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APRENDIZAJE DE LA LECTURA Y ESCRITURA

PROCESOS IMPLICADOS EN LA LECTURA


La lectura y escritura supone el manejo de unos mecanismos de carácter objetivo,
utilizando destrezas que el sujeto tiene. Nos referiremos (en estos procesos) desde el adulto
con conocimiento consolidado.
MODELO DEL PROCESO LECTOR

Estos procesos se producen al mismo tiempo. A la vez que reconoce letras y segmentos
también le permiten reconocer que pertenecen a su propia lengua y al vocabulario del sujeto
que lee. Al mismo tiempo, nuestra mente puede realizar una amplia gama de operaciones
simultáneas, por eso podemos aprenderlo a la vez. Basta con reconocer una porción de la
palabra para saber su significado (reconocimiento atendiendo a las características del
morfema, de sílabas, etc.). A la hora de reconocer palabras, nuestro sistema de
reconocimiento maneja una “economía” ya que no incorpora más palabras de las
necesarias. Por ej: en los grupos consonánticos, la información que dan las consonantes es
mayor que la que proporcionan las vocales.
En el reconocimiento no añadimos tareas innecesarias porque la articulación es simultánea,
se realiza a la vez, no hay pausas. Un individuo puede producir más de 240 mil enunciados
sin error de naturaleza fonológica. En la lectura existen unos elementos gráficos que aunque
leamos silenciosamente, hay una forma de conversión hacia elementos sonoros, aunque no
los articulemos y de ahí extraemos el significado. Hay elementos que facilitan esta tarea y
es que las palabras tienen claramente unos espacios que las separan, delimitando sus
contornos. Independientemente que se conozcan o no las palabras de un texto, se le atribuye
la condición de palabra (por ej: en textos de otro idioma).
En el lenguaje oral, la frase obra sentido a partir del conocimiento de la sintaxis y la
ordenación de las palabras. En el proceso lector, a partir de identificar las palabras se
realiza un “tipo” de análisis sintáctico, extrayendo su significado.
Una vez realizado el procesamiento del enunciado se produce, tras comprender el texto, la
integración de esa información con los datos registrados en su memoria de conocimientos,
elaborando la información registrada; contrastando esa información con la que ya posee, a
modo de diálogo interiorizado, teniendo la oportunidad de cuestionar su conocimiento y
obligándole a revisar, ampliar, etc. sus propios conocimientos (existencia o conflicto o
aceptación). El modelo presentado sostiene que el sistema de lectura utiliza módulos
separables relativamente autónomos, cada uno de los cuales realiza una función específica,
aunque una vez ejecutada esa función la pone al servicio de los otros módulos de cuya
interacción total da cuenta todo el proceso.
Cualquier forma de explicación científica tiene que ser un avance “intuitivo” observando
las acciones del sujeto (no veríamos lo que ocurre en el cerebro, por ej).
La existencia de módulos, agiliza un determinado tipo de operaciones, pero la interacción
es lo que al final facilita todo el proceso, integrando la información.
Esta es una “visión modular” del sistema de conocimiento. La noción de módulo no surge
sólo en la psicolingüística sino que es un concepto que procede de la filosofía del lenguaje
(Fodor: filósofo que describía en un ensayo la “Teoría modular de la mente” para explicar
muchos fenómenos del razonamiento, pensamiento, lenguaje…! a medida que se avanza en
madurez y desarrollo, el cerebro va evolucionando hacia una especialización).
El cerebro está dividido en áreas especializadas en ciertas acciones (ej: comprender, hablar,
la ironía, etc.). Las lesiones cerebrales pueden dañar una zona, pro no tienen por qué dañar
a todo el habla completo.
La percepción juega un papel fundamental pero no único en la actividad lectora; sin
embargo, hay que considerar que gracias a los mecanismos perceptivos extraemos la
información gráfica que aparece en una página, pero la actividad perceptiva no termina ahí,
sino que a partir de un registro inicial es almacenada brevemente en un almacén sensorial o
memoria icónica. Una parte de la información registrada y la más relevante de esa
información pasa a una memoria llamada “a corto plazo” en donde se analiza y se reconoce
como determinada unidad lingüística (esto ya no es perceptivo, sino que forma parte de otro
módulo).
Uno de los aspectos más investigados es si la tarea de reconocimiento visual lo hacemos de
manera global (de la palabra) o por el contrario sí tenemos que identificar previamente sus
componentes o letras. Hay muchos modelos de enseñanza de lectura y escritura globales,
seccionados…. Los métodos se utilizan desde dentro de la lengua (son los idiomas).
En la actualidad hay distintos métodos de enseñanza de lectura y escritura.

