos dice la Escritura que el verdadero amor es
mas fuerte que la muerte ".
a Despues de la muerte es el tiempo de alabar a los hombres; por
que entonces no se presume el vicio de la lisonja. Elmanchar la re
putacion de los muertos es una especie de impiedad , y hacer lo que
las fieras que desentierran los cuerpos para devorarlos. Al contrario
es señal de piedad el referir sus buenas cualidades y prendas, por
que esto nos provoca á la imitacion . »
• Solia decir lambien que en sola la obra de misericordia de rogar
á Dios por los muertos se encierran las otras trece , porque decia :
« No es en algun modo visitar los enfermos el alcanzar con oracio
nes y buenas obras el alivio de las pobres almas que están padecien
do en el purgatorio ? ¿No es dar de beber al sediento , el dar parte
en el rocío de nuestras oraciones a aquellas pobres almas, que tanta
sed tienen de ver á Dios, y que se abrasan en vivas llamas ? No es
dar de comer al hambriento , el contribuir á su libertad por los me
dios que la fe nos enseña ? No es esto verdaderamente redimir cau
tivos y encarcelados? ¿ No es vestir aldesnudo el agenciarlas un ves
tido de luz, y de luz de gloria ? ¿ No es hospedar al peregrino, el so
licitar a aquellas pobres desterradas la entrada en la celestial Jeru
salen , y hacerlas conciudadanas de los Santos, y familiares de Dios
en la eterna Sion ? ¿ No es mayor obsequio llevar almas al cielo, que
amortajar y sepultar cuerpos en la tierra ? Y en cuanto a las espi
rituales , el rogar á Dios por los muertos , ino es una obra , cuyo
mérito puede compararse con el de enseñar al queno sabe ,dar buen
consejo al que lo ha menester , corregir al que yerra , perdonar las
injurias , y sufrir con paciencia las adversidades y flaquezas de nues
tros prójimos ? Y qué consuelo , en fin , se puede dar a los tristes de
esta vida , que pueda compararse con el que nuestras oraciones dan
á aquellas pobres almas en tan grande afliccion y penas ? » .
| I Cant. viii , 6 .
- 85 –
CAPÍTULO XIII.
De la sagrada Escritura .
San Carlos Borromeo jamás leia la sagrada Escritura , que no fuese
de rodillas, como si estuviese oyendo á Dios hablar en el monte Si
nai en medio de los truenos , relámpagos y rayos. Nuestro Santo ja
más quiso que se tratase de ella , fuese hablando en público , fuese
escribiendo ó leyendo privadamente , que no fuese con suma reve
rencia.
Tampoco queria que ningun predicador se introdujese alsentido
místico , sin haber antes explicado el sentido literal. « Lo contrario ,
decia , es hacer el techo de una casa antes que los cimientos; y la
sagrada Escritura debe tratarse aun con mas solidez y reverencia ,
porque no es esta una tela que pueda nideba cortarse al antojo y
gusto de cada uno , para hacerse vestidos á su modo.»
Despues de explicar el verdadero sentido literal, permitia que se
sacasen moralidades , y se hiciesen aplicaciones de ellas al asunto ;
pero esto con mucho juicio , sin traer las figuras por los cabellos. De
otro'modo las llamaba figuras desfiguradas, y moralidades seme
jantes al repique de las campanas , con que se les hace decir lo que
se quiere.
Véase en este asunto un ejemplo de su exactitud . Predicando yo
un dia en su presencia , me ocurrió aplicar a la peste de las malas
compañías este texto del Profeta : Con los buenos serás bueno , y malo
con los malos ' , como se dice comunmente. Al punto conocí que le
habia disgustado; y estando despues á solas,mepreguntó que « & por
qué habia torcido este pasaje , sabiendo que no era aquel şu senti
do literal? » Díjele que habia sido por alusion . « Así lo entiendo , me
respondió ; pero á lo menos debíais haber dicho que no era aquel el
sentido literal, sino que Dios es bueno , esto es, misericordioso , con
los buenos, y malo, esto es severo, con los malos ; castigando a los unos,
y premiando á los otros. o
Por aquí se puede juzgar cuán exacto era en tratar la divina pa
labra , pues era tan rígido con otros, siendo así que era incompa
rablemente mas indulgente con ellos que consigo mismo.
i Ps. xvu , 27 .
- 86 -

CAPÍTULO XIV.
Del celo .

La virlud del celo le era sospechosa , porque decia que era como
las piedras bezares que de ciento se hallará una buena que expela el
'veneno .
Dicen los buenos caseros que la cria de pavos reales en una casa
de campo trae mas daño que provecho , porque aunque es cierto que
persiguen y comen á las arañas, orugas, ralones y otros insectos
dañosos; pero en contra de este beneficio , rompen y destrozan los
tejados, con sus desentonados gritos espantan las palomas, y mal
tratan en fin á las demás aves caseras.
A este modo el celo por lo com un es impetuoso ; y aunque su obje .
to sea corregir un vicio por medio de las reprensiones , sino se mane
ja con mucha moderacion y prudencia , suele surtir malísimos efectos .
Hay un celo áspero y fiero que nada perdona ; antes bien abulta
las menores faltas, y hace lo que los malos médicos, que empeoran
las enfermedades haciéndolas incurables, ó mas peligrosas.
Otro hay tan débil y cobarde que todo lo perdona y por todo pasa,
pensando que esto es conformea la virtud de la caridad , que todo lo
sufre y aguanta , con tal que no toque en ofensa de Dios , ni sea con
tra su honra y gloria , y este es un celo falso . .
El verdadero celo , como gobernado por el juicio y la prudencia ,
sigue esta regla : Inter utrumque cola , medio tutissimus ibis : Entre
los dos extremos lo seguro es ir por elmedio ; con lo cual perdona
ciertas cosas, ó á lo menos las disimula , aguardando tiempo y lugar
para corregirlas oportuna y fructuosamente ; y reprende otras sin di
lacion , cuando conoce que habrá enmienda , sin omitir cosa que en
lienda ser úlil á la conservacion y aumento de la gloria de Dios.
El celo dulce y manso es incomparablemente mas eficaz que el
amargo y turbulento . Por eso , queriendo manifestar Isaías la fuerza
y eficacia del Mesías en reducir á todo el universo al yugo suave de
su obediencia , no le llama Leon de la tribu de Judá , sino cordero do
minador de la tierra ' . Sobrevino la mansedumbre , dice el Profeta , y
nos corregimos 2 .
1 Isai. xvi, 1 . – ? Ps. LXXXIX , 10 .
- 87 - .

CAPÍTULO XV.
: De los sermones floridos, pero infructuosos.
Apenas habia seismeses queme habia consagrado nuestro Santo ,
cuando me ofrecieron , y admili el encargo de predicar la Cuaresma
al senado de Saboya en la capital de Chamberí el año de 1610. Es
taba yo entonces en los verdores de la edad , y tenia muy fresca la
memoria de lo que acababa de aprender en las escuelas, principal
mente de las bellas letras, á que siempre fuí muy aficionado. En es
tas circunstancias , no siéndome posible suministrar a otros mas de
lo que yo sabia , era consiguiente no producir de mi corazon mas de
lo que guardaba en la alacena de mi memoria , amontonando una
multitud de cosas buenas y malas, viejas y nuevas que tenia en mis
depósitos; cuyos ensayos pueden verse en miobra intitulada : Diver
sités ó Diversidades que fueron (dirélo de una vez ) los primeros ar
ranques ó esfuerzos de mi espíritu .
Dióse noticia á nuestro Santo , que vivia en su residencia de Annecy ,
distante solas siete leguas de allí , de que mis discursos solo eran flo
res y perfumes que atraian al auditorio , como a las moscas el azú
car y la miel. ElSanto , que juzgaba de otro modo muy distinto , como
maestro en el arte de la predicacion , queria que yo hiciese mas cau
dal de las letras divinas, y usase menos de las humanas: que tuviese
mas eficacia del espíritu de piedad que expresiones del ingenio , solo
persuasivas de la sabiduría humana.
Escribióme, pues, una discreta carta , en que me avisaba que el
olor de mis aromas habia llegado hasta él; con lo cual se podia se
mejar á Alejandro , que navegando en busca de las islas Afortuna
das , conoció que andaba cerca de ellas por los buenos olores que
traia el viento hasta sus navios.
Mas despues que ocultó el anzuelo en este cebo lisonjero y hala
güeño , memetió la lanceta hasta el corazon , diciéndome que a los
muchos mensajeros que cada dia le venian contando que mi cama
estaba toda llena de flores ; que mis muebles eran todos de ciprés y
cedro ; que mis floridas viñas por todas partes derramaban suavidad;
que en mis jardines por todas partes brotaban flores ; y que, en fin ,
por todos lados se veia risueña mi primavera ; esperaba que siguie
sen otros que le diesen noticia del estío y otoño , esto es, demi agosto
y vendimia . « Espero saber , decia , an flores fructus parturiant ? Si
las flores dan frutos ? » Sobre todo me advertia que podase mi viña
- 88
de los pámpanos supérfluos de las letras humanas. Tempus putatio
nis advenit: que cortase y separase de ella tantos adornos profanos,
porque aunque fuese loable aplicar los vasos egipcios al servicio del
tabernáculo , era menester que fuese parcamente ; que Raquel era
ciertamente mas hermosa , pero menos fecunda que Lia ; que la in
terpretacion del Evangelio debia ser conforme a su estilo y sencillez ;
que una matrona tan venerable como la sagrada teología no habia
menester afeites di coloridos ; y que , en fin , convenia me guardase
mas de alterar la palabra de Dios, que la moneda pública .
A este modo me dió otros muchos documentos queme hicieron en
lo sucesivo mas recatado , ymas sóbrio en el uso de este género de vian .
das, mas insulsas y vanas que sólidas, y mas alento á trabajar por
lograr aquella comida que no se corrompe jamás , y que tanto nos
recomienda la Escritura ' .

CAPÍTULO XVI.
De la resignacion .
Cuando el Obispo de Ginebra trataba de hacer a nuestro Santo su
coadjutor, cayo este enfermo, y llegó á tal extremo que losmédicos
le desahuciaron . Advirtieron al Santo el peligro en que se hallaba;
cuya noticia recibió con semblante tan sereno , como si hubiese visto
los cielos abiertos para recibirle , y con tal indiferencia y resignacion ,
que no dijo otra cosa sino esta : « Yo soy de Dios; haga su Majestad
«de mí lo que sea su voluntad .»
- Como se le dijese una vez que debia desear vivir , ya que no por
el servicio y bien de la Iglesia , á lo menos por hacer penitencia , res
pondió : « Ciertamente hemos de morir tarde que temprano ; y en
cualquiera tiempo que sea , siempre tendrémos mucha necesidad de
la misericordia de Dios . Lo mismo da caer en manos de su clemen
cia hoy que mañana. Siempre es infinita su bondad , é inagotable su
misericordia para con los que le invoncan ; pero nosotros siempre so
mos malos . El que antes con antes concluyere su carrera , tiene me
nos cuenta que dar ; y eso lograria yo , porque se me quiere cargar
de un peso no menos terrible que la muerte ; y sifuera por mí, y me
dieran á escoger , lendria mucho que dudar en la eleccion . Mejor es
ponerse en manos de la Providencia : pues vale mas dormir sobre el
pecho de Jesucristo , que velar en cualquiera otra parte . Dios nos
ama, y sabemejor que nosotros mismos lo que nos conviene. Sea que
Joann. vi , 27.
- 89 -
vivamos, sea que muramos, nosotros somos del Señor 1 . Él tiene las
llaves de la vida y de la muerte 2. Los que esperan en él, jamás serán
confundidos 3 . Vamos, pues, y muramos con él * . )
- Habiéndole dicho que era lástima que muriese en la flor de su edad,
pues potenia masque treinta y cinco años: «NuestroSeñor (respondió )
murió todavía mas jóven. Elnúmero denuestros dias está delante de
él 5 , y sabe coger en cualquiera sazon los frutos que le pertenecen . No
nos paremos en esas circunstancias, sino miremos solamente a su san
tísima voluptad : lomémosla por nuestra estrella , y nos conducirá á
Jesucristo , sea recien nacido en el pesebre, o sea muerto en el Cal
vario . El que le siguiere no andará en tinieblas, sino que tendrá la
luz de la vida eterna que no está sujeta a la muerte 6 .0
CAPÍTULO XVII.
Del amor de la pobreza .
Gran mayorazgo es, dice el Apóstol, la piedad que se contenta con
lo suficiente 7 . Por eso nuestro Santo sabia contentarse con la poca
renta que le habia quedado de su obispado . ' '
azNo es aun mucho, decia , el tener mil y doscientos escudos de
renta ? No tenian tanta los Apóstoles , y eran mucho mejores y mas
excelentes obispos que nosotros, queniaun merecemos ganar sueldo
en el servicio de Dios. Pluguiese al Señor que no tuviera ni aun lo
que me resta , con tal que la Religion católica tuviese otra tanta en
trada en Ginebra , como logra en la Rochela ; y que tuviésemos aquí,
como tienen allá los católicos, una capilla aunque pequeña: yo sé que
en breve haria grandes progresos 8 . En el pueblo hay mejor dispó
sicion de lo que se piensa : la razon de Estado, encubierta con una
imaginaria libertad , es la que reina en Ginebra , mas que la liber
tad de religion.»
Vivia en Annecy en una casa de alquiler hermosa y capaz . El apo
sento que en ella estaba destinado a su habitacion era bellísimo, pero
el Santo discurrió habitar en otromuy diferente , pequeño, oscuro y
muy desagradable . A este llamaba el cuarto de Francisco , y al otro
en que recibia á las gentes , el cuarto del Obispo.
Esto me acuerda lo de san Carlos Borromeo que en lo alto de su
Rom . xiv , 8. — ° Apoc. 1, 18. — * Ps. XXIV , 3. - * Joann . XI, 16 . -
3 Job , xiv , 8 . - Joann . vii, 12 . – ? 1 Timoth . vi, 6 .
8 La ciudad de Rochela , en Francia , era entonces lo que ahora Gipebra ep
Saboya.
- 90 -
palacio , al modo que Judit ' , tenia una celdilla adonde se retiraba
á orar, y donde dormia sobre un poco de paja ; y á esta celdilla lla
maba el cuarto de Cárlos, y á la vivienda que tenia franca para re
cibir a los que le buscaban , llamaba el aposento del Cardenal.
Mostrábameun dia el Santo un vestido que le habian hecho , y traia
bajo de la sotana , y me dijo : «Mis gentes, amigo , hacen milagritos ,
pues de una bata vieja me han hecho un vestido nuevo . ¿ Qué os pa
rece, no me han puesto muy guapo ? »
Este milagro , le respondi, parece aun mas raro que el de los is
raelitas, cuyos vestidos no se deterioraron en los cuarenta años que
anduvieron por el desierto : pues estos otros hacen que los ya viejos
vuelvan á ser nuevos 2.
Quejábase algunas veces su mayordomo de que no tenia dinero
para el gasto preciso de casa . « ¿ De qué os quejais ? le decia el Santo :
cuanto menos hay , tanto mas nos asemejamos á Nuestro Señor que
no tenia ni aun una piedra en que reclinar la cabeza 3. )
Pero ¿ de dónde lo hemos de sacar ? instaba el mayordomo. « llijo
mio , le decia el Santo , es menester vivir de arbitrios .» Bueno está
eso, decia elmayordomo: ¿ y qué arbitrios ballará la economía mas
delicada , donde nada hay sobre que arbitrar?
« No me entendeis , le replicaba el Santo : quiero decir que esme
nester vender o empeñar algo para comer. ¿ No es esto , amigo mio ,
vivir de arbitrios ? )
Extrañaba yo en una ocasion , yme admiraba de cómo podia man
tener su casa con tan poca renta ; y á esto me respondió : « Es que
Dios multiplica los cinco panes.» É instándole á que me dijese cómo
hacia esto , me respondió con gracia : « Sise pudiese decir el cómo,
no seria milagro . ¿No es grande felicidad nuestra vivir de milagro ?
Lasmisericordias del Señor son las que hacen que no hayamos sido con
sumidos 4 .»
Vos agotais , le dije , todomidiscurso con remitirme á esos arca
nos. Decidmelo claro. « Pues ved y considerad , me respondió , que
las riquezas son verdaderamente espinas, como nos lo enseña el Evan
gelio 5. Ellas punzan con mil trabajos al adquirirlas, con muchas
inquietudes al conservarlas , con muchos cuidados al gastarlas y re
partirlas, y con muchas pesadumbres al perderlas.
« Por lo demás nosotros no somos mas que administradores y eco
, nomosde las riquezas, principalmente si son bienes eclesiásticos , pues
? Judith , VIII, 5. - ? Deut. XXIX , 5. — 3 Matth . viu , 20. — * Thren. uu ,
22. — 5 Luc. VIII , 14 .
- 91 -
estos son patrimonio delos pobres. Lo que importa es ballar buenos
dispensadores , y en teniendo para nosotros lo suficiente para man
tenernos y vestirnos con decencia , e para que hemos menester mas 4 ?
Quod ampliùs est à malo est.
«Pero 2 quereis que oshable francamente ? Pues mirad : yo sé bien
lo que hago de lo que tengo ; porque, como es poco , lo divido en
pequeñas porciones para distribuirlo . Si tuviese mas , me veria em
barazado en lo que habia de hacer de ello. Pues decidme , y no es fe
licidad mia el vivir como un niño , sin algun cuidado en esta parte ?
Á cadadia basta sų mal 2 . El que mas tiene , tambien tjene mas de
que dar cuenta 3 .» . .
CAPÍTULO XVIII . .
De las importunidades .
Hacia el Santo mucho aprecio de aquella virtud que nos inclina á
sobrellevar las importunidades de nuestros prójimos , para lo cual
decia : «Basta un poco de suavidad , templanza y modestia .
«Cuando se habla de la paciencia , pensaréis que esta virtud solo
debe emplearse en sufrir los males de donde nos resulta alguna hon
ra ; y mientras que estamos aguardando estas grandes y señaladas
ocasiones que suceden rara vez en la vida , dejamos pasar otras me
nores , pero muy frecuentes , de merecer mucho : y lejos de reputar
por algo el sobrellevar las importunidades y flaquezas de nuestro
prójimo, casi se tienen por débiles y cobardesa los que lo hacen.
« Presumimos que nuestra paciencia es capaz de sufrir dolores y
afrentas muy señaladas , y nos precipitamos con impaciencia por las
menores importunidades. Nos lisonjeamos de que podríamos asistir ,
servir y socorrer al prójimo en una enfermedad larga y peligrosa ; y
no podemos sufrir su mal humor, susmodales agrestes é incultos , ni
menos sus importunidades, cuando fuera del tiempo y sazon que á
nosotros nos acomoda , llega y nos detiene con frioleras, ó cosas de
poca monta .
« En estos casos hacemos unas elegantes apologías de nuestras im
paciencias , ponderando el precio del tiempo , y trayendo a nuestro
favor la autoridad de un antiguo que dijo que la avaricia solo es loa
ble en cuanlo al tiempo. Con esto quedamos muy ufanos y satisfe
chos, sin advertir que empleamos la mayor parte deltiempo en infi
nitas cosas mucho mas vanas que el sobrellevar a nuestro prójimo,
! Il Timoth . vi, 8. — ° Matth . vi, 34. — * Luc. XII , 48.
- 92 -
y acaso menos importantes que las de que él nos habla ; y en que
decimos que nos quita , y perdemos el tiempo .
« Cuando conversamos con el prójimo, debíamos manifestar agra
do y contento ; y cuando estamos solos , debíamos complacernos con
la soledad misma; pero es tal la inconstancia de nuestros espíritus ,
que siempre suspiramos por lo que no tenemos, y aun á veces por lo
mismo que dejamos. Si tenemos compañía , suspiramos por la sole
dad ; y en eslando solos, en lugar de gozar de la dulzura de la sole
dad , deseamos la conversacion y trato de gentes.
«Es menester , pues , arreglar ymoderar el espíritu á lo justo y ra
zonable , y consiguientemente gustar de la recreacion en el tiempo
destinado á ella : amar la lectura , la oracion , el trabajo en las horas
convenientes , y el silencio cuando lo manda la obediencia ; y asípo
drémos decir con el Profeta : Bendeciré al Señor en todo tiempo , y su
alabanza estará siempre en miboca * : porque el referir o enderezar á
su gloria todas nuestras acciones buenas ó indiferentes , y el buir de
las malas, es verdaderamente bendecir y alabar al Señor en todo
tiempo.»
CAPÍTULO XIX .
· De las tentaciones.
Así como los perros no ladran a los de casa , sino a los extraños ;
así el diablo no se empeña en solicitar a la tentacion á los que por si
mismos la buscan , porque a estos los mira como suyos. Pero cuando
se ve que molesta y atormenta á un corazon con sugestiones , es se
ñal de que no es suyo , y cuanto mas redobla sus esfuerzos , mayor
señal es de una virtud sólida ; porque este enemigo no hace grandes
esfuerzossino contra las plazas mas fuertes , y que mas se le resisten .
. « Si nosotros supiésemos hacer buen uso de las tentaciones , decia
nuestro Santo , en lugar de rehusarlas , las provocaríamos , y casi es
toy por decir que las desearíamos tener ; pero por cuanto nuestra fla
queza y cobardía nos es bien notoria por tantas experiencias y tristes
caidas, tenemos mucha razon , y es muy juslo que digamos á Dios y
le roguemos : No nos dejes caer en la tentacion 2.
« Si á esta justa y utiliísima desconfianza de nosotros mismos , jun
tamos la confianza en Dios , que es mas fuerte para librarnos que fla
cos nosotros para perdernos, creceria nuestra esperanza , disminu - ,
yéndose nuestros temores. Diríamos con el Profeta : Por vos seremos
Ps. XXXIII , 2. — Matth . vi, 13. . : .. . . .
93 =
libres en la tentacion , y con vuestra ayuda, Dios mio , vencerémos
todos los obstáculos que como un muro y fortaleza se oponen a nuès
tra salvacion ". Con tal padrino andarémos por encima de los áspi
des y basiliscos, y atropellarémos á los leones y dragones 2.
« Así como en las grandes tentaciones es donde podemos conocer
los quilates de nuestro valor y la fidelidad que guardamos á Dios ,
entonces tambien es cuando hacemos progresos en la virtud , y cuan
do aprendemos á manejar las armas espirituales de nuestra milicia
contra los ardides de nuestros enemigos invisibles 3. Entonces es cuan .
do nuestra alma , armada con la gracia , les parece á estos tan terri.
ble como un ejércilo puesto en orden de batalla ".
« Piensan algunos que cuando se ven afligidos de pensamientos de
blasfemia y de impiedad , han perdido la gracia , y aun la fe ; pero
se engañan , porque mientras estos pensamientos les afligen y des
agradan , no pueden hacerles daño alguno ; antes bien estos vientos
impetuosos solo sirven de hacerles echar mas profundas raíces en la
fe. Esto mismo se debe decir y entender de los pensamientos y tenta
ciones contra la pureza y todas las demás.»

CAPÍTULO XX .
Sobre celebrar misa todos los dias.
Habia un sacerdote jóven , y ya cura párroco, que se contentaba
con decir misa solo los domingos y fieslas. Amábalemucho nuestro
Santo , y para persuadirle a celebrar diariamente , le ocurrió este ar
bitrio . Mostróle una cajita forrada en raso encarnado , bordada de oro
y de plata , y guarnecida de algunas perlas; y antes de dársela le di
jo : « Tengo que pediros un favor, y estoy seguro de que no me le
negaréis , pues no mira sino á la gloria de Dios, de quien sé que es
tais prendado. » El sacerdote le respondió que le mandase ; y el Santo
le replicó : « Eso no. Yo no hablo mandando, sino pidiendo, y esto
en nombre y por amor de Dios . »
Manifestando ya el joven cura con el silencio , mejor que pudiera
con palabras, su buena disposicion a complacer ó á obedecer al San
to , abriendo este la caja , se la mostró llena de hostias por consagrar,
y le dijo : « Vos sois ya sacerdote , porque Dios os ha llamado á este
estado, y además al ministerio de cura . Seria bueno que un arte
sano, un magistrado, ó un médico , no quisiese ejercer su profesion
mas que un dia ó dos cada semana ? Vos teneis un carácter que os
! Ps. xvII , 30. ' Ibid . xc, 13. — : Il Cor. x , 4 . Cant. vi, 3 .
- 94 -
da potestad para decir misa todos los dias ; & por qué no la ejerceis
diariamente ?
« los no teneis , á Dios gracias, cosa que os lo impida. Yo conozco
vuestra alma , en cuanto es posible conocerla , y veo que lodo os con
vida á ejercer todos los dias vuestra potestad. En este supuesto , os
regalo esta caja como la veis , suplicándoos que al celebrar misa no
os olvideis de quien de parle de Dios os hace esta súplica y este pre
sente . ) .
Sorprendido algun tanto el cura , y sin atreverse á resistirse á unas
palabras tan persuasivas, solo hizo presente al santo Prelado sus im
perfecciones interiores, su poca edad , sus ningunasmortificaciones,
el temor de abusar de tan tremendo misterio , supuesto que su vida
no correspondia a la perfeccion que pide tan frecuente ejercicio como
le ordenaba.
« Todas estas excusas ; le replicó el Santo , son otras tantas acusa
ciones, si yo las quisiere examinar . Pero sin detenernos á eso , basta
que ya os hayais sometido á mi parecer. Yo pues os digo ( y en esta
pienso que tengo el espíritu de Dios : ) que todas las razones que ale
gais para excusaros del frecuente ejercicio de celebrar, son las que
mas os obligan á hacerlo .
« Este santo y frecuente uso será el quemadure vuestra poca edad ,
el quemodere vuestras inclinaciones , debilite vuestras tentaciones,
fortifique vuestras flaquezas, alumbre vuestros caminos, y á fuerza de
practicarle aprenderéis á practicarle con mas perfeccion .
. « Por último, cuando por humildad , y por el conocimiento de vues
tra indignidad , os retraigais , ó querais absteneros de él, como al
guna vez sucedió á san Buenaventura , y cuando por vuestra tibieza
os resultase menos utilidad de este santo ejercicio , debeis todavía con
siderar que sois persona pública , que vuestras ovejas y vuestra Igle :
sia lo necesitan , las almas del purgatorio lo piden con ansia ; y lo
que aun es mas, en los dias que lo omilis , privais á la gloria de Dios
de sus debidos aumentos, a los Ángeles de la complacencia que de
ella les resulta , y á todos los bienaventurados de un gozo parti
cular ..
Someliose el cura á este consejo , diciendo : Fiat, fiat; y en el dis
curso de treinta años no dejó de celebrar diariamente sin justa causa .
1 I Cor . VII , 40 .
- 95 –

:. : CAPÍTULO XXI. .
De la grande circunspección necesaria en escribir yhablar á las mujeresa
Cierto prelado no podia allanarse á que lasmujeres de cualquiera
clase ó condicion que fuesen , entrasen en su palacio , fundándose en
el ejemplo y consejo de san Agustin . Por esta razon mandó hacer en
un oratorio ó capilla una especie de locutorio con su reja desde donde
las daba audiencia .
San Francisco de Sales , quele amaba mucho, no desaprobaba esta
especie de severidad ; pero se reia de ella con gracia , diciendo : Que
« aquel era pastor á medias , porque de este modo se separaba de la
mitad de su rebaño . ) .
Entendiólo dicho prelado, y se quejó al Santo , el cual le prometió
satisfacerle en este punto . Llegó este caso , y el otro le hizo presente
que era lodavía jóven , que temia lo que podrian decir las gentes, y
aun mas el riesgo de estas conversaciones. Trajo los consejos de los
antiguos Padres acerca de esto , el buen ejemplo que daba en ello á
los demás eclesiásticos , y en fin otros muchos y semejantes motivos.
Alabóle el Santo su celo y precaucion ; pero al mismo tiempo le
dijo que sin necesidad de aquella exterior severidad , tenia para el
mismo fin un medio mas fácil, mas seguro , menos incómodo, y me
nos expuesto á censura y á murmuracion.
« No hableis , le dijo , á las mujeres sino en presencia de otros , y
encargad expresamente á vuestros domésticos que cuando alguna os
venga á hablar, no os pierdan jamás de vista ; y no digo que sea ne
cesario niaun conveniente que siempre oigan ellos lo que les decis ,
porque las mas veces son asunlos de conciencia ; sino que estén á la
visla , y sean testigos de vuestras acciones y movimientos; porque si
dais licencia al capellan , á quien fiais vuestro interior, para que os
advierta lo que notare en esto , creed que servirá mas esta precau
cion que todas las rejas y celosías del mundo,mas que sean de hier
l'o, y todas llenas de agudas puntas.»
Este consejo que daba , es el que practicaba el Santo mismo; pues ,
aunque su casa estaba á todo el mundo abierta , jamás hablaba en
ella ni fuera de ella con mujeres , sin que hubiese centinelas de vista
que le observasen con la mayor alencion. . .
Otro aviso le dió tocante á cartas , y fue este :-« Jamás escribais á
mujeres , sino respondiéndolas, á menos que no haya urgente nece
sidad. Nunca lo hagais de vuestro propio motu y voluntad, comono
96
sean personas exentas de toda sospecha, como son madre , hermana,
ó mujer muy anciana ; y aun así rara vez , y brevemente .
« Cuando se escribe á una mujer, seria menester, si fuese posible ,
escribir mas con la punta del cortaplumas que con la pluma ; para
que la misma dificultad hiciese omitir todo lo supérfluo .»
CAPÍTULO XXII.
De los que se humillaban delante del Santo .
Cuando algunas personas decian en presencia del Santo palabras
de humildad y desprecio de sí mismas, ordinariamente el Santo les
cogia la palabra , concediendo , y aun añadiendo algo á lo que de
cian , á fin de causarles una saludable confusion , y luego les adver
tia que no se expusiesen mas á esto , porque era muy cierto que la
mayor parte de los que así se humillan y desprecian , sentirian mu
cho que se les tuviese por lo que ellos se pintan. Véanse aquí dos
ejemplares notables.
Era yo recien hecho obispo, cuando ya el Santo queria demíunas
cosas que me parecian de una altísima perfeccion . Pero , padre mio,
le replicaba yo, vos no debeis sin duda considerar que yo acabo de
salir del bullicio del mundo, y que pretendeis que seamaestro antes
de haber sido discípulo ; pues me hablais como si habláseis con un
hombre muy adelantado en la piedad , y capaz de enseñarla á otros,
cuando apenas estoy á la puerta de esta escuela .
« Es cierto , me dijo , yo lo creo , y acaso veo tan bien como vos
todo lo que me decís. Yo os miro como á un hombre que por gran
felicidad escapa de un naufragio , ó como quien sale de un incendio ,
y que trae todavía el humo en la garganta ; pero despues de todo es
to , ved que ya sois obispo , y que es necesario tener sentimientos
de padre, y esforzaros hacia el camino de la perfeccion , sin conten
taros con beber del agua de vuestra cisterna , sino resolviéndoos á
hacer participantes de ella á otros !. Así lo piden Dios, la razon y
vuestro ministerio . No se trata ya de volver la cara atrás, si no que
reis convertiros en estatua 2 . Oh Pastor ! Oh Idolum ! Si conſiais en
vos solo , jamás haréis cosa de provecho; pero si copfiais en Dios,
¿ qué no baréis ? Lo haréis todo, porque el Señor se complace en os
tentar su poder sobre nuestra miseria , y su fuerza sobre nuestra de.
bilidad , y en destruir lo que es por medio de lo que no es 3. La des
confianza de sí mismo es muy buena, con tal que vaya acompañada
· Prov. V, 18 et 16. ~ 'Gen . XIX , 26 . – I Cor. 1, 27 et 28.
- 97 -
de la confianza en Dios. Cuanto mas adelantamos en esta , masapro
vechamos en aquella . Pero humildad que desalienta , es humildad
falsa . »
El otro ejemplo es de una religiosa ,que habiéndosela elegido por
superiora , se resistia á aceptar el cargo , ensalzando mucho su in
dignidad . Sobre lo cual tomó nuestro Santo la palabra , y encare
ciendo mas lo que ella habia alegado, la dijo : « que á la verdad, en
tre hija y hoja no habia mucha diferencia . Que no ignoraban las otras
religiosas su insuficiencia , la pequeñez de su espíritu , la debilidad
de sus talentos , lo grosero de su conducta , sus imperfecciones ma
nifiestas , su mal ejemplo , y queacaso Dios habia permitido su elec.
cion para que corrigiese todos sus defectos , ó á lo menos , para que
ella tratase de ocultarlos al verse puesta por espectáculo delante de
Dios , de los Ángeles y de los hombres , mirando bien dónde ponia
los piés al caminar por un lugar tan elevado 1. Que se persuadiese
que no era en ella en quien confiaba la comunidad , sino en Dios , que
escogia los débiles para confundir y gobernar á los sábios , y que quiso
salvarnos por la ignominia de la cruz 2 . Que advirtiese que una caña
del desierto , puesta en manos de Jesucristo , venia a ser una co
lumna del templo : que se mantuviese bien ajustada y unida a esta
mano auxiliadora que nunca falta a los que imploran su socorro. »
Aprovechaos de estos ejemplos, digo yo ahora , y aprended á huir
las palabras de vanidad y soberbia , la cual sabe tomar la máscara de
la humildad , y ocultarse bajo el velo de la sutileza .
CAPÍTULO XXIJI.
De la mejor disposicion para morir bien .
Preguntándole yo un dia cuál era la mejor disposicion para morir
bien , me respondió secamente : « La caridad 3 . »
Le dije que bien sabia yo que el que no está en la caridad, está
en la muerte ; y que morir en el Señor, es morir, si no en el acto , a
lo menos en el hábito de la caridad, la cual abraza todas las demás
virtudes, y las introduce consigo en el alma en donde ella entra .
Pero yo deseo saber, supuesta la caridad , qué virtudes vivas y ani
madas de la caridad son las mas convenientes para el momento de
morir.
Á esto me respondió : « que la humildad y la confianza; » y para no
dejar de explicarse con su naturalgracia ,añadió : « La camade una
1 I Cor. iv , 9 . - * Ibid .1, 27 . — : 1 Joano. 4.
98 -
buena muerte debe tener por colchon la caridad ; pero esmuy bueno
tener la cabeza descansando en las dos almohadas de la humildad y
de la esperanza ; y espirar con una humilde confianza en la miseri
cordia de Dios.
« De estas dos almohadas , la primera , que es la humildad , nos da
á conocer nuestra miseria , y nos hace temblar de temor y espanto ;
pero de un temor amoroso ( pues le supongo animado de la caridad ),
el cual nos hace concebir y producir el espíritu de salud , humildad
valiente y generosa que sin abatirnos nos levanta hácia Dios, apo
yándonos en él solamente . .,
« De esta primera almohada se pasa fácilmente a la segunda , que
es la de la confianza en Dios. Y qué otra cosa es esta confianza, sino
una esperanza , fortalecida de la consideracion de la infinita bondad
de nuestro Padre celestial , mas empeñado y mas deseoso denuestro
bien que nosotros mismos ? ¡ Oh Dios mio ! yo esperé en Vos , no seré
jamás confundido ". Los que esperan en el Señor, dice el Profeta ,
mudarán de fortaleza , tomarán alas como de águila , correrán , y no
se fatigarán , andarán , y no desfallecerán 2 . Qui autem sperant in
Domino mutabunt fortitudinem , assumentpennas sicut aquilae, current,
etnon laborabunt, ambulabunt, etnon deficient.»
CAPÍTULO XXIV .

De la politica .
Era el serenísimo Carlos Manuel , duque de Saboya , uno de los
mas excelentes principes de su tiempo,de singular talento , y diestri
simo en el arte de la política .
Por esto mismo, al ver que no se valia de nuestro Santo para al
gunos negocios políticos , de los muchos y delicados que tenia , dije
al Santo , que habiendo pacido y viviendo actualmente en los Esta
dos de aquel Príncipe , cometia este un defecto notable , segun yo lo
concebia , en no emplearle en algunas negociaciones , y particular
mente en las de Francia , en las cuales no habia adelantado tanto
como deseaba : porque, decíale yo , además de vuestra prudencia,
que solo vos no conoceis , y de vuestra destreza , suavidad y pacien
cia en las negociaciones , la reputacion y fama de vuestra probidad
v piedad es tan universal, que aun antes de abrir la boca , se os con
cederia cuanto pidiéseis. Muy desesperado habia de ser un negocio ,
1 Ps. xxx , 1 . – 2 Isai. XL , 31.
- 99 -
añadí, para que puesto en vuestras manos no se adelantase , pues
pienso que concluiríais felizmente aun los imposibles.
« Eso es mucho decir , me respondió , y tanto que vuestra retórica
toca ya en hiperbole . Vos imaginais que yo en la estimacion de otros
soy lo que en la vuestra , porqueme mirais solo con unos anteojos
apasionados que aumentan los objetos. Pero dejemos esto por lo que
ello sea y valga . Mi opinion , acerca de nuestro Soberano , es muy
diferente de la vuestra ; pues en eso mismo que vos le tachais , ballo
yo que muestra su gran juicio : porque fuera de que no os concedo
que en mí haya esa destreza y prudencia que os figurais para elma
nejo de negocios políticos , os aseguro que los nombres solos de pru
dencia , de negocios y de política me espantan , y que me reconozco
tan poco versado en esa facultad , que eso poco es del todo pada.»
Añadió : « Yo os diré una palabrita ; pero de amigo, y á la oreja ,
y aun á la oreja del corazon. Yo no sé absolutamente nada del arte
de mentir , nide disimular ,ni de fingir con destreza , que es el gran
de y magistral resorte de la política , y el arte de las artes en maté
ria de prudencia humana. .
« Por todo lo que valen los Estados de Saboya , de Francia , y de
todo el imperio, no llevaria yo en mi corazon un engaño. Yo mema
nejo a la antigua moda de los galos : todo á la buena fe y sin doblez .
Lo que sale de mi boca , eso es puntualmente lo que hay en mi in
terior, y por eso jamás acertaria á hablar con dos corazones, esto es ,
decir una cosa , y sentir otra !. Aborrezco esta doblez como la misma
muerte , porque sé que Dios abomina al hombre engañoso 2. Pocos
hay que me traten , y no conozcan luego en mí esta propiedad , y
por eso mismo se piensa bien en tenerme por impropio para lo que
se llama política : además de que siempre he venerado como una ce
lestial, soberana y divina máxima, aquella gran sentencia del Após
tol : Que el que está consagrado á Dios , no debe embarazarse en nego
cios seculares 3.»

. CAPÍTULO XXV .
Gran caridad del Santo para con una moribunda .
Una religiosa de la Visitacion habia vivido muchos años en una
salud tan sumamente quebrantada , que se iba consumiendo poco á
poco ; pero llevaba los trabajos con tan ejemplar paciencia , que ad
? Ps. XI, 3 : Labia dolosa in corde et corde locuti sunt. - * Prov . xii, 22,
II Timoth. 11 , 4 .
- 100 -
miraba a toda la comunidad el verla sufrirlos, no solo constante , sino
gustosa, que es lo mas raro . Mas en fin hubo de ceder el cuerpo a
la fuerza de una violenta enfermedad que la quitó la vida.
Dos horas antes de espirar, poco mas o menos, llegó nuestro Santo
para asistirla en aquel úllimo trance ; y como conocia demucho tiem
po antes aquella alma , y sabia que Nuestro Señor la habia llevado
por el camino de la cruz con tan señalada paciencia , no tuvo difi
cultad en persuadirla á conformarse con la muerte : antes , al contra
rio, habria tenido mucha en apagarla eldeseo que tenia demorir, si
hubiese sido menos perfecta su resignacion en la voluntad del Señor.
Estando ya esta religiosa muy cerca de la agonía , pero conser
vando su juicio cabal; y despues dehaber hecho con él todos los ac
tos de fe , esperanza , caridad , contricion , humildad , resignacion y
conformidad con la voluntad de Dios, que nuestro Santo la sugeria
suave y pausadamente ( segun su costumbre) ; sintiéndose con agu
dísimos dolores, comenzó a decir al Santo en medio de un profundo
suspiro : Pero, padre mio, i no será esto mal hecho ? Y calló .
Considerando el Santo que esto fuese efecto de alguna tentacion
del maligno espíritu , y sabiendo que este en semejante momento
acude con mayor rabia á precipitar á una alma, la preguntó : « Qué
mal es ese , hija mia ?» La moribunda respondió : ¡Ay , amado pa
dre mio ! no ; eso seria grandísima infidelidad : y volvió a callar.
Entró con esto el Santo en mayor cuidado, y la preguntó : « ¿ Qué
infidelidad es esa , hija mia ? ¿ Qué es esto ? ¿ Quién en este último
instante os ha quitado aquella tan apetecida confianza que Dios os
habia dado en mí? ¡ Ay! sin duda que habrán sido mis pecados. » No
por cierto , dijo la moribunda : antes bien ahora tengo mas confianza
que nunca en vuestra caridad ; pero esto no merece que yo os mo
leste .
« Quizá , la dijo el Santo , será asunto de mas entidad de lo que
pensais . Los ardides del tentador son mas sutiles y mas astutos de lo
que imaginais, y particularmente en estos extremos, que es cuando
mas refina sus artificios. Por tanto yo os suplico y conjuro que no
me oculteis lo que os aflige.» ¡ Ay, mi buen padre, dijo ella : seria
caer en una grandísimainfidelidad á Nuestro Señor, y ahora es cuan
do mas sumision le debo.
« Hija mia , la replicó el Santo , no podeis hacer acto de mayor su
mision , ni que le sea mas agradable que el decirme sencilla y cla
ramente la causa de vuestros suspiros. )
Padre mio , dijo ella , yo he sufrido con paciencia otras cosas basta
- 101 -
ahora ; este trance es el tiempo mejor de sufocar toda compasion há
cia mímisma, y de cerrar todos los portillos a la queja .
« No hay sacrificio , la respondió el Santo, que iguale á la obedien
cia . Yo no me atrevo á mandaros por ella que me declareis vuestra
inquietud ; pero os suplico, amada hija mia , que a lo menos me sa
queis del cuidado y angustia en que estoy, que es tal, que si le co
nociéseis , tendríais com pasion de mí.» Padre mio , dijo ella , no es
vuestro espíritu tan flaco que caiga en angustia y perplejidad por tan
pocas cosas.
« Poca cosa llamais, la dijo el Santo , á la salvacion de un alma,
habiendo muerto por ella Jesucristo ? Yo al contrario me aflijo y con
sumo al ver el peligro de la vuestra , y quizá por una bagatela .» De
cís bien , padre mio , respondió ella : porque no es otra cosa que ba
gatela .
ia; Oh qué bagatela , dijo el Santo , la que condena á un alma, y
la que castiga Dios con pena eterna ! No , hija mia , será menester
que yo eche mano de los últimos remedios para arrojar de vos ese
demonio maligno que os ata la lengua y os enmudece. )
En efecto , iba ya el Santo á mandar que toda la comunidad se
pusiese en oracion , cuando la moribunda le dijo con una voz quebran
tada y baja : Muy bien , padre mio , si me lo mandais en virtud de
santa obediencia , os diré lo que es.
« Por eso no quede , la dijo el Santo : ; oh cuánto consuelome dais
en eso! Creed que quitaréis una rueda de molino de encima de mi
corazon ; pues en efecto estará en una prensa , mientras no me deis
este consuelo . » Pero , padre mio , ¿me asegurais de que no hay pe
cado en ello ? « ¡Oh , hija mia ! tan lejos está de haberle , que antes
le habria sin duda en no decirlo , despues de habéroslo mandado :
esto yo os lo aseguro sobre mi conciencia . ) :
¡Pobre de mí! dijo ella : ¿ con qué es preciso , padre mio , que
ahora al acabarmivida , haya yo de incurrir en una cobardía ? « Qué
cobardía es esa , la replicó : hablad mas claro.»
¡Ay !dijo la religiosa : 2no es una insigne cobardía , y grande in
fidelidad á Nuestro Señor , el decir que siento muchos dolores ?
Viendo el Santo que este era todo el veneno que atormentaba el co
razon de aquella pobremoribunda,exclamó en voz alta : « No por cier ,
to , hija mia : yo os lo aseguro de parte de Dios , no hay en eso co
bardía , ni infidelidad alguna. ¡Oh! creed que me acabais de dar la
vida. ¿ No es otra cosa que eso ?o No , padre mio , dijo : esto es todo
lo que me aflige. Pero y me decís con tanta aseveracion que no hay
- 102
pecado en esto , acaso por serenarme y consolarme en este aprieto ?
« De ninguna manera , hija mia : yo aborrezco lodo disimulo , y mas
en este trance , en que es menester hablar mas claro, y sin contem
placiones . Pero , para que acabeis de sosegar vuestro ánimo y que
esas nubes se disipen , como las tinieblas de la noche se retiran al
salir el sol, ved este ejemplo que no puede ser mas concluyente. De
cidme : el Hijo mismo de Dios, nuestro Salvador y Maestro, estan
do en la cruz y en lo fuerte de los dolores de la muerte , ¿ no ex
clamó en alta voz : Dios mio , Diosmio , por quéme habeis desampa
rado ' ? Comparad , pues , lo que acabais de decir , y veréis que es
to no es mas que una chispa al lado del sol.
a Tan léjos está de ser malo el quejarse , y aun el exclamar á la
fuerza de los dolores , que al contrario creo que cuando padecemos
algun mal , y principalmente si nos aflige mucho, entonces la santa
virtud de la verdad , del candor y de la sencillez nos obliga á ma
nifestarle a los que nos pueden administrar algun remedio . Porque
¿ cómo podrán ellos aliviarnos, si'nosotros no nos quejamos , ni se lo
manifestamos ?»
¡ Oh padre miol dijo ella : pues siendo así , yo he cometido mu
chas faltas, porque hace muchos años que continuamente estoy en
ferma, y hecha un verdadero poste de la enfermería , tanto que ape
nas me acuerdo de haber estado jamás sin algun dolor , y lo he es
tado sufriendo sin quejarme. Es cierto que al presente , cuando no
tengo ya fuerzas ni vigor, siento los dolores mas violentos; pero te
mia decirlo, ni osaba quejarme, creyendo que fuese demasiada com
pasion demimisma cobardía é infidelidad á Jesucristo que sufrió por
mí en la cruz otros muchos dolores mas y mayores ,
Con esto pidió alSanto la absolucion de estas faltas, y á poco rato
comenzaron a desfallecer los sentidos ; y despues de cosa de media
hora de agonía ,muy dulce y sosegada , entregó su alma pura en el
seno y corazon de Jesucristo .
Bañado el Santo en lágrimas de consuelo por tan feliz suceso , lo
mó asunto de él para mostrar á las demás religiosas la heróica mor
tificacion de aquella santa hermana suya , que en los últimos hor
rores y dolores de la muerte no se atrevia ni aun á abrir su boca
para quejarse , como si su corazon hubiese dicho con el Profeta : En .
mudecí , y no abrí mi boca , porque eres tú quien lo hace 2 . Últimamen
te , cuando el Santo me refirió esta historia , me confesó que jamás
se habia visto tan angustiado como en este lance, y que salió de él
Matth . XXVII, 46. * Ps. XXXVII , 10. .
- 103
mas bañado en lágrimas y sudor que si hubiera esta do predicando
tres horas la Pasion .

CAPÍTULO XXVI.
De la brevedad en los sermones. .
Celebraba el Santo extremadamente la brevedad de los sermones;
y decia que « la pesadez era falta general de los predicadores de su
tiempo .» Qué , le dije, ¿ á eso llamais falta ? ¿ A la abundancia dais
el nombre de escasez ?:« Cuando la viña ,me respondió , arroja mu
chos pámpanos, entonces es cuando da menos fruto ; y á este mismo
modo la muchedumbre de palabras no produce grandes efectos . No
tad qué breves son las homilías de los santos Padres . ¡Oh cuánto mas
eficaces eran que las nuestras!
« Elbendito san Francisco manda en su regla á los predicadores
de su Orden , que sean breves, y da esta razon : Que Dios hizo abre
viada su palabra sobre la tierra ^. »
« Creedme, decia nuestro Santo , creedme, que os digo esto , por
que lo sé por experiencia , y larga experiencia . Cuanto mas digais
vos, menos sacará vuestro auditorio ; y al contrario , cuanto menos
dijéreis ,mas aprovechará : porque la memoria se debilita con la de.
masiada carga , al modo que las lámparas cuando se las echa de
masiado aceite se sufocan , y las plantas cuando se las riega con ex
ceso se ahogan .
« Cuando un discurso ó un sermon es muy largo , el fin hace que
se olvide elmedio , y elmedio el principio . Por eso los predicado
res, aunque no sean mas que medianos , se oyen con gusto , como
sean cortos ; pero siendo largos cansan , aunque sean excelentes : Y
así no hay en un predicador propiedad mas odiosa que el ser largo.»
CAPÍTULO XXVII.
Del corto número de oyentes.
« Alegraos, decia el Santo , cuando en subiendo al púlpito ad
virtiéreis que hay poca gente , y que todo vuestro auditorio se re- '
duce á un puñado de personas. »
Lo mismo cuesta , le repliqué yo, predicar á muchos que predi
car á pocos ; á lo queme respondió : « La experiencia de treinta años
en este ejercicio es la que me hace discurrir de este modo : y por lo
Rom . ix , 28.
- 104 -
que a mí toca, puedo decir haber visto mayores efectos para el ser
vicio de Dios de resultas de los sermones que he predicado á cortos
auditorios , que no de los que he predicado á grandes concursos.
. « Siendo yo prepósito de mi iglesia , me envió el obispo miante
cesora predicar en compañía de otros eclesiásticos. Un domingo que
hacia muy mal tiempo , no habia en la iglesia mas de siete personas
a la hora del sermon ; por lo cual me persuadió uno á que no me
capsase en predicar: á lo que le respondí que a mi el auditorio , ni
por grande me alentaba , ni por pequeño me desanimaba ; pues con
que un solo indivíduo saliese edificado, sacaba bastante.fruto de mi
trabajo. Subí en efecto al púlpito , y meacuerdo de que el sermon
era de la oracion á los Santos. Traté el asunto con mucha sencillez,
sin reflexiones patéticas ni vehementes ; y sin embargo uno de los
oyentes comenzó a llorar amargamente , y aun á sollozar y suspirar
sin elmenor disimulo . Creí que sentia algun dolor , y le convidé á
que no se incomodase , ni violentase , pues suspenderia yo mi ser
mon aun para servirle, si fuese menester , en lo que necesitase. Res
pondióme. que no sentia incomodidad alguna corporal; y que conti
nuase en predicar , pues le estaba poniendo la medicina en la parte
precisa de la llaga.
« Acabado el sermon , que fue muy corto , vino á echarse a mis
piés, dando voces: Señor prepósito , señor prepósito , vos mehabeis
dado la vida ; hoy habeis salvado mi alma; įbendita sea la hora en
que vine, y en que os he oido, pues ella me valdrá una eterna feli
cidad ! Y luego refirió que habiendo conferenciado con algunos mi
nistros herejes sobre la oracion que hacemos á los Santos, se la ha
bian pintado como una idolatría horrible. Y que en este concepto
habia determinado con ellos , y señalado el jueves próximo para
apostatar de la Religion católica , pero que por el sermon que aca
baba de oir , habia quedado tan bien instruido del asunto , y desva
necídosele de modo todas sus dudas, que detestaba de todo corazon
lo prometido, y protestaba de nuevo su obediencia á la Iglesia ro
mapa .
« No puedo ponderaros la impresion que hizo en todo el país este
ejemplar sucedido en tan pequeño audilorio , y cuán grande fue el
número que atrajo de corazones dóciles y dispuestos a recibir la pa
labra de vida eterna. Pudiera referiros otros pasajes semejantes , y
aun mas notables, que me han hecho concebir tanta y tan tierna afi
cion a los pequeños concursos, que jamás estoy tan contento como
cuando subo al púlpito , y veo delante poca gente . »
- 105 -

PARTE TERCERA .

CAPÍTULO I.
Del objeto de la predicacion .
Era de dictámen nuestro Santo , de que no basta que el predica
dor tenga en sus sermones una intencion general de enseñar los ca
minos de Dios, sino que esmenester que se proponga un objeto par
ticular : v . g. el conocimiento de algun misterio , la explicacion de
algun punto de fe , la destruccion de algun vicio , ó la práctica de
alguna virtud.
« No podréis concebir, decia , cuánto importa este consejo , y cuán
tos sermones , por otra parte bien trabajados y estudiados, quedan
por esta falta inútiles y sin fruto . Siseguís esta máxima, serán vues
tras predicacionesmuy provechosas; y al contrario , sin ella podrán
sí admirar y granjear aplausos; pero no surtir algun otro efecto .)
- Cuando alguna vez oia que algun predicador lo hacia sobresalien
temente , preguntaba, azen qué virtudes sobresale ? ¿ En humildad ,
en mortificacion , en mansedumbre , en fortaleza , en devocion ó en
otras semejantes ?»
Si le respondian que no se trataba de eslo , sino de que predicaba
bien , respondia : « Eso es decir , no es hacer . Lo primero es muy
fácil, mas que lo segundo. ¡Cuántos hay que con su mal ejemplo
destruyen lo que con sus palabras edifican ! Un hombre de esta ca
lidad no es unmonstruo que tienemas larga la lengua que el brazo.)
Decíanle una vez de cierto predicador que habia gustado mucho
al auditorio : Fulano ha hecho hoy maravillas; y el Santo respondió :
« El que hizo maravillas es el que fue hallado sin mancha , que no
fué tras del oro , ni puso su esperanza en los tesoros del mundo .,
En otra ocasion le dijeron que el tal predicador se habia excedido
á símismo. Y el Santo respondió : « ¿ Qué ha renunciado , ó qué in
juria ha sufrido con paciencia ? Estas y semejantes ocasiones son las
en que uno se excede á sí mismo.o
aeQuereis saber , añadió , en qué reconozco yo lo excelente de un
predicador ? Pues es en que los que salen del sermon digan con ver
· Eccli. XXXI, 8.
- 106 -
dadero arrepentimiento que se enmendarán en adelante ; pero no en
que digan : ¡Oh qué bien lo ha hecho ! ¡oh qué bellas cosas ha di
cho ! Porque decir buenas cosas y con elegancia , esto no es mas que
mostrar ciencia y elocuencia de hombre
o r adalas ; pero cuando
alel puramente
e la predi yla sepaapartan
los pecadores se convierten lab de c
predlasi malas ccostumbres,
ost es
señal de que Dios habló por la boca del predicador , y que este po
see la verdadera ciencia de la palabra y de los Santos ' ; porque el
verdadero fruto de la predicacion es destruir el pecado , y hacer que
reine en su lugar la justicia 2. Para esto es únicamente para lo que
Dios envia los predicadores hoy, como Jesucristo envió en otro tiempo
á los Apóstoles ; para que hagan fruto , y este fruto sea permanente 3.»
CAPÍTULO II.
Del peligro en las dignidades.
Hablándose un dia en presencia de nuestro Santo de un prelado
que ocupaba en la Iglesia un lugar muy elevado, se dijo que cami
naba á largos pasos á la púrpura; y que su ausencia de la diócesis
era causa de algun desórden en ella . . .
« ¡Ojalá , dijo el Santo , que ya fuese cardenal !o Preguntéle por
qué , y me respondió : « Porque entonces pensaria en otra cosa me
jor. » Cómo, le dije , ¿ en ser papa ? ¿ Y quién le absolveria de ese
pecado ? «No digo eso , respondió , sino que pensaria en el gobierno
de las almas, que es el arte de las artes, y en cuyo ejercicio se puede
servir mas á Dios Nuestro Señor.» Y en tal caso , ¿ no le impediria
tan alla dignidad el atender á eso ? «Nopor cierto , me replicó ; pues
en nuestros dias hemos visto que san Carlos hizo muchos progresos
en el cuidado de su diócesis :fuera de que lo que yo quiero decir es,
queno teniendo ya que aspirar á esa alta dignidad , volveria sobre sí
y pensaria en sus obligaciones pastorales , que son de derecho divino,
y se entregaria a ellas sin distraerse a otros cuidados; y esto seria sin
duda de mucha edificacion a la Iglesia .)
Despues que aquel prelado agotó y apuró inútilmente todas las
industrias y diligencias de la prudencia humana , entró la Providen
cia á manejar sus secretos; y con ellos cuando menos esperaba la dig
nidad que con tanto empeño habia solicitado , entonces fue cuando
le llegó inopinadamente .
Viéndose ya en ella , es de maravillar cuán poco caudal hizo de lo
mismo que antes tanto apreciaba ; y por el contrario , cuánto de la
Sap. 1 , 7 ; x , 10. — Dan . ix , 24. - : Joann. xv, 16.
107
dignidad y ministerio pastoral, que antes parecia haber mirado con
descuido, ó por mejor decir , con desprecio . Hallábase para marchar
á su residencia , en donde se proponia emplear sus grandes talentos
aplicándose á los cuidados de su cargo , y prometiéndose en ellos ma
ravillosos progresos ; pero Dios aceptó solamente su buena volun
tad , llevándole de este mundo despues de seis meses de purpurado,
con pocas satisfacciones de aquello mismo que por espacio de mas de
treinta años habia solicitado con muchas diligencias y trabajos que
pueden concebirse mejor que explicarse. ¡Notable ejemplo , y digno
de muy séria reflexion !
CAPÍTULO III.
De su industriosa caridad .
Cierto particular se tomó la confianza de pedir prestado al Santo
la cantidad de doce escudos , empeñándose en darle papel de ellos,
á pesar de la resistencia del Santo que ni se lo pedia ni lo queria . El
mismo puso por término de su deuda un mes : este se extendió á un
año , y al cabo de él volvió al Santo , y sin hacer mencion de los do
ce escu dos , le pidió otros diez.
rdase un poco en la sala , y entrando el
Pidióle el Santo que agua
en su cuarto , sacó el papel de obligacion que le habia hecho por los
doce escudos , y se lo dió diciendo : « Vos no me pedís mas que diez
escudos , y esos por via de préstamo; aquí teneis doce , no prestados ,
sino dados de toda mi voluntad . »
Otro le pidió prestados veinte escudos, ofreciendo hacerle obliga
cion de pagárselos. No siempre tenia el Santo tanta cantidad que
dar ; pero como tenia un corazon tan piadoso que se hacia pedazos
por sus prójimos , se le ofreció un arbitrio muy discreto con que de
jar socorrida la necesidad ajena , y airosa su liberalidad á proporcion
de sus fuerzas.
Fué, pues , á buscar diez escudos , y volviendo con ellos , le dijo :
« Amigo , yo he hallado un medio con el cual ganarémos hoy cada
uno diez escudos , si me quereis creer .» Y ycuál es, señor ? le pre
guntó el demandante. «No tenemos que hacer mas, le respondió,
que abrir cada uno su mano : ya veis que esto no es muy difícil . To:
mad , le dijo , ahí teneis diez escudos que yo os doy gratuitamente,
en lugar de los veinte que me pedís prestados : con esto vos ganais
esos diez ; y si me excusais de prestaros los otros diez , estos ganaré
yo quedándome con ellos.»
- 108 –
CAPÍTULO IV.
Corta el Santo una queja del Obispo de Belley .
Quejábame yo un dia á nuestro Santo de un notable agravio que
mehabian hecho , el cual era tan manifiesto , que el Santo no pudo
menos de confesar que lo era . Con este apoyo quedé mas firme y
triunfante en mi queja , y se me venian á montones las expresiones
mas vivas para exagerar la justicia de mi causa .
Pero el Santo para contener este flujo de discursos , me dijo : « Es
cierto que esas personas han hecho de todas maneras mal en trata
ros de esa suerte ; lo cual es indigno de ellas mismas, especialmente
por la circunstancia de ser contra un hombre de vuestra clase . Pero
en todo esto hallo .vo una cosa contra vos,» Preguntéle , y cuál es ?
«El que á vos os toca mas que á ellas el ser mas prudente y callar .»
Con esto me desarmó de tal modo , que al punto callé , sin hallar en
miboca palabras con que replicar '.
CAPÍTULO V .
De los frecuentes sermones.
Supo el Santo que se me vituperaba el predicar en midiócesis las
Cuaresmas, el Adviento y los domingos y fiestas : á lo cual respon
dia el Santo que « el censurar á un labrador porque cultivaba mu
cho sus tierras y viñas , lejos de ser ofensa era una verdadera ala
banza . »
Hablóme el Santo sobre este punto , temiendo que estas hablillas
no me desanimasen , y me dijo : « Yo tuve un padre el mejor del
mundo, pero habia gastado gran parte de su vida en la corte y en
la guerra . Mientras yo era prepósito meejercitaba en predicar, tanto
en la catedral como en las parroquias, aun á las cofradías de menos
nombre, porque no sabia yo excusarme, siguiendo aquel precepto
evangélico : Da á todo el que te pidiere 2.
· < En oyendo mi buen padre tocar al sermon preguntaba : ¿ Quién
predica ? Respondíanle : ¿ Quién ha de ser sino vuestro hijo ? Cogió
meun dia á solas, y me dijo : Hijomio , tú predicas muy de continuo ;
oigo tocar á sermon aun los dias de trabajo ; y siempre que pregunto
quién predica , siempre me dicen el prepósito, el prepósilo. Allá en
mis tiempos no se veia eso ; los sermones eran menos ; pero ;qué ser
! Ps. XXXVII, 18. — * Luc. vi, 80.
- 109 -
mones aquellos ! Dios lo sabe : eran doctos, bien estudiados, se de
cian maravillas , traíanse mas autoridades griegas y latinas en uno
solo , que las que lú traes en diez : todo elmundo salia de ellos admi
rado y edificado : acudian las gentes á ellos en tropas; demodo que
parecia que salian á recoger el mana. Al presente haces tan comun
este ejercicio, que ni de tí ni de él se hace caso .
« Ved aquí como este buen padre hablaba segun lo que compren
dia ; y bien podeis juzgar que seria , no porque me quisiese mal, si
no porque estaba imbuido en lasmáximas del mundo.
« Creedme pues, que nunca se predicará cuanto es necesario. Num
quam satis dicitur, quod numquam satis discitur , principalmente ahora
y en este país vecino de la herejía ; porque así como esta se sostiene
á fuerza de las prédicas de sus ministros , tampoco se destruirá sino
por medio de la santa predicacion de la verdad. »
CAPÍTULO VI.
De la oscuridad de cierto escritor .
Vió un dia el Santo en una biblioteca algunos volúmenes de un
escritor docto ; pero tan oscuro en sus expresiones, que aun los mas
hábiles no le podian entender. Lo cual dió motivo á que alguno pu
siese por diversion en la portada de un tomo estas dos solas palabras:
Fiat lux .
Agradó al Santo esta graciosa ocurrencia , y deteniéndose un rato
á ver si podria hincar el diente en un bizcocho tan seco y duro , y
viendo que no podia conseguirlo, me dijo con mucha gracia : « Este
autor ha dado al público muchos libros ; pero no veo que haya dado
alguno á luz : sin duda que es mucha lástima el ser tan sábio y no
tener el don de claridad . ¡ Cuánto mejor y mas apreciable es una su
ficiente mediocridad de doctrina con una fácil explicacion !»
CAPÍTULO VII.
Del libro del Combate espiritual.
Gustaba mucho al Santo aquella sentencia que se atribuye al ve
nerable Tomás de Kempis, autor, segun se cree comunmente , de la
Imitacion de Cristo , y es : He buscado por todas partes el descanso,
y solo le he hallado en un rincon con un pequeño libro. Y decia que
para estudiar bien , convenia no leer mas que un libro, porque los
- 110 -
que manejan muchos no reflexionan lo que leen , y jamás estudian
con aprovechamiento.
Por esto aconsejaba la eleccion de algun libro bueno , y que este ,
á ser posible , fuese pequeño y fácil de traerse en el bolsillo , leerle
continuamente , y practicarle aun con mas frecuencia .
El libro predilecto del Santo era el Combate espiritual; y me dijo
muchas veces que le habia traido en su bolsillo por espacio de mas
de diez y ocho años continuos , leyendo todos los dias uno de sus ca
pítulos, ó á lo menos algunas páginas.
A todos los que se ponian bajo su direccion les aconsejaba el estu
dio y. leccion continua de este libro , llamándole « amabilísimo y su
mamente practicable para todos .» Y á la verdad , cuanto mas le leo ,
mas advierto en él la semilla de toda la espiritual doctrina de nues
tro Santo.

CAPÍTULO VIII.
Graciosa ocurrencia del Santo .
Acabando de predicar el Santo en París, acudieron muchas seño .
ras de distincion á vistitarle , y cada una con una dificultad que pro
ponerle . Una le pedia un dictámen , otra otro , y todas á un mismo
tiempo . No sabiendo el Santo á cuálatender , las dijo a todas : « Abo
ra bien , señoras ; yo iré satisfaciendo a todas vuestras preguntas,
con tal que primero me respondais á esta : ¿ Qué os parece que se
sacará deuna concurrencia en donde todos hablan , y nadie atiende?»
Viéronse las señoras un poco sorprendidas de la pregunta , y en
mudecieron todas poco mas o menos , como cuando una multitud de
ranas grita descom pasadamente en un estanque , y en cuanto se tira
una piedra, se zambullen y callan .
CAPÍTULO IX.
De un predicador que predicaba contra los que no asistian á los
sermones .

Cierto predicador muy docto , á quien costaba mucho componer


Sus sermones , y sin embargo lograba poca aceptacion , gastó gran
parte de uno en lamentarse de la negligencia de los que no acudian
á oir la palabra de Dios ; concluyendo con amenazas de dejarlo todo
y abandonar el púlpito .
Hallóse el Santo en este sermon , y al salir de él dijo a un amigo
- 111 -
de su confianza : « Contra quién ha dirigido su queja este buen bom
bre ? Élnos ha reprendido de una falta que nosotros no hemos co
metido, supuesto que nos hallábamos presentes : sin duda queria que
nos hiciésemos pedazos para llenar los asientos desocupados : solo ha
enderezado su palabra á los ausentes ; y en verdad que estos no se
rán por eso mas diligentes en adelante , pues no lo han oido. Si que
ria hablar con estos, ¿ tenia mas que salir por esas calles y plazas,
estrechando a los que las llenan á que entrasen á su convite ? Con
que, en suma , ha gritado contra los inocentes , y se ha dejado allá
los culpados .»

