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Linguistische

Arbeiten 494
Herausgegeben von Peter Blumenthal, Klaus von Heusinger,
Ingo Plag, Beatrice Primus und Richard Wiese
Variation sintäctica en espanol
Un reto para las teorias de la sintaxis
Editado por
Gabriele Knauer y Valeriano Bellosta von Cölbe

Max Niemeyer Verlag


Tübingen 2005
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Die Deutsche Bibliothek verzeichnet diese Publikation in der Deutschen Nationalbibliografie; detaillierte
bibliografische Daten sind im Internet über http://dnb.ddb.de abrufbar.

ISBN 3-484-30494-4 ISSN 0344-6727

© Max Niemeyer Verlag GmbH, Tübingen 2005


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Gedruckt auf alterungsbeständigem Papier.
Druck: Laupp & Göbel GmbH, Nehren
Einband: Nädele Verlags- und Industriebuchbinderei, Nehren
Indice

Gabriele Knauer/Valeriano Bellosta von Cölbe


La variaciön sintäctica como reto teörico:
Una introduccion 1

Guido Mensching
Variaciön sintäctica, lingüistica de corpus y gramätica generativa:
Teorias, metodos y problemas 13

Josse De Kock
Corpus, frecuencia y gramaticalidad:
Treinta construcciones contrincantes en tres corpus 35

Nicole Delbecque
El anälisis de corpus al servicio de la gramätica cognoscitiva:
Hacia una interpretation de la alternancia lineal SV/VS 51

Alicia Gonzalez de Sarralde


Sobre la posicion del sujeto en relation con las estructuras de la narration 75

Valeriano Bellosta von Cölbe


Variaciön sintäctica en »Role and Reference Grammar«:
La posicion de los complementos en las oraciones ditransitivas 97

Pedro Martin Butragueno


La construcciön prosödica de la estructura focal en espanol 117

Amparo Morales
La adquisiciön del lenguaje en ninos puertorriquenos:
Α propösito de la hipötesis del sujeto nulo 145

Ulrich Detges
La gramaticalizaciön de los acusativos preposicionales en las lenguas iberorromänicas:
Una hipötesis pragmätica 155

Eugeen Roegiest
Variaciön pronominal en espanol:
El pronombre dativo entre sintaxis y semäntica 175

Rena Torres Cacoullos


La perspectiva diacrönica en variaciön sincrönica:
El dativo de intensificaciön 191
VI

Irania Malaver
Anälisis comparativo de las expresiones adjetivales de edad
en las hablas de Sevilla y de Caracas 211

Dexy Galue
Me acuerdo que...: los verbos pronominales y el queismo 221
Gabriele Knauer (Humboldt-Universität zu Berlin)
Valeriano Bellosta von Cölbe (Universität zu Köln)

La variation sintäctica como reto teorico: Una introduction

1. Introduction

Sin duda, una de las controversias mäs antiguas en la historia de la lingüistica es la que tuvo
y sigue teniendo lugar entre »anomalistas« y »analogistas«. Mientras que los primeros ven
en la lengua una realidad esencialmente irregular, a pesar de algunas aparentes regularida-
des, los segundos la conciben como esencialmente regular, aunque plagada de irregularida-
des. Tal controversia sigue viva hoy entre quienes conciben la lengua ante todo como el
sistema abstracto que »emerge« del conjunto de proferencias que se da en la comunicacion
humana dentro de una comunidad (»actuation« ο »lenguaje E«) y quienes la ven sobre todo
como el conocimiento autönomo, en parte innato, de un determinado cödigo que un ser
humano ideal posee en su cognition (»competencia« ο »lenguaje I«; cf. Chomsky 1965;
1986). Los primeros, los »funcionalistas«, son mäs propensos a admitir la existencia de
Variation sintäctica en una lengua y realizan sus observaciones a partir de grandes corpus
de datos empiricos procedentes de la comunicacion; mientras que los segundos, los »gene-
rativistas«, prefieren pasarla por alto y se apoyan en la evidencia psicolingüistica proce-
dente de la introspection de uno ο varios hablantes en su propia cogniciön (cf. Mensching
en este volumen). Es interesante observar que incluso aquellas teorias que se dicen funcio-
nalistas y parten, en principio, de la lengua como realidad que refleja igualmente la cogni-
ciön y la comunicacion humanas, son reacias a aceptar la existencia de variacion sintäctica
en una lengua y, a veces, a trabajar sistemäticamente con datos empiricos (cf. Martin Bu-
tragueno 1999). El resultado de esta tendencia es que el constante descubrimiento de fenö-
menos de variacion en las lenguas a partir de datos empiricos apenas se refleja en las des-
cripciones de esas lenguas y menos todavia en las teorias lingüisticas, que, a fin de cuentas,
deberian explicar tales fenömenos.
Las gramäticas »descriptivas« han evitado emitir juicios de valor y se han limitado a su
tarea de descripciön, relacionando los fenömenos de variacion sintäctica con factores extra-
lingüisticos diatöpicos y diasträticos (cf. Serrano 1999). Pero tanto las cläsicas gramäticas
»normativas« como las actuales gramäticas »explicativas« han entendido la variacion sin-
täctica en una lengua bien como »opciön« (»libertad estilistica« del hablante), bien como
»irregularidad« (»excepciön« en el sistema), bien como »incorrecciön« (»violaciön« del
sistema por parte del hablante). El primero de los casos llega a confundirse a veces con
»arbitrariedad« porque toca fenömenos generalizados que se consideran fuera de la gramä-
tica y de sus reglas y que estän sometidos a las necesidades comunicativas del momento (p.
ej. el »orden de palabras«; cf. Delbecque y Gonzalez de Sarralde en este volumen). Los
otros dos casos (cf. De Kock en este volumen) se encuentran dentro de la gramätica y de
sus reglas. Si la variacion toca un fenömeno generalizado pero circunscrito a un determina-
do entorno sintäctico fäcilmente descriptible, se habla de »irregularidad« (p. ej. el acusativo
2 Gabriele Knauer & Valeriarto Bellosta von Cölbe

preposicional; cf. Detges en este volumen). Si la variation toca un fenomeno particular,


propio de un grupo determinado de hablantes, que no estä circunscrito a un entorno sintäc-
tico fäcilmente descriptible, se habla de »incorreccion« (p. ej. el dequeismo; cf. Galue en
este volumen). Mientras que las gramäticas »normativas« concebian tales »incorrecciones«
como el producto de una deficiente alfabetizacion y escolarizacion, debida a factores so-
cioeconomicos y politicos, y pretendian contribuir a remediarlas; las gramaticas »explicati-
vas« los conciben como el resultado bien de lapsus linguae casuales y asistemäticos en los
adultos, bien de una deficiente adquisicion de la lengua en los ninos, debida a la »pobreza
del estimulo« ofrecido por los adultos. Muy distinto es, sin embargo, el caso de los feno-
menos de variation externos a la sintaxis: su estudio conlleva el uso de etiquetas mucho
menos estigmatizadas; se habla de »alöfonos« en fonologia, de »alomorfos« en morfologia,
de »sinonimos« en semantica ο de »norma« en teoria lingüistica (cf. Coseriu 1952).

2. Variacion

Si nos acogemos al mäs sencillo de los modelos semioticos, el de Saussure (1916), com-
probaremos que incluye de forma implicita un principio de economia, que solo anos mäs
tarde se desarrollarä explicitamente y se aplicarä universalmente (cf. Jespersen 1924): a
cada significante le corresponde un solo significado; a cada significado, un solo significan-
te. Bien es sabido que la lengua quiebra esa biunivocidad pretendidamente ideal en la rela-
tion entre significante y significado en las dos direcciones posibles. La polisemia permite
combinar un significante con varios significados al precio de complicar el descifrado del
mensaje con la resolution de ambigüedades. La sinonimia en sentido fuerte permitiria com-
binar un significado con varios significantes al precio de complicar el cifrado del mensaje
con la resolution de redundancias. Mientras que la polisemia se entiende como un fenome-
no ventajoso para la economia de la lengua en todos sus niveles, la sinonimia recibe una
valoracion desigual, dependiente del nivel estudiado, cosa que se concreta en denominacio-
nes distintas.
Una vision onomasiologica de la sinonimia nos permite descubrir paralelismos intere-
santes entre la primera y la segunda articulaciones del lenguaje (cf. Martinet 1960). Mien-
tras que, en la primera articulation del lenguaje, el significado lingüistico se ve como
»contenido« delimitado por su »valor« en el sistema; en la segunda, el significante lingüis-
tico se puede reinterpretar como »forma«, position estructural ο mero »valor« en el sistema
(»forma« del significado y del significante respectivamente para Hjelmslev 1943). Asi,
tanto el »contenido« como la »forma« se pueden concebir como significado con respecto a
realidades distintas: el »contenido« es el significado para el significante; la »forma« es el
significado para la sustancia fönica. Tal significado, cuando se asigna a varios significantes,
abre un espacio de variacion en la lengua que se concreta en el habla por medio de la selec-
tion de una de las posibles variantes. La lingüistica no solo se pregunta, pues, cuäntas y
cuales son las variantes legitimas para una variable definida a traves del significado, sino
como y por que se originan y, sobre todo, que utilidad tienen dentro del sistema de la len-
gua.
La variation sintäctica como reto teörico: Una introduction 3

La lingüistica estructural ha aceptado y explicado la variation en la segunda articulation


como empleo de alofonos en el habla, los cuales ocupan la misma position en el sistema
(»no oposicion«), lo que ha mantenido abierta la comunicacion con otras disciplinas lin-
güisticas que estudian la variation del habla en diacronia y en sincronia. Sin embargo, aun-
que ha explicado la variation en la primera articulation de manera anäloga, la ha valorado
como un fenomeno desventajoso para la economia de la lengua, cuya presencia ha de res-
tringirse al mäximo. Sobre todo cuando los significantes son fonolögicamente similares ο
estän etimologicamente emparentados, la morfologia estructuralista habla, de modo anälogo
a la fonologia, de empleo de alomorfos en el habla, los cuales ocupan la misma position en
el sistema. Sin embargo, cuando no se dan estas condiciones, la semäntica estructuralista
sustituye el concepto de alomorfismo por el de sinonimia en sentido debil. Mientras que la
sinonimia en sentido fuerte seria la combination de un mismo haz de rasgos semänticos, es
decir, de una misma position dentro del sistema, con varios significantes, que, por lo tanto,
no se oponen entre si; la sinonimia en sentido debil seria la combination de varios haces de
semas identicos y, por tanto, varias posiciones identicas dentro del sistema, con sus corres-
pondientes significantes. Es en este momento cuando aparece la dicotomia entre sinonimia
total y parcial, es decir, la distincion entre haces identicos en todos sus semas y haces iden-
ticos en la mayoria de sus semas (bajo la influencia de los conocimientos lexico y enciclo-
pedico y de la situation comunicativa); perspectiva que invita a una interpretation de la
sinonimia en sentido debil como notion prototipica. De esta manera, el pretendido estudio
de la sinonimia en sentido fuerte, es decir, de la variation, se convierte en la demostracion
de su imposibilidad y en el restablecimiento de la pretendida biunivocidad de significante y
significado, que se apoya en el principio de economia mencionado al inicio. He aqui, pues,
la »paradoja teorica de la variation«: el sentido fuerte del concepto de sinonimia invita al
estudio de la variation en diacronia y sincronia; el sentido debil, lo bloquea. No podemos,
pues, llamar »variation« a ambos sentidos; la variation referida a una misma »forma« pre-
fiere el sentido fuerte de la sinonimia (en fonologia y morfologia) y se opone a la variation
referida al »contenido«, que prefiere el sentido debil de la sinonimia (en semäntica y sinta-
xis). Por eso, solo en este ultimo caso, se estudian implicitamente la diferenciacion y espe-
cializacion semänticas de los significantes y la perdida progresiva de sinonimia que resulta
de estos procesos.

3. Variation sintäctica

La lingüistica estructural europea se ocupö poco de una sintaxis que, hasta aquel punto,
habia vivido de una tradition semäntica, centrada en el »monema«. La lingüistica estructu-
ral norteamericana se dedico menos todavia a una variation sintäctica, que, inserta en el eje
paradigmätico, servia para la definition de clases sin distincion de significados. Esto propi-
cio la asunciön inconsciente de la »paradoja teorica de la variation« y su perpetuation tras
el »giro cognitivo y comunicativo« manifestado en los paradigmas teoricos generativista y
funcional. Dos alternativas se presentaban. Por un lado, el paradigma generativista declara
que el objeto propio de la lingüistica es el estudio de la lengua I ο competencia, tal como se
4 Gabriele Knauer & Valeriano Bellosta von Cölbe

da en un hablante ideal, y que, por lo tanto, el habla ο la actuation, tal como aparece en las
manifestaciones lingüisticas de una comunidad real, al estar posiblemente sujeta a toda
clase de perturbaciones, debe dejarse de lado. De este modo, la variation, si pertenece a la
actuation, queda subsumida en las perturbaciones que le son propias; si pertenece a la com-
petencia, produce tantas gramaticas (variation interlingüistica) ο tantas reglas transforma-
cionales de aplicacion optativa en una gramätica (variation intralingüistica) como variantes
identificadas (cf. Chomsky 1965; Mensching, en este volumen).
Por otro lado, el paradigma funcionalista rechaza la position anterior y declara que el
habla ο la actuation es el objeto propio de la lingüistica en la medida en que esta es el unico
vehiculo para que un emisor comunique un mensaje a un receptor en una situation determi-
nada. El habla se constituiria, por tanto, en la expresiön de las »soluciones a las tareas pre-
sentes permanentemente en la actividad comunicativa« (Seiler 1973: 11; traducido en Mo-
reno Cabrera 1987: 115). De este modo, la variation reflejaria la multiplicidad de solucio-
nes a que puede llegar la cognition humana ante un problema comunicativo dado (sinoni-
mia en sentido fuerte; variation interlingüistica); problema que, en cada lengua, se plantea-
ria de modos diversos segün las situaciones comunicativas (sinonimia en sentido debil;
variation intralingüistica).
En ambos casos se observa la influencia de la »paradoja teörica de la variation«. En un
primer paso, se plantea la variation sintäctica como si se tratara de sinonimia en su sentido
fuerte: existen varias estructuras superficiales que corresponden a una unica estructura
profunda ο varias construcciones que suponen la solution que la cognition ofrece a un
unico problema comunicativo. En un segundo paso, se investiga la variation sintäctica para
demostrar la inviabilidad de este anälisis y postular la existencia de sinonimia en sentido
debil: las construcciones ο estructuras superficiales se encuentran en distribution (libre ο
complementaria) dependiendo de factores internos ο externos a la lengua que interactuan de
modo bien probabilistico, bien regular. El uso de una Variante concreta responderia, pues, a
una ο varias motivaciones formales ο funcionales de configuration distinta a la correspon-
diente a la Variante alternativa. En cualquier caso, quedaria restablecida la relation biunivo-
ca entre significante (construction ο estructura superficial) y significado (position estructu-
ral ο funcion comunicativa).
La »paradoja teörica de la variation« ha conducido al paradigma generativista a desen-
tenderse, en buena parte, del tratamiento teorico del tema hasta la introduction del acerca-
miento desarrollado por la Teoria de la Optimalidad (cf. p. ej. Prince/Smolensky 1993), una
teoria que surgio a comienzos de los anos noventa en el seno de la fonologia y se extendio
räpidamente a la sintaxis en diversas versiones del paradigma como la Gramätica Lexico-
Funcional (cf. p. ej. Bresnan 2001) ο el Programa Minimalista (cf. p. ej. Müller 2000). Esta
misma paradoja ha producido una profunda division en el paradigma funcional. Desde un
punto de vista teorico, el tema tambien se ha resistido a una interpretation global hasta la
aparicion del acercamiento neurocognitivo de las motivaciones en competencia (ingl. com-
peting motivations·, cf. p. ej. DuBois 1985). Desde un punto de vista präctico, el tema paso
a ser dominio casi exclusivo de unapujante sociolingüistica (cf. p. ej. 1966) que parte de la
existencia de la variation como hecho indiscutible en el habla, sin preocuparse de su estatus
dentro de una teoria de la lengua ο de la sintaxis. Ve en ella la manifestation lingüistica de
multiples factores extralingüisticos, entre los que destacan las condiciones e identidades
sociales y culturales de determinados grapos de hablantes. La sociolingüistica recurrio, por
lo tanto, desde el primer momento, a la recogida, la organization, el anälisis y la interpreta-
La variation sintäctica como reto teörico: Una introduction 5

cion de gran cantidad de material empirico segün la metodologia propuesta por la naciente
lingüistica de corpus (cf. p. ej. Muller 1968). La simbiosis entre sociolingüistica y lingüisti-
ca de corpus desencadenö una avalancha de estudios variacionistas que, dependiendo del
fenomeno estudiado, se basaban bien en los factores extralingüisticos defendidos por la
primera, bien en los factores intralingüisticos descubiertos por la segunda a traves de la
aplicacion informatizada de metodos estadisticos (cf. p. ej. Sankoff (ed.) 1978).
En la actualidad, la »paradoja teorica de la variacion« se manifiesta en una creciente di-
vergencia entre los estudios de caräcter teörico procedentes de los dos paradigmas mencio-
nados y los de caräcter präctico surgidos de la simbiosis entre sociolingüistica y lingüistica
de corpus. Los estudios teoricos siguen centrändose, al menos implicitamente, en la intros-
peccion de un hablante idealizado, sin que los avances teoricos y empiricos hayan encon-
trado un reflejo adecuado mäs que en excepciones (cf. p. ej. Bybee/Hopper (eds.) 2001).
Los estudios präcticos continüan desbrozando parcelas de la lengua afectadas por la varia-
cion sin que tal actividad haya fructificado en modelos coherentes de variacion compatibles
con los paradigmas mencionados.

4. Retos y respuestas

Este volumen se propone, por un lado, dar una muestra de los trabajos de hombres y muje-
res de varias generaciones, procedentes de distintos paises, trabajos que representan los
distintos enfoques teoricos y metodologicos con los que se estän investigando algunos de
los problemas de variacion sintäctica mäs candentes, y, por otro, contribuir a una reflexion
plural sobre la relation dialectica entre explication teorica como hermeneutica de los datos
y description empirica como banco de pruebas de la teoria.
En la primera parte del volumen, se presentan tres reflexiones metodologicas sobre el
valor del uso de corpus en lingüistica. El trabajo de Guido Mensching (Freie Universität
Berlin) se sitüa en la perspectiva teorica del generativismo (Programa Minimalista) y cons-
tituye una apologia de la lengua-I como objeto propio de la lingüistica y de la introspection
como metodo adecuado para su investigation. El corpus, como muestra representativa de la
lengua-E, carece de peso metodologico en el generativismo. En el estudio de la situation
actual de una lengua, su tinica funcion seria la de testimoniar la presencia de determinados
conocimientos en las gramäticas de algunos de los hablantes de una comunidad. En el estu-
dio de la evolution historica de una lengua, esa funcion testimonial adquiriria obviamente
mayor relieve debido a la falta de hablantes capaces de introspeccion. Finalmente, el estu-
dio de la frecuencia de determinados fenomenos no aportaria datos ni sobre la importancia
de un fenomeno dentro de la gramätica ni sobre los cambios diacronicos a los que se ve
sometida la gramätica, puesto que la frecuencia de uso de un fenomeno en el entorno de un
nino no seria una indication de un mejor ο peor aprendizaje del mismo. La existencia de
distintas variantes en la lengua-I seria un problema del lexicon; el motivo de la selection de
una u otra en la lengua-E, un problema de la pragmätica (intention comunicativa), influida
por factores extralingüisticos. El generativismo se ocupa unicamente de justificar teorica-
mente el funcionamiento de cada una de las variantes dentro de una gramätica idiolectal.
6 Gabriele Knauer & Valeriano Bellosta von Cölbe

Muy otra es la position de uno de los pioneros de la lingüistica de corpus, Josse De Kock
(Katholieke Universiteit Leuven). El autor escoge quince variables sintäcticas y compara la
frecuencia de uso de sus dos posibles variantes en el corpus de »Gramätica Espanola: Ense-
nanza e Investigation« de literatura hispanica. De este modo, elabora una escala ordinal de
la frecuencia de determinadas variantes y la compara con las que obtiene del corpus del
»Proyecto de Estudio Coordinado de la Norma Lingüistica Culta de las principales ciudades
de Iberoamerica y de la Peninsula Iberica« (o, sencillamente corpus »Norma Culta«), El
autor obtiene para una misma Variante lingüistica frecuencias y posiciones en la escala que
difieren dependiendo de las variables extralingüisticas medio y lugar. El autor propone el
uso de este metodo como criterio objetivo para discemir el grado de presencia de una Va-
riante en el sistema lingüistico, es decir, su »grado de gramaticalidad«. En otras palabras, el
juicio de gramaticalidad de un hablante dependerä siempre en mayor ο menor medida del
entorno lingüistico en el que haya aprendido la lengua de nino y la este utilizando de adul-
to.
En una lücida autocritica, Nicole Delbecque (Katholieke Universiteit Leuven) recorre su
propia trayectoria intelectual en el estudio de la position del sujeto desde la lingüistica
cuantitativa probabilista hasta la lingüistica cognoscitiva, dentro de la perspectiva teorica
del fimcionalismo. En la primera fase, se esboza una regia probabilista basada en la combi-
nation de varias variables intralingüisticas (p. ej. longitud del constituyente, papel temätico
del argumento, funciön topico del referente); la autora critica el metodo porque tiende a
convertir el establecimiento de correlaciones en un fin en si mismo. En la segunda fase, se
elabora una explication funcionalista apoyada en las nociones comunicativas que ofrece la
lingüistica del texto, entonces en boga (progresion tematica, perspectiva funcional de la
oration) que se completa con una teoria basada en la semäntica del verbo (proceso, action)
y de su relation con el sujeto (agentividad). Ante la insuficiencia del planteamiento, se da
un paso mäs y se intenta explotar el modelo de la lingüistica cognoscitiva: mientras que en
la anteposiciön se conceptualiza el sujeto como punto de partida de un »flujo de energia«,
en la posposiciön queda construido como su punto de llegada.
El resto del volumen presenta algunos avances en temas controvertidos dentro del campo
de la variation sintäctica en espanol, desde una multitud de perspectivas teoricas y meto-
dolögicas. La segunda parte continüa la tematica del estudio de Nicole Delbecque y se
concentra sobre el »orden de palabras« y la estructura informativa. Alicia Gonzdlez de Sa-
rralde (Institute »Cervantes«, Madrid) se concentra tambien en la variable position del
sujeto. Tras mostrar las dificultades de las explicaciones centradas en el nivel de la oration
ο del enunciado, toma partido por un modelo funcional cognitivista enraizado en la lingüis-
tica de texto: la teoria de la »quaestio«. El metodo seguido tambien es peculiar: La autora
selecciona veintinueve probandos madrilenos, les muestra una misma pelicula de video de
diez minutos de duration y les propone la tarea de relatar con sus propias palabras el argu-
mento de la pelicula. Con ello, la autora logra un corpus de relatos referidos al mismo esta-
do de cosas, que puede analizar onomasiologica y semasiologicamente. El analisis onoma-
siologico revela las distintas estrategias de expresiön de un estado de cosas cuando perma-
necen constantes el referente del sujeto y el grado de agentividad expresado por el verbo. El
analisis semasiologico revela los distintos usos y funciones que se da a los ordenamientos
»sujeto-verbo« y »verbo-sujeto«. De este modo, la autora define cuatro funciones centrales
de la posposicion del sujeto: flash back, reanudacion de una cadena de sucesos interrumpi-
La variation sintäctica como reto teörico: Una introduction 7

da, especificacion de referentes introducidos previamente por medio de sucesos conocidos


y jerarquizacion de sucesos.
Valeriano Bellosta von Cölbe (Universität zu Köln) explora las posibilidades de la
»Gramätica del Papel y de la Referenda« (ingl. Role and Reference Grammar) a la hora de
explicar la position de los complementos directos e indirectos en las oraciones ditransiti-
vas, tomando como corpus el Archivo de Textos Hispänicos de la Universidade de Santiago
de Compostela analizado por medio de la Base de Datos Sintäcticos del Espanol Actual. El
autor pasa revista a distintos factores semänticos (control, afectaciön), sintäcticos (»peso
sintäctico«) y pragmäticos (focalizacion) y esboza un tratamiento inspirado en la Teoria de
la Optimalidad en el que el orden depende del resultado de una competition de factores que
se hacen presentes en el momento mismo de la comunicacion.
En un sugerente trabajo, Pedro Martin Butragueno (El Colegio de Mexico), tomando
como base teorica la Fonologia Entonacional Generativa, explora la relation entre estructu-
ra prosodica, informativa y sintäctica en espanol a partir de grabaciones realizadas a cuatro
probandos mexicanos y consigue llegar a una revision de los postulados expuestos por
Zubizarreta (1999) en la Gramätica descriptiva de la lengua espanola. Por un lado, la va-
riable prosodica foco (definida como una »prominencia tonal« especial) dispone de al me-
nos tres variantes, a saber, »o marcar como H* [sc. alto] un acento nuclear del que se espe-
raba que fuera L* [sc. bajo], ο hacer otro tanto con un acento no nuclear, ο bien subdividir
el grupo melodico introduciendo nuevos tonos de juntura«. Por otro lado, la variable infor-
mativa foco (definida como »la parte no presupuesta de la oraciön, es decir, la parte de
information no compartida por hablante y oyente«) es un fenömeno que precisa de una
clasificaciön previa. En principio, se distingue entre foco neutro y contrastivo. El foco neu-
tro puede ser simple ο multiple y, en el primero de los casos, tiene distintos ämbitos sintäc-
tico-informativos de aplicaciön (oraciön-enunciado, sintagma verbal-comentario, sintagma
nominal). En teoria, »el foco neutro se identifica por medio del acento nuclear neutro, que
es el tono que recae sobre la ultima silaba tönica del grupo melodico, mientras que el foco
contrastivo puede identificarse por medio de un tono enfätico, susceptible de colocarse
sobre cualquier silaba acentuable.« Ni en uno ni en otro caso pueden hacerse atribuciones
seguras. La variable informativa foco en sus distintas variantes no solo se expresa por me-
dio de la variante-variable prosodica foco sino tambien a traves de la variante-variable
sintäctica del orden de constituyentes. El autor examina la realization prosodica de las
variantes posicionales del grupo formado por sujeto, verbo y complemento, sin olvidar los
casos de dislocation a la izquierda y a la derecha, prestando especial atenciön a las posibles
diferencias entonatorias entre tema y foco antepuestos.
En la tercera parte del volumen, se tocan los distintos problemas que ofrece la codifica-
tion variable de las »funciones sintäcticas« de la oraciön (sujeto, complementos directo,
indirecto y oblicuo, atributo). Con respecto al sujeto, Amparo Morales (Universidad de
Puerto Rico, Rio Piedras) nos presenta el parämetro del sujeto nulo, que segün el paradigma
generativista, es uno de los que manifiestan mäs claramente la variation interlingüistica que
da lugar a diversas gramäticas. Mientras que la mayoria de los dialectos del espanol se
consideran de sujeto nulo, el espanol del Caribe muestra, en ocasiones, caracteristicas tipi-
cas de una lengua de sujeto obligatorio (p. ej. uso de sujetos expletivos, anteposiciön del
sujeto en oraciones interrogativas). El estudio de la adquisicion del pretendido parämetro en
ninos puertorriquenos revela la importancia de los factores pragmäticos en la distinciön de
las personas. Por un lado, la adquisicion de recursos sintäcticos de referencia intratextual
8 Gabriele Knauer & Valeriano Bellosta von Cölbe

(anäfora) es m ä s lenta que la de los de referencia extralingiixstica (deixis), por lo que el


nino, en sus narraciones, debe ayudarse de la repetition de sujetos de tercera persona. Por
otro lado, el estado cognitivo del nino es de un fuerte egocentrismo, el cual se manifiesta en
la repetition de sujetos de primera y segunda persona como estrategia de autotematizacion
contrastiva en el resto de las interacciones (cf. infra, Detges en este volumen).
Ulrich Detges (Ludwig-Maximilians-Universität München) considera los motivos histo-
ricos a los que se debe la gramaticalizaciön del acusativo preposicional, es decir, de la va-
riation en el marcado del complemento directo (01a). Para ello, el autor parte del uso foca-
lizador de las preposiciones lexicas, tipico del latin, y de la generalization del uso de ad a
esquemas bivalentes y/o trivalentes (cf. infra, Roegiest en este volumen). Gracias a esta
premisa, puede constatar que la preposition a, sucesora de las latinas, continüa tal uso en
iberorromance medieval tanto en contextos rematicos (en p o s i t i o n final ο inicial) como en
contextos tematicos (contrastivos ο no) y postular un cambio semäntico-pragmätico por el
que la preposition pierde primero su »peso focalizador« y, despues, su funcion temätica. El
autor ve el motivo para el uso focalizador en la funcion pragmätica discursiva de autotema-
tizacion contrastiva que los hablantes utilizan sobre todo para conquistar ο defender su
turno en la conversation. Las construcciones que realizan tal funcion se caracterizan por la
anteposiciön de gran cantidad de material autoreferente (pronombres personales tonicos de
primera persona con focalizador acompanados de verbos de opinion ο sentimiento). Pro-
longando su anälisis, el autor consigue mostrar el motivo comün subyacente a tres fenome-
nos que aparecen asi interrelacionados: la anteposiciön de complementos, la referencia
anäforica a estos por medio de un clitico pretendidamente redundante y el acusativo prepo-
sicional propiamente dicho.
Los dos estudios siguientes cstan consagrados a las formas pronominales asociadas tra-
dicionalmente a la »funcion« de complemento indirecto (lelles). En efecto, la polisemia de
estas formas (lelles = complemento directo, marco contextual) genera, a primera vista,
sinonimia (variation) en las »funciones« (p. ej. complemento directo = {lollallosllas},
{lelles}). Eugeen Roegiest (Universiteit Gent) dedica su estudio al ya cläsico tema del leis-
mo, la variation entre los pronombres personales acusativo y dativo con referentes huma-
nos en la »funcion« de complemento directo. El autor realiza un anälisis cuantitativo y
cualitativo basändose en un corpus literario de narradores espanoles contemporaneos. Des-
de un punto de vista cuantitativo, los idiolectos estudiados se pueden ordenar formando un
continuo en cuyos extremos hallamos el leismo marcado y el leismo atenuado en las formas
del masculino. Desde un punto de vista cualitativo, el autor examina algunos entornos sin-
täctico-semänticos que podrian favorecer el leismo atenuado y el leismo en las formas del
femenino. El primer entorno examinado, los predicados y las construcciones que alternan
entre un esquemas sintactico bivalente (con complemento directo) y uno trivalente, podria
favorecer el leismo en la realization de los esquemas bivalentes b a j o el influjo del otro
esquema posible (predicados de comunicaciön y manipulation, construcciones factitivas y
de perception directa con infinitivo). Esto le conduce a subrayar la caracteristica comun a
todos los predicados y construcciones de este entorno: el alto grado de agentividad y subje-
tividad del referente del elemento pronominalizado que seria responsable de su interpreta-
tion como beneficiario, papel temätico situado entre el de agente y el de paciente en las
jerarquias implicativas temäticas. Esta explication tambien es valida para el segundo entor-
n o estudiado, los predicados que alternan entre dos esquemas sintäcticos bivalentes uno con
complemento directo y otro con complemento indirecto (verbos de sentimiento y expresion
La variation sintäctica como reto teörico: Una introduction 9

de sucesos espontaneos). Segün el autor, »marcamos el experimentante como acusativo


cuando en una estructura biactancial estä dominado por un sujeto interpretado como inten-
tional y controlador, lo marcamos como dativo cuando domina por sus rasgos inherentes y
su funciön temätica reactiva al estlmulo inactivo objeto del suceso emotivo y no interpreta-
do como intentional«.
El trabajo de Rena Torres Cacoullos (University of New Mexico, Albuquerque) se pue-
de considerar un estudio de la variation en la expresion de »funciones« no argumentales.
La autora muestra como le/les ha ido adquiriendo paulatinamente nuevas funciones en el
espanol de Mexico y de Nuevo Mexico. En el marco de la Gramätica Cognoscitiva y desde
la perspectiva de la Teoria de la Gramaticalizaciön, la autora postula que las construcciones
en las que aparecen las formas estudiadas han sufrido un doble proceso de perdida de tran-
sitividad (destransitivizaciön) y de demotion a marco contextual (con perdida de referen-
cialidad) que contrasta con los procesos opuestos de incremento de transitividad (en »cons-
trucciones de explotacion total«) y de elevation a participante (en construcciones de dativo
etico y de dativo de afectacion). La autora analiza e interpreta dos fenomenos en apoyo de
su hipotesis. Para ella, el primer proceso se ve reflejado por la desaparicion del leismo entre
los siglos XVI y XIX. El segundo proceso se puede diagnosticar a partir de la proliferation
de la copresencia de le y objeto indirecto nominal unida a la paradojica perdida de la con-
cordancia entre ambos y al aumento de la coreferencia con sintagmas preposicionales sin
marca de objeto indirecto que supondrian la perdida de los valores referential y argumental
de le respectivamente.
Con el trabajo de Irania Malaver (Universidad Central de Venezuela, Caracas) se con-
centra la atencion en las oraciones copulativas y en la »funcion sintäctica« de atributo.
Como es bien sabido, en este caso se da variation entre las copulas ser y es tar que puede
afectar al significado del atributo. En el caso estudiado, los atributos adjetivales referentes
al concepto de edad, tal alternancia parece obedecer a una oposicion gramaticalizada en
espanol entre clasificacion y caracterizacion (cf. ingl. stage level vs. individual level predi-
cates). La autora, inspirändose en estudios recientes, subraya el papel del discurso en la
selection de la copula en el habla de Caracas: mientras que las oraciones copulativas colo-
cadas en primer piano discursivo hacen uso de tal oposicion, las colocadas en el trasfondo
la neutralizan. La comparacion con el habla de Sevilla correspondiente al proyecto »Norma
Culta« revela que el habla de Sevilla utiliza ünicamente ser en los contextos de trasfondo,
mientras que el de Caracas emplea indistintamente ser y es tar. La autora concluye que,
»[d]ada la presencia de la distincion entre primer piano y trasfondo en los dos dialectos,
parece claro que el dialecto sevillano la mantiene opaca al usar en ambos casos ser, mien-
tras que el dialecto caraqueno la hace emerger al oponer en el primer piano E[xpresiones
de] E[dad] tipologicas [scil. clasificacion] y cronolögicas [scil. caracterizacion] y neutrali-
zar esta misma oposicion en el trasfondo«.
El volumen concluye con un estudio variacionista clasico concerniente a la hipotaxis.
Dexy Galue (Universidad Central de Venezuela, Caracas) estudia la variation entre presen-
cia y ausencia de la preposition de ante proposiciones subordinadas sustantivas cuando el
verbo de la proposition principal la selecciona y rige de acuerdo con la norma (queismo).
Para ello se vale de una muestra procedente del corpus Estudio sociolingiiistico del habla
de Caracas 1987 que incluia hablantes de ambos sexos distribuidos en tres niveles socioe-
conomicos y cuatro grupos etarios. La autora somete las variables de tipo de referente del
sujeto de la proposition principal, de interferencia de elementos lingüisticos entre verbo de
10 Gabriele Knauer & Valeriano Bellosta von Cölbe

la proposition principal y frontera de la subordinada, de presencia de segmentos fönicos


similares a la preposition y de contexto estructural a un anälisis probabilistico con el pro-
grama GoldVarb2.0. Puesto que ünicamente las dos ultimas variables citadas junto con el
nivel socioeconomic resultan ser estadisticamente significativas, la autora concentra su
atencion en la explication del contexto estructural mäs influyente: los verbos pronominales.
Al mismo tiempo que subraya la presion analogica ejercida por verbos de significado simi-
lar (acordarse (de/0) que vs. recordarse (de/0) que vs. recordar que), propone la intere-
sante hipotesis de que la perdida de la preposition conduciria al reanalisis de la funcion
sintäctica de la conjuncion subordinante que: »la preposition precede la clausula y delimita
la frontera oracional, [...] la omision de de hace que el subordinante que se separe de la
clausula y se adjunte al verbo pronominal ocupando el lugar de la preposition; con ello se
redefine la organization sintagmätica de los constituyentes«. No cabe duda de que las im-
plicaciones de este anälisis pueden ser de gran envergadura y precisan de un estudio mäs
detallado.
La aportacion original mäs interesante de los estudios aqui reunidos estriba en el redes-
cubrimiento y en la nueva valoracion del papel del discurso y de la frecuencia de uso en el
origen, extension, gramaticalizacion y desambiguacion de construcciones alternativas ο
variantes mäs ο menos marcadas.
La mayor parte de las contribuciones aqui reunidas constituyen versiones corregidas y
actualizadas de algunas de las conferencias que fueron presentadas y discutidas en el marco
de la section 8 del XIII Congreso de la Asociacion Alemana de Hispanistas (Universität
Leipzig, 08.-11.03.2001). Agradecemos al profesor Alfonso de Toro y al Centro de Inves-
tigaciones sobre Iberoamerica de la Universidad de Leipzig su apoyo en todo lo referente a
la organization, a la Asociacion Alemana de Hispanistas, a la Sociedad Alemana para el
Fomento de la Investigation (Deutsche Forschungsgemeinschaft) y a la Embajada de Espa-
na en Alemania el apoyo economico prestado a algunos de los conferenciantes. Tenemos
una deuda de gratitud con los profesores Alberto Gil (Saarbrücken), Daniel Jacob (Colo-
nia), Franz-Josef Klein (Siegen), Ingrid Neumann-Holzschuh (Ratisbona) y Beatrice Pri-
mus (Colonia) por haber revisado los manuscritos presentados. Una deuda pareja hemos
contraido con el profesor Peter Blumenthal (Colonia), que, tras revisar el volumen entero,
ha apoyado su inclusion en la colecciön Linguistische Arbeiten, de cuya section de lingüis-
tica romänica es responsable.

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Guido Mensching (Freie Universität Berlin)

Variacion sintactica, lingüistica de corpus y gramätica generativa:


Teorias, metodos y problemas

1. Introduction

En los preparativos del presente libro', se planteaba la siguiente cuestion: A pesar de que
exista un nümero cada vez mayor de corpus y de estudios basados en ellos, los resultados
de tales estudios no han atraido la atencion esperable en aquellos investigadores dedicados
al desarrollo de teorias sintäcticas. Aqui me voy a centrar en este problema desde el punto
de vista del programa minimalista, el modelo mäs reciente de la gramätica generativa
(Chomsky 1992 ss.)· Para la discusion anterior sobre la variacion sintactica y su relation
con la gramätica generativa, vease, entre otros, el articulo de Godard (1992), aün basado en
el modelo chomskyano anterior (»regimen y ligamiento«). Algunos aspectos a que Godard
alude se tratan mäs detenidamente aqui y otros aparecen bajo una luz diferente en el progra-
ma minimalista. Ademäs, Godard no tiene en cuenta explicitamente la cuestion de los cor-
pus.
Este articulo2 se divide en los apartados siguientes: En el apartado 2 se van a introducir
algunas nociones bäsicas del programa minimalista. El tema del apartado 3 son los proble-
mas de corpus en cuanto al concepto de lengua interna (lengua-I como opuesto al de la len-
gua externa, lengua-E), mientras que el apartado 4 trata de los efectos del problema de la
actuation frente a la competencia. En el apartado 5 se examinarän, desde el punto de vista
minimalista, algunos aspectos sobre el problema de la »regia variable«, que juega un papel
importante en los estudios de corpus de indole sociolingüistica. Por, ultimo, bajo 6, se resu-
men los resultados y se intentarä contestar a la pregunta siguiente: iQue es lo que los cor-
pus ο la lingüistica de corpus pueden aportar a la gramätica generativa?

1
Me refiero sobre todo a la section correspondiente en el XIII Congreso de la Asociaciön Alemana
de Hispanistas en Leipzig; vease la introducciön de este libro.
2
Les agradezco a Natascha Pomino y a Eva Remberger la lectura previa de este articulo y sus con-
sejos, y a Maria Jesüs Beiträn la correction.
14 Guido Mensching

(1) Production de una fräse (esbozo)

JilSTEMA CONCEPTt'AI.-INTENCIONAL

CONCEPTO(S) POR El hablante quiere declarar que la persona que conoce


COMUNICAR como su progenitora adquirio cierto tipo de alimento
cocido al homo, hecho de harina de algün cereal,
en un momento concreto del pasado sin espe-
cificar y tambien en un lugar sin especificar.

OTROS ASPECTOS relacionados con los conocimientos sobre el mundo en


general, sobre el /los interlocutor(es), sobre la situation
en que se hace el enunciado, etc.

SISTEMA I.INGt lSriCO

SELECCION LEXICA LEXICON

FL0g
NUMERACI0N comprö [V, 3-sing., indef. / agente, paciente /...]
madrc [N, 3-sing., f., +humano,...]
pan [N, 3-sing, m. / -animado, +comestible,...]
N= mi [D, poses., 1-sing ]
el [D, deter., 3-sing., m.,...]
Τ [finita,...]
C [declarative,...]

DERIVACION SC (=oracion)

C(ompl.)
0
[declarativo] [)
mi madre

FF

SIS J KM/V AR I ICULA I ORIO

[mi 'maOrEkfln'p rq EJ pan]

ONDAS SONORAS
Variation sintäctica, lingiiistica de corpus y gramdtica generativa 15

2. El programa minimalista

Para plantear el problema de la variation lingiiistica y de la lingiiistica de corpus en la gra-


mätica generativa, vamos a partir de algunos conceptos bäsicos del programa minimalista,
que se pueden ilustrar partiendo del esquema siguiente:

(2) Sistema cognitivo

Subsistema - FF
mundo "extra- c articulatorio- " > Subsistema lingüistico
cognitivo"
perceptual
=I>
j
FLög
! ι

Otros Subsistema
componcntes conceptual-
no-lingüisticos intencional

El sistema lingüistico interactüa con los dos componentes articulatorio-perceptual y con-


ceptual-intencional, que no son lingüisticos. Las flechas son los »interfaces«, es decir,
aquellos componentes que entregan la informacion lingiiistica a los modulos no lingüisti-
cos, y viceversa, la reciben de estos modulos, dependiendo de si hablamos del anälisis ο de
la production de enunciados. Se llaman Forma Logica (FLög)5 y Forma Fonica (FF) res-
pectivamente." En una manera muy simplificada, la production de una fräse se efectüa en
los pasos ejemplificados en el esquema (1) a la izquierda.
Segün la hipötesis nativista, el sistema lingüistico contiene muy poca informacion cuan-
do el nino nace.5 Esta informacion, llamada gramatica universal (GU), consiste en propie-
dades bäsicas que caracterizan las lenguas naturales, como lo son por ejemplo:

- mecanismos y reglas bäsicas sobre la construction de un lexico mental


- mecanismos que dingen el flujo de la informacion entre los diferentes componentes tanto lin-
güisticos y no lingüisticos

3
Sigo la Convention introducida en Chomsky (1999c) de usar la abreviatura Flog, ya que FL se usa
para la facultad del lenguaje.
4
Los procesos que llevan a la Forma Fonica son, segün Chomsky (1995), muy diferentes de aquel-
los que llevan a la estructura sintäctica »visible« (derivation) e »invisible« (Flog). Este hecho es
relevante aqui. Segün Serrano (1994) seria »absurdo creer que tras la acertada aportacion labovia-
na al estudio de lenguaje en correlation con la sociedad, el metodo solo tuviese utilidad en el ter-
reno de la fonologia. Aün mäs absurdo seria creer que a otros niveles distintos de ese los cambios
no estuviesen implicados con fenömenos sociales, puesto que esto contradiria la unidad del len-
guaje«. Segün Chomsky, como acabamos de ver, no hay tal unidad.
3
Sobre algunos resultados recientes de la ge^tica en cuanto al hallazgo de un posible »gen lin-
güistico« (el gen FOXP2) veanse Pinker (2001) y Lai e.a. (2001).
16 Guido Mensching

- un mecanismo para construir estructuras sintäcticas binarias

Segün la hipotesis minimalista, gran parte de los aspectos restantes que tocan el funciona-
miento de la sintaxis, incluyendo, por ej., el desplazamiento (movement) de constituyentes,
siguen de propiedades que son, quizäs, mäs generates aiin, como las condiciones de econo-
mia. Cuando el nino aprende el idioma materno, la gramatica universal se va enriqueciendo
con informaciones especificas, de forma que el nino reconstruye mentalmente un lexicon y
una gramatica basados en el idioma en cuestion.6 Esta lengua mental es la lengua interna
(lengua-I) de esta persona. La lengua-I de cada hablante es diferente y ademäs cambia
constantemente.7 Hablando de la variation lingüistica esto explica naturalmente la existen-
cia de los ideolectos. Al contrario, la lengua de un grupo de hablantes ο de una comunidad
lingüistica son lenguas externas (lenguas-E). El campo de estudio de la gramatica gene-
rativa son exclusivamente las lenguas-I. El concepto de lengua-I frente a la lengua-E fue
introducido por Chomsky (1986), aunque pertenecia ya a la gramatica generativa desde sus
principios de forma implicita. Naturalmente, sigue existiendo tambien la distincion entre
competencia y actuacion. Estas dicotomias (lengua-I - lengua-E / competencia - actuacion)
se tratan en los apartados siguientes.

3. Los corpus y el problema de la lengua-E

Si tenemos varios hablantes de un idioma, llamemoslos h,, h 2 , h 3 , h4, h5, etc., podriamos de-
cir algo asi: sus lenguas tienen algo (por lo general mucho) en comün. El conjunto de las
reglas y palabras de ellos forman la variedad X, por ejemplo, la lengua de la familia F (LF),
la lengua de la zona geogräfica G (LG), de un grupo social S (L s ) o, incluso, si se trata de un
pais Ρ, Lp. Se podria llegar a la description de estas lenguas ο variedades formando la adi-
ciön de las caracteristicas lingüisticas de los hablantes (3a) ο bien la intersection entre ellas
(3b) (ver pägina siguiente):
El problema es que ninguna de estas lenguas existe en la realidad: no estän almacenadas
en ninguna parte; son construcciones hechas por algunos lingüistas, gramäticos ο lexicogra-
fos; y de ninguna forma tienen justification cognitiva: no se encuentran dentro de ningün
hablante, son exteriores y por lo tanto Chomsky las llama lenguas-E. Las lenguas-E no
forman el objeto de estudio del lingüista generativo, que se concentra exclusivamente en las
lenguas-I.

6
La facultad del lenguaje (FL) es el producto de tres componentes (vease Chomsky 2001): (i) carac-
teristicas especificas de la »lengua« con que el nino nace (= lengua en su estado inicial, E 0 ), (ii) ca-
racteristicas determinadas por la necesidad de comunicaciön con los interfaces, (iii) caracteristicas
determinadas por el funcionamento de sistemas orgänicos en general.
7
»FL tiene un estado inicial E 0 , expresiön de los genes. [...] FL experimenta cambios de estado me-
diante disparadores e influencias de formation por parte del entorno. Si la FL de Jones esta en el
estado L, decimos que Jones posee (habla, sabe,...) la lengua(-I) L. [...] Entendemos la gramatica
universal (GU) como la teoria del estado inicial y las gramäticas particulares como teorias de los
estados obtenidos.« (Chomsky 1998; trad, en Chomsky 1999c).
Variation sintäctica, lingüistica de corpus y gramätica generativa 17

(3) a. b.

Es interesante observar que el concepto de lengua-E tiene semejanzas con la langue de


Saussure, que es una entidad colectiva y no individual; vease Serrano (1994). Godard
(1992) deja abierta la relation entre la lengua de una comunidad lingüistica y la de un indi-
viduo. En una breve nota (1992: nota 6) se limita a citar a Bickerton (1973), para quien la
competencia de un locutor es un subconjunto del sistema de reglas de la comunidad, y la
vision contraria defendida por Trudgill (1983), quien muestra que un locutor individual no
tiene conocimiento ni activo ni pasivo del conjunto de estas reglas. Este punto de vista
concuerda aiin con el modelo generativista mäs reciente y se acerca bastante a los concep-
tos de lengua-1 y lengua-E respectivamente.
La lengua-I es, por lo tanto, diferente en cada hablante. El porque de este hecho es muy
fäcil: una persona tiene una lengua-I particular porque la aprendiö asi, en gran parte en los
primeros aflos de su vida, es decir porque el input lingüistico proporcionado por los otros
individuos tiene una forma determinada. Cada nino se enfrenta con personas diferentes, y
por tanto tambien con lenguas ligeramente diferentes. Todo ello explica, naturalmente, que
exista la variaciön lingüistica, y tambien explica el que ciertos grupos, por ejemplo sociales,
tengan rasgos comunes. Pero la investigacion de estos rasgos, y de cömo se determinan por
razones sociales, politicas etc. es, en todo caso, la tarea de la sociolingüistica, pero no es la
tarea de la gramätica generativa, pues en realidad son cuestiones que tocan la lengua exter-
na. Los investigadores en el campo de la variaciön sintäctica critican de vez en cuando la
gramätica generativa por no prestar demasiada atencion a estos aspectos. Esta critica no es
licita, porque estä exigiendo a una rama de la investigacion algo que declaradamente no
pertenece a su campo. De una forma algo exagerada, se podria decir que seria como si se
reprochara a un oculista el hecho de no poder explicar por que la gente interpreta el color
verde como esperanza en algunas culturas y en otras como otra cosa.
Un corpus, tal y como se entiende por regia general en la lingüistica de corpus y en los
estudios sobre la variaciön sintäctica, contiene enunciados de varios hablantes, hecho debi-
do a razones estadisticas y al objetivo de tales estudios, que consiste precisamente en de-
tectar y examinar la variaciön lingüistica en varios hablantes y no en uno solo. Estä claro
que las regularidades sintäcticas que se pueden extraer a partir de un tal corpus reflejan una
lengua-E. Tambien las evaluaciones estadisticas, siempre y cuando se basen sobre mäs de
un solo hablante llevan a enunciados sobre la lengua-E. Vamos a ver un ejemplo ficticio:

(4) Un corpus determinado muestra la construccion 1 en un 15% de los casos, y la construccion


2 en un 85%.
18 Guido Mensching

Este enunciado, en sentido estricto, no es välido para la gramätica generativa. Hay que tener
en cuenta en primer lugar la pregunta siguiente: ^Todas las personas que aparecen en el
corpus usan ambas construcciones ο no? Si es el caso, el primer resultado para la gramätica
generativa es el hecho de que ambas construcciones existen en las lenguas-I de estos ha-
blantes, conclusion que a primera vista parece trivial porque es evidente. La gramätica
generativa tiene que explicar, entonces, los mecanismos puramente sintäcticos que permiten
a estos hablantes generar ambas construcciones. El porcentaje bajo de la construction 1 se
atribuirä a factores ajenos al sistema lingüistico, radicados sobre todo en el sistema con-
ceptual-intencional, y por lo tanto se deben investigar en estudios de pragmätica, dialecto-
logia, sociolingüistica u otros. Volveremos a este problema mäs adelante.
Pongamos entonces, que el corpus muestra que todos los hablantes entrevistados usan
ambas construcciones. El problema siguiente que se le plantea al investigador generativista
es que la investigation no se puede parar alli, entre otras cosas porque, aunque las dos
construcciones sean aparentemente las mismas en todos los hablantes, las razones sintäcti-
cas y sus estructuras no son necesariamente las mismas. Sigamos con nuestro ejemplo ficti-
cio, siempre de forma muy simplificada, y pongamos que las dos construcciones en cues-
tion son las siguientes:

(5) a. construccion 1: oraciön con verbo finita y sujeto expresado


b. construccion 2: oraciön con verbo finita y sujeto no expresado

En la gramätica generativa, el sujeto no-expresado es un pronombre fonologicamente vacio


pero, sin embargo, existente en la estructura sintäctica (el elemento pro). Los principios
universales del lenguaje predicen que si una lengua dispone de pro para expresar el sujeto,
entonces esta lengua permitirä tambien la inversion de sujeto y predicado:8

(5) c. construccion 3: inversion (lipo Llego Juan)

Al detectar que la construccion 2 estä presente en la lengua de todos los hablantes examina-
dos, habrla que comprobar, entonces, si la construccion 3 estä presente tambien, cosa que
seria de esperar. Pero en este momento puede haber varias soluciones de las cuales depen-
derä la estrategia por seguir:

- Caso 1: todos los hablantes usan tambien la construccion 3. Esto confirmaria que el sujeto
inexpresado es el elemento pro.
- Caso 2: hay una parte de los hablantes que no usan en absoluta la construccion 3.' Esto podria
significar varias cosas:
- hay otras propiedades lingüisticas en las lenguas-I de los hablantes de este grupo que im-
piden la inversion de verbo y sujeto, independientes de la existencia ο no-existencia de
pro.
- el sujeto inexpresado de este grupo de personas no corresponde a pro.

Esta es la consecuencia del asi llamado parämetro del sujeto nulo ο »pra-drop«; vease, por ej.
Haegeman (1994:454—457), Müller y Riemer (1998:158-164); para un punto de vista critico cf.
Bondre-Beil (1994). En el minimalismo, este principio tiene probablemente una explication
mucho mas fäcil, quizäs sin tener que recurrir a un parämetro.
Tengase siempre en cuenta que estamos hablando de una lengua ficticia y no de una variedad del
espafiol. Como observö uno de los colegas presentes en mi ponencia en Leipzig, esta situaciön no
seria posible en ninguna variedad del espafiol, hecho muy probablemente cierto.
Variation sintäctico, lingüistica de corpus y gramätica generativa 19

las teorias generativistas sobre la relation entre la existencia de pro y la inversion no son
ciertas y necesitan una revision.
- hay fenomenos de actuation, por ejemplo de indole textual ο socio-lingüistico, los cuales
evitan el uso de la inversion, aunque los hablantes la puedan formar en principio.

Estä claro que la ültima opcion es una posibilidad, y por lo tanto el investigador estä obli-
gado a tener en cuenta los sistemas de actuacion. En este momento, el corpus y los datos
sobre la tipologia discursiva y la information sobre la estratificacion social son necesarios;
y por lo tanto el hecho de haber usado un corpus es un resultado positivo. En todo caso, se
pasarä a entrevistas de los hablantes para llevar a la superficie su competencia lingüistica.
i,Que hay que decir sobre el resultado estadistico inicial de (4)? Estos valores no son signi-
ficativos para la gramätica generativa, puesto que todas las personas usan ambas construc-
ciones y por lo tanto hay que explicar por que ambas son gramaticales para ellos. Como se
ha dicho anteriormente, los factores de uso se dejan a la pragmätica.
Otra situation surge en relation con (4) si no todas las personas usan ambas construccio-
nes, pero el procedimiento es mäs ο menos como el expuesto arriba, es decir, que la eviden-
cia lingüistica guiarä el procedimiento siguiente. Debe haber quedado claro que, a la hora
de analizar un corpus, no se puede partir de un catälogo fijo de construcciones y propieda-
des sintacticas, sino que muchas se conocerän durante el estudio mismo. Debido al con-
cepto de lengua-I, habria que examinar cada hablante por separado.
Tambien debe quedar claro que la estadistica en principio no es relevante. Ante un re-
chazo tal de los recuentos numericos surgen normalmente objeciones, por parte de investi-
gadores en tipologia lingüistica y otros marcos teoricos. Se trata sobre todo de la suposicion
de que una construccion de baja frecuencia puede conducir a que esta construccion desapa-
rezca de las gramäticas de generaciones posteriores de hablantes, ya que a la hora de apren-
der la lengua no tienen evidencia sufkiente para la construccion en cuestion. Este tipo de
objeciones no es välida de entrada, porque se refiere a la diacronia y no a la reconstruction
sincronica de la lengua-I de uno ο varios hablantes. Pero, naturalmente, el cambio sintäctico
es tambien un tema de alto interes para la gramätica generativa. Sin embargo, la cuestion de
si la frecuencia juega un papel en el cambio sintäctico es muy controvertida. En parte, dis-
ponemos de estudios sobre el aprendizaje lingüistico infantil (por ej. Meisel 1995), que
parecen indicar mäs bien lo contrario. Ademäs, la teoria de los parämetros predice mäs bien
que puede ser suficiente para el nino un solo disparador (trigger) en el input para ajustar el
parämetro de forma correcta, donde no es importante con que frecuencia ocurre este dispa-
rador.10

4. Los corpus y el problema de la actuacion

La competencia de un hablante se basa en las reglas y el lexicon del sistema lingüistico


propiamente dicho, esto es, su lengua interna. La actuacion es el uso de esta lengua, en gran
parte determinado en los sistemas cognitivos fuera del lenguaje en sentido estricto, siguien-

10
Vease Goldbach (2001) y las indicaciones bibliogräficas citadas alii.
20 Guido Mensching

do el esquema (1) expuesto arriba. Los fenomenos de actuacion se observan al menos en


dos niveles: primero, fuera del sistema cognitivo, y segundo, dentro del sistema cognitivo:

(6) Clasificacion (informal y abierta) de los fenomenos de actuacion


a. Fuera del sistema cognitivo:
- problemas fisicos del aparato articulatorio-perceptivo (oye, pronuncia mal)
- perturbaciones aciisticas
- interrupciones por parte de otros hablantes
b. Dentro del sistema cognitivo:
- limitaciones e imperfecciones de la memoria inmediata (memoria de fijacion)
- estado fisico y psiquico del hablante (por ej. efectos del cansancio, etc.)
c. Tambien dentro del sistema cognitivo:
- el concepto que el hablante quiere comunicar
- la situation en que se hace el enunciado (incluyendo los interlocutores)
el punto dentro del texto en el que hay que insertar el enunciado

Vamos a prescindir ahora del caso (6a), y nos dirigimos primero hacia los casos enumera-
dos bajo (6b). Veamos algunos ejemplos tornado del Corpus Oral de Referencia del Espa-
nol:

(7) a. Bueno, usted cuentenos de que vamos, y yo... yo voy sacando bolsas. (C.O.,
aconOOla.asc, h i )
b. Si, yo... yo...yo voy a buscarme trabajo. (C.O., acon006c.asc, h i )
c. Pero es que yo... yo te puedo conseguir a alguien ya. Porque en ERASMUS... (C.O.,
acon006c.asc, h2)
d. [...] De pensar que a mi nina le pudieran hacer algo parecido se me ponen los peso <pala-
bra cortada>... pelos de punta. Pero es que esta pobre criaturita, £eh?, tambien Pilar pue-
de colaborar... puede... puede ratificar lo que yo... yo estoy diciendo, esa nina ha es-
ta<(d)>o pidiendo, suplicando; porque el espanto con que esa pobre criatura... [...] (C.O.,
acon009a.asc, h i )
e. <ininteligible>, oye... <ininteligible>>O... yo creo que los... estos paises... los imperios, ο
el del imperio ahora mismo es que tienen... es tridimensional, eh... y... por tanto, me pa-
rece eso de explicar, »Bueno, es que... eh... <vacilacion> esto que parece que es una...
una discusion respecto a la concepcion monolitica y perversa de <ruido>, entonces se ex-
plica en funciön de la... de esa... de la concepcion ma <palabra cortada>. Y yo creo que
las cosas son mucho mäs... sencillas, y es que... (C.O., aconOl la.asc, h2)
f. No, no, pero yo es que_yo... yo... yo es que... yo es que no entiendo una cosa. Al... al prin-
cipio estabais diciendo que si hay que <fatico=duda> que si hay que conocer a la otra...
(C.O., ccon002a.asc, h3)

En una teoria que intenta sacar en conclusion la competencia, el concepto de hablante-


oyente ideal se deriva de forma natural de estos problemas: la competencia no se refleja
casi nunca de forma fiel en los resultados reales de la actuacion. En cambio, si se le pre-
gunta a un hablante de cualquier variedad del espanol si la frase (8) le suena bien, la con-
testation sera siempre negativa.