Características del reconocimiento visual de palabras


En contra de las intuiciones populares, no leemos de manera continua y uniforme, sino que
los ojos avanzan realizando pequeños saltos que se alternan con periodos de fijación y el
sostenimiento de esa fijación permite percibir un tramo de texto y nuevos movimientos
sacádicos (lectura en “saltos”)! el lector busca las palabras variables (sustantivos, verbos,
adjetivos…) que es donde se traslada la mayor parte de la información. El resto son
palabras funcionales (artículos, conjunciones…).

El lector, en general, lo que va haciendo desde el punto de vista cognitivo es anticipar la


mayor parte del contenido en la lectura (es como cuando hablamos con una persona y
conocemos cómo va a terminar la frase que dice el otro).
Los movimientos sacádicos con fijaciones en palabras actúan como una extracción que se
haría a partir de sílabas o de un grupo consonántico o según la familiaridad con algunos
términos, etc. A partir de esto haríamos el análisis de la palabra. Los textos suelen tener
algún tipo de título, que hace que el lector, antes de iniciar la lectura, prepare el “campo
semántico” que corresponde al texto anunciado. El conocimiento que cada uno tengo hace
que estos saltos se realicen de manera más o menos amplios. El lector más “ignorante” hace
saltos más cortos (los “poco lectores” cada vez son peores lectores, porque tienen que hacer
mucho más esfuerzo. Para hacer una técnica de lectura rápida es necesario tener un mayor
bagaje de conocimientos.
El periodo de detección del movimiento sacádico se llama fijación. Las fijaciones se
utilizan para 2 tipos de procesos distintos, cuya naturaleza (parte de ella) se desconoce. Los
1ºs 50 milisegundos de la fijación son utilizados por la fóvea (porción de la retina que tiene
más agudeza visual), donde discriminamos los rasgos físicos (icónicos) de determinadas
letras o grupos consonánticos a partir de los cuales tenemos que elaborar la información
(que ya no es de naturaleza perceptiva, sino de naturaleza lingüística y cognitiva).
Separar los procesos para describirlos es sólo un sistema didáctico porque en realidad,
todos los procesos están muy vinculados. El individuo tiene que determinar el contenido
sintáctico de la palabra en el texto, es lo que llamamos procesamiento sintáctico. El
reconocimiento visual no es una parte aislada, sino que interviene en el, el reconocimiento
léxico y semántico. El contenido semántico es el concepto y significado que yo quiero
transmitir.
Este proceso se produce de forma muy ágil, prácticamente sin latencia. Este proceso lo
tiene el lector y le evita tener que hacer una tarea lenta en la selección de los elementos. El:
“tomar” o “coger” son lemmas entre los que hay que elegir o realizar selección léxica.
Con esto es con lo que el lector se enfrenta a la tarea de la lectura. El lector de amplio
conocimiento es un lector más eficaz y extrae más información.
La dificultad está en saber con qué criterios y amplitud se realizan estos movimientos,
suelen tener relación con la complejidad del texto para el lector; si es complicado para él,
con antelación, establece un patrón de movimiento de baja amplitud y de fijaciones más
prolongadas, lo cual permite al sujeto tener más tiempo para la interpretación de lo
reconocido. Si por el contrario en los primeros tramos lo ve fácil, hará los movimientos más
amplios y con fijaciones más leves.
Un lector ante un texto puede variar la amplitud y frecuencia de sus fijaciones por lo que se
puede afirmar que la amplitud y fijación dependen de las características distintivas del texto
y por tanto, de procesos cognitivos.
A su vez, los puntos de destino (fijación la fóvea) suelen ser las zonas donde se concentra la
información más relevante; el lugar donde están las palabras de contenido y sólo
ocasionalmente en palabras funcionales (artículos, preposiciones, conjunciones, verbos
auxiliares…) y nunca en los espacios en blanco.
Se suelen detener en los sustantivos, en los adjetivos y en los verbos que son los que
informan de significado (carácter semántico); las otras palabras se infieren por el
conocimiento de la sintaxis de su lengua.
El hecho de que no se realice la fijación en las palabras funcionales, ni siquiera en la
totalidad de la palabra, sino sólo en algunos de sus componentes, y que a pesar de ello la
actividad lectora se realice de modo tan eficaz, se debe a la ayuda que proporciona la
información parafoveal (tipos de estímulos que percibimos por la zona periférica de la