CAPÍTULO X .
De las virtudes comunes.
Aunque en nuestro Santo resplandecian las virtudes mas eminen
tes , tenia sin embargo un amor muy tierno a las menores , esto es,
á aquellas que parecen pequeñas á los ojos de los hombres ; pues ya
se sabe que todas ellas, y especialmente las infusas, son grandes de
lante de Dios . u.
Decia que « todos quieren tener virtudes de lucimiento y ostenta
cion , que fijadas en lo mas elevado de la cruz, sean vistas desde lé
jos y admiradas de todos; pero que son poquísimos los que se afanan
por aquellas que como el tomillo y el sérpol se crian al pie y á la
sombra de este árbol de vida , no obstante que estas son mas oloro
sas, y están mas regadas con la sangre del Salvador , que dió por
primera leccion a los Cristianos : Aprended demí, que soy manso y
humilde de corazon 1.
« No son para todos las grandes virtudes que piden fuerzas,mag
nanimidad , magnificencia ,martirio, paciencia , constancia y valor ;
son raras las ocasiones de practicar estas, y sin embargo todos aspi
ran á ellas, porque son famosas y de gran nombre. Sucede á mu
chos figurárseles que podrian practicarlas ; y con esta vana opinion
de sí mismos se inflama su ánimo , y en llegando la ocasion dan de
narices en tierra .
« No es para cada dia el ganar cuantiosas sumas ; pero todos los
dias pueden ganarse algunos ochavos ó cuartos , y manejando con
economía estas cortas ganancias , hay quienes con el tiempo se vie
nen a enriquecer . Nosotros podrémos amontonar grandes riquezas
espirituales, y atesorar mucho para el cielo , si aprovecháremos y
1 Matth . v , 29.
- 112 -
empleáremos en el servicio y amor santo de Dios las pequeñas oca
siones que á cada instante se nos presentan ' .
« No sirve ejercitar grandes virtudos, si no se hace con grande ca
ridad ; porque esta virtud es la que da a las buenas obras el funda
mento , el peso , precio y valor delante de Dios : y así un acto de pe
queña virtud (pues por su naturaleza no todas son iguales ), hecho
con un grande amor de Dios, es mucho mas excelente que el de otra
virtud mas elevada practicado con menos amor de Dios.
« Un vaso de agua fria dado con este grande amor , es meritorio
de la vida eterna 2 ; y dos cuartos dados con este mismo amor por
una pobre viuda fueron preferidos por Jesucristo mismo á los gran
des dones que los ricos ofrecian en el tesoro del templo 3.
« Apenas suele hacerse algun aprecio de estas cortas condescen
dencias con que cedemos almal humor de nuestro prójimo ; ni de la
dulce tolerancia de sus imperfecciones , ni del modesto sufrimiento
de un mal semblante , nidel amor de los desprecios y propias humi
llaciones , ni de una corta sinrazon , nide una preferencia de otro so
bre nosotros , ni de una zumba , ni de una importunacion , ni de hu
millarnos á acciones inferiores á nuestra clase , ni de responder con
agrado á quien nos reprende sin razon y con aspereza , ni de una
mofa si caemos ó tropezamos, ni de recibir con paciencia el desaire
de que nosmenosprecien un beneficio , ni de dar gracias cuando nos
hacen algun favor, ni de abatirse no solo delante delos mayores, si
no aun de los inferiores , ni de tratar con humanidad y bondad a los
propios domésticos. Todo esto parece de poquísima monta á los ojos
de aquellos que se precian de tener gran corazon y nobles pensa
mientos: solo queremos virtudes valientes , lucidas y que dén repu
tacion , sin considerar que los que agradan á los hombres no son sier
vos de Dios ; y que la amistad del mundo nos hace enemigos de Dios 4.»
CAPÍTULO XI.
Fuerza de la suavidad.
Decia yo un dia á cierto prelado tan santo como grande , que me
admiraba en nuestro Santo aquella incomparable dulzura con que ,
sin la menor violencia lo disponia todo á su voluntad . Hace , le de
cia yo , todo cuanto quiere ; pero de un modo tan suave y al mismo
tiempo tan eficaz , que nada se le puede resistir . Mil caen á su iz
quierda , y diez mil á su derecha ; todo cede á sus persuasiones , y
* Matth . vi, 20 . — 3 Ibid . x , 42. — * Luc. XXI, 3. — * Galat. 1, 10 .
- 113
llega dulce y poderosamente al fin y término que se propone, de
modo que no diríais que lo habia comenzado , cuando ya lo veríais
acabado .
Respondióme con mucho juicio aquel prelado (tan práctico era en
los caminos de Dios, y en la ciencia de los Santos) : Esa misma dul
zura es la que le hace tan poderoso. ¿No sabeis que el acero es mu
cho mas fuerte que el hierro , y con todo eso es de templemas dulce?
Bienaventurados losmansos, porque ellos poseerán la tierra 1. En sus
manos estarán las voluntades de todos, reiparán en los corazones de
todos, y todos correrán tras el olor de sus aromas. i . ''
Era máxima de las mayores y mas autorizadas de nuestro Sanlo :
«« Bienaventurados son los corazones flexibles y dóciles, porque ellos
jamás se romperán ;» y así es ciertamente que nunca se romperán,
antes todo viene a quebrantarse y sujetarse á sus piés . .
CAPÍTULO XII. ,
Del temor dela castidad , y de la castidad del temor.
Buena señal es en la castidad el ser tímida, porque el baluarte y
fortaleza de esta virtud es el temor . Por eso dijo el Profeta : Vos ha
beis llenado de temor sus fortalezas 2 ; y por eso se puede decir á este
mismo asunto , como a cualquiera otro : Bienaventurado aquel que
siempre está sobresaltado de'temor 3. .
Entre todos los combates y tentaciones de los Cristianos, dice san
Jerónimo, ninguno hay mas áspero y duro que los de la castidad ::
son los mas comunes , y al mismo tiempo los en que las victorias son
mas raras. El que se fia en la castidad pasada , está en mas riesgo de
caer " .
Pero sí nos es tan necesario el temor para conservar y preservar la
castidad del temor para obrar nuestra salvacion con temor y temblor .
Preguntando yo un dia a nuestro Santo, ¿ qué era lo que entendia
por castidad de temor ? me respondió : « El temor casto , que el Pro
feta llama santo , y que permanece hasta en la eternidad's, es el que
procede del amor de Dios , y está animado de la caridad ; de aque
lla caridad que nos hace mirar los intereses de Dios antes y mas que
á los nuestros , y consiguientemente nos hace temer mas la ofensa de
Dios , que la pena que se sigue.
1 Matth . V , 4 . - ? Ps. LXXXVIII , 41. - 9 Prov. XXVIII , 14 . - * Nec in
praeterita castitate contidas. S . Hier. Epist. ad Nepotian. 12 , lib II. — * Psal
mus xvIII , 10.
- 114 -
« Cuando tememos, pues, el ofender a Dios , porque es bueno en sí
mismo, y no porque es Dios de las venganzas , entonces es nuestro
temor casto y puro ; semejante al de una esposa fiel, que nada teme
tanto como el desagradar á sú esposo , porque ella le ama , y tiene
todo su contento en que el la ame á ella . En una palabra , el lemor
casto y santo es un temor de reverencia , de amor y de respeto , no
servil nimercenario , sino filial , y que conviene á los mas santos.
« No es esto decir que el temor servil impida á la caridad la en
trada en una alma; al contrario la prepara el camino, sirviendo, se
gun la comparacion de san Agustin , como la aguja para introducir
por la tela el oro ó la seda . !. Pero la impide si la servil bajeza de
este temor, cuya servilidad consiste en apartarse o dejar de cometer
el pecado sin detestarle , y solamenle por temor del castigo ; dema
nera que si no hubiese tal çastigo , se cometeria de buena gana el
pecado.
« Entre decir : yo me abstengo de pecar, porque temo la pena que
sigue al pecado ; ó decir : yo no me abstengo de pecar, sino porque
al pecado sigue la pena , hay mucha diferencia . Lo primero es bue
no, y lo segundo no lo es; porque esto es como si dijese : si no hu
biese castigo que temer, se me daria muy poco de ofender a Dios.)
Alababa el Santo grandemente el temor que nace del amor, como
que enteramenle es filial ; y así era su gran sentencia : A Dios se le ha
de temer por amor, y no se le ha de amar por temor ,
CAPÍTULO XIII.
De la esperanza constante en que el Santo vivia de la conversion de los
pocadores .

Era tal su bondad de corazon , que no podia juzgar mal de padie


por malo que fuese ; y así hacia cuanto podia por ocultar y disculpar
las fallas del prójimo, ya con la fragilidad humana , ya con lo vio
Jento de las tentaciones , y ya con el gran número de los que come
ten semejantes fallas. . .
Cuando estas eran tan públicas que no podian ocullarse , entonces
acudia al recurso de lo porvenir, diciendo : « ¿ Quién sabe si este se
convertirá ? ¿ Y quiénes somos nosotros para juzgar á nuestros her
manos ? Si Dios no nos tuviese de su mano, seríamos mucho peores,
y ya estaríamos sepultados en los infiernos 2 .
« Veinte y cuatro horas tiene cada dia ; bástale á cada uno su mise
1 Tract. 9 in epist.Joann. 11, 4 . — * Ps. xcm , 17 .
115 -
ria ' . Los mayores pecadores suelen venir á ser los mayores peni
tentes, como sucedió á David , y á otros muchos cuya penitencia edi.
fico mas de lo que destruyó su escándalo. De las piedras sabe hacer
Dios hijos de Abrahan 2. Las admirables transformaciones de su po
derosa mano hacen que los que antes fueron vasos de ignominia , se
conviertan en vasos de honor.» ,
No queria que se desconfiase de la conversion de los pecadores
hasta el último suspiro : porque, decia , que «esta vida es el camino
de nuestra peregrinacion , y que los que andan mas derechos pue
den caer , y los que caen se pueden levantar por virtud de la divina
gracia . »
Aun adelantaba mas ; pues ni despues de la muerte queria que se
juzgase mal de los que vivieron una vida desarreglada y mala , co
mo no fuese deaquellos cuya condenacion se sabe por la sagrada Es
critura. En saliendo de aquí, no queria que nadie se metiese á exa
minar los arcanos que Dios ha reservado á su sabiduría y poder . ,
Fundábase principalmente para esto en que, así como la primera
gracia no se da por algun mérito nuestro , así la última, que es la de
la perseverancia final , tampoco se da á nuestro mérito : porque quién
conoció hasta ahora los juicios del Señor, ó quién fue su consejero 3 ?
Por esta razon no queria que, aun despues del último suspiro ,se
desconfiase de la salvacion de los quemorian , por mas lastimosa que
fuese su muerte a nuestra vista ; pues no teniendo nosotros mas fun
damentos quelo exterior para nuestras conjeturas , pueden engañarse
en ellas aun losmas hábiles . Sobre esto me refirió el suceso siguiente :
« Un predicador de buen humor , hablando del heresiarca que fue
causa de la revolucion de la iglesia de Ginebra , dijo en un sermon
que no se podia juzgar de la condenacion de nadie despues de la muer
té , sino solo de aquellos ya declarados por répróbos en la sagrada
Escritura ; ni aun de la de aquel heresiarca que con sus errores fue
causa de tantos males, porque ¿ quién sabe si Dios le tocaria al co
razon en el último momento de su vida, y si él se convertiria ? Es
cierlo , continuó el mismo , que fuera de la Iglesia y de la verdadera
fe no hay salvacion que esperar; pero & quién sabe si acaso desearia
eficazmente su reunion á la Iglesia católica , y si reconociendo en su
corazon la verdad de aquella misma fe , quehabia combatido en vi
da , se arrepintió en la hora de la muerte ?
« Despues de haber tenido así suspenso a todo su auditorio , con
cluyó en fin diciendo : Debemos tener ciertamente gran concepto de
1 Matth . vi, 34. — * Ibid. 111, 9. — Rom . XI, 34.
8*
- 116 -
la bondad de Dios . Jesucristo mismo ofreció su paz , su amistad y la
salvacion al traidor que le entregó con un ósculo de paz: ¿por qué
no habrá podido ofrecer lo mismo á este heresiarca ? ¿ Por ventura se
ha encogido el brazo poderoso de Dios ? ¿ Es ahora menos bueno , y
menos misericordioso aquel que desde la elernidad es todo miseri
cordia , y misericordia sin número, sin medida y sin fin ?
« Pero añadió : creedme, y os puedo asegurar que no miento ; si
no se condenó , hizo una escapada cual ninguno , y si se salvó del nau
fragio eterno , debe a Dios en reconocimiento un cirio 4 tan cumpli
do comoningun otro de su clase. Con este remate , tan inesperado y
tan festivo , sacó a su auditorio de la suspension ; pero no le sacó
ciertamente muchas lágrimas. »

CAPÍTULO XIV .
De cómo animabà á los pecadores arrepentidos. .
Habiendo ido á confesarse con el Santo cierta persona distinguida ,
y desplegádole el lienzo de una vida indigna de su clase , por últi
mo le dijo al Santo : Ahora bien, padre mio , ¿ en qué concepto me
tendréis de aquí adelante ? « En el de una santa , la respondió . Eso
será , replicó ella , contra vuestra ciencia y conciencia . « No será sino
conforme, y no contrario a la una ni á la otra ,» la dijo el Santo .
¿Cómo puede ser eso ? replicó la tal persona .
«No estoy tan ignorante de lo que pasa en el mundo, respondió el
Santo , que no sepa algo de vuestras cosas por las voces que corren
en el público. Esto me daba mucho pesar , tanto por las ofensas he
chas á Dios , cuanto por lo que padecia vuestra reputacion , la cual
no acertaba vo á defender; pero al presente , que miro á vuestra al
ma reconciliada con Dios por una verdadera penitencia , tengo á ma
no armas con que defenderos delante de los demonios y delante de
los hombres, y con que negar y contradecir con todas mis fuerzas to
do cuanto pueda decirse de mal contra vos. ) . : : .'
Pero eso , padre mio , dijo ella , no quitará el que se diga con ver
dad por lo pasado. « De ningun modo lo dirán las buenas almas , la
respondió el Santo ; y por lo que toca á las murmuraciones de los fa
riseos que os juzgaren , como el fariseo juzgó á la Magdalena con
vertida , teneis de vuestra parte y por vuestro defensor á Jesu
cristo 2. »
El cirio alude a los que los navegantes suelen ofrecer á Dios, a la Virgen
Ő a los Santos en sus peligros. - ' Luc. Vit , 39 .
- 117 -
Yresqué
pond pensaréis vos mismo de lo pasado? preguntó ella. «Nada,
lala respondió ue rui;do,
ereiels qSanto porque, fuera de que no podemos hacerlo ,
¿cómo quereis queme detenga á pensar sobre lo que ya está aboli
do , borrado y destruido, y en una palabra, sobre lo que ya es nada
en la presencia de Dios ? ¿ Quémas es menester para no pensar en
nada , que no pensar absolutamente ? Desechad de vuestra imagina
cion el pensamiento de lo que yo he de pensar, porque mi pensa
miento para con vos y acerca de vos se empleará solo en alabar á Dios
y en hacerle una fiesta : sí por cierto , así será , porque quiero cele
brar esta fiesta tan alegre juntamente con los Ángeles, los cuales la
están celebrando allá en el cielo por la conversion de vuestro cora
zon 1 . )
Refirió despues la misma persona todo esto á otra de su confianza ,
que no ignoraba su vida , y añadió que teniendo el Santo bañado el
rostro de lágrimas, y diciéndole que sin duda lloraba á vista del hor
ror de los pecados que le habia confesado , la respondió : « No por cier
to , sino de gozo y contento de vuestra resurreccion a la vida de la
gracia .»
Oí muchas veces á nuestro Santo alabar la inclinacion que tenia
santa Teresa á leer las vidas de aquellos Santos que habian sido
grandes pecadores ; porque en ellas veia resplandecer la grandeza de
la divina misericordia sobre la grandeza de sus miserias.

CAPÍTULO XV. . .

Que no hay verdadera desconfianza desímismo, sin verdadera confun- .


za en Dios.

Preguntándole yo un dia lo que era menester para llegar á una


perfecta desconfianza de sí mismo, me respondió : « Confiar perfec
tamente en Dios; porque la confianza en Dios , y la desconfianza de
símismo son como los dos platos de una balanza, que cuanto mas baja
el uno , tanto mas sube el otro. Á este modo , cuanto mas desconfia
mos de nosotros mismos, mas crece nuestra confianza en Dios ; y al
contrario , cuanto menos desconfiamos de nosotros mismos , menos
confiamos en Dios. De talmodo , que si absolutamente no tenemos la
menor confianza en nosotros , entonces es cuando la tenemos entera .
mente en Dios. »
Muy bien , le dije ; pero no podré yo desconfiar enteramente de
1 Luc. XV , 10 .
118
mímismo, al ver claramente mimiseria y mi impotencia , sin nece
sidad de poner para ello en Dios mi confianza ? *
« No por cierto , me dijo ; si estais bien fundamentado y arraigado
en la caridad , y obrais por los impulsos de esta virtud , no podréis ;
y si lo hicieseis , esa desconfianza de vos mismo no seria cristiana y
sobrenatural ; no produciría en vos sino tristezas, desalientos y de
bilidades ; en lugar que la verdadera desconfianza de sí mismo , si es
cristiana é hija legítima de la caridad , es una desconfianza alegre ,
valiente y generosa , que nos hace decir con el Apóstol: No yo , sino
la gracia de Dios que está conmigo : sin ella yo nada puedo; ni aun te
ner el menor pensamiento bueno 1. Con ella lo puedo todo , pues sé que
lo que al bombre es imposible , esmuy fácil á Dios , que puede todo
lo que quiere en los cielos y en la tierra ?; por lo cual dijo Nuestro
Señor á los Apóstoles : Tened confianza; pues yo he vencido almundo 3;
y el Profeta dice : Los que confian en el Señor serán comoelmonte Sion ,
que no se conmueve por mas torbellinos que se levanten 4.» ..
CAPÍTULO XVI.
- De la igualdad en amar i Dios.
Una de las sentencias mas excelentes que oſ de la boca del Santo , es
esta : « La señal cierta de que amamos á Dios en todas las cosas, es
amarle igualmente en todas ellas; pues siendo Dios igual en símis
mo, la desigualdad de nuestro amor hacia él no puede tener otro
origen que la estimacion de alguna cosa', que no es el mismo Dios.
« Quisiera yo que esta sentencia se viese esculpida en los parajes
mas principales de vuestras casas, y estampada por principio de to
dos los libros espirituales que se os dan á leer , para que teniéndola
siempre a la vista , la practicaseis mejor .
« Ella es la verdadera piedra de toque , para conocer si nuestra
caridad y nuestras devociones son verdaderas ó fingidas. ¡ Oh ! si
nuestra arca hubiese llegado a este grado de altura , podríamos de
cir que era como la de Noé , colocada sobre la cima de lasmas ele
vadas montañas , y fundada sobre lasmas encumbradas colinas de la
piedad .
« Entonces todo seria igual para nosotros, la vida ó la muerte , la
salud o la enfermedad , la pobreza ó las riquezas, y en fin , todas las
inconstancias de los sucesos de esta vida serian capaces de agitar
! I Cor. XV, 10 ; Joann. XV, 5 ; II Cor. 11, 5 . – ? Matth . xix , 26 . -
3 Joann . xyi, 33. — * Ps. cxxiv , 1 .
119 -
nos algun tanto , pero no de hacer zozobrar nuestra nave ; puesman
tendríamos el rumbo firme y derecho , viendo todas estas cosas en las
manos de Dios , igualmente amable cuando nos castiga , que cuando
nos acaricia ; porque su justicia no es menos hija de su bondad , que
su misericordia . Conoceríamos que su mano , cuando nos castiga, es
como la del cirujano , que hiere solo para curarnos; y que al fin to
dos sus rayos se convierten en lluvias, como dice el Profeta l; y en
lluvias saludables y abundantes , que tiene reservadas para herencia
de sus escogidos , de quienes se dijo : Bienaventurados los que lloran ,
porque ellos serán consolados 2.
« Esta es aquella firme é inconquistable fortaleza de espíritu , des
de donde el grande Apóstol desafiaba á todas las cosas criadas , á ver
si serian capaces de separarle del amor de Jesucristo 3. )
CAPÍTULO XVII. . .
Del aprecio que hacia de la sencillez .
Despues de haber predicado el Santo el Adviento y la Cuaresma en
Grenoble , deseó y tuvo el gusto de visitar la Gran Cartuja , que solo
dista tres leguas de aquella ciudad.
Era á la sazon Prior y Generalde toda la Orden Fr. Brupo de Afrin
ques , natural de San Omer en Flandes, persona de profunda doc
trina y humildad , y sobre todo de una sencillez aun mas profunda,
Recibió á nuestro Santo de un modo digno de su piedad , candor v
sinceridad , como se manifiesta en este pasaje , que el Santo ponde
raba y ensalzaba despues hasta las estrellas.
Condújole á la hospedería á una habitacion correspondiente á la
dignidad del Santo ; y despues de haberle dado conversacion , toda
de puntos espirituales , despidióse para prepararse á ir á maitines ,
dándole muchas excusas de no poder acompañarle por mas tiempo,
Alabó el Santo esta exactitud de la observancia , y el buen Prior
todavía se disculpaba con la festividad de,un Santo muy recomen
dable en su Orden . Tomada en fin la licencia con todos aquellos cum
plimientos de respeto y estimacion que podian pedirse , caminando
ya á su celda le encontró uno de los procuradores de la casa , el cual
le preguntó , zadónde iba , y dónde dejaba al señor Obispo de Gine
bra ? Le dejo en su cuarto , le respondió , habiendo tomado su per
miso para ir a nuestra celda , y disponerme para asistir a los maiti
nes de la fiesta de mañana .
1 PS. LXVII , 10 . — * Matth . v, 8 . — Rom . vm , 38.
120
¡Pues es cierto , padre reverendo, le dijo el religioso , que estais
bien impueslo en las ceremonias del mundo ! y qué , ¿ lodo está re
ducido a la fiesta de la Orden ? No es fiesta de la Orden la que hoy
logramos ? ¿ Tenemos cada dia en este desierto un huésped lan reco
mendable como el Obispo de Ginebra ? No sabeis que Dios se com
place con los obsequios de la hospitalidad ? Bastante lugar os queda
para cantar las alabanzas del Señor ; y no os faltarán maitines que
cantar otro dia . ¿ Quién mejor que vos podrá hacer compañía á este
Prelado ? Y qué vergüenza no es para la casa el dejarle solo ?
Hijo mio , dijo el Prior, veo que teneis razon , y que hehecho mal;
y sin dar un paso adelante , volvió al Obispo de Ginebra, diciéndole
ingénuamente : Señor, he encontrado en el camino con uno de nues
tros procuradores, el cualmeha dicho quehe caido en falta , deján.
doos solo ; que no me faltarán maitines que canlar otro dia , pero que
no todos los dias tendremos aquí al señor Obispo de Ginebra. Yo lo
he crcido así ; y vengo en derechura á pediros perdon , y suplicaros
disimuleis mi falta , pues os aseguro con verdad que ha sido inad
vertencia mia . '. .
Quedó el Santo sorprendido de tan singular franqueza , candor ,
ingenuidad y sencillez ; y me dijo que habia quedado mas admirado
de esto , que si hubiese visto hacer un milagro .
CAPÍTULO XVIII. .
De la puntualidad y moderacion en la observancia ; y de las señales de
una verdadera vocacion .
Alababa el Santo grandemente a este buen General de los Cartu
jos de la puntualidad y exactitud en la observancia de su regla ; por
que, al mismo liempo que era escrupuloso en no dispensarse la me:
nor cosa , de tal modo que no cedia en esta parte almenor novicio ,
no era menos exacto en nó traspasar las reglas , declinando á un in
discreto fervor , por no dar ocasion á que otros á su ejemplo se em
peñasen en excesos de este género. .
Sabia nuestro Santo que el inmediato antecesor de este General
practicaba tan excesivaşmortificaciones , que parecia que ó no tenia
cuerpo , ó era tan insensible como de hierro. Comparábale nuestro
Santo á los malos médicos, que con sus desaciertos traen en conti
nuo movimiento la lierra de los cementerios ; porque el deseo de imi
tarle en tan extrañas asperezas llevaba a la sepultura á muchos mon
jes , que por un celo imprudente querian mas de lo que podian . El
- 121 -
actual General , por el contrario , con su dulzura y moderacion con
servaba la paz y la humildad de los espíritus, y tambien la salud de
los cuerpos .
Presenlose á este un joven , pretendiendo entrar en la Orden . El
General que le vió tan delicado , como suelen serlo los hijos de ca
balleros, le advirtió de la austeridad de la regla y del rigor de aque
lla soledad. Á lo que elmozo respondió que todo lo traia bien con
siderado , y que esperaba que Dios le daria fuerzas.
Viéndole tan resuelto elGeneral, le dijo con un tono algo severo:
¿ Cómo es eso ? ¿ Qué pensais con querer entrar en nuestra Orden ?
¿ Pensais acaso que es algun juegode niños ? ¿ Sabeis bien que para
entrar entre nosotros , pedimos por prueba y ensayo un milagro ? ¿ Os
atreveréis á hacer alguno ?
Por mí, replicó el jóven , no por cierto ; pero sí lo podrá hacer la
virtud de Dios en mí. Yo confio tanto en su bondad , que habiéndome
llamado á su servicio en este estado , y dádome por señal un gran
fastidio del siglo , no permitirá que yo mire atrás, ni vuelva á lo que
de todo mi corazon he renunciado. Pedidme , pues , el milagro que
quisiéreis, que yo estoy seguro de que Dios le hará por mí en tes
timonio de mi vocacion . Al decir esto , se mostró su semblante lodo
inflamado , y sus ojos tan brillantes como dos estrellas.
Asombrado el General de tal firmeza, abrazando al jóven , y der
ramando sobre él copia de lágrimasde ternura , vuelto a los circuns
tantes , les dijo : Hermanos mios, ved aquí una vocacion á toda prue.
ba; y volviéndose al mozo , le dijo : Tened confianza en Dios, hijo
mio , que él os ayudará y amará ; y vos le amaréis y le serviréis ; lo
cual equivale bien á un milagro.
Imitaba nuestro Santo á este buen Padre cuando se le presentaba
alguna pretendiendo entrar religiosa . No la hablaba mas que de Cal
vario , de clavos, de espinas, de cruz , de abnegaciones interiores ,
de renuncias de la propia voluntad , de crucifixion del propio enten
dimiento , demuerte de símisma y de no vivir sino para Dios , en Dios
y por Dios, sin vivir ya mas segun los sentidos é inclinaciones na
turales , sino enteramente segun el espíritu de la fe y del Instituto .
: CAPÍTULO XIX . .
' De los superiores.
Dividia nuestro Santo á los superiores en cuatro clases. « Prime
ra : Decia que hay algunos muy indulgentes para sí y para otros ;á .
estos llamaba negligentes , pués cuidaban poco de su oficio , dejando
correr el rio por debajo del puente , y abandonando la nave à merced
y discrecion de las corrientes. Estos tales se llaman ídolos , por cuanto
como ídolos tienen ojos y no ven , oidos y no oyen , piés y no se mue
ven , lengua y no hablan ? . Estos son perros mudos, que no saben
ladrar contra el vicio y el desórden 2.
« Segunda : Otros hay que son severos para otros y para sí mis
mos. Estos tales , por querer hacerlo mejor , todo lo echan á perder,
y caen en los extremos.
« No se debe llevar siempre tan tirante la brida a un caballo para
que no tropiece , que se le impida el andar : es cierto que un pastor
debe ser la regla y el modelo de su rebaño 3 ; pero la práctica de la
dulzura debe comenzar por sí mismo ; porque ¿ con quién será dulce
el que consigo mismo es cruel ?
« Tercera : Algunos hay indulgentes para otros , y rígidos consigo
mismos . Estos son ciertamente mas dignos de excusa , pues interpre:
tan benignamente las faltas de otros.
« Cuarta : No faltan algunos que son indulgentes consigo mismos ,
y rigurosos para otros. Estos son verdaderamente injustos , porque
son como los fariseos, de quienes decia Nuestro Señor que imponent
á otro la carga que ellos no quisieran tocar con la punta del dedo * . Y
así Jesucristo les da en cara con esta reconvencion : Médicos , curdos
i vosotros mismos 5 ; y quitad primero la viga de vuestro ojo , y enton
ces veréis cómo habeis de sacar la paja del ojo de vuestro hermano 6 .
Quisiera el Santo que estas cuatro clases de superiores se reduje
sen á una sola , que seria la quinta , y és la de una santa igualdad ,
conforme a este gran principio : « Haz con otro lo que quisieras que
« otro hiciese contigo , y trata tú á los demás como quisieras que ellos
« te tratasen á tí ; y en una palabra , trata tú á todos como te tratás
cá tí mismo 7 . »

. .. CAPÍTULO XX.
De los escrúpulos.
Solia decir el Santo que «la raízdelos escrúpulos, si bien se bus
ca , se hallará en el orgullo mas fino.» Llamábale fino , porque es
tan sutil y delicado que engaña á los mismos que padecen elachaque.
· La razon que daba para esto es , que « el que adolece de esta en
Zach. xi, 17. – ? Isai. LVI, 10 . 3 1 Petr. v , 3 . — * Matth . XII , 4 . -
* Luc. iv , 23 . - 6 Matth . yl , 5 . — Tob . iv, 16 ; Matth . vn , 12.
- 123
fermedad no quiere resolverse á ceder al juicio y consejo de los ins
truidos en los caminos del Señor; pretendiendo siempre que preva
lezca su opinion sobre la de los mas ilustrados ; pues si quisiese so
meterse á estos y renunciar a su propio dictámen , sanaria luego y
quedaria su espíritu en paz y tranquilidad. . . ,
«A la verdad , ¿no es muy justo que padezca un enfermo que no
quiere aceptar y practicar los remedios que se le dán á propósito
para su curacion ? ¿ Quién se compadeceria de quien se dejase mo
rir de hambre y sed en medio de la abundancia de todo cuanto pu
diera saciar la una y la otra ?
« Si el Espíritu Santo nos enseña en las sagradas Escrituras que
· la desobediencia es un delito semejante á la idolatría y á los sortile
gios ', &qué dirémos de la terquedad de los escrupulosos, tan idó
latras de sus propios dictámenes y tan esclavos de sus propias opi
niones , que se quedan rehacios y aferrados con sus ideas, a pesar de
cualesquiera reflexiones que se les hagan , y de cualesquiera segu
ridades que se les dén del ningun fundamento de sus temores; ima.
ginando por aquel mal encubierto orgullo , que en todo se les lison
jea ó adula , y que o no se les entiende , ó ellos no se explican bien ?
« ; Lamentable enfermedad , por cierto ! y semejante á la de los ce
los , á la cual todo sirve de fomento , y poco ó nada de remedio. Dios
os libre de tal achague , al cual suelo llamar cuartana , ú opilacion
del espíritu . .
CAPÍTULO XXI.
De un delincuente , desesperado de su salvacion ,
Convidaron á nuestro Santo á ver en la capilla á un pobre reo sen
tenciado á muerte , que no habia forma de persuadirle á que se con
fesase, por estarlo él de que , por la gravedad de sus delitos, no te
nia otro recurso que el infierno.
Hallóle el Santo muy resuelto á sufrir el suplicio temporal, y lue
go tambien el eterno ,diciendo que él era presa del diablo y víctima
del infierno. Preguntóle el Santo : «ZY no quisiérais mas, hermano
mio , ser presa de Dios y víctima de la cruz de Jesucristo ?» ¿ Eso du
dais ? le respondió el reo ; pero Dios ninguna necesidad tiene de este
muladar hediondo , y de una hostia tan abominable .
« ¡Oh , Diosmio ! (dijo dentro de si el Santo ) acordaos , Señor, de
vuestras antiguas misericordias ? , y de la promesa que hicisteis de
1 I Reg. xv, 23 . — * Ps. XXIV , 6 .
- 124 -
no apagar la mecha que aun humea , y de no acabar de romper la
caña combatida ·. Vos , Señor , que no quereis la muerte del pe
cador, sino su conversion y su vida ? , haced felices para esta pobre
alma estos últimos momentos de la suya.»
Y volviendo al reo , le dijo : « En todo caso , ¿no quereis mas en
tregaros en manos de Dios, que no abandonaros aldemonio ? » ¿ Quién
lo duda ? respondió'; pero ¿qué caso ha de hacer Dios de un hombre
como yo ?
« Para los hombres como vos (replicó el Santo ) , y aun para otros
peores, tales como Judas y los que crucificaron á Jesucristo , es pa .
ra quienes el Padre eterno envió al mundo á su unigénito Hijo ; pues
Jesucristo mismo aseguró que no habia venido á salvar justos, sino
pecadores 3.»
¿ Me asegurais, le dijo el reo , que no será una grandísima des
vergüenza y descaro mio el acudir á su misericordia ?
« Lo que seria grandísima desvergüenza y osadía , replicó elSan
to , es el pensar que su misericordia no es infinita y muy superior
no solo a los pecados que se puedan cometer, sino aun á los que se
puedan imaginar; y lo será tambien el pensar que su redencion no
fue tan abundante que no pudiese sobreabundar y exceder la gra
cia que en ella nosmereció , á todo lo que abundó el pecado con to
do el diluvio de males que trajo consigo 4 . Al contrario su miseri
cordia , que es superior a todas sus obras 5 y descuella sobre su jus
ticia 6 , hace tanto mayores esfuerzos, cuanto mayor es el peso y
cúmulo de nuestros pecados, porque el trono de su misericordia tie
ne por pedestal á nuestra miseria .»
Por medio de estas razones fundadas en los principiosde la fe que
aun no estaba del todo apagada en aquella alma,reanimó su ya muer
la esperanza , y le llevó á tan alto grado de resignacion , como en
tregarse enteramente en manos de Dios para la muerte y para la vida
temporal y eterna , para que hiciese de él su beneplacito en tiempo
y eternidad.
Pero me condenará sin duda, decia el reo , pues es justo . « Pero
os perdonará sin duda , le decia el Santo , si le pedís misericordia ;
porque es misericordioso , y ha prometido el perdon á cualquiera
que se lo pidiere con un corazon contrito y humillado.»
Muy bien , pues , resolvió el reo ; yo soy suyo , y condéneme en
horabuena , si gustare. Puede hacer de mí lo que el ollero hace de
Matth. XII, 20 . — Ezech. XXXI , 11. – 3 Matth . ix , 13. — * Rom . v,
20 . > ' Ps. CXLIV, 9 . — 6 Jac. 11 , 13.
- 125 -
su barro 1. « Mejor diréis , le dijo el Santo , si decís como David :
Tuyo soy , Señor; sålvame ? .»
Por último le redujo á que se confesase con mucho arrepentimien
to y contricion ;y murió constante y resignadamente con mucho do
lor de sus culpas , y entregado á la voluntad santa de Dios ; habien
do sido las últimas palabras que el Santo le hizo pronunciar: ¡Oh
Jesúsmio ! yo me resigno y entrego enteramente á Vos. '
Sobre este asunto , os diré tambien que oſ decir muchas veces al
Santo , « que era imposible á Dios omnipotente dejar perder para
siempre a una alma que al salir de su cuerpo tuviese su voluntad
sometida a la voluntad divina . )
Persuadido de esto , cuando asistia á un enfermo que ya se acer
caba a su fin , hacia todo esfuerzo para persuadirle y determinarle á
someterse enteramente a la voluntad de Dios , sin hablarle apenas de
otra cosa ; siendo en aquel lance toda su exhortacion : « ¡Oh Diosmio !
hágase vuestra voluntad : sí, Padre mio ; hágase , pues así lo quereis :
¡ oh Señormio !no sea lo que yo quiero , sino lo que Vos quereis 3.»
CAPÍTULO XXII.
Que nada nos sucede sino por la voluntad de Dios.
Acostumbraba el Santo mirar y hacer mirar todos los aconteci
mientos de este mundo, prósperos ó adversos, en la voluntad santi
sima de Dios.
«Nada nos sucede , decia , sea el bien ó sea el mal, que no sea
por voluntad y disposicion de la providencia de Dios, como no sea
el pecado. El bien ; porque siendo Dios la fuente de todo bien , no
puede haber don precioso y don perfecto que no venga de lo alto ,
dimanado del Padre de las luces 4 . Tampoco el mal; porque , como
dijo el Profeta hablando con Jerusalen : ¿ Habrá algun mal en la ciu
dad queno le haya enviado Dios 5 ?
« Esto se entiende de los males de pena y afliccion , como son la
peste , el hambre , la guerra , y otros semejantes; pero no el pecado ,
que aunque suele ser la causa de ellos , no le puede querer pi cau
sar Dios , no obstante que le permite en consecuencia de la libertad
que dió al hombre para obrar , y para que mereciese premio ó cas
tigo segun sus obras.
« Añadid á esto que, hablando con propiedad , no puede decirse
i Rom . ix , 21 . – ? Ps. CXVIII, 94. - Matth . 31, 26; Luc. XXII , 42. -
• Jacob , 1, 17. - Amos , III , 6 .
- 126. -
que el pecado nos sucede ; porque lo que nos sucede es aquello que
nos viene de fuera, y no está en nuestra mano , ni procede inmedia
tamente de nosotros: y al contrario , el pecado procede de nosotros,
y sale de nuestros corazones, como lo dice el Evangelio '.
« ¡Oh qué felices seríamos, si nos acostumbrásemos á recibir to
das las cosas como que vienen dela mano paternalde Dios que abrién
dola , llena de su bendicion á todo viviente 2! ¡ Cuántos consuelos ven
drian almismo tiempo para dulcificar nuestros trabajos! ¡Cuánta
miel sacaríamos de las peñas, y cuánto aceite de las rocas mas du
ras 3 !.¡Cuán moderados seríamos en la prosperidad , y cuán sufri
dos en la adversidad , si considerásemos que si nos envia Dios la una
ó la otra, es precisamente para sacar de ello su gloria y nuestro pro
vecho !
« Pensemos bien esta verdad y reconozcamos la mano de Dios en
todo género de acontecimientos , y á estos en la mano de Dios ; para
que en lodas cosas sea honrado v glorificado Dios 4 , Padre de Nues
tro Señor Jesucristo , que nos consuela en todos nuestros males, y
nos hace sacar nuestra ventaja y provecho de todas nuestras tribu
laciones 3 .»

CAPÍTULO XXIII.
De la general estimacion de la virtud del Santo , y particularmente de las
que hacia Mr. de Lesdiguieres .
La virtud de nuestro Santo era generalmente reconocida tanto de
católicos como de protestanles , de modo que venia á ser por todas
partes el objeto de la estimacion universal.
Cuando predicó el Adviento y la Cuaresma en Grenoble no esta
ba todavía convertido á la Iglesia católica Mr. de Lesdiguieres , ma
riscal de Francia y gobernador de aquella provincia. Sin embargo,
no dejó este personaje de recibir al Santo y dispensarle extraordina
rias honras y expresiones , convidándole frecuentemente á su mesa ,
visitándole en su propio alojamiento y aun concurriendo algunas ve
ces á sus sermones , en prueba de la estimacion que hacia de su doc
trina y de su virtud .
Estas públicas demostraciones, y mas que todo las conferencias
largas y secretas que tenia con el santo Obispo , no pudieron dejar de
dar cuidado á los de la religion pretendida reformada, pues veia
1 Matth . XV, 19.- ? Ps. CXLIV , 16. 3 Deut. XXXII , 13. 4 I Petr. iv , 11.
5 II Cor . 1, 4 .
- 127 -
á su Gobernador alabar al Santo en todas ocasiones,' nombrarle
siempre con mucha estimacion , y en fin usar con él de tantas con
descendencias y atenciones, que todos las extrañaban por singulares .
No podia menos de seguir el pueblo este ejemplo de su jefe ; pero
por mas que sus ministros gritaban , y aun amenazaban con exco
muniones a los que con gran provecho y edificacion suya acudian á
los sermones del Santo , nada pudieron conseguir . Juntáronse para
tratar del modo de representar á Mr: de Lesdiguieres sobre la mucha
adhesion que mostraba al Obispo de Annecy (que era el título que
daban al Santo , por la ciudad en donde residia ), sobre la mucha fa
miliaridad con que le trataba y sobre su asistencia á los sermones ;
de lo cual se escandalizaban todos los Protestantes.La resolucion fue
dipular algunos de los principales de su secta , para que hiciesep al
Gobernador la correccion fraterna sobre todos estos capítulos. ,
El Gobernador supo luego esta deliberacion , y les envió á decir .
que si pretendian visitarle para comunicarle algun negocio , los re
cibiria con gusto ; pero que si pensaban hacerle representaciones á
nombre de su consistorio , podian estar muy ciertos de que si entra
ban por la puerta , saldrian por la ventana.
Desvanecido este medio discurrieron otro , y fue el de hablarle en
el asunto por la interposicion de uno de los mas principales señores
de la provincia , que siendo de su creencia se encargó de la comision ,
buscando oportunidad de desempeñarla y representarle en particu
lar lo que por temor de su indignacion no habian osado decirle los
ministros consistoriales .
Oido por el Gobernador este mensaje , respondió al interlocutor :
Decid á esos señores que yo tengo edad suficiente para saber cómo
se debe vivir en elmundo. Fuí católico romano hasta la edad de trein
ta años ; sé cómo tratan los Católicos á sus Obispos, y cómo tratan á
estos losReyes y los Príncipes. Estamos en un reino en que los Obis
pos tienen .otro lugar y clase mas distinguida que nuestros ministros,
los cuales entre nosotros no tienen , cuando mas, otra que la de cu
ras, porque ellos mismos han suprimido la dignidad episcopal, no
obstante estar bien fundada en la Escritura , y no creo que se arre
pientan de lo hecho.
Decid en particular á fulano (era este un ministro de humilde na
cimiento , que habiendo sido su doméstico , habia logrado por su me
diacion entrar en la clase de los que gobernaban la iglesia pretendi
da reformada de Grenoble ), que cuando yo vea en la clase demipis
tros á los hijos y hermanos de reyes y principes soberanos , como los
- 128 -
veo en la de obispos , arzobispos y cardenales de la Iglesia católica
romana , entonces pensaré los honores que les he de dar. .
Por lo que toca al Obispo de Ginebra , lo que os puedo decir es ,
que si yo fuese obispo de Ginebra , y además príncipe soberano de
c
aquella ciudad , como lo es él , yo sabria hacerme obedecer, y que
e rechosyy sus
sderechos títulos de sus ompañeraseñarles de ac
sus títulos
se reconociese en ella mi autoridad y soberanía . Yo sé cuáles son sus
y lo que por ellos se le debe,mejor que ese mi
nistril y que ninguno de sus compañeros y asistentes ; y por tanto , me
toca á mí, y no á él , ni á ellos, el enseñarles de aquí adelante ; sin
que les quede otra cosa que hacer que callar , si quieren obrar con
juicio ; pues son muy cortos oficiales y muy mozos para meterse á
enseñar á vivir a un hombre de mi edad y de mi carácter .
Continuó desde entonces aquel jefe en los honores y expresiones
al santo Obispo , duplicándoselos en todas ocasiones con admiracion
y asombro solo de los pretendidos reformados. Correspondíale el San
to con frecuentes visitas , que siendo útiles conferencias, le impri
mieron en su ánimo ideas justas de nuestra Religión ; las cuales al
fin facilitaron mucho su conversion , cuando fue elevado al empleo
de Condestable , en que murió buen católico , terminando su vida fe .
lizmente .

CAPÍTULO XXIV .
De cómo deseaba el cielo un labrador .
Entendiendo el Santo en la visita de su diócesis , le dijeron que
un labrador que se hallaba gravemente enfermo, deseaba ręcibir su
bendicion antes de morir. El Santo , que a nadie se negaba , fué allá ,
y encontró á aquel buen hombre a las puertas de la muerte , pero en
su cabal juicio . Arrebatado de gozo el enfermode ver cumplido su de
seo, le dijo al Santo : Señor Ilustrísimo, doy gracias a Dios de que
me concede veros y recibir vuestra bendicion antes de morir . Pidió
que le confesase : retiráronse los asistentes, y despues de haberse
reconciliado , viéndose á solas con su Prelado le dijo : Señor , ¿ me
moriré de esta ?
Creyendo el Santo que le hubiese sobrecogido algun demasiado
miedo, le dijo , para sereparle : « He visto otros que de peor estado
han salido ; pero es menester que pongais toda vuestra confianza en
Dios , en cuyas manos está nuestra vida y nuestra muerte. )
Pero , Señor Ilustrísimo (repitió el enfermo ) , 2os parece que me
mucro ? « Hijo mio , le respondió el buen pastor, a eso un médico
- 129 -
os podria responder mejor que yo ; pero lo que os puedo decir eś,
que veo vuestra alma en buen estado, y que quizá seríais llamado
á juicio en otro tiempo en que no estuviéseis tan bien dispuesto co
mo ahora . Lo mejor que podeis hacer es deponer todo deseo de vi
vir , y poneros y entregaros totalmente en manos de la providencia
y misericordia de Dios , para que haga en vos su santísima volun
tad , que sin duda será lo que mas cuenta os tenga.»
¡Oh ! Señor Ilustrísimo , replicó el enfermo, no creais que os hago
esta pe no morianar de estar al oir est
esta pregunta porque tema el morir ; antes bien por temor que ten
go de no morir , el cual es tal , que me costaria dificultad el confor--
marme con sanar de esta enfermedad.
Sorprendido el Santo al oir este lenguaje , como quien sabia que
ordinariamente solo las almas muy perfectas ó las muy malas son
las que desean la muerte declinando hacia la desesperacion , ó a lo
menoshacia una profunda tristeza, le preguntó , « zsi acaso tenia al
gun pesar de vivir , ó de dónde procedia el tédio que mostraba de la
vida , siendo tan natural el desearla ? »
Señor, respondió el enfermo , es de tan poco valor este mundo,
que no sé cómo son tantos los que se matan por él : pues si Dios no
hubiese dispuesto que estuviésemos hasta que su Majestad nos sa
case de él ,mucho há que yo no estaria ya en el mundo.
Persuadido el Santo á que acaso este hombre estuviese poseido de
alguna grave pesadumbre que le indujese á aborrecer la vida , y á
desear la muerte con tanta vehemencia , le preguntó : «zsi padecia
algunos dolores ocultos en el cuerpo , ó alguna pérdida en sus bie
nes ? »
No por cierto , respondió ; yo he vivido una vida muy sana hasta
la edad en que me veis que ya llega á los setenta . En lo que toca á
bienes, no me sobra otra cosa , sin que jamás haya sabido lo que
es pobreza , gracias a Dios .
Preguntóle lodavía el Santo , aysi acaso tenia algun descontento de
parle de su mujer ó de sus hijos ?» No, Señor, respondió ; antes bien
logro en ellos todos los contentos y satisfacciones que se pueden ape
tecer, sin que jamás me hayan dado el menor disgusto , tanto , que
si hubiese de sentir el morir, seria únicamente por haber de apar
tarme de ellos.
No pudiendo el Santo atinar con la causa de aquel disgusto de la
vida , le preguntó : « Pues de dónde os viene, hermano mio , este
deseo de la muerte ? »
· Señor , respondió , de que en los sermones he oido siempre hacer
- 130
tales elogios de la otra vida y de los gozos del paraíso , que he for
mado concepto de que este mundo no es otra cosa en realidad que
un calabozo ó una prision verdadera . Y pasando desde aquí el en - .
fermo á hablar a medida de la abundancia de su corazon sobre un
asunto tan agradable dijo 'tantas maravillas , que el santo Obispo es .
taba arrebatado y bañado todo en lágrimas de ternura, al ver aquel
hombre rudo, á quien Dios y su santo Espíritu habían enseñado y
revelado cosas que no eran capaces de enseñarle la carne y sangre .
De estas altas y celestiales ideas descendió despues a las cosas prác
ticas de acá abajo ; pintó las bajezas de las mas eminentes grandezas,"
de las mas suntuosas riquezas , y de las mas exquisitas delicias del
mundo con tan vivos colores, que imprimió en nuestro Santo un
nuevo disguslo de ellas.
Á vista de esto , lo que hizo el Santo fue , conformarse con los sen
timientos de este buen hombre ; pero para apartarle de los extremos
á donde se inclinaba , le hizo hacer muchos actos de resignacion y de
indiſerencia hacia la vida o hacia la muerte , á imitacion de san Pa
blo y de san Martin , y de allí á pocas horas recibió la Extremaun
cion de mano del santo Obispo , espiró sin quejarse del menor dolor,
quedando mas hermoso despues de muerto que lo habia sidodurante
la vida.

CAPÍTULO XXV. .
Que nunca sobra diligencia en purgar el corazon de los afectos terrenos.
Hay deseos terrenos , y deseos celestiales. De estos nunca sobra
nada pormuchos:que tengamos ;'porque son otras tantas alas con que
volamos bácia el cielo , comoaquellas alas de paloma que pedia á Dios
el Profeta , para volar al verdadero descanso 4. Pero de los otros que
solo miran á los bienes pasajeros y caducos, y nos apegan á la tier
ra ; de estos bastan pocos para tener demasiados . Por esto san Agus
tin los llama liga de las alas del espíritu . .
De esta especie de afectos estaba nuestro Santo tan limpio y des
embarazado , como lo demuestran estas palabras suyas : « Poquísimas:1
cosas hay en este mundo que yo desee; y esas las deseo poquísimo. '
Apenas tengo algunos deseos; y si volviese a nacer , quisiera no te - '
ner absolutamente ningunos .
« A la verdad , la tierra , con todo lo que en ella hay, es de poco
valor , ó por mejor decir , es verdaderamente nada para quien aspira
! Ps. LIV , 7 .
- 131 -
al cielo ; y el tiempo no esmas que una sombra para quien camina
á la eternidad . »

CAPÍTULO XXVI. .
De los escrúpulos de un hombre rico y muy limosnero.
Cuando nuestro Santo fué a París en el año de 1619 , se le pre
sentó un personaje muy rico .de bienes de fortuna ; pero mas rico to
davía de piedad y demisericordia para con los pobres. Preguntó al
Santo , si teniendo tantas riquezas como el tenia , podria salvarse ;
pues temia mucho no poder labrar con ellas su salvacion .
Preguntóle el Santo , que é de dónde le nacia este temor ? Y él res
pondió : De que soy muy rico ; y ya sabeis que el Evangelio enca
rece tanto la dificultad de que un rico se salve, que parece tocar la
raya de lo imposible.
No pudiendo el Santo formar por esta respuesta algun seguro con
cepto , le volvió a preguntar , 2si las riquezas que tenia eran mal ad
quiridas ? No por cierto , respondió : mis padres, que eran muy hon
rados, no me dejaron esta especie de riquezas: y así todas cuantas
yo tengo son fruto de mi trabajo y demieconomía . Diosmelibre de
tener lo ajeno, ya que hasta ahora no me remuerde miconciencia en
este punto .
« Pues qué, le dijo el Santo , ¿ haceis mal uso de esas riquezas ?.»
Me mantengo , respondió , segun mi clase ; pero temo que no doy á
Jos pobres todo lo que debiera , y ya sabeis que sobre esto serémos
juzgados algun dia . Teneis bijos., le preguntó el Santo ?» Si ten
go, respondió , pero todos tienen lo que han menester sin necesitar
de mí.
- Pues señor mio , le dijo el Santo , yo no acierto con la razon de
vuestros escrúpulos : y .os aseguro que hasta ahora sois el primero á
quien he oido lamentarse de la abundancia de sus bienes ; cuando la
mayor parte de los hombres jamás se consideran con lo suficiente .»
Fácil fue restituir la paz interior a este personaje en quien halló
el Santo la docilidad necesaria para seguir sus consejos : y andando
el tiempo me dijo el Santo que aquel buen señor habja tenido antes
empleos grandes ; que los habia desempeñado dignamente , y los ha
bia renunciado para entregarse enteramente á los ejercicios de pie
dad y misericordia , como con efecto lo hizo , no saliendo de la igle
sia o de los hospitales , o de las casas de los pobres vergonzantes , cu
• yas necesidades socorria con tanta liberalidad , que empleaba en su
9*
- 132 -
alivio mas de la mitad de sus rentas , hasta que por último hizo su
testamento, por el cual, y sin perjuicio de otros legados pios , habia
instituido por su principal heredero a Jesucristo , dando al hospital
general de París una parte igual a la de sus hijos, y coronando su
ejemplar vida con una santa muerte .

CAPÍTULO XXVII.
Dela reforma interior .
Solia decir el Santo que por lo regular la gracia imitaba a la na
turaleza , y no al arte , el cual no trabaja sino en lo exterior , como
se ve en la pintura y escultura ; cuando, por el contrario , la natura
leza comienza sus obras por lo interior ; de donde viene el proverbio,
de que el corazon es el primero que vive, y el último que muere.
Por esto cuando queria traer algunas almas a la vida cristiana ha
ciéndolas dejar la del mundo, no las hablaba palabra de lo exterior,
esto es , del pelo , ni del vestido, ni de cosas semejantes : se endere
zaba al corazon , y solo les hablaba á él y de él , como quien sabia
bien que ganado este torreon , lo demás no hace resistencia . «Cuan
do una casa se incendia , decia , ved cómo se arrojan los mueblesmas
preciosos por las ventanas : pues a este modo , cuando el verdadero
amor de Dios se apodera del corazon , todo cuanto no es Dios nos
parece tan poco como nada. »
Decíale uno cierto dia , que se admiraba de que una señora de alta
clase y de gran devocion , á quien el Santo dirigia , no se hubiese
quitado los pendientes . A lo que respondió el Santo : « Os aseguro
que ni aun sé si tiene orejas; porque cuando viene al confesonario
trae la cabeza cubierta con un velo ó manto tan cumplido, que no
puedo dar razon de sus adornos . Fuera de esto , yo creo muy bien
que la santa Rebeca, que no era menos virtuosa que esta , nada per
dia de su santidad por ponerse los pendientes que la regaló Eliezer
en nombre de Isaac '. »
Esta misma señora tuvo el gusto demandar guarnecer de diaman
tes una cruz de oro que traia al pecho. Con este motivo acusáronla
tambien de vanidad ante el santo Obispo ; y él respondió que esto
quellamaban vanidad, era lo quemasle edificaba ;añadiendo :« ¡Oja
lá que todas lascruces delmundo estuviesen engastadas en diamantes
y otras piedras preciosas! Porque , ¿ por ventura no seria eso dedi
car al servicio del tabernáculo los despojos delos egipcios , y gloriar
Gen . XXIV, 22 .
a 133
se en la cruz de Jesucristo ? ¿En qué olros usos pudiera esta señora
emplearmejor sus joyas que en adornar el estandarte denuestra re
dencion ? »

CAPÍTULO XXVIII.
Excelente sentencia de Taulero. . .

Ponderaba mucho el Santo una excelente sentencia que aprendió


Taulero de aquel buen aldeano que Dios le dió por maestro de la
vida espiritual; y era esta :
Cuando se le preguntaba que a dónde habia hallado á Dios ? Res
pondia : « En donde yo me dejé á mímismo, allí encontré á Dios ; y
donde me hallé á mímismo, allí es donde perdí á Dios.»
Esto alude á aquellas dos ciudades tan opuestas, que son Babilonia
y Jerusalen , el amor de nosotros mismos con preferencia á Dios, y
el amor de Dios con preferencia á nosotros mismos. El primero es el
que levantó aquella ciudad , cuya soberbia se atreve á tanto como a
aborrecer á Dios ; pero el segundo edificó la ciudad santa de Jeru
salen que se extiende hasta el odio de nosotros mismos por amor á
Dios.
Si el pecado es una aversion al Criador, y una conversion a la cria
tura , ¿ quién no ve que, cuando la gracia nos trueca , no hace mas
que apartarnos de la criatura para que volvamos alCriador ? Esto es
puntualmente lo que nos enseña el Espíritu Santo diciendo que anin
aguno puede servir à dos señores , á Dios y á las riquezas ' ; y que
« no pueden componerse entre sí la luz y las tinieblas , Jesucristo y
« Belial 2.»
Morir uno a sí propio ó á sus pasiones por vivir a Jesucristo , es la
verdadera vida del cristiano ; pero morir á Jesucristo por vivir á sí
mismo y á sus pasiones, es el camino de la muerte eterna. Si vivis
segun la carne, dice el Apóstol, moriréis ; pero si haceis morir por el
espiritu las obras de la carne, viviréis 3 .
CAPÍTULO XXIX .
De las sequedades en la oracion .
Cuando alguna religiosa se quejaba al Santo de las desolaciones
interiores y de las arideces que padecia en el ejercicio de la oracion ,
en lugar de consolarla , la decia : « Pues yo siempre he gustado mas
? Matth . vi, 24 . — ' II Cor . vi, 14 , 18 , – Rom . vii, 13. i
- 134 -
de los dulces secos que de los de almíbar.» Y referia estas palabras
de David : En esta tierra desierta en que vivo,donde no hay camino,ni
aguas, me presenté delante de Vos como en vuestro santuario , para
contemplar vuestro poder y vuestra gloria ".
El mapá , aquel pan de Angeles y vianda celestial, era de suyo
un grano bastante seco ; pero cuando el pueblo le queria trocar en
carne , era alimento mas húmedo : Estas viandas, dice David , esta
ban todavía en sus bocas, cuando la cólera de Dios se levantó contra
ellos 2.
Son pocos los que se persuaden á esta verdad , no obstante ser muy
segura ; conviene á saber , que « una alma justa y fiel está mas ínti
mamente unida con su Dios cuando padece abandonos y desamparos,
que cuando goza consuelos y devociones sensibles . Cuanto mas se
detiene á gustar los consuelos de Dios, menos se une con el Dios de
los consuelos : lo mismo puntualmente que se ve en las abejas', que
las que fabrican mas cera son las que producen menos miel.
ay Quién podrá padecermayor abandono que el que padeció el Sal
vador en la cruz , pues le hizo prorumpir en aquellas tiernísimas pa
labras : Padremio , Padre mio, por qué me habeis abandonado 3 ? Sin
embargo de esto , ¿ quién podrá dudar que el Salvador estaba enton
ces mismo muy unido a la voluntad de su eterno Padre con aquella
union perfectísima, en que consiste el fin de toda consumacion , y
por la que dijo en alta voz , que todo estaba consumado, y en cuyo
instante de consumacion perfecta entregó su alma en manos de su
Padre 4 ? .
« ¡Oh qué feliz es el alma que persevera fiel en las sequedades y
desamparos sensibles ! Este es el crisol en donde se refina perfecta
mente el oro puro de la caridad . ¡Dichoso el que sufre con paciencia
esta prueba ; pues probado y purificado de este modo, recibirá la co
rona que Dios ha prometido a los que ama y le corresponden 5 ! »
1 Ps. LXII , 3. — * Ps. LXXVII , 30, 31. - 3 Matth . XXVII, 46. — * Joan
nis , XIX , 30. — 5 Jacob . I, 12.
138 -

; PARTE CUARTA. -

CAPÍTULO I. :
De la singularidad .
Procuraba el Santo ahuyentar la singularidad no solamente de las
cosas religiosas, donde suele cundir esta peste , sino de las personas
del siglo dedicadas a la devocion ; porque decia que este defecto ha
cia todas las obras de piedad no solo aborrecibles , sino tambien ri
dículas; y así queria que todos y cada uno se conformasen en el porte
exterior , todo cuanto fuese posible , con los de su clase y profesion ,
huyendo toda afectacion , y cuanto pudiese oler á singularidades ó
distinciones ; á imitacion de nuestro Salvador que durante su vida
mortal se hizo semejante á sus hermanos en todas las cosas menos el
pecado 1.
A las persuasiones juntaba la mejor leccion , que es el ejemplo ; y
así por espacio de catorce años que estuve bajo su direccion , hecho
un Argos en observar todas sus acciones, hasta los menores movi
mientos, como tambien sus palabras en el trato mas familiar, con
fieso que nada noté que oliese ni de cien leguas á singularidad . Oid :
uno demis ardides para observar al Santo sobre este punto .
Como cada año sin falta venia à visitarme y pasar ocho dias en mi
compañía , hice abrir en ciertos parajes demicasa algunos agujeros:
por donde me fuese posible observarle dentro de su mismo cuarto y
ver cómo se manejaba al estudiar , al rezar , leer, escribir , meditar,
sentarse , pasearse , acostarse , levantarse, y en una palabra , lodas sus
posturas y acciones , en que por lo comun cuando uno está solo toma
toda la licencia que quiere para su mayor comodidad . Sin embargo
jamás noté que relajase un punto la mas exacta observancia de las
leyes de la modestia. Lo mismo era á sus solas que acompañado , y
lo mismo acompañado que á solas ; observando en la compostura ex
terior la misma igualdad que se advertia en la interior de su alma.
Cuando estaba solo guardaba la misma compostura que si estu
viese en la concurrencia mas séria. Si rezaba ,diríais que estaba de
i Hebr. v, 7; iv , 18.
- 136 -
lante de los mismos Ángeles y de todos los bienaventurados, inmóvil
como si fuese una columna , y en la postura mas respetuosa.
Aun observé si estando á solas cruzaba las piernas, ó las ponia una
sobre otra ; pero nada de eso : conservaba siempre y en todas par
tes una gravedad acompañada de tal suavidad , que llenaba de amor
y de respeto á cuantos le miraban . .
Medecia que nuestra conversacion y trato exterior habia de ser
como el agua , que mejor cuanto mas clara , mas pura y de menos
sabor . Con todo eso , aunque nada tenia de singular, le hallaba yo
tan singular en no tener alguna singularidad , que todo me parecia
singular en su persona. .
Siempre he conservado en mi memoria lo que me dijo un dia en
París cierto personaje grande y piadoso; y es, que nada le repre
sentaba tanto el porte y conversacion de Nuestro Señor Jesucristo
entre los hombres, como la presencia y compostura angelical de este
santo Prelado, de quien podia decirse que no como quiera estaba re :
vestido , sino enteramente lleno de Jesucristo .

CAPÍTULO II.
De la castidad del corazon .
No podré yo explicaros cuánto aprecio hacia nuestro Santo de la
castidad del corazon. Decia que « la castidad del cuerpo no era mas
que la corteza ; pero la del corazon el meollo . Que en esta está la raíz
del árbol de esta virtud , y en aquella solo las ramas y las hojas. »
Colocaba la castidad del corazon en la renuncia de todo afecto ili
cito ; y san Bernardo tenia por mas obra que hacer milagros , elcon
vérsar continua y familiarmente con personas del otro sexo, sin per
der algo de esta castidad de corazon , y algunas veces sin perderla
enteramente .
« Hay otra castidad de corazon que consiste en la pureza de inten
cion . ¡Oh qué rara es esta castidad y esta pureza l Pues para tener
la , es preciso , decia nuestro Santo, no ver en todas las cosas criadas
sino a Dios, y á todas solo en Dios, lo cual viene á ser ya un deste
llo de los gozos del paraíso , en donde Dios es todo para todos.
- 137 -
CAPÍTULO III.
Su modo de pensar tocante á las dignidades , y á la residencia de los
Obispos .
VII nteI ue s
ne áa nnuestro
Estimaron muy particularme Santo dos papas á cual
mas grandes, Clemente e VIII y Paulo V ; y este último pensó mu
levarl a la púrpura , de lo cual fue avisado el San
chas veces en eelevarle
to . Hablándole yo de esto , me respondió : « Pero decidme con- ver
dad , ¿ de qué pensais que pudiera servirme esta dignidad ? ¿ Para
servir mas a Dios y á su Iglesia ? Roma, en donde habria de resi
dir , ¿ es por ventura lugar mas á propósito para este fin , que el en
que Dios me ha puesto ? ¿ Y tendria yo en Roma mas trabajo , mas
enemigos que combatir , mas almas que dirigir , mas soledad , mas
ejercicios de piedad , mas visitas, ni mas funciones pastorales que
ejercitar ? »
Tomaríais parte , le dije , en el cuidado de todas las iglesias, pa
sando del gobierno de una sola al de la Iglesia universal junto con
el Papa y los Cardenales.
« Ya veis no obstante , me replicó , que los cardenales mas reco
mendables y señalados de nuestro tiempo en ciencia y en virtud que
tienen diócesis propias, dejan a Roma, cuya residencia es solamente
de derecho eclesiástico , por retirarse á sú rebaño en donde deben re
sidir por derecho divino, y por razon del ministerio pastoral que los
obliga á velar sobre sus ovejas y gobernar las almas puestas á sú
cuidado. Con este motivo me refirió un pasaje muy memorable del
gran cardenal Belarmino, de feliz y santa memoria .
Fue promovido este Prelado por Clemente VIII á la dignidad de
Cardenal, no solo sin su noticia , sino contra su voluntad ; y delmis
mo modo despues al arzobispado de Capua. Luego que fue consa
grado, se dispuso á marchar a su iglesia ; pero el Papa, que ya era
Paulo V , pensabą servirse de él en Roma en donde le veia empleado
en varias congregaciones de cardenales , y así le preguntó, ési estaba
resuelto á ir á Capua ?
Respondió que lo estaba tanto , que era mucho mayor su resolu
cion á esto que lo fue a dejarse consagrar; y que pues el precepto
de Su Santidad le habia obligado a tomar sobre sí la carga , eramuy
justo que él la llevase ; fuera de que habia pensado que Su Santidad
no le habia menester en Roma , cuando le habia encomendado aque
Ila provincia .
- 138 -
Díjole el Papa' que le dispensaria de la residencia. Santo Padre ,
respondió el Cardenal, no es eso lo que yo he estado enseñando cons
tantemente en las escuelas ; sino al contrario , he defendido que la
residencia de los Obispos es de derecho divino, y por consiguiente
indispensable.
Concedednos por lo menos la mitad deló año, le replicó el Papa.
pondi responderá
sid:ió Y re¿squién
A esto respondió el Cardenal ca oovejas
el Ceres,le rdeeplilas vejas
que se perdieren en esos seis meses? Pues sean tres , le replicó el Pa
pa. Lo mismo digo de esos tres , respondió el Cardenal: y de hecho
marchó á Capua , donde residió tres años continuos, en cuyo tiem
po, para descanso de sus tareas, compuso el excelente y precioso
Comentario sobre los Salmos; sin que hubiese podido el Papa sacarle
de allí para tenerle en Roma, hasta tanto que le permitió renunciar
el arzobispado en un prelado muy digno á eleccion del mismo Car
denal.
Ved aquí el modo de pensar que acerca de la residencia de los
Obispos tenia este grande hombre , el cual fue en nuestros dias una
columna de la Iglesia , sirviéndonos de escudo y de espada contra
las herejías .
Del mismo modo pensaron san Carlos Borromeo , honor de los
Obispos y de los Cardenales , y su dignísimo sucesor Federico car
denal Borromeo , uno de los prelados mas sábios y pios que hay en
la Iglesia .
Por lo que toca á nuestro Santo , solo estimaba las dignidades, tan
to eclesiásticas como seculares , en cuanto proporcionaban más ó me
nos medios de servir á Dios y de promover su mayor gloria .

CAPÍTULO IV.
De la promocion del Santo al obispado de Ginebra , y de su consa
gracion .
· Nadie se entrometa , dice san Pablo , á los empleos y dignidades , si
no solamente el que de parte de Dios es llamado á ellos como Aaron 2 .
Ved aquí la imágen de la vocacion de nuestro Santo ; que habién
dose dedicado al estado eclesiástico , sin otra mira que la de servir
á Dios , despues de haber pasado por todos los grados de canónigo,
cura y prepósito , de predicador, confesor y misionero , inspiró Dios
al Obispo deGinebra que püsiese los ojos en nuestro Santo , sin que
este lo pensase , para nombrarle por coadjutor o auxiliar suyo.
1 Apoc. III , 12. — * Hebr. v , 4 .
- 139 -
Nunca el Santo le habló por sí, ni por otro directa ni indirecta
mente a este propósito ; antes cuando el Obispo le manifestó su in
tento , no se detuvo en dulces y corteses palabras de gratitud , ni en
excusas aparentes , que envuelven una tácita aceptacion , sino que
con aquel silencio que explica una total indiferencia , se lo dejó en
susmanos'; ó por mejor decir, levantó su espíritu á Dios, y se puse
en las de su providencia .
· Elmismo obispo Granerio , sin que el Santo hubiese tenido la me
nor intervencion en ello , fue el que solicitó y obtuvo el permiso de
S . A . el Duque de Saboya, y el que le propuso á Su Santidad , quien ,
bien informado de la probidad y aptitud del propuesto , convino en
la eleccion , con la sola circunstancia de que este se presentase en
Roma para ser examinado en pleno consistorio ; por lo cual se vió el
Santo obligado á este viaje , segun se refiere con bastante individua
lidad en su vida, así como el éxito del exámen , y el elogio que de
resultas le hizo elmismo papa Clemente VIII.
De una vocacion tan legitima ¿ qué se podia esperar sino los abun
dantes y sazonados frutos que luego se siguieron ? En el acto de la
consagracion le manifestó Dios clara é inteligiblemente que las tres
divinas Personas de la santísima Trinidad comunicaban á su alma
gracias particulares para ayudarle en su nuevoministerio , almismo
tiempo que los tres Obispos que le consagraban derramaban sobre él
las acostumbradas bendiciones ; demanera que por esta razon el San
to se consideró siempre como particularmente consagrado y dedicado
á la beatísima Trinidad .

CAPÍTULO V .
De cómo rehusó el arzobispado de Paris.
Habiendo pasado á París en el año de 1619 en compañía de los
señores principes de Saboya , se mantuvo en aquella corte por espa
cio de ocho meses; en cuyo tiempo no se puede explicar el provecho
que hizo á las almas para mayor gloria de Dios.
No solo fue estimado y reverenciado de las ovejas de aquel espi
ritual rebaño , sino tambien del pastor, que lo era entonces el emi
nentísimo cardenal de Retz , prelado incomparable en dulzura, be
nignidad , afabilidad , humanidad , liberalidad , modestia y mode
racion'; cualidades todas que le granjeaban el amor y respeto uni
versal.
Los modales suaves y el trato dulce de nuestro Santo , que atraian
- 140
á todo el mundo como tras de un olor celestial , no pudieron ocul
tarse á dicho Prelado, y aun sugerirle el pensamiento de hacerle coad
jutor suyo . Con este deseo , y sin ofrecérsele dificultad de parte del
Santo , pasó el Arzobispo a preparar el ánimo del Rey. Pero nuestro
Santo con maravillosa discrecion supo evitar este golpe , dejando al
Cardenalmas admirado de su virtud , que satisfecho de su condes
cendencia .
Entre otras excusas que dió la quemas meagrada es , que no creia
deber trocar una esposa , solo porque era pobre , por otra solo por
que fuese rica . Fuera de que, si hubiese de dejar la que tenia, se
ria solo para no tener ninguna, segun el consejo del Apóstol: ¿ Es
tás ya libre ? Pues no vuelvas á tomar mujer . ¿ Te han quitado la car
ga ? Pues no la busques mas .. Añadió por último,que habiendo dado
á su iglesia todo su afecto y cariño , no podia quitárselo , ni concebir
otro para otra alguna.
CAPÍTULO VI.
De los deseos del Santo por la soledad.
Cuando el Santo hizo su viaje a Lyon en donde terminó su vida,
tenia meditado , si volvia de él , retirarse á una soledad , para ocu
parse el resto de sus dias en los oficios deMaría , despues de baber
vacado tantos años á los de Marta .'
Con este intento habia hecho edificar una ermita en sitio muy a pro
pósito para ello , y al mismo tiempo muy agradable, á orillas del
hermoso lago de Annecy : asimismo hizo adornar una antigua capi
la inmediata a aquel sitio , y construir cinco ó seis celdillas, rodea
das de un hermoso cercado. No lejos de allí habia un monasterio de
Benedictinos, en donde por su diligencia se habia restablecido á su
vigor la observancia regular , y donde el Santo solia recrearse con
los santos y virtuosos habitadores de aquel desierto , como con sus
hermanos y amantísimos hijos.. .
A este lugar miraban sus deseos despues que hubiese entregado
á su coadjutor y hermano el Obispo deCalcedonia el gobierno de su
diócesis. Y cuando hablaba de este retiro con el abad del monasterio
inmediato á su ermita , le decia : « En estando en nuestro retiro, ser
virémos á Dios con el breviario , el rosario y la pluma. Gozarémos
de un santo ocio para emplearnos en promover la gloria de Dios y
la instruccion de las almas, que es lo que revuelvo en mi corazon
1 I Cor . yu , 27.
141 -
mas hace de treinta años , y lo que me he propuesto en mis predi
caciones , instrucciones y meditaciones particulares. Tengo recogi
dos muchos apuntes , y espero que Dios nos inspirará otros , y nos
los comunicará con tanta abundancia como los copos de nieve que
por el invierno cubren nuestras montañas. ¡Oh , quién me dará alas
de paloma para volar á este sagrado descanso , y para refrigerarme
un poco a la sombra de la cruz ? ! Allí aguardaré el momento de mi
muerte : Expectabo donec veniat immutatio mea ? ! , Pero , por desgra
cia nuestra, Dios le preparaba á él otro reposo mas digno por pre
mio de sus trabajos.