(8) yo es que>>o... yo... yo es que... yo es que no entiendo una cosa (cf. 7f arriba)

En este momento, el hablante estä interrogando su propia competencia. He aqui la razon


por la cual el metodo de la introspection es el metodo preferido en gramätica generativa.
Variaciön sintäctica, lingüislica de corpus y gramätica generativa 21

Sin embargo, estos problemas no contradicen la posibilidad de usar los corpus en gra-
mätica generativa. Es un problema que tienen tambien los estudios de la variation sintäcti-
ca, a no ser que se träte de estudios centrados precisamente en estos fenomenos. El proble-
ma consiste mäs bien en reconocer cuäles son fenomenos de actuacion y cuäles no. Este
problema no es trivial. Si decimos, que la repetition del pronombre yo en los enunciados
(7a-f) arriba es un fenomeno de actuacion, lo hacemos normalmente de forma intuitiva, es
decir, que de alguna forma nos lo dice nuestra competencia, cosa que es problemätica si
estamos ante un corpus que no corresponde a nuestra lengua nativa. El concepto de la gra-
mätica universal nos permite, en principio, otro metodo para excluir este fenomeno de la
competencia, por ejemplo a base de (9):

(9) GU: *Repite el mismo constituyente η veces y haz una pausa despues de cada iteration.

Aqui el asterisco indica que esta regia no estä conforme a la gramätica universal. Esta regia
seria, en todo caso, una regia de actuacion, dentro del sistema conceptual-intencional. Aun-
que al investigador generativista no le interesarä esta regia en si, su formulation es litil, ya
que le permitiria distinguir los casos del tipo ejemplificado en (7a-f) de casos como el si-
guiente (sin pausa y con solo una repeticiön):

(10) Tu la dices y <onomatopeyico>buah</onomatopeyico> como si hubieses hecho un pe-


ca<(d)>o, hija mia. Y claro, jolin, no bueno, pucs yo, yo te estoy diciendo lo que pienso. Pe-
ro bah, ya... (C.O., ccon018b.asc, Hl)

Aqui, la primera ocurrencia del pronombre yo es muy probablemente un yo enfätico, que se


explica en gramätica generativa, por regia general, por medio de una adjuncion al nivel del
sintagma de flexion ο de complementante, ο a traves de una estructura articulada del ultimo
(Rizzi 1997)." En este caso, los corpus buenos, donde fenomenos como pausas estän mar-
cados, nos permiten distinguir entre actuacion y competencia.
Pero esto no es siempre asi de fäcil. Voy a dar un ultimo ejemplo, tomado de una de mis
investigaciones en curso (Mensching 1999b). Se trata del fenomeno de la falta de concor-
dancia como en los casos siguientes, observables en los textos del espanol antiguo y cläsico
(citados en parte en Keniston 1937):

(11) a. les sirviö de peine unas manos (Quij. 1,28 / 1,568)


b. Se le vino a la imagination las encrucejadas (Quij. 1,4 / 2,109)
c. se me acordava los rregalos que el sefior me a?ia (Sta. Ter. 6,4 / 151)
d. primitia dios me quedase despues grandes temores (Santa Teresa, passim, apud Keniston
1937:488).
e. no causo poca admiration a Sireno las palabras del pastor (Diana 17r)
f. jPara mi era de menester tantos negocios\ (L. de R. 233)
g. Llego grandes poderes, muy mäs que los primeros; / aläraves e turcos, e otros que dizen
seros. (Alex. 1189a).
h. muchas vezes ha acaecido grandes cosas de notar (Amad. 370)
i. fasta que pasase siete anos (Yu£uf 153a)

" Estä claro, sin embargo que la decision depende de la lengua de que se trata. En el frances, al
contrario, en un encunciado analogo a (10) el pronombe yo se expresaria una vez con moi y otra
con je. En cambio, la secuencia je, je ο moi, moi seria mäs bien un problema de actuacion, por lo
menos en el frances eständar.
22 Guido Mensching

Este fenomeno fue interpretado anteriormente como fenomeno de actuacion. Asi, ya Me-
yer-Lübke (1899) opinaba que en tales casos, el hablante inicialmente no tiene ninguna idea
sobre el nümero de los agentes y solo despues de enunciar el verbo le da una forma al su-
jeto, la cual, entonces, no concuerda siempre con el verbo. Sin embargo, llama la atencion
la regularidad sintäctica, es decir, que el sujeto se encuentra regularmente en una position
posverbal. Hay otras lenguas, como por ejemplo el ärabe cläsico, donde esta regularidad es
obligatoria. Esto estä conforme con una observation de Greenberg (1963), que figura como
propiedad universal nümero 33: »When number agreement between the noun and verb is
suspended and the rule is based on order, the case is always one in which the verb precedes
and the verb is in the singular.« En gramätica generativa, esto sigue de GU, para lo cual
existen varias propuestas (Roberts 1993, Van Gelderen 1998, Mensching 1999b, entre
otros). Sin querer entrar ahora en los detalles de la explicacion, es importante senalar que la
gramätica universal predice el orden de palabras observable en los ejemplos, pero no el
orden in verso.12 Todo ello indica que la construccion observada en (11) fue gramatical en
etapas anteriores del espanol, es decir que pertenecia a la competencia de los hablantes
(hipotesis corroborada por el hecho de que los ejemplos se encuentran en la lengua escrita,
supuestamente cuidada).
Para comprobar la existencia de este fenomeno en el espanol actual, hemos consultado el
estudio de Quilis (1983), basado en un corpus del espanol actual hablado, donde aparecen
ejemplos como los siguientes (Quilis 1983:49):

(12) a. las circunstancias exleriores puede variar


b. los zapatos le destrozaba los pies
c. estas otras no tiene decoracion
d. Las plantas me gusta
e. alii manda once sehores
f. Cuando sali del colegio ... llegaba las faldas.

Aqui es precisamente el orden inverso el que aparece con mäs frecuencia. Ademäs, los
hablantes del espanol suelen rechazar el tipo de enunciados bajo (12) tanto si el sujeto es
preverbal ο si es posverbal, lo que confirma el hecho de que los datos ofrecidos por Quilis
son efectos de actuacion. Habria sido fäcil (y tentador) comparar estos ejemplos con los del
espanol antiguo y cläsico, pero, como acabo de mostrar, no son comparables. Normalmente
los estudios de corpus, como los trabajos sobre la »lengua hablada« en general, no distiguen
entre los dos pianos distinguidos aqui, mezclando fenomenos de actuacion y de competen-
cia.

12
Una forma de explicacion sencilla seria postular el siguiente elemento lexico para las lenguas que
conocen esta construccion: 0 : [D], [3a pers.] [sing.] [expl.]. Este elemento seria un pronombre
expletivo sin realization fonolögica, anälogo al expletivo frances il, el cual muestra un
comportamiento parecido aiin hoy en dia: II arrive deux personnes (van Gelderen 1998, Men-
sching 1999b). La teoria de las »sondas« (Chomsky 1998, 1999, 2001) ofrece, a mi parecer, una
explicacion mas natural de este fenomeno, ya que predice el universal greenbergiano en un nivel
mucho mäs general, que incluye tambien los fenomenos de concordancia con el complemento di-
recto y otros mäs.
Variation sintäctica, lingüistica de corpus y gramdtica generativa 23

5. El problema de la actuation y la »regia variable«13

En esta section, vamos a tratar los casos enumerados bajo el numero (6c) arriba, repetidos
aqui como (13):

(13) Efectos de actuation en cuanto a


el concepto que el hablante quiere comunicar
- la situation en que se hace el enunciado (incluyendo los interlocutores)
- el punto dentro del texto en el que hay que insertar el enunciado

Se habia dicho antes que la variation lingüistica en si es una consecuencia lögica de las
suposiciones bäsicas de la gramätica generativa: la lengua-I de cada hablante es diferente.
Esto explica casos como el siguiente:

(14) hablante A hablante Β


construction 1: +
construction 2: - +

Mas complicado es el caso si ambos hablantes conocen (y usan) ambas construcciones.


Para entender el problema hay que recordar que el componente sintdctico postulado por el
minimalismo se basa en condiciones de economia. Si partimos de una numeration lexica
concreta, podemos obtener en principio varias estructuras sintacticas. Sin embargo, segun el
planteamiento minimalista, es solo la derivation mäs economica la que sera gramatical. Asi
nos explica Zwart (1998:219) que el concepto de la economia de la derivation es un con-
cepto »global«: se comparan varias derivaciones, y la mäs economica es la que se escoge y
es la ünica permitida. En algunos casos, donde dos derivaciones sean igualmente economi-
cas, tenemos un orden de palabras opcional (como en el frances souvent paraitre triste y
paraitre souvent triste, vease Chomsky 1995: 144). Chomsky (1995:139) nota, sin embar-
go, que la economia no se puede reducir a contar los pasos de una derivation y propone que
las operaciones especificas de una lengua (como la insertion del auxiliar do en ingles) son
menos economicas que las universales. Chomsky (1995:146) hace tambien algunas espe-
culaciones sobre la idea de que otros casos de opcionalidad puedan tener su explication en
un componente estilistico situado en la parte que entrega el resultado de la derivation a FF,
aunque observa que un planteamiento tal no carece de problemas (vease Zwart 1998: ibid.).
El problema de la opcionalidad en el programa minimalista ha dado lugar a bastante discu-
sion, cuya trama se puede seguir en gran parte en el articulo reciente de Adli (en prensa), al
cual remito al lector, de forma que no entrare en detalles aqui (vease tambien Mensching,
en prensa). En cambio, en lo que sigue se esbozara una solution propia, basada fundamen-
talmente en el lexicon, quizäs demasiado simplificada pero util para nuestro objetivo de
ilustracion. Volvamos a la tabla de (14): si las dos construcciones tienen una diferencia
semäntica, la cuestion de la opcionalidad en realidad no se plantea, porque los rasgos se-
mänticos que entran en la numeration son diferentes en ambas construcciones.'4 ^Quc pasa,

15
Vease la discusion sobre la aplicacion del metodo de Labov a la sintaxis en Godard (1992),
Serrano (1994) y los trabajos anteriores citados por estos autores.
14
Cf. los trabajos de Boskovic (1998) y Cheng y Rooryck (2000), citados en Adli (en prensa).
24 Guido Mensching

en cambio, cuando el sentido literal es el mismo, pero no el sentido pragmätico ο textual?


Veamos el ejemplo siguiente:

(15) a. ^Quien edificö esta casa? - La hizo mi padre en I960.


b. ^Cuäl es la historia de esta casa? - Mi padre la hizo en I960. Despues ...
c. X Lay hizo, [ s v mi padre /, /, en I960],

Aqui se trata de cuestiones de la estructura de information, en este caso de tema y rema. En


el nivel puramente sintactico, la estructura en (15b) es derivada de (15a) por el desplaza-
miento del sujeto, ilustrado en (15c). De forma simplificada, siguiendo los trabjos de
Vallduvi (1992a, 1992b), el desplazamiento del sujeto se suele dar solo cuando el sujeto
constituye el rema, ο dicho al reves, si el sujeto esta marcado como tema, el desplazamiento
estä bloqueado. En un marco minimalista, se podria suponer, por ejemplo, que la propiedad
del sujeto de constituir el tema del enunciado entra en la numeration como parte de los
rasgos del sujeto. Este rasgo pertenece a los rasgos optionales,' 5 y no viene del lexicon sino
del sistema conceptual, es decir, de un componente no-lingüxstico:

(16)
SISTKMA ( Ο Ν Π ΡΙΙ Μ -
I M I \< ΙΟΝ \ l

t \r \

LEXIC0N {padre, Ν sg., tema,


1
JJ
NUMERACI0N

SISTEMA LINGUISTIC*»

La gramatica generativa no tiene aqui la tarea de explicar por que el hablante quiso marcar
el sujeto como tema, sino solo la forma en que reacciona el sistema lingüistico ante esta
information, en este caso el por que el rasgo ftema] bloquea el movimiento. Vease tambien
la siguiente cita de Chomsky (1995):

Dentro del marco esbozado, tampoco se pueden formular preguntas significativas acerca de por
que se forma una numeration y no otra —ο ninguna de forma que hubiera silencio. Eso seria como
pedirle a la teoria de una operation formal sobre enteros —digamos, suma— que explicara por que
algunos enteros se estän sumando juntos y no otros, ο ninguno. Ο a una teoria de los mecanismos
de vision ο de coordination motriz que explicara por que alguien decide mirar una puesta del sol ο
coger un plätano. La election de action es un problema real y muy misterioso, pero no se suscita
dentro del estrecho estudio de los mecanismos. (Chomsky 1995; trad, en Chomsky 1999b: 166)

15
Chomsky (1995) distingue entre rasgos obligatorios (por ejemplo el genera femenino de casa), los
cuales pertenecen a la entrada lexica, y rasgos opcionales (por ejemplo el rasgo [plural] en casas).
Estos Ultimos se afiaden en algun momenta entre la selection lexica y la insertion de los lexemas
en la estructura.
Variation sintäctica, lingüistica de corpus y gramätica generativa 25

Como se ha dicho anteriormente, la cuestiön es controvertida dentro de la misma gramätica


generativa, pero lo que es importante para la gramätica generativa es poder explicar por que
las oraciones (17a,b,c) son gramaticales en espanol y no los ejemplos en (17d,e,f):

(17) a. Mi padre no comprarä esta casa.


b. Esta casa mi padre no la comprarä.
c. Esta casa no la comprarä mi padre.
d. *Esta casa no comprarä mi padre.
e. *Padre mi casa esta comprarä no.
f. *Casa, mi, comprarä no-padre, este,

Tambien tenemos que explicar por que (17d) fue gramatical en el espanol antiguo y ya no
lo es hoy en dia a diferencia de otras lenguas, que tienen en comiin las estructuras espanolas
con frases anälogas a (17e), posibles quizäs en lenguas llamadas a nücleo derecho (p. ej.
vasco ο japones), ο por que (17f) quizäs no es gramatical en ninguna lengua humana, aun-
que podria serlo en algiina lengua extraterrestre.
Sin embargo, admito que la cuestiön se complica cuando los hablantes tienen varias op-
ciones sintäcticas, pero pueden preferir una u otra debido a factores sociolingüisticos. En
principio, esta cuestiön tampoco es relevante para la gramätica generativa en sentido es-
tricto, segün lo que hemos dicho anteriormente. Veamos este aspecto con un ejemplo sim-
plificado del periodo hipotetico en espanol segün los resultados de Serrano (1994). En el
corpus, los hablantes de la segunda generaciön en el estrato social nümero 3 usan dos de las
tres variantes sintäcticas posibles para expresar las oraciones hipoteticas reales. Partimos de
la idea idealizada (aunque quizäs equivocada) que la tercera Variante es agramatical para
estos hablantes:

(18) a. Si alguien me lo pide, se lo doy.


b. Si alguien lo pide, därselo.
c * Si alguien lo pide, se lo daria.

Un anälisis minimalista de (18a,b,c) podria ser de la forma siguiente:'6

16
Se trata aqui de ilustrar, de una forma muy fäcil, el funcionamento del mecanismo minimalista
basado en el cotejo de rasgos. El anälisis presentado aqui tiene quizäs el problema de que el
sintagma complementante (SC) de la oraciön adverbial es 'opaca', de forma que no deja penetrar
ningün rasgo de la oraciön principal, idea expresada anteriormente con el concepto de las 'barreras'
y recientemente (Chomsky 1999a, 2001) por medio de las 'fases'. Te todas formas, como me
recordö Eva Remberger (comunicaciön personal), estä claro que SC tiene que ser transparente para
algunas Cosas, por ejemplo en estructuras de control, donde parece haber algün cotejo de rasgos
entre PRO y el elemento controlador (vease Mensching 2000:193-194).
26 Guido Mensching

(19)
ST

SC ST

C ST Τ SV
si [hipot.]
[hipot.]
Τ SV D V1
[cond.]
[hipot.] yo
D V
alguier se lo doy
[hipot.: real]
me lo pide
[hipot.: real]
[cond.]

Se trata de una representation simplificada, donde los sujetos y los verbos se encuentran en
sus posiciones de base antes del movimiento. Se muestran solo aquellos rasgos que son
relevantes en nuestro contexto; estos rasgos ademäs son simplificados y pueden representar
otros rasgos ο haces enteros de rasgos.17 La idea principal es que los rasgos mencionados
tienen que ser compatibles entre si. Por ejemplo, la introduction de un rasgo [irreal] llevaria
al fracaso de la derivation. Esto puede ser una consecuencia de la teoria minimalista del
cotejo ο de una condition mäs general sobre la compatibilidad de los rasgos.
El punto importante es la cuestion de como entran los rasgos en la derivation. En el mo-
delo minimalista mäs sencillo, entran desde el lexicon como parte del modulo lingiiistico
del hablante. Vamos a suponer que se trata de una propiedad morfologica, teniendo en
cuenta que los afijos de flexion tambien forman parte de lexicon." Entonces el hablante
»normal« del espanol dispone de entradas lexicas del tipo siguiente:

(20) —ο [sing.] [la pers.] {[pres.] /[hipot.] [real] / [± cond.]}


-s [sing.] [2a pers.] {[pres.] / [hipot.] [real] / [± cond.]}

17
Las ideas bäsicas son estas: 1) La conjuncion si tiene un rasgo [hipot.] y un rasgo [cond.]. 2) Los
nücleos T(iempo) tanto de la oration subordinada como de la principal tienen el rasgo [hipot.]. 3)
Los verbos de ambas oraciones tienen que tener tambien los rasgos [hipot.] y [real] para que los
rasgos de los nudos Τ correspondientes se puedan cotejar. 4) Como se trata de una misma
derivation, los rasgos mencionados de los cinco elementos (C, T l , T2, VI, V2) tienen que ser
compatibles entre si.
'* Este punto de vista se basa en la idea de Chomsky (1992) de que las formas flexivas entran en la
enumeration »plenamente especificadas« (fully specified). Sin embargo, en los trabajos posteriores
de Chomsky queda claro que la cuestion de donde esta situada la morfologia en el sistema
lingiiistico es mucho mäs complicada y no estä del todo decidida. En algunas notas, Chomsky
(1995) baraja la posibilidad de adoptar el modelo de la »morfologia distribuida« (distributed
morphology), el cual supone al menos dos sitios en los cuales se origina y se procesa la
information morfologica, una cerca del lexicon y otra cerca de FF. Para estas cuestiones con
referencia a las lenguas romänicas, vease Pomino (en preparation). Sin embargo, por razones de
ilustracion y simplification, me atengo aqui a la solution mäs sencilla.
Variation sintäctica, lingüistica de corpus y gramätica generativa 27

-0 [sing.] [3a pers.] {[pres.] / [hipot.] [real] / [± cond.]}


-mos [plur.] [la pers.] {[pres.] / [hipot.] [real] / [± cond.]}

Nuestro hablante »ideal« de este grupo geogräfico-social tendria, ademas, la entrada si-
guiente para el infinitivo:

(21) -r [inf.] {[hipot.] [real])}

Bajo esta perspectiva, la regia variable no es una regia, sino que consiste solamente en que
el hablante tiene dos opciones lexicas, donde la segunda corresponde al infinitivo, que es
solamente posible en la apodosis por faltarle el rasgo [cond.].
En este punto, se podria decir de nuevo que la gramätica generativa pudiera querer igno-
rar todo lo demäs, es decir, la pregunta de por que el hablante escoge una vez una Variante
lexica y otra vez otra. Pero el hecho es que el minimalismo se basa en una parte fundamen-
tal en el lexicon, de forma que necesita una teoria elaborada sobre el lexico mental. Para
integrar el componente sociolingüistico, nos vamos a servir de algunas ideas de la psicolin-
giiistica, que suponen que una entrada lexica puede tener una etiqueta indicando la lengua
de que se trata." Asi, una persona bilingue en alemän y espanol tiene dos entradas lexicas
para el concepto de 'casa':

(22) /kas- -/ N, fem., decl-a , ... <espanol>


/haus/N, masc., decl-x ,... <alcman>

Si esto es asi para varios idiomas, tambien sera asi para variedades de un mismo idioma, de
modo que podriamos postular, por ejemplo, una etiqueta que indica el hecho de que una
entrada corresponde a la norma:20

(23) - o [sing.] [la pers.] {[pres.] / [hipot.] [real] / [± cond.]} <espafiol, norma>
-s [sing.] [2a pers.] {[pres.] / [hipot.] [real] / [± cond.]} <espafiol, norma>
(24) -r [inf] {[hipot.] [real])} <espanol, sociolectal>

Naturalmente, la eleccion no es siempre libre. Como observa Serrano, la construction de


infinitivo tiene como caracteristica el hecho que »los sujetos de protasis y apodosis [son]
impersonales porque el infinitivo, como forma no personal, se formula sin sujeto, lo cual
provoca que el sujeto de la protasis sea el mismo que el de la apodosis«. En primer lugar,
hay que decir que esta description esta equivocada, como demuestra el ejemplo citado por
Serrano »Si me lo piden, darselo«, equivalente a »Si alguien me lo pide, yo se lo dare«). De
todas formas, estos hechos no necesitan ser codificados explicitamente porque siguen de la
eleccion de una forma de infinitivo, hecho a su vez relacionado con la teoria del ligamiento
y la teoria de los casos. Supuestamente, el sujeto de una oration de infinitivo es normal-

19
Comp. Müller-Lance (2000) y los trabajos citados alii. Dejo abierta la cuestion si hay un lexicon ο
varios en estos casos.
20
Este plantemiento se parece al de Adli (en prensa), quien desarrollo sus teorias independientemen-
te de las mias. Adli usa etiquetas estilisticas como [familiar], [corriente], [cultivado], etc. para
marcar estructuras. Estas etiquetas se interpretan en el interfaz entre la sintaxis y la pragmatica. La
diferencia es que en la propuesta mia, las etiquetas proceden del lexicon.
28 Guido Mensching

mente el elemento PRO21, el cual existe en dos variedades: PRO arbitrario ο -como es el
caso en el ejemplo en cuestion- coindexado con un elemento fiiera de la oracion de infmiti-
vo.22 Son detalles que pertenecen a la gramätica de cualquier hablante y no son sensibles a
variables sociolingüisticas.
Creo que con estas consideraciones hemos llegado al extremo de la interpretation gene-
rativista. El resto simplemente no es su tarea, porque concierne al sistema conceptual. El
sistema conceptual se dedica a elegir una u otra Variante del lexicon, dependiendo, entre
otras cosas, de:

- el contexto social del enunciado. El hablante puede decidir (consciente ο inconcientemente) si


quiere usar la Variante Α ο Β dependiendo, por ejemplo, del colocutor. Aqui tambien entra la
cuestion de la estigmatizacion.
- el estado de änimo y de salud del hablante. Psicolingüisticamente, podria ser que el acceso
mental a la Variante A cueste mäs trabajo ο menos trabajo que el acceso a la Variante B.

6. Perspectivas: Aplicaciones de los corpus en gramatica generativa

Α lo largo de este articulo, he querido mostrar las metas del programa minimalista y el
punto de vista que tiene este modelo mäs reciente de la gramätica generativa sobre la orga-
nization del lenguaje humano y su interaction con los modulos de actuaciön. He hecho
cierto hincapie en los limites autoimpuestos de la rama chomskyana, limites que se reflejan
tambien en la actitud frente a la lingüistica de corpus. Habrä quedado claro que un corpus
se puede usar en los estudios minimalistas, pero con mucha cautela ante los fenömenos de
actuaciön y con una metodologia diferente, donde la estadistica juega un papel minimo.
Para un anälisis sintäctico, la frecuencia con que ocurre una construction en los corpus, es,
por lo general, irrelevante - volveremos en seguida sobre esta cuestion.
Tambien he intentado demostrar en este articulo que muchos casos explicados anterior-
mente por el concepto de regia variable se pueden reducir a la variacion lexica dentro del
diccionario mental de los hablantes. La actuaciön y la competencia estän enlazados en los
niveles de interfaz, por medio de unos rasgos pragmäticos y semänticos. No voy a entrar en
la cuestion de que significa esto para los estudios de la variacion sintäctica ο para su medi-

21
A diferencia de pro (en minüsculas) mencionado anteriormente.
22
En este caso, parece estar excluido un sujeto explicito (a contrario de otras oraciones de infinitivo,
por ej. Al llegar mi padre, yo estaba trabajando). En la teoria de Mensching (2000), la falta de
sujetos explicitos se puede explicar por el hecho de que la categoria Τ en estas oraciones solo con-
tiene los rasgos [hipot.] y [real], y no una referenda a un tiempo concreto. Es de esperar que este
tipo de Τ debil asigne el caso »nulo« (Chomsky 1995: 119-124) pero no el caso nominativo (cf.
las estructuras parecidas del llamado »infinitivo descriptive« en Mensching 2000: 97-99). La cue-
stion se complica, sin embargo, si se toman en cuenta las estructuras hipoteticas francesas (colo-
quiales) del tipo »La France battre le Bresil, ce serait inconcevable«, donde el infinitivo aparece
exclusivamente en la protasis y aparece con un sujeto explicito (Reuland 1983, Vinet 1985, Men-
sching 2000: 80-82, 171-173). De alguna forma parece que la categoria Τ [-finito] es mäs »fuer-
te« en la protasis que en la apodosis.
Variaciön sintäctica, lingüistica de corpus y gramätica generativa 29

bilidad en un corpus concreto. Dejare esta pregunta abierta para los estudiosos de la rama
laboviana. En cambio, para terminar, quiero relativizar algunos de los puntos expuestos.
Voy a partir de un ejemplo präctico, tomado de mis trabajos sobre las oraciones de infi-
nitivo con sujeto explicito (Mensching 1998, 1999a, 2000). Me centrare en la position
preverbal del sujeto del infinitivo. En el Corpus oral de referenda de la lengua espanola
contemporänea se encontro un solo ejemplo de esta construccion:

(25) i Y no me puedes? por ejemplo, yo vengo £no? y me decis lo que hay y me dais el
pre<palabra cortada> presupuesto que va a ser, para yo saber cuänto dinero me va a costar
antes de arreglarlo. (ccon013b.asc, <H4>)

El hecho de que haya una sola ocurrencia, indica que la construccion aparece con una fre-
cuencia minima. Se podria tratar, entonces, de un simple error reducible a un efecto de
actuation. Sin embargo, el metodo de las encuestas de hablantes demuestra la gramaticali-
dad de esta construccion. Se entrevistaron varias personas de diferentes paises, con el re-
sultado siguiente:23

(26) Para yo presentarme a las elecciones necesitaria mucho dinero

ESI ES2 ES3 ES4 ES5 ES6 VE1 PE1 AR1 AR2 ME1 ME2 ME3
+ ? ? + + ? + 9 + + ? + +

i,Que ha aportado el corpus en este ejemplo? En primer lugar, nos ha servido para compro-
bar la competencia de los hablantes, es decir, aunque la construccion aparece con una fre-
cuencia minima en el corpus, se ha demostrado que se trata de una construccion que existe
en la realidad; esto es que no se trata de una construccion ficticia - este un reproche que se
hace de vez en cuando a la gramätica generativa. En segundo lugar, la baja frecuencia de la
construccion indica, a mi parecer, que se trata de una construccion muy marcada. De hecho,
el caso no marcado, la construccion finita con para que, es mucho mäs frecuente en el cor-
pus. La frecuencia en el corpus es bajisima tambien en comparacion con aquellas construc-
ciones donde los sujetos de infinitivo son posverbales.24 Como he dicho, estos datos cuanti-
tativos no indican nada sobre la gramaticalidad de las construcciones en cuestion, sino solo
pueden indicar su marcadez.25 Acabo de mostrar que, para la decision sobre la gramaticali-

23
ES = Espafla, VE= Venezuela, PE = Peru, AR = Argentina, ME = Mejico. Los entrevistados
pertenecen al nivel social alto (son intelectuales) menos ESI y ES3 (funcionarios administratives)
y ME3 (fotografo). Se pidio a los entrevistados que marcaran con el simbolo + las frases que les
sonaran perfectamente bien, con un asterisco aquellas que no les suenan en absoluta (es decir que
son agramaticales), y que usaran el signo de interrogaeiön para aquellas frases que no suenan
perfectamente bien pero que se podrian usar, quizäs, en algün contexto.
24
Esto se pudo confirmar en una coleccion de alrededor de 100 ejemplos de infinitivos
preposicionales con sujeto, donde solo 5 ejemplos muestran el sujeto en posicion preverbal. Sin
incluir las preposiciones de y a +articulo (al) porque en estos casos la anteposicion parece ser
agramatical para la mayor parte de los hablantes. Quedan excluidas algunas variedades caribenas,
donde el sujeto preverbal estä generalizado en las construcciones de infinitivo.
25
Sin entrar en detalles, la marcadez juega un cierto papel en la gramätica generativa (cf. p. ej. Rizzi
1982: 92), y por lo tanto los datos cuantitativos pueden ser significativos en este sentido.
30 Guido Mensching

dad, el corpus tiene la utilidad de comprobar la existencia real de una construction. Tam-
bien nos puede ayudar a entender mejor los juicios de los hablantes: en nuestro caso, hemos
tornado la frecuencia baja de la construction como indicio de su marcadez. Esto nos puede
ayudar, quizäs, a interpretar el signo de interrogation que algunos hablantes han puesto en
la entrevista inicial.
La situation es muy diferente a la hora de hablar de las etapas antiguas de una lengua, de
las cuales ya no tenemos hablantes para entrevistar. Asi, en el marco de mis estudios sobre
el infinitivo con sujeto explicito en las lenguas romänicas, presente un anälisis numerico de
la frecuencia con que aparecen los sujetos en position preverbal en comparacion con las
posiciones posverbales a lo largo de la historia de la lengua espanola (Mensching 1999a).
Se muestra que en ciertos tipos de construction, los sujetos preverbales se hacen gradual-
mente menos frecuentes desde la Edad Media hasta el siglo XVI, y a partir de entonces
desaparecen casi totalmente de los textos. La variation diacronica, es decir, la disminucion
de frecuencia en las construcciones examinadas tienen que ver con varios factores, de los
cuales el mäs importante es el cambio de un parämetro que se efectuo en el Siglo de Oro
(cf. Mensching 2000). Pero tambien influyen factores extralingüisticos, como la cuestion
del cultismo y la de la norma. Estas ultimas se refieren a problemas de actuation, y por lo
tanto un estudio de corpus con una metodologia moderna seria util para la interpretation
generativista, porque nos ayudaria, por ejemplo, a separar las cuestiones lingüisticas de las
extralingüisticas. El anälisis muestra, ademäs, que en ciertos casos una evaluation cuantifi-
cativa si puede ser de interes en un marco generativista.
Habria mas puntos que se podrian desarrollar en el contexto que me ha ocupado en este
articulo. Por ejemplo, el concepto de la lengua-I significa, en sentido estricto, que cada
hablante tiene que examinarse por separado. Esto puede ser insatisfactorio para la lingüisti-
ca de una filologia particular, por ej. la espanola, por su falta de generalization. Observese
que las lenguas-I de los hablantes de un grupo geogräfico-social, como se entiende en los
estudios sobre la variation lingüistica, son muy semejantes, de forma que se podria enten-
der la lengua-E de un grupo tal como lengua-I de un hablante-oyente ideal. Este metodo
podria ser, quizäs, preferible al metodo tradicional, en el cual el hablante-oyente ideal es el
investigador mismo. Voy a dejar la elaboration de este concepto para otra ocasiön.
Terminare con una ültima cita de Chomsky:

El lenguaje estä encapsulado entre sistemas de actuation que le permiten que sus expresiones se
utilicen para articular, interpretar, referir, preguntar y otras acciones. Podemos pensar en una DE
[description estructural] como un complejo de instrucciones para esos sistemas de actuation, a los
que proporciona information relevante para sus funciones. Aunque no tiene un sentido claro la
idea de que el lenguaje este »disenado para el uso« ο »bien adaptado a sus funciones«, esperamos
encontrar conexiones entre las propiedades del lenguaje y la manera de usarlo. (Chomsky 1992,
1995; trad, en Chomsky 1999b: 82)

Algunas de estas conexiones las acabo de esbozar en este articulo. Son conexiones tambien
entre las teorias sobre la variation lingüistica y la gramätica generativa, y no cabe duda de
que ambas direcciones se pueden complementar mutuamente.
Variation sintäctica, lingüistica de corpus y gramätica generativa 31

Bibliografia

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Josse De Kock (Katholieke Universiteit Leuven)

Corpus, frecuencia y gramaticalidad:


Treinta construcciones contrincantes en tres corpus

En Gramätica espanola. Ensenanza e investigation se recurre de manera sistemätica y ex-


haustiva a 19, 20 ο, ambos juntos, 39 textos (vease Bibliografia). Todos los textos proceden
del mismo registro de lengua: prosa informativa -escrita sin intenciones literarias ο preocu-
paciones esteticas y, por lo tanto, carente de efectos especiales- de 39 autores consagrados:
ensayistas, novelistas, poetas, eruditos del siglo XX -de Ortega y Gasset (1922) a Garcia
Märquez (1988)- de origen espanol (25 autores) ο americano (14).
El anälisis del corpus proporciona colecciones de ejemplos de construcciones morfosin-
täcticas interpretadas, acompaiiadas de indices de frecuencia comparables entre si. El anäli-
sis de 19 textos muestra (vease tabla 1 en la pägina siguiente), por ejemplo, 1623 verbos
conjugados pronominalmente en las tres personas. Se construyen de maneras diversas e
incluso divergentes y con frecuencias muy dispares tanto por lo que respecta a la extension
del corpus como entre ellos mismos. En el corpus, la frecuencia de aparicion de las cons-
trucciones examinadas oscila entre 1348 y dos por cien mil ocurrencias. El 89 % estän
construidos con un grupo nominal ünico en fiincion de regente y el 3% en funcion de regi-
men directo marcado; un siete por ciento no tienen ni regente ni regimen y en un 0,43%
figura un regimen preposicional introducido con por, complemento agente. Las construc-
ciones con un grupo nominal ünico en plural y la forma verbal en singular constituyen el
0,12% del total.
Incluso si salta a la vista que las construcciones sin regente y regimen marcado, con re-
gimen preposicional, complemento agente, y sin concordancia constituyen una clara mino-
ria y que difieren en frecuencia entre ellas, no deja de ser diflcil evaluar el alcance de indi-
ces de frecuencia aislados. El comiin origen de todos los inventarios hace que se puedan
clasificar todas las construcciones en una misma escala de frecuencia. La comparacion
permite evaluar la frecuencia de cada una de ellas, lo que es particularmente interesante
cuando se trata de construcciones marginales y polemicas.
A continuation figuran quince construcciones en minoria que alternan con una construc-
tion contrincante en 39 textos del mismo registro de lengua, sin que se produzca una dife-
rencia de significado.

(1) Le(s) = lo(s), persona masculina (a-b frente a c-d; para mäs detalles, vease De Kock 1998b)
a. A Cratilo le preocupö el problema de la lengua, (...) CEL 10
b. Ademäs es probable que me faltara a mi la habilidad literaria indispensable para referir-
me a Espafla y a los espanoles sacando/es del contexto de (...) AYA 252
c. Al escritor, al artista, hay que dejar/o en paz. SAL 316
d. Y hay que agregar que a los mismos individuos de la ciudad de Mexico los solicitan uni-
versales de fiiera de la ciudad (...) GAO 485
36 Josse De Kock

Tabla 1: Frecuencia absoluta (F) y relativa (f) de las construcciones pronominales del verbo, con
relation al nümero de ocurrencias (°/oooo) y a ' nümero total de verbos conjugados pronominalmente
(%) por orden de frecuencia decreciente'

19 textos (99.058 oc.)


F f(°/oooo) f(%)
+regente 1446 1460 89,09
-regimen 1335 1348 88,35

v. tr. 1233 1245 75,97


1157 1168 76,57

v. intr. 212 214 13,06


177 179 11,71

-regente 119 120 7,33


-regimen 119 120 7,88

v. tr. 47 47 2,90
47 47 3,11

v. intr. 72 73 4,44
72 73 4,77

-regente 50 50 3,08
+regimen 50 50 3,31

+regente 7 7 0,43
+por 7 7 0,46

-regente 2 2 0,12
sin concordancia 2 2 0,13

Total 1623 100,00


1511 100,00

Puesto que las variaciones de construction gramatical de las formas pronominales del verbo no
son en absoluto las mismas, por un lado, en la tercera persona y, por otro lado, en la primera y la
segunda, y, teniendo en cuenta que la frecuencia relativa de las tres personas puede variar nota-
blemente de un registro a otro, se dan, para facilitar la comparaciön con otros corpus, las cifras pa-
ra las tres personas y las que se refieren a la tercera persona (en negritas y bastardillas) por sepa-
rado.
Corpus, frecuencia y gramaticalidad 37

(2) Le(s) = lo(s), la(s), persona femenina y cosa (a-f frente a g-h; vease De Kock 1998b)
a. Es la imagen (...) que inspira ese »dilatarse mi corazon« que del salmista toma Teresa de
Cepeda, cuando empieza la transformacion que le llevarä a la santidad. ZAM 228
b. (...) las preciosas evitaban decir »ridicule« porque les asustaba el sufijo; CEL 343
c. Pues aunque la vinculacion de todo texto con el corpus literario de su tiempo es siempre
mas intensa que la que le une al contexto, (...) GOY 313
d. No creo que el hecho de no haber retocado los textos que reimprimo (...) les perjudique
demasiado, (,..)GOM 70
e. No significa esto que la mision de la Universidad concluya en formar profesores social-
mente utiles: si se le quiere reducir a eso, (...) LAZ 233
f. (...) al condenar a silencio a las opiniones razonables (...) se les equipara (...) a las opi-
niones irrazonables; PER 145
g. (...) los caballeros de aquel pais no pueden coger dulcemente del brazo a una dama para
ayudarle a cruzar la calle, sino que se ven obligados a agarrarla (asirla fuertemente) CEL
349
h. ϊ,Υ que, si, con achaque de evitar desördenes, se los provoca (...)? UNA 38
i. (...) por eso a la casuistica los Jesuitas la llaman praxis, (...) PER 325

(3) Lo(s) = le(s) (a frente a b)


a. yo a estos chicos los cortaria el pelo (...) Ma (citado por Quilis et al. 1985: 58)
b. (...) a este seflorno le caben [estas cosas] en la cabeza. Ma 17.136

(4) La(s) = le(s) (a frente a b)


a. (...) y entonces la digo: »Bah«... mujer, no, no te enfades, (...) Ma 19.555
b. No, yo es es que tengo una nifia (...) y le doy de comer a las cuatro (...) Ma 23.42

(5) Se, regimen indirecto plural, lo(a)s = se lo(a) (a frente a b; vease De Kock/DeMello 1997f)
a. Bueno, entonces se los comentamos a los viejos pausadamente £no? BA 22.1
b. (...) vende a los turistas. Ella se lo sabe explicar en ingles y en frances (...) BA 29.74

(6) Le = les (a frente a b; vease De Kock/DeMello 1997c)


a. Dar/e voz y nombre a quienes no los tienen. FUE 90
b. De este modo les quitan a los cubanos de la calle una ocasion de expresarse ante el mun-
do. GAR 186

(7) Pronombre relativo, regimen directo, reduplicado (a-b frente a c-d; vease De Kock/DeMello
1997d; De Kock 1998c)
a. Este ültimo es un termino taurino, que, como acabo de aprender/o (...), quiero lucir/o.
UNA 148
b. (...) como alguien a quien le obligasen a mirar por el ojo de una cerradura. FER 144
c. Este termino, que usan todavia en sus ingenuos escritos nuestros casticistas, no significa
(...) ORT 297
d. (...) no deseaba muy instruidos a quienes solo queria esclavos. REY 95

(8) Verbo conjugado pronominalmente sin concordancia (a frente a b; veanse De Kock/Gömez


Molina 2002a-b; De Kock/DeMello 1997a; De Kock et al. 1996a)
a. El juicio reprobatorio es unänime en los escritores de Hispanoamerica que tienen con-
ciencia de que ha de echarse raices en la propia tierra y no zarcillos en el aire. MAR 116
b. (...) en este congreso habrän de abordarse cuestiones andlogas. CAR 54
Josse De Kock

Verbo conjugado pronominalmente con regimen preposicional con por, complemento


agente (a frente a b; veanse De Kock/Gömez Molina 2002a-b; De Kock/DeMello 1997g)
a. (...) no seria seguro que se leyese todo lo que se publica por todos aquellos para quienes
se publica (...) GAO 291
b. (...) que alguien (...) llegue a decir »digno y altivo« referido a una persona es algo tan
inefable que bien mereceria ser recogido por todos los humoristas espanoles, (...) FER 33

Verbo conjugado pronominalmente con regimen, pero sin regente (a-b frente a c-d; vease
De Kock/Gömez Molina 2002a-b)
a. (...) se les toman sus heroes de guillotina y horca, se los alina y se los transforma en
mascaras heroicas. MAR 444,445
b. Yo no entiendo como se puede llamar reconquista a una cosa que durö ocho siglos. ORT
374
c. se corteja a la mujer, se sonrie a la flor, se trucida el enemigo y se goza del bosque. ORT
439,440
d. Estos modelos abstractos se llaman 'fonemas'; GIL 43

-ra = -Ha, cuatro verbos (a-d frente a e-h; veanse De Sterck 2000; De Kock/DeMello
1997b; De Kock 1994a-b)
a. Y a falta de una poda sabia y consciente, pudiera ser bueno el huracän. MAC 204
b. (»como debieran estar todos los cristianos«, piensa el lector que pensaria Fray Luis)
CAS 563
c. Y puesto que estamos aqui entre profesores (...) quisiera preguntarles tan solo, (...) GOY
68
d. debe entenderse que este apartado hubierapodido llamarse (...) CEL 682
e. Pero no podria llamarse »lost generation« a la de estos poetas (...) GUI 268
f. (...) pero tampoco deberia extrafiarnos demasiado semejante apreciaciön (...) FER 20
g. no querria ofender a nadie (...) LAZ 161
h. (...) la incognita de si la renuncia no habria matado la esencial posibilidad de su ser.
ALA 83

-ra = indicativo pluscuamperfecto ο preterito perfecto simple (a frente a b; vease De Sterck


2000)
a. habia sefialado con dedo acusador a »los delicados que eran hombres y no querian hacer
el trabajo de hombres«, y, profetico como lo fuera muchas veces, vislumbrö la abyecta
traza de »los desertores (...)«. CAR 167
b. Yo conocia a un ilustre hispanista, cuya situaciön habia sido mäs ο menos la aqui des-
crita, (...) RAM 47

Este, ese, aquel + que (a-c frente a d; veanse De Kock/Gömez Molina/Verdonk 1992; De
Kock et al. 1996; De Kock 1998a)
a. No hay otra tirania sino aquella que se afana y ufana en sofocar la libertad de espiritu.
PER 129
b. (...) no vacila Castro en atribuir la formaciön de eso que hoy entendemos por Espafla a la
convivencia de cristianos, moros yjudios (...) AYA 304
c. sociedades y comunidades (...) dentro de las cuales, esto que llamamos »pensamiento« y
»comportamiento« tradicional es ante todo: BAR 153
d. Creo que ahora se entenderä mejor lo que antes he dicho: ORT 536
Corpus, frecuencia y gramaticalidad 39

(14) Quien(es) + antecedente, regente (a frente a b; vease De Kock/Gomez Molina 2002)


a. (...) es el mismo [consenso] de Azorin y de Maeztu, quienes no encontraban ninguna re-
laciön entre nuestra literatura y nuestra realidad social. MAR 119
b. (...) algunos intelectuales (...) del aparentemente inmaculado equipo Kennedy, que min-
tieron a sabiendas en importantes ocasiones (...) BEN 115

(15) Nombre propio geogräfico, regimen directo, sin a (a frente a b; vease De Kock/DeMello
1997e)
a. [los jesuitas que] abarcaron [.] Michoacän y Guadalajara, Puebla y Veracruz, (...) REY
131
b. Pero desde comienzos del siglo XIX se definen (...) zonas rivales: la germanica (...); la
inglesa, que abarca a Inglaterra (...) y α los Estados Unidos; HEN 141

Tabla 2: Prosa informativa. Frecuencia absoluta (F) y relativa (f) en relaciön con el nümero de ocu-
rrencias (°/oooo), por orden decreciente segün la frecuencia relativa en el corpus de 39 textos (197.886
ocurrencias)

F f(0/oooo)
Verbo pronominal, + regimen, - regente 87 44
Le(s) = lo(s), persona masculina 87 44
-ra = -ria, 4 verbos 78 39
Aquel, ese, este + que 48 24
Le(s) = lo(s), la(s), persona femenina y cosa 28 14
-ra = ind. pluscuamperfecto, preterito perfecta simple 15 8
Verbo pronominal + por, complemento agente 11 6
Pronombre relativo, regimen directo, reduplicado 10 5
Quien + antecedente, regente 6 3
Nombre propio geogräfico, regimen directo, -a 6 3
Le = les 3 2
Verbo pronominal sin concordancia 2 1
Lo(s) = le(s) 0 0
La(s) = le(s) 0 0
Se, regimen indirecto plural, lo(a)s = se lo(a) 0 0

Puede ocurrir, sin embargo, que una construction p o c o frecuente en si, alcance, en cambio,
una proportion relativamente elevada en el conjunto de las construcciones que compiten
entre si.2

La comparacion no esta exenta de escollos, porque no siempre es evidente cual es la construcciön


competidora, ni si las condiciones de empleo son exactamente las mismas. Incluso si no se pueden
excluir todas las dudas segün el contexto y la situacion, no cae de su peso que a construcciones di-
ferentes correspondan automäticamente significados, intenciones ο efectos de sentido distintos,
aun de manera inconsciente. Las interpretaciones posteriores y la justification de elecciones aje-
nas no constituyen pruebas suficientes.
40 Josse De Kock

Tabla 3: Prosa informative. Frecuencia absoluta (F) y relativa (f) en rclaciön con el nümero de opor-
tunidades (%), por orden decreciente segun la frecuencia relativa

corpus F total F f(%)


-ra = -ria / 39 textos 229 77 33,62
-ria, 4 verbos
Le(s) = lo(s) / 39 textos 264 87 32,95
lo(s), persona masculina
Nombre propio geogräfico, 39 textos 37 6 16,22
regimen directo, - a/+ a
Verbo pronominal. + por/ädjetivo 39 textos 201 11 5,47
verbal + por, complemento agente
Verbo pronominal + regimen, - regente/ 39 textos 1781 87 4,88
+ regente, de pasiva
Aquel, ese, este + quel 19 textos 477 19 4,21
el que
Le(s) = lo(s), la(s)/ 39 textos 982 29 2,95
lo(s), la(s), persona femenina y cosa*
Le = les/ 39 textos 147 3 2,04
les
Quien + antecedente, regente/ 19 textos 281 5 1,78
que (280), el cual (1) + antecedente humano
Verbo pronominal sin concordancia/ 39 textos 129 2 1,55
con concordancia en plural
Pronombre relativo, regimen directo, 39 textos 843 10 1,19
reduplicado/pronombre relativo regimen directo
-ra = ind. pluscuamperf., pret. perf. simple/ind. 39 textos 1662 15 0,90
pluscuamperf. (145), pret. perf. simple (1502)
Lo(s) = le(s)/ 19 textos 181 0 0
le(s)
La(s) = le(s•)/ 19 textos 39 0 0
le(s)
Se, regimen indirecto plural, lo(a)s = se lo(a)/ 39 textos 10 0 0
se lo(a)

* Al contrario de lo que se ha hecho en De Kock (1998b), el cälculo de lo para una cosa in-
cluye aqui los pronombres neutros (»generalizadores«) en funciön de regimen directo.
Por ejemplo, los nombres propios de lugar, regimen directo, sin a constituyen, pese a todo,
el 16% de los nombres en tal funciön. Le(s) en funciön de regimen directo para una persona
femenina ο una cosa, y -ra con valor de indicativo pasado, al contrario, solo se producen,
respectivamente, en tres y uno por ciento de los casos, lo que les hace retroceder conside-
rablemente en la escala de frecuencia relativa. La mayoria de las construcciones de fre-
Corpus, frecuencia y gramaticalidad 41

cuencia baja en relation con la extension del corpus son, sin embargo, igualmente poco
frecuentes en relation con la construction rival.3 (vease tabla 3)
Nos consta que, en el mismo corpus, otras construcciones optativas, plenamente admiti-
das y que nunca se ponen en tela de juicio, alcanzan una frecuencia similar a aquella con
complemento agente cuyo verbo no tiene regente pero si regimen y que otras, que no se
recomiendan ο juzgadas poco recomendables, se colocan a distancia analoga a la que, con
respecto a la mas frecuente, se encuentra la formula pronominal sin concordancia.
Se ve que la construction sin concordancia, con un 1,55% de las oportunidades, se en-
cuentra entre las menos frecuentes, las mäs discutidas, las menos aceptadas y las que mäs
controversias suscitan: se lo(a)s para se lo(a), la(s) para le(s), lo(s) para le(s), ausentes, -ra
con valor de indicativo pasado (0,90), la reduplication de un pronombre relativo, regimen
directo, en el nucleo verbal (1,19), quiert(es) con antecedente en funcion de regente de la
oration relativa (1,78), le para les (2,04), le(s) para lo(s), la(s), cosa ο persona femenina
(2,95). La construction que lleva un regimen pero sin regente (4,88%) y la construction
pronominal con complemento agente (5,47), al contrario, estän cerca de las mäs frecuentes,
las que se admiten sin discusiön: -ra para -ria con haber mäs adjetivo verbal, deber, po-
der, querer (33,62), le(s) para lo(s), persona masculina (32,95), la ausencia de a delante de
un nombre propio geografico en funciön de regimen directo (16,22), pronombres relativos
compuestos con una forma demostrativa (4,21).
Salta a la vista que las construcciones menos frecuentes son las unicas que se ponen en
tela de juicio en la practica, aunque sea desordenadamente. En efecto, hay coincidencia
entre frecuencia baja y duda en cuanto a la gramaticalidad de cada una de ellas. El criterio
de frecuencia relativa permite solucionar con uniformidad las estimaciones de gramaticali-
dad, a menudo variables segün la construction y mäs de una vez contradictorias dentro de
la misma, al estar fundadas en argumentos heterogeneos. Es una pauta de (a)gramaticalidad
en el registro de lengua representado.

Es un hecho, sin embargo, que la frecuencia de apariciön de muchas construcciones varia


de un registro de lengua a otro. La ausencia de concordancia entre un verbo conjugado
pronominalmente y el grupo nominal, muy escaso en la lengua escrita (el dos por ciento de
las oportunidades) es siempre mäs frecuente en la lengua hablada: oscila, en el habla culta
de 12 capitales, entre un 7% y un 35%, ο sea un promedio del 13% (vease De
Kock/DeMello 1997a).

3
Conviene tener presente que el nümero de ocurrencias examinado en el mismo corpus puede va-
riar de una construction a otra, y segün se träte de la frecuencia relativa en relation con el nümero
de ocurrencias ο con el nümero de oportunidades para la misma construction. Respecto a la prosa
informativa puede tratarse de 39 ο de 19 textos, respectivamente 197.886 ο 99.058 ocurrencias.
Los motivos son puramente materiales: hacer el inventario de treinta construcciones gramaticales
muy frecuentes y que solo en parte pueden ser identificadas automäticamente en el corpus com-
plete, constituye un trabajo de demasiada envergadura para aquel que no dispone de ayudas de
ningün tipo.
42 Josse De Kock

Tabla 4: Verbos conjugados pronominalmente en singular con grupo nominal en plural

Total Con concordancia Sin concordancia


F F f(%) F f(%)
Prosa informativa
39 textos 129 127 98 2 2
Habla culta
Bogota 166 150 90 16 10
Buenos Aires 106 96 91 10 9
Caracas 76 66 87 10 13
La Habana 81 67 83 14 17
La Paz 112 73 65 39 35
Lima 38 29 76 9 24
Madrid 41 35 85 6 15
Mexico 80 73 91 7 9
San Juan 141 133 94 8 6
Santiago 209 184 90 21 10
Sevilla 46 43 93 3 7

Total 1092 949 87 143 13

Mientras que en la lengua escrita un nombre propio geogräfico en funcion de regimen di-
recto estä introducido por α en un 84% de casos, en el habla culta hay un promedio de 72%
sin preposition (vease De Kock/DeMello 1997e)

Tabla 5: Nombres propios geogräficos en funcion de regimen directo con y sin preposition

+a -a
F f F f
Prosa informativa
39 textos 31 83,78 6 16,22
Habla culta
Bogota 10 59 7 41
Buenos Aires 3 12 23 88
Caracas 5 31 11 69
La Habana 9 50 9 50
La Paz 10 63 6 37
Lima 3 7 38 93
Madrid 5 38 8 62
Mexico 6 29 15 71
San Juan 3 43 4 57
Santiago de Chile 3 14 25 86
Sevilla 3 25 9 75

Total 60 28 155 72
Corpus, frecuencia y gramaticalidad 43

Α las diferencias entre registros de lengua se vienen a anadir las que median entre areas
geograficas. El leismo es, como se sabe, propio de la peninsula Iberica: alcanza un 68% de
las oportunidades referido a un ser animado, masculino singular, en la prosa informativa,
mientras que es inhabitual en America: el 15% en iguales condiciones; un 12% frente a un
4% en general (vease De Kock/Gomez Molina 2002). Al contrario, le por les, que no apa-
rece en los textos de autores de origen espanol, se produce hasta en un siete por ciento de
las oportunidades en los escritores americanos (vease De Kock/DeMello 1997c)/

Tabla 6: Formas etimologicas y no etimologicas en funcion de regimen directo

Prosa informativa peninsular Prosa informativa americana


(25 textos., 122.266 ocurrencias) (14 textos, 75.620 ocurrencias)
f. etimologica f. no etimologi- f. etimologica f. no etimologi-
ca ca
F f F f F f F f
Persona
Masc. sing. 27 31,76 58 68,24 83 84,69 15 15,31
Masc. pi. 38 76,00 12 24,00 27 96,43 1 3,57
Fem. sing. 22 91,67 2 8,33 2 100,00 0 0,00
Fem. pi. 4 57,14 3 42,86 4 100,00 0 0,00
No persona
Masc. sing. 283 95,61 13 4,39 2549 98,28 3 1,72
Masc. pi. 50 98,04 1 1,96 211 100,00 0 0,00
Fem. sing. 189 97,42 5 2,58 773 99,05 1 0,96
Fem. pi. 67 98,53 1 1,47 245 100,00 0 0,00

Total 680 87,74 95 12,26 448 95,73 20 4,27

Tabla 7: Le = les

Prosa informativa peninsular Prosa informativa americana


(25 textos, 122.266 ocurrencias) (14 textos, 75.620 ocurrencias)
les le = les les le - les
F f F f F f F f_
106 100,00 0 0,00 38 92,68 3 7,32

Si se compara la frecuencia relativa de las quince construcciones estudiadas en la prosa


informativa con la del habla culta de Madrid (segün Esgueva/Cantarero (eds.) 1981 en tabla

4
Recordemos, sin embargo, que hay menos diferencias entre continentes en el registro escrito de las
que existen entre registros, incluso dentro de un mismo continente. En la prosa informativa solo
son importantes en cuanto al leismo y el empleo de le por les. La distancia entre el empleo de for-
mas en -ra con valor de condicional (un 39% de las posibilidades en Espafla frente a un 32% en
los textos americanos) ο con valor de preterite de indicative (un 0,72% en Espana, un 1,03% en
los autores americanos) es demasiado pequena e insegura para que se pueda subrayar.
44 Josse De Kock

8)5 y de Buenos Aires (segun Barrenechea (ed.) 1987 en tabla 9),6 por ejemplo, se observan
numerosas y grandes diferencias.

