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Hay una creencia en el cristianismo que me gustaría tratar en este blog. Es una creencia muy arraigada que ha sido transmitida de generación en generación de manera tradicional: la teología de la sustitución. No he encontrado muchos libros sobre este tema; tampoco he sabido de un sólo taller que se haya impartido en escuelas bíblicas o dominicales, ni en campamentos ni retiros. Sin embargo, todo cristiano, de forma tradicional cree que ha sido adoptado junto con los demás cristianos como pueblo de Yaohuh (YHWH) ocupando el lugar de Su pueblo, Israel, el cual ha sido desechado (según esta teología). No es mi intención defender mi postura como absoluta. No pretendo afirmar conocer TODO sobre este y otros temas, es más, sobre ninguno. Lo único que intento es alentar el estudio de las escrituras y un debate sobre este y otros temas. Lo que estoy haciendo es “simplemente” tomar una creencia tradicional (de esas que luego tenemos sin saber porqué, pero que defendemos a capa y espada porque es parte de “nuestra” doctrina) y atreverme a cuestionarla a la luz de la palabra de Yaohuh (YHWH), pidiendo su bendición y guía para discernir lo que Él quiera enseñarme. ¿Quién se atreve conmigo? Esto no es un desafío a ninguna denominación, más bien es el legítimo deseo de agradar cada día a nuestro Creador Eterno acercándonos más a Él y desechando doctrinas, costumbres y hasta ritos que no están manifestados en las escrituras. En todo caso el desafío es para nosotros mismos, al retarnos a estudiar algo que quizá cambie lo que hemos creído siempre, un cambio a la luz de las escrituras y bajo el amparo del Omnipotente. He aclarado pues, el propósito por el cual toco este tema y está demás decirlo, pero también estoy dispuesto a estudiar más y a hacerlo en conjunto, si es posible de forma presencial y si no mediante esta tecnología.

Pero, ¿qué es exactamente la teología de la sustitución? La teología de la sustitución básicamente enseña que la iglesia cristiana ha reemplazado a Israel en el plan de Yaohuh (YHWH) y que todas las promesas hechas a Israel serán cumplidas en la iglesia. Bajo esta teología, se cree que el Mesías Yaohushúa vino a enseñar otra doctrina diferente a la que tenía el pueblo judío, afirmando que el grupo resultante de esta enseñanza debe ser considerado el “nuevo Israel”, por lo que ahora, cada vez que en el “antiguo testamento” se lee sobre el pueblo de Israel, automáticamente se sobreentiende que se trata de todas aquellas personas que forman la iglesia.

Cuando estudiamos las escrituras vemos que ni Yaohushúa ni sus apóstoles dejaron de ser judíos y como tales guardaban toda la ley (Torah, instrucción) y todo lo establecido por Yaohuh (YHWH) a través de sus profetas. ¿Cómo puedo decir que los discípulos de Yaohushúa no dejaron de ser judíos? Las escrituras nos dan algunas referencias claras en las que se ve a los apóstoles guardando el sábado, yendo al templo, y festejando las fiestas de Yaohuh (YHWH):

Festejando la fiesta judía de Khag Shavuos (Pentecostés): “Cuando llegó el día de Khag Shavuos (Pentecostés), estaban todos unánimes juntos.” Hechos 2:1

Yendo al templo a orar, enseñar y predicar: “Kafos (Pedro) y Yaohu-khanam (Juan) subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.” Hechos 3:1; “Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Yaohushúa.” Hechos 5:42

Predicando un mensaje judío a judíos en un lugar judío: “Y teniendo asidos a Kafos (Pedro) y a Yaohu-khanam (Juan) el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico que se llama de Shúaolmoh (Salomón). Viendo esto Kafos (Pedro), respondió al pueblo: Varones yaoshorulitas (israelitas), ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste? El Creador Eternal de Abrújam (Abraham), de Yaohutzaq (Isaac) y de Yaohucaf (Jacob), Yaohuh de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Yaohushúa, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad.” Hechos 3:11-13

Enseñando en las sinagogas sobre Yaohushúa: “En seguida predicaba a Yaohushúa en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Yaohuh.” Hechos 9:20; “Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entraron en la sinagoga un día de reposo y se sentaron.” Hechos 13:14 (ver hasta el 52); “Aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de griegos.” Hechos 14:1; “Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Shaúl (Pablo), como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Mehushkhay (Mesías) padeciese, y resucitase de los muertos; y que Yaohushúa, a quien yo os anuncio, decía él, es el Mehushkhay (Mesías).” Hechos 17:1-3; “Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían.” Hechos 17:17

Guardando el día de reposo: “Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido.” Hechos 16:13

Yaohushúa incluso enseñaba la necesidad de estudiar a fondo las escrituras porque ellas son las que dan testimonio de Él como Mesías (“Y comenzando desde Mehushúa (Moisés), y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían .”, Lucas 24:27; “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;“, Juan 5:39). ¿Y a qué escrituras se refiere? Cuando Yaohushúa dijo esto no existía lo que conocemos como nuevo testamento. De hecho todas las referencias que hay en el nuevo testamento de la palabra “escrituras” nos dirigen a lo que conocemos como antiguo testamento, es decir la ley (Torah), los profetas y los salmos dados por amor de

Yaohuh (YHWH) a su pueblo Israel. El apóstol Pablo también instruyó que mediante la ley (Toráh) es posible obtener sabiduría para la salvación en Yaohushúa, el Mesías (“y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Yaohushúa.”, 2 Timoteo 3:15). Pero es en su carta a los Romanos donde el apóstol explica más claramente el lugar que tiene Israel en la salvación (Romanos 9 al 11).