CAPÍTULO VII.
De cómo se deben ocultar las virtudes .
Habiendo ido cierto prelado á visitar a nuestro Santo , le recibió
este , como acostumbraba,con mucho agrado, y del mismomodo le
hospedó por algunos dias.
Un viernes por la noche pasó el Santo al cuarto de su huésped á
saber si gustaba de cenar, pues la cena estaba en la mesa .
¿Cenar ? replicó el huésped ; hoy no es dia de eso , y aun parece
que lo menos que puede hacerse es ayunar una vez á la semana.
Retirose el Santo sin pretender violentarle , y mandó que le lle
vasen al huésped la colacion á su cuarto , y él bajó al refectorio á ce
Dar con los capellanes de aquel prelado‘y su familia .
Los capellanes de dicho prelado le dijeron que su amo era tan
exacto y puntual en los ejercicios de piedad , de oracion , de ayuno,
y otros semejantes , que por mas visitas y huéspedes que tuviese, na
da se dispensaba ;no tanto que dejase de sentarse á la mesa con ellos,
cuando ayunaba ; pero sin pasar los límites del ayuno.
Un dia que tratábamos de su santa libertad de espíritu , me refi
rió este pasaje , diciéndome que la condescendencia era hija de la ca
ridad , así como el ayuno es hermano legítimo de la obediencia ; y
que si la obediencia es el mejor sacrificio , no debia ponerse dificul
tad en preferir la condescendencia y la hospitalidad al ayuno. « Mi.
rad , me decia , no debemos sujetarnos tan extremadamente a los
ejercicios, aun los mas devotos , que algunas veces no puedan in
terrumpirse . De lo contrario resulta , que so color de fortaleza de es
píritu y de fidelidad , se introduce un amor propio sutilísimo que nos
1 Ps. Liv, 7 . — * Job , XIV , 14 .
- 142 -
hace dejar el fin por el medio ; pues en lugar de unirnos a Dios, nos
detenemos en el medio que conduce a Dios. .
« Y en órden al hecho de que hablamos , un ayuno voluntario in
terrumpido en aquellas circunstancias hubiera encubierto otros mu
chos de la misma clase; y en verdad que no es menos virtud el ocul
tar tales virtudes , que las virtudes mismas que se quieren ocultar .
Dios es un Dios escondido que gusta que le sirvamos, roguemos y
adoremos en secreto , como nos lo dice el Evangelio ' ; y en prueba
de ello , ya sabeis lo que sucedió a aquel imprudente rey de Israel,
por haber mostrado sus tesoros á los embajadores de un príncipe
hárbaro , que con un poderoso ejército vino y se los arrebató todos 2:
Crede mihi, benè qui latuit, benè visit.
« Nadie que hubiese visto á aquel prelado cenar en un viernes ,
hubiera podido adivinar que ayunaba todos los del año. Podia ha
ber trasladado el de aquel al sábado ó á la semana siguiente ; po
dia , en fin , omitir este ayuno , haciéndole ceder.su lugar á Ja wir
tud de la condescendencia ; á menos que para el tal ayuno intervi
niese algun voto , porque entonces seria necesario ser fiel hasta .mo
rir , sin mirar á lo que quisiesen decir los hombres , con tal que Dios
fuese servido.»
CAPÍTULO VIII.
Del ayuno.
Preguntóme un dia nuestro Santo , si me costaba mucho trabajo
kelayunar. Me cuesta tan poco , le dije , que cási jamás siento ham
bre; pues cuando me pongo a la mesa , casisiempre lo hago sin ape
tito . « Pues si eso es así , me respondió , ayunad muy pocas veces, ó
casi nunca . »
Pues ¿por qué, le repliqué, recomienda tanto la Escritura este
género de mortificacion ? « Eso .es, me respondió , para los que itie
nen mejor apetito que vos ; pero para quien no le tiene, mejor es
otra obra buena , y aplicar al cuerpo otro ejercicio que mas le duela
y mas mella le haga..)
Pero es el caso , le dije , que yo no soy de los mas robustos para
poder ejercitar grandes austeridades corporales.
« La mayor de todas, me replicó, es ciertamente el.ayuno , porque
este es como la segur que hiende el corazon del árbol, y las otras no
hacen mas que arañar la corteza y podarle. Un cuerpo alimentado
? Matth . vi, 6. — : IV Reg . xx , 15 .
- 143
de viandas débiles y en corta cantidad, fácil es de domar; pero bien
mantenido y regalado , fácilmente se rebela y desmanda , porque es
cierto que la iniquidad procede ordinariamente de la lozanía del
cuerpo .
«Los que por natural complexion son sóbrios logran una ventaja
muy grande sobre los que no lo son , tanto por el estudio , como pa
ra las demás funciones
por del espíritu , porque sus cuerpos son como
bamb blandos deqboca
los caballos uemasque fácilmente obedecen al freno . »
argo es ia
Sin embargo de esto ', no estaba nuestro Santo á favor de los ayu .
nos inmoderados ; porque decia que casí como el espíritu no puede
sobrellevar á un cuerpo demasiadamente pesado , tampoco el cuerpo
al espíritu cuando está demasiadamente flaco y debilitado: Por eso
gustaba de que se atendiese á uno y otro con la debida proporcion ,
diciendo que « Dios quiere ser honrado , pero con prudencia , y aña
dia que « el disminuir al cuerpo las fuerzas es fácil, y puede hacerse
siempre que se quiera ; pero una vez perdidas, difícilmente se repa
ran ; así como el herir es fácil ; pero no tanto el curar la herida. El
espíritu debe tratar al cuerpo , si es obediente y dócil , como si fuese
hijo suyo , esto es, sin tanto rigor que le inhabilile ; pero si , al con
trario , se revuelve contra su amo , entonces le debe tratar como á un
esclavo rebelde, segun aquella sentencia del Apóstol: Yo castigo mi
cuerpo ; y le reduzco á sérvidumbre 1: como á un caballo fetozon , á
segun decia el buen san Francisco de Asis , como á fray Asho.»
CAPÍTULO IX .

Dictámen del Santo á la consulta del Obispo de Bebey sobre retirarse.


Habiendo consultado con el Santo mis deseos de renunciar mi
obispaido para vivir una vida privada, me' respondió con estas pala
bras de san Agustin : « Otium sanctum diligit charitas veritatis , et
negotium 's nctum suscipit veritas charitatis. Es decir, que la càridad ,
ó el amor de la verdad eterna busca un santo reposo para cebarse á
su sabor en ella ; pero la verdad de la caridad , o la verdadera cari.
dad nos hace eñ prender todo aquello que puede contribuir a la glo
ria de Dios, varavien de nuestros prójimos .»
Aunque 'et Santo aglimase mas el papel que hacia María , y en el
Evangelio se llama intima o bonísima parte; pensaba , no obstante
eso , que el que tomou hermana Marta , dispuesto por Dios mis
il I Cor. ix , 27. .
- 144 -
sentevida
mo, es mas conforme a la presente vida;; yVaals contrario e
del cielo., elesdexMaría
traor
mas conveniente a los que ya son moradores del cielo . . .
De esta regla exceptuaba solamente algunas vocaciones extraor
dinarias, acompañadas de tan eficaces y vehementes impulsos, que
apenas es posible resistirlos : y tambien a los que faltos de talentos
para los oficios de Marta , tienen los convenientes para la vida con
templativa. Asimismo exceptuaba á los que habiendo gastado todas
sus fuerzas corporales en el servicio de las almas, al fin de sus dias
se retiran con las pocas que les restan para disponerse á morir .
Por estas razones trató de tentacion mideseo del retiro , y me echó
tan alto que mientras elSanto vivió no me atreví á pensar en tal co
sa ; pero despues de su muerte me dió este pensamiento tan vehe
mentes asaltos, que me resolví á ceder y a retirarme á un rincon ;
desde donde, como de un seguro asilo , miro todas las tempestades
y huracanes que agitan á los navíos de los otros pilotos.

CAPÍTULO X .
De varias especies de humildad .
Distinguia el Santo la humildad en interior y exterior; y decia
que si esta no nace , ó á lo menos no va acompañada de aquella , es
muy peligrosa ; porque no será humildad , sino por la corteza y una
exterioridad y apariencia engañosa é hipócrita ; y por el contrario,
si los actos de humildad exterior proceden de la interior, son muy
buenos, y sirven de edificacion al prójimo.
Distinguia tambien la humildad interior en humildad de entendi
miento , y humildad de voluntad : y decia que la primera es bastan
te comun ; porque , & quién es el que no sabe y conoce su nada ? De
este conocimiento dan pruebas tantos y tan excelentes discursos co
humanahacerse hsobre
mo suelen prl,coylila nada de todas las co
rala nada propia
s . es arto randos: El citando
La segunda es barto rara , porque son pocos los que aman la hu .
millacion . Esta tiene tres grados : El primero , es amarla : segundo,
desearla ; tercero , practicarla , bien sea solicitando las ocasiones de
humillarnos, ó recibiendo con gusto las que otros nos acarrean .
Este último grado es el que mas estimaba nuestro Santo ; por
que sin duda interviene mucho mayor abatimiento en sufrir, amar,
abrazar y recibir alegremente las humillaciones que nos vienen de
mano ajena , que no en sufrir y gustar de aquellas que nosotros mis .
mos escogemos, en cuya eleccion fácilmente se introduce el amor
— 146
propio , si no hay una intencion muy recta y purificada : fuera de
que en donde se mezcla menos de nuestra voluntad , siempre hay
mas de la voluntad de Dios .
Cuando se ha llegado , pues, a este grado de humildad , en que por
solo amor de Dios se acomoda uno á los abatimientos , vilipendios,
oprobios y menosprecios, y á rebosar de gozo en ellos, y llenarse de
.consuelo , como dice el Apóstol ' , entonces es cuando la humildad
es mas profunda y mas sublime.
CAPÍTULO XI.
De la pobreza de espíritu .
Decia el Santo que « por pobreza de espíritu se debian entender tres
excelentes virtudes que son : primera , la simplicidad ; segunda , la hu
mildad ; tercera , la pobreza cristiana.
« Primera , la simplicidad , la cual consiste en poner todas nues
tras miras en Dios solo , enderezando y reduciendo á este único blan
co toda la multitud de cosas que vemos, pero que no son Dios.
« Segunda , la humildad , la cual hace que así como el pobre se
tiene por elmas abatido , y por el último de los hombres; del mismo
modo el verdaderamente humilde no vea sobre la faz de la tierra cosa
que le sea inferior , y se tenga y mire á sí mismo por un verdadero
nada , y por un siervo inútil.
« Tercera , la pobreza cristiana , cuya virtud dividia en tres clases :
Primera , en afectiva, y no efectiva ; segunda, en efectiva, y no afec
tiva ; tercera , en afectiva y efectiva . De estas tres clases, la primera
es excelente , y pueden practicarla aun losmas ricos y opulentos, co
mo lo hicieron Abrahan , David , san Luis , san Fernando , y otros
muchísimos Santos que en medio de todas sus riquezas y felicidades
fueron pobres de afecto , y estaban tan desnudos de aficion ó apego
á las riquezas, como prontos y dispuestos a recibir la pobreza con
bendiciones , alabanzas y gracias al Señor, si hubiese sido servido de
enviársela . . .
« La segunda, que es la efectiva , pero no de afecto , es de todos
modos infeliz ; pues sufre las incomodidades de la pobreza , y además
el trabajo de no tener lo que desea con ansia .
« La tercera , que es efectiva y tambien de afecto , es la que se re
comienda en el Evangelio , y la que ó nos viene por herencia , ó por
algun revés de la fortuna : y en cualquiera de los dos casos , si nos
1 I Cor . vu , 4.
10
- 146 -
otros la llevamos con gusto , bendiciendo a Dios en esta constitucion
y estado , entonces caminamos por las huellas de Jesucristo , de sú san :
tísima Madre y de sus Apóstoles; de quienes nos consta que vivieron
y se mantuvieron en el estado de pobres.
«Hay todavía otro modo de profesar la virtud de la pobreza , y es
cuando ,.conformeal consejo de Jesucristo , vendemos todo cuanto te
nemos, y distribuimos todo su precio á los pobres para seguir a Je.
sucristo en el estado de pobreza que abrazó por nuestro amor, para
enriquecernos con esta misma pobreza . Esto se practica dignamente ,
cuando el que de este modo se deshizo por Dios de todos sus bienes,
trabaja con sus manos, no solo para ganar su necesario sustento , si
no aun para dar limosna. De esto se gloriaba el Apóstol san Pablo ,
cuando decia : Ya sabeis que no he deseado el oro , ni la plata , ni los
bienes de nadie ; sino que estas manos son las que me han surtido de lo
necesario á miy á mis compañeros : lo cual he hecho para enseñaros i
vosotros á socorrer asi á los necesitados 1. >>
: CAPÍTULO XII. .
De cómo debemos contentarnos con tener á Dios.
Habiendo sobrevenido á una persona distinguida, y quehacia pro
fesion de devota , uno de aquellos reveses que suele dar la fortuna ,
con que perdió cuantiosos bienes temporales; este contratiempo le
puso en tanto desconsuelo , que en los arranques de su dolor y senti
miento llegaba á proferir palabras temerarias contra Dios , quejan
dose de que su providencia hubiese estado como dormida y descui
dada para él
Procuró el Santo que aquella persona apartase algun tanto su co
razon del amor de los bienes terrenos , y le levantase hácia Dios : .y
le preguntó despues , si en su estimacion no era Dios, no solamente
mas que los bienes perdidos, sino mas que todos cuantos habian que
dado en el mundo ; y sihabiéndole amado hasta entonces con muchas
cosas , no estaba pronto y dispuesto a amarle lambien sin ellas.
Respondió el dolorido caballero que este discurso era mas especu
lativo que práctico , mas fácil de decir que de ejecutar . « Así es ver
dad , le replicó el Santo ; pero eso no quita que se pueda decir que
es demasiadamente avaro un hombre que con todo Dios no se satis
face . »
Aquel corazon , antes duro y renitente a las mas vivas reflexiones,
* Act. xx , 33 et seq .
- 147 -
no pudo resistir a la sola palabra de avariento , vicio que siempre
habia aborrecido.
Esto le ablando de manera , que comenzando á derramar copio
sas lágrimas, reconoció ya su temeridad , y ser fácil lo que antes tra
taba de impracticable .

CAPÍTULO XIII .
Del amor á los pobres.
Amar á otro no es solamente quererle , y desearle todo bien , sino
tambien hacérselo , si se puede , y si el otro lo necesita : sin esto se
incurriria en la invectiva quehace Santiago * contra los que solo dan
á los pobres buenas palabras, pero ningun socorro efectivo , aunque
lo puedan hacer .
Era tan lierno el amor de nuestro Santo á los pobres , que solo
bácia ellos parece que se le descubria alguna acepcion de personas;
pues los anteponia á los ricos, tanto en las cosas espirituales como
en las corporales, portándose con ellos comolos buenosmédicos , que
acuden con mas diligencia y cuidado dondemayor es la necesidad,
Estaba yo un dia esperando con otros muchos á confesarme,mien
tras el Santo oia la confesion de una pobre vieja y ciega que andaba
mendigando el pan de puerta en puerta ; y como yo mehubiese ad
mirado de lo largo de aquella confesion ,merespondió : « Esta pobre
ciega ve las cosas de Diosmejor quemuchos que tienen buena vista .»
En otra ocasion íbamos embarcados por el lago de Annecy , y los
remeros que llevábamos le llamaban padre y le trataban con bastante
familiaridad. « No veis , me decia , como esta buena gente me lla
ma su padre ? Y lo mejor es que me ama como á tal. ; Oh , cuánto
mas gusto me dan estos , que no aquellos cumplimenteros queme
tratan de Señor Ilustrísimo ó Monseñor !»
CAPÍTULO XIV.
Del juicio que hacia de Séneca .
Ponderaba youn dia al Santo un pasaje de Séneca que dice : « Aquel
« eshombremagnanimo que se sirve de platos de barro con tanto gus
« to y satisfaccion como si fuesen de plata ; pero mas lo es aquel que
« come en platos de plata , 'y los trata con tan poca estimacion como
« si fueran de barro . »
Jac. 17, 18, 16 .
10
- 148 -
« Decia bien aquel filósofo en esto ,me respondió : porque el pri
mero quizá se alimenta de una vana aprension que puede ser en rea
lidad pura vanidad ; pero el segundo muestra bien que es superior á
las riquezas, pues no se embaraza mas con ellas que con el barro .»
Continuando yo en celebrar á aquel filósofo , pretendiendo que sus
máximas se acercaban muchísimo a las del Evangelio : « Así es, me
dijo el Santo , en cuanto a la letra ; pero de ningun modo en su sen
tido . »
¿ Cómo así , le pregunté ? « Porque el espíritu del Evangelio , me
respondió , no tira sino á desnudarnos de nosotros mismos para re
vestirnos de Jesucristo y de la virtud sobrenatural, á que renuncie .
mos á nosotros mismos para depender enteramente de la gracia ; pe
ro este filósofo en todo quiere que dependamos de nosotros mismos ,
sin querer que el sábio que él se propone en sus escritos busque el
contento ni la felicidad en otro quedentro de sí mismo ; y esto es un
orgullo manifiesto .
« El sábio cristiano debe ser en su estimacion pequeño , y tanto que
se tenga por nada ; pero ese filósofo quiere que el suyo , ó el que él
pretende formar, sea superior a todas las cosas, creyendose dueño de
todo elmundo , y capaz de labrar su propia felicidad ; y esto es una
vanidad intolerable . »

CAPÍTULO XV.
De como rehusó una pension que le ofrecia el Rey de Francia .
Enrique IV , llamado el Grande, apreciaba mucho la virtud de
nuestro Santo , y deseoso de tenerle en su reino ,solo aguardaba que
vacase algun obispado de él, de mas renta que el de Ginebra , que
sabia era muy corta , y enlre tanto le ofreció desde luego una pension
bastante considerable.
El Santo , que no queria dejar su iglesia , ni dar celos á su sobe
rano el Duque de Saboya , si admitiese pensiones de otro , halló un
medio oportuno con que á un mismo tiempo evitase ambos escollos,
Dió al Rey lasmas humildes gracias por eldeseo que le mostraba de
sus adelantamientos, reputándose por sobradamente honrado con so
lo tener algun lugar en la memoria de tan gran Monarca ; pero su
plicóle que le dejase en el lugar en que Dios le habia colocado , su
puesto que los Obispos no habian de graduar los obispados porlo pin
güe de sus rentas , sino por lo mas que podrian servir a Dios en ellos;
en cuya ventaja pensaba quesu diócesis no cedia á ninguna otra : que
- 149 -
no rehusaba la pension , viniendo de una mano real y tan digna de
ser reverenciada ; pero que suplicaba á S. M . llevase á bien que la
tuviese
q en su poderp el tesorero
p vi en calidad de depósito ,mientras tanto
ue no la de los orio ara que
que no la hubiesemenester para emplearla en servicio de la Religion
católica ó de los pobres ; pues hasta entonces le habia Dios acudido
con todo lo necesario para vivir.
Admirado el grande Enrique de la discrecion y juicio del Santo ,
alabó su prudencia , diciendo : Vé ahí el mas agradable y mas sazo
nado desaire que jamás he recibido : este hombre es incorruptible ,
pues tan inaccesible es á las dádivas.

CAPÍTULO Xyl.
De la vida comun ú ordinaria .
· Apreciaba mucho nuestro Santo la vida comun ; esto es , un mé
todo de vida sin particularidades exteriores , sino muy comun y ordi
naria . Por esto no quiso que las religiosas delOrden que instituyó de
la Visitacion tuviesen extraordinarias austeridades en el vestido , la
cama y la comida , sino que en todo esto se gobernasen por las re
glas y porte comun de lasgentes que viven cristianamente en elmun .
do. Y en efecto , haciéndolo así , viven estas buenas religiosas imi
tando á Jesucristo , a su santísima Madre y á los Apóstoles , que vi
vieron de esta misma manera, dejando al juicio , discrecion y pru
dencia de los superiores y prelados el permitir ó dispensar algunas
mortificaciones extraordinarias a las que en particular puedan nece
sitar de semejantes remedios.
No era eslo porque el Santo no apreciase mucho las austeridades
corporales; sino porque queria que su práctica fuese gobernada por
un celo prudente , para que de este modo sirviesen á la pureza é in
tegridad del cuerpo , pero sin perjuicio grave ó ruina de la salud . En
suma, preferia la vida de Jesucristo á la de san Juan Bautista .

CAPÍTULO XVII.
Que se coma lo que se presenta .
Repetia el Santo frecuentemente aquella máxima del Evangelio : .
Comed lo que os pusieren delante ". Y de aquí sacaba por conclusion
que «mayormortificacion es acomodar uno su gusto alde todos , que
elegir siempre lo peor.»
Luc. X , 18 .
- 150 -
Sucedemuchas veces que las viandas mas delicadas no son denues
tro gusto , y en tal caso el tomarlas sin mostrar que no nos gustan ,
es una mortificacion no pequeña y solo para el que la practica , y se
vence en esto , pues no se da incomodidad á los demás.
Consiguiente á esto reputaba por una especie de descortesía , no
solo el tomar , pero aun el pedir alguna vianda que estuviese léjos ,
dejando las que estaban cerca ; porque decia que esto era prueba de
un espíritu atento á los platos y á los guisados . Que aunque esto se
hiciese no por sensualidad , sino solo por comer de lo mas grosero,
entonces olia á afectacion ; vicio que anda tan cerca de la ostentacion
como el humo del fuego.
Así como puede ser uno gloton sin mas que berzas , puede tam
bien ser sobrio y templado con perdices ; pero ser indiferente en lo
uno y en lo otro, esto es prueba de una mortificacion nada comun.
Comer viandas exquisitas sin saborearse en ellas, es mucho mas di
ficultoso que el comer con gusto las mas groseras.
Pusiéronle un dia en la mesa unos huevos escalfados en agua ; y
solia decir con san Bernardo que « á los pobres huevos los martiri
zan de milmaneras. » Despues que los hubo comido comenzó á mo
jar pan en el agua que habia quedado en el plato , con la misma ga
na que lo habia hecho en los huevos.
Sonriéronse los que estaban á la mesa , crevendolo inadvertencia ;
é informado delmotivo , les dijo : « Vds. han hecho muymal en des
cubrirmemiengaño ; porque les aseguro que apenas he comido salsa
con mas gusto que esta ; es cierto que me ayudaba á ello mibuena
disposicion : tan verdadero es el proverbio , de que no hay mejor salsa
que la buena gana.»
Este pasaje es muy semejanle á otro que acaeció á san Bernardo,
que en una ocasion bebió aceite en lugar de vino , sin haberlo co
nocido: tan poca era su atencion a lo que comia y bebia .
CAPÍTULO XVIII.
Qué alimentos pueden permitirse á los soldados en Cuaresma en caso de
necesidad.
Hallábanse de guarnicion en mi diócesis algunas tropas, y llega
da la Cuaresma acudieron los capitanes á pedirmelicencia para que
sus soldados pudiesen comer huevos y queso ; y como yo no acostum
braba á dar semejantes permisos sino á los enfermos, me hallé algo
embarazado , particularmente por estar en país donde se guarda la
- 151 -
Cuaresma tan escrupulosamente , que se escandalizan las gentes cuan
do se les permite el uso de la manteca .
Quise salir demidificultad consultando a nuestro Santo , mediante
queme lo proporcionaba la corta distancia de solas ocho leguas y el
mantener yo un correo únicamente destinado para llevarle mis car
tas, y traerme sus respuestas. Hícelo ; y ved aquí su respuesta : «Me
ha edificado y reverencio la fe y piedad de esos buenos capitanes que
os han presentado esa súplica , la cual es muy digna de olorgarse,
pues edifica , no á la Sinagoga , sino á la Iglesia : fuera de esto , yo
no solo la otorgaria , sino que la extenderia', permitiéndoles comer
en lugar de huevos las gallinas, y en lugar de queso las vacasmis
mas que dan la leche para hacerlo .
« Á la verdad , añadió , habeis tenido buena humorada en consul
tarme sobre lo que han de comer los soldados en la Cuaresma ; como
si las leyes de la guerra y las de la necesidad no fuesen lasmas fuer
tes y sobre toda excepcion. Quiera Dios que no hagan otras cosas
peores que comer huevos ó carne, queso ó vaca . Si no cometiesen
mayores desórdenes que estos , no habria tantas quejas contra ellos.»
CAPÍTULO XIX .
De sus austeridades, y cuidado en ocultarlas.
Fue nuestro Santo tan ingenioso en servirse de todo género de ins
trumentos de penitencia , como en saberlos ocultar , demodo que ni
el criado que le servia mas interiormente pudo percibirlo ; debién
dose solo a la muerte el conocimiento de este misterio , y el descu
brimiento de este secreto . Bastará una cosa para formar juicio de lodo
lo que en este punto hacia .
Un dia encontró su ayuda de cámara en la palangana un poco de
agua algo encarnada , como quemostraba mezcla de sangre. No pu
diendo ativar lo que era , pues él habia puesto solo agua clara para
que el Santo se lavase las manos , escudriñó de manera que vino en
conocimiento de que su amo habia lavado en aquella palangana las
disciplinas, y que habiendo arrojado el agua, quedó aquel resto, que
le dió motivo á sus conjeturas.
CAPÍTULO XX .
Profecia del Santo al Obispo de Belley.
Viéndome tan difícil en conceder algunas dispensaciones , y que le
fatigaba continuamente con mis consultas sobre este punto , me dijo
- 152 —
un dia : « Vos me consultais mucho para negocios de otros ; pero en
semejantes casos, ¿ qué es lo que haceis en los vuestros ?» Yo, leres
pondi, hago lo que me dicta mi conciencia , apelando algunas veces
al consejo de mi confesor ordinario .
« Pues , dy por qué no haceis eso mismo para los negocios de
otros ?» Porque ni mi confesor, le dije , ni yo somos el Obispo deGi
nebra .
«Muy bien , me dijo entonces; pues acordaos de esta respuesta
cuando llegue dia en que consultaréis á ese mismo Obispo en vues
tras propias cosas, y no le creeréis tan fácilmente como cuando le
consultais en las ajenas. » Y como le protestase yo sacarle por mal
profeta , creyéndole en lo que mirase á mí, mas fácilmente que en lo
que tocase á otros, me replicó : « Olro lanto decia y prometia el bueno
de san Pedro á Nuestro Señor ; pero ya sabeis cómo se lo cumplió .
« Acordaos tambien que cuando comenceis á ser indulgente con
otros, vendréis á ser severo con vos mismo, porque es lo comun que
los que son suaves para consigo , son rigurosos para con otros ; y en
tonces el Obispo de Ginebra tendrá muchas consultas vuestras; mas
le sucederá lo que á la pobre Casandra , que dirá la verdad y res
ponderá bien ; pero no la creerán. ) .
¡Oh , qué cierto es que nuestro Santo fue pontífice aquel año! pues
profetizó lo que con efecto sucedió , segun y conforme lo dijo.
CAPÍTULO XXI.
De las excelenciasde la soledad .
Entramos un dia juntos en la celda de un cartujo , tan distinguido
por la bondad de su genio , como por su rara piedad ; y'encontramos
allí estos dos versos de Tibulo :
Tu mihi curarum requies , tu nocte vel atra
Lumen , et in solis tu mihi turba locis.
Que pueden traducirse de este modo :
Eo los afapes eres midescanso ;
En la poche mas lóbrega luz mia ;
Y acá en la soledad mi compañía .
Pusímonos á glosar aquellos versos ; y el Santo nos dijo « que Dios
era el único descanso y sosiego de los que dejaban todos los afanes
delmundo para oir dentro de si á Dios en la soledad ; y que no con
siderándolo así , era la soledad un largo y penoso martirio , y mar
proceloso de inquietudes y sobresaltos , mas que puerto de tranqui
153
lidad y salvamento . Y que por el contrario , los que tenian sobre sí
los cuidados y afanes de Marta , no por eso dejaban de participar en
profundo sosiego de la excelente parte de María , siempre que tuvie
sen á Dios por norte de todos sus cuidados. )
Vimos despues estas palabras del Profeta : Haec requies mea in
saeculum saeculi : hic habitubo , quoniam elegi eam '. Este será mides
canso perpétuo ; aquí habitaré , pues le he elegido.
« En Dios , dijo el Santo , mejor que en una celda, es donde debe
elegirse domicilio para no dejarle jamás. ¡Oh , y qué dichosos son
los que habitan aquella casa que no solo es del Señor, sino el Señor
mismo , pues viven en él alabándole por los siglos de los siglos 2 !»
Otra inscripcion vimos, que decia : Unam petii à Domino , hanc
requiram , ut inhabitem in domo Domini omnibus diebus vitae meae : ut
videam voluptatem Domini, et visitem templum ejus 3. Una cosa pedí
al Señor, y esta procuraré, que es habitar en la casa del Señor todos
los dias de mi vida , para gozar de sus dulzuras y visitar su santo
templo. « Esta verdadera morada del Señor , dijo el Santo , es su
santísima voluntad . » . . . "
Volvimos a nuestros primeros versos ; y parándonos en aquellas
palabras ; Tu nocte vel atra lumen , dijo : « Alnacer Jesucristo en Be
len hizo un dia clarísimo en medio de la nochemas larga del invier
no : y lo mismo en su encarnacion ; porque , por ventura no vino á
iluminar á los que estaban sentados en las tinieblas y en la region
de la sombra de la muerte ? Él es ciertamente nuestra luz y nuestra
salud ; y cuando anduviésemos en medio de la sombra de la muer
te , no tendríamos que temer teniéndole á nuestro lado . El es la luz
del mundo, y habíta en una luz inaccesible ; luz que no son capaces
de disminuir, y muchomenos de apagar, las tinieblas mas espesas. »
Et in solis tu mihi turba locis, « Si por cierto , exclamó el Santo , la
conversacion y tralo con Dios en la soledad vale mas que las tropas
de gente que se atropellan por llegar a las puertas de los grandes
del mundo ; los cuales no pueden mantener su grandeza sin estar ro
deados de multitud de negocios y afanes , oprimidos de importunos
ruegos, y sin lograr el menor reposo . ¡ Miserables grandezas, por
cierto, las que se adquieren y se conservan con tantos afanes , y que
sin embargo se dejan con tanto dolor y sentimiento ! »
Era una de las mas excelentes sentencias del Santo , que « cuando
se vive en soledad es menester alegrarse consigo mismo, y cuando
en sociedad , con el prójimo como consigo mismo; y en todo no go
1 Ps. CXXXI , 14 . - * Ibid . LXXXIII, 8 . - ' Ibid . XXVI , 4 .
- 154 -
zarse sino en Dios, que es el que hizo y dispuso la soledad y la so
ciedad. El que así no lo hace , en lodo hallará fastidio ; porque la so
ledad sin Dios es unamuerte ; y la sociedad sin Dios es mas dañosa
que apetecible. Todo es bueno con Dios , y nada lo es sin él .»

CAPÍTULO XXII.
Saber abundar, y saber carecer.
Recomendaba el Santo con singularidad esta sentencia de san Pa
blo , diciendo « que era mas dificultoso saberabundar que saber ca
recer 1. Mil caen á la izquierda de la adversidad , y diez mil á la de
recha de la prosperidad. ¡ Tan difícil es el estar sobre sí , y conten
tarse en la abundancia ! Que es lo que hizo decir á Salomon : Señor,
no me deis pobreza ni riquezas : dadme solo lo necesario para vivir 2 .
« Saber usar de moderacion en medio de las riquezas, lo comparó
un antiguo á la zarza , que ardia sin consumirse ; y á los tres man
cebos , que salieron sin lesion del horno de Babilonia .
« La humildad, dice san Gregorio, corre gran riesgo entre los ho
nores , la castidad entre las delicias , y la moderacion y templanza
entre las riquezas.
« Saber abundar, y saber sufrir la escasez con igualdad de ánimo,
es señal evidente de que en lo uno y en lo otro se liene puesta la mira
en Dios; pues ni las agudas espinas de la pobreza le desalientan , ni
le hinchan las comodidades de las riquezas. El que con indiferencia
sabe besar á Dios una mano y otra ; esto es , cuando da, y cuando
niega ó quita , puede decir que ha llegado a la cumbre de la perfec
cion cristiana , y hallará en el Señor el puerto de salvamenlo .»

CAPÍTULO XXIII.
Nada pedia nirehusaba.
· Como una de sus máximas era el no pedir ni rehusar cosa alguna ,
solia recibir las mas cortas dádivas que le hacia la gente pobre , aun
por el trabajo de la administracion de los Sacramentos.
Edificaba el ver con qué agrado y voluntad recibia en tales casos
un puñado de nueces ó de castañas, las manzanas , y los quesitos y
huevos que los niños ó los pobres le presentaban. Otros le daban
cuartos y ochavos, y los recibia con humildad y agradecimiento ; y
si de alguna aldea le encargaban decir algunas misas, tenia gran
! Philip . IV , 12. - 2 Prov. xxx , 8 .
- 156
cuidado en celebrarlas , aunque no le enviasen mas que seis ú ocho
cuartos por estipendio .
Lo que le daban en dinero , lo distribuia por su mano á los pobres
que encontraba a la salida de la iglesia ; pero las cosas comestibles
las llevaba en su roquete , ó en los bolsillos, y lasponia en los eslan
tes de su cuarto , ó las daba a su mayordomo, encargándole que se
las sacase á la mesa , diciendo algunas veces estas palabras : Labores
manuum tuarum quia manducabis : beatus es , et benè tibi erit '. Esde
cir : Porque comerás del trabajo de lus manos, serás feliz y abun
dante . .
Hacia mucho aprecio de los pasajes de san Agustin , en que con
mucha instancia recomienda el trabajo ; y no menos de estos otros :
Elhombre nació para el trabajo , como el pájaro para volar 2. El que
no quiere trabajar , tampoco coma 3 ; y decia con gracia que « si el
hombre pudiese vivir sin trabajar, y la mujer parir sin dolor, ba
brian ganado el pleito á Dios.»
i CAPÍTULO XXIV .
De la recreacion , y como se valia de todo para levantar el corazon á
Dios.

Nunca tomaba recreacion por voluntad propia , sino por condes


cender con la ajena. En ninguna de las dos casas en que vivió , du
rante su obispado, tuvo jardin ; y jamás se paseaba sino cuando te
nia que acompañar á otro, ó cuando se lo mandaba elmédico, cuyos
preceptos observaba con la mayor puntualidad .
Este mismo rigor observaba san Carlos Borromeo ; y no podia su
frir que los huéspedes , ó convidados, que alguna vez tenia , gusta
sen de pasar el tiempo despues de comer en inútiles conversaciones
ó entretenimientos, diciendo que esto era indigno de un Pastor que
tiene sobre sí el cuidado de una diócesis tan dilatada y pesada como
la suya ; y que habia otras muchas y mejores'ocupaciones. Era esto
disimulable en aquel Santo , que se sabe vivió con la mayor severi
dad , de suerte que ya no se extrañaba el que abreviase la conversa
cion y recreo en estas ocasiones , porque todos sabian que era para
buscar en otra parte alguna ocupacion en que emplear aquel celo
infatigable de las almas y de la casa de Dios, que le devoraba las
entrañas.
Pero nuestro Santo tenia el espíritu mas dulce , y no huia con tal
? Ps. cxxvII, 2. — * Job , v , 7. — * II Thessal. III, 10.
- 156 -
extremo la quietud ó recreacion despues de la mesa , y así cuando
yo le visitaba , cuidaba de divertirme despues del trabajo de la pre
dicacion . Él mismo me llevaba á pasear en un bote por el hermoso
lago que baña las murallas de Annecy , ó por los jardines no menos
agradables de sus orillas. Cuando él me visitaba á mí en Belley , no
rehusaba iguales desahogos ; á los cuales tambien yo le convidaba ,
pero sin jamás pedirlos él, ni tomárselos por sí solo .
Cuando se hablaba de edificios, de pinturas, de música , de caza ,
de aves , plantas, jardines y flores , no reprobaba este género de di
versiones ; pero queria que los que tienen este gusto se valiesen de
ellas como de otros tantos medios para levantar el corazon á Dios,
como el Santo lo practicaba.
Si se le mostraban algunos campos amenos, decia : « Nosotros so
mos el campo que Dios cultiva.» Si edificios : « Nosotros somos el
edificio de Dios.» Si alguna iglesia magnífica y bien adornada : « Nos
-otros somos , decia , los templos de Dios vivo : la lástima es que
nuestras almas no estén tan bien adornadas de virtudes. » Si se ba
blaba de flores , decia : « ¿ Cuándo será el tiempo de que nuestras
flores dén frutos ? » Side pinturas exquisitas y raras : « No hay pin
tura tan hermosa como el alma ; pues la hizo Dios á su imágen y se
mejanza . »
Si le llevaban á un jardin , decia : « ¡ Oh , cuando estará el jardin
de nuestra alma sembrado de flores , y lleno de frutos, aderezado,
limpio y aseado ! ¿ Y cuándo estará cercado é inaccesible a todo lo
que ofende y desagrada al jardinero celestial ?»
Almirar las fuentes : « ¡Cuándo tendrémos en nuestros corazones
fuentes de aguas vivas y perenes hasta la vida eterna 2 ! ¡Hasta cuán .
do serémos tad necios, que dejemos la fuente de vida , por cisternas
rotas y súcias 3 ! ¡Oh , cuándo beberémos alegremente delas fuentes
del Salvador 4 ! 0
Si veia un valle ameno' y delicioso , decia : « Agradable y fértil
está sin duda ; y las aguas corren por él para beneficiarle 5 : á este
mismo modo corren las aguas de la gracia en las almas humildes ,
dejando áridas las cumbres de las mas elevadas montañas , esto es,
de las almas soberbias. »
Cuando veia una montaña, decia : « Levanté mis ojos hacia losmon
tes , de donde me vendrá el socorro 6. Las altas montañas sirven deha
bitacion á los ciervos 7. La montaña sobre que ha de edificarse la casa
! I'Cor. m , 9, 16 . — * Joann. iv , 14 . – Jerem . 11, 13. — * Isai. XII, 3.
- s Ps. ciui, 10 . — 6 Ibid . cxx , 1 . - ' Ibid . cill , 18 .
157 .
del Señor estará fundada sobre la cima de los montes !. Bendigan al
Señor los montes y los collados 2.»
Si veia árboles decia : « Todo árbol que no diere fruto será cortado,
y echado al fuego : el árbol bueno no da fruto malo 3. »
Si veia rios , exclamaba : « Cuándo iremos nosotros á Dios , como
estas aguas al mar ! » Si lagunas : « ¡ Oh Diosmio ! Libradme del lago
y del abismo de la miseria , y del cieno profundo en que me hallo 4 ,» Á
este modo veia á Dios en todas las cosas, y a todas las cosas en Dios,
ó por mejor decir , no miraba sino una sola cosa que es Dios.
CAPÍTULO XXV .
De la devocion a la Virgen santísima.
Como el Santo nació el dia 21 de agosto de 1567, y por lo mismo,
en la octava de la Asuncion de la santísima Vírgen , se consideró por
esta 'razon singularmente obligado á esta Señora ; y con efecto toda
su vida la profesó una especialísima devocion : pues como se lee en
la historia de su vida , se dedicó á honrarla y servirla desde sus pri
meros años , ya con particulares votos, y ya con un singular amor á
la pureza consagrando a Dios su virginidad bajo la proteccion de esta
Reina de las Vírgenes.
Ya sabeis que el dia de su inmaculada Concepcion fue en el que
se consagró obispo, en cuya sagrada ceremonia recibió aquella un
cion interior, que se refiere en su vida.
Le oí predicarmuchas veces de las grandezas de esta divina Ma
dre, y me parece que solo a su incomparable dulzura competia el
hablar de esta Madre de bendicion. Asi ninguna cosa recomendaba
tanto á sus hijos espirituales , como la devocion a la santísima Virgen .
: Pero x en qué consiste el ser devoto de esta Señora , sino en hon
rarla en Dios, y á Dios en ella ; de modo que sea Dios el último fin
del culto y honor que se da á su santísima Madre ? Así es; porque
lo contrario seria dar á la santísima Virgen la adoracion de latría que
solo se debe a Dios. Ved cómo puestro Santo habla de esto en su
tratado del amor de Dios : « Quien quiere agradar a Dios y á Nues
tra Señora , hace muy bien ; pero el que quisiera agradar a Nuestra
Señora igualmente , o mas que a Dios , cometeria un desconcierto
intolerable 3 .0
di Isai. ii , 2 . - . Ps. CXLVIII , 9 . - 3 Luc. vi, 13 . — * Ps. xxxix , 2 . - ,
s Pract. del Amor de Dios, lib . XI, c. 13 . ;
- 158 –
CAPÍTULO XXVI.
De como el Santo no sabia negarse á lo que le pedian siendo lícito .
Durante los ocho meses que se mantuvo el Santo en París en su
último viaje á aquella corte , era tan solicitado de todos , y tan ge
neral el deseo de oirle , que no acertando á negarse á nadie , hubo
de predicar casi
un todos los dias ; de lo que le resultó una enfermedad
q b
ue dede lpoca
a an duracion.
,
peligrosa , aunque
hla deseaban la conservacion de su
Algunos que le amaban , y que
r qu la empeñaba en mas de
vida , no se hartaban de representarllee que
lo que sus fuerzas permitian , y que esto pudiera venir á arruinarla ;
pero el Santo les respondia « que los que por oficio eran luz delmun
do, debian alumbrar a otros ardiendo , como las hachas, hasta con
sumirse . »
Añadian que esto era hacer menos apreciable en él la palabra de
Dios , porque elmundo solo eslima lo raro ; siendo cierto que cual
quiera sale corriendo á ver la luna , pero nadie madruga mas por
solo ver salir el sol , con ser así que este astro es mucho mas digno
que aquel.
« Creed , replicó el buen Obispo, que seria menester que nombrase
yo un vicario para despachar negativas ; pues si la doctrina misma
que yo predico me enseña que somos deudores á todos ; que no solo
debemos prestarnos, sino darnos a todos los que nos piden ; y que la
verdadera caridad no busca , ni hace caso de sus propios intereses,
sino de los de Dios y los del prójimo : ¿ quéhe de hacer, ni cómome
he de acomodar á negarme á todos los quemedesean y solicitan oir ?
Además de la descortesía , me parece que cometeria una falta muy
grave contra la caridad fraterna .
« Es por tanto muy justo que seamos como aquellos dos grandes
Santos , que por sushermanos se allapaban , el uno á que se le bor
rase del libro de la vida " ; y el otro á ser excomulgado y separado
de Jesucristo , que viene á ser lo mismo 2. »
Todo esto se fundaba sobre aquella gran máxima del Santo de no
pedir, nirehusar nada. Lo cual practicó tan exactamente, quepuedo
asegurar no haberle pedido cosa justa , que no me concediese ; y si
alguna me pegó, siempre fue una negativa mas justa , aun en mi
juicio , que mi peticion ; y entonces venian sus negativas sazonadas
con tal gracia , que eran mas agradables que las mismas gracias de
Exod . XXXII, 32. — * Rom . IX , 3.
159 -
algunos que, aunque las conceden , es de un modo desgraciado , que
disminuye notablemente su propio favor. En fin , no he oido decir
que jamás hubiese negado el Santo á nadie un favor razonable que
se le hubiese pedido.

CAPÍTULO XXVII.

· De la tentacion mas violenta que padeció nuestro Santo . .

Entre lasmuchas tentaciones que prueban nuestra fe , la que toca


á la predestinacion es sin duda de las mas penosas; por ser este un
profundo abismo en que se agota y consumela sabiduría humana " .
Habiendo destinado Dios a nuestro Santo para guia y direccion de
olros , permitió que fuese terriblemente tentado en este punto , para
que aprendiese, á costa de su propia experiencia , á ser enfermo con,
los enfermos . Pues como hubiese concluido sus estudios en París,
cuando aun no tenia mas que diez y seis años , el espíritu maligno
le hizo aprender que era del número de los réprobos : cuya tentacion
hizo tal impresion en su alma, que ni hallaba descanso , ni podia ca
mer ni beber : con lo cual se debilitaba visiblemente su cuerpo , y
desfallecia su ánimo.
Su maestro , que le veia desmejorarse mas y mas cada dia , pálido
y macilento , sin poder hallar gusto ni contento en nada ; le pregun
taba continuamente el motivo de su melancolía ; pero el demonio ,
que le habia preocupado con esta ilusion , era de los que se llaman
mudos, por el silencio que hacen guardar a los que así afligen .
Vióse al mismo tiempo privado de toda la suavidad del divino
amor ; pero no de la fe , con cuya virtud , como con un escudo jm
penetrable , procuraba rechazar, aunque sin advertirlo él, los encen - , :
didos rayos del enemigo 2 . Aquellas dulzuras y aquella calma que
con tanto contento habia gustado antes de esta terrible borrasca , le
venian á la memoria ; pero era para redoblarle sus penas. « Con qué
ilan en vano, se decia á símismo, tan en vano me ha estado alimen
tando la dichosa esperanza de lograr algun dia hartarme de la abun
dancia de dulzuras de la casa del Señor, y anegarme en los torren
les de sus delicias ! ¡ Oh amables tabernáculos de la casa de Dios !
¡ Es posible que jamás os he de ver, y que no he demorar jamás en
esas maravillosas y alegres mansiones del palacio del Señor !»
Manlúvose un mes entero en estas angustias y amarguras de co
| Ps. XIXV , 7. – 9 Ephes. vi , 16 .
- 160 -
razon , comparables con los dolores de la muerte , y las penas sensi
tivas delinfierno ; pasando los dias en dolorosos gemidos , y anegando
por las noches su cama en tristes lágrimas. Pero en fin , apurado un
dia de esta misma congoja , y movido sin duda por inspiracion de Dios,
que prueba , pero no abandona a los que le aman , entró en la igle
sia de San Esteban de los griegos á implorar en socorro de su fla
queza los auxilios de la gracia de su Dios; y puesto de rodillas de
lante de una imagen de la santísima Virgen , pidió a esta Madre de
misericordia , que fuese su intercesora con Dios, para que en el caso
que su desgracia fuese tal , que hubiese de estar separado eterna
mente de él, á lo menos le concediese el poderle amar con todo su
corazon durante esta vida.
La oracion que rezó , y con que concluyó, bañado todo en lágri
mas, y angustiadó su corazon con un dolor inexplicable , fue esta de
san Bernardo :
Memorare, ô pièssima Virgo Maria , non esse auditum à saeculo,
quemquam ad tua currentem praesidia , tua implorantem auxilia , tua
petentem suffragia , esse derelictum . Ego tali animatus confidentia , ad
te , Virgo, Virginum Mater , curro ; ad te venio , coram te gemens pec .
cator assisto. Noli, Mater Verbi, verba mea despicere,sed audipropitia ,
et exaudi. Amen . Esto es :
« Acordaos , ó piadosísima Virgen María , de que jamás se ha oido
decir que ninguno de cuantos han recurrido á tu amparo , implo
rando lu socorro , y pedido tu proteccion , haya sido desechado. Ani.
mado de tal confianza , á tí, ó Vírgen y madre de las vírgenes , re
curro: á tí vengo, y á tus piés me presento afligido pecador. ¡Oh
Madre del Verbo ! no desprecieis mis ruegos , antes oidlos, y despa
chadlos benigna y favorablemente . Amen .»
No bien hubo acabado esta oracion , cuando sintió en sí el efecto
de los socorros de la Madre de Dios , y el poder de su mediacion con
su santísimo Hijo ; pues el dragon , que le habia preocupado con tan
funestas ilusiones, al momento le dejó libre ; quedando el Santo lle
no de un gozo y un consuelo tal, que sobreabundó la luz donde
poco antes abundaban las tinieblas.
Aquel combate y esta victoria ; aquella cautividad y esta libertad ;
aquella melancolía y esta alegría ; aquella tempestad y esta calma le
hicieron tan diestro en el manejo de las armas espirituales , que era
como una bien surtida armería de todos los necesitados; proveyendo
de defensas y de industrias á cuantos le descubrian sus tentaciones ;
siendo para ellos como la torre de David , en donde estaban colga
- 161 -
dos de repuesto mil escudos y todo género de armas '. Sobre todo
aconsejaba que en las tentaciones mas violentas se acudiese á la po
derosa intercesion de la Madre Dios, la cual es para nuestros ene
migos terrible como un ejército puesto en orden de batalla 2 .

PARTE QUINTA .

CAPÍTULO 1.
De la modestia .
Amaba tanto el Santo la pureza , que no podia sufrir la menor ac.
cion , ni el menor ademan , aun inadvertido, que pudiese oscurecer
el lustre y hermosura de esta virtud ; á la cual llamaba hermosa y
cándida virtud del alma.
Hacia sobre ella dos comparaciones muy propias y ajustadas. La
primera , « que por lisa , clara y bruñida que sea la luna de un es
pejo , basta el aliento para empañarla , de modo que no pueda uno
verse representado en ella .»
La segunda era : «Mirad , decia , la hermosa y blanca azucena , y
veréis en ella el símbolo de la pureza ; pues conserva su blancurą ,
y despide una suave fragancia aun entre las espinas, mientras no la
tocan ; pero si la arrancan de allí, su olor es tan fuerte , que ofende.»
Por eso queria el Santo que para conservar la pureza se observa .
se una exacta y escrupulosa modestia , sin permitir que se tocase la
cara , ni las manos, ni por juguete , ni por pasatiempo , porque aun
que sea cierto que semejantes acciones muchas veces no llegan á vio
lar la honestidad , tambien lo es que siempre la marchitan algun tan
to. (Véase la Introduccion a la vida devota , parte III, cap. XIII).
CAPÍTULO II.
De cómo se portó el Santo habiendo perdido una sortija demucho valor.
En el año de 1619 casó en París madama Cristina de Francia ,
hermana del Rey, con el serenisimo Príncipe del Piamonte, hijo ma
yor y heredero de la casa de Saboya. Á esta celebridad acompañó
el Santo al Cardenal de Saboya; y la Princesa (aunque todavía era
i Cant. iv, 4 . — * Ibid . VI , 3.
11
- 162 -
jóven ) no dejó de trascender el mérito de nuestro Santo. Concibió
tal veneracion á sú persona , que deseando tenerle por su limosnero
mayor , fue forzoso que el Santo lo aceptase , bien que con la preci
sa condicion de que habia de ser sin perjuicio de la residencia en su
diócesis , « porque esto , decia , era de derecho divino.)
Por la decencia de este nuevo empleo hubo de acompañar á la Prin
cesa hasta el Piamonte ;donde deteniéndose algunos dias , pidió per
miso para volver a su diócesis , dejando en su lugar á su hermano y
coadjutor el Obispo de Calcedonia . Obtenida la licencia , que se le
concedió con sentimiento de toda la corte , le hizo la Princesa rega
los dignos de su grandeza real, y entre ellos una sortija con un dia
te jan
manVia muc
de do á iocaba
unhodiaprec . llo por las montañas de los Alpes, sucedió
que al sacar el guante , salió con él la sortija , sin que el Santo lo
hubiese advertido , ni echádola menos , hasta que llegó a la posa
da. Entonces sin la menor alteracion dió gracias a Dios por dos ra
zones , decia : « la primera , por no tener motivo alguno de compla
cencia o de aficion 'en alhaja tan preciosa ; y la segunda , porque la
Providencia dispondria que la encontrase algun pobre á quien sir
Viese para pasar con alguna comodidad el resto de sus dias ;(con lo
que estaria mejor empleada que no en su poder.»
Sucedió , no obstante , muy al contrario de lo que pensaba ; por
que habiéndola encontrado un pobre , que no sabia su valor , la mos
tró en una aldea , donde se tenia noticia de la pérdida y del dueño ;
por cuyo medio se'halló el Santo con ella , cuando menos lo espera
ba ; y regaló muy bien-alque la halló ,'y al que se la llevó . Por aquí
se puede colegir 'cuán poco apego tenia lá estas cosas que tanto apre
cian los hombres , como quien sabia que le aguardaban en el cielo
ótras riquezas mas sólidas'y'mas'preciosas .
CAPÍTULO III.
De su mortificacion .
En una de las visitas que me hizo, se puso en la mesa una vian
da delicada , de la cual le hice plato . Noté que con mucho disimulo
ta 'ponta á un lado del plato , para comer otra mas ordinaria , y le di.
" je : Cogido sois ; édónde está ahora el precepto del Evangelio : Co.
whed lo que os pusieren delante ? ?
'Con mucha gracia merespondió : « No sabeis que'mii estómago
1 Luc. x , 8 .
- 163
es rústico y villano? Si no como alguna cosa sólida y pesada, no me
putro ; y así esas delicadezas no hacen mas que pasar, pero sin sus
tentarme. » Padre mio , le dije , esa es una de vuestras ingeniosas
salidas; pero no hay duda que con semejanles velos encubrís vues
tra austeridad .
« Es cierto , me replicó , que en punto de comidas, no entiendo de
finuras pi de delicadezas ; en esto os hablo con ingenuidad y Jisu
ra . Pero , sin embargo, hablándoos todavía con mas franqueza y sin
el menor doblez , no os negaré queme saben mejor las viandas de
licadas que las groseras. No quisiera encontrar con guisados , que
sazonados con especias y de subido gusto , llaman al vino , porque
los saboyardos no hemos menester incitativos para beber demasia
do. Pero sobre todo , como venimos á la mesa para alimentarnos, y
no para satisfacer el gusto y la sensualidad , lomo lo que conozco que
memantiene mejor , y mas provecho me bạce : porque bien sabeis
que conviene comer para vivir ; pero no vivir para comer : esto es,
para andar escogiendo bocados, examinando platos, y excitando el
apetito con la diferencia y diversidad de manjares.
« No obstante eso , porque veais que estimo vuestro regalo , yo os
daré gusto , si teneis un poco de paciencia. Dejadme que.eche los ci
mientos de la comida cop estas viandas mas sólidas y nutritivas, y
entonces no menegaré a echar el tejado con estas otras mas ligeras
con que gustais regalarme.:)
¡ Oh , y cuántas virtudes abraza este ejemplo , al parecer tan tri
vial! En élse ven brillar la sinceridad , la verdad , el candor, la sen
cillez , la templanza , la sobriedad , la condescendencia , la amistad,
la dulzura , la benignidad , la prudencia y la igualdad . Las almas de
la gracia , y que obran por los impulsos de la gracia , nada producen
que no sea grande; porque las obras de Dios son perfectas , con es
pecialidad las de la gracia , y así tienen la gloria por corona. Sed
que comais , sea que bebais, y cualquiera otra cosa que hiciereis, dice
el Apóstol, hacedlo todo para gloria de Dios '.
' CAPÍTULO IV .
Señales de la gracia santificante.
Una de las cosas que mas mortifican á un alma que ama verdam
deramente á Dios , es el no saber si de veras le ama, y si está en su
gracia : pues nadie sabe con certidumbre de fe (como no sea por una
31 I Cor. A , 31.
11 *
- 164 –
especial revelacion ), si es digno de amor o de odio . Pero en medio
de esta incertidumbre , da el angélico Doctor algunas señales para
inferirlo con algun fundamento 2.
Primera : no tener conciencia de pecado mortal, que es decir, no
hallar uno en su alma alguno de que no se haya confesado debida
· mente .
Segunda : el deleitarse en Dios , y tener gusto en las cosas de su
agrado y servicio ; porque no se puede dudar que agrada á Dios aquel
á quien Dios es agradable , y tan agradable que hace cuanto está de
su parte para complacerle , segun lo que dijo el mismo Señor : Yo
amo á los que me aman , y los que madrugan para venir á mí, me ha
llarán 3. Pero los que me abandonan serán abandonados. .
Tercera : el no hacer aprecio alguno de las criaturas en compa
racion del Criador : que es lo que explica el Evangelio con nombre
de odio . Aquel, dice Jesucristo , queno aborrece á su padre, á su ma- ,
dre , y aun á su propia alma , esto es , su vida , no puede ser midis
cípulo 4 .
No obstante que estas señales son excelentes , no mesatisfacen tan
to como las que nuestro Santo solia dar a los que padecian esta in
terior angustia , y eran estas dos :
Primera : visitar con la antorcha de un diligente exámen la Jeru
* salen de nuestra alma, y ver si en su fondo se halla una firme é in
violable resolucion de no ofender jamás á Dios con algun pecado
mortal deliberado ; porque en esto consiste precisamente nuestra
union con la voluntad de Dios, que no respira para nosotros sino la
gracia y la santificacion .
Segunda: examinar bien si tenemos un deseo firme y constante
de amor de Dios : entendiendo por firme y constante un deseo efi
caz , y atestiguado con las obras ; no aquellos deseos ó voluntades
imperfectas que llamamos veleidades .

CAPÍTULO V . . .
De la obediencia á los Soberanos .
Empeñado el Duque de Saboya en una guerra , y falto de medios
para ella , obtuvo del Papa un breve para sacar de los eclesiásticos
de sus Estados alguna cantidad , y lo envió a los Obispos, para que
cada uno en su diócesis hiciese los repartimientos con proporcion á
las rentas de los beneficios.
· Eccles. IX , 1 . – ? 1 , 2 , q . 112 à 5 . - 3 Prov. vii, 17. - Luc. XIV, 26 .
- 165 -
Hizo el Santo juntara todos los que los poseian ; y viéndolos poco
inclinados á cumplir lo que Su Santidad ordenaba , alegando todos
diferentes excusas que le parecieron demasiadamente leves para con
trapesar a las urgentes necesidades del Duque ; encendido el Santo
en celo , tanto por la casa de Dios, como por la causa pública , les
dijo con todo su fervor : « ¿ Qué es esto , señores ? ¿ Podremos alegar
razones para dejar de cumplir lo que mandan unánimes nuestros So
beranos? Nos toca á nosotros indagar sus designios, y pedirles ra
zon de lo que hacen ?
«Nos allanamos sin dificultad , no solo á los decrelos de los tribu
nales supremos , sino á las sentencias de los jueces inferiores , esta
blecidos por Dios para decidir nuestras causas y derechos , sin me
ternos á investigar los fundamentos de sus juicios , pues en dicien
do, por tal ó tal causa , esto nos basta y nos aquieta : y ahora que
lo determinan dos oráculos queno tienen que dar cuenta de sus ope
raciones a otro que á Dios, ¿ hemos de intentar meternos á inquisi
dores de su conducta ? Por lo que á mí toca , os declaro que ni me
puedo conformar con vuestro modo de pensar, nimenos aprobarle .
Ciertamente estamos bien lejos de la perfecion de aquellos cristia
nos, aunque legos, a quienes decia san Pablo : Vosotros habeis vis
to con gusto que os arrebaten todos vuestros bienes, sabiendo que teneis
otros mejores y mas permanentes "
« Ya veis que habla elApóstol de un saqueo injusto y de una ra
piña violenta , .no de una parte , sino de todos los bienes. Y vos
otros, siendo eclesiásticos, no os conformaréis en ceder alguna corta
porcion de los vuestros para alivio del padre de la palria , de nues
tro buen Principe , a cuyo celo debemos el restablecimiento de la Re
ligion católica en todo el Chablais , y cuyos mayores enemigos son
los que mas profesion hacen de serlo de nuestra santa fe ? .
« ¿ No es nuestro estado la primera clase de las tres que componen
todos los Estados de los Príncipes cristianos ? ¿ Hay ,pues , cosa mas
justa que concurrir con nuestros bienes , tanto como con nuestras ora
ciones , á la defensa de los altares , de nuestras vidas y de nuestro so
siego, cuando las otras dos clases , el pueblo y la nobleza , prodiga.
para lo mismo sus bienes y su'misma sangre ? Acordaos de las guer
ras pasadas ; y temed que vuestra ingratitud y vuestra desobedien
cia no vuelvan á sumergiros en semejantes males.
Á lan poderosas razones añadió la del ejemplo , tasándose á sí mis
mo la contribucion ;pero tan excesiva , y con tanta desproporcion 80
· Hebr. 2 , 34.
166 —
bre sus cortas rentas , que no hubo uno que osase no solo quejarse ,
pero ni dejar de correrse de haber mostrado repugnancia .
De este modo obedecia el Santo , y enseñaba a otros á obedecer ;
siendo poderoso en palabras y en obras , y pudiendo decir como Ge
deon á sus soldados : Haced vosotros lo que me viereis hacer á mi " .

CAPÍTULO VI.
De la excelencia del voto .

No se puede dudar que una buena obra , por ejemplo , un ayuno


hecho por voto , es mejor , mas excelente y perfecto que el que se
hace sin él, segun el Doctor angélico 2. Lo primero , porque el voto
es un acto de la virtud de la religion , que es la mas noble entre lo
das las virtudes morales, y por consiguiente este acto suyo es mu
cho mas excelente por su naturaleza que el del ayuno. Añadida , pues,
esta virtud de la religion á la del ayuno, aumenta mucho el valor y
perfeccion de este:
Lo segundo, porque el que ayuna por voto ofrece a Dios , no solo
el fruto del ayuno , mas tambien el árbol y el terreno , que es la vo
luntad determinada y obligada por el voto .
Lo tercero , porque aumentando el voto una obligacion estrecha
al acto del ayuno , queda la voluntad mas ligada á cumplirle , y la
hace mas resuelta , mas constante y mas firme en la ejecucion .
Lo cuarto , añado yo , porque junto un bien á otro bien , necesa
riamente se aumenta.
Esmenester confesar, sin embargo, que el que ayunase sin voto ,
pero con mayor caridad , hará un acto mas excelente y mas perfecto
que aquel que ayudase por voto , pero con menos caridad ; porque
esta virtud es la que da el valor y estimacion a nuestras obras de
Jante de Dios , y la que empeña á los que hacen buenas obras por vo
to , á hacerlas en caridad y por caridad , para no perder el mérito de
ellas .
CAPÍTULO VII.
De su exactitud y puntualidad .
Una de las máximas del Santo era , que en las cosas pequeñas se
veia nuestra fidelidad á Dios. « El que es económico en ochavos y
cuartos , decia , ¿cuánto mas lo será en los pesos y doblones ?»
Jadic. vif, 17. - D . Thom . 2 , 2 , q . 88 à 6 , corp. et q . 189 à 2 et 3 p .
9 . 28 à 4 .
- 167 -
Esto que él enseñaba de palabra lomostraba exactamente con ejem ."
plo , porque era el hombre mas puntual y exacto que se puede ver .
No solo en los oficios divinos , en el altar y en el coro era exacto en
la observancia fiel y puntual de las menores ceremonias, sino aun
cuando rezaba privadamente las Horas canónicas.
No era menos puntual en las demostraciones de urbanidad y cor
tesía . En nada faltaba. Un dia le daba yo quejas de lo mucho que
me honraba , y me respondió : « ¿ En cuánto estimais vos á Jesucris
to , que es á quien yo honro en vuestra persona ? » Si
Sobre todo me recomendaba que estudiase bien el Ceremonial de
los Obispos. « A los Pastores,medecia , es a quienes toca ser mas exac
tos y ejemplares en todas las cosas, pues son la sal de la tierra y la
luz del mundo *.» No se le caia de la boca esta sentencia de san Pa *
blo : Háganse todas las cosas con decencia y segun orden 2 .
CAPÍTULO VIII. .
De la poca estima que hacia de los bienes terrenos , y de su celo por la
salvacion de las almas.
Aunque los de Ginebra le tenian usurpadas casi todas las rentas
de su mitra , como a su cabildo las suyas, jamás le oí la menor queja
de ello : tan poca aficion tenia , ó por mejor decir, tan absolutamente
desprendido estaba de todas las cosas terrenas. Así solia decir « que
los bienes de la Iglesia eran como la barba , que cuanto mas la afei
tan , mas espesa y récia vuelve á brotar. Cuando los Apóstoles no
tenian pada , eran dueños de todo ; y euando los eclesiásticos quieren
poseer demasiado, lo demasiado se resuelve en nada. »
Solo suspiraba por la conversion de aquellas almas rebeldes á la
luz de la verdad que solo alumbra en la verdadera Iglesia ; y así , ha
blando de Ginebra solia decir suspirando : « Dadme las almas, y to
maos lo demás 3 , » porque no obstante la rebeldía de aquella ciu
dad , nunca la nombraba sino con los tiernos afectos de su pobre y
amada Ginebra .
« ¡ Plugniese á Dios , me decia algunas veces , que aquellos señores
tuviesen tambien aun la poca renta queme han dejado , como lográ
semos en esa desdichada ciudad otra tanta cabida como los Católicos
tienen en la Rochela ; aunque no fuese mas que una capillita para
celebrar los oficios divinos , y ejercer las demás funciones de nuestra
Religion ! Sin mas que esto veríais como dentro de poco volvian so
· Matth . v , 13 . — * I Cor . xiv, 40. — 3Gen . xiv , 21.
- 168 -
bre sí esos prevaricadores ; y nosotros nos regocijaríamos de su vuelta
al gremio de la santa Iglesia romana .» Toda su vida mantuvo en su
. corazon la dulce esperanza de este deseadomomento , como efecto de
su incomparable caridad .
Siempre que se cantaba en el coro el salmo CXXXVI: Super flumina
Babylonis, se le representaba aquella pobre ciudad , silla que fue de
los obispos sus antecesores ; pero no era porque desease la pompa y
abundancia de aquellos, pues estimaba el oprobio de la cruz , mas que
todas las riquezas del Egipto ' ; sino porque le afligia el corazon el
dolor de la pérdida de tantas almas . Lo cual era con tal extremo, que
cuando rezaba el oficio divino privadamente con su capellan , le caian
hilo á hilo las lágrimas de sus ojos , cuando llegaba al salmo citado .
Decia que Enrique VIII , rey de Inglaterra , que en los principios
de su reinado habia alcanzado el glorioso renombre de defensor de la
fe católica por su celo y por sus escritos contra los errores de Lute
ro , despues que por su incontinencia habia causado en su reino un
cisma tan horrible , habia deseado volver al gremio de la Iglesia , de
quien se apartó miserablemente ; y que tratando de ejecutarlo , habia
impedido esta grande obra la imposibilidad en que se consideraba de
restituir a la Iglesia los bienes que la habia quitado, y repartido en
tre susmilores ; y exclamaba entonces el Santo , abrasado en amor
de Dios y de las almas: «¡ Es posible que un puñado de tierra y pol
vo haya quitado y quite tantas almas al cielo ! ; Ah ! La herencia y
mayorazgo de todo cristiano , y principalmente de los eclesiásticos,
es la guarda y cumplimiento de la ley de Dios 2. El Señor es la parte
de su herencia y de su cáliz 3 , y les habria restituido con abundan
cia aquella pérdida por los medios tan suaves como poderosos de su
providencia . »

CAPÍTULO IX .
De la paciencia del Santo en las enfermedades.
Sufria el Santo los dolores de la enfermedad con una paciencia y
mejido,nconi tanto
la volutiempo
calonmismo ulzura ,, qque
r el my ddulzura
alentaamor ue no
se le oia jamás
el menor quejido , ni alentar el menor deseo que no fuese conforme

No le movia de alguna manera á sentir el estar enfermo la consi


deracion de lo que pudiera servir a Dios, ni el bien que pudiera pro
curar á sus prójimos, si estuviese sano : estaba contento , y queria
· Hebr . X1, 26. ~ Ps. cxvUI, 87. - • Ibid . xv, 8 .
169 -
padecer, porque así lo queria Dios. « El sabe, decia , mejor que yo
lo que me conviene. Dejémosle obrar ; y pues él es el Señor, haga lo
que sea mas de su agrado. , Oh Señor ! hágase vuestra voluntad , y no
la mia . Si, Padre celestial, yo lo quiero así, porque esto fue agradable
en vuestra presencia . Si, Señor , yo lo quiero, y que vuestra voluntad
esté siempre grabada en medio de mi corazon '. »
Si le preguntaban si queria tomar una medicina ó un caldo, si
queria que le sangrasen , ó cosas semejantes , no respondia sino : « Ha.
ced con el enfermo lo que quisiéreis , pues Dios meha puesto en ma
nos de los médicos. » En efecto , no podia darse obediencia mas pronta
nimas sencilla que la suya á las disposiciones de los médicos, por
que honraba á Dios en ellos, como quien sabia que Dios habia ins
tituido la medicina y manda honrar almédico obedeciéndole 2.
Si era menester que diese razon de su mal , lo hacia con toda sen
cillez , sin encarecerle con quejidos, ni disminuirle con disimulo ;
porque tenia lo uno por cobardía , y lo otro por engaño.
Aunque la parte inferior estuviese bajo la prensa de vehementes
dolores, se veia no obstante en su semblante , y mas en sus ojos, la
serenidad de la parte superior de su alma , asomándose esta como el
sol por entre las nubes del dolor que afligia su cuerpo.