Tabla 8: Habla culta de Madrid. Frecuencia absoluta (F) y relativa (f) en relaciön con el nümero de
oportunidades (%), por orden decreciente segün la frecuencia relativa

Corpus F total F f(%)


Nombre propio geogräfico, 24 enc. 13 8 61,54
regimen directo, - a/+ a
Le(s) = lo(s)/ 110 enc. 778 459 59,00
lo(s•), persona
-ra = -ria/ 24 enc. 49 24 48,98
-da, 4 verbos
Lais) = le(s)/ 110 enc. 470 77 16,38
le(s)
Verbo pronominal sin concordancia/ 24 enc. 41 6 14,63
con concordancia en plural
Pronombre. relativo, regimen directo, 8 enc. 74 10 13,51
reduplicado/pron. rel. regimen directo
Aquel ese, este + que/ 8 enc. 232 14 6,03
el que
Le(s) = lo(s), la(s)/ 110 enc. 4213 182 4,32
lo(s), la(s), persona femenina y cosa
Verbo pronominal + regimen, - regente/ 8 enc. 104 1 0,96
+ regente, de pasiva
Lo(s) = le(s) / 110 enc. 1596 11 0,69
le(s)
-ra = ind. pluscuamperf., pret. perf. simple/ind. 24 enc. 679 0 0,00
pluscuamperf. (42), pret. perf. simple (648)
Quirn + antecedente, regente/ 8 enc. 74 0 0,00
que (74), el cual (0) + antecedente humano
Le = les/ 8 enc. 30 0 0,00
les
Se, regimen indirecto plural, lo(a)s = se lo(a) / 24 enc. 6 0 0,00
se lo(a)
Verbo pronominal + por / 8 enc. 2 0 0,00
adjetivo verbal + por, complemento de agente

Tengase en cuenta que el nümero de ocurrencias explorado puede variar de una construccion a
otra. Puede tratarse de todas las encuestas grabadas (110: 540.998 ocurrencias), de las encuestas
publicadas (24: 141.750 ocurrencias) ο de las encuestas en forma de diälogo (8: 44.339 ocurren-
cias). Vease tambien nota 3.
6
Tengase en cuenta que el nümero de ocurrencias explorado puede variar de una construccion a
otra. Puede tratarse de todas las encuestas publicadas (245.463 ocurrencias) ο de siete (21 a 24, 27
a 29: 75.256 ocurrencias). Vease tambien nota 3.
Corpus, frecuencia y gramaticalidad 45

Tabla 9: Habla culta de Buenos Aires. Frecuencia absoluta (F) y relative (f) en relacion con el nume-
ro de oportunidades (%), por orden decreciente segun la frecuencia relativa

Corpus F total F f(%)


Nombre propio geografico, 33 enc. 26 23 88,46
regimen directo, - a/+ a
Se, regimen indirecto plural, lo(a)s = se lo(a)/ 33 enc. 15 10 66,67
se lo(a)
-ra = -ria/ 33 enc. 171 60 35,09
-ria, 4 verbos
1
<1

7 enc. 105 16 15,24


ω
II

les
Verbo pronominal sin concordancia/ 33 enc. 106 10 9,43
con concordancia en plural
Le(s) - lo(s)/ 7 enc. 153 10 6,54
lo(s), persona masculina
Aquel, ese, este + quel 7 enc. 359 22 6,13
el que
Pronombre relativo, regimen directo, 7 enc. 336 16 4,76
reduplicado/pronombre relativo regimen directo
Le(s) = lo(s), la(s / 7 enc. 721 24 3,33
lo(s), la(s), persona femenina y cosa
Verbo pron. + regimen, - regente/ 7 enc. 349 1 0,86
+ regente, de pasiva
Lo(s) = le(s)/ 7 enc. 374 1 0,28
le(s)
Verbo pronominal + por/ 7 enc. 7 0 0,00
adjetivo verbal + por, complemento de agente
La(s) = le(s)/ 7 enc. 239 0 0,00
le(s)
Quien + antecedente, regente/ 7 enc. 225 0 0,00
que (74), el cual (0) + antecedente humano
-ra = ind. pluscuamperf., pret. perf. simple/ 7 enc. 1246 0 0,00
ind. pluscuamperf., pret. perf. simple

Ademas de las divergencias ya mencionadas salta a la vista la frecuencia elevada de se (re-


gimen indirecto plural) lo(a)s por se lo(a): un 68% en Buenos Aires, ausente de la penin-
sula Iberica tanto en el registro hablado como en el escrito, la frecuencia muy baja (en
Buenos Aires) y la ausencia (en Madrid) de la construccion pronominal sin regente pero
con regimen, que alcanza el 5% en la prosa informativa, al contrario de lo que ocurre con la
construccion sin concordancia, esporädica en los textos (un dos por ciento) y corriente en el
habla (un 9% en Buenos Aires y un 15% en Madrid).

Censurar ο recomendar, tolerar ο preferir una u otra construccion se apoya en motivos muy
diversos, no siempre coherentes, a menudo basados en prejuicios, anälisis divergentes, ra-
zonamientos ajenos al funcionamiento de la lengua, rechazos instintivos, una documenta-
46 Josse De Kock

ciön mal calibrada. No son en absoluta ilegitimos cuando se trata de la practica individual,
pero la cuestiön de su »legitimidad« se plantea cuando el objetivo es estudiar la lengua.
No cabe duda de que para una mente amante del orden el recurso exclusivo a lo(s), la(s)
en funcion de regimen directo y a le(s) para el indirecto constituye la mejor solution. Dado
el elevado numero de pronombres relativos puede parecer irrazonable anadir otros mas,
sobre todo si, a primera vista, son prestamos de otras lenguas. Si se reflexiona unicamente
en terminos semänticos, introducir un nombre propio geogräfico en funcion de regimen
directo mediante una preposiciön puede ser una incongruencia. Cuando se considera que la
redundancia en la comunicaciön, lejos de ser natural, es un mal, la reduplication de un pro-
nombre relativo en funcion de regimen tiene que resultar excesiva.
De anälisis gramaticales divergentes surgen evaluaciones de gramaticalidad dispares.
Quien considere »activa« la construccion pronominal sin concordancia entre el verbo y el
unico grupo nominal en plural y otorgue a se la funcion de regente, no puede por menos de
encontrar normal la ausencia de concordancia y absurda la apariciön de un complemento
agente; lo contrario ocurrirä para el que, atribuyendo a j e un estatuto de morfema auxiliar
de conjugation, vea en la construccion un caräcter esencialmente pasivo. Tambien existe
una construccion cuyo unico grupo nominal estä introducido por la preposiciön a, marca
inequivoca de un regimen directo, ο constituido por un pronombre personal regimen. Los
partidarios de la construccion sin concordancia hallan aqui la confirmation de la interpreta-
tion »activa«, pero anteponer una preposiciön ante un nombre de cosa tambien puede, a su
vez, dar lugar a dudas; para sus adversarios la insertion de la preposiciön invalida la falta
de concordancia, incluso si la presencia de un regimen directo pone en entredicho la inter-
pretaciön »pasiva«.
El desden hacia la lengua hablada ο una actitud conservadora ο inmovilista pueden in-
citar a rechazar todo lo que sea caracteristico de esta: las construcciones pronominales sin
concordancia, el loismo y el laismo, se lo(a)s por se lo(a), los pronombres relativos regi-
men reduplicados, los nombres de lugares sin preposiciön en funcion de regimen directo. A
la inversa, estar en contra de la autoridad, el gusto de la novedad, la demagogia, las ganas
de llevar la contraria, pueden arrastrar a promocionar lo oral enfrentändose con la norma
academica.
El que sea de origen peninsular puede tener tendencia a pasar por alto las construcciones
propias del continente americano: le por les, se lo(a)s por se lo(a), mientras que el de ori-
gen americano quizäs no admita los leismos, en general ο los que no se atienen a las reco-
mendaciones de la Academia, y que son caracteristicos de la Peninsula Iberica.
En el extranjero se tiene tendencia a comentar prolijamente algunas de las construccio-
nes propias del espanol, lo que les otorga una especie de estatuto especial que, a su vez, les
confiere implicitamente una gramaticalidad acrecentada ο superior a la que se les concede
por lo general en el pais de origen. Es lo que ocurre con las construcciones pronominales
de verbo sin concordancia, que gozan de aficiön particular, el empleo automätico y sin tasa
de quien para personas, con ο sin antecedente, en funcion de regente ο de regimen, olvi-
dando los otros pronombres, y el recurso a le(s) en lugar de lo(s) que pasa de ser optativo a
preferible cuando no se considera obligatorio.
El conocimiento y el respeto del pasado pueden conducir a pensar que las soluciones
antiguas son mas gramaticales que otras mäs recientes, sin que por ello quede muy claro
cual es el pasado ideal. Se puede leer a veces que lo mejor es utilizar las formas etimolögi-
cas a la hora de elegir un pronombre personal regimen. ^Se puede esgrimir el mismo argu-
Corpus, frecuencia y gramaticalidad 47

mento para justificar el empleo de las formas en -ra en lugar de un pluscuamperfecto de


indicativo? Y si se hace intervenir el criterio etimologico ^que actitud hay que adoptar en el
caso de las formas en -ra con valor de condicional? Y si, en el caso contrario, se hace abs-
traction de la etimologia y solo se llega hasta el siglo XVII, habria que generalizar el leis-
mo y desterrar las formas en -ra equivalentes a un indicativo.
Los argumentos citados precedentemente no resultan convincentes. No es evidente que
la gramätica constituya siempre un todo plenamente logico ο razonable, ni que sus utiliza-
dores recurran a ella con pleno conocimiento de causa, de manera sistemätica y sin capri-
chos ni desviaciones, consciente ο inconscientemente. Para evaluar la gramaticalidad no
basta un anälisis basado en consideraciones teoricas ο competencias individuales, vengan
de quien vengan, sea gramätico ο usuario. Habria que saber si hay que admitir que lo que
fue el uso pero ya no lo es, salvo ocasional ο parcialmente, sigue siendo gramatical, ο que
lo que representa el uso en el registro de lengua mäs prestigiado sea lo gramatical para to-
dos los registros, inclusive si en estos no es habitual, de ninguna manera ο en menor grado.
t,Puede pretenderse que lo que es acostumbrado en Espana sea siempre gramatical allende
los mares ο al reves?
Pero lo que causa mäs desazon es que los argumentos esgrimidos son heterogeneos, se
invocan desordenadamente, con frecuencia son contradictorios e inaplicables al conjunto
de las construcciones examinadas; para cada construccion rige un criterio diferente de
(a)gramaticalidad. Ante todo es necesario tener una medida unica.
Si se admite que el uso prevalece sobre prescripciones inspiradas de consideraciones
ajenas a la lengua, que el uso actual predomina sobre usos anteriores, que tal uso puede no
ser el mismo en todos los registros de lengua y todos los lugares, que la frecuencia relativa
de una construccion representa un aspecto del uso y que existen grados de
(a)gramaticalidad, puede pensarse que la frecuencia relativa de una construccion morfo-
sintäctica constituye un indice de (a)normalidad, (in)aceptabilidad, (i)legitimidad ο
(a)gramaticalidad.
La frecuencia puede tasarse con precision a favor de la observation sistemätica y ex-
haustiva de corpus cerrados. Las frecuencias anotadas dentro de un mismo corpus pueden
ser ordenadas segun una escala, lo que las hace comparables. De ahi que la gramaticalidad
de una construccion se calibre segün su position en la escala y la diferencia de gramaticali-
dad se incremente si la distancia en la escala aumenta. De este modo se llega a una evalua-
tion objetiva, relativa y graduada de la gramaticalidad.
La clasificacion de las quince construcciones por orden de frecuencia relativa en cada
corpus por separado muestra que dicha escala es muy diferente de un corpus a otro, tanto
entre el corpus de lengua escrita y los dos corpus de lengua hablada, como entre los de len-
gua hablada entre si. Mäs de una construccion que se situa entre las menos frecuentes de un
corpus, ο ni siquiera aparece, y por consiguiente no puede considerarse gramatical, se re-
vela frecuente y gramatical en otro.
Toda evaluation de (a)gramaticalidad deberia tener en cuenta esta variabilidad, a menos
que se tenga por definitivamente agramatical cualquier construccion insuficientemente fre-
cuente en una u otra escala de frecuencia, ο gramaticales todas aquellas cuya frecuencia es
suficiente en una escala cualquiera, ο dar la preferencia a un tipo de lengua determinado y
juzgar que, en general, es agramatical toda construccion demasiado poco frecuente en esta
escala en particular.
48 Josse De Kock

Tambien se podria estimar que, por lo que respecta a la gramaticalidad, una construction
que es frecuente solo en un registro ο un area geogräfica no puede ser tenida en cuenta,
incluso si alcanza una frecuencia elevada, ο que la gramaticalidad de una construction au-
menta cuando se reproduce con una frecuencia similar en corpus de origen diverso. No
obstante, de las quince construcciones que se han examinado solo el empleo de las formas
en -ra con valor de condicional es relativamente frecuente en los tres corpus explorados. El
leismo referido a una persona de genero masculino aparece en los tres, pero con indices
muy divergentes. La falta de concordancia con un verbo conjugado pronominalmente es
propia del registro hablado y el empleo de la forma pronominal con regimen y sin regente
lo es del escrito. Le por les asi como se lo(a)s por se lo(a), caracteristicas del continente
americano, no aparecen en la peninsula Iberica; el laismo se limita al habla culta de Madrid.
En ningiin caso es licito recurrir a escalas diferentes para aceptar ο rechazar una cons-
truction y no otra, afin de satisfacer convicciones ο conveniencias personales, teoricas ο
politicas. Intentar determinar en la escala de frecuencia un umbral que delimite las cons-
trucciones gramaticales y agramaticales es una idea tentadora. Sin embargo, no sera posible
establecerlo hasta que no se haya descrito la totalidad de las construcciones que constituyen
el corpus. Cabe pensar que tal umbral - s i es que existe- es movil: probablemente serä mäs
elevado en el registro escrito - m ä s exigente- que en el hablado - m ä s laxista- y diferente en
regiones con gran tradition ο de desarrollo reciente, por ejemplo, ya que depende tanto del
que interpreta la escala de frecuencia como de la organization economica del codigo lin-
güistico. Si se desea que sea un instrumenta gramatical productivo, una construction debe
alcanzar cierta frecuencia de empleo; para que el usuario la pueda adoptar es necesario que
haya sido documentada reiteradamente. La convergencia de estas dos exigencias es lo que
dicta el limite a partir del cual una construction funciona economicamente ο se gramatica-
liza.
Se puede suponer que en cada escala de frecuencia, a altura variable, existe una zona de
incertidumbre, a su vez fluctuante, mäs ο menos extensa e indefinida segün las colectivida-
des, instituciones, clases sociales, los individuos, su pertenencia social, education, etc., de
continuo sometida a perturbaciones desordenadas y contradictorias por el azar, las decisio-
nes humanas y las gramäticas vecinas ο dominantes. La influencia reciproca de los regis-
tros, de las regiones, de los generös (estos ültimos, en este caso, no se han tenido en cuen-
ta), etc. es probablemente el factor perturbardor mäs importante y quizäs el mäs solapado.
La mezcla voluntaria ο inconsciente, sutil en unos casos y burda en otros, de rasgos morfo-
sintäcticos de origen distinto es permanente. Los escritores la cultivan - e s uno de los obje-
tos de la estilistica- (veanse De Kock/Gomez Molina 2002c-d), mientras que la gramätica
normativa intenta excluirla ο canalizarla imponiendole limites.
De todos modos, la gramätica normativa es, a fin de cuentas, la ünica a la que concierne
la cuestion de saber si una construction es gramatical ο no. La lingüistica que se limite a
tener en cuenta unicamente las construcciones verificadas en la production espontänea de
otros -consciente ο inconsciente y que no se haya provocado intencionalmente con objeti-
vos de estudio gramatical- no tiene por que plantearse el dilema. Le basta con tomar en
consideration la frecuencia relativa de cada construction en condiciones determinadas.
Es cierto que la gramätica normativa tiene la obligation de formular reglas que se ajus-
ten al mäximo a la realidad, pero sin olvidar el aspecto präctico: deben ser fäciles de com-
prender, asimilar y aplicar por la gran mayoria de los usuarios, tanto extranjeros como au-
töctonos. Con este fin y en grado diverso, de acuerdo con el destinatario, el tipo de lengua y
Corpus, frecuencia y gramaticalidad 49

el nivel de conocimiento deseado, tiene que escoger, reducir y simplificar. No le queda mäs
remedio que descartar las alternativas en minoria ο proponer como modelo el uso de una
comunidad restringida.
Cada cual, y no solo el gramätico, con mäs ο menos razones y exito, podria elegir una
escala de frecuencia relativa y asignarse un umbral de gramaticalidad que le permitiese
comportarse -admitir ο rechazar tal ο cual construccion- de manera uniforme, sistemätica y
objetiva. No quiere decir esto que cualquiera deba aprovechar esta libertad, pero en todo
intento normativo siempre se deberia estar convencido de la necesidad como tambien de la
relatividad de un punto de referencia de este tipo. Precisemos que sugerir que una gramäti-
ca determinada, la de la prosa informativa, por ejemplo, ο cualquier otra gramätica, consti-
tuya el modelo, no va en menoscabo de las demäs. Recuerdese asimismo que la gramatica
es el resultado de convenciones colectivas que cada cual puede rechazar en todo momento
y con cualquier motivo, de manera ocasional ο sistemätica, sean cuales sean los riesgos de
ser llamado al orden.
Ni que decir tiene que las construcciones examinadas son solo el embrion de una lista
ideal mäs extensa en la que se recogerian todas aquellas construcciones que se ponen en
duda, ο podrian ponerse en duda, ο que se admiten comünmente. Pero es posible, desde ya,
confrontar con la lista existente cualquier construccion cuya gramaticalidad se pone en tela
de juicio, aunque solo sea para sondear la eficacia de dicha lista y, de paso, enriquecerla,
puesto que la (a)gramaticalidad no se define segun criterios ajenos al codigo, heterogeneos
y subjetivos teoricos, logicos, sociales, politicos, didäcticos, präcticos, personales, etc.-,
sino que emana de un criterio ünico, formalmente identificable, que se puede definir con
precision y se desprende de la observation de la lengua en marcha, y por lo tanto aplicable
a todos sus productos.

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Nicole Delbecque (Katholieke Universiteit Leuven)

El anälisis de corpus al servicio de la gramätica cognoscitiva:


Hacia una interpretation de la alternancia lineal SV / YS

1. Introduction

En esta contribution se promueve la idea de que a la lingüistica de corpus sus cartas de


nobleza le pueden venir de su utilidad para la gramätica cognoscitiva-funcional. En muchos
circulos, el anälisis de corpus y la lingüistica cuantitativa en general han suscitado mäs
recelo que entusiasmo y no han conseguido imponerse como metodo de description. Pro-
bablemente esto se deba a algo mäs que a la ley de la inercia. Es cierto que colegir datos,
ordenarlos de forma exhaustiva y aplicar cälculos fiables requiere esfuerzos considerables.
Pero este reparo no lo explica todo. Se ha podido observar que no siempre se siguen las vias
mäs adecuadas y provechosas para interrogar bases de datos y se ha criticado con razon la
relativa esterilidad de muchas cuantificaciones y cälculos estadisticos. Parte de las deficien-
cias son achacables a problemas heuristicos fäcilmente solubles. Estos tienen que ver con
las condiciones relativas al muestreo y la parametrizacion y ya han sido objeto de extensos
comentarios en la tradicion variacionista. Sin embargo, cabe reconocer que algunos pro-
blemas de metodo y anälisis no son meramente imputables a condiciones de recoleccion,
clasificacion y computo, sino que -mäs alia del incumplimiento de ciertas condiciones de
validation de la base empirica- tocan a los fondos epistemologicos mismos de la lingüisti-
ca.
Ahora bien, en lugar de destacar flaquezas e imperfecciones heuristicas ο epistemologi-
cas en el trabajo de otros -poniendo el dedo en la distancia que media a veces entre requi-
sites teoricos y practica investigadora-, me ha parecido mäs oportuno tomar mi propia
trayectoria como ejemplo de un largo camino que va del aferramiento al lema »los datos,
todos los datos, y nada mäs que los datos« a una tentativa cada vez mäs elaborada - y justi-
ficada, espero- de no quedarme presa de la fascinacion por los datos. A traves de esta auto-
critica espero mostrar que el anälisis cognoscitivo-funcional es apto para remediar las limi-
taciones inherentes a la lingüistica cuantitativa en el sentido estricto, como esta ültima tam-
bien puede aportar a la primera la validation empirica de la que a menudo carece.
Voy a distinguir bäsicamente tres fases: una fase puramente cuantitativa, una fase de
transition y la actual aproximacion cognoscitiva-funcional. Lo que diferencia estas fases
puede resumirse como sigue. La via seguida en la primera fase permite esbozar una vision
de conjunto basada en tendencias cuantitativas: se descubren correlaciones estadisticamente
significativas entre dos ο mäs parämetros. Sin embargo, la vision asi conseguida suele si-
tuarse en un macronivel de escaso interes cualitativo. La segunda fase se caracteriza por
una creciente preocupacion por las condiciones que atanen a la interpretation y por el al-
cance explicativo de los resultados. Aqui ya desempenan un papel crucial las nociones de
marcadez y prototipicidad. En la tercera fase, finalmente, prevalece la conciencia de que
hace falta un examen meticuloso del muestreo seleccionado para indagar mäs alia de pro-
52 Nicole Delbecque

piedades estadisticas (de un corpus) del lenguaje y descubrir patrones de relativa polisemia
y acomodaciön. Esta ultima pone en juego por ejemplo la proyecciön mutua de propiedades
semänticas entre predicado verbal y participantes nominales.
Veremos cömo el riesgo de quedar presa de una vision atomistica y composicional de los
datos se explica en parte por el hecho de que las clasificaciones en que estriba la parametri-
zaciön son, forzosamente, de indole categörica. A traves del replanteamiento cn'tico de una
cuestiön que träte en el pasado - l a posiciön del sujeto gramatical-, mostrare cömo la apro-
ximaciön probabilista a una amplia base empirica contribuye a fundamentar y a enriquecer
un marco interpretativo cognoscitivo-funcional, apto para dar cuenta de la interaction entre
significado construccional y lexico asi como entre las construcciones (en el sentido de
»configuraciones sintagmäticas funcionales«) y los paradigmas construccionales corres-
pondientes.
En los apartados 2 y 3 evocare las primeras dos fases para discutir la tercera con mayor
detenimiento en el apartado 4.

2. El planteamiento estadistico

En los anos setenta se sitüa el periodo de auge de la lingüistica cuantitativa. Lo atestigua la


publication de libros como los de Josse De Kock (1973 y 1977). Mi tesis de doctorado,
elaborada en aquel periodo, se inscribe dentro del marco de los estudios variacionistas.
Plantea el estudio del orden lineal en terminos de variation intralingüistica, aprovechando
los metodos desarrollados en sociolingüistica bajo la inspiration de William Labov (1972a,
1972b).
Retrospectivamente, me parece que cai en la trampa de la cuantificaciön a ultranza. La
mayor cualidad de aquel trabajo es que presenta una investigation empirica que tiene la
amplitud requerida desde el punto de vista estadistico: analice exhaustivamente un corpus
de datos ensayistico homogeneo, que consistia en nada menos que un total de 11200 ora-
ciones (4 subcorpus compuestos cada uno de unas 2800 oraciones). Llegue a analizar hasta
32 parämetros diferentes de manera explicita y exhaustiva, rastreando asi el funcionamiento
de cuantos elementos pudieran participar en la variaciön estudiada. Ni que decir tiene que
esto me situaba en aquel entonces del lado del nucleo duro de la lingüistica cuantitativa y,
al mismo tiempo, en las antipodas de estudios teöricos como el de Contreras (1976).
Los parämetros analizados se sitüan en varias dimensiones: la mayoria son formales, pe-
ro tambien se han incluido categorizaciones semänticas y consideraciones sobre la funciön
discursiva de la oraciön, del propio sujeto, del verbo y del complemento. Como un mecäni-
co en su taller, me dedique pacientemente a desmontar el engranaje. Este desenredo siste-
mätico y pormenorizado tiene indudables ventajas. Cabe destacar el incuestionable valor
taxonömico obtenido por la sistematicidad y exhaustividad del estudio. El metodo cuantita-
tivo permite determinar con precision las condiciones que rigen la posiciön del sujeto de
manera regular en los distintos corpus examinados. Como resultado, ha permitido sacar a la
luz conexiones muy interesantes entre indices de covariaciön intralingüistica, sin incurrir en
una vision reduccionista de los hechos. Ademäs, cabe insistir en un efecto secundario que
El anälisis de corpus al servicio de la gramdtica cognoscitiva 53

resulta benefico a largo plazo: como la codification exige que se pase una y otra vez por la
observation detallada del conjunto de los datos, el investigador se obliga a tomar plena-
mente conciencia de la complejidad del fenomeno que investiga.
Sin entrar en detalles tecnicos, no esta de menos recordar aqui el inventario de rasgos
pertinentes que entran en la llamada »regia variable« para la posposicion del sujeto y para
su anteposicion, respectivamente. Las afinidades mäs destacadas pueden ser resumidas
sinopticamete como sigue:

Esquema 1: Resultados del cälculo probabilista


(1) factores favorables a la posposicion del sujeto gramatical:
a. el sintagma sujeto contiene una forma verbal, es largo, no va introdueido por ningwi
morfema, y es una construccion intransitiva no pronominal ο transitiva pronominal;
b. el verbo ocupa la position inicial ο va precedido de un complemento;
c. el sujeto denota un proceso ο una acciön, representa los casos »objetivo« ο »factitivo« y
el verbo expresa una forma de existencia, localizada ο no;
d. el sujeto no es el töpico del enunciado, y tampoco se refiere a algün elemento ya mencio-
nado en el contexto anterior, sino que introduce algo nuevo;

(2) factores favorables a la anteposicion del sujeto gramatical:


a. el sintagma sujeto no contiene forma verbal, es corto, lleva algün morfema introductor ο
es pronominal;
b. cuando el sujeto no ocupa la posiciön inicial, solo va precedido de un modificador adver-
bial corto; entre sujeto y verbo solo se intercalan cliticos y adverbios; los demäs actantes
siguen al verbo;
c. el sujeto designa un ser animado, un objeto ο una idea; suele desempenar el papel de
agente, instrumento ο experimentador; el verbo expresa acciön, voliciön, comporta-
miento ο posesiön.
d. es el töpico y se refiere a un elemento ya mencionado.

La reunion de los rasgos categorizados bajo (1) en el esquema 1 equivale a la enumeration


de las condiciones en que la posposicion del sujeto es la position neutra, corriente, normal,
no marcada. De la misma manera, el conjunto de los rasgos reunidos bajo (2) representa el
contexto oracional prototipico de la anteposicion: otra vez, naturalidad, neutralidad, norma-
lidad son algunas de las calificaciones aplicables a esta situation. Desde el punto de vista
taxonomico, todos los factores pertinentes merecen ser integrados en la formulation de la
regia variable. Esta rezaria como sigue:
(la) Dentro del marco limitado del eje formal constituido por sujeto y verbo cabe la in-
formation siguiente: el sintagma sujeto que contenga un verbo -en forma personal ο en
forma infinitiva-, que sea largo y que no este introdueido por ningün morfema, tiende a
posponerse sobre todo cuando el verbo se caracteriza por los rasgos de construccion intran-
sitiva no pronominal ο transitiva pronominal. En estas construcciones el verbo encabeza
fäcilmente la oration.
(lb) Aunque sujeto y verbo sean centrales en la construccion, es artificial considerar su
orden interno sin tener en cuenta el resto de la oration en que se insertan. En cuanto a la
posposicion del sujeto, se observa que coincide a menudo con la presencia de un comple-
mento delante del verbo; este complemento introductor puede ser un complemento preposi-
tional cualquiera, el complemento predicativo en una oration atributiva (con verbo copula-
tivo), el complemento regimen de una construccion transitiva. Esta ultima situation, en que
54 Nicole Delbecque

el regimen -preposicional ο no, pronominal ο no- precede al verbo, anula la tendencia hacia
la anteposicion caracteristica de las construcciones transitivas en general.
(lc) El sujeto pospuesto a menudo denota un proceso ο una action, y en su relation se-
mantica con el verbo tiende a desempenar los »casos« objetivo ο factitive -en terminologia
de la gramdtica de los casos-. El verbo expresa a menudo una forma de existencia, locali-
zada ο no.
(Id) Desde el punto de vista del discurso, el sujeto pospuesto generalmente no es el topi-
co del enunciado, y tampoco se refiere a algün elemento ya mencionado en el contexto
anterior, sino que introduce algo nuevo.
(2a) Por el contrario, el sintagma sujeto que no contiene forma verbal, que es corto y lle-
va algun morfema introductor, tiende a anteponerse, sobre todo al ser pronominal, excep-
tion hecha del pronombre indefinido. El verbo suele estar seguido del segundo actante: el
regimen, si es transitivo, el complemento preposicional seleccionado por el verbo (Juan
viene a casa), si no lo es.
(2b) El sujeto antepuesto suele ocupar la posicion inicial en la oration; si le precede al-
gun elemento, suele ser un sintagma adverbial corto (a veces, por el contrario); entre sujeto
y verbo solo se intercalan cliticos y adverbios (no). Deträs del SV aparecen los demas ac-
tantes.
(2c) El sujeto antepuesto suele designar un ser animado, un objeto ο una idea, y expresa
un caso subyacente distinto del objetivo ο factitivo; frecuentemente desempena el papel de
agente, instrumento ο experimentador. Las categorias semänticas del verbo mäs propensas a
la anteposicion del sujeto son la expresiön de action, volition, comportamiento y posesion.
(2d) El sujeto antepuesto es topico discursivo -definido como el centro de interes, que
constituye el marco para la predication, sin que el mismo lleve mäs que un minimo de valor
comunicativo-; ademäs, el sujeto antepuesto suele referirse a un elemento ya mencionado.
Hasta aqui la enumeration de los factores que componen la regia variable. Por informa-
tiva que sea, presenta claras limitaciones y su alcance explicativo, al fin y al cabo, resulta
ser minimo. Voy a evocar brevemente algunas de las limitaciones.
Aunque la posposicion aparece claramente como mäs restringida que la anteposicion, las
interrelaciones encontradas distan de ser absolutas. La conjuncion de factores pertinentes,
pertenecientes a distintos niveles de anälisis, lleva por supuesto a correlaciones muy signi-
ficativas. Pero disminuye inevitablemente el campo de aplicacion. En efecto, seria erroneo
suponer que entre los diversos rasgos favorables a la posposicion (la-d), por un lado, y
entre los favorables a la anteposicion (2a-d), por otro lado, existirian relaciones de interde-
pendencia en el sentido estricto de la palabra. Nada es menos cierto: en realidad, es muy
excepcional que se den todas las condiciones »ideales« a la vez. En cambio, suelen co-
ocurrir rasgos que, a primera vista, resultan »conflictivos« por lo que se refiere a la posicion
del sujeto.
En vez de considerar la frecuencia de cada uno de los factores separadamente, es posible
computar la frecuencia de todas las combinaciones posibles de rasgos pertinentes y derivar
de alii el orden resultante mäs probable en todas las posibles condiciones. Esta via analitica
no plantea problemas para la informätica, pero si para la mente humana. Esta sigue otros
caminos para resolver este tipo de problemas; aunque pueda distinguirse la reception de la
production, los procedimientos son probablemente muy semejantes: el interlocutor/lector
busca las claves del orden lineal que encuentra, en el entorno lingüistico y extralingüistico
- a l que no tiene acceso ni la mäquina mejor programada-, establece las relaciones semänti-
El anälisis de corpus al servicio de la gramätica cognoscitiva 55

cas en el interior de la secuencia, procesändolas en oposiciön con las formulas alternativas,


y, dirigiendo sucesivamente la atencion hacia los elementos constituyentes, el conjunto
oracional, el contexto extraoracional, reconstruye la representation conceptual del emisor
-ο una parecida- llegando a una conception de la intention ο motivation original. En senti-
do contrario, el emisor parte del entorno en el que se ve envuelto, para escoger entre las
formulas posibles la que mejor encaje y responda a sus intenciones comunicativas, las rela-
ciones semanticas y discursivas que quiera expresar, prestando la debida atencion a cues-
tiones de perspectiva y enfoque.
Pero antes de indagar mäs adelante en esta via funcional-cognoscitiva, todavia cabe ha-
cer hincapie en las mayores desventajas del metodo cuantitativo llevado hasta sus ultimas
consecuencias. Ya en aquella epoca me daba cuenta de que en la precision numerica puede
radicar tambien una buena dosis de miseria: por un lado, era consciente de que la obtencion
de los datos no puede utilizarse como un fin en si mismo; por otro lado, veia que era inevi-
tablemente lo que ocurria, en el fondo, al prescindir de la justification de aquellos datos, a
causa, entre otras cosas, de la fascination que los propios datos ejercen y de una falta de
madurez teorica, reflexiva e intelectual. A fiierza de rechazar todo reduccionismo, por mie-
do a simplificaciones y generalizaciones prematuras, corria el riesgo de quedar de cierta
manera presa de los limites de la cuantificaciön. Bien es cierto que se necesita el metodo
estadistico para establecer las correlaciones tal como vienen listadas en el esquema 1. Este
tipo de resultado consiste en una serie de asociaciones, de cuya validez no cabe ninguna
duda y cuyo caräcter novedoso y revelador tampoco quiero menospreciar ahora. Pero mäs
alia de la enumeration, queda por hacer un importante trabajo interpretativo. Reconozco
que hasta cierto punto es gratificante establecer correlaciones y ver nuevas asociaciones.
Pero otra trampa acecha entonces al investigador: la de arrimarse a la sagrada »Objetivi-
dad« de las correlaciones encontradas, confundiendo valor heuristico y verdad epistemolo-
gica. En claro, por irrefutables que sean las correlaciones encontradas, no eximen al inves-
tigador de proceder a una valoraciön de los hechos recogidos, acudiendo a conceptos e
instrumentos de anälisis que restituyan la unidad simbolica, funcional y organizacional
subyacente al abanico de tendencias vislumbradas. Este paso es tanto mäs dificil de dar
cuanto mäs se encuentra uno con la nariz en los propios datos. Al padecer miopia, la frag-
mentation de los datos puede traer consigo la proverbial frustration del corto de vista a
quien »los ärboles no dejan ver el bosque«. Sea cual sea el punto de vista que tengamos a
bien adoptar y la distancia que estemos dispuestos a establecer entre el punto de mira y la
multitud y variedad de datos que se nos presentan, resulta dificil navegar entre Escila y
Caribdis: ο nos quedamos sin aclaracion global ο nos arriesgamos a establecer relaciones de
causa a efecto, lanzändonos en una operation mäs que delicada. En efecto, no se puede
olvidar que no deja de ser un artefacto del anälisis cuantitativo el que una variable se haya
considerado como variable dependiente -en este caso, la position variable del sujeto- mien-
tras los demäs parämetros se hayan codificado en tanto reflejo de variables independientes.
No es de extranar, pues, que aquel estudio haya desembocado en una postura eclectica
no exenta de fatalismo (por no decir derrotismo), como se puede ver por la siguiente cita:

les faits presentes requierent des explications plurielles. II n'y a pas une seule explication qui suffi-
se pour rendre compte des choix qui se realisent tantot d'une fafon tantöt d'une autre. Le choix lui-
meme est simple, mais les raisons pour lesquelles dans un cas il s'oriente dans un sens tandis que
dans tel autre il s'opere dans un autre sens, sont loin d'etre aussi simples. (Delbecque 1987: 246)
56 Nicole Delbecque

Lo que no figura en el libro es la inflexion negativa del balance coste-beneficio. En relation


con la ingente inversion de tiempo y de energia que requiere este tipo de investigation, el
beneficio que se saca en terminos de resultados, al fin y al cabo, puede parecer mäs bien
poco ο nada satisfactorio. Ο sea, que no queda claro si los resultados compensan tamano
esfuerzo. Para que el beneficio pudiera considerarse realmente proporcionado, me parece
que cabe ir bastante mäs alia de la mera description cuantitativa.

3. Mas alia de la cuantificacion

En los anos ochenta resurgio con aun mas vigor que antes la discusiön acerca de la funcio-
nalidad de fenomenos de variation; recuerdese al respecto el famoso articulo de Beatriz
Lavandera (1983, version espanola de 1984). Esto me llevo a replantear ciertos procedi-
mientos y me incito a dar unos pasos mäs en direccion de una aclaracion global.
En efecto, por muy bien cuantificados que se hallen los datos, no dejan de ser »datos«
hasta que no se arroje una luz interpretativa sobre ellos. Para esto, hay que traspasar la
frontera de la pura constataciön y registro de datos. Para que los datos cobren un verdadero
valor anadido, es necesario integrarlos en un marco aclaratorio. Los primeros pasos que di
en esta direccion fueron, por cierto, muy timidos, ya que se atenian todavia al condiciona-
miento matemätico impuesto por el modelo variacionista. Pero gracias al estudio anterior
(Delbecque 1987), pude dar por sentado el anälisis cuantitativo a macronivel y desplazar el
interes para detenerme mäs bien en las relaciones que pudieran existir entre los diversos
parametros acerca de cuyo impacto ya no cabia ninguna duda.
En primer lugar, procedi a una duplication del anälisis parametrizado sobre textos ensa-
yisticos. Al emprender este nuevo anälisis, introduje dos importantes restricciones en
cuanto al diseno de la base de datos y en cuanto a la maquinaria matemätica utilizada.
Por un lado, decidi reducir el anälisis a un ensayo por autor para, en cambio, multiplicar
el niimero de autores tratados (19 en vez de solo 3). La idea era que saldrian tanto mäs
firmemente establecidas las tendencias en juego en la medida en la que se vieran corrobo-
radas en muestras de extension mucho menor y provinieran de un mayor nümero de idio-
lectos diferentes.
Ademäs, desde el punto de vista de la cuantificacion, este anälisis, presentado en Delbec-
que (1991), prescinde de los cälculos probabilisticos mäs sofisticados propios de la elabora-
tion de una regia variable. Tratändose de una coleccion de ensayos, ο sea, un conjunto de
subcorpus relativamente reducidos, puede bastar con mencionar las frecuencias absolutas y
relativas, y proveer representaciones gräficas de la distribution de los factores de los parä-
metros retenidos para obtener una vision comparativa global.
Este anälisis a la vez mäs diversificado en cuanto a idiolectos representados y menos
elaborado - o sea, mäs econömico- en cuanto a estadisticas, ha permitido recalcar un doble
fenomeno: por un lado, se dan explotaciones muy personales de la variaciön sintäctica
estudiada; por otro, por extremas que lleguen a ser a veces las proporciones encontradas, las
correlaciones postuladas -con parämetros supuestamente independientes- no se ven en
absoluta desmentidas, todo lo contrario. Asi he podido hacer constar que fluctuation idio-
El anälisis de corpus al servicio de la gramätica cognoscitiva 57

lectal (intragenerica) y estabilidad del sistema no son nociones incompatibles sino que se
compaginan perfectamente.
Bajo la pluma del autor de un texto ensayistico -cuya extension puede variar entre unas
250 y unas 750 oraciones-, entre el 40% y el 60% de las oraciones lleva un sujeto explicito
en position variable. En los grandes corpus estudiados anteriormente, de unas 2800 oracio-
nes cada uno, se daba la misma oscilaciön de 10% por encima y por debajo del 50%. En
cuanto a la reparticion entre anteposicion y posposicion, para cada seis casos de anteposi-
cion hay cuatro de posposicion. La fluctuation alrededor de este termino medio es menor
en la base de datos compuesta de corpus mäs extensos que en la colecciön de ensayos (19
textos): mientras que en el primer corpus, el sujeto se encuentra pospuesto entre la tercera
parte y la mitad de las veces en que teöricamente existe la option, resulta que en los ensa-
yos surgen algunos casos particulares que rebasan estos märgenes, aunque la mayor parte
de los ensayos encajan dentro de los märgenes previstos y, en su conjunto, el uso variable
se estabiliza alrededor del 40% de sujetos pospuestos y el 60% de antepuestos. Pero esto no
impide desviaciones de 20% tanto en un sentido como en otro. En un texto de Juan Goyti-
solo, por ejemplo, la posposicion se reduce al 20%, ο sea que aparecen dos casos de pospo-
sicion por ocho de anteposicion; al contrario, en un texto de Römulo Gallegos, sube al 60%,
ο sea, que se encuentran seis casos de posposicion por solo cuatro de anteposicion. Si fue-
ran modulaciones caprichosas, atribuibles al estilo individual, esto repercutiria negativa-
mente en las correlaciones relevantes con los parämetros consideradas como variables in-
dependientes. Pero he podido comprobar que no es el caso. Es mäs: la inestabilidad de la
reparticion entre anteposicion y posposicion ha permitido comprobar el impacto relativo de
los parämetros relevantes: el caräcter sistemätico de la variation se verifica en la medida en
que son precisamente los factores favorables a la anteposicion los que resultan ser particu-
larmente frecuentes en los textos caracterizados por una alta proportion de sujetos prever-
bales, y, al reves, en los textos donde el sujeto se encuentra con mayor frecuencia en posi-
ciön posverbal es donde menudean los factores favorables a su posposicion.
Ademäs, los resultados corroboran la idea ya avanzada en la tesis (cf. Delbecque 1987)
de que es acertado considerar la position del sujeto como un fenömeno de variaciön lin-
güistica interna estable. Aunque, al igual que el anterior, este nuevo estudio tampoco for-
mula ninguna hipötesis de partida acerca de posibles diferencias de »significado« debidas a
variaciones lineales, ya aparece, sin embargo, una diferencia importante con respecto al
planteamiento de la tesis. En efecto, se deja de considerar como satisfactorio el estableci-
miento del marco probabilista para la gramätica. Se reconoce explicitamente que el uso
variable de anteposicion y posposicion es un instrumento muy poderoso en manos de los
autores y hablantes en general. Ahora se percibe claramente que anteposicion y posposicion
forman los dos polos fäcilmente identificables de un conglomerado de rasgos concomitan-
tes tanto de un lado como de otro y que en su conjunto llevan a dos configuraciones opues-
tas cuya razön de ser merece ser profundizada en terminos de una interfaz entre las dimen-
siones formales, semänticas y discursivas. La distribuciön cuantitativa sigue sirviendo de
base, pero se ve completada ahora por el anälisis pormenorizado de varios fragmentos y por
una tentativa de jerarquizaciön y combinaciön de parämetros de diversa indole.
En la manera de hacerlo hay aspectos logrados, y otros que lo son menos. Asi, no queda
exenta de cierta ingenuidad la idea de que del anälisis de la progresiön temätica en los
fragmentos analizados se desprenderia sin mäs que las tendencias resenadas bajo a-b-c en el
esquema 1 pueden verse como motivadas en ultimo termino por la cohesion y progresiön
58 Nicole Delbecque

temätica, ο sea, bäsicamente por los factores mencionados bajo d en el mismo esquema.
Este intento de sintesis hace eco al interes suscitado en los anos ochenta por la lingüistica
del texto y el consiguiente exito de nociones como la Perspectiva Funcional de la Oraciön,
heredada de la Escuela de Praga. 1 Dentro del aquel clima era tentador atribuir a la position
preverbal la funcion discursiva de senalar el topico ο »tema«, y a la posposicion la de indi-
car que el sujeto se considera mäs bien »remätico«, ο sea, que no representa el topico. Por
atractiva que pudiera parecer tal formulation, cabe hacer varios reparos, que son tanto de
indole epistemologica como de indole metodologica y heuristica.
Bien es cierto que el sujeto antepuesto tiende a ser mäs bien topical y el pospuesto no.
Paralelamente, el primero tiende a representar un referente ya presente en el contexto inme-
diatamente anterior y el segundo no. Ademäs, hay una relation constante entre los dos
parämetros: en terminos cuantitativos el alcance de la caracterizacion como »(parte del)
topico« es globalmente mayor que la que se desprende de la »presencia en el contexto in-
mediatamente anterior«. De esto se puede inferir que un sujeto topical pospuesto entranarä
un grado de »marcadez« mayor que un sujeto pospuesto cuyo referente ya estä presente
contextualmente. Sin embargo, por reveladoras que sean las convergencias encontradas,
convertir la continuidad discursiva en la panacea universal equivale a confundir parte de los
sintomas de un sindrome con las causas que los generan. En efecto, no se puede perder de
vista que hay textos en los que el nümero de sujetos topicales es superior al de sujetos ante-
puestos mientras que en otros se da la situation contraria, siendo el nümero de sujetos no
topicales el que excede el total de sujetos pospuestos. La discrepancia es aun mayor en
cuanto al grado de »informatividad« se refiere: en casi la mitad de los textos analizados, el
nümero de sujetos pospuestos supera el de sujetos »nuevos«; en cambio, en una tercera
parte de los textos es al reves: el nümero de veces que el sujeto pospuesto se interpreta
como »nuevo« es inferior al nümero total de sujetos pospuestos.
A pesar de estas matizaciones, la equiparacion entre topico del discurso y sujeto ante-
puesto, por un lado, y no-topico y sujeto pospuesto, por otro lado, correspondia a la idea
muy en boga en aquel momento de que existen fenomenos sintäcticos cuya aclaracion reba-
sa el nivel oracional. Al supeditar las correlacions intraoracionales - l o s puntos a-b-c del
esquema 1 - al predominio del nivel de la organization discursiva supraoracional, invoque
ademäs la funcion forzosamente topical del pronombre relativo, el tipico sujeto que no
participa de la variation lineal. Pero con tanta razon se puede objetar que para garantizar la
maxima continuidad topical en el discurso, el espanol simplemente elude el problema del
orden, ya que entonces no expresa abiertamente el sujeto mäs que a nivel de la desinencia
verbal, la cual, por cierto, representa una forma de posposicion mäs que de anteposicion.
Recuerdese que en un texto seguido de cierta extension esta situaciön caracteriza a nada
menos que el 30% de las oraciones.
Si, como lo destaca Lambrecht (1994: 132 ss.), la tendencia a hacer coincidir sujeto y to-
pico deriva del hecho de que el sujeto es el argumenta oracional mäs comün - l a mayor
parte de los predicados tienen como minimo un sujeto-, lo que llama la atencion para el
espanol, en comparacion con otras muchas lenguas, es el hecho de que haya una proportion
tan importante de sujetos que no se identifiquen como topico - e l 39% como termino me-
dio-, de los que buena parte, ademäs, se pospone al verbo.

No es este el lugar para resenar los estudios, en particular tipologicos, anglosajones muchos de
ellos, que hacen hincapie en el valor topical del sujeto antepuesto.
El andlisis de corpus al servicio de la gramatica cognoscitiva 59

Al reparar en esto, cabe pues reconocer que el binomio sujeto-töpico resulta a todas lu-
ces insuficiente para aclarar el alcance de la variation lineal. Para redimirme algun tanto,
quizä valga la pena advertir que ya en el mismo estudio (Delbecque 1991) intente contra-
rrestar la idea de que la imagen prototipica de los sujetos antepuestos y pospuestos pudiera
quedar reducida a este binomio. En efecto, el que se le vean asociados valores probabilistas
sumamente significativos bien pudiera ser en parte un artefacto de la composition hiper-
sencilla del propio parametro, en parte una consecuencia de cierta circularidad en la defini-
tion misma de lo que cuenta como »topico discursivo«. El criterio que consiste en anadir
{en cuanto a /por lo que se refiere a} como indicio de topicalidad no siempre depara re-
sultados inequivocos ni naturales. Por lo cual se puede suponer que la parametrizacion no
queda exenta de cierta inestabilidad, por no decir circularidad. En definitiva, lo menos que
cabe decir es que la distinciön [±töpico] carece a veces de nitidez.
Por eso, y dado el valor probabilista significativo asociado tambien con otros paräme-
tros, me parecio conveniente esbozar una aclaraciön alternativa, que no sonara a reduccio-
nismo, y se basara en una hipötesis global de indole cognoscitivo-funcional. Volviendo
pues la mirada hacia el propio nivel oracional, parti de las tendencias observadas a nivel del
nucleo verbal, ya que este constituye el eje de la construction.
En mi büsqueda de correlaciones sintäctico-scmänticas particulares a nivel de la propia
oration, esquematice las principales caracteristicas sintäcticas y semänticas que diferencian
- a la vez que relacionan- las distintas construcciones verbales entre si.2 Haciendo caso
omiso de las construcciones atributivas y pasivas auxiliadas, podemos decir que los rasgos
de construction verbal son, primordialmente, [±transitivo] y, en segundo lugar, [+pronomi-
nal\. A la distinciön sintäctica entre construcciones transitivas e intransitivas corresponde
una oposiciön semäntica. La construction transitiva expresa prototipicamente la relation
entre un actante agente y un actante paciente, mientras que la construction intransitiva pone
en escena un solo actante, cuya orientation actancial es polivalente, y, de todos modos, no
marcada en cuanto a agentividad. Luego dare un paso mäs para mostrar como esta diferen-
cia puede relacionarse con la tendencia a anteponer el sujeto del verbo transitivo y posponer
el del verbo intransitivo. Pero veamos primero cual es el esquema combinatorio.3

El esquema propuesto a continuacion no da cabida a las construcciones de tipo adjetivo, cuyo


sujeto rige genero y numero de la parte adjetiva ο nominal del predicado verbal. Ademäs de las
oraciones atributivas con verbo copulativo, se trata de las oraciones construidas con ser, estar u
otro verbo intransitivo, y adjetivo verbal: se asemejan sintäctica y semänticamente, ya que, en am-
bas, el nucleo verbal contiene una forma adjetiva (o nominal), mediante la cual se atribuye una
propiedad al referente del sujeto.
3
Esquema adaptado a partir de Delbecque (1991: 107).
60 Nicole Delbecque

Esquema 2: Esquema combinatorio a base de los rasgos de construction [±transitivo] y [±pronominal]

construction caracteristica diferencial orden mayoritario


(1) [+tr] [-pro] 2 actantes sujeto-verbo
sujetolagente y regimen/pac/enfe
(2) [+tr] [+pro] 1 actante »desagentivizado« verbo-sujeto
reduction actancial (detransitivizacion)
(3) [-tr] [-pro] 1 actante, verbo-sujeto
neutro en cuanto a agentividad
(4) [-tr] [+pro] 1 actante, sujeto-verbo
de participation marcada

Entre sintaxis transitiva e intransitiva hay modulation posible en la medida en que el mor-
fema se modifica la construction verbal. En el caso de un verbo transitivo, la modification
pronominal equivale a la detransitivizacion de la construction, y entrana la desactivacion
del actante que queda. En cambio, cuando se pronominaliza un predicado intransitivo, no se
obtiene una construction sintäctica distinta -sigue siendo intransitiva-; lo que se da, sin
embargo, es una modification semäntica: en vez de atribuir simplemente el proceso verbal
al participante nominal, se lo muestra como plenamente implicado en el proceso ο evento.
Dicho de otro modo, el vinculo entre el proceso verbal y el actante nominal se vuelve mäs
estrecho, ο sea que se realza su participation en la action expresada por el verbo. Tratändo-
se de un referente animado, un efecto de sentido posible puede ser su activation o, llegado
el caso, su agentivizaciorr, a esto volvere mäs abajo.
En resumen, la posibilidad de pronominalizar entrana una doble Valencia tanto para ver-
bos intransitivos como para verbos transitivos, con la diferencia de que, en el caso de los
intransitivos, la segunda construction - l a pronominal- se distingue de la primera - l a no
pronominal- nada mäs que por el estrechamiento del lazo semäntico entre el verbo y el SN
sujeto, lo que acarrea mayor focalizacion de este, mientras que, en el caso de los transitivos,
la segunda se distingue de la primera por la elimination del primer actante, -es decir, la
entidad nominal sujeto de la construction no pronominal-, y su sustitucion por el segundo
actante de la construction no prominal. La reduction sintäctica se manifiesta en el piano
semäntico por la desactivacion del actante que queda y que cumple la funcion sintäctica de
sujeto. Por desactivacion ο desagentivizacion debe entenderse una menor participation en
la action expresada por el verbo pronominal. Queda claro que el grado de participation y la
relativa (des)activaciön serä variable segün el contexto, el valor referencial del sujeto y la
semäntica del verbo. Este esquema solo pretende situar las alternativas construccionales
unas respecto de otras.
A cada tipo de construction corresponde un orden mayoritario, que propongo llamar or-
den no marcado. A continuation se ilustra esto con un par de ejemplos del corpus; los ηύ-
meros corresponden a las cifras del Esquema 2; las referencias remiten a la edition de De
Kock (1990):

(1) a. la novela aspira a representar la totalidad humana (VAR 118)


b. pero la novela recuerda a los hombres (el poder establecido, (...)) que aquellos 'demo-
nios' existen (VAR 774)
El andlisis de corpus al servicio de la gramätica cognoscitiva 61

(2) a. Y son precisamente las sociedades en crisis (...) donde se han concebido las ficciones
mäs atrevidas y 'totales(VAR 455)
b. La fräse no es un monumento a la luζ, pero, entre sus nubarrones, se divisa, destellando
flamigera, la espada de la excomunion histörica, del anatema ideolögico. (VAR 706)

(3) a. en ella participan, a veces de manera decisiva, la intuition, el puro instinto (VAR 194)
b. la obra en que cristaliza esa vocation (VAR 587)

(4) a. Barthes se codea con Engels y Karl Mannheim con Medina Echevarria (VAR 288)
b. Rama se equivoca cuando estima que (...) (VAR 483)

El paso siguiente consiste en completar este esquema centrado en el verbo con una tipolo-
gia semäntica de sujeto y verbo, en consonancia con los factores (lc) y (2c) repertoriados
en el esquema 1. Resumo primero las ideas avanzadas en Delbecque (1991: 150 ss.) para
luego situar la hipotesis global dentro de un marco cognoscitivo-funcional mejor fundado.
La idea bäsica es que el orden marcado entrana una interpretation actancial distinta de la
que corresponde al orden no marcado. Ο sea, de por si, anteposicion y posposicion del
sujeto entranan, cada una, una interpretacion preferente opuesta en cuanto a la agentividad
del referente del sujeto. Es una interpretacion que va de menor a mayor agentividad, ο, al
reves, de mayor a menor agentividad, bäsicamente segün el orden y segün dos ejes inter-
pretativos, tambien de indole gradual, uno para el verbo y otro para el sujeto.
Simplificando el proposito, podemos decir que en el eje verbal pueden distinguirse por lo
menos dos posibilidades bien distintas: proceso y action. Esto no quiere decir que sean dos
clases de tipo categorico ni que un verbo dado pertenezca exclusivamente a una de las dos
clases. La interpretacion siempre se deriva del contexto concreto y muchos verbos expresan
a veces mäs bien un proceso, a veces mäs bien una action. Verbos como reclamar, exigir,
pedir, por ejemplo, pueden referir tanto a la accion de 'protestar, expresarse de cierta mane-
ra', como al proceso de 'necesitar, estar en una situacion de necesidad'. Enfrentarse, oponer-
se, competir, luchar pueden significar tanto 'accion' como 'situacion conflictiva'. Segün que
su interpretacion se Oriente mäs bien hacia un polo ο hacia otro, la imagen conceptual glo-
bal de la oracion serä (ligeramente) distinta. Esto queda reflejado en el esquema 3, que da
una vision sinoptica de las condiciones de asociaciön semäntica desde el punto de vista de
la direction actancial -tal como queda establecida en el cuadro tipologico 2 - en terminos
de mayor ο menor agentividad segün el orden lineal y, de arriba abajo, de mayor a menor
prototipicidad.
En el eje nominal que corresponde al sujeto se sitüan, de un lado, los actantes animados,
del otro, los inanimados. Aunque la mayoria de las veces la interpretacion sea univoca, hay
que tener presente que en realidad la conceptualization del caräcter animado de algün refe-
rente, tambien es de tipo gradual en el uso. La posibilidad de pasar de un lado a otro en esta
escala se manifiesta claramente en las personificaciones. Este uso metonimico ο metaförico
no se limita a personajes -la triste figura ο los 'demonios'—, instituciones - l a monarquia ο
la Republica-, y colectividades -el pueblo ο la sociedad-; tambien son susceptibles de
interpretacion fluctuante nombres de regiones, paises, continentes -Espana, Europa-, no-
ciones espaciales y temporales mäs vagas -nuestro tiempo ο el mundo-, y comportamientos
ο pensamientos -la ideologia, el orden publico, el nacionalismo, la vida interior-', incluso
los sucesos pueden remitir a las personas agentes de la accion ο portadoras del proceso -la
62 Nicole Delbecque

Revolution cubana-. Tal deslizamiento semäntico es mayor cuando el verbo expresa una
action.

