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WITTGENSTEI

CONFERENCIA SOBRE

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ÉTICA

1. CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS
2.INFLUENCIA FILOSÓFICA
3.EL AUTOR: WITTGENSTEIN
3.1 VIDA Y OBRAS
3-2 DESARROLLO DEL M A P A C O N C E P T U A L
3 3 CONOCIMIENTO, FILOSOFÍA Y REALIDAD
3.3.1. EL WITTGENSTEIN DEL TRACTATUS.
3.3.2 EN TORNO AL. TRACTATUS.
3.3.3 LA EVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO DE WITTGENSTEIN
3.3. 4 EL WITTGENSTEIN DE LAS INVESTIGACIONES
3.3.5 EN TORNO A LAS INVESTIGACIONES
3.3.6. WITTGENSTEIN Y LA FILOSOFÍA ANALÍTICA
3.3.7 APUNTES PARA EL COMENTARIO DE TEXTO

3.3.8 LA ÉTICA DE WITTGENSTEIN

4.EL TEXTO: CONFERENCIA SOBRE ÉTICA


4.1 GUIA PARA EL COMENTARIO DE TEXTO

5. VOCABULARIO

6 RESUMEN DE LOS ASPECTOS MÁS IMPORTANTES DEL PENSAMIENTO


DE WITTGENSTEIN

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1. CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS
La gran tensión a la que se vio sometido el continente europeo desde finales del s.XIX
contribuyó a crear un clima prebélico que desembocó en la primera guerra mundial.

~La Primera Guerra Mundial


Los deseos de autodeterminación de las colonias y los deseos de expansión de las
potencias europeas complicaban las relaciones internacionales, que tenían como telón de
fondo tres grandes problemas: el enfrentamiento francoalemán, las diferencias
germanobritánicas y el conflicto de los Balcanes.
Desde agosto de 1914 se movilizaron millones de soldados. Se perfeccionaron la
artillería y las armas automáticas, los ejércitos se pertrecharon de nuevas granadas de
mano, lanzallamas, gases asfixiantes, blindados y los primeros aviones de combate, para
una nueva forma de guerra: la guerra de trincheras. La gran guerra europea cambió de
signo en 1917 con la participación de Estados Unidos y la Revolución Rusa, adquiriendo
una dimensión mundial.
En 1918 la guerra había concluido y los tratados de paz trazaron un nuevo mapa de
Europa. Alsacia y Lorena pasan de Alemania a Francia. Nacen varios países
independientes: Finlandia, Checoslovaquia, Polonia. Se habían producido ingentes
pérdidas humanas, nueve millones de muertos. La guerra dejó un balance económico
de inflación y endeudamiento por el que Europa inicia su decadencia y Estados
Unidos su hegemonía mundial.

~La Revolución Rusa

Con la Revolución Rusa, primera revolución socialista que pretende llevar a la


práctica la doctrina filosófica del marxismo, comienza la historia de la URSS.
Rebelándose contra el régimen zarista, Rusia se convirtió en el primer país con un
partido obrero de inspiración marxista en el poder. Después de la muerte de Lenin,
durante el periodo estalinista (1927-1939) se endureció la política soviética con
depuraciones internas de todos los disidentes y la imposición de la colectivización
agraria por métodos violentos.
Durante la primera mitad del siglo XX la mayoría de los intelectuales europeos
sufrieron una poderosa polarización hacia el fenómeno soviético: unos se pro-
nuncian a favor de lo que consideran la mayor realización histórica de una utopía

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social, y otros rechazan lo que juzgan el mayor ataque de todos los tiempos a la
libertad.

La depresión del 29

Los felices años 20 son el fruto de las mejoras en las condiciones de vida que se
fueron produciendo en las democracias parlamentarias europeas en un ambiente de
recuperación económica: se reduce la jornada laboral, se dedican al ocio los fines
de semana, se generaliza la seguridad social, se amplía la enseñanza obligatoria,
etc.
Pero la división política provocaba tensiones en todos los sistemas
parlamentarios. La prosperidad ocultaba los problemas en la agricultura no
modernizada, y los préstamos que Europa solicitó a los Estados Unidos
convirtieron a éste de país deudor en 1914 en el país acreedor más importante. Sólo
el dólar se mantenía como moneda estable, mientras las demás se depreciaron.
El crac de la Bolsa de Nueva York en 1929 supuso la gran crisis del sistema
capitalista y trajo un desánimo generalizado frente al optimismo de los años 20.

Los fascismos

Otra consecuencia de la crisis fue que, para hacer frente a los movimientos obreros o
campesinos, la oligarquía capitalista y otros sectores sociales favorecieron regímenes de
tipo fascista en países como Italia, Alemania, Portugal, Grecia, Rumania y España. La
Italia del fascio con Mussolini y la Alemania nazi crearon el eje RomaBerlín, que
desencadenaría la Segunda Guerra Mundial.
Con diferencias entre ellos, los regímenes fascistas eliminaron la oposición,
suprimieron los parlamentos, crearon la dictadura de un solo partido que dominaba los
sindicatos, la propaganda y la educación, y potenciaron el centralismo frente a la
autonomía y una política exterior expansionista.

`La Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial constituye el mayor enfrentamiento armado de toda la historia y la con-
frontación entre dos sistemas políticos: el fascismo y la democracia, aliada con el régimen socialista
soviético, que significó una conmoción social cuyas consecuencias alcanzaron a lo que restaba de siglo.
Todos los conflictos bélicos provocan bajas en la población civil, pero nunca había ocurrido nada com-
parable a los bombardeos de capitales, al holocausto judío y a las bombas nucleares arrojadas sobre Hiro-
shima y Nagasaki. Millones de civiles murieron sin entender qué estaba pasando. Más de 50 millones de
víctimas, sin incluir a los heridos, muchos de ellos civiles. El recuerdo del sufrimiento de millones de
víctimas exterminadas en las cámaras de gas, de los muertos en los campos de concentración o por el
hambre pesará sobre la conciencia europea a lo largo del siglo.
La economía, orientada de modo exclusivo a la producción bélica, frenó por completo el desarrollo de
los países en guerra. Europa quedó reducida a escombros, miseria y hambre.

La guerra fría

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Tras la guerra, la URSS y los Estados Unidos se convirtieron en auténticos vencedores frente a una Europa debilitada. La URSS
amplía, por la fuerza, sus fronteras hacia el este e impone un régimen comunista en los países de la Europa oriental que va
conquistando; mientras Estados Unidos lidera una asociación entre capitalismo y democracia en la que confía el capitalismo
mundial. Las dos grandes superpotencias antagónicas que buscan la hegemonía mundial configuran las relaciones internacionales.
El ejemplo más claro de esta situación lo ofrece Alemania, dividida en 1949 en dos Estados: la República Federal de Alemania, en
la órbita capitalista, y la República Democrática Alemana, en la comunista. La caída del muro de Berlín en
1989 se convertiría años más tarde en símbolo del fracaso del mundo comunista.
La guerra fría derivó en una creciente carrera armamentística, con la permanente amenaza de una nueva guerra mundial y de
un holocausto nuclear.
El 25 de mayo de 1945, tras un mes de discusión, se constituía en San Francisco la Organización de las Naciones Unidas. La
ONU tiene como objetivos principales mantener la paz y el fomento de las relaciones internacionales, el respeto a los derechos
humanos y a las libertades fundamentales, promoviendo el bienestar y la cultura. En el diseño de su estructura interna, por exigencia
de las superpotencias, temerosas de que se convirtiera en un parlamento, se impuso el dérecho de veto en el Consejo de Seguridad
de los cinco grandes representantes: URSS, Estados Unidos, Reino Unido, Francia y China.

2.INFLUENCIA FILOSÓFICA

Las fuentes de la filosofía de Wittgenstein son muy diversas, tal como se ha señalado
anteriormente. Algunos de los filósofos que más han influido en el pensador vienés son:
Platón, Aristóteles, Agustín de Hipona, Ockham, Newton, Hume, Leihniz y,
principalmente, Kant, tan presente en los escritos wittgensteinianos. También recibe la
influencia (le Nietzsche, Schopenhauer y, posteriormente, de Freud y Otto Weiniger.
La filosofía kantiana "¿Qué podemos conocer?", mediante la crítica a la razón pura,
intenta determinar la facultad del conocimiento y sus límites La cuestion basica de Kant
"Qué podemos conocer?" es respondida por Wittgenstein con "Que podemos decir?'
Conocer algo implica decir qué es o, al menos, cómo es ese algo (esto es, poder decir).
Conocer implica decir. Para Wittgenstein decir supone una lógica, la condición de
facultad de la experiencia.
El filósofo vienés se propone, principalmente, determinar y describir las condiciones
'de facultad del lenguaje, transformando la "crítica (le la razón pura" kantiana en
"crítica del lenguaje.
El pensamiento wittgensteiniano, en la medida en que sitúa la lógica y el lenguaje como
principales puntos de partida (le la filosofía, muestra una clara influencia cle los escritos
de Frege, cuyo principal mensaje se concretaría en la afirmación siguiente: conviene
alejarse del lenguaje común para aproximarse al lenguaje perfecto. Dicho lenguaje
perfecto o privilegiado es el lenguaje lógico
. "El lenguaje está hecho para hablar del mundo. Hablar del nluíülo significa hacer
ciencia: Hacer ciencia significa explicar hechos. Explicar hechos significa decir la
verdad. Para mostrar la verdad,-debemos utilizar 1,— t,ro nosiciones enunciativas".
He aquí la clave de la argumentación. "Las
En parecidos términos se expresa Bertrand Russell. También se muestra favorable al
simbolismo lógico, pero con algunas correcciones
`Bertrand Russell
Bertrand Russell (1872-1970) fue un filósofo inglés, autor junto con Whitehead de los
Principia mathetnatica, que completó el trabajo de fundamentación lógica de la

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matemática iniciado por Frege. Su pensamiento evolucionó desde el hegelianismo inglés
hacia una forma de realismo platónico que conocemos como atomismo lógico.