CAPÍTULO X .
De los domésticos.
· Nunca dijo el Santo á sus domésticos palabras de amenaza ni de
pesadumbre; y cuando incurrian en alguna falta , los corregia ; pero
sazonaba la correccion con tanta dosis de dulzura , que se enmenda:
ban por amor, sin temer jamás, ni necesitar de la vara del rigor, que
sabian bien no estaba en manos del Santo .
Conversando un dia con él sobre el modo de tratar a los criados,
y diciéndole yo que la familiaridad era causa demenosprecio : « Así
es, me respondió , si esa familiaridad es indecente , grosera y repren
sible ; pero no, si es cortés , cordial, honesta y virtuosa'; porque esta
procede de amor : el amor engendra á su semejante , y donde hay
amor verdadero nunca falta estimacion , y por consiguiente tampoco
el respeto a la persona amada; supuesto que el amor no se funda en
otra cosa que en la estimacion que nosotros bacemos unos de otros.
¿ Con qué será menester , le repliqué , dejarlo todo abandonado al
cuidado de los domésticos , y á ellos que hagan lo que quisieren ?
n , Lục. XXI , 42; Matth . xi, 26 ; Ps. XXXIX , 9. — * Eccli. XXXYUI, 9 .
- 170 -
« No digo yo eso ,me respondió ; sino que si la caridad ó el amor vera
dadero reina en el corazon , no podrá menos de dejar alguna parte
y lugar a la discrecion , á la prudencia , á la justicia , a la modera
cion y á la magnanimidad , tanto como á la humildad , al abatimien
to , á la paciencia , al sufrimiento y á la suavidad .
« Sobre lodo lo que yo puedo decir en asunto de domésticos es,
que son nuestros prójimos y humildes hermanos nuestros , a quienes
la caridad nos obliga á amar como á nosotros mismos. Amemos, pues,
así á estos prójimos que están tan próximos á nosotros, y son tan in
mediatos vecinos nuestros que viven bajo un mismo techo y de nues
tra propia sustancia : tratémosles como á nosotros mismos, ó por me
jor decir , como quisiéramos que ellos nos tratasen á nosotros, si es
tuviésemos en su lugar y clase ; y ved aqui el mejor modo de tratar
á los domésticos .
« Es cierto que no conviene disimular sus faltas cuando son gra
ves , ni defraudarles la correccion cuando la merecen ; pero tambien
es menester que reconozcamos el bien que recibimos de ellos . Con
viene tambien , y es muy oportuno para conciliarnos su amor, elmos
trarles algunas veces que estamos satisfechos de su buen modo de
servir , que tenemos confianza de ellos , y que los estimamos y repu
tamos como hermanos ó como amigos , cuyas necesidades deseamos
aliviar, y cuyos adelantamientos estamos dispuestos á procurar.
« Creed que así como un poco de viento hace andar una embarca
cion , mas que el mayor empuje de los remos , así tambien es me
nester confesar que una palabra de amistad , una demostracion de
cariño alcanza mas de un criado que muchos preceptos y amonesta
ciones ásperas, aunque vayan acompañadas de amenazas y rigores.»

CAPÍTULO XI.
De la condescendencia del Santo .
La condescendencia , que consiste en acomodarse uno con el gusto
y voluntad de otro , y la tolerancia dulce y suave de las flaquezas del
prójimo, en todo lo que no se faltare á la justicia , eran las virtudes
predilectas y particulares del Santo , y las recomendaba sin cesar á
sus amados hijos espirituales .
Medeciamuchas veces : « ¡Oh cuánto mas fácil es acomodarse uno
al humor de otro, que no el querer que otros cedan á nuestros humo
res y pareceres! El espíritu humano es propiamente como un espe
jo , qué toma fácilmente cualquiera color que se le presente : lo que
- 171 -
importa es, no ser como el camaleon , que los toma todos menos el
blanco ; porque la condescendencia que no va acompañada de can
dor y de pureza es una condescendencia peligrosa , contra la cual
ninguna precaucion está por demás .
« Bueno es compadecerse de los pecadores, y juntarse tal vez con
ellos ; pero ha de ser para sacarlos del cenagal en que viven atolla
dos , y no para dejarlos inhumanamente morir y podrirse en él; por
que es una perversa misericordia ver al prójimo en los infelices la
zos del pecado, y no alargarle la mano para darle el socorro de una
dulce, aunque viva , reprension .
« Conviene condescender en todo ; pero ha de ser hasta las aras,
y no mas : esto es, hasta no traspasar los límites de la ley de Dios,
que son los de toda prudente condescendencia .
«No digo yo que sea menester ni convenga reprender al pecador
en cualquiera tiempo y ocasion . La prudencia caritativa pide que se
aguarde tiempo y sazon , en que sea capaz de recibir la medicina
conveniente á su achaque.
« El eelo turbulento , desnudo de moderacion y de prudencia ,mas
arruina que edifica ; y así sucede á algunos que por querer lo mejor,
no aciertan con lo bueno, y descomponen lo mismo que quieren com
poner. Conviene apresurarse ; pero suavemente , conforme al antiguo
proverbio : El que va de prisa , va expuesto á caer . Y por eso tanto
juicio y prudencia es menester para reprender como para condes
cender ..)
· No he visto hombre mas condescendiente ni mas sufrido que nues
tro Santo ; pero cuando ya lograba la ocasion , daba susgolpesmuy
oportunamente, y con tal discrecion , fuerza y suavidad , que no ha
bia quien pudiese resistirse .

CAPÍTULO XII.
De cómo triunfó el Santo de sus pasiones.
Confesaba el Santo con su ingenuidad y candor ordinario que las
dos pasiones que mas le habian costado domar eran el amor y la có- '
lera. La primera la sujetó con el arte ; pero la segunda á viva fuer
za , ó como él mismo solia decir, cogiendo el corazon con ambasmanos .
El arte de que se valió para vencer la primera , fue presentarla
objetos dignos en que se cebase , porque no pudiendo estar el alma
sin algun género de amor , todo el secreto consiste en no permitirla
sino el que es bueno, puro, santo , casto y de buen nombre. Muestra
- 172 -
voluntad viene á ser lo mismo que lo que ama. Si amamos la tierra ,
dice san Agustin , ¿ qué mucho que seamos terrenos ? Pero si ama
mos el cielo , serémos celestiales , y aun dioses , si amamos á Dios .
Se hicieron abominables comolas cosas queamaron , dice el Profeta ha
blando de los idólatras .. . ,
Todos los escritos de nuestro Santo no respiran otra cosa que amor;
pero es un amor santo , porque sus expresiones son tan castas, aun
que tiernas, que llevan consigo mismo su justificacion. Eloquia cas
ta , justificata in semetipsa , et dulciora super mel et favum 2 .
La pasion de la cólera , á que por complexion era inclinado , la
combatió cara a cara , y con tanta fuerza y valor, ó , por decirlo así,
con tanto esfuerzo y constancia , como se reconoció visiblemente des
pues demuerto ; pues abierto su cuerpo , y llegando a reconocer la
vejiga de la hiel , no se hallaron en ella sino piedras ; porque á fuerza
de las violencias continuas que se habia hecho, y con las cuales ar
rebaló el reino de los cielos 3 , de tal modo habia castigado y repri
mido esta vehemente é impetuosa pasion , que la habia reducido á
piedra : y es cuanto los médicos pudieron discurrir sobre tan raro fe .
nómeno.
¡Oh piedra del zurron de David , cuántos gigantes has echado por
, lierra ! Esto es, ¡ cuántos asaltos impetuosos de cólera has reprimi
do ! ¡ Oh piedras de donde han manado aguas, aceile y miel , en
prueba del gran poder que tiene sobre la naturaleza la divina gra
cia , que sabe mudar y convertir las piedras en miel , y á veces tam
bien la miel en piedras !

PARTE SEXTA .

CAPÍTULO I.
Del doblez ó engaño.
Reputaba nuestro Santo por una gran traicion contra Dios y con.
los hombres , el ocultar uno su interior bajo la exterior apariencia
de una bondad fingida. Á los que usaban de doblez llamaba personas
disfrazadas, contrahechas y peligrosas , contra quienes el Espíritu
Santo fulmina estas terribles maldiciones : Desdichado aquel que tiene
I Osee, ix , 10 . — * Ps. XI, 7 ; Ibid . xvm , 10 et 11. — •Matth . sı , 12 .
- 173 -
el corazon doble, y sus labios engañosos ". Aquel que habla con un co
razon y otro corazon : esto es , que dice una cosa sintiendo otra 2 . El
hombre de ánimo doble es inconstante en todos sus caminos 3. "
Queria el Santo que la exterior compostura procediese de un in
terior todavía mas compuesto y arreglado, para que la causa fuese
siempre mas excelente que su efecto ; puesto que el interior es la raíz
de donde nacen las buenas obras , así como de la raíz de los árboles
y de las plantas procedela hermosura de las flores y las hojas , y la
buena calidad de los frutos.
Queria que el interior produjese lo exterior ; y que despues el ex
terior mantuviese , cubriese y conservase el interior; y explicaba esto
con una comparacion muy propia : « Como el fuego, decia , forma la
ceniza , y despues ella sirve de cubrir y mantener al fuego.
« Á la verdad , un árbol sin hojas , fuera de que no seria muy grato
á la vista , sin ellas no vendrian los frutos á sazon , porque las hojas
con su sombra y abrigo defienden a los frutos de los ardientes rayos
del sol . Lo mismo sucede al exterior ; el cual sirve de ornato al in
terior, y es de mucho provecho para la conservacion y defensa del
corazon .
a Aunque la parte de María , que es el interior, sea muy buena ,
no deja de tener su particular bondad la parte de Marta en medio
de los afanes domésticos, que es lo exterior ; y así cuando estas dos
hermanas proceden acordes y en buena armonía para el servicio de
Jesucristo , todo anda bueno y en paz en el gobierno económico del
alma cristiana .»
Aprended , pues, de nuestro Santo á hermanar lo interior con lo
exterior por medio de una prudente y justa correspondencia , evi
tando todo doblez ; porque así como por el semblante se infiere la
disposicion interior del cuerpo , así tambien por la bondad de nues
tras acciones exteriores se juzga de la santidad del interior de nues
tra alma.

CAPÍTULO II.
De la intencion .
Se pregunta , , si habiendo hecho sin intencion una obra buena ,
podemos despues de hecha poner ó aplicar una buena intencion ?
Para responder a esta pregunta , no tengo mas que tomar los expre
sos términos del Santo .
Eccli.11, 14. — * Ps.31, 3. – Jac. 1, 8. — * I Entret. I. .
174
« Si algunas veces , dice , por causa del hábito ó costumbre , pre
cede la accion exterior á la afeccion jpterior ó a la intencion , siga
inmediatamente esta a la accion. Por ejemplo , si al hacer á mi su
perior , solo por costumbre , una reverencia ó inclinacion conporal, no
bubiere hecho antes la inclinacion interior por medio de un acto in
terno de la voluntad de estarle sumiso y obediente ; á lo menosacom
pañe , só -siga inmediatamente este acto interior de la voluntad al acto
exterior de la reverencia .
« Ciertamente vo no hallo razon para que por una aplicacion in
mediata del ánimo no podamos enderezar o levantar nuestra :inten
cion ; cuando pormedio de la penitencia que sigue al pecado pode
mos volver a la gracia de Dios, y davar nuestra culpa con nuestro
arrepentimiento . Si el espíritu de compuncion y de contricion tiene
tanto poder y virtud , que borra el pecado , y hace que sobreabunde
la gracia donde abundó la malicia ; por qué no podrá el espíritu de
gracia mudar el bien en mejor, y levantar hacia el cielo una accion
buena que por falta de una intencion prévia y digna , y por solo una
menos digna ó verdaderamente muy baja , se queda pegada a la tier
ra ? Si se endereza un palo torcido arrimándole al fuego, ¿ por quéno
podrá enderezarse una intencion menos recta por virtud del fuego
del Espíritu Santo ? »

CAPÍTULO IH .
De'la vida activa y contemplativa .
- ¿ Es posible , suele decirse, que aquellas monjas, destinadas por
su elase á las funciones tan difíciles y trabajosas de la vida activa,
no tengan mas mérito delante de Dios que las ocupadas en el coro y
en la vida contemplativa , que es tan suave y deliciosa ?
- Respondo., que si por mérito se entiende la excelencia de uno y
otro género de vida, es claro (absolutamente hablando) que lawida
contemplativa es mas noble y mas excelente que la vida activa , se
gun la decision que dió el mismoJesucristo en la disputa entre Marta
y María , declarando que esta escogió la mejor parte : pues , consis
tiendo toda nuestra felicidad y perfeccion en la union con Dios , es
consiguiente la mayor excelencia de da contemplacion , por ser esta
la que nos une a Dios mas inmediatamente que tla accion. Pero por
otra parte no deja de tener la accion imuchas ventajas sobre la con
templacion en medio de las actuales y muchas veces urgentes ne
cesidades de esta vida .
- 175 -
Mas , si por mérito se entiende lo que corresponde a la recompensa
eterna de nuestras obras, entonces será menester que aun para me
dir el galardon esencialde la bienaventuranza, nos gobernemos prin
cipalmente y tomemos por regla á la virtud de la caridad,, diciendo
que los que obraren, ó contemplaren con mas caridad , con mas amor ,
esos serán los que tengan mas mérito , y por consiguiente mayor re
compensa en elcielo.
Nuestro Santo decidirá esta cuestion por las siguientes palabras :
« Sea Marta activa y oficiosa ; pero no censure á María . Contemple
María ; pero no desprecie á Marta : pues Nuestro Señor tomará por
suya la causa de la que fuere censurada y despreciada 1.)
Por último os advierto que no midais las obras de la gracia por
las reglas de la naturaleza , ni estas por las de la gràcia ; porque
cuanto dista el cielo de la tierra , otro tanto y mas distan los caminos
sobrenaturales de Dios de los naturales nuestros. Antiguamente no
era permitido pesar las cosas profanas en el peso del santuario, ni las
del santuario en el peso profano.
CAPÍTULO IN..
Fue el adelantamiento en larvirtud no consiste en hacer mucho, sino sen
· hacer bien lo que se hace .
Encargaba sobremanera puestro Santo que seevitase el defecto del
apresuramiento en la práctica de las buenas obras ; al cual llamaba
enemigo capital de la verdadera devocion .
*« Vale mas, decia , hacer poco, pero bien , que emprendermucho,
y hacerlo mal. No es la multitud de cosas que hacemos la que nos
haceradelantar en la perfeccion ; sino el fervor , y la pureza .de inten
cion con que las ejecutamos a » De donde se sigue : primero , que
nuestros progresos en la perfeccion no penden tanto del.número de
nuestras obras, cuanto del fervor del amor santo con que las hicie
remos.
Segundo, que una sola obra huena hecha con .gran fervor vale mas
y agrada mas á Dios, que muehas de la misma especie hechas. con ti
bieza y flojedad .
Tercero , que la pureza de intencionsrealza (muchísimo el mérito
de una obra buena : porque siendo cierto que el fin es el que da el
precio á la -accion , cuanto mas;puno y excelente sea el fin , maStax
quisita-será las accion .
Entreta IApag 10. Ibid.Ju pág. 448.
- 176
En las conversaciones particulares queria el Santo que se hablase
poco y bueno; y así lo decia continuamente . Y en las obras deseaba
que no se abarcase demasiado ; y que lo poco que se emprendiese ,
se hiciese con mucha perfeccion , segun estas sentencias : Quien mu
cho abarca poco aprieta . Harto abrevia quien bien lo hace 1.

CAPÍTULO V .
Sentimientos de grande humildad.
« Yo no sé ,me decia el Santo, por qué mellaman fundador de la
Orden de la Visitacion . Á fe que tengo buenos medios para funda
ciones , y bastante espíritu para erigir un Orden nuevo , ¡ cómo sino
hubiese ya mas que suficientes institutos monásticos ! Lo que yo he
hecho es hacer lo que queria deshacer ; y deshacer lo que queria
hacer .»
¿ Qué quereis decir con eso ? le pregunté . Y me respondió : « Que
no tenia yo mas pensamiento que establecer en Annecy una sola casa
de solteras y viudas sin votos ni clausura , dedicadas a la visita y ali
vio de los pobres enfermos, abandonados y destituidos de socorros,
y á otras obras de piedad y de misericordia , tanto espirituales como
corporales. Al presente ya es una Orden formal y gobernada bajo la
regla de san Agustin , con votos y en clausura : cosa incompatible
con mi primer intento , en el cual vivieron algunos años: demanera
que no les cuadra ya el nombre de Visitacion que les ha quedado.
Así que,mejor se me podrá llamar su padrino, que su fundador ,su
puesto que se varió enteramente mi Instituto .
a No ignorais que el señor arzobispo de Lyon (Mons. Dionisio Si.
mon , despues cardenal de Marquemont) fue la causa , despues de
Dios , de esta mutacion; y así á él es á quien se deberia llamar su
fundador . Si dispuse sus constituciones , conforme a los principios
de su regla , solo fue por comision de la Silla apostólica que meman
do erigir en monasterio la casa de Annecy , a cuya imitacion se han
establecido las demás en diversos lugares.»
Estimaba nuestro Santo y ensalzaba mucho la accion de aquel
santo varon , el maestro Juan de Avila , excelente misionero , apóstol
de Andalucía ; el cual habiendo dispuesto una Congregacion de sa
cerdotes seculares para el servicio de Dios y de su Iglesia , dejó su
empresa cuándo vió en pié la Compañía de Jesús, considerando que
. Véase el Tedtime 6 la Práctica del amor de Dios, lib. XII, cap. 7 .
- 177 =
esta bastaba por entonces , y que su Congregacion ya no era nece
saria .
San Ignacio mismo, aunque tenia tan vivos deseos de los progre
sos de su Instituto , y confesaba que su destruccion seria lo único que
pudiera causarle sentimiento , se prometia no obstante que en tal caso
se consolaria con una hora de oracion .
Nuestro Santo tambien al ver su nuevo establecimiento como á
punto de desvanecerse en sus principios , por causa de la enfermedad
extrema de aquella virtuosísimamadre (santa Juana Francisca Fre
miot de Chantal) que fue la primera piedra de este espiritual edifi
cio ,dijo : « A lo menos Dios se contentará con nuestra buena voluntad ,
como le fue acepta la de Abrahan. El Señor pos dió grandes espe
ranzas : el Señor nos las ha quitado : sea su santo nombre bendito !.»

CAPÍTULO VI.
De la perfeccion del estado.
Decia el Santo que la ocupacion mas séria de la vida de un ver
dadero y fiel cristiano es anhelar sin cesar por la perfeccion de su
estado ; es decir , por perfeccionarse mas y mas en el estado en que
se halla .
La perfeccion, pues, del estado de cada uno consiste en enderezar
todos los medios á su fin , y servirse de los que son convenientes
y propios de su estado, para adelantar en la caridad , en la cual con
siste la verdadera y esencial perfeccion del Cristianismo, y sin la cual
no hay cosa que pueda llamarse perfecta : porque si aquella se llama
perfecta á la cual no falta nada ; y si ninguna virtud puede llegar á
su fin último, que es la gloria de Dios , sin la caridad ; & quién no ve
que sin ella ninguna virtud puede llamarse perfecta , y por consi
guiente ni llevarnos a tocar el punto céntrico de la verdadera per
feccion de nuestro estado ?
Tengamos sobre todas las cosas , como dice el Apóstol, la caridad
que es el vínculo de la perfecciona, y la que no solamente nos liga
y nos une á Dios, que es en lo que consiste toda nuestra perfeccion ,
sino que aun reune en sí todas las demás virtudes , trayéndolas a su
verdadero centro que es Dios y su gloria .
Job , 1, 21 . — * Coloss. III, 14 .

12
- 178

CAPÍTULO VII. .
De la imitacion .

Aconsejaba mucho el Santo que cada uno leyese las vidas deaque
llos Santos que hubiesen sido de su misma profesion ó estado, ó que
mas se asemejasen á él , para imitarlos : porque es menester confe
sar que puso Dios particularmente en los fundadores de las Ordenes
v Congregaciones , no solo las primicias de estos institutos , sino tanta
abundancia de gracias, que sus heróicas virtudes son otros tantos
modelos completos, por donde sus sucesores puedan sacar en sí co
pias que serán tanto mas perfectas , cuanto mas se acercaren á tales
originales.
• Sobre este punto le decia yo un dia que tenia puestos los ojos en
él, y observaba todas sus acciones con la mayor atencion y cuidado;
· y que en este supuesto , viese bien lo que hacia delante de mí, por
que os aseguro, le dije , que al momento lo imitaré, creyendo que
' en ello practicaré una virtud.
« Es una gran lástima, me dijo , que la amistad tenga, como el
amor, vendados los ojos , y nos impida discernir entre los defectos y
virtudes de aquellos á quienes amamos. ¡ Que lástima ! ¿ Con qué
será menester què yo viva con vos , como si viviera entre enemigos,
recalándome de vuestros ojos y de vuestros oidos , como si fuesen es
pías ? Sin embargo, haceis bien , y os estimo la prevencion , porque
hombre avisado vale por dos. En suma, venis á decirme: Hijo del
hombre , ten gran cuidado, y mira bien lo quehaces ;porque Dios y
los hombres te están observando.
« Nuestros enemigos nos acechan para censurarnos y murmurar
nos : nuestros amigos deberian hacer lo mismo ; pero con muy di
verso fin , esto es , para advertirnos nuestros defectos y corregirnos
de ellos.
« Os diré lo que siento de vos en esta parte (si no lo llevais à
mal), y es, que sois conmigo aun mas cruel que lo serian mis ene
migos : porque no solo me negais el socorro de vuestras caritativas
y saludables advertencias , para que yo enmiendemis defectos ; sino
que aun parece que quereis hacerme cómplice en los vuestros por
medio de esa injusta imitacion de los mios.
« Muy diferentes son los afectos que Dios me ha dado hácia vos ;
pues de tal manera me mueve el celo de Dios en todo aquello que os
pertenece, y deseo tan ardientemente veros caminar derecho por sus
- 179 -
caminos, que no puedo disimular en vos elmenor defecto,antes bien
respecto de vos , las moscas se me hacen elefantes : y tan lejos estoy
de quererlos imitar , que os aseguro y protesto que me cuesta una
extrema violencia , cuando me es preciso disimularlos por algun tiem
po, aguardando ocasion oportuna deadvertiros de ellos.»
CAPÍTULO VIII.
De la comunicacion de bienes espirituales á nuestros prójimos.
Preguntó un dia cierta religiosa á nuestro Santo , que eramenes
ter hacer para conservar el espíritu de la Visitacion , y precaver que
se disipase ; y el Santo la respondió : « Elmedio es tenerle encerra
do y enclaustrado en la observancia .
« Pero me decís , añadió el Santo , que hay algunas tan celosas del
espíritu de su Instituto, que po quisieran comunicarle a otros de fue
ra casa .
« En este celo , dijo el Santo , hay mucho de supérfluo, y esme
nester cortarlo ; porque , decidme, ¿ á que viene ocultar y l'ecatar al
prójimo una cosa que pudiera traerle algun provecho ? Yono soy de
esa opinion ; aptes bien quisiera que todo lo bueno que hay en la
Visitacion , lo supiesen y participasen todos : y por eso he sido siem
pre de parecer de que convendria imprimir las reglas y constitucio
nes , á fin de que muchos las leyesen , y sacasen de ellas alguna nti
lidad. ¡Pluguiese á Dios que hubiese muchos quelas quisiesen prac
ticar ! pues muy luego se verian en ellos grandes transformaciones
que resultarian en mayor gloria de Dios , y provecho de sus almas.
Sed enhorabuena muy exactas y diligentes en conservar el espíritu
de la Visitacion ; pero sea de manera que ese cuidado y esa diligen
cia no impida el comunicarle caritativa y sinceramente al prójimo,
cada una segun su capacidad : y no temais que por esta comunica
cion se disipe, porque nada se desmejora por la caridad ; aptes al
contrario , ella es la que perfecciona todas las cosas.
CAPÍTULO IX .
De la lectura de buenos libros.
Para leer con aprovechamiento , no conviene leermas que un libro
á un mismo tiempo ; y además leerle no saltando, sino seguido, esto
es, desde el principio al fin .
No solo por razon de utilidad, sino por gusto,debemos seguir este
12
- 180 -
órden y continuacion de lectura ; pues de este modo hacemos lo que
los caminantes quedivierten la molestia del camino con la gustosa
variedad de objetos que descubren, y por las diversas perspectivas
que al paso se les presentan : y así nosotros en la lectura ordenada y
seguida vamos siempre por entre pensamientos nuevos , con que el
espíritu se recrea y deleita .
Los que no lo hacen así, sino que van saltandode un libro a otro ,
sin parar en alguno, prontamente se fastidian de todos y dejan este
ejercicio ; alimento el más agradable del espíritu , y uno de los mas
dulces atractivos de esta vida . Nuestro Santo llamaba a la lectura
« el aceite de la lámpara de la oracion .»
· Dicen losmédicos que para la conservacion de la salud es conve
niente no comer mas que de una vianda en cada comida ; porque la
variedad de guisados que se ponen en los grandes convites , la alte
ran notablemente. Creo que los médicos espirituales pudieran decir
lo mismo del mantenimiento espiritual que se saca de la lectura ,
pues el uso demuchos y varios libros es mas dañoso que útil.

: CAPÍTULO X .
De la virtud.

Es error muy comun , aun entre personas espirituales, imaginarse


tener aquellas virtudes cuyos vicios opuestos no reconocen dentro de
sí. No es creible cuántos y cuántas se duermen sobre esta especie de
almohadas engañosas. Hay ciertamente una gran distancia entre los
actos y el hábito de una virtud , y entre los actos y el hábito del vi
«cio contrario . El dejar de hacer, o deobrar elmal , es cierlo que dis
minuye y debilita el hábito vicioso ; pero no basta esto para adqui
rir , ó para adelantar en la virtud contraria :es menester ejercitarse
en ella , y producir frutos de ella .
Que uno sea apacible y manso de corazon , cuandono tiene quien
le irrite , le ofenda , ni le contradiga , no es gran maravilla ; antes
bien lo seria el que fuese áspero y fastidioso en medio delas compla .
-cencias, de las sumisiones , y de las condescendencias con que todos
le procurasen contentar. Los animales mas feroces deponen su fiere
za con aquellos que les hacen algun bien , y no los irritan ; y por eso
mismo se repula por furiosa rabia la del tigre , en enfurecerse mas
cuando oye la música.
Hay genios que parecen muy dulces y pacatos mientras todo les
- 181 -
sale bien ; pero tocad esasmontañas , y al momento humearán ? ; y
es porque son como carbones encendidos , pero cubiertos debajo de .
la ceniza .
No es mucho , decia san Gregorio , el ser bueno con los buenos ;
pero el serlo entre los malos, hacer bien á los que nos persiguen , y
hablar dulce, modesta y moderadamente a los que despedazan nues
tra fama y opinion , esto sí que es ser grande , y tener una alma se
mejante á la cumbre del Olimpo que por su elevacion está exenta
de los huracanes.
Los que en elocuentes discursos suelen ensalzar la virtud de la
mansedumbre, ó de la paciencia , y despues a la menor palabra ofen
siva que les digan , montan sobre las nubes , y se pican de todo, es
tos tales muestran bien que tienen aquellas virtudes solo en la punta
de la lengua, no arraigadas en el corazon. .
Ved cómo se explica nuestro Santo en este asunto 2: « La virtud
de la fortaleza , y la fortaleza de la virtud , no se adquiere jamás en
tiempo de paz , y cuando no nos tienta la pasion contraria . Los que
son dulces y apacibles mientras no los contradicen , y no han adqui
rido esta virtud con la espada en la mano, son ciertamente muy ejem
plares y edificativos ; pero si llegais á la prueba , los veréis inmedia
tamente recalcitrar, manifestando que su dulzura no era una virtud
fuerte y sólida , sino mas imaginaria que verdadera . Hay mucha di
ferencia entre el estado de cesacion de un vicio , y el de la posesion
de la virtud contraria . Muchos parecen muy virtuosos que no tienen
asomo de virtud , porque no la han adquirido en la fatiga. Sucede
muy frecuentemente que nuestras pasiones dụermen , ó están como
dormidas. Si en esta sazon no nos prevenimos de fuerzas para com
batirlas y hacerlas resitencia , cuando despierten seremos vencidos
en el combate. Es menester , pues, ser siempre humildes , sin per
suadirnos a que tenemos alguna virtud , por mas que no caigamos
( á lo menos á sabiendas) en el vicio contrario. »
1 Ps. CXLIII , 5 . — Entret. XVI.

Es women to monitoringwine . ; *: ;! " . . ..


- 182 - 0

PARTE SÉPTIMA

CAPÍTULO I.
Agradables réplicas del Santo á unos reparos libres.
Con mucha grosería decia uno al Santo en cierta ocasion que con
tinuamente se le veia cercado demujeres. « Sin que esto sea compa
racion, respondió el Santo , lo mismo sucedia á Nuestro Señor , y
muchos murmuraban de él. »
Pero yo no sé , replicó el mismo , por qué gustan ellas de andar al
rededor de vos ; pues no veo que les deis pié para conversacion , ni
que aun las contesteis mucho. .
: « ¿ Y qué , le respondió el Santo , os parece poco dejarlas que se
lo hablen todo ? Creed que mas necesitan ellas orejas que las oigan
que lenguas que las rèpliquen. Ellas hablan bastante por sí y por
mí; y puede ser que esta misma paciencia con que las oigo sea lo que
las atraiga; pues á un hablador de profesion nada le gusta tanto co
mo encontrar con uno que calle , y oiga con paciencia.» .
Continuando el otro con su libertad , le dijo que habia notado que
cuando se sentaba en el confesonario , para cada hombre que habia ,
eran muchas las mujeres que le rodeaban . « ¿ Qué quereis ? le dijo
el Santo , es su sexo el mas inclinado á la piedad ; y por eso le llama
la Iglesia el sexo devoto : ;ojalá que los hombres que no cometen me
nos pecados tuviesen igual inclinacion á la penitencia !»
Creciendo todavía mas la osadía de aquel hombre , preguntó al
Santo , si se salvaban mas mujeres que hombres ? « Dejaos de esas
burlas, le dijo el Santo ; pues no nos toca á nosotros entrar en los se
cretos de Dios, ni meternos á consejeros suyos.» Con esta respuesta
contuvo al insolente censor, y puso fin á la conversacion .

CAPÍTULO II.
De lo que respondió á un Obispo que queria dejar su obispado.
Pidióle un Obispo su dictámen acerca del intento que tenia de de
jar el obispado para vivir privadamente , alegando para esto el ejem
plo de san Gregorio Nacianceno , llamado el teólogo , que dejó tres
183 -
obispados, el de Sácima , el deNacianzo y el de Constantinopla , para
retirarse á su quinta de Arianzo .
« Debemos presumir , le respondió , que aquel gran Santo , y otros
semejantes , no hicieron estas cosas sin particular impulso del Espí
ritu Santo ; porque no debe juzgarse de sus acciones por la corteza ,
particularmente sabiéndose que cuando san Gregorio dejó su última
silla , fue obligado de la violencia , y no por conveniencia propia .»
Replicóle el tal Obispo que le ponia espanto el grave peso del mi
nisterio , pues tenia que responder de tanto número de almas .« ¡ Ah!
le dijo el Santo , & qué diríais , y qué haríais , si tuviéseis á cuestas
una carga como la mia ? Pero , porque la carga sea grande , ¿ha de
ser pequeña mi esperanza en la misericordia de Dios , que es quien
meha de ayudar á llevarla ? »
Lamentábase el Obispo de que era como un cirio que alumbrando
á otros se consume á sí mismo; porque sus ocupaciones en el servi
cio del prójimo eran tantas , que casi no tenia lugar de cuidar de sí
y de su salvacion. « Pues qué ? le repuso el Santo , ¿no cuidais de
la vuestra , en procurar la del prójimo , siendo esta una parte de la
vuestra , y parte tan grande que viene á ser cási el todo ? Además de
que si habeis sido llamado á esto , ¿ cómo podréis dejar de obrar vues
tra salvacion , almismo tiempo que procurais la de vuestras ovejas ?»
Como el otro le replicase que trabajando en traer a los demás al
camino de la virtud , se exponia élmismo a perderle : « Leed , le res
pondió , la historia eclesiástica y las vidas de los Santos , y tened por
cierto que en ningun órden hallaréis tantos Santos como en el de Obis
pos; y la razon es clara ; pues siendo el mejor medio de hacer pro
gresos en la perfeccion propia el enseñarla á otros con la palabra y
con el ejemplo , como por su estado deben hacerlo los Obispos ; no ha
biendo estado , clase ú órden en la Iglesia de Dios que sumistre tan
tos medios de santificarse y perfeccionarse como el de losObispos , es
consiguiente que ningun otro haya dado tanto número de Santos á la
Iglesia .
« La vida de un cristiano en la tierra es una continua milicia , v.
una continua carrera hacia el blanco de la perfeccion . No habiendo ,
pues , entre los demás estados y vocaciones de la Iglesia ninguno de
mayor perfeccion que el de los Obispos , ya sea por el fin , ya por los
medios propios de su ministerio ; ¿no será en alguna manera volver
atrás cobardemente el abandonar esta vocacion y estado ? Permane
ced en el navío en que os ha puesto Dios para navegar el corto trán
sito de esta vida ; paso tan corto que no merece el trabajo demudar
184 —
de embarcacion. Si os mareais en un navío grande, ¿ cuánto mas os
marearéis en un falucho con quien juegan las olasá su placer? Quiero :
decir en esto , que si en el estado de obispo no podeis obrar vuestra
salvacion , menos lo podréishacer en el estado de particular, que aun
que menos ocupado y al parecer mas tranquilo , no está menos ex
puesto á tentaciones.) .
Con estas razones quedó aquel Obispo resuelto á permanecer , con
formeal consejo del Apóstol, en el estado y vocacion á que Dios le
habia llamado ".

CAPÍTULO III.
Del principal cuidado de los Obispos. .
« Mirad , me decia , que en cuanto obispo sois superintendente y
principal celador de la casa de Dios ; que eso es lo que significa el
nombre de obispo : por consiguiente, es de vuestra obligacion y cargo
el celar sobre toda vuestra diócesis , en la inteligencia de que habeis
de dar cuenta al Príncipe de los pastores de todas las almas que os
ha encomendado. Pero como la cabeza es la que da el tono y movi
miento a los miembros , vuestro principal cuidado y vigilancia debe
recaer sobre los curas y sobre los padres de familias, que son como
cabezas de los pueblos, porque de ellos viene todo el bien ó el mal
de las feligresías y de las casas. . .
« Ya sabeis que cuando un niño de pecho está enfermo, receta el
médico la medicina para la madre ó ama que le cria , a fin de que su
virtud y eficacia se comunique á la leche , y por la leche al niño. A
este mismo modo , de la instruccion y buen ejemplo de los curas y .
padres , que son los Pastores inmediatos de los pueblos, procede la
buena educacion de ellos en doctrina y en virtud . Son como las va
ritas de Jacob , que dan á la lana de los corderos el color que se
quiere 2 . ' .
«Mucho aprovecha la enseñanza de palabra, pero incomparable
mente mas la del ejemplo , porque pocos saben practicar aquel con
sejo que dice : Haced lo que os digan , y no hagais lo que ellos hacen 3.
Lo mismo digo de los padres y madres de familias, de sus consejos , y
mucho mas de sus ejemplos ; pues de estos principalmente depende
toda la felicidad y buen orden de sus casas.
*Gon, 133,klar sobreaquellos piecpal el de se
« Siendo , como he dicho , vuestro ministerio episcopal el de super
intendente , os loca tambien velar sobre aquellos particulares que co - -
! Ephes , iv, 1 . -- * Gop , XXX , 37. - Matth . XXIN , 3. .. . iis . .
- 185
mo Saul descuellan sobre los otros todo lo alto de la cabeza ; esto es,
sobre los sujetos principales y personas distinguidas de la parroquia
Ó ,diócesis ; porque de ellos se deriva el bien ó elmal á los inferiores;
como el ungüento de Aaron que bajaba desde su cabeza hasta el ex
tremo de sus vestiduras ' ; en una palabra , vois sois el cura de los
curas y el padre de los padres de familias; y así vuestro celo y vigi
lancia ha de ser sobre todos ellos. )
CAPÍTULO IV.
Del amor de Dios.
Todas las virtudes juntas sin este amor le parecian un monton de
piedras ; y por eso , a imitacion del Apóstol, recomendaba sobre to
do la caridad 2 ; pero no se contentaba con solo el hábito de esta vir
tud , sino que encargaba la práctica , añadiendo con elmismo Após
tol : Haced todas vuestras obras en caridad 3. .
Repetia sin cesar y sin cansarse lo que dice elmismo Apóstol, que
sin la caridad de nada sirven ni la fe , ni la limosna, ni la ciencia , ni el
conocimiento de losmisterios , ni el martirio , aunque fuese de fuego 4.
Y algunas veces medecia que ninguna repeticion en este punlo seria
sobrada para grabaria profundamente en los corazones de los fieles ;
« porque, en fin , decia , & de qué sirve correr , si no se llega al térmi
no 5 ?¡Oh,y ccántas obras buenas quedan inútiles , y sin mérito para
la salvacion , por no estar animadasde la caridad ! Sin embargo se pien
sa poco en esto ; como si la intencion no fuese el alma detodas nuestras
acciones; y como si Dios hubiese prometido recompensa por las que
no se hacen por él, y por las que no se enderezan á su mayor honra
y gloria . »
Decia , « que la salvacion eterna se presenta á la virtud de la fe ;
se prepara á la esperanza ; pero no se da sino á la caridad. La fe en
seña el camino de la tierra prometida , como la columna de nube y
de fuego ; esto es , clara y oscuramente . La esperanza nos alimenta con
el maná de suavidad ; pero la caridad nos introduce , como el arca
del Testamento , en la tierra celestial prometida a los verdaderos is
raelitas , en donde ni la columna de la fe sirve ya de guia , ni se
vuelve a gustar el mana de la esperanza ; porque ya entonces se ve
lo que no se veia , y se goza lo que se esperaba 6 . » ;
Á la verdad , asi como un arquitecto dirige su obra con el carta -
1 --Ps. CXXIII, 2. — * Coloss. H1, 14. - 1 Cor. XVI,14. — * Ibid. XII, 2; 3 .
- Ibid . ix , 24 . — Del amor de Dios , lib . I , cap . 6. ' , , , r
- 186 -
bon , la regla y el plomo en la mano ; así tambien para edificar las
murallas de la Jerusalen de nuestra alma, y hacer quenuestras obras
sean piedras vivasde este edificio , debemos tener siempre a la vista
la regla de la caridad , haciéndolo. todo por Dios, segun esta senten
cia del Apóstol: Sea que comais, o que bebais, ó hagais cualquiera otra
cosa , hacedlo todo en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo 1.
, CAPÍTULO V .
Todo por amor , nada por fuerza .
Esta era su gran sentencia , y por donde principalmente se gober
naba para lodo. Y medecia frecuentemente que los que quieren vio
lentar lasvoluntades humanas ejercen una tiranía extremamente odio
sa á Dios y á los hombres. Por esto no podia conformarse con aque
llos genios dominantes y absolutos que quieren se les obedezca de
buena ó de mala gana , y que todo se humille y ceda á su imperio .
El que quiere hacerse lemer , teme hacerse amar ; y él mismo teme
mas que los otros, porque estos no temen mas que a él; pero el te
me a todos los demás : Necesse estmultos timeat, quem multi timent.
: Le oi decir muchas veces esta hermosa sentencia : « En la galera
real del amor divino , no hay ningun marinero forzado , todos son
voluntarios ?.». Sobre este principio nunca mandaba sino en todo de
persuasion ó de ruego.
Veneraba con particularidad esta sentencia de san Pedro 3: Apa
centad el rebaño de Dios, no por fuerza , sino libre y voluntariamente; y
no como señoresde él, esto es , imperiosamente. :
Queria que en la direccion y gobierno espiritual de las almas se
empleasen medios semejantes a los de Dios y sus Angeles; esto es,
inspirando , insinuando , instruyendo, representando , rogando y so
licitando en toda paciencia y doctrina. Queria que se llamase como
el Esposo a la puerta de los corazones ; se instase dulcemente á que
abriesen ; y si abrian , se introdujese en ellos la salud con afabilidad
y alegría ; pero si lo rehusaban , se tolerase dulcemente la repulsa .
Quejándome yo a nuestro Santo de ciertas resistencias que encon
traba en algunos contra lo bueno que intentaba establecer en las vi
sitas de mi diócesis , me dijo : « Eso consiste en que leneis un genio
absoluto , quereis volar sin alas , dejándoos arrebatar de vuestro ce
lo ; y esto , así como a los coléricos la cólera , os conduce á vos á los
precipicios. ¿ Intentais acaso hacer mas que Dios , esclavizando las vo
1 I Cor. x , 31. – ? Del amor de Dios, lib . I , cap. 6 . - 1 Petr. v , 2 , 3 .
- 187 -
luntades que él hizo libres ? Cortais y hendeis sobre las de todos vues
tros diocesanos , como si las tuviéseis en vuestra mano ; y no lo hace
Dios así , con ser que tiene en las suyas los corazones de lodos; sino
que sufre las resistencias y las rebeldías que se oponen á sus luces y
á sus inspiraciones, y lo sufre hasta el extremo de contristarse su es
píritu ; y en fin , no deja que se pierdan sino aquellos ipfelices que por
la obstinacion de un corazon impenitente amontonan sobre si tesoros
de ira para el dia de las venganzas. Y aun con todo eso , no por tales
resistencias deja de enviar sus inspiraciones, por mas que se des
echen sus halagos, y se le diga resueltamente : Apartaos de nosotros,
que de ningun modo queremos seguir vuestros caminos.
« Nuestros Aogeles de guarda imitan por su parte la conducta del
Señor ; y así aunque nosotros abandonemos a Dios por nuestras ini
quidades, sin embargo no nos abandonan ellos á nosotros. ¿ Quereis
mejores ejemplos para norma de vuestra conducta ? »

's CAPÍTULO VI.


De la resignacion , santa indiferencia , y simple esperanza .
« El acto de resignacion , decia el Santo , se ejercila por modo de
esfuerzo , y al mismo tiempo con sumision." . Bien quisiera un enfer
mo vivir , y no morir ; pero sin embargo , se conforma en morir , por
ser esta la voluntad de Dios. Quisiera vivir , si fuese del agrado de
Dios, y aun quisiera que Dios le concediese la vida por un milagro ;
pero abraza el morir , no obstante que abrazaria de mejor gana el
vivir . Muere con bastante conformidad , pero se conformaria todavía
mejor con la vida .
« Esta es la virtud de la resignacion ; pero la lleva muchas venlajas
la de una santa indiferencia : la cual nada quiere que no sea por amor
á la voluntad de Dios ; de modo que á un corazon indiferente nada le
mueve, una vez vista ó conocida la voluntad de Dios.
«La resignacion , pues, y la santa indiferencia tienen por objeto ,
tanto una como otra , la voluntad de Dios significada por el éxito ;
pero con esta diferencia , que la resignacion se conforma esforzán
dose el hombre , esto es , haciendo fuerza á la voluntad natural ; pero
la indiferencia se conforma sin este esfuerzo . .
« A una y otra excede todavía la simple y pura esperanza -, la cual
mira á la voluntad de Dios , aun sin noticia de ella ; de tal manera
que con anticipacion á todo nos hace querer lo que Dios quisiere , an
* Del amor de Dios , lib . IX , cap. 3 . . .
— 188 -
les de saber lo que quiere , y antes de tener alguna certeza de lo que
quiere. )

CAPÍTULO VII.
Presencia deánimo con grande humildad .
Llegó en cierta ocasion al Santo una alma buena , pero muy sen
cilla , diciéndole francamente que movida de algunas noticias que la
habian dado , habia concebido contra éltan extremada aversion , que
no podia reducirse a estimarle y respetarle.
ElSanto , sin preguntarla quién se lo hạbia dicho , la respondió
prontamente : « Pues mas os amo yo por eso mismo. ¿ Cómo es eso ?
preguntó la tal persona . « Porque para hablarme de ese modo, resa
pondió el Santo , es preciso que tengais un gran caudal de candor y
sencillez; y esta es una prenda que yo estimo sobremanera .»
Á esto replicó la tal persona : Es que os digo esto , porque así lo
siento en mi corazon antes y ahora . « Pues yo tambien , respondió el
Santo , os digo lo mismo ; que esto es lo que sienle mi corazon antes
y ahora , y espero en Dios que tambien lo sentirá en adelante. ) .
Entonces aquella persona le dijo en tono de queja que el motivo
de su aversion era la noticia que le habian dado , de que el Santo
habia favorecido con su influjo a su contrario en un negocio delicado
é importante .
« Es así, replicó el Santo , y que lo hice porqueme pareció que la
justicia estaba de su parte y no de la vuestra.» Pero debíais , le dijo
el otro , portaros como padre comun , y no como parte , abrazando
al uno con agravio del otro . « ¿ Por ventura , respondió el Santo ,
en las disputas de los hijos no disciernen sus padres comunes, quié
nes tienen razon , y quiénes no la tienen ? Por la sentencia que han
dado los jueces debíais haber conocido que la justicia estaba de parte
del olro , supuesto que se la han conservado. » Mehan hecho a míin - )
justicia , replicó el interesado. « Creed , respondió el Santo , que si
yo hubiese sido juez en esa causa , hubiera sentenciado contra vos .)
Buen modoees n ese de
t v
o curar miaaversion , repuso el otro . .
lit, le respondió
« Mirad plei ... eellsSanto , esa es la queja ordinaria de los que
han perdido un pleito ; pero dejad que el tiempo os restituya a la tran.'
quilidad , y entonces bendeciréis a Dios y á sus órganos , que son
vuestros jueces, por haberos quitado lo que no podíais poseer en con
ciencia ni con justicia ; y entonces tambien cesará vuestra aversion
contra ellos y contra mi: lo cual no hay que esperar hasta que se os
- 189
caiga esa nube de pasion que ahora cubre vuestros ojos. Entre tanto
pido á Dios que os haga tanta merced. » Amen , repuso el otro ; pero
quisiera saber si con toda sinceridad decís que me amais ahora mas
que antes. « Con tanta , respondió el Santo , que jamás he dicho cosa
mas conforme a los afectos demi corazon ; porque, ¡cómo puedeme
nos de amarse á una persona que con lanta franqueza desabrocha su
pecho y desahoga su corazon del peso que le oprime, exponiendo
abiertamente sus quejas , y haciendo por eso mismomas fácil la cura
de sus llagas ! Accion como esta , no solo me parece amable , sino he
róica , y efecto de una fortaleza nada comun ; pues no haceis lo que
es ordinario en el mundo , quiero decir , halagar con la boca , y more
der con la cola . » Despues le hizo ver tan claramente la injusticia de
su causa , y la razon de su contrario , que hubo de alabar y bendecir
á Dios , confesando que habia ganado en haber perdido. . .
Pero en suma , añadió el otro , eso no quita el que yo os tenga en
menos estimacion que antes , cuando os miraba y tenia por un San
to. « Pues os engañábais entonces , respondió el Santo ; porque en
realidad de verdad , y sin que eslo sea afectar humildad , estoy muy
léjos demerecer la reputacion que me dan mis amigos, los cuales
quieren que yo sea lo que dicen que soy, por lo mucho que desean
que lo sea .
. « No porque ahora no tengais tan buena opinion de mí, temo de.
jar de amaros mas, como os he dicho; pues sois de mi partido y dic
támen. Los que me lisonjean con aplausos, me engañan á mí, y se
engañan á sí mismos , siendo enemigos de la verdad , yme exponen
á riesgo de presuncion y de la pérdida de mi alma. Al contrario los
que me desestiman ; porque eslos hacen lo que yo debo hacer, me
enseñan á humillarme efectivamente , y me ponen con esto en cami
no de salvacion , pues está escrito que Dios salvará a los humildes
de corazon ". En una palabra :was quiero las heridas de los que me
dicen la verdad, que los cumplimientos y reverencias de los que me
lisonjean ? ; porque el justo me reprenderá y corregirá con caridad ;
pero el pecador no me incensará ni derramará ungüento sobre mi cabe
za 3. Ved aquí las razones por las cuales , haciéndome vos á mímas
bien , os debo yo amar mas á vos, como efectivamente lo bago.»
4. Ps. XXXIU , 19. — * Prov. xxvu , 6 . — : Ps.CXL, 5 .
- 190
CAPÍTULO VIII .
Del enemigo reconciliado.
No admitia el Santo elmuy comun proverbio de que no conviene
fiarse de un enemigo reconciliado; antes bien tenia por mas verdade
ra la máxima contraria , diciendo que las riñas entre amigos no son
otra cosa quemedios para redoblar la amistad , así como el agua que
echan los herreros sobre el fuego de sus fraguas sirve para mas avi
varle ; » y de hecho , la experiencia muestra que el callo que se cria
al rededor de la rotura de un hueso , es tan duro quemas antes suele
romperse por otra parte que por donde antes se quebró.
Sucede muchas veces que los que se han reconciliado renuevan
con mas estrechez las amistades que antes se profesaban ; y es la ra
zon , porque los agresores tratan mas de reparar por algun servicio
señalado su pasada falta que de recaer en otra ; y los ofendidos se
glorian de perdonar y de sepultar en el olvido el agravio que se les
hizo . . . .
Vemos tambien que los Principes ponen mas cuidado en conservar
las plazas reconquistadas,que las que nunca perdieron ellos,ni rin
dieron sus enemigos .
CAPÍTULO IX .
Dela continenciu de la vista .
Hablábase un dia delante del Santo de una señora parienta suya ;
y como se la celebrase de la mas hermosa de aquellos contornos, se
volvió el Santo á mí, diciendo: « Á muchos he oido ya decir lo mismo.»
Díjele con alguna extrañeza : La estais viendo con bastante fre
cuencia , y es muy cercana parienļa vuestra ; ¿ Y ahora os referís á
lo qne otros os han dicho ? Respondióme con admirable sinceridad :
« Es cierto que la veo con frecuencia , y aun la be hablado muchas
veces; pero con todo esos os aseguro que todavía no la he mirado. >>
Padre mio , le repliqué, ¿cómo es posible ver a las gentes sin mi
rarlas ? « Atended , me dijo , aunque esa señora sea mi parienta , es
de un sexo al cual conviene ver sin mirar; quiero decir , que esme.
nester verle superficialmente en general, y lo quebaste para solo dis
tinguir que se habla con mujer y no con hombre, estando muy so
bre sí para no fijar la vista detenida y reflexivamente . »
Esto me trajo a la memoria lo que dice Job , esto es , que habia
1 Cap. XXXI , 1.
- 191 -
hecho pacto con sus ojos , para ni aun siquiera pensar en una vir
gen ; temiendo que sus ojos no le robasen su alma. Acordéme tam
bien de lo que hizo el grande Alejandro que no quiso ver a la mujer
de Darío , á quien hizo prisionera con su marido , ni tampoco á las
doncellas de su comitiva , diciendo que las mujeres persianas ofen
dian la vista . Lo cual es un ejemplo de moderacion tanto mas noťa
ble , cuanto aquel Principe era pagaño, y no tenia otro objeto que
el conservar el honor adquirido en la victoria , el cual lemia manci
llar con la incontinencia .
Dando san Ambrosio á una vírgen sus consejos para conservar la
virginidad , la encarga que guarde con gran cuidado y diligencia su
vista por temor de ladrones , que son los malos pensamientos y de
seos , los cuales entran por las ventanas de los ojos hasta lo interior
del alma. « Encamínense vuestros ojos , la decia , con una total in
diferencia bácia los hombres, sin mirar cuidadosamente á ningu
no .» ¿ Por ventura no es esto lo que se llama ver sin mirar , y lo que
puntualmente hacia nuestro Santo ?
Como en otra ocasion oyese hablar de cierta señorita , con quien
e un caballero principal se habia casado llevado de su hermosura ,me
dijo : « He oido decir que es muy especiosa , pero punca la he visto .>>
Decid , padre mio , le repliqué yo , que no la habeis mirado. Y me
respondió sonriéndose : « No , en efecto , no me acuerdo de haberla
visto jamás.»
Pero ¿por qué , le pregunté , usais de la voz especiosa ? La cual
bien podrá ser saboyarda , pero á lo menos no es muy francesa. « No
es uno ni otro ,merespondió ; pero esmuy eclesiástica ; porque cuan .
do las personas de nuestro estado hablan de este sexo , me parece
que estas voces de hermosa , bella y hermosura no sientan bien en
su boca , porque en alguna manera acusan el juicio de sus ojos , y
denotan que se juzga con conocimiento , por lo cual pienso que se
deben moderar estas voces, valiéndose de otras menos ordinarias,
pero mas modestas . »
CAPÍTULO X .
• Dela Magdalena al pie de la cruz.
Tenia nuestro Santo una reverencia particular á las pinturas de
la santa penitente Magdalena puesta al pie de la cruz, á la cual lla .
maba algunas veces su libro y loda.su biblioteca.
« ¡Oh ! decia ou dia , viendo una pintura de estas en mi casa de
- 192 –
Belley , ¡oh qué comercio tan feliz y ventajoso hizo esta penitente !
Dió ella lágrimas á los pies de Jesucristo , y en cambio estos mis
mos piés la dieron a ella sangre , y sangre que purificó todos suspe
cados!»
Á este pensamiento añadió este otro : « que debemos amar las pe
queñas virtudes , que nacen al pie de la cruz, por estar regadas con
la propia sangre delHijo de Dios .» Y cuáles son estas virtudes ? le
pregunté.
« Son , me respondió , la humildad , la paciencia , la suavidad , la
benignidad , la dulce tolerancia del prójimo , la justa condescenden
cia , la suavidad de corazón , la cortesía , la cordial amistad , la com -
pasion , el perdon de las injurias, la sinceridad , el candor y otras
semejantes . Estas virtudes son como las violetas que gustan de la
frescura de la sombra: se crian con el rocío , y aunque de poco luci
miento , no dejan de esparcir.buen olor.»
Pues yacaso hay otras virtudes en lo alto de la cruz ? le pregunté
yo . « Muchas, me respondió , y son las de mas lustre y esplendor, si
ląs acompaña mucha caridad . Tales son , la prudencia , la justicia ,
la fortaleza , lamagnificencia , el celo , la liberalidad , la limosna, la
castidad , la mortificacion exterior, la obediencia , la contemplacion ,
la constancia , elmenosprecio de las riquezas y de las honras y otras
semejantes, de las cuales gustan todos, porque son mas excelentes
y estimadas, y muchas veces porque nos hacen mas ilustres y mas
respetables; bien que no deberíamos graduar su excelencia por otra
regla que la del mayor aprecio que Dios hace de ellas, y de la ma
yor proporcion -quenos dan para mostrarle masexcelentemente nues
tro' amor. » ( Véase el cap. X , part. III).
3 CAPÍTULO XI,
Resignase el Santo á ver destruirse su Instituto en sus principios.
Aquella virluosísima señora , santa Juana Francisca Fremiot de
Chantal, fundadora de la Orden de la Visilacion , á quien el Saplo
habia escogido por primera piedra del edificio de su Instituto , en
fermó tan grave y peligrosamente , que los médicos no daban espe
ranzas de su vida. Recibió el Santo esla fatal noticia con su ordina
ria tranquilidad , resignándose inmediatamente en la voluntad de
Dios, no obstante que claramente preveia que con su falta todo se
disiparia ; y que con dificultad encontraria una alma de aquella cas
· ta , sobre que levantar el edificio de la Visitacion . No se le oyó otra
193 -
palabra sino esta : « Dios se dará por contento con nuestra voluntad ;
pues sin duda conoce nuestra debilidad , y que no tenemos suficien
tes fuerzas y robustez para concluir el viaje .»
No bien se sometió de este modo a la disposicion de la Providen
cia , cuando esta restituyó la salud á la enferma desahuciada ; pero
se la restituyó tan vigorosa y robusta , que sobrevivió á esta enfer
medad no menos que veinte y ocho años, para que pudiese adelan
tar la obra de Dios en el Instituto de la Visitacion , y extenderla tanto
como se ve. Tan cierto es que las obras de Dios no son menos ma
ravillosas que perfectas.
« Hay ciertas empresas, decia el Santo , que quiere Dios que co
mencemos nosotros, pero que las acaben otros . Asi vemos que Da
vid juntó los materiales para el templo , pero-que lo edificó su hijo
Salomon. San Francisco , santo Domingo y san Ignacio de Loyola
suspiraron por elmartirio , y le buscaron por todos los medios po
sibles ; pero Dios no les quiso conceder esta corona, admitiéndoles
solo la voluntad y el deseo de alcanzarla . Por esto no es pequeño aclo
de resignacion el someterse,simple y gustosamente a la voluntad de
Dios , cuando vemos que se nos desvanecen las esperanzas que mi
ran á su gloria .

CAPÍTULO XII.
De la sinceridad . .
Causaba horror al Santo aquella máxima de que « conviene amar
como que algun dia habrémos de aborrecer; y aborrecer como que
algun dia habrémos de amar.» .
« Es cierto , decia , que la segunda parte de esta máxima del mun - ,
do es menos intolerable que la primera ; porque sin duda , ya que se
aborrezca , menos malo es hacerlo con limitacion ó reserva , y co
mo quien piensa en hacer las amistades , que perseverar y mante
nerse en unas implacables enemistades y odios irreconciliables, mas
propios de demonios que de hombres ; porque si es propiedad de la
naturaleza humana el enojarse , es sin duda execrable y ajeno de
ella el no acertar á desenojarse y perdonar, Aborrecer , pues , como
quien alguna vez ha de volver á amar , es estar de algun modo dis
puesto á reconciliarse.»
Preguntábale uno en cierta ocasion , ¿qué entendia por sinceri
dad ? « Lo mismo que suena ese nombre , respondió : es decir , sin
cera. »
13
- 194 -
Tanto sé ahora como sabia antes , dijo el otro ; y el Santo conti
nuo : « ¿ Sabeis lo que es miel sin cera ? Pues es aquella miel que na
turalmente y sin artificio destila el mismo panal, que es miel pura y
vírgen sin mezcla de cera. Así es el corazon puro y sin doblez , que
llamamos sincero , franco , abierto , sin puerta falsa ni trastienda.
Los que tienen este corazon sincéro son muy propios para profesar
la amistad , que es la sal de toda buena sociedad. Al contrario el que
le tiene doble , es inconstanle y vario en todas sus cosas ' , de todos
desconfia , y todos desconfian de él; y es un verdadero Ismael , cu
yas manos son contra todos , y las de todos contra él 2 . Su lengua es
como un cuchillo de dos filos ; y cuando habla de paz, entonces es
cuando está fraguando alguna malignidad , y es, que halaga con la
boca , y muerde con la cola .»

CAPÍTULO XIII. .
De la razon y el razonamiento.
Era sentencia delSanto , que « a razon no es la que engaña , sino
el razonamiento .» Y así cuando se le hablaba en algun negocio , que
ja ó dificultad , escuchaba con mucha paciencia y atencion todas las
razones que se alegaban sobre el caso ; y como abundaba tanto en
juicio y en prudencia , despues de haberlas balanceado bien , sabia
distinguir las que eran de peso , y las que no lo eran .
Si alguno se empeñaba en sostener su dictámen con razones , al
parecer plausibles , pero no tan suficientes que apoyasen la justicia,
solia decir con mucha gracia : « Ya veo yo que esas son vuestras razo
nes ; pero sabed vos lambien que no todas las razones son razonables.»
Y si se le replicaba que esto era lo mismo que decir , que el calor no
era caliente ; respondia « que la razon y el raciocinio eran cosasmuy
diferentes, porque el raciocinio no era mas que el camino para lle
gar á la razon .» Despues procuraba poco a poco atraer a la verdad
al que se habia desviado de ella ; pues la verdad nunca se aparta de
la razon , como que ambas son una misma cosa . .
No siempre se camina con el nivel de la recta razon : y esto no lo
conocen los que con terquedad se aferran en su propio dictámen ;
sino solo los espíritus dóciles y tratables : Quis sapiens et intelliget is
ta 3 ? Para conocer bien nuestra propia debilidad es menester al
guna fortaleza de espíritu , y el rendirse á mejor dictámen de otro
" Jac. 1, 8 . — 2 Gen . IVI, 12. — Osee, XIV , 10.
- 195
es un rasgo de prudencia nada comun , y que no se ve con mucha
frecuencia .

CAPÍTULO XIV .
De la justicia y de la judicatura.
Entre la justicia y la judicatura , y entre un hombre de justicia y
un hombre de judicatura, hacia el Santo una gran diferencia . Un
hombre de justicia viene a ser un hombre justo y equitalivo , que de
cualquier estado y condicion que sea el litigante , á cada uno da lo
que le pertenece. El hombre de judicatura es un ministro , juez ó
magistrado, cuya profesion y oficio es dará cada uno su derecho se
gun las reglas y fórmulas de la jurisprudencia ; y esmuy de llorar que
pueda decirse hoy de estas reglas ó fórmulas lo que decia san Ber
nardo de aquellas malas hijas, que al nacer sofocaron á susmadres;
pues habiéndose instituido con el sánto fin de dar á cada uno lo que
es suyo segun las reglas de la rectitud y de la equidad , lo que con el
transcurso del tiempo y la maligna sutileza de los hombres ha suce
dido es, que en vez de servir para dar a cada uno lo suyo , sirven
de medios para quitar á cada uno aun lo que tiene , y para que los
bienes de los litigantes vengan a caer en poder de los que manejan
los pleitos; de donde se ha hecho proverbio : Lo que dos disputan ,
otro se lo lleva. Por eso se puede aplicar á este asunlo lo que un an
tiguo emperador decia de la medicina , que la multitud de remedios
era la que le quitaba la vida; pues la multitud de leyes y fórmulas
legales sofocan a la justicia , de modo que los que llegan á enredar
se en estos lazos, son como los gusanos de la seda , los cuales hilan
do su capullo , se fabrican su sepulcro.
Cuando se hablaba de esto delante del Santo , solia decir aquellas
palabras de David : Justitia conversa est in judicium ' . La justicia se
ha convertido en judicatura ; y de las largas y dilatadas fórmulas de
cia « que eran unos arrabales mayores que la ciudad , y unas lumi
narias que en la oscuridad de la noche conducen al precipicio ; y
en fin que el país de la judicatura es como la tierra de Canaan , que
devoraba á sus habitadores , y como las raposas de Sanson , que in
cendiaban todas las mjeses 2.»
? Ps. xcm , 18 . — * Judic. XV , 8 .

13 *
– 196 –

PARTE OCTAVA .

CAPÍTULO I.
De la obediencia .
Lo mas excelente de la obediencia no está en acomodarse á la vo .
luntad de un superior afable y benigno , que manda no como quien
manda, sino como quien ruega : consiste , sí, en sujetarse al yugo
del que es severo , riguroso y dominante.
- Así lo sentia el Santo ; y aunque deseaba que los encargados del
gobierno de otros se portasen como padres, y no como amos, va
liéndose mas del ejemplo que de la autoridad , como élmismo lo ha
cia , usando deuna suavidad incomparable ; sin embargo de eso , que
ria que en los superiores hubiese algun vigor, y que en los inferio
res no hubiese aquella delicadeza y amor propio que los hace im
pacientes y poco sufridos.
Para explicar este modo de pensar, se valia de dos comparacio
nes. « La lima gorda, decia , quita mejor el moho , y desgasta mas
el hierro , que otra mas dulce que come menos. Reparad como los
cardadores usan de cardas muy agudas para cardar los paños, de
jándolos mas suaves y finos; y cuántos golpes y martillazos son me
nester para refinar el temple de las mejores hojas de espada. Si la
indulgencia de los superiores llega á ser demasiada ,es causa de mu
chos desórdenes en los inferiores. Muchas veces se priva del dulce á
los niños por ser ocasionado á lombrices.
. « Cuando un superior manda y gobierna con demasiada dulzura ,
no solo compromete y pone su autoridad á riesgo de menosprecio,
sino que de tal modo se atrae el amor de sus súbditos, que sin repa
rar en ello , se le defrauda frecuentemente á Dios ; de manera que
ellos obedecen al hombre a quien aman , ya porque aman algo mas
que á Dios en el hombre, y ya porque al propio tiempo quieren amar
tambien a Dios. Este es el pago que insensiblemente suele dar la de
masiada suavidad en el mando y gobierno.
« Pero la severidad de un superior riguroso es el mejor crisol de
la fidelidad de un corazon que ama de veras á Dios; porque no ha
llando en lo que se manda gusto nidulzura mas que la del amor de
- 197 -
Dios, por cuyo único motivo se ejecuta , viene a ser tanto mas per
fecta la obediencia , cuanto la intencion es mas pura , mas recla v
mas inmediatamente enderezada hácia Dios. ) .
Añadia aun mas el Santo : « Obedecer á un superior duro de ge
nio , enfadoso y descontentadizo, es beber el agua clara de una fuente
que corre por la boca de un leon de bronce ;'» lo cual es , segun el
enigma de Sanson , sacar comida de la garganta del que devora , y
miel de la ferocidad del leon ; y esto es, en fin , nomirar sino á Dios
en el superior , aun cuando respecto de nosotros se le pudiese decir
á este lo que se le dijo á san Pedro ; Mata y come2:

CAPÍTULO II.
De la ciencia y de la conciencia .
No se puede negar que la ciencia sirve de grande ornato y lustre
á la virtud , como nos lo manifiestan los ejemplos de los antiguos Pa .
dres y Doctores de la Iglesia , que juntaron su gran saber con una
sobresaliente virtud ; pero en el caso de haber de comparar la una
con la otra , nohabrá quien no prefiera la buena conciencia a la cien
cia mas exquisita , y la caridad que edifica á la ciencia que hincha.
Alabábase un dia en presencia de nuestro Santo á cierto cura por
su buena vida ; pero se le vituperaba otro tanto por su escasa instruc
cion . Y diſo el Santo : « Es cierto que la ciencia y la piedad son los
dos ojos de un eclesiástico ; pero pues no se deja deadmilir á los sa
grados órdenes á los que no tienen mas que un ojo , principalmente
si tienen eldel cánon , tampoco un cura deja de ser muy propio para
su ministerio , como tenga el ojo del cánon ; esto es , una vida ejem -
plar y canónica , ó arreglada .» « Suele hallarse ,'añadió , cierto gra
do de ignorancia crasa y tan grosera , que es inexcusable ; porque esto
seria poner á un ciego por conduclor ó lazarillo de otro ciego ; pero
cuando , como ahora , se alaba la piedad de un hombre , es señal de
que este tal tiene la verdadera luz que le conduce á Jesucristo . Si no
tiene gran caudal de ciencia y erudicion con que lucir en el púlpito ,
basta que pueda , como decia el Apóstol , exhortar en sana doctrina,
y reprender a los que se desvian de sus obligaciones 3. Y sido véase
cómo instruyó Dios á Balaan por boca de su misma cabalgadura “ .»
Judic. XIV , 14 . — * Act. x , 13. — ' Ad Tit. 1, 9. — Num . XXII, 28 . ·
- 198 -
CAPÍTULO III. , .
De la paciencia en los dolores.
. Asistia un dia el Santo á cierta persona gravemente enferma , la
cual no solo mostraba , sino que con efecto tenia una prodigiosa pa
ciencia en medio de dolores excesivos. « Esta , decia el Santo , ha en
contrado el panal de miel en la boca del leon '.»
Pero como el Santo queria virtudes sólidas y perfectas , quiso son
dear aquella paciencia , para ver si era cristiana, y si aquella perso
na sufria puramente por amor de Dios y por su gloria , y no por la
estimacion de los hombres. Comenzó , pues , á alabar su constancia ,
á ponderar sus dolores , á admirar su valor , su silencio y el buen
ejemplo que le daba ; como quien sabia cuán propios eran estosme
dios para descubrir el fondo de aquel corazon.
En efecto , no se engañó ; pues aquella alma verdaderamente vir
tuosa , y provista de aquella paciencia que la Escritura llama obra
perfecta 2 , le dijo inmediatamente : ¡Oh Padre mio ! bien se conoce
que no veis la rebelion de mis sentidos y de la parte inferior de mi
alma: creed que todo en ella está alborotado y en desórden ; de mo
do que si la gracia de Dios y su santo temor no levantase en la parte
superior una fortaleza donde refugiarme , mucho há que la rebe
lion hubiera sido universal y total la rendicion. Figuraos que soy co
mo aquel profeta , a quien llevaba el Ángel por un cabello 3, y que
mi paciencia pende solo de un hilo muy delgado ; y si Dios no me
ayudase poderosamenle , ya seria habitador de los infiernos 4. No
soy , pues , yo , sino la gracia de Dios en mí la que me hace tener
tanta paciencia 5. Todo mi caudal no es mas que ficcion é bipocre
sía , y si me dejase llevar de mis impulsos , gritaria , me quejaria ,
murmuraria y aun maldeciria ; pero Dios refrena miboca con un fre
no que no me deja atrevimiento para quejarme del azote de su ma
no , que por su misericordia he aprendido á amar y besar. .
Retiróse con esto el Santo , diciendo a los que le acompañaban : « Su
paciencia es verdaderamente cristiana ; y por tanto debemos regoci.
jarnos , mas que lastimarnos de sus dolores ; pues esta virtud no se
perfecciona sino en las enfermedades 6. Pero Zhabeis notado cómo la
oculta Dios la perfeccion que la está dando, encubriéndola á ella su
conocimiento ? La paciencia no solo es valiente , sino amorosa , hu
! Judic. XIV, 8. – 2 Jac. 1, 4 . - 3 Ezech. VIII, 3; Daniel, XIV, 35. -
* Ps. XCIII , 17 . - 8 I Cor. xv , 10. — 6 II Cor. XII , 9 .
- 199 -
milde y semejante al bálsamo puro, que cuando no tiene alguna mez
cla , se va al fondo del agua. Pero cuidad de no decirla esto , no sea
que se envanezca , y que con ello se eche á perder lo que está culti
vando la gracia , cuyas aguas solo riegan los valles de la humildad .
Dejadla poseer pacificamente su alma en su paciencia '; pues ella..
está en paz en medio de esta amargura amarguísima. )

CAPÍTULO IV .
: Dela fidelidad en las cosas menores.
Estaban un dia dos caballeros divirtiéndose en presencia del Santo
á un juego de destreza; y uno de ellos hacia trampas al otro . No pu
diendo disimular el Santo semejante superchería , se lạ reprendió al
tramposo ; el cual le respondió que no jugaban mas que ochavos.
« ¡ Qué fuera , le replicó el Santo , si jugáseis doblones! El que es fiel
en cosas pequeñas , lo será tambien en las grandes ?. Y el que repara
en tomar un alfiler , no hurla doblones .)
Fuí yo á visitar al Santo en un dia tan caluroso , que llegué á su
casa rendido enteramente de la violencia del sol ; y comome quejase
del excesivo calor , me preguntó , ¿ si queria que me encendiesen la
chimenea ? ¿ Cómo, le respondí, quereis acabar de tostarme? Respon
diómé que « el fuego calentaba al que tenia frio , y refrescaba a los
que tenian demasiado calor ; » y despues de una corta suspension , me
dijo sencillamente : « Mirad , yo acabo de cometer un engaño ; pues
acordándome de haberos oido decir que temíaismucho alfrio , y que
jamás sentíais mucho calor , queria reirme del excesivo que habeis
pasado , recordándoos por este medio lo que soleis decir , que mas
vale sudar que toser ; y que el fuego en todo tiempo viene bien . Juz
gad ahora , cuán diferente era mi pensamiento de lo que os he dicho.)
Á este propósito añadiré otra sentencia , quele oídecirmuchas ve
ces , y es «que la gran fidelidad á Dios consiste en abslenerse de fal- -
tas veniales ; pues las mortales por símismas causan bastante hor
ror , y por consiguiente es mas fácil el evitarlas. »
CAPÍTULO V .
. De saber limitar los deseos.
.. . Decia el Santo « que la codicia de los ojos tenia demalo , el no mi
rar jamás debajo de sí mismo , sino siempre sobre sí : con lo cual los
1 Luc. XXI, 19..- Ibid . xvi, 10 . -
- 200 -
que estaban tocados de este achaque jamás tenian sosiego ni sólido
contentamiento .»
En efecto , luego que se apodera de uno el deseo de ser mas, ó de
tener mas de lo que tiene , le parece nada la dignidad ó los bienes
que posee ; y cuando ha llegado a lo que deseaba , le viene el ape
tito de mas. Cuanto mas come, mas hambre tiene , y cuanto mas be
be , mas se irrita la hidropesía de su corazon ; demanera , que siem
pre está caminando , pero sin llegar jamás al fin ; y viene la muerte
antes que el término de sus pretensiones y esperanzas.. .
Pero nuestro Santo no solo habia puesto límites á sus deseos , sino
que ó no los tenia absolutamente de ser ni de tener mas , ó se con
sideraba en un estado muy superior á sus deseos ; pues era tanta su
humildad , que se admiraba muchas veces de que Dios hubiese per
mitido que llegase á la dignidad que tenia , estimándola en tanto gra
do , que se estremecia cuando reflexionaba sobre la carga que se le
habia impuesto ; y no menos temblaba de verse superior á otros; por
que tal era el aprecio que hacia de sus prójimos, que a cada uno te
nia por mas capaz y digno que á sí mismo.
. Cuando algunas veces se le tenia lástima de la poca renta que le
habia quedado para mantener su dignidad , respondia : «; He! y qué
tenian los Apóstoles para manlener la suya , que era todavía mayor?
¿ Cuántos hombres honrados hay que no tienen otro tanto ? La vir
tud , y tener lo suficiente , es una gran renta " . En teniendo con qué
sustentar la vida , y vestirnos , ¿ no basta para estar contentos ? Es
cierto que un obispo debe ejercitar la hospitalidad ? y la limosna ; pe
ro esto se entiende , cuando tenga con qué hacerlo ; porque si liene
tan poco que no pasa de lo muy necesario para vivir , basta la bue
na voluntad , con tal que sea sincera y verdadera ; porque entonces
no hay duda que Dios , que es rico en misericordia 3 , y que mira al
corazon mas que á las dádivas , se lo admitirá como efectivo . . .

