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Ciencia y Tecnología en América Latina

Ciencia y Tecnología en América Latina

Ciencia y Tecnología en América Latina
Ciencia y Tecnología en América Latina
Ciencia y Tecnología en América Latina
Ciencia y Tecnología en América Latina Manuel Marí Hernán Thomas Carpeta de trabajo

Ciencia y Tecnología en América Latina

Manuel Marí

Hernán Thomas

Carpeta de trabajo

© Universidad Nacional de Quilmes Maestría en Ciencia, Tecnología y Sociedad: Ciencia y Tecnología en América Latina Primera edición: agosto de 2000

Diseño de Tapa: Lorenzo Shakespear Diseño de Interior: Claudio Puglia / Marcelo Aceituno / Hernán Morfese Procesamiento Didáctico: María Inés Silberberg / Marina Gergich

La Universidad Nacional de Quilmes se reserva la facultad de disponer de esta obra, publicarla, traducirla, adaptarla o autorizar su traducción y reproducción en cualquier forma, total o parcialmente, por medios electrónicos o mecánicos, incluyendo fotocopias, grabación magnetofónica y cualquier sistema de almacenamiento de información. Por consiguiente, nadie tiene facultad de ejercitar los derechos precitados sin permiso escrito del editor.

Impreso en Universidad Nacional de Quilmes Roque Sáenz Peña 180 - Bernal - Pcia. De Buenos Aires (5411) 4365-7100 http://www.cvq.edu.ar

Impreso en Argentina

Íconos

Bibliografía obligatoriaÍconos Actividades Leer con atención Para reflexionar

ActividadesÍconos Bibliografía obligatoria Leer con atención Para reflexionar

Leer con atenciónÍconos Bibliografía obligatoria Actividades Para reflexionar

Para reflexionarÍconos Bibliografía obligatoria Actividades Leer con atención

Índice

Introducción

13

1. Visión general de las actividades científicas y tecnológicas en América Latina

21

1.1.

Evolución y situación actual de la ciencia y la tecnología

en América Latina

21

1.1.1. Introducción

21

1.1.2. Antecedentes

21

1.1.2.1. La ciencia periférica

21

1.1.2.2. ¿Cientificismo o ciencia elitista?

21

1.1.3.

Nudo del problema: discusión de la bibliografía

22

1.1.3.1.

La evolución de la ciencia y la tecnología en

América Latina en los últimos 50 años

22

1.1.3.2.

Los inicios de la política científica y

tecnológica en América Latina

22

1.1.3.3.

Los inicios de la política científica y

tecnológica en América Latina

23

1.1.4.

Caracterización general de la ciencia y la tecnología

en la región desde 1960

24

1.1.4.1. Instituciones y actores

24

1.1.4.2. Aumento relativo, pero limitado, de recursos:

falta de compromiso político

25

1.1.4.3.

Causas del fracaso relativo: el modelo de

subdesarrollo de la periferia y la brecha tecnológica

26

1.1.4.4.

La falta de demanda de desarrollos tecnológicos

locales por parte de la empresa

27

1.1.5.

Aspectos institucionales de las políticas

de ciencia y tecnología

28

1.1.6.

La situación actual

29

1.1.6.1.

Dimensión de los esfuerzos en CyT entre

países y subregiones

29

1.1.6.2. Intensidad del esfuerzo

29

1.1.6.3. Aspectos estructurales

30

1.1.6.4. Los institutos tecnológicos

30

1.2.

Visión general de la evolución y la situación actual de la

ciencia y la tecnología en algunos países de la región

31

Universidad Virtual de Quilmes

1.2.1. Introducción

31

1.2.2. Nudo del problema: discusión de la bibliografía

31

1.2.2.1. La infraestructura de recursos humanos de la región

31

1.2.2.2. La reproducción de la base de recursos

humanos de la región

32

1.2.2.3.

Fortalezas y debilidades en las distintas

disciplinas científicas

32

1.2.2.4.

Puntos de luz en la ciencia y la tecnología

de América Latina

36

1.2.2.5.

La cooperación latinoamericana

37

Referencias bibliográficas

40

2. Historia del pensamiento latinoamericano en ciencia y tecnología

43

2.1.

El pensamiento latinoamericano en ciencia y tecnología para

el desarrollo. Contexto histórico (1960-1970): las estrategias de

industrialización sustitutiva en América Latina. El papel de la CEPAL en la industrialización sustitutiva

43

2.1.1. Introducción

43

2.1.2. Antecedentes

44

2.1.3. Nudo del problema: discusión de la bibliografía

44

2.1.3.1.

El contexto histórico mundial y latinoamericano que hizo

posible el surgimiento de la Escuela: los orígenes de la

 

industrialización de América Latina (Proceso ISI)

44

2.1.3.2. Los dos problemas básicos del subdesarrollo

48

2.1.3.3. La industrialización de América Latina: breve

cronología y causas de su fracaso

49

2.1.3.4. El papel de la CEPAL en el ISI

52

2.1.3.5. ¿Es aplicable el diagnóstico realizado en este módulo

a la situación actual de América Latina?

52

2.2.

Orígenes y desarrollo de la Escuela de Pensamiento

Latinoamericano en Ciencia, Tecnología y Desarrollo. Ideas y logros principales

54

2.2.1. Introducción

54

2.2.2. Nudo del problema y discusión de la bibliografía

54

2.2.2.1 Bibliografía utilizada

54

2.2.2.2.

Ambiente en el que surgen las ideas de la Escuela

Latinoamericana en el marco de la ISI

54

2.2.2.3. Etapas principales del desarrollo de la Escuela

56

2.2.2.4. Autores principales de la escuela

57

Ciencia y Tecnología en América Latina

2.2.2.5. Ideas centrales de la Escuela

58

2.2.2.6. Otros conceptos de otros autores de la escuela

64

2.3.

Una interpretación política de la trayectoria de la

reflexión sobre Política Científica y Tecnológica en

América Latina (y en la Argentina)

65

2.3.1. Introducción

65

2.3.2. La difusión del modelo lineal de innovación y su crítica

antidependentista (‘60-‘70)

66

2.3.2.1. Dinámicas de contexto

66

2.3.2.2. Política de Ciencia y Tecnología (‘60-‘70)

68

2.3.2.3. Reflexión (‘60-‘70)

71

2.3.3.

Las décadas de los ´80 y los ´90: cambios de contexto

y nuevas vías de reflexión

79

2.3.3.1. Dinámica del contexto

79

2.3.3.2. Política de Ciencia y Tecnología (‘80-‘90)

82

2.3.3.3. Reflexión de los ‘80-’90

84

2.3.4.

A modo de epílogo

91

Referencias Bibliográficas

95

3. La evolución de los procesos de cambio tecnológico en América Latina

101

3.1. Caracterización y análisis de los procesos

de innovación tecnológica en América latina 101

3.1.1. Introducción 101

3.1.2. Actividades tecnológicas de aprendizaje e innovación

en firmas latinoamericanas productoras de bienes y servicios

101

3.1.3. La copia de tecnología

110

3.1.4. Apropiación social de tecnologías 112

3.1.5. Características del estilo de cambio tecnológico basado

en operaciones de resignificación y copia 115

3.1.6. Racionalidad interna del estilo tecnológico

de innovación local

117

3.2.

Cronología tentativa de la dinámica innovativa local

119

3.2.1. Introducción 119

3.2.2. Desde los ‘30 hasta los ‘80: auge del estilo tecnológico

basado en resignificación y copia 119

3.2.3. De los ‘80 a los ‘90: crisis del estilo de innovación basado

en resignificación y copia de tecnologías 125

3.2.4. Los ‘90: alteraciones macroeconómicas y dinámica

innovativa diversificada 132

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3.2.5. Síntesis 142

Referencias bibliográficas 144

4. Situación de la ciencia y la tecnología en América Latina

en algunos sectores específicos

153

4.1. Ciencia y tecnología agrícola e informática 153

4.1.1. Introducción 153

4.1.2. Antecedentes 154

4.1.3. Ciencia y tecnología agropecuaria en América Latina 154

4.1.3.1. Introducción

154

4.1.3.2. Características de la tecnología agropecuaria

155

4.1.3.3. Visión histórica de los principales hechos tecnológicos

156

4.1.3.4. Cuál es la situación actual de América Latina 157

4.1.3.5. Situación particular de la Argentina 160

4.1.4. La informática en América Latina 161

4.1.4.1. Nota introductoria 161

4.1.4.2. Aclaraciones conceptuales 161

4.1.4.3. Algunas consideraciones sobre la industria

4.1.4.4. Informática en América Latina: la Argentina y el Brasil 163

4.1.4.5. Un caso particular: el caso FATE

4.2. La Biotecnología 165

164

162

4.2.1. Introducción 165

4.2.2. Antecedentes 165

4.2.3. Nudo del problema: Discusión de la bibliografía

166

4.2.4. Características de la Biotecnología 166

4.2.4.1. La ovejita Dolly y Business Week: ciencia y negocios

166

4.2.4.2. ¿Qué es la Biotecnología?

167

4.2.4.3. Biotecnología y ética

170

4.2.4.4. Otro desarrollo importante: la bioinformática 170

4.2.4.5. El Proyecto Genoma humano 170

4.2.4.6. Los problemas legales de la Biotecnología

4.2.4.7. Sobre las nuevas empresas de biotecnología 172

4.2.4.8. La situación de la Biotecnología en América Latina

172

171

4.2.4.9. Potencialidades de la Biotecnología 177

Referencias Bibliográficas 178

5. Análisis crítico de iniciativas puntuales orientadas al

desarrollo de una capacidad tecnológica local

181

5.1.

La política brasileña de reserva de mercado informático

182

5.2.1. Introducción 182

Ciencia y Tecnología en América Latina

5.2.2. La reserva de mercado 183

5.2.3. Alianzas en pro y en contra 183

5.2.4. Viraje en la política de reserva de mercado 185

5.2. El Programa Nacional del Alcohol (Pro-álcool) 186

5.2.1. Introducción 186

5.2.2. Iniciación del Programa Nacional del Alcohol (Pro-álcool) 187

5.2.3. Viraje en la implementación del Programa 188

Referencias bibliográficas 189

Introducción

El curso sobre “Ciencia y Tecnología en América Latina” es una de las seis disciplinas correspondientes al primer año de la Maestría en Ciencia, Tecnología y Sociedad. Responde al objetivo de introducir al cursante de la maestría en la proble- mática del desarrollo científico y tecnológico de América Latina, a partir de dos ejes de análisis: a) la evolución de las actividades e instituciones cien- tíficas y tecnológicas locales (desde fines de los años ‘50 hasta la actuali- dad), y b) la evolución de la reflexión latinoamericana sobre el desarrollo cien- tífico y tecnológico. Por tal motivo, esta Carpeta de trabajo resulta complementaria de los cursos de “Política y gestión de la Ciencia y la Tecnología” y del de “Histo- ria de la Ciencia”. Como se observará a lo largo del texto de esta Carpeta, se ponen en práctica algunas de las nociones y abordajes teórico-metodo- lógicos propuestos en los cursos de “Estudios sociales de la Ciencia y la Tecnología” y “Economía de la Innovación”. De hecho, algunos de los con- tenidos descriptivos de este último curso son retomados, a fin de explicar la dinámica del cambio tecnológico desarrollada en América Latina desde la aplicación de estrategias de la denominada segunda fase de sustitu- ción de importaciones (a partir de fines de la década del ‘50) hasta nues- tros días. Dada la riqueza y diversidad de las actividades científicas y tecnológi- cas desarrolladas en los distintos países de la región, resulta imposible abarcar la multiplicidad de acciones realizadas. Por ello, el relevamiento de las actividades e instituciones científicas y tecnológicas latinoamericanas se restringirá a describir y analizar algunos de los principales hechos e ins- tituciones. Frente a la alternativa de realizar una revisión país por país, he- mos preferido optar por una perspectiva a escala regional, lo cual no impli- ca que se ha dejado de lado todo detalle en el nivel nacional. Por el con- trario, en el contexto regional se analizan tanto las trayectorias nacionales más generalizadas como los casos excepcionales que juzgamos de parti- cular interés. Por otra parte, el curso no se limita a una mera revisión de acciones, si- no que también aspira a brindar un panorama de la evolución de la refle- xión latinoamericana sobre el desarrollo científico y tecnológico, con el fin de comprender las diferentes racionalidades que dieron lugar a esas accio- nes. En otras palabras, a lo largo de las diferentes unidades (con especial énfasis en la Unidad 2, “Historia del pensamiento latinoamericano en cien- cia y tecnología”) hemos intentado sintetizar las principales tendencias que han estado vigentes en la reflexión latinoamericana y su relación con su contexto sociohistórico a lo largo de los últimos 40 años. No se trata, es necesario aclarar, de un simple relato lineal de hechos e ideas. El curso propone una perspectiva sociohistórica de análisis, que inten- ta superar la mera enumeración cronologizada de instituciones, acciones y

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concepciones de C&T mediante un abordaje que relaciona las iniciativas científicas y tecnológicas con el particular contexto social, económico, políti- co e ideológico en el que se generan y desenvuelven. El abordaje utilizado tiende a integrar diferentes herramientas de análisis, correspondientes a diferentes disciplinas académicas. En líneas generales, se ponen en práctica en los diferentes análisis nociones de historia y socio- logía (de la ciencia, de la tecnología, de las ideas), economía de la innova- ción y análisis de políticas. El resultado es, por lo tanto, un abordaje interdis- ciplinar orientado a la construcción de explicaciones pertinentes del grado de extensión, integración y competencia de la actividad científica y tecnológica regional, partiendo de la consideración de que se trata de un conjunto de fe- nómenos sociohistóricos complejo. Precisamente por este motivo, conside- ramos que un tratamiento monodisciplinar hubiera resultado insuficiente. Este abordaje, que articula lo regional con lo nacional, lo general con lo sectorial o disciplinar, las acciones específicas con su contexto social, y las actividades con la reflexión sobre las mismas, resulta de utilidad para la comprensión de los singulares procesos de evolución de la Ciencia y la Tec- nología en el ámbito regional. Una de las mayores dificultades que enfrentamos a la hora de articular los contenidos y seleccionar la bibliografía básica de este curso fue la esca- sez de textos concebidos a escala regional. De hecho, la mayoría de las fuen- tes asequibles se restringe al análisis de casos institucionales o estudios sectoriales, en una escala nacional. El trabajo de integración de estos estu- dios en un panorama “latinoamericano” fue arduo y no siempre nos ha deja- do plenamente satisfechos. Desde ya nos disculpamos por las asimetrías en las que hemos incurrido -a veces voluntaria, otras involuntariamente- en al- gunos pasajes de este texto. Pero, por otra parte, la escasez de fuentes pue- de ser interpretada -y ésta es la primera observación respecto de las activi- dades C&T en la región- como un dato de la limitación de los registros, la es- casa atención que ha recibido este campo por parte de las ciencias sociales hasta la actualidad y, fundamentalmente, la debilidad de los mecanismos de integración regional. El curso fue concebido para responder al interés de profesionales e inves- tigadores de las políticas de ciencia y tecnología, teniendo en vista la exis- tencia de dos tendencias: a) el desarrollo socioeconómico aparece cada vez más relacionado con la generación de capacidades propias (tanto a escala nacional como empresarial) en conocimientos científicos y tecnológicos; y b) la dinámica actual de la investigación científica se orienta, cada vez más, ha- cia el camino de la cooperación internacional. De hecho, una de las principa- les aspiraciones de este curso es aportar elementos para un mejor conoci- miento de la dinámica de las actividades científicas y tecnológicas latinoa- mericanas, en tanto insumo para mejorar nuestras políticas de desarrollo, en la convicción de que muchos de los problemas que aquejan a los distintos países de la región -si no a su totalidad- sólo podrán solucionarse mediante acciones de cooperación intrarregional. Es necesario agregar finalmente, sin que esto sea contradictorio con las consideraciones precedentes, que dado que para realizar propuestas es ade- cuado conocer la realidad más próxima, a lo largo del curso se ha dado un particular espacio a la descripción de las acciones y reflexiones realizadas en la Argentina.

Ciencia y Tecnología en América Latina

Objetivos

Este curso sobre Ciencia y Tecnología en América Latina responde a la in- tención de generar en los cursantes capacidades para:

1. Describir la trayectoria de las actividades científicas y tecnológicas en América Latina (en un nivel general e introductorio).

2. Describir las principales tendencias en la reflexión sobre política científica, tecnológica y de innovación vigentes durante las últimas cuatro décadas.

3. Analizar la trayectoria de la ciencia y la tecnología latinoamericanas en el contexto sociohistórico.

4. Reflexionar sobre la problemática del desarrollo científico y tecnológico de América Latina.

5. Proponer acciones de ciencia, tecnología e innovación orientadas al obje- tivo de desarrollo económico y social nacional y regional.

Estructura de los contenidos

Los contenidos del curso sobre Ciencia y Tecnología en América Latina han sido estructurados en tres grandes áreas:

Primera área: Visión general de la evolución y situación actual de la ciencia y la tecnología en la región

Los contenidos de esta área, en particular, responden al objetivo de rea- lizar una rápida inmersión en la dinámica de las actividades de C&T desarro- llada en América Latina a lo largo de las últimas cuatro décadas. Al mismo tiempo que se describen los principales hechos de la evolución de los com- plejos institucionales, se analiza la forma en que este desarrollo se vincula con cambios políticos, económicos y sociales (observando, por ejemplo, co- rrelaciones entre la adopción de políticas desarrollistas y generación de gran- des institutos nacionales, o entre procesos de reforma del Estado y reestruc- turación de presupuestos de C&T y unidades de investigación). Se focaliza- rán, en particular, algunos procesos relacionados con la constitución y evolu- ción de la comunidad científica latinoamericana: creación de institutos, con- solidación de disciplinas, priorización de actividades, adopción y difusión de prácticas, cambios en las formas de organización, de evaluación, de relación entre instancias académicas y gubernamentales, etcétera. A fin de percibir la diversidad y los rasgos comunes entre diferentes pro- cesos nacionales desarrollados en la región, se analizarán las dinámicas de algunos países seleccionados (Brasil, México, Venezuela, Argentina). La organización de estos contenidos da origen a la primera unidad del pro- grama:

Unidad 1. Visión general de la evolución y la situación actual de la ciencia y la tecnología en la región

El texto correspondiente a esta unidad se desarrolla alrededor de cuatro ejes: a) la evolución de los sistemas (o complejos, siguiendo la conceptuali- zación de Enrique Oteiza) de Ciencia y Tecnología regionales. Se describe, en

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particular, la generación y la trayectoria de la organización de las institucio- nes de coordinación de los sistemas, en contexto sociohistórico; b) la evolu- ción de las comunidades científicas locales, sus instituciones, la aparición y consolidación de nuevas disciplinas, el desarrollo de prácticas y actividades, etc.; c) la evolución de las actividades tecnoproductivas, considerando, en particular, la vinculación entre instituciones de investigación y desarrollo y el sector productivo local; y d) la descripción y análisis de la situación en algu- nos países seleccionados, tomando en consideración indicadores de activi- dad científica y tecnológica hoy disponibles.

Segunda área: Historia del pensamiento latinoamericano en ciencia y tecnología desde la década de 1960 hasta la actualidad

A inicios de los años ‘60, comienza a gestarse en América Latina una ac-

tividad, relativamente intensa, de reflexión acerca del desarrollo científico y tecnológico, que dio lugar a críticas y propuestas alternativas para la orien- tación de las actividades y políticas científicas y tecnológicas locales. En es- te contexto, se desarrolló durante dos décadas un enfoque original sobre Ciencia, Tecnología y Desarrollo, orientado al aumento de los márgenes de autonomía tecnológica y la satisfacción de necesidades sociales de la re- gión. Este enfoque alcanzó tal grado de afinidad y difusión que llevó a que algunos investigadores lo caracterizaran como una “escuela” de pensamien- to. Desde mediados de los ‘70, y durante la década del ‘80, este proceso de reflexión se quiebra y problematiza. Hacia fines de los ‘80, y con mayor pro- fundidad durante los ‘90, es posible registrar una intensificación de la refle- xión -y la generación de iniciativas políticas- en C&T. El objetivo de esta área es analizar el proceso de construcción de una re- flexión latinoamericana en C&T, su problemática evolución a lo largo de las últimas cuatro décadas y su relación con el contexto sociohistórico en que se enmarca. Se observará, en particular, la secuencia de “modelos de inno- vación”, adoptados por esta reflexión, que orientaron los procesos de policy making en la región. La organización de estos contenidos da origen a la segunda unidad del programa:

Unidad 2. Historia del pensamiento latinoamericano en ciencia y tecnología

A lo largo de esta unidad se desarrolla un análisis de la reflexión sobre

estrategias y políticas científicas, tecnológicas y de innovación en el marco de su particular contexto sociohistórico (la industrialización sustitutiva, las políticas de apertura y desregulación, los procesos de privatización, las fa- ses de inestabilidad institucional, los procesos de restauración democrática, etc.). La unidad se estructura en torno de tres ejes: a) la gestación de un pensamiento latinoamericano alternativo en C&T: los “clásicos de la escue- la latinoamericana de pensamiento en Ciencia, Tecnología y Desarrollo” (J. Sábato, A. Herrera, O. Varsavsky, F. Sagasti, M. Halty, entre otros); b) tenden- cias recientes de la reflexión sobre ciencia, tecnología e innovación; y c) la evolución de los modelos de innovación utilizados en estas reflexiones: lineal ofertista, demand pull, “escuela latinoamericana”, interactivo, sistemas loca- les de innovación.

Ciencia y Tecnología en América Latina

Tercera área: El desarrollo científico y tecnológico de América Latina en disciplinas y sectores específicos

El análisis de estas dinámicas generales -de las actividades de C&T y de

reflexión, a escala regional- resulta insuficiente para comprender la evolución

de las actividades de C&T en América Latina. Es conveniente complementar

esta visión macro con algunos análisis focalizados en los niveles sectorial, disciplinar o, aun, microinstitucional.

