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Cuando hablamos de exclusión social nos referimos a esta persona o a este grupo de

personas que no cuenta con los recursos o capacidades para salir adelante en la vida,
sostenerse y tener una vida digna, esto conlleva a que no tenga acceso a una educación, una
vivienda, a servicios básicos que son indispensables para cada ser humano. Una persona con
discapacidad, un indígena, una mujer o un hombre gay, entre otros, tienen altas
probabilidades de pertenecer a un grupo socialmente excluido por estas simples condiciones.

El problema de la exclusión en nuestra sociedad, es que se ha visto agudizado por la


avalancha de la pobreza, que no es un fenómeno nuevo sino que es una realidad persistente
en nuestro país, cada vez mas incrementada por los acontecimientos políticos, sociales,
fenómenos naturales y de salud, que ha enfrentado el pueblo hondureño y que han
demostrado la fragilidad de los sistemas de protección social. La salud, la educación, la
vivienda y los servicios públicos ya están casi privatizados en su totalidad, provocando que más
personas caigan en la urgencia de necesitar mayor apoyo social para cubrir sus necesidades.

Ambas variables, constituyen el mayor de los obstáculos en los procesos de desarrollo


a nivel comunitario. Pues según cifras del Banco Mundial, el 38,4% de los pobres reside en el
área urbana y el 60,1 % en la zona rural. Aunque se reporte un leve crecimiento económico,
nuestra gente sigue ahogándose en la pobreza.

La inexistente correspondencia entre crecimiento económico y los problemas sociales,


se debe a la distribución de la renta en beneficio de los que más poseen y en la atroz
distribución del presupuesto nacional, orientado a garantizar el poder político que ejerce el
gobierno actual sumado al desvío, la malversación y el despilfarro de fondos, característico de
los funcionarios corruptos de nuestro país.

La desigualdad se ha instalado en la estructura social desde décadas pasadas, la


tendencia ha sido el profundo deterioro de la capacidad adquisitiva de los hogares, el
desempleo de los miembros de la familia en edad productiva (considerando al empleo
temporal, como medida paliativa para esta crisis), los absurdos incrementos al salario y el alza
de los precios.

La pobreza y la desigualdad social, son dos conceptos que representan la experiencia


más cruel de la vida humana: el sufrimiento de millones de vidas a las que se les ha cercenado
sus sueños y sus proyectos de vida.

Referencia Bibliográfica
Hondudiario. (31 de enero de 2020). EL 48.3% DE LOS HONDUREÑOS VIVEN EN POBREZA,
ZONAS RURALES SON LOS MÁS VULNERABLES. Hondudiario.com.