CAPÍTULO VI.
. De la justicia .
Solia decir el Santo que « para practicar bien la virtud de la jus
da el mundora :porque comprador
ticia , era menester hacerse comprador cuando se vende , y vendedor
cuando se compra : porque la injusticia mas universal y que mas rei
na en el mundo es , que el que vende una cosa quiere todo cuanto
pueda sacar por ella ; y por el contrario , el que la compra procura
IITimoth. vi, 6 et 8 . — * Ibid. III , 2. — * Ephes. II, 4 . .. ? ?
201 -
dar todo lo menos que pueda : de donde nace una infinidad de frau
des y engaños que deshonran el comercio .»
Decia tambien : «Mucho tiempo há que la justicia es manca de una
mano , y tullida de la otra ; y daba la razon , porque en la distribu
cion de premios y castigos parece que tiene baldado el brazo dere
cho, pues no hay premio para la virtud; y así falta el ejercicio de la
mano derecha : y aunque la izquierda , que es la que castiga los vi
cios, parece que tiene algun uso , viene a ser como de páralítico y
medio estropeada: pues según el proverbio , los suplicios no son para
los delincuentes , sino para los desvalidos , porque el favor , ó la cor
rupcion y el cohecho , son harto sutiles para disculpar ó paliar los ma
yores delitos, pormas que la divina Sabiduría nos esté gritando que
el que condena al inocente y justifica al culpado , uno y otro son abomi-
nables delante de Dios ^.»
CAPÍTULO VII.
De las posadas y mesones.
Tenia nuestro Santo un afecto particular á los mesoneros y posa
deros ; y por poco civiles y atentos que fuesen , los tenia por unos
santos . Decia de ellos « queno hallaba carrera mas abundante de me
dios oporlạnos para servir a Dios en el prójimo, y para hacer gran
des progresos en el camino del cielo , que la suya : pues en ella se
ejercita conlinuamente la misericordia ; bien que recibiendo como los
médicos el premio de su trabajo .» .
Un dia , despues de comer , siguiendo el Santo la costumbre de
entretenernos por recreacion con alguna conversacion agradable, sa
lieron á plaza los posaderos ú hostaleros , y como cada cual decia con
libertad lo que sentia , se adelantó uno á decir , que las posadas eran
unos verdaderos ladronicios públicos. '
No agradó al Santo esta proposicion ; pero porque no era tiempo
ni sazon de corregir á su autor , ni este mostraba entonces disposi
cion de admitir la correccion , quizá la reservó para ocasion mas fa
vorable , contentándose con desviar la conversacion , mediante la si
guiente historia :
. « Un peregrino español ,mas cargadodetrapos que de dinero , lle
gó á una posada , donde sobre haberle tratado muy mal y con suma
escasez , le hicieron pagar bien lo poco que le dieron : por lo cualpó
pia al cielo y á la tierra por testigos del agravio que se le hacia ; pero
1 Proy. XVI , 15 . september
- 202 -
considerándose solo y desvalido , le fue forzoso pasar por todo , y di
simular lo mejor que pudo.
c '« Cargado de cólera cuanto aliviado de bolsa , salió de la posada,
y reparó que allí enfrente habia otra, y en medio de ambas , en una
encrucijada v plazuela que allí se formaba , habian levantado una
gran cruz. Para consuelo y despique de su pesar , se le ofreció esta
graciosa ocurrencia : En esta plazuela , dijo él, se representa con toda
propiedad el Calvario , pues han puesto la cruz en medio de dos la
drones ; reputando por tales á los dos posaderos. Elde la posada de
enfrente , que a la sazon se hallaba á la puerta de la suya , y oyó la
lisonja del peregrino , disimulando el sentimiento , le preguntó con
mucha frescura , qué mal le habia hecho el para tratarle de aque
Ila manera ?
« El peregrino , que sabia algo mas quemanejar elbordon , le res
pondió prontamente: Calle, hermano , calle ; V . será sin duda el bue
no ( dándole á entender que á los lados de la cruz del Señor habia dos
ladrones , uno bueno y otro malo ) , y así le decia : para mí V . sin du
da es el bueno , pues no meha hechomal ninguno. Pero ¿ cómo quie
re V . que llame á su compañero , queme ha desollado vivo ?»
De aquí tomó el Santo suavemente ocasion para decir , « que este
pobre peregrino al favor de su agudeza, salió del peligro en que le
metió su cólera ; pero que de aquí se podia inferir que convenia guar
darse uno demotejar á naciones , ni á oficios en general , de ladro
nes, de arrogantes, ó de traidores ; pues aun cuando esto no se diga
contra algun individuo en particular , era cierto que los demás de
aquellas naciones y oficios tomaban parte en esle género de agravio ,
y no les daba ningun placer el oirlo.»
Conviene que sepais que nuestro Santo era tan inclinado á los po
saderos , que cuando viajaba prohibia expresamente a su familia que
altercasen con ellos sobre el precio de las cosas que les pidiesen ; di
ciéndoles que sufriesen cualquiera injusticia antes que descontentar
los . Si le replicaban que eran unos hombres absolutamente ajenos
de razon , pues vendian sus cosas al doble ó triple de lo que valian ,
respondia : « No es solo eso lo que hay que ajustar, porque ¿ en cuánto
regulais su cuidado , su trabajo , sus vigilias, y , en fin , la buena vo
Juntad y amor que nos muestran ? Todo esto a la verdad no se paga
bastantemente . »
· Esta bondad del Santo , junto con la universal faina de su piedad,
daba a los posaderos que le conocian el arbitrio de po querer ajus
tar con su familia la cuenta del gasto , sino dejarlo a la discrecion del
- 203 -
Santo ; el cual les regulaba casi siempre mas de lo que ellos hubie
ran pedido.
CAPÍTULO VIII.
Del espíritu de pobreza en las riquezas, y del espíritu de magnificencia
en la pobreza .
Estas dos tan opuestas circunstancias se verificaron en san Carlos
Borromeo y en san Francisco de Sales. Aquel , que era sobrino del
papa Pio IV , se calcula que tenia de renta mas de cien mil escudos ,
además de su patrimonio que era muy cuantioso . En medio de toda
esta abundancia profesaba un perfecto espíritu de pobreza , pues ni
tenia tapicería , ni vajilla de plata , ni olros muebles preciosos, y su
mesa , aun cuando tenia huéspedes , era tan frugal, que tocaba ya en
austera , siendo el ordinario alimento de su persona pan , agua y,al
gunas legumbres. Los cofres en que encerraba sus riquezas, eran las
manos de los pobres , y así lograba serlo él tanto ómas que ellos.
Por el contrario nuestro san Francisco de Sales , cuyo espírilu muy
diferente era magnífico en medio de su misma pobreza , harto noto
ria por lo poco que le habia quedado de renta de su obispado , y por
que el usufructo de su patrimonio le tepia cedido á sus hermanos. No
desdeñaba ni la tapicería , ni-la vajilla de plata , ni los buenos mue
bles de su servicio , y mucho menos los que habian de servir alculto
de Dios ; porque cuidaba mucho del ornato y decencia de la casa del
Señor. En algunas ocasiones hospedó en su casa altos personajes con
tanta esplendidez, que causaba admiracion el ver cómo con tan poca
renta podia hacer tales cosas; pues en todas procuraba el esplendor
de su dignidad , pero solo para gloria del Señor á quien servia . Vile
algunas veces contristarse de que los Príncipes y Soberanos mirasen
á los Obispos solo como vasallos, y no como padres y pastores suyos
en lo espiritual , cuyo respeto era muy superior á todo otro pura
mente temporal.
Si se me pregunta ahora, ¿ cuálde estos dos espíritus, al parecer
tan opuestos , es preferible ? Respondo con un antiguo filósofo , que
decia que es magnanimo aquel que usa de platos de barro , con el
mismo gusto que si fuesen de plata ; porque este muestra tener un
corazon tan generoso , que tan satisfecho en la escasez como en la
abundancia ,hace de la necesidad virtud. Pero graduaba pormasge
neroso el espíritu deaquel que sirviéndose de platos de plata bace tan
poco caso de ellos como si fuesen de barro . El primero es rico solo
204 -
por la aprension ; pero el segundo lo es por una verdadera pobreza
de espíritu , pues poseyendo las riquezas tiene su corazon tan despe
gado de ellas , como Jacob tenia las pieles de susmanos y cuello .
Esto es lo que explicaba el Apóstol, cuando decia : Yo sé abundar,
y sufrir la escasez ", esto es , tan contento estoy con lo uno como con
lo otro .

CAPÍTULO IX . . .
Frugalidad de un gran prelado.
Habiendo de conferir con nuestro Santo el Arzobispo deLyon , des
pues cardenal de Marquemont , sobre negocios tocantes a la gloria
de Dios y servicio de la Iglesia , como tambien al Instituto de la Vi
sitacion , se citaron para mi casa de Belley , distante de Lyon solas
seis leguas , y de Annecy ocho .
Este suceso me trajo la dicha de hospedar por seis ú ocho dias á
dos prelados tan insignes , en cuyo tiempo pude, si hubiese sido mas
diligente , aprovecharme demuchos ejemplos de virtud. Ambos hon
faron el púlpito de mi iglesia con sus sermones, nuestro coro con su
presencia , y nuestros altares con sus diarios sacrificios, no sin ge
neral edificacion de todos los fieles.
Lo que lesmolestaba á ellos era únicamente el parecerles que se
les tralaba demasiadamente bien ; pero a míme daba mayor moles
tia el que se me quejasen de ello , no obstante queles hacia presente
que nada me costaba todo aquel esplendor, si alguno habia ; pues
empeñado el clero, la nobleza y plebe como á porfia en concurrir con
algo para la mesa de dos prelados tan ilustres , venia á juntar mas
de lo que habia menester para obsequiarlos. Así que si os marchais,
les decia , nada me enviarán , porque por atencion a ambos es por lo
que me regalan á mí; y así en ausentándoos, á Dios dias abundantes.
Instándome, sin embargo, un dia sobremesa , para que cercenase
algo de lo que les parecia supérfluo , y los tratase como san Cárlos
trataba á los Obispos que pasaban por Milan , y le visitaban : Yo no
sé , les dije , como los trataba san Carlos, el cual murió puntual
mente en el mismo dia en que yo nací; pero os podré decir cómo los
trata su sobrino y sucesor el cardenal Federico Borromeo , actual
arzobispo de Milan ; pues he comido muchas veces a su mesa en los
diversos viajes que he tenido que hacer á Italia . Pidiéronme que lo
dijese , y lo hice de este modo :
• Philip . iv , 12.
- 205 -
Sabed ante todas cosas que se computan de renta á este Prelado
cincuenta mil escudos , con los cuales son tales las cosas que hace en
servicio de su Iglesia y alivio de los pobres , que parece tener en su
mano los tesoros de Creso . La fundacion admirable de la biblioteca
Ambrosiana no es mas que un ligero rasgo de su magnificencia ; pe
ro, en medio de esto , oid ahora en cuanto a su persona , casa y mesa ,
una frugalidad que os pasmará.
Ya sabeis mejor que yo a lo que se reduce la racion que el Papa ,
los Cardenales y Prelados de Italia , así dentro como fuera de Roma,
dan á sus domésticos ; pues sabed que esa misma es la de la familia
del Cardenal de quien trato . . . .
Por lo que toca á su persona y casa , esto es , sú vestido y muebles,
allí no veríais mas que lo puramente necesario . Hablándome un dia
de la reforma del concilio de Trento acerca de las casas de los Obis
pos, se quejaba de que no se observase exactamente , y no se viese
en ellas frugalem mensam et pauperem supellectilem . Se lamentaba de
que los pobres estuviesen desnudos á sus puertas; y que las paredes,
aunque insensibles , estuviesen vestidas de ricas tapicerías : de que
sus mesas rebosasen de viandas supérfluas, y no se distribuyesen ni
aun estas sobras á los pobres.
Urgiéndome todavía mis huéspedes para que les explicase indivi
dualmente el modo y la materia de una comida del Cardenal, l'es
describí una muy célebre, que dió en un dia de gran funcion , á que
concurrí yo volviendo de Roma. ElObispo de Vintimilla y yo le asis
timos a la misa pontifical que celebró en su iglesia metropolitana el
dia de san Carlos Borromeo , 4 de noviembre de 1616 . Despues nos
hizo quedar á comer, como tambien al conde Cárlos Borromeo.
En toda su casa no se hallaban tapicerías ni mueble alguno de se
da ;,algunas pinturas devotas colgadas en las paredes , y estas des
nudas , pero blancas y limpias.Los saleros , platos de todos tamaños
y clases, fuentes y demás vasijas, todo era de barro ó loza blanca :
solamente las cucharas eran de plata , porque los tenedores y los cu
chillos eran de acero muy terso .
Despues de bendecir la mesa conforme al Breviario romano , nos
sentamos; y un capellan comenzó a leer un capítulo del Evangelio ,
escuchando todos antes que se nos sirviese cosa alguna , y lo conti
nuó hasta mitad de la comida , sin que nadie le interrumpiese. '
- A cada uno se traia su racion , á estilo de refectorio de convento .
La primera entrada consistia en dos platos para cada uno : en el uno
habia como cosa de cinco ó seis cucharadas de fideos con algun color
206
de azafran , y en el otro un pollito menos que mediano, cocido, y ma
dando en un poco de salsa . Este fue el primer cubierto .
El segundo, que era lo principal del convite , fue tambien de otros
dos platos para cada uno. El primero traia tres almondiguillas de
carne y yerbas del tamaño de un huevo cada una ; y el segundo un
zorzal con una naranja . Esto fue lo grueso del banquete. Vengamos
á los postres , que era el tercer cubierto .
Consistió este en otros dos platos : el uno traia una perita cruda ya
mondada; y el otro una servilleta , que hice juicio seria para limpiar
las manos despues de comer; pero notando yo que el Obispo de Vin
timilla reconoció la suya , y sacó un pedacito de queso de Milan , del
tamaño de una pieza de dos cuartos , creí que haciendo yo inventario
de la mia , encontraria iguaļ pitanza , y no me engañé; con lo cual,
desocupada la servilleta , quedó para el fin que antes mehabia figu
rado : pues se nos trajo aguamanos, y esta con un olor como de rosa
ó azahar.
Ved aquí, les dije , no en compendio , sino en toda su ,extension,
la relacion del banquete que nos hizo aquel Cardenal en un dia de
tanta festividad ; y estoy muy seguro , añadí yo, que no hallaréis en
él cosa de superfluidad que pueda levantar vapores capaces de ofus
car la razon , y de impedir conversar de sobremesa con desembarazo
y sosiego, y aun con algun discurso .
Esto supuesto , pregunté á mis huéspedes, si gustarian de que
los tratase á la: Borromea ? Pero me respondieron pidiéndome que
considerase que los Cismontanos , ó los de este lado de los Alpes , te
níamos unos estómagos que no gustaban de armarse tan á la ligera ,
pero que tampoco era menester que continuase en sufocarlos con tan
ta abundancia de viandas :
Realzó mi relacion el Arzobispo de Lyon con otra de un lance,que
habia visto en Roma, y es el siguiente : Uno de nuestros cardenales
franceses , que no quiero nombrar , prelado de no vulgar virtud y
piedad , convidó á comer un dia estando en Roma al cardenal Be
larmino ; y como quien conocia el mérito y santidad de aquel perso
naje , creyó darle mayor gusto en tratarle a la Borromea que no á la
francesa. Tratóle en efecto con extraordinaria frugalidad ; y pare
ciéndole darle alguna razon é disculpa de esto, despues de haber co
mido, le dijo : Que conociendo su piedad habia creido darle mayor
gusto en tratarle tan casera y familiarmente .
El cardenal Belarmino , que era de humor festivo , contestando á
to de casera y familiarmente, no respondió sino estas palabras: As
- 207 :
sai, Monseñor Ilustrísimo, assai: queriendo decir,bastante casera y
familiarmente ; esto es , poquísimo, muy poco.
Nuestro Cardenal, que entendia mejor el francés que el italiano,
se alegró mucho de esta respuesta , creyendo que con la repeticion de
bastante , bastante , mostraba que habia habido demasiado ; y á vuelta
de mil excusas le prometió que si otra vez le quisiese hacer el mis
mo honor, disminuiria la dósis , y le trataria aun menos que lo or
dinario .
Como no era menos festivo nuestro Santo , quiso contribuir por su
parte á la recreacion con esta otra relacion : « Hallándome, dijo , en
Roma, llegó un nuevo embajador de Francia ; y antes que lomase
cochero italiano, que supiese la costumbre de ayuella ciudad de pa
rar la carroza cuando pasa un cardenal, el cual hace tambien parar
Ja suya para cumplimentar a los embajadores , prelados, ó señorés
que le hacen esta cortesía , sucedió que vendo el embajador en su
Carroza , encontró con un cardenal napolitano que venia en la suya.
« Acompañaban al embajador algunos caballeros franceses, prác
ticos en las costumbres de Roma, y estos, al ver la carroza del car
denal, gritaron al cochero que parase ; pero decíanselo en italiano :
Ferma , ferma. Como el cochero era francés, entendió que le decian
que anduviese mas aprisa , y así apretó á los caballos de manera,
que echaron á correr á rienda suelta . Todos los caballeros á una voz
gritaban mas y mas : Ferma , ferma ; pero el cochero sacudia a los
caballos todavía mas firme. Al ver elcardenal correr de aquella ma
nera al embajador, y pasar sin hacerle alguna cortesia , creyó que
era burla hecha a su persona , y una especie de fanfarronada .
« Fue preciso tratar de disculpar el lance ; á cuvo fin despachó in
mediatamente el embajador al cardenal un gentil hombre que le di
jese sencillamente la causa de la mala inteligencia del cochero fran
cés , que cuando se le decia ferma, ferma, sacudia mas duro á los
caballos , creyendo que le decian que anduviese mas aprisa , mas
firme y mas vivamente , que es lo que queria decir en francés aque
Ha palabra italiana .
« Recibió el cardenal esta excusa friamente , considerando que de
un mal pagador cualquiera moneda es buena ; pero como todavía se
quejase , fue necesario aclararle mas el caso ; y lo hicieron otros dos
cardenales que sabian ambas lenguas , asegurándole que la excusa
era suficiente , y la falta in voluntaria ; á lo cualrespondió frescamente
el cardenal : Los franceses todo lo tienen al revés, tanto la lengua co
mo el seso . )
- 208 -

CAPÍTULO X .
De la pasion de Nuestro Señor Jesucristo.
Era nuestro Santo de parecer de que no hay aguijon mas' agudo
y urgente para hacernos adelantar en el amor santo de Dios, que la
consideracion de la muerte y pasion de su santísimo Hijo y Señor
nuestro ;. « porque esla , decia , es el motivo mas suave y al mismo
tiempo el mas fuerte de cuantos la fe nos propone para amarle mas
y mas .)
Como le preguntase yo, ¿ cómo podia componer la suavidad con
la fuerza ?me respondió : « Del mismomodo que dice el Apóstol, que
la caridad de Dios nos urge ; y lo mismo que el Espíritu Santo nos
enseña en el Cántico de los cánticos, que el amor es fuerte como la
muerte , y en la batalla duro como el infierno 2. .
« Ņo se puedenegar, añadió , que el amor es la dulzura de las dul
zuras, y el azúcar de todas las amarguras ; y sin embargo, ved có
mo se le compara con las cosas mas fuertes y duras , cuales son la
muerte y el infierno ; y la razon es , que como no hay cosa alguna
tan fuerte como su dulzura , tampoco hay cosa mas dulce nimas ama.
ble que su fuerza.
« Tampoco hay cosa mas suave y mas dulce que el aceite y la
miel ; pero hirviendo, no hay ardor semejanle. No hay cosa mas dul
ce y mansa que la abeja ; pero si la irritan , no hay espada tan pe
netrante como su aguijon . .
« Así, pues , Jesucristo puesto en la cruz es el leon de la tribu de
Judá , y el enigma que propuso Sanson á los filisteos 3 ; pues en sus
Magas se encuentra el panal demiel de la caridad mas fuerte , de
cuya fuerza sale la dulzura de nuestro mayor consuelo : y á la ver
dad , si la muerte de nuestro divino Redentor es el mas claro testi
monio de su amor para con nosotros, es consiguiente que esta mis
ma muerte sea el motivo mas fuerte de puestro amor para con él .
Por eso decia san Bernardo : ; Oh Señor ! yo os suplico que la fuerza
abrasada y melíflua de vuestro amor, que fue quien os crucifico,
inunde mi corazon para que yo muera por amor de vuestro amor.
¡ Oh Redentor de mi alma , que os dignásteis morir por amor de mi
amor ! rs
« Del exceso de este amor, que fue el que quitó la vida al amante
de nuestras almas en el monte Calvario, hablaban Moisés y Elías en
1 II Cor. v , 14. — * Ibid. vil , 6 . — 8 I Judic. xiv , 8 et seq. * S
- 209
elmonte Tabor, en medio de la gloriosa transfiguracion del Señor,
para enseñarnos que aun en la gloria celestial, de la cual era solo
un ligero rasgo la de aquella transfiguracion , despues de la consi
deracion de la bondad de Dios , contemplada y amada en sí misma y
por sí misma , no habrá motivo mas poderoso de amor bácia aquel
gran Salvador del mundo que la memoria de su pasion y muerte .
En memoria de esto cantan los Ángeles y Santos aquel cántico de
alabanza : El Cordero que fue muerto digno es de recibir virtud, dig
nidad , sabiduría , fortaleza , honra, gloria y bendicion *. »
: CAPÍTULO XI.
Del olor de virtud y santidad .
No podré yo explicar lo que el Santo estimaba el olor de virtud y
santidad de vida , y por cuán felices reputaba a los que con los bue
nos ejemplos de la suya le esparcen por todas partes , no para pro
pia estimacion de sí mismos , sino para mayor gloria del Padre ce
lestial , que es de donde procede todo lo bueno, excelente y perfec- '
to 2. Y efectivamente no se puede negar que los que perfuman el
mundo con la fragancia de sus buenos ejemplos, mostrando a los
demás el camino de la justicia y de la santidad , brillarán algun dia
como los luceros en el firmamento 3 . .
Á la verdad , si Jesucristo, verdad eterna, que no puede mentir,
pronunció la sentencia infeliz contra los que escandalizan , y con sus
malos ejemplos infestan el mundo * , ¡cuántas bendiciones no echará
sobre los que con su ejemplar vida edifican las de todos , alrayéndo
Jos á su imitacion por medio del buen olor y fragancia de sus virtu
des ! De estos tales decia san Pablo que son el buen olor de Jesucris
to : olor de vida para la vida ; y al contrario los escandalosos, los
cuales son olor de muerte para la muerte 5 .
Habia uno que no aprobaba el Instituto de la Visitacion , y no so
lamente no le aprobaba, sino que le despreciaba; pues tralándole de
novedad , le dijo al Santo que de qué serviria en suma este losti
luto á la Iglesia ? Y el Santo le respondió con muchísima gracia y
agrado : « que de hacer el oficio de la reina Sabá.» ¿ Y cuál es ese
oficio ? replicó el tal; y el Santo le respondió : «Honrar al que es
mas que Salomon , y derramar perfumes y buenos olores por toda la
Jerusalen militante.»
1 Apoc. v , 12 . - ? Jac. 1 , 17. - 3 Dan . XII , 3 . - " II Cor. 2 , 15 . -
& Matth . XVIII , 7 .
- 210 –
CAPÍTULO XII.
De la total entrega en manos de Dios .
Solia decir nuestro Santo que « si alguna vez queríamos justificar
nos ó disculparnos delante de los hombres , habíamos menester em
plear para ello la bajeza y la humillacion , y al cabo quedaba nues
tra inocencia en dudas y opiniones ; pero que si nos entregamos en
las manos de Dios , nos justificamos generosa , esforzada y evidente
mente : porque si somos inocentes, preciso es que tarde o temprano
se manifieste nuestra inocencia con tanto mayor resplandor, cuanto
mayor hubiere sido nuestro abatimiento ; porque Dios no permitirá
que sean confundidos los que ponen toda su esperanza en él ; habien
do dicho por el Profela * : Porque el justo esperó en mi, yo le libraré
y le protegeré, pues conoció mi nombre, y le ha dado gloria .)
Para confirmacion de esta verdad traia el admirable ejemplo de la
şantísima Vírgen , que no ignorando la perplejidad de san José so
bre su preñez , y no permitiéndola su modestia descubrirle la incom
parable gracia con que Dios la habia honrado,haciéndola Madredel
Verbo encarnado, se entregó loda enteramente en manos de la Pro
videncia ; la cual, fiel en el cumplimiento de sus promesas, disipó la
nube en que fluctuaba el espíritu de José , enviando por embajador
un Ángel que le declarase aquel gran misterio .
Aconsejándonos san Pablo 2 que no nos defendamos, aun cuando
nos ultrajen y nos acusen injustamente , sino que demos lugar á la
colera , esto es , que cedamos a la ira del contrario , nos da una exce
lente leccion de la total entrega que debemos hacer en manos de
Dios de todo cuanto nos pueda importar.

CAPÍTULO XIII.
De la igualdad de espíritu . . . .
No observé cosa que nuestro Santo inculcase mas y con mas em
peño que la santa igualdad de espíritu . Sobre cuyo punto solia de
cir , que pues la presente vida es una navegacion hacia el puerlo de
salvamento, debemos ser como los pilotos , los cuales en medio de la
inconstancia de las olas procuran conservar siempre su rumbo . Pero
para esto es menester imitarlos tambien en el modo y medio de go
bernarse por la inmensa extension de los mares , que es observar
? Ps. xc, 14 . — * Rom . xli , 19.
- 211 -
continuamente el norte . Y., cuál es el norte de nuestra vida , sino la
santisima voluntad de Dios, á que nosotros debemos mirar continua
mente para fijar hacia ella nuestro rumbo ? Las inquietudes y zozo
bras de nuestro espíritu no nacen de otra cosa , sino de mirar á las
criaturas , sin relacion á Dios ; y por eslo nuestro humor y nuestros
deseos siguen la inconstante variedad de los sucesos de esta vida,
fluctuando, vacilando y mudándose continuamente sin norte ni rum
bo fijo .
Pero si miramos toda esta inconslante diversidad de sucesos en la
uniformidad inmutable y siempre igual de la santísima voluntad de
Dios ; si consideramos que Dios es quien distribuye a su placer y á
nuestro provecho las prosperidades y las adversidades , la salud y las
enfermedades , las riquezas y la pobreza , la vida y la muerte, y que
de todo esto podemos sacar continuamente muchos motivos de glo
rificar a Dios , entonces llegarémos á entrar en aquella amable indi
ferencia cristiana , de donde nace la santa igualdad de espíritu .

CAPÍTULO XIV .
De la priesa y ansia indiscreta por adelantaren la virtud.
Hacia nuestro Santo mucho caso de aquella divisa de un antiguo
' emperador : Festina lenlè : Date priesa lentamente . Y de'aquella otra :
Sat cité , qui satbenè : Harto abrevia quien hace las cosas bastante bien .
No gustaba de que se emprendiesen muchas cosas, sino pocas, y esas
se ejecutasen bien ; y así una de sus sentencias mas ordinarias y fa
vorecidas era : Poco y bueno ; poco y bueno.
Decia que los que tratan de perfeccion , se debian guardarmucho
de colocarla en la multitud de ejercicios de virtud , tanto interiores
como exteriores ; y si se replicaba que cómo se compondria esto con
aquel amor insaciable , de que hablan los maestros de la vida espi
ritual, que nunca dice basta , ni jamás piensa haber llegado al fin ,
aunque cada dia gane mucho terreno, respondia : « Por las raíces es
por donde ha de crecer ese amor mas que por las ramas . » Y lo ex
plicaba de este modo : « Crecer por las ramas es querer hacer mu
chas obras de virtudes ; pero hacerlas todas no solo defectuosas, sino
muchas veces supérfluas, y semejantes á los pámpanos inútiles de la
viña , que es menester cortarlos para que dejen crecer el racimo y el
grano .
« Crecer por la raíz es hacer pocas obras , pero con mucha per
feccion ; esto es, con muy grande amor de Dios , que es en lo que
14 *
212 -
consiste la perfeccion cristiana. Á esto nos exhorta el Apóstol cuando
nos encarga que estemos arraigados y fundados en caridad , si quere
mos comprender la supereminente caridad de la ciencia de Jesucristo »
Pero á esto se dirá : ¿ Por ventura será posible que haya demasía
en servir a Dios ? ¿No será bueno que aprovechemos la luz del dia ,
antes que nos cojan las tinieblas de la noche de la muerte , y no po
damos trabajar ? ¿ No será bueno hacer el bien que se pueda mien
tras hay tiempo para ello ?
Todas estas réplicas son otras tantas verdades adorables y dignas
de estamparse bien en nuestras almas; pero esto no quita que de nin
gun modo se opongan á la máxima de que mas vale hacer poco y
bien que mucho y mal. Porque, presuponiendo que para que nues
tras obras sean meritorias delante de Dios, es necesario que se ha
gan estando en su gracia , pues sin esta no solo serán imperfectas,
sino tambien inútiles para la vida eterna ; ¿ en qué consiste el hacer
una buena obra bien y perfectamente ? Consiste en hacerla , lo pri
mero , con mucho fervor; lo segundo , con mucha fortaleza ; y lo ter
cero , con mucha pureza de intencion . Una obra buena , hecha con
estas circunstancias , vale mas que muchas y muchísimas hechas, lo
primero , con frialdad ; lo segundo , con flojedad ; y lo tercero, con
menos pureza de intencion .
Para hacer , pues , sólidos progresos en la perfeccion , no se ha de
cuidar tanto de multiplicar los ejercicios de virtud , como de au
mentar el fervor, la fortaleza y la pureza del amor divino en todas
nuestras ordinarias acciones ; pues una pequeña virtud , junto á una
fervorosa fuerza y pura caridad, es incomparablemente mas grata á
Dios , y le aumenta mas gloria que no una que, aunque mas ilus
stre , se obre y practique con una caridad lenta , débil y menos pu :
rificada .
Oid lo que á esle propósito refirió un dia nuestro Santo . « Hace
algun tiempo que unas sanlas religiosas me dijeron : Señor Ilustri
--simo, ¿ qué haremos en este año ? El pasado hemos ayunado tres dias
cada semana , y otros lantos hemos tenido disciplina ; y pues será bien
hacer algo mas en este , tanto para dar gracias a Dios de los bene
ficios que nos ha dispensado en elpasado , como para ir siempre ade
lantando en el camino del Señor , sírvase V . S . l. decirnos lo que
deberémos hacer, i
« Decís bien , las respondi, que es menester adelantar siempre al..
go; pero nuestro adelantamiento no consiste , como vosotras pensais,
Ephes. ui, 17 et 19 ., ,
= 213 –
en la multiplicacion de los ejercicios piadosos, sino en la perfeccion
con que los biciéremos , confiando mas en nuestro Dios, y desconfian
do cada vez mas de nosotrosmismos. El año pasado habeis ayunado
tres dias cada semana, y otros tantoshabeis tenido disciplina. Si vues
tro ánimo es doblar en este los mismos ejercicios , se completará la a
semana ; y a este paso ¿qué haréis en el año que viene para ade
lantar algo ? Será necesario que fabriqueis unas semanas de á nue
ve dias, ó que ayuneis y os disciplineis dos veces al dia . Gran des
varío es el de aquellos que divierten su imaginacion con los deseos
de ir á padecer martirio entre infieles, y no se aplican á hacer bien
lo que pueden en el estado y condicion en que se hallan ; pero no es
menor engaño el de los que quieren comer mas de lo que puede
llevar su estómago. No tenemos suficiente calor espiritual para di
gerir bien lo que hemos profesado y abrazado para lograr nuestra
perfeccion ; y sin embargo , no queremos desechar estas congojas de
espíritu , con que nos afanamos por querer hacer mas y mas.»
CAPÍTULO XV .
De la disposición conveniente para entrar en religion . .
Referíase al Santo en una ocasion que cierto jóven muy disoluto
y escandaloso habia resuelto encerrarse en un claustro.ElSanto res
pondió : « En verdad que no lleva ese camino, sino el del hospital.»
Añadieron que así lo declaraba el mismo francamente ; pues decia
que en habiendo acabado con todo cuanto tenia , por mal que le sa
liese , su último recurso seria un convento . Que este nunca le podia
faltar ; y entre tanto queria darse una buena vida , gozando de todos
los placeres del mundo , no negando a sus sentidos , como lo hacia
Salomon , los que pudiese disfrutar , para no echarlos menos, ni sen
tir el carecer de ellos, cuando le faltasen los medios.
«Mal modelo toma , dijo el Santo ; pues Salomon nos dejó en in
certidumbre de su salvación. Bien podrá ser que no le falte ese re
curso del claustro; pero sin duda ninguna el camino que lleva es
derechamente el del hospital.»
Así se verifico ; pues aquelmiserable , despues de consumidos to
dos sus bienes , se arrojó como despechado á un claustro : este le vo
mito de sí poco despues , como el mar a los cadáveres ; y acosado de
sus acreedores , se vió encerrado en una cárcel, en donde no le fal
taron el pan del dolor y el agua de la angustia . * Low . ..
Como se hablase un dia en presencia del Santo de la calamidad
- 214 -
de aquel miserable , dijo : « Mucho dudaba yo que él tomase el ca
mino del claustro , pues hacia muchas caricias almundo para darle
despues una coz tan terrible . Por lo comun no se muestra cariño á
un amigo con quien hay resolucion de romper , como no sea por trai
cion; y si el espíritu de gracia era en efecto el que le llamaba alclaus
tro ,no le ultrajaba poco en vivir una vida tan asquerosa , y tan di
versa de la que pensaba abrazar. No es regular ser grosero y atre
vido con aquel cuyo favor y ayuda se solicita ; y así, como no era
el espíritu de Dios el que le guiaba al desierto , le ha sucedido lo
que á Adan , que por rebelde fue ex pelido del paraíso . ' .
« Aun si la pena pudiese hacerle cuerdo , encontraria en la prision
lamisma gracia que hubiera encontrado en el claustro ; esto es , aquel
consuelo que hallaba san Pedro Celestino en la que padecia por el
rigor de su sucesor , el papa Bonifacio VIII . Pedro ( se decia él á sí
mismo), tú tienes ahora lo que con tantas ansias deseabas, y lo mis
mo por que tanto suspirabas, cuando gemiasbajo del peso de los ne
gocios inseparables de la tiara. Aquí tienes la tan deseada soledad,
el silencio , el retiro , la celda , el claustro y la oscuridad ; bendice á
Dios á toda hora en esta estrecha pero venturosa prision , pues te
ha dado lo que deseabas en tu alma, aunque de la manera que no
imaginaste ; bien que mas segura y mas acepta á sus divinos ojos
que la que tú proyectabas : Dios quiere ser servido á su modo , no
al tuyo : y ¿ qué apeteces tú en el cielo , ni en la tierra , sino su
sanlísima voluntad ? ¡Oh feliz cruz , tanto tiempo há deseada , y ya
al presente poseida ! Yo te abrazo de todo mi corazon ; recibe tú al
discípulo de aquel divino Maestro que en tí obró mi salvacion en me
dio de la lierra. ) .
En fin , aquelmiserable pródigo salió de su prision ; y viéndose
hecho el oprobio de todos, su mismo dolor , la pobreza, y sus pasa
das disoluciones , le trajeron una enfermedad tan penosa como igno
miniosa , que dando con él en un hospital, se vió deshacerse á pe
dazos , comido de piojos, y consumido de inmundicia y de miseria .
Cuando alguna vez se hablaba al Santo de algunos jóvenes que
antes de entrar religiosos se daban á rienda suelta á las vanidades y
contentamientos del mundo , de quien , segun ellos decian , trataban
de despedirse para siempre , tenia por muy sospechosas semejantes
vocaciones : y de hecho , rara vez se vió que perseverasen hasta la
profesion , porque tales gentes merecen perder la gracia de que abu
san tan indignamente. Si se le decia que esto era retroceder un po
co para saltar mejor , respondia : « Bien ; pero podrán retroceder tan
- 216 -
to , que teniendo mucho que correr a la vuelta , lleguen sin aliento
al lance de saltar. »
Pero al contrario , cuando veia que se preparaban con seriedad
y con anticipacion á renunciar almundo por medio de la peniten
cia , de la oracion , del ayuno, de frecuencia de Sacramentos , y
otros ejercicios piadosos , « eslos van muy bien , decia : estos no ha
cen de una cosa tan séria materia de juego ; y si juegan es con bue
nas cartas, para envidar y ganar el resto : no harán lo que la mujer
de Lot que miró atrás; ni como los israelitas que echaron menos las
cebollas de Egipto . »
CAPÍTULO XVI. ,
Del santo Rosario .
Cierta persona que yo conozco , noticiosa de que el Santo siendo
jóven habia hecho voto de rezar todos los dias el Rosario , pensó en
hacer lo mismo; pero quiso tomar antes su dictámen. El Santo la
respondió : «Guardaos bien de tal cosa . »
Replicó el otro que ¿ cómo rehusaba en otros lo que él mismo ba.
bia hecho en su juventud ? « Esa palabra juventud es la que resuel
ve la duda , le respondió ; pues entonces lo hice sin reflexion ; pero
ahora que tengo mas años os digo que no hagais tal voto . Esto no
es decir que no le receis ; al contrario , os lo aconsejo .con cuanto en
carecimiento puedo , y os exhorto que no se os pase dia sin rezarle ,
pues es una devocion muy agradable á Dios y á la santísima Vír
gen ; pero os digo que esto sea bajo un propósito firme y bien me
ditado , antes que bajo la obligacion del volo ; para que cuando por
algun caso le dejeis de rezar , sea sin exponeros á ofender a Dios ;
porque no está la dificultad en el voto , sino en que una vez he
cho', es necesario cumplirle , y esto bajo pena de pecado , lo cual no
es negocio de poca monta . Lo que os puedo asegurar es, que mu
chas veces me ha causado el mio muchos embarazos; y que no po
cas me he visto a punto de pedir dispensacion de él , ó á lo menos
conmutacion en alguna otra obra buena equivalente , pero de me
nos sujecion. o
- 216 –

CAPÍTULO XVII.
De las fundaciones demonasterios , y eleccion de superiores.
En el espacio de trece años que sobrevivió elSanto al establecimien
lo de la Orden de la Visitacion de Nuestra Señora , no quiso admi
tir mas que doce fundaciones, y rehusó por tres veces otras tantas ;
porque siempre tenia en la boca aquella sentencia : Poco y bien .
Temia mucho encomendar la direccion de los monasterios á supe
riores que no fuesen á propósito para ello , como quien sabia que de
la cabeza se deriva el bien ó el mal á todo el cuerpo.
Aunque se veia instado por todas partes á nuevas fundaciones ,
nunca le faltaban salidas para negarse aun conmigo que tuve mu
cho que trabajar para conseguir una pequeña colonia para mi ca
pital de Belley. Decíame muchas veces: « No hacen mas que nacer
á la piedad ; y es menester dejarlas un poco que se afirmen en su
estado. Tengamos paciencia ; y harémos harto , si esto poco que hi
ciéremos es del agrado del amo principal. Mejor es que crezcan por
las raíces de las virtudes que por las ramas demonasterios. Porque
¿ por ventura serán mas perfectas , porque haya un número crecido.
de ellos ?
«Lo que yo veo es, que la mayor parte de las Ordenes religiosas.
se han resfriado por esta causa en el fervor de su observancia . Es
mas difícilde lo que parece el hallar buenas superioras. Quieren tra
tarlas como a los Apóstoles , esparciéndolas por todas las naciones .
Pero ¿ están acaso confirmadas en gracia como ellos? Muchas veces
queriendo edificar se demuele ; en lugar de aumentar la gloria de
Dios , se disminuye; y esparciendo , se disipa.» Esta era su salida :
« Multiplicasti gentem , et non magnificasti laetitiam : Habeis multipli
cado el pueblo ; pero no habeis aumentado la alegría '. . ,
« Yo bien sé que la mayor gloria de Dios , y el deseo de atraer
muchas almas á servirle y aumentar su gloria , debe ser el objeto de
esta multiplicacion ; pero no sé si siempre será este su verdadero mo
tivo ; pues el amor propio se encubre muchas veces debajo de este.
aparente pretexto . o
1 Isai. ix , 3. . .. wita
- 217 -

CAPÍTULO XVIII.
De la prudencia y de la sencillez .
« Yo no sé, decia el Santo , qué meha hecho esta pobre virtud de
la prudencia , pues me cuesta dificultad el amarla ; y si la amo, solo
es por necesidad , no obstante que veo ser la sal y la antorcha de la vi
da . La virtud de la sencillez me lleva todo el cariño ; de modo que
daria cien serpientes por una paloma.
. « Bien sé que es útil juntar una y otra virtud , como nos lo encar
ga el Evangelio 1 ; pero , sin embargo , me parece que conviene ha
cer lo que en la composicion de la triaca , que a una corta dósis de
serpiente , echan mucha de otras drogas saludables. Si la dosis de
paloma y de serpiente fuese igual, quizá la serpiente podria matar á
la paloma, y no la palomaá la serpiente ; como la pluma de la águi-.
la que roe las de las demás aves, y como la lima que come lo que
se frota con ella. Además de que hay cierta especie de prudencia
humana y carnal, a quien la Escritura llama muerte- ? , porque no
sirve sino para hacer mal, y por caminos torcidos.
«Medicen que en un siglo tan astuto como el nuestro es necesa
ria la prudencia , á lo menos para no dejarse engañar. No vitupero
esta máxima ; pero creo que es mas conforme al Evangelio esta otra ,
que nos enseña ser una gran sabiduría , segun Dios, eldejar quenos
devoren y nos quiten nuestros bienes, sabiendo quenos esperan otros
mejores y mas seguros 3. En una palabra , un buen cristiano siem ..
pre querrá mas ser yunque quemartillo ; robado que ladron ; muerto
quematador ; y mártir que tirano. Rabie enhorabuena elmundo, re
viente la prudencia del siglo , y desespérese la carne , que yo siem
pre estaré en quemas vale ser uno bueno y sencillo que astuto y ma- ,
Jicioso .)
{"1. Matth . X , 16 . — ' Rom . viii , 6 . — 3 II Cor. XI, 19 et 20 .
- 218

PARTE NONA .

CAPÍTULO I.
Qué es amar al prójimo en Dios. . ,
El amor sobrenatural de la caridad que el Espíritu Santo derra
ma en nuestros corazones nos hace amar a Dios , por ser quien es ,
con un amor de amistad . Con esta misma casta de amor nos hace
amar á nuestros prójimos, pero es con relacion á Dios ; esto es , los
amamos porque Dios quiere que los amemos de este modo , y por
que en hacerlo así glorificamos a Dios, por cuyo respecto amamos á
los prójimos.
Esto es lo que se llama amar al prójimo en Dios y por Dios: y en
tonces no buscamos nuestra conveniencia , sino la del prójimo ; y es.
to tambien con relacion a Dios, que es quien así lo quiere.
Este amor es muy raro ; porque casi todos buscan sus intereses, no
los de Jesucristo , ni los de su prójimo.l .
Los actos de caridad que ejercitamos con nuestros prójimos con la
mira hácia Dios son , dice 'nuestro Santo 2 , los mas perfectos, por
cuanto miran puramente á Dios ; pero los servicios que hiciéremos ,
y cualesquiera socorros que diéremos a los que amamos por inclina
cion , son de mucho menos mérito , por causa de la complacencia y
satisfaccion que recibimos en hacerlos; y porque de ordinario los ha
cemos mas por este motivo que por amor Wu de Dios.
WC DIO S.

Cuando amamos al prójimo en Dios y por Dios , parece que ama


mos poco al prójimo ; pero lejos de ser así , es cierto que entonces le
amamosmas , y muchomas perfectamente ; porque esta relacion á Dios
hace que nuestra amistad , que es puramente natural, venga á ser
sobrenatural, pasando de humana á divina , y de temporal á eterna.
Por esto decia nuestro Santo 3 « que las amistades naturales no
eran permanentes; porque fundándose en causas frágiles , almenor
contratiempo se resfrian y se mudan : lo que no sucede á las que se
fundan en Dios ; porque esta es una causa sólida y permanente . »
« Por lo mismo, dice en otra parte , que todos los demás vínculos
? Pbilip . II , 21 . - 2 Entret. VIII , pág. 86 . — * Ibid .
- 219 -
que unen los corazones son de vidrio y de barro ; pero el vínculo de
la santa caridad es de oro y de diamante '.»
Á este mismo propósito hace santa Catalina de Sena esta com
paracion 2 : « Si tomais , dice , un vaso , y llenándole al caño de una
fuente bebiéreis de él sin apartarle del caño, por mas que bebais, el
vaso no se vaciara ; pero si le apartais para beber , en habiendo bebi.
do lo que cabia , el vaso quedará vacío . Pues así son las amistades ;
cuando no se las aparta de su fuente ú orígen , entonces nunca se
secan .»
« Es menester , decia nuestro Santo 3 , ver al prójimo en el pecho
del Salvador. ¡ Ah ! el que mira á su prójimo fuera de aquel sagra
do , muy á riesgo está de no amarle pura , constante é igualmente ;
pero mirándole allí, ¿ quién no le amará , quién no le sufrirá , quién
no sobrellevará sus defectos , quién le tendrá por enfadoso y dema
la condicion ? Allí está , pues, nuestro prójimo dentro del pecho de
nuestro Salvador , allí está como muy amado , y tan amable que el
amante da la vida por él.
aCiertamente ( concluye nuestro Santo ) todo amor que no sea ès -
te , ó no es amor, ó no merece el nombre de amor , ó este es infini
tamente mas que amor. »

CAPÍTULO II.
De las demostraciones de amistad y de benevolencia .

Pregúntanme si las muestras y expresiones de amor y benevolencia


que hacemos á aquellos, contra quienes tenemos alguna aversion na
tural, no son otras tantas traiciones y fingimientos de un ánimo do
ble ; supuesto que mostramos en lo exterior todo lo contrario de lo
que tenemos en nuestro corazon .
La respuesta será fácil , si hacemos la debida distincion entre la
parte sensitiva y entre la parte racional del alma; porque si la aver
sion no está sino en la parte sensible , de ningun modo habrá trai
cion ni doblez en hacer á otro aquellas expresiones cariñosas propias
de la parte racional, que es la principal y la superior; antes al con
trario , semejantes expresiones son tanto mejores y mas excelentes ,
cuanto son mas forzadas y violentas : pues manifiestan mejor el do
minio que tiene la razon sobre nuestros sentidos . Esta es aquella san
la violencia que arrebata elcielo , y que agrada tanto a Dios; en cuya
1 Pbilot. part. III , cap. 19 . * Entret. VIII, p. 86. — * Ibid. XII , p. 143.
- 220 -
presencia el doblez y el fingimiento es tan abominable , que tiene ya
pronunciada su maldicion contra los que son de corazon doble 1.
Pero , me replicarán , si aquellos a quienes hacemos tales expre
siones cariñosas supiesen la oposicion que hay entre las dos partes
de nùestra alma, ¿ qué juicio harian de nosotros ? . .
No hay para qué embarazarse tanto en el juicio de los hombres co
mo en el de Dios. Si los hombres juzgan segun la carne, deben com
padecerse de nuestra miseria , y de la rebelion de la parte sensible
contra la parle racional de nuestra alma; pero si juzgan segun Dios,
no puede menos de ser su juicio favorable á nosotros ; supuesto que
seria conforme con el de Dios , que es Dios de verdad , y conoce
nuestros mas secretos pensamientos.
Una onza de este amor fuerte y racional vale mas que cien libras
del amor tierno y sensible ; el cual nos es comun con los animales, y
muchas veces engaña á nuestra razon , haciéndola que mire á nues
tro propio interés. Las obras que ejercitamos por Dios con mas re
pugnancia de la parte sensible de nuestra alma manifiestan la su
perabundancia de la gracia ; y son tanto mas perfeclas, cuanto es
mas perfecta la causa de donde proceden , que es la gracia de Dios.
Las cosas que hacemos por Dios , pero con gusto nuestro , deben
sernos sospechosas, ó á lo menos deben apercibirnos contra el ries
go de buscar en ellas nuestra propia conveniencia , particularmente
en las que hacemos por amor del prójimo; en las cuales hay muchos
enemigos ocultos , y muchos motivos que nos desvian del amor san
to de Dios; como son la simpatía , la complacencia , el interés del
honor propio , el de la utilidad , ó el gusto que nos puede resultar
de la buena obra . Todos estos motivos son otros tantos salteadores
que nos distraen , y nos quitan la mira que llevamos fija bácia Dios,
y nos privan del objeto primero , que era su amor, haciéndonos aca
bar por la carne lo que tal vez habíamos comenzado por el espíritu % .
La carne y sangre es como una Dálila que adormece á Sanson pa
ra cortarle el cabello 3 ; y sorprende á la razon mientras dormita . El
amar en Dios á una persona que nos agrada , no es malo , con tal
que en efecto la amemos mas por respecto a Dios que por lo que ella ,
nos gusta . Pero así como es difícil, por no decir imposible , el mirar
á un espejo sin verse uno á símismo, verse sin parar la considera :
cion , y considerarse sin complacerse ( complacencia que insensible
mente nos hace que olvidándonos del espejo , pensemos en nuestra :
propia imagen , y luego en nosotros mismos ); así tambien es difíci)
1 Eccli. 11 , 14 . - Galat. III, 3. — Judic. XVI, 19. Et in . .! ** * * **
221 -
no mirarse á sí mismo , y no contraer á sí el amor que tenemos, á
nuestro prójimo : en lugar de que para amarle con pureza , no se le
ha de amar sino en Dios y por Dios; esto es , porque Dios está en él,
ó para que lo esté.
CAPÍTULO III.
me Querer ser aborrecido , y aborrecer el ser amado.
Queria el Santo que todos amásemos el que nos aborreciesen por
Dios , conforme a las palabras del Evangelio que dicen : Vosotros se
réis dichosos y bienaventurados cuando los hombres os aborrecieren por
mi; cuando os maldijeren y persiguieren , y dijeren contra vosotros todo
género de mal, mintiendo. Alegraos en aquel dia , y saltad de gozo por
que vuestra recompensa es copiosa en el cielo 1.
Por esto decia frecuentemente nuestro Santo : « Bienaventurados
los que padecen persecucion por la justicia 2. No es mucho que el mundo
os aborrezca , decia Jesucristo á sus discípulos, habiéndome aborreci
do primero á mi 3. Mireino no es de este mundo, y tampoco vosotros
sois de este mundo , cuya amistad es enemiga de Dios 4 . Si vosotros
fuéseis de este mundo, el mundo amaria lo que era suyo 5 . De este mun.
do conviene querer ser aborrecido.» .
Tambien conviene aborrecer el ser amado , no siendo en Dios y
por Dios, por el gran riesgo que hay de que la amistad humana , por
mas honesta y castiza que sea en su origen , no degenere despues en
mal, principalmente cuando se contrae entre personasde distinto sexo .
Querer ser amado, no siendo en Dios y por Dios , es : Lo 1 .º una
especie de latrocinio , porque es defraudar á Dios alguna parte del
corazon de aquellos de quienes queremos ser amados, supuesto que
nadie tiene corazon tan grande como era menester para amar a Dios,
que es infinitamente mayor que nuestros corazones 6 . Lo 2 .º es ofen
der á un Dios tan celoso que no quiere tener rival ni compañero en
nuestro corazon . Es menester que este sea todo suyo , y que Dios
sea rey soberano de él ; porque si contra su voluntad queremos dar
parte á otro , entonces se retira enteramente. Lo 3 .º es una vanidad
muy necia pensar que tiene uno algun mérito , por el cual pueda
tener derecho al amor de otro.
- « ; Dichosos aquellos, decia nuestro Santo , que no tienen cosa por
qué ser amados! porque con eso están ciertos de que si los aman,
i Matth . v , 11 , 12 ; Luc. vi, 22 , 23. ~ : Matth . V , 10 . - Joann . XV, 18 .
- Jac. IV , 4 . Joann. XV, 19 . - * Ibid . m , 20 .
- 222
será con un amor puro y excelente , pues será todo en Dios y por
Dios 1. »
Amar á alguno al mismo tiempo y juntamente con Dios , pero sin
referir á Dios este amor , por mas que en esto no haya cosa contra la
ley de Dios , es, vo obstante , disminuir en otro tanto el amor que
debemos á Dios, que quiere ser amado con todo nuestro corazon . "
¡Oh Dios mio ! ó quitadnos del mundo , ó quitad el mundo de
nosotros ; arrancad nuestro corazon del mundo , ó arrancad el mun
do de nuestro corazon . Todo lo que no es Dios es nada , ó poco mas
que nada. ¿Qué otra cosa queremos nosotros en la tierra ni en el cie
lo , sino a Dios 2 ? .

CAPÍTULO IV.
De la carga delministerio pastoral.
Quejábameun dia a nuestro Santo de lasmuchas dificultades y em
barazos que yo encontraba en el ejercicio de mioficio pastoral ; y me
respondió que « al entrar en el servicio de Dios era menester prepa
rarse para la tentacion ; porque ninguno podia seguir a Jesucristo ,
ni ser del número de sus discípulos, sino llevando cada uno su cruz ,
ni podia llegar al cielo , sino por el caminodelas penas y sufrimientos .
« Acordaos que nuestro primer padre , aun en el estadode la ino
cencia , fue puesto en el paraíso terrenal para trabajar en él, y para
guardarle. Y pregunto : ¿ Pensais que despues de su pecado fue des
terrado de allí para estar ocioso ?Mirad cómo le condenó Dios á él y
á toda su posteridad á trabajar, y no como quiera , sino a trabajar
y cultivar una tierra ingrata . Mucha mas dificultad y trabajo cuesta
el romper y cultivar los espíritus que la tierra, por dura , pedregosa
y estéril que sea . . .
« El arte de las artes eś cultivar y guiar las almas. No hay para
· qué meterse en ello , sino resolviéndose antes á mil trabajos y tropie
zos. ¿ Será mucho que la obra del Hijo de Dios esté sujeta a ellos ,
habiendo estado puesto el mismoHijo de Dios por objeto de contra
diccion 6 ? ¿ Y qué ? Habiento trabajado y sufrido tanto Jesucristo para
ganar las almas, sus coadjutores y cooperarios, que no son mas que
discípulos suyos , a las querrán comprar mas baratas que su Maestro ?
: « Decia san Pablo al jóven obispo Timoleo: Insta oportuna é im
portunamente ; reprende, exhorta y ruega en toda paciencia y doctri
& Entret. VHI, pág. 86. - Ps. LXXII, 25. - Maub . Xvi, 24 . - * Lu
cae, 11 , 34 .
- 223 -
na '. Advertid que primero pone la paciencia que la doctrina ; por
que solo por la paciencia se logra el fin de atraer los espíritus du
ros . Por medio de esta virtud poseemos no solo nuestras almas, sino
tambien alcanzamos poseer las ajenas. El que es paciente sobrepuja
en esto al valiente , y todavía mas al violento . El mismo Apóstol en
seña al referido Timoteo á ser vigilante , laborioso y sobrio en todo ;
poniéndose san Pablo á sí mismo por ejemplo en los trabajos, en las
abstinencias, en la pobreza , en el frio , en la desnudez , en el ham
bre , en la sed y en los sufrimientos á derecha é izquierda , esto es,
por todas partes ?. »
Pero temiendo que tantas dificultades no abatiesen mi ánimo, me
le elevó inmediatamente con el ejemplo del Principe de los pasto
res , el cual para obrar nuestra salvacion , prefirió el oprobio de la
cruz al gozo y al contento 3. Añadió el ejemplo de los Apóstoles , y
el de los primeros pastores de la Iglesia ; y decia despues : «Menes
ter es tomar la herencia con lodas sus cargas: Donde hay amor no
hay trabajo 4 ; y si le hay, se ama en lugar de sentirse . <Qué no su :
frió Jacob por casarse con Raquel 5 ? Cuando una mujer pare, pare
en medio de los mayores dolores ; pero en pariendo , pierde aun la
memoria de ellos 6 . Por úllimo todos los sufrimientos pasajeros de
esta vida no son comparables á la gloria futura de que gozarémos
en el cielo 7, donde Dios enjugará nuestras lágrimas, y donde no ha
brá llanto , ni trabajo , ni dolor , porque ya todo esto se acabó %.

CAPÍTULO V .
De los espíritus cavilosos.
No gustaba el Santo de aquellos genios cavilosos que sobre la me
nor cosa faligan su imaginacion con mil discursos . « Estos, decia ,
se parecen al gusano de la seda , el cual se aprisiona y enreda en su
propio trabajo. La multitud y continuacion de discursos y reflexio
nes que hacen sobre sí, y sobre cada una de sus acciones , les qui
lan el tiempo que fuera mejor empleasen en obras que no en mirar
y remirar las que hacen ; pues muchas veces por demasiado mirar ,
si se hacen bien , se ejecutan mal.» '
Preguntaba uno al grande san Antonio : ¿ En qué podria conocer
se si se ora bien ? Respondió : En elmismo no conocerse; y por eso
i 11 Timoth . iv , 2 . — * Ibid . iv , 8 ; II Cor. x1, 27. – 3 Hebr. XII, 2 . – .
* S . Augus. - 5 Gen . XXIX , 30. - Joann . XVI, 21. - ? Roin . VIII , 18 . -
& Apoc. XXI, 4 .
- 224 -
ora bien aquel que está tan embebido en Dios que ni conoce que
ora . El caminante que fuese contando atentamente los pasos que
daba , no andaria mucho camino al cabo del dia .
· Decia nuestro Santo é que « el que en la oracion está muy atento
a agradar amorosamente al amante celestial, ni tiene corazon , ni
tiene lugar de acordarse de sí mismo, porque su espíritu anhela
continuamente hacia aquella parte á donde le lleva el amor . No
permite a su alma tornar a mirar sobre sí para ver lo que hace , o
examinar si está satisfecha. ¡Ah ! que nuestras satisfacciones y con
suelos no satisfacén , no , á los ojos de Dios ; a quien contentan y sa
tisfacen es solo á este miserable amor y apego que tenemos á nos
otros mismos, ó á nuestro interés fuera de Dios y de su contem
placion .
« Pero á esto me dirán : Pues qué, no hemos de poner cuidado
en lo que hacemos , especialmente cuando se trata de servir á Dios,
diciéndonos la Escritura que toda la tierra está desolada , porque no
hay quien piense en su corazon , y haga reflexion sobre sí mismo 2?
.« Para concordar lo uno con lo otro , es menester distinguir tiem
pos. No se dice que no sea conveniente reflexionar sobre sí mismo ,
y sobre sus acciones y conducta ; porque esto seria vivir mas como
bestia que como racional. Pero todas las cosas tienen su tiempo , di
ce el Sábio 3. Hay tiempo de obrar , y tiempo de reflexionar sobre lo
que se obra. Un pintor no á cada pincelada se detiene á considerar
su obra , sino que lo hace de rato en rato .
Los frecuentes exámenes de conciencia son muy buenos por la ma
ñana, almediodía , y á la noche. Todo cristiano deseoso y atento á su
salvacion debe tener cuidado de arreglar el reloj de su corazon ; y aun
durante el dia es bueno mirar de cuando en cuando en qué estado
está , ó qué hora señala . Pero si no tuviese otro ejercicio que el con
siderar y examinar lo que hace , no adelantaria mucho con esto la
gloria del Padre celestial ; y al fin se fatigaria en una ocupacion que
de ordinario solo termina á nuestro propio interés. La sal y el azú
car son dos cosas buenas ; pero es menester usar de una y otra con
moderacion .o
- . ! Entret.XII. - 9 Jer. XII , 11 ; Isai. Lvii, 1. – 3 Eccles. III, 1 , seq .
- 225 -
CAPÍTULO VI.
De los superiores.
Lamentábanse unos al Santo de que les habian puesto un superior
ignorante por sucesor de otro que los tralaba con dureza ; y como á
la queja añadiesen algunas palabras groseras y aun injuriosas , bien
que disimuladas, les dijo el Santo : « Nunca debe hablarse así de los
superiores , por miserables que sean : Dios quiere que se les obedez
ca , aun á los que son duros y enfadosos ; pues quien resiste á las po
testades, resiste al orden de Dios 1 .»
Tomando despues la defensa del actual superior, les dijo 2 : aSi
Balaan fue enseñado por boca de una burra 3, con mayor razon de
beis creer que Dios, que os ha dado este superior, hará que os gobier
ne segun su voluntad , bien que acaso no sea segun la vuestra . Yo
entiendo que este buen hombre es muy apacible : si no sabemucho,
no por eso se porta menos bien"; y por tanto su buen ejemplo suplirá
la falta de doctrina . Mas vale un superior que hace lo bueno que no
dice , que otro que diga lo bueno que conviene hacer, pero no lo
hace. »

PARTE DÉCIMA .

CAPÍTULO I.
De la mortificacion de las inclinaciones,naturales.
Elque mas mortifica sus inclinaciones naturales es el quemas atrae
hácia sí las inspiraciones sobrenaturales. Esta es una sentencia de oro
de nuestro Santo , y la oí algunas veces de su boca.
A la verdad , la mortificacion interior y exterior es un excelente
medio para atraer sobre nosotros los favores del cielo ; pero ha deser
practicándola en la caridad y por la caridad . Los que llevan la mor
tificacion de Jesucristo en sus cuerpos y en su corazones * son como
aquella hostia del profeta Elías , sobre la cualbajó fuego del cielo 5,
i i Petr . 11, 18 ; Rom . XIII , 2. - 2 Entret, XI, pág. 126 . – 3 Num . XXII,
28 , 30 . — * II Cor. IV , 10 . — 5 III Reg . xvIII , 38 .
16
- 226 -
ó como aquel lodo , de que se dice en el libro II de los Macabeos,
que se encendió con los rayos del sol '.
A la manera que no se envió el maná sobre los israelitas en el de
sierto , hasta tanto que hubieron consumido toda la harina que ha
bian sacado de Egipto , tampoco los favores del cielo nunca ó rara
vez se dan a los que todavía se gobiernan segun las inclinaciones de
la tierra.Miespíritu ,dice el Señor ,no permanecerá en elhombre, por
que es carne 2 .

