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Diagnóstico

Sesión 1.

Tema Normalizar las emociones

Objetivo: Enseñar a la paciente a ganar un mayor autocontrol emocional. Que adopte un papel
activo en el proceso.

Ante el diagnóstico es NORMAL sentir:

 Pánico: miedo intenso ante una enfermedad desde siempre temida. El miedo se alterna
en muchos casos con momentos de confusión/negación y calma.

 Sentimiento de culpabilidad: la culpa es una reacción humana muy frecuente ante los
traumas y las pérdidas.

 Dificultad de adaptación a la enfermedad.

 Opresión ante la toma de decisiones.

 Decepción ante los medios sanitarios.

El temor ante lo desconocido

La mayoría de las personas que enfrentan un diagnóstico de cáncer, lo hacen sin información al
respecto. Si bien, el cáncer sigue cobrando víctimas, también es cierto que hoy se salva la vida a
más de la mitad de los enfermos a todo tipo de cáncer, y que en el caso del cáncer de mama, casi
90% de las enfermas que lo detectan a tiempo pueden llevar una vida normal durante muchísimos
años, e incluso recuperar la salud. Pero como estos datos son poco conocidos, es lógico sentir
miedo y angustia.

La llegada de una enfermedad grave, como el cáncer mamario, significa un cambio total en la vida
de la paciente. Era madre de familia, o esposa, o hija. Tenía un trabajo dentro o fuera de casa.
Podía valerse por sí misma y tenía su vida y su mundo personal bajo control. Repentinamente el
diagnóstico cambió toda su vida. Personas extrañas la hacen desvestirse, la lastiman y la hacen
dudar de sí misma y de su capacidad de control. Por ello, es común encontrar reacciones de enojo,
miedo, desesperanza y rencor.
Estas sensaciones que experimentan la mayoría de las enfermas, forma parte de un proceso
doloroso que es necesario vivir paso a paso hasta alcanzar un mayor grado de aceptación. Al
principio suele haber un período de bloqueo emocional, en el que la paciente tiene problemas
para comunicarse. Puede estar asustada y refugiarse en su interior. Cuando tiene que hablar con
sus médicos, que son quienes deberían de darle la información necesaria, siente vergüenza
preguntar, y cuando logra hacerlo, en ocasiones, no puede entender la mitad de lo que le
responden porque está nerviosa, o bien, olvida las respuestas.

Etapa de decisiones: Selección de los tratamientos

Los tratamientos contra el cáncer de mama que se utilizan con mayor efectividad son cuatro:
cirugía, radioterapia, quimioterapia y terapia hormonal. De los tratamientos base, la cirugía y la
radioterapia son locales y por ello se aplican en el lugar donde se encuentran los tejidos
cancerosos. En cambio, la quimioterapia y la terapia hormonal son tratamientos sistémicos; es
decir, se introducen en todo el organismo por medio de la sangre. La psicooncología ayuda a los
pacientes a enfrentar los sentimientos y emociones que se presentan al conocer un diagnóstico de
cáncer. En la mayoría de los casos, no se utiliza un solo tratamiento, sino la combinación de dos o
más de ellos. Una de las armas más poderosas que la mujer puede tener frente a un diagnóstico
de cáncer, es entender estos tratamientos para poder colaborar con los médicos sin miedo a lo
que se va a enfrentar.

Sesión 2. Con la familia

Reacciones de familiares y amigos

Objetivo:

Cuando un miembro de la familia, un amigo, o un compañero de trabajo, enferma de cáncer, las


reacciones de quienes lo rodean pueden llegar a ser muy diferentes. Hay quienes los apoyan en
todo momento, llenándolos de cariño y atenciones, y también quienes los rechazan y agreden de
manera aparentemente inexplicable.

Cuando el enfermo cuenta con el apoyo y cariño de sus seres queridos, las posibilidades de
recuperarse son mucho mayores. Si además no tiene dificultades en su trabajo y sus amigos están
pendientes del proceso de recuperación, tiene los elementos necesarios para poder recibir los
tratamientos médicos adecuados y salir adelante.

La respuesta de la familia

Cuando todas las responsabilidades recaen en una sola persona, también suele haber
resentimiento por parte de alguno de los miembros de la familia. En cambio, cuando todos
participan equitativamente y se ayudan mutuamente para turnarse en ayudar a cuidar a la
enferma o apoyarla en las actividades hogareñas, así se eliminan muchas tensiones.