Esta carta la escribió el apóstol por el año 58 de nuestra era, después del Concilio de Jerusalén donde se trató el papel que ocuparían los creyentes en Yaohushúa que no eran de origen judío, suceso que ocurrió entre los años 50 al 55 del primer siglo. Y este asunto de los gentiles dentro de la congregación establecida por Yaohushúa lo trata en esta carta no por razón de la casualidad sino porque entre los años 49 al 52 el emperador Tiberio Claudio decreta la expulsión de todos los judíos de Roma. Así, la congregación de esta ciudad se quedó sin el liderazgo natural que ocupaban los judíos creyentes en el Mesías. Entonces, los creyentes gentiles tuvieron que ocupar los lugares de liderazgo vacíos. De hecho, prácticamente dejaron de existir los judíos redimidos dentro de la congregación. El apóstol Pablo lo que quiso hacer fue precisamente aclararles que Israel no había sido desechado como pueblo (Digo, pues: ¿Ha desechado Yaohuh (YHWH) a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy yaoshorulita (israelita), de la descendencia de Abrújam (Abraham), de la tribu de Benyamín (Benjamín).”, Romanos 11:1). Esta aclaración del apóstol nos hace reflexionar sobre la supuesta sustitución. Si no ha sido desechado no puede ser reemplazado. Una cosa es que los líderes espirituales del pueblo (sacerdotes, escribas, intérpretes, levitas) no hayan recibido al Mesías como tal y otra muy diferente es que todo Israel le haya rechazado. La evidencia histórica de que Israel completo no rechazó al Mesías es que precisamente Pablo es israelita, y cómo él todos los demás apóstoles. Por eso, el apóstol aclara que Israel fue endurecido en parte. Y si fue endurecido en parte fue para que los gentiles tuviéramos acceso a la redención por medio del Mesías (“Digo, pues: ¿Han tropezado los de Yaoshorul (Israel) para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?”, Romanos 11:11 y 12). Lo que enseña el “apóstol de los gentiles” a los creyentes de Roma es que Israel es un misterio en el plan de redención de Yaohuh (YHWH) para el mundo e ignorar esta enseñanza provocará que los gentiles caigan en el pecado de la arrogancia, entre otros. El apóstol Pablo no enseña que la iglesia es otro pueblo, ni mucho menos que la iglesia sustituye al pueblo de Israel. Es así como veo que en ningún momento fue enseñado u ordenado la creación de una “nueva religión”. En la carta a los romanos se habla de un olivo natural, este es Israel, no es ni cristianismo ni protestantismo ni sus derivaciones. Se habla de un olivo natural y de un olivo silvestre, pero juntos, el segundo injertado en el primero formamos el Israel de Yaohuh o la familia de Yaohuh (“Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Yaoshorul (Israel) de Yaohuh.”, Gálatas 6:16; Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Yaohuh, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Yaohushúa mismo,…”, Efesios

2:19 y 20) Lo que veo es cómo se nos enseña que tanto judíos como gentiles encontremos cada quien el lugar que nos corresponde dentro del pueblo de YHWH (“Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. Porque si Yaohuh no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. Mira, pues, la bondad y la severidad de Yaohuh; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Yaohuh para volverlos a injertar. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?”, Romanos 11:17 al 24).

Algunos creerán que mi intención es judaizar a la iglesia. Por supuesto que no es así. No si judaizar se entiende como hacer que la familia de Yaohuh regrese a una interpretación equivocada de la Toráh en la que los ritos sean más importantes que la misma relación con Yaohuh. No pido que guardemos tradiciones que nada tienen qué ver con la salvación como lo hacen ahora muchos judíos modernos. Lo que quiero decir es que debemos estudiar la ley y guardar lo que se nos demande en ella. Guardar la ley no es judaizar, ni judaizar es guardar la ley. En hebreo antiguo, ¿cómo se nombraría al pueblo de Yaohuh? El pueblo de Yaohuh serían los Yaohudim. No intento que adoptemos la cultura del pueblo judío sino la cultura que es demandada por Yaohuh en su ley para aquellos que quieren pertenecer a su pueblo. No todos los judíos forman parte del pueblo de Yaohuh, ni todos los que son parte del pueblo de Yaohuh son judíos. Recordemos que en los tiempos del antiguo testamento en el Israel geográfico siempre existió un remanente fiel esperando al Mesías y en el nuevo testamento siempre hubo judíos creyentes en el Mesías Yaohushúa y los sigue habiendo hasta hoy. Y como ya hemos visto, nosotros, creyentes en Yaohushúa hemos sido injertados en el olivo natural. No nos judaicemos pues, mejor los invito en el amor de Yaohushúa a que todos seamos Yaohudim, a que día a día nos Yaohudicemos más y más….