CAPÍTULO II.
Del don de convertir á los herejes.
Tuvo nuestro Santo una particular gracia del cielo para conver
tir pecadores católicos , y para atraer á los herejes al gremio de la
santa Iglesia , fuera de la cual no se puede tener á Dios por padre.
Además de lo mucho que contribuyó para la conversion delChablajs
á la verdadera Iglesia , en que se contaron de cuarenta á cincuenta
mil herejes reconciliados , atrajo por sí solo de quince á diez y seis
mil de ellos. Esta gracia particular que tenia para reducirlos , dió
motivo á que dijese el gran cardenal Duperron , honor de la repú
blica de las letras , que si no se tratase mas que de confundir á los
herejes con razones , entendia haber hallado el secreto para lograr
lo ; pero que para convertirlos era menester enviarlos al Obispo de
Ginebra , que era quien tenia comision del cielo para ello . De este
mismo parecer estaba el cardenal de Berulle , el cual abiertamente
decia que la mano de Dios estaba con el bienaventurado Francisco 3.
CAPÍTULO III.
De las reformas.
· Muchas veces fue comisionado el Santo para reformar algunas co
munidades ; en lo cual se manejaba suavemente , caminando con piés
de plomo en la obra , conforme á la máxima tan de su aprecio , de
apresurarse con toda la posible moderacion. En todo gustaba que se
hiciese poco y bueno ; y así aunque conocia que la gracia no gusta
de dilaciones y lardanzas , queria él , no obstante , que no se proce
diese por los impulsos de un fervor indiscreto , que siempre toca en
extremos , sin lograr hacer lo que conviene , por querer hacerlo todo
de un golpe y demasiado bien . Repetia continuamente esta máxima:
· II Mach. 1, 22. — *Gen . VI, 3. Luc. 1, 66.
« Pedetentim , terreno a dedourora,la cual
« Pedetentim , esto es , piano , piano , poquito á poco ; » contentándose
con ganar el terreno á dedos , diciendo con el Sabio , que a la mar
cha de los justos es como la aurora , la cualnace , y va levantándose poco
á poco hasta perfeccionar el dia !.» « El verdadero progreso , decia , es
ir de menos á mas. Dios mismo, cuya omnipotencia no ha menester
tiempo para perfeccionar sus obras, aunque siempre llega podero
samente al fin que seha propuesto , lo hace , no obstante ,disponiendo
las cosas con tanta suavidad , que casi son imperceptibles 2. ))
No imitaba el Santo en estos negocios á aquellos que comenzando
las reformas por lo exterior , para abrirse , dicen , el paso á lo inte
rior , se detienen tanto en la corteza , que jamás llegan almeollo. Es.
tos tales son como los pintores y escultores , que no trabajan mas que
en la superficie ; sacando mas bien una aparente hermosura que en
gaña los sentidos , que no alguna cosa real y verdadera. . '
El Santo , al contrario , cuando habia de introducir la reforma en
algun claustro , fuese de hombres ó de mujeres, solo pedia dos co
sas : en aquellos el ejercicio de la oracion mental , y como compañe
ra inseparable de ella la leccion espiritual y la frecuencia de los sa
cramentos de Confesion y Comunion. « Con esto , decia , todo se hace
sin estrépito , sin violencia ni contradiccion , suave é insensible
mente .»
En las religiosas pedia otras dos cosas : una tocanle al cuerpo , y
otra al alma. La 1 .a la clausura , segun la ordena el concilio de Tren
to ; sin la cual no consideraba que pudiesen vivir , nicon reputacion ,
ni con seguridad de su honor. 2 . La oracion mental dos veces al dia ,
y media hora en cada vez . « Esto basta , decia , para reducir las re
ligiosas á su deber y á su verdadera observancia . » .
De austeridades y mortificaciones corporales no hablaba el Santo ;
solo recomendaba los ayunos de precepto de la Iglesia ; pero nada de
andar descalzas, nada de abstinencia de carne , de privacion del uso
del lienzo , nada de vigilias en la noche, nada, en fin , de otras mor
tificaciones , santas y buenas á la verdad , pero que solo pertenecen
á lo exterior.
Consultaronle un dia sobre la descalcez que se intentaba introdu
cir en una casa religiosa ; y respondió : « j Hel Déjense los piés calza .
dos : lo que importa es reformar las cabezas , no los piés.»
1 Proy. w , 18. - * Sap. vui, 1.

18 *
- 228 –
CAPÍTULO IV .
* Excita el Santo con sus lágrimas la compuncion de un pecador .
Confesándose un dia con el Santo cierto personaje , referia sus pe
cados con tanla serenidad , por no decir desvergüenza , y con tan poco
pesar y confusion exterior , como si contase una historia , ó como es
cuchándose á símismo , y complaciéndose en la relacion .
Conoció el Santo por este porte exterior la indisposicion interior
de aquella alma , pues de las tres circunstancias del Sacramento de
la Penitencia solo mostraba una , que era la confesion vocal , y esa
todavía imperfecta , por cuanto no la acompañaba el pudor y santa
vergüenza debida ; y así sin interrumpirle el Santo la narracion , se
puso á llorar y a despedir suspiros y sollozos.
Preguntóle el penitente lo que tenia , y si se sentia indispuesto .
« ¡Ay ! hermano mio , respondió el Santo ; yo me siento bueno a Dios
gracias; pero vos estais muy malo.» Replicóle el otro con mucha
frescura , que tambien él se sentia bueno . « Muy bien está , le res
pondió el Santo : continuad , pues , la confesion . » Hízolo con la mis
ma libertad , y sin la menor señal de sentimiento , no obstante que re
feria cosas terribles. Echó de nuevo el Santo á llorar amarga y co
piosamente ; y el otro le volvió a preguntar el motivo de su llanto .
a Ay ! le respondió entonces el Santo , lloro yo de que vos no lloreis.»
Llegó , como es de creer , el momento feliz de la visita de la gra
cia , y el que se mostró insensible al primer espolazo , no lo fue al se
gundo ; pues al toque de esta vara comenzó aquella peña durísima á
manar repentinamente aguas abundantes y saludables , exclamando :
¡Oh miserable de mí! que siendo tantos y tan enormes mis pecados ,
yo no tengo pesar de ellos , y solo arrancan tantas y tan sentidas lá
grimas alque está inocente ! Pudo tanto con él esta consideracion, que
estuvo para desfallecer, si el Santo no le hubiese consolado; y ép fin ,
enseñándole el acto de contricion , que él hizo con maravillosa com .
puncion , le puso en el estado de recibir la gracia del Sacramento ; y
desde entonces se entregó enteramente a Dios , habiendo llegado á
ser un perfecto modelo de penitencia .
Elmismo descubrió este suceso á un íntimo amigo suyo, que es
quien , ocultando el sujeto , le ha referido ; añadiendo una expresion
bastante graciosa del mismo penitente , el cual decia : Otros confe
sores hacen llorar á sus penitentes ; pero en mísucedió lo contrario ;
pues yo hice llorar al mio . Él es cierto que se desquitó en el cambio ;
- 229 -
pero quiera Dios que para bien de mialma esté yo tan cambiado , que
no pierda jamás la gracia que se me dió por su mano. Venid y ved
lasmaravillas que el poder de Dios hace sobre la tierra , y las que su
gracia obra sobre los corazones '.,
CAPÍTULO V .
Consuela maravillosamente á otro penitente.
Cierto sujeto , conocido del Santo , resolvió hacer con este una con
fesion general; venciendo para ello la extrema repugnancia que le
detenia . Logrólo en fin , y lo hizo refiriendo un dilatado catálogo de
los pecados de su juventud .Muy satisfecho el Santo de esta confesión,
por la buena disposicion que manifestaba el penitente , no se detuvo
en expresar a este su contento y alegría .
· Eso lo diréis , le respondió el penitente , para mi consuelo ; pero
¿ será posible que estimeis interiormente á lan gran pecador como yo?
El Santo le respondió : « Seria yo un verdadero fariseo , si despues
que habeis recibido la absolucion , os mirase como pecador ; pues á
mis ojos estais mas blanco que la nieve , y tan limpio como Naaman
al salir del Jordan 2. Fuera de esto , yo debo amaros ahora al doble
que anles ; porque por el amor y confianza que Dios os ha inspirado
hacia mí, os miro como un hijo que acabo de engendrar en Jesucristo ,
ó pormejor.decir , como un hijo dentro del cual acaba de formarse
Jesucrislo por medio de miministerio 3.
« En cuanto a la estimacion , esta se redobla á proporcion del amor
que os tengo; pues de vaso de ignominia os veo ya convertido en vaso
de honor y de santificacion , porunamudanza hecha por la mano po
derosa del Altísimo 4 . No porque san Pedro pecó , mudó Jesucrislo
la voluntad que tenia de ponerle por cabeza de toda su Iglesia ; y
esto fue porque miró mas á sus lágrimas que a su caida , mas á su
penitencia que á su pecado. Fuera de que seria yo tan insensible co
mo una piedra , si no entrase á la parte en el gozo y alegría con que
los Ángeles del Señor celebran en el cielo la conversion y purifica
cion de vuestro amado corazon 3 . Tened por cierto que las lágrimas
que he visto correr de vuestros ojos han causado en mialma losmis
mos efectos que el agua de los herreros en el fuego de sus fraguas,
que en lugar de apagarle sirve para avivarlemas. ¡Oh Dios mio ! ¿ Có.
! Ps. XLV , 9. — ' IV Reg. v , 14 . Galat. iv, 19. - " Ps. LXXVI, 11. -
! Luc. XV , 10 .
- 230 -
mo no he de amar á vuestro corazon , si vuestro corazon está amando
actualmente á Dios con todas sus fuerzas ? »
Salió aquel hombre del tribunaldela penitencia tan satisfecho , que
segun dijo despues a un amigo suyo , en nada tenia mayor compla
cencia que en confesarse ; habiendo llegado a ser importuno y molesto
á sus confesores con susmuy frecuentes confesiones: su continuo cla
mor era eldel real Profeta : Ampliùs lava me '. Lavadme, Señor , mas
y mas; y llamaba al Santo el Angel de la probática piscina 2 .

CAPÍTULO VI.
Caminar segun el espíritu de la fe.
Pregúntanme : ¿ Qué entendia nuestro Santo , cuando dijo , que
a es menester caminar delante de Dios, segun el espíritu de la fe ? »
Respondo : Que caminar de este modo es vivir y gobernarse , no
segun lasmáximas que nos sugiere la carne y la sangre , esto es , la
razon humana ; sino segun las luces que nos ha revelado el Padre ce
lestial; lo cual es buscar á Jesucristo como los Magos , siguiendo la
luz y resplandor de una estrella . Pero caminar en la fe viva no es ca
minar solo en la luz de la fe , sino tambien al calor de la santa cari
dad , que es el alma y la vida de la fe . De este modo se camina co
mo Abrahan en medio del calor del dia 3 , y esto es no solo creer sino
tambien obrar.
Por el contrario , los que no siguen otra guia que la luz de la pru
dencia de la carne y de la razon humana , se parecen a los que ca
minan de noche al vislumbre de unas luminarias que los conducen á
los precipicios. Por ejemplo : la luz de la prudencia dela carne dicta
que aborrezcamos a nuestros enemigos ; pero la luz de la fe nos en
seña á amarlos. Aquella grita : véngate de ellos ; esta por el contra
rio : perdónalos, como tú quieres que Dios te perdone. Aquella dice
que és menester amontonar riquezas; que los ricos son felices , y que
no es bien carecer de cosa alguna : esta por el contrario dice que no ,
sino que es bienaventurado el pueblo , cuyo Dios es el Señor 4 : que
bienaventurados son los pobres de espíritu 5. Vete , y vende cuanto
tienes , y dalo á los pobres 6 . Si teneis riquezas, no apegueis á ellas
vuestro corazon . A quien te quita la capa , dale tambien el vestido 7 .
El deseo de las riquezas es la raíz de todos los males 8.
Aquella dice que es afrenta insafrible el recibir una bofetada ; esta
1 Ps. L', 4. - Joann. v , 4. - 8Gen . xvII, 1 . — * Ps. CXLIII , 15 . —
* Matth . v , 3 . — 6 Ibid . XIX , 21 . - ' Ibid . v , 40 . — 8 I Timoth . VI, 10.
- 231 -
nos dice que presentemos la otra mejilla " ; y que nos honremos, y
nos regocijemos de sufrir afrentas por el nombre de Jesucristo. En
una palabra , no es tan contrario y opuesto el dia a la noche, ni la
luz á las tinieblas , como lo son las máximas de la fe á las de la prv .: -
dencia humana.

CAPÍTULO VII. .
De la Congregacion ú Orden de la Visitacion.
Hablando un dia cierto sujeto acerca de la Congregacion de la Vi
sitacion , decia al Santo : Pero ¿ qué quereis hacer de esta congrega
cion de mujeres y de doncellas ? ¿ De qué pueden servir a la Iglesia
de Dios ? ¿ No hay ya otras muchas congregaciones en donde pudie
ran incorporarse las que se presenten a entrar en esta ? ¿ No fuera
mejor fundar una de eclesiásticos , en cuya instruccion se emplearia
eltiempo con mas utilidad que en unas mujeres a quienes es menes
ter repetir cien veces una cosa para que lleguen á conservarla ? Fuera
de que este será un tesoro escondido , una luzdebajo del celemin ; y
en suma , esto no es mas que escribir en el agua , y sembrar sobre
arena .
Sonriéndose graciosamente nuestro Santo al oir esto , respondió
con una serenidad y dulzura inimitables :- « Á míno me toca trabajar
en empresas tan arduas como las que vos proponeis ; porque a los pla
teros toca trabajar en oro y en plata , y á los alfareros en barro . Creed
me, Dios es buen obrero , y con pobres instrumentos sabe sacarobras
excelentes ; y así escoge ordinariamente á los mas necios delmundo pa
ra confundir á los sábios ; y lo débilpara confundir álo fuerte ; y la na
da para destruir lo que parece algo 2 .
« Qué no hizo el Señor con una varita puesta en las manos de
Moisés , y con una quijada en las de Sanson ? ¿ Por mano de quién
venció á Holofernes , sino por la mano de una mujer ? Cuando crió
el mundo, ¿ de dónde tomó la materia para tan admirable obra, sino
de la misma nada ? En dónde se halló el fuego sagrado a la vuelta
de la cautividad , sino en un pozo de lodo 3 ? Creed , pues, como yo
creo , que de una pequeña centella pueden levantarse grandes in
cendios 4 .
· « Este sexo frágil merece nuestra compasion ; y consiguientemente
es menester que cuidemos de él mas que del mas robusto . La carga
de almas, dice san Bernardo, no tanto se compone de las fuertes como
· Matth . v, 39. — * I Cor. 1, 27 , 28 . - 3 11Mach. 1, 19 et22. — * Jac. III, 5 .
- 232 –
de las flacas. Nuestro Salvador no solo no les ha negado su asisten
cia , sino que al contrario , ordinariamente se dejaba seguir de mu
chas, y ellas no le abandonaron en la cruz, como le abandonaron sus
discípulos , excepto solo el discípulo amado : ni la Iglesia las tiene
en tan poco aprecio , pues las llama devoto sexo .
« Además de esto , z en cuanto apreciais el buen ejemplo que pue
den esparcir por donde quiera que Dios las llame? Os parece nada
ser buen olor en Jesucristo , y olor de vida para la vida ? De las dos
cualidades que se apetecen en los pastores , que son la palabra y el
ejemplo , ¿ cuál de ellas pensais ser la mas apreciable ? Por lo que a
mí toca , mas estimo una onza de este que cien libras deaquella . Si
falta la buena vida , la ciencia se convierte en escándalo : esta viene
á ser una campana que suena , pero que nunca va á los oficios; y de
aquínace luego el tan sabido baldon : Médico , cúrate á ti mismo '.
« Es cierto que hay en la Iglesia muchas Congregaciones en que
pudieran alistarse algunas de las que se alistan en esta ; pero tam
bien lo es , que en esta entran muchas que no pudieran entrar en
aquellas, porque su edad , ó sus achaques y poca robustez las impo
sibilitan resistir las austeridades corporales de otras Órdenes ; y si
en esta se reciben tambien las fuertes y robustas, es para que ayu
den y sirvan á las débiles y achacosas, para quienes principalmente
se ha instituido esta Congregacion , y con esto se practique aquella
sentencia del Apóstol: Llevad los unos las cargas de los otros , y así
cumpliréis la ley de Jesucristo 2.
« En cuanto a la exhortacion que me haceis sobre establecer al
guna Congregacion de eclesiásticos ,a no la veis ya dispuesta por ese
grande y fiel siervo de Dios, Mr. de Berulle , que tiene mucho mas
talento para esto y mucho mas lugar que yo , que llevo sobre míla
pesada carga de una diócesis que viene a ser como el centro y elba
luarte de los errores que tanto perturban la Iglesia ? En suma, de
jemos las grandes empresas á los grandes obreros ; y Dios hará lo
que sea su santísima voluntad de este pequeño plantel , que es á lo
que ha podido alcanzar mi trabajo. )

CAPÍTULO VIII.
Del desprecio de la honra.
No gustaba el Santo de que en lugar de emplear la reputacion y
crédito en defensa del jardin de las virtudes , se la hiciese servir de
· Luc. IV, 23 . — * Galat. vi, 2..
- 233
puerta franca para los animales inmundos de los vicios : lo cual se
ria tanto como franquear una viña á las cabras , y una despensa bien
provista a una manada de perros hambrientos. Queria que se pro
curase conservar el buen nombre y fama entre las gentes ; pero solo
para servir con ella á Dios , y no para honrarse á sí mismo; para evi
tar el escándalo , y no para aumentar la propia gloria .
Comparaba la reputacion al tabaco , que tomado con moderacion
puede ser conveniente ; pero usado con exceso ofende v turba el ce .
lebro . Conforme á esto , practicaba él mismo lo que en este punto
enseñaba, segun lo muestra el pasaje siguiente :
· Algunos espíritus interesados interpretaron á mala parle un con
sejo que dió el Santo en París á algunas personas de virtud no co
mun ; y de aquí tomaron ocasion para desacreditarle . Con este mo
tivo me escribió estas palabras : «Me avisan de París , que se me
« corta muy bien la barba ; pero confio en Dios que me volverá á
a crecer aun mas espesa que antes, si conviniere á su servicio. Cier
« tamente no estimo mi reputacion , sino en cuanto pueda convenir
ká esto ; pues como Dios sea servido, importa poco que sea porme
« dio de una buena ó mala fama, por el esplendor ó por el descré
« dito de nuestra reputacion . )
« Dios mio , me decia un dia , ¿ qué viene a ser la reputacion , ese
ídolo á quien tantas y tanlos se sacrifican ? En suma, no es mas que
un sueño , una sombra , una opinion , un humo, una alabanza , cuya
memoria muere con el sonido ; una estimacion , ordinariamente tan
falsa , quemuchos se admiran ellos mismos , tanto de oirse alabar de
virtudes , cuyos vicios opuestos saben tener , como de verse vitupe
rar de otros defectos que realmente no tienen .
« Por cierto que los que se quejan de maledicencias ó murmura
ciones son bien delicados; pues no pueden llevar una cruz tan lige
ra , que consistiendo en palabras , loda es aire , y el aire se las lleva .
Considerando esto , confieso que me disgusta el oir a algunos , que
para dar a entender que les han dicho alguna injuria , dicen ,meha
picado, pues hay mucha diferencia entre el zumbido de una abeja y
su picadura . Muy delicadas deben tener estos tales las orejas y el
pellejo ; pues con aquellas no pueden sufrir el ruido de una mosca ,
y en este les hiere solamente un silbido.
« Sin duda que están muy poseidos de la prudencia de la carne los
que abusando del proverbio · : Mas vale el buen nombre que muchas
riquezas, prefieren la vana reputacion de los hombres á las sólidas
: Melius est nomen bonum , quàm divitiaemultae. Prov. XII , 1 . .
234 -
riquezas del cielo . ¡Oh ! ¡ y cuán léjos está de esto el espíritu de nues
tra fe ! ¿ Hubo acaso reputacion mas desacreditada ni mas ultrajada
que la de Jesucristo ? ¿ De qué especie de injuria no se vió cargado ?
Y sin embargo, el Padre eterno le ha dado un nombre que es sobre
todo nombre , y le ha exaltado á proporcion de lo que fue abatido .
Y ¿ qué hicieron los Apóstoles ? No salian gozosos de los concilios ,
despues de haber recibido en ellos muchas afrentas por el nombre de
Jesús 2 ?
. « Es así , me dirán ; pero el sufrir por tan digna causa es gloria .
Ya lo entiendo . Eso es decir , que nosotros queremos persecuciones
ilustres y sonadas, para que nuestra luz resalte mas entre las tinie
blas, y nuestra vanidad brille á la par' con nuestros sufrimientos.
Nosotros , en fin , queremos ser crucificados; pero queremos serlo
gloriosamente . ¿ Osparece que cuando los Mártires sufrian tan crue
les suplicios eran alabados de los que se hallaban presentes? Al con
trario ; i no los maldecian y llenaban de exeeraciones ? ¡ He! Diga
mos que hay pocos que quieran sacrificar su reputacion , para ex
tender con este sacrificio la gloria de Aquel, que lleno de ignominia
dió su vida en una cruz para merecernos una gloria que nunca ten
drá fin ,

. . CAPÍTULO IX .
De la pureza del amor divino .
Todas las acciones, intenciones y anhelos de este santo Prelado
tenian por único fin la pureza del amor divino; de aquel amor que
es el complemento de toda la perfeccion del cristiano , tanto en esta
vida como en la otra ; y por tanto , cualquiera que presuma encon
trar en otra parte su perfeccion , se engaña .
· Héaqui dos pasajes que prueban la pureza del amor de puestro
Santo. « ; Quiera Dios, decia en una de sus cartas , quiera Dios por
su inmensa bondad que su amor sea todo nuestro amor ! Pero ſay !
¿Cuándo llegará el caso de que su amor nos consuma ? y ¿ cuándo
consumirá nuestra vida , para que , muriendo enteramente á nosotros
mismos , vivamos enteramente para él ? ¡ Oh ! y dése a él solo y para
siempre jamás la honra, gloria y bendicion.»
El segundo pasaje es este , que sabemos por una persona con quien
en un rebato de su espíritu se explicaba de esta manera : « Cierta
mente que si reconociese en mi alma un solo hilo de aficion que no
' ! Philip . 1 , 9. — ° Act. v , 41. .
- 235 -
fuese de Dios, en Dios , ó para Dios, al punto lo echaria de mí; que
riendo mas no ser que no ser enteramente de Dios , sin la menor ex
cepcion. Si supiese y conociese en mí algo, por poco que fuese , que
no estaviera sellado con el sello de Jesucristo , almomento me des
haria de ello , arrojándolo de mídel modo que la Escritura nos en
seña que conviene sacarse el ojo , y cortar la mano ó el pié que nos
escandalizan . »
Todo lo que no era Dios, de Dios, en Dios , y para Dios, no solo
era nada en la estimacion del Santo , sino que le causaba horror ;
observando siempre y en todas cosas aquella sentencia de nuestro
Maestro : El que no está conmigo , es contra mi . De aquí procedia
aquella gran máxima que no se le caia de la boca : « Que para au
« mentar el amor de Dios , era menester acrecentar los deseos de él ;
« y para acrecentar estos deseos, era menester disminuir los demás
« deseos. »
Véase lo que sobre este asunto enseña el Santo en su Tratado del
amor de Dios , lib . XII , cap. 11 y m .
CAPÍTULO X .
De la humildad .
Deseaba el Santo que la humildad , tanto la de entendimiento co
mo la de voluntad, estuviese animada de la caridad ; porque decia
« que lo demás era practicar las virtudes á lo gentil. »
Queria que se amase el abatimiento para agradar a Dios por me
dio de humillaciones ; pero que esto fuese en cosas dondemenos par
te tuviese nuestra eleccion y voluntad ; porque decia , « que las cru
ces que nosotros nos labramos siempre salen mas pulidas y ligeras
que las que otros nos labran , » y así apreciabamas una opza de su
frimiento quemuchas libras de accion , aunque buena , como proce
diese de nuestra voluntad . .
El soportar los oprobios, los abalimientos y menosprecios era en
su estimacion la verdadera piedra de toque de la humildad ; porque
en esto nos conformamos mas con Jesucristo , modelo de toda virtud
sólida , que se anonado y se humilló á sí mismo, haciéndose obediente
hasta la muerte, y muerte ignominiosa de cruz 2 .
Despues de esta virtud colocaba el buscar voluntariamente y con
diligencia las humillaciones y abatimientos , si ellos no nos venian á
buscar á nosotros ; pero queria en esto mucho tiento y discrecion ;
1 Luc. XI, 23 . — 9 Pbilip . 11, 7 et 8 . .
- 236 -
porque suele introducirse en esta diligencia el amor propio tan su
tilmente , que no es fácil percibirle.
Miraba como un alto grado dehumildad el gustar de las humilla
ciones y menosprecios , y complacerse en ellos como si fuese en las
mayores honras; y por el contrario disgustarse en estas , tanto como
los espíritus vanos suelen complacerse en ellas, y sentir las afrentas
y menosprecios . Traia para esto varios ejemplos : el deMoisés , que
estimó en mas el oprobio de Israel que todas las riquezas y gloria
que disfrutaba en la corte y palacio de Faraon ' ; el de Ester, que
abominaba la pompa de los adornos con que la era forzoso ataviarse
para presentarse delante de su esposo elrey Asuero 2; elde los Após
toles , que se gloriaban y regocijaban en los oprobios que sufrian por
el nombre de Jesús 3 ; y el de David , que danzó delante del arca ,
preciándose de ser despreciable á los ojos de su mujer Michol, hija
del rey Saul * . ;
Deseaba tambien que la humildad anduviese acompañada de la
obediencia , conforme a lo que dice san Pablo , que Jesucristo se hu
milló y se hizo obediente 5. « Sabed , decia , que la medida de la hu
mildad debe ser la obediencia . Si vuestra obediencia fuere pronta ,
franca , gustosa , sin murmuracion , sin rodeos ni réplicas, entonces
seréis verdaderamente humildes. Sin humildad es muy difícil ser
verdaderamente obedientes, porque la obediencia pide sumision ; y
el verdadero humilde se mira y tiene por inferior y sujeto a toda
criatura por amor de Jesucristo , teniendo a todos por superiores su
yos , y á sí mismo por el oprobio de los hombres, el desecho y esco
ria delmundo.6 . »
1 Encargaba mucho que se empapasen todas las acciones en el es
píritu de la humildad , y que se ocultasen cuanto fuese posible de los
ojos de los hombres las buenas obras, deseando que solo Dios las vie
se. Pero no por esto queria que absolutamente se dejasen de hacer
buenas obras, por temor de que las hubiesen de ver precisamente
otros; pues amaba la humildad cuando era de calidad noble , ilustre
y valiente ; pero no la cobarde y tímida.Mucho menos queria que se
hiciese alguna cosa buena por un fin tan vano como el de las ala
banzas ; pero tampoco queria que se dejase de hacer por temor de
ser estimado y aplaudido; porque decia , « que era propiedad de ca
bezas débiles el coger jaquecas por el olor de las rosas. »
Recomendaba sobre todo que jamás hablase uno de sí mismo para
i ! Hebr. x1 , 28 et 26 . – ? Esth . XIV, 16 . - . Act. v , 41. — * II Reg . Vt,
14 , 22 . — Philip. 11, 7 . - I Cor. iv, 13.
. - 237 -
bien ni para mal, no siendo por pura necesidad ; y aun entonces con
mucha parsimonia : porque era de dictámen , que tanto el alabarse
como el vituperarse procedian de una misma raíz , y esta era la va.
nidad .
De la jactancia no hay que decir ; pues es tan ridícula , que aun
los mas toscos hacen irrision de ella . En cuanto a hablar con des
precio de sí mismo, si esto no sale del fondo del corazon , y de un
firme concepto de la realidad de la propia miseria , decia « que esto
era la flor y quintà esencia de la vanidad mas fina ; porque rara vez
sucede que el que así habla de sí mismo lo crea en su interior, ni
desee efectivamente que lo crean aquellos a quienes lo dice; antes es
muy comun que con tales palabras lo que busca es , que le tengan
por humilde; pareciéndose de este modo a los remeros, los cuales
vuelven la espalda hácia el paraje á donde bogan y á donde echan
toda la pujanza de sus brazos. »
CAPÍTULO XI.
Del cuidado de los Obispos en lo tocante á sus rentas.
Acusábame yo mismo al Santo del poco cuidado y atencion que
me llevaban las rentas de mi obispado , cuyo manejo tenia entera
mente confiado á mis mayordomos ; por lo cual recelaba que este
descuido se me imputase á pecado, porque siendo estos unos bienes
de que habria de dar cuenta á Dios , ninguna atencion ni diligencia
ponia hacia ellos.
« Pues por lo que a mítoca ,me respondió, os puedoasegurar que
jamás he pedido cuenta de los mios á mimayordomo; pues tengo
mucha razon de fiar de él,mas que de mi propio ; porque además de
tener conocida su fidelidad, él entiende mejor que yo de economía ,
y si yo me quisiese entremeter en ella , todo lo echaria á perder.
· Pero estos bienes , le repliqué, no son como los patrimoniales, de
los cuales puede uno hacer lo que quisiere , dejarlos perder, darlos,
cortar y rajar sobre ellos á su gusto. Mas ;dejar perder estos !... A
la verdad , si me fuese preciso pleitear, me daria esto mucha pesa
dumbre , se entiende, si fuese por causa de mis rentas temporales ;
pues siendo por cosas espirituales de mi dignidad , que tocan pura
mente al servicio de Dios, no cederia un punto , ni omitiria diligen
cia en esta parte.
Sonrióse el Santo con mucha gracia , y me dijo : « Con qué zen
vuestro concepto los bienes patrimoniales son menos bienes de Dios
- 238 -
que los de vuestra dignidad ? ¿Oshabeis olvidado del salmo Domini
est terra ? ¿ Pensais que sea lícito disipar el patrimonio, y que no se
ha de dar cuenta de él á Dios?
« Cierto quemehaceis acordar deun gran señor que, aunquemuy
rico , estaba tan pegado á sus bienes , que todos le motejaban de ava :
riento , pasando esto á ser vituperio , por causa de que no lenia bijos
ni apariencia de tenerlos . Tenia un hermano que era arzobispo, y
de humor muy diferente del suyo ; pues excediéndose en el gasto y
en la prodigalidad , se hallaba bastante empeñado, y tanto , que á
veces no tenia con qué poner la olla . Cierto caballero , que conocia
el diverso genio de ambos hermanos, representaba un dia al seglar
que su hermano el arzobispo traia un tren de principe , y todo lo
echaba por las ventanas. Así lo creo , respondió el otro ; pero para
eso sus rentas y beneficios no son suyas , mas que por su vida . Re
plicóle prontamente el caballero : Y vos , ¿ por cuántas vidas teneis
las de vuestros marquesados y condados ?
« No debia de ser de vuestro parecer este buen señor, cuando juz
gaba que los bienes de la Iglesia se pueden disipar , y que los de
patrimonio se deben conservar como cosa sagrada . Esmenester que
seamos prudentes y cuerdos,mirando y tratando unos y otros bienes
como que son de Dios , que nos ha hecho dispensadores , y no disi
padores de ellos. Lo que importa es serle fiel en los unos y en los
otros. )
· Dejemos ya , le dije , el patrimonio , y hablemos del de la Iglesia ,
que es el que mas me incomoda . ¿ Pleitearíais vos si os disputasen
la posesion de las rentas de vuestro obispado ? « No lo dudeis, me
respondió ; y que venderia la patena para defender el cáliz »
¿ Pero qué ? ¿ Lo solicitaríais vos mismo ? « Si por cierto , me res.
pondió , si fuese absolutamente preciso ; pero no siéndolo , así como
cobro la renta por procurador, podria tambien pleitear pormedio de
un solicilador é agente : yo por miparte , tanto de palabra como por
escrito , no dejaria piedra pormover, y emplearia todos los medios
posibles para defender los bienes demi báculo pastoral. » Y en tal
ta que , ¿ cómo quedaba nuestra máxima evangélica : A
caso ,nelequirepliqué
quien te quita la túnica , dale tambien la capa " ?
r « į No veis,
dapatrimonio me respondió , que habla de nuestra capa ? Pero el
de la dignidad , esto es , el fondo de ella , que es del que
yo hablo , ¿ es vuestro ó es de la Iglesia ? Es cierto que por lo que
toca a la renta , no me afanaria mucho ; porque esta es como la bar.
Matth . v , 40 .
- 239 -
ba , que cuanto mas la raen , mas espesa brota ; ó como la fuente ,
que cuanta mas agua sacan de ella , mas se aclara. Pero cuando se
echan piedras en el pozo, como hicieron los de Palestina en los po
zos de Abrahan , llenándolos de tierra para cegarlos " , entonces es
forzoso defenderse : quiero decir, que cuando se acomete al fondo, y
cuando se minan los cimientos de la casa , entonces es cuando pro
metemos conservarla y defenderla. ))
Por último,medijo una notable sentencia de san Bernardo,de que
en adelante me he acordado siempre . « Los buenos obispos, dice ,
gobiernan sus temporalidades por mayordomos, y lo espiritual por
sí mismos : al contrario , los malos gobiernan por sí mismos sus ren
tas , y hacen que sus arrendadores y administradores les dén unas
cuentas muy exactas; pero encomiendan lo espiritual á sus proviso -,
res y vicarios , visitadores y arcedianos , sin celarmucho sobre ellos ,
para saber cómo desempeñan sus encargos 2. .
Á la verdad , si los Obispos tienen á sus órdenes curas que les des
cargan de una parte del cuidado espiritual de su rebaño , como lla
mados á esto ; ¿ con cuánta mayor razon pueden descargar sobre fie
les administradores el gobierno de lo temporal, para emplearse ellos
con mas libertad en la oracion , en el estudio , en la administracion
del pan de la palabra de Dios y de los Sacramentos , y en otras fun
ciones episcopales? ¿ Por qué no podrán decir lo que el otro Rey de
cia á Abrahan : Damelas almas, y lleva para ti todo lo demás 3 ? Cier
tamente mas es el alma que la comida, y mas el cuerpo que el vestido *. »
CAPÍTULO XII.
Del afan y priesa en la devocion . '
Era el Santo eneinigo irreconciliable del afan ó priesa ; y la lla
maba ordinariamente la peste de la devocion , porque esta es un fer
vor dulce y tranquilo , y la otra es un hervor inquieto y turbulento ,
que destruye en lugar de edificar. Deleslaba particularmente la con
dicion de aquellos que á un mismo tiempo emprenden muchas co
sas : « lo cual, decia , viene a ser querer enhebrar muchas agujas á
un tiempo ; y el que á un tiempo emprende dos cosas, con ninguna
sale . »
De esto resultaba que cuando hacia algo , ó tralaba algun nego
cio , ponia en él toda su atencion , como si no tuviera otro de que
4 Gen. XXVI , 18 . — De Consid . lib. iv , 6 . — Gen . XIV , 21 . — Mattili,
vi, 25 .
- 240
cuidar, y fuese lo último que hubiese de hacer en este mundo; y así
cuando algunas veces se veia , y se extrañaba que gastase horas en
teras con pobres gentes que le detenian con asuntos muy frívolos,
respondia : « A ellos les parecen grandes , y quieren que se les dé
algun consuelo en ellos , como si con efecto lo fuesen . Bien sabe Dios
que yo no necesito de mayores ocupaciones ; y como estas toquen á
su servicio , todas me son indiferentes. Mientras estoy en estas cosas
pequeñas no estoy obligado á hacer otrasmayores. ¿ Y qué ? ¿ no es
obra bastante grande el hacer la voluntad de Dios ?
- « En efeclo , el modo de hacer que sean muy grandes nuestrasme
nores acciones es ejecutarlas con un gran deseo de agradar a Dios :
el cual acepta nuestros servicios , no por lo grande de ellos , ni por
la excelencia de las obras, sino por el amor con que las ejecutamos ;
ni aprecia nuestro amor sino por la pureza de él ; ni esta pureza si
no por la union y conformidad de nuestra intencion con su voluntad .
CAPÍTULO XIII.
Del gusto sensible de la presencia de Dios .
Suele preguntarse , ¿ qué será bueno hacer cuando Dios nos priva
de sus consuelos y de la dulzura de su presencia ?
Entonces es cuando es menester mostrar si seguimos á Jesucristo
por el interés del pan , como la multitud que le seguia al desierto ;
ó si tenemos un corazon tan generoso que digamos como los Após
toles : Vamos tambien nosotros á morir con él . ¡ Oh , y cuántos aman
al Salvador en las delicias del Tabor, y le abandonan cuando se trata
de seguirle hasta el Calvario ; á semejanza de las golondrinas , que
huyen de las regiones frias de la adversidad, por ir a las templadas
de la prosperidad !
¿ Sabeis lo que conviene hacer cuando Dios nos quita este gusto
sensible , esta suavidad y este consuelo ? Debemos darle gracias de
ello, como de un gran favor ; así como las da un soldado valiente á
su capitan , cuando le emplea en lances arriesgados y difíciles ; por
que con esto le muestra lo que aprecia su valor, su celo y su fide
lidad .
Muy bien lo entendia el espíritu maligno cuando dijo a Dios :
¿ Pensais que Job os sirve de balde? Es que le tiene cuenta el serviros :
probadle un poco , y veréis su fidelidad 2 . Considerad al gran Job .en
una prueba tan terrible, y como en medio de tanta tormenta se man
1 Joann. XI, 16 . — * Job , 1, 9, 11.
• 241 -
· Liene inmóvil como una roca , sin novedad en su rectitud . Por eso se
Jo restituyó Dios todo, dándole al doble de lo que el maligno espíritu
le habia quitado.
Pero y no deberémos dar gracias a Dios mas particularmente cuan
do nos envia copsuelos ? Sí por cierto ; pero tambien cuando nos los
quita , diciendo como el mismo Job 1 : El Señor me dió los bienes ; el
Señor me los ha quitado : sea su nombre bendito . Y como David : Yo
bendeciré al Señor en todo tiempo : su alabanza estará siempre en mi
boca 2 .
· El niño da gracias a su madre cuando le da eldulce ; y llora cuan :
do, porque le cria lombrices , se lo quita . ¿ Por qué la da gracias ?
Porque es goloso . Y por qué llora ? Porque es niño , y no conoce
el favor que le hace su madre negándole lo que le hace mal. Ved
aquí un vivo retrato nuestro.
¡Oh !.;qué mal seríamos vosotros el eco de aquellos grandes San
tos que en medio de los consuelos decian , úno : Retiraos de mí, Se
ñor. Otro : Basta , Señor, basta . Otro : Demasiado es esto : demasiado
es para un mortal. Y el otro (que es nuestro santo Padre) ; Detened ,
Señor, eldiluvio de vuestros favores y consuelos en que me veo anegado
y sumergido. Pero ;oh ! ¡ y cuántos ecos hay de san Pedro que dicen
como él : Bueno será el estarnos aqui; hagamos aquí tres tabernácu
los 3 ! Quereis saber por qué he dicho que debemos dar gracias a
Dios de estos desvíos ? Sabed que es por siete razones : Primera , por
que debemos bendecirle en todo acontecimiento , y adorar en todas
las cosas su voluntad , sus disposiciones y el orden de su providen
cia . Segunda , porque nada hace que no sea para nuestro bien , y
aun para mayor bien nuestro . Tercera , porque todo se convierte en
bien para los que le aman , y a quienes él ama. Cuarta , porque so - a
mos hijos de la cruz; y como tales debemos alegrarnos en participar de
la pasion de Nuestro Señor.4 . Quinta , porque en la deso !acion y en
las sequedades tenemos mas ocasion de manifestar al Señor nuestra
fidelidad. Sexta , porque el dulce de las consolaciones sensibles en
gendra ordinariamente los gusanos de la complacencia , y esta elor
gallo, que es el veneno del alma y el corrompedor de toda obra bue
na. Séptima, porque, en fin , en las consolaciones fácilmente muda
mos de objeto ; y en lugar de amar al Dios de las consolaciones,
gustamos de acariciar y amar las consolaciones de Dios : estratage
ma notable del enemigo capital de nuestra salvacion .
Concluyo este punto con las siguientes palabras de nuestro Santo ,
• Job, 1, 21. — * Ps. XXXII, 1. - • Matth. Xvu , 4. — * I Petr. iv , 13.
16
- 242 -
en que se resume cuanto acabo de decir. « Cuando Dios nos despoja
algunas veces de las consolaciones y gusto sensible de su presencia ,
es para que nuestro corazon no tenga apego á ninguna cosa sensi
ble , sino á él solo y á su santísima voluntad , como lo hizo' con Mag
dalena, que queriendo arrojarse á besarle los piés, la envió á otra
parte , diciéndola : No quieras tocarme, sino anda , y vé á decir á
mis hermanos y á Pedro, etc. 1.
« la verdad , que así como Jacob quitó sin algun trabajo la piel
velluda con que su madre le cubrió el cuello y las manos, porque no
era suya , sino postiza ; pero si Esaú se hubiese querido quitar la
suya natural, no hubiera sido sin dolor y sin hacerle gritar : á este
mismo modo , cuậndo nosotros chillamos porque Dios nos priva de
los consuelos sensibles, es señal de que estos estaban pegados y con
naturalizados con nuestro corazon , ó que nuestro corazon estaba asido
à ellos. Pero cuando sobrellevamos esta privacion sin quejarnos , es
señal evidente y muy clara de que solo Dios es la porcion de nues
tros corazon , y de que con ninguna otra cosa partimos nuestro amor,
sino que enteramente es de Dios. ¡ Oh , y qué dichoso es aquel cuyo
único señor y dueño es Dios !»

CAPÍTULO XIV .
Ventajas de las enfermedades.
Habia un hombre de distincion que poseyendo cuantiosos bienes,
usaba (por no decir que abusaba:) de ellos para suntuosidades,mag
nificencias y excesivos gaslos; pero principalmente en mantener una
espléndida mesa y continuos convidados. Cayó en una grave enfer
a medad , que se luvo por efecto de este vicio y de otros que le son
consiguientes ; y puesto a los umbrales de la muerte , no faltó quien
le encomendase á las oraciones de nuestro Santo , diciendo á este que
estaba en cama y con muchos dolores .
El Sanlo respondió secamenle : « El que antes se ha estado bur
lando del mérito de las buenas obras, sufre ahora los efectos del mé
rito de las malas. Los médicos le han estado amonestando que con
sus excesos arruinaba su salud ; y ahora quiere Dios que la pérdida
de la salud del cuerpo- le-facilite ballar la salud del alma , en cuyo
trueque no perderá nada. Dios sabe rasgar el saco, y al mismo tiem :
po consolar el corazon con el verdadero gozo de la salud , y fortale.
cerle con su soberano espíritu ? Decidle que lenga confianza ; pues
1. Joann. XX , 17. - Bs. L, 18
- 243 -
esta enfermedad no será para su muerte , sino para gloria del Señor * :
pero decidle tambien que si en adelante no arregla mejor su vida, le
sucederá otra cosa peor 2. »
Esta respuesta consoló maravillosamente al enfermo; pero almis
mo tiempo el aguijon de la amenaza , aunque templada con el panal
demiel de la promesa , punzó su carne con un santo temor, y tal, que
con una verdadera conversion saco profeta a nuestro Santo : pues las
costumbres de aquel hombre fueron despues tan diversas de lo que
eran , que los que le conocieron antes de la enfermedad ya le desco -
nocian despues de su restablecimiento .
Recobrada la salud , y habiendo ido primero a la iglesia á dar gra .
cias a Dios, despues pasó á visitar á nuestro Santo , y a dárselas de sus
piadosas oraciones; y el Santo le dijo amistosamente : « Ya veis que
por lo comun semejantesmales nos vienen por justicia que Dios hace
con nosotros; pero templada con misericordia , á fin de que ya que
no hacemos muchas penitencias voluntarias por nuestros pecados,
hagamos algunas un poco forzadas : ; feliz aquel que sabe aprove
charse de ellas , y hacer de la necesidad virtud !No á lodos hace Dios
estos favores, ni á todosmuestra sus juicios con tanta bondad 3 : y
así dadle muchas gracias de que su vara os haya tratado tan pater
nalmente 4 . Bien os ha estado el haber sido un poco humillado, para
que así aprendais los mandamientos de Dios, llenos de justicia 5 .»

CAPÍTULO XV. .
Que nunca hay sobra en los deseos de los bienes espirituales.
Apreciaba mucho nuestro Santo los buenos deseos, y decia « que
de su buen uso dependia lodo el progreso de nuestro espiritual edi
ficio .
« Para hacerlos muy grandes en el amor divino , en que consiste
toda nuestra perfeccion , es menester tener un deseo continuo de amar
á Dios mas y mas , á semejanza de aquellas aves del Profeta , que vo
Taban siempre hacia adelante , sin jamás volver hacia atrás 6 ; v á
imitacion lambien del Apóstol ? , que siempre corria aspirando hacia
lo que le aguardaba adelante", sin mirar jamás atrás , ni pensar ha
ber llegado al fin . Porque en las cosas espirituales y en el amor di
vino nada debe tenerse por suficiente ; pues la suficiencia consiste
principalmente en el deseo de mayor abundancia , supuesto que mien
. ? Joano. X1, 4 . — * Ibid . v , 14. – 8*Ps.cxLvII, 20 . — * Ibid. xxii , 4. -
* Ibid . cxvIII , 71. — Ezech. 1 , 9 . — 7 Philip. int , 13 . !
16 *
- 244 -
tras estamos en esta vida siempre puede crecer la caridad, pormu
cha que presumamos tener, pues su permanencia y complemento solo
en el cielo puede hallarse. »
¡ Oh ! y qué aprecio hacia de aquella sentencia de san Bernardo " :
Amo quia amo : amo ut amem ! Amo a Dios porque le amo; y le amo
por amarle todavía mas. No ama bastante á Dios el que no desea
amarle todavía mas.
Un corazon valiente y animoso no se contenta con amarle de todo
su corazon ; porque, sabiendo que Dios es todavía mucho mayor que
su corazon , quisiera tener un corazon mucho mayor y mas capaz,
para amarle todavía mas.

CAPÍTULO XVI.

Corta el Santo otra queja del Obispo de Belley.


Quejándome un dia con el Santo de algunos agràvios barlo ma
nifiestos que me habian hecho personas de notoria virtud , me res
pondió : “ Qué? Ignorais que los inseclos mismos que fabrican la
miel son los que mas agudamente pican ?»
Despues me aplicó a la llaga este ungüento : « Considerad , me
dijo , quién fue el que vendió a Jesucristo ; escuchad tambien lo que
dice 'un Profeta en boca del mismo Señor, hablando de sus llagas 2:
Herecibido, dice , estas llagas en la casa de aquellos que me amaban.
Y ¿ quiénes son estos, sino aquellos que, aunque virtuosos , se dejan
engañar de un celo indiscreto ? Conviene, pues , creer que luego
que conozcan la verdad de las cosas , os harán justicia . Veinte y cua
tro horas tiene el dia , y á cada una le basta su malicia 3 . Rogad á
Dios que les aclare los ojos, y que os libre de la calumnia de los
hombres ; y sobre lodo ¿ po es obligacion de un verdadero cristiano
bendecir á los que le maldicen , orar por los que le persiguen , y
volver bien por mal, si quiere ser hijo del Padre celestial que hace
nacer el sol y llover , tanto sobre los malos como sobre los buenos 4 ?
Suspirad , en fin , dulcemente delante de Dios , y decidle como Da
vid : Maledicent illi, et tu benedices : Ellos memaldecirán , y tú me
bendecirás 5. »
Kízomedespues una saludable advertencia , diciendoque la queja ,
cuando no es justa , y el daño no es grave y urgente , siempre es re- ;
Serm . 82 in Can . num . 4. - ? Zach. XIII, 6 . — 3 Matth . vi, 34. — * Ibid .
1 , 44 et 45 . — * Ps. cvia , 28 .
.. . . . . $ t
245 -
prensible , y es señal de un alma débil y muy compasiva consigo
misma.
Era pensamiento suyo que el verdadero siervo de Dios rara vez se ,
lastima de ší ; y aun mas raras veces desea que otros se lastimen de
él : porque decia que « los que se quejan á otros para que les ten
gan compasion , se parecen á aquellos chicuelos que si se hacen mal
en un dedo, gritan y lloran ; pero se aquietan solo con que su ma
dre ó el ama les de cuatro soplos sobre él , ó con que finja llorar con
ellos . Lo cierto es que el mundo está lleno de esta especie de com
pasiones, y que la mayor parte de ellas no son sino tristezas estu
diadas ó fingidas, y ternuras artificiosas ó de pura apariencia : como
la de aquella mujer que se vistió de luto rigoroso con la noticia falsa
de la muerte de su marido ; y aunque despues la tuvo cierta de que
vivia , no le quiso dejar, diciendo que por esa razon le debia traer
mejor que antes.
« Todas las aflicciones que nos pueden sobrevenir , desaparecen
como las estrellas á vista del sol, si las miramos por entre la cruz de
Jesucristo ". Porque ¿ qué súbdito se atreverá á quejarse de susma
les , al ver á su Señor tan lleno de dolores ? De este ramillete de mir
ra de las amarguras del Salvador es de lo que se confecciona el re
medio de todos nuestros males ; convirtiéndolos en bienes por medio
de la paciencia , lo mismo que la abeja convierte en miel dulcísima
el zumo del tomillo y del romero , con ser tan amargos.
« Si no tenemos valor y fuerzas bastantes para sofocar en nuestro -
pecho mismo nuestro dolor, y si somos tan flacos y menguados que
no seamos para practicar el consejo del Apóstol, que quiere que su
framos con gusto y nos gloriemos en la cruz (de lo cual está bien
distante quien se queja ) ; tengamos á lo menos prudencia para no ir
á verter nuestras quejas y sentimientos , como no sea en el pecho de
personas, no solo amigas y confidentes , sino tambien dotadas de un
corazon firme y generoso ; porque si son tan flacas y cuitadas como
nosotros, tomarán parle en nuestra pena , y en lugar de disminuir
la , templarla y dulcificarla , no harán sino exasperarla mas, y au
menlarla con añadir la suya .
* Todo el mal en este punto consiste en que la pena no solo es
quejumbrosa é importuna en sus quejas, sino tambien inconsidera
da é imprudente ; pues descubre sin discrecion sus resentimientos al
primero que llega ; y este , si no toma parte en ella , se burla de nues
tra debilidad , y si la toma , redobla nuestro mal y le prolonga, por:
1 Tract. de Pass. Domini, c. 4 , 0 . 17 apud S . Ber:
- 246 -
que su compasion es como el aceite echado alfuego , que en lugar de
apagarle aumenta su llama. »
Quejábase una mujer de que su marido , cuando estaba bueno y
sano, la dejaba sola para ir a la guerra ; y que volviendo de ella he
rido ó enfermo, estaba tan enfadoso que no habia quien le aguanta
se . « ¿ Y qué remedio , respondió el Santo , se os podrá dar ? Si vues
tro marido está sano , no puede estar en vuestra compañía , ni vos
con él si está enfermo : si uno y otro os amáseis solo en Dios, no es
taríais sujetos á estas mudanzas ; porque vuestra amistad seria siem
pre igual, tanto en ausencia como en presencia , tanto en salud co
mo en enfermedad. Pedid , pues, á Dios con fervor esta gracia , por
que de otro modo,pocas esperanzas tengo de que logreis paz y re
poso . )

CAPÍTULO XVII.
Que la resignacion , para ser perfecta , debe abrazar la voluntad de Dios
. . . pero con todas sus circunstancias. .. .
Estando el Santo en París elaño de 1619, enfermóen aquella corte
lan gravemente uno de los caballeros mas distinguidos de la comili
va de los Principes de Saboya , que los médicos llegaron a desahu
ciarle . En este fatal estado , pidió el enfermo que le asistiese nuestro
Santo : llevaba con bastante constancia los dolores de su enfermedad;
pero se perturbaba por cosas de muy poco momento , y con este mo
tivo me dijo el Santo : « ;Oh ! ¡qué deplorable es la flaqueza humana !
¡ Ved aquí un hombre reputado por grande en las artes de la guerra
y de la paz, y en todo por muy juicioso ; y sin embargo., vedle en qué
bagatelas se para y pone su atencion . )
En efecto ,.no.sentia tanto estar enfermo , ni aun el morir , como
cl estar enfermo y morir fuera de su patria y de su casa . Dábale pe
na la que consideraba tendria -su mujer ; echaba menos su asistencia ,
y la vista de sus hijos para darles su bendicion ; y no suspiraba me
nos por su médico ordinario , que le tenia conocida su complexion por
la asistencia demuchos años . Encargaba con mucho encarecimiento
que no le enterrasen en París,, sino que llevasen su cuerpo a su pa
tria., para que le colocasen en el entierro de sus mayores , y allí le
pusiesen su epitafio ; y enfin , con extrañamenudencia disponia el apa
rato con que se le habia de conducir , y la manera con que se habian
de celebrar sus exequias .
Quejábase de los aires de París, de las aguas ,de.los,medicamen
- 247 -
tos , de los médicos, de los cirujanos, de los boticarios, de los laca
yos de la casa , de la alcoba , de su cama , y , en fin , de todo. Y así
no podia resolverse á morir en paz , porque no moria en el lugar don
de hubiera querido morir.
Si le decian que tenia toda cuanta asistencia podia desear , tanto
para el cuerpo como para el alma , y que aquellos , cuya ausencia
sentia , no servirian mas que de aumentar su dolor : contra todos es
tos consuelos", y otros cualesquiera que se le proponian , tenia ma
ravillosas réplicas con que aumentaba su mal y exasperaba su pena .
¡ Tan ingenioso era en atormentarse á sí mismo!
Murió , en fin , en medio de todas estas angustias, despues de re
cibir los santos Sacramentos , y 'con bastante resignacion en la vo
luntad de Dios. Sobre esto medijo el Santo : « Nobasta querer lo que
Dios quiere , sino que es menester quererlo de la manera misma y
con todas las circunstancias que Dios lo quiere. Por ejemplo : en la
enfermedad es memester querer estar enfermo , porque Dios así lo
quiere; de aquella enfermedad , y no de ofra; en aquel lugar , y en
aquel tiempo , y entre aquellas personas que Dios quiere. De modo
que , en 'una palabra , esmenester en todas las cosas tomar por ley
y por regla la voluntad santísima de Dios.
v ; Oh qué feliz y dichoso es aquel que puede decir á Dios de lo
íptimo de su corazon : Sí , Señor, todo lo que fuese de vuestro agrado,
y de aquel modo que os agradare !! Oh Señor! vuestro-soy , é hijo de
vuestra esclava: luyo soy, sálvame. No pierdasmialma con los impios,
ni deseches la obra de tusmanos 2 .» Esta es la leccion que aprendicon
el motivo arriba dicho.

· CAPÍTULO XVIII.
. De los abundantes consuelos del Santo .
« Si supiéseis , decia un dia á una persona de su confianza , cómo
trata Dios á micorazon , ledaríais muchas gracias por su bondad , v
le suplicaríais queme concediese el don de consejo y de fortaleza, pa
ra ejecutar las inspiraciones de sabiduría y de inteligencia que me
comunica . »
· Esto mismo, aunque en distintos términos , me dijo a míbastan
tes veces : « ¡Ay de mí! me decia algunas, ycuán bueno será el Dios
de Israel para los que son de corazon recto 3 , cuando lo es tanto con
los que le tienen tan miserable como el mio , que corresponde tan mal
Matth . X1, 26 ; Luc. x , 21 . - ? Ps. cxv, 16 . - d Ibid . LXXI , 1 .
- 248 -
á sus gracias , y tan inclinado anda hacia la tierra ! ¡ Oh !iqué dulce
es su espírita para los que le aman , para el alma que le busca con to
das sus fuerzas ? ! Şi por cierto : Su nombre es un bálsamo derrama
do 2. No es mucho que tantos fervorosos espíritus le sigan con tanta
devocion : es decir , que corran con tanta velocidad y gusto tras del
olor de sus perfumes. ¡Oh ! ¡qué de cosas nos enseña la uncion de
Dios ! y con claridad tan dulce , que no es fácil discernir si la dul
zura es mas gustosa que la claridad , ó la claridad mas amable que
la dulzura .
« Dios mio ! Pero yo tiemblo algunas veces de temor de que Dios
no me dé miparaíso en este mundo , pues no sé verdaderamente lo
que es adversidad , ni he visto la cara a la pobreza . Los dolores que
hasta ahora he'padecido no han sido mas que unos rasguños queape
nas,han hecho otra cosa que arañar la superficie del cútis. Las ca
lumnias son cruces de viento , cuya memoria acaba con el sonido de
ellas. Aun es poco todavía el no padecer estos males : lo mas es que
estoy rebosando de bienes temporales y espiriluales , inundado de
elloshasta los ojos ; y en medio de todo esto memantengo insensible en
mis ingratitudes. ¡Pobre de mí! Hacedmefavor deayudarmecuanto
pudiéreis á dar gracias a Dios , y á pedirle que no permita que co
ma yo ahora el pan blanco , dejándome el negro y duro para despues.
« Bien conoce el Señor miapuro y mi flaqueza , pues me trala co
mo á niño , dándome solo papilla , y no vianda sólida 3. ¡ Cuándo me
hará merced de que despues de haber vivido por tanto tiempo res
pirando solo favores , suspire un poco bajo el peso de la cruz,pues para
reinar con él es menester haber padecido con él 4 !
« Verdaderamente es preciso ó amarle ó morir ; ó por mejor decir ,
es preciso morir para amarle ; esto es , morir á todo amor extraño , pa
ra no vivir sino con el suyo , y no vivir sino para quien murió por
ganarnos , y para que gocemos una vida eterna en los brazos de su
bondad.
« ¡Oh ! ; y qué bueno es no vivir sino en Dios , no trabajar sino en
Dios , ni alegrarse sino en Dios ! De aquí adelante ,mediante la gra .
cia de Dios , no quiero ser para nadie , ni que nadie me sirva de na
da , sino en Dios y para Dios solo. Así espero cumplirlo , despues do
haberme humillado grandemente en su presencia . Protesto que me
parece que todo cuanto hay es para mí de ningun aprecio , sino en
Dios , para quien y por quien al presente amomas tiernamente a las
almas.
· Thren . III , 28. - ? Cant. 1 , 2 , - * II Cor. III , 1 , 2 . — * Il Timoth . H , 12.
249 -
« «jAy ! ; cuándo será el dia en que este amor paturalde la sangre ,
los parentescos , las amistades , las correspondencias, las conexiones ,
las simpalías, los favores y otros semejantes motivos de nuestro amor,
se purifiquen y reduzcan a la perfecta obediencia del amor purísimo
y de la voluntad santísima de Dios ! ¡ Cuándo llegará el caso de que
este amor propio no desee ya las cosas presentes , las amistades y las
señales exteriores de benevolencia ; sino que esté totalmente em
briagado de la invariable é inmutable seguridad que Dios le da de
su eternidad ! ¿ Qué puede añadir ninguna cosa presente a un amor
criado , mantenido y sostenido por Dios ? ¿Qué muestras , ó qué se
ñales de perseverancia se podrán echar menos en una union de amor
criada por Dios ? La presencia ni la distancia jamás podrán alterar un
amor que el mismo Dios ha formado.»
Confieso que al oir de boca de nuestro Santo estas expresiones , se
encendia micorazon , como en otro tiempo se inflamaba el de los dis
cípulos de Emaús con las palabras de Jesucristo ; porque en efec
to ; ¿ qué era esto sino echarme carbones encendidos á los ojos ? ¡Oh !
¡ Y cuándo querrá Dios que amemos en el cielo , sin mudanza ni in
termision , á aquel Señor que nos amó con un amor eterno, y nos ha
atraido á su amor á fuerza de lantas misericordias 2 ! . .

CAPÍTULO XIX . .
De la calma en la tempestad.
Cuando elmar está en bonanza y el viento es favorable , muy fácil
es gobernar un navío ; pero no lo es entre los huracanes y tempestades ,
que es cuando se conoce la destreza del piloto . A este modo los es
píritus vulgares viven bien , mientras todo les sucede prósperamen
te ; pero donde se prueba la verdadera virlud y los espíritus genero
sos , es en las tormentas de las contradicciones .
Así sucedia con nuestro Santo , que cuanto mas combatido se ha
laba , mas tranquilo se le veia ; pues semejante á la palma, cuando
mas azotado de los vientos, entonces echaba mas profundas raíces en
la virtud ; y como otro Sanson , recogia miel de la boca de los leones ,
y hallaba la paz en medio de la guerra ; y como los tres jóvenes de
Babilonia , encontraba rocío en los hornos encendidos , rosas entre las
espinas, perlas en el fondo del mar , aceite en las rocasmas enjutas,
y dulzura en la mayor amargura. Las tempestades le conducian al
Luc. XXIV , 32. — ' Jer. XXXI, 3.
- 250 -
puerto : de sus enemigos sacaba su seguridad ; y encontraba como Jo
nás su asilo en el vientre de la ballena. .
Ved cómo seexplica el mismo Santo . -« Pasado algun poco de tiem
po , todo de adversidades y secretas contradicciones que hayan asal
tado furiosamente mi tranquilidad , no hay cosa que me comunique
tanta dulzura y tan sabrosa paz como ellas : y además me anuncian
estar cerca el establecimiento de mialma en su Dios ; lo cual , ha
blando con sinceridad , es no solo la principal , sino aun la única am
bicion de mi alma y la pasion dominante de mi corazon .»
CAPÍTULO XX .
De los que desean la muerte.
Me preguntais que si es lícito desear la muerte por no ofender á
Dios? Y yo os responderé lo que sobre este punto oí á nuestro Santo .
« Siempre es peligroso , decia , el desear la muerte ; porque este de
seo no se halla ordinariamente sino en los que han llegado a muy al
to grado de perfeccion , ó en los que adolecen demelancolia ; pero no
en espíritus de mediana esfera , cuales podemos ser nosotros.
« Aléganse los ejemplos de David , de san Pablo y de algunos otros
Santos quedesearon morir ; pero seria presuncion el imitarlos en es
to , sin igualarlos á ellos en la santidad ; y presumir tener la deaque
llos, seria sin duda vanidad inexcusable en nosotros . Desear la muer
te por tristeza , despecho ó fastidio de esta vida, es caer en un extre
mo contrario , y muy próximo a la desesperacion.
« Pero á esto suelen decir , que se desea la muerte solo para no
ofender ya á Dios.
«Debe ser sin duda grandísimo y superior aldeseo de vivir elabor
recimiento al pecado ; pero es menester que sea maravilloso en una
alma que desea morir por temor de no cometerle ; por lo menos , los ,
Santos que lo desearon no lo hicieron por este temor , sino por gozar
de Dios y glorificarle mas ; y por mas queme digan , yo entiendo que
es muy difícil desear la muerte por el único motivo de no ofender á
Dios , y que en tal deseo hay , aunque no se perciban , otras causas,
y que estas son las que hacen ingrata y fastidiosa la vida. Sobre to
do , me parece que lo quehace prorumpir en semejantes expresiones ,
si no de corazon , á lo menos de boca , no tanto es el deseo de glorifi
car á Dios , que debe ser nuestro primer objeto , cuanto el de queno
stea Dios ofendido , ni su gloria exterior defraudada por nuestras cul.
pas.
- 251
« Además de esto : 2 Qué pretende quien esto dice ? ¿ Es acaso ir al
paraíso ? Pero para esto no basta no pecar , sino que todavía es me
nester obrar bien , haciendo buenas obras, y haciéndolas de modo que
sean agradables á Dios , que es á lo que está prometida la recompen
sa del paraíso . ¿ Es acaso ir al purgatorio ? Yo aseguro que si los que
así hablan se viesen á la puerta de aquel lugar , retractarian su de.
seo , y pedirian que se les restituyese á esta vida para hacer auste
ras penitencias , aunque fuese por un siglo entero , antes que atre
verse á entrar , y detenerse poco tiempo en aquel fuego abrasador y
en aquellos ardores espantosos !.»

PARTE UNDÉCIMA .

CAPÍTULO I.
Corta el Santo otra nueva queja del Obispo de Belley .
Quejándome un dia a nuestro Santo de cierto ultraje, no menos
grande que grave , que mehabian hecho , respondióme: « Sifuéseis
otro , procuraria aplicaros algun lenitivo de consuelo ; pero vuestra
dignidad y el amor puro que os profeso me eximen de esta obliga
cion. Yo no tengo aceite que echar sobre vuestra llaga ; y acaso si to
mase parte en ella , se doblaria la inflamacion . Lo que yo tengo que
aplicaros es solo vinagre y sal.
« Por remate de vuestra queja acabais de decir que para sufrir en
silencio tales insultos, es menester una paciencia prodigiosa y á to
da prueba. La vuestra seguramente no es del mejor temple cuando
os quejais con tanta vehemencia . »
Pero , Padre mio , le dije, yo no mequejo sino para desahogarme
en vuestro pecho , y no a otro que á vos y al secreto de vuestro cora
zon ; porque ¿ á quién ha de acudir un hijo , sino a su padre , cuan
do se ve atribulado ? .
ai Ob buen hijo ! me respondió ; ¿ hasta cuándo quereis estar en la
piñez ? ¿ Será bien que un padre demuchos hijos, y a quien Dios ha
puesto en la clase de padre en su Iglesia , haga todavía pucheros co
mo un niño ? Cuando uno es niño , dice san Pablo 2 , puede hablar
como niño, pero no cuando ya es hombre. La balbucencia , que tan
Isai. XXXIII, 14 . — * I Cor. xii, 11.
- 252 -
graciosamente divierte en un chicuelo , cae muy mal en el que ya es
możo hecho . ¿ Quereis que en lugar de viandas sólidas os dé yo aho :
ra la papilla ; y que como una ama de leche os halague blandamente
en vuestro mal ? ¿No teneis todavía los dientes bastante fuertes para
mascar el pan duro y de dolor ? . . '
« Bien parece por cierto el que os vengais á quejar á un padre
terreno, cuando debíais decir , como David , a vuestro Padre celes
tial: Enmudeci, y no abrími boca , porque Vos, Dios mio , habeis he
cho esto ,
« Pero no es Dios quien lo ha hecho, me diréis, sino los hombres ,
y una junta demalos 2.
azCon qué, no sabeis discernir la voluntad de Dios , que llama
mos de permision , la cual se sirve de la malicia de los hombres ó.
para corregiros ó para ejercitar vuestra virtud ? Bien lo sabia Job
cuando dijo 3 : Dios medió los bienes , Dios me los ha quitado : no dijo
el diablo, ni los ladrones, sino Dios ; cuya mano veia ser la quehace
todas las cosas por medio de aquellos instrumentos que mejor le pa
recen .
«Muy lejos estais del espíritu de aquel que decia , que la vara y
el báculo con que Dios le castigaba , esasmismas dos cosas le habian
consolado 4. Que él era un hombre sin auxilio , y desamparado de
todos; pero al mismo liempo libre entre los muertos 5 . Que era co
mo un sordo y un mudo, que no replica á las injurias que le dicen 6.
Que habia callado y humilladose , y sofocado en su boca las palabras
buenas, que podian haber servido para justificacion y defensa de su
inocencia 7.
« Pero , padre mio ,me diréis , & de cuándo acá os habeis hecho lan
riguroso, y habeis trocado vuestra dulzura en crueldad , como decia
Job á Dios 8 ? Qué se hicieron vuestras anliguas misericordiasº ?
« Ciertamente están al presente tan frescas y tan recientes como
nunca ; pues bien sabe Dios cuánto os amo, y si me amo á mímis
mo tanto como os amo á vos ; pero tambien os aseguro que la misma
reprension que os doy, esa misma daria á mialma si hubiese caido
en un desliz semejante al de la vuestra .
« Señal cierta es de que no os gusta ese ultraje , cuando tanto os
quejais de él ; pues no nos quejamos de lo quenos gusta , sino al con
trario , nos alegramos, y nos llenamos de satisfaccion cuando nos hon ..
i Ps. XXXVIII, 10 . — ' Ibid . LXIII, 3. - * Cap. 1, 21 . — * Ps. XXII, 4. –
8 Ibid . LXXXVII , 5 , 6 . — 6 Ibid . XXXVII , 14 , 15 . - 1 Ibid . XXXVIR , 3. ;
8 Job, XXX , 21. — Ps, LXXXVIII , 80.
- 253 -
ran : en prueba de ello acordaos de la parábola de la oveja y la drac:
ma perdidas y halladas.
« Eso no tiene duda , me diréis. Pues venid acá , hombre de poca
fe y de menos paciencia , ¿ de qué servirán nuestras máximas evan
gélicas sobre que presenlemos nuestra mejilla á las bofetadas ; que
demos nuestra capa á quien nos quita la lúnica ; que son bienaven
turados los que padecen injustas persecuciones; que bendigamos á
los que nos maldijeren ; que roguemos por los que nos persiguieren ;
que amemos de todo corazon a nuestros enemigos ? Pensais acaso
que son estos unos meros adornos ó figuras de gabinete , y no los
sellos del Esposo , que quiere que sellemos con ellos nuestros co
razones , nuestros brazos, nuestros pensamientos y todas nuestras
obras ?
« Ahora bien ; yo os perdono por indulgencia , como decia el Após
tol; pero con la condicion de que habeis de ser en adelantemas va
liente y esforzado , y de que habeis de encerrar en el cofre del silen
cio semejantes favores, cuando Dios se dignare de enviároslos , sin
dejar que se os escape el buen olor de ellos, y de que daréis gracias
de todo corazon al Padre celestial, porque se digna regalaros con una
partecila ó una reliquia de la cruz de su Hijo .
« ¿ Qué ? gustais de llevar al pecho una cruz de oro, y no podeis
sufrir una mas chica y mas ligera en vuestro corazon , sin echarla
fuera con la queja ? Y despues que os falió la paciencia , entonces
clamais por ella ; y quisiérais y gustárais de que yo os luviese por
paciente , cuando estoy escuchando vuestras quejas ; como si todo el
efecto de la paciencia estuviese reducido á no vengarse , y no lo fuese
mas bien el no quejarse .
wwka Por último, me parece que no teneis razon en invocar el pode
roso auxílio de la paciencia contra el ultraje de que os quejais ; por
que esla virtud es demasiado socorro para tan pequeño asunto ; pues
bastaria solo la ayuda de un poco de modestia y de silencio .»
Con esto medespidió , no sin un poco de vergüenza de mi parte ;
pero tan fortalecido y recobrado de mi flaqueza , que al salir de alli
me parecia que todas las afrentas delmundo no hubieran sido pode
rosas á sacarme una palabra de la boca .
Esta misma leccion da el Santo en una de sus carlas : «No hay
cosa , dice , que nos pueda dar mayor tranquilidad en esta vida, que
la frecuente consideracion de las aflicciones , necesidades , despre
cios , calumnias, injurias y humillaciones que llovieron sobre Nues
Isai. XXX , 16 .
- 254 -
tro Señor Jesucristo desde su nacimiento hasta su dolorosa muerte .
Á la vista , pues , de tantas amarguras, ¿ será razon que llamemos
adversidades, penas y ofensas á los menores contratiempos que nos
sucedan ? ¿No nosavergonzarémos , digo, de pedir á Dios paciencia
para cosas tan leves como eslas, cuando una sola gota de moderacion
baslaria para sufrir pacíficamente los agravios que suponemos ha
bérsenos hecho ? »
CAPÍTULO II.
De lasbuenasinclinaciones.
« Si teneis , dice nuestro Santo , buenas inclinaciones naturales ,
acordaos de que estos son unos bienes , de cuyo uso habeis de dar
cuenta y razon . Tened , pues, gran cuidado de emplearlos en servi
cio del que os los ha dado : ingertad en esos silvestres é incultos ar
bolillos las púas del amor eterno que Dios está pronto á daros, siem
pre que por medio de una perfecta abnegacion de vos mismo os dis
popgais à recibirle .
«Hay algunos que son naturalmente inclinadosá ciertas virtudes,
como son la sobriedad ,modestia, caridad , humildad , paciencia, si
lencio y otras semejantes , en las cuales con poco cultivo hacen se
ñalados progresos.
«Los filósofos gentiles se hicieron famosos en la práctica de miu
chas virtudes morales , porque como su adquisicion cae bajo de nues
Tras fuerzas naturales, podemos adelantar en estos hábitos á propor
cion de la frecuencia con que reiteramos y ejercitamos sus actos. Y
así como para aprender con facilidad y salir hábiles en ciertas arles
ú oficios sirve mucho la buena disposicion corporal; así tambien pa
ra hacer progresos en las virtudes adquiridas ymorales sirve demu
cho la disposicion natural del ánimo. Pero ¿ de qué serviria á un
cristiano la adquisicion de todas las virtudes morales, si al cabo vie
ne á perder su alma ", esto es , si todas estas virtudes no están ani
madas y vivificadas por la gracia y por la caridad ? Todo eso , dice el
A póstol 2 , de cada sirve para el cielo .» .
i Malth . xvi, 26 . – 2 I Cor . XIII.
- 256 -

· CAPÍTULO III. . .
Que cabe ser devoto , y ser muy malo.
« No os engañeis en esto , me decia el Santo en una ocasion : cabe
ser uno muy devoto , y al mismo tiempo muy malo .» .
Ese , le respondi yo, no será devoto', sino hipócrita . « No, no; re
plicó el Sanlo , hablo de la verdadera devocion .)
No pudiendo yo aclarar este enigma , le supliqué que me lo ex - "
plicase, y lo hizo de este modo :
« La devocion en sí, y por su naturaleza , no es mas que una vir
tud moral y adquirida, pero no divina ni infusa ; porque de otro mo
do seria virtud teologal, y no lo es.
« Es, pues, una virtud subalterna y dependiente de la virtud de
Ja religion ; y , como algunosdicen , no esmas que uno de los actos
de esta virtud , así como esta es una virtud subordinada a una de las
cuatro virtudes cardinales , que es la justicia 1 .
« En efecto , si puede tener uno la virtud de la fe hasta el punto
de transportar de una parte á otra los montes, sin tener por eso la
caridad 2 : si puede uno ser verdadero profela , y al mismo tiempo
mal hombre , como sucedió á Saul, Balaan y Caifás: si pueden ha
cerse milagros, como se cree haberlos hecho Judas, y ser malo co
mo él lo fue : si pueden darse todos los bienes á los pobres , y sufrir
elmartirio , aun de fuego , sin tener caridad ; mucho mas fácil será
ser devolo y muy deyoto , y almismo tiempo malo y aun muy ma
lo ; porque la devocion es una virtud menos apreciable por su na
turaleza que la de la caridad , sin la cual todas las demás son nada y
de ningun provecho para la vida eterna.
Por tanto no debeis extrañar que os diga , que cabe muy bien
sermuy devoto , ymuy malo ; supuesto que cabe tenerse la fe, la mi
sericordia , la paciencia y la constancia hasta el grado que he dicho
de cada una ; y estar con todo eso jnficionado y tiznado de muchos vi
cios capitales , como el orgullo, la envidia , el odio , lá incontinencia
y otros semejantes.
¿ Quién , pues, será verdadero devoto , le pregunté ? Y me respon :
dió : « Os digo que con todos esos vicios que he dicho puede uno ser
verdadero devoto , y tener la verdadera devocion, aunque esta sea
ó esté muerta .
Pues qué, le repliqué yo , ¿ la devoción muerta podrá ser verda
it S . Thom . 2 , 2 , q: 81 et:82. -- . I Cor. XIII,
- 256 –
dera devocion ? « Si por cierto ; podrá ser verdadera, como un cuer
po muerto es verdadero cuerpo , no obstante que se halle privado de
su alma. »
Bien está eso , le dije ; pero ese verdadero cuerpo no es un verda
dero hombre. «No es , me respondió , un verdadero hombre entero
y perfecto ; pero es el verdadero cuerpo de un hombre, y el cuerpo
de un verdadero hombre , bien que de un hombre ya muerto : así,
la devocion sin la caridad puede ser verdadera devocion , pero muer
la ; de modo que será verdadera devocion muerta é informe, ó im
perfecta , aunque no sea verdadera devocion viva y formada ,ó per
fecla .
« Por la caridad es el hombre bueno , y por la devocion solo es
devoto. Si pierde la caridad , pierde la cualidad de bueno y toma la
de malo ; pero no pierde la devocion , ni la cualidad de devoto. Por
eso os he dicho que puede ser uno devoto , y al mismo tiempo ma
lo : pues por el pecado mortal no se pierden todos los hábitos de las
virtudes adquiridas , como ni tampoco la fe , ni la esperanza , si no
es que el pecado mortal sea de infidelidad y de desesperacion .»
Esto mismo enseña nuestro Santo en el capítulo primero de la In
troduccion á la vida devota .