1 El atomismo lógico
La concepción del atomismo lógico, como consecuencia de reducir el lenguaje
matemático al lenguaje lógico, pretende un lenguaje perfecto, que muestre la estructura
lógica del lenguaje sobre la realidad.
A diferencia de la lógica hegeliana, en la que la multiplicidad del mundo es la
manifestación aparente de una sola realidad indivisible, el espíritu, en el atomismo lógico
el mundo es una multiplicidad infinita de elementos separados o átomos. No se trata de
átomos físicos, sino de átomos lógicos, a los que se llega mediante un análisis lógico y no
físico.
El análisis nos muestra que el mundo está compuesto por hechos atómicos o
acontecimientos aislados, a los que corresponde en el lenguaje una proposición atómica.
Una proposición es verdadera cuando se corresponde con el hecho que expresa y falsa
cuando no. También hay proposiciones complejas o moleculares, compuestas con
proposiciones atómicas, que se corresponden con hechos moleculares. En el formalismo
de los Principia, las proposiciones moleculares dependen del valor de verdad de sus
proposiciones atómicas.
EL ATOMISMO LÓGICO
El lenguaje muestra la estructura lógica del mundo.

mundo lenguaje
hechos atómicos proposiciones atómicas
hechos moleculares proposiciones moleculares

El Círculo de Viena

El Círculo de Viena se constituyó en torno al físico y filósofo Moritz Schlick (1882-


1936), catedrático de filosofía de las ciencias inductivas de la universidad de Viena.
Los miembros del Círculo tenían formación científica: Carnap era físico, Neurath era
sociólogo y economista, Hahn, matemático, etc. . La llegada del nazismo supuso la
disolución del grupo y la dispersión de sus miembros.

La crítica ala metafísica y el criterio empirista de significado

El análisis del lenguaje de la ciencia conduce a los positivistas lógicos a la distinción


entre dos tipos de proposiciones con significado: las proposiciones formales o analíticas,
como las de las matemáticas y la lógica, y aquellas que se refieren a los hechos y que
Hume llamó factuales.
La verdad de las proposiciones analíticas es puramente sintáctica, depende de las

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reglas que rigen el sistema formal correspondiente, y nada nos dicen acerca del mundo.
En cuanto a las proposiciones que enuncian hechos de experiencia, su verdad es
material, ha de ser confirmada por la experiencia y nos informa acerca del mundo.
Las proposiciones de la metafísica no responden a ninguno de los dos tipos de
proposiciones con significado: carecen de sentido, son seudoproposiciones; no pueden
describir relaciones objetivas ni tienen valor de verdad, aunque sirven para expresar la
actitud emotiva ante la vida.
Los problemas de la metafísica son el resultado de un uso incorrecto del lenguaje,
La crítica analítica no resalta el carácter falso de la proposición, ya que, al no tener
significado, no puede ser verdadera ni falsa, sino una proposición carente de sentido.
La filosofia no es una ciencia, sino una «actividad de búsqueda del significado»..
Su tarea es el análisis lógico del lenguaje, la explicación de las palabras y de los
enunciados para mostrar aquellos que carecen de sentido y suprimirlos.

3.EL AUTOR: WITTGENSTEIN

3.1 VIDA Y OBRAS

WITTGENSTEIN nace en 1889 en Viena, en el seno de una rica y culta


familia industrial de origen judío. Su casa era centro obligado de reunión de los más
ilustres representantes de las letras y de las artes de entonces.
En 1906, se trasladó a Berlín para estudiar ingeniería y en 1908, a Manchester.
Estudiando aeronáutica, comenzó a interesarse especialmente por las
matemáticas y por los problemas de su fundamentación científica. Entra en contacto con
RUSSELL y, a instancias de éste, con FREGE,,ambos interesados en la fundamentación
de las matemáticas.
Su interés por la lógica y por la filosofía fueron en aumento. En 1912 se trasladó a
Cambridge a estudiar con RUSSELL y MOORE en el Trinity College.
Regresa a Viena para alistarse como voluntario en el ejército austríaco y participa en la
Primera Guerra Mundial. En campaña redacta su Diario, que va de 1914 a 1916, y el
Tractatus Logico-Philosophicus, que se publicaen 1921.
Una vez terminada la guerra estudió en Viena magisterio para ejercer de maestro de
escuela primaria por varios pueblos austríacos hasta 1926.
.Tras abandonar la actividad escolar, en 1929 decidió volver a Cambridge. Se doctoró con
el Tractatus y fue nombrado profesor del Trinity College. Revisa las teorías expuestas en
el Tractatus.
Los Cuadernos Azul y Marrón recogen las clases que impartió durante los cursos 1933-
1935. En estos tres cuadernos se expone ya claramente la noción de «juego de lenguaje».
En 1939 sucedió a MOORE en la cátedra de la universidad de Cambridge. En esta época

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escribe la primera parte de las Investigaciones Filosóficas. En 1942 abandonó la uni-
versidad para participar como voluntario en la Segunda Guerra Mundial ejerciendo de
ayudante de enfermero en un hospital de Londres.
En 1947 renuncia a la cátedra en la universidad y se retira a vivir en completa soledad.
Escribe la segunda parte de las Investigaciones Filosóficas. Muere de cáncer en
Cambridge en 1951. A su médico le hizo este último encargo: "Dígales que he tenido una
vida maravillosa".

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3-2 DESARROLLO DEL M A P A C O N C E P T U A L

Sus dos libros principales, Tractatus logicophilosophicus e Investigaciones filosóficas,


revelan importantes diferencias conceptuales sobre la naturaleza del lenguaje. Sin
embargo, no hay una ruptura total en su filosofía, sino una evolución desde unas
posiciones neopositivistas en sus comienzos hacia una recuperación del «mundo de la
vida» que no puede quedar encerrado en los límites carcelarios de un lenguaje reduccio-
nista y simplificador.

Existen, sin embargo, una serie de puntos que se mantienen firmes a lo largo de toda
la obra del filósofo vienés y que permiten una lectura más o menos unitaria y evolutiva
de su obra:

La filosofía es una actividad a la vez descriptiva y terapéutica que versa sobre pro-
posiciones no filosóficas. Wittgenstein jamás admitió que la metafísica fuese capaz de
explicar el sentido de la existencia, del hombre, del mundo o de Dios

Las relaciones de la filosofía con la lógica y con el lenguaje son muy estrechas.. En su
primera época, dominada por el neopositivismo y el formalismo lógico, se centra en la
sintaxis lógica, En su época pos tenor, Wittgenstein analiza el lenguaje natural en toda su
diversidad y riqueza expresivas, relacionando los «juegos de lenguaje» con las «formas
de vida».

En el Tractatus defiende una tesis básica que nunca abandona totalmente: la tesis
de la «pictoricidad de las proposiciones y del lenguaje». Las proposiciones son un
«cuadro representativo, pictórico» e isomórfico de los hechos del mundo, En la filosofía
del lenguaje de Wittgenstein se produce un progresivo desplazamiento desde la tesis
descripcionista y objetivista del «cuadro pictórico» (la sintaxis lógica) hacia el mal uso
del lenguaje por parte del sujeto hablante, por culpa del «pintor» (la pragmática
lingüística).

De acuerdo con esta evolución no existe una única y perfecta representación lógica
del mundo mediante las proposiciones, sino muchas y variadas formas de «pintar el
mundo» en las que no sólo cuentan las «constantes lógicas», sino las infinitas variables de
cada sujeto hablante y sus múltiples contextos vitales.

3 3 CONOCIMIENTO, FILOSOFÍA Y REALIDAD

3.3.1. EL WITTGENSTEIN DEI, TRACTATUS.

El pensamiento que expone Wittgenstein en el Tractatus profundiza en los


planteamientos de su maestro Russell -aunque existen algunas diferencias entre ambos- y
se encuentra en una línea que ha sido calificada frecuentemente de neopositivista, lo que
no quiere decir que su pensamiento coincida plenamente con las clásicas tesis de esta
corriente filosófica. Sin embargo, las dos características más importantes de la filosofía

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neopositivista, el desprecio de toda suerte de metafísica y la utilización del análisis
lógico como instrumento para conocer la realidad aparecen claramente reflejadas en esta
obra.

Las afirmaciones fundamentales que hace en esta obra son:

 El mundo está formado por la totalidad de los hechos atómicos. Los hechos atómicos
no son las cosas, ni sus cualidades o matices; son las relaciones más simples que existen
entre las cosas, las que no se pueden descomponer en otras más sencillas. Una mesa es
una cosa; un papel, también; y también lo es el suelo de un aula; un hecho atómico, sin
embargo, es que el papel se encuentre encima de la mesa o que se encuentre caído en el
suelo del aula. Y son los hechos, y no las cosas, las que constituyen el mundo.

1.1 El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas.


2.04 La totalidad de los hechos existentes es el mundo.

- El pensamiento, y las proposiciones en que el pensamiento se expresa, son figuras de


la realidad; las proposiciones atómicas, las que no se pueden descomponer, representan
hechos atómicos en el sentido de que son «cuadros» o «pinturas» de éstos; las propo-
siciones atómicas y los hechos atómicos tienen la misma estructura, son isomórficos.
2.1 Nosotros nos hacemos figuras de los hechos.
2.12 La figura es un modelo de la realidad. 4.01 La proposición es una figura de la realidad. La
proposición es un modelo de larealidad tal como la pensamos.

 Consecuentemente, el lenguaje, que está constituido por la totalidad de las proposi-


ciones, es el instrumento a través del cual conocemos y expresamos la realidad. El
lenguaje en su conjunto es como un mapa de la realidad y los límites del lenguaje de un
hombre son los límites de su realidad.

4.001 La totalidad de las proposiciones es el lenguaje.


4.26 La enumeración de todas las proposiciones elementales verdaderas describe
el mundo completamente.
5.6 Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo.

 La única manera que existe de saber si una proposición atómica es o


no figura de un hecho atómico consiste en mirar al hecho atómico, del
que pretende ser figura, para ver si efectivamente describe lo que
acaece.

4.06 La proposición puede ser verdadera o falsa sólo en cuanto es una figura de
la realidad.
4.062 Una proposición es verdadera cuando nosotros decimos por medio de ella
lo que acaece.

 Las proposiciones que no representan hechos atómicos carecen de sentido. Con esta

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postura, Wittgenstein rechaza la posibilidad tanto de una metafísica como de una ética
racionales. Las proposiciones relativas al deber ser, o las proposiciones relativas a la
inmortalidad, o a Dios... no son proposiciones auténticas, ya que no representan hechos
atómicos. Sólo tienen de proposición la apariencia; en realidad son pseudoproposiciones.
Sólo son auténticamente proposiciones las que constituyen las ciencias naturales, las
ciencias que hablan de la naturaleza, puesto que sólo ellas describen lo que ocurre.

4.11 La totalidad de las proposiciones verdaderas es la ciencia natural total (o la


totalidad de las ciencias naturales).
4.111 La filosofía no es una de las ciencias naturales.

La filosofía sólo puede darse si se la concibe como actividad, una actividad que tiene
como objetivo la aclaración lógica del pensamiento. La tarea de la filosofía consiste
en descubrir las falsas proposiciones y disolverlas mostrando que no son figura de
ningún hecho atómico.

4.112 El objeto de la filosofía es la aclaración lógica del pensamiento. Filosofía no es


una teoría, sino una actividad. Una obra filosófica consiste esencialmente en elu-
cidaciones. El resultado de la filosofa no son `proposiciones filosóficas', sino el
esclarecerse de las proposiciones.
7.De lo que no se puede hablar, mejor es callarse.