A tal fin, tres abordajes pueden resultar de utilidad, no para agotar la

cuestión, evidentemente, sino para enriquecer la visión general y aportar nue- vos elementos de juicio. Por una parte, es necesario analizar la evolución de los procesos de cambio tecnológico en la producción industrial de América Latina, a fin de comprender la naturaleza de las actividades de C&T desarro- lladas por las empresas locales y la problemática vinculación entre unidades productivas y unidades de investigación. Por otra, resulta conveniente revisar la evolución de algunas actividades sectoriales específicas, intensivas en in- vestigación y desarrollo (nueva producción agrícola y tecnologías industriales science based). Finalmente, parece adecuado realizar un análisis crítico de la evolución de algunas iniciativas tecnoproductivas puntuales, generadas en la región, orientadas al desarrollo de capacidades tecnológicas nacionales. En tanto cada una de las dos primeras áreas dio lugar a una unidad te- mática correspondiente, es conveniente subdividir la tercera área en tres uni- dades temáticas, sintetizadas a continuación:

Unidad 3. La evolución de las dinámicas de innovación tecnológica en Amé- rica Latina

El contenido de la tercera unidad temática se focaliza en la evolución de

las dinámicas de innovación tecnológica en los países de la región en los que se verificaron procesos de industrialización significativos (México, Brasil, Ve- nezuela, Chile, Argentina). Abarca un período de aproximadamente 50 años, desde el inicio de la denominada segunda fase de sustitución de importacio- nes, a fines de los ‘50, hasta los procesos de inserción de las empresas pro- ductivas locales en redes globales de producción y comercialización, en los ‘90. En este apartado se intenta sintetizar: a) los cambios en los patrones tecnoproductivos operados durante ese lapso; b) los procesos de acumula- ción de capacidad productiva y aprendizaje tecnológico en las empresas lo- cales; c) los procesos de desestructuración regresiva de la industria local, especialización productiva y alineamiento en patrones tecnológicos exóge- nos. Al mismo tiempo, se analizan los estilos locales de innovación y cambio tecnológico vigentes en el marco de la evolución de la dinámica sociotécni-

ca y alteraciones en los patrones de cambio tecnológico. En dicho análisis se proponen algunos argumentos para explicar la débil vinculación entre ins- tituciones de I&D y sector productivo que caracteriza a la región.

Unidad 4. Evolución y situación actual de sectores y disciplinas específicos

Como complemento del panorama general trazado en la primera unidad, y con el fin de observar con mayor detalle algunos fenómenos de dinámicas sectoriales, en esta unidad se describen: a) actividades de investigación y de- sarrollo de tecnología agrícola; b) dinámicas de algunos sectores tecnológicos

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basados en ciencia (biotecnología, informática, nuevos materiales), y c) si- tuación de disciplinas seleccionadas de ciencia básica. Antes que exhaus- tiva, esta selección intenta ser ilustrativa, al focalizarse en experiencias que alcanzaron un grado significativo de desarrollo en algún período del lapso analizado.

Unidad 5. Análisis crítico de iniciativas puntales orientadas al desarrollo de una capacidad tecnológica local

La última unidad temática apunta a observar algunas experiencias puntua- les de desarrollo científico y tecnológico llevadas adelante en la región. La muestra de casos seleccionada intenta registrar las tentativas que alcanzaron mayor relevancia. Se describen brevemente y se analizan, en particular, las ex- periencias de energía nuclear y metalurgia (en la Comisión Nacional de Ener- gía Atómica), y de desarrollo de una empresa siderúrgica, en la Argentina); y el programa Proálcool y el Plan de Desarrollo Informático, en el Brasil.

Nota: al final de cada una de las unidades, el cursante encontrará una breve guía de trabajos prácticos, orientada a sistematizar y realizar un análi- sis crítico de las lecturas, la lista de lecturas correspondiente a ese aparta- do y las fuentes bibliográficas utilizadas en la redacción de la unidad.

Modalidades de trabajo

Durante el curso, se pondrán en práctica metodologías usuales de ense- ñanza virtual, utilizando, en particular:

Documento de base (esta Carpeta), orientador para el desarrollo del cur- so y el análisis de las lecturas (organizado de acuerdo con la división en 5 unidades). Este documento contendrá una síntesis de los principales contenidos de la materia y cinco guías de trabajo (correspondientes a ca- da una de las unidades), constituidas por propuestas de reflexión, ejerci- cios de relación y cuestionarios orientados a profundizar las lecturas y ejercitar la capacidad de análisis.

Selecciones de bibliografía (artículos, documentos, capítulos de libros), adecuada al contenido de las distintas unidades. Los materiales se admi- nistrarán teniendo en cuenta un régimen de lectura adecuado al cursado de una clase semanal.

Guías para orientación de las lecturas (una por cada clase semanal). Las guías estarán compuestas por cuestionarios destinados a dirigir el análi- sis de los textos hacia el objetivo general del curso y podrán ser utiliza- das como mecanismo de evaluación.

Actividades de orientación y asesoramiento individual. Este mecanismo per- mitirá canalizar las iniciativas de los cursantes, las consultas sobre las lec- turas y la orientación para la elaboración del trabajo monográfico individual.

Deseamos llamar la atención sobre el papel de las lecturas en este curso. La tentativa de síntesis derivada del alcance latinoamericano de los contenidos obligó a realizar grandes generalizaciones, donde las diferencias locales debie- ron ser postergadas en aras de una visión de conjunto. Los diferentes textos se- leccionados para este curso permiten salvar, al menos parcialmente, este pro- blema de enfoque. Para que el bosque no nos impida ver los árboles, hemos

Ciencia y Tecnología en América Latina

confiado la cobertura de algunos panoramas nacionales y sectoriales a estas lecturas. Así, la lectura de la Carpeta de trabajo no sustituye, en modo alguno, la lectura de la bibliografía. Por lo tanto, sugerimos al cursante que contemple una estrategia de estudio tal que le permita acompañar la totalidad de las lec- turas propuestas para cada una de las unidades.

Formas de evaluación

La metodología de evaluación adoptada para este curso contempla la puesta en práctica de las siguientes actividades:

Realización de los trabajos prácticos propuestos para cada una de las uni- dades. El cursante enviará estos trabajos en las fechas indicadas por el coordinador del curso. En estos trabajos se evaluará, particularmente, la comprensión de las lecturas y la capacidad de análisis del cursante.

Realización de un trabajo monográfico individual, que será presentado al finalizar el curso. El estudiante podrá optar entre temas correspondientes a las unidades temáticas del programa. La estructura de estas monogra- fías será semiabierta: un pautado de cuestiones puntuales, a proponer por el coordinador, orientará la realización de cada monografía.

1
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Visión general de las actividades científicas y tecnológicas en América Latina

1.1. Evolución y situación actual de la ciencia y la tecnología en América Latina

1.1.1. Introducción

En esta unidad se ofrece una visión panorámica e introductoria de la re- gión: cifras generales, evolución de los sistemas de ciencia y tecnología re- gionales en un contexto sociohistórico, evolución de las comunidades e ins- tituciones científicas locales, evolución de las actividades tecnoproductivas, estudios de caso de países o instituciones. Esto permitirá al estudiante ejer- citar en la práctica su capacidad de análisis de la realidad de la ciencia y la tecnología, utilizando todas las herramientas de análisis que la Maestría le ha ido ofreciendo hasta el momento. Aunque se limitará a la historia reciente, el análisis, que será evolutivo, partirá de los primeros esfuerzos de estructuración desde el Estado de una política científica y tecnológica, en los años 1950.

1.1.2. Antecedentes

1.1.2.1. La ciencia periférica

Como la materia Historia de la Ciencia y la Tecnología muestra, los países llamados periféricos se han caracterizado por seguir, desde el tiempo de la colonia, el paso de los países centrales. En los siglos que siguieron a la con- quista, los países de América Latina ofrecieron a la ciencia mundial, funda- mentalmente a las ciencias de la naturaleza, un riquísimo material para la ob- servación. Particularmente en los siglos XVII, XVIII y comienzos del XIX, cien- tíficos europeos, entre otros el mismo Darwin y Humboldt, se dedicaron a ob- servar la naturaleza de la región, enriqueciendo así el acervo de la ciencia universal, particularmente de la Botánica, la Zoología, la Biología evolutiva, la Geología y otras. Cuando la ciencia pasó al laboratorio, reproduciendo en él los procesos naturales y descubriendo las raíces de la vida, la ciencia lati- noamericana dejó de tener el carácter de un laboratorio para la ciencia uni- versal y se convirtió en cambio en una seguidora de las teorías y métodos con que se iba enriqueciendo la historia universal. Hebe Vessuri (1995) ha ana- lizado bien estas características de la ciencia periférica.

1.1.2.2. ¿Cientificismo o ciencia elitista?

Suele decirse que la ciencia en América Latina ha sido elitista, practica- da por profesionales o eruditos procedentes de las clases adineradas que podían enviar a sus hijos a estudiar en Europa, ligada a la ciencia universal

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y sin aplicación a la problemática productiva propia. Con todo, en América

Latina hubo a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX un crecimiento de

algunas actividades científicas y tecnológicas ligadas a la actividad producti- va: la minería, sobre todo en Escuelas de Ingeniería de Minas, en Chile, Mé- xico, el Brasil y el Perú; la agricultura, con el manejo de especies vegetales,

y la salud. Esto suele olvidarse cuando se afirma que la ciencia latinoame-

ricana ha sido siempre cientificista, un movimiento que en realidad comen- zó recién en los años ‘50, como veremos luego. Podemos, sí, decir que tuvo un carácter elitista, pero no cientificista. Co- mo veremos, el cientificismo es un fenómeno posterior que surge en el mo- mento en que la infraestructura científica y tecnológica de América Latina es- tuvo más desarrollada (mediados del siglo XX). En ese momento la ciencia y la tecnología se convierten en asunto de Estado y comienzan a ponerse en práctica políticas y estrategias para el desarrollo de la ciencia y la tecnolo- gía. El cientificismo, como se verá más adelante, vendría a ser el espíritu que animaría al ofertismo y al modelo lineal de innovación.

1.1.3. Nudo del problema: discusión de la bibliografía

En esta sección se presenta un cuadro general de situación de la ciencia y la tecnología en América Latina en los últimos 50 años; esta presentación se hace en forma sucinta, simultáneamente con una introducción a la bibliografía de la unidad, en la que el estudiante encontrará desarrollados los temas.

1.1.3.1. La evolución de la ciencia y la tecnología en América Latina en los últimos 50 años

la tecnología en América Latina en los últimos 50 años Véase, a este respec- to, de

Véase, a este respec- to, de Vannebar Bush -el impulsor de la política científica en los Estados Unidos- “Ciencia, la fronte- ra sin fin”, en: REDES. Re- vista de Estudios Sociales de la Ciencia, No. 14, Dos- sier, noviembre de 1999, pp. 97-137.

En este apartado presentamos una primera síntesis del debate que dio origen a las ideas sobre política científica y tecnológica en América Latina y que, por tanto, inicia un nuevo período en el desarrollo de la ciencia y la tec- nología en la región. En la Unidad 2 se encuentra un análisis conceptual más pormenorizado de este debate y de su evolución histórica. Para esta síntesis nos hemos basado en la bibliografía de la Unidad 2, particularmente en M. Marí (1982) y L. Vaccarezza (1998). La ciencia latinoamericana cobra un nuevo impulso en los años ‘50. Este movimiento se nutre del debate y la preocupación de los países entonces avanzados por fomentar desde el Estado, y no sólo en las universidades, la ciencia y la tecnología.

no sólo en las universidades, la ciencia y la tecnología. Dos elementos son fundamentales en el

Dos elementos son fundamentales en el debate: a) la importancia de la ciencia básica, impulsada por los Estados Unidos y por la Unión Soviética y puesta de relieve en las carreras nuclear y espacial entre los dos países, la “Big Science” (en la expresión de uno de los pioneros de la política científica, Derek de Solla Price, de la Universidad de Princeton y conocedor de Améri- ca Latina); b) la constatación de los europeos de que las aventuras espacial, militar y nuclear estaban otorgando a las empresas de los Estados Unidos, a raíz del efecto de derrame de esas investigaciones, una ventaja competitiva desleal, subsidiada desde el Estado. Surge entonces la idea de la necesidad de

Ciencia y Tecnología en América Latina

una política científica para Europa, término que apa- rece por primera vez en 1963, en una publicación de la OCDE.

1.1.3.2. Los inicios de la política científica y tecnológica en América Latina

En 1951 se creó el Consejo Nacional de Investigaciones (CNPq) del Brasil y en 1958 el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tec- nológicas de la Argentina (CONICET). Pero ya en 1951 se había creado la Comisión Nacional de Energía Nuclear argentina (CNEA), con una fuerte vocación científica, aunque orientada al desarrollo de la tecnología nu- clear (el CNPq del Brasil, que también había nacido con una fuerte impron- ta nuclear, tuvo como una de sus funciones el control de las exportacio- nes de material radioactivo). En México se creó en 1950 el Instituto Na- cional de la Investigación Científica (INIC), que reconoce su antecedente en una Comisión de Investigación creada en 1942, precursora del Conse- jo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT, creado en 1968) (véase en Bibliografía de Unidad 2, Manuel Marí [1982]).

1.1.3.3. Los inicios de la política científica y tecnológica en América Latina

Los primeros esfuerzos para promover la ciencia y la tecnología en la re- gión residen en lo que se ha llamado la línea del “ofertismo”, es decir, el apo- yo a la investigación, tanto básica como aplicada. La finalidad última era el desarrollo productivo de los países, pero el medio era la investigación, con la confianza, en expresión de Houssay, de que “la mejor manera de tener de- sarrollos en ciencia aplicada es intensificar la investigación científica funda- mental”. Es lo que se llama “el modelo lineal”, es decir, hay una relación lineal y determinística entre “ciencia básica”, que lleva a “desarrollos tecnológicos”, y los inventos e innovaciones que éstos generan. Ya por los años ‘50, desde los Estados Unidos y luego en los organis- mos especializados de las Naciones Unidas, que habían tomado la iniciati- va de promover la política científica en los países subdesarrollados, se di- fundió la idea de los Institutos Tecnológicos, especialmente los Institutos Tecnológicos Agrícolas e Industriales. Si bien subyacía a ellos la idea de ciencia aplicada y de desarrollo tecnológico, se trató también de un movi- miento “ofertista” en el sentido arriba aludido, lo que resulta especialmente claro en los institutos agrícolas, que dan origen a estas tendencias (no hay que olvidar que la investigación agrícola es un caso muy especial en el que sí se podría hablar de una cierta linearidad entre investigación e innovación -por ejemplo, en la creación de variedades, que era el modelo tecnológico por esos años-). Pero ya a fines de los años ‘50 y sobre todo en los ‘60 surge un movi- miento crítico del modelo lineal, un movimiento que pondrá el acento en el desarrollo tecnológico” (la que llamamos la “Escuela Latinoamericana de Pensamiento en Ciencia y Tecnología para el Desarrollo”-ELAPCYTED), como se presentará en detalle en la Unidad 2. Esta línea de pensamiento, que sur- gió de una práctica más que de teorías y que reconoció un liderazgo indiscu- tido en la figura de Jorge Sábato y en la CNEA argentina, surgió en parte de

Bernardo Houssay, “Importancia del ade- lanto científico para el desa- rrollo y prosperidad de las Américas”, Ciencia Intera- mericana, OEA, Washington, enero-febrero de 1960. Ciencia Intera- mericana, OEA, Washington, enero-febrero de 1960.

Naciones Unidas or- ganizó en 1963 suIntera- mericana, OEA, Washington, enero-febrero de 1960. primera Conferencia “sobre la Aplicación de la Ciencia

primera Conferencia “sobre

la

Aplicación de la Ciencia y

la

Tecnología al Desarrollo”,

seguida por la organizada por UNESCO para América Latina, CASTALA, en 1965,

y otras similares en distintas regiones del mundo.

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algunos institutos tecnológicos, pero sobre todo de algunas empresas públi- cas comprometidas con la creación de una capacidad tecnológica local o na- cional: los casos de la CNEA, la Empresa Aeronáutica de Brasil (EMBRAER), el Programa Alcohol y las empresas surgidas al amparo de la política infor- mática del mismo país en los años ‘80, empresas públicas en siderurgia (México, Argentina, Brasil), Petróleo (en los mismos países y en Venezuela), algunos de los cuales serán analizados durante el curso. Entre ellos también podríamos ubicar el caso de la Biotecnología en Cuba, en las décadas del ‘80 y del ‘90.

1.1.4. Caracterización general de la ciencia y la tecnología en la región desde 1960

1.1.4.1. Instituciones y actores

Es posible caracterizar entonces varias tendencias en la ciencia y la tec- nología de la región a partir de los años ‘60:

la tec- nología de la región a partir de los años ‘60: a) Un esfuerzo por

a) Un esfuerzo por promover la investigación básica y

aplicada según el modelo ofertista, a partir de la acción de los Consejos Nacionales de Ciencia y Tecnología, que se fueron creando, fundamentalmente siguiendo el modelo europeo, algunos en los años ’50, como ya se ha mencionado, y el resto en los años ‘60 (con excep- ción del caso de Costa Rica, en 1972, y los demás paí- ses latinoamericanos, en los años ‘90). En muchos paí- ses se estableció lo que se llamó la carrera del investi- gador, semejante a la del CONICET. También se crea- ron programas de becas, expandiéndose así en forma notable la base de científicos y tecnólogos. Finalmente, se popularizó también la financiación de subsidios a proyectos de investigación.

b) Un esfuerzo paralelo de las universidades, que fue-

ron mejorando sus condiciones a raíz de las políticas de expansión universitaria de la década del ’60, orien- tadas cada vez más a la investigación. Gran parte de la

comunidad científica que impulsó la creación de los Consejos procedía de la Universidad. A su vez, una gran cantidad de científicos de las universidades fue- ron los receptores naturales de los instrumentos men- cionados en el punto a): la carrera de investigador fue para muchos un complemento de sus salarios univer- sitarios y muchos de ellos fueron los beneficiarios de los proyectos financiados, como ocurrió en el CONI- CET, donde además muchos institutos y programas son auspiciados por convenios entre CONICET y las universidades.

c) La acción de los Institutos tecnológicos sectoriales,

exitosos en el caso de los agrícolas, más problemáticos los industriales, pero que fueron acumulando una buena cantidad de recursos humanos y materiales. De hecho, en América Latina prácticamente la mitad de los recursos financieros destinados por los gobiernos a ciencia y tecnología tienen por destinatarios a estas instituciones públicas sectoriales.

Ciencia y Tecnología en América Latina

d) Una serie de casos exitosos de desarrollos tecnológi- cos propios en sectores estratégicos (siderurgia, petró- leo, energía nuclear, aeronáutica, energía) liderados por programas y empresas estatales. Aunque se ha sostenido que en general fueron enclaves, no cabe du- da de que en muchos casos hubo un efecto importan- te de derrame (como es el caso de la influencia que la CNEA ejerció sobre el sector metalúrgico y metalmecá- nico argentino).

1.1.4.2. Aumento relativo, pero limitado, de recursos: falta de compromiso político

Los recursos, financieros y humanos, destinados a ciencia y tecnología en América Latina han ido aumentando continuamente en las últimas cuatro dé- cadas, como puede apreciarse en el cuadro siguiente, y no sólo por lo que respecta al monto de los recursos financieros (medidos en el cuadro en dó- lares corrientes), sino en sus porcentajes respecto al PBI, el gasto per cápi- ta y su relación con el gasto per cápita de los Estados Unidos.

Cuadro 1.1. Gasto en Investigación y Desarrollo en América Latina y comparación con los Estados Unidos

1963(1) 1974(1) 1990(2) 1997(2)

Gasto total en I&D en América Latina (en millones de dólares)

200

927

5.656

9.144

Gasto en I&D de América Latina como % del PBI

0.20%

0.29%

0.45%

0.50%

Gasto en I&D per cápita de América Latina (en dólares)

0.7

3.3

13.0

19.0

Gasto en I&D per cápita de Estados Unidos (en dólares)

87

154

650

686

Gasto en I&D de América Latina como % del gasto en I&D de Estados Unidos

1,1%

2,5%

3,5%

5.0%

(1) Fuente: F. Sagasti, F. Chaparro, C. Paredes y H. Jaramillo, “Un decenio de transición:

Ciencia y Tecnología en América Latina durante los 70”, Lima, GRADE, Abril 1983, elabo- ración de F. Sagasti y J. Escobal, en “Proyecciones del gasto en investigación y desarro- llo en América Latina hasta el año 2.000”, Lima, GRADE, diciembre de 1983; informe rea- lizado para la OEA.

(2) Fuente: RICYT.

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Universidad Virtual de Quilmes Véase publicación anual “Indicadores Regionales de CyT”, RICYT , Universidad Nacio-

Véase publicación anual “Indicadores Regionales de CyT”, RICYT, Universidad Nacio- nal de Quilmes.

En los 34 años que van de 1963 a 1997 el gasto en dólares en América Latina aumentó 27 veces, mientras que en los Estados Unidos sólo aumentó 10 veces y media; a su vez, el gasto total de América Latina en I&D, que en 1963 era el 1,1% respecto del de los Estados Unidos, en 1997 era ya del 5%. Sin embargo, 40 años después aún sigue sin cumplirse la meta propues- ta en 1960 por la UNESCO de llegar en el corto plazo a un gasto en CyT del

1% del PIB. Es por eso que se ha caracterizado la planificación científica de aquellos años como “la planificación ilusoria” (título del libro escrito por Ig- nacio Ávalos en Venezuela en 1980); después de muchos esfuerzos y a pe- sar del continuo lobby ejercido por la comunidad científica, nunca se logró concientizar a los poderes públicos en forma efectiva acerca de la importan- cia de la ciencia y la tecnología, como sí lo hicieron los países europeos y posteriormente Corea, que lograron acercarse a la meta del 3% que por aque- llos años exhibían los Estados Unidos y la Unión Soviética. Los mismos esfuerzos pueden apreciarse en lo que respecta a la canti- dad de recursos humanos dedicados a la ciencia y la tecnología, que se in- crementó permanentemente. Según las fuentes del Cuadro 1.1, se calcula que de los 30.000 investigadores que había en la región a mediados de los ‘60, se llegó a 55.000 a mediados de los ‘70, a 80.000 a comienzos de los ‘80, según la estimación de Sagasti (1988), a 146.000 en 1997 (125.000 equivalentes a jornada completa, EJC), lo que significa que de 230 investiga- dores por cada millón de habitantes en 1980 se llegó a 307 (o 263 EJC) en

1997.

La producción científica, medida por la base de datos del ISI -el Science Citation Index- también aumentó relativamente: en 1981 era del 1,3% de la producción mundial, mientras que en 1994 llegó al 1,8%. Pero la contraca- ra de esta mejoría relativa es que en términos absolutos las diferencias son cada vez mayores, y estas diferencias residen en la dificultad de conseguir en América Latina masas críticas suficientes para crear centros de excelen- cia en la cantidad necesaria como para que puedan tener impactos signifi- cativos y acerquen a la región a la frontera mundial del conocimiento. Estos esfuerzos nunca lograron el despegue del sector científico tecnológico en América Latina, con la excepción de islas de excelencia. En consecuencia, nunca llegó a ser un sector atractivo para la demanda de tecnología del sec- tor productivo, como veremos a continuación.