retina, siendo ésta más pobre en percepción y sólo se extrae unas características burdas
como pueden ser el tamaño; sin embargo, sirve para describir el próximo punto de fijación).
El conocimiento permite una distribución conectada de distintos tipos de operaciones y de
carácter paralelo.
Aunque la lectura sea un proceso de reconocimiento de palabras, esencialmente no es
exclusivamente una tarea de esa índole porque en realidad juega un papel crucial la
información que procede de 2 niveles de procesamiento distintos.
• Nivel de palabra o de la unidad léxica de que se trate, representada en la memoria
previa.
• Análisis de la estructura e integración de sus unidades no léxicas pero que son sus
componentes; es decir, las letras.
Hay una diferencia notable entre articulación de palabra y escritura. La mayor parte de las
personas intuyen que para leer es necesaria la identificación de todas las letras, aunque
como ya sabemos, en la lectura, letras y palabras no se identifica en orden sucesivo (similar
al serial), pero también sabemos que lo inverso tampoco es correcto. En realidad, en la
lectura, más bien, letras y palabras están siendo identificadas simultáneamente en 2 niveles
(palabra-letra).
Existen numerosas evidencias de que estos 2 niveles de procesamiento se producen y
contribuyen a la lectura paralelamente.
Para obtener un determinado nivel de competencia en la escritura, hay lenguas como la
nuestra (que es muy transparente) que se consiguen mejores resultados porque existen
pocos fonemas que se confundan.
En otras lenguas (por ej, inglés o francés) es mucho más complicado. En castellano hay una
serie de trabajos de carácter experimental realizado por Cuetos Rguez y Ruano, 1996 sobre
las estrategias de procesamiento de la lectura y escritura en castellano. También Sainz, en
1998, lo corrobora.
Aunque de modo evidente, la lectura no finaliza en el reconocimiento de palabra, es
indudable que la ejecución lectora depende básicamente de la integración e interpretación
correcta de las distintas entradas léxicas correspondiente a un patrón de letras. Nosotros,
cuando hablamos extraemos una interpretación de lo oído, no porque lo conozcamos, sino
porque aplicamos las características sintácticas de cada frase y las morfológicas. La
interpretación de un texto es la aplicación del significado de palabra + morfema + sintaxis.
Si faltan palabras, no se puede desencadenar el análisis.
Los individuos deben identificar una entrada léxica y emparejarla con la palabra
previamente almacenada en su memoria que recupera a partir de un conjunto de claves
informativas que le suministra tanto el propio nivel lexical (por ej, morfema) como del
análisis de las estructuras o de las unidades componentes (letras o segmentos de palabras).
En la moderna concepción conexionista de la cognición humana, las representaciones
mentales son distribuidas en distintos niveles y las conexiones entre sus unidades
funcionales componentes, son sensibles al aprendizaje.
El tipo de conocimiento que los individuos tienen almacenado son habilidades incorporadas
a sus sistemas, como el conocimiento de la lengua que remite al conocimiento del mundo.
También influyen las habilidades de razonamiento, dando un peso diferente a cada tema.
Cada conocimiento tiene unas relaciones con otros conocimientos y esto se activa en los
procesos de lectura.
Nuestra capacidad de comprensión viene determinada por los distintos factores, no sólo por
la capacidad lectora, sino con todo el conocimiento que el individuo ha almacenado en otro
tipo de ámbitos.
La lectura no es una tarea perceptiva, sino interpretativa, teniendo que utilizar todos
nuestros recursos (destrezas básicas: atención, memoria, soluciones; conocimiento de
nuestro mundo y selección de la porción de aquellos conocimientos que puedan resultar
adecuados para la interpretación).
La lectura con carácter interpretativo y comprensivo se realiza extrayendo recursos
almacenados (tanto de información de hechos, datos y acontecimientos que el individuo
dispone por su propia experiencia vital; y a esos datos les aplica procesos generales como
atención, memoria, razonamiento y solución de problemas porque con ellos se encuentra en
condiciones de resolver la tarea de dar significado a una nueva información que penetra en
su propio sistema de conocimiento; bien para ampliarlo bien para cuestionar o rechazar, no
tanto desde el punto de vista de la información como de la propia actitud hacia lo leído.