• Las proposiciones lógicas son todas ellas tautológicas y, por lo mismo, verdaderas,
aunque no hablan de la realidad. Las proposiciones lógicas son enunciados que no
dicen nada acerca del mundo real, que no hablan de hechos, sino que se limitan a re-
petir con otros símbolos lo que ya estaba dicho en otras proposiciones. Son verdades
huecas que no hacen referencia al mundo y que no permiten inferir ningún conoci-
miento acerca de él.

3.3.2 EN TORNO AL. TRACTATUS.

Wittgenstein refleja en esta obra una idea de la filosofía que mantuvo esencialmente
igual a lo largo de toda su vida: la filosofía tiene como tarea la clarificación de las
proposiciones.

En ella se encuentran, además, referencias a esas grandes preocupaciones vitales


(éticas, artísticas y religioso-místicas) que nunca logró resolver, siendo esta no resolución
una parte importante de su atormentada personalidad.

Es cierto que, en esta época, en la década del 10 y en la del 20, su concepción del
lenguaje es, sin duda alguna, « reduccionista», al basar toda la teoría de la proposición en
la «sintaxis lógica», en un modelo de lenguaje formal que condena a inexpresable e
indecible todo lo que no se someta a las reglas del cálculo y del atomismo lógico. Por eso,
el lenguaje de la metafísica, de la ética, de la estética y de la religión no tienen sentido o

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significado, según el Wittgenstein de esta época, ya que se refieren a un tipo de realidades
que no son expresables mediante proposiciones.

Una de las claves para entender el atomismo lógico de Wittgenstein, gracias al cual
los «hechos del mundo» se corresponden perfectamente con las «proposiciones simples»,

El formalismo lógico está absolutamente privilegiado en esta concepción del lenguaje


y de las proposiciones, pero hay elementos que permiten pensar que pronto Wittgenstein
dejará de estar satisfecho con este reduccionismo del lenguaje. Su insistencia en «la
pictoricidad representativa» del lenguaje no es una simple metáfora, pues en todas sus
obras posteriores, entre los años 30 y 50, irá destacando cada vez más la capacidad del
lenguaje para figurar y expresar la realidad hasta defender que el lenguaje es una
«actividad» de la vida conectada con las «formas de vida» y que, por tanto, ya no hay una
única y perfecta figura lógica del mundo.

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3.3.3 LA EVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO DE WITTGENSTEIN

Se ha hablado mucho acerca de si hay evolución o ruptura entre el «segundo o


ultimo Wittgenstein» y el autor neopositivista del Tractatus; pero tras la publicación de
su obra completa, es difícil mantener que haya una verdadera ruptura en su pensamiento.

En las obras de su primera época se advierte y se detecta una clara insatisfacción


con posiciones neopositivistas acérrimas y con la defensa de una filosofía cientifista al
estilo de sus amigos del Círculo de Viena.

La época de transición de esa concepción atomista y formalista del lenguaje hacia


un análisis del mismo en sus aspectos semánticos y eminentemente pragmáticos hay que
situarla, sobre todo, en la redacción de sus apuntes como profesor de Cambridge en los
cursos 1933-34 y 193435
En esos apuntes se evidencia una clara evolución hacia una filosofía del lenguaje
mucho más flexible y variada que la anterior.

El tono en el que están escritos muestra a un pensador inseguro, vacilante en torno a


la gran cuestión de las «formas y usos del lenguaje» y, sobre todo, a un pensador que se
plantea de un modo abierto la gran cuestión de qué es el lenguaje: si un «cálculo», una
«figura proposicional» o «un juego» en el que hay que conocer y respetar unas reglas.

3.3. 4 EL WITTGENSTEIN DE LAS INVESTIGACIONES

Las posiciones fundamentales que defiende en esta obra son:

• El significado de un término, no hay que buscarlo en el objeto al que representa,


sino en la función concreta que realiza en un momento determinado, es decir, en el «uso»
que de él se hace en el lenguaje.

En su etapa anterior, Wittgenstein había mantenido que el significado de los términos


que componen las proposiciones, el significado de los nombres, había que buscarlo en los
objetos a los que esos términos representaban.). Esta posición recibe el nombre de teoría
referencialista, porque mantiene que el significado de un término es el del objeto al que
representa o refiere.

Sin embargo, en las Investigaciones, se opone a esta teoría por las varias objeciones
que plantea:
La primera de ellas es que existen términos que no son «nombres de objetos» y que, por
lo mismo, no son referenciales.
La segunda, que el hombre utiliza muchas veces nombres que se refieren realmente a un

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objeto, pero que, sin embargó, adquieren un significado distinto por el contexto, la
entonación o los gestos que se hacen al pronunciar las palabras. Hay veces, por ejemplo,
en que se le llama a alguien «feo» y no sólo no se enfada, sino que se pone contento,
porque el contexto en que se ha empleado el término le da un sentido que hasta puede ser
valorativo. Y hay palabras de las que podría decirse: se utilizan de mil modos diferentes
que se van cambiando gradualmente del uno al otro. No es de sorprender que no
podamos establecer reglas estrictas de su uso.»

Y, también, porque muchas veces se utilizan nombres que, posiblemente, no se refieren a


ningún objeto.

Esto le lleva a abandonar la teoría referencialista y a defender que el significado de un


término no está tanto en el objeto al que representa, cuanto en la función concreta que
realiza en un momento determinado, es decir, en el uso que de él se hace en el lenguaje.

Son varias las comparaciones que Wittgenstein utiliza para explicar cómo solamente el
uso de un nombre puede decir cuál es -su significado. La mayor parte de ellas hacen
referencia a herramientas que pueden tener usos muy distintos; un martillo, por ejemplo,
puede servir para clavar un clavo o a veces también se usa para desclavarlo o para
golpear un objeto que queremos romper. «

• En consonancia con esta postura Wittgenstein mantiene que si los lenguajes se


definen no tanto por el significado de los términos que los componen cuanto por el uso
que hace de ellos, los lenguajes funcionan como juegos, son «juegos lingüísticos».
Cada lenguaje es como un juego y, como hay muchos lenguajes, cada uno de ellos,
como cada juego, tiene sus propias reglas.
. Los juegos del lenguaje son sin número, infinitos; son tantos como actividades
puedan realizar los hombres y de ahí que no se puedan ni definir ni numerar

• La consecuencia más inmediata de esta posición es que Wittgenstein abandona la


pretensión, que mantenía en el Tractatus, de intentar construir un lenguaje perfecto. Hay
muchos lenguajes naturales y ordinarios y, por lo mismo, no tiene sentido el tratar
de encontrar un lenguaje perfecto.
No hay ningún lenguaje que sea superior a los demás o que posea con respecto a
ellos ningún tipo de privilegio.
• No sólo no se puede reducir un lenguaje a otro, sino que incluso los diversos
lenguajes que existen no tienen ningún elemento común,

Lo único que se podría decir que tienen en común entre sí los diferentes lenguajes
es «cierto aire de familia».

• El lenguaje, además de servirle al hombre para comunicarse con las demás


personas, en una actividad, una forma de vida:

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En cuanto a la función de la filosofía, Wittgenstein afirma en esta obra que consiste
en la descripción del lenguaje. El filósofo tiene como función describir el
funcionamiento del lenguaje para, de esta manera, acabar con los problemas que había
planteado en el pasado y que no lo eran más que aparentemente. «¿Cuál es tu objetivo en
la filosofía? Mostrar a la mosca la salida del mosquitero.» «Los resultados de la filosofía
se centran en el descubrimiento de tal o cual vulgar sinsentido o excrecencia, que la
comprensión se ha procurado en su esfuerzo por ir más allá de los límites del lenguaje.

3.3.5 EN TORNO A LAS INVESTIGACIONES

Lo que se ha dado en llamar el «segundo Wittgenstein» refleja una concepción del


lenguaje y de los problemas filosóficos muy distinta del «atomismo lógico» defendido en
el Tractatus. Defiende que el lenguaje es una actividad, un conjunto de «juegos» que se
rigen por unas reglas de uso muy variadas porque se insertan en «formas de vida» muy
diferentes, y el significado de las proposiciones y de la comunicación está siempre
vinculado al contexto de los hablantes.

Ya no existe la posibilidad de un «lenguaje ideal y perfecto», porque no existe una


única forma de «pintar y configurar» los hechos a través de las proposiciones
descriptivas, porque el lenguaje se habla mediante muchos «juegos», se utiliza para
muchos «usos» y siempre va unido a la «forma de vida» del que habla o escribe. La tesis
de que el mundo es el espacio lógico de las proposiciones ha sido abandonada por una re-
cuperación del lenguaje ordinario como sistema de comunicación y como «caja de
herramientas».

La concepción formalista, logicista y atomista del lenguaje proposicional o


descriptivo del mundo y su creencia en la perfecta «pintura» de la realidad por un
lenguaje algorítmico se derrumba definitivamente porque los problemas más importantes
de los seres humanos no se dejan comunicar ni expresar por ese tipo de lenguaje: ni la
belleza, ni la bondad, ni el sentido de la vida o de la muerte. Por eso, empieza a valorar, a
partir de 1930, el lenguaje ordinario y a estudiar con detenimiento el uso y significado de
las palabras.

¿Para qué sirve entonces la filosofía si sigue sin poder resolver los problemas
filosóficos? ¿De qué se puede hablar con certeza si la ética, la estética, la metafísica y la
religión son insolubles mediante el lenguaje filosófico?

Al igual que Kant, el último Wittgenstein viene a decir que las totalidades del yo, el
mundo y Dios se escapan hacia la bondad, la belleza y la verdad que siguen siendo el
horizonte hacia el que siempre hay que caminar, sin jamás poderlo «atrapar» en palabras,
en conceptos. Queda la imaginación estética y ética; queda la mística como alivio de la
mortalidad congénita de los hombres.

3.3.6. WITTGENSTEIN Y LA FILOSOFÍA ANALÍTICA

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Si el Tractatus había servido de guía a los pensadores neopositivistas, su obra Investi-
gaciones filosóficas va a dar origen a la corriente de pensamiento que recibe el nombre
de «filosofía analítica», puesto que los autores que se engloban dentro de esta corriente
se van a ocupar, aunque a veces con enfoques distintos, de los temas que plantea
Wittgenstein en esta obra.
La «filosofía del lenguaje ordinario» (deWisdom, Ryle y Austin, entre otros), que se
considera todavía hoy heredera del «último Wittgenstein», sigue elaborando teorías y
juegos de lenguaje que probablemente ni el mismo Wittgenstein hubiera siquiera
imaginado.