1.1.4.3. Causas del fracaso relativo: el modelo de subdesarrollo de la periferia y la brecha tecnológica

Es posible que esta incapacidad de colocar en la agenda pública en for- ma decisiva la preocupación tecnológica y científica de los países latinoame- ricanos haya tenido relación con las características mismas del desarrollo periférico. Ya a fines de la década del ‘60 Amílcar Herrera había elaborado un modelo de la ciencia y la tecnología periférica en su relación con la socie- dad y sus pautas de desarrollo. Este modelo será presentado más adelante, sobre la base de la siguiente bibliografía: M. Marí (1985), de la bibliografía obligatoria de la Unidad 1, y A. Herrera, (1970) y (1971) de la bibliografía complementaria de la Unidad 2. Según este modelo, la ciencia latinoamericana, elitista y sin contacto con su sociedad ni con su sector productivo, está relacionada con la ciencia y la comunidad científica universal, mientras que su sector productivo, al contrario

Ciencia y Tecnología en América Latina

de lo que ocurre en los países centrales, está desvinculado de la ciencia pro- pia y recibe sus insumos tecnológicos de los países centrales, principalmen- te por medio de la compra de equipos o de tecnología desincorporada. Este diagnóstico está también implícito en la propuesta del Triángulo de Sábato. La brecha tecnológica, tema central de la Reunión de Presidentes de las Américas en Punta del Este en 1967 y que dio origen al Programa Regional de Desarrollo Científico y Tecnológico de la OEA (véase Declaración de la Reu- nión, OEA, Washington, 1967), nunca logró acortarse, con excepción de los sectores mencionados más arriba. Sólo Brasil en un sentido logró desarro- llar su sector de Bienes de Capital, clave del desarrollo tecnológico. El Bra- sil logró alcanzar con esto lo que se ha llamado la tercera etapa en el proce- so de industrialización por sustitución de importaciones (ISI) Gracias a ello, entre otros factores, como la dimensión de su mercado in- terno -un hecho siempre atractivo para la inversión extranjera directa (IED)- pudo librarse de muchas de las crisis ocasionadas en el agotamiento del mo- delo, que sacudieron al resto de América Latina.

del mo- delo, que sacudieron al resto de América Latina. Véase Sábato, J. y Botana, N.

Véase Sábato, J. y Botana, N. (1968) “La ciencia y la tecnología en el desarrollo de América Latina”, recopilado en: Sá- bato (1975), en Bibliografía de la Unidad 2.

La primera fue la de bienes de consumo no duradero, la segunda de bienes de consumo durade- ro, la última bienes de consumo no duradero, la segunda de bienes de consumo durade- ro, la última de bienes de capital. La que no llegó a obtener el Brasil es la más profunda, de tecnología.

1.1.4.4. La falta de demanda de desarrollos tecnológicos locales por parte de la empresa

Finalmente, el problema principal de la región ha consistido y consiste en que no hay una demanda real de desarrollos tecnológicos propios por parte del sector productivo (la empresa), ni hacia sus laboratorios de investigación ni hacia los centros de investigación públicos o universitarios. Su demanda, de la que en muchos casos no es consciente, es satisfecha por el proveedor de tecnologías, generalmente desde el extranjero y a través de la venta de equipos o de plantas “llave en mano”. Esto hace que la relativamente escasa oferta de conocimientos no se en- cuentre con la todavía más escasa, por no decir nula, demanda. Ya desde 1986 se halla explicitado en los documentos de política que el agente y el locus principal de la política tecnológica y de innovación es la empresa. Pero con anterioridad, en la década del ‘70, aparece la preocupa- ción por el tema del desarrollo tecnológico en la empresa, como lo mues- tran diversos estudios, auspiciados, entre otros, por la OEA en diversos paí- ses, sobre la actitud del empresario latinoamericano frente a la innovación, así como sobre la vinculación entre oferta y demanda. Un proyecto dirigido a la acción en este sentido fue el Proyecto Piloto de Transferencia de Tecno- logía de la OEA, dirigido por el Ing. Carlos Martínez Vidal, procedente de la CNEA, donde había sido un estrecho colaborador de Jorge Sábato. El pro- yecto pretendía ayudar al empresario a definir sus demandas y necesidades tecnológicas y, en un paso posterior, buscar y seleccionar las tecnologías existentes, abrir el paquete tecnológico y decidir los elementos que iba a comprar, adaptar o generar. Desde hace unos años el de la “vinculación con la industria” se convir- tió en el tema central de la política científica y tecnológica. Actualmente, un nutrido grupo de académicos de muchos países ha ideado la figura de la “Triple Hélice”, la Triple Helix, una manera de reciclar el viejo concepto del triángulo de Sábato, que, además, era para él no sólo una preocupa- ción teórica, sino una política práctica, como mencionábamos en el párra- fo anterior.

práctica, como mencionábamos en el párra- fo anterior. Este elemento del diagnóstico sigue váli- do hoy

Este elemento del diagnóstico sigue váli-

do hoy día, como lo muestra

la

Encuesta de Innovación de

la

industria en Argentina, re-

señada en el “Plan Nacional Plurianual de Ciencia y Tec- nología 1999-2001”, de la Secretaría de Ciencia y Tec- nología (SECYT), 1999.

Un análisis biblio- métrico del Stanford Research Institute (SRI) en- cargado por el Congreso de los Estados Unidos sobre la cooperación entre ese país y América Latina en CyT, muestra que, sobre las 37.003 áreas temáticas en que un estudio bibliométri- co desagregó todas las dis- ciplinas científicas, la Ar- gentina cubre sólo un 4,6%

y el Brasil 6,1%, mientras

que los Estados Unidos cu- bre un 94% y los países eu- ropeos alrededor del 50%.

El profesor David Moravzik, conocido físico europeo radicado en

los Estados Unidos, presen-

tó un símil ilustrativo al res-

pecto, en una reunión de la OEA: el que se encontraran la oferta y la demanda de tecnología en América Lati- na sería un fenómeno tan raro como que lo hicieran dos naves saliendo de dos puntos cualquiera, una de Europa y otra de Norteamé- rica en dirección contraria.

hicieran dos naves saliendo de dos puntos cualquiera, una de Europa y otra de Norteamé- rica
hicieran dos naves saliendo de dos puntos cualquiera, una de Europa y otra de Norteamé- rica

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1.1.5. Aspectos institucionales de las políticas de ciencia y tecnología

institucionales de las políticas de ciencia y tecnología Para las dos primeras etapas, véase Josette Brawerman

Para las dos primeras etapas, véase Josette Brawerman y Silvia Novick de Senén González, “Los organismos centrales de po- lítica científica y tecnológi- ca en América Latina”, Es- tudios sobre el desarrollo científico y tecnológico, No. 38, OEA, Washington, DC, 1980.

y tecnológico , No. 38, OEA, Washington, DC, 1980. En Chile, el organis- mo de Planificación

En Chile, el organis- mo de Planificación Económica y Social ha teni- do siempre una ingerencia en las políticas de ciencia y tecnología, en una difícil convivencia con CONICIT.

y tecnología, en una difícil convivencia con CONICIT. Para un análisis de los aspectos institucionales de

Para un análisis de los aspectos institucionales de la ciencia y la tecnología puede resultar conveniente comparar dos textos: M. Marí (1982, bibliografía de la Unidad 2), con las descripciones de los sistemas na- cionales por país del libro de Indicadores de RICYT mencionados en el párrafo anterior. Los mismos se de- sarrollan también en el Curso sobre Política CyT. Véa- se también en la bibliografía de la unidad el tema de los aspectos institucionales de la comunidad científi- ca, que por lo demás se analizará en el curso sobre So- ciología de la Ciencia, en Dagnino, Renato y Thomas, Hernán (1998).

En síntesis, hubo diversas etapas en el desarrollo de los sistemas nacio- nales de CyT:

En los años ‘50 se crearon los Consejos Nacionales de Ciencia y Tecno- logía, según el modelo de los países europeos, impulsado en nuestra re- gión por la UNESCO. Estos Consejos, cuya finalidad fue promover la cien- cia y la tecnología, correspondieron a la etapa que la OCDE llamó “políti- ca para la ciencia” y fueron organismos de promoción.

Posteriormente, se crearon organismos de política, es decir, organismos con la finalidad de proponer políticas de ciencia y tecnología, incluyendo la regulación. Siempre según la OCDE, esta etapa corresponde a la etapa de “política por la ciencia”. En algunos casos, como en México, Colombia, Chile y el Perú, fueron los organismos de promoción de la primera etapa, los Consejos, los que asumieron las nuevas funciones de política y regu- lación, aunque no estaban preparados para ellas, por lo que en la prácti- ca siguieron siendo organismos de promoción y la función de regulación y de coordinación del sistema quedó vacante. La Argentina y el Brasil crearon secretarías, con una capacidad mayor para la coordinación insti- tucional. Posteriormente, en 1984, el Brasil creó un ministerio, al igual que Venezuela y, en el período 1988-1994, Costa Rica. En los años ‘70, por recomendación del Ing. Roque Carranza, la OEA promovió en los paí- ses de Centroamérica y el Caribe la constitución de Unidades o Divisio- nes de Planificación de Ciencia y Tecnología dentro de los Ministerios o Secretarías de Planificación. La lógica que subyace a este modelo era la de insertar la política científi- ca y tecnológica en la planificación del desarrollo. Lamentablemente, en la década siguiente, con la vigencia del neoliberalismo, la planificación misma entró en descrédito. De hecho, en los años ‘90 los países centroa- mericanos constituyeron sus Consejos Nacionales de Ciencia y Tecnolo- gía. La intención al crear estos consejos, tal como ocurrió con los prime- ros consejos latinoamericanos, fue tener a) una representación de los sectores público, privado y académico, a fin de definir prioridades desde la demanda y b) la capacidad de articular y coordinar las actividades de ciencia y tecnología de los distintos sectores. Esta articulación, para la que en Europa existen comisiones interministeriales, es uno de los aspectos

Ciencia y Tecnología en América Latina

más difíciles de las políticas de ciencia y tecnología debido a que en los países avanzados, que dependen de su capacidad de innovación para mantenerse competitivos, esta coordinación es algo natural, mientras que en los países en desarrollo no lo es.

De una u otra forma, en la actualidad los organismos de ciencia y tecnolo- gía tratan de armonizar las funciones de promoción con las de política. De hecho, la Secretaría de Tecnología, Ciencia e Innovación Productiva (nueva denominación -con la sigla STCIP- de la antigua Secretaría de Ciencia y Tec- nología –SECYT– de la Argentina, que ahora es una secretaría dependiente de la presidencia) de la Argentina y el Ministerio de Ciencia y Tecnología del Brasil definen las prioridades de política de investigación, desarrollo tecno- lógico e innovación productiva de los organismos de fomento (CONICET y Agencia Nacional de Promoción de CyT en la Argentina, CNPq en el Brasil).

1.1.6. La situación actual

El análisis de la situación actual de la ciencia y la tecnología en América Latina hecho en RICYT (1999, bibliografía de la Unidad 1, pp. 19 a 33, “La ciencia y la tecnología en América Latina y el Caribe”), sobre la base de indi- cadores se puede resumir en algunos puntos, ya señalados en la sección an- terior, como característicos de la evolución de la región en los últimos 50 años. El estudiante podrá hacer un análisis comparativo con un corte en el tiempo, a mediados de los ‘70, en Sagasti (1988, bibliografía complementa- ria para la Unidad 2) y compararlo con la situación actual.

1.1.6.1. Dimensión de los esfuerzos en CyT entre países y subregiones

En primer lugar, hay que tener en cuenta la dimensión de los esfuerzos en ciencia y tecnología en la región. Comparativamente con el resto del mundo, América Latina tiene el 6% de la población, el 2% del PBI y el 1% del gasto mundial en ciencia y tecnología, aunque tiene el 3% del personal mundial de- dicado a la I&D. Estados Unidos tiene un PIB cuatro veces mayor que el de América Latina, pero gasta 24 veces más en I&D y tiene casi 10 veces más personal dedicado a estas actividades. Dentro de América Latina, se puede comprobar la concentración en los tres grandes países, Argentina, Brasil y México. De interés para el MERCOSUR son las siguientes cifras (véase M. Marí, [1998] en la Bibliografía de la Uni- dad 1): el MERCOSUR (incluyendo Bolivia y Chile) concentra alrededor del 48% de la población de América Latina, 64% del PIB, 64% de los investigado- res y tecnólogos y el 71% del gasto en C&T, si bien ello se debe a la dimen- sión extraordinaria del Brasil. Los datos para este país son, por comparación con los de América Latina, el 35% de su población, 40% del PIB, 40% del per- sonal dedicado a I&D, y 56% del gasto en I&D.

1.1.6.2. Intensidad del esfuerzo

En cuanto a la intensidad del esfuerzo en ciencia y tecnología, ya hemos comentado que, con la excepción de Costa Rica y Cuba, nunca se ha llega- do a la meta “mágica” del 1% del PIB propuesta hace más de 30 años. El Brasil se ha acercado (actualmente está en 0,8%), Chile avanzó (0.6%), pero el resto oscila en torno del 0,4%.

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Universidad Virtual de Quilmes Según Dagnino, acep- tar la cifra de gasto de las empresas en

Según Dagnino, acep- tar la cifra de gasto de las empresas en I&D, que se- gún eso ejecutarían más del 45% del total nacional, lleva- ría a aceptar que las empresas gastan por investigador unos 140.000 u$s, más del doble que los Estados Unidos.

1.1.6.3. Aspectos estructurales

Como rasgo estructural más importante, encontramos la escasa partici- pación de la empresa en el esfuerzo nacional en ciencia y tecnología, medi- da en porcentaje sobre el total en el gasto y en el número de personal de- dicado a I&D. En este sentido, toda la región muestra las mismas tenden- cias. En los últimos años a través de RICYT se ha iniciado un esfuerzo coo- perativo para medir los esfuerzos en innovación y se han ajustado las ci- fras al alza. En los estudios de décadas anteriores se asumía que el por- centaje del gasto en I&D de las empresas no llegaba al 20% del total. Ac- tualmente los nuevos estudios dan porcentajes superiores, pero siempre inferiores a los de los países avanzados: las empresas de los Estados Unidos y el Japón ejecutan entre el 70 y el 75% de la I&D. En España, que no ha alcanzado aún el 1% (0,89%) de gasto en I&D por relación al PIB, las empresas ejecutan ya el 50%. Las empresas de la Argentina y México eje- cutan entre el 20 y el 25%. El caso del Brasil está envuelto en la polémi- ca, porque los datos del gasto en I&D de empresas (45.5% del total), que provienen de la Asociación Nacional de Investigación Industrial (ANPEI), han sido cuestionados recientemente por Renato Dagnino en un polémico documento. El proceso de apertura y transnacionalización de la economía ha traído con- sigo una consecuencia que será analizada en detalle en la Unidad 3. Con la apertura de la economía, las empresas tienden a importar paquetes tecnoló- gicos completos de última generación, con lo que muchos equipos de inves- tigación industrial pierden su razón de ser: no se practican adaptaciones de procesos ni de productos (como ocurría, por ejemplo, con los modelos de au- tomotores propios de algunos países de la región o adaptados en ellos). Con la transnacionalización creciente, este proceso se ha acelerado, pues en ge- neral las transnacionales llevan a cabo la investigación en sus centrales o en países que son elegidos por la disponibilidad de científicos de altísimo ni- vel: Israel, India, últimamente Irlanda, etc. Recientemente Costa Rica y el Brasil fueron seleccionados por INTEL para sus plantas de producción de “chips” en la región, lo que implica que los países que han hecho un gran esfuerzo por aumentar su capacidad científica, como ha ocurrido con los mencionados, y en cierto modo con México y Chile, cuentan con ventajas competitivas dinámicas frente a los demás para atraer a las multinacionales y negociar con ellas.

1.1.6.4. Los institutos tecnológicos

El mismo efecto se ha hecho sentir en los institutos tecnológicos, que ya sufrían una crisis de larga data, con distintas características según de qué sector se trate: en la Unidad Temática 3 se analizará el caso de los institu- tos industriales, globales o sectoriales, y en la 4 el caso de los Institutos agrícolas. El primero reviste más gravedad y es más persistente en el tiem- po, por ser estos institutos más sensibles a las políticas económicas y de industrialización. Pero la ola de privatizaciones más transnacionalización de la última década ha traído una consecuencia dramática: hay una demanda mucho menor por parte de las empresas transnacionalizadas, particular- mente para mejorar procesos, cuanto más para el desarrollo de productos. Este es un hecho generalizado en la región, frente al cual los institutos se

Ciencia y Tecnología en América Latina

encuentran en un dilema: o dedicarse a servicios rutinarios (pruebas, ensa- yos), necesarios pero que los llevan a veces a competir con laboratorios pri- vados, o seguir en investigación tecnológica que no es utilizada. Esta pro- blemática se analizará en el curso sobre Gestión de la ciencia y la tecnolo- gía, pero cabe señalarlo aquí por haber sido causa de crisis e ineficiencias en estos institutos, donde los países invierten aproximadamente la mitad de sus recursos en ciencia y tecnología.

1.2. Visión general de la evolución y la situación actual de la ciencia y la tecnología en algunos países de la región

1.2.1. Introducción

En el apartado anterior se comenzó a presentar una visión general y pre- liminar de la ciencia y la tecnología en América Latina, en particular la evolu- ción de los últimos cuarenta años: las primeras orientaciones de las políti- cas de C&T, algunas cifras generales, sobre todo de la inversión en ciencia y tecnología, algunos rasgos estructurales del gasto, así como una primera vi- sión de las dificultades encontradas para que los esfuerzos por desarrollar la ciencia y la tecnología fructificaran en una efectiva utilización del conoci- miento para los objetivos del desarrollo económico y social. Entre esas difi- cultades, se señaló como una de las fundamentales la separación entre cien- cia, tecnología y producción. En este apartado se tratarán los siguientes puntos:

La infraestructura de recursos humanos de América Latina

La reproducción de la base de recursos humanos

Fortalezas y debilidades en las distintas disciplinas científicas

Puntos de luz en la ciencia y la tecnología de América Latina

La cooperación latinoamericana.

1.2.2. Nudo del problema: discusión de la bibliografía

Este apartado está basado en el Libro de Indicadores Regionales de la RICYT, ya comentado anteriormente. Se irá indicando la bibliografía adicional.

1.2.2.1. La infraestructura de recursos humanos de la región

Una comparación internacional, que incluye a algunos países externos a la región, nos brinda las siguientes cifras sobre la cantidad de personal en I&D (en equivalente a Jornada Completa):

Argentina

28.500 (1996, EJC)

Brasil

49.702 (1995, EJC)

Canadá

82.240 (1995, EJC)

Chile

7.550 (1997, PF)

Cuba

7.512 (1997, PF)

España

51.633 (1996, PF)

México

19.434 (1995, EJC)

Estados Unidos

962.700 (1994, EJC)

Este tema está tomado del análisis realizado en la publicación de la Secretaría de Ciencia y Tecnología (SCYT) de la Argentina, “La investigación científica y tec- nológica argentina. Diagnósti- co de sus áreas de vacancia”, Buenos Aires, octubre de 1999.(1995, EJC) • Estados Unidos 962.700 (1994, EJC) Datos de RICYT, In- dicadores Regiona- les

Datos de RICYT, In- dicadores Regiona- les Iberoamericanos/Intera- mericanos, 1996. Personal equivalente a jornada com- pleta (EJC). dicadores Regiona- les Iberoamericanos/Intera- mericanos, 1996. Personal equivalente a jornada com- pleta (EJC).

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Comparativamente con la población económicamente activa (PEA), la Argentina tiene el mayor número de investigadores por relación a la PEA en América Latina, excepto Cuba: 1,89 investigadores y becarios EJC por 1.000 de la PEA, contra 0,55 del Brasil, 1,20 de Chile, 0,74 de México, 0,68 del Uruguay. Pero es inferior a Portugal (3,17), España (3,07), Canadá (5,22), Cuba (5,85) y los Estados Unidos (7,43). En cambio, la Argentina tiene un gasto por investigador tres veces inferior al del Brasil y España, la mitad del de Chile, 2/3 del de México, y menos de cinco veces el de los Estados Unidos (30 u$s frente a 100 del Brasil, 68 de Chile, 45 de México, 171 de los Estados Unidos). Es similar al del Ecuador y sólo es muy superior al de Cuba (5,74 u$s). Este último indicador, por supuesto, tiene una doble interpretación: por un lado nos está indicando que la infraes- tructura del investigador argentino es precaria, lo que atenta, sobre todo a lar- go plazo, contra la calidad. Sin embargo, ceteris paribus (es decir, a igual pro- ducción), mostraría una gran eficiencia. Y, efectivamente, la producción de ar- tículos en revistas internacionales por investigador (0,16) es similar a la del Brasil (0,14) y México (0,17), y superior a la de Corea, aunque inferior a la de Chile (0,20) y a la de otros países industrializados (de 0,27 para arriba).

la de otros países industrializados (de 0,27 para arriba). Este tema está toma- do del análisis

Este tema está toma- do del análisis reali- zado en la publicación de la Secretaría de Ciencia y Tec- nología (SCYT) de la Ar- gentina, “La investigación científica y tecnológica ar- gentina. Diagnóstico de sus áreas de vacancia”, Buenos Aires, octubre de 1999.y M. Marí (1998), de la Biblio- grafía obligatoria.

Este tema está tomado del análisis realizado en la publi- cación de la Secretaría de Ciencia y Tecnología (SCYT) de la Argentina, “La investiga- ción científica y tecnológica argentina. Diagnóstico de sus áreas de vacancia”, Buenos Aires, octubre de 1999.y M. Marí (1998), de la Bi- bliografía obligatoria.