Otro factor que influye en una respuesta familiar desfavorable, puede ser el tiempo de
recuperación de la paciente. Cuando ésta ha estado enferma durante un período largo la mayoría
de las personas que la han atendido y acompañado, poco a poco vuelven a su rutina diaria y van
haciendo a un lado las actividades que le dedicaban. Esto es natural e inevitable, porque la vida
tiene que seguir y cada miembro de la familia debe continuar con sus propias ocupaciones, para
no llegar a sentirse resentido ni explotado.

Por otra parte, también hay pacientes que se vuelven muy demandantes y que no permiten a los
demás hacer otra cosa que no sea atenderlas. Esta actitud puede ahuyentar a la gente y dejarla
con sentimientos de enojo y resentimiento que resultan dañinos para todos. Una actitud
comprensiva ante el restablecimiento de las actividades personales de los miembros de la familia
tendrá mucho mejores resultados a largo plazo.

Cuando no hay apoyo

En ocasiones, no hay apoyo por diversos factores externos; no obstante, es importante aclarar,
que el hecho de no contar con el respaldo de las personas cercanas, no significa necesariamente
que la mujer deba abandonar el campo de batalla y declararse vencida. Pero entonces, ¿por qué
existe el rechazo en algunos casos?. La respuesta a la pregunta anterior abarca diversos factores,
pero existe uno muy importante, que sea quizá el que más influye de manera impactante en la
reacción de las personas que rechazan al enfermo y es el miedo a la muerte.

En nuestra cultura, principalmente en las zonas urbanas, que es donde hay una mayor incidencia
en cáncer, la muerte no está considerada como parte del ciclo de vida. Nos gusta burlarnos de ella,
jugar con ella, festejarla el Día de Muertos, pero no queremos aceptarla como parte del ciclo vital.
El cáncer enfrenta a los individuos con la posibilidad de perder a alguien a quien necesitan.
También los confronta indirectamente con la posibilidad de que ellos mismos puedan llegar a
morir. Lo cual los hace revelarse contra esta realidad y enojarse con la persona que ha despertado
en ellos estos sentimientos y por ello no pueden o no saben cómo ayudarla.

La relación en la pareja

Cuando una pareja tiene buena relación y se presenta una grave enfermedad, generalmente este
sufrimiento los hace unirse más. Sin embargo, cuando las cosas no están bien entre ellos, puede
propiciarse un mayor alejamiento y, en ocasiones, dar al esposo un muy buen pretexto para
abandonar a su mujer, argumentando que, “el cáncer es contagioso”. Esta afirmación puede ser
hecha por ignorancia, puesto que, cuando el médico les asegura que no hay ningún peligro de
contagio se niegan a creerlo, porque lo que quieren es romper con su pareja. También en los hijos
y en los padres de las enfermas con cáncer puede llegar a darse un caso semejante. Y aunque es
menos frecuente que las abandonen, no les proporcionan el cariño y apoyo que necesitan y las
mantienen aisladas de afecto y comunicación.

http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1132-12962008000100007

http://repositorio.unican.es/xmlui/bitstream/handle/10902/2206/NietoFla%C3%B1oR.pdf?
sequence=1

http://revistas.um.es/eglobal/article/viewFile/237/228

Tratamiento

Sesión 1.

Normalizar las emociones

Ante el tratamiento es NORMAL:

Sentir ansiedad. En muchos casos, el malestar físico puede ser un efecto secundario de los
tratamientos (quimioterapia y radioterapia) o resultado de reacciones psicológicas como las
respuestas condicionadas de rechazo al médico u hospital donde recibió el diagnóstico, los olores
del centro donde recibe la quimioterapia, etc.

En caso de cirugía, ésta supone el tener que tomar decisiones como las características de la
misma, la administración o no de quimioterapia coadyuvante, etc. Cuando los resultados no son
satisfactorios muchas veces las mujeres se sienten culpables.

Adoptar un papel activo en el tratamiento

Una actitud positiva es muy importante a la hora de seguir un tratamiento eficaz. Por eso, es
imprescindible que la paciente se considere un agente activo del mismo. Ser un agente activo en
su tratamiento supone llevar a cabo determinadas recomendaciones que facilitarán la mejora de
su estado de salud, siguiendo de forma adecuada las prescripciones médicas.
Pautas para seguir una alimentación saludable

Intenta cumplir esta pirámide alimenticia Completa el seguimiento de estas recomendaciones con
práctica de actividad física moderada de forma regular. Para ello, de cara a la alimentación ten en
cuenta las siguientes recomendaciones: Come de forma variada, combinando todo tipo de
alimentación.

