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EDI II

MONOGRAFÍA DEL POEMARIO “AÑO


LÍRICO” DE LA OBRA AZUL DE RUBÉN
DARÍO.

ILLA CARLA

Prof. FELISA GOROSTIDI


INTRODUCCIÓN

El artista es un ser privilegiado con ciertas dotes excepcionales y misteriosas con que lo dotó la
naturaleza. En él hay satanismo, fuerzas extrañas de la biología […]. Su destino es una simple elección o
vocación, bien irracional, o condicionada por un determinismo bio-psíquico-consciente, que recae sobre
el mundo si es político; sobre la locura si es poeta; o sobre la trascendencia si es místico. […] El ejercicio
poético carece de función social o moralizadora. Es un acto que se agota en sí mismo, el más inútil del
espíritu creador.
Gonzalo Arango. - Primer Manifiesto Nadaísta, 1958.

“Año Lírico” es el poemario en el que su autor, Rubén Darío, demuestra, a través


de la representación de imágenes la vida del poeta, es decir, su propia vida.

En el libro Azul se destaca por encima de todo, este poemario compuesto por
estas siete obras: “Primaveral”, “Estival”, Autumnal”, “Invernal”, “Pensamientos de
otoño”, ”A un poeta” y Anagke”

El Dr. Brahiman Saganogo 1, señala que “Año Lírico” está basado en


correspondencias. Estas “correspondencias” son relaciones lógicas de
conformidad, analogía y de correlación entre términos. Es por ello, que Saganogo
destaca lo siguiente: .La importancia de las correspondencias radica en el hecho que
configuran una poética que sugiera la vida íntima del poeta encontrando en las imágenes
del mundo real analogías con ésta(…)descubrir cómo el poeta ve en los objetos otra cosa
que su aspecto usual, o da que sentir mediante signos, colores, sonidos y vocablos
musicales. De esta manera, se demostrará en que estos textos son verdaderos
manifiestos trans-estéticos.
1
Investigador marfileño (Costa de Marfil, 1968). Es doctor en Letras por la Universidad de Guadalajara
(Jalisco, México) y maestro ès Lettres, especialidad en literatura hispanoamericana, por la Universidad
Cocody-Abidjan. Fue becario dentro del programa de Cooperación e Intercambio Cultural entre Naciones. Ha
impartido clases en varias instituciones y universidades privadas de Jalisco, conferencias y seminarios sobre
literatura y semiótica. Ha participado en varios congresos nacionales e internacionales sobre literatura y
semiótica. Es autor de varios artículos en revistas científicas de ámbito nacional e internacional, así como del
libro Elementos textuales en Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez y, como coautor,
de Análisis del arte. Es crítico literario, semiótico y profesor del Centro de Investigaciones Filológicas (CIF) de
la Universidad de Guadalajara y miembro de la Asociación Mexicana de Semiótica (Amesve) y la Federación
Latino Americana de Semiótica (Fels).
Pero primero, ¿Quién Rubén Darío? y segundo, ¿Qué es el modernismo?

Considerado como el iniciador y máximo representante del modernismo


hispánico. Sus obras han deleitado con su impronta exótica y llena de sinestesias.

Rubén Dario fue un poeta nicaraguanse. Se ha desarrollado dentro del movimiento


modernista influenciado por los poetas franceses y especialmente por la poesía de
Víctor Hugo. Por último, lo que termina por definir la estética dariana es su
admiración por los simbolistas, y entre ellos, por encima de cualquier otro autor,
Paul Verlaine.

Su poesía está marcada por un léxico determinado en el que apela a la renovación


del lenguaje poético. Gran parte de este vocabulario está encaminado a la
creación de efectos exotistas. Destacan campos semánticos que connotan
refinamiento, como el de las flores ("jazmines", "nelumbos", "dalias",
"crisantemos", "lotos", "magnolias", etc.), el de las piedras preciosas ("ágata",
"rubí", "topacio", "esmeralda", "diamante", "gema"), el de los materiales de lujo
("seda", "porcelana", "mármol", "armiño", "alabastro"), el de los animales exóticos
("cisne", "papemores", "bulbules"),32 o el de la música ("lira", "violoncelo", "clave",
"arpegio", etc.).

a los trece años. Me encontraba leyendo una antología de cuentos en la cual se


encontraba “Un cuento para Jeannette”. El primer párrafo me pareció muy
hermoso y delicado (fue esa mi apreciación en ese momento) y quedé impactada
con esas “palabras raras”. Hablaba de un ave fénix, de princesas tristes
encerradas en palacios fríos y de cómo el príncipe de fuego reanimaba a la
princesa. Obviamente hablaba de las pasiones juveniles y de todo lo que una niña
de trece quiere escuchar en ese momento de su vida. Me aprendí de memoria el
primer párrafo del cuento “...Jeannette, ¿qué te dice el crepúsculo? Yo lo miro
reflejarse en tus ojos, en tus dos enigmáticos y negros ojos, en tus dos
enigmáticos y negros y diamantinos ojos de ave extraña…” recitaba.

A partir de esas primeras lecturas, empecé a ir a bibliotecas buscando más


acerca del autor y su obra. Había hecho con mis manos un cuaderno en el cual
transcribía mis poesías preferidas, y obviamente, Rubén Darío ocupaba varias
páginas. Así fue que conocí Azul.