Los datos están toma- dos de Braun, T. y otros, “The Scientometric Weight of 50 nations in 27 Science Areas, 1989-93”, Scientometrics, Vol. 34, No. 2, octubre de 1997. Véase también el análisis de M. Marí (1998), de la Bibliografía obligatoria.

de M. Marí (1998), de la Bibliografía obligatoria. 1.2.2.2. La reproducción de la base de recursos
de M. Marí (1998), de la Bibliografía obligatoria. 1.2.2.2. La reproducción de la base de recursos

1.2.2.2. La reproducción de la base de recursos humanos de la región

En las últimas décadas se ha incrementado notablemente en la región el número de postgrados, elemento fundamental para la formación de investiga- dores. En una comparación internacional, en la Argentina se otorgaron en 1995 alrededor de 350 doctorados, en México 488, en el Brasil 1.525, en Canadá 2.555, en España 4.458 y en los Estados Unidos 39.754. Comparadas estas cifras con las de personal investigador reportadas por cada uno de los países antes mencionados, resultarían las siguientes pro- porciones entre doctorandos anuales e investigadores (en miles), lo que se podría denominar “una tasa teórica de crecimiento de la población de investi- gadores”:

Argentina

12,3

México

25,1

Brasil

30,7

Canadá

31,1

España

86,3

Estados Unidos

41,3

Estas cifras revelan para la Argentina una situación preocupante, que va a la par con el “envejecimiento” de la población investigadora del país, ya constatado por los diagnósticos de la base científica y tecnológica.

1.2.2.3. Fortalezas y debilidades en las distintas disciplinas científicas

Un análisis bibliométrico citado en el libro de Indicadores de C&T de Venezuela de 1997 sugiere algunas conclusiones sobre fortalezas y debilida- des de los países con más desarrollo científico de la región:

la fortaleza relativa del Brasil en Matemáticas, en Ingeniería Electrónica (un subproducto nada despreciable del período de su reserva de merca- do informático), Salud Pública y Tecnología Médica;

Ciencia y Tecnología en América Latina

la de la Argentina en Química (34% del total de los países en Química, por 28% del Brasil), sobre todo en Química Inorgánica (41.61% del total) y en Medicina General (60.9%);

la fortaleza relativa de Venezuela en Matemáticas, Ingeniería electrónica y Química analítica;

La fortaleza de Chile en Química, sobre todo inorgánica, Ciencias de ali- mentos y medicina reproductiva y en Astronomía y

el nivel relativamente parejo de México en todas las disciplinas, con un punto de mayor desarrollo relativo en Neurociencias.

Un análisis parecido es el efectuado con datos de 1985 por el Stanford Research Institute de Stanford, California, para un estudio solicitado por el Congreso de los Estados Unidos a la National Science Foundation sobre las posibilidades de cooperación científica y tecnológica entre ese país y América Latina (SRI International, “New directions for U.S.-Latin American Cooperation in Science and Technology”, Washington DC, 1988). Los datos han sido tomados de un modelo mundial realizado por el Cen- ter for Research Planning de los Estados Unidos. Este modelo definió 37.003 áreas temáticas de investigación sobre la base de pautas de citas en la literatura científica mundial. Para cada país se definió el porcentaje ge- neral de participación en la literatura mundial y sobre la base de ese índice se definió después el énfasis que cada país tiene en cada área temática y disciplinar, según varíe por encima o por debajo de su promedio general. De acuerdo con esta metodología, el estudio señala las siguientes forta- lezas relativas dentro del mismo grupo de países –Argentina, Brasil, Chile, México y Venezuela–:

la Argentina se encuentra en primer lugar en América Latina por su énfa- sis relativo en Biología general y Química, segundo en Física y tercero en Física del estado sólido;

el Brasil se encuentra primero en Física, Física del estado sólido e Inge- niería, segundo en Matemáticas, tercero en Astronomía;

Chile primero en Astronomía y Medicina Clínica, segundo en Biología ge- neral;

México es segundo en Medicina clínica y Astronomía, tercero en Física, Fí- sica del estado sólido, Química y Biología general;

Venezuela se encuentra en primer lugar en Biología general y Matemáti- cas, segundo en Ingeniería.

Hay que ser cuidadoso con la interpretación de los datos del SCI. En ge- neral, los países de habla no inglesa están subrepresentados en dicha base de datos, en particular América Latina. Se ha señalado también que en algu- nos campos, de carácter más aplicado, como la agronomía y algunas inge- nierías, el SCI presenta un sesgo aún mayor. Pero para disciplinas más bási- cas, como las que entran en discusión aquí, y especialmente para una com- paración entre países latinoamericanos, se pueden aceptar los datos. De los dos estudios mencionados es posible extraer las siguientes con- clusiones sobre la ciencia y la tecnología en los cinco países:

La Argentina tiene una fortaleza tradicional en Química, en particular en Química inorgánica, así como en Ingeniería química, a pesar de que se han señalado debilidades

Véase en el Cuadro 1.2. la participación de cada uno de los países de América Latina en la pro- ducción científica mundial en algunas disciplinas, comparada con la de otros países avanzados. en algunas disciplinas, comparada con la de otros países avanzados.

Véase a este respecto el li- bro La investigación cientí- fica y tecnológica en Argen- tina: diagnóstico e identifi- cación de áreas de vacan- cia, Secretaría de Ciencia y Tecnología, Ministerio de Cultura y Educación, Repú- blica Argentina, 1999. Este libro es una fuente que se recomienda al estudiante para el conocimiento de las disciplinas científi- Argentina, 1999. Este libro es una fuente que se recomienda al estudiante para el conocimiento de cas en la Argentina.

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en las áreas temáticas de síntesis de compuestos inorgánicos novedo- sos, síntesis de polímeros de uso industrial y sobre todo en química compu- tacional. Es también fuerte en Medicina general y Biología básica, con una gran tradición en los comienzos de la Biotecnología, en la que hay centros de excelencia, pero en cantidad insuficiente para las nuevas demandas.

Cuadro 1.2. Participación de algunos países latinoamericanos y de otros países en el total de 37.003 áreas científicas (en algunas disciplinas seleccionadas)

PAÍS

TOTAL

Biolog. general

Cs. médicas

Geociencias

Física

Materiales

Ingeniería

Astronomía

ARG

4,6

3,7

5,6

2,5

8,3

5,4

3,1

11,9

BRA

6,1

5,9

5,9

7,2

13,4

10,2

6,2

18,1

CHI

2,8

3,2

2,8

2,6

3,2

1,3

1,2

23,7

MEX

3,8

4,1

4,1

4,2

6,2

4,4

1,7

14,0

VEN

1,3

2,8

1,5

0,8

0,7

1,6

1,0

0,9

LAT.A

16,7

20,1

17,9

17,6

24,9

18,8

11,8

n.d.

S.KOR

2,0

1,0

0,7

1,1

7,3

4,2

4,8

n.d

TAIW

2,9

2,9

2,3

0,9

5,4

4,7

5,4

n.d.

IND

15,4

21,1

13,4

18,8

31,7

27,6

22,8

n.d.

FRA

49

34,1

57,8

49,1

62,6

59,3

30,1

n.d.

JAP

47,6

31,5

59,0

36,2

62,2

67,7

42,4

n.d.

USA

96

92,4

98,5

95,6

97,0

91,9

87,8

n.d.

Fuente: “Indicadores Regionales de C y T”, RICYT. Univ. Nac. de Quilmes. Las áreas temáticas fueron defi- nidas por el Modelo Mundial del Center for Research Planning y fueron aplicadas a los datos de 1985 del SCI.

Planning y fueron aplicadas a los datos de 1985 del SCI. Sobre el tema del éxodo

Sobre el tema del éxodo de cerebros, la autoridad máxima en la Ar- gentina es Enrique Oteiza. Véase su artículo “Drenaje de cerebros, marco histórico y conceptual”, en: REDES, No. 7, septiembre de 1996, pp. 101-120. En este artícu- lo, Oteiza calcula que existen entre 30.000 y 50.000 cientí- ficos argentinos de nivel uni- versitario en el exterior.

La Argentina también es fuerte en Materiales y Metalurgia, áreas que la Comisión Nacional de Energía Atómica llevó a un grado de excelencia que aún conservan (como se reseñará en el estudio de caso de la CNEA en la Unidad Temática 5) y Física del estado sólido. En el estudio de Vessuri (1995) se señala que en muchas áreas temáticas en que la Argentina estaba en situación privilegiada por relación a otros paí- ses de América Latina, ha habido un deterioro notable en las últimas déca- das. Entre las áreas más deficitarias en la actualidad se encuentran: Informá- tica, algunas áreas de la Física, varias ingenierías (de alimentos, electrónica, de materiales poliméricos y mecánica). No cabe duda de que el hecho fundamental que golpeó a la ciencia argen- tina fue la persecución ideológica iniciada en 1966, con la Noche de los bas- tones largos en la Universidad de Buenos Aires. Este hecho fue la causa prin- cipal del éxodo de científicos argentinos que continuó durante el sangriento Proceso (1976-83) y que no pudo detenerse después por falta de recursos. La única excepción a esta situación fue la de la Comisión Nacional de Ener- gía Atómica. En particular, los años posteriores 1989 constituyeron el último asalto a la ciencia argentina, debido a las consecuencias del modelo econó- mico neoliberal y a la ausencia de una política científica adecuada (hay que exceptuar el período 1996-1999, de la gestión del secretario J. C. del Bello, en que se hizo un serio esfuerzo por revertir el deterioro anterior de la cien- cia argentina).

Ciencia y Tecnología en América Latina

El Brasil, en cambio, ha mantenido durante varias décadas, con gobiernos militares y civiles (salvo el breve interregno del gobierno ultraliberal y anti- científico de Collor de Mello al comienzo de los noventa), una política de apo- yo continuo a la ciencia y la tecnología, que se ha traducido en un incremen- to notable de su presupuesto y su gasto nacional en ciencia y tecnología, que se acerca al 1% de su PIB. Se ha hecho un gran esfuerzo en la formación y conservación de recursos humanos. En muchas áreas en las que el Brasil era inferior a la Argentina, actualmente la ha superado en cantidad y aun en calidad. Tiene una base muy sólida en Matemáticas, Informática e Ingeniería electrónica, así como también en las ingenierías en general, en las que la Ar- gentina tiene deficiencias. También ha hecho grandes progresos en Biotec- nología y Microbiología y es fuerte también en Tecnología médica. Finalmen- te, ha desarrollado mucho la Física, como lo muestra la construcción duran- te la pasada década del Sincrotón de luz (véase punto siguiente). Chile ha podido conseguir un lugar de excelencia en Astronomía, gracias a los dos observatorios construidos por los Estados Unidos en el desierto norte de su territorio: este hecho le ha dado a sus astrónomos la posibilidad única de tener tiempo en los mejores observatorios del mundo, con lo que ha podi- do desarrollar investigaciones que se reflejan en publicaciones en las revistas científicas internacionales. También es fuerte en Medicina general y reproduc- tiva, y en Química inorgánica. También Chile, como el Brasil, ha gozado de dé- cadas de apoyo continuo a la ciencia y a la universidad. Los científicos argen- tinos consultados en el Diagnóstico antes mencionado de las Áreas de Vacan- cia consideran que Chile ha superado a la Argentina en muchas disciplinas. México es otro de los países que ha podido desarrollar su ciencia en las últimas décadas gracias a una política continua y bastante estable de apoyo a la formación de recursos humanos, a pesar de que su presupuesto no es elevado comparativamente con de otros países de América Latina. De esta forma, ha conseguido excelencia en algunos campos, gracias a algunas ins- tituciones de excelencia, como CINVESTAV, de la Escuela Politécnica Nacio- nal, y en Biología marina, donde un centro de excelencia en California man- tiene relaciones continuas con el Laboratorio de La Jolla de San Diego. Es fuerte en áreas como Medicina clínica, Neurología, Biología general, Astrono- mía, con un nivel bueno en otras como Física y Química, que le han valido al país una serie de premios interamericanos en la última década. Venezuela, finalmente, ha tenido un desarrollo reciente en muchas ramas de la ciencia, pues supo aprovechar bien los años de la bonanza económica del petróleo que utilizó para formar recursos humanos, con un famoso Pro- grama de Becas Mariscal de Ayacucho. Además, contó con la afluencia de científicos de muy buen nivel del Cono Sur del continente, que se refugiaron en Venezuela para huir de la persecución política. Venezuela tiene un centro de excelencia en Biología (IVIC) creado por Marcel Roche, uno de los pione- ros de la política científica y tecnológica en América Latina. Es fuerte tam- bién en Matemáticas e Ingeniería, en particular en Ingeniería electrónica. Tie- ne además otros dos centros de excelencia: la Fundación Polar, de la empre- sa cervecera del mismo nombre, que ha sido origen de desarrollos importan- tes en Biotecnología, y la Dirección de Investigaciones de la Empresa “Petró- leos de Venezuela”. Con una política nacional que se mantiene hasta la ac- tualidad, esta empresa ha generado muchas innovaciones en el campo pe- trolero, como el proceso conocido como “orimulsión” (véase el mencionado artículo de Hebe Vessuri).

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1.2.2.4. Puntos de luz en la ciencia y la tecnología de América Latina

En la Unidad 5 se reseñan algunos de los logros tecnológicos consegui- dos en la región, la mayor parte inspirados en el movimiento que llamamos “Escuela de pensamiento latinoamericano de Ciencia y Tecnología para el de- sarrollo”. El artículo de la revista Science del 10 de febrero de 1995, inclui- do en la Bibliografía de esta Unidad, constituye un repaso interesante de otros logros de instituciones de la región:

interesante de otros logros de instituciones de la región: Véase también la te- sis doctoral “Ciencia

Véase también la te- sis doctoral “Ciencia e Tecnologia no Brasil: o caso do Laboratorio Nacio- nal de Luz Sincrotron”, de Marcelo Baumann Burgos, 3 de marzo de 1997.

Las investigaciones iniciadas hace 91 años por Carlos Chagas en el Bra- sil sobre la enfermedad que lleva su nombre, que han dado impulso a ins- tituciones de excelencia como INGEBI en la Argentina, la Escuela Paulista de Medicina y el Instituto Oswaldo Cruz en Río de Janeiro (dirigido en su vida por Chagas).

El Syncrotrón inaugurado en Campinas en 1996, a un costo de más de 50 millones de dólares y, como dice el artículo de Science, construido casi a mano, en un alarde de ingenio de los físicos e investigadores brasileños, que tuvieron que luchar con dificultades presupuestarias. Se trata de un Syncrotrón de luz de rayos “X” de mediano poder, comparable a un puña- do de máquinas semejantes en el mundo. Científicos de todo el mundo, in- cluyendo grupos de la Argentina (Universidad de Córdoba sobre todo) es- tán desarrollando allí observaciones dirigidas a la disección de nuevos ma- teriales y a experimentos en biología molecular y cristalografía. Se trata de un instrumento poderoso para el análisis de materiales para la industria.

Los trabajos sobre la Amazonía en el Brasil, sobre todo en el Instituto Na- cional de Investigaciones de la Amazonía (INPA), en Manaus.

El Centro Atómico de Bariloche, el Instituto Balseiros y la CNEA en la Argentina (vése Unidad 5).

La Paleontología en la Argentina

La Astronomía en Chile.

La investigación sobre amebas en CINVESTAV, centro de excelencia de México.

La investigación sobre el maíz y otros productos básicos realizados por CINVESTAV y el Centro Internacional para el mejoramiento del maíz y el tri- go (CIMMYT) en México.

El artículo menciona también como hecho auspicioso el que, si bien la producción de artículos de Latinoamérica (medida por la base de datos del ISI) es sólo de 1,8% de la producción mundial, en 1981 era sólo de 1,3%, lo que significa un progreso.

Finalmente, el artículo analiza también casos de colaboración internacio- nal, con sus ventajas y sus inconvenientes. Ventajas como la de la cola- boración en Astronomía en Chile y desventajas por el carácter marginal en algunos casos de los científicos latinoamericanos, que son utilizados pa- ra recolección de datos, sin tener capacidad de decisión sobre las inves- tigaciones ni sobre los mismos datos aportados por ellos.

Entre estas iniciativas de cooperación internacional, hay que mencionar:

La colaboración con los Estados Unidos a través del Instituto de Cambio Global para la evaluación del cambio climático global.

La colaboración, en el mismo tema, para medir el efecto invernadero, en el marco de las negociaciones internacionales COP. Esta colaboración es

Ciencia y Tecnología en América Latina

financiada en cada país por PNUD, para la elaboración de estudios naciona- les de cambio climático y para el seguimiento de los factores que inciden, positiva o negativamente (sobre todo el dióxido de carbono), en el efecto in- vernadero. A través de esta iniciativa hay una colaboración bastante inten- sa para discutir metodologías de medición y de evaluación del impacto.

1.2.2.5. La cooperación latinoamericana

En 1959, en la I Reunión de la Comisión Interamericana de Energía Nu- clear (Washington, 20-24 de octubre de 1959) el Dr. José A. Mora veía en esa Comisión los gérmenes de un “mercado común de la ciencia y la tecno- logía” para América Latina (Ciencia Interamericana, OEA, Washington DC, I, 1, p. 27), en obvia alusión a la cooperación europea, que ha sido, y es hasta nuestros días, un modelo para la cooperación latinoamericana.

La cooperación Sur-Sur ha tenido que ir siempre contra la corriente natu- ral de la cooperación, que es Norte-Norte (Véase Marí, Estébanez y Suárez [1998]; también Velho [1998]), como se indicó anteriormente, sobre la cien- cia periférica. No es extraño por tanto que primara lo que se ha llamado asis- tencia técnica sobre la cooperación horizontal. Así se entendió la cooperación iniciada por los países desarrollados, a raíz del nacimiento del concepto de desarrollo, por ejemplo, a partir de la ac- ción de UNESCO y de Naciones Unidas. Una excepción a la regla la constitu- yó el Programa Regional de Desarrollo Científico y Tecnológico de la OEA, ini- ciado en 1968. En el nacimiento de este programa confluyeron las dos co- rrientes mencionadas en el punto 3.2: la corriente del ofertismo y la Escue- la de pensamiento ELAPCYTED. Justamente, sus dos representantes princi- pales fueron figuras predominantes en el nacimiento de dicho Programa. Ber- nardo Houssay fue el Presidente de la Comisión que le dio origen, pero Jor- ge Sábato y los que compartían sus ideas lograron orientarlo en una direc- ción opuesta: la creación de una capacidad tecnológica local, lo que culminó en la Conferencia de Ministros CACTAL, celebrada en Brasilia en 1972, y en el Proyecto Piloto de Transferencia de Tecnología, mencionado anteriormen- te. De todas formas, la tendencia de Houssay de apoyo a la investigación bá- sica y aplicada consiguió mantenerse, por lo que en realidad el Programa de la OEA fue lo que se ha venido a llamar un modelo híbrido. Se debe recono- cer además que esta acción de apoyo a la infraestructura fue muy importan- te en su momento, pues consiguió consolidar o crear muchas instituciones científicas. El Programa constituyó en sus comienzos prácticamente la única iniciativa de cooperación existente en la región, más allá de las reuniones periódicas y alguna otra actividad organizadas por UNESCO. Se crearon de esta forma re- des de cooperación horizontal, en temas como Metalurgia, Genética (los pre- cursores de la redes actuales de Biotecnología), Alimentos, Recursos marinos

y Política científica y tecnológica. Sin embargo, la falta de interés real en la coo- peración por parte de las cancillerías latinoamericanas hizo que ya entre 1973

y 1975 el Programa perdiera su carácter multinacional, salvo en las redes re-

cién mencionadas, que pudieron mantenerse, y se convirtiera en un conjunto de bolsas nacionales de subsidios a proyectos de investigación, que de mul- tinacional tenían en la mayor parte de los casos apenas el nombre y el tema (temas, por lo demás, muy generales, que respondían a las líneas prioritarias de investigación definidas en las reuniones ministeriales anuales).

definidas en las reuniones ministeriales anuales). Es muy frecuente la confusión respecto del término de

Es muy frecuente la confusión respecto del término de cooperación técnica: muchas veces se ha llamado así a la asistencia técnica, que no es en reali- dad cooperación, sino ayu- da, en forma de expertos, inversiones, etc. La coope- ración propiamente dicha reside en lo que se llama cooperación horizontal, que se da entre socios con un nivel de desarrollo cien- tífico y tecnológico compa- rable, los que se ponen de acuerdo para realizar inves- tigación u otras actividades científicas y tecnológicas, compartiendo metodologías y actividades.

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Universidad Virtual de Quilmes Esta iniciativa es in- teramericana, es de- cir, incluye a los Estados

Esta iniciativa es in- teramericana, es de- cir, incluye a los Estados Unidos y al Canadá. Pero, tal como ocurrió con el Pro- grama Regional de la OEA, es una iniciativa pensada para responder a las necesi- dades de América Latina y del Caribe. En el caso del Programa de la OEA, el rol de los Estados Unidos fue de donante principal. En la Iniciativa para las Améri- cas, los Estados Unidos se han involucrado más en las negociaciones y en las pro- puestas de programas, pero en general atendiendo a apoyar necesidades latinoa- mericanas, excepto en te- mas comunes como el Cambio Global y las Nor- mas Técnicas.

Debido a la misma competencia entre países, las cancillerías decidieron acabar con una modalidad importante con la que había nacido el Programa, como eran los centros de excelencia. Elegidos entre las instituciones cientí- ficas más relevantes de la región, esos centros, que eran un punto central de la estrategia, estaban destinados a ser centros de difusión de ciencia y tecnología, y eran piezas claves de la cooperación horizontal. Al mismo tiempo, los Estados Unidos cancelaron su apoyo al Proyecto Pilo- to de Transferencia de Tecnología cuando advirtieron que desde él se difundían los conceptos de dependencia tecnológica y se promovía una real autonomía. Más tarde, la escasez creciente de recursos de la OEA, el surgimiento de programas como los del Centro Internacional de Investigaciones para el De- sarrollo (IDRC) de Canadá y sobre todo el Banco Interamericano de Desarro- llo (BID), sin duda el aporte más importante de fondos para la región en cien- cia y tecnología, hicieron perder importancia al Programa de OEA. Pero la ac- ción del BID no es propiamente de cooperación horizontal, sino de asisten- cia, salvo en algunos casos limitados, y está orientada a apoyar fuertemen- te Programas Nacionales con créditos relativamente blandos. En la última década la acción más relevante de cooperación ha sido la del Programa Iberoamericano CYTED, que ha conseguido crear un número impor- tante de redes en todas las áreas del conocimiento, en las que participan una cantidad importante de investigadores de calidad (más de 1.000 en la Argentina, de casi todas las universidades nacionales). Más aún, mucho de la cooperación entre latinoamericanos en la última década ha sido originado por la acción de las redes CYTED y del Programa europeo ALFA, a través de las cuales han podido tomar contacto muchos investigadores de la región. Este último hecho ilustra las dificultades de la cooperación Sur-Sur. En 1996, a raíz de la iniciativa del presidente Clinton de Cooperación para las Américas, se reunieron los ministros responsables de Ciencia y Tecnología de la región y elaboraron un Plan de Acción. Después de 4 años, ningún Programa se ha concretado. En el MERCOSUR existe la Red de Ciencia y Tecnología (RECYT), formada por los organismos nacionales responsables de la política. En la actualidad RECYT se encuentra en la etapa de definir estrategias conjuntas y líneas co- munes de trabajo. También hay un componente científico y tecnológico en va- rios de los Grupos de Trabajo del Mercosur, como en el de Industria y el de Normas técnicas. Este último ha avanzado bastante en definir normas Mer- cosur, pero en general no ha habido coordinación entre RECYT y estos gru- pos de trabajo que permita una estrategia MERCOSUR en ciencia y tecnolo- gía. Sin embargo, un trabajo sobre cooperación científica y tecnológica en el Mercosur (M. Marí, M. Estébanez y D. Suárez [1998], de la Bibliografía de la Unidad 1) realizado entre 1997 y 1998 señala que se ha registrado un incre- mento notable de la cooperación en el MERCOSUR en los últimos 10 años, sobre todo entre grupos académicos y ONG, y ello debido a causas espontá- neas más que a la acción concertada de los gobiernos. Ha habido, sin embargo, algunas iniciativas de cooperación en el ámbito del MERCOSUR, pero mayormente a nivel bilateral entre la Argentina y el Bra- sil. Entre éstas cabe mencionar:

El Centro Argentino-Brasileño de Biotecnología (CABBIO), con un aporte anual de un millón de dólares de cada país. Son sobre todo muy valoradas por las empresas de uno y otro país las actividades de capacitación de

Ciencia y Tecnología en América Latina

CABBIO, canalizadas a través de las Escuelas de Biotecnología (EABBIO). También existe una Escuela Argentino-Brasileña de Informática (EABI), pa- ralela a la Escuela Latinoamericana ESLAI.