3.3.7 APUNTES PARA EL COMENTARIO DE TEXTO

ÉTICA
¿Qué dice Wittgenstein acerca de la Ética? Dice Wittgenstein en la proposición (6.421) del Tr-actatus: "Es
claro que la Ética no se puede expresar. La Ética es trascendental (Ética y Estética son lo mismo)". El
filósofo vienés distingue lo que se puede expresar mediante una proposición (decir) y lo que no se puede
expresar (explicar). La Ética se explica, no se dice, o dicho de otra forma, no se puede decir (propone, junto
al silencio, el lenguaje místico-simbólico). La Ética se sitúa "en lo místico". No se puede hablar con
normalidad acerca ele la Ética, corno si (le un conjunto (le hechos se tratara. Sin embargo está claro que
distinguimos lo que se conoce ylo que no se conoce. La Ética carece de contenido empírico.
La Ética no está dentro (le] mundo, por ello el valor; el sentido del mundo deben quedar fuera del mundo
(tal y como dice en la proposición 6.41 del Tractatus). Los, valores no están en los hechos, puesto que son
relativos. Algo fuera de mí. Las cuestiones importantes están prohibidas lingüísticamente (lógica mente). El
bien y el mal, por consiguiente, están relacionados con lo que no se puede explicar en el lenguaje.
No se puede construir una proposición hablando del sujeto ele la Ética o del portador (le los valores. Sería
como hablar del Yo trascendental, es decir, algo irrealizable. Únicamente puedo hablar del yo empírico.
Ello nos sitúa en el ámbito trascendental, pero (le este último no se puede hablar. Sería como hablar acerca
de aquello que posibilita hablar, totalmente imposible. El Yo es el portador (le la Ética. La Ética es una
tendencia que posee el espíritu humano. He ahí la morada de la Ética, al igual que el de la Estética.

El sujeto no pertenece al mundo, sino que es un límite del mundo. Iodo lo verdaderamente interesante
queda fuera de cualquier respuesta.
¿Qué hacer, por tanto, con la Ética?
Wittgenstein no se acostumbra al silencio. No renuncia a pensar acerca del acto humano. Lo bueno y lo
malo entran dentro de las virtudes del sujeto, son predicados del sujeto, no son cualidades o propiedades
en el mundo. Lo bueno y lo malo se vinculan a la totalidad, al sujeto ambos términos han perdido ya su
valor, ahora se dice, simplemente, que soy feliz o que soy infeliz. Evidentemente, ésta no es la Ética del
entusiasmo. Lo bueno que nos puede suceder es que no nos suceda nacía. Parece que la paz es el valor
supremo, la ausencia de amenaza, al menos. La solución del problema de la vida está en la desaparición de
dicho problema. El problema del sentido de la vida se soluciona haciéndolo desaparecer. Mi ideal es un
modo de indiferencia.
. El objetivo de Wittgenstein consiste en alcanzar la felicidad, asumiendo la realidad. Todas las cosas del
mundo tienen la misma relevancia, al igual que las proposiciones. Si se desciende al nivel (le los
comportamientos o actitudes, se vuelve a lo anterior, es decir, a la ausencia (le conexión entre voluntad y
actos. La Ética no es una ciencia, no incrementa nuestro conocimiento. Sería un error intentar dar una

17
definición del bien. La Ética es indivisible (le otras actitudes, como la esperanza, el amor; la culpa, la
salvación, etc. Se sitúan fuera del ámbito (le la representación, y Ío que le interesa a Wittgenstein es la
relación entre ética, estética y religión

Javier Sádaba - España


Universidad Autónoma de Madrid
Wittgenstein y Tugendhat: Ética y moral

W. sólo habló de ética en el Tractatus y en la reducida Conferencia sobre la Ética que


pronunció a principios de los años treinta y que se sitúa dentro del espíritu del Tractatus.
su idea de ética la mantuvo a lo largo de toda su vida independientemente de los cambios
en su filosofía, producto de los cambios en su concepto de lenguaje.

Una vez aclarado esto, vamos a hacer una rápida exposición de lo que W. entendió por
ética.. En W. nos encontramos con una decidida ética del bien. Una apuesta por el ethos
frente a lo que kantianamente es la Moralitdt.. Todo se jugaría dentro de uno mismo. Ahí
acaba la ética. Una moral de la justicia, una moral universal le sería completamente ajena.
Tal moral pertenecería a la coerción sociopolítica, más concretamente al derecho'. La
ética se consuma en el intento por dar sentido a nuestras vidas8 y en cuanto tal se solapa
con lo que el mismo W. entiende por religión. Al igual que Kierkegaard con la religión,
lo bueno no depende de reglas exteriores sino de uno mismo9.

En la Segunda Filosofía de W. cada uno de los juegos de lenguaje sugiere al


individuo cómo ha de comportarse moralmente. Y así no se necesita un lenguaje que
podríamos llamar ético por excelencia10. Aun así, y lo indicamos también anteriormente,
su concepto de ética del bien, ligada al sujeto y ajena a normas externas, continuará
presente".

"Cada uno sabe lo que tiene que hacer", suena el lema de W.. Un lema, sin duda, con
tinte existencialista. W., sin embargo, apunta ciertos cuasicriterios para saber si somos
morales o no que van más allá de lo puramente interno. Así, existe un mandato "Sé feliz"'
. Y si alguien objetara, al modo de Kant, que tal mandato es vacío puesto que cada cual
interpreta a su aire la felicidad, W. podría añadir estos síntomas o minicriterios sobre el
recto camino que conduce a la Vida Buena: armonía entre el mundo y yo, estoicismo
frente a los infortunios, sentimiento de estar salvado y sin temor13 y, sobre todo,
ejemplaridad.

Dicho de otra manera, mostrar una vida feliz sin recurrir a razones. La ética, en suma, no
es cuestión de argumentos. No es cosa de razonar. La ética se patentiza en la vida misma
se trata de una ética en primera persona. En modo alguno en tercera persona. De ahí que
el dar razones esté de sobra. A nadie se le convence con argumentos. Si uno no está
motivado internamente, las razones o argumentos serán simple ruido. Y, así, un profesor

18
de ética' 5 es un sinsentido puesto que la ética no se enseña sino que se muestra en la vida
misma'6.

3.3.8 LA ÉTICA DE WITTGENSTEIN

Si entendemos por filosofía moral la potencia de la razón (de la teoría) para explicar y
fundamentar la moralidad, podemos concluir que Wittgensteín ha negado la posibilidad
de que exista tal tipo de disciplina. A mi juicio, ha fomentado un irracionalismo ético
que, sintetizando en dos tesis cada uno de los anteriores apartados, puede presentar las
siguientes características:

1.' La filosofía moral no puede decir nada sobre el sentido de la vida ni sobre lo bueno;
--
2. No existen preguntas éticas con sentido y, en consecuencia, la búsqueda filosófica de
una solución al problema de la vida es un absurdo: éste desaparece sin más al creer en
Dios.

3., La filosofía moral está incapacitada para ofrecer a los hombres razones que les
lleven a buscar la felicidad; no hay justificación filosófica de la vida feliz, sino sólo el
imperativo moral de vivir feliz aunque no se puede describir en qué consiste la vida feliz

4 La filosofía moral no puede presentar criterios de moralidad porque sólo el sujeto


volitivo --cada voluntad - es el portador de la ética, en el sentido de que sólo él puede ser
juzgado bueno o malo, y también en el sentido de que sólo de la dimensión volitiva -y no
intelectual o racional- emergen juicios de valor sobre otros sujetos o sobre el mundo en
cuanto tal.

5. La filosofía moral nada puede decir de lo mistico (concepto que contiene todas las
facetas de la tica de Wittgenstein) porque es un tipo de *contemplación ,(interpretación
metafísica) y de sentimiento interpretación' antropológica) que se muestra en los hombres
felices que han encontrado el sentido de su ida y .que son conscientes de que la ciencia
carece de respuestas a los problemas más vitales. .

6. La filosofía moral, con sus racionalizaciones y argumentaciones, desvirtúa el


contenido ético de lo místico y rebaja su valor absoluto al formular teorías que podrían
ser rebatidas y sustituidas por otras.

7. La filosofía moral está incapacitada para ofrecer argumentos -los consecuencia


listas carecen de valor ético--- que respalden el deber absoluto; éste no admite
discusión ni fundamentación alguna, sino que exige total cumplimiento.
8. La filosofía moral no puede explicar el contenido de las experiencias absolutas
de las que emana la ética, porque intentarlo supone caer en las contradicciones
propias de una disciplina que quiere utilizar el lenguaje de lo relativo para
decirnos algo de las experiencias ético-religiosas más profundas de nuestra vida.

19
9. Y, por, último, la filosofía moral no es otra cosa que el intento de
sobrepasar los límites del lenguaje significativo; y corno el lenguaje científico es
el único que posee significado, en consecuencia, las proposiciones éticas -como
plenamente filosóficas que pretenden ser- se convierten en pseudoproposiciones
que no respetan las «barreras» de nuestro lenguaje.

4.EL TEXTO: CONFERENCIA SOBRE ÉTICA


Antes de entrar en materia, permítanme hacer unas consideraciones
preliminares. Soy consciente de que tendré grandes dificultades para
comunicarles mis pensamientos y considero que algunas de ellas disminuirán si
las menciono de antemano. La primera, que casi no necesito citar, es que el
inglés no es mi lengua materna. Por esta razón mi expresión a menudo carece
de la elegancia y precisión que resultaría deseable en quien diserta sobre un
tema difícil. Todo lo que puedo hacer es pedirles que me faciliten la tarea
tratando de entender lo que quiero decir, a pesar de las faltas que contra la
gramática inglesa voy a cometer continuamente. La segunda dificultad que citaré
es que quizá muchos de ustedes se hayan acercado a mi conferencia con falsas
expectativas. Para aclararles este punto diré unas pocas palabras acerca de la
razón por la cual he elegido el tema. Cuando su anterior secretario me honró
pidiéndome que leyera una comunicación en su sociedad, mi primera.idea, por
supuesto, fue aceptar, y. la segunda, hablar acerca de algo que me interesara
comunicarles.

Dado que tenía la oportunidad de dirigirme a ustedes, no iba a desaprovecharla


dándoles una conferencia sobre lógica, por ejemplo. Considero que esto sería
perder el tiempo, ya que explicarles una materia científica requeriría un curso de
conferencias y no una comunicación de una hora. Otra alternativa hubiera sido
darles lo que se denomina una conferencia de divulgación científica, esto es,
una conferencia que pretendiera hacerles creer que entienden algo que
realmente no entienden y satisfacer así lo que considero uno de los más bajos
deseos de la gente modema, es decir, la curiosidad superficial acerca de los
últimos descubrimientos de la ciencia. Rechacé estas alternativas y decidí
hablarles sobre un tema, en mi opinión, de importancia general, con la
esperanza de que ello les ayude a aclarar sus ideas acerca de él (incluso en el
caso de que estén en total desacuerdo con lo que voy a decirles).

