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DESARROLLO DE LAS TEORÍAS ASTRONÓMICAS Y FÍSICA

COPÉRNICO Y GALILEO: UN NUEVO ORDEN EN LA CONCEPCIÓN DEL


MUNDO

Historia de la Ciencia – H4010 Actividad 4


El Cielo en Movimiento y el Movimiento de los Cuerpos Terrestres.
Desarrollo de las Teorías Astronómicas y Físicas
Universidad Virtual Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey

Titular: Dr. José Luis González Recio


Tutores: Mtro. Salvador Fernández Martínez
Mtro. José Mares

Equipo 16

Claudia Lozano Pedraza A00580009


Francisco Jacobo Díaz Sepúlveda A01305924
Gustavo Adolfo Melo Preciado A00708621
Rafael Tiburcio García A01303243
Raúl de Jesús Viveros Olivares A01304178

Monterrey, Nuevo León, 5 de septiembre de 2010.

Desarrollo de las Teorías Astronómicas y Física- Copérnico y Galileo: Un Nuevo Orden


en la Concepción del Mundo
En nuestros días podría parecernos intrigante el hecho de que aún después de que el
continente Americano fuera descubierto en 1492 (al menos de forma oficial), la ideología y
concepción general respecto a la posición de la Tierra en el espacio se basara en que ésta era
el centro fijo e inmóvil de su sistema (que era a la vez el Universo), el cual entonces se creía
que estaba integrado solamente por la Luna, el Sol y 5 planetas (Mercurio, Venus, Marte,
Júpiter y Saturno). Esta visión geocéntrica, formulada por Aristóteles (384 – 322 a.C.) y
después completada y ratificada por Ptolomeo (100 – 170 d.C), permaneció y se arraigó en
como la teoría correcta durante casi 1,900 años en el inconsciente colectivo de la humanidad,
al menos la europea ya que una vez que fue adoptada por la Iglesia Católica, permaneció de
esta forma, inmóvil al igual que se pretendía que permaneciera nuestro planeta, hasta el
Renacimiento.

I. Introducción
Copérnico y Galileo representan un punto de cambio determinante en el que
finalmente el mundo aristotélico empieza a perder sentido y a ser cuestionado. Para esto, el
primero inicia una lucha en términos de principios, en la que no sólo se trata de cambiar el
punto central del universo, si no de cuestionar la imposibilidad que dichos principios
plantean, y sobre todo, inicia la ruptura que se crea y cada vez se vuelve más manifiesta
entre los mundos teórico y práctico. Por esto, más que un debate en términos teóricos, lo que
Copérnico, y posteriormente Galileo están cambiando, es la concepción del mundo físico,
(ahora con principios matemáticos) que servirá de base para lo que será la física moderna
(Rioja y Ordóñez, 1999, p.112) y cimentó las ideas para crear una nueva visión de la
concepción de la Tierra, del Universo e inició una revolución en la mecánica celeste.