Frutas y verduras. Aportan fibra y ciertas vitaminas y minerales imprescindibles para el correcto
funcionamiento del organismo.

Proteínas. Fundamentales durante el tratamiento oncológico, ya que permiten al organismo


recuperarse más fácilmente y luchar contra las infecciones.

Cereales. Aportan una gran cantidad de carbohidratos que son una magnífica fuente de energía
para el organismo.

Leche y derivados. Aportan vitaminas, minerales y son la mejor fuente de calcio.

Es importante que tengas en cuenta que tu dieta durante el tratamiento puede variar.

¿Y si pierdes el apetito?

Come poca cantidad de alimento en cada comida, pero más veces al día.

Come cuando tengas apetito, aunque no sea la hora de comer.

No pongas gran variedad de alimentos y emplea platos pequeños.

Prueba nuevos sabores y texturas.

Come alimentos ricos en proteínas (queso cremoso, leche entera, huevos, carne, pescado…) y en
calorías (frutos secos, queso cremoso, mantequilla, miel, azúcar…).

Evita productos light.

Evita ingerir líquidos durante las comidas.

Es preferible que las comidas estén templadas o frías.

Evita que las comidas tengan aromas fuertes.

¿Y si tienes náuseas y/o vómitos?

Come poca cantidad cada vez, pero realiza 5- 6 comidas diarias.


Evita olores desagradables.

En los días inmediatos al tratamiento, que otra persona se encargue de preparar las comidas.

Toma las comidas a temperatura ambiente o frescas.

Come despacio, masticando bien los alimentos.

Evita las comidas ricas en grasas (frituras, salsas, quesos grasos, leche entera, etc.), ya que
dificultan la digestión.

Evita comidas muy aderezadas y con salsas.

Bebe líquidos fríos a pequeños sorbos a lo largo de todo el día.

Descansa después de cada comida.

Evita ropa apretada a la altura del estómago.

No comas nada, al menos durante 2 horas antes de acudir al hospital para recibir el tratamiento

Recomendaciones para adaptarse a los cambios físicos

1. No confundas el atractivo físico con lo personal: es importante sentirnos valiosos por nosotros
mismos y no sólo por nuestro aspecto. Para ello, recuerda todos los logros conseguidos en tu vida.

2. Potencia tus puntos fuertes.

3. Acostúmbrate de forma progresiva a tu nueva imagen corporal: si observarte te resulta


desagradable, tómate tu tiempo y busca las posturas menos desagradables. Intenta dedicar unos
minutos diarios a observarte, con el fin de ir adaptándote de forma progresiva.

4. Ten en cuenta la opción de contactar con otras mujeres que hayan pasado por esto: compartir
sus experiencias y emociones puede ser una manera de encontrar diferentes propuestas para
adaptarte a esta nueva situación.

5. Muestra normalidad, con el fin de que las personas de tu entorno también se adapten a estos
cambios.

6. Busca ayuda psicológica especializada, si crees que la necesitas.

7. No descuides tu aspecto físico: busca nuevas formas de arreglarte, estudia la alternativa de una
prótesis mamaria, usa lencería especializada, contempla la posibilidad de la reconstrucción
mamaria, etc.

Jiménez y Cols. (2004)


http://www.lucena.es/ficheros/Guia%20Autocuidados%20Imagen%20Personal.pdf

Recuperación

Sesión 1

Normalizar las emociones

Tras el tratamiento es NORMAL sentir:

Depresión: aparece sensación de pérdida asociada a diferentes hechos, como son la pérdida de
contacto constante con el personal médico.

Ansiedad: Es frecuente que después del tratamiento la ansiedad aumente, debido a que mientras
están siendo sometidas al mismo sienten estar haciendo algo contra el cáncer. Sin embargo, una
vez éste ha finalizado la mujer siente que es ella por sí sola quien debe enfrentarse a las
reacciones de la enfermedad.

Enfado: al finalizar el tratamiento es cuando la persona suele ser totalmente consciente de los
cambios y las pérdidas. Los sentimientos de enfado y depresión serán altamente probables en este
caso, ya que durante el tratamiento se puede sentir responsable de las pérdidas y de los cambios
efectuados, no sólo hacia ella, sino también hacia sus allegados.