Mi tercera y última dificultad es, de hecho, propia de casi todas las largas
conferencias filosóficas: el oyente es incapaz de ver tanto el camino por el que le

20
llevan como el término al que éste conduce. Esto es, o bien piensa: «Entiendo
todo lo que dice menos, ¿a dónde demonios quiere llegar?», o bien: «Veo hacia
dónde se encamina, pero, ¿cómo demonios va a lleg<<r allí?» Una vez más,
todo lo que puedo hacer es pedirles que sean pacientes, y esperar que, al final,
vean tanto el camino como su término.

Empecemos. Mi tema, como saben, es la ética y adoptaré la explicación que


de este término ha dado el profesor Moore en su libro Principia Ethica: «La ética
es la investigación general sobre lo bueno». Ahora voy a usar la palabra ética en
un sentido un poco más amplio, que incluye, de hecho, la parte más genuina, a
mi entender, de lo que generalmente se denomina estética. Y para que vean de
la forma más clara posible lo que considero el objeto de la ética voy a
presentarles varias expresiones más o menos sinónimas, cada una de las cuales
podría sustituirse por la definición anterior, y al enumerarlas pretendo conseguir
el mismo tipo de efecto que logró Galton al tomar en la misma placa varias
fotografías de rostros diferentes con el fin de obtener la imagen de los rasgos
típicos que todos ellos compartían. Mostrándoles esta fotografía colectiva podré
hacerles ver cuál es el típi;co -digamos- rostro chino; de este modo, si ustedes
miran a través de la gama de sinónimos que les voy a presentar, espero que
serán capaces de ver los rasgos característicos de la ética.

En lugar de decir que la ética es la investigación sobre lo bueno, podría


haber dicho que la ética es la investigación sobre lo valioso o lo que realmente
importa, o podría haber dicho que la ética es la investigación acerca del
significado de la vida, o de aquello que hace que la vida merezca vivirse, o de la
manera correcta de vivir. Creo que si tienen en consideración todas estas frases,
-
se harán una idea aproximada de lo que se ocupa la ética. La primera cosa que
nos llama la atención de estas expresiones es que cada una de ellas se usa, de
hecho, en dos sentidos muy distintos. Los denominaré, por una parte, el sentido
trivial o relativo y, por otra, el sentido ético o absoluto. Por ejemplo, si digo que
ésta es una buena silla, significa que esta silla sirve para un propósito
predeterminado, y la palabra «bueno» aquí sólo tiene significado en la medida
en que tal propósito haya sido previamente fijado. De hecho, la palabra «bueno»
en sentido relativo significa simplemente que satisface un cierto estándar
predeterminado.

Así, cuando afirmamos que este hombre es un buen pianista queremos decir
que puede tocar piezas de un cierto grado de dificultad con un cierto grado de
habilidad. Igualmente, si afirmo que para mí es importante no resfriarme, quiero
decir que coger un resfriado produce en mi vida ciertos trastornos descriptibles, y
si digo que ésta es la carretera correcta, me refiero a que es la carretera correcta
en relación a cierta meta. Usadas de esta forma, tales expresiones no presentan
dificultad o problema profundo algunos. Pero éste no es el uso que de ellas hace
la ética. Supongamos que yo supiera jugar al tenis y uno de ustedes, al verme,
dijera: «Juega usted bastante mál», y yo contestara: «Lo sé, estoy jugando mal,
pero no quiero hacerlo mejor», todo lo que podría decir mi interlocutor sería:
«Ah, entonces, de acuerdo». Pero supongamos que yo le contara a uno de
ustedes una mentira escandalosa y él viniera y me dijera: «Se está usted
comportando como un animal», y yo contestara: «Sé que mi conducta es mala,
pero no quiero comportarme mejor», ¿podría decir: «Ah, entonces, de

21
acuerdo»? Ciertamente no; afirmarla: «Bien, usted debería desear comportarse
mejor».

Aquí tienen un juicio de valor absoluto, mientras que el primer caso era
un juicio relativo. En esencia, la diferencia parece obviamente ésta: cada juicio
de valor relativo es un mero enun ciado de hechos y, por tanto, puede
expresarse de tal forma que pierda toda apariencia de juicio de valor. En lugar
de decir: «Esta es la carretera correcta hacia Granchester», podría decirse
perfectamente: «Esta es la carretera correcta que debes tomar si quieres llegar a
Granchester en el menor tiempo posible». «Este hombre es un buen corredor»
significa simplemente que corre un cierto número de kilómetros en cierto número
de minutos; etc. Lo que ahora deseo sostener es que, a pesar de que se pueda
mostrar que todos los juicios de valor relativos son meros enunciados de hechos,
ningún enunciado de hecho puede nunca ser ni implicar un juicio de valor
absoluto.

Permítanme explicarlo: supongan que uno de ustedes fuera una persona


omnisciente y, por consiguiente, conociera los movimientos de todos los cuerpos
animados o inanimados del mundo y conociera también los estados mentales de
todos los seres que han vivido. Supongan además que este hombre escribiera
su saber en un gran libro; tal libro contendría la descripción total del mundo.
Lo que quiero decir es que este libro no incluiría nada que pudiéramos llamar
juicio ético ni nada que pudiera implicar lógicamente tal juicio. Por supuesto
contendría todos los juicios de valor relativo y todas las proposiciones
verdaderas que pueden formularse. Pero tanto todos los hechos descritos como
todas las proposiciones estarían en el mismo nivel. No hay proposiciones que,
en ningún sentido absoluto, sean sublimes, importantes o triviales. Quizás ahora
alguno de ustedes estará de acuerdo y ello le evocará las palabras de Hamlet:
«Nada hay bueno ni malo, si el pensamiento no lo hace tal».

Pero esto podría llevar de nuevo a un malentendido. Lo que Hamlet dice


parece implicar que lo bueno y lo malo, aunque no sean cualidades del mundo
externo, son atributos de nuestros estados mentales. Pero lo que quiero decir es
que mientras entendamos un estado mental como un hecho descriptible, éste no
es bueno ni malo en sentido ético. Por ejemplo, si en nuestro libro del mundo
leemos la descripción de un asesinato con todos los detalles físi- cos y
psicológicos, la mera descripción de estos hechos no encerrará nada que
podamos denominar una proposición ética. El asesinato estará en el mismo nivel
que cualquier otro acontecimiento como, por ejemplo, la caída de una piedra.
Ciertamente, la lectura de esta descripción puede causarnos dolor o rabia o
cualquier otra emoción; también podríamos leer acerca del dolor o la rabia que
este asesinato ha suscitado entre otra gente que tuvo conocimiento de él, pero
serían simplemente hechos, hechos y hechos, y no ética.

Debo decir que si ahora considerara lo que la ética debiera ser realmente
-si existiera tal ciencia-, este resultado sería bastante obvio. Me parece evidente
que nada de lo que somos capaces de pensar o de decir puede constituir el
objeto (la ética). No podemos escribir un libro científico cuya materia alcance a
ser intrínsecamente sublime y de nivel superior a las restantes materias. Solo
puedo describir mi sentimiento a este propósito mediante la siguiente metáfora:
si un hombre pudiera escribir un libro de ética que realmente fuera un libro de

22
ética, este libro destruiría, como una explosión, todos los demás libros del
mundo. Nuestras palabras, usadas tal como lo hacemos en la ciencia, son
recipientes capaces solamente de contener y transmitir significado y sentido,
significado y sentido naturales.

La ética, de ser. algo,' es sobrenatural y nuestras palabras sólo expresan


hechos, del mismo modo que una taza de té sólo podrá contener el volumen de
agua propio de una taza de té por más que se vierta un litro en ella. He dicho
que, en la medida en que nos refiramos a hechos y proposiciones, sólo hay valor
relativo y, por tanto, corrección y bondad relativas. Permítanme, antes de
proseguir, ilustrar esto con un ejemplo más obvio todavía. La carretera correcta
es aquella que conduce a una meta arbitrariamente determinada, y a todos nos
parece claro que carece de sentido hablar de la carretera correcta
independientemente de un motivo predeterminado. Veamos ahora lo que
posiblemente queremos decir con la expresión «la carretera absolutamente
correcta». Creo que sería aquella que, al verla, todo el mundo debería tomar por
necesidad lógica, o avergonzarse de no hacerlo.

Del mismo modo, el bien absoluto, si es un estado de cosas descriptible, sería


aquel que todo el mundo, independientemente de sus gustos e inclinaciones,
realizaría necesariamente o se sentiría culpable de no hacerlo. En mi opinión, tal
estado de cosas es una quimera. Ningún estado de cosas tiene, en sí, lo que me
gustaría denominar el poder coactivo de un juez absoluto. Entonces, ¿ qué es lo
que tenemos en la mente y qué tratamos de expresar aquellos que, como yo,
sentimos la tentación de usar expresiones como «bien absoluto», «valor
absoluto», etc.? Siempre que intento aclarar esto es natural que recurra a casos
en los que sin duda usaría tales expresiones, con lo que me encuentro en la
misma situación en la que se hallarían ustedes si, por ejemplo, yo les diera una
conferencia sobre psicología del placer. En este caso, lo que harían sería tratar
de evocar algunas situaciones típicas en las que han sentido placer. Con esta
situación en la mente, llegaría a hacerse concreto y, de alguna manera,
controlable todo lo que yo pudiera decirles.

Alguien podría elegir como ejemplo-tipo la sensación de pasear en un día


soleado de verano. Cuando trato de concentrarme en lo que entiendo por valor
absoluto o ético, me encuentro en una situación semejante. En mi caso, me
ocurre siempre que la idea de una particular experiencia se me presenta como
si, en cierto sentido, fuera, y de hecho lo es, mi experiencia par excellence. Por
este motivo, al dirigirme ahora a ustedes, usaré esta experiencia como mi.primer
y principal ejemplo (como ya he dicho, esto es una cuestión totalmente personal
y otros podrían hallar ejemplos más llamativos). En la medida de lo posible, voy
a describir esta experiencia de manera que les haga evocar experiencias
idénticas o similares a fin de poder disponer de una base común para nuestra
investigación. Creo que la mejor forma de describirla es decir que cuando la
tengo me asombro ante la existencia del mundo. Me siento entonces inclinado a
usar frases tales como «Qué extraordinario que las cosas existan» o «Qué
extraordinario que el mundo exista». Mencionaré a continuación otra experiencia
que conozco y que a alguno de ustedes le resultará familiar: se trata de lo que
podríamos llamar la vivencia de sentirse absolutamente seguro. Me refiero a
'aquel estado anímico en el que nos sentimos inclinados a decir: «Estoy seguro,
pase lo que pase, nada puede dañarme».