CAPÍTULO IV.
De la devocion y de la obligacion.
Una de las grandes máximas de nuestro Santo era que « toda de
vocion , no solo la que es abiertamente contraria , sino la que no se
conforma en todo con el estado , empleo ó destino de cada uno , es
indubitablemente una devocion falsa.» Conforme á esto añadia , que
ala devocion se acomoda con lodo género de oficios y estados , por
que se asemeja al agua clara , la cual toma el color del vaso en que
la ponen .
«Pero ¿ en qué consiste el ser uno devoto en su estado ? En cum .
plir las cargas y oficios á que cada uno está obligado por su estado
y profesion , con fervor, con diligencia y con alegría por honor y
amor de Dios, enderezándolo todo á su mayor gloria . Este culto cor
responde á la virtud de la religión ; y el ofrecerle con fervor, con di.
ligencia y con amor å la devocion procede de la caridad . El hacer
10 , pues , de este modo es ser perfectamente devolo en su estado y
profesion , y servir a Dios por amor en aquelmodo y en aquellas co
sas en que quiere servirse de cada uno. Esto es , en suma , ser uno
- 257 -
segun el corazon de Dios , y caminar conforme a las disposiciones de
su providencia .
« Santo Tomás, siguiendo á san Agustin , señala tres clases de de
votos con aquella devocion que está animada de la caridad , y son :
primera , de los principiantes ; segunda , de los aprovechados ; ter
cera , de los perfectos.
. « Los primeros son los que se guardan del pecado , rechazan las
tentaciones , y abrazan la mortificacion interior y exterior , y los ejer
cicios de virtud , pero con trabajo y dificultad. .
« Los segundos son los que ejercitan todas estas cosas con mas fa - .
cilidad , esto es , con poco ó ningun trabajo , como corriendo por las
sendas del Señor con un corazon franco y desembarazado.
« Los terceros y últimos son los que practican las dichas cosas con
gozo y alegría y con mucho contentamiento .
«Los primeros obran por Dios con alguna pesadez ; los segundos
con alguna mas agilidad ; y los terceros corren y vuelan con gusto
y alegría .
«La caridad y la devocion no se diferencian una de otra, mas que
la llama se diferencia del fuego ; porque la caridad es un fuego es
piritual que en llegando á inflamarse se llama devocion *; de modo
que la devocion nada añade al fuego de la caridad , sino la llama
con que la hace mas pronta , mas activa y diligente no solo en la
guarda de los mandamientos de Dios , sino en el ejercicio de los con
sejos é inspiraciones celestiales.»
CAPÍTULO V .
Del recogimiento interior y de las aspiraciones.
Decia el Santo que el recogimiento interior era la reunion de to
das las potencias del alma en el corazon , para tratar en él con Dios
á solas y confidencialmente. Lo cual decia que podia hacerse a toda
hora , sin que ni la compañía de olros ni las ocupaciones propias
pudiesen impedirlo. ' .,
El volvernos a Dios de esta manera , con estas frecuentes miradas
de Dios y de nosotros, esto es , de Dios á nosolros llamándonos, y de
nosotros á Dios correspondiéndole , son un medio maravilloso para
contenernos en nuestro deber , y para librarnos de caer, y aun si
cayéremos, lo son para levantarnos prontamente de nuestras caidas.
;" Las aspiraciones son unas elevaciones de espíritu hácia Dios, 6
3.0, 1...Filot. p . I , c . 6 y 14.
17
- 258 -
unas jaculatorias de nuestra alma, que dirigidas derechamente al
corazon de Dios , le hieren santamente , como lo dice el mismo Señor
en el Cántico de los cánticos 1. .
Por eso deseaba el Santo , que estos dos ejercicios del recogimien
to interior y de las aspiraciones nos fuesen tan frecuentes y familia
res como el aspirar y respirar , porque decia que sin ellos todos los
ejercicios espirituales eran víctimas sin sustancia ni meollo , cielo
sin estrellas, y árbol sin hoja 2.
Si alguna vez por necesarias ocupaciones no se pudiese tener orą
cion mental, ó hacer la vocal, queria que esta falta se reparase ha
ciendo mas frecuentes los recogimientos , y mas continuas las aspi
raciones, por cuyo medio decia que se reparan todas las ruinas, y
pueden hacerse grandes progresos en la virtud.
CAPÍTULO VI. : :
Delas cofradías y congregaciones.
Á todos los que le consultaban sobre el tenor de vida que les con
vendria seguir ,aconsejaba el Santo que se alistasen en todas las co
fradías ó congregaciones piadosas que hubiese en los lugares de su re
sidencia , para participar de todas las buenas obras que en ellas se
practican 3 .
Para esto les quitaba el vano temor que solian mostrar de peca
do , en caso de no cumplir con ciertas prácticas ú obligaciones que
Tos estatutos de tales cofradías ó congregaciones recomiendan mas
como consejo que como precepto ; porque decia que asi algunas re
glas de Ordenes religiosas no obligan en sí mismas bajo de pecado
mortal , ni aun venial; ¿ cuánto menos las constituciones de las co
fradías ? Lo que se recomienda á los cofrades solo es de consejo , no
de precepto . Hay concedidas indulgencias a los que lo hacen , y las
dejan de ganar los queno lo hacen ; pero sin que el hacerlo les obli
gue bajo de pecado.» Admirábase el Santo de que fuesen tan pocos
los que se alistaban en estas cofradías; y decia « que lo repugnaban
dos suertes de personas , unas que por escrupulosas temian imponer
se un yugo que no podrian llevar ; y otras que por falta de religion
ó de piedad trataban de hipócritas á los que se alistaban en ellas. »
1 . Cant. iv, 9. — ° Filot. p . II, c. 11 y 13. — * Ibid . c . 11.
259

CAPÍTULO VII.
Del gusto de cir la palabra de Dios. .
Decia el Santo que « entre las varias señales de predestinacion ,
una era el gustar de oir la palabra de Dios : El que es de Dios , dice
Jesucristo , gusta de oir la palabra de Dios 1 : y el que ama á Dios,
ama su palabra , y la guarda en su corazon 2 . Oir la voz de su pastor
es señal de buena oveja ; y esta estará algun dia a la mano dere
cha para recibir aquella dichosa sentencia : Venid , benditos demi Pa . .
dre, etc . 3. »
Pero para esto queria que esta palabra no se oyese vana é inútil
mente , sino que.oida , se redujese luego a la práctica ; diciendo que
« Dios se dispone á escuchar,nuestras oraciones y ruegos , segun y
conformenosotros nos esforzamos á practicar lo quenos propone por
boca de los embajadores de sus voluntades ; porque así como le pe
dimos en la oracion del Padre nuestro que nos perdonenuestras ofen
sas, así como nosotros perdonamos á los que noshan ofendido ; á este
mismo modo está Dios pronto y dispuesto a hacer lo que le pedimos
en la oracion , si nosotros lo estamos a la ejecucion de lo que él nos
pide por su palabra. ,

· CAPÍTULO VIII.
De la leccion espiritual.
Recomendaba el Santo este ejercicio como el mantenimiento del
alma, el cual a todas partes y en todo tiempo nos sigue y acompa
ña , y no puede faltarnos, como nos suelen faltar los predicadores y
los maestros y directores de nuestra vida espiritual; porque ni estos
pueden estar siempre a nuestro lado , ni nuestra memoria suminis
trarnos siempre al tiempo preciso y necesario lo que les hemos oido
en los sermones y exhortaciones públicas ó particulares . 5
Queria que todos se proveyesen de libros espirituales, repután
dolos por otras tantas pajuelas ó mechas encendidasdel amor santo ;
y que no se dejase pasạr dia alguno sin hacer uso de ellos, leyén
dolos con grande respeto y devocion , como cartas familiares que nos
envian los Santos desde el cielo , para enseñarnos el camino , y ani.
marnos á ir al mismo lugar.
Preciso es confesar que no hay directores mas seguros que ellos;
:. Joann. VIII , 47; I1v , 21 . — * Ibid . 2 , 3. — Matth. XXV, 34 .
17 *
- 260 -
pues aún muertos nos hablan tàn eficazmente por sus escritos. Los
mas de ellos fueron durante su vida los intérpretes de la voluntad de
Dios y los embajadores de su palabra , cuyo pan distribuyeron a los
pequeñuelos, sirviéndose de sus lenguas en lugar de plumas; y aho
ra despues de su muerte , de sus plumas hacen lenguas para darnos
á entender sų doctrina.
Si tal vez se encuentran en ella algunos pasajes oscuros y difíci
les , se puede pedir su inteligencia y declaracion a alguna persona de
ciencia y experiencia ; y de este modo nos servirán los muertos de
grande ayuda para gobernar nuestra vida en el servicio de Dios, y
enderezarla por el camino de la salvacion . . .
Aconsejaba con especialidad la lectura de las vidas de los Santos ,
diciendo que eran el Evangelio reducido á la práctica , pues como
se lean con humildad y con deseo de imitar aquellos ejemplos, lo
menos que se saca de su lectura es un gran gusto de piedad y de
religion. Son como el maná que sabia á lo que cada uno apetecia " ;
y así , de tantas y tan varias flores fácil es sacar , como las industrio .
sas abejas, el panal de miel de una excelente piedad .
Aunque las líneas y rumbos del espíritu de Dios sobre las almas
sean tan diferentes , y aun mas que las facciones de nuestros rostros ;
es no obstante muy cierto , que de las acciones de los Santos pode
mos sacar mucho que imitar, ó por lo menosmucho que admirar en
la gracia de Dios, que es la que obró en ellos y por ellos tan gran
des cosas. Y aun cuando no sacásemosmas que esta admiracion , ¿no
seria este un excelente modo de alabar a Dios , y de ensalzar las obras
de su divina gracia ?
CAPÍTULO IX.
De la Penitencia y de la Eucaristia .
Hablando de estos dos Sacramentos , solia decir que eran como los
dos polos de la vida cristiana : que por el primero renunciamos á to
do pecado , destruimos todos los vicios , vencemos todas las tentacio
nes , y nos despojamos , en fin , del hombre viejo 2 ; y que por el se
gundo nos revestimos del nuevo , que es Jesucristo , para caminar
por las sendas de la justicia y de la santidad , adelantando de virtud
en virtud hacia la cumbre de la perfeccion .
Alababa mucho aquel pensamiento de san Bernardo 3, que que
ria que sus religiosos atribuyesen aluso frecuente de este Sacramen
Sap . XVI, 20, 21. — * Ephes. IV ,24. – Serm . 1 in Coena Domini, 0. 3.
- 261 -
to de vida todas las victorias que alcanzaban contra los vicios y to
dos los progresos que hacian en las virtudes, diciendo que él es en
donde se bebe con gusto en las fuentes del Salvador ". . . .
Decia que « los que andan buscando excusas para dejar de comul
gar con frecuencia , se parecen á aquellos convidados de la parábola
del Evangelio 2 , contra quienes no dejó de irritarse el padre de fa
milias, no obstante que parecian razonables los motivos de sus ex- :
cusas .
« Unos dicen que no son todavía bastante perfectos ; pero ¿ cómo
llegarán a serlo , si se alejan de la fuente de toda perfeccion ?
« Otros dicen que son muy frágiles; y no miran que este es el pan
que los hará fuertes. Otros , que son enfermos; y no ven que este es
el médico : otros , que no son dignos ; y no advierten que la Iglesia
á todos generalmente , aun á losmas Santos, les hace decir estas pa
labras: Señor , yo no soy digno de que Vos entreis en mi pobre mora
rada 3. Otros se excusan con el peso de sus negocios ; y no oyen que
el mismo Señor les da voces diciendo : Venid á mi todos los que os veis
con trabajos, y estais sobrecargados , y yo os confortaré 4. Otros te
men recibirle para su condenacion ; pero y no deberán temer ser con
denados por no recibirle ? Otros pretextan humildad ; pero de ordi
nario es una falsa humildad , semejante á la de Achaz , que se opo
nia á la gloria de Dios fingiendo temor de tentarle. Sobre todo, ¿ có
mo es posible aprender á recibir bien á Jesucristo , sino recibiéndo
le ? siendo cierto que todas las cosas se aprenden á hacer á fuerza
de hacerlas. »
CAPÍTULO X .
Que la verdadera devocion se encierra en las obligaciones del estado de
cada uno.

" Acostumbraba nuestro Santo detestar un desórden harto frecuente


entre personas que hacen profesion particular de piadosas, las cua
les suelen dedicarse á ciertas virtudes que puntualmente son las me
nos acomodadas á su estado y condicion , dejando otras que lo serian .
« Este trastorno, decia , procede de aquel fastidio que de ordinario
tiene la mayor parte de las gentes al estado ó condicion en que se
hallan constituidos , y a que se hallan obligados.
« Así como en los claustros se introduce poco a poco la relajacion ,
cuando los que habitan en ellos se contentan con solo el ejercicio de
Isai. X , 3 . ' Luc. XIV , 21 . - . Matth . vm , 8 . — * Ibid , X1, 28.
262 -
aquellas virtudes que practican los que viven en el siglo ; así tam
bien , y no menos trastorno resulta en las casas particulares , cuando
por una devocion indiscreta y poco juiciosa se quieren introducir en
ellas los ejercicios del claustro.
« Hay algunos que creen alabar grandemente una casa de segla
res , diciendo que es verdaderamente un convento , y que se vive en
ella como en un claustro , sin hacerse cargo de que esto es querer
coger higos de los espinos y uvas de las zarzas.
« Esto no es decir que tales ejercicios no sean santos y buenos ;
pero es menester mirar y considerar las circunstancias de los luga
res , tiempos, personas y estados ; porque si la caridad no va orde
nada , no es caridad , sino un pez fuera del agua , y un árbol Iras
plantado á un terreno que no le sea á propósito .»
Comparaba esta extravagancia de espíritu , tan poco razonable y
tan poco juiciosa , con aquellos paladares golosos y antojadizos, que
quieren cerezas por Navidad , y hielos por elmes de agosto, sin con
tentarse con comer cada cosa en su tiempo y sazon . Semejantes ce
lebros tan desconcertados mas han menester alguna purga que los
evacue los humores supérfluos, que razones que les convenzan de su
despropósito .
CAPÍTULO XI.
Del juicio que hacia de las virtudes.
Preferia el Santo aquellas virtudes que pueden ejercitarse mas
comun y frecuentemente , á las que pocas ó raras veces hay ocasion de
practicar.
No queria que por la accion exterior se graduase la grandeza ó
pequeñez sobrenatural de una accion virtuosa ; por cuanto una vir
tud , pequeña en la apariencia , puede practicarse con mucha gracia
y caridad ; y al contrario , una de las mas ilustres con un amor de
Dios muy amortiguado ; y como este amor es el que señala el valor
y precio verdadero de nuestras acciones delante de Dios, de aquí es
que no se pueden graduar por lo que se ve y parecen .
Estimaba en mas aquellas virtudes que son mas universales , que
las que son mas limitadas, exceptuando siempre la caridad. Por ejem
plo , preferia la oracion , porque es la antorcha de lodas las otras vir
tudes ; la devocion , porque consagra todas nuestras acciones al ser
vicio y gloria de Dios ; la humildad , porque nos hace concebir un
bajo . concepto de nosotros mismos y de nuestras obras ; la manse
263 -
dumbre , porque nos hace ceder a todo el mundo ; la paciencia , por
que nos hace sufrirlo todo. Estas y otras semejantes virtudes , digo,
las preferia a la magnanimidad , á la liberalidad , á la magnificencia
y á otras semejantes , que aunque mas ilustres a la vista , miran á
menos objetos, y por consiguiente tienen menos extension que las
otras, aunque menores.
Las virtudes ilustres le eran algo sospechosas , porque decia que
su mismo esplendor presta un no pequeño cebo á la vanagloria , que
es el verdadero veneno que mata ó inficiona las virtudes.
Vituperaba a los que aprecian las virtudes solo por la regla que
las aprecia el vulgo, mal juez en este género de mercancía ; bajo cu
yo errado concepto prefieren la limosna temporal á la espiritual ; el
cilicio , el ayuno y las austeridades corporales a la mansedumbre , á
la modestia , á la mortificacion interior, no obstante que estas son
mucho mas excelentes . .
Reprendia tambien a los que no querian ejercitarse sino en aque
Jas virtudes que eran de su gusto , no haciendo caso de las que mas
particularmente miraban a su estado y obligacion ; sirviendo a Dios
á su modo, y no segun la voluntad del Señor : abuso tan frecuente y
comun , que se ven innumerables personas, aun entre las devotas,
dejarse sorprender de esta ilusion . .

PARTE DUODÉCIMA.

CAPÍTULO I.
Que el que se queja , peca .
Era sentencia muy ordinaria del Santo , que quien se queja , peca ;
y desearéis saber lo que queria decir en esto ; conviene á saber , si
entendia que no es lícito quejarse ante la justicia para obtener sa
tisfaccion de los agravios que nos hacen ; ó si entendia que no nos
debemos quejar en nuestras enfermedades , ni manifestar al médico
nuestro mal , para lograr algun alivio. .. . in
En cualquiera de estos sentidos que se tomase la sentencia , seria
entenderla con demasiada materialidad y rigor. Lo que el Santo en
tendia , y de lo que hablaba , era de aquellas quejas que van a toda
i Filot. p . III, c. 1 y 6 .
- 264
iene laá iparar
tpriesa jan de este m pues- decia que por
njuste enquemurmuracion ; pues decia que por lo comun pe
can los que se quejan de este modo , porque nuestro amor propio
tiene la injusta propiedad de engrandecer siempre los agravios que
se nos hacen , valiéndose de términos demasiadamente expresivos y
ponderativos para contar lasmenores injurias , aun à quellas que qui
zá miraríamos por una nonada, si nosotros las hubiésemos hecho á
otro .
Pero no tenia por malo el que tranquila , pacífica y desapasiona
damente se demandasen en justicia los agravios que se nos hiciesen
en nuestros bienes , en nuestros cuerpos , ó en nuestra hopra. Pero
es tal la flaqueza humana , que es muy difícil , aun en presencia de
la justicia , contenerse en la debida moderacion , y guardar la nece
saria templanza de ánimo; de donde viene aquel proverbio de que :
En un quintal de autos no se hallará una onza de caridad .
Queria tambien , y aun aconsejaba , que estando enfermos contá
semos sencillamente nuestros males a los que nos los pudiesen ali
viar ó remediar; pues así lo quiere Dios , que para esto crió la me
dicina , y manda que se honre al médico.
Pero a excepcion de estos casos de litigio ó de enfermedad , tenia
las quejas no solo por inútiles, sino pormas comunmente injustas , á
causa de la extrema dificultad que hay en que quien se halla ofen
dido y padece un agravio , no propase los límites de la verdad y de
la equidad al referirle . A la verdad , sea que estos males se nos cau
sen sin intencion , ó sea que se nos hagan por pura malicia , es me
nester mirar siempre a la primera causa , que es Dios , cuya provi
dencia se sirve de buenos y demalos, segun conviene ; de los buenos
absolutamente , y de los malos permisivamente ; y de unos y otros
ya para corregirnos , ó ya para que nos ejercitemos y aprovechemos
en la virtud ; de manera que las quejas nuestras en cualquiera caso
siempre vuelven de rechazo en alg 'una manera contra Dios, que es
quien permite o dispone todo lo que nos sucede.
Muchos que asistieron a nuestro Santo en sus enfermedades , aun
en la última de que murió , me aseguraron que jamás le oferon la
menor queja , y que siempre referia su mal conforme lo sentia , sin
aumentar ni disminuir, entregándose enteramente en manos de los
médicos , sujetándose á su régimen , y tomando lo que se le daba, no
solo sin repugnancia , sino con resolucion y con señales de gusto .
" – 265 –
CAPÍTULO II .
Del buen uso de las ofensas recibidas.
Decia el Santo que « el tiempo de sufrir afrentas é injurias era el
agosto ó la cosecha de las virtudes, por lasmuchas que en tales lan
ces acuden como de monton , convidándose á toinar parle , y em
plearse en auxilio del que padece.)
Acude la justicia ; porque ¿ quién es el que no pecó alguna vez, y
por consiguiente , quién no merece castigo ? Os ofenden ? Pues con
siderad cuántas veces habeis ofendido á Dios , y cuán justo será que
sus criaturas , como instrumentos y ejecutores de su justicia , os afli
jan y castiguen .
Si nos acusan con razon , es menester reconocer nuestra culpa , y
pedir perdon de ella á Dios y á los hombres , y agradecer á quien
nos da en cara con ella , el que lo haga , aunque sea mal y de mala
manera , acordándonos que no porque una medicina sea amarga deja
de ser saludable .
Pero si la acusacion es falsa , enlonces conviene defendernos ;mas
ha de ser con paciencia , con tranquilidad y sin alteracion , y solo
por honor a la verdad ; á cuya virtud debemos este obsequio , no me
nos que á la edificacion del prójimo, el cual pudiera escandalizarse
á vista de nuestro silencio , teniéndole por una tácita confesión del
delito que nos imputan .
Si, no obstante esto , prosigue la calumnia , ya no conviene empe
ñarse mas en la defensa ; sino dar lugar á la ira , y abrazarse con la
paciencia , el silencio y la modestia .
La virtud de la prudencia se interesa tambien en eslo , por cuanto
las calumnias se disipan con el desprecio ; y en algun modo se acre
ditan con el empeño mismo de resistirlas.
En seguimiento de la virtud de la prudencia viene la discrecion ,
para ejercer sus funciones , que son las de la moderacion .
Acude tambien la fortaleza y la magnanimidad , venciéndose uno
á sí mismo; la templanza, poniendo freno á las pasiones , por temor
de que no se desmanden ; la humildad , cuyo propio ministerio es ha
cernos no solamente conocer, sino amar nuestro abatimiento .
Concurre tambien la fe misma que , segun san Pablo , tiene cer
radas las bocas de los leones, y nos pone delante á Jesucristo , autor
y consumador de nuestra fe 2 , cargado de oprobios y de ignominias,
! Hebr . XI, 33. — * Ibid . XII, 2. ..
: - 266 -
y sin embargo de esto , hecho un sordo y un mudo , como si no tu
viese que replicar en su defensa '.
Tampoco falta la esperanza ; la cual nos convida con una corona
que jamás se marchitará , en recompensa de un corto momento de
tribulación 2.
· Acude , en fin y sobre todo, la caridad : esta virtud sufrida , dul
ce, benigna y graciosa que todo lo cree , todo lo espera , todo lo to
lera y sufre 3 .
¡Oh ! i y cuánto apreciaríamos los ultrajes y afrentas que nos ha
cen , si fuésemos tan celosos como debemos de nuestra salvacion ! Y
¡cuán preciosas serian en nuestra estimacion estas ocasiones que nos
suministran el medio de ejercitar á un mismo tiempo tantas obras
agradables á Dios !

CAPÍTULO III.
Respuesta del Santo cuando se le decia que se hablaba malde él.
Solian venir á contar á nuestro Santo que algunos decian mal de
él, y á veces solian contar extrañas cosas de esta línea ; pues no hay
sol tan elevado que no haga algo de sombra , nivirtud tan eminente
que no esté sujeta a la calumnia . . .
Pero en lugar de excusarse y defenderse , respondia con mucha
serenidad y mansedumbre : « ¿ Y qué ? ¿ No dicen mas que eso ? ¡Ah !
En verdad que no lo saben todo. Ellos meadulan en lo mucho que
me perdonan y dejan de decir ; yo conozco bien que me tienen mas
lástima que envidia , y que me desean mejor de lo que soy. Ahora
bien : Dios sea bendito por todo ; menester és que yo me corrija : SI
no merezco reprension sobre este punto , la merezco en otros ; y de
todos modos no deja de ser misericordia el que me traten con tanta
benignidad .»
Si alguno se empeñaba en defenderle , diciendo que lo que decian
era una falsedad : « Muy bien , replicaba el Santo ; pero con eso mis
mo më advierten que me guarde de hacer que sea cierto . Y no sera
favor el avisarme con tiempo para que me aparte de tal escollo ? »
Cuando alguna vez veia que se inculcaba contra los calumniado
res, decia : « ¡Miserable de mí! Oshe dado yo acaso mis poderes
para que os irriteis por mí? Dejadlos que digan , que esto no esmas
que una cruz de palabras , y una tribulacion de viento, cuya memo
ria perece con el sonido . Bien delicado necesita ser un hombre para
? Ps. XXXVII , 14 , 15. — 2 II Cor. iv , 17 . — 3 I Cor . XIII , 4 et seq.
- 267 -
no poder sufrir el zumbido de una mosca. ¿ Quién nos ha dicho que
somos irreprensibles ? Quizá ven ellos mis defectos mejor que yo y
que mis amigos. Fuera de que nosotros solemos dar el nombre de
maledicencias á las verdades que no nos gustan . ..
« Sobre todo, ¿ qué agravio se nos hace en tener mala opinion de
nosotros ? ¿ No es cierto que nosotros tambien la debemos tener tal
de nosotros mismos ? Luego no son contrarios, sino parciales nues
tros los que unidos á nosotros emprenden la destruccion de nuestro
amor propio ; y siendo esto así, ¿por qué nos hemos de enojar con
los que vienen a nuestro socorro contra tan poderoso enemigo ? »
De este modo se burlaba de las calumnias y ultrajes, persuadido
á que el silencio y la modestia eran bastantes para resistirlas , sin
necesidad de echar mano de la paciencia para cosas de tan poca con
sideracion .

CAPÍTULO IV.
De la paciencia en las calumnias. .
Agradaba extremamente a nuestro Santo aquella sentencia del
grande A póstol, y la repetia con mucha frecuencia : « No osdefendais,
carísimos hermanos, sino dad lugar á la ira ' . Las balas de cañon se
embotan en la lana , al paso que rompen por todo lo que las hace re
sistencia . La palabra dulce apaga la ira 2 , como el agua al fuego. No
hay cosa que apacigüe á un elefante enfurecido comola vista de un
corderillo ; y el oso huye de la presencia de un gato .
« La posesion de la tierra se dió por Jesucristo á los que son man
sos , pacientes y afables 3 ; los cuales con su dulzura se hacen dueños
y poseedores de todos los corazones , pues así como ellos fácilmente se
prestan á la voluntad de otros , estos tambien se acomodan fácilmente
á la de ellos.» .
En las calumnias graves , su gran precaucion y consuelo era 'mi
rar al Salvador muriendo en una cruz como un infame en medio de
dos ladrones. « Esta es , decia , la serpiente de metal y sin veneno 4 ,
cuya vista nos cura la mordedura y asaltos de la calumnia . A visla
de este gran ejemplo de sufrimiento nos avergonzarémos de quejar
nos, y mucho mas de enojarnos contra los calumniadores.»
Pero & y si callando y sufriendo con paciencia , alguno se escan
daliza ? Á eso se responde, que despues de haber opuesto pacífica
mente la verdad a la calumnia , puede quedar sin escrúpulo , sabiendo
1 Rom . XII , 19. — * Eccli. vi, 8 . - . Matth . v,4 ., * Num . XXI , 8.
- 268 -
que hay mucha diferencia entre el escándalo activo y el pasivo . El
activo es el que dan los malos , y el pasivo el que reciben los débiles
y flacos. Los malos dan el primero con una vida escandalosa ; y los
buenos, aun cuando sean muy virtuosos, pueden dar el segundo ,
sin que inlervenga en él la menor causa de su parte , sino por deli
los que falsamente se les imputen . En este sentido se llama á nues
tro Salvador piedra de escándalo "; y el mismo Señordecia á susdis
cípulos , que se escandalizarian en la noche de su pasion 2 .
Tambien dijo Jesucristo á sus Apóstoles 3 : Vosotros seréis biena
venturados, cuando los hombres os maldijeren , y os acusaren falsamente
de toda suerte de delitos , y sufriereis todo esto por mi amor . Alegraos
y saltad de gozo , porque vuestra recompensa será copiosa en el cielo .
Esto no es decir que no podamos recurrir á Dios por medio de la
oracion , pidiéndole que a parte de nosotros este azole ; pues David le
pedia que librase á su alma de los labios injustos y de las lenguas
engañosas, y de la calumnia de los hombres ; y que aparlase de él
el oprobio y el desprecio , para guardar sus mandamientos con mas
facilidad 4 .
Cualquiera que acierta á guardar la paz interior de su corazon en
tre los torbellinos de las calumnias, bien puede estar seguro de que
ha hecho grandes progresos en el camino de la perfeccion .
.: CAPÍTULO V .
Cómo debe hablarse de Dios.
Decia el Santo que «de Dios ni de las cosas tocantes á su cullo ,
esto es, á la Religion , jamás debia hablarse de cualquiermodo , y á
manera de entretenimiento y conversacion familiar, sino siempre con
gran respeto , gran veneracion y gran juicio ;» y añadia mas: « Ha
blad siempre de Dios como de Dios , esto es , con reverencia y pie
dad ; po ostentando sabiduría , ni haciendo del declamador , sino con
espíritu demansedumbre, de caridad y de humildad 5 .»
El primero de estos dos consejos corresponde a los que hablan de
las cosas de la Religion como de cualquiera otro asunto de puro pa
satiempo y familiar, sin observar tiempo , lugar ni personas , y sin
otro designio que el de pasar y divertir el ralo . Miseria de que se la
mentaba san Jerónimo como uno de los males de su tiempo , dicien .
do que todas las artes y todas las ciencias tenian sus maestros y prác
Petr. 11, 8 . — *Matth. XXVI, 31. — Ibid. v , 11 . — * Ps. CXIX , 2 ; CVIII,
CXXI et CXXXIV. - : Filot. p . III, c . 26.
- 269 -
ticos , a quienes solos correspondia hablar como maestros acerca de
sus respectivas artes y facultades ; y que solo la sagrada Escritura y
la teología , siendo la raíz de todas las ciencias , era tratada tan in
dignamente , que cualquiera se metia á hablar en ella ; decidiendo
magistralmente sus materias , no tan solo en las casas particulares ,
mas tambien en las tabernas y cafés el joven presumido , el artesano
ignorante , el viejo sin juicio , y todo el vulgo , en fin , queriendo dar
dictámen sobre los misterios mas elevados de la fe .
El segundo consejo habla con aquellos y aquellas que en toda con
versacion quieren hacer de doctos , y pasar por entendidos en la pie
dad y doctrina mística , manteniendo susopiniones con calor , con des
pecho , acrimonia , enfado, obstinacion y orgullo , gritando mas que
los que tienen mas razon que ellos , aunque no tengan tanta fortaleza
de cabeza y de pulmones ; como si el dar voces y gritos añadiese al
gun peso y solidez a los discursos.
Por eso concluia nuestro Santo diciendo : « Jamás hableis de Dios,
ni de la devocion pormodo de cumplimiento y pasatiempo ; sino siem
pre con atencion y devocion : lo cual os digo para desterrar una no
table vanidad que se halla en muchas personas que hacen profesion
de devotas, las cuales á cualquiera tiempo y propósito sueltan pala
braş santas y fervorosas pormodo de entretenimiento y diversion , sin
pensar poco ni mucho en lo mismo que dicen ; y despues de dichas ,
presumen ellas ser tales como suenan sus palabras , no lo siendo cier
tamente . »

CAPÍTULO VI.
De la burla ó mofa .
Cuando en alguna concurrencia notaba que se hacia burla de al
guno , mostraba por su gravedad y mesura que le desagradaba el dis
curso , introduciendo otro que desviase aquel; y si alguna vez no lo
lograba por este medio , se levantaba y decia : « Señores , esto ya es
arrollar y atropellar a ese buen hombre ; yà no esdiscrecion esa , sino
propasar los límites de la razon . ¿ Quién nos da derecho á nosotros
para divertirnos de ese modo a costa de otro ? Quisiéramos que se
nos tratase de esa suerte , y que con el cuchillo de la lengua se hicie
se anatomía de nuestras miserias ? El sobrellevar las del prójimo , y
disimular sus defectos , es una gran perfeccion ; y al contrario una
grande imperfeccion el despedazarlas de ese modo por la burla .»
A este propósito dijo en una ocasion, « que una de las peores pro
- 270
piedades que puede tener una persona es el ser mofadora: que Dios
aborrece extremamente este vicio , y ha hecho por él extraños casti
gos. .
En otra ocasion se divertia en presencia del Santo una señorita con
otra que no era hermosa , burlándola de algunos defectos naturales
con que habia nacido. Advirtió el Santo a la tal señorita burlona con
mucha modestia , que Dios es el que nos ha hecho y no nosotros; y que
las obras de Dios son perfectas. Burlóse ella todavía masde que dije
se el Santo que las obras de Dios son perfectas; pero el Santo la dijo
ya con alguna seriedad : « Creedme, señora , que en el alma es mas
derecha , mas hermosa y mejor hecha que en elcuerpo ; y contentaos
con eso , y con saber que yo lo sé muy bien :) con lo cual la hizo ca
llar .
Reíanse otra vez delante del Santo de uno que estaba ausente , y
lenja una corcova ó jiba delante , y otra detrás. Tomó el Santo in
mediatamente por su cuenta la defensa de aquel hombre , trayendo
las mismas razones de la Escritura , de que las obrasde Dios son per
fectas. ¿ Cómo perfectas ? saltó uno : uno figura tan imperfecta , ¿ có
moha de ser perfecta ? El Sánto le replicó con gracia : « Cómo no ?
¿ Pensais acaso que nohay perfectos jibosos, como hay personas per
fectamente derechas? » Y como si le quisiese bacer explicar de qué
perfeccion hablaba , si de la interior , ó de la exterior : « Basta , dijo ,
que lo que he dicho sea cierto . Hablemos de otra cosa mejor. » . .
CAPÍTULO VII.
No juzgar á otrò .
I Fibon
El hombre no ve mas que lo de fuera ; solo Dios ve lo de dentro,
y así á él solo toca el sondar los corazones , y conocer los pensamien
tos 1. À este propósito decia nuestro Santo , que elalma del projimo
era el árbol de la ciencia del bien y del mal, al cualno puede tocar.
se so pena de ser castigado , por haber Dios reservado para si este jui.
cio .
Notaba el Santo una desigualdad o inconsecuencia muy comun en
los hombres ; los cuales son naturalmente inclinados á juzgar de lo
que no conocen que es el interior de otro , y á huir de juzgar lo que
conocen , a lo menos , lo que deben conocer que es su propio corazon :
no obstante que aquello les está prohibido , y esto les está mandado.
En esto se parecen á aquella mujer , que habiendo hecho en toda
IIReg. xvi, 7 ; I Paralip . XXVII , 9 ; Ps. Tul, 10 .
- 271 -
su vida lo contrario de lo que su marido la mandaba, habiéndose aho
gado en un rio , la buscaba el marido agua arriba ; y ręconvenido so
bre ello : 2 Pensais , dijo , que ni la muerte habrá podido destruir en
ella el espíritu de contradiccion ?
Pregúntase , ési está prohibido formar sospechas sobre buenas y
poderosas conjeturas ? Se responde que no ; porque sospechar no es
todavía juzgar , sipo camino para ello ; pero es menester guardarse
mucho de dejarse engañar de falsos indicios, y sobre ellos precipitar
el juicio ; pues en esto está el escollo , en que tantos naufragan , de
caer en juicios temerarios. La
Para evitar este desórden , dabą nuestro Santo una excelente re
gla , y es , que « si una accion pudiere tener cien caras , se la mire
siempre por la que fuese mejor. Si no se pudiese excusar la accion ,
por lo menos se puede dulcificar excusando la intencion : si esto no
basta , convendrá atribuirlo á lo violento de la tentacion ; ó achacarlo
á ignorancia , ó á inadvertencia , ó á la humana flaqueza ; procuran
do con esto , á lo menos, disminuir el escándalo .
« En fin , los que velan cuidadosamente sobre sus propias concien
cias , decia nuestro Santo , rara vez caen en juicios temerarios : al con
trario , es vicio de una alma ociosa y descuidada de sí misma el de
tenerse á escudriñar las acciones de otro : que es lo mismo que dijo
excelentemente un antiguo ; esto es , que aquel género de hombres
que son curiosos para investigar las vidas ajenas descuidan mucho de
corregir las suyas propias . » ,

CAPÍTULO VIII. '


De la maledicencia o murmuracion .
Solia decir nụestro Santo, que « quien quitase del mundo la male
dicencia , quitaria una gran parte de los pecados.» Y tenia razon ; :
pues reduciéndose todos á losde pensamiento , palabra y obra, los mas
frecuentes , y algunas veces los mas dañosos, son sin duda los de pa
labra , pormuchas razones.
La primera , porque los pecados de pensamiento no dañan sino al
mismo que los comete , ni dan escándalo , ni disgusto , nimal ejem -
plo ; pues Dios solo es quien los conoce , y quien es ofendido ; y así
en volviéndose á él con un amoroso arrepentimiento , los borra ; pero
los de palabra trascienden a mas , porque la palabra , una vez des
pedida de la boca , no puede recogerse sin una humilde retractacion ,
- 272 -
y todavía no obstante queda el corazon del prójimo inficionado y em
ponzoñado por el oido. .
La segunda ; porque los pecados de obra , cuando son graves , es
tán sujetos al castigo público ; pero no los de la maledicencia , como
no sean en extremo atroces é infamatorios ; y aun en este caso rari
sima vez se descubren ni castigan ; y esto hace que sean tantos los que
incurren en este pecado.
La tercera, por los pocos ejemplares que se ven de restituir y re
parar el daño que se hace con la lengua ; ya sea por falta de arre
pentimiento de los que le causan , y ya quizá por la indulgencia , por
no decir debilidad , de los confesores en este punto. :
CAPÍTULO IX.
- De los equivocos o anfibologias.
Tenia horror- el Santo al uso de los equívocos; y decia algunas ve
ces que con este artificio se procuraba canonizar elengaño. « Nohay ,
decia , agudeza ni finura tan buena ni tan apreciable como la sen
cillez. Las agudezas delmundo y los artificios de la carne pertenecen
á los hijos del siglo ; pero los hijos de Dios andan sin rodeos ni cir
cunloquios , y tienen el corazon sin dobleces : Elque anda sencillamen
te , dice el Sábio , anda confiadamente *. El engaño , el doblez , el fin
gimiento , siempre serán muestra deun espíritu ruin y miserable .
: « Si la boca que miente mata al alma , como dice el Sábio , ¿ qué
no hará la lengua engañosa , que habla con un corazon y otro cora
zon , esto es con doblez 2 ? »
De esta doctrina confeccionada en la botica del padre de la men
tira , decia nuestro Santo lo que Jesucristo decia de los Escribas y Fa
riseos 3 ; que « corrian los mares y las tierras por hacer á un solo hom
bre prosélito : esto es, por atraerle del Paganismo al Judaismo; y des
pues de lograrlo le hacian mucho peor de lo que eran ellos: pues los
que piensan que con tales artificios queda ilesa la verdad , la matan
y sofocan al doble ; supuesto que no hay cosa que tanto ultraje á la
verdad y á la simplicidad como el doblez . ¿ Y hay por ventura , decia
nuestro Santo , mayor doblez que un equívoco ?»
1 Prov. x , 9. - ? Ps. XI, 3. — *Matth . XXII, 18.
- 273 –
CAPÍTULO X .
Que a nadie se contradiga sin razon .
Nohay genios mascontrarios á la sociedad humana que los de aque
llos porfiados , testarudos , y prontos á contradecir y oponerse a los
demás; porque estos son la peste de las conversaciones , el azote de la
sociedad , y la semilla de las pendencias. Por el contrario , los genios
suaves , condescendientes , dóciles y tratables que sin dificultad ceden
en una disputa familiar, son encantos vivos y verdaderos que ganan
los corazones de todo elmundo .
Alababa mucho nuestro Santo el consejo de san Luis , que decia
que nunca se contradijese a nadie , a menos que en dejarlo de hacer
cupiese pecado , ó se siguiese algun notable daño. Aquel santo Rey
no decia esto guiado de la prudencia humana, de la cual era enemi
go declarado , ni tampoco de aquella máxima de cierto emperador
gentil , que decia que no era bien que nadie saliese descontento de
la presencia del príncipe : decíalo sí por un sentimiento verdadera
mente cristiano , para evitar todo debate y porfía , conforme al con
sejo del Apóstol que quiso se huyese de esto con todo cuidado ".
Pero ¿ no será una condescendencia culpable , y por consiguiente
hacerse cómplice del error , y acaso del pecado de otro , el no oponer
se a él pudiendo hacerlo ? . . . . . . . .
Oid la respuesta de nuestro Santo : « Cuando importa , dice , con
tradecir á alguno , y oponer su opinion a la de otro , es menester usar
de gran dulzura y arte , sin pretender violentar el espíritu de nadie ;
porque de otro modo , esto es , tomando lascosas con acrimonia y as
pereza , nada se gana. .
« Cuando apretais á un caballo á puro refrenarle , si él es fogoso ,
cogerá el bocado con los dientes, y llevará donde quisiere al jinete ,
sin que este se lo pueda estorbar; pero aflojad la brida , no le sacu
dais ni piqueis , y veréis como se detiene, y se deja gobernar.
« Lo mismo sucede con el espíritu humano : si le apretais , le opri
mís ; si le oprimis , le encolerizais ; si le encolerizais , enteramente le
precipitais : puede persuadírsele , pero no, forzársele ; y así forzarle es
alborotarle.» Sobrevino la dulzura, dice el Profeta ; vedle ya corregido
y rendido 2 .1
· II Cor. XII, 20 ; Philip . 11, 3. -- * Ps. LXXXIX , 10 . '

18
- 274 - '

CAPÍTULO XI.
De la taciturnidad .
Hay gentes naturalmente taciturpas y calladas, unas por orgullo ,
otras por estupidez , y otras por melancolía ; pero hay pocos que lo
sean por virtud , esto es, por juicio y por moderacion.
Hablábase un dia delante de nuestro Santo de cierto personaje que
pretendia pasar por hombre grande á fuerza de callar : « Pues si es
eso , respondió el Santo , no hay duda que ha encontrado el secreto
para comprar barata la reputacion degrande .» Y despues de haberse
quedado un poco callado , volvió diciendo : «No hay cosa tan pare
cida á un sábio , como un loco mientras calla .
« No es prudencia ni sabiduría el no hablar jamás palabra ; pero si
el hablar cuando conviene y como conviene ; y tambien el callar en
tiempo y sazon. Para que la taciturnidad sea virtud , es menester que
se observe , como en las demás virtudes , cierta medianía , evitando
los dos extremos. >>

CAPÍTULO XII.
De las aversiones . . ..
Hay algunos que á fuerza de violentarse , y con el socorro de la die
vina gracia , logran arrojar de su corazon el pecado delodio que ha
bian concebido contra los que los agraviaron ; pero así como despues
de cortar un árbol por el pié , no por eso dejan de quedar en la tier
ra sus raíces ,nide necesitarse mucho tiempo para arrancarlas; á este
modo tambien , aunque se corte el odio , suele quedar la aversion ,
lanlo mas dificil de arrancar, cuanto parece menos detestable que el
odio .
· Bien sabemos que es menester perdonar al enemigo , por grande
que sea la ofensa que nos haya hecho, si queremos que Dios nos per
done ; pues esto es puntualmente lo que todos los dias pedimos al Pa
dre celestial en la oracion del Padre nuestro , que su Hijo y Señor
nuestro nos enseñó por su misma boca ; pero así como despues de una
furiosa tempestad , aun apaciguado el viento , no por eso calman las
olas hasta despues de mucho tiempo ; delmismo modo , despues que
por amor de Dios se renuncia al odio que se tenia contra el enemi
go , hay algunos que piensan hacer una gran cosa en decir que ellos
no le desean mal, sin acordarse que la ley de Jesucristo no se satis
- 275 -
face con que no se desee mal al enemigo (lo cual no es mas que no
aborrecerle ), sino que es menester todavía amarle , y amarle con tal .
afecto , que se le desee y aun se le haga todo bien .
Estrechados con estas razones, suelen decir algunos : Yo no solo le .
perdono la ofensa queme ha hecho , y no le deseo algun mal , sino
que antes bien le deseo los mismos bienes de naturaleza , de fortuna,
de gracia y de gloria que para mí deseo ; pero con todo eso , yo no
puedo resolverme á verle nitratarle , pues solo su presencia me con
mueve lodo interiormente , y temo no se renuéven mis llagas con la
memoria delmal queme hizo. -
Esta excusa parece que tiene algun color de disculpa , si se con
sidera la flaqueza humana , mas débil que la caña que a todo viento
cede ; pero aunque este temor y esta desconfianza parezca loable, no
lo es delante de Dios, que quiere quenos alegremos en él con temor,
y confiemos en el tanto como desconfiamos de nosotros mismos; que
nos humillemos sin desanimarnos, apoyándonos y sosteniéndonos en
teramente en su gracia , y de ningun modo en nuestras propias fuer
zas. Esto es lo que nos enseña la Escritura , cuando nos dice que nos
otros nada podemos por nosotros mismos ; que toda nuestra suficien
cia y poder nos vienede Dios, sin el cual nada podemos hacer ? ; pero
tambien nos dice que con él lo podemos todo , aun atravesar por mu
rallas de todo género de dificultades , de modo que habiéndonos da
do el querer y el comenzar, debemos esperar que por su misericor
dia nos dará el acabar; y así , si nos ha dado la gracia de perdonar
de corazon , de no desear mal, y de desear bien , debemos tambien
confiar que nos dará fuerzas para resistir las tentaciones que el ene
migo denuestra salvacion pudiera excitar en la parte inferior de nues
tra alma , al ver al que henios ya perdonado , como lo hayamos he
cho de todo corazon.
. Hay tambien otros que convencidos de estas razones , dirán : Yo
bien deseo verle , y no excusaré la ocasion de concurrir con él ; pero
eso de hablarle , eso es lo que no puedo hacer, porque temo prorum
pir en alguna reconvencion , y venir de una en otra palabra á las in
jurias; con que volviendo á encenderse el fuego del odio , en lugar
de apagarle, hagan el yerro último peor que el primero 2.
A la verdad , cuando uno a quien acaba de quitársele la calentu
ra , bebe todavía con algùn género de ansia , es señal de que aun le
resta alguna alteracion y calor en las venas. Del mismo modo , por
mas que tales personas que salen de mala gana delEgipto del odio ,
1 II Cor. III , 5 . - ? Matth . XXFII , 64 .
18 *
- 276 -
y vuelven atrás la cara, dén muestras de reconciliacion , no hay que
dudar que todavía les queda oculta en su corazon alguna acedía . Á
ellos toca tomar su corazon con las dosmanos; levantarle a toda fuer
za , y quitar de él con un generoso esfuerzo esta secreta aversion , ro
gando á Dios que ayude su debilidad y flaqueza para poder practicar
el precepto del Evangelio , de hacer bien á los que nos aborrecen , y
de volver con ventajas bien por mal ".
Pondremos elsello a todo lo dicho con una bella sentencia de nues
tro Santo : « Los gentiles aman á los que los aman ; pero los cristia
nos deben extender su amistad aun á aquellos que no los aman , y á
quienes tienen mucha repugnancia y aversion 2 .»

PARTE DÉCIMATERCIA .

... CAPÍTULO I. .
De la presencia de Dios.
Recomendaba lanto nuestro Santo el ejercicio de la presencia de
Dios , que le aconsejaba como el pan diario ; y digo pan diario , por.
que así como para el mantenimiento del cuerpo se mezcla el pan con
todo género de viandas, así no hay ejercicio espiritual que con mas
«comodidad y utilidad se pueda mezclar en todas nuestras acciones
que el de la presencia de Dios.
« ; Ah ! decia el Santo , este es el gusloso ejercicio de los bienaven -'
turados, ó por mejor decir , el ejercicio continuo de su bienaven
turanza , segun las palabras del Señor 3 : Los Angeles siempre están
viendo la cara de mi Padre que está en el cielo . Pues si la reina de Sa
bá reputaba por felices y bienaventurados á los criados y cortesanos
de Salomon , porque siempre estaban en su presencia , y le oian las
palabras de sabiduría que saliap de su boca , ¿ cuánto mas felices y
bienaventurados serán aquellos que están continuamente asistentes
á la presencia de aquel , á quien los Angeles desean mirar 4 , aunque
sin cesar le están viendo ? Deseo que los tiene en una hambre per
pétua de ver siempre mas y mas á aquel Señor á quien están con
templando ; pues cuanto mas,miran al que desean , mas le desean
ver , sin hartarse jamás en medio de su continua hartura.
* Matth . v , 44. — * Rom . Xu , 21 . — 3 Matth . XVIII, 10. — * I Petr. 1, 12.
- 277 -
« Ya sabeis , hermanas mias (habla con sus religiosas de la Vi
sitacion ) , que cuando estais juntas , ya sea para el trabajo , ya sea
para las recreaciones , ó para otros cualesquiera ejercicios, hay siem
pre una religiosa encargada de recordar esta amable y saludable
presencia , diciendo de cuando en cuando: Acuérdense todas nuestras
hermanas de la santa presencia de Dios; y añade : y de la santísima
Comunion de hoy, si ha sido dia de Comunion general de toda la co
munidad , tal como los domingos , fiestas y jueves.
« La mayor parte ,decia nuestro Santo , de las faltas que cometen
en su deber las, personas piadosas , vienen de que no perseveran lo
bastante en la presencia de Dios.»
CAPÍTULO II.
Del temor y de la esperanza .
Para caminar con seguridad en esta vida es menester andar siem
pre entre el temor y la esperanza : entre el temor de los juicios de
Dios , que son abismos impenetrables , y entre la esperanza de su mi
sericordia , que es sin medida, y sobrepuja á todas sus obras .
« Conviene , decia el Santo , temer los juicios de Dios, pero sin
perder por eso el ánimo; y conviene animarse á vista de su miseri
cordia , pero sin presuncion .» Y en olra parte : « Los que tienen un
extremo y desordenado temor de ser condenados, acreditan tener
mas necesidad de humildad y sumision que de razones . Conviene
mucho abatirse y anonadarse, y perder su alma; pero eslo ha de ser
para ganarla , guardarla y salvarla ; porque toda humildad que cede
en perjuicio de la caridad , es sin duda una humildad falsa.
« La humildad , pues , que inclina al desaliento , a la desconfian
za , á la turbacion , es opuesta a la caridad, que quiere hagamos to
dos los esfuerzos posiblesde nuestra parte , bien que con temor y tem
blor 3 ; y que nunca desconfiemos de la bondad de Dios, cuyos de
seos son siempre de que todos se salven , y vengan a penitencia 4 .1

CAPÍTULO III.
Del amor propio y del amor de nosotrosmismos.
Entre estos dos amores hay una gran diferencia ; pues aunque to
do amor propio sea amor de nosotros mismos, no todo amor de nos.
otrosmismos es amor propio.
1 Ps. XXXV, 7 . - ' Ibid . CXLIV , 9. - 3 Philip . II, 12. — * II Petr .II, 9. a
- 278 cm
El amor propio siempre es malo ; y no hay pecado grande o pe
queño sin amor propio ; es decir , que no hay pecado en que no ha
va una resolucion voluntaria de la criatura contra la voluntad de su
Criador. « Este amor, dice san Agustin , es el que edificó la infeliz
ciudad de Babilonia , cuyo recinto se extiende hasta elmenosprecio y
aborrecimiento de Dios '.
El amor de nosotrosmismos no es de esta paturaleza ; pues siendo
de precepto , no puede menos de ser bueno. Estamos, pues, obliga
dos á amarnos en Dios y .segun Dios , deseándonos y procurándonos,
, en cuanto nos fuere posible, los bienes naturales , los de la gracia y
los de la gloria .
· Este amor de nosotros mismos puede ser natural ó sobrenatural.
Natural es , cuando tiene por objeto los bienes naturales; y respecto
de este amor dice el Apóstol, que ninguno aborrece su propia car
ne ? ; y este amor, cuando es bien ordenado , no es desagradable á
Dios, que es Autor de la naturaleza , así como lo es tambien de la
gracia . Sobrenaturalserá , cuando su objelo sean los bienes de la gra
cia y de la gloria ; y entonces este amor es tan superior al otro , cuan
to los bienes de la gracia y de la gloria se aventajan a los de la na
iuraleza .
El amor sobrenatural de nosotros mismos puede ser de esperanza
ó de caridad. El de esperanza es interesado , porque con el amamos
á Dios comosoberano bien puestro ; pero no como soberano bien en sí
mismo y por sí mismo, que es lo que hace el amor de caridad ; el
cual es un amor enteramente desinteresado , pues con él amamos á
Dios por causa de símismo, y á nosotros en él , refiriéndonos total
mente á su gloria .
El amor legítimo de nosotros mismos , tanto el natural como el de
esperanza , no siempre es relativo a Dios , bien que ciertamente lo
puede ser ; pero el de la santa caridad no solo puede serlo , sino que
siempre es relativo á Dios, sea habitualmente , sea virtualmente , o
sea actualmente .
Decia nuestro Santo 3 : « El Salvador, que nos rescaló con su pre
ciosa sangre, desea infinitamente que le amemos , a fin de que sea
mos eternamente salvos, y desea que seamos salvos, a fin de que le
estemos amando eternamente ; pues todo su amor se dirige á nues
tra salvacion , y nuestra salvacion á su amor.
« El deseo de nuestra salvacion debe extenderse absolutamente ,
i In . Ps. vi et LXIV . - 2 Ephes. v, 29. - 3 Tract. Del amor de Dios ,
lib . II , cap. 8 .
279 -
tanto á la gloria que Dios nos dará en el cielo , cuanto a la que nos
otros le daremos á él, segun la medida de esta gloria . En lo cual sé
engañan los que procuran su salvacion eterna sin otra mira que su
interés; esto es ,aspirando solo a la gloria que Dios les ha de dar en
el cielo , sin acordarse, ni extender sus deseos á la que ellos le da
rán a Dios , que es la principal, y el último y soberano fin para que
Dios hizo el paraíso ; pues la otra , esto es, la gloria que ellos han de
tener , no es mas que el fin próximo y menos principal , y como un
medio de llegar al otro; porque ninguno glorifica á Dios en el cie
lo , sino aquel á quien Dios glorifica , para ser Djos glorificado en él.» .
CAPÍTULO IV .

· De la medida del amor de Dios. -


Preguntáisme, ¿cuál sea la medida delamor de Dios ? y yo os res
pondo con san Bernardo * , que su medida es el no tener medi
da ; porque siendo infinito su objeto , tampoco él puede tener limite
alguno .
Nuestro Santo llamaba cobardes y perezosos á aquellos espíritus
que ponen límites á su amor, y que reduciéndose á ciertas reglas,
no quieren extenderse á mas, como pretendiendo encerrar el espíri.
tu de Dios en el corto recinto de sus manos. . '
Siendo Dios infinitamente mayor que nuestro corazon , ¿ qué pre
tension es querer reducirle á tan pequeño recinto ? Si el amor de Je
sucristo fue excesivo - 2 , iqué ruindad la nuestra en querer ceñir el
nuestro á una mediania ! Si ni elmar , ni el infierno jamás dicen bas
ta , ¿ qué deberá decir el amor santo , cuyas llamas se dice en el li.
bro de los Cánticos ser mas ardientes que las del infierno ? !
Acerca de esto pronunció nuestro Santo una notable sentencia : « Es
imposible , dice , permanecer largo tiempo en un mismo estado de
consistencia ; el que en este tráfico'no gana , siempre pierde; quien
en esta escala no sube , baja : quien en este combate no vence , es vene
cido : vivimos en medio de las batallas que nos presentan nuestros
enemigos: si nosotros no resistimos , pereceremos ; y no podemos re
sistir sin sobrepujar, ni sobrepujar sin vencer; victoria á que se si
gue el triunfo y la corona. »
Confirma san Bernardo esta sentencia diciendo que el no adelan
tar es relroceder; porque nosotros navegamos continuamente en un
1 Lib . de diligendo Deo . — * Joann. XIII , 1 .
- 280 -
mar proceloso , en donde la corriente de las aguas se lleva a los que
dejan de remar ' .
CAPÍTULO V .
Hacer y decir. .
ElHijo de Dios ,modelo de toda perfeccion , principe de los pas
tores , y obispo de nuestras almas, comenzó á hacer , y despues á ense
ñar 2. Treinta años empleó en hacer, y solo tres en enseñar; mos
trándonos en esto con su ejemplo que antes de hablar es menester
obrar.
Por no hacerlo así los doctores de su tiempo , los increpaba de que
decian , y no hacian , imponiendo a los demás cargas insoportables ,
á que ellos no querian arrimar niun dedo 3. Mas no queria decir
nos en esto á nosotros que por las obras y costumbres de los maes
tros juzguemos de la doctrina que nos enseñan y persuaden ; sino
mostrarles á ellos, cuánto mas eficazmente persuade la doctrina , cuan
do viene comprobada con la buena vida del que la predica. De otro
modo, ¿ cómo piensa uno persuadir á otros aquello de que el mismo
muestra no estar persuadido ? Esto es parecerse a los clarines , los
cuales llaman á otros al asalto , pero ellos no pelean ; ó á una esca
lera , la cual conduce á la habitacion , pero ella jamás sube ;'ó á los
hitos y postes de los caminos reales , que enseñan á los caminantes
por dónde han de ir , pero ellos no se mueven de su sitio .

. CAPÍTULO VI.
De la mortificacion y de la oracion .
Era de dictámen el Santo de que « la mortificacion sin oracion es
un cuerpo sin alma; y la oracion sin mortificacion un alma sin cuer
po.» Por eso no queria que estas dos virtudes. anduviesen separa
das , sino que , como Marta y María , sin disgusto ni queja , acudie
sen acordes al servicio de Nuestro Señor. Comparábalas á los dos
platos de una balanza ,delos cuales sube el uno cuando baja el otro; -
porque para elevar el espíritu en la oracion , es menester abatir el
cuerpo por la mortificacion ; pues sin esto la carne deprimirá el es
píritu , y le impedirá elevarse á Dios .
El lirio y la rosa de la oracion y la contemplacion no se crian ni
1 Epist. 341 ad Monachos sancti Bertini, 1 . 2. - ' I Petr. 11, 25 ; v , 4 ;
Act. 1 , 1 . - 3 Matib , XX [II.
- 281 -
conservan bien sino entre las espinas de lasmortificaciones ; ni se su
be á la cima del incienso , que es símbolo de la oracion , sino por la
montaña de la mirra de la mortificacion . El incienso mismo, que re
presenta la oracion , no exhala su olor sino cuando se quema ; ni la
oracion puede subir al cielo como olor de suavidad , si no sale de una
persona mortificada.
Cuando estamos muertos á nosotros mismos y á nuestras pasiones,
entonces es cuando vivimos á Dios, y cuando Dios nos apacienta en
la oracion con el pan de vida y de inteligencia , y con el mana de
sus inspiraciones .
Á este propósito decia nuestro Santo una sentencia muy notable :
« Es menester vivir en este mundo , decia , como si tuviésemos,nues
tra alma en el cielo , y nuestro cuerpo en el sepulcro .» La primera
parte de esta sentencia se funda en aquella del A póstol: Sea vuestra
conversacion en el cielo " ; y la segunda en estas de David : Es meres
ter vivir como los heridos que duermen ya en los sepulcros; y estar en
las oscuridades entre los muertos del siglo 2.
CAPÍTULO VII.
De la mentira.
Me preguntais , que como se entienden estas palabras de nuestro
Santo :-« Que rara vez podemos decir unamentira , por pequeña que
sea , sin ofender al prójimo. »
La solucion de esta dificullad consiste en aquella expresion rara
vez . No obstante , puede decirse que toda mentira , por leve que pa
rezca , siempre hacemal , sea á nosotros mismos, ó sea á otros; siem
pre hiere á la verdad y á la' rectitud de corazon ; y todo hombre que
miente , aun cuando no sea sino por pasatiempo , acredita un corazon
doble , y que habla con un corazon y otro corazon 3. Todos saben que
el Señor perderá á los labiosmentirosos , y que abomina los labios que
hablan con doblez 4. Sean , pues , vuestras palabras simples , sencillas
y verdaderas, si quereis ser hijos del que es padre de la verdad , y
la verdad misma por esencia .'
i Philip . III, 20. - ? Ps. LXXXVII, 6 ; CXLII, 3. - 3 Ibid . XI, 3 et 4. -
* Prov. XII , 22.
- 282 –
CAPÍTULO VIII.
De los juicios temerarios.
No podia sufrir sin dificultad puestro Santo que por una sola ac
cion reprensible que uno hiciese, se le reputase por malo en todo ;
« porque , decia , los hábitos virtuosos no se acaban por un solo acto
contrario ; pues no puede decirse que un hombre sea incontinente
porque una sola vez lo haya sido ; y así de otros defectos.)
Cuando veia , pues, que por un solo pecado se calificaba á algu
no de vicioso en aquella linea, procuraba desvanecer suavemente
esta acusacion , diciendo « que habia una gran diferencia entre vieio
y pecado ; que el vicio suponja hábito , y el pecado no 'mas que el
acto ; y que así como una golondrina no hace verano , así tampoco
un acto solo de pecado hacia que una persona fuese viciosa , esto es,
habituada á aquel vicio , cuyo acto habia cometido. »
Pero replicábanle : Segun eso , no se deberá tampoco suponer á
una persona en gracia y caridad , por mas santa que parezca en sus
acciones y en su vida .
Respondia que « si la fe , segun el apóstol Santiago 2,se da á co
nocer por las obras,mucho mas la caridad, que es virtud mucho mas
activa ; pues las obras respecto de ella son como las chispas que dan
señal de que hay fuego : y aunque viendo cometer un pecado noto
riamente mortal, podríamos decir con verdad que aquella persona
que le cometió habia perdido desde luego la gracia ; pero ¿ qué sa
bemos nosotros , si un momento despues le tocó Dios al corazon , y
por un acto de contricion se convirtió de su mal camino ? Por eso es
menester ir con gran tiento y temor en juzgar mal de otro . Para juz
gar bien , tenemos una entera libertad, pues la caridad cree y espera
todo bien del prójimo 3 : no piensa mal , y se complace en la verdad
y bondad , y no en la iniquidad.

CAPÍTULO IX .
Del punto esencial de la caridad .
Ponia el Santo este punto en la preferencia de Dios, y de su vo
luntad sobre todas las cosas.
La prueba mas fuerte que podemos tener de si estamos ó no en
gracia , es examinar si hay en nosotros alguna voluntad contraria á
· Teót. I, 4 . – ? Jac. 11, 18. — 3 I Cor. XIII, 7 .
- 283 -
la de Dios ; pues si la hay, seguramente preferimos alguna cosa á
Dios , y entonces no tenemos ya la caridad , la cual deja de estar en
nosotros luego que deja de reinar en nuestros corazones . .
No solamente debemos preferir a Dios sobre todas las cosas, sino
que además debemos no amar á ninguna al par de Dios. Aquel, di
ce san Agustin " , ama á Dios menos de lo que debe, que ama al
guna cosa juntamente con Dios , y no por amor de Dios, eslo es , con
relacion y subordinacion al amor de Dios. . ..
No digo que no se pueden amar muchas cosasjuntamente con Dios,
pues él mismo nos manda que nos amemos á nosotros mismos, y á
nuestros prójimos como á nosotros mismos; pero el amar alguna co
sa mas que á Dios , ó igualmente que a Dios , es incompatible con la
caridad ; la cual hace, que en un corazon que ella . posee sean todas
las criaturas, en comparacion delCriador, como las estrellas en com
paracion del sol. ·
CAPÍTULO X . . .
De las diversas suertes de obras. '
Cuatro suertes de obras distingue la teología : vivas , muertas,
mortificadas y vivificadas.
Las vivas son aquellas que tienen el principio de vida , y de vida
eterna que es la gracia , y que se hacen en caridad y por motivo de
la caridad .
Las muertas son aquellas que no tienen este principio , y se hacen
en estado de pecadomortal; esto es, que no tienen elfundamento ni
la raíz en la caridad ; pues aunque sean ellas buenas en sí por su
bondad moral y natural, no obstante , dice san Gregorio , esta rama
de la buena obra no puede tener algun verdor , ni producir fruto al
guno delante de Dios , si no está unida y agregada á la raíz de la
caridad .
Las obras mortificadas son aquellas que se hicieron en estado de
gracia , y tenian la raíz de vida ; pero que, sobreviniendo el pecado
mortal , pierden por él todo su verdor y vigor ; quedando como las
plantas en el invierno , las cuales, si este durase siempre , al cabo
vendrian á morir sin remedio ; pero viniendo la primavera , y comu
nicando de nuevo el sol su calor a la tierra , las hace echar flores ,
hojas y frutos , y parece que por una especie de resurreccion las sa -
ca á nueva vida .
1 Confess. lib . x , c . 29.
284 -
Estas son las obras que se llaman vivificadas, es decir , renova
das y sacadas de la muerte a la vida ; que es lo que sucede cuando
se sale del pecado mortal, para resucitar y entrar en gracia . Enton
ces todas las obras santas que fueron mortificadas por el pecado mor
lal, reviven y vuelven á cobrar su antiguo verdor y vigor ^.