Esquema 3: Representation esquemätica de las condiciones de asociacion semantica desde el punto


de vista de la direccion actancial en terminos de mayor ο menor agentividad segün el orden lineal y,
de arriba abajo, de mayor a menor prototipicidad.

Verbo Sujeto Grado de agentividad


proceso -animado
accion -animado -+

proceso ±animado ++
accion ianimado +++
proceso +animado ++++
accion +animado — + + + + +

Sujeto Verbo Grado de agentividad


+animado accion +++++++++
+animado proceso 1 1 1 I+++-
ianimado accion ++++++--
±animado proceso +++++—
-animado accion +++—
-animado proceso ++

La lectura de los ordenes no marcados ilustrados arriba, viene a ser la siguiente: en (1), se
tiende a dotar la novela de agentividad, a la manera de lo que se suele hacer con un refe-
rente humano. Representor se endende, pues, mäs bien en el sentido de 'dar una representa-
tion', 'mostrar' que de 'ser de representaciön de'. En cambio, en (2) las ficciones mäs atrevi-
dasy 'totales' se perciben como el paciente de la acciön de concebir, vista como un proceso
de creation; en (3), la notion de 'participation' evocada por el verbo intransitivo participan
es mäs cercana a la idea de 'existencia localizada' que de 'actividad'; finalmente, de (4) se
desprende una imagen altamente activa, por mucho que la mention de los nombres de auto-
res considerados como padrinos -dixit Vargas Llosa (VAR 2 8 6 ) - remita mäs bien al idea-
rio vehiculado por sus textos que a las personas de carne y hueso.
Huelga insistir en el caräcter rudimentario de la distinciön bipartita [acciön/proceso] para
la categoria verbal y la tripartita [+animado/+animado/-animado] para la categoria nomi-
nal.4 La realidad del uso es mucho mäs compleja. Esta representaciön elemental del eje
verbal y del eje nominal solo sirve para mostrar que en la Interpretation de la asociacion
entre ambos influye de manera crucial el orden lineal elegido para determinar dönde situar
conceptualmente el evento expresado en terminos de agentividad.
Por lo demäs, cabe anadir que es posible que elementos del contexto inmediato remitan
indirectamente a una fuerza agentiva subyacente (el adjetivo atrevidas en (2), la modifica-
ciön adverbial de manera decisiva en (3)), aun cuando el esquema oracional favorezca la
lectura menos agentiva de la participacion de la entidad nominal sujeto. La presencia de
elementos contextuales susceptibles de debilitar ο infirmar la interpretacion esquemätica
global no me parece un verdadero contra-argumento para el anälisis propuesto; como tam-
poco viene a cuento la presencia de elementos que corroboren la interpretacion oracional

4
En Delbecque (1992) se distinguen nada menos que 13 categorizaciones posibles.
El anälisis de corpus al servicio de la gramätica cognoscitiva 63

global. En efecto, se trata, en mi opinion, de elementos anadidos que cabe acomodar a la


conceptualization global de las relaciones entre los participantes en el evento. Con esto no
se niega que las preferencias particulares y las opciones altemativas puedan considerarse
como interpretables en funcion del contexto. No estä de menos recordar que por contexto
no se entiende necesariamente el co-texto del entorno supraoracional, sino las propias pie-
zas lexicas que entran en la construction estudiada.
El esquema hace forzosamente abstraction de claves interpretativas suplementarias; pero
da cuenta de las condiciones bäsicas de asociacion semäntica entre verbo y sujeto desde el
punto de vista de la direction actancial. Indica la calificacion gradual en terminos de mayor
ο menor agentividad. Se desdobla en funcion del orden lineal, porque a cada orden corres-
ponde un rango de preferencia opuesto. Este se manifiesta de arriba abajo en las dos partes
del esquema, lo cual se destaca mediante el perfil invertido de las zonas de agentividad
marcadas como positiva y negativa para cada orden lineal. La primera linea de las dos ver-
tientes del esquema 3 da en compendio el caso prototipico de la posposiciön y de la antepo-
sicion, respectivamente. Sin embargo, falta todavia la vision de conjunto que permita atar
los cabos en una dinämica global: al mecänico de taller que se ha dedicado tanto tiempo a
montar y desmontar motores tambien le gustaria entender segün que principios funcionan.
Α esto nos dedicamos a continuation.

4. La variation sintactica en una perspectiva cognoscitiva y probabilista

En lo que precede ya he aludido varias veces a las nociones de prototipicidad y marcadez.


Si bien es cierto que emergen del estudio cuantitativo, aün cabe integrarlas en un marco
explicativo global que trascienda el cälculo probabilista. Es el ultimo paso que quisiera dar.
Para entender los datos resenados hasta aqui, asi como las interpretaciones avanzadas en
terminos de prototipicidad y marcadez, conviene recordar que el orden lineal desempena
una funcion iconica. La dimension lineal se superpone, pues, a la combinatoria sintäctico-
semäntica entre verbo y sujeto para orientar las inferencias relativas a dinamicidad, control,
ο sea, agentividad en general. De ahi que haga falta enlazar el continuo inferencial tal como
viene disenado en el esquema 3 con la caracterizaciön sintäctico-semantica dada en el es-
quema 2, es decir, con las altemativas construccionales. De la position paradigmätica de
los diferentes tipos de construction puede derivarse la llamada configuration prototipica
para cada construction. Asi resultarä posible listar dentro de un marco global y coherente
los ordenes semänticamente no marcados que les corresponden y, al tiempo, prever las
inducciones de sentido ligadas a los ordenes marcados.
Conviene hacer constar que el anälisis se sitüa ahora en una zona de la gramätica que no
es sintaxis formal ni semäntica composicional pero que tampoco pertenece a la lingüistica
del texto y aiin menos a la pragmätica. Este campo podria denominarse gramätica discursi-
va porque ya no se dedica a la description y clasificaciön de las variantes sintacticas como
tales, sino que procura aclarar las condiciones de uso por las implicaciones que conllevan,
y, desde el punto de vista de la perception, las inferencias que permiten en la interpreta-
tion.
64 Nicole Delbecque

Este punto de vista estä emparentado con el abogado ya por Erica Garcia en los anos se-
tenta. Esta autora tambien aborda la pertinencia del rasgo [±animado] bajo el ängulo del
»grado de actividad«. Esto se evidencia claramente en el pasaje donde opone »/. Pedro se
rnatö« a »2. Se matö Pedro« (Garcia 1975: 134). Pero en vez de hablar de 1. focalizacion
frente a 2. desfocalizacion de Pedro, y relacionar la existencia de la alternativa interpretati-
va a particularidades lexicas de ciertos verbos, propongo integrar el fenömeno de variation
lineal dentro de un marco explicativo global, asi como ella lo hace para el sistema prono-
minal. Este marco lo sitiio en el campo de la gramätica discursiva: da una base conceptual
a las interpretaciones preferentes inferidas de las distintas combinatorias sintäctico-
semänticas posibles; va hasta donde pueda ir una aclaracion cognoscitiva de la interaction
entre eslructura oracional, valor referencial y orden lineal, sin que el comentario desborde
los limites de la oration ο suponga algün contexto mäs amplio - a diferencia del parämetro
[± topico] discutido arriba-.
Para fundamentar mejor este intento de rehabilitar el valor de correlaciones formales y
semänticas intraoracionales - e n vez de supeditarlas a imperativos discursivos supraoracio-
nales-, quisiera ahora indicar como mi hipotesis interpretativa se inspira de la tradition
funcional a la vez que la elabora en conexion con la base empirica, por un lado, y con prin-
cipios cognoscitivos generales, por otro lado.
Desde un punto de vista funcionalista, ya hace tiempo que se ha postulado la triple co-
rrespondencia [sujeto-topico-agente].' Al adoptar esta asociacion invocada generalmente
para las lenguas germanicas, hay que adaptarla, ya que en espanol el actante pospuesto
sigue desempenando la funcion sintäctica de sujeto. De ahi que quepa precisar que es al
sujeto antepuesto al que corresponde prototipicamente la funcion discursiva de topico y el
papel semäntico de agente. De modo que como contrapartida para la triple vinculacion
[sujeto antepuesto - topico - agente], cabe anadir la asociacion inversa [sujeto pospuesto -
no topico - no agente]. Esta caracterizacion prototipica no carece de interes, pero si carece
de operatividad al ser en varios respectos insuficiente e inadecuada. En primer lugar, la
binarizacion de las nociones de topicalidad y agentividad sugiere indebidamente que pudie-
ran ser tratadas como conceptos binomicos, categöricos y estables. En segundo lugar, los
tres binomios -anteposicion/posposicion, agente/no agente, topico/no topico- pertenecen a
niveles de anälisis distintos, y distan de recubrirse unos a otros. En tercer lugar, al centrar el
interes exclusivamente en el participante nominal, este tipo de asociacion hace perder de
vista la estructura oracional en su conjunto. Finalmente, se le puede objetar que no integra
la information estadistica y que su manera de invocar principios cognoscitivos es simplista
hasta la caricatura. Queda claro, en efecto, que la evaluation del caräcter marcado ο no
marcado del orden lineal no se define solo a partir de la agentividad atribuible a la entidad
nominal de por si, como tampoco es derivable directamente de su funcion discursiva. ^Cuäl
es entonces la alternativa?
Para un buen entendimiento de los mecanismos en juego, me parece esencial combinar
tres nociones: 'iconicidad', 'transitividad' y 'continuo de agentividad'. Aunque el orden de
los sintagmas no funciona como una »forma«, es decir, no parece ir dictado por algiin signi-
ficado bien definido, esto no implica que la alternancia no merezca ser aclarada en terminos

Ilustrativo al respecto es el estudio de Kirsner (1976) sobre la alternancia en neerlandes entre la


estructura no presentativa (de orden sujeto-verbo) y la estructura presentativa introducida por el
morfema "detopicalizador" er 'ahi' en que el actante nominal se ve relegado deträs del verbo.
El andlisis de corpus al servicio de la gramdtica cognoscitiva 65

cognoscitivos mäs matizados y, sobre todo, mäs dinamicos. La cuestion de saber en que
nivel de abstraction conviene situar estos principios aclaratorios depende de nuestra capa-
cidad de encontrar las claves interpretativas a nivel de la unidad gramatical en la que la
alternancia es operativa. En el caso que nos atane, se trata del nivel oracional. Asumiendo
que las estructuras morfologicas y sintäcticas mismas son inherentemente simbolicas, por
encima y mäs allä de las relaciones simbolicas encarnadas en los elementos lexicos que
utilizan (cf. Langacker 1987: 12 ss.), se puede razonablemente postular que la alternancia
entre anteposicion y posposicion del sujeto deberä considerarse como una dimension para-
digmätica de la semäntica oracional y que cada orden conllevarä una conceptualizacion
propia del conjunto.
Partiendo del axioma de que toda oposiciön paradigmätica estä semänticamente motiva-
da en el nivel en que es operativa, hay que atender a la relation predicacional realizada ora
en el orden sujeto-verbo ora en el orden verbo-sujeto, puesto que la conceptualizacion glo-
bal que asociamos con la estructura oracional deriva de la interaccion entre las partes cons-
tituyentes, ο sea: sujeto y verbo forman un conjunto. La permutabilidad de sujeto y verbo
refleja una relation de codification no arbitraria; ofrece un recurso estrategico que explota
la relation iconica entre la alternancia lineal y el funcionamiento cognoscitivo. La configu-
ration lineal corresponde, pues, a un esquema mental en el que cada orden es un hecho
estructural que revela una funcion semiotica distinta.6
En lingüistica cognoscitiva se ha popularizado como esquema prototipico de la transiti-
vidad el modelo llamado de la »bola de biliar«, prestado de la fisica. Refleja el flujo unidi-
rectional de energia que va de la fuente a la meta. En esta conception la entidad sujeto se
concibe como el »generador« (a la vez machinery of decision y source of energy, cf. Bate-
son 1980: 113) de un proceso abierto (open-ended). En virtud del principio de iconicidad, el
orden lineal prototipico refleja la direction en que fluye la energia, es decir, del sujeto, que
representa la fuente, causa u origen, hacia el regimen, que representa la meta, objeto ο pa-
ciente. Significa que si la energia emana claramente del actante sujeto, este se encontrarä en
position preverbal. En cambio, de encontrarse en el punto de llegada del flujo de energia,
su position no marcada sera la posposicion. En caso de que no haya flujo energetico que
afecte a la entidad nominal implicada, ο que no tenga orientation inherente, la ordenacion
permite proyectar la orientation simbolica que se quiera imponer a la escena representada.
Asi se motiva, pues, la hipotesis acerca del orden no marcado, tal como habia surgido ya
del juego combinatorio entre los rasgos construccionales (cf. Esquema 2). Acudiendo ahora
a la notion del continue de agentividad es como en ultimo resorte se puede dar cuenta de
las muchas matizaciones que permite la alternancia lineal. Mas allä de lo que las categori-
zaciones yuxtapuestas de verbo y nombre permiten vislumbrar, los deslizamientos semänti-
cos resultan de la interfaz entre los dos. Nombre y verbo estän a la vez bajo el efecto de uno
y otro y bajo la influencia de la ordenacion lineal. De ahi resulta una Gestalt cuya dinamica
es mucho mas gradual de lo que se pudiera derivar del potencial semäntico de cada uno. Por
matizados que sean, los parämetros que atanen a cada uno por separado siempre qucdarän
cortos. Puesto que la propia linearization forma una dimension constitutiva que engloba la
aportaciön de las partes constituyentes, superponiendose a estas, la conceptualizacion re-
sultante de su combination trasciende por definition la suma de las partes. Como bien

' Esto no significa que estuviera afectado el significado esquemätico del nombre como tal, ni la
estructura semäntica interna del verbo como tal, ο sea aislados y fuera de toda construction.
66 Nicole Delbecque

advirtio Comrie (1981: 55 ss.), una cosa es categorizar una entidad nominal como
[+animado] ο [-animado], otra es especificar su grado de agentividad. Para analizar el papel
semäntico desempenado por la entidad nominal en relacion con el proceso ο la accion, hace
falta acudir a lo que el llama un »continuo de control«. El concepto de agentividad es un
concepto complejo y gradual: incluye nociones como 'fuente', 'punto de partida', 'causa1,
'accion', 'conciencia', 'intention', 'control', 'fuerza', 'efectividad', etc.; ο sea, que abarca un
conjunto de dimensiones del que el tradicional concepto de agente, entendido como el ser
animado realizador de la accion ο productor del proceso, no es mäs que un subconjunto. De
ahi que haga falta una representation dinämica de la inflexion interpretativa del grado de
agentividad segün el tipo de construction y la posicion del sujeto. El esquema 4 representa
una tentativa en esta direction.
Asi se llega a captar mejor el impacto del orden lineal sobre el significado oracional y,
en particular, sobre la relacion entre sujeto y predicado. Aunque el orden lineal deja intac-
tos los respectivos componentes lexicos, gramaticales y categoriales, interviene en los pro-
cesos inferenciales. Por otra parte, necesitamos el marco probabilista para entender el di-
namismo propio de la alternancia lineal y evaluar correctamente el perfil agentivo que cabe
atribuir a la relacion predicacional y su eventual grado de marcadez. Combinando los prin-
cipios cognoscitivos y las tendencias establecidas empiricamente, se obtiene una vision mäs
dinämica del alcance de la variation sintäctica. Puede representarse en forma de diagrama:
en el eje horizontal se proyectan cuatro zonas, definidas en terminos construccionales, a su
vez subdivididas en dos vertientes, segün que el sujeto vaya antepuesto ο pospuesto; en el
eje vertical, se visualiza el continuo de agentividad. A cada construccion se le asocia un
orden no marcado y un nivel de agentividad esperado por defecto. Orden lineal y tipo de
construccion se definen en terminos formales; del grado de agentividad, en cambio, solo se
puede esbozar la posicion relativa. Las flechas deben interpretarse, pues, como una abstrac-
tion. Lo que muestran es que a cada construccion se le asocia por defecto un grado de
agentividad diferente y preferentemente por uno de los dos ordenes posibles: la construc-
cion transitiva prototipica se realiza por el orden sujeto-verbo y conlleva el mäximo grado
de agentividad. Va seguida de la construccion intransitiva pronominalizada (la voz »me-
dia«), cuya realization en el mismo orden entrana un grado de agentividad aün considera-
ble. En cambio, la construccion intransitiva no pronominalizada, cuyo orden preferente
corresponde a la posposicion del sujeto, ocupa una posicion mucho mäs baja en la escala de
agentividad. Finalmente, la construccion transitiva pronominal (la voz »pronominal pasi-
va«) se caracteriza de forma aun mäs extrema por el orden verbo-sujeto y se sitüa en la
extremidad inferior del continuo de agentividad. Para cada una de las construcciones el
efecto de la alternancia lineal en el sentido del orden marcado viene indicado por el sentido
de la flecha. Para los primeros dos tipos de construcciones, el paso del orden sujeto-verbo al
orden verbo-sujeto entrana una consiguiente baja en agentividad. En cambio, para los Ulti-
mos dos tipos de construccion, la alternancia se hace en direcciön opuesta: al anteponerse el
sujeto, sube el grado de agentividad. Asi se ve que el mecanismo es internamente consis-
tente y que la marcadez se define a la vez en terminos cognoscitivos y probabilistas. Pasan-
do de una construccion a otra y de un orden a otro, de la izquierda a la derecha en el es-
quema, se llega a recorrer todo el continuo de agentividad de arriba abajo (juntando simbö-
licamente las cuatro flechas).
El anälisis de corpus al servicio de la gramätica cognoscitiva 67

Esquema 4: Representation dinämica de la inflexion interpretativa del grado de agentividad segün el


tipo de construction y la position del sujeto.

AGENTIVIDAD

Esta representation sinoptica refleja el hecho de que anteposicion y posposicion del sujeto
se oponen bäsicamente por manifestar esquemas cognoscitivos distintos. Al mismo tiempo,
se hace justicia a la idea de que las construcciones se perfilan con respecto a un solo conti-
nuo de agentividad. En los polos superior e inferior de agentividad, la situation queda mäs
clara que en las zonas intermedias. Estas, por definition, estän mäs sujetas a fluctuation en
una direction u otra. Si, en general, se perfila una clara tendencia a posponer tanto el sujeto
en la construction [-tr -pro] como en la [+tr +pro], el grado de agentividad resulta ser mäs
neutro en la primera que en la ultima, donde suele equivaler a cero, y la construction suele
asemejarse a una intransitiva. El que compartan la misma position preferente del sujeto es
convergente con la induction de un sentido [-agentivo] hasta donde quepa. La pronominali-
zacion, en caso de tratarse de un verbo intransitivo, no tiene, por supuesto, la capacidad de
transitivizar la construction. Pero la tendencia a anteponer el sujeto de la construction [-tr
+pro] hace surgir una analogia con la construction transitiva: al anteponerse el sujeto, se
reproduce el orden preferente de la construction [+tr -pro], por lo cual la entidad nominal
68 Nicole Delbecque

se coloca iconicamente en el punto de origen de la accion ο proceso, como ocurre cuando se


combina con un verbo transitivo (5).

(5) a. las internas contradicciones en que su pensamiento se debate, (...) (AYA 323)
b. el lenguaje cratiliano se resiente cuando se le quiere mecer en cunas que no le son pecu-
liares (CEL 133)
c. En cierto sentido, es fäcil admitir que el habla crece, al tiempo que la lengua se estructu-
ra, en proportion directa a la necesidad de cada hombre (...) y decrece, a la par que la
lengua se anquilosa, en funcion de la no necesidad del individuo de nombrar (...) (CEL
483)

Notese que la anteposicion del sujeto [-animado] en una construccion transitiva no es mar-
cada desde el punto de vista de la gramatica probabilista, pero sigue presente la tendencia a
inferir una interpretation mäs agentiva, debido al proceso cognoscitivo de acomodacion:
se procura siempre amoldar lo que se encuentra al esquema conceptual bäsico que corres-
ponde a la construccion. En este caso, se atribuyen al sujeto antepuesto cuantas propiedades
sea posible -por extension metonimica ο proyeccion metaforica- para aproximarlo en la
medida de lo posible al agente prototipico (6). A veces colaboran a este fin modificadores
adverbiales ο auxiliares modales (van en cursiva en los ejemplos).

(6) a. Sin duda, nuestro tiempo reclama una revision a fondo de (...), y el centelleo genial de
sus ideas IMPARTE desesperadamente senales en tal direction. (AYA 466)
b. Los importantes trabajos incluidos en este volumen DIBUJAN con firmes trazos l a figura
de un historiador del derecho indiano. (CAS 1)
c. (...) lo que el ensayopretende DESCRIBIR, a partir de un caso particular. (VAR 352)

En el esquema cognoscitivo que corresponde a la posposicion del sujeto, este se percibe


como punto de llegada: meta, soporte, receptor ο sitio en donde se produce, se enfoca ο se
centra la accion. Su participation en la accion ο el proceso es predominantemente no agen-
tiva. De ahi que el orden verbo-sujeto sea el orden preferente - y semänticamente no mar-
cado- de la construccion [-tr -pro] as! como de la [+tr +pro] (7).

(7) a. tras de la hispanidad se oculta un racismo solapado (CAR 322)


b. a los elementos idealistas que venian de nuestra Edad Media se mezclan los multiples
vientos idealistas que proceden del Renacimiento europeo (ALO 389)
c. Se confunde, habitualmente, la sustancia y esencia de la emancipation con el disfrute le-
gal de cierta capacidad, ο medida, de poder, ο sea, la facultad de ejecutar actos (PER 53)

La posposicion del sujeto [+animado] en una construccion intransitiva no es marcada des-


de el punto de vista de la gramätica probabilista, pero sigue presente la tendencia acomoda-
ticia a interpreter el sujeto pospuesto mäs bien como no agentivo, pese a su caräcter anima-
do. Ο sea que se asignan al sujeto pospuesto rasgos semanticos que lo alejen en la medida
de lo posible del polo agentivo. Compärense (8) y (9): los sujetos animados de (8) se conci-
ben (casi) en los mismos terminos de inagentividad que los inanimados de (9).

(8) a. convirtio (...) el atajo en camino real, y por el marcho el hombre, con la bandera del len-
guaje en libertad tremolando al viento (CEL 100)
b. Anos antes habia ironizado Jean Wahl sobre los compradores de »El ser y la nada« de
Sartre, a precios de mercado negro, (...) (GAO 358)
El andlisis de corpus al servicio de la gramatica cognoscitiva 69

c. Por su orden, de 1521 en adelante, arribaron en Mexico franciscanos, dominicos, agusti-


nos y jesuitas. (REY 96)

(9) a. A tal extremo llegaron las cosas, que la opinion püblica en la metropoli maldecia ya
las riquezas del Peru (CAS 270)
b. Y al cabo de los anos, los sucesores y discipulos de aquellos anti-liberales han venido,
aleccionados por la experiencia y, ademäs, por tactica, a pactar con el liberalismo. (...) Y
asi han venido conchabanzas y maridajes inexplicables. (UNA 261)
c. Es porque un novelista escribe no solo con sus 'convicciones' sino tambien con sus 'obse-
siones' que puede surgir una contradiction - a veces tan notoria como la de un Balzac -
entre ambas cosas: (VAR 656)

En (10) se ilustra un caso mas bien raro en el corpus ensayistico. Si bien son escasas las
construcciones pronominales que corresponden a un verbo intransitivo [-tr] [+pro], la ante-
posicion del sujeto, que refleja la tendencia estadistica mayoritaria, no le quita agentividad
al sujeto animado (10a). Su posposicion, en cambio, es marcada tanto desde el punto de
vista probabilista como desde el de la categoria semäntica del sujeto: esto explica que (10b)
conlleve un claro efecto desagentivizador. Notese que este no puede ser debido a la presen-
cia del clitico dativo me, ya que este solo marca la implication involuntaria del yo, y (10a)
contiene un dativo parecido (nos).

(10) a. De ahi que espiritus libres, como Hudson, Almafuerte, Sanchez ο Quiroga (Horacio), se
nos aparezcan como »anarquistas« (...) (MAR296)
b. Ahora se me vienen unos lectores circunstanciales -no de mis habituales (···)- con la em-
bajada de que les exponga que es eso de la fe implicita ο del carbonero (...) (UNA 222)

En construcciones transitivas la posposicion del sujeto tambien tiene valor marcado. Su


funcion iconica consiste en orientar la interpretation inferencial hacia la menor agentividad
posible. Ya que la posposicion de un nombre cuyo referente es por definition [-animado]
parece menos marcada que la de uno cuyo referente es susceptible de interpretarse como
[+animado], podrian distinguirse varios grades de marcadez para calificar su posposicion
en una construccion transitiva. Compärense (11) y (12):

(11) a. Ya inquieto aquel problema al primer gran virrey de Mexico (...) (CAS 74)
b. Pero me lo aconseja tambien el sentido de la responsabilidad que me dispongo a asumir.
(GAL 219)
c. (...) para aquellos casos en que, (...), asi lo exijan insoslayables intereses de la colectivi-
dad. (GAL 518)

(12) a. Pero muy pronto se darian cuenta los intelectuales de nuestro continente que (...) (CAR
183)
b. Y de que no continue padeciendo nuestro pueblo la falta de asistencia social (...) GAL
440)
c. (...) irritarnos el que tales aprensiones abrigue el sector patronal. GAL 686

Ya que la anteposicion de un SN que es siempre [+animado] parece menos marcada que la


de un SN que se utiliza facultativamente como [+animado] y este todavia menos que un SN
cuyo referente es [-animado], tambien podrian distinguirse varios grados de marcadez para
calificar su anteposicion en una construccion intransitiva. Compärense (13) y (15) con (14)
70 Nicole Delbecque

y (16). En (13), el efecto agentivizador de la anteposicion - m a r c a d a por tratarse de una


construction intransitiva- es menor que en (14), donde el sujeto tiene referente no animado.

(13) a. Los 'cajistas' saltan de las escuelas eclesiästicas (REY 282)


b. Ese sanguineo valenciano al que vemos desafiando bravuconamente a sus contrincantes,
y luego, cuando estos aceptan el reto, demorando la realization del combate mediante
artilugios metodolögicos y discusiones legalistas, complicändolo hasta la dementia con
minucias de procedimiento que a veces se arrastran varios afios, no APARECE como un
enamorado de la matanza, sino como un formalista (VAR 515)
c. Flaubert pertenecia a la pequena burguesia normanda (VAR 691)

(14) a. Dia llegarä en que sea la mäs consciente y suprema aspiration del poeta (MAC 24)
b. la etimologia, con no poca frecuencia, tambien MARCHO por tan pudorosos y artificiales
derroteros (CEL 362)
c. Estas lineas quieren CONTRIBUIR a este fin, corrigiendo las ultimas equivocaciones (...)
(VAR 295)
d. El esplendor de una narrativa PROCEDE, ante todo, de su poder de persuasion (VAR 450)
e. Pero claro que estas experiencias no SURGEN por generation espontdnea ο milagro: una
individualidad no es una campana neumätica. (VAR 665)

Desde el punto de vista probabilista, la anteposicion es igualmente marcada en (15) y (16).


Sin embargo, su efecto agentivizador resulta ser menos perceptible en (15), por tratarse de
entidades que tendemos a asimilar directa ο indirectamente a referentes animados. Cuando
no es el caso, como en (16), la atribucion de agentividad pasa por un proceso de extension
metonimica ο metaförica menos comun y quizä mäs laborioso, por lo cual pasa menos
desapercibida.

(15) a. (...) y la triste figura (=Don Quijote) volviera a TRANSFORMARSE, rejuvenecida, en la


campeadora de las antiguas gestas. (AYA 13)
b. (...) a impedir que esta (=la sociedad espanola) SE DESARROLLE internamente en la direc-
tion que los tiempos marcan. (...), la sociedad espanola habrä de INTEGRARSE, quieras
que no, en la nueva Europa (...) (AYA 490)
c . Los 'demonios' NO SE IMPORTAN Ν! SE EXPORTAN: pueden alimentarse de los del projimo
pero no hay otra manera de transplantarlos (VAR 313)

(16) a. (...) al mismo tiempo que, (...) otros territorios de la cultura hispanica se iban incorpo-
rando tambien a la obras de las grandes decisiones... (AYA 232)
b. El esencialismo romäntico, expulsado por la puerta, ha vuelto a METERSELE por la venta-
na de su morada vital. (AYA 312)
c. La pintura de nuestro continente comenzaba a manifestarse en una dimension mayor.
(CAR 198)
d. subjetivismo, pasiön e irracionalidad se mezclan fatalmente con mis propositos rationa-
les de censura moral, social ο politico (GOY 53)
e. si la creation fuera obra exclusiva "de la conciencia y la racionalidad", como afxrma Ra-
ma, esas 'incoherencias' no se presentarlan jamäs (VAR 660)

A traves de estos ejemplos muy variados se puede evaluar la hipotesis de que la marcadez
probabilista se explica por una inflexion del papel semäntico del sujeto en el sentido contra-
rio al que va dictado por defecto mediante el orden mayoritario, tipico de la construction
elegida.
El anälisis de corpus al servicio de la gramdtica cognoscitiva 71

Para terminar, queda por mostrar como se pudiera dar un paso suplementario para com-
pletar la aclaracion cognoscitivo-funcional, integrando tambien la dimension probabilista
senalada en el esquema 1, bajo (lb), y (2b). Existe, en efecto, una clara correlation entre la
presencia de un complemento preposicional en position preverbal y la posposicion del
sujeto. A menudo se trata de complementos localizadores, como en (7a), (7b) u (8a). Ahora
bien, si comparamos este orden con el orden sujeto-verbo-complemento, que se da en
(14b), (14d), (15b), (16a) y (16b), a la luz de la diferente interpretation de la relation se-
mäntica entre el actante sujeto y el predicado, no hay ninguna razon para pensar que no
pudiera ser moldeable tambien la aportacion del marco situacional -espacial, temporal u
otro- a la imagen conceptual del evento expresado. Hasta ahora no se ha aplicado el conti-
nuo de agentividad mäs que a la entidad nominal sujeto. Pero si el orden lineal realmente
constituye el recurso iconico por excelencia para reflejar la direction en que se desenvuelve
la dinämica energetica, esto quiere decir que la localizaciön tambien serä movible sobre una
escala participativa y su impacto podrä ser percibido como mäs ο menos fuerte segün que
preceda ο siga al actante nominal sujeto y se vincule mäs ο menos estrechamente con el
predicado verbal. Al colocarse el complemento locativo inmediatamente delante del verbo
y el sujeto deträs del verbo, se podrä atribuir al marco locativo un grado de participation - o
sea, 'agentividad' en un sentido amplio, por supuesto- tanto mäs determinante cuanto que la
agentividad atribuida al propio sujeto pospuesto sea menor (17).

(17) a. (...) en el Juicio de Dios que hoy, como entonces, tiene lugar a orillas del Tajo,
TRJUNFARÄN otra vez los mejores. (MAC 114)
b. En el mundo de Martorell SE CAMBIABAN cartas de desafio para combatir; en el de Tirant
se combate para cambiar cartas de desafio. (VAR 534)
c. en ellas [= estas experiencias] SE REFLEJAN, que duda cabe, la historia, la economia, la
moral, la ideologia de la familia, el grupo, la clase, el pais y la culture ο civilization a
que ese individuo pertenece. (VAR 671)

De anteponerse asi el marco locativo, todo pasa como si este funcionara como punto de
partida y asumiera la (parte de) agentividad-causalidad no asumida por la entidad sujeto y,
sin embargo, necesaria para situar el proceso ο la action expresada por el verbo. En la me-
dida en que por extension metonimica ο proyeccion metaforica sea, ademäs, posible re-
montarse a posibles agentes incluidos en el marco indicado, se encontrarä totalmente rele-
gada a un segundo piano la agentividad que todavia pudiera emanar de la entidad sujeto
pospuesta al verbo.7 En este caso propongo hablar de un »marco participativo«, por oposi-
cion a un marco locativo mäs circunstancial, cuyo vinculo con el predicado verbal es mäs
relajado. Compärense (18a) y (19a) con (20) y (21).

(18) a. en este debate SE ENFRENTAN mis opiniones a las de Rama y de ningün modo Vargas Llo-
sa a Angel Rama (VAR 299-300)
b. Todo eso constituye un progreso y hay posibilidades de que, por una vez, una polemica
literaria tenga 'exito', es decir de que ponga en claro, ante los lectores, la naturaleza

7
De intercalarse el sujeto entre la localizaciön y el verbo, el marco locativo fija el espacio que sirve
de escenario sobre el cual la entidad sujeto tenderä a asumir la maxima agentividad posible, e.g.
(5a), y tambien:
(i) (...) mientras que en la Peninsula esa ideologia nacionalista debta ENFRENTARSE con la obsti-
nada tradition teocratico-autocrätica del viejo Estado. (AYA 112)
72 Nicole Delbecque

exacta de la discrepancia entre los adversarios. Estas lineas quieren contribuir a ese fin,
corrigiendo las ultimas equivocaciones que Rama comete (antes temi que de mala fe y
ahora temo que de buena) en su lectura de Historia de un deicidio. (VAR 291-298)

La formulation que aparece en (18a) da a entender que este debate no es mero telön de
fondo del evento sino que se concibe al mismo tiempo como el escenario que delimita el
enfrentamiento en cuestion; una parafrasis menos velada seria: »este debate enfrenta mis
opiniones a las de Rama«. Notese que el contexto anterior orienta hacia esta interpretation,
no solo la primera parte de la frase citada en (18a) sino tambien las lineas anteriores, repro-
ducidas en (18b). El pasaje recogido en (19) me parece aun mäs ilustrativo al respecto, ya
que aclara la idea avanzada mediante la formula (19a) »en una 'forma' se encarna un tema
dado« analizändola en todas sus articulaciones.

(19) a. una 'forma' solo existe cuando en ella SE ENCARNA un tema dado (VAR 177)
b. los 'temas' no son separables de sus 'formas', que hay entre ambos una interdependencia
irremediable: un 'tema' solo existe encarnado y una 'forma' solo existe cuando en ella se
encarna un tema dado. El verbo 'encarnar' es capcioso, sugiere que un tema podria pre-
existir a su forma y vice-versa. No es asi. Hay una interaction dinamica entre ambos
componentes de la narration: un 'tema' se forma y transforma segün van siendo decidi-
das, elegidas, las palabras y el orden que lo plasman. (VAR 174-182)

La diferencia con (20) y (21) me parece patente: los complementos locativos en position
posverbal, por mucho que se focalicen, no constituyen el filtro a traves del cual se concibe
el evento, sino que aportan sendos terrenos de actualization ο materializaciones, hasta
cierto punto prescindibles.

(20) Rama se equivoca cuando estima que »la disidencia« solo puede rastrearse en la novela a
partir del romanticismo y en la estirpe de los 'malditos' (VAR 484)
(21) Las »teorias«, como las »formas« literarias, solo existen cuando se encarnan en una obra
concreto. (VAR 156)

Una posible representation de las dos conceptualizaciones se da en el esquema 4. Cuando


se parte de la entidad sujeto, esta se perfila en el primer piano y hace repercutir la efectivi-
dad de la action ο del proceso en un espacio sin que la localization sea percibida como
cercando ο delimitando el evento. Pospuesta, la ubicacion va regida por la relation predica-
tiva ya establecida entre sujeto y verbo. Esta perspectiva tiene, pues, una orientation centri-
fuga. En cambio, cuando se parte de la localization, esta funciona como un marco delimita-
dor que envuelve el proceso ο la action, y se obtiene una orientation centripeta. En esta
position preverbal inmediata, la ubicacion parece relacionarse de manera mäs estrecha con
el nucleo verbal, como si asumiera el papel actancial primario, en vez del sujeto, por su
parte pospuesto al verbo.
El anälisis de corpus al servicio de la gramätica cognoscitiva 73

Esquema 4: Orientaciön 'centrifuga' (marco circunstancial abierto) vs. orientaciön 'centripeta' (marco
participativo cerrado). El circulito central representa la entidad sujeto, el circulo exterior indica la
localization, y el espacio entre ambos evoca el ämbito del proceso verbal.

La idea de que entonces el marco locativo enriquece la estructura semäntica del predicado,
por analogia con lo que hace el primer actante en position preverbal, arroja una luz nueva
sobre una tendencia estadistica para la que el metodo estrictamente cuantitativo no aporta
una verdadera aclaracion, aunque sea necesario para deslindar los rasgos que determinan el
caräcter mäs ο menos marcado de una configuration dada. Pero el propio anälisis de la
marcadez requiere un modelo explicativo.

5. Reflexion final

Las hipotesis fiincionales y cognoscitivas desarrolladas en el ultimo apartado no quitan


importancia al anälisis cuantitativo previo: no seria justificado ni tendria sentido acudir a
aclaraciones interpretativas antes de apurar los aspectos formales y formalizables del feno-
meno de variacion. Al combinar la information cuantitativa con la observation de patrones
gramaticales y lexicos repetidos es teoricamente posible verificar el alcance de hipotesis de
muy variada indole y llegar a una vision tanto de conjunto como de detalle mäs matizada,
profunda y coherente de ciertos mecanismos gramaticales que operan en diferentes niveles
de la organization lingüistica. A traves de este anälisis basado en la combination de las
nociones de iconicidad, transitividad y agentividad espero haber indicado la via para dar
cuenta de la variacion lineal de una manera holistica, satisfactoria tanto desde el punto de
vista cuantitativo como cognoscitivo y funcional. Los ejemplos dados en el ültimo apartado
74 Nicole Delbecque

ilustran como la organization lineal adapta iconicamente la expresion lingüistica a una


miriada de contrastes y matices discursivos.

Bibliografia

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Alicia Gonzalez de Sarralde (Instituto »Cervantes«, Madrid)

Sobre la position del sujeto


en relation con las estructuras de la narration'

1. Introduction

Toda tarea referente al estudio del orden de constituyentes de la oracion en espanol se re-
vela como harto ardua. Sirva de boton de muestra la frecuencia con que en las gramäticas se
alude a la »libertad« que existe para colocar las partes de la oracion (cf. Neumann-
Holzschuh 1993).
Esta »pretendida« libertad surge al no existir en espanol reglas de orden sintäctico, tales
como en ingles ο en alemän, que impongan al hablante un orden determinado de los cons-
tituyentes dentro de la oracion: Solo en casos contados es el orden de constituyentes un
indicativo de las funciones actanciales dentro de la oracion (cf. Bossong 1984). La ausencia
de restricciones sintäcticas se hace bien patente en la posicion del sujeto con respecto al
verbo en la oracion, lo que la convierte en el tema mäs estudiado de entre todos los que
abordan el orden de palabras. Estos se pueden dividir en dos grupos principales, depen-
diendo de si el objeto de estudio lo constituye la oracion aislada, ο bien la oracion inmersa
en su contexto de enunciacion. Ambos grupos acentiian de manera diferente el papel de los
factores semänticos, por un lado, y de los factores pragmäticos, por otro. Los trabajos que
operan dentro del marco de la oracion explican el orden por medio de las relaciones es-
tructurales que existen entre los niveles sintäctico-semäntico y pragmätico de la oracion.
Vienen a decir que la estructura informativa de la oracion esta determinada por las caracte-
risticas semänticas del verbo.2 Sin embargo, partir de la semäntica del verbo como el factor
determinante de la posicion del sujeto, resulta insatisfactorio. Esto objetan los trabajos que
dentro de la perspectiva funcional no tienen como objetivo la explicacion de un orden de
palabras no marcado, sino el estudio del orden concreto de un enunciado dentro del con-
texto comunicativo en que estä inmerso. De este modo, podemos decir en pocas palabras
que al hilo de estos dos grupos de estudios nos encontramos ante la plasmacion concreta de
dos concepciones generales del estudio de la lengua: La primera explicaria los fenomenos
de una lengua atendiendo a las caracteristicas gramaticales de esa lengua, entendida como
langue; la segunda, a su vez, explicaria estos mismos fenomenos por medio de las caracte-
risticas que definen al lenguaje humano como instrumenta de comunicacion.

En el presente articulo resumimos algunas de las conclusiones de nuestra tesis doctoral de 2001
(cf. tambien Gonzalez de Sarralde 1999). Agradecemos al profesor Juan Luis Roman del Cerro los
comentarios a nuestro trabajo.
Estos trabajos toman como punto de referencia el excelente e innovador trabajo de Contreras
(1976), que dentro del marco de la GGT incorpora las categorias de tema-rema como categorias
explicativas del orden »bäsico« de las oraciones. Dependiendo de la semäntica del verbo existen
distintos grados de rematicidad de los actantes de la oracion, lo que denomina Contreras jerarquia
rematica.
76 Alicia Gonzätez de Sarralde

En el presente estudio abordaremos la position del sujeto con respecto al verbo (SV =
orden sujeto-verbo; VS = orden verbo-sujeto) desde una perspectiva funcionalista. Previa-
mente, sin embargo, son necesarias las puntualizaciones siguientes respecto a la metodolo-
gia a seguir en relation con los estudios existentes sobre orden de palabras.
En trabajos menos recientes se acomete el estudio del orden de palabras presuponiendo
que las lenguas son en si homogeneas, sin distinciones diasistemäticas. Las bases de datos
analizadas vienen a resultar extremadamente heterogeneas, sin diferenciar entre los distin-
tos tipos de texto. Estudios mäs recientes cuestionan, por el contrario, que se pueda investi-
gar el orden de las palabras independientemente del tipo de texto. Esto lo corrobora el he-
cho de que dependiendo del tipo de texto se obtengan diferentes porcentajes de uno u otro
orden (SV / VS).3 Por tanto, los resultados sobre el orden de palabras obtenidos a partir de
un determinado tipo de texto no se pueden generalizar a todos los demäs. Con esto pierde
peso argumentative -extrapolando estos resultados a otras lenguas- el hablar de un »orden
basico de los constituyentes«, ya que siempre habrä que relativizarlo en funcion del tipo de
texto en cuestion. Ahora bien, a la hora de determinar la estruetura informativa del enun-
ciado, los estudios funcionales existentes se limitan a examinar el contexto inmediato, sin
considerar el texto como un todo orgänico. No existen, por tanto, trabajos que investiguen
la relation entre el orden de las palabras y los rasgos discursivos especificos de un determi-
nado tipo de texto. Sin embargo, resulta obvio que en los diversos tipos de textos la infor-
mation estä organizada de manera diferente, lo que en el nivel del enunciado se plasma,
entre otras cosas, en distintas regularidades que conciernen al orden de palabras. De esta
conception se deriva, por tanto, no solo que las conclusiones extraidas de un tipo de texto
determinado no sean necesariamente extensibles a los demäs tipos de textos, sino que ade-
mäs se haga necesario estudiar el orden en relation con las estrueturas que organizan la
information dentro del tipo de texto que se este estudiando.
Por otro lado, no se ha investigado el orden de las palabras partiendo de un corpus de
textos en los que se tematice el mismo estado de cosas. Es decir, si se investigan articulos
periodisticos, pongo por caso, no se investigan solo aquellos en los que se este contando la
misma noticia. Esto conlleva sus dificultades a la hora de cotejar los resultados y necesa-
riamente pone en duda la legitimidad a la hora de generalizarlos. En el caso de que el cor-
pus del investigador este constituido por datos de la lengua en su modalidad oral, las difi-
cultades son aiin mayores: Si los datos han sido extraidos de cualquier conversation es-
pontänea, el investigador desconoce los dominios del saber que comparten los interlocuto-
res. Asi pues, a la hora de determinar la estruetura informativa de los enunciados se en-
cuentra con que tiene que recurrir a la forma del enunciado, con lo que el siguiente paso de
explicar el orden de los constituyentes recurriendo a la estruetura informativa se convierte
necesariamente en circular. Ahora bien, si los informantes tienen que narrar, por poner un
ejemplo, el mismo estado de cosas, tendrän que hacer referencia a los mismos sucesos y a
los mismos personajes envueltos en ellos, con lo que se elimina en gran parte el problema
del cotejo de los datos. Al mismo tiempo, se obtendrän conclusiones mäs fiables, si los
datos han sido extraidos en las mismas condiciones para todos los informantes.

3
Asi, Neumann-Holzschuh (1997) muestra que en el genero literario el porcentaje de enunciados
con orden VS es del 40%, mientras que en textos juridicos ο periodisticos este porcentaje
disminuye sensiblemente.
Sobre la posicion del sujeto 77

En nuestro estudio partimos del supuesto de que los distintos enunciados que componen
un texto cumplen distintas funciones abocadas al despliegue de la information dentro de
ese texto. Es decir, el orden de palabras dentro de un enunciado concreto podrä ser explica-
do mediante la funcion de ese enunciado dentro del texto en el que se encuentra. Para de-
mostrar este supuesto nos centraremos en el anälisis de la posicion del sujeto en narraciones
en su modalidad oral. Explicaremos la posicion del sujeto en terminos de estrategia narrati-
va, con lo que partimos de un marco de anälisis que contiene un abanico de categories para
la description de la organization de la estructura informativa en narraciones.
En el apartado 2 expondremos dos modelos que acometen el estudio del orden de pala-
bras dentro del marco del texto. En el apartado 3 daremos un somero repaso a las funciones
de la posicion del sujeto que han sido delimitadas en estudios precedentes. En los apartados
4, 5 y 6 veremos respectivamente el tipo de datos, el marco teorico y el metodo de anälisis.
En el apartado 7 expondremos las funciones de la posicion del sujeto que hemos delimitado
a partir del anälisis. Las conclusiones las tratamos en el apartado 8.

2. El orden de palabras en el marco del texto

Los supuestos de la Escuela de Praga referentes a la estructuracion del nivel informativo de


los enunciados mediante las categorias de tema y rema son aplicados por primera vez al
espanol en Bolinger (1954/55). Segiin este autor, la information presupuesta de la oration
se encuentra a su comienzo, la information nueva, a su final. Desde este trabajo existe
consenso en que la alineacion de la information obedece a la estructuracion del nivel in-
formativo de los enunciados en tema y rema. Ahora bien, las definiciones de las categorias
de tema y rema que se han venido dando desde Bolinger varian por la sencilla razön de que
es diflcil decir que se puede considerar verdaderamente information nueva e information
conocida. ^Es una information nueva aquella que es mencionada en ese contexto por pri-
mera vez?4 ^O es information nueva aquella de la que el oyente no es consciente en ese
momenta?5 Estas dificultades para la definition de tema y rema tampoco las solventan los
trabajos que definen al tema como aquello de lo que se habla y al rema como aquello que se
dice del tema.
Por otro lado, recurrir a las categorias de tema y rema como ünico factor de explication
del orden tampoco resulta enteramente satisfactorio." El modelo tema-rema explicaria, por

Cf. Morales de Walters (1982: 24): »En nuestro anälisis por informacion vieja entendemos
unicamente la que ha sido mencionada con anterioridad, total ο parcialmente.«
5
Silva Corvalän (1982: 105): »Old information was defined as that type of information that the
speaker assumes to be in the consciousness of the addressee at the time of the utterance as a
consequence of having been mentioned or having been clearly implied in the preceding
discourse.«
6
Asi, no son infrecuentes enunciados con sujetos tcmäticos pospuestos ο con sujetos remäticos
antepuestos: Silva Corvalän (1982) encuentra 40% de sujetos clasificados como »old information«
en la posicion deträs del verbo. Por otro lado, el 5% de los sujetos que encierran una informacion
nueva van en el corpus de Morales (1982) en la posicion anteverbal, mientras que el 10% de los
78 Alicia Gonzdlez de Sarralde

tanto, un alto porcentaje de los »ördenes« en los enunciados, pero fallando en porcentajes
nada desdenables. Aparece, por tanto, como un modelo reduccionista de lo que sucede a
nivel cognitivo cuando los hablantes estän construyendo sus enunciados.
Frente al modelo tema-rema, partimos de los supuestos de la Lingüistica Cognitiva y
consideramos que a toda verbalization de un determinado estado de cosas le subyace la
perspectiva desde la que el hablante ha conceptualizado el estado de cosas que ha dado
lugar a su mensaje (cf. Talmy 1988; von Stutterheim 1997). El orden de las palabras seria
un recurso lingüistico que expresaria la perspectiva desde la que se ha conceptualizado un
estado de cosas. Esta conception aparece ya esbozada en sus fundamentos en el estudio de
Meier (1937) y mäs recientemente la encontramos en los trabajos de Delbecque (1991) y
Neumann-Holzschuh (1997).7 Delbecque acentua las implicaciones cognitivas que de esta
conception se derivan, Neumann-Holzschuh las universales.
Para Delbecque los ördenes SV y VS representan dos esquemas cognitivos distintos que
suscitan diferentes procesos inferenciales en el discurso. Mediante el orden SV el sujeto se
interpreta prototipicamente como »agente ο punto de arranque«, mientras que mediante el
orden VS el sujeto se percibe como »receptor ο punto de llegada«. La election de uno u
otro orden dentro de un contexto determinado estä en manos del hablante y depende en gran
medida del grado de agentividad que se quiera asignar al sujeto.
El trabajo de Neumann-Holzschuh se inscribe dentro de los supuestos del modelo tetico-
categorico,s Segün este modelo, existen dos tipos de estructuras informativas, que a su vez
no son dependientes de ninguna lengua, sino que tienen caräcter universal. La primera
recibe el nombre de categorica. Es esta una estructura informativa bimembre; en ella se
dice algo del sujeto. Responde a la pregunta iQue hace / hizo X? La segunda recibe el
nombre de tetica y es unimembre, ya que en ella no se dice nada del sujeto. Esta responde a
la pregunta iQue pasa /paso? Por medio de estas dos estructuras informativas el hablante
persigue distintos objetivos y crea distintas expectativas en el oyente. Dentro de este mo-
delo se parte del supuesto de que en las diferentes lenguas distintos recursos lingüisticos
contribuyen a expresar estos dos tipos de estructura informativa. En algunas lenguas, como
el espanol, uno de estos recursos es el orden de palabras: El orden SV expresaria un enun-
ciado categörico, el orden VS un enunciado tetico.
Resumiendo, por medio del orden el hablante puede acentuar de distinta manera el con-
tenido del enunciado e inducir dos perspectivas diferentes. Mediante la primera (orden SV)
se toma como punto de partida del enunciado al sujeto, mediante la segunda (orden VS) al
verbo. Por medio de un enunciado con orden SV se dice algo del sujeto, se toma por tanto
al sujeto como punto de partida de la predication contenida en el enunciado. Por el contra-
rio, por medio de un enunciado con orden VS se transmite el estado de cosas que ha dado
lugar al mensaje como un »todo compacto«. No se toma la perspectiva del sujeto, que,

sujetos ya conocidos estän situados deträs del verbo. Los distintos porcentajes obtenidos en ambos
estudios se deben en gran medida a las distintas definiciones empleadas para »tema / information
conocida« y »rema / information nueva«.
1
Vease asimismo Wandruszka (1982) y Wehr (1984).
" Vease al respecto Ulrich (1985) y Sasse (1987, 1995).
Sobre la posicion del sujeto 79

desde el punto de vista comunicativo9, aparece »descentrado« y, por tanto, »despojado« en


gran medida de sus caracteristicas de agente.'0
En lo que sigue veremos como estos dos modos de proyectar una perspectiva sobre un
determinado estado de cosas se engarzan de distinta manera en el entramado referencial de
la narracion.

3. S V / V S e n n a r r a c i o n e s

Delimitar las fiinciones de uno u otro orden SV y VS dentro de un texto entrana sus difi-
cultades, ya que para la delimitation de la estructura informativa de un enunciado el orden
de las palabras es tan solo un criterio junto a otros de caräcter sintäctico, semäntico y prag-
mätico." Sin embargo, dentro de los estudios funcionales existe consenso en que los orde-
nes SV y VS cumplen distintas funciones dentro del entramado referencial del texto.
El orden SV se encuentra en enunciados con continuidad temätica, es decir, en enuncia-
dos en los que el sujeto es conocido por lo dicho en el contexto anterior. Esto guarda rela-
tion con la estructura informativa de los enunciados con orden SV, en los que, como hemos
apuntado arriba, se dice algo del sujeto. En contraposition, el orden VS se encuentra en
enunciados con funciones muy diversas dentro de la narracion. Por un lado, en enunciados
cuyo sujeto »se presenta«, es decir, se introduce por primera vez en la narracion. Es esta la
llamada funcionpresentativa (cf. Suner 1982):

(1) Aparecieron tres hombres 12

Por otro lado, si se conoce a un referente del contexto anterior y durante cierto tiempo no se
ha estado hablando de el, se le puede volver a introducir por medio del orden VS (cf. Wehr
1984: Topik-Reintroduktion\ Bledsoe 1988: presence and absence function)·.

' Cf. Wandruszka (1982; 1991).


10
Cf. Lopez Meirama (1997).
" Una teoria del orden de palabras acota tan solo una parcela dentro de una teoria de la estructura de
la information del enunciado. Neumann-Holzschuh (1997) partia del supuesto de que las estructu-
ras informativas tetica y categorica constituyen una oposicion binaria privativa que en el nivel de
los enunciados se marca por medio del orden de las palabras. En su estudio tiene que revisar esta
hipotesis en gran parte y llega a la conclusion de que los parämetros tetico-categorico representan
un continuo, en el que, junto al orden de palabras, el concepto de transitividad de Hopper y
Thompson y la categoria semäntica del sujeto son nociones centrales. Los polos de este continuo
estarian constituidos por las nociones prototipicas de las categorias tetico-categorico, por lo que a
lo largo de este continuo se situaran enunciados cuya estructura informativa serä dificil de
determinar.
12
Suner (1982: 128). Esta funcion, que segün Hetzron (1975) ha de ser incluida entre los universales
lingüisticos, ha dado lugar a toda una riada de estudios. Nosotros queremos resaltar aqui las
discrepancias entre los trabajos que consideran que existen verbos »inherentemente presentativos«
(cf. Contreras 1976) y los trabajos que parten del supuesto de que la funcion presentativa va ligada
al orden VS, con lo que se tendria que hablar de »oraciones presentativas« y no de »verbos
presentativos« (cf. Sufier 1982, Bledsoe 1982, Lopez Meirama 1997).
80 Alicia Gonzälez de Sarralde

(2) Cerrando la retaguardia, y al paso, venian Demetrio y Camila; ella tremula aün, con los la-
bios blancos y secos; el malhumorado por lo insulso de la hazana13

Asimismo, es frecuente encontrar el orden VS en los pasajes descriptivos de una narration,


especialmente en aquellos que describen sonidos, olores u cualquier otro tipo de percepcio-
nes (cf. Fernandez Ramirez 1986 /'1951):

(3) Cantan los päjaros en el alero, muge la vaca en el establo [,..]14

Fernandez Ramirez (1986 /'1951) concede al orden VS un valor icönico, al reflejar, segün
el, el orden objetivo de las percepciones. Otros autores que relacionan el orden VS con la
funcion de la description son Bledsoe (1988: scene-setting function) y Neumann-
Holzschuh (1997).
Asi pues, los distintos enunciados que componen una narration cumplen distintas fiin-
ciones abocadas al despliegue de la information dentro de esa narration. Los distintos am-
bitos de aparicion de los ördenes SV y VS parecen coincidir con las categorias de estructu-
racion de la narration en los niveles de foreground (»the language of the actual story line«)
y background (»the language of the supportive material which does not itself narrate the
main events«) expuestas en Hopper (1979, 1985). Ahora bien, para la definition de fore-
ground y background de Hopper es constitutiva la forma del enunciado, siendo uno de los
parämetros para la definition de background precisamente el orden VS, con lo que explicar
el orden VS por medio de la estructura de background se convertiria en circular.'5 Por esto
se torna imprescindible una definition de los niveles de la estructura informativa del texto
que sea independiente de la forma que reviste el enunciado.

4. Corpus

La base de datos de nuestro estudio esta compuesta de 29 narraciones orales. El procedi-


miento de recogida de datos fue el siguiente: Los informantes" vieron dos veces la misma

" Bledsoe (1988: 30).