La cooperación argentino-brasileña en el área espacial, por el que el Bra- sil está lanzando satélites argentinos.

Hay también cooperación en el marco de la Cuenca del Plata entre los ins- titutos de recursos hídricos de los cuatro países del MERCOSUR, para el manejo de recursos hídricos, con redes informáticas que anuncian el nivel de los ríos y los efectos de las múltiples represas en los cursos de agua.

En otros ámbitos latinoamericanos también ha habido esfuerzos de coo- peración, como en el G-3 (Colombia, México y Venezuela), en Centroamérica (Comisión de Ciencia y Tecnología para Centroamérica y Panamá) y el Caribe. Pero apenas están en etapas de definir prioridades conjuntas. La historia del Grupo Andino es reveladora. En los años ‘70, fueron pioneros en la denuncia de los excesos de las empresas transnacionales (ET) en sus ac- tividades de transferencia de tecnología. Sobre la base de dicha denuncia, el Grupo Andino introdujo el control de los contratos de transferencia (la famosa Decisión 24 de la Junta del Acuerdo de Cartagena), que otros muchos países también adoptaron en esos años, poniendo límites a las regalías y establecien- do cláusulas que favorecieran la absorción local de la tecnología. Es menos co- nocido su esfuerzo de programación tecnológica ligada a los acuerdos del Gru- po Andino en algunos sectores de producción (automotriz, por ej.). Esta activi- dad terminó por supuesto con la adopción por parte de todos los países de po- líticas neoliberales y el Grupo Andino prácticamente está desintegrado.

1. Redactar en forma de resumen ejecutivo (máximo dos páginas) un diagnóstico de la situación de Redactar en forma de resumen ejecutivo (máximo dos páginas) un diagnóstico de la situación de la ciencia y la tecnología en América Latina, como fundamentación para un hipotético “Programa de cooperación en Ciencia y Tec- nología”. Para ello utilizarán los indicadores (máximo de 4) que les parezcan más relevantes para describir la situa- ción de la ciencia y la tecnología latinoamericana, compa- rando a los países entre sí y con países de la OCDE.

Lecturas obligatorias Punto 1.1. Marí, Manuel (1982), Evolución de las concepciones de política científica y tecnológica en Punto 1.1. Marí, Manuel (1982), Evolución de las concepciones de política científica y tecnológica en América Latina, Serie “Estudios sobre el desarrollo científico y tecnológico”, OEA, Washington, DC, 1982.

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Punto 1.2. Marí, Manuel, Estébanez, María Elina y Suárez, Daniel (1998), La cooperación en ciencia y tecnología entre los países del MERCOSUR, Informe final del proyecto del mismo nombre, IEC/UNQ, 1998.

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2
2

Historia del pensamiento latinoamericano en ciencia y tecnología

2.1. El pensamiento latinoamericano en ciencia y tecnología para el desarrollo. Contexto histórico (1960-1970): las estrategias de industrialización sustitutiva en América Latina. El papel de la CEPAL en la industrialización sustitutiva

2.1.1. Introducción

En la Unidad 1 se hizo una presentación general de la situación y evolu- ción de la ciencia y la tecnología en América Latina en los últimos 50 años, así como de las primeras ideas sobre política científica. En la Unidad 2 se presentarán dos visiones diferentes de lo que fue la Escuela Latinoamerica- na de Pensamiento sobre Ciencia, Tecnología y Desarrollo (ELAPCYTED) y del desarrollo posterior de las ideas sobre política científica y tecnológica (sobre todo en las décadas del ‘80 y del ‘90). En el primer apartado de esta Unidad se presentan los orígenes y contex- to histórico en que nace la ELAPCYTED. Se analizará en particular el rol que jugó en su nacimiento el proceso de Industrialización por Sustitución de Im- portaciones (ISI) y el pensamiento de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) de Naciones Unidas. En el apartado siguiente se analiza el origen de la aparición de la Escue- la, sus principales ideas y sus primeras realizaciones, desarrolladas funda- mentalmente hasta 1975. El último apartado de esta Unidad, presenta un estudio crítico de las diferentes líneas de reflexión sobre política científica y tecnológica que han tenido vigencia en América Latina, desde la perspectiva del análisis de política. Como suele ocurrir en las ciencias sociales, el análisis de los hechos pue- de dar lugar a interpretaciones divergentes. Más allá del consenso general que existe entre los autores de esta carpeta de trabajo, encontramos algu- nos puntos en los cuales no concordábamos. Frente a la posibilidad de for- zar una síntesis problemáticamente integrada, o a la incorporación de solu- ciones de compromiso, preferimos incluir en este apartado nuestras dos vi- siones sobre el mismo proceso. Así, los dos primeros apartados fueron pre- parados por el Lic. Manuel Marí. Se basan en los trabajos realizados en el marco del Proyecto sobre la Escuela (ELAPCYTED). El apartado 2.3 ha sido elaborado por el Dr. Hernán Thomas, sobre la ba- se de investigaciones realizadas durante los últimos cinco años. Entre los puntos de divergencia se pueden señalar en particular dos, de mayor relevancia: la posición de la ELAPCYTED respecto del “ofertismo” y de la “transferencia de tecnología”. En los puntos correspondientes se hará re- ferencia a estos disensos. Es posible que las divergencias se originen, al me- nos en parte, en diferencias de enfoque.

Hay una relación estrecha y di-

recta entre desarrollo científico

y tecnológico y desarrollo eco-

nómico y social; de igual mo- do, para hacer un diagnóstico

de

lo que ha pasado en Améri-

ca

Latina en ciencia y tecnolo-

gía en la segunda mitad del si- glo XX es necesario conocer la estructura económica de la re- gión y en particular (lo que se-

ñaló claramante la escuela de la CEPAL), la estructura social y

de distribución del ingreso: en

efecto, sostenemos y es una de las tesis de la ELAPCYTED, que la estructura desigual del ingreso de América Latina ha sido determinante de su bajo ni- vel tecnológico y de su atraso científico.

de su bajo ni- vel tecnológico y de su atraso científico. El proyecto ELAPCYTED es- tá

El

proyecto ELAPCYTED es-

inspirado en una idea del Dr.

Ing. Carlos Martínez Vidal, es- trecho colaborador de Jorge A.

Sábato en la CNEA y Director

en

la OEA del Proyecto Piloto

de

Transferencia de Tecnología

para América Latina (1972-

1975). El proyecto se orienta a

la

preparación de materiales pa-

ra

una historia del pensamiento

latinoamericano, en base a revi-

sión de la bibliografía de los au- tores de la Escuela y entrevistas

a los autores vivos de la misma.

El proyecto está dirigido por el

Lic. Manuel Marí. Algunos tra- bajos preparados como mono- grafías por los alumnos sobre los autores princi- pales de la Escuela po- drán formar parte de los mate- sobre los autores princi- pales de la Escuela po- drán formar parte de los mate- riales del estudio.

Estas investigaciones fueron realizadas en colaboración con el profesor

Dr. Renato Dagnino, Depar- tamento de Política Científica

y Tecnológica, Universidad Estadual de Campinas.

profesor Dr. Renato Dagnino, Depar- tamento de Política Científica y Tecnológica, Universidad Estadual de Campinas. 43

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Universidad Virtual de Quilmes El apartado 2.3 ha si- do concebido desde la perspectiva del análisis

El apartado 2.3 ha si- do concebido desde la perspectiva del análisis político; la presentación he- cha en los dos primeros mó- dulos, en cambio, presenta un enfoque basado en las teorías del desarrollo, y el análisis de las publicaccio- nes y de las realizaciones concretas de miembros de ELAPCYTED.

De cualquier forma, los autores entendemos que la confrontación de en- foques y puntos de vista diferentes permitirá a los cursantes profundizar la comprensión de la temática. Nosotros, entretanto, continuaremos discutien- do en busca de consenso.

2.1.2. Antecedentes

Como antecedentes para el apartado 2.1 se aconseja repasar los apartados “Antecedentes” y “La evolución de la ciencia y la tecnología en América Latina en los últimos 50 años” (en particular sus primeros dos pun- tos).discutien- do en busca de consenso. 2.1.2. Antecedentes 2.1.3. Nudo del problema: discusión de la bibliografía

2.1.3. Nudo del problema: discusión de la bibliografía

Para la presentación del tema se seguirá fundamental- mente la bibliografía obligatoria, que será la base prin- cipal de trabajo del estudiante. En el mismo texto de la presentación se irán haciendo comentarios sobre litera- tura complementaria u otra opcional. Se comenzará por un breve repaso de la historia económica de América Latina, para ubicar allí las raíces de su estructura eco- nómica y social. En este análisis seguiremos a los au- tores de la CEPAL, en particular a Cardozo y Faleto (1969) y a Raúl Prebisch (1981). A continuación, se pre- sentará el marco histórico del proceso de industrializa- ción por sustitución de importaciones (ISI) que tuvo lu- gar en el presente siglo y se discutirá el rol de la CEPAL en la promoción de estas políticas. En este análisis se seguirá igualmente a los autores del punto anterior, así como a Hodara (1998) y Fajnzylber (1985).2.1.3. Nudo del problema: discusión de la bibliografía 2.1.3.1. El contexto histórico mundial y latinoamericano

2.1.3.1. El contexto histórico mundial y latinoamericano que hizo posi- ble el surgimiento de la Escuela: los orígenes de la industrialización de América Latina (Proceso ISI)

Antecedentes históricos

En la literatura dedicada al desarrollo de la región (F. H. Cardoso y E. Faletto, Ec., op. cit.) se ha señalado abundantemente la orientación hacia el exterior de sus economías, desde la colonia hasta el presente siglo, orientación dada por la abundancia de recursos naturales, que la hizo presa de la codicia de los pri- meros conquistadores y de negocios fáciles para las clases terratenientes loca- les, antes y después de la independencia.

véase F. H. Cardoso y E. Faletto, “Dependencia y de- sarrollo en América Latina”, en particular su análisis de las “economías de enclave” y la transición hacia la industria- lización -particularmente capítulo IV, “Desarrollo y cambio social en el momen- to de transición”, pp. 54-102

cambio social en el momen- to de transición”, pp. 54-102 Resumen cronológico: de la economía agroexportadora

Resumen cronológico: de la economía agroexportadora a la industrialización

Suele aceptarse la siguiente cronología, útil para ubicar el contexto histó- rico inmediato y contemporáneo al nacimiento de la Escuela:

Desde la colonia a la independencia: economías de enclave mineras y agroexportadoras.

Independencia hasta 1930 (con diferencias según países): continúan las eco- nomías de enclave, intensificándose el modelo extractivo y agroexportador.

Ciencia y Tecnología en América Latina

1930-1953: en los países mayores de América Latina, primera industrializa- ción sustitutiva de manufacturas ligeras (bienes de consumo no duradero).

1953-1958: primeras crisis de la industrialización: crisis del sector externo ocasionadas por los requerimientos de la industria nacional de bienes de capital e insumos críticos del exterior al profundizarse la industrialización.

1958-1973: segunda fase de la industrialización sustitutiva: sustitución de bienes de consumo duraderos. Entrada masiva de capitales extranje- ros (industria automotriz, farmacéutica, de electrodomésticos, etc.). Alian- za para el Progreso. También el Brasil inicia poco después la tercera sus- titución de importaciones de bienes de capital (sólo muy parcialmente de tecnología). Países de menor desarrollo relativo inician en esta fase su primera sustitución.

1974 : crisis del petróleo. Inicio de la crisis del modelo.

1980 : crisis de la deuda. Preparación del camino a los

1990 : el modelo antagónico: el Neoliberalismo.

Conflictos económicos de intereses desde la Colonia hasta la industria- lización sustitutiva: la transición

La historia latinoamericana ha estado signada por dos conflictos econó- micos básicos:

el que ha enfrentado, hasta el siglo XIX inclusive, por un lado a los intere- ses agroexportadores y a los grupos que dominaban los centros exporta- dores (los puertos, generalmente las capitales), con, por otro lado, los sectores orientados al mercado interno y/o el interior, las provincias;

en el siglo XX este conflicto se ha centrado en el que enfrentó a los inte- reses agroexportadores y a los industrializantes.

La historia revisionista latinoamericana ha tratado de mostrar que ya los primeros conflictos, en el siglo XIX, entre los tradicionales dueños de las tie- rras y de las minas, cuyo interés residía en el comercio exterior, y los secto- res orientados al mercado interno, eran conflictos entre librecambistas agroexportadores e industrializadores, y que luego se trasladaron a la lucha por el poder, sobre todo desde mediados de siglo. Aún se discute mucho hasta qué punto éstos y otros conflictos (las lu- chas entre unitarios y federales en la Argentina, por ejemplo) reflejaban ya oposiciones claras entre los modelos industrialista y librecambista, o eran fundamentalmente simples luchas por el poder, al estilo de los pri- meros caudillismos, que siguieron en la región a las declaraciones de In- dependencia. Es posible afirmar que más de un historiador “revisionista” se ha visto tentado por la versión más simplista de ese modelo, que ha tendido a ver los conflictos como “luchas por modelos económicos excluyentes”. De igual forma, ya en el siglo XX en ocasiones se ha tendido a exagerar la oposición entre intereses terratenientes e industrializantes como si se tra- tara de clases absolutamente opuestas y enfrentadas. En la realidad, mu- chas veces un sector importante de los tradicionales dueños de las tierras y los recursos, que podríamos caracterizar como los sectores más modernizan- tes y, en ese sentido, progresistas, ha tendido, por un proceso de diversifica- ción, a invertir en la industria, aunque lo hayan hecho más en los servicios (comercio, finanzas).

El caso clásico es la guerra del Paraguay: este país ha- bría iniciado un proceso propio de industrialización, que fue quebrado por la Tri- ple Alianza. La invasión de las fuerzas de la Alianza, se asegura, habría sido promo-

vida por el Imperio británi- co -que no podía tolerar po- líticas proteccionistas e in- dustrializantes que frenaran su expansión imperial -con el apoyo de los exportado- res de los países vecinos. Interpretaciones parecidas se han dado de conflictos de intereses en el Perú y entre

el Perú y Chile que llevaron

a la Guerra del Pacífico. E.

Amayo, La política británi- ca en la guerra del Pacífi-

co, Ed. Horizonte, Lima, 1988, y “Guerras Imperiais na America Latina”, en:

Guerra do Paraguai. 130 Anos depois, Relume Dumará, Río de Janeiro, 1995,

pp.151-165.

depois, Relume Dumará, Río de Janeiro, 1995, pp.151-165. Éste, se arguye, sería el caso del mariscal

Éste, se arguye, sería el caso del mariscal Francia y de los López en el Paraguay, así co- mo el del mariscal Castilla en el Perú y el de Rosas en la Argentina.depois, Relume Dumará, Río de Janeiro, 1995, pp.151-165. Esta simplificación se ha visto sin duda reforzada

Castilla en el Perú y el de Rosas en la Argentina. Esta simplificación se ha visto

Esta simplificación se ha visto sin duda reforzada por el es- quematismo dogmático de algunos historiadores que se pretenden marxistas, dema- siado ansiosos por estable- cer clases sociales bien deli- mitadas y por atribuir todos los conflictos políticos a lu- chas entre clases. Esta vi- sión está bien lejos de la fi- nura de los análisis que el

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propio Marx hizo en su tiempo. Sin dejar de utilizar su marco conceptual bien conocido, los análisis de las luchas políticas que vemos en El 18 de Brumario, por ejemplo, son todo lo contra- rio de los esquemáticos aná- lisis de muchos que se han llamado “marxistas”. Véan- se también los análisis de Eric Hobsbawm.

Véan- se también los análisis de Eric Hobsbawm. Es probable que eso se haya dado con

Es probable que eso se haya dado con el proyecto que para la Argenti- na tenía la Generación del ‘80, cuando, unificado el país, se inició una etapa de crecimiento que, aunque ba- sada en la exportación de re- cursos naturales, posibilitó el crecimiento de una clase me- dia urbana. Sin embargo, esa clase pronto generó una puja distributiva que más tarde se combinaría con los conflictos de intereses creados al albor de la primera industrializa- ción de la década de 1930. Por ejemplo, como los descritos en el apartado “Conflictos económicos de intereses desde la Colonia hasta la industrialización sustitu- tiva: la transición”

hasta la industrialización sustitu- tiva: la transición” Cada país muestra modalidades y situaciones distintas,

Cada país muestra modalidades y situaciones distintas, algunas de las cuales se acercan más que otras al modelo simplista que criticamos aquí. Pero resumiendo la polémica revisionista podemos afirmar que, efectivamen- te, la historia latinoamericana ha estado signada por conflictos no resueltos entre intereses económicos opuestos, tanto en el siglo pasado como en el presente, si bien ellos no siempre son fácilmente identificables con actores, grupos o clases definidas y excluyentes. Estos conflictos asumieron múlti- ples formas, que determinaron desfasajes y alianzas entre grupos, según se sintieran más identificados con unos u otros intereses. También es claro que debido a ese conjunto de intereses entrecruzados,

y excepto en determinados momentos, no hubo un grupo o clase social que empujara coherentemente un proyecto nacional y que concitara el consenso de vastos sectores sociales. Salvo esas excepciones, y en algún sentido en el caso del Brasil, no se han dado grandes consensos ni proyectos nacionales. Las alianzas siempre han sido frágiles, probablemente debido a la violencia y al entrecruzamiento de los conflictos de intereses. Y, desde luego, tampoco se han dado para acometer los procesos de industrialización.

Conflictos distributivos

A los conflictos entre intereses económicos de las clases o grupos domi- nantes, que organizaron la producción y el gobierno, se sumaron los conflic- tos que hoy llamaríamos distributivos. En realidad, todo conflicto de intereses sectoriales (entre agricultura e in- dustria) implica una puja distributiva. Aquí nos referimos particularmente a la existente entre los grupos propietarios de los recursos y las empresas y los trabajadores, aunque también se verificaron entre los grandes propietarios y los pequeños de empresas. Durante toda la etapa colonial, la dominación cuasi feudal que caracterizó la

organización de la economía hacia la exportación mantuvo a la población indíge- na y a los criollos pobres sin posibilidad de establecer mínimas reivindicaciones, con la excepción de algunas revueltas aisladas -como la rebelión de Túpac Ama- ru y los movimientos mesiánicos en el Brasil-. Esta situación se mantuvo sin grandes variaciones durante el primer siglo posterior a la independencia. Pero ya desde inicios del siglo XX, la ampliación de los mercados inter- nos y la creación de industrias a comienzos del período de sustitución de importaciones trajo consigo, naturalmente, la irrupción de nuevos actores en las escenas nacionales: los trabajadores industriales en algunas zonas,

y en otras las masas campesinas o los trabajadores vinculados con la ex-

plotación y la exportación de materias primas, actores que asumieron mu- chas veces un rol reivindicativo al ser animados por las incipientes ideas so- cialistas o simplemente “distribucionistas” y por la organización de los mo- vimientos sindicales traídos de Europa por las sucesivas olas de inmigran- tes. Se registran entonces por primera vez movimientos sociales organiza- dos tras la exigencia de una mejor distribución: así, los conflictos de los tra- bajadores del quebracho y las lanas de la Patagonia en la Argentina, la pro- fundización de la Revolución mexicana, el surgimiento del movimiento labo- rista en el Brasil, el Aprismo en el Perú y Acción Popular en Venezuela. En Centroamérica, los conflictos iniciados con la guerra de Sandino contra la invasión americana en Nicaragua tenían todavía una base agraria y campe- sina que se mantuvo aún después de la contienda mundial.

Ciencia y Tecnología en América Latina

Estos movimientos distribucionistas fueron duramente reprimidos en los años ‘30. Como se sabe, en tiempos de crisis no hay posibilidad de distribu- ción de la riqueza, por lo que el único camino posible es la represión. Con la superación de la crisis y el boom de la Segunda Guerra Mundial y de su pos- guerra, estos movimientos tomaron fuerza y se organizaron en partidos polí- ticos en torno de líderes carismáticos: Cárdenas, Perón, Vargas, Haya de la Torre (aunque este último murió antes de llegar al poder), Acción Popular de Venezuela (emparentado con el APRA de Haya de la Torre), Paz Estenssoro en Bolivia. Los gobiernos que surgieron de estos movimientos reivindicatorios de una mejor distribución de la riqueza fueron bautizados como “populistas” por sus opositores, calificativo que incluyó gobiernos autoritarios demagógicos e in- tentos serios de mejorar la distribución del ingreso.