23
Permítanme ahora considerar estas experiencias dado que, según creo,
muestran las características que tratamos -de aclarar. Y he aquí lo.primero que
tengo que decir: la expresión verbal que damos a estas experiencias carece de
sentido. Si afirmo: «Me asombro ante la existencia del mundo», estoy usando
mal el lenguaje. Me explicaré: tiene perfecto y claro sentido decir que me
asombra que algo sea como es. Todos entendemos lo que significa que me
asombre el tamaño de un perro que sea mayor a cualquiera de los vistos antes,
o de cualquier cosa que, en el sentido ordinario del término, sea extraordinaria.
En todos los casos de este tipo me asombro de que algo sea como es, cuando
yo podría concebir que no fuera como es. Me asombro del tamaño de este perro
puesto que podría concebir un perro de otro tamaño, esto es, de tamaño normal,
del cual no me asombraría. Decir: «Me asombro de que tal y tal cosa sea como
es» sólo tiene sentido si ~puedo imaginármelo no siendo como es. Así, podemos
asombrarnos, por ejemplo, de la existencia de una casa cuando la vemos
después de largo tiempo de no visitarla y hemos imaginado que entretanto ha
sido demolida. Pero carece de sentido decir que me asombro de la existencia
del mundo porque no puedo representármelo no siendo.

Naturalmente, podría asombrarme de que el mundo que me rodea sea


como es. Si mientras miro el cielo azul yo tuviera esta experiencia, podría
asombrarme de que el cielo sea azul y que, por el contrario, no esté nublado.
Pero no es a esto a lo que ahora me refiero. Me asombro del cielo sea cual sea
su apariencia. Podríamos sentirnos inclinados a decir que me estoy asombrando
de una tautología, es decir de que el cielo sea o no sea azul. Pero precisamente
no tiene sentido afirmar que alguien se está asombrando de una tautología. Esto
mismo puede aplicarse a la otra experiencia mencionada, la experiencia de la
seguridad absoluta.

Todos sabemos qué quiere decir en la vida ordinaria estar seguro. Me


siento seguro en mi habitación, ya que no puede atropellarme un autobús. Me
siento seguro si he tenido la tosferina y, por tanto, ya no puedo tenerla de nuevo.
En esencia, sentirse seguro significa que es físicamente imposible que ciertas
cosas puedan ocurrirme y, por consiguiente, carece de sentido decir que me
siento seguro pase lo que pase. Una vez más, se trata de un mal uso de la
palabra «seguro», del mismo modo que el otro ejemplo era un mal uso de la
palabra «existencia» o «asombrarse». Quiero convencerles ahora de que un
característico mal uso de nuestro lenguaje subyace en todas las expresiones
éticas y religiosas.

Todas ellas parecen, prima facie, ser sólo símiles. Así, parece que cuando
usamos, en un sentido ético, la palabra correcto, si bien lo que queremos decir
no es correcto en su sentido trivial, es algo similar. Cuando decimos: «Es una
buena persona», aunque la palabra «buena» aquí no significa lo mismo que en
la frase: «Este es un buen jugador de fútbol», parece haber alguna similitud.
Cuando decimos: «La vida de este hombre era valiosa», no lo entendemos en el
mismo sentido que si habláramos de alguna joya valiosa, pero parece haber
algún tipo de analogía. De este modo, todos los términos religiosos parecen
utilizarse como símiles o alegorías. Cuando hablamos de Dios y de que lo ve
todo, y cuando nos arrodillamos y le oramos, todos nuestros términos y acciones

24
se asemejan a partes de una gran y compleja alegoría que le representa como
un ser humano de enorme poder cuya gracia tratamos de ganarnos, etc., etc.
Pero esta alegoría describe también la experiencia a la que acabo de aludir.
Porque la primera de ellas es, según creo, exactamente aquello a lo que la gente
serefiere cuando dice que Dios ha creado el mundo; y' la experiencia, de la
absoluta seguridad ha sido descrita di ciendo que nos sentimos seguros en las
manos de Dios. Una tercera vivencia de este tipo es la de sentirse culpable y
queda también descrita por la frase: Dios condena nuestra conducta.

De esta forma parece que, en el lenguaje ético y religioso,


constantemente usemos símiles. Pero un símil debe ser símil de algo. Y si puedo
describir un hecho mediante un símil, debo ser también capaz de abandonarlo y
describir los hechos sin su ayuda. En nuestro caso, tan pronto como intentamos
dejar a un lado el símil y enunciar directamente los hechos que están detrás de
él, nos encontramos con que no hay tales hechos. Asi, aquello que, en un primer
momento, pareció ser un símil, se manifiesta ahora un mero sinsentido. Quizá
para aquellos -por ejemplo, yo- que han vivido las tres experiencias que he
mencionado (y podría añadir otras) éstas les parezcan tener todavía, en algún
sentido, un valor intrínseco y absoluto.

Pero desde el momento en que digo que son experiencias, ciertamente


son hechos; han ocurrido en un lugar y han durado cierto tiempo y, por
consiguiente, son descriptibles. A partir de esto y de lo dicho hace unos minutos,
debo admitir que carece de sentido afirmar que tienen un valor absoluto.
Precisaré mi argumentación diciendo: es una paradoja que una experiencia, un
hecho, parezca tener un valor sobrenatural. Hay una vía por la que me siento
tentado a solucionar esta paradoja. Permítanme reconsiderar, en primer lugar,
nuestra primera experiencia de asombro ante la existencia del mundo des-
cribiéndola de una forma ligeramente diferente; todos sabemos lo que en la vida
cotidiana podría denominarse un milagro. Evidentemente, es un acontecimiento
de tal naturaleza que nunca hemos visto nada parecido a él. Supongan que este
acontecimiento ha tenido lugar. Piensen en el caso de que a uno de ustedes le
crezca una cabeza de león y empiece a rugir.

Ciertamente esto sería una de las cosas más extraordinarias que soy
capaz de imaginar. Tan pronto como nos hubiéramos repuesto de la sorpresa, lo
que yo sugeriría sería buscar un médico e investigar científicamente el caso y, si
no fuera porque ciendo que nos sentimos seguros en las manos de Dios. Una
tercera vivencia de este tipo es la de sentirse culpable y queda también descrita
por la frase: Dios condena nuestra conducta. De esta forma parece que, en el
lenguaje ético y religioso, constantemente usemos símiles. Pero un símil debe
ser símil de algo. Y si puedo describir un hecho mediante un símil, debo ser
también capaz de abandonarlo y describir los hechos sin su ayuda. En nuestro
caso, tan pronto como intentamos dejar a un lado el símil y enunciar
directamente los hechos que están detrás de él, nos encontramos con que no
hay tales hechos. Asi, aquello que, en un primer momento, pareció ser un símil,
se manifiesta ahora un mero sinsentido.

Quizá para aquellos -por ejemplo, yo- que han vivido las tres experiencias
que he mencionado (y podría añadir otras) éstas les parezcan tener todavía, en
algún sentido, un valor intrínseco y absoluto. Pero desde el momento en que

25
digo que son experiencias, ciertamente son hechos; han ocurrido en un lugar y
han durado cierto tiempo y, por consiguiente, son descriptibles. A partir de esto y
de lo dicho hace unos minutos, debo admitir que carece de sentido afirmar que
tienen un valor absoluto. Precisaré mi argumentación diciendo: es una paradoja
que una experiencia, un hecho, parezca tener un valor sobrenatural. Hay una vía
por la que me siento tentado a solucionar esta paradoja.

Permítanme reconsiderar, en primer lugar, nuestra primera experiencia de


asombro ante la existencia del mundo describiéndola de una forma ligeramente
diferente; todos sabemos lo que en la vida cotidiana podría denominarse un
milagro. Evidentemente, es un acontecimiento de tal naturaleza que nunca
hemos visto nada parecido a él. Supongan que este acontecimiento ha tenido
lugar. Piensen en el caso de que a uno de ustedes le crezca una cabeza de león
y empiece a rugir. Ciertamente esto sería una de las cosas más extraordinarias
que soy capaz de imaginar. Tan pronto como nos hubiéramos repuesto de la
sorpresa, lo que yo sugeriría sería buscar un médico e investigar científicamente
el caso y, si no fuera porque decir con nuestras expresiones. éticas y religiosas.
Siempre que se me echa esto en cara, de repente veo con claridad, como si se
tratara de un fogonazo, no sólo que ninguna descripción que pueda imaginar
sería apta para describir lo que entiendo por valor absoluto, sino que rechazaría
ab initio cualquier descripción significativa que alguien pudiera posiblemente
sugerir por razón de su significación. Es decir: veo ahora que estas expresiones
carentes de sentido no carecían de sentido por no haber hallado aün las
expresiones correctas, sino que era su falta de sentido lo que constituía su
mismísima esencia. Porque lo único que yo pretendía con ellas era, precisa-
mente, ir más allá del mundo, lo cual es lo mismo que ir más allá del lenguaje
significativo. Mi único propósito -y creo que el de todos aquellos que han tratado
alguna vez de escribir o hablar de ética o religión- es arremeter contra los límites
del lenguaje. Este arremeter contra las paredes de nuestra jaula es perfecta y
absolutamente desesperanzado. La ética, en la medida en que surge del deseo
de decir algo sobre el sentido último de la vida, sobre lo absolutamente bueno, lo
absolutamente valioso, no puede ser una ciencia. Lo que dice la ética no añade
nada, en ningún sentido, a nuestro conocimiento. Pero es un testimonio -de una
tendencia del espíritu humano que yo personalmente no puedo sino respetar
profundamente y que por nada del mundo ridiculizaría.

LUDWIG WITTGENSTEIN

26
4.1 GUIA PARA EL COMENTARIO DE TEXTO

"CONFERENCIA SOBRE ÉTICA"


.

Esta conferencia fue pronunciada por Wittgenstein en 1930, en Universidad de


Cambridge.
Existe un cierto acuerdo entre los estudiosos de Wittgenstein en identificar esta
conferencia
sobre la ética con los planteamientos de su. primera época.
Ciertas laves para una comprensión más clara de este texto parecen encontrarse en
el Tractatus.
Como nos afirma al principio, ha decidido hablar de algo "que le interesa mucho
comunicar".
Ya en el Tractatus mantenía algo parecido, pero 20 años después lo sigue manteniendo:
"los problemas científicos pueden interesarme, pero nunca apresarme realmente..."
Todo el argumento de la conferencia va dirigido a mostrar que la ética constituye
un intento de sobrepasar los límites del lenguaje- pero esto no significa que se haga un
mal uso de éste. sino más bien que no es el lenguaje su lugar natural.
Su punto de partida es la definición de Moore sobre la ética como "la
investigación general de lo que es bueno", pero dice que lo va a tratar en sentido más
amplio.
Para explicar su concepción de la ética, comienza partiendo de una doble
distinción entre expresiones con valor relativo y otras con valor absoluto
A través de una serie de ejemplos, Wittgenstein nos presenta los juicios con valor

27
relativo como juicios que describen hechos del mundo, los cuales informan acerca del
objeto al que se refieren (bueno o malo, referido a un jugador, a una silla...).
Un juicio de valor absoluto va más allá, no es una descripción de ningún hecho.
En los juicios de valor absoluto, el sujeto se involucra en el discurso y en sus enunciados;
hacen referencia al sujeto (cf. texto de Witt.). Sabemos que lo bueno y lo malo con valor
absoluto no son propiedades del objeto, del mundo, sino que sólo aparecen por el sujeto.