" Fernandez Ramirez (1986 / 1951: 445).
" Por otro lado, el orden VS se encuentra asimismo en enunciados del nivel foreground de la narra-
tion. Este es el caso de las inversiones narrativas, ο enuncidos de orden VS que aparecen al co-
mienzo de un capitulo ο de un nuevo pärrafo, y valga la sorpresa, en relation con sujetos que son
conocidos del contexto inmediatamente precedente. Neumann-Holzschuh (1997) encuentra un
gran nümero de estas construcciones en cronicas del espafiol de los siglos XIII al XV. Segün esta
autora, mediante estas construcciones se rematiza el contenido del verbo y como tecnica narrativa
pueden realzar los nudos mäs importantes de una narration. Una explication de la funcion de estas
construcciones contraria a la de Neumann-Holzschuh ofrece, sin embargo, Sasse (1995). Segün
Fernandez Ramirez (1986/ 1 1951) estas »inversiones« tienen un caräcter marcadamente retorico.
Cf. los interrogantes que plantean las inversiones narrativas expuestos en nuestro trabajo de 2001.
16
En su mayoria madrileflos de distintas edades y de los dos sexos, con estudios superiores. Estudios
previos (cf. Bentivoglio 1988) apuntan que el sexo ο la capa social no son variables a tener en
cuenta en la investigation del orden de palabras.
Sobre la posicion del sujeto 81

pelicula, un cortometraje de dibujos animados. Despues se les pidio que narrasen lo que
habian visto en cada episodio del cortometraje. La tarea comunicativa a la que tuvieron que
responder rezaba literalmente: Cuentame que ocurre en los episodios de esta pelicula. La
tarea comunicativa propuesta consistia, por tanto, en la verbalization de sucesos ficticios
que los informantes conocian de la pelicula y se diferencia, por tanto, de una del tipo iQue
hiciste ayer?, en la que tendrian que verbalizar sucesos que ellos mismos han vivido. De
este modo, todos los informantes tenian que hacer referencia a los mismos sucesos y a los
mismos personajes envueltos en estos liltimos.
La pelicula tiene 10 minutos de duration y estä dividida formalmente en cinco episodios.
En ella se desarrolla la historia de un hombrecillo de arena que vaga por varios mundos
hostiles (de arena, de papel, de piedra y de mäquinas) en busca de agua. Durante su errätica
travesia sufre muchas peripecias y acaba siendo aplastado por una mäquina. Su cuerpo, sin
embargo, al juntarse finalmente con el agua, vuelve a formarse de nuevo, con lo que la
historia vuelve a comenzar desde el principio.

5. Marco de analisis

Las dificultades que se presentan al investigador a la hora de determinar la estructura in-


formativa de los enunciados, y que ya apuntabamos en el parrafo 3, disminuyen sensible-
mente si se parte de la consideration del texto como (1) un todo orgänico, y (2) como re-
sultado final al que conducen determinados procesos de indole cognitivo.
De estos dos supuestos parte el modelo de production de textos Quaestio de von Stu-
tterheim y Klein, que, al contener una serie de categorias precisas, permite delimitar los
principios de organization de la estructura informativa en narraciones.17 Dentro de este
modelo se considera al texto como el resultado final de una serie de procesos cognitivos, a
saber: (1) la seleccion de informaciones que se comunican bien implicitamente, bien expli-
citamente, es decir, por medio de material lingüistico; (2) la alineacion de la Information
dentro de una estructura secuencial; y (3) la election de la forma lingüistica que revestirä el
texto. El modelo de producciön de textos Quaestio implementa la interaction de estos pro-
cesos cognitivos. Por razones de espacio nuestra exposition se limitarä a las categorias con
que hemos trabajado en el analisis, con lo que solo podremos abarcar algunas ideas muy
generales.
La idea bäsica que subyace a este modelo se puede resumir en pocas palabras: un texto
es una respuesta compleja a una tarea comunicativa, la quaestio, que revestirä la forma de
una pregunta, bien explicita, bien implicita. Antes de producir un texto, los hablantes
»construyen« una estructura cognitiva, que vendrä determinada por la tarea comunicativa a
resolver. Asi, la quaestio incide en los procesos de seleccion y alineacion de la informacion,
no solo en lo que respecta a la estructuraciön de la informacion en el nivel del texto como
un todo estructurado, sino tambien en lo que atane a la estructuraciön de la informacion en
los diferentes enunciados que componen ese mismo texto.

17
En el presente trabajo nos hemos basado en von Stutterheim (1997).
82 Alicia Gonzälez de Sarralde

Asi, una narracion es el resultado al que se llega despues de que una pregunta, una
quaestio narrativa, proyecte una representation mental de la information a narrar. Por
medio de ella se activan en el universo mental del narrador unos contenidos especificos
desde una perspectiva concreta. En esta representation mental de la information a narrar
estän fijados los tipos de informaciones (referentielle Besetzung) que contendrän los domi-
nios referenciales de los enunciados (Referenzdomäne), es decir, las informaciones que
hacen referencia al tiempo, al espacio, a personas u objetos, a la modalidad y a acciones,
sucesos ο cualidades. Asimismo, en esta representation mental de la information a narrar
se fija que informaciones han de ser introducidas, mantenidas de un enunciado a otro, ο han
de servir para concatenar los enunciados (referentielle Bewegung). Asi, en una narracion la
cronologia de los sucesos es la information relevante para concatenar los enunciados: el
suceso que en el eje temporal acaeciö primero serä el primero en ser narrado, seguido del
segundo, etc." La referencia temporal contiene, por tanto, el criterio de alineacion de los
enunciados {Linearisierungskriterium). Estarä constituida por un intervalo dentro del cual
han de especificarse sucesos en el orden de su cronologia. Un ejemplo de ello nos lo ofrece
el comienzo de una narracion extraida de nuestra base de datos:

(4) Teresa:
001 pues un: muneco de: barro *2* estä en una especie de desierto *2* con una botella de
cristal vacia al lado *2*
002 y::: oye el goteo *1* de:: agua posiblemente *1* en algün sitio
003 y: comienza a escarbar en la arena
004 *4* escarba mucho
005 y al final::: *2* pues la arena le absorbe

En los enunciados 002-005 se especifican sucesos en los que se verbalizan acciones que, ο
bien lleva a cabo, ο bien sufre el protagonista de la pelicula, y que siguen la linea cronolo-
gica. Por el contrario, en el enunciado 001 se especifica un estado en el que se localiza al
protagonista, con lo que se estä introduciendo un intervalo en el eje del tiempo, que incluirä
las referencias temporales puntuales de los enunciados que le siguen.
La quaestio narrativa subdivide el texto narrativo en dos niveles de organization llama-
dos respectivamente estructura principal {Hauptstruktur) y estructura secundaria {Ne-
benstruktur): La estructura principal de la narracion estä compuesta por aquellos enuncia-
dos que responden directamente a la quaestio narrativa. Estos constituyen el esqueleto de
la narracion. En estos enunciados se cumplen las directrices de contenido {inhaltliche Vor-
gaben) y de estructura {strukturelle Vorgaben) fijados por la quaestio narrativa para la
narracion. En ellos, por tanto, se especifican sucesos en orden cronolögico, con lo que con-
tendrän verbos cuyas caracteristicas semänticas inherentes permitan ordenar referencias
temporales como puntos alineados en el eje del tiempo.
La estructura secundaria de la narracion estä compuesta ex negativo por todos los demäs
enunciados. Estos no responden directamente a la quaestio narrativa, sino que aportan
informaciones suplementarias con distintas funciones dentro de la narracion. En ellos, por
tanto, se contravienen las directrices de contenido y de estructura que fija la quaestio na-
rrativa para la narracion. Asi, los enunciados que componen la estructura secundaria de la

18
Vease asimismo Feu Guijarro (1993).
Sobre la posicion del sujeto 83

narration son aquellos en los que no se especifican sucesos, sino estados ο cualidades de un
referente y aquellos en los que no se sigue la linea cronologica de los sucesos.
La definition de las categorias de estructura principal y secundaria es, por tanto, inde-
pendiente de la forma que revisten los enunciados, con lo que se evita caer en la circulari-
dad a que estä abocado el analisis con las categorias de foreground y background de Ho-
pper. En el pärrafo 7 las aplicaremos en el analisis.

6. Metodo de analisis

El analisis de los enunciados que componen nuestra base de datos es en primer lugar de
corte onomasiologico (6.1) y, a renglon seguido, semasiologico (6.2). El analisis onoma-
siologico permite obtener un listado de enunciados en los que se verbaliza el mismo estado
de cosas. El analisis semasiologico permite estudiar las funciones de los enunciados dentro
de su contexto.

6.1 Analisis onomasiologico

Partiendo de una determinada escena de la pelicula nos hemos preguntado por los enuncia-
dos con sujeto en los que se hace referencia a esa escena. Ahora bien, como hemos apunta-
do mäs arriba, la construction de la estructura conceptual que sirve de base a la production
de un texto tiene lugar siempre desde una perspectiva concreta (cf. Talmy 1988), con lo que
una misma escena se podrä contar de muy diversas maneras dependiendo de como ha sido
conceptualizada por el hablante, lo que se traducirä en una serie de decisiones a tomar en la
construction de la narration: 19

a) El hablante decide que referente de entre todos aquellos que participan en la escena consti-
tuirä el punto de partida de la predication correspondiente. Ese referente tendrä la funcion
de sujeto e irä antepuesto al verbo (cf. Fant 1984, Wehr 1984, Feu Guijarro 1993).
b) El hablante ha de decidir el grado de agentividad del enunciado (cf. Bermann / Slobin 1994).
Esto se manifiesta en la forma del enunciado por medio de la election del verbo ο de adver-
bios.
c) El hablante decide el nümero de actantes que contendra el enunciado.
En nuestro estudio hemos analizado solamente aquellos en los que los hablantes han adop-
tado la misma perspectiva, es decir, aquellos en los que haciendose referencia a la misma
escena de la pelicula, (1) se haya elegido el mismo referente como sujeto, y (2) se haya
elegido el mismo grado de agentividad. Asimismo, hemos hecho la distincion entre enun-
ciados monovalentes (enunciados con un sujeto y sin objetos), bivalentes (enunciados con
un sujeto y un objeto directo ο indirecto) y trivalentes (enunciados con un sujeto, un objeto
directo y un objeto indirecto).

" Cf. Gonzalez de Sarralde (2001).


84 Alicia Gonzdlez de Sarralde

Para ilustrar lo dicho valga un ejemplo. En la pelicula, el primer episodio termina de esta
manera: Buscando agua, el protagonista cava un agujero en el suelo del desierto y acaba
hundiendose en el. Esta ultima escena se puede verbalizar de muy diversas maneras, segun
la perspectiva que se adopte. Asi, dentro de los enunciados bivalentes, algunos hablantes
otorgan el papel activo a la arena del desierto, que se convierte en la «engullidora» del
hombrecillo, por ejemplo:

(5) Teresa
006 y: comienza a escarbar en la arena
007 *4* escarba mucho
008 y alfinal::: *2*pues la arena le absorbe
009 se hace un hoyo muy grande
010 y cae *2* / cae a otro:: *2*
011 pues no se
012 a otro mundo (FINAL EPISODIO 1)

Por otro lado, otros hablantes acentüan el papel de «engullidora» de la arena, pero temati-
zan al hombrecillo, por ejemplo:

(6) Augurtzane
018 entonces *el empieza a escarbar en la arena buscando esa gota * 1 *
019 y en una de ellas pues escarba:: un: agujero
020 ese agujero se va agrandando de repente
021 y ** es tragado por/es/ lafigura es tragada por /por la arena (FINAL EPISODIO 1)

Dentro de los enunciados monovalentes, algunos hablantes sugieren que el hombrecillo se


introduce voluntariamente en el agujero, p.e.:

(7) Vanesa
016 y entonces quita la arena /quita la arena
017 cada vez quita mäs
018 y de repente se forma como un agujero
019 y alii *l*se mete dentro (FINAL EPISODIO 1)

A su vez, en otros enunciados monovalentes, al caerse el hombrecillo en el agujero, se


presenta la accion como un suceso involuntario, p.e.:

(8) Ana
028 entonces sigue escarbando/ sigue escarbando
029 y: ** eh forma como un remolino
030 al mover tanto la arena
031 y entonces el se cae dentro
032 y cae hacia algün sitio (FINAL EPISODIO 1)

Todos los enunciados que adoptan la misma perspectiva y hacen referencia a la misma
escena de la pelicula constituyen juntos una clase de enunciados que denominamos lipo de
perspectiva. En estos enunciados se elige el mismo referente como sujeto, el mismo grado
de agentividad del enunciado y el mismo nümero de actantes. A continuation hacemos un
listado de algunos de los enunciados en donde se narra la escena anterior desde la perspec-
tiva de la arena en el papel de »engullidora«:
Sobre la position del sujeto 85

(9) (entones remueve un poco la arena y comienza a buscar para ver si encuentra/ para ver de
dönde proviene ese sonido y encuentra un poco de agua pero:: * 1 * demasiada) y la arena se
lo traga a il (como: no se como una pesadilla y creo que la botella al final queda por encima
que no se la traga) (FINAL EPISODIC) 1))

(10) (y: comienza a escarbar en la arena *4* escarba mucho) y a! final::: *2* pues la arena le
absorbe (se hace un hoyo muy grande y cae *2* / cae a otro:: *2* pues no se a otro mundo
(FINAL EPISODIC) 1))

(11) (entonces el/este:/este hombrecillo * de arcilla comienza a excavar en:/ en la arena buscando
parece ser * agua comienza a excavar) y: en un momento dado la:/ la propia arena lo:/ lo
absorbe (como si fueran * pues arenas movedizas lo absorbe y bueno se lo traga (FINAL
EPISODIO 1))

(12) (entonces eh comienza a/ a: rebuscar en/en la arena quizä no se (asi) encontrar agua o: * una
especie de oasis ο algo) y de repente la arena le absorbe (y: *1*/ y nada se lo traga ** to-
talmente) (FINAL EPISODIO 1))

(13) (y oye un ruido de goteo mira a todos los lados y llega a la conclusion de quizäs en el sub-
suelo hay alguna fuente retira el/ la arena) y al final pues la arena le absorbe a el y a la bo-
tella (FINAL EPISODIO 1))

(14) (intenta escarbar en la arena como hacen: * los ninos en la playa pero se:/se hunde) la arena
lo va tragando (entonces intenta escalar) pero la arena se lo traga *1* a el y a la botella
tambien (FINAL EPISODIO 1))

(15) (y entonces ya desesperadamente va buscando agua empieza a remover la: /la arena) y poco
a poco poco a poco se to va tragando la arena (es bastante agobiante la escena por lo menos
a mi me lo parece y:: nada bueno en cuanto a: la müsica* de fondo no se si es que tambien la
tengo que explicar es eh:/ tambien da sensation de:/ de agobio porque se (ve) al principio/
bueno * präcticamente es que no hay/ no hay musica simplemente algiin ruido y despues son
gotas de agua que caen y: bueno pues supongo que le acompafia con: * 1 * / al/ como/ cuando
acaba la escena pues: ** el hombre queda tragado por: las arenas (FINAL EPISODIO 1))

(16) (y entonces empieza a oir el goteo/un goteo pero no sabe de donde viene parece que viene
de debajo del suelo oye tambien como * tormenta como si pudiera haber tormenta y enton-
ces empieza a cavar en el suelo y: *1* mientras cava) se va/se va/le va tragando la tierra/le
va: ** atrayendo la tierra hacia abajo (FINAL EPISODIO 1))

6.2 Analisis semasiologico

Dentro del grupo de enunciados que adoptan el mismo tipo de perspectiva hemos investi-
gado la variation en la position del sujeto con respecto al verbo. De lo dicho hasta ahora se
deduce que no restringimos nuestro estudio a enunciados que linicamente se diferencien en
la position de un segmento, y que podriamos llamar -basandonos en la cläsica nomenclatu-
re estructuralista- pares minimos posicionales. Tales pares de enunciados se encuentran en
nuestra base de datos, ejemplo de lo cual son los dos enunciados siguientes:
86 Alicia Gonzdlez de Sarralde

(17) Rosa
057 entonces: * toca * el suelo
058 para ver no?
059 para tocar el agua
060 el papel se rompe
061 y el se cuela / se hunde (FINAL EPISODIO 2)

(18) Vanesa
032 entonces empieza de nuevo a: escarbar
033 y se rompe el papel
034 y: se cae (FINAL EPISODIO 2)

Sin tener en cuenta que un enunciado sigue al inmediatamente anterior por medio de una
conjunciön coordinante y el otro por medio del asindeton, se diferencian ambos tinicamente
en la posicion del sujeto y del verbo. Sin embargo, en la mayor parte de los enunciados que
componen nuestra base de datos no se han encontrado pares de enunciados de este tipo. Asi,
volviendo a los enunciados mencionados en 6.1, en los que se narra el final del primer epi-
sodio desde la perspectiva de la arena como «engullidora», nos encontramos con:

(19) y la arena se lo traga a el SV


(20) y al final pues la arena le absorbe SV
(21) y en un momenta dado la propia arena lo absorbe SV
(22) y de repente la arena lo absorbe SV
(23) y al final pues la arena le absorbe a el y a la botella SV
(24) la arena lo va tragando SV
(25) pero la arena se lo traga a el y a la botella SV
(26) y poco a poco se lo va tragando la arena VS
(27) se lo va tragando la tierra/ le va atrayendo la tierra hacia abajo VS

Dejando aparte las diferencias que se aprecian en la election de los lexemas pertinentes, el
nümero de dominios referenciales explicitos y los tipos de enlace con el discurso prece-
dente, son siete los enunciados que presentan el orden SV, mientras que dos presentan, por
su parte, el orden VS. Ahora bien, si por medio del anälisis se puede concluir que la elec-
cion de uno u otro orden obedece a distintas estrategias narrativas, esta eleccion deja de ser
una cuestion de estilo y se torna significativa, con lo que el siguiente paso consiste en deli-
mitar el significado que aporta la eleccion de uno u otro orden a la estructura informativa de
la narration. En nuestro estudio empirico de 2001 abordäbamos la cuestion para determinar
en que contextos concretos de la narracion existe variation entre los ordenes SV y VS y con
ello conocer, en que contextos especificos tiene el hablante la eleccion entre los dos orde-
nes, ademäs de determinar algunas decisiones relativas a la construction del texto narrativo
que acompanan la eleccion de un orden SV ο VS. En lo que sigue resumimos algunas de las
conclusiones alii expuestas.
Sobre la posicion del sujeto 87

7. Estrategias narrativas de los enunciados con orden VS

En el pärrafo 3 habiamos adelantado que los enunciados con orden SV y los enunciados
con orden VS participan de modo distinto en la organization de la estructuracion de la
informacion en narraciones, pudiendose delimitar distintas funciones para cada uno de los
ordenes. A continuation exponemos cuatro funciones de los enunciados con orden VS que
hemos delimitado a partir del anälisis de nuestro corpus.

7.1 Flash back

Dentro de una narration el hablante puede volver sobre un suceso ya mencionado con ante-
rioridad y hablar de el con mäs detalle. En el ejemplo siguiente el hablante esta narrando la
ültima secuencia del segundo episodio de la pelicula. En ella, el hombrecillo, incansable en
su büsqueda de agua, comienza a hacer un agujero en el suelo y acaba cayendose en el. Para
referirse a esta ultima escena, el hablante emplea dos enunciados: y se cuela dentro del
agujero, por un lado, y es decir, le absorbe el agujero, por otro:

(28) (entonces tiene que venir el agua del suelo con las manos trata de hacer un agujero y se
cuela dentro del agujero) es decir le absorbe el agujero (FINAL EPISODIO 2))

El segundo enunciado retoma lo dicho por el primero desde otra perspectiva para especifi-
car que no es que el hombrecillo se cuele voluntariamente por el agujero, antes bien, es
absorbido por este. El orden del segundo enunciado es VS, aun siendo el sujeto informacion
conocida al oyente del contexto inmediatamente anterior. Como comparacion citamos otro
enunciado en el que se hace referencia a la misma escena de la pelicula. En el no se retoma
ningiin suceso ya conocido, sino que se especifica uno nuevo y el orden es SV:

(29) (intentando buscar agua entonces:: el agujero va siendo mäs grande y cuando::/ a medida
que va haciendo el agujero de pronto *2* el agujero empieza a tragarle intenta agarrarse al
borde pero no puede) y el agujero lo traga (y desaparece en la arena)

Otro par de ejemplos que hacen referencia a la misma escena de la pelicula y que presentan
ordenes diferentes son los siguientes:

(30) (y: se acerca al charco lo llega a tocar una vez pero el agua de/ desaparece parece ser) que
entre: / entre:: las: / las grietas de::/ de un par de piedras *1* / entre la grieta que forma la
union de dos piedras se:/ se ha:/ se ha escurrido el agua (coge una piedra)
(31) (intenta de nuevo aprovechar ** con las mano:s ** el agua *2* que:/ estä alii no es sufi-
ciente nota que en la piedra hay una grieta parece) que el agua se flltra * por esa grieta
(entonces intenta: **agrandar esa grieta)

En ambos se narra como el agua de un charco acaba desapareciendo por una grieta del
suelo. En el primer ejemplo, el hablante retoma lo expresado por medio de un enunciado
anterior (pero el agua desaparece) especificando el modo de desaparecer del agua (se ha
escurrido el agua) y el lugar donde esto ocurre (entre la grieta que forma la union de dos
piedras). Es significativo que el hablante elija el perfecto compuesto como tiempo verbal
88 Alicia Gonzälez de Sarralde

del enunciado, marcando asi que el suceso en cuestiön no es posterior al que comunica el
enunciado anterior.
En resumen, los enunciados con orden SV especifican sucesos nuevos en orden cronolo-
gico, con lo que forman parte de la estructura principal de la narracion. Los enunciados con
orden VS, por el contrario, al retomar sucesos ya mencionados, se salen de la linea crono-
logica de la narracion y forman parte, por tanto, de su estructura secundaria. Otro ejemplo
de flash back es el siguiente:20

(32) (en este caso si que ve un/ un pequeöo: * charco eh y como se/ se ve como cae una: / una
gota en el gota pero cuando se acerca lo intenta tocar y: / y bueno el agua * estä:/ hay restos/
restos de: / de agua pero / estä hümedo pero ya no'J ya no contiene agua parece que se:/) que
la ha absorbido el suelo (y al estar tocändolo se abre/ se:/ se abre el suelo tambien y lo vuel-
ve a:/ a absorber (FINAL EPISODIC) 2))

En el enunciado que la ha absorbido el suelo se retoma la information expresada en el


enunciado anterior (ya no contiene agua) desde otra perspectiva. Al elegir el perfecto com-
puesto, el hablante estä indicando que se estä produciendo un »salto hacia aträs« en el eje
temporal.

7.2 Reanudaciön de la cadena de sucesos interrumpida

Por medio de estos enunciados se retoma la cadena narrativa, que habia sido interrumpida
por pasajes descriptivos. Para ello se hace referencia a un suceso ya mencionado. El si-
guiente ejemplo ilustra lo dicho:

(33) (y: escucha un:/unos ruidos es una maquinaria que se acerca *1* po:r/ por los/ por los lados
y: le va a aplastar como no haga algo 1 e:/ le puede aplastar mh se/ se pone: muy nervioso *
esta persona y:: * 1 * se le ve incluso pf * 1 * como llegando a sudar sensaciones humanas eh:)
y: mh** nada eh: *1* le να α aplastar la maquinaria (y empieza fuertemente a:: * romper
el suelo)

En un enunciado anterior se habia mencionado ya que el hombrecillo iba a ser aplastado por
una mäquina (y leva α aplastar). A continuation el hablante hace una apreciacion personal
de la situation (como no haga algo le puede aplastar), para centrarse seguidamente en las
sensaciones del hombrecillo (.se pone muy nervioso esta persona y se le ve incluso como
llegando α sudar sensaciones humanas). Como comparacion citamos aqui un enunciado
con orden SV, en el que se hace referencia a la misma escena de la pelicula:

(34) (y entonces * a los dos lados * hay como una mäquina quitanieves ο una: apisonadora que se
van: moviendo/ arrastrando todo entonces el estä * cada vez mäs apurado porque ve que el *
no consigue hacer aquel agujero mäs grande) y las mäquinas van a/ van a presionarle (en-
tonces luego se le ve la cara)

20
Si bien en este ejemplo se estä narrando un estado de cosas similar al de los dos anteriores (es
decir, el hecho de que el agua desaparezca por una grieta), el hablante no se estä refiriendo aqui a
la misma secuencia de la pelicula.
Sobre la position del sujeto 89

Sin tomar en cuenta las diferencias en el ämbito de eleccion del sujeto (las mdquinas frente
a la maquinaria) y del verbo (presionar frente a aplastar) ambos enunciados se diferencian
en el orden. En el enunciado con orden SV se especifica un suceso nuevo que guarda el
orden cronologico en relation tanto a los sucesos precedentes como siguientes. El enuncia-
do forma parte, por tanto, de la estructura principal de la narracion. Con el enunciado de
orden VS no se especifica ningun suceso nuevo, sino que se retoma uno ya conocido con el
fin de continuar la cadena narrativa interrumpida. Otro ejemplo de ello nos proporciona el
siguiente enunciado con orden VS:

(35) (y una de esas mdquinas que estd trabajando por alii se dedica * a poner * tapas en aguje-
ros que hay en el suelo una: /bueno aguje/ no son exactamente agujeros *2* digamos eh:
agujeros agujeros ya hechos tienen forma cuadrangular y: los esta: * tapando) entonces: estd
poniendo una: *2*plancha metalica en uno de estos agujeros una mdquina (y : ** esta a
punto de taparla cuando el hombrecillo decide introducirse dentro ** de un salto)

La information contenida en el enunciado fuera de los parentesis retoma el hilo narrativo


que habia sido interrumpido por pasajes descriptivos.

7.3 Especificacion de referentes introducidos antes por medio de sucesos conocidos

El objetivo comunicativo de los enunciados con orden VS consiste aqui en especificar un


dominio referencial del enunciado precedente. Esto lo ilustra el siguiente par de enuncia-
dos:

(36) (COMIENZO) bueno pues la: * pelicula empieza: * en un: desierto


(37) (entonces caen por el cielo hasta el: agua y:/ y del agua vuelven a caer/ que es como si el
agua fuera el cielo * del desierto:) en el que ha empezado la pelicula (y vuelve a formarse
de nuevo * e:se ser y:/y ya estä)

Ambos enunciados fueron producidos en distintas fases de la narracion. El primero, de


orden SV, constituye el primer enunciado de la narracion respectiva. El segundo, de orden
VS, fue emitido casi al final de la narracion y obedece a una intention diferente a la del
primero. En el no se estd hablando de que la pelicula empiece en un desierto, sino que se
comunica al oyente que se estd hablando del desierto que el ya conoce del comienzo de la
pelicula.
Otro par de enunciados, que hacen referencia a la misma escena de la pelicula, nos sirve
asimismo de ilustracion. Ambos se refieren a la ya mencionada escena en virtud de la cual
el agua de un charco desaparece por una grieta, pero van engarzados con distintos proposi-
tos dentro de la narracion. Por el enunciado de orden SV se estä comunicando un suceso
aun no mencionado en el contexto precedente:

(38) (y se acerca a::l sitio donde estaba la/ la gotita esa lo nue/ de nuevo lo palpa con las manos
*2* y ve como una grieta:) por donde el agua: * escapa (entonces coge una roca en sus ma-
nos)

Por el contrario, y con anterioridad al enunciado de orden VS, se habia mencionado que el
agua se habia ido escapando por una rendija situada entre las piedras:
90 Alicia Gonzalez de Sarralde

(39) (y chapotea con las manos en el charquito de agua que hay alia intenta coger agua pero el
agua se va escapando por una rendija que habia entre las piedras y no queda nada de agua
coge una piedra puntiaguda grandota y empieza a hacer un agujero para ver si encontraba el
sitio) por donde se habia ido el agua (vuelve a hacer a pegar golpes golpes)
Esta misma information se retoma con la unica intention de comunicar al oyente que la
referencia espacial el sitio ya habia sido introducida en relation con el suceso expresado en
el agua se va escapando.
A su vez, la forma del enunciado nos estä indicando que los sucesos verbalizados por
medio de los dos enunciados con orden VS se salen de la linea cronologica: el verbo del
primer enunciado con orden VS estä en perfecta compuesto; el verbo del segundo enuncia-
do, en pluscuamperfecto. Sin embargo, la explication ofrecida resulta igualmente välida en
el caso de que la forma del enunciado no indique ya de por si que este forme parte de la
estructura secundaria de la narration. Un ejemplo de ello nos ofrece el siguiente enunciado:

(40) (y de repente ve: como gotea por un sitio / por una roca no se sabe como eh: gotea agua y:
** va a la busca: * de este agua entonce:s eh: llega alii y estd como seco empieza a: / a po-
nerse nervioso a rebuscar otra vez como poder lograr mh encontrar agua / beber agua y se
sirve de una roca para poder romper la zona) por donde sale el agua (y de esta manera *1*
vuelve a caer / vuelve a ser absorbido por la roca)
El verbo de este enunciado se encuentra en presente, un tiempo que en su uso no marcado
no se utiliza para hacer referencia a sucesos que han de ser localizados en el pasado. Sin
embargo, la funcion del enunciado tampoco consiste en introducir el suceso 'el agua sale'
como un suceso nuevo de la narration. Ya en enunciados anteriores se habia mencionado
que goteaba agua y que el sitio donde esto ocurria se quedaba despues seco. Lo que se co-
munica - a l igual que en el ejemplo (39), que hace referencia a la misma escena de la peli-
cula- es que la referencia la zona es conocida por medio del suceso 'el agua sale'.

7.4 Jerarquizacion de sucesos

Como ya hemos visto, no todos los sucesos que se mencionan en una narration son igual-
mente importantes desde el punto de vista comunicativo. En primer lugar, los sucesos en
los que determinados referentes actüan llevando a cabo acciones conscientemente constitu-
yen el esqueleto de la narration. Sirviendo de soporte a estos encontramos, en segundo
lugar, sucesos en los que los referentes llevan a cabo acciones sin intention ο consciencia
alguna, sucesos que se anuncian pero que finalmente no se producen, sucesos que se pre-
sentan en su duration, sucesos que tienen lugar fuera de la historia de la pelicula, y final-
mente, sucesos en los que se comunican propiedades inherentes de un referente. Dentro de
este segundo grupo de sucesos hemos encontrado un gran numero de enunciados con orden
VS:

a) Sucesos en los que los referentes llevan a cabo acciones sin intenciön ο consciencia alguna:
(41) (eh * una de estas columnar brota a sus pies y lo eleva en el aire queda arriba) lo asusta la
altura (contempla a su alrededor el paisaje que es asi ** todo de piedra [RIE] un mundo de
piedra y:: y ve que hay un: ** pequefio charco)
Sobre la posicion del sujeto 91

b) Sucesos que se anuncian pero que finalmente no se producen: En los enunciados que a conti-
nuation se citan se narra como habrian afectado al protagonista los siguientes sucesos hipoteticos
en caso de haberse producido:

(42) (y en un momento dado una mäquina parece ser que le va a a aplastar y se tiene que colgar
de una cadena al llegar al final de la cadena tiene que soltarse) porque si no le destroza la
maquinaria (y se va asi como a un nivel mis abajo)
(43) (COMIENZO EPISODIC) 3)) pues bueno * esta vez * ha caido en un espacio que esta todo
Ueno de piedras y al principio estaba tumbado) y casi le cae una en la cabeza * al pobre
hombre (y::/ y entonces: * al intentar caminar ve que estä subido en una:**/)

c) Sucesos que se presentan en su duration: Se trata aqui de sucesos que en su dimension temporal
se superponen a sucesos anteriores ο posteriores. Esto lo ilustra uno de los ejemplos que conoce-
mos del apartado 6.1:

(44) (y entonces ya desesperadamente va buscando agua empieza a remover la: /la arena) y poco
a poco poco a poco se lo va tragando la arena (es bastante agobiante la escena por lo menos
a mi me lo parece y:: nada bueno en cuanto a: la musica* de fondo no se si es que tambien la
tengo que explicar es eh:/ tambien da sensation de:/ de agobio porque se (ve) al principio/
bueno * practicamente es que no hay/ no hay musica simplemente algiin ruido y despues son
gotas de agua que caen y: bueno pues supongo que le acompana con: *1* / al/ como/ cuando
acaba la escena pues: ** el hombre queda tragado por: las arenas (FINAL EPISODIC) 1))

Es en el ültimo enunciado (el hombre queda tragado por las arenas) donde se nos comunica el fin
del suceso expresado en el otro enunciado marcado. Como punto de comparaciön se nos ofrece
otro enunciado que hace referencia a la misma secuencia de la pelicula que el anterior. En el se
estä delimitando un punto en el eje del tiempo:

(45) (y oye un ruido de goteo mira a todos los lados y llega a la conclusion de quizäs en el sub-
suelo hay alguna fuente retira el/ la arena) y al final pues la arena le absorbe a el y a la bo-
tella (FINAL EPISODIO 1))

d) Sucesos que tienen lugar fuera de la historia de la pelicula: La tarea comunicativa propuesta
consistia, como ya apuntäbamos, en la verbalization de sucesos ficticios que los informantes co-
nocian de la pelicula, por lo que los sucesos que tienen lugar en el mundo real del hablante serän
de menor importancia para la linea narrativa. Asi, los dos enunciados en cursiva que a continua-
tion se citan tienen la funciön de meras especificaciones modales de los respectivos enunciados
precedentes:

(46) (intenta escarbar en la arena) como hacen: * los ninos en laplaya (pero se:/ se hunde)
(47) (y empieza a hacer un agujero en el suelo para ver si puede sacar agua de algiin sitio) como
hacen: * los elefantes (hace agua sigue insistiendo con las dos manos)

Otro tipo de sucesos que tienen lugar fuera de la historia de la pelicula son los que hacen referen-
cia al marco de la pelicula en si. Por medio de la tarea comunicativa Cuentame que ocurre en los
episodios de esta pelicula se estä introduciendo el marco de la pelicula, y con ello »activando« en
el oyente dominios de conocimiento tales como que en toda pelicula hay una cämara, ο que una
pelicula puede ser analizada en escenas. Por ello, en el nivel de los enunciados los sujetos en cues-
tion van acompanados sin exception del articulo determinado:
92 Alicia Gonzalez de Sarralde

(48) ((COMIENZO) bueno ** en primer lugar aparece: un:/ ** un desierto eh?/ un desierto are-
noso y se ve:: * algo como * tierra amasada y que destaca * entre: esa arena) y:: *1 * eh: de
repente s/se acerca la cämara (y se ve como:: esta tierra amasada se mueve un poco)
(49) ((COMIENZO) pues se ve una panorämica del desierto y un bulto que no sabemos lo que
es) cuando se va acercando la cämara (nos damos cuenta de que es un munequito de arena)

e) Sucesos que comunican propiedades inherentes de un referente: En estos enunciados la predica-


cion no aporta ninguna informaciön nueva a las expectativas que se tienen del referente sujeto y,
de algiin modo, lo anticipa:

(50) (sigue buscando agua pero instantäneamente no la encuentra) sopla el viento (las hojas de
papel de este mundo se mueven en remolinos de un viento a otro)

El orden VS se revela, por tanto, como un recurso lingüistico, con el que junto a otros de
caräcter lexico y gramatical, se pueden marcar sucesos como si fueran menos importantes
para la trama narrativa, en el sentido de que no constituyen el esqueleto de la narration.
Esto, sin embargo, no constituye ninguna regia obligatoria, segiin muestran los siguientes
enunciados de orden SV, en los que se comunica respectivamente un suceso que finalmente
no tuvo lugar y un suceso visto en su duration:

(51) (y hay mäquinas funcionando mäquinas como en:/ en unos altos hornos o: ** mäquinas de
tropel/ de troquelaje tambien que hacen *1* con tornillos * y esto y es bastante peligroso
porque tiene que ir esquivando las mäquinas entonces * en un momento) que una de las mä-
quinas * casi lo golpea (se cae en el suelo)
(52) (comienza a escarbar en fin a quitar la tierra de ahi y a quitar la arena) y * eh: ese:: *agujero
se va agrandando cada vez mas (y: se forma como una tolva de manera que el cae)

La posicion del sujeto en estos casos se podria resumir en terminos de una »regia probabi-
lista« (cf. Delbecque 1991). Es decir, en el caso de sucesos que no constituyan el esqueleto
de la narracion es muy probable encontrar el orden VS.

8. Conclusiones

En el presente estudio hemos ofrecido varios ejemplos de enunciados con orden VS en los
que el sujeto es conocido por el contexto inmediatamente anterior, ilustrando con ello (1)
que la explication de la posicion del sujeto en terminos de »tema ο informacion conocida
frente a rema ο informacion nueva« resulta insatisfactoria, y (2) que la posicion del sujeto
puede ser explicada en terminos de estrategia narrativa. Para llegar a estos resultados hemos
partido de dos supuestos: en primer lugar, del anälisis de la estructura informativa de los
enunciados SV y VS de Meier (1937), Delbecque (1991) y Neumann-Holzschuh (1997): El
orden SV expresaria una estructura informativa bimembre, en la que se predica algo del
sujeto; mediante el orden VS se comunicaria una informacion compacta, unimembre, que
no puede ser analizada en referente por un lado, y aquello que se comunica de el, por otro.
Y en segundo lugar, hemos partido de las categorias estructura principal / estructura secun-
daria del modelo de production de textos Quaestio: La estructura principal engloba los
Sobre la position del sujeto 93

enunciados que constituyen el esqueleto de la narration y la estructura secundaria todos los


demäs enunciados.
En nuestro estudio hemos llegado a la conclusion de que las dos maneras de perspectivi-
zar un estado de cosas (SV / VS) se engarzan de modo distinto en el entramado referencial
de la narration, lo que en el nivel del enunciado se plasma en que en los niveles de estructu-
raciön de la narration (estructura principal / estructura secundaria) encontremos con distinta
preferencia ο bien enunciados con orden SV, ο bien enunciados con orden VS:
Los enunciados de orden SV constituyen el esqueleto de la narration. En ellos se especi-
fican sucesos segun el orden cronologico de los acontecimientos. Los sujetos son referentes
que se conocen por el contexto anterior y de los que parte lo que se predica en el enunciado.
En el predicado aparecen verbos cuyas caracteristicas semanticas permiten reflejar la cro-
nologia de los sucesos. Los enunciados responden directamente a la quaestio narrativa,
formando asi parte de la estructura principal de la narration.21
Los enunciados de orden VS comunican una information unimembre, en la que el sujeto
no aparece como punto de partida de la predication, el sujeto de estos enunciados aparece
como descentrado desde el punto de vista comunicativo. Esta manera de proyectar una
perspectiva sobre un estado de cosas convierte al orden VS en un recurso que permite »re-
bajar« la importancia comunicativa del suceso en cuestion, en el sentido de que no ha de ser
incluido dentro del esqueleto de la narration, sino que su verbalization obedece a otros
motivos que aqui hemos caracterizado como funciones ο estrategias narrativas (flash back,
continuation de la cadena de sucesos interrumpida, especificacion de referentes ya mencio-
nados por medio de sucesos conocidos, jerarquizacion de sucesos). Estos enunciados, por
tanto, no siguen las directrices globales fijadas por la quaestio narrativa y han de ser en-
globados dentro de la estructura secundaria de la narration.

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21
Estas conclusiones se circunscriben evidentemente a los pares de enunciados SV/VS analizados
aqui, y no implican de ningün modo que, por poner un ejemplo, todo enunciado de orden SV sea
un enunciado que hubiera que ser incluido dentro de la estructura principal de la narration. Asi, el
orden SV se elige a su vez en los enunciados de la estructura secundaria de la narration en los que
se comunican caracteristicas de los referentes, ο bien se comunica su position espacial. Vease
nuestro trabajo de 2001.
94 Alicia Gonzdlez de Sarralde

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Variation sintäctica en »Role and Reference Grammar«:


La position de los complementos en las oraciones ditransitivas

1. Variation y »orden de palabras«

Una de las areas mäs complejas en el estudio de la variation sintäctica es la conocida como
»orden de palabras«, que comprende el estudio de variantes posicionales de elementos de
todos los niveles lingüisticos. Desde que Henri Weil (1844) introdujo la distincion entre
lenguas »de orden libre« y »de orden fljo«, los juicios sobre la colocacion »anömala« de
determinados elementos oscilan entre »option« (entendida como »libertad estilistica« del
hablante) e »incorrecciön« (entendida como »violation« del sistema lingüistico por parte
del hablante), dependiendo de la lengua estudiada. Los estudios referidos al nivel de la
oration en castellano se han ocupado preferentemente de las variantes posicionales de la
»funcion sujeto« (S, tambien llamado »actor« ο »regente«, cfr. Kahane/Kahane 1950; Del-
becque 1991) con respecto al verbo (V), sin menoscabo de otras como p. ej. las de la »fun-
cion objeto« (cfr. Hatcher 1956ab, 1968; Fish 1959; Silva-Corvalän 1983, 1984; Morales
1983, 1992; Ocampo 1995; Mendieta/Medina 1997). Sin embargo, exceptuando el estudio
de Gordon T. Fish (1960), no existen estudios sobre las variantes posicionales dentro de la
»funcion objeto« (»complemento directo«, C, e »indirecto«, I) en las construcciones ditran-
sitivas del castellano. En este trabajo, nos centraremos en la variation posicional de los
complementos postverbales ya que muestra casi los mismos porcentajes que la de la »fun-
cion sujeto« respecto del verbo: V<C<I: 63,65% vs. V<I<C: 36,35% en Bellosta von Cölbe
(2001) y, p. ej. S<V: 60,87% vs. V<S: 39,13% en Delbecque (1991: 52-63).
Para ello, tomare como base empirica el Archivo de Textos Hispänicos de la Universida-
de de Santiago de Compostela (ARTHUS), un corpus explotado por medio de una Base de
Datos Sintäcticos del Espanol Actual (BDS), elaborada bajo la direction de Guillermo Rojo
(cf. 1993, 2001; Grupo de Sintaxe do Espanol 1996, 2001).

Tabla 1: Composition de ARTHUS segün el tipo de texto incluido (Grupo de Sintaxe do Espanol 2001)

Medio Tipo de texto Espana America Total Frecuencias


Lengua Narration 385.661 153.245 538.906 37,19% 81,15%
escrita Ensayo 168.511 89.207 257.718 17,78%
Teatro 212.507 0 212.507 14,66%
Periodico 166.804 0 166.804 11,51%
Lengua oral 207.948 65.122 273.070 18,85%
Total 1.141.431 307.574 1.449.005
Frecuencias 78,77% 21,23%

Como base teörica tomare la Role and Reference Grammar (RRG) de Robert D. Van Valin,
Jr. (cf. 1993, 2002; Van Valin/LaPolla 1997), una teoria sintäctica funcionalista y tipologi-
98 Valeriano Bellosta von Cölbe

ca, que, sin prejuicios sobre el orden de constituyentes, cubre de modo equilibrado los
componentes sintäctico, semäntico y pragmatico de la gramätica.

Figura 1: Anälisis de la oraciön segun Role and Reference Grammar (Van Valin 1993: 8; Van Va-
lin/LaPolla 1997)

Proyeccion de los operadores Proyeccion de los constituyentes


ENUNCIADO ENUNCIADO
FF·" > CUHJSULA CL^WStJLA
TJEMPQ.. ->>COUISULA PRC RG<R. PERI£ERIA
cköiiö ARG RG J^FßJ]
D
SN \ SN V SN ADV
VVljgtdid Pat give Robin yesterday?
ARS A«CR—NTTFE—J&G ADV

//,ΐ'/
//,- Matropaciente
f Z -
..···'' BieCtuador Locativo Tema
Ft" [do' (Pat)] C A U S E [BECOME have' (Robin, what)]
Proyeccion de la estructura del foco Enlace entre semäntica y sintaxis

Abreviaturas: ADV, adverbio; ARG, argumenta central; FI, operador de fuerza ilocutiva; PPRC, position
precentral; NUC, niicleo; PRED, predicado; v, verbo; SN, sintagma nominal.

Tras la presentacion de los conceptos bäsicos de la sintaxis de Role and Reference


Grammar, siguiendo casi siempre la terminologia castellana elaborada en Pino (2000)
(punto 2), pasare revista a los factores semänticos, sintäcticos y pragmäticos (puntos 3-5)
que gobiernan la posicion de los »complementos« y concluire con la presentacion de un
mecanismo de competicion de factores basado en la Teorla de la Optimidad u Optimalidad
(punto 6; cfr. Prince/Smolensky 1993; Müller 2000).

2. Sintaxis en Role and Reference Grammar

Role and Reference Grammar distingue netamente en su sintaxis entre una estructura no
relacional y una estructura relacional en la oracion. La estructura no relacional se refiere a
la organizacion jerärquica de la oracion por medio de conceptos como constitucion, depen-
dencia y topologia (cf. Bellosta von Cölbe 2003b). La teoria ofrece un modelo denominado
estructura estratificada de la clausula, que Consta de dos componentes, uno no marcado, de
origen semäntico y caracter universal, y otro marcado, de origen pragmatico y caräcter
especifico.
El componente universal (de origen semäntico) se estructura en tomo a dos oposiciones
semänticas: la primera, entre elementos predicativos (generalmente el verbo), que constitu-
yen el nucleo ( N U C ) , y elementos no predicativos, y la segunda, en el ämbito de los ele-
Variation sintäctica en »Role and Reference Grammar« 99

mentos no predicativos, entre argumentos (realizados como argumentos sintäcticos, ARG) y


no argumentos (realizados como adjuntos, ADJ). El nücleo y sus argumentos sintäcticos
forman el centro\ el centra y sus adjuntos (periferia), junto con algunos elementos no uni-
versales opcionales, forman la cläusula, la cual, unida a mäs elementos no universales, da
lugar a la oration. Es interesante observar como se combina la concepcion de las gramäti-
cas de constituyentes con la de las gramäticas de dependencias, con su insistencia en los
elementos valenciales.
El componente no universal (de origen pragmätico) puede incluir posiciortes externas al
centre (bien precentrales, PPRC) bien poscentrales, PPOC), como parte de la clausula, y
posiciones externas a la clausula (bien separadas a la izquierda, bien separadas a la dere-
cha), como parte del enunciado. Aqui entra en juego la concepcion de la gramätica topolo-
gica, tan tipicas de la tradicion descriptiva alemana. La estructura cstratificada de la clau-
sula se representa por medio de dos proyecciones distintas, la de constituyentes y la de
operadores, con lo que se evita la mezcla de categorias lexicas y funcionales, que tan pro-
blemätica resulta en el generativismo.
A pesar de que para Role and Reference Grammar la posicion de los constituyentes ha
constituido hasta ahora un problema marginal, la distincion entre componente universal y
no universal resulta una aportacion original de gran utilidad. Mientras que el componente
universal deja sin especificar el orden de sus constituyentes y ofrece un amplio margen de
posibilidades desde un punto de vista interlingüistico, el componente no universal especifi-
ca la posicion y el alcance de los distintos elementos con respecto al componente universal
y facilita la comprension del valor informativo de los elementos que se alii colocan, elimi-
nando de entrada conceptos procedentes de sintaxis no configuracionales ο de ordena-
mientos absolutos. La distincion justifica tambien la separation que realizaremos entre
factores semänticos y pragmäticos (cf. infra).
La estructura relacional en sintaxis parte de la base de que las »funciones sintäcticas«
tradicionales (»sujeto«, »complemento directo«, »complemento indirecto«, etc.) han de ser
reemplazadas por un ünico concepto no universal, el de argumento sintäctico privilegiado,
que es especifico para cada lengua y para cada construction sintäctica. El argumento sin-
täctico privilegiado es el que emerge de la »neutralizacion restringida de las relaciones
semänticas y pragmäticas con fines sintäcticos« (Pino 2000: 12; cfr. Van Valin/LaPolla
1997: 274). El argumento sintäctico privilegiado puede ser variable ο invariable, segün si
concierne ο no tambien al argumento central derivado en oraciones pasivas ο antipasivas y
se llama controlador en la oration simple, cuando implica marcas morfosintäcticas, y pi-
vote en la oration compuesta, cuando implica comportamientos sintäcticos. Veamos un
ejemplo en castellano (cfr. Van Valin/LaPolla 1997: 250-253,265-266):

(1) Controlador variable: El argumento sintäctico desencadenante de la concordancia verbal es


independiente de la oposiciön entre macroagente y macropaciente (neutralizacion).
a. Los gatos corren Macroagente y verbo m-intransitivo
b. Los perro.y mueren Macropaciente y verbo m-intransitivo
c. Los chicoi degollara« al patito. Macroagente y verbo m-transitivo activo
d. El patito fue degollado por los chicos. Macropaciente y verbo m-transitivo pasivo

El resultado de esta idea es admitir que los conceptos de »complemento directo« y »com-
plemento indirecto« son nociones puramente semänticas, puesto que no solo no conllevan
la »neutralizacion restringida de las relaciones semänticas y pragmäticas con fines sintäcti-
100 Valeriano Bellosta von Cölbe

cos« (cf. supra) sino que se pueden identificar claramente con papeles semänticos como
»paciente« y »recipiente« (cfr. infra). Esto confirma la asimetria percibida entre las funcio-
nes »sujeto« y »objeto« en otros marcos teoricos y nos invita a esperar resultados muy
distintos al estudiar su colocacion en la oracion. (No obstante, seguimos utilizando los
teiminos tradicionales con el nuevo significado para facilitar la comprension.)

3. Factores semänticos

Role and Reference Grammar separa el piano ontologico extralingiiistico en que se distin-
gue entre situaciones y participantes, del piano logico intralingiiistico en que esta distin-
cion se refleja en la dicotomia entre predicados y argumentos, originada a traves de las
dimensiones de la predication y la referenda y codificada en una representation logica,
que constituye la estructura relacional en semäntica. Esta representacion logica comprende
datos referentes a predicados y argumentos. Los predicados se describen a traves de la
estructura eventiva (»aspecto lexico«; al. Aktionsart) que adquieren en la proposicion,
estructura que se articula a partir de la conocida distincion entre estados, actividades, lo-
gros y realizaciones.

Figura 2: Organizacion jerärquica de los rasgos de la estructura eventiva (esquema simplificado)

,[+estativo] Estados pred' (x)


Estructura Actividades do' (x, [pred' (x)])
eventiva Realizaciones BECOME
Logros INGR

Nota: Los predicados pueden tener mas de un argumento. Los predicados complejos (telicos) se for-
man afiadiendo a las formulas simples los operadores sefialados.

Los argumentos se describen a traves de la relacion que mantienen con el predicado que los
selecciona, relacion que se articula en dos pasos: el de los micropapeles semänticos, que,
aunque reciben nombres como »agente«, »paciente«, »experimentador«, etc., se refieren a
posiciones en la representacion logica, y el de los macropapeles semänticos (macroagente
(ingl. actor) y macropaciente (ingl. undergoer, fr. affecte segiin Franpois 2000: 25 »expe-
rimentador« segün Pino 2000: 22), que son generalizaciones procedentes del comporta-
miento semäntico de los micropapeles. Los micropapeles y los macropapeles se relacionan
por medio de una escala ordinal de prototipicidad y la transitividad puede reflejarse bien
segün el nümero de argumentos centrales (transitividad S), bien segün el nümero de macro-
papeles semanticos (transitividad Μ):
Variation sintäctica en »Role and Reference Grammar« 101

Figura 3: Escala ordinal de prototipicidad para la asignaciön de macropapeles (Van Valin/LaPolla


1997: 144-147; eft. Pino 2000: 23).

hfacroagente Macropaciente

Argumente» de 1er argumenta de 1er argumenta de 2° argumenta de Argumenta de


DO do' (χ,... pred' (χ, y) pred' (x, y) pred' (x)

Nota: DO es el operador que senala la lexiealizaeiön de la agentividad del primer argumenta en el


significado verbal.

No es diflcil llegar a la conclusion de que el »complemento directo« no es mäs que el ar-


gumenta central directo (cfr. sobre el »complemento directo preposicional« Van Va-
lin/LaPolla 1997: 653, n. 22) que toma el papel de macropaciente en construcciones m-
transitivas y que el »complemento indirecto« no es mäs que el argumenta central oblicuo
carente de macropapel (Van Valin/LaPolla 1997: 352, 653, n. 22 por analogia; cfr. infra y
Primus 1998, 1999 para una vision distinta). Este punto de vista nos permite ademäs obviar
aqui la cuestion del estatus valencial del »complemento indirecto« frente al »dativo«, que
ha sido fuente de tantas discusiones (cfr. Vazquez Rozas 1995).
En el marco de su Teoria de la Jerarquia Generalizada, Beatrice Primus (1998, 1999)
propone una escala ordinal que jerarquiza los macropapeles y realiza predicciones de vali-
dez interlingüistica sobre la posicion de los argumentos centrales correspondientes. La
escala se basa en dependencia temätica, que transformamos aqui en una matriz de dos ras-
gos [+/-control] y [+/-afectacion] (cfr. Bellosta von Cölbe 2001 y 2004 para la justification
de esta propuesta en el marco de RRG):

Figura 4: Jerarquia de macropapeles semänticos para construcciones ditransitivas adaptada de la


Teoria de la Jerarquia Generalizada (Bellosta von Cölbe 2001 2004; cfr. Primus 1998: 428-434, 1999)

Argumenta macroagente Argumenta sin macropapel Argumento macropaciente


+Control θ< +Control θ< -Control
-Afectacion θ< +Afectaciön θ< +Afectaciön

El macroagente es la generalization de todos los micropapeles que implican el rasgo de


t+control] del argumento sobre el evento, mientras que el macropaciente generaliza todos
los papeles que condensan el rasgo de [+afectacion] del argumento por el evento, cuestio-
nes ambas relacionadas pero no necesariamente interdependientes. El argumento central sin
macropapel se ve afectado por el rasgo [+control] del argumento macroagente (rasgo
[+afectaciön]) y es el origen del rasgo [+afectacion] del argumento macropaciente (rasgo
[+control]), con lo que se eneuentra en una posicion intermedia entre ambos que lo incapa-
cita para reeibir cualquiera de los dos macropapeles.
En castellano, esta jerarquia se eneuentra gramaticalizada en las posiciones fijas de los
cliticos, mientras que se viola sistemäticamente en el posicionamiento de los argumentos
centrales. Un indicio de su validez podria ser el hecho de que la duplication obligatoria del
»complemento indirecto« por medio de cliticos de dativo este mäs afianzada que la dupli-
cacion obligatoria del »complemento directo« por medio de cliticos de acusativo, tanto
desde la perspectiva intralingüistica como desde la perspectiva extralingüistica. Otro indicio
de su validez se encontraria si los rasgos que definen los macropapeles intervinieran de
102 Valeriano Bellosta von Cölbe

modo decisivo en la colocacion de los argumentos centrales (cfr. el analisis de las cläusulas
monoactanciales propuesto por Lopez Meirama 1997: 141-224).
Aunque el rasgo [+control] es dificil de constatar (y mäs en el »complemento indirec-
to«), Primus (1999: 48-51) muestra que, en su forma de predicado bäsico, crea implicacio-
nes logicas (CONTROL (x, ...)->· CAUSE (x, ...); P-CONTROL (x, . . . ) - > MOVE (x, ...); P-
CONTROL (x, ...) - > ANIMATE (x), las cuales crean implicaturas contextuales (CAUSE (x, ...)
& ANIMATE (x) +> CONTROL (x, ...)). Por tanto, segiin esta hipotesis, si la implicatura con-
textual fiinciona, un »complemento indirecto« con el rasgo t+animacion] tenderä a antepo-
nerse a un »complemento directo« al menos cuando este se caracteriza por [-animation]
(excepto en los casos en que intervengan factores sintäcticos ο pragmäticos).