El análisis de este poemario va a centrarse en “Año lírico” ya que me pareció una


buena representación de lo que Darío quería expresar en todos sus poemas. Es
decir, la mezcla exótica en los términos que utiliza, y en cómo ve representado el
amor y las pasiones en las estaciones del año, hacen de este poemario un
excelente representante del alma del autor
ANÁLISIS DE AZUL

Rubén Darío se caracteriza por sus seductoras y atrevidas metáforas.

Vanguardista del modernismo, nos llega esta vez a través de su libro AZUL.

Azul, este color inspirador para nuestro poeta ya que según Victor Hugo “L´art c
´est l´azur “ (El arte es azul), realza en él toda la belleza de sus palabras. Mientras
que en España se encontraba la corriente de “Los Decadentes” con los llamados
poetas neuróticos por su torbellino de sinestesias que hacían del texto una difícil y
rebuscada poesía, poco entendible, nuestro poeta se destacaba con enflorados
conceptos, los cuales llenaba y adornaba de manera elegante transformando al
texto en una riqueza sublime.

Cabe destacar que Darío, nacido en Nicaragua, tuvo una fuerte influencia de la
cultura francesa.

Inspirado en Víctor Hugo a quien admiraba profundamente quiso convertir la


poesía en una obra de arte.

Para él, el arte se relaciona en todas sus áreas, ya sea a través de la pintura o la
literatura, todo conectado de tal manera que genere en el lector el más profundo
sentimiento a través de las bellas letras.

Pero, volviendo a libro comentaré que éste está dividido en secciones.

La primera está compuesta por una selección de cuentos; la segunda llamada


“CHILE” está compuesta por una serie de relatos primorosamente narrados.

Luego, llega “AÑO LÍRICO” y aquí me quiero detener.

AÑO LÍRICO

Este poemario cuenta con siete poemas detalladamente seleccionados:


Primaveral, Estival, Autumnal, Invernal, Pensamientos de otoño, A un poeta y
Anagke.

Comienza haciendo un recorrido por las diferentes estaciones del año, mostrando
la belleza que acarrea cada una.
Juega con la descripción de bosques de ensueño, con personajes mitológicos, con
animales exóticos, haciendo un recorrido que abarca las selvas y llega hasta las
montañas de Latinoamérica.

En la primera poesía llamada “Primaveral” realiza una bella descripción del


bosque, comparándolo y asemejándolo con la belleza de su amada.

¡Oh amada mía, en el dulce

tiempo de la primavera!

La segunda, llamada “Estival” hablará del amor fogoso personificado a través de


animales exóticos. Muestra como la tragedia en el amor, que nos lleva a soñar con
la dulce venganza.

“La tigre de Bengala,

Con su lustrosa piel manchada atrechos,

Está alegre y gentil, está de gala […]

La fiera virgen ama.

Es el mes del ardor. Parece el suelo

Recoldo; y en el cielo

El sol inmesa llama.

En “Autumnal” el poeta se posiciona en primera persona para expresar el


sentimiento de búsqueda.

A través de los aromas, la luz, el calor y pasando a las estrellas, las flores y el
rostro de una mujer, un hada intentará ayudarlo en esta “búsqueda”, sin lograr
satisfacer al poeta.

Una vez sentí el ansia

De una sed infinita.


Dije al hada amorosa.

-Quiero en el alma mía

Tener la inspiración honda, profunda,

Inmensa: luz, calor, aroma, vida.

Por último “Invierno” culmina con esta descripción de las estaciones. En él,
describe el aire frío de los Andes con su nieve que cubre los prados, pero también
habla del calor del hogar y el anhelo de la amada para compartir ese calor.

¡Oh, viejo invierno, salve!

Puesto que traes con las nieves frígidas

El amor embriagante

Y el vino del placer en tu mochila.

“Pensamientos de otoño” es la transcripción del poeta Armand Silvestre. No se


sabe a ciencia cierta, el porqué de esta transcripción. Quizás se deba a la
admiración que sentía Darío por la poesía francesa; o también, una forma de
realizar un homenaje a uno de sus autores más influenciables para él.

Rubén Darío se ha destacado en muchas actividades a través de sus palabras.

Fue redactor en importantes diarios de nuestro país, como también en Chile. Fue
escritor de prolíferos cuentos. Pero es sin dudas que su mayor expresión artística
fue la poesía.

“A un poeta” se aleja de la primera premisa del poemario. Supongo que fue


añadida a modo de identificación del poder del poeta, como un gran hombre
(imponente, fuerte) con una sensibilidad capaz de generar hermosos versos.

“Nada más triste que un Titán que llora,

Hombre- montaña encadenado a un lírio,

Que gime, fuerte, que pujante implora:


Víctima propia en su fatal martirio.

“Anagke”, que es un vocablo griego que significa “fatalidad”. Esta fatalidad se da


entre dos aves: el gavilán y la paloma. El poeta interpela en el poema a Dios:

Entonces el buen Dios, allá en su trono

(mientras Satán, por distraer su encono

Aplaudía a aquel pájaro zahareño),

Se puso a meditar. Arrugó el ceño,

Y pensó, al recordar sus vastos planes,

Y recorrer sus puntos y comas,

Que cuando creó palomas

No debía haber creado gavilanes.

Este poemario, dividido en dos partes: por un lado los cuatro poemas estivales, y
luego la selección de éstos tres últimos proponen, a través de sus versos generar
conciencia que la naturaleza, en su inmensa sabiduría, nos acompaña en nuestros
sentimientos y vivencias.

Nos identificamos tanto con los instintos animales, como con los diferentes
estados del tiempo. Ya que en definitiva, según el autor, todos, somos parte de
todo.