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SECRETARIA DE EDUCACION DISTRITAL BOGOTA

COLEGIO SAN RAFAEL IED


TALLER No 4
ESTRATEGIAS PEDAGOGICAS PROCESO DE APRENDIZAJE
APRENDE EN CASA
TERCER PERIODO ACADEMICO
EDUCACION FISICA RECREACION Y DEPORTES J.M.
Docente: Edgar Romero
Tema: El Ciclismo
Objetivo: Que el estudiante conozca elementos teóricos sobre la bicicleta y sus
beneficios.
Para evaluación del taller enviar al email: eromero@educacionbogota.edu.co
Con el respectivo nombre completo del estudiante y el respectivo curso.
Fecha de desarrollo y envío de este IV taller entre el 13 al 31 de Julio del 2020.

DESARROLLO
El Estudiante leerá el artículo que está a continuación y al final de la lectura
consultará y responderá las 5 preguntas del cuestionario y enviar el trabajo.
La desconocida historia del ciclismo
colombiano
Todos miramos la suerte actual del ciclismo colombiano, pero en el país andino la
bicicleta tiene una larga, larguísima tradición, que va más allá de aquellos escarabajos
de los ochenta que pusieron el ciclismo colombiano en el mapa. He aquí una historia
que queríamos compartir con vosotros.
A Efraín Forero todos le dicen “El Zipa” porque nació en Zipaquirá, pero sobre
todo, por la sangre chibcha de sus venas. Los Zipas fueron los reyes indígenas de
esos valles altos y fríos aledaños a Bogotá, antes de que llegaran los españoles.

Para demostrar a un puñado de interesados que era posible organizar en Colombia


una carrera por etapas similar al Tour de Francia o al Giro de Italia, el Zipa realizó
en solitario una travesía desde Bogotá hasta Manizales cruzando en bicicleta el
Páramo de las Letras, aquella ascensión descomunal de 83 kilómetros que sube de
las orillas del Magdalena, a 500 metros sobre el nivel del mar, hasta las cumbres
cercanas al Nevado del Ruíz, a 3.760 metros de altitud.

Cuentan que el Zipa pasó la cresta de la cordillera entre senderos de tierra y


descendió otros 30 kilómetros hasta la ciudad de Manizales, donde arribó por la
noche mientras una multitud lo esperaba como a un héroe. Tenía entonces 20 años.

Un año más tarde, en 1951, Efraín Forero sería el primer campeón de la Vuelta a
Colombia, que nunca ganaría de nuevo porque en su camino se atravesó el
antioqueño Ramón Hoyos Vallejo, “El Escarabajo de las montañas”, el mismo que
después derrotaría a Fausto Coppi subiendo al Alto de Minas, cierta vez que el
campeonísimo vino con su equipo a correr unas competencias de exhibición en
Colombia.

Ramón Hoyos ganó cinco veces la Vuelta a Colombia, fue campeón


panamericano de ruta y también estuvo entre los primeros colombianos que corrieron
una carrera en Europa: la Route de France de 1953, donde tuvo que retirarse antes
de las montañas.

No podremos decir lo que habría sucedido si Ramón Hoyos, el primer escarabajo,


hubiese sostenido un mano a mano con Bahamontes o Charly Gaul en los
Pirineos. Tampoco podremos asegurar si era cierto eso que le decían los italianos a
Martín Emilio Rodríguez “Cochise” cuando ya viejo fue a correr como gregario de
Gimondi: que de llegar a Europa más joven, a lo mejor Eddy Merckx no tendría cinco
Tours en su palmarés. Cochise, el primer latinoamericano que ganó algo grande
allá (dos etapas del Giro) tenía cuatro Vueltas a Colombia en el bolsillo, había sido
record de la hora y campeón mundial de persecución individual.
No podremos decir en qué lugar del podio del Tour hubiera terminado Fabio
Parra si los controles y sanciones por dopaje funcionaran cómo funcionan hoy.
Podremos decir que fue tercero. Podremos decir que hubo dos positivos por delante.

Cuando Patrocinio Jiménez atacó en el Tourmalet nadie era capaz de seguirlo,


ni siquiera Lucien Van Impe, el mejor escalador de su momento. Muy a pesar de eso,
un periodista italiano se refirió en cierta ocasión a esos ciclistas colombianos
debutantes en las carreras de los ochenta como unos “pobres ratoncitos oscuros”
que no sabían lo que era el Alpe.

Quizá este periodista acertaba en algo, los ciclistas colombianos eran pequeños
y oscuros como ratones, pero se equivocaba en lo demás: fueron los europeos
quienes nunca conocieron las montañas de verdad, esas donde falta el aire y los
cóndores hacen sus nidos, esas de cuarenta o cincuenta o sesenta kilómetros para
arriba.

Aquello quedó zanjado cuando Laurent Fignon –ciclista con cara de gato–
persiguió sin éxito al ratoncito Lucho Herrera durante la etapa 17 del Tour de 1984,
la etapa del Alpe famoso aquel donde se consagran los gigantes. Jaques Anquetil,
que no en vano había ganado cinco veces aquella carrera, dijo algo diferente de los
colombianos. “Si vuelven serán terribles” dijo. Y tenía razón.

Ahora hay una generación que vuelve con hambre y sed de victoria, con deseos de
demostrar que el ciclismo no era una disciplina exclusiva para blancos y europeos,
también es –y además lo es por decreto de un Presidente– el deporte nacional de
este país escondido entre los Andes, el deporte donde se sublima como en ningún
otro el sufrimiento de su pueblo.

Fue el escritor inglés Matt Rendell quien llamó a los corredores


colombianos “los Reyes de las Montañas”. Creo que en cierto modo todos son hijos
del Zipa, ese hombre con sangre de rey indígena que demostró en 1950 cómo era
posible atravesar en bicicleta un país de alturas monstruosas y carreteras inexistente

PREGUNTAS

El estudiante consultará sobre el vehículo denominado BICICLETA y responderá las


siguientes preguntas:
1. Cuál es el origen de la Bicicleta: En 1917 el alemán Karl Drais inventó lo
que llamó máquina andante, el primer vehículo de dos ruedas,
2. Cuáles son los beneficios para nuestro organismo cuando montamos en
bicicleta: Ejercita nuestros músculos y refuerza la columna vertebral,
fortalece los músculos respiratorios, contrarresta la ansiedad y depresión...
3. Dibuje la bicicleta y colóquele el nombre de cada una de sus partes:
4. Nombre las tres competencias más importantes que se corren en el mundo
en bicicleta: Tour de Francia, Giro de Italia, Vuelta a España.

5. Escriba el nombre completo del último campeón del Tour de


Francia del año 2019, la nacionalidad y de que población es este
deportista: El colombiano Egan Bernal, de Zipaquirá.