Los movimientos antiimperialistas

Finalmente, un conflicto que adquirió una forma única en América Latina, por comparación con otros países del llamado Tercer Mundo, es el que pue- de caracterizarse como de oposición frente a los imperios mundiales dominan- tes: primero el británico y posteriormente el norteamericano. Sin duda, el sentimiento antiimperialista se vio incrementado por las in- fluencias socialistas y comunistas europeas (las respectivas Internaciona- les), que aparecen desde la Reforma Educativa de Córdoba en 1918, y des- de luego en la Revolución mexicana, en el APRA, el Sandinismo en Centroa- mérica y las luchas independentistas en Cuba. Es decir, muchos de los mo- vimientos redistribucionistas y reivindicatorios de los intereses de las clases subordinadas también asumieron un matiz antiimperialista.

La teoría de la dependencia y la distribución del ingreso

Hemos presentado tres tipos de conflictos que han signado el desarrollo económico de América Latina con anterioridad a la industrialización: por un lado, el conflicto entre intereses económicos; por otro lado, el conflicto entre diferentes grupos y/o clases sociales, representantes de los distintos intere- ses económicos, en su puja distribucionista. Finalmente, el conflicto que opo-

nía al país frente a las potencias imperialistas y que originó la teoría de la de- pendencia. Estos cruces de conflictos dieron sustento a aquellos movimientos socia- les que, en algunas épocas, impusieron en la región políticas nacionalistas

y redistributivas. También dieron origen a explicaciones contradictorias sobre

los orígenes del subdesarrollo, en particular la tesis dependentista, a la que

nos referiremos a continuación. Según los dependentistas, el subdesarrollo

no es la falta de desarrollo sino un tipo de desarrollo dependiente, por el que el país subdesarrollado se especializa en la exportación de materias primas,

y se hace dependiente de los países industrializados para el aprovisiona-

miento de insumos críticos y básicos, bienes de producción y tecnología, eternizando así ese subdesarrollo. En torno de la teoría de la dependencia se generó un diálogo de sordos, que ha caracterizado la lucha política e ideológica en la región en los últimos 40 años, acerca del subdesarrollo y de su relación con la dependencia: por un lado, y aunque desde ángulos distintos, tanto la izquierda marxista como la

derecha criticaron a los “dependentistas” el hecho de que atribuyeran todos los males del subdesarrollo a un “demonio” externo (causalidad externa del

En forma única porque las luchas antiimperialistas del resto del Tercer Mundo fue- ron luchas militares y polí- ticas, dirigidas a terminar con la dominación de sus territorios por las potencias imperiales. Pero una vez terminada esta dominación, se restablecieron, muchas veces no sin dificultades, relaciones económicas nor- males con dichas po- tencias, que en mu- chas ocasiones si- guieron siendo cuasi pro- tectoras de las antiguas co- lonias. En América Latina, en cambio, la multiplicidad de conflictos que hemos descrito brevemente y la presencia, real muchas ve- ces y sospechada otras, de intereses de las potencias mencionadas, hizo crecer en muchos movimientos so- ciales un marcado senti- miento antiimperialista.

so- ciales un marcado senti- miento antiimperialista. El modelo industria- lizante/dirigido al mercado

El modelo industria- lizante/dirigido al mercado interno/proteccio- nista, frente al modelo de base agraria/exportador/li- brecambista. lizante/dirigido al mercado interno/proteccio- nista, frente al modelo de base agraria/exportador/li- brecambista.

En la terminología de Marx, hay una relación en- tre desarrollo y subdesarro- llo por la que los países subdesarrollados no tienen la sección I, de producción de medios de producción, que es provista por los países avanza- dos. Son, por tanto, economías descentradas, sin autonomía en su repro- ducción ampliada.

por los países avanza- dos. Son, por tanto, economías descentradas, sin autonomía en su repro- ducción

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Universidad Virtual de Quilmes En un sentido los de- pendentistas tienen razón: rara vez ha habido

En un sentido los de- pendentistas tienen razón: rara vez ha habido en la historia un grupo domi- nante nativo que organizara la economía de un país sub- desarrollado para el inter- cambio de sus materias pri- mas con los centros mun- diales dominantes sin una conquista (o amenaza de conquista) previa: América Latina, el África, la India, Indonesia. China (hasta cierto punto) y Japón son excepciones.

China (hasta cierto punto) y Japón son excepciones. Parafraseando Alicia en el país de las ma-

Parafraseando Alicia en el país de las ma- ravillas podría decirse que “hay que seguir caminando para estar en el mismo sitio”.

“hay que seguir caminando para estar en el mismo sitio”. Complementario porque las estructu- ras semifeudales

Complementario porque las estructu- ras semifeudales tipo “colo- nia” o “plantación” permi- tieron costos muy bajos que formaron parte de las famo- sas ventajas comparativas de nuestras exportaciones.

Capitalismo Periférico. Cri- sis y Transformación, Fondo de Cultura Económi- ca, México, 1981. Véase en el Módulo 4 una discusión sobre el papel de la CEPAL (y la responsa- bilidad que muchos le atri- buyen) en el proceso ISI y en el fracaso de sus políticas.

buyen) en el proceso ISI y en el fracaso de sus políticas. subdesarrollo); por otro lado,

subdesarrollo); por otro lado, el movimiento “dependentista” no siempre ad- virtió que la dependencia de la economía latinoamericana respecto del exte- rior se articula a través de causas internas: según esta teoría, son los dueños de los recursos -primero una potencia externa, España, y luego de la indepen- dencia los criollos- quienes organizaron la economía nacional hacia los mer- cados externos. Más que de dependencia debería hablarse (como un artícu- lo de F. H. Cardoso de 1975 lo sugería ya en su título, “El Capitalismo Aso- ciado”) de una asociación entre los intereses agroexportadores locales y las economías de los países centrales, demandantes de nuestras materias pri- mas, que llevó a una especialización de la estructura económica en favor de esa asociación y a una dependencia de bienes de capital, insumos críticos y tecnología.

2.1.3.2. Los dos problemas básicos del subdesarrollo

2.1.3.2. Los dos problemas básicos del subdesarrollo De la discusión anterior rescatemos como resumen los dos

De la discusión anterior rescatemos como resumen los dos problemas básicos del subdesarrollo, íntimamente relacionados con el rezago tecnológico y científico.

La especialización de las economías dependientes en la producción primaria

Contra lo que afirma la teoría ricardiana de las ventajas comparativas, es- ta especialización fue perjudicando a las economías latinoamericanas y constriñéndolas a la restricción continua de su comercio exterior y a crisis pe- riódicas, debido al deterioro de los términos de intercambio: cada vez hay que producir y exportar más para poder importar menos. Éste fue el gran descubrimiento de Raúl Prebisch en su obra seminal de 1949 (CEPAL, The economic development of Latin America and its principal problems, Lake Success, 1950. La edición en español es de 1949), que de- sencadena toda la polémica sobre el desarrollo desigual y el subdesarrollo, como se analizará en el capítulo sobre el aporte de la CEPAL.

La distribución inequitativa del ingreso

Además de la especialización productiva del subdesarrollo dependiente, juega un papel crucial y complementario el tema de la distribución desigual del ingreso que caracterizó a nuestros países. La condición de posibilidad del modelo agroexportador, con la que se acometió la tarea de la industrialización sustitutiva (y, a nuestro parecer, se la condenó al fracaso), fue la distribución desigual del ingreso, que hizo que el consumo monetarizado fuera mayoritariamente el consumo de las clases dominantes y las escasas clases medias subalternas.

Un modelo que une la especialización productiva, la estructura social (distribución del ingreso) y la estructura tecnológica y científica

El modelo que se presenta a continuación está basado en las ideas de CEPAL, en particular en la última obra de Raúl Prebisch, así como en las de Amílcar Herrera: el estudiante encontrará un resumen del modelo en M. Ma- rí (1985) de la Bibliografía obligatoria de la Unidad 1. La macroeconomía clásica considera la distribución del ingreso como un da- to técnico que se desprende automáticamente de la función de producción, que determina las retribuciones del capital y del trabajo según sus productividades

Ciencia y Tecnología en América Latina

marginales. Esta concepción ha sido destruida por la contundente crítica de los representantes de la Escuela Neomarxista de Cambridge (Inglaterra) en las dé- cadas del ‘60 y del ‘70, en particular Piero Sraffa, Joan Robinson y Luigi Pasi- netti. Sin entrar con detalle en esa polémica, es importante mencionarla porque da sustento al análisis ofrecido aquí de la relación entre distribución del ingre- so, mercado interno y crecimiento y desarrollo. El modelo que presentamos se puede resumir así:

La distribución desigual del ingreso (heredada de las relaciones sociales coloniales) determina una demanda sesgada hacia el consumo de las cla- ses altas y medias, predominantemente de bienes de consumo duradero (en la terminología de Kalecki) (autos, electrodomésticos, etcétera).

Ello tiene dos consecuencias tecnológicas: a) un sobredimensionamiento de la producción (o importación) de bienes de consumo duraderos (BCD), de tecnología más difícil y compleja, lo que impide la formación equilibra- da de nuestros sectores tecnológico y de medios de producción; b) una re- ducción relativa de la demanda de bienes de consumo no duraderos (BCnD) o bienes salario, donde se podría dar más fácilmente la generación local de tecnologías y de equipos diseñados y producidos localmente.

A su vez, la carencia del sector productor de medios de producción y de tecnología, propia de un país subdesarrollado, tiene una consecuencia di- recta en el empleo: el sector (inexistente) productor de tecnología, bienes de equipo e insumos básicos y críticos es el que podría absorber la mano de obra excedente producida por el aumento de la productividad, como ocurre en los países desarrollados. El desempleo tecnológico temporal de esos países se convierte en los nuestros en un desempleo crónico y es- tructural, lo que constituye una característica constitutiva del subdesarro- llo. Por el contrario, el empleo que no va a nuestro sector (inexistente) de medios de producción crea superempleo en los centros que nos abaste- cen de los medios de producción y de la tecnología de la que carecemos.

Finalmente, con lo que cierra el modelo, la existencia del desempleo es- tructural tiene dos efectos: la caída relativa del salario y un mercado in- terno reducido y sesgado hacia el consumo de las clases medias y altas. En realidad, ambos son dos aspectos de una misma realidad, que es la distribución desigual del ingreso.

Curiosamente, la caída del salario, que según la teoría económica conven- cional debería representar un aliciente para las tecnologías intensivas en trabajo, por razones bien conocidas, incrementadas en tiempos de la ISI por medidas supuestamente nacionalistas (incentivos arancelarios a la importación de equipos para favorecer la industria local), no tuvo el efec- to esperado, con lo que todo el sistema se realimenta en sus vicios y sin las válvulas de ajuste automáticas prometidas por los teóricos y que en realidad se dan, con ciertos límites, en los países desarrollados.

se dan, con ciertos límites, en los países desarrollados. Este punto ha sido puesto de relieve

Este punto ha sido puesto de relieve re- cientemente en la Argentina como uno de los puntos crí- ticos del modelo neoliberal:

una distribución del ingreso sesgada hacia las clases al- tas, como en la Argentina de la última década y en buena parte del mundo, lle- va a una disminución del mercado interno, y, por tan- to, atenta en el mediano y corto plazo contra las posi- bilidades de expansión de la economía. Ésta es la tesis marxista de la realización de la plusvalía, también analizada por Lenin en su teoría del imperialismo.

2.1.3.3. La industrialización de América Latina: breve cronología y causas de su fracaso

Cronología de su origen y desarrollo

y causas de su fracaso Cronología de su origen y desarrollo Para esta sección, se remite

Para esta sección, se remite al estudiante a la bibliogra- fía obligatoria, Fajnzylber (1985) y Hodara Joseph (1998).

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Los efectos de la crisis mundial iniciada en 1929, particularmente noci- vos en la región, ocasionaron también, al menos en varios países (Argentina, Brasil, México, Chile) y ante la ola mundial de proteccionismo con que se en- frentó la crisis, un proceso de industrialización por sustitución de importacio- nes (ISI). En un primer momento ésta tuvo lugar en las ramas de manufactu- ras ligeras (bienes de consumo no duraderos, como textiles, alimentos, algu- nas ramas metalmecánicas, etc.), proceso posibilitado en sus inicios por la dimensión que habían empezado a tomar los mercados internos y por la pre- sencia de una abundante mano de obra calificada, procedente de las migra- ciones del sur de Europa. La Segunda Guerra Mundial consolidó el proceso en dos sentidos: por un lado, la dificultad de aprovisionamiento desde los grandes centros mundia- les (Europa y aun los Estados Unidos) llevó a profundizar, al menos en varios países, el proceso sustitutivo. Por otro lado, la misma guerra generó un au- mento en el volumen y en los precios de las materias primas exportadas por la región, provocando un importante boom para sus economías que facilitó el proceso de industrialización sustitutiva. Poco después, la guerra de Corea (1950-53) provocó otro aumento importante en los precios de las materias primas, lo que llevó a la región a participar de alguna manera en la bonanza que la posguerra trajo al mundo occidental.

Conclusión: ¿por qué la industrialización sustitutiva estaba condenada al fracaso? El papel de la tecnología y de la distribución del ingreso

Como se discutió en el modelo presentado en el apartado “Un modelo ”

la industrialización sustitutiva se basó en inversiones altamente

dependientes de bienes de equipo e insumos críticos importados. La razón de ello reside en que, al ser el consumo mayoritariamente el de las clases altas, por la desigual distribución del ingreso, era muy difícil sustituir las im- portaciones de bienes de consumo duradero con medios de producción loca- les: las materias primas debían ser exportadas para luego reimportarlas en forma de insumos más elaborados para la producción. Esto se hizo más evi- dente cuando se profundizó el proceso sustitutivo para cubrir los bienes de consumo duraderos (electrodomésticos, automóviles, etc.) y a medida que se extendió la diversificación de productos como estrategia competitiva de las empresas a nivel mundial. Por otro lado, las inversiones fueron en gran parte de capital extranjero, o de capital nacional asociado al extranjero, y dependiente de él para la tecno- logía y los diseños, estos últimos dictados por el gusto de las clases medias altas y altas locales. Una producción masiva de bienes salarios, que hubiera resultado de una distribución del ingreso más equitativa, como ocurría en Taiwán y en Corea del Sur al comienzo de su industrialización, hubiera podido dar las bases para una industrialización más eficiente, con una mayor capacidad de colocar sus pro- ductos en el exterior e iniciar un ascenso equilibrado a niveles de consumo y tecnológicos superiores. Pero el tamaño de las escalas de producción instala- do para abastecer al reducido mercado de las clases medias y altas, sumado a la situación de monopolio/oligopolio que se concedió a la industria naciente (buena parte de la cual, como la transnacional, no era absolutamente nacien- te, sino obsoleta en sus países de origen), no permitía costos competitivos. La CEPAL, como bien lo testimonia Raúl Prebisch en su última obra últi- ma (Capitalismo Periférico. Crisis y Transformación, Fondo de Cultura Económi-

que une

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ca, México, 1981) insistió repetidamente en la necesidad de corregir los pro- blemas de distribución del ingreso y de promover las exportaciones. Nada de eso se atendió. Sólo se escuchó lo que querían los intereses dominantes: la necesidad de promover la nueva industria. El tipo de industria promovido por las grandes transnacionales y por la in- dustria nacional asociada no podía menos que provocar conflictos con los in- tereses agrícolas, a pesar de que individualmente los capitalistas agrícolas pudieran estar interesados en el tipo de industrialización suntuaria que se estaba promoviendo. Pero el grado de apoyo requerido por esa industrializa- ción sólo podía provenir de gravámenes a la agricultura. Con esto estaba abonado el terreno para las continuas idas y venidas (stop and go) de políti- cas proindustrialistas y proagroexportadoras. De esta forma, el proceso ISI, tal como fue acometido, socavó sus bases sociales. Los conflictos sectoria- les y la ausencia de un consenso nacional en torno de una politica industria- lizadora desacreditaron la empresa. Es cierto que el Japón y antes que él otras potencias habían financiado la industrialización con los surplus de la agricultura, pero no en la forma de- sequilibrada y antagónica en que se realizó en el modelo estructural de Amé- rica Latina, impuesto por un imperio colonial y conservado después de la in- dependencia. En un curso sobre Subdesarrollo y Dependencia, dictado en la Univer- sidad Católica de Lovaina (Bélgica, marzo-mayo de 1972), como también en otros trabajos, André Gunder Frank se planteaba por qué la Argentina no se había desarrollado como Australia, Nueva Zelandia y Canadá, tenien- do características tan similares. La respuesta reside, a nuestro entender, en esa estructura fundante heterogénea heredada de la colonia, a pesar de que es tal vez el país de América Latina que por la proporción de su población inmigrante podría haber creado una estructura nueva. Y no se trata de un problema cultural o étnico -las razas latinas como causantes del subdesarrollo-: las clases dominantes del sur de los Estados Unidos, con una estructura colonial heterogénea (por cierto distinta de la argenti- na, ya que aquélla era una economía de plantación y esclavista), hubieran corrido la misma suerte si no hubieran sido absorbidas por el poderoso Norte industrializador. Las economías de Australia, Canadá o Nueva Zelandia eran economías de colonizadores (settlements), como lo había sido el Nordeste de los Estados Unidos, no de colonias. Esa homogeneidad básica (sin entrar en el tema de la extinción de las poblaciones nativas) fue la que permitió una industrializa- ción paulatina y equilibrada.

¿Se puede atribuir el fracaso de la ISI a su proteccionismo?

Es la lectura a la que el nuevo credo neoliberal nos ha acostumbrado. Pe- ro si analizamos las causas inmediatas del fracaso, estas se encuentran en los déficits crecientes de cuenta corriente y de Balanza de Pagos provocados en toda América Latina por el modelo emprendido, que provocaron ya desde alrededor de 1975, crisis del petróleo mediante, ajustes capitaneados por el Fondo Monetario Internacional, que hacía de esta forma su entrada en esce- na. Y los déficit fueron consecuencia del modelo de desarrollo implantado, como se expuso más arriba: la importación de bienes de capital, insumos crí- ticos y tecnología, que el modelo basado en el consumo de las clases me- dias y altas exigía.

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Universidad Virtual de Quilmes A raíz del triunfo del Norte del país en la Guerra de

A raíz del triunfo del Norte del país en la Guerra de Secesión, el pre- sidente Ulysses Grant, por cierto del Partido Republi- cano, es conocido por sus discursos en favor del pro- teccionismo, donde se do- cumenta bien una especie de bench-marking de las prácticas proteccionistas en Europa.

Finalmente, la suma de los ajustes (que no pudieron resolver los déficits externos, pero sí debilitaron los mercados internos y a los estados), más los

nuevos déficits causados por los últimos coletazos del ISI y la segunda cri- sis del petróleo, provocaron la crisis de la deuda, que arrojó a la mayoría de los países latinoamericanos en manos de sus acreedores (los bancos, apo- yados por sus agentes, el FMI y el Banco Mundial, al que ya el presidente Reagan había depurado de las veleidades redistribucionistas de su anterior presidente McNamara y del ideólogo de éste, Hollis Chennery), y finalmente

a cancelar el modelo ISI y abrazar el dogma neoliberal. Para este entonces,

las ET disponían ya de los medios necesarios para modificar su estrategia:

ya no necesitaban del proteccionismo: ahora podían -y les convenía- operar con mercados abiertos para su nueva estrategia de trabajar en sus redes glo- bales de producción y comercio. Finalmente, no fue el fracaso del proteccio- nismo lo que provocó la caída del ISI, sino el proteccionismo el que fue de- jado caer por las ET, pues ya no lo necesitaban. Por otro lado, cuando se acusa al proteccionismo de ser la causa del fra- caso de la ISI, es preciso recordar que un proteccionismo a ultranza dominó el mundo a partir de la década del ‘30, como respuesta a la depresión mun- dial –que, por cierto, resultó agravada-. En realidad, desde comienzos de la industrialización en Inglaterra, todos los países que le siguieron han sido pro- teccionistas. La tesis de la protección a la industria naciente (infant industry protection) fue teoría y práctica de todos los países, excepto de la primera potencia industrial, el Reino Unido y, poco después, de un grupo muy reduci- do de países, las primeras potencias industriales (Holanda y Francia). Es bien sabido que los Estados Unidos fueron proteccionistas hasta que pudie- ron convertirse en la mayor potencia industrial del mundo, momento en que devinieron el adalid del libre cambio, a través del GATT (Acuerdo General de Comercio y Tarifas), consiguiendo forzar a todo el mundo a abrir sus fronte- ras y a someterse a una autoridad mundial bajo su dominio (la Organización Mundial del Comercio, fruto final del GATT).

2.1.3.4. El papel de la CEPAL en el ISI

Las políticas de industrialización por sustitución de importaciones de la época recibieron un fuerte impulso de las nuevas teorías sobre el desarro-

llo y el subdesarrollo, que habían tomado forma en los países desarrollados

a raíz de los procesos de descolonización que siguieron a la Segunda Gue-

rra Mundial, así como de las ideas impulsadas, sobre todo desde Europa, sobre la planificación. Las Naciones Unidas acogieron estas ideas y las di- fundieron, tanto en los países recientemente descolonizados, como en Amé- rica Latina. Fue justamente en esta región, a raíz de la obra pionera de Raúl Prebisch (véase J. Hodara, 1998) como primer secretario general de la CEPAL, donde se plasmaron ideas fundamentales sobre la industrialización y su importan- cia para el desarrollo, sobre la base de su análisis sobre el deterioro secu- lar de los términos de intercambio en los países productores de materias pri- mas en favor de los países especializados en productos industriales, lo cual estaba a la base del fenómeno del subdesarrollo. En todos los países se pu- sieron en marcha programas y regímenes industriales. Incluso economistas del gobierno de los Estados Unidos, como Hirschman, Rostow, y el mismo Banco Mundial, defendían por entonces estas tesis.

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Sin embargo, como ya se insinuó anteriormente, suele atribuirse una im- portancia exagerada a la influencia de las doctrinas de la CEPAL, tanto en el impulso a los procesos de industrialización, como en los excesos del protec- cionismo; también se responsabiliza a dicho organismo por los fracasos del modelo de sustitución de importaciones. Pero el determinante principal de la intensificación de los procesos de industrialización, junto con la continuidad de los iniciados ya en la década del ‘30, fue el cambio en las estrategias de las grandes empresas transnacionales (ET). Hasta entonces, éstas se rela- cionaban con las periferias del tercer mundo en una estrategia de comercia- lización de sus productos. Los avances en las comunicaciones y transportes, y muy principalmente en las técnicas de administración como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial posibilitaron una expansión basada en la ins- talación de filiales en aquellos países. Las ET aprovecharon los mercados protegidos del Tercer Mundo para ex- plotar sus mercados internos sin el temor de la competencia externa: ellas fueron las principales impulsoras del proteccionismo y de los regímenes in- dustriales. Son aquéllos los años de la instalación de las grandes empresas automotrices, farmacéuticas, de electrodomésticos, entre otras. Como afir- ma Prebisch en su última obra, Capitalismo periférico: crisis y transformación (1981), la CEPAL consideraba la protección a la industria naciente como un paso transitorio, y al mismo tiempo proponía la necesidad de orientarse a la exportación no tradicional. Pero los gobiernos de la época sólo tomaron de la CEPAL lo que convenía a las estrategias de las ET y de los industriales na- cionales asociados a ellas. Sólo cuando con los avances tecnológicos de los años ‘80 y ‘90 les fue posible a aquéllas cambiar sus estrategias y producir para un mercado global a través del armado de grandes redes globales y re- gionales de producción, abandonaron sus antiguas estrategias de dominar los mercados internos de la periferia y cobraron nuevo vigor las doctrinas li- brecambistas en todo el mundo.