Así, define la ética como una investigación sobre lo bueno en su sentido absoluto. Por lo
tanto, como la ética trata los valores del sujeto privado, el sentido absoluto sólo puede
existir del sujeto privado para dentro. Como ejemplo de ello, muestra 3 experiencias
con regusto religioso que para él han tenido valor absoluto:

• el asombro de que el mundo exista


• la vivencia de estar absolutamente a salvo
• la vivencia de sentirse culpable

Además, reconoce que la dificultad para expresar estas experiencias a través del lenguaje
no dependen de la incapacidad lingüística de quien las cuenta, sino de la incapacidad del
lenguaje de ir más allá del mundo: el lenguaje sólo sirve para describir el mundo, no para
expresar proposiciones éticas, pues la ética es sobrenatural y nunca puede ser una ciencia.

Lo explica por medio de la metáfora de la taza_ de té. Esta no podrá contener más
de lo que permite su capacidad por mucho que nos empeñemos también las
proposiciones tienen su propia capacidad, y el intento de meter en ellas_ más de lo que
pueden acoger está destinado al fracaso.

_
Para Wittgenstein, los juicios, las proposiciones sólo podrán referirse a hechos de
experiencia. Una proposición sobre la realidad tiene sentido sólo si existe la posibilidad
de saber si es verdadera o falsa, por la experiencia. Pero si de una proposición no
podemos establecer si es verdadera o falsa, será una proposición en apariencia es decir,
carece de sentido.
Según lo dicho y visto en los ejemplos, sólo estamos autorizados a hablar de los hechos
que se identifican con lo accidental v lo contingente . Nada que se escape a ello puede ser
dicho. En el lenguaje. sólo caben juicios de valor relativo, referidos a hechos (buen
jugador, buena carretera...). Sin embargo, para Wittgenstein, los juicios éticos tienen
valor absoluto
Por tanto, para él, la esencia de la ética es precisamente correr contra las barreras
del lenguaje (cf. texto de Witt).
En el Tractatus - y lo mismo se puede decir de esta "Conferencia sobre Ética"-
Wittgenstein trata de delimitar el ámbito de lo que se puede decir, el ámbito del sentido,
_porque si algo no se puede pensar ni decir, es que carece de sentido
Fueradel ambito de lo que se puede decir con sentido, queda lo místico lo que no puede
decirse sino mostrarse.

28
La distinción entre el "decir" y el "mostrar", establecida tajantemente por
Wittgenstein - "lo que se puede mostrar no puede decirse"(cf.T.4.0031) - es básica en su
pensamiento. ,, Muchos autores han señalado el paralelismo entre este planteamiento y el
de Kant, manteniendo que el pensamiento de Wittgenstein es un giro o una
transformación lingüística de la filosofía trascendental de Kant. El estudio de las
condiciones de posibilidad del conocimiento se convierte en el de las condiciones de
posibilidad del decir y la crítica de la razón deviene crítica del lenguaje puesto que el
pensamiento es la proposición con sentido.

5. VOCABULARIO

Absoluto: Aquello que es categórico, contrario a lo relativo. Lo que es en sí mismo y no


depende de nada ni de nadie. el valor absoluto se refiere al valor que no se halla limitado
por ningún condicionamiento. Su antónimo es relativo, aquello que seconsidera en
función de otra cosa, aquello que no es absoluto.
Acto: Actividad.. Acción del ser vivo que conlleva consecuencias tanto internas como
externas. Producir cosas nuevas, por ejemplo, de la misma forma que el carpintero
fabrica muebles.
Alegoría: metáfora. Ficción en virtud de la cual una cosa representa o significa otra
diferente.
Analogía: Relación de semejanza entre personas o cosas diferentes,.
Bueno/bien: Todo aquello que es beneficioso para algo o alguien, que responde a una
necesidad y, por tanto, crea deseo y placer en los seres conscientes. El bien es el
propio ser, entendido éste como objeto de deseo. Concierne a la norma o al ideal de
moralidad,' por tanto, debe ser aceptado por la conciencia íntegra. Dejando a un lado
su utilidad, el bien es algo que debe ser buscado por su propio valor natural.
Ciencia: Conjunto de conocimientos dirigidos a descifrar el comportamiento del
mundo, con el fin de dominarlo y doblegarlo. El lenguaje de la ciencia es racional y
objetivo. El que el lenguaje científico sea racional implica que está formado por

29
conceptos, enunciados y razonamientos. Y su verdad es objetiva, puesto que analiza
los hechos por medio de observaciones y experimentos. Se puede decir que el método
de la ciencia moderna es experimental y matemático. de la naturaleza y de la
sociedad.
Emoción: Estado de ánimo que evidencia la situación interna de la persona: cambios
fisiológicos, sentimientos conscientes de atracción y repulsión (amor, odio,
desasosiego), etc.
Estándar: Aquello que se acepta y difunde por hábito, acuerdo o mandamiento. O
aquello que se adopta como referencia o norma.
Estética: Ciencia que analiza la belleza y la teoría básica y filosófica del arte..
Ética: Parte de la filosofía que analiza lo que es correcto y lo que' es incorrecto, el bien el
mal,el deber, la responsabilidad. Los valores constituyen el fundamento del
comportamientohumanofelicidad, virtud, placer, la propia naturaleza y la ley de Dios). La
Ética es el ámbito de la valo
ración. Consiste en definir el camino que permita alcanzar dichos valores (lo que se hace'
en ese
sentido es "bueno y lo contrario, "malo" ). Los valores, más allá de la expe
riencia humana y sin ser algo natural o constituir un acontecimiento, tie
nen también entidad propia. Para algunos, la doctrina ética no es más que
un simple proceso del entendimiento. Lo bueno y la verdad son la: misma
cuestión. Según otros, en las cosas naturales no hay ningún valor, ni bueno ni
malo, y la razón se muestra incapaz de alterar el deseo de la voluntad. La ética
es también una cuestión de sentimientos, aprobación o rechazo respecto a una
determinada cosa

Experiencia: Aquello que enseña a vivir a la persona. Cada ser humano aprende y se
enriquece con las experiencias que tiene a lo largo de su vida..

Juicio: Actividad mental cuya función consiste en elaborar una opinión acerca de algo.
Los juicios éticos y morales determinan la corrección o incorrección de las cosas, es
decir, señalan lo que es "bueno", "malo", "justo", "injusto", etc. El juicio moral se
halla ligado al' deber y a los valores. Si el juicio estuviera ligado a la belleza
entraría dentro del ámbito de la estética.
Lógica: Ciencia que analiza la aceptabilidad del razonamiento. Sus objetos
característicos son la inferencia y la prueba. El objeto de la lógica es el pensamiento
que analiza la utilización de conceptos, juicios y razonamientos. Significa crear un
lenguaje nuevo, con especial atención hacia la precisión y corrección de lo que se
dice y hacia la aceptabilidad de sus razonamientos. Categorización de los elementos
que se definen en el análisis del lenguaje ello conlleva la formalización del
lenguaje. Es la disciplina que establece las reglas con las que poder configurar el
pensamiento. La lógica formal, por tanto, se ocupa de las leyes del pensamiento y
no tiene relación alguna con el contenido de dichas formas. Los rasgos del lenguaje
formal son: elementos, conectivos y reglas sintácticas.

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Mente: El ser humano es una animal dotado de entendimiento. Representa el espíritu
del ser humano en su totalidad, sin embargo, el mismo término puede a menudo
expresar cualquier facultad del espíritu. Recuerdo o memoria, capacidad para
guardar: "No recuerdo lo que has dicho". Voluntad o deseo:
Metáfora: Tropo que consiste en trasladar el significado recto de las voces a otro
figurado por medio de una comparación: "las perlas de su boca", "la primavera de la
vida'.
Milagro: Acto o acontecimiento extraordinario que supera las leyes de la naturaleza, al
parecer, con intervención divina. Acontecimiento asombroso, inusitado. Hecho
misterioso.
Naturaleza: Physis en griego, palabra creada por los primeros filósofos griegos para
referirse a la evolución y movimiento de los seres vivos.
Por consiguiente, "natura" es el "principio interno" que explica dichos procesos.
Asimismo, naturaleza es el conjunto formado,por los seres naturales prefieren hablar de
cosmología en lugar de filosofía natural.
Paradoja Término que en griego significa lo que es contrario a la opinión. A pesar de
que aparentemente pueda parecer un sinsentido, la paradoja expresa la verdad o lo
que puede ser verdad, expresion que puede ser simultáneamente verdadera o falsa.
Proposición: es una expresión del lenguaje. Pero no siempre la proposición expresa
algo. Por ejemplo, existen proposiciones interrogativas,-como ",cuándo viene?", o
proposiciones imperativas, como "¡trae eso!", etc. Únicamente la proposicion
enunciativa expresa algo, verdadero o falso: "Ahora está nevando". La
veracidad/falsedad se ubica, por consiguiente, en el significado de las proposiciones
descriptivas.
Psicológico: Concerniente a la psicología o estructura mental del individuo. La
psicología es la ciencia que estudia la mente humana, la estructura de su conciencia.
Por tanto evidencia la unidad del ser humano, formado por cuerpo y alma y, al mismo
tiempo, distingue ambos elementos. Analiza la espiritualidad del alma humana y la
naturaleza del entendimiento, la imaginación, el recuerdo, la voluntad y los
sentimientos. También analiza los fenómenos mentales,

Quimera: Ilusión, utopía, proyecto inalcanzable.