Tabla 2: Animacion y position de los »complementos« en ARTHUS


Orden V<C<I V<I<C
»Complemento« »Directo« »Indirecto« F f F f
Animacion [-animado] [+animado] 279 69,23% 124 30,77%
[-animado] 83 85,57% 14 14,43%
[+animado] [+animado] 7 70,00% 3 30,00%
[-animado] 2 100,00% 0 0,00%
Total (512/1557; 32,88%) 371/991 37,44% 141/566 24,91%

La tabla muestra la virtual imposibilidad del »complemento directo« [+animado] en cons-


trucciones ditransitivas, que se confirma comprobando que el »complemento directo prepo-
sicional« no aparece en estas construcciones. Ademäs muestra la dificultad del »comple-
mento indirecto« [-animado], lo que confirma que se trata de relaciones semänticas y no
sintacticas. En cualquier caso, la hipotesis no se ve confirmada, bien porque las implicatu-
ras contextuales no son lo suficientemente fuertes en castellano, bien porque hay factores
sintäcticos y pragmäticos que intervienen regularmente impidiendo su funcionamiento
(position defendida por Primus 1998: 48-53).
Mas fäcil de constatar es el rasgo [+afectacion], comün a ambos »complementos«, que
puede estar en el origen de las afinidades entre »complemento directo« preposicional y
»complemento indirecto« (cfr. p. ej. Delbecque 1999; Roegiest 1999). Hay argumentos
centrales directos a los que no se asigna macropapel alguno porque no son referenciales y
carecen del rasgo [+afectacion]: se trata, por un lado, de los »complementos directos« con-
tinuos (en singular) ο discontinuos (en plural) sin determinante y, por otro, de los »com-
plementos directos« incluidos en predicados complejos y expresiones idiomäticas. Los
»complementos« no pueden ser referenciales, en el primer caso porque no cuantifican la
estructura eventiva del verbo y, en el segundo, porque ademäs imponen sus rasgos semänti-
cos a la construction llegando incluso a desarrollar otros nuevos (Mendivil 1999). Cabe
pensar que se incorporan semänticamente al verbo por cocomposicion ο coercion de tipos
(si seguimos a Pustejovsky 1995) e incluso que se reanalizan sintäcticamente como parte
del nücleo (si seguimos a Mendivil 1999) En cualquier caso, el macropapel que les corres-
ponderia se asigna al »complemento indirecto«, cuando lo hay. El fenomeno no se observa
en el »complemento indirecto«. Los comportamientos extremos y marginales (2a-b) y (2c)
aducidos por Garcia-Miguel (1995: 104) irian en esa direction:
Variation sintäctica en »Role and Reference Grammar« 103

(2) Hipötesis de la incorporation semäntica de »complementos directos« al verbo (Garcia-


Miguel 1995: 104)
a. Pasivizacion de »complement® indirecto«.
Una mujer y su hijo de dos afios fueron prendidos fuego por haberse negado a revelar el
paradero de un funcionario municipal.
b. N o pasivizacion del »complemento directo«.
*Fuego fue prendido a una mujer y a su hijo de dos afios por haberse negado a revelar el
paradero de un funcionario municipal.
c. Sustitucion del »complemento indirecto« por un clitico de acusativo
Los asaltantes rociaron el portal con gasolina y lo prendieron fuego.

En este caso, nuestra hipötesis seria que los »complemento directos« no referenciales cons-
tituyen un argumenta central ο un elemento nuclear sin macropapel que lo oponen al »com-
plemento indirecto« y lo excluyen de la escala ordinal de la Teoria de las Jerarquias Gene-
ralizadas. Como resultado, exhibiran mayor tendencia al orden V<C<I que los »comple-
mentos directos« con macropapel. Para examinar la hipötesis, estudiamos los rasgos de [+/-
continuidad] y [+/-determinaciön] en ARTHUS, asi como los predicados complejos y expre-
siones idiomaticas en A R T H U S y en el estudio de Mendivil (1999).

Tabla 3: Continuidad/referencialidad del »complemento directo« y position de los »complementos«


en ARTHUS.

Orden V<C<I V<I<C


F f F f
Continuidad [-continuo] 363 72,45% 138 27,55%
[+continuo] 43 79,63% 11 20,37%
Total (555/1557; 35,64%) 406/991 40,97% 149/566 26,33%

La tabla 3 muestra que el orden V<C<I es mäs tipico de enunciados con argumentos cen-
trales nominales a los que se puede aplicar la distinciön [+/-continuo] y que las frecuencias
confirman la existencia de una leve tendencia de los »complementos directos« con rasgo
[+continuo] en el sentido propuesto. Recordemos que en la tabla aparecen argumentos
referenciales y no referenciales ya que no se ha tenido en cuenta la presencia ο no de de-
terminante.
104 Valeriano Bellosta von Cölbe

Tabla 4: Determinacion, referencialidad y posiciön de los »complementos« en ARTHUS

Orden V<C<I V<I<C


»Complemento« "Directo" "Indirecto" F f F f
Determinacion [+definido] [+definido] 285 60,25% 188 39,75%
[-definido] 37 77,08% 11 22,92%
0 4 66,67% 2 33,33%
[-definido] [+definido] 249 72,17% 96 27,83%
[-definido] 22 75,86% 7 24,14%
0 4 57,14% 3 42,86%
0 [+definido] 301 91,49% 28 8,51%
[-definido] 58 100,00% 0 0,00%
0 9 90,00% 1 10,00%
Total (1305/1557; 83,81%) 969/991 97,78% 336/566 59,36%

La tabla 4 muestra que el orden V<C<I es mäs tipico de enunciados con argumentos cen-
trales nominales a los que se puede aplicar la distincion [+/-determinaci0n]. Se observa que
el »complemento indirecto« rara vez se encuentra sin determinacion (en todo el corpus solo
hay 54 casos, es decir 1,40% de todos los posibles), lo que indica que el fenömeno de la
ausencia de determinacion es mäs tipico del »complemento directo« (8.086 casos, es decir,
14,59% de todos los posibles). La hipotesis se ve confirmada de modo contundente. Sobre
el rasgo [+/-definido] volvere dentro de un momento.

(3) Expresiones idiomäticas ditransitivas (Mendivil 1999: 525-541)


a. Con »complemento directo« y »complemento indirecto« fijos
buscarle tres pies al gato; dar la vuelta a la tortilla; dar tiempo al tiempo; dar un cuarto al
pregonero; dar voces al viento; dar vueltas a la noria; no pegar un palo al agua; pedir pe-
ras al olmo; poner el cascabel al gato; poner precio a POSESIVO cabeza; ponerle puertas al
campo; verle las orejas al lobo.
b. Con »complemento directo« y »complemento circunstancial« fijos y »complemento indi-
recto« variable.
dar palmadas en la espalda a SN; dar sopas con honda a SN; meter los dedos en la boca a
SN; pasar la mano por el hombro/cerro a SN; poner el punal en el pecho a SN; poner la
mano encima a SN; poner las peras a cuarto a SN; poner un dogal en el cuello a SN;
quitar el pan de la boca a SN; quitarle α SN las palabras de la boca; quitarle a SN la piel
a tiras; sacarle α SN las castanas del fuego.
c. Con »complemento directo« fijo y »complemento indirecto« variable
abrir los ojos a SN; ajustar las cuentas a SN; apretar las clavijas/los tornillos a SN; bajar
los humos a SN; calentar la cabeza a SN; cantar las cuarenta a SN; coger (el) gusto a SN;
comer el coco/el tarro a SN; dar pie a SN; dar rienda suelta a SN; dar un sablazo a SN;
dar vueltas a SN; dorar la pildora a SN; echar el guante a SN; hacer la pascua a SN; lle-
var la contraria a SN; poner (los) cuernos a SN; seguir la corriente a SN; tener(le) ganas a
SN; tomar el pelo a SN
d. Con »complemento directo« variable y »complemento indirecto« fijo: no existen.

Mendivil (1999) muestra que los casos de (3a) y (3c) son de orden fijo, mientras que los de
(3b) admiten cierta variation, llegandose, en algunos casos a preferirse la solution V<I<C
(casos en cursiva). Estos datos no se pueden utilizar directamente en la sincronia porque
Variation sintäctica en »Role and Reference Grammar« 105

estos »complementos directos« se hallan fuera de la jerarquia; en cambio, admiten un uso


indirecto en diacronia, que nos muestra que, en el momenta anterior a la incorporation ο en
los usos referenciales, estos »complementos directos« preferian y prefieren el orden V<C<I
violando la jerarquia propuesta.
Hemos de concluir provisionalmente, pues, que hay indicios de la existencia de una je-
rarquia de macropapeles en castellano, pero que esta no influye en la ordenacion de los
»complementos« en las oraciones ditransitivas (cfr. Primus 1998:441-445).

4. Factores sintacticos

En el marco de su Teoria de la Jerarquia Generalizada, Beatrice Primus (1998, 1999) pro-


pone dos escalas ordinales para la sintaxis que, como en el caso anterior, realizan predic-
ciones de validez interlingiiistica sobre la position de los argumentos centrales correspon-
dientes: la jerarquia de casos y la jerarquia estructural. Role and Reference Grammar (Van
Valin/LaPolla 1997: 31-35) distingue entre lenguas de marcado de nücleo (ingl. head mar-
king languages), lenguas de marcado de elementos dependientes (ingl. dependent marking
languages) y lenguas de doble marcado (ingl. double marking languages), caso del espa-
nol. El marcado del nücleo se realiza por medio del sistema de concordancia y el de los
elementos dependientes, por medio del sistema de casos; en ambos casos la sintaxis dispone
de un sistema de marcas para indicar las relaciones sintacticas y/o semanticas entre predi-
cado y argumentos y para regular la interaction de los argumentos. Mientras que el marca-
do por concordancia es un proceso sintactico que implica la selection de un argumenta
sintactico privilegiado (controlador), el marcado por caso es un proceso semäntico que se
encuentra predeterminado en el lexico (Primus 1999: 26-27). La escala correspondiente se
basa en el incremento de complejidad alomorfica y el aumento de restricciones de asigna-
ciön y puede expresarse morfologicamente por medio de marcas casuales ο adposicionales.
El castellano, como sabemos, dispone de ambos tipos de marcas, distribuidos complemen-
tariamente en los paradigmas pronominal ätono y nominal respectivamente y acumulados
en el paradigma pronominal tonico.

(3) Jerarquia de casos segiin la Teoria de la Jerarquia Generalizada (Primus 1999: 16-31) y apli-
cacion al castellano
a. Nominativo/absolutivo <m acusativo/ergativo <m dativo <m otros casos oblicuos
b. me/te/se/lo/la/nos/os/los/las <m me/te/se/le/nos/os/les
c. 0+yo/(tii)/(vos)/el/ella/ello/nosotros/vosotros/ellos/ellas <m A + mi/(ti)/si <m A +
mi/(ti)/si <m conmigo /(contigo)/consigo
d. 0 + S N < m 0 + SN/A + S N <M A + S N < M PREP + S N

El esquema de (3) muestra que precisamente las marcas casuales y adposicionales de los
»complementos« estudiados ofrecen un sincretismo que da lugar a ambigüedad. Esta se
incrementa, si tenemos en cuenta los fenömenos de leismo, laismo y loismo. Ademäs, en
castellano, esta jerarquia se viola en las posiciones fijas de los cliticos (paradigma prono-
minal atono), siguiendo una tendencia propia de lenguas sin marcas ο con marcas casuales
(cfr. Primus 1998: 438-440, 443-452) y se sigue con amplio margen de variaciön en el
106 Valeriano Bellosta von Cölbe

posicionamiento de los argumentos centrales de los paradigmas nominal y pronominal


tonico (cfr. Primus 1998: 440-443). Aunque los casos se asignen sistemäticamente a los
argumentos centrales estudiados, la ambigüedad y los criterios morfologicos ajenos al posi-
cionamiento de argumentos hacen imposible contentarse con la idea de que la jerarquia de
casos es el origen de este posicionamiento ο de su variation: hay que dar un paso mas.
Tal paso se da en la Teoria de la Actuacion, presentada por John A. Hawkins (1992;
1994; 1998). Esta se basa en la idea de que el emisor emitirä cada enunciado de tal manera
que el receptor pueda decodificarlas con la mayor efectividad y rapidez posibles. Los enun-
ciados que el receptor podrä decodificar con mayor efectividad y rapidez serän los que
posean el minimo grado de complejidad estructural. Por tanto, se trata de desarrollar un
mecanismo que »mida« el »grado de complejidad estructural« que tiene un enunciado des-
de el punto de vista del procesamiento. Para el autor, toda relacion de constitution produce
»complejidad estructural«, ya que obliga al receptor a reconocer una estructura jerarquica a
partir de los elementos terminales que se le presentan linealmente. Asi pues, define los
conceptos de (4)

(4) Conceptos bäsicos de la Teoria de la Actuacion (Hawkins 1992; 1994; 1998)


a. Relacion estructural·. »Dos nudos estän estructuralmente relacionados si son hermanos, si
uno domina al otro ο si uno es hermano de un tercero que domina al otro.« (Hawkins
1998: 730; traduccion VB).
b. Dominio estructural: »Subconjuntos significativos desde un punto de vista gramatical ο
psicolingüistico que contienen nudos estructuralmente relacionados dominados por un
constituyente C.« (Hawkins 1998: 730; traduccion VB).

Cuanto mäs pequeno sea un dominio estructural, menos complejo sera y, por tanto, mas
fäcil de reconocer sera. Para el orden de constituyentes esto implica que el procesador co-
mienza a su trabajo con la primera palabra del primer constituyente inmediato de un domi-
nio estructural (»dominio de reconocimiento de constituyentes«), la cual le sirve para reco-
nocer ese constituyente (para »construirlo«); luego procesa el resto de las palabras de ese
constituyente que ya no le sirven en ese trabajo; tras lo cual pasa a la primera palabra del
segundo constituyente; que le sirve para »construirlo«; a continuation procesa el resto de
las palabras del constituyente; despues de lo cual pasa al tercer constituyente, en donde se
repite el mismo proceso. Lo fundamental para reconocer con rapidez y eficacia una estruc-
tura de constituyentes inmediatos es que las primeras palabras de cada uno de los constitu-
yentes esten lo mas cerca posible entre si o, dicho de otro modo, que el material »inütil«
para el reconocimiento sea lo mäs pequeno posible. Tambien se puede plantear de otra
manera: ^cuäntas palabras hay que procesar hasta haber reconocido toda la estructura? Esto
se puede expresar por medio del nümero de palabras por constituyente reconocido ο por
medio de la relacion entre el nümero de constituyentes reconocidos y nümero de palabras
procesadas. Este liltimo quebrado, expresado en forma de porcentaje, ha de ser lo mas alto
posible.
Variation sintäctica en »Role and Reference Grammar« 107

(5) Conceptos bäsicos de la Teoria de la Actuaciön aplicada al orden de constituyentes (Haw-


kins 1992; 1994; 1998)
a. Dominio de Reconocimiento de Constituyentes (DRC): »El DRC de un nudo madre Μ esta
constituido por el conjunto de nudos terminales y no terminales que se deben procesar
para reconocer Μ y todos los constituyentes inmediatos de Μ empezando por el nudo
terminal que construye el primer constituyente inmediato a la izquierda y terminando por
el que construye el ültimo a la derecha e incluyendo todos los nodos terminales y los no
terminales que estos construyen.« (Hawkins 1998: 733; traducciön VB).
b. Construction del nudo madre: »Al procesar un enunciado de izquierda a derecha, si una
palabra de la categoria sintäctica C determina ünicamente un nudo madre Μ segün las
reglas de la gramatica, entonces Μ se construye inmediatamente sobre C.« (Hawkins
1998: 733; traducciön VB)
c. Principio de los Primeros Constituyentes Inmediatos (ingl. Early Immediate Consti-
tuents, Eic): »El procesador humano prefiere ordenamientos lineares que producen rela-
ciones optimas entre nümero de constituyentes reconocidos y el nümero de no-
constituyentes Ο palabras en un DRC. En el caso no marcado, se preferirän las relaciones
optimas a las no optimas; para el caso marcado, se preferirän las relaciones que tengan
mejor cociente a las que tengan uno peor.« (Hawkins 1998: 733; traducciön VB).

Aunque el concepto de »relacion estructural« corresponde al de comando-c del Generati-


vismo, el autor no se adhiere sin mäs a una de las versiones de la Teoria de la X', sino que
demuestra una fuerte preferencia por estructuras mäs planas, no necesariamente binarias ni
continuas. RRG carece de relacion de comando-c pero no carece de dominios estructurales;
es mäs, comparte las preferencias de la Teoria de la Actuation y, por tanto, la puede admitir
perfectamente en su seno. Para el caso que nos ocupa, el DRC es el centra y, en especial, el
nücleo y los argumentos centrales postnucleares. El verbo ο el auxiliar construyen el ηύ-
cleo, la preposition a, el determinate ο el nombre construyen los »complementos«. Pon-
gamos un ejemplo:

(6) Funcionamiento del Principio de los Primeros Constituyentes Inmediatos (Hawkins 1992;
1994; 1998; ejemplo procedente de HISTORIAS: 132, 29)
[...] sin entrar en explicaciones, pedi a Abreu / un frasquito de su tönico.
a. pedi a Abreu un frasquito de su tönico
1 2 2 3 Constituyentes inmediatos
1 2 3 4 Palabras
100% 100% 66% 75% Media: 85,25%
b. pedi un frasquito de su tönico a Abreu
1 2 2 2 2 2 3 Constituyentes inmediatos
1 2 3 4 5 6 7 Palabras
100% 100% 66% 50% 40% 33% 43% Media: 61,71%
Como se observa, tanto la cifra de la palabra que construye el ultimo constituyente inme-
diato como la media de todas las palabras procesadas en el dominio hasta su reconoci-
miento, senalan claramente la ordenacion optima. Aqui nos basta un procedimiento mäs
sencillo, que nos permite obviar el problema de la presencia de material periferico: com-
probar que el primer constituyente sea mäs corto (en nümero de palabras) que el segundo,
es decir, tenga menos »peso sintäctico« que el segundo. Si se hace asi, el resultado es con-
tundente:
108 Valeriano Bellosta von Cölbe

Tabla 5: »Peso sintactico« y posiciön de los »complementos« eil ARTHUS

Orden V<C<I V<I<C


F f F f
»Peso 1<2 754 76,86% 450 80,79%
sintactico« 1=2 166 16,92% 61 10,95%
1>2 61 6,22% 46 8,26%
Total (1538) 981 557

Recordemos que los dos primeros casos (1<2; 1=2) son optimos para Hawkins, con lo que
las cifras ascienden a V < C < I 93,78% y V<I<C 91,74%; en total 93,04%. D e todas maneras,
quedan por aclarar los dos Ultimos casos (1=2; 1>2), es decir, el 2 3 , 1 4 % de V<C<I y el
19,21% de V < I < C ; en total 21,72%.
N o s quedan dos cuestiones: ^Como interactua la Jerarquia de Casos con el Principio de
los Primeros Constituyentes Inmediatos? ^Cömo se explican los casos de neutralizacion ο
de violacion del Principio de los Primeros Constituyentes Inmediatos? Para explicar la
interaction de los dos principios, podemos presentar dos respuestas, segiin el punto de vista
que elijamos. H e m o s dicho que la Jerarquia de Casos gramaticaliza el aumento de restric-
ciones de asignacion y el incremento de complejidad alomorfica. Lo primero se comprueba
viendo que la construction ditransitiva n o presupone la s-transitiva sino la m-transitiva; es
decir, resulta de la expansion logica de esta a traves de la insertion de un argumento central
directo marcado con »a« pero carente de macropapel y no al reves. Lo segundo, el incre-
mento de complejidad morfologica a traves del uso de adposiciones implica la gramaticali-
zacion de una situation en la que, en condiciones de igualdad, el »complemento indirecto«
siempre tendrä mds »peso sintactico« que el »complemento directo« por la obligatoriedad
de la marca a. A la vez, el mayor »peso sintactico« del »complemento indirecto« se puede
considerar como un reflejo iconico de la mayor distancia valencial entre este y el verbo que
acabo de comentar.
Para aclarar los casos de neutralizacion ο de violacion del Principio de los Primeros
Constituyentes Inmediatos, tenemos dos posibilidades: bien volver a los factores semänti-
cos ya presentados, bien avanzar hacia los factores pragmäticos todavia sin tocar. La prime-
ra de las posibilidades nos lleva a examinar detenidamente los casos en que el argumento
central con los rasgos [+animacion] ο [ - d e t e r m i n a t i o n ] precede al argumento que lleva los
rasgos opuestos. Si en ese grupo se encuentran frecuencias altas de argumentos ordenados
en contra del Principio de los Primeros Constituyentes Inmediatos, podremos concluir que
la jerarquia de macropapeles semänticos puede motivar las excepciones vistas. N o es el
caso del rasgo [+animacion] (16/123; 13%). Para el rasgo [-determinacion], el »comple-
mento directo« se acorta significativamente, con lo que las dos explicaciones concurren.
Por tanto, no nos queda otro remedio que pasar al apartado siguiente, en que se tratarä de
los factores pragmäticos.
Variation sintdctica en »Role and Reference Grammar« 109

5. Factores pragmäticos

La pragmätica de Role and Reference Grammar parte de la distincion entre estados prag-
mäticos de la mente de emisor y receptor con respecto a las denotaciones a las que se refie-
ren y relaciones pragmatical entre estos y la proposiciones en las que desempenan las
fiinciones de predicados ο de participantes. Los estados pragmäticos de los referentes se
pueden clasificar de la siguiente manera:

Figura 5: Estados pragmäticos segün RRG (Van Valin/LaPolla 1997: 200-201)

No anclado
Ζ Anclado
Referente Inactivo Inferencialmente
Identifiable Accesible < C Situacionalmente
-Textualmente
Aunque los estados en cursiva se pueden ordenar de arriba a abajo en una escala de acepta-
bilidad como topico, apenas intervienen en la gramätica, ya que se trata de nociones psico-
lingüisticas diflcilmente comprobables. Se ha intentado muchas veces reducir los estados
pragmäticos bajo las denominaciones »dado«, »viejo«, »conocido« vs. »nuevo«, »descono-
cido« a conceptos como »definitud« ο »recuperabilidad« e identificarlos con las relaciones
pragmäticas. Una y otra vez se ha visto que los töpicos y los focos pueden ser »nuevos« ο
»viejos« (cosa que, p. ej. la Gramätica Funcional de Dik (19972: 309-338) reconoce sin
empacho). En cualquier caso, la tabla (10) ha dejado claro que, de entrada, no se puede
hablar de una preferencia por la alineacion [+definido] < [-definido] en la interpretation de
»conocido« < »nuevo« (133 ejemplos vs. 260 contraejemplos; 33,84% vs. 66,15%). Elimi-
nando la influencia del Principio de los Primeros Constituyentes Inmediatos, obtenemos 10
casos de 133 (7,63%), en que la explication serviria. Sobre la »recuperabilidad« de los
referentes a partir del contexto no me es posible hacer ninguna estadistica ya que las »con-
cordancias« que ofrece BDS no permiten un anälisis detallado. En la mayoria de los casos,
sin embargo, da la impresion de que ambos referentes son irrecuperables ο »nuevos« ya
que, si estuvieran »dados«, estarian pronominalizados. Aunque los teoricos del »dinamismo
comunicativo« aceptarian diversos grados de »novedad«, me parece que este punto supera
con mucho lo que se puede observar empiricamente.
Las relaciones pragmäticas no son etiquetas impuestas a determinados segmentos sino
relaciones entre referentes y proposiciones. Asi pues, surgen las siguientes definiciones

(7) Conceptos bäsicos de la estructura informativa en RRG (Van Valin/LaPolla 1997: 202 citan-
do a Lambrecht 1994: 52, 213; adaptation VB)
a. Aserciön pragmätica: »Proposiciön expresada por un enunciado que se espera que el re-
ceptor conozca, crea ο considere segura como resultado de haber percibido la proferencia
de ese enunciado.«
b. Presuposicion pragmätica: »Conjunto de proposiciones evocadas que una proferencia
evoca de modo lexico-gramatical y que el emisor considera que el receptor conoce, cree
ο estä dispuesto a considerar seguras en el momenta de la comunicaciön.«
110 Valeriano Bellosta von Cölbe

c. Foco de la asercion: »Componente semantico de una proposition estructurada pragmäti-


camente que resulta de la diferencia entre asercion y presuposiciön.«
Por tanto, tampoco las relaciones pragmäticas pueden descubrirse empiricamente. Los ύηί-
cos elementos a los que tenemos acceso empirico son los siguientes:

(8) Conceptos bäsicos empiricos de la dicotomia foco/presuposicion en RRG (Van Va-


lin/LaPolla 1997: 202-203, 205, 212 citando a Lambrecht 1994: 150, 222; adaptation VB)
a. Expresion de töpico: »Un constituyente es expresion de topico cuando la proposition ex-
presada por el enunciado asociado estä construida pragmäticamente de tal manera que
contiene information sobre el referente del constituyente.«
b. Estructura de foco: »Asociaciön convencional del significado del foco con la forma del
enunciado«.
c. Dominio actual del foco: »Constituyente sintactico en el que recae el signifi-cado del fo-
co en una proferencia determinada«.
d. Dominio potencial del foco: »Conjunto de constituyentes sintäcticos en los que el signifi-
cado del foco puede recaer.«
La definition de la expresion de topico, por tanto, sigue la tradition de la »aboutness« y es
congruente con ideas como las de Zubizarreta (1998, 1999). Esta defiende tambien que las
expresiones de topico se colocan ordinariamente posiciones especiales al comienzo del
enunciado. Estas posiciones son las que Role and Reference Grammar incluye en el com-
ponente no universal de origen pragmatico de su sintaxis: position separada a la izquierda
(para el tema vinculante) y position precentral (para la dislocation a la izquierda) y primera
position central (para el topico gramaticalizado ο »sujeto«). Las posiciones postverbales de
los argumentos centrales no son ni pueden ser expresion de topico.
La definition de la estructura de foco distingue el dominio posible del actual. Esta es una
valiosa aportacion de RRG, ya que describe el hecho de que la amplitud del dominio posible
varia de lengua en lengua y que existe una correlation entre amplitud del dominio posible y
flexibilidad del orden de constituyentes. Las lenguas que poseen un dominio posible amplio
y un foco movil, tienen un orden de constituyentes mäs bien rigido, mientras que las que
tienen un dominio posible restringido, se caracterizan por una gran flexibilidad en el orden
de constituyentes. Este es el caso del castellano, cuyo dominio potencial para los casos no
marcados comienza en el nücleo (Van Valin/LaPolla 1997: 213-214). Siguiendo criterios
sintäcticos, hay tres tipos de focos y de dominios focales:

(9) Tipologia del foco y de los dominios focales en RRG (cfr.Van Valin/LaPolla 1997: 206-210
con referencia a Lambrecht 1994; adaptation VB)
a. Foco estrecho: »Foco cuyo dominio actual abarca un solo constituyente«.
b. Foco predicativo: »Foco cuyo dominio actual abarca el comentario ο predicado lögico
del enunciado«.
c. Foco oracional: »Foco cuyo dominio actual abarca todo el enunciado«.
La dicotomia entre foco oracional y predicativo equivale a la que hay entre juicios teticos y
categoricos respectivamente: en ambos casos se habla de foco amplio. Siguiendo criterios
semänticos y fonologicos convergentes, el foco se puede clasificar ademas de la siguiente
manera:
Variation sintäctica en »Role and Reference Grammar« 111

(10) Tipologia del foco estrecho segün Zubizarreta (1998: 1-7; 1999: 4227-4232; cfr. Sosa 1999:
170-175; Martin Butraguefio 2005)
a. Foco neutro: »Foco que se identifica por medio de un contexto interrogativo» y «puede
ser identificado unicamente por el acento nuclear neutro» que es el que «se coloca en la
ultima palabra del grupo (o constituyente) melodico« (L*L%).
b. Foco contrastivo: Foco que »tiene como contexto [...] una aserciön«, »por un lado niega
una parte de la presuposicion introducida por el contexto asertivo [...]; por otro lado asig-
na un valor alternativo a [la] variable [introducida]«. »Puede ser identificado por el
acento nuclear enfätico« (H*H% en el tonema continuativo y H*L%, ο H+L*L% en el
tonema declarativo).

Una vez mas, llegamos al limite del trabajo realizable con el corpus. Un corpus compuesto
mayoritariamente de textos escritos y cuyos textos orales no ofrecen una transcription fo-
nologica de la entonacion, nos impide avanzar hacia el esclarecimiento completo de los
factores pragmäticos (aunque confiamos en los datos que aporta Martin Butraguefio 2005).
Nuestra hipötesis es que, en todos los casos, el argumenta central que ha de recibir el foco
estrecho neutro, se coloca en ultimo lugar para que pueda recibir el acento nuclear neutro
(lla-b). En la mayoria de los casos este argumenta serä tambien el mäs largo, puesto que
reflejarä iconicamente en su longitud la necesidad de determinate semänticamente a traves
de una estructura sintäctica mäs compleja.. Solo en los casos en los que se »neutraliza« ο se
»viola« el Principio de los Primeros Constituyentes Inmediatos, se revela la importancia de
la asignacion del foco estrecho neutro. En algunos casos, se incurrirä en ambigüedad entre
el foco neutro y el contrastivo: la solution consistirä en colocar el argumenta en la posicion
prenuclear y asignar alii el acento contrastivo (1 lc-d). La asignacion del acento contrastivo
en las posiciones postnucleares no finales conlleva la escision del enunciado en dos grupos
melodicos y la creation de una posicion postcentral (1 le-f).

(11) Ejemplos de colocaciön del acento nuclear y de foco estrecho (cfr. 15)
a. Sin entrar en explicaciones, pedi a Abreu un frasquito de su tonico.
a.' [i,Que le pediste a Abreu?]
b. Sin entrar en explicaciones, pedi un frasquito de su tonico a Abreu.
b.' [ί,Α quien le pediste un frasquito de su tonico?]
c. A A B R E U le pedi un frasquito de su tonico (no a Lopez).
c.1 [Asi que le pediste un frasquito de su tonico a Lopez...]
d. U N FRASQUITO DE SU TONICO le pedi a Abreu (no una botella de su vino)
d.' [Asi que le pediste a Abreu una botella de su vino...]
e. Se lo pedi A ABREU, el frasquito de tonico (y no a Lopez)
e.' [Asi que le pediste un frasquito de su tonico a Lopez...]
f. Le pedi UN FRASQUITO DE su TONICO, a Abreu (no una botella de su vino).
f.' [Asi que le pediste a Abreu una botella de su vino...]

6. Variation y »optimidad«

Para terminar, nos podemos preguntar como regular la competition de los factores presen-
tados. La Teoria de la Optimidad u Optimalidad (cfr. Prince/Smolensky 1993; Müller
112 Valeriano Bellosta von Cölbe

2000), es una nueva conception de la gramätica, aplicada primero en fonologia y luego en


sintaxis, originada en el paradigma del generativismo tanto ortodoxo (Teoria de los Princi-
pios y Parämetros y Programa Minimalista) c o m o heterodoxo (Gramätica Lexico-
Funcional), que empieza a recibir atencion en el paradigma del funcionalismo. Se basa en
los siguientes principios:

(12) Principios de la Teoria de la Optimidad (Müller 2000: 9)


a. Universalidad: Las restricciones son universales.
b. Violabilidad: Las restricciones se pueden violar.
c. Orden: Las restricciones estän ordenadas segun su importancia.
d. Competition: La gramaticalidad de un candidate C se decide como resultado de su com-
petition con otros candidates por satisfacer las restricciones de mayor importancia.
e. Optimalidad: Un candidate Q es optimo respecto de un conjunto ordenado de restriccio-
nes <Ri » ... » R„> si y solo si no existe otro candidate Cj en el mismo conjunto de
candidates que satisfaga mejor una determinada restriction R, y las restricciones Ri +i que
la dominan.

Segun esta idea, si utilizamos el sistema de la RRG como generador de los enunciados bien
formados del castellano, este podrä producir un conjunto de enunciados s-ditransitivos
como (12), que comparten la misma representation logica y difieren en su estructura estra-
tificada de la clausula y en su dominio actual de foco. Un mecanismo de evaluation cons-
tituido por los principios ordenados por su grado de importancia, revisaria los enunciados
generados y los ordenaria segiin el grado de aceptabilidad en un contexto determinado.
Algunos de estos principios, serian los siguientes:

(13) Colocacion de los argumentos sintäcticos centrales postverbales en oraciones s-ditransitivas


en espanol en orden de importancia.
a. Relation pragmätica prohibida (RPP): Los argumentos sintäcticos centrales postverbales
no pueden ser expresiones de topico.
b. Foco (F): El argumenta sintäctico postverbal que recibe el foco estrecho se coloca en la
ultima position del centro.
c. Primeros Constituyentes Inmediatos (PCI): Los argumentos sintäcticos postverbales se
ordenan de menor a mayor »peso sintäctico«.
d. Orden bäsico (OB): Los argumentos sintäcticos postverbales se ordenan siguiendo la Je-
rarquia de Casos.

Un ejemplo de evaluation de candidatos aparece en la siguiente tabla.

Tabla 6: Tabla de evaluation de candidatos segün la Teoria de la Optimidad (cfr. 15 y 24a)

Input: [do' (yo, 0 ) ] CAUSE ([do' (Abreu, 0 ) ] CAUSE [BECOME have' (yo, frasquito de tonico)])
Foco estrecho neutro: [[Abreu]]
[^A quien le pediste un frasquito de su tonico?]
a. Sin entrar en explicaciones, pedi a Abreu un frasquito de su tonico.
b. Sin entrar en explicaciones, pedi un frasquito de su tonico a Abreu.

RPP F PCI OB
*
a. vie OK *! OK
*
b. vcl OK OK OK
Variation sintäctica en »Role and Reference Grammar« 113

En esta comunicacion, c r e e m o s haber demostrado que un f e n o m e n o de variation sintäctica


tan elemental y tan e v a s i v o c o m o es el de la p o s i t i o n de los » c o m p l e m e n t o s « en la o r a t i o n
ditransitiva, s o l o puede acercarse a una s o l u t i o n conjugando la o b s e r v a t i o n basada e n datos
empiricos procedentes de un corpus c o n la elicitacion de j u i c i o s gramaticales procedentes
de un s o l o hablante y que el acervo de datos r e c o g i d o se p u e d e hacer fructificar m u y b i e n
dentro de teorias funcionalistas bien estructuradas que asuman todos aquellos c o n c e p t o s
teoricos que garanticen una comprension profunda de los hechos.

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Pedro Martin Butragueno (El Colegio de Mexico)

La construction prosodica de la estructura focal en espanol

1. Entonacion y sintaxis

No es propösito de este trabajo caracterizar las propiedades fönicas de los focos, sino explo-
rar, y poco mäs, las complejas relaciones que se dan entre el foco prosödico y el foco sin-
täctico. Se trata solo de un trabajo introductorio, que en su parte principal considera los
resultados de aplicar un cuestionario a un grupo de informantes, a la vista de los ejemplos
que se suelen aducir en la bibliografia gramatical.1
Recuerdese que »la entonacion es la funciön lingüisticamente significativa, socialmente
representativa e individualmente expresiva de la frecuencia fundamental en el nivel de la
oraciön« (Quilis 1993: 410). La entonacion, como es bien sabido, influye de varias maneras
en la determination de la estructura oracional. La curva melödica es la que expresa las
diferencias entre la modalidad declarativa de (1), con final descendente, y la interrogativa
de (2), con final ascendente.

(1) Vino Pepe a verme j.


(2) ^Vino Pepe a verme? j

La estructura prosodica puede tener tambien un papel central en la asignaciön de funciones


sintäcticas y de funciones informativas, como ocurre en (3) y (4).

(3) a. Juan dijo »Maria«,


b. »Juan« dijo Maria.
(4) Se comiö el äguila la serpiente.

Se trata, por tanto, de un terreno de confluencia de prosodia, sintaxis y discurso. Se ha ob-


servado muchas veces que existe una intima relation entre la estructura de la information
oracional y la asignaciön del componente prosödico. Sin embargo, tambien es comün ad-
vertir la necesidad de mayor detalle a la hora de considerar la repercusiön de la entonacion
en la estructura gramatical (cf. Contreras 1983: 121-123; Hernanz/Brucart 1987: 80).
La estructura melödica se incrusta en la derivaciön de las oraciones en niveles muy su-
perficiales y en etapas de derivaciön tardias, sea por medio de reglas postlexicas, como
quiere la Fonologia Lexica (cf. Mohanan 1995: 31), sea como parte de un nivel estructural
autönomo vinculado a la Forma Fonetica y a la Forma Lögica, en el modelo de Recciön y
Ligamiento (Selkirk 1984), sea incorporada a un modulo sintäctico de superficie, junto a la
Estructura-S y a algunas funciones sintäcticas por algun tiempo situadas en la Forma Lögi-
ca, segün hapropuesto ültimamente Steedman (cf. 2000a: 650-651, 682).

Este trabajo se ha realizado en el marco del proyecto »Estructura fönica de la diversidad lingüistica
e n M e x i c o « (CONACYT 2 7 5 9 8 - H ) .
118 Pedro Martin Butragueno

Los modelos que relacionan prosodia y sintaxis2 suelen necesitar de un conjunto de re-
glas de buena formaciön, que proporcionan los patrones bäsicos, y de un conjunto adicional
de reglas de reestructuracion, que dan cuenta de las muchas variaciones presentes en las
asignaciones melödicas. El problema, naturalmente, es establecer que es una construction
basica y que una reestructuracion (cf. Nespor/Vogel 1994, Martin Butraguefio en prensa a).
Parece que sera necesaria mucha mäs investigation al respecto.

1.1 Metodologia

El propösito de este trabajo es empezar a considerar el problema de la relation entre ento-


naciön y sintaxis a la luz de algunos de los datos recogidos en el marco del proyecto de
»Cambio y variation lingüistica en la ciudad de Mexico« (cf. Lastra/Martin Butragueno
2000). Es poco lo que sabemos, en realidad, sobre cömo la sustancia prosödica del lenguaje
inserto en usos sociales cotidianos contribuye a construir la estructura focal de los enuncia-
dos.
En esta ocasiön, se aplicö un cuestionario de unas cincuenta entradas (en buena medida a
partir de los ejemplos sintäcticos incluidos en Zubizarreta (1999) a cuatro informantes pro-
cedentes de la ciudad de Mexico, dos hombres (Al y Ma) y dos mujeres (No y Pa), todos
ellos con estudios universitarios, de entre 20 y 40 anos. Se obtuvo la frecuencia fundamen-
tal en Hz ο curva melodica y la intensidad en db de cada una de las doscientas emisiones
producidas. Todas se transcribieron y se fonologizaron los tonos: Se considerö especial-
mente la altura tonal, la intensidad de los picos tonales y la distancia temporal entre picos.
Aunque se ha observado que la lectura de enunciados aislados distorsiona los patrones
melödicos tal como se encuentran en el discurso (Garrido et al. 1995), aqui, sin embargo,
era necesario mantener un mayor control y fijar algunos parämetros foneticos y fonolögicos
de referencia.

1.2 Modelo fonolögico

El modelo fonolögico con que trabajo aqui (Pierrehumbert 1980, Pierrehumbert/Beckman


1988, Beckman/Ayers 1997, Sosa 1999) es de base generativa autosegmental. Las melodias
se describen a partir de secuencias de solo dos tipos de tonos, alto (H) y bajo (L). Segün
Sosa (1999), se establecen para el espanol dos clases de secuencias, los acentos tonales, que
pueden ser mono- ο bitonales, representados como en (5a) y (5b), alineados sobre las sila-
bas acentuadas, y los llamados tonos de juntura, que delimitan las fronteras del grupo me-
lödico, opcionalmente al inicio, pero de manera obligatoria al final del grupo, tal como en
(5c). El acento nuclear es el de la ültima silaba tönica del grupo melödico. La parte de des-
cription melodica que empieza en el es el tonema, y la que antecede, el pretonema. Se
acepta con Sosa »que no hay acentos de fräse en las representaciones de los tonemas en
espanol, y que esos movimientos melödicos se deben a acentos bitonales« (1999: 96),
frente a Pierrehumbert 1980, que si los postula (vease Cid Uribe/Ortiz-Lira 2000).

2
Vease Inkelas/Zec 1995 para una discusiön mäs general sobre las relaciones entre fonologia y
sintaxis. Para una vision optimal, Pesetsky 1997 y 1998.
La construction prosödica de la estructura focal 119

(5) a. H*,L*
b. H*+L, H+L*, L*+H, L+H*, H*+H, H+H*3
c. H%,L%

Las secuencias de tonos Η y L son generados por una gramatica de estados finitos que defi-
ne las melodias posibles. Se toma como implementation fonetica de esa gramatica el con-
tomo de la frecuencia fundamental obtenida por medios instrumentales.4
i,Como se relacionan las representaciones fonolögicas y los datos foneticos? Las reglas
son locales e iterativas de izquierda a derecha. Tienen acceso al valor del tono precedente,
pero no al del subsiguiente. Un tono Η lo sera si es mäs alto que el tono precedente, y L si
el contorno melodico presenta una altura tonal menor. El primer tono del grupo melodico
no tiene, obviamente, un tono de referencia. La asignacion como Η ο L depende de un
punto de referencia absoluto. Se ha propuesto que la referencia mäs adecuada es la linea de
base tonal, que es »el registro mäs bajo al que un hablante puede llegar, con un valor nurae-
rico que corresponde al del tono L% al final de los enunciados« (Sosa 1999: 112). Casi por
definition, entonces, el primer tono serä H, pues la referencia tomada es el registro mäs
bajo. Otra posibilidad es tomar como referencia el tono normal, que seria el de la silaba
ätona con que comienza un enunciado en habla neutra (cf. Zamora/Guitart 1982: 136). El
modelo no especifica el valor de las silabas ätonas, aunque normalmente es predecible por
interpolation. Un ejemplo de representation podria ser la de (6):

(6) a. Grada melodica: H%H*+H L* L*L%

b. Grada acentual:

c. Grada silabica: σ σ σ
I I I
d. Grada segmental: Antonio come sopa

2. El foco fonologico

El foco prosödico de una oration se resalta por medio de una prominencia tonal. Se ha
sugerido que las construcciones declarativas podrian servirse de por lo menos tres meca-
nismos diferentes para marcar esa prominencia: ο marcar como H* un acento nuclear del
que se esperaba que fuera L*, ο hacer otro tanto con un acento no nuclear, ο bien subdividir
el grupo melodico introduciendo nuevos tonos de juntura. Es decir:

3
No son posibles L*+L, ni L+L*, pues no contrastan significativamente con L* (Sosa 1999: 114).
' En este caso, el CSL Model 4300B Kay, con micröfono Shure SM48, mäs el software Real-Time
Pitch (Model 5121, version 2.2, 1999, de Kay Elemetrics Corp.).
120 Pedro Martin Butragueno

(7) a. L*L% —» H*L%


b. L*+H->H*+H
c. T*T —» H*H%

Asi que, si queremos introducir information prosodica focal en la respuesta a la pregunta


I Quien vino a comer hoy?, tendremos opciones como las de (8), entre otras:

(8) a. Hoy a comer vino Luisa


I
H*L%
b. Hoy Luisa vino a comer

H*+H
c. Hoy Luisa vino a comer
I
H*H%

Algunos autores han propuesto que el acento focal tipico es L+H*, diferente del acento
prenuclear comiin, L*+H, pero coincidente con el acento nuclear habitual, tambien L+H*
(cf. Face en prensa), frente a los que consideran un solo acento bäsico, H*.
Una sola oracion puede tener mäs de un foco prosodico, a condition de que el enunciado
se divida en varios grupos melodicos, como en (9):

(9) ^Quienes vinieron a comer hoy? Vinieron Juan y Maria


I I
H*H% H*L%

Parece que es posible que se den muchas clases de reestructuraciones diferentes. En el libro
de Sosa (1999: 172-173) aparecen los ejemplos de (10):

(10) a. iQue hicieron? Se levantaron a medianoche.


I I
L*+H L*L%
b. iQue hicieron y a que hora? Se levanjaron a mediaijoche

H*H% L+H*L%

(10a) presenta la respuesta a la pregunta general sobre que hicieron, mientras que (10b)
enfatiza tambien levantaron, para lo cual se divide la oracion en dos grupos melodicos
(marcados por »%«). La realization de estos ejemplos fue variable en los informantes a
quienes se aplico el cuestionario. Asi, la asignacion mäs pertinente para (10a) en los cuatro
informantes, Al, Ma, No y Pa, a partir de una curva melodica semejante a la ofrecida por
Sosa, es:

(11) Se levantjron a medianoche.

L*+H L*L%

Ahora bien, con (10b) solo uno de los tres informantes, Ma, introdujo un tono de juntura
perceptible. La situation normal fue que no hubiera diferencias importantes con respecto a
La construction prosodica de la estructura focal 121

(10a). Veanse los ejemplos de Al en las figuras 1 y 2, correspondientes a las lecturas de


(10a) y (10b), respectivamente:
Las dos curvas melodicas son muy semejantes. El caso de la figura 1 muestra incluso un
perfil m i s abrupto que el de la figura 2, 175.44 Hz en la silaba ron en 1, frente a 166.11 Hz

La conclusion mas inmediata es que la resolution prosodica de las estructuras sintäcticas


es variable. Es probable que existan unos minimos que garanticen la interpretation, pero lo
que es seguro es que existen varias maneras diferentes de hacer lo mismo. Me atreveria a
pensar que hay cierto interes en todas estas posibilidades para la mejor comprension de la
naturaleza de la variation sintactica.

Se ha observado tambien que la altura tonal no es sefial inequivoca de foco, y que habria otras se-
fiales prosodicas disponibles. Toledo (1989) analiza el papel de la altura tonal, de la intensidad y
de la duracion. Por otra parte, Dorta y Toledo sefialan que sus »resultados de espafiol canario no
mostraron una tendencia a las estrategias tonales propuestas por Sosa (...): no hubo una reorgani-
zation de las frases entonativas debido a la presencia focal« (1997: 75). »Los resultados obtenidos
sugirieron que las estrategias de focalizacion no funcionarian en disenos experimentales: lectura de
oraciones relacionadas con contextos interrogativos previos. Solo en la comunicacion espontanea
podrian registrarse estrategias de focalizacion ο no focalizacion relacionadas con cambios en la in-
formation nueva ο dada, y con intereses ilocutivos de los informantes, necesarios para una mäs
eficiente comunicacion del mensaje« (ibid.: 76). Me parece que tienen razön. Uno de los hechos
que surgen en este trabajo es la aparicion de estructuras prosodicas a veces diferentes a las espera-
das desde los ejemplos gramaticales. Seguramente la solucion pase por trabajar con varios estilos
de habla, como suele hacerse en sociolingüistica (cf. al respecto Martin Butragueno en prensa b).

Figura 1
122 Pedro Martin Butragueno

οο

s e l e v a n t a i o n a m e d i a n o che

0.00000 1.40000
Time (sec)

Figura 2

3. L a c o n s t r u c t i o n p r o s o d i c a del f o c o s i n t ä c t i c o

Como es bien sabido, en lenguas como el espanol la asignaciön de la funcion informativa ο


discursiva de foco tiene repercusiones sobre el orden de palabras. 5
Maria Luisa Zubizarreta (1998, 1999) ha descrito con perspicacia las propiedades sin-
täcticas de la estructura focal. El foco es la parte no presupuesta de la oracion, 6 es decir, la

5
Veanse Contreras 1983, Fant 1984, Silva-Corvalän 1984, entre muchos otros; mas en general
Lopez Garcia 1996: 449-510. Ya Mathesius distinguia entre un orden objetivo {tema ο informa-
tion dada, rema ο information nueva) y subjetivo (a la inversa) (cf. el trabajo de 1929/1983 en la
bibliografia). Aqui voy a trabajar con foco y presuposicion (v. nota siguiente). Reservo tema para
el sujeto logico de una oracion, cuyo predicado es el comentario. El tema puede gramaticalizarse
en ciertas construcciones, como la de tema vinculante y la dislocation a la izquierda (cf. Zubiza-
rreta 1998: 1-11; 1999: 4221-4223).
6
Siguiendo el trabajo de Chomsky de 1968 (cf. 1974), entre otros. Se trata de un concepto ante todo
discursivo. El problema habia sido introducido por Halliday (1967a, 1967b, 1968) en la lingüistica
inglesa, tomändolo de la nueva Escuela de Praga (cf. 1985: 271-286). Las primeras observaciones
modernas sobre la presuposicion fueron formuladas por Frege en 1892 (cf. 1971). El trabajo cläsi-
co es Strawson 1950 (cf. 1973). Sobre la diferencia entre implicaturas conversacionales y presupo-
siciones, vease Escandell 1993: 103-104, para quien la presuposicion es un problema de semäntica
mäs que de pragmätica. Para entender el problema de la presuposicion en la gramatica generativa a
fines de los afios 60, siguen siendo utiles los comentarios de Sanchez de Zavala 1976: 25-30. Claro
y abarcador es Garcia Murga (1988, debe verse en particular el cap. 4, 109-145, sobre las presupo-
siciones focales). Contreras (1983: 19-21) prefiere tema ο informacion dada y rema ο informacion
La construction prosödica de la estructura focal 123

parte de information no compartida por hablante y oyente (1999: 4224). Dada una pregunta
como (11a), la presuposicion es la que se presenta en (lib), en forma de cuantificaciön
existencial en (1 lc); por fin, en (1 Id) el foco sustituye al pronombre interrogativo:

(11) a. iQue escribio Cervantes?


b. Cervantes escribio algo.
c. Existe un χ (χ = un individuo), Cervantes escribio x.
d. Cervantes escribio el Quijote.

3.1 Elfoconeutro

Ahora bien, el foco tiene un ämbito de aplicaciön, segün cuäl sea la parte presupuesta y
cuäl no. Supuestamente, la oraciön El gato se comiö un ratön recibiria, segun los casos, la
siguiente estructura focal:

(12) a. ^Que ocurrio? [ F El gato se comiö un raton]


b. iQue hizo el gato? El gato [ F se comiö un ratön]
c. iQue se comiö el gato? El gato se comiö [F un ratön]

Dadas las varias estructuras focales, podria esperarse que estas tres situaciones discursivas
llevaran aparejadas una estructura prosödica diferente. No fue el caso. Dos de los infor-
mantes, Ma y No, organizaron el material entonativo en dos grupos melödicos distintos:

(13) [gm El gato] [gn, se comiö un ratön],

Los otros dos, Al y Pa, presentaron una estructura unimembre, con un solo grupo melödico
global. Este estilo prosodico fue persistente en las respuestas a las tres preguntas, tal como
se representa en (14):

(14) a. El ; comiö un ratön.

L*L%
b. El gato se comiö un ratön

H*+HL% L*L%

(14a) foe la estructura prosödica tipica preferida por dos de los informantes, y (14b) la
preferida por los otros dos. La diferencia radica en el tono de juntura, L%, contenido en la
segunda estructura, como puede verse en la curva melödica de uno de los ejemplos de No:

nueva, y rechaza en particular el uso chomskyano de presuposicion, que se emplea tambien en


otros sentidos en lingiiistica y en literature. Sobre la estructura focal, puede verse un buen plan-
teamiento general en terminos semejantes a los aqui manejados, en Erteschik-Shir 1997.
124 Pedro Martin Butragueho

e I g a to se c ο m ιο uη [a t ό η

I 900DÜ
Time ( s e c )

Figura 3

De hecho, lo que describe la estructura tonal H*+HL% es precisamente el tonema suspen-


sive. Cabe objetar que este comportamiento prosodico del foco puede deberse al estilo de
lectura de oraciones aisladas tipico del cuestionario. Es posible que asi sea, y que el examen
de los textos leidos y, sobre todo, de las conversaciones grabadas, cambie mas adelante la
vision de los acontecimientos.
Se ha observado que el mismo sintagma no puede ser a la vez tema y foco:

(15) a. ^Que ocurrio con el libro? El libro, Juan lo compro


b. [O El libro [ 0 [F Juan] [ s v lo [F compro]]]].
Asi, en (15) el libro es el tema, y Juan y compro son parte de la estructura focal. ^Como se
marca esto prosodicamente? Tres de los cuatro informantes elaboraron el tono asi:

(16) El libro, Juan lo compro


I I I
H*H% H* L*L%
Una de las informantes introdujo una Variante, con un tonema H*L% en la parte final de la
oracion. De hecho, la melodia de No en este caso fue diferente en varios aspectos.
La construction prosödica de la estructura focal 125

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Figura 4

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0.00000 1.80000
Urne (sec)
Figura 5

Estamos viendo en las figuras 4 y 5 los dos casos mäs extremos. No, mujer (figura 4),
salta de 202.43 Hz en el nücleo de la silaba li hasta 367.65 Hz en la cima melodica de bro.
Ma, hombre (figura 5), pasa de 133.69 Hz a 161.81 Hz, salto con todo claramente percepti-
ble. Mas importante diferencia es el prolongado ascenso a la derecha de la curva melodica
de No, en el segundo grupo melodico, solo mitigado por un ligero descenso final, que otor-
ga una estructura H*L%. ^Cuäl es, exactamente, la relation entre la estructura prosödica y
la discursiva? ^Puede derivarse la una de la otra de alguna manera clara y directa?
126 Pedro Martin Butragueno

En principio, cada oration admite un solo foco (cf. Hemanz/Brucart 1987: 96), lo que
provoca que a veces la interpretation deba hacerse por pares, como en (17).

(17) [ F Juan] comprö [ F el libro], [F Maria] [ F el disco]

La lectura prosodica preferida para (17) incluyo dos grupos melodicos, aunque uno de los
informantes tematizo Juan y dividio el material en tres grupos (18b). De todos modos, la
linea tonal desato gran variation entre los informantes:

a. Al: Juan comprö el libro, Maria el disco


II II II II
Η* H*H% L+H* L*L%
b. Ma: Juan comprö el libro, Maria el disco
I 1 1 1
H*H% H*L% H* H*L%
c. No: Juan comprö el libro,
| Maria| el disco
|

L+H* H*H% L* H*L%


d. Pa: Juan comprö el libro, Maria el disco
I 1 1
1 1 1 1
L+H* H*+HL% L* H*L%

Como fuere, Juan y libro reciben un tono alto siempre, pero las soluciones son mucho mäs
variadas en la segunda parte melödica: en dos ocasiones Maria recibe tonos altos, y en dos
ocasiones tonos bajos; en cuanto a disco, la situation predominante es asignarle un tono
alto (tal como se hace en paralelo con libro), pero en una ocasion recibe un tono bajo.
^Cömo es posible, dada tal diversidad, que podamos reconocer algün tipo de patron proso-
dico?7 ^Como se establece el contraste entre el material focal y el no focal? Comencemos
por poner un poco de orden.

3.2 El foco contrastivo

Los casos que hemos visto hasta ahora presentan focos neutros, que se identifican por me-
dio de una pregunta. Pero existen tambien los llamados focos contrastivos, que niegan el
valor atribuido a una variable por una presuposicion surgida en un contexto asertivo, al
tiempo que asignan un valor alternativo a esa variable. El foco neutro se identifica por me-
dio del acento nuclear neutro, que es el tono que recae sobre la ultima silaba tonica del
grupo melodico, mientras que el foco contrastivo puede identificarse por medio de un tono
enfätico, susceptible de colocarse sobre cualquier silaba acentuable (Zubizarreta 1999:
4228-4229).* Asi, por ejemplo, dadas las oraciones de (19) podriamos interpretar las curvas
melodicas de las figuras 6 y 7 como las lecturas prosodicas de estas estructuras focales.

7
En la discusiön final, se menciona un Principio de Transparencia (Steedman 2000a) que garantiza
que se otorgue la misma interpretation.
* Zubizarreta habla de »cualquier morfema acentuable« (p. 4230), lo cual en principio no es claro,
pues los tonos de la curva melödica se asignan sobre las silabas, no sobre los morfemas. Define el
La construction prosodica de la estructura focal 127

(19) a. [ F El gato] se comiö un raton, no el perro.


b. El gato se comio [ F un raton], no un canario.

Ο
ο<51- οCD I

N"
r ω
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ι -1 ρ
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JP

e 1g a tose c ο mioun ι a t o n n o el p e rr o ο0*3


8
0.00000 2.50000
Time (sec)

Figura 6

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1-

e 1 ga tose c o mioun la tό η no u η c a nario


S Ο 1
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0.00000 3.40000
Tim« (s»c)

Figura 7

En la figura 6, un ejemplo de Al, la fuerte prominencia tonal asociada con gato puede en-
tenderse como el correlato acüstico de su caräcter focal. En la figura 7, de No, el tonema

acento nuclear como el »acento tonal asociado a la palabra de mayor prominencia perceptiva
dentro del grupo melödico« (p. 4228).
128 Pedro Martin Butragueno

ascendente al final del grupo melodico marcado sobre raton se debe tambien a lo mismo.
En los hechos tonales mäs relevantes, las curvas melodicas complementarias, es decir, la
pronunciation por parte de Al de (19b), y la de No de (19a), resultaron mayormente iguales
a las que acabamos de ver. Y ello, cuando se escucha, no produce particulares problemas de
interpretation. Parte del problema se explica porque No tematiza, es decir, marca prosodi-
camente el tema, que es el gato, en ambos casos. Una vez tematizado, dispone de tres gru-
pos melodicos, y los tonos lectores de foco ocupan siempre la position que ocuparian los
acentos tonales neutros, con independencia de la interpretation contrastiva del conjunto.
Pero ello no explica el comportamiento de Al.
Cuando se presento a los informantes el par de oraciones escrito como en (20) los resul-
tados no carecieron de interes:

(20) a. El gato se comiö un raton.


b. El gato se comiö un raton.