2.1.3.5. ¿Es aplicable el diagnóstico realizado en este módulo a la si- tuación actual de América Latina?

El diagnóstico realizado del atraso científico y tecnológico latinoamerica- no (íntimamente relacionado con la estructura económica y social heredada de la colonia y mantenida durante el ISI) es un diagnóstico evolutivo que se- ñala las causas del subdesarrollo. Las condiciones del contexto económico internacional han variado mucho en los últimos cuarenta años, junto con la profundización de la interdependencia (asimétrica, es decir, dependencia) global a través de redes de producción mundiales complejas. Las privatiza- ciones y la extranjerización de las economías de América Latina, y en gene- ral de los países de la periferia, que han tenido lugar sobre todo desde 1990, son hechos que han modificado totalmente la situación de nuestra época respecto de la que caracterizó los inicios de la industrialización sustitutiva. Los grados de libertad que se abren a las políticas industriales y tecnológi- cas parecen ser menores y ya no es posible repetir el milagro coreano. Sin embargo, la relación entre distribución del ingreso, especialización producti- va (ahora la llamamos “en commodities”) y el desarrollo tecnológico siguen estando en la base del concepto y del diagnóstico del subdesarrollo y de cualquier estrategia de desarrollo que quiera plantearse el desarrollo de ven- tajas comparativas dinámicas.

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2.2. Orígenes y desarrollo de la Escuela de Pensamiento Latinoamericano en Ciencia, Tecnología y Desarrollo. Ideas y logros principales

2.2.1. Introducción

Hemos descrito en el punto anterior el contexto histórico de los años ‘50- ‘70, especialmente las políticas de industrialización por sustitución de impor- taciones (ISI). Este apartado presenta, en forma evolutiva, las ideas de lo que llamamos la Escuela de Pensamiento Latinoamericano en Ciencia, Tec- nología y Desarrollo (ELAPCYTED), surgidas en ese contexto entre 1955 y

1975.

Como el anterior, también éste se basa en los trabajos iniciados en el marco del Proyecto sobre la Escuela (ELAPCYTED) del Instituto de Estudios de la Ciencia y la Tecnología (IEC) de la Universidad Nacional de Quilmes.

2.2.2. Nudo del problema y discusión de la bibliografía

2.2.2.1 Bibliografía utilizada

Como en módulos anteriores, iremos desarrollando el nudo del problema sobre el que se basa el contenido del presente simultáneamente con la in- troducción de la bibliografía.

con la in- troducción de la bibliografía. La bibliografía básica es la siguiente: M. Marí (1982)

La bibliografía básica es la siguiente: M. Marí (1982) para el desarrollo de las ideas sobre política científica y tecnológica. Ariel Barrios Medina (1997), quien, a tra- vés de una conversación con el Dr. Ing. Carlos Martínez Vidal, describe las ideas tal como fueron surgiendo a través de la práctica de la Comisión Nacional de Ener- gía Atómica argentina (CNEA). L. Vaccarezza (1998), Sábato (1994), “El origen de algunas de mis ideas”, re- copilado en ocasión de un Seminario en que se conme- moró el décimo aniversario de su muerte. Finalmente, textos elegidos de los principales autores de la escue- la: A. Herrera (1970) y (1971), O. Varsavsky (1974 a y b) y (1975), Sábato (1994), F. Sagasti (1974).

2.2.2.2. Ambiente en el que surgen las ideas de la Escuela Latinoamericana en el marco de la ISI

La Escuela Latinoamericana de pensamiento sobre Ciencia, Tecnología y Desarrollo surge en el contexto de industrialización y de protección a la indus- tria naciente descripto en el módulo anterior, industrialización impulsada, co- mo hemos afirmado ya, por varias fuerzas:

la pequeña industria local que había ido prosperando al abrigo de la protec- ción natural proporcionada por la crisis y por la Segunda Guerra Mundial;

la inversión extranjera de las primeras transnacionales (ET), que fueron instalándose en la región, liderada, como ya hemos dicho, por la industria automotriz en la segunda mitad de la década del ‘50;

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el apoyo de los organismos internacionales, que, al abrigo de la “descoloni- zación”, promovieron el desarrollo de los países nacientes y de los “subde- sarrollados”: Naciones Unidas declaró la década del ‘60 como la “década del desarrollo”, e incluso organismos como el Banco Mundial aceptaron las ideas de Rostow y Hirschmann favorables a la industrialización de la región.

En 1961, el Presidente Kennedy lanzó la Alianza para el Progreso en la Reu- nión de Presidentes de Punta del Este, consistente en préstamos favorables para la creación de infraestructura y la industrialización de América Latina. Poco después, pensadores de la CEPAL advierten que junto con las inver- siones sobreviene una invasión de tecnologías desconocidas para la región. Ya en 1962, Víctor Urquidi (“El desarrollo latinoamericano, el capital extran- jero y la transmisión de la tecnología”, en El Trimestre Económico, No. 11, 1962, p. 25) observaba que el proceso de sustitución de importaciones y sus excesos proteccionistas habían traído una consecuencia: el capital ex- tranjero estaba sustituyendo al capital local. Existía el peligro de que la re- gión pudiera caer en “una especie de colonialismo tecnológico”. Urquidi cri- tica el tipo de transferencia tecnológica realizado a través de las subsidiarias de las empresas transnacionales (ET). En 1963, un artículo de CEPAL señala la necesidad de la intervención de los gobiernos en apoyo a la investigación tecnológica. Poco después, en 1964, la I UNCTAD, presidida por Raúl Prebisch, señala la necesidad de fo- mentar el desarrollo tecnológico y se redacta una resolución sobre transfe- rencia de tecnología, donde se propone el estudio de las leyes referidas a patentes y a tecnología propietaria (M. Marí, 1982 de Bibliografía obligatoria, pp. 33-39). La Resolución final de la II UNCTAD (1968) declara que los paí- ses en desarrollo deberían “asociar a sus científicos y tecnólogos desde sus primeras fases en el proceso de transferencia de tecnología, para que la tec- nología pueda ser absorbida dentro del esfuerzo local de I+D y utilizada en la forma más eficiente y económica”(M. Marí, ibid., p. 37). En el mismo año de 1964, en una reunión organizada por la OEA uno de los miembros de la nómina de los Nueve -un Comité Consultivo de la OEA- se refirió a la necesidad de “el establecimiento de una política del Estado en materia de Ciencia y de Tecnología”. Al mismo tiempo, propuso el estableci- miento de un sistema de preinversión, “que guíe y reciba el beneficio de la posible transferencia de conocimientos que se importa mediante la ayuda técnica [para] equipar al país con una capacidad permanente en estas ma- terias [y así] sustentar su desarrollo autosuficiente”. Se percibe aquí el ini- cio de una serie de ideas que estarán en la base de la conceptualización pos- terior de la Escuela sobre desarrollo tecnológico. En 1967, la Declaración de los Presidentes de América reunidos en Punta del Este, donde se decidió crear el Programa Regional de Desarrollo Científi- co y Tecnológico, anuncia que su programa “promoverá la transferencia y adaptación a los países latinoamericanos del conocimiento y las tecnologías generadas en otras regiones”. Es decir que se estaba generando un ambiente que reclamaba, junto a la industrialización, una “endogeneización” de la tecnología, es decir, la crea- ción de una capacidad local para absorber la tecnología importada y para adaptarla y generar tecnología localmente. Recordemos que un año después de la Reunión de los Presidentes Ameri- canos de 1967 en Punta del Este, que consagraba estas ideas, Jorge Sábato

en Punta del Este, que consagraba estas ideas, Jorge Sábato I Reunión Interame- ricana de Ciencia

I Reunión Interame- ricana de Ciencia y Tecnología, Washington, 6- 10 de enero de 1964.

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publica su artículo “La ciencia y la tecnología en el desarrollo futuro de Amé- rica Latina”, donde propone su famoso esquema del triángulo: allí aparece ya en plenitud el marco teórico y el programa de la Escuela Latinoamericana de Pensamiento (ELAPCYTED). ¿Cómo se había ido formando este pensamiento en la práctica?

2.2.2.3. Etapas principales del desarrollo de la Escuela

La Escuela Latinoamericana de Pensamiento en C, T y Desarrollo no es una escuela en el sentido académico del término: se trata de un conjunto de personajes que en el contexto latinoamericano y mundial descripto en el pun- to anterior, en muy distintos lugares, tiempos y circunstancias, inician activi- dades y desarrollan las ideas que fecundarán en un cuerpo coherente, aunque no idéntico, de doctrina sobre el desarrollo tecnológico autónomo. Algunos de ellos, tal vez los más influyentes, están relacionados con la práctica produc- tiva y tecnológica; otros son ingenieros, economistas o científicos sociales, cercanos a la CEPAL o pertenecientes a la misma CEPAL, que habían empe- zado a reflexionar sobre el cambio. Podemos establecer las siguientes eta- pas en el desarrollo de la Escuela:

Origen y primeras realizaciones (aproximadamente 1955-1965)

Es obra de grupos de tecnólogos, que inician una serie de realizaciones en sectores estratégicos de tecnología de punta o moderna, al tiempo que van refle- xionando sobre sus estrategias de desarrollo de una capacidad tecnológica pro- pia y proponen su aplicación al conjunto de las políticas tecnológicas del país:

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en la Argentina

El Instituto de Tecnología Aeronáutica y la Empresa de aviación EMBRAER en el Brasil

Diversas realizaciones en la industria siderúrgica, como en México

Trabajos en algunas empresas estatales petroleras, como PEMEX en Mé- xico y PNV en Venezuela

Desarrollo del pensamiento (aproximadamente 1962-1975)

Podemos señalar los siguientes hitos del mismo:

1962: Cursos Panamericanos de Metalurgia de la CNEA: a través de es- tos cursos y de la formación de la Red Latinoamericana de Metalurgia, se extienden por la región las ideas de desarrollo tecnológico propio

1963: Conferencia de Naciones Unidas sobre Aplicación de la Ciencia y la Tecnología al Desarrollo

1964: Conferencias de OEA sobre Política y Planificación CyT I Conferencia UNCTAD (presidida por Raúl Prebisch): acento en desarrollo tecnológico y transferencia de tecnología

1967: Reunión de Presidentes de América en Punta del Este: acento en la brecha tecnológica

Consolidación del pensamiento de la Escuela (1968-1975)

1968: Triángulo de Sábato

1969: Conferencia de OEA de Viña del Mar: origen del Proyecto Piloto de Transferencia de Tecnología

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1972: en adelante Cursos Panamericanos de OEA sobre Política Científi- ca y Tecnológica (ECLA, Buenos Aires): se desarrolla la conceptualización de la Escuela y se vinculan muchos de sus propulsores

1972: Conferencia de Aplicación de la Ciencia y la Tecnología al Desarrollo de América Latina (CACTAL): Síntesis final de pensamiento y acción

1971-1975: Junta del Acuerdo de Cartagena: Transferencia de Tecnología y apertura del paquete tecnológico

Crisis (1975-1994): Agotamiento del modelo ISI y comienzo de la im- plantación del modelo neoliberal

1973-1976: instauración del modelo neoliberal en Chile y la Argentina

1978-1982: Crisis en México y crisis de la deuda

1979: Conferencia de Naciones Unidas en Viena: fin del sueño

1994: Efecto Tequila: comienzo del fin del sueño neoliberal

2.2.2.4 .Autores principales de la escuela

Distinguimos dentro de la Escuela tres categorías de actores: Autores intelectuales, operadores, instituciones, otros. Consideramos actores intelectuales a los principales pensadores que iniciaron o fortalecieron el movimiento y que le aportaron sus ideas y orientaciones básicas, constituyéndola en los hechos en una “escuela”. Va- rios de ellos también fueron “operadores”, porque crearon instituciones o impulsaron proyectos importantes de investigación, pero a partir de esas acciones plasmaron un cuerpo de pensamiento que influyó en las ideas de la región sobre ciencia, tecnología y desarrollo. Llamamos operadores a quienes pusieron en práctica ese cuerpo de pensamiento impulsando a partir de él un conjunto de actividades de de- sarrollo tecnológico. El listado también incluye un gran conjunto de otras personalidades que sin tener características tan marcadas como las dos categorías anterio- res, formaron el cuerpo de la escuela. Sin ellas, las ideas de los iniciado- res nunca hubieran tomado cuerpo. Finalmente, las instituciones, como organismos nacionales latinoa- mericanos y organizaciones internacionales, así como algunos eventos (conferencias y reuniones internacionales, sobre todo), son también muy importantes como lugares donde se plasmó y difundió el pensamiento de la escuela.

Los autores principales, por país, son los siguientes:

Argentina: Enrique Oteiza, Aldo Ferrer, Marcos Kaplan, Carlos Martínez Vidal (ya realizada), Gerardo Gargiulo, Jorge Katz, Eduardo Amadeo, Alberto Aráoz, Natalio Botana, Daniel Chudnovsky, Floreal Forni, Joseph Hodara, Mario Kamenetzky, Mario Krieger, Gustavo Malek, Guillermo O’Donnell, Martín Piñeiro, Manuel Sadosky, Francisco Sercovich, Francisco Suárez, Ricardo Soiffert, Simón Teitel, Víctor Tokman, Eduardo Trigo. Bolivia:Carlos Aguirre, Arturo Castaños. Brasil: Bautista Vidal, Francisco Biato, Luiz Candiota, Fernando H. Cardoso, Luciano Coutinho, Renato Dagnino, Amílcar Ferrari, Celso Furtado, Helio Jaguaribe, José Leite Lopes, Kurt Politzer, Henrique Rattner, Phactuel Rego, Theotonio dos Santos, Israel Vargas

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Chile: Carlos Contreras, Joaquín Cordua, Enrique D’Etigny, Iván Lavados, Aníbal Pinto, Guillermo Ramírez, Patricio Rojas, Luis Soto Krebs, Oswaldo Sunkel, Mario Waissbluth. Colombia: Pedro Amaya, Jaime Ayala, Fernando Chaparro, Luis Javier Jaramillo, Félix Moreno Posada, Alejandro Moya. Centroamérica: Mariano Ramírez, Rodrigo Zeledón, Gert Rosenthal. México: Jaime Álvarez Soberanis, Gerardo Bueno, Mauricio de María y Campos, José Antonio Esteva, Guillermo Fernández de la Garza, Ignacio Gutiérrez Arce, Alejandro Nadal, Víctor L. Urquidi, Miguel Wionczek Perú: Sergio Barrio, Isaías Flit, Gustavo Flores, Francisco Sagasti. Venezuela: Ignacio Ávalos, Luis Matos Azócar, Carlota Pérez, Dulce de Uzcátegui, Marcel Roche. Otros: Charles Cooper, Nicolás Jéquier, Pierre Gonod, Geff Oldham, Ignacy Sachs, Constantino Vaitsos.

Gonod, Geff Oldham, Ignacy Sachs, Constantino Vaitsos. Ariel Barrios Medi- na, La escuela lati- noamericana de

Ariel Barrios Medi- na, La escuela lati- noamericana de pensa- miento en ciencia, tecnolo- gía y desarrollo (CTD) a través del Dr. Ing. Carlos Martínez Vidal, Universi- dad Nacional de Quilmes, mimeo, 1997, p. 10.

2.2.2.5. Ideas centrales de la Escuela

Caracterizaremos en forma muy sintética las ideas centrales de la Escuela:

a) Es un pensamiento que surge de una práctica: El caso de la CNEA en la Argentina es paradigmático y será estudiado en detalle en la unidad 5 del curso. En 1955 Jorge A. Sábato es contratado por la CNEA y decide crear el laboratorio de Metalurgia, como elemento fundamental “para resolver los

problemas de los materiales expuestos a las tensiones [

nucleares”. En 1957 se toma la decisión fundamental de no adquirir los reactores de investigación en el extranjero, sino construirlos en la Argentina (véase M. Ma- ri, “Evolución de las concepciones de política y planificación científica y tec- nológica”, OEA, Washington DC., 1982, p. 20). Poco después se decide fabri- car los elementos combustibles de ese reactor: ahí estaba la clave de todo el desarrollo posterior. “Yo creo que fue la decisión más importante en toda la historia de la comisión ya que sus consecuencias filosóficas señalaron el camino a seguir”, recordó después Jorge Sábato (en Ariel Barrios Medina, op. cit., p. 11, nota 26). Esto ocurría años antes de la primera conferencia de Naciones Unidas so- bre la aplicación de la Ciencia y Tecnología al Desarrollo, antes aún de la creación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONICET) en la Argen- tina. Es decir que cuando aún se estaban iniciando los primeros pasos de las doctrinas ofertistas, cuando los científicos básicos trataban de conven- cer a los gobiernos de la conveniencia de dar un cheque en blanco a la in- vestigación científica (lo que sólo parcialmente consiguieron) ya se estaba iniciando en la práctica una orientación nueva, centrada no en la generación de ciencia sino en el desarrollo tecnológico. Lo mismo estaba ocurriendo por esos años en otras latitudes (véanse los ejemplos mencionados en el punto anterior), particularmente en el Brasil, con la decisión del Instituto Tecnológico Aeronáutico de San José dos Cam- pos de diseñar y construir un avión propio.

] de los reactores

de diseñar y construir un avión propio. ] de los reactores Esta estrategia era lógica dentro

Esta estrategia era lógica dentro del espíritu de sustitu- ción de importaciones: se trataba no de la estrategia de las transnacionales, sino de la de grupos nacionales, en

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particular de sus primeros tecnólogos, consistente en subir la cadena de la sustitución hasta llegar a la tec- nología misma. Pero sólo después se reflexionaría sobre estos principios. Su puesta en práctica precede a la teo- rización: ésta es una clave de la Escuela.

En palabras de Sábato,

“Una de las características más singulares del proceso vivido en Latinoamérica alrededor de la problemática Ciencia-Tecnología- Desarrollo-Dependencia fue la estrecha relación entre pensamien- to y acción, es decir, entre la producción de trabajos académicos referidos a distintos aspectos de la problemática y las medidas puestas en ejecución por instituciones nacionales y regionales pa- ra operar sobre la realidad en base a esos estudios” (J. Sábato, “15 años de metalurgia en la CNEA”, Ciencia Nueva, No. 15, 1972, pp. 7-15).

Por esto, no tiene sentido ninguno comparar, como a veces se hace, el pensamiento de lo que llamamos la Escuela, con el movimiento posterior de los llamados Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología, surgido en las últimas dos décadas de la academia y con marcos teóricos y métodos de in- vestigación propuestos en la mayor parte de los casos por investigadores de los países centrales (sin que esto signifique una crítica, sino sólo una dife- renciación más con la Escuela ELAPCYTED) y generalmente sin preocupación inmediata por sus aplicaciones prácticas (por más que muchos investigado- res en algún momento sean activos proponentes de políticas de ciencia y tec- nología en sus países).

b) Ruptura con el modelo lineal ofertista. Como se dijo más arriba, el pen- samiento de la que llamamos la Escuela Latinoamericana de Pensamiento so- bre Ciencia, Tecnología y Sociedad nace en forma pragmática, casi al mismo tiempo que los primeros científicos que propusieron una política científica pa- ra América Latina, como, por ejemplo, Bernardo Houssay en la Argentina y Marcel Roche en Venezuela. Houssay era un convencido de que “la mejor ma- nera de tener ciencia aplicada es intensificar la investigación científica funda- mental, pues de ella derivarán abundantes aplicaciones”(Houssay, “Importan- cia del adelanto científico para el desarrollo y prosperidad de las Américas”, Ciencia Interamericana, enero-febrero de 1960, p. 11), sin cuestionarse en qué contexto ni en qué condiciones pueden darse esas aplicaciones. Por tan- to, plantearon como políticas aumentar los presupuestos de investigación:

esa oferta crearía su propia demanda. La escuela latinoamericana rompe con ese esquema en su práctica. Sin embargo, la CNEA desarrolló una bien conocida labor de excelencia científi- ca en física nuclear, pero fue a partir de la tecnología, podríamos decir, a par- tir de la demanda. Es frecuente escuchar que las políticas científicas y tecnológicas de América Latina han estado signadas hasta ahora por el ofertismo, como si sólo recientemente, y gracias al modelo neoliberal, se hubiera empezado a

y gracias al modelo neoliberal, se hubiera empezado a ] C. Martínez Vidal re- cuerda que

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C. Martínez Vidal re- cuerda que cuando entró en la CNEA en 1955

Sábato le aconsejó: “[ ]

la física y

que [

vuelva a los fierros de la in- geniería”; en Ariel Barrios Medina, op. cit., p. 7.

deje [

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Universidad Virtual de Quilmes Véase la introduc- ción al módulo 2.1, donde se mencionan los di-

Véase la introduc- ción al módulo 2.1, donde se mencionan los di- ferentes puntos de vista res- pecto de la ELAPCYTED presentados en los módulos 2.1 y 2.2 respecto del 2.3.

presentados en los módulos 2.1 y 2.2 respecto del 2.3. Se recomienda una lectura comparada de

Se recomienda una lectura comparada de los párrafos completos aquí mencionados del apartado siguiente.

poner el énfasis en la innovación y en partir de la demanda, lo cual signifi- ca desconocer la historia de las últimas décadas de las políticas de ciencia y tecnología de la región. El conflicto entre el modelo ofertista lineal cientificista y el modelo de de- sarrollo tecnológico de la Escuela ELAPCYTED se dio en forma notoria con ocasión de la creación del Programa Regional de Desarrollo Científico y Tec- nológico de la OEA en la reunión de los Presidentes de América en Punta del Este en 1967. Houssay fue nombrado Presidente de la Comisión que elabo- ró el Programa, pero Jorge Sábato, junto con muchos otros, consiguió intro- ducir las ideas de la Escuela, por lo que la Declaración de los Presidentes enfatizó la brecha tecnológica, la transferencia de tecnología y el desarrollo tecnológico. Aunque la Conferencia CACTAL, también de OEA (Brasilia, 1972) significó el triunfo definitivo de las ideas de la escuela, por distintos motivos estas ideas pronto entrarían en un impasse al chocar con el avance de lo que un feroz barbarismo llama “las ideas de la corriente principal” (mainstream), el neoliberalismo. En el apartado “Comparación entre los planteos alternativos y PCT oficial” encontramos un punto de divergencia con la afirmación que acabamos de ha- cer respecto del “anti-ofertismo” de ELAPCYTED: “ELAPCYTED no cuestiona- ba en términos generales el ofertismo oficial. Concretamente, ELAPCYTED no cuestionaba la existencia de iniciativa estatal [

En nuestra opinión, la diferencia entre nuestras afirmaciones y la cita del apartado siguiente radica en cuál sea el concepto de ofertismo que se uti- lice. Para el apartado siguiente la definición de ofertismo incluye la interven- ción estatal. En ese caso, si en la definición de ofertismo se incluye la in- tervención estatal, dado que muchos de los emprendimientos de autores que aquí vinculamos con ELAPCYTED proceden de empresas u organismos del sector público, sin duda la doctrina de ELAPCYTED es ofertista. Aquí, en cambio, definimos ofertismo como la creación de programas o instituciones que generan una oferta de conocimientos que no responde a una demanda específica. En el caso de ELAPCYTED, todo partió de la demanda: se inicia- ron emprendimientos productivos (muchos de ellos, pero no todos, por ini- ciativa estatal), los que generaron una demanda “aguas arriba” de desarro- llos tecnológicos y programas de investigación básica (véase Unidad Temá- tica 5, en particular el ejemplo de la CNEA). Exactamente lo opuesto de lo que definimos como ofertismo.