Reflexión: Acto por el cual, el entendimiento, más allá del contenido intuitivo de los
acontecimientos, analiza sus circunstancias por medio de una atenta observación, con el
fin de lograr una mayor conciencia de ellos..
Sensación: Efecto de un estímulo, vivencia pura que nace en un órgano sensitivo.
Sentido: Cualidad .que dota de razón y utilidad a lo que se hace o se dice. Significado
que, bajo un contexto determinado, adopta o se otorga a una palabra, frase o signo, y que
implica una sugerencia para el entendimiento.
Ser: Significa que algo o- alguien existe verdaderamente.
Significado: Concepto que denota la significación o sentido de las palabras y de las
frases. ¿Qué relación existe entre la palabra y lo que la palabra expresa? El.
pensamiento, la figura o el sentimiento que nos crea la propia palabra, todos ellos

31
constituyen su significado. Por ejemplo, el significado de la palabra "gato" es la imagen
que conlleva dicha palabra. Podrá evocar cosas distintas a unos y a otros; sin embargo,
"gato" expresa una misma cosa para todos. Históricamente se llegan a equiparar
significado y connotación. Frege distingue entre el Sinn (sentido) y el Bedeutung
(referencia) y,
uniendo significado y connotación, intenta distinguir connotación y denotación. La
palabra se refiere a las cosas del mundo. Su significado consiste en nombrar algo
que existe en el mundo; el significado de la proposición consiste, por el contrario,
en describir algo que sucede en el mundo. El significado no es más que una
simple representación de las cosas. La palabra a modo de herramienta y, al
igual que ésta, utilizada para labores distintas. Por consiguiente, la utili
zación de la palabra marca su significado.
Símil: Comparación entre dos términos. Consiste en comparar expresamente una cosa
con otra, con el fin de dar una idea clara de una de ellas: "Nuestra vida es como el río que
va al mar".
Sinónimo: Varios significantes y un único significado.
Tautológico: Relativo a la tautología, es decir, repetición de una misma idea expresada
de distintas maneras. Su conclusión es siempre verdadera, más allá de los valores de
cada componente de la fórmula. En ocasiones se la denomina verdad formal,
producto, no del contenido de la proposición, sino de su forma.
Típico: Aquello que es propio y característico de un lugar, una persona, una época, un
ambiente... concreto.
Verdad: Cuando se dice o escribe "es verdad" o "tiene la verdad", se atiende únicamente
a la formalidad de la proposición, a la relación existente entre proposición y realidad
y a la precisión de la propia proposición. Verdad se opone a error. La verdad está
unida a la persona, implica la adaptación entre cosa y pensamiento: ventas est
adaequatio rei et intellectus (santo Tomás). Se analizan las condiciones del
conocimiento válido. La proposición no debe' ser contradictoria, debe ser coherente y
concordable.

6 Resumen de los aspectos más importantes del pensamiento de


Wittgenstein

. Biografía y época
Wittgenstein (1889-1951), autor influyente en el Círculo de Viena, en el desarrollo de la lógica
formal, y en la teoría pragmática del significado, nació en Viena, estudió ingeniería
aeronáutica, y fue profesor.

Wittgenstein vive por tanto en al primera mitad del siglo XX, una época
marcada por las 2 grandes guerras mundiales (en las que participa), suscitadas por el auge de los
nacionalismos y los fascismos. Además, asiste a la Viena de fin de siglo, el movimiento cultural
más importante del siglo XX.

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En esta época destaca el papel predominante del lenguaje en la filosofía. Un grupo de filósofos,
al que por sus características comunes se denomina "movimiento analítico", intenta dar un nuevo
enfoque lingüístico a la filosofía, que consiste en tratar los problemas filosóficos partiendo de las
formas lingüísticas en las que se expresan. [1] Creen que el fallo de la filosofía ha radicado
siempre en la tendencia de los filósofos a extraer conclusiones sobre el mundo partiendo del
lenguaje, cuyo uso podría ser la causa de los problemas filosóficos. [2] Creen por tanto que es
necesario realizar un análisis del lenguaje para solucionar estos problemas, y que la filosofía debe
ser la encargada de ello. [3] Además, a todos ellos les une una actitud empirista.

Este movimiento analítico puede dividirse en 2 etapas. La primera la formaron Moore, Frege,
Russell y Wittgenstein, y la segunda se dividió en 2 tendencias: el Positivismo lógico (Russell y
1° Wittgenstein), según el cual el lenguaje sólo sirve para describir la realidad, y la Filosofía
analítica (Moore y 2° Wittgenstein), cuyos autores prefieren analizar los usos del lenguaje sin
juzgarlos.

. Influencias
Aunque también le influyeron en menor medida Schopenhauer, Kierkegaard, Dostoievski y
Tolstoi, destacan sobre todo Frege y Bertrand Russell.
Frege:
• Es considerado uno de los fundadores de la lógica moderna, ta matemática moderna,
y la moderna filosofía del lenguaje.
• Junto a Russett, es el representante del logicismo: intento de fundamentar la
matemática en la lógica. Trató por lo tanto de deducir la matemática a partir de ideas
primitivas exclusivamente lógicas, y para ello consideró que era necesario construir
un lenguaje perfecto (el de la lógica), exento de las ambigüedades e inexactitudes
que pueblan el usual.
• Estableció una teoría del significado de los símbolos del lenguaje.
Russell:
A partir de sus estudios en el terreno de la lógica (continúa el proyecto de Frege)
junto con el empirismo y el realismo filosófico, enuncia una teoría de la realidad
denominada "atomismo lógico": el mundo está formado por una pluralidad de
hechos que son independientes entre sí e independientes de nuestro conocimiento.
∎ Cree por tanto que hay que descomponer los hechos complejos hasta llegar a
los más simples, y para ello dice que debemos analizar el lenguaje, ya que
considera que la realidad y el lenguaje perfecto comparten la misma estructura
lógica. Así, distingue los siguientes elementos tanto del lenguaje como de la
realidad:

1. En el lenguaje hay nombres propios cuyo significado es el objeto individual al que se


refieren. [Teoría referencialista del significado].
2. Cada objeto individual posee cualidades y entra en relación con otros objetos, dándose
hechos que se expresan mediante proposiciones.
3. Las proposiciones pueden ser atómicas o moleculares (varias atómicas unidas mediante
conectivas lógicas [y,o,si...]).

Se deduce de aquí que todo lo que ocurre o existe puede ser dicho en lenguaje perfecto, y todo lo
que se puede decir en lenguaje perfecto tiene su referencia en el mundo (isomorfía). Es decir, que
el ámbito de uso del lenguaje perfecto queda reducido a la descripción (el lenguaje pinta la

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realidad).

Pensamiento

1. PRIMER WITTGENSTEIN

Habla de lo que menos le interesa (la ciencia), y no habla del resto de cosas, de lo "místico",
pues no cree que sean descriptibles con palabras sin que pierdan valor.

En su primera obra, El Tractatus, enuncia 6 afirmaciones fundamentales:


1. El mundo está formado por la totalidad de los hechos atómicos: Los hechos atómicos (las
relaciones más simples que existen entre las cosas, imposibles de descomponer), son los que
componen el mundo, y no los objetos que hay en él.

2. El pensamiento, y las proposiciones en que se expresa, son figuras de la realidad: Las


proposiciones atómicas (imposibles de descomponer) representan (pintan: teoría pictórica del
lenguaje) hechos atómicos, compartiendo su misma estructura (son isomórficos: Russell). Así,
cada proposición corresponde a un único hecho, y viceversa (teoría
referencialista).

3. El lenguaje es el instrumento a través del cual conocemos y expresamos la realidad: Éste


lenguaje (constituido por la totalidad de las proposiciones) es un mapa de la realidad, por lo que
los límites del lenguaje de un hombre son los límites de su realidad.
4. La manera de saber si una proposición atómica es figura de un hecho, es mirar al hecho:
Así se comprueba si la proposición realmente describe lo que dice describir. Esto fue enunciado
antes por Tarski, en su "teoría de la verdad como correspondencia de la realidad".

5. Las proposiciones que no representan hechos atómicos carecen de sentido: Wittgenstein


rechaza así toda metafísica y toda ética racional, pues las proposiciones relacionadas con esos
temas (lo místico [que en realidad le importa]) no tienen dónde apuntar, luego no son auténticas,
son pseudoproposiciones. Las únicas proposiciones auténticas son las relativas a las ciencias
naturales, ya que tratan de describir lo que ocurre.

Cambia así el papel de la filosofía, atribuyéndole el de la aclaración lógica del pensamiento: debe
descubrir las falsas proposiciones y disolverlas. No es importante para la ciencia, sólo sirve para
separar lo que es ciencia y lo que no. Divide el mundo en 2, quedando así injustificada toda
discusión en el lado de lo humanístico (lo que no es ciencia), pues como nada ahí es demostrable,
nunca se sabrá quién tiene razón (sentido conciliador por las guerras del momento).

6. Las proposiciones lógicas son todas tautológicas: Las proposiciones lógicas, a pesar de no
hacer referencia al mundo, son verdaderas, ya que se limitan a repetir con otros símbolos lo que
ya se ha dicho con otras proposiciones. Es por lo tanto un lenguaje analítico, verdades huecas.

En cuanto al tema del valor y el sentido, según Wittgenstein, todas las proposiciones y hechos
valen lo mismo: no valen nada. No tienen un valor por sí mismos, el valor lo aporta el sujeto
privado según la importancia que dé a cada hecho, según su apreciación. Por lo tanto:

• no hay ningún sentido que seguir en la vida [ya que nada tiene más valor].
∎ el lenguaje y la ciencia sólo pueden hablar de hechos, no de valores [ya que
pertenecen al sujeto, están fuera del mundo].

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2. SEGUNDO WITTGENSTEIN

A raíz de comenzar a trabajar en un jardín de infancia, se da cuenta de que los niños aprenden a
utilizar el lenguaje aun sin conocer el significado de las palabras; aprenden su uso. Es por esto
que decide dar un giro de 180° a su teoría, y abandona el pensamiento referencialista. Las
razones expuestas se encuentran tanto en sus "Investigaciones filosóficas" como en los cuadernos
de apuntes de sus alumnos:

• Existen términos que no son nombres de objetos, no son referenciales. [Ej:


¡Socorro!]
• Utilizamos nombres que se refieren a un objeto, pero que en función del contexto, la
entonación o los gestos, adquieren un significado distinto. [Ej: Feo]
• A veces usamos nombres que no se refieren a ningún objeto. [Ej: El equipo de fútbol
ideal]
Así, en su obra plasma su nuevo punto de vista, la teoría pragmática: el significado de un
término no hay que buscarlo en el objeto al que representa sino en el uso que le demos en un
determinado momento.
Deduce así que los lenguajes funcionan como juegos, y que cada uno tiene sus propias reglas.
Hay innumerables juegos, tantos como actividades puedan realizar los hombres, y por lo tanto,
la ciencia es un juego más. Ahora el significado de las palabras no se obtiene mirando al objeto,
pues no tiene por qué haberlo, ahora se obtiene preguntándole a quien las usa. Aun así,
mantiene que todos estos juegos no tienen ninguna característica común a todos, únicamente
mantienen un aire de familia (unos se parecen a otros en ciertas cosas). Por último, decide que no
tiene sentido tratar de encontrar un lenguaje perfecto, porque no puede haber sólo uno: cada uno
es para un uso.

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