En el primer caso, dos informantes construyeron dos grupos melodicos, fei gato] y [se co-
miö un raton], y dos un solo grupo. La version (b) tuvo tres lecturas bimembres, por solo
una unimembre. Lo notable es que cuando la silaba to de gato recibia un tono de juntura,
que es alto, H%, la silaba ton de raton recibia siempre un acento tonal alto, Η*, mäs un
tono de juntura, que a veces era H% y a veces era L%. Y cuando no habia tono de juntura
en to, el tono que recibia ton era indefectiblemente L*. Esto ocurrio con independencia de
cuäl hubiera sido la lectura focal solicitada. El aspecto general de la curva melodica parecia
depender mäs de los ecos prosodicos internos que de la atadura sintäctico-discursiva.'
Se ha propuesto una ley de correspondencia entre la estructura-F y la estructura prosodi-
ca (Selkirk 1995: 555; Zubizarreta 1999: 4230). La ley puede formularse por medio de dos
proposiciones:

(21) a. Algün sintagma marcado-F domina al acento nuclear.


b. Todo sintagma marcado-F domina al acento nuclear enfätico.

(21a) expresa la relation entre el foco neutro y la asignacion tonal; es bastante clara, dado
que se supone de entrada que el foco neutro ocupa una position prosodica fija. Mäs intere-
sante todavia es (21b), pues cancela estructuras focales como la siguiente:

(22) El gato de botas rojas se comiö un raton, y no el de botas azules

En (22), el adjetivo azules marca el contraste sobre rojas, y rojas no domina a la palabra
sobre la que se propuso el acento enfätico, que es gato. Ahora bien, todo esto significa que
la parte contrastiva selecciona el material focal antepuesto. Hay en ello un problema de
procesamiento no tornado en cuenta. La asignacion tonal solo considera el material previo,
se hace a la vista de lo ya dicho.10 La selection focal predicha es esta -en cursiva va la pala-
bra sobre la que se espera recaiga el acento enfätico:

' Como senala Zubizarreta (1999: 4229), el llamado acento enfätico puede aparecer tambien con
independencia del foco. Inclui en el cuestionario las oraciones »Nadie asistiö a la conferencia del
seftor Gonzalez«, y »Pero bien sabes que lo tomo sin azücar«. Ambas suscitan algunos
comentarios de interes, que no incluyo por razones de espacio.
10
Vease (68) en la discusiön final.
La construction prosödica de la estructura focal 129

(23) a. El gato de botas [ F rojas] se comiö un ratön, y no el de botas azules.


b. El gato [ F de botas rojas] se comio un ratön, y no el de corbata verde.
c. [F El gato de botas rojas] se comiö un ratön, y no el perro de sombrero azul
d. El gato [F de botas [rojas]] se comio un ratön, y no el de pantuflas rojas.
e. [F El gato [de botas rojas]] se comiö un ratön, y no el perro de botas rojas.
El numero de grupos melodicos en que los informantes dividieron estos cinco ejemplos es
variado. Hubo diferentes lecturas:

Tabla 1: Nümero de grupos melodicos segun ejemplo e informante

Ejemplo/Grupos 2 3 5
23a Al, Ma, Pa No
23b Al, Ma Pa, No
23c Al, Ma, Pa No
23d Al, Ma Pa No
23e Al, Pa Ma No

Las agrupaciones melodicas obtenidas fueron de este tipo:

(24) a. [El gato de botas rojas se comio un ratön] [y no el de botas azules]


b. [El gato de botas rojas] [se comiö un ratön] [y no el de botas azules]
c. [El gato de botas] [rojas] [se comio un ratön] [y no el de pantuflas] [rojas]
d. [El gato] [de botas rojas] [se comiö un ratön] [y no el perro] [de botas rojas]
Todas las lecturas con 2 y 3 grupos melodicos introdujeron los tonos de juntura en los lin-
des marcados como en (24a) y (24b). (24c) y (24d) son los dos unicos ejemplos con 5 gru-
pos melodicos. De hecho, la introduction de tonos de juntura en estos dos ültimos casos
resuelve el problema de la construction de acentos enfäticos. Botas y gato ocupan una
posicion melodica neutra, y la interpretation enfätica se deriva del tono de juntura, no de un
pico tonal especifico. Por otra parte, al menos estas dos lecturas son dos buenos ejemplos
de que a veces si hay anticipation prosödica, y de que el procesamiento no es puramente
lineal.
Mas complejo es explicar las otras lecturas. Varios factores se entrecruzan. Por un lado,
la posicion mäs elevada y, en consecuencia, menos dominable, de botas y gato explica la
mayor propension global a subdividir (24d y e) -12 grupos en total en ambos casos, frente a
9, 10 y 9 en (24a, b y c). Por otra parte, hay informantes, como Al, que siempre dividieron
los ejemplos en solo dos grupos, sin importar gran cosa la estructura focal patente." Al
igual que en (24d y e), los ejemplos (24a, b y e ) con tres grupos melodicos no presentan
mayores problemas, pues se aprovecha el espacio tonemätico obtenido por medio del tono
de juntura para marcar-F. Cabe preguntarse que ocurre con los otros ejemplos, es decir, con
(24a, b y c), con 2 grupos melodicos, y con (24d y e), con 2 0 3 grupos melodicos, si mar-
caron de alguna manera el acento enfätico o, simplemente, no lo hicieron. Comparemos
estas dos curvas (La figura 8 es de Al y la figura 9, de Ma):

" Esto foe una constante en toda la encuesta. Informantes como Al tendieron a construir los menos
grupos melodicos posibles, mientras que No aprovechö casi todos los espacios potenciales.
130 Pedro Martin Butragueno

ο
ω
Ο
Frequency (Hz)

r t?;
»

/ί \ \ «c5

> -
vy * V #
U J

e 1 ga t o d e b o t as ro jasse comiöunr a tön y no el d e b o t a s a zules


οOl }
8
.00000 4.00000
Time (seo)

Figura 8

οCD
s

Ν
Ε ω!
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ο>c
m
&
ω uji
r
\
•V Lr v«
el ga t o d e b o l a s r ο a s se c ο m i ό un ra t o n y n o e l d e b o las a ζ ules
οkn οO !
C
1 .00000 4.10000
Time (sec)

Figura 9

En principio, podriamos marcar prosodicamente rojas asi, respectivamente:

(25) a. rojas

H*+H
La construction prosodica de la estructura focal 131

b. rojas

L*+H

Los bitonos, como se puede ver, son diferentes, aunque el segundo anälisis fue bastante
mas frecuente. Ahora bien, no hay ni un solo caso con (24a, b y e ) que no sea analizable
como una de esas dos estructuras. Seria entonces tentador proponer que la estructura con-
trastiva marca-F enfäticamente a rojas por medio de la estructura tonal T*+H. Pero hay dos
problemas. El primero, que L*+H fue mäs frecuente. Como se observo en la descripcion
del foco prosodico, se espera que el acento enfätico se marque con H*+H, pero no con
L*+H. Ademäs, y es el segundo problema, otros componentes, como gato, botas, presentan
la misma estructura. Este segundo contraargumento no lo es tanto, si se considera que el
requisito propuesto es simplemente que el material con estructura-F domine al material con
acento tonal enfätico, lo cual si se cumple. Podrian hacerse consideraciones parecidas para
las interpretaciones melodicas con 2 y 3 grupos para los ejemplos (24d y e), pero me limita-
re a una consideration general.

Ninguno de los ejemplos es realmente ambiguo, porque el contraste es explicito. Ello significa que
el material prosodico no tiene papel desambiguador. Toda la information pertinente para marcar-F
se desprende del material sintäctico discursivo patente. Ello puede explicar parte de la variabilidad
prosodica de estos (y de otros ejemplos), lo que sugiere que habra que esperar una vez mäs a la
comparacion con otras fuentes de datos para aclarar varios de los puntos. Como fiiere, la compleji-
dad misma de los hechos apoya el principio metödico de analizar los datos bajo bases empiricas,
no con ejemplos cuya estructura focal y prosodica se obtenga introspectivamente.

El hecho de aceptar que en espanol la asignacion del tono nuclear neutro sea fija, permite
predecir que la lectura prosodica de (26) solo puede servirse de uno de dos recursos: ο in-
troducir un tono de juntura tras libro, ο bien asignar un acento enfätico con interpretation
contrastiva.

(26) Pedro se metio f F tu libro] en el bolsillo.

Veamos si la prediction se cumple. Se ofrecio dos veces la oration (26) a los cuatro infor-
mantes, una con coma explicita y otra sin ella, las dos veces presentada como respuesta a
iQue se metio Pedro en el bolsillo? La asignacion tipica en el primer caso file:

(27) Pedro se metio tu libro, en el bolsillo.


I I
L+H*L% H*L%

Todos los casos con »,« introdujeron tono de juntura, e incluso pausa, como era de esperar-
se. Mäs interesante era el otro caso. La pregunta solicitaba la asignacion del foco sobre
libro, como en el caso anterior. Una de las informantes, No, opto por introducir igualmente
un tono de juntura, aunque sin pausa. Los otros tres informantes, en cambio, construyeron
un solo grupo melodico, asignando un tono L* a libro. Es decir, ante la ausencia de con-
traste explicito, no marcaron acento enfätico sobre la palabra candidata a foco discursivo.
Bolsillo es por defecto el foco prosodico. De hecho, el acento que recibe en todos los casos
es H*L%, no L*L%. Estä por verse si estas contradicciones entre discurso y prosodia se
132 Pedro Martin Butragueno

presentan en textos espontäneos, pero observese que en casos como este, ante la duda,
quien manda es la prosodia.

3.3 Foco sintäctico y orden de palabras

A la vista de ejemplos como (28), Zubizarreta propone que la linica asignacion focal vero-
simil es la que marca-F a el gato, que recibe acento neutro.

(28) ^Quien se comio un ratön? Se comio un ratön el gato.

De esa manera, el sujeto en las construcciones VOS seria, inequivocamente, el foco. Ni


podria serlo la oracion en conjunto, que se marca como agramatical en tanto respuesta a
iQue ocurrio? (en todo caso seria inapropiada), ni otro constituyente, lo que exigiria una
subdivision melodica y otorgaria una interpretation distinta. VOS seria un orden derivado,
en contraposition a SVO y a VSO, que si admiten que la oracion en conjunto se interprete
como foco.
El material prosodico obtenido en la aplicacion del cuestionario no confirma plenamente
todas estas suposiciones. Es verdad que todos los informantes interpretaron (28) con un
solo grupo melodico, otorgando a gato casi siempre una estructura tonal L*L% y en un
caso H*L%. Pero tambien es cierto que desarrollaron de la misma manera la oracion como
respuesta a iQui ocurrio?, en un solo grupo y sin problemas especiales que sugirieran que
no se estaba marcando-F toda la oracion.12 Admito que esto es discutible, pero mäs descon-
certante es que precisamente fue con los ordenes SVO y VSO de (29) como respuesta a
iQue ocurrio?, con los que si se presentö la subdivision melödica, en 5 de 8 casos posibles,
introduciendo el tono de juntura siempre tras el sujeto, tras gato.

(29) a. El gato se comio un raton.


b. Se comio el gato un ratön.

El tonema adquiere en esas ocasiones la estructura suspensiva:

(30) el gato
I
H*+HL%

Una vez mäs, se apunta la delicadeza de usar el argumenta prosodico en el anälisis sintäcti-
co-discursivo. La relation no es simple, ni simples son las consecuencias que se derivan.
Parecidas restricciones se proponen para otros ordenes de palabras. SVP y VSP pueden
interpretarse como focos amplios, pero no VPS. Otro tanto se observa de VSOP y SVOP,
frente a VOPS. Cuando S va al final, las oraciones solo pueden recibir foco estrecho sobre
el sujeto. Los resultados de la aplicacion del cuestionario muestran resultados variados para
las estructuras focales:

(31) (',Que ocurrio ayer?

12
Al menos en mi dialecto no estä del todo clara la impropiedad de iQue ocurrio? #Se comio un
raton el gato.
La construction prosodica de la estructura focal 133

a. [El sindicato hablo contra el gobierno] (SVP)


b. [El sindicato] [hablo contra el gobierno] (SVP)
(32) i,Quien hablo ayer contra el gobierno?
a. [Ayer hablo contra el gobierno el sindicato] (VPS)
b. [Ayer hablo contra el gobierno] [el sindicato] (VPS)
(33) a. [Escondio el queso debajo de la cama] (VOP)
b. [Escondio el queso] [debajo de la cama] (VOP)
c. [Escondio] [el queso] [debajo de la cama] (VOP)
(34) a. [Escondio el queso el gato con botas] (VOS)
b. [Escondio el queso] [el gato con botas] (VOS)
c. [Escondio] [el queso] [el gato con botas] (VOS)

En los ejemplos (31) y (32) se inducia, por medio de la pregunta, la focalizacion global en
el primer caso, y el foco neutro, en el segundo. En (33) y (34) se inducia, en cambio, la
lectura enfätica, al marcar en cursiva para el lector la palabra queso. En (31), la lectura (a)
establece un foco global, pero la subdivision melodica de la solution (b) tematiza al sujeto.
Esto no va contra la observation de Zubizarreta, que dice que el orden SVP admite en ese
contexto una focalizacion global, no que se exija. En (32), la argumentation fuerza a inter-
pretar la respuesta (a) como un caso de foco estrecho, y (b) como dislocacion a la derecha
(vease tambien Zubizarreta 1998: 151-158). Al llegar a ese punto, Zubizarreta senala que el
acento nuclear solo puede recaer sobre Ρ si existe esa dislocacion (1999: 4235). Habria que
tomar en cuenta que la subdivision melodica permite no uno, sino dos focos prosodicos. Es
decir, que se otorgue un tonema a Ρ no impide que S siga reteniendo el suyo. La diferencia
en los datos parece asociada a la estructura interna de los tonos:

(35) a. gobierno sindicato (dos grupos)

L+H*H% H*L%
b. gobierno sindicato (un solo grupo melodico)

H*+H L*L%

Puestos a asignar interpretacion enfätica, ello es factible en los dos terminos descritos to-
nalmente en (35a). En (35b), nada sugiere que no se deba interpretar a sindicato sino en su
position tonemätica normal, mientras que la interpretacion de gobierno no impide una
lectura enfätica.
Pero lo que mäs llama la atencion, a fin de cuentas, es haber obtenido alternativas melo-
dicas semejantes tanto para (31) como para (32). Esta idea obtiene confirmation adicional
ante los hechos documentados en (33) y (34). Las subdivisiones melodicas pueden ο no ser
activadas desde la estructura sintäctica, pero cuando se producen queda abierto mäs espacio
para la focalizacion prosodica, por definition. Precisamente por ello, el S final sigue siendo
susceptible de focalizacion prosodica estrecha, a pesar de que otros materiales hayan que-
dado tambien marcados-F.
Tampoco en el orden VPO deberia ser ambigua la asignacion del foco. Solo el objeto es
el foco, y sobre el debe recaer el acento neutro. La pregunta ^Qui bandera colgaron los
alumnos en el aula? es el ünico contexto de (36a), cuyo Ο se interpreta como foco estrecho:

(36) a. [Los alumnos colgaron en el aula [F la bandera francesa]]


b. [Los alumnos la colgaron [F en el aula]] [la bandera francesa]
134 Pedro Martin Butragueho

Se supone que el acento no se puede desplazar sobre otro constituyente, como P, a menos
que haya subdivision melodica con dislocation a la derecha del Ο, lo que a su vez fuerza la
aparicion del clitico acusativo, como en (36b). De nuevo, debe aclararse que el O, al quedar
en su propio grupo melodico, es susceptible de focalizacion prosodica. Veamos que ocurrio
al preguntar esta cuestion a los informantes. Anoto en (37) las particiones melodicas docu-
mentadas de (36a), y en (38) las de (36b):

(37) a. [Los alumnos colgaron en el aula] [la bandera francesa] (Ma, No, Pa)
b. [Los alumnos] [colgaron en el aula] [la bandera francesa] (Al)
(38) a. [Los alumnos] [la colgaron en el aula] [la bandera francesa] (Al, Ma)
b. [Los alumnos] [la colgaron] [en el aula] [la bandera francesa] (No, Pa)

Como puede verse, nadie dejö de introducir un tono de juntura despues de aula. En reali-
dad, esto es completamente normal. La oration (36a) tiene 18 silabas -19 la (36b)-, y en
general, los grupos melodicos del espanol no son tan largos (aunque hay que reconocer que
al aplicar el cuestionario se hayan producido, en otros casos, grupos melodicos muy largos).
Se produjeron incluso casos con mäs de dos grupos melodicos. No hizo falta ningun clitico
para subdividir melodicamente (36a), frente a lo dicho por Zubizarreta, quien senala que si
se da »una ruptura entonativa« aparecerä tambien un clitico acusativo (1999: 4237). No se
si con una pausa de cierta duration se exija el clitico, pero los tramos entonativos ο grupos
melodicos se delimitan por medio de los tonos de juntura, que no necesariamente se apoyan
en pausas.
Senala tambien Zubizarreta la existencia de una regia (39) una de cuyas propiedades se-
ria aplicarse obligatoriamente sobre Ο formados por sintagmas interrogativos en construc-
ciones con interrogativos mültiples (a menos que Ρ este dislocado), como se muestra en
(40).

(39) V[F 0]P —• VP[F O]

Pero si es en Ρ donde hay un sintagma interrogativo, entonces (39) no puede aplicarse,


como se muestra en (41):

(40) a. *[Quien puso que cosa sobre la mesa?] (VOP)


b. [<;Quien puso sobre la mesa que cosa?] (VPO)
c. [^Quien puso que cosa] [sobre la mesa?] (VOP con Ρ dislocado)
(41) a. [^Quien compro un libro para quien?] (VOP)
b. *[i,Quien compro para quien un libro?] (VPO)

Cuando se indujo a los informantes a considerar cosa como foco, en la estructura VOP de
(40), todos introdujeron un tono de juntura tras el foco, tal como se expresa en (40c) -algu-
nos incluso incluyeron otro tono de juntura tras puso. Pero el desarrollo de (40a) y (40b) y
de (41) no fiie tan homogeneo como la prediction sugiere. Estas fueron las soluciones:

(42) a. kQuien puso que cosa sobre la mesa?] (Al, Pa)


b. kQuien puso] [que cosa] [sobre la mesa?] (Ma, No)
(43) a. kQuien puso sobre la mesa que cosa?] (Pa)
b. [/.Quien puso sobre la mesa] [que cosa?] (Al)
c. [^Quien puso] [sobre la mesa] [que cosa?] (Ma, No)
(44) a. [^Quien compro un libro para quien?] (Al, No, Pa)
La construction prosödica de la estructura focal 135

b. [^Quien comprö un libro] [para quien?] (Ma)


(45) a. [^Quien comprö para quien un libro?] (Al, Pa)
b. kQuien compro] [para quien] [un libro?] (Ma, No)

Como se ve, se documentaron sin muchos problemas soluciones teoricamente poco verosi-
miles. No puedo dedicar mas espacio a ello ahora. Solo quisiera reafirmar mi impresion de
que para estudiar las relaciones entre prosodia y sintaxis harä falta algo mas que un modelo
categorico. Sera necesario dar cuenta detallada de la naturaleza variable de las reestructura-
ciones.
Hagamos unas consideraciones sobre el llamado foco antepuesto. Es posible anteponer a
la oracion un sintagma foco. Supuestamente, este foco forma parte del mismo material
prosodico que el resto de la oracion, por lo que el acento nuclear que recibe es forzosa-
mente enfatico (cf. Hemanz/Brucart 1987: 77) y la interpretacion, contrastiva. Sin entrar en
la interpretacion, el hecho es que los informantes no siempre organizaron la estructura pro-
södica de (46) tal como propone la prediccion, como se puede ver en (47-49):

(46) a. [ F Manzanas] compro Pedro


b. [ F A Juan] le regalo Maria un libro
c. [ F Sobre la mesa] puso Maria el libro
(47) a. [Manzanas compro Pedro] (Al)
b. [Manzanas] [compro Pedro] (Ma, No, Pa)
(48) a. [A Juan le regalo Maria un libro] (Al)
b. [A Juan] [le regalo Maria un libro] (Ma, No, Pa)
(49) a. [Sobre la mesa puso Maria el libro] (Al)
b. [Sobre la mesa] [puso Maria el libro] (Ma, No, Pa)

Como puede apreciarse, solo uno de los cuatro informantes, siempre el mismo (fue una
tendencia que Al manifesto en muchos momentos de la encuesta) integra todo el material
en un solo grupo prosodico, tal como la prediccion hacia esperar. De hecho, la asignacion
tonal sugiere un acento enfatico, pues todo el resto de la oracion adopta un camino descen-
dente despues del fuerte pico tonal sobre mesa:

(50) Sobre la mesa puso Maria el libro.

L*L%

Sin embargo, fue mucho mas habitual la interpretacion tonal del tipo de (51) con tonema
suspensivo sobre mesa, tal como se desprende de la figura 10 (ejemplo de Pa):

(51) Sobre la mesa puso Maria el libro.

H*+HL% L*L%
136 Pedro Martin Butragueno

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s ο bιe 1 a m e s a ρ u so m a r a el Ii bro
οΙΛ Ο
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0.00000 2.10000
j Time (sec) „:

Figura 10

Ahora bien, dado que esta interpretation prosödica introduce dos grupos melodicos, no
deberia haber problema en introducir mayor nivel de enfasis sobre libro, asignandole por
ejemplo un tonema H*L%, como en efecto ocurre en algunos casos (ejemplo de No):

Ο
Ο οCT»
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N-
Γ
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sobre I a m e s a pu to ma ι ί a el 1 i bf ο
οιη ο
0.00000 2.80000
Time (sec)

Figura 11

Dado que el foco antepuesto ocupa una position tonemätica en estos ejemplos, estaria den-
tro de lo verosimil que pudiera admitir lecturas estrechas, y no solo contrastivas, pero no
La construction prosödica de la estructura focal 137

puedo pronunciarme sobre ello hasta no disponer de ejemplos insertos en contextos discur-
sivos mas amplios.
La necesidad de subdivir melodicamente el material sintactico (frente a lo que parece
plantear Zubizarreta 1999: 4240) fue todavia mäs obvia en ejemplos con mäs constituyen-
tes, como (53) y (54):

(53) [Manzanas] [me aseguraron] [que dijo Maria] [que compro Pedro] (todos los informantes)
(54) a. [Me aseguraron que Maria dijo] [que manzanas] [compro Pedro] (Pa)
b. [Me aseguraron] [que Maria dijo] [que manzanas] [compro Pedro] (Al, Ma, No)

Todos los informantes incluyeron un tono de juntura despues de manzanas, que era el foco
antepuesto esperado. Considerando que estas oraciones tienen 20 silabas, lo sorprendente
en realidad es que se hubieran interpretado por medio de un solo grupo melodico.
Se ha propuesto que hay diferencias prosodicas, interpretativas y sintacticas entre el foco
antepuesto y la dislocacion a la izquierda.13 Entre las diferencias sintacticas, el objeto di-
recto dislocado requiere forzosamente un clitico, y el foco no; puede haber mäs de un cons-
tituyente dislocado, pero solo un foco antepuesto; las posibilidades de correferencia son
distintas en ambos casos; el foco antepuesto debe ir adyacente al verbo; por fin, el tema
dislocado puede relacionarse con una posicion contenida en una pregunta indirecta, y el
foco antepuesto no (Zubizarreta 1999: 4240-4241). La diferencia prosödica esencial entre
las dos construcciones seria que hay un solo grupo melodico con los focos antepuestos, y
dos en las construcciones dislocadas. Interpretativamente, la dislocacion tematiza al cons-
tituyente dislocado, mientras que el foco antepuesto necesariamente se interpreta como foco
contrastivo (Hernanz/Brucart 1987: 94). Veamos que ocurrio al aplicar el cuestionario a los
informantes, a la hora de diferenciar estas dos estructuras. Sea (55):

(55) a. El diario compro Pedro.


b. El diario lo compro Pedro.

En principio, (55a) es una construccion de foco antepuesto y (55b) una estructura dislocada
que presenta un constituyente correferente del clitico objeto directo de la oracion que sigue.
La distribution melodica resulto ser la que se presenta en (56) y en (57):

(56) [El diario] [compro Pedro] (Al, Ma, No, Pa)


(57) a. [El diario lo compro Pedro] (Al)
b. [El diario] [lo compro Pedro] (Ma, No, Pa)

Como puede apreciarse, contra lo esperado, todos los informantes introdujeron un tono de
juntura tras el foco antepuesto. De hecho, el iinico caso de ejecucion monomelodica se
produjo donde no deberia haber surgido, con la estructura tematizada, pese a la marca ex-
plicita de la construccion mediante el clitico. Las diferencias prosodicas entre las dos es-
tructuras parecen mäs bien de indole fonetica que fonologica. Veamos el caso en uno de los
informantes (Pa):

13
Son muy interesantes las observaciones de Cinque sobre el italiano. Vease al respecto el anälisis
para el espanol de Hernanz/Brucart 1987: 81-103. Cinque tambien ha propuesto que el patron del
llamado acento de frase puede determinarse enteramente a partir de la estructura de constituyentes
sintäcticos de superficie (1993). Recuerdese, por otra parte, que en este trabajo acepte la idea de
que en espaflol no hay acentos de frase en la representation de los tonemas.
138 Pedro Martin Butragueno

Ο
ο Ο
CO

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7

/
τ

Ν
Ε CD;
> -
>
σ<·•;
V- •c

ί-I
-- 1
tu)

e I d a ι i ο com ρr ό ρ e dfο
οtf) ρ
00.0000 15.0000
Tm
i e (sec)

Figura 12
|oot?

<B ij

Λ
y <
Frequency (Hz)

ry

V ^
uj!

el d 1a r i o I ο com pro p e dr ο
οι
D οin
0.0000 17.0000
Tm
i e (sec)

Figura 13

Estas curvas podrian tener la siguiente representation fonologica:

(58) a. El diario comprö Pedro


I I
H*+HL% L*L%
La construction prosödica de la estructura focal 139

b. El diario lo compro Pedro

H*+HL% H*L%

En ambos casos, puede interpretarse que Pa introdujo el tonema suspensivo sobre el primer
constituyente. En el extremo opuesto de la oracion, resulta interesante que Pa haya introdu-
cido en (58b) un tonema mäs prominente. Ello es posible, entre otras razones, porque lo
compro Pedro es un grupo melodico autonomo, y su tonema final es reinterpretable. Aun-
que Pa no lo hizo, es sugerente que los otros tres informantes hayan leido (58a), la cons-
truction de foco antepuesto, atribuyendo a Pedro precisamente esa prominencia especifica,
permisible por la autonomia melodica de la section. Es decir, hay relaciones prosodicas
entre ambas partes del enunciado.
Todo esto no significa negar las diferencias sintacticas entre ambas construcciones. Al
contrario, las diferencias interpretativas pueden derivarse de la base sintäctica. Mas bien
quiero desconfiar de la conception biunivoca de la relation entre prosodia y sintaxis. De la
misma manera que no todo acento enfätico sobre un constituyente antepuesto es un foco,'4
no todo foco antepuesto recibe una lectura prosodica diferente a la de dislocation sintäctica.
Por ultimo, queremos hacer una breve referencia a las perifrasis de relativo (cf. Moreno
Cabrera 1999, Martin Butragueno 1997). En ellas, el constituyente escindido se interpreta
forzosamente como foco contrastivo, y cualquier otro intento de focalizar otro constituyente
resultaria agramatical:

(59) a. Fue [F manzanas] lo que compro Pedro.


b. [ F Manzanas] fue lo que compro Pedro.
c. Lo que compro Pedro fue [F manzanas].
(60) a. *Fue manzanas lo que compro [ F Pedro].
b. *Manzanas fue lo que compro [ F Pedro].
c. *Lo que compro [ F Pedro] fue manzanas.

La interpretation de los informantes permite matizar estas predicciones. (59a) fue leido
como se senala en (61), (59b) como en (62) y (59c) como en (63):

(61) a. [Fue manzanas lo que compro Pedro] (Al)


b. [Fue manzanas] [lo que compro Pedro] (Ma, No)
c. [Fue] [manzanas] [lo que compro Pedro] (Pa)
(62) [Manzanas] [fue lo que compro Pedro] (Al, Ma, No, Pa)
(63) a. [Lo que compro Pedro fue manzanas] (Al)
b. [Lo que compro Pedro] [fue manzanas] (Ma, No, Pa)

Es decir, solo 2 de los 12 casos se articularon en un solo grupo melodico. Como en muchos
otros puntos del cuestionario, la lectura monomelodica provino del informante Al. Los
otros 10 introdujeron tonos de juntura en manzanas y Pedro, como se ve en estos ejemplos:

(64) a. Fue manzanas lo que compro Pedro (No)

L*H% H*L%

14
Como en A nadie le regalo Pedro un libro, que por cierto fue leida por tres de los cuatro
informantes con un tono de juntura tras nadie.
140 Pedro Martin Butraguefio

b. Manzanas fue lo que comprö Pedro (Pa)


I I
H*H% H*L%
c. Lo que comprö Pedro fue manzanas (Ma)
I I
L*H% H*L%

Aunque la grada tonal corresponde a lecturas especificas de informantes concretos, la re-


presentation corresponde en buena medida a todas las lecturas bimelödicas. Otro hecho
interesante fue que todos los ejemplos de este tipo adjudicaron al constituyente situado en
ultimo lugar el tonema H*L%. Los constituyentes finales en los dos wiicos casos de lectu-
ras monomelodicas resultaron ser ambos L*L%.
i,Que quiere decir todo esto? Si solo se desarrolla un grupo melodico, manzanas puede
interpretarse como foco, sea por recibir un acento neutro (L*L% en la lectura de Al de Lo
que comprö Pedro fue manzanas), ο por recibir un pico tonal (H*+L en la lectura de Al de
Fue manzanas lo que comprö Pedro). Ahora bien, si se desarrollan dos grupos melodicos, y
ello fue con mucho lo mas habitual, sigue sin haber problemas para que manzanas reciba
marcado prosodico. Siempre estä en una position adecuada. Pedro tambien esta en una
position apropiada para recibir marcado prosodico especifico, y de hecho lo recibe. Si debe
ο no interpretarse como foco, dependerä del contexto discursivo, pero tiene potencia proso-
dica para serlo.

4. Discusiön

Son muchas las desavenencias entre la estructura sintäctico-discursiva y la estructura pro-


södica (veanse al respecto los comentarios de Mazzola 1996). El examen de sus relaciones
necesitara de buenas dosis de investigation empirica. Pero el problema ya habia sido for-
mulado por Selkirk (1984; 1995: 567), quien propuso una Condition de la Unidad de Sen-
tido, que en lo esencial predecia que la gran variation presente en las lecturas melodicas
respetarä, sin embargo, algunos limites.
Quizä el modelo mäs atractivo para dar cuenta de los datos aqui presentados sea el ex-
puesto por Steedman en varios trabajos (en particular en 2000a), modelo en principio com-
patible con el tratamiento autosegmental de la estructura tonal con que se ha venido traba-
jando. Steedman distingue dos dimensiones independientes en la estructura informativa
relevantes para la entonacion. Por un lado, el contraste entre tema y rema (o presuposiciön
y foco, respectivamente). Tal dimension informativa se refleja en la forma global del grupo
melodico.15 En ingles, (65) esta asociado al tema, y (66) al rema -entre otros patrones, en
ambos casos (Steedman 2000a: 656):

15
Steedman habla de »the overall shape of the intonational phrasal tune or tunes imposed on an
utterance« (2000a: 656).
La construction prosödica de la estructura focal 141

(65) L+H* LH%


(66) a. H * L
b. H*LL%

La segunda dimension informativa con reflejo en la prosodia tiene que ver con las palabras,
no con los grupos. Steedman llama focos a las palabras que contribuyen a distinguir el tema
ο el rema de otras opciones disponibles en el contexto. Estos focos, a los que aqui vengo
llamando focos prosodicos (para no confundirlos con los focos que se oponen a las presu-
posiciones) reciben acentos tonales de contorno especifico que permiten distinguirlos del
fondo (o background). El punto importante es que es posible encontrar focos prosodicos
tanto en el rema como en el tema - e s decir, en el foco y en la presuposiciön-, como puede
verse en (67), ejemplo tornado de Steedman (2000a: 659):

(67) Marcel admires the woman who directed the musical.

L+H*LH% H*LL%

fondo foco fondo foco fondo

tema rema

La interpretacion semäntica de los patrones melödicos se dispone de la siguiente manera:

(68) a. Los tonos temäticos presuponen un conjunto de alternatives rcmaticas.


b. Los tonos remäticos restringen el conjunto de alternativas rematicas.

En estos terminos, muchos de los casos que hemos ido viendo dejan de ser problemäticos.
Sea por ejemplo (61b):

(61b) [Fue manzanas] [lo que compro Pedro]

Tanto manzanas como Pedro tienen disponibilidad prosödica, dada la position que ocupan
dentro del grupo melodico. Manzanas es el foco prosodico del rema, y Pedro el del tema.
Por otra parte, Steedman propone que los fragmentos melödicos no son solo constitu-
yentes prosodicos, sino constituyentes sintäcticos de superficie. No voy a entrar en detalle
en la discusiön de este modelo (debe verse Steedman 1996, 2000b), pero la idea central
parece ser que no es extrano que una oration como (69a) permita una derivaciön sintäctica
y prosödica eständar como (69b) y una derivaciön no eständar como (69c), dado que no
seria dificil documentar ejemplos como (69d) y (69e):

(69) a. Juan aprobo el examen.


b. [Juan] [aprobo el examen],
c. [Juan aprobo] [el examen],
d. Juan aprobo y yo no el examen.
e. Juan aprobo, lo que no me sorprende, el examen.

Un Principio de Transparencia (Steedman 2000a: 669) garantiza que las derivaciones no


eständar tengan la misma interpretacion. En este modelo, ya no haria falta formular una
Condiciön de Unidad de Sentido para la interpretacion prosödica de los enunciados. Queda-
ria implicita, pues la estructura entonativa y la estructura de superficie serian simplemente
aspectos diferentes de la misma estructura derivacional (Steedman 2000a: 680).
142 Pedro Martin Butragueno

Un modelo capaz de manejar a un tiempo y con naturalidad ejemplos como (69b) y (69c)
puede ser enormemente interesante para abordar el problema de la estructura informativa en
contextos discursivos mäs reales que el cuestionario que sirvio como punto de partida para
este informe. Parece haber, una vez mäs, muchas maneras diferentes de hacer las mismas
cosas, y muchas maneras diferentes de hacer casi las mismas cosas. Pero el anälisis de esos
otros contextos serä ya materia de otros trabajos.

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Amparo Morales (Universidad de Puerto Rico, Rio Piedras)

La adquisicion del lenguaje en ninos puertorriquenos:


A propositi) de la hipotesis del sujeto nulo

1. Introduction

Segiin la vision gramatical mentalista, el nino nace equipado con los principios universales
del funcionamiento del lenguaje. Se ha propuesto que parte de esos principios tiene que ser
parametrizada, es decir, configurada por el, de acuerdo con su entorno lingiiistico. Consti-
tuye una gran ventaja la conception de que el conjunto de principios ο reglas universales no
este especificado de forma exhaustiva; asi, el nino, en contacto con una lengua dada, puede
seleccionar las opciones de los parametros que mäs se ajusten a los datos; pero el problema
de que constituye exactamente un parämetro, cuäles son sus propiedades definitivas y cual
es la relation entre los distintos parametros es tema de debate intenso en la lingüistica teori-
ca actual.
Uno de esos parametros es el llamado de sujeto nulo, que marca a las lenguas como
[+sujeto nulo], si permiten la elision de los sujetos pronominales ο [-sujeto nulo] si no la
permiten (cf. p. ej. Jaeggli/Safir 1989). El espanol y el italiano pertenecen al primer grupo
porque en ellas son posibles expresiones como:

(1) 0 vendrä mäs tarde.

El ingles y el frances, por el contrario, aparecen marcados negativamente porque esas ora-
ciones con sujeto elidido son agramaticales. Se ha repetido que el parämetro estä relaciona-
do con la riqueza de la flexion verbal; el italiano y el espanol tienen desinencias verbales
abundantes en lengua oral, el frances y el ingles, no.'
Tambien se postula, aunque esto aün estä sujeto a mucha controversia, que la fijacion de
un parämetro incluye el funcionamiento de otras parcelas del sistema gramatical. El parä-
metro del sujeto nulo, por ejemplo, define no solo la circunstancia de aparicion ο no de
sujeto pronominal (2-4), sino otra sehe de caracteristicas relacionadas con el. Asi, los ras-
gos de elision de sujeto pronominal se han relacionado con los siguientes:

a. los sujetos expletivos, que aparecen con verbos de la naturaleza e impersonales en las len-
guas marcadas negativamente para el parämetro de sujeto nulo (5-7),

b. la inversion del sujeto de los verbos presentativos en las lenguas de sujeto nulo,

c. ciertos movimientos de relativos e interrogativos que distinguen igualmente ambos tipos de


lenguas (8-10).

Sobre estos postulados ha habido algunos ajustes posteriores. Por ejemplo, debido a que el chino
no tiene marcas flexivas, pero si elision de sujeto pronominal, se considera que el parämetro opera
si las marcas son uniformes en todas las personas verbales, es decir, en todas las marcas ο en
ninguna (Jaeggli/Hyams 1989).
146 Amparo Morales

En los ejemplos que aparecen a continuation, se ofrecen todos estos casos:

Apariciön de sujeto pronominal


(2) 0 salieron por ahi.
(3) They left through here.
(4) Iis sont sortis par ici.

Sujeto expletivo
(5) 0 llueve.
(6) It rains.
(7) II pleut.

Subordinadas con pronombre interrogativo desplazado


(8) ^Quien has dicho que 0 va a ganar?
(9) Who did you say (*that) is going to win?
(10) Qui as-tu dit (*que) qui va gagner?
Dado que el espanol es una lengua de sujeto nulo, esta caracteristica la podria definir para
todas las propiedades relacionadas. A la comprobacion de ese postulado se han orientado
muchas investigaciones. En ese sentido, se ha senalado que al nino le bastarä establecer la
orientation de su idioma en el parämetro para obtener todas las otras propiedades.
La apariciön de sujeto pronominal en el espanol del Caribe es cuantitativamente mäs alta
que en el dialecto peninsular y en los otros dialectos hispanicos. El hecho de que todos los
hablantes de espanol del Caribe acepten y emitan, en ocasiones, oraciones con sujeto nulo,
podria indicar que en el coexisten dos dialectos ο que permite opciones parametricas do-
bles, como han postulado algunos especialistas (Toribio 1993, D'Introno 1989, 2000). Cabe
pensar en la categoria de semi-sujeto nulo. Esta misma categorization han recibido ciertos
dialectos italianos como el trentino y el florentino.

2. Parämetro de sujeto nulo

La fijacion del parämetro de sujeto nulo en la adquisicion del lenguaje ofrece ya amplia
bibliografia, no exenta de controversia. Las discusiones se han centrado en los rasgos de las
posibles gramäticas que podria tener el nino en el estado inicial, por un lado, y, por otro, en
la similitud ο diferencias de las gramäticas tempranas. Por lo pronto, los ninos comienzan a
emitir sus primeras oraciones ο verbos flexionados2, aproximadamente, de los 1;6 a 2;0
anos y, segiin algunos autores, estas aparecen sin sujeto expreso (Hyams 1986, Hyams &
Wexler 1993).3 Esas circunstancias les han permitido postular que podria ser universal el
uso de sujetos nulos en las gramäticas tempranas.

2
Nos referimos a construcciones de solo verbo, que indudablemente son estructuras mucho mäs
ricas por la information que se recoge del contexto.
3
Hay otros postulados; por ejemplo, Radford (1998), postula un parämetro neutral con la ünica
propiedad de ser flexible para la parametrizacion. Desde luego, aün hay discusiones sobre si el
La adquisiciön del lenguaje en ninos puertorriquenos 147

Por el contrario, Valian (1991), con datos obtenidos de ninos italianos y americanos,
muestra que las primeras manifestaciones de distinto tipo de lengua en los ninos podrian no
ser similares. Los resultados cuantitativos recogidos en su investigation senalan que los
ninos americanos presentan menor proportion de elisiones de sujeto que los italianos, lo
cual es un indice, para la autora, de que los ninos podrian fijar pronto el parämetro y lo
harian segiin la gramätica del adulto. Cabe pensar, incluso, que el parämetro se puede ir
configurando antes de comenzar a emitir oraciones (cf. Mazuka 1995).
Por otro lado, hay autores como Bloom (1990, 1993) que consideran que las diferencias
observadas en las realizaciones infantiles y la falta de adecuacion de la gramätica temprana
infantil respecto a la del adulto obedecen a limitaciones de performance, y no tanto a gra-
mäticas diferentes. Entre estas limitaciones se subrayan las que podrian ocasionar las res-
tricciones de la primera position de la oration, en la que se tiende a eliminar el material
antepuesto (Bloom 1990). Otra restriction podria proceder de la dificultad de la adquisiciön
de los sujetos pronominales, dado que se ha encontrado cierta tardanza en la realization de
estos sujetos en las primeras emisiones infantiles, retraso que puede continuar por un tiem-
4

po.
Los postulados estän en plena revision, aunque los datos mas actuales parecen favorecer
la »Hipötesis fuerte de continuidad« {Strong Continuity Hypothesis) que postula que el
conocimiento sintäctico del parämetro del sujeto [+/-sujeto nulo] estä ya en el nino en sus
primeras manifestaciones (Austin et al. 1997: 51). En ese sentido, algunos lingüistas postu-
lan que son los conocimientos funcionales los que tiene que desarrollar el nino, porque los
sintäcticos le vienen dados por la Gramätica Universal (Guilfoyle/Noonan 1992). Desde
luego, parece haber cierto solapamiento entre competencia y actuation, y en esta, a su vez,
hay intervention de los factores pragmäticos. La situation podria establecer cierto desfase
entre sintaxis y pragmätica.
Esta interferencia fue la que motivö, en parte, nuestra investigacion y, por ello, el trabajo
se centrö en ninos de cinco anos. A esa edad se construyen oraciones de cierto nivel de
madurez que nos permiten partir de la hipötesis de que se ha fijado el parämetro. Los datos
de esa edad pudieran ser mäs significativos para el anälisis particular de los sujetos prono-
minales. Se queria comprobar hasta que punto los rasgos idiosincräsicos del espanol del
Caribe se manifestaban en la realizacion infantil. Como senalamos al inicio, la aparicion de
sujeto pronominal en el espanol del Caribe es cuantitativamente mäs alta que en el dialecto
peninsular y en los otros dialectos hispänicos. Los porcentajes de aparicion de sujeto pro-

nino nace con una estructura no marcada en la que todos los sujetos estän expresados ο estän
elididos.
4
Se estä discutiendo tambien con mucho interes si habrä estructuras promotoras en la fijacion del
parämetro. Se parte de que el nino, en cualquiera de los idiomas nombrados, oye tambien
construcciones que no siguen el comportamiento esperado. Es decir, el nino frances oye tambien
oraciones sin sujeto expreso:es/ tombe, veux manger y el ingles, is dirty y want to eat, asi como el
espanol peninsular oirä el se cayö ο ellos quieren comer.Estas circunstancias de variabilidad se dan
mäs en determinados contextos que en otros y han motivado el postulado de que no todos los
contextos serän utiles para el anälisis de la fijacion del parämetro. Los contextos mäs estables, es
decir, los »promotores para el proceso de fijacion« son las oraciones subordinadas, porque en ellas
parece ser un hecho compartido por varias lenguas que las expresiones del nifio se asemejan mäs a
la del adulto de su lengua. (Cf. Rizzi 1994)
148 Amparo Morales

nominal, por ejemplo, en la Repüblica Dominicana y en Puerto Rico, son superiores a los
de otros dialectos hispänicos como los de Argentina, Chile ο Mexico (Perez-Leroux 1999;
Morales 1999). Ademäs, se da la circunstancia de que los procesos relacionados con la
hipotesis, como los de inversion de sujeto en la pregunta, posposicion de sujeto en los ver-
bos presentacionales, tambien ofrecen diferencias respecto a los otros dialectos hispänicos
(cf. Morales 1989). En Santo Domingo se ha recogido, incluso, el sujeto expletivo ello
(Toribio 1993). Estos hechos han motivado amplias discusiones e interpretaciones diversas
sobre el espanol del Caribe. Por lo pronto, podemos considerar que se trata de una modali-
dad lingüistica con manifestaciones extemas que se se separan un tanto de los asignados a
las lenguas de sujeto nulo. Las oraciones mäs representativas son las que presentamos a
continuation. En cada una de ellas, el primer lugar lo ocupa la que representa la version del
espanol general.

(11) Juan no habla mientras el trabaja (el no es Juan; espanol general)


(12) Juan no habla mientras έΐ trabaja (el es Juan; espanol caribeno)
(13) Ha llegado Paco / Paco ha llegado
(14) Me pregunto donde estarä Luis / Me pregunto donde Luis estarä
(15) i,Que busea ella? / ^Que ella busca?
(16) A Ernesto lo vi yo en Plaza / A Ernesto yo lo vi en Plaza.
(17) Ello llegan guaguas (Repüblica Dominicana)

La pregunta que nos haciamos al iniciar la investigacion era que repercusion tendria en
ninos de cinco anos, y, por lo tanto, en ninos que tenian ya cierto desarrollo lingüistico, la
circunstancia de ser aprendices del dialecto del espanol caribeno.
Dado el estado, aün muy limitado, de la investigacion sobre estos aspectos de la adquisi-
cion del lenguaje, las hipotesis del trabajo no podian ser muy especificas. Las que nos pro-
pusimos comprobar eran muy generales. Estaban orientadas a averiguar el desarrollo y
conocimiento que el nino mostraba de los factores pragmäticos y funcionales en una edad
en la que se suponia que eran conocidos los sintacticos y, a su vez, ver como estos se mani-
festaban en cuanto a sus caracteristicas dialectales. Igualmente queriamos identificar el
comportamiento de la aparicion del pronombre en las distintas personas gramaticales que
actuaban de sujetos oracionales.

3. Resultados y discusion

Los resultados que presentamos aqui son los primeros datos obtenidos de cinco ninos
puertorriquenos de 5 anos a 5;4 (tres ninas y dos ninos), en grabaciones de habla espontä-
nea con sus mamäs y la encuestadora amiga.5 De cada uno de ellos se analizaron cuatro

Las grabaciones seleccionadas pertenecen a un corpus de veinte grabaciones de ninos entre las
edades de 1,0 a 5,7 anos todas recolectadas por Bianca Villamil. Las grabaciones se hicieron en las
viviendas de los niflos. La encuestadora era amiga de la casa; generalmente la madre del nino/de la
nina tambien estaba presente. Los ninos tenian a su alrededor juguetes, libros y laminas que
motivaban el intercambio comunicativo. Con parte de estas grabaciones se han realizado trabajos
La adquisiciön del lenguaje en ninos puertorriquenos 149

sesiones de 40 minutos. No se tuvieron en cuenta las oraciones que eran repeticiones del
adulto (18) ni las que se emitian sin verbo (19) ο con verbo en infinitivo (20), como las
siguientes:

Adulto--: Mira, este es el leön.


(18) Nino—: Este es el leon.

Adulto (hablando de un gato)-: i Que tü crees que el quiere?


(19) Nino--: Mira, mira, aqui 0 otra vez.

Adulto--: i Y que hace ese nene?


(20) Nifio—: Saltar.

Una vez eliminadas estas estructuras, el total de las analizadas fue de 782 oraciones (tabla
1).

Tabla 1: Oraciones aseverativas, interrogativas e imperativas

Aseverativas / Interrogativas Imperativas Total


F 574 208 782
% 73,40 26,59 100,00

El 26,59 % de las emisiones oracionales corresponden a mandatos que el niflo hace a sus
hermanos, padres ο entrevistadora, como parte de la interaccion con juguetes y entidades
que le rodean. Todas las oraciones de imperativo aparecieron con sujeto elidido. Las ora-
ciones imperativas, como corresponde al tipo particular de interaccion que crea el nino con
su contexto, mantienen en esta muestra un uso mucho mas extendido que en la lengua del
adulto.6
En las aseverativas, la mayor cantidad de sujetos corresponde a la primera persona sin-
gular (29,61 % del total de sujetos), le siguen las terceras personas (sintagmas nominales y
pronominales, 18,98 % y 32 %, respectivamente). Una portion representativa de sujetos (un
10,80 % de ellos) estuvo representada por demostrativos, dato justificable dentro de la si-
tuation de habla particular de las entrevistas.7 Las cantidades aparecen en la tabla 2:

Tabla 2: Sujetos en el habla infantil

yo tü el/ella ellos/ellas nosotros SN este Total


F 170 20 105 79 29 109 62 574
% 29,61 3,48 18,29 13,76 5,05 18,98 10,80 100

sobre la adquisiciön del espafiol puertorriqueflo, orientados a analizar la adquisiciön y desarrollo


de los tiempos verbales (Villamil 1985; Morales 1990, 1991).
6
El niflo produce un primitivo imperativo desde 1;7 solo en segunda persona singular; los ninos
piden acciön a su contexto. Se dice que estas primeras formas no son verdaderas formas de
imperativo. En nuestro caso, con nifios de 5 anos, si lo son y generalmente son mandatos a los que
le rodean para manipular sus acciones a su conveniencia. Aparecen en segunda persona tambien.
7
El uso del demostrativo esta justificado porque es el deictico que sefiala las entidades que ve en los
libros ο a los juguetes que le rodean.
150 Amparo Morales

Cuando se observan los datos especificos de expresion de sujeto (frente a elision), una vez
excluidos los imperativos y las oraciones con un sujeto representado por un pronombre
demostrativo, yo y tu aparecen explicitos con los porcentajes mäs altos, un 62,35 % y un
70%, respectivamente. Los sujetos lexicos representan el otro gran grupo de sujetos expli-
citos (18,98%) Frente a estos datos, las terceras personas pronominales presentan manifes-
tation expresa muy limitada, es decir, el, ella, ellos y ellas, fueron pronunciados por estos
ninos en muy escasas ocasiones. De hecho, uno de los ninos nunca produjo un pronombre
de tercera persona. Nosotros tambien alcanzo poca representatividad y ustedes (forma pro-
nominal familiar de segunda persona plural, sustituto de vosotros) no se recogio en ningun
nino (tab la 3).

Tabla 3: Expresion de sujetos en texto infantil (frente a elision)

yo tu el/ella ellos/ellas nosotros SN este Total


F 106 14 5 2 3 109 62 301
% 62,35 70 4,76 2,53 10,34 100 100

Comparando estos datos con los ofrecidos por los adultos puertorriquenos (Morales 1999),
podemos hacer unas cuantas observaciones. Los datos de aparicion pronominal infantil
muestran, en general, los patrones del adulto: mayor aparicion pronominal en las dos prime-
ras personas que en las terceras, pero maximizan las diferencias. La redundancia pronomi-
nal es extrema en las dos primeras personas y escasisima la expresion en las terceras. Hay
que considerar que, en este ültimo caso, el nino tiene a su disposition tambien los sintag-
mas nominales. En ese sentido, nombres como mami, papi, Luisito, el oso, etc. han surgido
en muchas ocasiones en nuestros textos para manifestar los sujetos de sus expresiones.
Debemos hacer una observation importante: la forma verbal de tercera persona plural tiene
cierta representatividad en los textos (13,76%). Se trata, en ocasiones, de formas Imperso-
nales con referente arbitrario del tipo:

(21) Nifio—: Si se tiran ahi, se escocotan (R, 5;2) [= Si alguien se tira ahi se rompe la cabeza.]

Adulto--: i,Que paso?


(22) Nino—: Plotaron una bomba. (A, 5;0) [= Explotaron una bomba.]

Estos usos justifican, en parte, los datos cuantitativos y parecen indicar que, en su actuation
lingiiistica, el nino, aiin a esta edad, favorece al maxi mo dos categorias como los referentes
concretos de sus acciones ο descripciones: la nominal y la deictica yo y tu, esta ültima en
mucha menor proportion, como en la norma del adulto. Se utilizan en identificaciones
directas que senalan a las entidades que estän a su alrededor. Tanto yo y tu, como parte de
las unidades lexicas, son unidades deicticas que senalan a los referentes presentes en su
entorno. Con ellas el nino construye un discurso interactivo en el que describe acciones
muy proximas que suceden ο las coloca en la propia situation de habla. En estas expresio-
nes el nino se ajusta a los rasgos de su dialecto y parece tener conocimiento efectivo de
ellos. Asi se ve en las preguntas y las topicalizaciones de unidades antepuestas de los ejem-
plos siguientes:

(23) Cuando yo sea grande, voy a ser maestra. (R, 5;2)


(24) Hay unos cabal los que yo me monte una vez. (A, 5;0)
La adquisicion del lenguaje en ninos puertorriquefios 151

(25) Pero estos no meten la cabeza para nada, por ... porque si tienen miedo se van a volar. (R,
5;2)
(26) Mi mami tiene uno asi, pero con taco. (A, 5,0)
(27) ^Por que tü no fuiste a Peri Park? (I, 5;4)
(28) iComo la esconden? (A, 5;0)
(29) ι,C0mo muerde ese caballo? (I, 5;4)
(30) JEstos volan? (A, 5;0)
(31) iYtii que vas a ser? (R, 5;2)
(32) Este yo lo veo. (A, 5;0)
(33) El circo de Capulina yo lo veo. (A, 5;0)
(34) Este yo no lo leido. (A, 5;0)

Estos ejemplos son muy similares a los que presentan los adultos en el apartado de los
ejemplos del espanol del Caribe y a similares recogidos en otros trabajos (Morales 1997).
Asi como el adulto, los ninos anteponen el sujeto en la pregunta de informacion y en los
casos de topicalizacion de una unidad antepuesta, si se trata de las primeras personas, como
en las oraciones (27), (30) y (31). Los sintagmas nominales sujetos se suelen posponer,
como en la oracion (29). En estas circunstancias, como hemos dicho, otros dialectos del
espanol exigirian la posposiciön ο elision de sujeto.
Estos comportamientos contrastan con los procesos anaföricos de las terceras personas.
El paso de sintagma nominal a pronombre y de ahi al pro y las restricciones pragmäticas
que acompanan a estas unidades, estän aün desarrolländose, segün muestran nuestros datos.
Hay que considerar que la anäfora requiere ya cierto tipo de discurso en el que intervengan
sucesos en secuencia. En el, los actores de tercera persona estän sujetos a las restricciones
impuestas por el flujo de la informacion en el discurso. Este conocimiento pudiera necesitar
mayor cantidad de exposition a los datos externos, a juzgar por los resultados. Las narra-
ciones que aparecieron en nuestros textos seguian patrones funcionales de secuencia anafö-
rica que no correspondian a la gramätica del adulto (cf. Roberge 1990). Asi se refleja en los
textos que presentamos a continuation:

(35) Nifio (A, 5,0) contando una historia--: Que E.T. ... que una nenita ... tenia una mamä y la
mamä no estaba con ella y ... de momento, llega E.T. ...Y E.T. tenia frio y la nena le puso
una capa aqui pa'que ... Y Elliot ... Elliot se encontrö con E.T. y Elliot se asusto y Elliot
saliö corriendo cuando Ε. T. dijo jE.T. phone home!.

(36) Nifia (R, 5,2) contando una historia—: Si yo lo vi, que unos pajaros estaban trayendo a uno
elefante chiquitito y una vez el muchacho ... los pajaritos soltaron a Dumbo. Y Dumbo cayo
con la mamä y la hermana. Y el se hizo grande ... y habian unos pajaros que ... querian ...
que los pajaros querian ayudar a Dumbo.

Adulto—: i A ver, que mas hiciste?


(37) Nifia (I, 5,4)—: Este ... como ... yo estaba en casa el otro dia ... que yo estaba en casa ... y
entonces ... yo misma iba a practicar lo de la bici, que 0 no sabia ni correrla ... y tambien,
este ..., yo hice las munecas, 0 las limpie y tambien mi hermanita las volvio a ensuciar y yo
le puse maquillaje.

Adulto—: Τύ ves, yo quisiera tener una nenita asi, que me termine de barrer la casa.
152 Amparo Morales

(38) Nina (I, 5,4)—: Y tambien, como yo soy bien ayudanta, pues viene mami y 0 me necesita
mucho ... porque si no ... porque Irene....En especial si Junito se va sin permiso y mami le
da permiso, pues viene Irene y 0 se va con el y con los machitos.

Como podemos observar en los ejemplos presentados (35), (36) y (37), el texto producido
por los ninos no sigue siempre los principios de continuidad de topico que el discurso del
adulto privilegia. Tanto en el (35), como en el (36) y en el (37), los ninos recurren a la re-
petition de un topico inmediato y no utilizan el recurso de elision correspondiente.8 Tanto
Elliot en (35) como yo en (37) aparecen redundantemente. En el (36), el, sustituto de Dum-
bo, hubiera permitido igualmente la elision. Aqui la pronominalizacion no era el recurso
mäs adecuado. En cambio, como podemos observar, tambien, el nino usa bien otros recur-
sos: pospone los sujetos en los casos de verbos presentativos (llega Elliot, habian unos
päjaros, etc.) y establece las diferencia de definitud de los SNs (habian unos päjaros ... los
päjaros).