Exactamente lo opuesto de lo que definimos como ofertismo. Otra es la problemática, que plantea un

Otra es la problemática, que plantea un artículo de R. Dagnino, H. Thomas y A. Davyt (1996), publicado en el No. 7 de REDES, mencionado en el “Comparación entre los planteos alternativos y PCT oficial” citado más arri- ba, de las limitaciones planteadas a ELAPCYTED y al modelo de intervención estatal vigente en la época y so- bre todo las dificultades encontradas para que el sec- tor empresarial privado generara una demanda de de- sarrollo tecnológico local. Es un tema importante, que tiene que ver con las causas del fracaso del ISI y del abandono de las políticas propuestas por ELAPCYTED.

Ciencia y Tecnología en América Latina

c) El punto central del pensamiento de la Escuela: el desarrollo tecnológico propio Desarrollar tecnología propia, como vimos en el caso de la CNEA, fue el eje central de las ideas de la escuela. En la práctica, esto significaba:

Seleccionar la tecnología más adecuada sobre la base de una búsqueda de información interesada en la demanda. El Proyecto Piloto de la OEA so- bre Transferencia de Tecnología (PPTT) antes mencionado antes desarro- lló los conceptos de inteligencia tecno-económica y diplomacia tecnológica

La apertura del paquete tecnológico o desagregación de tecnología: en es- te punto es ilustrativo el proceso de selección y negociación desarrollado por la CNEA (véase Unidad Temática 5). La junta del Acuerdo de Cartage- na tomó este concepto y lo desarrolló en sus trabajos teóricos y de pro- gramación sectorial en los años ‘70. En resumen, significa no comprar lla- ve en mano, sino desagregar de antemano los componentes que se po- drían ir sustituyendo (tomamos la definición de desagregación de tecnolo- gía de Carlos Aguirre B., Glosario de términos de política científica, tecno- lógica e innovación, Academia Nacional de Ciencias de Bolivia, La Paz, 2000, p. 53):

Nacional de Ciencias de Bolivia, La Paz, 2000, p. 53): Véanse las declara- ciones de su

Véanse las declara- ciones de su Director, el Dr. Ing. Carlos Martínez Vidal, en: Ariel Barrios Me- dina (1997), pp. 17-22.

“El desglose de cada una de las etapas y componentes de un pa- quete tecnológico para la producción de un bien, la realización de un proceso o la presentación de un servicio. La desagregación fa- cilita clasificar la tecnología en medular y periférica, con el objeto de mejorar el poder de negociación de los adquirientes, generar demanda de servicios o bienes nacionales y ayudar al proceso de difusión y asimilación, entre los aspectos más importantes. El con- cepto opuesto a desagregación es el de tecnología empaquetada.”

Tratar luego de sustituir paulatinamente las importaciones de equipos y tecnología, y aumentar la proporción de componentes nacionales. Por ejemplo, en la CNEA se planteó para la primera central nuclear de Atucha una proporción de componente nacional de 38%, se llegó a 42% y para la segunda central llegó a casi el 50%.

Hacer ingeniería reversa, esto es, copiar a partir de productos terminados, lo que supone una asimilación muy grande de la tecnología. También supo- ne la capacidad de abrir un producto o una máquina y armarla de nuevo.

La ELACYTED también tomó el concepto de Aprendizaje tecnológico como uno de los componentes centrales de la estrategia. Jorge Katz analizó después ese elemento en sus estudios sobre la industria latinoamerica- na, a partir del concepto económico de la curva o función de aprendizaje. Está muy ligado a los conceptos de mejoras continuas e innovaciones in- crementales.

Más que en el desarrollo de una tecnología propia, que se pretende cari- caturizar cuando se critica a la escuela utilizando el concepto “autarquía”, el concepto central de la escuela es tal vez el de crear una capacidad tec- nológica propia, lo que significa:

- En primer lugar capacidad para manejar la tecnología;

- Después capacidad de asimilación;

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- Capacidad de abrir el paquete tecnológico para poder después decidir y

seleccionar tecnología; y volver a armar el paquete;

- Capacidad para comprar y negociar;

- Capacidad para adaptarla, y

- Finalmente, capacidad para, donde fuera posible, generarla, al menos en componentes del paquete;

Un grado superior de capacidad tecnológica es la producción de tecnolo- gía, concepto que Sábato desarrolló como las fábricas de tecnología y que Carlos Aguirre (op. cit., p. 71) define de la forma siguiente:

Lamentablemente, el control de la transferencia de tecno- logía ejercido a través de los registros que se crearon en toda América Latina, más o menos influidos por la Deci- sión 24 de la Junta del Acuerdo de Cartagena, que- daron, por diversos motivos, en el mero control de los contratos, sin que pudiera generarse una capaci- dad negociadora real.

Originalmente apare- ció en Jorge A. Sába- to, N. Botana, “La ciencia y la tecnología en el desarro- llo futuro de América Lati- na”, en: Revista de la Inte- gración, INTAL, Buenos Aires, Año 1, No. 3, No- viembre de 1968, pp. 15-36. Véase también en la compi- lación de A. Herrera (1975).

Véase también en la compi- lación de A. Herrera (1975). Nota de la cita de Dagnino,
Véase también en la compi- lación de A. Herrera (1975). Nota de la cita de Dagnino,

Nota de la cita de Dagnino, R. y otros:

“La preocupación por el lear- ning aparece tardíamente en ELAPCYTED (Sábato y Mackenzie, 1982). Sin embar- go, es interesante observar que ya en los ‘70 se generan para- lelamente a ELAPCYTED in- vestigaciones latinoameri- canas acerca del fenómeno (Katz et al., 1972; Katz y Cibotti, 1976; Katz y Ablin, 1977). Es de notar que estas investigaciones eran de co- nocimiento de los miembros de ELAPCYTED”.

eran de co- nocimiento de los miembros de ELAPCYTED”. “El laboratorio de investigación que no se

“El laboratorio de investigación que no se limita a investigar sino que tiene como objetivo la venta de sus productos, la tecnología.Aunque la diferencia entre laboratorio de investigación (en el sentido tradi- cional) y fábrica de tecnología parece sutil, en realidad es de fondo. Una fábrica de tecnología no hace investigación por el afán de avan- zar la ciencia, sino como un negocio que debe ser rentable, en tér- minos privados o sociales y que debe vender a otras empresas un producto, como cualquier empresa productora de bienes tangibles. La idea de Sábato ha sido muy útil para reorientar las políticas de investigación básica y de investigación aplicada en América Latina.”

Negociar la transferencia de tecnología, de forma que deje al país un sal- do positivo de capacidad tecnológica.

Finalmente, el triángulo de Sábato, tal vez el aporte conceptual más conoci- do de la Escuela: la necesidad de vincular en proyectos estratégicos de de- sarrollo tecnológico a los tres vértices del triángulo: el sector productivo, el sector gobierno (políticas/regulaciones) y el sector científico-tecnológico. En el apartado “Comparación entre los planteos alternativos y la política científica y tecnológica oficial”, se dice:

“Las visiones macro y relativamente lineales utilizadas durante el período parecen haber ocasionado problemas de visibilidad sobre algunos fenómenos de generación de tecnología que sólo teoriza- ciones de naturaleza microeconómica permitieron comprender posteriormente. En particular, los procesos de learning pasaron desapercibidos, tanto para la PCT oficial como para la mayoría de los autores de ELAPCYTED. En primer lugar, no formaron parte de la política.”

En el artículo mencionado del número 7 de REDES (R. Dagnino, H. Thomas y A. Davyt, 1996) se dice también:

“Detrás de la crítica de PLACTS (ELAPCYTED) a la política de tras- ferencia es posible observar una visión mecanicista del cambio tecnológico: el desarrollo local de tecnología era visto como un sustitutivo de la transferencia de tecnologías. No se percibía de forma suficientemente clara, más allá de la idea de ‘mix tecnoló- gico’, la complejidad de los procesos de innovación.”

Ciencia y Tecnología en América Latina

Como se ha indicado más arriba al comienzo de este párrafo (“Seleccio- nar la tecnología más adecuada”), no creemos que ELAPCYTED tuviera una visión mecanicista del cambio tecnológico: hay que tener en cuenta que en estos autores la práctica precedió a la teorización. Y su práctica consistió en desarrollar una tecnología y crear empresas. Fueron sumamente pragmáti- cos al combinar tecnología importada con adaptación y generación local, exi- giendo de los proveedores transferencia de tecnología. El Proyecto Piloto de Transferencia de Tecnología de la OEA, mencionado más arriba, es una prue- ba de esto. Por lo mismo, tampoco creemos que pueda afirmarse que los procesos de learning pasaran desapercibidos; por el contrario, fueron puestos en práctica. Las investigaciones de Jorge Katz fueron bien conocidas y aprecia- das. Jorge Katz es considerado como parte de la ELAPCYTED, que agrupa personalidades muy disímiles, pero con un fondo común. Este autor fue un presentador obligado en los cursos de Política Científica y Tecnológica que organizó anualmente entre 1972 y 1978 el Instituto ECLA (Estudio de la Ciencia Latinoamericana) de la Universidad del Salvador. Este Curso, a fal- ta de práctica académica, fue el lugar de encuentro de la Escuela durante varios años, lugar de divulgación de sus experiencias e ideas. En cuanto a la transferencia de tecnología, ha quedado en la memoria co- lectiva de los años noventa la idea de que para ELAPCYTED la transferencia de tecnología consistió en el control de los contratos de transferencia de tec- nología del exterior. Ésa no fue la práctica de las experiencias de la escuela, ni tampoco su teoría, como lo muestra también el Proyecto Piloto de Transfe- rencia de Tecnología, basado en la identificación de la demanda y la búsque- da y selección de tecnologías (la inteligencia tecno-económica). Si bien hubo un diagnóstico y una propuesta inicial, que partió en buena parte de econo- mistas (C. Vaitsos entre otros), para controlar la transferencia de regalías al exterior generadas en aquellos contratos de transferencia, sus estrategias combinaban estas medidas con otras dirigidas a la absorción de la tecnología transferida, por ejemplo, la negociación con las transnacionales para la desa- gregación tecnológica y para que capacitaran a los técnicos de sus filiales en el dominio y eventual adaptación de las tecnologías. Lamentablemente, lo úni- co que quedó en muchos casos en América Latina es ese aspecto de control, mucho más fácil de llevar a la práctica que la negociación continua. Pero es- to tiene que ver con la dificultad que tuvo la Escuela para imponer sus puntos de vista en las políticas científicas y tecnológicas: las políticas llamadas explí- citas estaban dominadas por científicos ofertistas, las implícitas por econo- mistas, que en muy pocos casos pudieron superar su estrecha formación en la economía ortodoxa; ya se dijo en el módulo anterior que a pesar del predi- camento de que gozó la CEPAL, las políticas industriales ISI tuvieron más que ver con la industrialización que convenía a las transnacionales de la época que con las doctrinas de CEPAL y de ELAPCYTED. Y ya desde 1975 irrumpie- ron las recetas de ajuste del FMI.

Y ya desde 1975 irrumpie- ron las recetas de ajuste del FMI. No se trata de

No se trata de glorificar a la Escuela de Pensamiento Latinoamericano. Pero sí hay que tener en cuenta que la ELAPCYTED es algo muy distinto de una tradición académica y menos aún se trata de un cuerpo com- pleto de teoría o de doctrina. Es una combinación de

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estrategias empresariales e ideas que surgen de esas estrategias, que tuvo lugar como por generación es- pontánea, simultáneamente en muchos lugares y con una coincidencia notable entre ellas. Ellas fueron ex- presadas principalmente en la acción: cuando llega- ron a plasmarse en artículos o en libros lo fueron en forma circunstancial; algunos de estos textos pueden haber dado lugar a interpretaciones opuestas y nega- tivas. Las ideas de la Escuela deben verse más en sus realizaciones que en sus escritos, lo cual hace nece- saria una tarea de interpretación. Éste es el objetivo del proyecto de investigación del que hemos hecho mención al comienzo de esta Unidad Temática y que constituye la base de los análisis presentados en es- tos dos primeros módulos.

2.2.2.6. Otros conceptos de otros autores de la escuela

Amílcar Herrera desarrolló el concepto de políticas implícitas y políticas ex- plícitas. Como es fácil de suponer, políticas explícitas son las políticas del gobierno para favorecer explícitamente el desarrollo de la ciencia y de la tecnología, generalmente propuestas e implementadas por lo que se lla- ma el sector ciencia y tecnología (ministerios, secretarías, pero también secretarías de tecnología industrial). Políticas implícitas son las políticas generadas en otros sectores del gobierno que tienen efectos generalmen- te no buscados y no previstos (de ahí el adjetivo “implícito”, que ha sido bastante discutido), sobre todo en el desarrollo de la tecnología. El ejem- plo clásico son medidas de protección o de apertura aduanera que, al per- mitir, por ejemplo, la importación de bienes de equipo para favorecer a la industria nacional, implícitamente impiden el desarrollo de una industria local de bienes de equipo. O, por el contrario, la protección indiscrimina- da de importaciones de equipos impide el equipamiento de los laborato- rios o de una determinada industria.

Amílcar Herrera (1970 y 1971) desarrolló también un sencillo modelo que distinguía el sector tradicional del sector moderno de la economía y de la sociedad. En el sector moderno, la ciencia está ligada a la ciencia univer- sal y no a la tecnología, ni del sector moderno ni del sector tradicional. El desarrollo de tecnología en el sector moderno de la sociedad está aislado, tanto de la ciencia como de su sector productivo, al que supuestamente podría proveer, y más aún del sector tradicional, al que fácilmente podría abastecer con tecnologías adecuadas. Gran parte de los problemas de un país subdesarrollado reside en esta separación entre sector moderno y sector tradicional. Este concepto de Amílcar Herrera no debe confundirse con el concepto de dualismo propuesto por algunos autores anglosajones estudiosos del fenómeno del subdesarrollo. Por el contrario, más bien de- be ser vinculado al concepto de “heterogeneidad estructural” cepalino.

Oscar Varsavsky (1975) popularizó el término cientificismo, utilizado fre- cuentemente contra la corriente de política científica conocida también co- mo ofertismo, caracterizado por su modelo lineal ciencia-tecnología-innova- ción, ya discutido.

Oscar Varsavsky también popularizó (1974) el concepto de ciencia nacio- nal, con lo que no quería significar que hubiera conceptos o teorías cien-

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tíficas diferenciadas según intereses económicos, por ejemplo, distintos entre los países centrales y los periféricos, aunque se ha caricaturizado el concepto en ese sentido. Más bien se refería a la necesidad de orien- tar y articular las actividades científicas y sobre todo las tecnológicas en torno de un “proyecto nacional”. Esto crearía “estilos tecnológicos” dife- renciados, lo que de alguna forma influiría (lo que es más discutido) no sólo en la selección de temas y enfoques, sino en aspectos más profun- dos del método y de los conceptos científicos. Esto, que Eliseo Verón y otros muchos plantearon respecto de las ciencias sociales (la famosa po- lémica de la “ciencia valorativa”) se ha pretendido extender, y no sólo en América Latina, a las “ciencias duras”.

2.3. Una interpretación política de la trayectoria de la reflexión sobre Política Científica y Tecnológica en América Latina (y en la Argentina)

2.3.1. Introducción

A lo largo de los dos primeros apartados de la Unidad 2 se describieron

algunos de los principales contenidos del pensamiento latinoamericano en Ciencia, Tecnología y Desarrollo. En este apartado se intentará caracterizar brevemente, desde una perspectiva de análisis político, la trayectoria de la reflexión sobre Política Científica y Tecnológica en América Latina, y en la Argentina en particular. La política científica y tecnológica (PCT), como toda política pública, no se res- tringe a las iniciativas efectivamente implementadas, sino que abarca también aquéllas no llevadas a la práctica, y, aun, las que nunca entraron en la agenda gubernamental. Por otra parte, el proceso de policy making incluye -de modo di- verso- las perspectivas y racionalidades de distintos autores. Normalmente, la política de C&T excede el marco de las medidas explícitas, directamente vincu- ladas con la actividad. Por ello, lo que llamamos política de C&T suele ser una reconstrucción de un conjunto de medidas, que afectan directa e intencional- mente, pero también de modo indirecto y no intencional, a la actividad:

“Las relaciones entre los científicos y el Estado se manifiestan a través de diversos mecanismos, pero en lo fundamental, ésta se produce a través de la financiación y el asesoramiento. Una mo- dalidad dominante de esta interacción es la denominada ‘política científica y tecnológica’ que reagrupa (o reconstruye) las interven- ciones estatales sobre el sistema de incentivos y recursos que los actores y operadores del sistema de investigación abordan en el desarrollo de su actividad de producción del conocimiento.” (Gummet, 1992)

A veces las políticas científicas y tecnológicas son un conjunto de accio-

nes explícitas, ordenadas y jerarquizadas, pero con mayor frecuencia son re- construcciones analíticas, ex post, y la agregación de un conjunto de medi- das dispersas del Estado, la definición de cuyas fronteras es específica de cada país (Sanz y Santameses, 1996, p. 3).

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Este recorrido presenta un pun- to de interés suplementario: la reflexión de algunos intelectua- les argentinos sobre la temática se difundió por distintos países de Amé- rica Latina, y, en algunos casos, su influencia se extendió hasta España. Tal es el caso, por ejem- plo, de la producción de J. A. Sábato. Su triángulo de relacio- nes (Sábato y Botana, 1968) se incorporó a la refexión sobre PCT en todo el territorio iberoa- mericano: “Uno de los puntos de partida clásicos para efectuar el análisis de la situación del ‘sector C&T’y formular así una política era el modelo concep- tual conocido como el ‘triángu- lo de Sábato’, posteriormente transformado en polígonos de cuatro o más vértices y luego en sistemas con articulaciones múltiples” (Oteiza, 1996, p. 78).

con articulaciones múltiples” (Oteiza, 1996, p. 78). Resulta dificultoso definir un momento inicial de esta
con articulaciones múltiples” (Oteiza, 1996, p. 78). Resulta dificultoso definir un momento inicial de esta

Resulta dificultoso definir un momento inicial de esta trayectoria. Por ejemplo, en sentido am- plio, la reflexión sobre polí- tica tecnológica podría re- montarse a las discusiones entre librecambistas y pro- teccionistas a comienzos de la consolidación de la Ar- gentina como estado-na- ción, durante la segunda mi- tad del siglo XIX. La corres- pondiente a política científi- ca podría tomar como mo- mento inicial las primeras décadas del siglo XX. Si bien algunos elementos de esa reflexión podrían ser útiles para comprender ideas más recientes, resulta conveniente restringir este apartado al análisis de las ideas relacionadas con la aparición de las grandes ins- tituciones, a fines de los ‘50 y principios de los ‘60.

Resulta, entonces, conveniente intentar reconstruir la trayectoria de la reflexión local de la PCT, no sólo para intentar comprender lo “pensado”, sino también lo “pensable” en distintos momentos del proceso. Intentar reconstruir lo “existente”, lo “bueno” y lo “posible” -en términos de G. Therborn (1992)- para las diferentes racionalidades de los actores (o, aun, de los sujetos ideológicos) involucrados en la concepción e imple- mentación de la PCT.

A lo largo de este punto se revisarán las tendencias más significativas en

la reflexión latnoamericana en PCT, tanto oficiales (las que llegaron a trans- formarse en políticas públicas) como los pensamientos alternativos en con- texto histórico. El punto de partida de este ejercicio es la década del ’60. En esta interpretación se relacionarán las estrategias de industrialización sustitutiva en América Latina, el pensamiento latinoamericano alternativo en C&T (Sábato, Herrera, Varsavsky, Sagasti, Halty, etc.), las políticas de apertu- ra y desregulación (años ‘80 y ‘90) y las tendencias recientes de la reflexión sobre ciencia-tecnología-desarrollo. Asimismo, se observará la evolución de los modelos de innovación adoptados: lineal ofertista, demand pull, “inde- pendentismo latinoamericano”, interactivo, sistemas locales de innovación.

interactivo, sistemas locales de innovación. Con el fin de ordenar este análisis se adoptó la siguien-

Con el fin de ordenar este análisis se adoptó la siguien- te estructura expositiva. En la trayectoria de la refle- xión se diferenciaron dos períodos: el primero com- prende las décadas del ‘60 y del ‘70, el segundo, los ‘80 y los ‘90. Por otra parte, dentro de cada período se han diferenciado tres niveles: a) dinámica de contexto, b) política de C&T y c) reflexión. En el nivel de “dinámica de contexto” se sintetizan al- gunos aspectos considerados relevantes para la com- presión de la situación de reflexión, diferenciados en tres subniveles: a) externo: política y economía inter- nacional; b) interno: política y economía latinoamerica- na; c) patrón tecnológico: tendencias dominantes en tecnología de producto, procesos y organización. En el nivel de “política de