II. Los dos caminos


Copérnico busca establecer una explicación racional que llene los huecos que tiene
la teoría de Ptolomeo (Rioja y Ordóñez, 1999, p.110). No sólo se trata de cambiar el centro
del mundo, (de la Tierra al Sol) si no que trata de establecer una cosmovisión en la que se
fundan la astronomía y la cosmología para abarcar la totalidad de las cosas, “Primero,
porque los matemáticos están inseguros sobre los movimientos del Sol y de la Luna, que no
pueden ni demostrar ni observar la duración constante del año estacional” (1999, p.114). En
todo momento Copérnico trata de fundir lo que ve con el mundo teórico, es decir, la
experiencia y la práctica (1999, p.121), siempre con miras a establecer de nueva cuenta una
explicación de las cosas que abarque la totalidad y tenga de nueva cuenta sentido, “El
universo es un todo ordenado, y, en consecuencia, racional. Violar un principio fundamental
de orden, como es el de la uniformidad, equivale a renunciar a la inteligibilidad del cosmos”
(1999, p.111).
En su primera obra, Copérnico aborda, en términos heliocéntricos, la explicación
de todas las apariencias celestes justificadas de forma geocéntrica hasta entonces. Además,
inicia el estudio del movimiento aparente del sol y la luna y de los planetas, partiendo de la
hipótesis de un triple movimiento terrestre.
Este es el escenario en el que surge y se desarrolla la figura de Copérnico (1473 –
1543 d.C.), quien formuló la teoría heliocéntrica en su libro “De Revolutionibus Orbium
Caelestium” (Sobre el movimiento de las esferas celestiales), en la que cuestiona el
geocentrismo, y erige el helicocentrismo (Rioja y Ordóñez, 1999, p.109). Su pensamiento
retoma elementos de los aristotélicos averroístas de Ptolomeo y del neoplatonismo de
Novara para explicar las órbitas que describen los planetas (1999, p.111). Al mismo tiempo,
critica la validez de la teoría reinante, pues el principio para determinar los movimientos y la
velocidad de los mismos en los planetas era un punto imaginario (1999, p.111).
Para originar su hipótesis, Copérnico se remonta a autores griegos como Heráclito
e Hicetas, pero, enfrenta el problema de no poder apoyarse en ellos por no haber construido
una teoría completa.
Copérnico resuelve esta indeterminada situación del punto imaginario mediante la
racionalización; niega el principio de las esferas estáticas y, argumentando que los
movimientos de los planetas no son arbitrarios sino ordenados, sostiene que debe existir una
relación entre observación y teoría para que se produzca un conocimiento verdadero (Rioja y
Ordóñez, 1999, p.112), es decir, toma las bases del pensamiento platónico. Con esto,
Copérnico buscaba ganar certeza sobre la exactitud del calendario, duda que aquejaba su
época y que la Iglesia al mismo tiempo deseaba resolver y esclarecer.
Copérnico realiza una distinción entre la astronomía y la astrología, además de una
conciliación de la astronomía con la cosmología desde una óptica distinta al geocentrismo,
desde un punto de vista teórico que establece el método para la ciencia estelar que aún tiene
resonancia en la actualidad (Rioja y Ordóñez, 1999).
Postuló además el movimiento rotatorio de la Tierra basado en su razonamiento “físicamente
real” (1999, p.120). Presenta primeramente los argumentos de los antiguos sobre el carácter
estático de la Tierra, los cuales estaban basados en la observación de los fenómenos
terrestres y no de los estelares; posteriormente los rebate, no se aleja mucho de las ideas
aristotélica para el caso de la gravedad (1999, p.124) y en el caso de la rotación sostiene que
es producto de un movimiento natural de la esfera terrestre (1999, p.121); para la explicación
del aire y su relación con la tierra, ofrece explicaciones poco convincentes y que serán casi
un siglo después abordadas por Galileo (1999, p.127).
Copérnico busca establecer un sistema que sea, no más acorde, si no más racional.
Es decir, busca la forma en la que ese orden inteligible que rige los fenómenos salga a la luz.
Para él, los defensores de las esferas homocéntricas no se ajustan a los datos de observación,
y los defensores de los círculos excéntricos violan un principio racional que supone la
garantía de la inteligibilidad.
Además, para Copérnico, las teorías existentes hasta entonces no han podido
deducir la forma del mundo y la simetría de sus partes. Para Copérnico son partes correctas
en un punto, pero que juntas no satisfacen el sentido de unidad. Para Copérnico el universo
es un todo ordenado, y en consecuencia racional, dado esto, violar un principio fundamental
de orden, como el de uniformidad, equivale a renunciar a la uniformidad del cosmos.
A diferencia de la ruptura iniciada por Copérnico contra el aristotelismo, el camino
de Galileo es consecuencia de aquella, es decir, no se pude negar que el impacto causado por
algunas de las nuevas tesis de Copérnico afectó la visión de Galileo, incluso cataloga al
sistema copernicano como el síntoma de algo mucho más grande que él llama el movimiento
científico (González, 2005, p.57). Así pues, Copérnico es el iniciador de un
resquebrajamiento en la concepción del mundo de la física aristotélica (2005, p.55), y
Galileo está en un punto en donde ese resquebrajamiento ya permite vislumbrar otras cosas,
como un proyecto de la Matemática de la naturaleza (2005, p.70). Esta concepción
matemática de la naturaleza es la edificación de la que depende el proyecto de Galileo.
Galileo sustituye el cosmos Aristotélico por el espacio homogéneo de la geometría
euclidiana y el abandono de las interpretaciones, Aristotélicas asimismo, del reposo y del
movimiento. Es decir, deja la concepción de la sustancia.
Cuando en 1619 se da el debate sobre los tres cometas aparecidos (González 2005,
p.59), Galileo no solamente da una explicación para este fenómeno, si no que establece un
nuevo sentido de la ciencia matemática y la empuja hacia una nueva universalidad, lo que la
lleva al establecimiento de la teoría corpuscular de la materia (2005, p.60), y a un nuevo
proyecto sobre la concepción de las cosas.
Galileo perfeccionó el telescopio y llevó a cabo algunas observaciones importantes que le
permitieron determinar las fases de “Venus, la irregularidad de la superficie de la Luna o los
satélites de Júpiter, bautizados por Galileo como planetas medíceos” (2005, p.55). También
determinó la rotación del Sol mediante la negación de los principios aristotélicos, y la abierta
aceptación del copernicanismo (2005, p.55), lo que le valdrían censuras por parte de la
iglesia católica (2005, p.62). Galileo defiende las tesis copernicanas argumentando a favor
del movimiento de la Tierra, en contra de la física aristotélica del reposo y el movimiento
natural con todos los postulados que ella conlleva (2005, p.55), como aquél que reza: la
“observación de los fenómenos terrestres permite decidir sobre el estado de movimiento del
sistema” (2005, p.67). No necesariamente el movimiento de la tierra debe ser perceptible y
observable (2005, p.68).
Galileo explica las razones por las que ninguna fuerza ajena actúa sobre el movimiento
terrestre (González, 2005, p.68), siendo que éste es inercial dada su inclinación, entonces
una vez aplicada alguna fuerza ésta no dejará de moverse. Nace pues el concepto de incercia.
La teoría de galileo quería ser una cinemática vinculada a la astronomía
copernicana, al heliocentrismo y al movimiento de la tierra. Por ese motivo, la introducción
del principio mecánico de la relatividad y la noción del sistema inercial serán sus
aportaciones más decisivas.
Uno de los más importantes reconocimientos a Galileo es el replanteamiento de la
filosofía natural de los clásicos (González, 2005, p.72); aunque basado originalmente en el
platonismo. Así lo demuestra con su explicación sobre las mareas, donde recalca la
renovación de esa naturaleza, dicha renovación radica en su vinculación con las matemáticas
(2005, p.72); llegando a esta conclusión de manera analítica. “Tras el examen crítico y la
reformulación de los fundamentos filosóficos de la dinámica, tras su puesta al servicio de la
cosmología moderna, Galileo se sabe creador de todo un programa para la filosofía natural,
de todo un programa filosófico-científico” (2005, p.75).