PARTE DÉCIMACUARTA .

CAPÍTULO I.
Del amor de complacencia . . .

La verdadera complacencia en Dios debe estar arraigada y fun


dada en la caridad , y proceder del verdadero motivo de la caridad ,
que es un motivo desinteresado ; y así para que la complacencia sea
conforme á la voluntad de Dios, es menester que se dirija todo á
Dios y á su gloria ; de modo que si queremos que Dios se complazca
y tenga sus delicias en nosotros, á nosotros nos toca poner todas las
nuestras en Dios, considerando que Dios es Dios, y que su bondad
es una bondad soberanamente infinita .
Ved cómo se explica nuestro Santo 2. « El alma que se ejercita en
el amor de complacencia continuamente repite en un sagrado, silen
cio : Báslame que Dios sea Dios ; que su bondad sea infinita ; que su
perfeccion sea inmensa ; que yo muera ó que yo viva , me importa
poco , una vez quemi amado vive elernamente una vida totalmente
triunfante. La misma muerte no es capaz de entristecer á un cora
zon que sabe que su soberano amor está vivo . Basta para el alma que
ama, el que aquel á quien ama mas que á sí misma esté colmado de
bienes eternos; puesto que ella vive mas en el que ama que en el
cuerpo á quien anima , ó por mejor decir , no vive ya ella , sino su
amado en ella .
• « Consiste , pues, la verdadera complacencia en Dios en compla
cerse el alma en Dios por Dios; en deleitarse en la voluntad de Dios,
sin mirar á si esto ó aquello nos agrada ó desagrada, sino solamente a
si es agradable á Dios. De estemodo unimos nuestro gusto al gusto
de Dios ; y de esta manera se forma la complacencia amorosa que le
! Vid. D . Thom . 3 p. q . 89 , art. 4 , 5 et 6 . - Teót. lib . V , c. 3.
- 285 -
nemos en el bien , ó en la bondad y perfeccion de Dios , por Dios
mismo. D

. CAPÍTULO II.
Del amor de benevolencia .
Conviene distinguir en Dios dos suertes de bienes , uno interior,
y otro exterior. El primero es el mismo Dios , cuya bondad no es
distinta de su esencia , así como no lo son tampoco los demás atri
butos y perfecciones 'suyas. Siendo, pues , este bien infinito en sí
mismo, no puede recibir el menor aumento por los servicios ni por
los honores que nosotros le hagamos ; como ni tampoco disminucion
por causa de nuestros pecados y rebeldías. ' .
El segundo bien no está en él , sino en sus criaturas, aunque real
mente sea suyo ; así como el tesoro real es del rey , aunque esté en
poder de sus tesoreros. Consiste , pues, este bien exterior de Dios en
los honores, obediencias, servicios y homenajes que le deben y le
hacen sus criaturas, como que todas ellas están destinadas á su glo
ria , que es el fin último de su creacion . Estos bienes podemos nos
otros, con ayuda de la gracia , querérselos y dárselos á Dios, y con
ellos aumentar su gloria exteriòr ; la cual podemos tambien dismi
nuir con nuestros pecados .
Por lo que toca á estos bienes exteriores , podemos ejercitar el amor
de benevolencia para con Dios ejecutando para aumentar su gloria
todas las buenas obras que pudiéremos , con la intencion y fin de
bendecirle , glorificarle y exaltarle con todas nuestras acciones; abs
teniéndonos por igualmotivo de todas las faltas que pudieran oscure
cer esta gloria .
No se contenta todavía con esto el amor debenevolencia para con
Dios ; pues por cuanto la caridad nos obliga á awar á nuestros pró
jimos como á nosotros mismos , hacemos cuanto podemos para inci
tar á otros á que concurran al aumento de esta gloria divina , exci
tándolos á practicar loda suerte de buenas obras para glorificar á
Dios, á ejemplo del real Profeta que decia : Venid , y glorificad con
migo á Dios , y exallemos juntos su santo nombre .
Este mismo ardor nos lleva tambien y nos insta , dice san Pablo ,
á oponernosalmal que nuestro prójimo pudiera cometer contra Dios,
y á contener los pecados con que se ofende la divina bondad : lo cual
! Ps. XXXm , 4 .
- 286 -
es propiamente lo que llamamos celo ;celo que consumia al Profeta ,
al ver que los pecadores se olvidaban de Dios 4.
Pregúntaseme, si este amor de benevolencia pudiera tambien ejer
citarse para ni
con Dios en cuanto al bien interior é infinito que posee,
smo
y es su ser mismo.
Respondo con nuestro Santo 2, que a podemos querer este bien ,
regocijándonos de que Dios le lenga , y de que Dios sea lo que es. )
Puedese ann algunas veces, en los movimientos extraordinarios y
transportes de amor, desear a Dios este mismo bien por deseos ima
ginarios de cosas imposibles ; tal como el que se atribuye á san
Agustin , y refiere nuestro Santo en estos términos 3 : « ¡Ah , Señor !
yo soy Agustin , y Vos sois Dios ; pero no obstante , si, lo que ni es
ni puede ser , fuese dable , esto es, que yo fuera Dios, y Vos ſuéseis
Agustin , quisiera , trocando con Vos de cualidad , reducirme á ser
no mas que Agustin , para que Vos fuéseis Dios.»
Podemos todavía desearle este mismobien , regocijándonos de que,
aunque quisiéramos no es posible que acertásemos á añadir algo á
Ja incomprensible infinidad é infinita incomprensibilidad de su gran
deza y perfeccion . ¡ Oh , Santo , Santo , Santo , Señor Dios de los ejér
citos! El cielo y la tierra están llenos de vuestra gloria . Dése á Dios
la alabanza en las alturas.

CAPÍTULO III.
Del apetito con hartura . .
¿ Cómo se entiende,me preguntais , lo que dice san Pedro , de que
los Angeles desean ver á Jesucristo * ? Porque si solo se desea aquello
que no se tiene, ¿ cómo puede ser que los Angeles deseen aquello
mismo que están poseyendo ?
Nuestro Santo será quien os responda , y no vo 5. « Los bienaven
turados, dice , en el soberano objeto de sus complacencias sacian sus
almas de contentamiento de tal modo , que no dejan de desear har
larse mas ; y saboreándose en la divina bondad , quieren saborearse
todavía mas; de forma, que hartándose quieren comer , y comiendo
· quieren hartarse . »
Explicando el mismo pasaje que proponeis , ved aquí cómo habla :
« Habiendo dicho el Príncipe de los Apóstoles en su primera epístola
que los Angeles mismos desean mirar al divino Salvador ; ¿ cómo puede
· Ps. CXVIII, CXXXIX. — * Teót. lib. V ,c. 9. – s Jbid.c. 6. - •I Petr.I,
12 . - " Teót. lib . V , c . 3 .
- 287 -
entenderse que desean ver al que están viendo? Es cierto que le ven
siempre, pero de un aspecto lan agradable y delicioso, que la com
placencia que en ello tienen les harta sin quitarles el deseo; y les
hace desear sin quitarles la hartura. El gozo no se disminuye en ellos
por el deseo ; antes , al contrario , el deseo no solo no se apaga, sino
que se aviva,mas con el gozo .
Pero ya veo que no cesą todavía con esto vuestra dificultad ; y pre
guntais į cómo pueden ser compatibles en unmismo sujeto dos cosas
tan opuestas como son la hartura y el deseo ?
Ciertamente esta es una de las maravillas de la gracia y de la glo
ria , y que por esto es superior a nuestra limitada comprension ; pero
ello es que nos lo asegura el Señor , diciendo que los que par -,
ticipasea de sus favores todavía tendrán no solo deseo , sino ham
bre. La abeja , con remojar ó em papar su abrasado aguijon en la
miel que ella misma fabrica , la liquida y deslie ; y la gracia , que se
compara en la Escritura al panal de miel, deja siempre el agrada
ble sainete del deseo en medio de la hårtura del gozo . . .
Eso está bien , me decís , cuando se está en estado de gracia , por
que esta siempre puede crecer en esla vida; pero en el cielo , donde
se consume la gloria , allí no puede aumentarse , y por tanto parece
que este deseo es incompatible con la plenitud de gozos de los bien
aventurados.
Nuestro Santo mismo os va á responder : « El goce ó posesion de
un bien que siempre contenta jamás decae , ni se marchita ; al con
trario , se renueva y florece sin cesar : siempre es amable , y siem
pre apetecible . El continuo contento de los bienaventurados produce
un deseo perpétuamente conlento ; así como su continuo deseo en
gendra en ellos un conlento perpétuamente deseado . El bien que es
limitado termina el deseo cuando da el gozo , y quita el gozo cuando
da el deseo; porque no es posible poseerle y desearle todo á un tiem
po. Pero el bien que es infinito hace que reine el deseo en medio de
la posesion , y la posesion juntamenle con el deseo ; porque en su
misma infinidad tiene con qué saciar al deseo por medio de su santa
presencia , y con qué mantenerle siempre vivo por medio de la gran
deza de su excelencia , que es la que fomenta en todos los que la po
Seen un deseo siempre contento , y la quemantiene un conlento siem
pre deseoso .
v ; Oh excelencia de la eterna felicidad ! ; Oh Señor , Dios de las vir
tudes ! ; Que amiables son tus tabernáculos./ ¡ Un dia solo en tus atrios
| Eccli. XXIV, 29.
. - 288 –
vale mas que mil en otra parte ! ¡ Qué dichosos son los que los habitan !
Ellos os alabarán por los siglos de los siglos ' ; esto es , sin fin , por
que cuanto mas alaban á Dios , mas le quieren alabar ; cuanto mas
poseen al quedesean ,mas desan poseerle ; cuaạto mas adoran al que
aman , mas desean adorarle ; cuanto mas ven al que los arrebata y
embelesa , mas se embelesan de verle .» . .

CAPÍTULO IV .
De las disputas en materia de Religion.
Repugnaba mucho nuestro Santo las disputas sobre materias de
Religion , y principalmente si se entablaban de sobremesa , ó á la sa
lida de algun convile ; pues decia que estas no eran materias de bo
tella. Sobre esta expresion le dije un dia que si se rompian estas bo
tellas, era para que saliesen las luces de la verdad , que todas son de
fuego y de llamas, « Así es, me respondió al punto ; de fuego y de
llamas de cólera y de altercacion , que no son mas que humo y os
curidad , pero muy poca luz.»
Sobre todo desaprobaba que predicando se tratasen puntos de con
troversia ; porque la predicacion mas es para edificar que para de
moler ó destruir ; mas para reglar las costumbres que para decidir
las cuestiones que levantan sobre la fe los que están fuera del gremio
de la Iglesia .
Pero se dirá que el combatir los errores de estos es para afirmar á
los Católicos en su creencia . .
Esta es una razon aparente y un pretexto especioso , cuya debi
lidad está manifestándose por la experiencia ; pues , aun prescindien
do de las espinas de tantas dificultades como se tocan en estas deli
cadas controversias, no se puede negar que el espíritu humano, por
la corrupcion de nuestra naturaleza , es tan propenso al mal, que se
para mas en la objecion que en la solucion ; y así, en lugar del pan
de la doctrina , recibe la serpiente del engaño.
Sumétodo , lanto en el púlpito como en conferencias particulares
con los Protestantes , era explicar con aquella claridad y facilidad
que le era tan propia las verdades de nuestra fe simples y desnudas,
diciendo que « la verdad tenia en su misma sencillez y simplicidad
gracias y atractivos capaces de cautivar á los espíritus mas rebel
des.»
Este método se le lucia tanto , que como pudiese conseguir de un
I PS. LXXXM .
- 289 –
protestante una audiencia tranquila y amistosa , no solo hacia que se
le cayésèn las armas de las manos , y le desvanecia sus objeciones ,
aun antes que se las hubiese puesto , sino que, si desde luego no le
ganaba , le hacia unas heridas'tan penetrantes, que muy luego vol
via buscando el remedio y la cura en la mano misma que tan feliz
mente le habia herido.
CAPÍTULO V :
Modo de tratar las controversias en los sermones.
Este secreto tiene muchos efectos. Primero , oculta la lanceta en
el algodon , y mientras que se finge no hacer más que frotar el tu
mor con aceite , no hay mas que apretar cargando un poco la mano
encima de él, y se revienta . Segundo , quita el disgusto y la impor
tunidad que ordinariamente acompañan á los discursos delicados de
las cuestiones y debates. Tercero , sorprende halagando á los oyen
tes, y les hace recibir la verdad no solo sin molestia , pero aun con
deleite. Cuarto , es simple , y sin embargo en su misma sencillez
encierra una maravillosa energía , mudando las armas ofensivas en
defensivas, y sacando pruebas, para defensa de la verdad , de las
mismas objeciones que hacen los que andan fuera de ella . .
La ejecucion , pues ,del secreto consiste en esto. Siendo conformes
con las verdades que la Iglesia enseña las respuestas que los Cató
licos dan á las objeciones que los Protestantes sacan de la Escritura ,
no hay mas que echar por delante la solucion , la cual, siendo bien
explicada por modo de razonamiento, sin mostrar que es respuesta
á una objecion , viene despues la misma objecion á servir de prueba
de la verdad propuesta . Así me lo enseñó nuestro Santo ; y ved aqui
un ejemplo que manifestará con evidencia este punto :
Los Protestantes oponen comunmente contra la presencia real de
Jesucristo en el santísimo Sacramento este pasaje : El espírilu es el
que vivifica ; la carne nada aprovecha ‘. A lo cual damos nosotros dos
respuestas, una de san Juan Crisóstomo y otra de san Agustin : la
una es , que la carne sola sin el espíritu , esto es , sin la divinidad ,
ciertamente no aprovecharia ; la otra es, que la inteligencia carnal
y grosera , cual era la que los de Cafarnaum dieron a las palabras
del Señor, no es del caso, nimerece traerse á la disputa .
Para practicar, pues, el secreto , no es menester mas que hacer
presente la fragilidad de la carne por sí sola , sin la union de la di
1 Joann . yı , 64.
19
- 290
vinidad , ó sin su upcion , y mostrar que la divinidad es la que co
munica a la humanidad la virtud que tiene de influir en sus miem
bros, que somos los fieles , aquella gracia que se comunicó á Jesu
cristo en calidad de jefe y cabeza de todos ellos; y que por tanto ,
unidos este espíritu de la divinidad y esta carne sagrada , es lo que
vivifica las almas que por la comunion se hacen participantes de ella .
En el segundo sentido no hay más que representar cuán grosera
é indigna de la majestad de este misterio era la inteligencia de los
cafarnaítas, y cuán léjos de ella está la de los Católicos : y con
cluir despues , cuán cierta es la palabra del Salvador que la carne,
tomada en cualquiera de las dos maneras expuestas , esto es , sin la
union de la divinidad , ó carnal y groseramente , como lo entendie
ron los cafarnaitas , nó aprovecharia nada; y de este modo el texto
mismo que oponen a la doctrina católica sirve de confirmacion á la
misma doctrina , y se convierte contra la opuesta.
Me dijo el Santo que por mucho tiempo se habia servido de este
método , el cual disimula de tal modo las controversias , que aunque
no se predicase otra cosa qne ellas, era difícil que lo advirtiesen los
oyentes , como no fuesen muy diestros en ello .
Predicó un Adviento y una Cuaresma en Grenoble , donde habia
muchos protestantes ; los cuales acúdian con mas frecuencia á los ser
mones del Santo , que á los de sus propios ministros ó predicadores ;
porque decian que en los del Santo no habia espíritu de contienda ;
siendo así que empleaba siempre la primera parte de sus sermones
en presentar a las claras las verdades de la doctrina católica , bien que
en el modo que acabo de decir ; dejando la segunda parte para la
moral y la piedad . El pasmo y asombro de los Protestantes era , ver
que probaba los artículos y verdades de la Iglesia católica romana
con los mismos textos de la Escritura de que ellos fabricaban sus
principales objeciones contra ella ; y esque no advertian el arte y de
licadeza del modo con que lo hacia .
CAPÍTULO VI. :
Réplica modesta y espiritual del Santo .
Mientras el Santo se hallaba entregado a la conversion de los pro
testantes del Chablais , en que empleó el trabajo de cinco ó seis años,
habiendo merecido el renombre de Apóstol de aquella provincia , su
cedió que como hubiese tratado una vez en el púlpito en la ciudad
de Thonon , capital de aquel país , acerca de aquel pasaje del Evan
- 291 -
gelio * que enseña presentar la mejilla derecha al que nos hubiere
dado una bofetada en la izquierda ; al salir de la iglesia se llegó á él
un protestante , y le preguntó : ¿ Si seria hombre para ejecutar lo
que acababa de persuadir ? O si era del número de los que dicen ,
pero no hacen ? . ,
« Hermano carísimo mio, le respondió el Santo , yo soy un pobre
hombre lleno de miserias y defectos ;,pero no obstante , aunque tan
miserable , meda Dios á conocer bastantemente lo que en tal caso
deberia hacer ; mas porque el espíritu está pronto y la carne enferma ?,
no sé yo lo que en tal caso haria .
« Es cierto que sin la gracia nada podemos de bueno ; pero tam
bien lo es que con la gracia lo podemos todo ; y que una caña en
mano de esta gracia celestial se convierte en una columna incontras
table .
. « Si nosotros debemos estar prontos á sufrir la muerte en defensa
de nuestra fe , ¿cuánto mas lo debemos estar á sufrir un oprobio por
conservar la caridad ? Añadid á esto , que si yo no correspondiese á
la gracia , ó la correspondiese tan mal que no sufriese con paciencia
tal injuria , debeis advertir que el Evangelio mismo, que reprende a
los que dicen el bien , y no le hacen , enseña á los que le oyen á ha
cer lo que dicen , y á no hacer lo que ellos hacen 3 .»
Pero el Salvador, replicó el protestante, no presentó la otra meji
Ila á aquel siervo del pontífice que le dió la bofetada; al contrario ,
le advirtió lo injusto de su accion . ..
« De esa suerte , repuso el Santo , pondréis á Nuestro Señor en el
número de aquellos que dicen y no hacen ; y eso será una blasfemia .
Nosotros tenemos sentimientos mas respetuosos hacia este modelo de
toda perfeccion ; pues además de que no nos toca criticar las accio
nes de aquel de quien creemos firmemente que no hizo alguna que
no fuese perfecta , ni nos pertenece preguntarle , por qué haceis eso,
vemos que el Salvador, llevado del celo dela salvacion del alma de
aquel desapiadado siervo, le hizo presente su falta , para excitarle a
penitencia ; y despues de esto expuso no solo sus mejillas á los que
se las quisieron abofetear, sino todo su cuerpo á las llagas y heridas
de que, como a otro Job , le cubrieron todo de piés á cabeza 4 .» .
· Matth . v, 39. - ? Ibid . XXVI, 41. – 3 Ibid . XXII , 3 . — * Job , 11, 7 . '

19 *
- 292 —
CAPÍTULO VII.
De la gravedad y dulzura del Santo.
Supo nuestro Santo , con ayuda de la gracia , juntar en su persona
estas dos admirables cualidades. Sabia acompañar con tanta afabili.
dad y dulzura aquel resplandor de majestad y de respeto que la gra
cia derramaba sobre su semblante , que diríạis ser un Moisés que cu .
bria su cara resplandeciente para conversar con sus hermanos ".
Si tenia tantos atractivos para hacerse amar de todos, tenia tam
bien tanta gravedad ymodestia , queno era posible dejar de temerle ,
ó por lo menos , de respetarle ; pero con un género de respeto tan
amoroso , que yo sé de muchos que se estremecian al llegar á él , no
tanto por temor de desagradarle (pues ninguna cosa le desagradaba,
ni á nadie desdeñaba , antes recibia con agrado aun á los mas toscos
y groseros) , sino por recelo deno agradarle lo bastante . Pormiparle
confieso ingénuamente que me complacia tanto en hacer algo a su
gusto , que cuando memostraba alguna señal de aprobacion , yo me
engreia hasta las estrellas'; de modo que si él mismo no mehubiese
enseñado á enderezar todo esto á Dios , como á mi último fin , sin de
tenerme en él, muchas acciones mias hubieran quedado en la mitad
de su carrera .
Conocí algunas personas de alta clase, cuya ordinaria conversa
cion era con los mayores principes y princesas, y me aseguraron que
se preparaban con mas cuidado para estar en presencia de nuestro
Santo , que cuando estaban delante de aquellos dioses de la tierra ;
porque les parecia que Dios habia puesto en su cara un rayo de su
luz , que les penetraba hasta lo intimo del corazon .
En medio de esto , su dulzura y afabilidad era tal, que solo no la
conocerian los que jamás le hubiesen visto ; porque parecia que esta
virtud habia tomado forma humana en el Santo , o que era él la mis
ma dulzura , mas bien que un hombre dotado de esta virtud . Esto le
dió tal predominio sobre los corazones , que todo se le rendia ; pues
como él condescendia con todos y cada uno, haciéndose todo para to
dos; así tambien todos cedian á su voluntad , que no era otra que
verlos a todos alistados en el servicio de Dios, y en camino de sal
vacion .
1 Exod. xxiv , 33, 34.
- 293 –

CAPÍTULO VIII.
Que el amor da el valor á todas nuestras obras.

En todo se gobernaba nuestro Santo invariablemente por esta re


gla de verdad : « Que el amor de Dios es nuestra balanza ; y que
cuanta mayor parte tenga este amor en nuestras obras, tanto mayor
será el valor de ellas.» No son nuestras acciones como las piezas de
oro , que valen mas las que mas pesan ; sino como la llama, que la
mas pura es la que mas dista de la materia . . .
Hay algunos que miden la bondad y excelencia de nuestras accio
nes virtuosas,por la sola excelencia natural de ellas, ó por lo que
cuestan ; y así no gustan sino de las virtudes de lucimiento y osten
tacion , sin considerar que en materia de virtudes cristianas é ipfu
sas no se ha de tomar la medida por el lado de la naturaleza , sino
por el de la gracia .
Es cierto que en cuanto a la gloria, que llamamos accidental, me
rece alguna consideracion la dignidad ó la dificultad de la accion
buena , hecha en estado de gracia ; pero en cuanto a la gloria ésen
cial, toda la medida y precio se toma de la caridad . Por eso nuestro
Santo, como se le objetase que la Orden que acababa de fundar era
muy suave y muy cómoda , no respondia otra cosa , sino que « quien
mas amare, será mas amado ; y el que fuere mas amado , será mas
glorificado ;» y añadia : « El premio se da al amor.» Esto conviene
con la doctrina del Espíritu Santo , dictada al Apóstol , que en nada
estima ni la fe , ni la limosna, ni el martirio , aunque sea de fuego,
. sin la caridad ". Esto es el vínculo de la perfeccion 2 , sin el cual to
das las virtudes son imperfectas , é incapaces de introducirnos en la
gloria . .
CAPÍTULO IX .
Paciencia heróica del Santo .
Llegó un dia cierlo caballero á pedir al Santo un beneficio para
un eclesiástico á quien él favorecia . El Santo le respondió que «para
la colacion de beneficios se habia ligado voluntariamente las manos,
habiendo establecido para esto un sínodo, en el cual, aunque presi.
dia , no tenia mas voto que cualquiera de los demás jueces ; pero que
1 I Cor. XI , 1 , seq . - Colos. II , 14.
- 294 -
le prometia atender a su recomendado, en caso de que se presentase
al exámen entre los demás opositores. )
El tal señor , que era de genio áspero y pronto, se figuró que esto
era una excusa , y culpó al Santo de doblez , y aun de hipocresía ; ý
como la cólera no sabe guardar medio , sino que traspasa todos los
límites , como un rio que sale de los suyos si encuentra estorbo en
su madre , tuvo atrevimiento de amenazar al Santo . . .
No hallando este mejor respuesta que el silencio para las amena
zas , se mantenia firme en su propósito como una roca combatida de
las olas que se estrellan en ella , sin hacer mas que blanquearla con
su espuma.
Si tal vez le decia el Santo alguna palabra dulce para apaciguar
le , él respondia que aquellos cuentos eran buenos para arrullar ni
ños ; pero que él no se contentaba con papilla . -
Propúsole el Santo que á lo menos se conformase en que él mismo
u o lviónque no
idado es que ,40. VVolviendose
en particular examinase al pretendiente ; pero éste , que no era de
mucha capacidad , no se allanó á este partido. entonces
el Santo al caballero , le dijo : « Pues qué, pretendeis que á ojos
cerrados le encomiende el cuidado de uñas almas que tengo á mi
cargo ? Ved , señor, si habrá razon para esta .» Pero el caballero , le
vantando mas la voz, comenzó á vomitar contra el Santo injurias,
con que no quiero yo manchar el papel.
Un eclesiástico de gran virtud, que se halló presente , preguntó al
Santo luego que se fué el caballero , que ¿ cómo habia podido sufrir
sin alterarse tantas indignidades ? « Advertid , le respondió el Santo ,
que no era el el que hablaba , sino su pasion . Fuera de esto , él es
uno demis mas finos amigos, y veréis quemi silencio hará que yo
esté aun mas en su gracia que lo estaba antes.»
Despues , elevando mas la consideracion , dijo : « ¡ Ah ! ¿ No veis
que Dios vió desde la eternidad que mesucederia este lance, y que
me daria su gracia para sufrir con gusto este oprobio ? Este cáliz que
me viene de mano de tan buen padre , ¿ no quereis que yo le beba ?
¡ Oh ! sí por cierto : este cáliz que tiene la virtud de embriagares
para mí agradable viniendo de tal mano, á la cual desde mi infan
cia he aprendido á adorar.»
Bien , le replico el eclesiástico ; pero ¿ no habeis tenido absoluta
mente algun sentimiento ? « A lo menos, le respondió el Santo , he
procurado distraerme, poniéndome á considerar las buenas prendas
de este personaje , en cuya amistad me he saboreado otras veces con
1 Ps. XXII , 5 .
- 295 -
tanta dulzura ; y espero que cuando se le haya pasado este enfado, y
se hayan disipado estas nieblas , se aclarará el dia , y me verá con
serenidad . »
Con efecto , como el santo Obispo era pontífice aquel año 1, pro
fetizó ; pues aquel caballero , habiendo vuelto en sí, y reflexionado
sobre su porte descompuesto y sobre los indiscretos términos con que
su cólera habia indignamente tratado al santo Obispo , concibió tal
pesar, que fué á buscarle , y con lágrimas en los ojos le manifestó
su sentimiento en tales términos, que el Santo tuvo mucho que ha
cer, no para perdonarle , sino para consolarle ; y en efecto ,amó lue
go al Santo al doble que antes .
CAPITULO X .
De la bienàventuranza predilecta del Santo.
· Preguntáronle un dia , ¿ cuál de las ocho bienaventuranzas le pa
recia la mas excelente y era mas de su gusto ? El que le hacia esta
pregunta creia , segun él lo dijo despues , que preferiria la segunda,
que es la de la mansedumbre ; pero no fue así'; pues respondió que
la octava, que dice : Bienaventurados los que padecen persecucion por
la justicia .
Y como se le pidiese la razon de esta preferencia , dijo : « Porque
la vida de los que son perseguidos por causa de la justicia está toda
escondida en Dios con Jesucristo 2, y es conforme á su imágen 3,
pues este divino Salvador toda su vida fue perseguido por la justi
cia , y sin embargo, la cumplia de todas maneras. Estos tales, aña
dió , están escondidos en el secreto de la presencia de Dios 4 ; pare
cen malos, y son buenos ; parecen muertos , y están vivos; pobres, y
son ricos; ignorantes , y son sábios 5 : y en fin , ellos son el despre
cio delante de los hombres , y benditos delante de Dios, a quien son
olor de vida para la vida. )
Sobre esio prorumpió en este deseo, digno de su gran caridad :
« Si la gracia de Dios, decia , hubiese puesto en míalguna justicia ,
y hubiese obrado algun bien en mí y por mí, quisiera yo que en el
dia del juicio , cuando se han de manifestar los secretos de los cora
zones , solo Dios supiesemi justicia , y todas las criaturas conociesen
solo mis injusticias .
« ¡Oh Dios mio ! ¡ qué admirable sois en las almas que llenais de
1 Joann. XI, 49. – Colos. 111, 3 . — 3 Rom . viii, 29. — * Ps. XXX, 21 .
_ III Cor. vi, 9 , 10 .
296 - .
vuestra gracia ! ¡ y qué maravillosas son las invenciones ó industrias
del amor santo !»

CAPÍTULO XI.
Sentimiento de humildad.
Tuvo san Bernardo el don de hacer milagros ; però tan abundan
te , que parecia obedecerle toda la naturaleza ; y .cuando el mundo le
aplaudia y le ensalzaba con alabanzas por esta gracia , lloraba él
amargamente; y si le preguntaban la causa de su llanto : «Mirad ,
respondia , yo leo en la Escritura ' , que muchos que habrán hecho
milagros en nombre de Dios, serán reprobados, al paso que los hu
mildes de espíritu serán salvos 2 ; además que este don de milagros
expone á los que están dotados de él á que los pueblos les dén acla
maciones , y por consiguiente á tentaciones de vanagloria , enemiga
de la humildad de corazon : ved aquí por qué lloro considerándome
en tal peligro.»
• Participaba sin duda nuestro Santo del espíritu de aquel que lo
fue tan grande , y á .quien tenia una devocion particular : pues vien
do que de diversos lugares le llevaban los enfermos y los endemo
niados para que los tocase , y rogase á Dios por ellos; y que en efecto
haciéndolo se veian frecuentemente curaciones extraordinarias ; y
conociendo al mismo tiempo la grande estimacion de santidad en que
estaba, suspiraba algunas veces , y decia que algun dia esta repu
tacion de santidad le saldria muy cara , porque le dejarian estar mu
cho tiempo en el purgatorio por falta de oraciones , creyéndole en el
cielo .

CAPÍTULO XII .
A nadie se negaba .
Practicaba el Santo á la letra esta sagrada sentencia : Da á todo el
que te pida 3 ; y esta olra : Parte tu pan con el hambriento 4. Es ver
dad que su pan temporal era tan poco, que admiraba cómo podia dar
tanto ; por lo cual muchas veces se me ha ofrecido que Dios, multi
plicando los frutos de su justicia , hacia en él el milagro de la mul
tiplicacion de los panes, cuyos resíduos excedian mucho al prin
cipal 5.
1 Matth. yu , 22. - ? Ps. XIXMI, 19. - 3 Luc. vi, 30. - Isai. LVIII , 7 .
- II Cor. IX , 10 .
- 297 -
En cuanto al pan espiritual, no era solo liberal , sino pródigo ;
pues no negaba jamás el consuelo espiritual a nadie , cualquiera que
fuese , en público ó en particular ; tanto temja incurrir en aquel car
go : Los párvulos pidieron pan, y no habia quien se le diese ". Tan
provisto estaba de este pan de vida y de inteligencia , que siempre
se hallaba dispuesto y pronto á distribuirlo ; pareciéndose en esto á
las amas de criar, que siendo abundantes de leche , nada apetecen
tanto como el dar de mamar.
Muchas veces admiré cuán pronto estaba para predicar, no obs
tante ser de un nalural muy lento, de genio no muy vivo, y de una
pronunciacion tarda .
Hallándose en París , fueron á pedirle que predicase en una fies
ta'; y al punto se ofreció á hacerlo . Pero como le advirtiese uno de
sus familiares que algunos dias antes habia prometido predicar en
otra parte aquél mismo dia , para el cual ahora se ofrecia , le res
pondió : «No importa ; Dios nos hará merced de multiplicar nuestro
pan , pues es rico en misericordia para los que le invocan 2.» Dijé
ronle que esto lo hacian solo pormirar y atender á su salud, la cual
podia padecer algun quebranto con este trabajo ; y respondió : « Si
Dios fortifica nuestro espíritu , dándonos lo que hemos de decir , ¿ pen
sais que se olvidará del cuerpo , que no es mas que el órgano por
donde se distribuye su doctrina ? Pongamos nuestra confianza y nues
tros cuidados en Dios, y él nos dará fuerzas 3.»
· Replicáronle que Dios no prohibia tener cuidado de la salud : «No,
respondió el Santo ; pero prohibe desconfiar de su bondad. Y para
cortar de todo punto este discurso , os aseguro , añadió , que si para
el mismo dia me vinieran pidiendo otro sermon , me costaria menos
trabajo de espíritu y de cuerpo el predicarle entonces que elexcusar
me ahora . ¿ No será bien trabajar , y aun desvivirse por estos próji
mos, á quienes Nuestro Señor amó tanto que murió de amor por
ellos ? »

CAPÍTULO XIII.
Convierte el Santo á un eclesiástico escandaloso, y despues se confiesa
con él.

Visitando el Santo su diócesis, le dieron muchas quejas contra un


eclesiástico , cuya vida era escandalosa , y cuyos excesos no corres
pondian á la ciencia de que estaba dotado. Llamóle el Santo , y se
I Thren . IV, 4 . — * Rom . x , 12. — * Ps. LIV , 23.
- 298 -
presentó el tal eclesiástico con tan extraña arrogancia como si estu
viese inocente de todas las acusaciones que se le habian hecho ante
su Prelado , exclamando resuellamente que todo era una calumnia .
Recibióle el Santo con mucho agrado, y ovóle con su acostumbra
da benignidad ; pero viendo su arrogancia en defenderse , se soprosó
su semblante en presencia del delincuente . Sin mas correccion que
esta modesta compostura , se ablandó el corazon de aquel impeni
tente , el cual, segun el consejo del real Profeta , se resolvió a pre
venir por medio de la confesion la presencia de su juez " , y en efecto
pidió al santo Obispo que le ovese en el tribunal de la Penitencia .
Al punto le franqueó el Santo el oido , y aun mas el corazon : salió
de aquella saludable piscina como Naaman de las aguas del Jor
dan 2; pero cubierto el semblante de aquella santa vergüenza que
guia á la gloria , y le dijo al Santo : Ahora bien , Señor Ilustrísimo,
¿ qué pensais delmavor pecador del mundo ? « Que Dios ha derra
mado sobre vos, hermano mio , su gran misericordia , le respondió
el Santo ; y así estais á mis ojos lleno de resplandores de gracia .»
* Pero eso no quita , respondió el eclesiástico , que V . I. sepa cuál
yo soy. « Sois lo que he dicho , le répitió el Santo .» Queria decir,
replicó el otro, que sabe V . 1. lo que he sido. « Eso es de lo que yo
no me acuerdo ya , respondió el Santo . Además de que , ¿ para qué
he de conservar en mimemoria lo que Dios ha borrado de la suya ?
¿ Quereis acaso tenerme por aquel fariseo que censuraba á la Mag
dalena por lo que habia sido, y no la alababa por lo que ya era,
cuando lavaba con sus lágrimas los pies del Salvador ?
« En fin , añadió el Santo , para manifestaros que os considero lleno
de las gracias celestiales , de las cuales habeis recibido en vuestro
corazon una medida nuy colmada y sobreabundante 3, yo os suplico
que me comuniqueis alguna parte de ellas , dándome la absolucion ;
y diciendo y haciendo , se echó á sus piés. »- Admirado y confuso el
eclesiástico de tan inopinado suceso , no acertaba á creer lo que veia ;
y el Santo le dijo : «No, no ; aquí no hay ficcion alguna; yo os su
plico que ahora hagais conmigo el mismo oficio que acabo yo de ha
cer con vos , oyéndome en confesion .» Rehusábalo todavía el ecle
siástico ; pero al ſin el Santo le obligó á ceder , dejándole lleno de una
edificacion inexplicable. Y para manifestarle mas y mas que el buen
concepto que hacia de él era sincero , se confesó con éldos o tres ve
ces seguidas á vista de todos , sin acertar á resolver los que lo veian,
• 1 Ps. xciv , 2 . - 2 IV Reg. v , 14 . — 3 Luc. VI, 38 .
- 299 -
si debian admirarse mas de la prodigiosa humildad del santo Obispo ,
ó de la milagrosa conversion de aquel eclesiástico .

:: ; CAPÍTULO XIV . .
: ; Pobreza contenta .
Solia decir el Santo lo que Séneca : ; Oh pobreza ! Tú eres un gran
bien , pero poco conocido . « Yo la amomucho , decia , y quién no la
amará , habiéndola amado tanto Nuestro Señor Jesucristo , y habien
do sido ella tan fiel compañera suya durante los dias de su vida tem
poral entre los hombres ? Pero sin embargo , si he de decir la verdad ,
yo no la conozco lo bastante , pues jamás la veo bien de cerca , y no
Á 1 o coria ,le decías y sin exp
hablo de ella sino de oidas y sin experiencia , como soldado bisoño .)
Peor os caeria , le decia yo , blasonar de rico , teniendo
tan pocos
bienes. A lo cual me respondió con ésta sentencia tambien de Séne
ca : « Feliz es la pobreza , cuando es alegre ; pero si no es alegre, ya
no es pobreza . Tal era la pobreza de los A póstoles ; los cuales se ale
graban y regocijaban en las necesidades y en los trabajos que pade
cian por Jesucristo. '. , . .
« Un eclesiástico , decia el Santo (y lo mismo dice san Pablo de cà
da uno de los cristianos) , que tiene lo bastante para su mantenimiento
y vestido , y no está contento , no merece el nombre de eclesiástico,
ni que Dios sea la parte de su herencia y de su cáliz .Miobispado , de
cia , me vale á mí tanto como al arzobispo de Toledo el suyo ; pues
á cada uno nos vale el cielo ó el infierno', segun nos portáremos uno
y otro en nuestro ministerio .
« Gran renta es la piedud con lo suficiente 2. Mi renta basta para lo
que necesito ; y si fuese mayor , me sobraria . Los que tienen de so
bra no emplean el sobrante sino en mantener mayor tren ; y así el so
brante no es para ellos, sino para sus criados , quemuchas veces sin .
hacer nada se comen los bienes del Crucificado. El que menos tiene,
menos cuenta tiene que dar. Quien nada tiene de sobra', menos tie
ne que distribuir, y ningun cuidado de pensar á quién será bien darlo ,
supuesto que el Rey de la gloria quiere ser servido y honrado con jui
cio y discrecion . Los que tienen grandes rentas gastan á veces tanto ,
que al cabo del año no les sobra mas que á míde lo poco que ten
go , si acaso no salen empeñados ; y entonces ya no son ricos , pues
la gran riqueza consiste , á lo que entiendo , en no deber .
« Así como es buen remedio contra la ambicion el pararse á con
IITimoth . vi, 8. — Ibid . 6.
300
siderar a los que son inferiores á nosotros , y no á los que son supe
riores ; lo es tambien contra la avaricia el poner los ojos de la consi
deracion en los que son mas pobres , y no en los que son mas ricos.
Por lo comun hallarémos,que no somos pobres positivamente , sino
solo comparativamente. Si no deseamos mas de lo que la saluraleza
pide como necesario , jamás serémos pobres ; pero si , saliendo de es
tos justos límites , gobernamos nuestros deseos,por la opinion y por
el capricho , jamás serémos ricos. Para enriquecer en poco tiempo y
á poca costa , no esmenester amontonar riquezas, sino disminuir de
seos; imitando a los escultores , que labran sus obras desbastando y
quitando ; y no á los pintores , que hacen las suyas aumentando y po
niendo. Desengañémonos , que aquel á quien no basta lo suficiente ,
jamás tendrá lo bastante.»
Sobre todo , no podia sufrir que un eclesiástico se quejase de la po
breza ; porque decia : « Si se ordenó , como era preciso , á título de
un beneficio , ó de una renta patrimonial , capaz de sustentarle , ¿de
qué se queja ? Si presentó un título falso ., ó si admitió un beneficio
sin congrua , quéjese de su engaño , ó de su imprudencia , pero no
de la pobreza . Y sobre todo, acuérdese de que al recibir la primera
tonsura dijo a presencia de la Iglesia triunfante y militanle que Dios
era la parte de su herencia ; y quien liene a su providencia por parte
suya propia , ¿ qué le puede faltar ? Y por el contrario , a quien Dios
no basta , ¿ qué le podrá bastar ?»

· CAPÍTULO XV.
Diferencia entre el pecado venial, y la imperfeccion .
Decia nuestro Santo que « el pecado venial siempre procedia de la
voluntad ; pues sin su consentimiento no puede haber pecado.»
· No así la imperfeccion ; porque esta es propiamente un movimien - !
to defectuoso que se anticipa al.consentimiento pleno de la voluntad .
El reir descompuesta é inmodestamente , con gusto deliberado , sin
parar mucho la atencion en el mal ejemplo que se da á-los circuns
tantės , es una falta venial; pero ser asaltado de la pasion de la risa ,
y romper en ella indeliberadamente , no es mas que una imperfec
cion : un enfado deliberado , y quemanifiesta sentimiento ó enojo , es
un pecado venial; pero si es pronto , y repentino sin deliberacion , co
mo un relámpago , que no bien se ve cuando ya desaparece , no es
mas que una imperfeccion . .
Estas imperfecciones , pues, no son materia suficiente de la abso .
- 301
lucion , aunque lo es el pecado venial, bien que no es materia nece
saria .
Sobre este asunto dijo un dia nuestro Santo á una buena alma que
solo le referia imperfecciones, aunque ella las reputaba pecados ve
niales , que « él no hallaba en ella materia de absolucion ;» y de aquí
tomó ocasion de explicaria la diferencia que hay entre lo uno y lo otro .
- CAPÍTULO XVI. .
Delaprecio que cada uno debe hacer de su vocacion .
Cada uno , dice el Apóstol , permanezca en la vocacion á que Dios le .
ha llamado ". Una de las felicidades de esta vida es estar gustoso y
contento en aquella clase y condicion en que se halla ; pues el que
desea otra , jamás gozará de reposo. Con dificultad se trata bien á un
huésped a quien se quiere despedir , ni mal al que se desea conser
var. Sin embargo , debe uno amar su propia vocacion , de modo que
no idolatre en ella .
La excesiva estimacion de la clase y estado propio nunca está li
bre de alguna vanidad , la cual se descubre por las frecuentes y ex
cesivas alabanzas que se la dan ; y todavía mejor , cuando estas sơn
con desprecio de otras clases ó vocaciones. Decir : Yo'no'soy como los
otros hombres, huele à la vanidad de aquel que , saliendo del tem
plo , no volvió justificado á su casa 2.
Ved cómo se explicaba nuestro Santo con susamadas hijas 3 . « Las
religiosas de la Visitacion , dice ,hablarán siempre humildísimamen
te de su pequeña Congregacion , y antepondrán á ella todas las de
más , en cuanto al honor y estimacion ; pero , sin embargo , la prefe
rirán sobre cualquiera otra en cuanto alamor ; acreditando volunta
riamente , cuando se presentare la ocasion , cuán gustosas viven en
esta vocacion . De este modo deben preferir las mujeres casadas á sus
maridos sobre cualquiera otro hombre, no en honor, sino solo en el
afecto ; y del mismo modo prefiere cada uno a su país sobre los de
más, en amor, no en aprecio ; y cada piloto á su navío sobre los otros,
aunque estén mas ricamente cargados y mejor abastecidos. Confese
mos francamente que las otras Ordenes son mejores ,mas ricas y mas
excelentes; pero no por eso mas amables nimas apetecibles respecto
de nosotros , supuesto que ha querido Nuestro Señor que esta sea
nuestra patria y nuestra nave , y que nuestro corazon se desposase
con este Instituto . »
1 I Cor. vii , 20. — ' Luc. XVIII, 11, 14 . — 3 Entret. I.
- 302 -
Acuérdome de que nuestro Santo alababa principalmente á mon
señor el Obispo de Saluces , su particular amigo , y prelado de san
ta memoria , de que siendo presbítero del Oratorio de Roma, ó ha
blaba rara vez de su Congregacion , ó era en términos muy humildes;
no obstante que en su corazon la honraba y amaba tanto , que cuan
do por orden del Papa la hubo de dejar para recibir la carga episco
pal, no pudo salir de ella sin que le costaše lágrimas. Pero cuando
se ofrecia hablar de las otras Ordenes era con grandes elogios , y so
bre todo , cuando hablaba del ministerio pastoral , era en términos
muy elevados. Así lo acostumbran hacer los Santos , en cuya estima
cion todo es grande, menos ellos mismos y todo aquello que les to
ca ;muy al contrario de los que no aciertan á alabar elcelibato , sin
vituperar el matrimonio ; ni la pobreza voluntaria , sin vituperar las
riquezas, aun las de que mejor uso se hace; nila obediencia , sin des
preciar la superioridad y el mando; ni la vida comun, sin deprimir
la vida privada.

PARTE DÉCIMAQUINTA .

CAPÍTULO 1 .
De las caricias. .
· No obstante que nuestro Santo era naturalmente afable, benigno
y afectuoso , y consiguientemente de genio corlés y cariñoso , sabia
economizar debidamente las caricias, reprimiéndolas frecuentemente
con una gran modestia y continencia ; de tal modo , que si por una
parte daba confianza su dulzura', su gravedad inspiraba por otra , si
no temor , á lo menos un respeto que causaba losmismos efectos que
el temor. Y ved aquí el consejo que daba sobre este punto .
« No conviene , decia , usar con demasiada frecuencia de halagos
y caricias , ni decir en todos casos indistintamente palabras almiba
radas , prodigándolas á cuantos se encuentran ó se presentan ; pues
de la misma suerte que si á un guisado se le echase mucha canti
dad de azúcar causaria fastidio por demasiadamente dulce ; así lam
bien las caricias , siendo muy frecuentes , fastidiarian , y no se
apreciarian , al ver que se hacian por mera costumbre. Y así como
! Entret. IV , p . 39 .
- 303 ç .
las viandas , si se les echa la salá puñados , salen desagradables por
la excesiva acrimonia , pero las en que la sal y el azúcar se pone con
medida, conveniente , son agradables al paladar ; del mismo modo las
caricias hechas con medida y discrecion son agradables y provecho
sas a quienes se hacen. »

CAPÍTULO II.
Del error é injusticia de los hombres en órden á su salvacion .
Los hijos de los hombres, dice el Profela , son mentirosos en sus
balanzas , porque los engaña la vanidad de sus sentidos ". El injus
to 2 quiere apartar de su vista el temor de Dios, diciendo allá dentro
de símismo que Dios es sobradamente bueno para pararse en los de
fectos de los hombres , estando como están llenos de flaquezas, y sien - :
do de tal condicion 3 que pudiendo fácilmente darse al pecado , no
pueden salir de él por símismos. Otros mas impíos dicen : ElSeñor
no ve nada de esto ; no hay que tener cuidado de ello 4 . . .
Los escrupulosos tocan en otro extremo, figurándose un Dios que
no se recrea en otra cosa que en castigar , nitiene á la mano otra cosa
que rayos y suplicios. Todo los asombra , sin hacerse cargo de que
la misericordia de Dios, en cuanto a sus efectos , es superior á su jus
ticia , sobrepuja á todas sus obras,5 , y no puede contenerla aun en
medio de susmayores iras . .
Contra tan encontrados desbarros del espíritu humano , solia de
jarse caer nuestro Santo en sus'exhortaciones públicas y particula
res de este modo :
Decia que « los que aferrados y obstinados en el mal han llegado al
deplorable extremo de no hacer el menor caso de su salvacion eter
na ; estos tales, ó hacen demasiado , o hacen muy poco . .
« Hacen demasiado , si todavía creen que hay infierno; porque , á
lo menos por el amor quenaturalmente se tienen á símismos , debian
procurar no aumentar tanto sus penas, y no cargarse de lantas deu
das para con la justicia de Dios; y atender a que en esta vida aun los
mas malos no hacen todo el mal que les sugiere su malignidad , por
napales
temor de los suplicios temporales.
« Hacen muy poco , si ya han llegado á creer que no hay penas eter
nas en la otra vida y si enteramente han apagado en su corazon la luz
de la fe.»
1 Ps. LXI, 10 . — Ibid . XXXV, 2. — 3 Ibid . LXXVI , 39. — * Isai. XLVII, 10.
- Ps. CXLIV , 9 . — 6 Ibid . LXXVI, 10 .
- 304 -
Pero ic qunaáclos mque
Pe por lo dquemira u todavía
po montienen algun
ro on ,,yy dicenen que quieren
salvacion en ysalvarse d cuidado de su
ebi parte de estos,
co ; e«nlaelmayor
decia nuestro Santo , hacen muy poco , ó no hacen lo que başta para
lograrla . Hacen muy poco , pues no ponen el debido cuidado sobre
sus pasos y su conducta ; persuadiéndose á que para salvarse no hay
necesidad de ser tan puntuales nitan exactos, y á que siendo Dios rico
en misericordia , fácilmente perdona diez mil talentos. No hacen lo
que basta , cuando lo poco bueno que hacen es tan mal, y con tanta
imperfeccion y negligencia , que parecen á los débiles tiros de un ni
ño que no alcanzan á tocar al blanco , .
« ¡Oh y cuán pocos hay , aun de los que hacen profesion de vida
devota , que obren movidos del fin último , y que enderecen á la glo
ria de Dios todas sus acciones !» .

CAPÍTULO ‘III. ,
De un buen amo.

Quiero referiros una historia que osde boca de nuestro Santo .


« Un prelado de alto nacimiento era tan fácil en recibir familiares
y criados, que tenia tres veces mas de los que había menester ; y sin
embargo de tan excesivo número , no estaba mejor servido , pero sí
mejor comido; pues empeñándose con esto en gastos muy superiores
á sus rentas, no obstante ser muy cùantiosas, se adeudó de talma
nera, que sus administradores y mayordomos tenian no poca dificul
tad en mantenerle una mesa regular. .
« Sus parientes , gente de mucho respeto , al verle en esta situa
cion , le aconsejaron que despidiese á lo menos la mitad de su fami
lia . ¡ Duro rigor para este buen amo! Pero al fin hubo de consentir
en ello : tal era su docilidad y condescendencia . Formaron , pues , una
lista de los que debia despedir como inútiles ó sobrantes , y hacerlos
venir á su presencia ; ý ,habiéndoles preguntado si le habian menes
ter para algo , los mas de ellos , que habian olido ya su despedida ,
echaron á llorar , y uno de ellos por todos le respondió : Señor Ilus
trísimo, seria menester salirde este mundo para encontrarmejor amo
que V . I. , y conociéndolo así , no hay uno entre todos nosotros que
no desee morir en su servicio , y podemos decir con verdad , que si
perdemos á V . I. lo habrémos perdido todo.
azCon qué yo , les dijo el prelado , os soy necesario ? Pobres de
nosotros , señor , le respondió el criado : tan necesario , que si V . I.
nos abandona , somosabsolutamente miserables.
- 305 -
F « Por vida mia , dijo el prelado, que pormas queme lo aconsejen ,
ninguno ha de salir de mi casa . Esto ha de ser : quedaos todos con
migo , hijos mios ; Jos unos porque yo los necesito , y no puedo pasar
sin ellos; y vosotros , porqueme necesitais , y no podeis pasar sin mí.
Mientras yo tenga pan que comer, vosotros tendréis parle en ello ; y
si no lo hubiere , nos moriremos de hambre todos juntos; y dijo esto
mezclando sus lágrimas con las de sus criados.
« Deshízose no obstante de ellos poco a poco , colocándolos en ca
sas de amigos suyos ; y muchos, por respetos al prelado y por su re
comendacion , lograron ventajosa fortuna .
« Bienaventurados los benignos y misericordiosos, porque ellos al
canzarán misericordia - .»

. CAPÍTULO IV .
De los sermones elegantes .
Cuando de algun predicador oia decir que hacia maravillas, pre
guntaba el Santo : « Y ¿cuántos se han convertido por su predicacion ?
Porque la conversion de las almas , añadia , esmayor maravilla que
la resurreccion de los muertos ; supuesto que es un tránsito de la
muerte del pecado a la vida de la gracia .»
Si le respondian que pormaravillas se entendia la elocuencia , la
erudicion , la memoria , la propiedad de la accion , y las demás pren
das de un orador: «Esas , replicaba , son prendas de un orador pro
fano , que las puede adquirir con la industria humana ; pero no son
las de aquellos oradores, en quienes el Espíritu Santo que se les ha
dado ha inspirado la ciencia del camino del cielo , que es la ciencia
de la salvacion y de los Santos .
« Cuando acabais el sermon , no os detengais á recoger esos vanos
y vulgares aplausos : ¡ Oh qué bien lo ha hecho ! ¡qué hermoso pi
co ! ¡qué pozo de ciencia ! iqué admirable memoria ! ¡qué gallarda
persona ! iqué gusto es oir á este hombre! ¡jamás me hallé en tales
bodas ! ¡no he tenido mejor rato ! Todo eso no es mas que una vana
charlatanería de cascos sin seso .
« Los predicadores cristianos , decia san Jerónimo , no deben bus
car los artificios de los retóricos , sino las simples palabras de los pes
cadores , es decir , de los Apóstoles : Non sectamur lenocinia Retho
rum , sed veritates piscatorum . Si san Pablo reprende á los oyentes
que tienen picazon de orejas, deseando solo oir novedades que les
i Matth . v , 7 .
20
- 306 –
deleiten , ¿ cuánto mas detestará á los predicadores que se las rascan
y halagan con sus palabras escogidas, con sus períodos numerosos,
y con sus sermones y oraciones retóricas ?
« Pero si, al contrario , acabado el sermon hallais algunos que dán
dose golpes de pechos van diciendo como el Centurion : Verdadera
mente este hombre es de Dios 1: predica á Jesucristo crucificado ?, y no
á sí mismo; nos enseña á arrepentirnos denuestros pecados; no que
dará por elque nosotros no nos apartemos de nuestrosmalos caminos ;
de este sermon se nos hará cargo en el dia del juicio , si no hiciere
mos ahora buen uso de él. O que digan : Ciertamente la penitencia
es necesaria a quien desea salvarse ; la virtud es hermosa ; el peso de
la cruz es amable; el yugo de la ley es ligero ; el pecado es horrible
y detestable ; antes morir que pecar ; ó si, con menos razones, dan
los oyentes pruebas del fruto de los sermones con la enmienda de su
vida ; juzgad entonces de la bondad y talento del predicador, no pa
ra gloria de él, sino para gloria del que le ha enviado , que es Dios,
y quien habla por boca de el llenándole de su santo Espíritu .»
En confirmacion de todo esto , me refirió este ejemplo : « Un pre
dicador muy célebre me vino á visitar á Annecy : pedíle que predi
case un sermon , y él me lo concedió ; y habiéndolo ejecutado , re
montó tanto el estilo , y desenvolvió tan sublimes conceptos con tér
minos tan pomposos y una elocuencia tan magnífica , que aturdió á
todos estos buenos monlañeses.
« Al salir del sermon , no se oia mas que palabras de admiracion
v pasmo; de modo que á ningun mortal se ofrecieron jamás tanlos
inciensos de alabanzas; compitiendo todos, unos , á quien se las da
ria mas hinchadas, y otros, á quien mas antes le colocaria sobre las
estrellas.
« Suponiendo desde luego quetanto los pensamientos como las pa
labras excedian inucho a la capacidad de estos panegiristas , tomé
aparte algunos de ellos, y les pregunté alguna particularidad de las
que hubiesen retenido en su memoria , y qué provecho habian sa .
cado del sermon ; pero ellos , los pobres , jamás pudieron decir nada
de esto .
«Uno de ellos,mas ingénuo que los otros , respondió : Si yo le
hubiese comprendido, y pudiese repetir lo que ha dicho, entonces
no habria predicado cosa que no fuese vulgar. Nuestra wisma ig
norancia ó nuestra cortedad es la que nos obliga a estas admiracio
nes ; pues ha girado por rumbos tan altos y sublimes que sobrepu
1 Mattb . XXVII, 54. - ? I Cor. I , 23.
- 307 -
jan á nuestra capacidad ; y elmismo no haberlo entendido nos hace
estimarmas la grandeza de los misterios de nuestra Religion . .
« El Santo alabó su ingenuidad, y halló que este habia sacado al
gun género de fruto de aquel -sermon . No consiste todo , añadió el
Santo , en que la primavera sea florida , si el otoño no trae fruto . El
predicador que solo tiene flores de lenguaje y bellos conceptos, á
riesgo está de ser contado entre aquellos árboles estériles , á quienes
en el Evangelio se amenaza con la hacha y con el fuego.
« Yo os he escogido, dice Jesucristo á sus Apóstoles , para que'va
yais y fructifiqueis , y para que vuestro fruto sea permanente 1. 0
. CAPÍTULO V.
De los pecados de participacion . .
Hay unas almas tan tímidas y flacas que todo les asusta . Se ima- ,
ginan que a cada paso que dan las salta una serpiente , y son tan de
licadas que se figuran que todo las muerde y emponzoña. Si están
en una conversacion , piensan que en todo lo que en ella se habla ó
se hace contra su dictámen ó contra la decencia , incurren en un nue
vo pecado , no obstante que ellas en tales palabras y en tales accio
nes no tengan la menor parte ; antes bien lasmiren no solo con aver
sion , sino aun con horror.
· Sin embargo , sentando por cierto que las tentaciones no pueden
causarnos daño , mientras no las consentimos, veamos cómo podré
mos ser cómplices en los pecados de otro , sin que hayamos concur
rido á ellos con nuestro consentimiento ó con nuestra aprobacion .
¿ No es cierto , me diréis , que la correccion fraterna es no solo de
consejo , sino tambien de precepto ?
Es ciertamente de precepto , pero no siempre, ni para todos , Lo
es para los superiores, porque estos están obligados à reprender á
sus súbditos y á sus iguales, pero observando siempre el consejo del
Apóstol, de hacerlo en toda paciencia y doctrina ? ; y lo es tambien
para los inferiores , como sea con modestia y humildad , y en caso
de que conozcan que hay fundada esperanza de enmienda. Fuera de
estos casos la correccion fraterna puede omitirse sin pecada .
Pensar , pues , que hay obligacion de reprender siempre que se ve
ó se oye alguna cosa reprensible , es dejarse engañar de un celo in
discreto y destituido de verdadera ciencia ,
Á una alma que andaba inquieta y turbada sobre este punto se
· Matth. 11 , 10; Joann. xv, 16 . — * I Timoth . iv , 2 .
20 *
- 308 –
explicó nuestro Santo con estas palabras 1 : « No altereis vuestra paz
por todo lo que se dice ó hace en las conversaciones y concurrencias ;
porque si es bueno, tendréis motivos para alabar á Dios; y si es ma
lo , los tendréis para servirle , apartando de ello vuestro corazon , sin
mostrar por cualquiera cosa sobresalto ni enfado, supuesto que no
podeis remediarlo , ni teneis bastante autoridad y representacion pa
ra divertir la conversacion á otro asunto , ó para contener á los que
dicen las malas palabras ; pues las dirán peores, si mostrais querér
selo impedir. Haciendo esto , quedaréis indemne entre los silbidos de
las serpientes , y como la hermosa fresa , sin contraer algun veneno
por la comunicacion y comercio de las lenguas venenosas. »
Ved , pues , por estas palabras : Primero ,que no á todos , ni siem
pre, obliga la correccion fraterna. Segundo , que a veces ni aun con
viene hacer la correccion , por temor de empeorar el mal. Tercero,
que el diferir una cosa para otra sazon no es perderla ni abando
narla . Cuarto , que hay remedios que tomados ó aplicados fuera de
tiempo empeoran el mal en lugar de curarle. Y lo quinto , que el celo
sin discrecion es un médico que necesita curarse á sí mismo antes
de ponerse á curar a otros.

CAPÍTULO VI.
Del ardiente celo del Santo por las almas.
Haciendo el Santo la visita de su diócesis porlas elevadas monta
ñas de Faucigni, en donde el invierno tiene establecido de fijo su
imperio sobre trono de hielo, supo que un pobre pastor por librar á
una vaca habia caido en un hondo precipicio , donde habia muerto he
lado de frio . De este fatal suceso sacó para sí mismo una maravillo
sa leccion , infiriendo el cuidado que debia tener de las ovejas que
Dios le habia encomendado , y como no debia perdonar á su propia
vida por salvarlas.
« He visto , decia 2 , estos dias pasados montañas espantosas cu
biertas de hielo de diez á doce picas de alto , y los habitadores de los
valles vecinos me dieron noticia de que yendo un pastor en busca de
una vaca suya , cayó en una profundidad de doce picas de alto , en
la cual murió helado. ¡Oh Dios mio ! dije yo para mí, si el ardor de
este pastor por buscar su vaca fue tan encendido que no se le pudo
templar todo el rigor de este frio ; ¿ cómo soy yo lan cobarde y tibio
en buscar y seguir á mis ovejas ? Verdaderamente que este ejemplo
1 Lib . II , carta 19 . - ? Ibid . carta 43.
- 309 –
me enterneció el corazon ; el cual siendo un puro hielo , se encendió
entonces hasta derretirse . Yo ví cosas maravillosas en aquellos para
jes , los valles todos poblados de casas, y losmontes todos cubiertos
de nieve hasta en las faldas; las tristes viudas y los pobrecitos aldea
nos,medecia á mímismo , á manera de los humildes valles son tan
fértiles ente virtudes
fértiles e nhelados
do derret,irdelesttodo
elevados, eyn allacontrario umildad!¡
losqObispos
ué. se tan
altamente elevados en la Iglesia de Dios. ¡Ay! ¡quién me dará un
sol tan abrasado que pueda derretir este hielo que me pasma !»
¡Oh qué celo este por las almas ! ¡qué humildad ! ¡qué fervor y
qué piedad no se descubre en esta relacion !
CAPÍTULO VII.
Sobre el descontento con el estado en que cada uno se halla .
No hay cosa tan comun en el siglo , y acaso aun fuera de él, co
mo el descontento en el propio estado y profesion . Cuando el enemi
go no puede derribarnos con las tentaciones manifiestas y cara á ca
ra , nos acomete por el costado ; y cuando no puede hacernos trope
zar, hace cuanto puede para inquietarnos ; y entre todas las inquie
tudes ningunas hay mas molestas y que causen mayores amarguras ,
que las que nos inducen aldisgusto de nuestro estado.
El Espíritu Santo nos clama en las santas Escrituras , que cada
uno permanezca en aquel estado á que Dios le ha llamado ; y por el
contrario , el espíritu maligno á nada nos induce tanto como á de
jarle y mudarle . Por eso mismo el gran secrelo contra sus engaños
es mantenernos firmes en el barco en que Dios nos ha puesto , para
lograr de este modo hacer con felicidad nuestra navegacion por el
tránsito de esta vida al puerto de la bienaventuranza eterna .
Este era el dictámen de nuestro Santo que le explica de esta ma
nera 2 : « No os divirtais á otra cosa , ni sembreis vuestros deseos
en el jardin de otro. Cultivad solamente el vuestro . No deseeis dejar
de ser lo que sois ; sino desead ser muy bien lo que sois. Emplead
todos vuestros pensamientos en perfeccionaros en eso, y en llevar las
cruces grandes ónmchicas que encontraseis en el camino. Creedme,
segunesta
que sa máxima y la menos entendidadel gobierno espiri
Cadesa ulangran
tual: Cada uno ama segun su gusto , pero pocos segun su obligacion, y
segun el gusto de Nuestro Señor. ¿ De qué sirve levantar palacios en
España, si al fin hemos de vivir en Francia ? Esta es mi antigua lec
cion , y vos la entendeis bien .)
1 I Cor. vii, 20. — Lib. II, carta44.
- 310 -
CAPÍTULO VIII.
Que el justo cae siete veces al dia '.
Medilando un dia una buena alma sobre este pasaje de la Escri
tura , y tomándole á la letra , cayó en terribles angustias, diciéndo
se á sí misma: Si el justo cae siete veces al dia , yo que no lo soy
¿ cuántasmas veces debo caer ? Y como al hacer su exámen por la
noche, por mas diligencia que ponia en él, y por mas cuidado que
tuviese durante el dia en apuntar sus faltas, no hallase algunas ve
ces el número de siete , se alligia en extremo y se atribulaba su es
píritu .
Determinó consultar sobre esta perplejidad á nuestro Santo ; y ved
aquí el modo con que la sacó de ella , y cómo la explicó aquel pasa -
je ? : « No se dice en el lugar que me cilais que el justo ve ó advier
te que cae siete veces al dia , sino que cae siete veces . Así como cae
sin advertirlo , lambien se levanta sin conocer que se levanta . No os
aflijais , pues, por eso ; sino id humilde y francamente á decir lo que
hubiereis notado ; y por lo que hace á lo no advertido , encomendad
lo á la dulce misericordia de aquel que pone su mano debajo de los
que caen sin malicia , para que no se hagan mal ; y los levanta tan
presto y tan blandamente , que ni ellos perciben haber caido, porque
la mano de Dios los ba recibido en sus caidas ; ni perciben haberse
levantado, porque los levantó antes que ellos lo pensasen. »
Almashay que no piensan cuanto es necesario , y que no reflexio
'nan casi nada sobre su conducta ; y hay otras que piensan demasia
do , y que á puro pensar en ella , embarazan y turban su espíritu .
« Cosa cierta es, dice nuestro Santos, que mientras estamos en esta
vida, cercados de este cuerpo tan pesado y corruptible , siempre hay
en nosotros no sé qué falta . Yo no sé si alguna vez os lo he dicho:
hemos menester tener paciencia con todo el mundo , y primeramente
con nosotros mismos, porque nadie nos es tan importuno como nos
otros mismos, desde que sabemos discernir entre el antiguo y nue
vo Adan , entre el hombre interior y el exterior .
CAPÍTULO IX .
De la sociedad y trato humano.
Hay algunos quemovidos de un buen celo , pero no muy instrui
dos, piensan que luego que resuelven dedicarse á la devocion es me
1 Prov. XXIV , 16 . – 2 Lib . II, carta 53. — 3 Ibid .carta 56 .
- 311 -
nester huir de toda comunicacion y de las conversaciones, como los
buhos huyen de las aves de dia ; con cuyo modo agreste y feroz in
funden horror á Ja devocion , en lugar de hacerla amable y hala
güeña.
No gustaba de esto nuestro Santo ; antes bien queria que los que
se dedican a la devocion sean la luz del mundo con su buen ejem
plo , y la sal de la tierra para dar á gustar la piedad y virtud á los
que no la hubiesen gustado.
Pero á esto suele decirse , que si la sal vuelve al agua de donde
salió , se deslie y disuelve ; y esto es cierto : pero tambien lo es que
si las viandas no se sazonan con ella , salen insípidas y sin gusto.
Una buena alma le preguntaba , si los que desean vivir con algu
na perfección podrian ver elmundo. Y la respondió de este modo :
« La perfeccion no consiste en no ver el mundo , sino precisamente
en no gustar ni saborearse en él. Todo lo que la simple vista de él
nos trae es el peligro, porque quien le ve corre algun riesgo de amar
le ; pero para quien está bien resuelto y determinado, la vista no le
daña. En una palabra , en la perfeccion de la caridad consiste la per
feccion de la vida ; porque la vida de nuestra alma es la caridad .
Nuestros primeros cristianos estaban en el mundo , pero era con el
cuerpo , y no con el corazon ; y así no dejaban de ser perfectísimos.»)·

CAPÍTULO X .
Del amor á la palabra de Dios .
Así como el apetito de comer es una de las señales mas seguras
de la salud del cuerpo , del mismo modo por el apetito espiritual, y
por el gusto que se recibe en oir la palabra de Dios, puede juzgar
se de la bondad interior y de la salud espiritual. Las cosas santas y
las palabras con que se tratan , dice san Bernardo , siempre son
gratas á los Santos. .
Gran señal de predestinacion es en una alma el amor que tiene á
la palabra de Dios; y no sé si diga que es una parte de aquella ham
bre y sed de justicia que es una de las ocho bienaventuranzas; pues
cualquiera que trabaja por justificarse mas y mas, gusta de oir a los
que le muestran los medios de adelantar en las sendas de la justi
cia , que es lo que hacen los predicadores con enseñar el camino de
Dios.
Pero entre los que gustan de oir la palabra de Dios suele intro
1 Serm . 1 in Septuag. n. 2.
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ducirse un defecto , y es el de la acepcion de personas ; como si este
pan saludable y esta agua de sabi