III. Conclusiones
Tanto Copérnico como Galileo sentaron las bases de la astronomía moderna al
romper con el esquema medieval que reinaba en la época en la que vivieron. Para nosotros
esto puede no significar mucho si lo reducíamos a solo un cambio en una teoría, pero para el
siglo XVII supone una revolución de pensamiento, pues para el contexto europeo de ese
entonces sus ideas resultan demasiado radicales, y están en contra de la concepción de las
cosas que se tiene hasta entonces (orden medieval).
Dicha revolución del pensamiento radica en el replanteamiento de los
fundamentos filosóficos de la naturaleza, la concordancia que dan a su trabajo entre
observación y teoría, la utilización combinada de la observación y el pensamiento analítico
como medio para alcanzar un saber verdadero.
En ambos casos la comprobación que la Tierra y por lo tanto el hombre no fueran
el centro del universo desató una gran polémica, y derivó en cuestionamientos filosóficos,
sociales y religiosos. Finalmente esta nueva teoría no representaba sólo un descubrimiento
científico sino el cambio radical en los sistemas del pensamiento, que dieron como resultado
la apertura de la mente humana a la modernidad y al derrumbamiento de antiguos
paradigmas. Así podemos apreciar que estos dos pensadores son parte de un mismo
proyecto, (de un nuevo orden), en el que el cambio de lo geocéntrico a lo heliocéntrico no es
más que un pequeño síntoma de algo que es muchísimo más grande, y que vendrá a
coronarse mucho después (con la Ilustración), sin que Galileo y o Copérnico pudiesen ver el
alcance de su recorrido.
A partir de las teorías de ambos científicos se pudo desechar la utilización de mitos
que constituían la astrología medieval para avanzar en la fundamentación de la moderna
astronomía basada en las matemáticas y en la física, elementos que serían utilizados años
más tarde por Bacon y Descartes para la construcción del método científico y que
transcienden hasta nuestros días.

Fuentes y Bibliografía

Rioja, Ana y Ordoñez, Javier (1999). Teorías del Universo. Madrid: Editorial Síntesis. Págs.
107-129. Primera Edición.

González Recio, José Luis (2005). El Taller de las Ideas: Diez Lecciones Sobre La Historia
de la Ciencia. México, D.F: Editorial Plaza & Valdés. Pág. 52-77. Primera Edición.
Valo Calif
r
1.- El ensayo logra captar y expresar las ideas y
cuestiones principales abordadas en las lecturas. 3.0 3.0

2.- Se logra un análisis claro y ordenado del


contenido de los textos revisados.

Comentario: El análisis de las ideas, es decir, la


explicación y desarrollo de las ideas no se lleva a cabo 2.0 1.0
en muchas de ellas. Especialmente, las ideas galileanas
sobre el principio mecánico de relatividad y el
movimiento inercial no se desarrollan, además de otras
(ver los comentarios en rojo)
3.- Se consigue identificar las diferencias y 3.0 3.0
coincidencias existentes entre los modelos
presentados.

4.- Existe una relación de las ideas del texto con los
contendidos en la introducción al módulo.
3.0 0.0
Comentario: Total ausencia de relación con los
contenidos de la introducción al módulo. De hecho no
hay referencias a dicha introducción.
5.- Ortografía, puntuación, sintaxis, coherencia,
respeto a la extensión, citación conforme al APA.

Comentarios: la construcción de las oraciones no 1.0 0.5


respeta la sintaxis española (por ejemplo, la
concordancia entre sujeto y verbo); no se conocen las
prescripciones del Manual de Estilo de la APA
Total 12.0 7.5

Estimados estudiantes:

El ensayo muestra un esfuerzo por asimilar las ideas de las lecturas; las cuales, por cierto, no
son nada fáciles.

Les sugiero consultar el siguiente portal para conocer los manuales de estilo APA o MLA:

http://owl.english.purdue.edu/

Saludos. José Mares