4. Conclusiones

Estos datos parecen confirmar los postulados que senalan que la adquisicion de la pragmä-
tica es mäs lenta que la de la sintaxis. Hemos visto que, cuando ya los procesos sintäcticos
de movimiento de interrogativas y topicalizacion estän adquiridos, atin los de coherencia
referential en el discurso no se dominan. Α los cinco anos, los ninos demuestran haber
adquirido completamente los recursos sintäcticos que caracterizan su dialecto, no solo su
lengua; pero no los otros. Los recursos de manejo de referentes del discurso, que tienen en
cuenta el nivel de presuposiciön de las entidades (las funciones de tematizacion y sus con-
diciones de elision y pronominalizacion en el discurso), aün no se dominan completamente.
Las primeras manifestaciones muestran, por ello, diferencias entre las primeras personas,
unidades deicticas que identifican directamente a los que intervienen en el acto de comuni-
cacion y las terceras, con valor anaforico, que hacen referencia a entidades ο seres no pre-
sentes, actores de una secuencia de hechos. Este uso referencial de la narration, que aleja al
nino de su propio entorno de senalizacion directa y que lo enfrenta a contextos con posibili-
dad, incluso, de ambigüedad, requiere destrezas y capacidades mentales que parecen adqui-
rirse con mayor lentitud. Todo esto indica que, con mayor claridad que en el sistema del
adulto, los pronombres personales del acto de habla, yo y tu, por sus caracteristicas de
mostracion directa, constituyen, en terminos de la adquisicion del lenguaje, una categoria
diferente de la tercera persona. Esta, que es la persona por antonomasia de la narration en
el discurso, necesita, para su uso apropiado, ciertos conocimientos sobre las propiedades
pragmäticas de sus unidades, que parecen necesitar mayor exposition a los datos externos.

Es bien conocido el proceso de continuidad referencial de la secuencia del discurso. Los niveles de
presuposiciön de las entidades nombradas y, con ello, sus caracteristicas de ser las unidades
temäticas ο remäticas de las emisiones emitidas dictan en gran parte los procesos de
pronominalizacion y elision.
La adquisiciön del lenguaje en ninos puertorriquenos 153

Por otro lado, y a la espera de trabajos comparativos con otros dialectos del espanol, po-
driamos anadir que, en nuestro caso, la realization lexica de los sujetos pronominales de
estos ninos puertorriquenos supera la redundancia habitual de su dialecto en la primera
persona, es decir, ademäs de las caracteristicas dialectales, que se manifiestan en preguntas
y topicalizaciones, la abundancia de sujeto explicito yo, haciendo alusion a su mundo y
entomo, y su hincapie en la aparicion de sujeto en estos casos, produce diferencias con la
norma del adulto. La caracteristica de estos pronombres de poder considerarse simples
marcas de topicalizacion, sin verdadero contraste pronominal, favorece que el nino recurra
mäs a este recurso, dado que son los rasgos pragmäticos los mäs sobresalientes en la edad
temprana. Es bien sabido que el nino hace sus representaciones gramaticales a partir de la
interaction con el medio. Cabe senalar que, a falta de los recursos de los adultos, el nino
puede desarrollar estrategias especiales como la de la autotematizacion contrastiva (cf.
Detges, en este volumen), que explicarian parte de las redundancias y repeticiones.
La relevancia que nuestros datos puedan tener para el modelo de los parämetros y el pa-
rämetro del sujeto nulo, en particular, es dificil de precisar, dado que el corpus analizado en
nuestro caso es de ninos de cinco anos, que ya han adquirido los principios bäsicos de su
sintaxis. Podriamos decir que apoyan la interpretation de que el parämetro no puede conce-
birse con los valores categoricos de [+-/-] sino, tal vez, como propone D'Introno (2000),
como un conjunto de subparämetros (niimero-persona, caso, animation, etc) que no estän
todos presentes en todos los dialectos y que, incluso, pueden evolucionar hacia otros valo-
res. De mantenernos en un modelo de parametros, se podria considerar que el nino estä
fijando un parämetro en evolution hacia otros valores.

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Ulrich Detges (Ludwig-Maximilians- Universität München)

La gramaticalizacion de los acusativos preposicionales en las lenguas ibero-


rromänicas: Una hipotesis pragmätica

El complemento directo preposicional es uno de los temas mäs estudiados dentro de la sin-
taxis romance, tanto con respecto a sus funciones sincrönicas como en lo referente a su
evolucion diacronica. En las diversas lenguas romanicas donde tal objeto directo (CD) pre-
posicional existe - esto es, en sardo, en suritaliano, en rumano, en ciertas variedades del
retorromance, en algunos dialectos del provenzal y en las lenguas iberorromänicas las
reglas concretas de su empleo se distinguen entre si considerablemente, pero, a pesar de
ello, se esboza un perfil general bastante homogeneo.

I. En general, las entidades extralingüisticas a las que hacen referenda los CDs preposicio-
nales tienen rasgos de referentes sujetos tipicos: no solo son preferentemente humanos ο
por lo menos animados, sino que ademäs siempre van dotados de agentividad potencial. Al
comparar los papeles semänticos de los CDs en los ejemplos (la) y (lb) (tornados de Roe-
giest 1979), se nota una diferencia marcada: la fräse (la), con CD preposicional, presenta al
hijo como a alguien del que se pueden esperar asistencia afectiva ο apoyo material, con lo
cual este referente se concibe como protagonista de una interaccion social.' En (lb), en
cambio, donde falta la preposicion, no se dan tales implicaciones.

(1) Marca del sujeto potencial:


a. No tuvo a nadie mäs que al hijo aquil. (C. Laforet, cf. Roegiest 1979: 49)
b. Se caso. Pronto iba a tener el segundo hijo. (Lopez Pacheco, cf. Roegiest 1979: 49)

En las lenguas donde existe una marca preposicional del CD hay ciertas clases de expresio-
nes nominales que la admiten, otras que la excluyen y expresiones en las que es obligato-
ria.2 Al compararse las condiciones de su empleo, se traza una jerarquia de inclusion tipo-
logica (vease (2)): en todas las lenguas en las que existe una forma preposicional del CD,
siempre esta acompanando a pronombres personales (position fl] en la jerarquia (2)). En
ciertas lenguas se utiliza, ademäs, con nombres propios personales, terminos de parentesco
(veanse Bossong 1998: 203, 1982b: 586, Stimm 1986: 428, Rohlfs 1971) y, tipicamente,
con ciertas denominaciones del concepto 'dios' (posiciön [2] en la jerarquia (2)), un uso
que Meier (1945: 244) caracteriza como »acusativo de divinidad«.3 Si se emplea la forma
preposicional para marcar nombres propios y terminos de parentesco, entonces siempre se

Se ha constatado que los verbos de interaccion favorecen en muchas de las lenguas mencionadas
el uso de la marca preposicional de manera sistemätica (veanse Dietrich 1987: 72-3, Stimm 1987:
152-153, Roegiest 1979: 46, Meier 1948: 123-125).
2
Para el espanol vease Laca (1987).
3
En el estilo literario del portugues actual, el lexema deus 'dios' es uno de los raros casos en los
que la preposicion se utiliza con frecuencia notable delante de sustantivos, sobre todo en ciertas
expresiones fijas como amar, temer, defender α Deus (vease Hundertmark-Santos Martins 1982:
426). Para el uso del »acusativo de divinidad« en gallego vease Delille (1970: 181).
156 Ulrich Detges

puede utilizar para marcar pronombres personales. Si, ademäs, la forma se emplea para
marcar nombres comunes definidos con referentes humanos (posicion [3]), entonces siem-
pre se utiliza para marcar expresiones mäs altas en la jerarquia, pero lo contrario no es
siempre välido.
Normalmente se considera que (2) refleja una jerarquia de tematicidad potencial (Givon
1976: 152): cuanto mäs alta es la posicion de una expresion en (2), tanto mas elevada es la
probabilidad de que la expresion lingüistica en cuestiön se encuentre en funcion de tema
textual. Dentro de esta jerarquia son los pronombres personales, y sobre todo los de la pri-
mera persona, los que ocupan el grado mäs elevado. Segün Givon (1976: 153), la posicion
privilegiada de la primera persona se debe al hecho de que »the speaker tends to be the
universal point of reference and the most highly presupposed argument«. Por ende, la je-
rarquia (2) refleja »the ego-/anthropocentric nature of discourse« (Givon 1976: 153, vease
tambien Bossong 1998: 203).

(2) Jerarquia de tematicidad


[1] pronombres personales >
[2]> nombres propios de personas, terminos de parentesco (esp. de primer grado), ciertas
denominaciones del concepto Dios >
[3]> nombres comunes definidos para referentes humanos >
[4]> nombres comunes definidos para referentes no humanos »personalizados« >
[5]> nombres comunes definidos para referentes humanos colectivos >
[6]> nombres comunes indefinidos para referentes humanos >
[7]> nombres comunes indefinidos para referentes no-humanos

Para la comprension del desarrollo diacronico de la marca preposicional del CD, la jerar-
quia (2) es esencial, porque representa las etapas diacronicas sucesivas de la expansion del
mismo. Como se ve, la evolucion diacronica va de lo temätico a lo no temätico. Mäs ade-
lante veremos cuäles son los mecanismos discursivos y lingüisticos que convierten en gra-
mätica real la jerarquia abstracta (2). El rumano y el castellano son lenguas en las que la
evolucion estä relativamente avanzada, mientras que en portugues y en catalän el desarollo
se ha detenido en un estadio relativamente temprano (Bossong 1998: 229, Roegiest 1979,
Rohlfs 1971).

II. Por norma general, se sostiene que los acusativos preposicionales desempenan ciertas
funciones discursivas tipicas. Al parecer, uno de sus empleos mäs importantes es el de un
marcador de relevancia. Algunos (Hatcher 1942: 427, Ramsden 1963: 46, Delille 1970) lo
caracterizan como marca de respeto,4 otros como elemento focalizador (Garcia 1993: 41).
De hecho, en el espanol antiguo una de sus funciones consistia en poner de relieve refe-
rentes humanos que se consideraban particularmente importantes (en (3) por ejemplo, cita-
do en Cano Aguilar 1988: 123, solo se destaca a Minaya y no a las duenas). Este papel de
focalizador explica ciertas restricciones en el catalän y en el portugues medievales. Como
lo han apuntado Meier (1945: 247) y Delille (1970: 34), en el portugues medieval y en el
catalän antiguo, la realization de reflexivos enfäticos, equivalentes del esp. mismo, nor-
malmente bloquea el uso de a: delante de si mateix (vease (4)) nunca aparece la preposi-

4
Ramsden (1963: 46) caracteriza esta funcion del acusativo preposicional en el castellano antiguo
como »uso exaltativo«.
La gramaticalizacion de los acusativos preposicionales 157

ciön. Parece, pues, que en dichas lenguas el uso de la marca preposicional se considerö
innecesario cuando se utilizaban otros elementos focalizadores. Es interesante notar que en
ambas lenguas la restriction mencionada se ha perdido hoy5 - este hecho muestra que, por
razones de las que vamos a hablar mäs adelante, la fiierza focalizadora de la marca preposi-
cional se ha ido debilitando a lo largo de su evolution diacrönica.

(3) Castellano antiguo, marca de respeto y focalizador:


[Los demäs, U.D.] re<jibir salien las duenas e al bueno de Minaya (Cid 1583)
(4) Catalan antiguo, restricciones de combination con otros focalizadores:
Nengü no pot engendrar si mateix (S. Vine. Ferrer, Sermons 104, cf. Meier 1945: 248)

Se ha observado repetidamente que en algunas de las lenguas mencionadas, la aparieiön del


acusativo preposicional estä favorecida por los entomos de topiealizaeiön (Laca 1987: 307-
309, Roegiest 1979: 45). Esa constataciön ya vale para el iberorromance medieval. En su
gran mayoria, las expresiones nominales introducidas por la marca preposicional se en-
cuentran, ο bien en funeiön remätica - principalmente al final de la fräse (Melis 1993: 212,
Delille 1970: 31, Meier 1945: 241, vease ej. (5a)), pero tambien en la primera position (ej.
(5b)), - ο bien en funeiön temätica, normalmente en position inicial (Melis 1993: 212, De-
lille 1970: 39-41).6 En contextos remäticos, sean contrastivos (como en ej. (5a)) ο no (como
en ej. (5b)), a siempre funciona como focalizador. Dentro de la funeiön temätica, en cam-
bio, se pueden distinguir al menos tres casos. En primer lugar, la preposition puede marcar
un tema focal, es decir, un protagonista temätico en contraste con otro referente (ej. (6)).
Segundo, puede focalizar un protagonista sin que este se eneuentre en un verdadero con-
traste con otro referente del discurso (ej. (7)). En tal caso, se trata de un procedimiento lite-
rario ο retörico, destinado a animar la narration, es decir, de un empleo casi »abusivo« del
focalizador (vease Melis 1993: 224-226). Tercero, la preposition puede marcar elementos
temäticos no focales, esto es, meros enlaces textuales (ej. (8)). En (8), el CD temätico α los
moros, que vineula la fräse al texto precedente, ni siquiera se eneuentra en primera posi-
tion, siendo el grupo adverbial remätico a so castiello la unidad destacada por su position
sintäctica y focalizada por la entonaeiön. En este ejemplo se vuelve aparente el hecho de
que la marca preposicional del CD parece haber perdido, en el castellano antiguo, desde los
primeros textos, una parte de su funeiön focalizadora.

(5) Contexto remätico, posieiön final ο inicial:


a. Ε seflor, ellos non conoscieron a dios, ni a vos, ni a mi [...]. (Cron. pop. del Cid 192))
b. Todas esas tierras todas las preava. A Saragofa metuda l'a en paria. (Cid 913-14)
(6) Contexto temätico focal (i.e. contrastivo):
Α los unos castiga, α los otros apaga (Libro de Alexandre, 74a)
(7) Contexto temätico focal no contrastivo (empleo retörico):
A ella e a sus fijas e a sus duenas sirvadeslas est afio. (Cid 254)
(8) Contexto temätico no focal (enlace textual):
A so castiello α los moros dentro los an tornados. (Cid 801)

5
En el caso del portugues, la perdida de dicha restriction se produjo en los siglos XV y XVI (Deli-
lle 1970: 31-32).
6
Para los diferentes tipos de valores temäticos y remäticos de la primera posieiön vease Silva Cor-
valän (1984).
158 Ulrich Detges

Otro sintoma de la perdida del »peso focalizador« de la preposition especialmente en cas-


tellano antiguo es el hecho de que en este idioma los CDs marcados por a ya se utilizan
corrientemente combinados con otro procedimiento de focalizacion, a saber la duplicacion
pronominal, esto es, el desdoblamiento del objeto nominal por medio de un pronombre
correferencial (Melis 1993: 211, Garcia 1933: 39, Laca 1987: 307, vease (9a)). Sin embar-
go, a diferencia del espanol moderno, en el castellano antiguo la combination del acusativo
preposicional con la duplicacion pronominal todavia no es obligatoria: todavia se encuen-
tran casos como (9b), joid a mi!, que hoy se deberian de considerar como agramaticales En
Catalan antiguo y en portugues medieval, en cambio, aün es extremadamente poco comun
la coocurrencia del acusativo preposicional con la duplicacion pronominal (Riiho 1988:
138, Delille 1970: 40).

(9) Otro procedimiento de focalizacion - la duplicacion pronominal:


a. Α las fijas bien las abrafava. (Cid 1599)
b. jOid a mi, Albar Fafiez e todos los cavalleros! (Cid 616)

Los argumentos expuestos estän resumidos en (10), donde se ve una jerarquia de las fun-
ciones discursivas mencionadas, ordenadas segün su fuerza focalizadora respectiva. Ade-
mäs se asume que esta jerarquia representa un esquema diacronico: la preposicion empieza
como focalizador »pesado« y, por razones de las que vamos a hablar mäs adelante, va per-
diendo su »peso« focalizador a lo largo de su evolution diacronica. En resumen, podemos
constatar que la evolution diacronica del CD preposicional no solo va de lo temätico a lo
menos temätico (vease (2)), sino tambien de la focalizacion a la no-focalizacion (vease
(10)).

(10) foco remätico > foco contrastivo temätico > foco temätico > enlace textual temätico

III. Antes de esbozar una explication de los fenömenos empiricos que acabamos de descri-
bir, conviene pasar revista a otros intentos de explicar como y por que se formo la marca
preposicional del CD. La posicion mäs corriente considera que, despues de la perdida de la
flexion casual del latin, se habia de gramaticalizar un elemento apto para distinguir el su-
jeto gramatical del complemento directo, mäs precisamente de tales complementos directos,
que - por su agentividad potencial - se parecen sumamente al sujeto tipico. Esta hipotesis
ha sido desarrollada, entre otros, por Bossong (1998: 228-229, veanse tambien Company
1998: 551, Müller 1971: 503):

Si l'objet n'a rien d'agentif, c'est-ä-dire s'il est non-humain et non-anime, il n'est pas un sujet
potentiel; par consequent, il n'est pas fonctionellement necessaire de le marquer comme objet. Si
d'autre part l'objet constitue, de par sa semantique inherente, un sujet potentiel, il s'avere necess-
aire de lui conferer une marque specifique permettant de le distinguer du sujet sans ambigui'te.
(Bossong 1998: 228-229)

Lo problemätico de esa posicion es el hecho de que el cambio lingüistico nunca ocurre


porque los locutores quieran mejorar su lenguaje. Como se han puesto de relieve Coseriu
(1973 [1958]: 205), y mäs recientemente Keller ( 2 1994 [1990]: 87), los hablantes nunca
aspiran a crear nuevas estructuras gramaticales; su ünico interes consiste en expresarse de
manera comunicativamente eficaz. Ademäs, la opinion antes esbozada es problemätica
desde un punto de vista empirico: de la jerarquia de tematicidad en (2) se desprende que la
La gramaticalizacion de los acusativos preposicionales 159

evolution del acusativo prepositional empieza con los pronombres personales, y especial-
mente con los pronombres de la primera y de la segunda personas. Pues bien, como lo nota
Pensado (1995 [1985]: 191), son precisamente los pronombres personales de la primera y
de la segunda personas donde hasta hoy se ha mantenido la distincion sujeto - no-sujeto en
todas las lenguas en cuestion.
Otra position, mäs coherente, es la explication propuesta por Erica Garcia (1993). Se-
gün Garcia, la preposition delante de los CDs se debe a un cambio analogico en el que la
marca del dativo se transmitio al acusativo.7 Dicho cambio estä motivado por el hecho de
que ambas categorias - el CI y el CD con referentes humanos ο animados - aparecen en los
mismos entornos lingüisticos, sobre todo dentro de construcciones de tematizacion: »If
focus-worthiness, rather than case becomes relevant, some (human!) Accusatives might be
perceived als salient against a background of run-of-the-mill (Acc.) inanimates« (Garcia
1993: 44). Segun la propia Garcia, la marca del dativo se propago a partir de construccio-
nes como (1 la, b) con CIs a construcciones con CDs (vease (12a, b)).

(11) Del CI temätico...


a. A mi plaze me dende. (Cronica Popular del Cid 167)
b. A mi parece que muy bien lo trata [...] fray Bartholome. (Peregr. 133)
(12) ... al CD temätico
a. A mi non rrebtedes, fija, que vos lo merespedes. (Libro de Buen Amor, 878-3)
b. A mi e mi huesped puso nos en coydado. (Libro de Buen Amor, 1077-4)

La explication propuesta por Garcia (1993) resulta convincente, puesto que el CI, como el
CD preposicional, tipicamente sirve para representar a referentes con position alta en la
jerarquia de tematicidad. El referente tipico del CI es un ser humano discreto, individuado
con rasgos de »agente potential«. Entonces no es nada sorprendente que la distribution de
la marca preposicional delante de los CI y la de delante de los CDs se parezcan en cierto
grado. Pero, como se ve en (13), tambien tornado de Garcia (1993), la analogia entre ambos
casos no es perfecta: delante de nombres comunes, la marca preposicional se utiliza rara-
mente en espanol antiguo.

(13) CIs y CDs marcados por a en el espanol antiguo (Garcia 1993: 45)

CI CD
pronombres a a
nombres personales a a
nombres comunes definidos singulares a 0
otros (rarisimos) a (frecuentisimos) 0

Ademäs, la hipotesis que acabamos de exponer presenta una incoherencia empirica. Como
se sabe, el rumano posee un CD preposicional, pero su CI carece de preposition. Asi pues,
el escenario esbozado por Garcia no puede ser el ünico mecanismo concebible. Ademäs,
esquiva un problema esencial: si la marca de ciertos CDs se explica por su analogia funcio-
nal con los CIs, ^como se explica, a su vez, la formation de la marca preposicional de los
CIs?

7
Esta idea ya se encuentra en Dietrich (1987: 75-76), en Stimm (1987) y en Selig (1991: 202-206).
160 Ulrich Detges

IV. En la mayoria de las lenguas que conocen una marca preposicional del CD, esta se re-
monta al mismo origen diacrönico que la marca del CI. Asi, en las lenguas iberorromini-
cas, tanto la a del CI como la del CD son los sucesores de la preposicion lexica ad del latin.
Al efecto, considerese el ej. (14). El verbo aspicere 'mirar' va asociado con dos construc-
ciones alternativas para regir su segundo complemento: primero se construye con acusati-
vo, como en (14a) me aspice 'mirame'. Ademas existe la posibilidad de que rija su segundo
actante por medio de una preposicion, como en (14b) aspice ad me 'mirame a mi, mira
hacia mi'. En el latin clasico, el primer regimen con caso gramatical es la construccion
normal del verbo aspicere, el segundo - con preposicion - una construccion marcada.

(14) It. aspicere 'mirar'


a. acusativo: Sosia, age me hue aspice. (PI. Amph. 778) 'Sosia, jmirame!'
b. ad: Agedum aspice ad me. (PI. Capt. 570) ' jMirame (a mi)!'

Ambos regimenes no son equivalentes, sino que, ceteris paribus, el actante preposicional
de la construccion marcada se focaliza un poco mäs. Dicho de otro modo, el regimen pre-
posicional es una construccion mas »pesada«. Tal diferencia entre regimen gramatical y
regimen preposicional se observa regularmente en muchas lenguas. En espanol moderno,
por ejemplo, el verbo mirar se construye sea con CD (que a su vez puede ser preposicional
ο no), sea con complemento direccional, introducido por la preposicion hacia. La option
preposicional se prefiere cuando el acto de mirar se concibe como un hecho dinamico, dis-
crete y puntual. En (15a), se mira el muro completo en un solo gesto. En (15b), en cambio,
donde se representa el segundo actante como CD, no se dan tales especificaciones. En este
caso, la oration sugiere una lectura incremental: representa un proceso gradual que se va
realizando en etapas sucesivas, afectando al objeto en porciones no especificadas.8 Es evi-
dente que en ambos regimenes, el papel especifico que se atribuye al segundo actante es
muy diferente. Mientras que en la construccion preposicional (15a), el muro se destaca por
el dinamismo de la action misma, al objeto del proceso incremental en (15b), en cambio, se
le asigna un grado de participation mucho menos prominente. Esa diferencia resulta aun
mäs clara en ejemplos como (16a) y (16b), donde el actante en cuestion se interpreta como
agente (abstracto) potencial en el caso de la construccion preposicional (16a), mientras que
en la construccion con CD en (16b) se concibe como entidad no discreta y carente de agen-
tividad potencial.'

(15) a. Maria mira hacia el muro.


b. Maria mira el muro.
(16) a. Siempre estamos mirando hacia los EEUU.
b. Siempre estamos mirando los EEUU.

Al igual que hacia en el espanol moderno, ad en latin aün no es una marca de caso grama-
tical, sino una preposicion lexica, asociada a determinados verbos. A pesar de ser ad una
preposicion relativamente frecuente en el latin postcläsico, no son raros los verbos que ri-

' Dicho de otro modo, la construccion preposicional va dotada de un grado superior de transitividad
en el sentido de Hopper & Thompson (1980: 252).
9
Dietrich (1987: 74-75) pone de relieve el hecho de que en el castellano actual, una gran parte de
los entornos verbales en los que normalmente se realiza el acusativo preposicional todavia se pue-
de interpreter, al igual que (15a) y (16a), como acciones dirigidas hacia agentes potenciales.
La gramaticalizaciön de los acusativos preposicionales 161

gen su segundo actante con otra preposicion (Vincent 1999: 1118-1122, Müller 1971: 497).
Asi encontramos, por ejemplo, como Variante marcada de fugere aliquem 'huir (de) al-
guien', la construction fugere ante aliquo, donde se utiliza la preposicion direccional ante
'delante de'. En principio, cada verbo individual tiene, como regimen marcado, su propia
preposicion para regir a su segundo actante (veanse, por ejemplo (17a, b, c)).
Para el CI de verbos trivalentes se da, en principio, la misma situation (17d, e): en tal
caso la construction no marcada normalmente es la de dativo, como en (17d) dicere (ali-
quid) alicui, y la alternativa marcada se construye con ad (dicere (aliquid) ad aliquem) u
otras preposiciones. Existe una pequena clase de verbos trivalentes como rogare 'rogar' ο
petere 'pedir' ((17f)) cuyo actante humano no toma el dativo sino el acusativo, y en cuyo
regimen prepositional dicho actante se marca por a(b) 'de(sde)'.10 El ultimo caso que se ha
de tener en cuenta son verbos impersonales de perception como *mihi similat 'a mi me
parece que' (17g) cuyo actante humano se construye con dativo o, alternativamente, con la
preposicion lexica a(d).

(17) Acusativos y dativos en alternancia con ad y otras preposiciones lexicas

regimen 1 regimen 2
caso gramatical: caso gramatical: preposicion lexica
dativo acusativo alternativa
a. aspicere 'mirar' aliquem 2 a(d) aliquem 2
b. fugere 'huir' aliquem 2 ante aliquo 2
c. sequi 'seguir' aliquem 2 post aliquem 2
d. dicere 'decir' alicui 2 [aliquid 3 ] a(d) aliquem 2
e. dare 'dar' alicui 2 [aliquid 3 ] a(d) aliquem 2
f. rogare 'rogar' aliquem 2 [aliquid 3 ] a(b) aliquo 2
g. *similare 'parecer' alicui 2 a(d) aliquem 2

Ahora bien, se puede definir lo que ha de entenderse por »gramaticalizaciön« de un marca-


dor de caso. De todo lo dicho hasta ahora se desprende que tal proceso tiene dos aspectos
paralelos. Por un lado, el regimen preposicional, originalmente marcado, sustituye al regi-
men gramatical y se convierte en construction no marcada, perdiendo asi su efecto focali-
zador; por otro lado (y al mismo tiempo), una de las varias preposiciones lexicas (ad, post,
ante etc.), originalmente vinculadas a determinados verbos, se generaliza a clases de verbos
mas amplias. Si se propaga a grupos de verbos con dos actantes del tipo mirare, fugere ο
sequi, se convierte en nueva marca del CD, como en rumano. Si, en cambio, se propaga a
clases de verbos con tres actantes, tipicamente dicere y dare, y a constructions imperso-
nales de perception como *mihi similat 'a mi me parece', se vuelve marca del CI, como en

10
A(b) se reinterpret!), en latin vulgar, como ocurrencia de a(d), asi que en todas las lenguas romäni-
cas (aparte del rumano), no solo el actante humano de los verbos que expresan el concepto DAR
ALGO Α ALGUIEN se construye con forma dativa sino tambien el de expresiones verbales del con-
cepto PEDIR ALGO Α ALGUIEN (veanse Cano Aguilar 1988: 126, Müller 1979: 488, Reichenkron
1951: 389-390). Fuera de las lenguas romänicas - por ejemplo en alemän, en las lenguas eslavas ο
en el griego antiguo - el segundo actante de los verbos de 'pedir' no se construye con dativo sino
con acusativo.
162 Ulrich Detges

frances ο en los dialectos del norte de Italia. Si, finalmente, la generalization de la preposi-
tion ocurre con verbos de todas las clases mencionadas, se da una distribution como la que
encontramos en las lenguas iberorromänicas y en los dialectos suritalianos. Al comparar los
diferentes casos mencionados, se tiene la impresiön de que la gramaticalizaciön de marcas
preposicionales es mucho mäs comün para CIs que para CDs. A exception del rumano,
todas las lenguas romänicas que marcan el CD con preposition, tambien poseen un CI pre-
positional", pero lo contrario no es välido.
En resumen, lo dicho hasta ahora supone que la gramaticalizaciön de una de las varias
preposiciones lexicas consiste bäsicamente en un aumento considerable de su frecuencia.
La gramaticalizaciön acaba cuando la preposition sustituye a la vieja marca de caso gra-
matical de grandes grupos de verbos y pierde su valor focalizador original. Para que se
produzca tal aumento en frecuencia, hace falta un mecanismo pragmätico muy poderoso.

V. Como hemos visto, la gramaticalizaciön de las marcas de caso empieza en los pronom-
bres de la primera persona y va asociada con las funciones tematica y remätica. Ahora bien,
cabe preguntarse por que los hablantes se focalizan a si mismos. Ese enfoque lleva consigo
un cambio de perspectiva: en el pärrafo presente, vamos a adoptar un punto de vista ono-
masiolögico, esto es, hablaremos en primer lugar de funciones discursivas, y no de cons-
trucciones gramaticales particulares. Mas adelante veremos que dichas funciones son de-
sempenadas por varios tipos de construcciones lingUisticas que, desde un punto de vista
estrictamente gramatical, tienen poco que ver las unas con las otras. Tales construcciones,
sin embargo, son las fuentes de las que proceden, diacrönicamente, las marcas gramaticales
de caso y de congruencia verbal. Para describir la fiinciön de la autotematizaciön dentro del
discurso, nos basaremos en un corpus moderno de lengua hablada. Esa option nos parece
justificada en la medida en que las funciones discursivas de las que se tratarä son univer-
sales, välidas en todas las lenguas de todas las epocas.
En la lengua hablada, la autotematizaciön contrastiva es una funciön comunicativa muy
importante: el hablante marca que su contribution estä en contradiction con un enunciado
previo ο con alguna supuesta creencia por parte de su interlocutor. Eso ocure en el ej. (18).
Se trata de un programa de television donde se discute el conflicto generacional. El ha-
blante H2 realiza varios actos de autotematizaciön contrastiva para indicar que su evalua-
tion del conflicto generacional difiere de la opinion corriente.

(18) HI: [...] £Es imposible el entenderse entre dos generaciones diferentes, Adolfo Marsillach?
H2: Yo es que creo que no hace falta. Eh... Mas bien creo que hace falta que no se entien-
dan. Yo creo que estä bien eso, porque la... hay un proceso... eh... competitivo, por el cu-
al las generaciones nuevas necesitan afirmarse, y esa afirmacion yo creo que se produce
a traves de un inmediato enfrentamiento con el enemigo mas proximo, que evidente-
mente es el familiar que tienen delante. Pero a mi eso, insisto que no me parece mal.
{Corp. Oral 92)

Normalmente, un enunciado cuyo contenido estä en contraste con otro punto de vista se
considera particularmente relevante, porque se espera que contenga information nueva.
Enunciados de este tipo presentan un grado mäximo de conformidad con la Mäxima Gri-
ceana de Relation, »be relevant« (Grice 1975: 46). Cada hablante que logra convencer a

" La misma correlation se da en las lenguas iranies (vease Bossong 1985).


La gramaticalizaciön de los acusativos preposicionales 163

sus interlocutores de que transmite informacion nueva y relevante valorizarä su propio pa-
pel comunicativo. Esta situation presenta una fiierte motivation para utilizar tecnicas de
contraste donde, en realidad, no existe ningün verdadero contraste entre opiniones opues-
tas. Tal empleo retorico ο »abusivo« se observa en (19). Se trata de una entrevista a un jo-
ven jugador de tenis.

(19) Si estoy bien a [..] ... a nivel espanol, mejor que mejor, pero a mi lo que me interesa es...
estar bien en... en el circuito ATP. (Corp. Oral 92)
Aqui es obvio que en realidad no existe ninguna opinion contrapuesta; el foco contrastivo
es un simple procedimiento retorico para dar la impresion de que lo dicho es especialmente
interesante y merece la atencion del oyente.
A largo plazo, el empleo »abusivo« de las tecnicas de autotematizacion contrastiva con-
llevarä para aquellas una perdida de su valor contrastivo original: una construction grama-
tical que sirve para indicar un alto grado de relevancia comunicativa irä perdiendo este ras-
go a medida que se utilice para marcar enunciados que carezcan de toda relevancia parti-
cular. Cuanto mas utilicen los hablantes la tecnica retorica en cuestion para sacar provecho
de su efecto, tanto mäs contribuyen paradojicamente a la perdida de este, y, por consi-
guiente, al cambio funcional de la construccion en cuestion.
Tal perdida se observa en (20), donde el foco contrastivo no recae sobre (a) mi, sino so-
bre los verbos interesar y gustar. Por consiguiente, a mi, a pesar de ser la forma tonica del
pronombre personal, no puede ser, en (20), un elemento focal:

(20) HI: Ustedes que se dedican a esto no...


H2: Yo no me DEDICO a esto, esto a mi me GUSTA... me gusta. Hago fotos... y se las enseno a
la gente. (Corp. Oral 92)
De lo expuesto hasta ahora se desprende que los contextos de autotematizacion favorecen
el uso de construcciones focales, y, al mismo tiempo, contribuyen sistemiticamente al des-
gaste de su fuerza focalizadora.
Como se ve en (18), (19), (20), una de las tecnicas mäs simples de la autotematizacion
en espanol es la dislocation del pronombre objeto personal tonico en la position inicial de
la frase.12 En el trabajo pionero de Duranti & Ochs (1979) se ha observado que en el italia-
no hablado, la dislocacion de frases nominales hacia la izquierda - y sobre todo la de pro-
nombres personales - desempena un papel esencial dentro de las tecnicas de toma de turnos
(Duranti & Ochs 1979: 403-407). La toma del derecho a hablar es un problema comunica-
tivo fundamental, regulado por unas reglas complejas (Sacks et al. 1978). El hablante que
aspira al derecho a hablar puede aumentar sus posibilidades de exito si logra convencer a
sus interlocutores de que su contribucion sera relevante en grado sumo para la conversa-
cion. Ahora bien, como hemos visto, siempre se consideran relevantes las informaciones
que se encuentran en contraste con lo que ya se ha dicho ο con la creencia comiin. Un pro-
cedimiento discursivo tipico que se utiliza para indicar, en tales ocasiones, un contraste
prometedor de relevancia es la autotematizacion contrastiva. Como en los casos ya discuti-
dos en (18)-(20), el contraste marcado por la tematizacion focal puede ser real, como en

12
Otro procedimiento simple, del que vamos a hablar mäs adelante, es el empleo de pronombres
sujetos tonicos.
164 Ulrich Delges

(22), pero tambien puede ser fingido como en (23), donde la contribution del hablante H6
no estä en contradiction real con ninguna otra contribution precedente, y donde solo sirve
para asegurar a H6 el derecho a hablar.

(22) Torna de turnos y auto-tematizacion contrastiva: empleo »legitimo« (Corp. Oral 92)
H3: Pero el ligeruelo ese es un vino muy fuerte.
H7: Es dulce. <simultaneo> Muy dulce.
H3: Es dulce, </simultaneo> muy dulce. <simultaneo> Moscatel.
H5: Y te coges <ininteligible> </simultaneo>
H7: Que la hacen con vino de <simultäneo> de pasa.
H3: A mi ese vino </simultaneo> no me gusta.
H6: Pero tan dulce tan dulce.
H7: Lo hacen con vino...
H9: A mi me gustan los dulces.

(23) Torna de turnos y autotematizacion contrastiva: empleo »abusivo« (Corp. Oral 92)
H5: [...] Hable con un fulano, con un director de un periodico que habia estado en la guerra
y me dijo que cuando se tomaba cofiac que creias que eras inmortal. Que luego no te da-
bas cuenta del peligro... präcticamente te lo daban y cargabas. Y el frente del Ebro y tal
ino?
H4: Claro.
H5: Me contaba todas las... toda la historia.
H6: A mi me contaba uno que estuvo en la division azul que... podian pasar sin comer varios
dias <simultaneo> con tal de que...
H5: Pero sin beber no. </simultaneo>
H6: que les den una botella de cofiac. Porque en Espafla no tenian vodka, los espafloles...

Aunque en contextos de toma de turnos como (23) a mi ya no exprese ningiin contraste


real, el pronombre sigue portando un acento focal que depende de la presion con la que el
hablante pide el derecho a hablar. Cuanto mäs relajada se presente la situation en la que se
hace la toma de turno, tanto menos fuerte sera el acento focal que lleva la construction au-
totemätica. Como los demäs contextos de autotematizacion, los contextos de toma de tur-
nos favorecen el empleo de construcciones focalizadoras y al mismo tiempo contribuyen
sistemäticamente al desgaste de la fiierza focalizadora de estas.
La toma de turnos se hace bajo una presion de tiempo enorme, puesto que vale la regia
»first starter goes« (Sacks et al. 1978: 31). Por eso, los hablantes disponen de procedi-
mientos convencionales muy densos, casi especializados en la toma de turnos. La construc-
tion mäs corriente para desempenar dicha funcion es la ya discutida dislocation hacia la
izquierda del pronombre tönico de la primera persona. Otra construction que sirve para la
misma funcion es el sintagma a mi me parece, Variante tönica de me parece. Como se des-
prende de (24), la expresion a mi me parece se utiliza sobre todo en contextos de toma de
turnos problemäticos en los que mäs de un solo hablante intenta tomarse el turno de hablar
a la vez.
La gramaticalizacion de los acusativos preposicionales 165

(24) Distribution cuantitativa de me parece y de a mi me parece en contextos de toma de turnos


{Corp. Oral 1992: 1-1029)

total de estos, de estos,


en toma de turno en toma de turno problemätica
me parece 116 17 0
a mi me parece 28 13 8

Comparada con la simple dislocation del pronombre tonico hacia la izquierda, la construc-
tion a mi me parece representa un procedimiento de toma de turnos mäs »pesado«: tiene un
mayor efecto focalizador, pero, en cambio, su enunciation requiere mayor esfuerzo articu-
latorio por parte del hablante. En el espanol actual existe al menos una construction de
toma de turnos autotemätica aün mäs »pesada«, a saber (yo) para mi, documentado en (25).
Empleos como (25), donde yo para mi se construye como anacoluto sintacticamente ano-
malo son tipicos de la lengua hablada.

(25) Bueno, mira, yo como para mi <fätico=duda> hay dos tipos de valores... (Corp. Oral 92)

Al compararse las tres constructions de toma de turnos mencionadas, resulta la jerarquia


de »peso« relativo (26):

(26) Jerarquia de »peso« en el espafiol actual


a. Construction »ligera« a mi me...
b. Construction »pesada« a mi me parece
c. Construction »hiperpesada« (yo) para mi

En resumen, las tecnicas de autotematizacion retorica, sobre todo cuando se utilizan para
tomar la palabra, favorecen el empleo de expresiones »pesadas« y al mismo tiempo les ha-
cen perder su peso focalizador. De ahi que convenga preguntarse que relation tienen di-
chos procedimientos de toma de turnos y de autotematizacion con las funciones gramatica-
les mencionadas.

VI. Al examinar las tomas de turnos se constata que en esa funciön los pronombres de la
primera persona son particularmente frecuentes. Eso no es nada sorprendente, puesto que
dentro de la situation de comunicacion normal, el hablante tiene el papel comunicativo mäs
importante: la referencia contrastiva a su persona es un procedimiento retorico que sugiere
que el enunciado en cuestion tendrä un alto grado de relevancia. Por la misma razon, los
hablantes utilizan, en el interior de sus enunciados, tecnicas de autotematizacion contrasti-
va. El medio lingüistico convencional para llevar a cabo tales procedimientos son los pro-
nombres personales de la primera persona, en particular, los pronombres personales toni-
cos.
A pesar de ser el hablante el referente mäs relevante dentro de la situation de comunica-
cion normal, puede ser, segiin el tema del que se träte, que haya otros referentes que se
consideren igualmente importantes. Al igual que las tecnicas de autotematizacion por parte
de los hablantes, la referencia contrastiva a tales entidades favorece el empleo de construc-
ciones focalizadoras, sobre todo dentro de contextos de toma de turnos. Considerese el ej.
(27), donde se utiliza un acusativo prepositional para marcar un nombre comun indefinido
166 Ulrich Detges

plural con referente no humano, α las serpientes. Este ejemplo es un caso atipico del uso
del acusativo preposicional, puesto que normalmente las entidades no humanas indefinidas
plurales ocupan una posicion baja en la jerarquia de tematicidad (2). El ejemplo (27) de-
muestra claramente por que los contextos remäticos y temäticos focales favorecen el uso
del acusativo preposicional incluso delante de tales expresiones atipicas. Aqui se trata de
un contexto de toma de turnos: focalizar la expresion α las serpientes por medio de la pre-
position para presentar a su referente como una entidad sumamente relevante es un proce-
dimiento que garantiza al locutor el derecho a hablar.

(27) Nombres comunes con referentes no humanos indefinidos plurales (Corp. Oral 92):
H6: Un päjaro... un pajaro que... que... una päjara que estaba... que estaba... que estaba...
criando, la iba a matar un sefior a... a... bolazos pero no... no... no pudo.
Hl: No pudo, porque los animales tambien defienden a sus crias mucho. [...]
H6: <ininteligible> α las serpientes las tenemos que matar porque si no...

Como ya hemos dicho, la persona del hablante se considera el referente mäs importante
dentro de cada situaciön de comunicacion. Por el contrario, la relevancia de referentes de
nombres comunes como las serpientes depende en gran medida de la situaciön de comuni-
cacion especifica. Asi, pues, la probabilidad estadistica de encontrarse construido con un
elemento focalizador es mäs elevada para pronombres de la primera persona que para nom-
bres comunes ordinarios. A este respecto, terminos de parentesco (mama, ραρά, etc.) y
nombres propios ocupan una posicion intermedia. Por un lado, la relevancia potencial de
sus referentes depende igualmente de la situaciön de comunicacion respectiva, y por eso
tales expresiones se focalizan de manera estadisticamente menos frecuente que los pro-
nombres de la primera persona; por otro lado, las situaciones de comunicacion en las que se
consideran relevantes tales referentes humanos -que a menudo estän en interaction estre-
cha con el hablante- se dan con mayor frecuencia que las situaciones que implican, por
ejemplo, a referentes no humanos indefinidos. Ademäs, los referentes humanos en interac-
cion directa con el hablante pueden participar en la tematicidad de este; por ello, las expre-
siones al respecto pueden aparecer en contextos de autotematizaciön, como en el ej. (28).

(28) Hl: Eleni me tiene como loca esta semana porque saliendo a comprarle a la nifia, esto y lo
otro, y »quedate con los ninos« y »ahora les voy a comprar una cosa« y »ahora no se
que« y estoy agotada, estoy deseando que se vaya. [....] Eleni no tiene costumbre que yo
le diga »no«.
H3: Claro.
Hl: Pobretica y a m i m e parecio muy lögico, si no me tiene nada mäs que a mi. Pero a Μα-
rip! y a mi, que somos las ünicas que le podemos echar una mano, es que nos tiene ago-
tados total. (Corp. Oral 92)

Asi, la probabilidad estadistica de que nombres propios y terminos de parentesco vayan


acompanados por elementos focalizadores es mäs elevada que la posibilidad de que se fo-
calicen nombres comunes. De lo dicho se desprende una jerarquia de frecuencia relativa
(29) con la que diferentes clases de expresiones nominales aparecen dentro de contextos de
autotematizaciön y de toma de turnos. Como se ve, tales contextos son los mecanismos que
transforman la jerarquia abstracta (2) en frecuencia real y, por ende, en estructuras gramati-
cales concretas.
La gramaticalizacion de los acusativos preposicionales 167

(29) Frecuencia relativa de expresiones nominales dentro de contextos de auto-tematizaciön y de


toma de turnos:
Pronombres 1.- persona > terminos de parentesco, nombres propios personales > nombres
comunes

Los pronombres personales son procedimientos convencionales para referirse al hablante,


al oyente y a otros referentes presentes en la situation de comunicaciön. Para focalizarlos,
hacen falta procedimientos suplementarios, cuya naturaleza exacta depende en gran medida
del sistema gramatical de la lengua respectiva. En lenguas sin pronombre sujeto obligato-
rio, como el espanol actual, el portugues peninsular ο el frances antiguo, la simple realiza-
tion del pronombre sujeto ya puede ser un recurso de autotematizacion contrastiva (Martin
Rojo & Meeuwis 1993: 109, vease tambien el ej. (18))." Si, en una comunidad lingtiistica,
las tecnicas de la autotematizacion »abusiva« se realizan predominantemente con pronom-
bres sujetos tonicos, estos pueden, a largo plazo, convertirse en elementos cliticos obligato-
rios -como sucedio en el frances antiguo y como estä sucediendo en el portugues brasile-
no-, debido al aumento en frecuencia y a la perdida del peso focalizador que llevan consigo
dichas tecnicas retöricas (vease Detges 2000: 322-361). En el iberorromance medieval, en
cambio, el orden de palabras dominante era V(erbo)-S(ujeto),14 lo que significa que las tec-
nicas de tematizacion (incluidas las tecnicas de autotematizacion) se realizaron, en su ma-
yoria, por medio de pronombres objetos, dislocados al inicio de la oraciön.'
Los pronombres objetos, sin embargo, siempre son obligatorios, con tal que su realiza-
tion este prevista por el regimen verbal respectivo. Pues, para destacarlos, hacen falta pro-
cedimientos de focalizacion mäs costosos. Como hemos visto en la section IV, un tipo de
recurso linguistico posible para focalizar actantes no sujetos es el uso de preposiciones le-
xicas. Como predice la jerarquia de frecuencia (29) para este caso, la preposition acompa-
narä a pronombres personales con mayor frecuencia que, por ej., a nombres comunes, y a
expresiones para referentes humanos mäs frecuentemente que a expresiones para referentes
no humanos. En las distribuciones donde ocurre con mayor frecuencia, la perdida de su
fuerza focalizadora y el proceso de su obligatorizacion se producirän particularmente
pronto.
En lenguas en las que se distingue entre CI y CD, el CI es una categoria sintäctica espe-
cializada en la realization de protagonistas humanos, mientras que el CD sirve para realizar
actantes de cualquier tipo, sean humanos ο no. Dentro de las tecnicas de autotematizacion y
de toma de turnos mencionadas en la section V, normalmente se utilizan probablemente
mäs CIs que CDs (vease (30)); por consiguiente, la probabilidad de que se utilice la prepo-
sition focalizadora serä mayor con CIs que con CDs. Eso significa que normalmente la
perdida del peso focalizador de la preposition y su obligatorizacion se producirän con ma-
yor probabilidad, mäs temprano y de manera mäs completa delante de CIs que delante de
CDs. Lo mäs probable es que ocurra, si mi hipotesis es correcta, delante de construcciones

13
Para el valor de los pronombres sujeto en el frances antiguo, veanse, por ejemplo, Jensen (1990:
134), y, desde una perspectiva tipologica, Thun (1989).
14
Bossong (1984: 96) calcula que en la Primera Cronica General la relation de construcciones VS
frente a oraciones SV era de 60% a 40%. Vease tambien Neumann-Holzschuh (1998).
15
Cabe mencionar, sin embargo, el hecho de que en el espafiol medieval los pronombres sujetos de
la primera y de la segunda personas del plural, nos y vos, se sutituyeron por nosotros, nosotras y
vosotros, vosotras, esto es, por formas que originalmente expresaban un fiierte contraste.
168 Ulrich Detges

bivalentes con experimentante no sujeto del tipo *ad me /ad mihi similat 'a mi me parece',
especializadas en actos de autotematizacion.
La hipotesis esbozada hasta aqui no excluye que una marca preposicional ya gramatica-
lizada del CI se transmita al CD por analogia (vease arriba, seccion III). Por el contrario,
nuestra hipotesis contribuye a resolver un problema inherente al escenario del cambio ana-
logico. Normalmente, en los cambios analogicos, se suelen generalizar formas (o clases de
formas) frecuentes a expensas de formas (o clases de formas) menos frecuentes (Bybee
1985: 57). Asi, en casi todas las lenguas romänicas, el acusativo del latin - que normal-
mente era la realization mäs frecuente de los nombres comunes - sustituyo a las demäs
formas gramaticales del singular por analogia. Ahora bien, ^por que se habria difundido, en
espanol y en las otras lenguas iberorromänicas, la forma del CI (es decir, una forma »dati-
va«) a expensas de la forma del CD, mucho mäs frecuente que el CI bajo condiciones nor-
males, y no al reves? La solution a este problema estä en los contextos de autotematizacion
y de toma de turnos. Solo en tales entornos funcionales, los CIs suelen ocurrir con una fre-
cuencia absoluta comparable a la de los CDs (vease (30)). Si, por consiguiente, los locuto-
res identifican la marca preposicional con las funciones discursivas mencionadas, es con-
cebible, pues, que esta se reanalice como marca de focalizacion temätica en el sentido pro-
puesto por Garcia (1993)."

(30) CIs y CDs en posicion preverbal en el espanol hablado de Santiago, Chile (Silva Corvalän
1984: 1)

CIs CDs
total 475 (== 100%) 3161 (= 100%)
en posicion preverbal 205 (== 43%) 214 ( = 7 % )

Al mismo tiempo, nuestra hipotesis no excluye en principio que se gramaticalice una marca
preposicional del CD sin que exista, en la lengua respectiva, un procedimiento comparable
para el CI. Tal caso que se presenta en rumano es probable si, por razones histöricas, al
inicio del proceso diacronico, la preposiciön en cuestiön se halla solo en el regimen de ver-
bos bivalentes (compärese seccion IV). Asi, en rumano, la evolution diacrönica de la mar-
ca preposicional del CD p(r)e parece empezar con verbos bivalentes que expresan ΓΝ-
TERACCIONES HOSTILES, como por ejemplo VENCER Α ALGUIEN, HABLAR EN CONTRA DE
ALGUIEN, MALDECIR Α ALGUIEN etc. (Puscariu 1937: 450, 455; Spitzer 1928: 424-425). En
tales casos -sobre todo si los CIs se focalizan por medio de otros procedimientos lingüisti-
cos- es concebible que la preposiciön solo se propague a CDs y no a CIs.

VII. Como se ha constatado en (26), lo normal es que se utilice, en una lengua determinada,
mäs de un solo procedimiento de focalizacion a la vez para realizar las tecnicas de autote-
matizacion. Tal caso es aün mäs probable en la medida en que los procedimientos de foca-
lizacion tienden a perder, en los entornos de autotematizacion, su fuerza focalizadora. Por
eso, los hablantes sienten una necesidad constante de nuevas construcciones »frescas«.
Desde un punto de vista estrictamente gramatical, tales construcciones a veces no tienen

16
En tales casos, pues, la forma dativa que normalmente es, comparada al acusativo, una forma mar-
cada, se convierte en forma localmente no marcada (compärese Bybee 1985: 74-77).
La gramaticalizacion de los acusativos preposicionales 169

nada que ver con los focalizadores discutidos en la section VI. Su ünica similitud con estos
consiste en su poder de destacar expresiones nominales en la position inicial de la fräse.
Tal construction es la duplication pronominal (vease section II).
Por su origen diacronico, se trata de un procedimiento de segmentation tipico de la len-
gua hablada. Su funciön originaria era el topic shift (Givon 1976), es decir la sustitucion
del tema textual actual (en (31) Albar Fanez y el obispo Don Jeronimo) por un nuevo refe-
rente temätico ya introducido en el discurso previo (en (31) por el referente del CI mio
Qcf). Se trata, pues, de una construction marcada, dotada de »peso« focalizador.

(31) Duplication pronominal y topic shift en el castellano antiguo (Cid):


El obispo dhon Jheronimo - buen christiano sin falla - 1546
las noches e los dias las duefias aguardava,
e buen cavallo en diestro que va ante sus armas,
entre el e Albar Fanez hivan a una compafia. 1549
[...]
A mio Qd el que en buen ora nasco 1560
dentro a Valencia lievan le el mandado

Aunque en el castellano antiguo, la construction parece haber perdido una parte de su peso
focalizador," sigue siendo un procedimiento de segmentation al menos hasta el siglo XVI
(Keniston 1937: 83-84). Hoy se ha vuelto obligatoria con pronombres personales tonicos,
sean CIs ο CDs preposicionles. Con nombres comunes en funciön de CI, donde solo se
puede omitir en algunos casos marcados (Givon 1976: 161), la duplication pronominal es
extremadamente frecuente (Koch 1993: 179)," confirmando asi lo que se ha dicho en la
section VI. Ademäs, el ejemplo (21) (repetido aqui por razones de conveniencia) muestra
que, en el espanol actual, dentro de construcciones de autotematizaciön del tipo a mi me
parece, a mi me gusta etc., la duplication pronominal ya se puede utilizar sin el mäs mini-
mo efecto focal.

(21) HI: Ustedes que se dedican a esto no...


H2: Yo no me DEDICO a esto, esto a mi me GUSTA... me gusta. (Corp. Oral 1992)

En el castellano antiguo, en cambio, la duplication pronominal fue un procedimiento de


focalizaciön »pesado«, y aunque a menudo ya se combinase con CDs preposicionales (vea-
se (9a)), todavia estaba lejos de ser obligatoria en cualquier distribution (vease ej. (9b)).

(9) La duplicacion pronominal en el castellano antiguo:


a. A lasftjas bien las abrafava. (Cid 1599)
b. iOid a mi, Albar Fafiez e todos los cavalleros! (Cid616)

Asi pues, en castellano antiguo, al hablante se le ofrecian al menos tres posibilidades lin-
guisticas para referirse a si mismo, diferenciadas por su »peso« focalizador relativo: prime-

17
Asi, Ramsden (1961: 45) constata que en la poesia castellana medieval a veces se utilizaba por
razones de metrica.
18
En este caso particular, Koch (1993: 179) nota una »fuerte tendencia hacia la conjugation objeti-
va«: en espafiol actual, la duplicacion pronominal parece convertirse en una marca de concordan-
cia gramatical entre el verbo y el CI.
170 Ulrich Detges

ro, una construction »ligera« \oid mel (vease (32a), ademäs una construccion »pesada«
ioid a mil (vease (32b) y, por fin, una construccion »hiperpesada« \oid me a mil (32c).

(32) Castellano medieval


a. Construccion »ligera« joid me\
b. Construccion »pesada« joid a mi\
c. Construccion »hiperpesada« oid me a mil

En el portugues medieval, la situation estaba mucho menos avanzada. Aqui eran raros los
CDs pronominales acompanados de la preposition, y casi nunca ocurrieron en combination
con la duplication pronominal (vease section II). Para la referencia focal, se utilizo nor-
malmente el pronombre tonico solo (vease (33)), una construccion que hoy es agramatical.

(33) Portugues medieval, uso del prombre tonico sin preposition en contextos focales:
Mais e verdade que elas [= as cousas terreaaes] possuem ti que tu has elas.
(Bosco Deleitoso cf. Delille 1970: 13)

En el portugues medieval, pues, se da la situation (34):

(34) Portugues medieval


a. Construccion »ligera« ajuda me
b. Construccion »pesada« ajuda mi(m)
c. Construccion »hiperpesada« ajuda a mi(m)

Entre la Media Edad y el siglo XVI, la forma tonica »pesada« mi(m) fue perdiendo una
parte de su poder focalizador a causa, problemente, de los procedimientos retoricos que
hemos esbozado en section V. El desgaste progresivo del valor focal de mi(m) favorecia a
su vez un uso mäs frecuente de la forma prepositional. El resultado previsible de ese pro-
ceso fue que, en el siglo XII, la forma preposicional se convirtio en obligatoria como forma
»pesada« (vease (35)).

(35) Portugues, siglo XVI


a. Construccion »ligera« ajuda me
b. Construccion »pesada« ajuda a mi(m)

Al mismo tiempo se habia descubierto la duplication pronominal como procedimiento de


focalizacion »hiperpesado« y empezo a convertirse en una estructura convencional. Las
cifras proporcionadas por Delille (1970) estän basadas en textos exclusivamente escritos.
No obstante, muestran claramente que, en conformidad con la hipotesis esbozada en sec-
tion V, dicha evolution empezo en la primera y la segunda persona.

(36) A + pronombre personal con y sin duplication pronominal en portugues (Delille 1970: 48,
81)
a. Siglo XVI

a + pron. personal sin con duplication pronominal


1 r y 2.- pers. 61 =52,1% 56 = 47,9% = 100%
3.- pers. 29 =78% 11 = 22% = 100%
La gramalicalizaciön de los acusativos preposicionales 171

b. Siglo XVII

a + pron. personal sin con duplicacion pronominal


1.- y 2r pers. 11 =35,5% 20 = 64,5% = 100%
3.-pers. 13 =44,2% 11 = 4 5 , 8 % = 100%

VIII. Si nuestra hipotesis no es falsa, la gramaticalizaciön de la marca preposicional del C D


no se explica por la desaparicion del sistema flexivo del latin, ni tampoco la gramaticaliza-
ciön parcial de la duplicacion pronominal en algunas lenguas romänicas se debe a las exi-
gencias funcionales del sistema lingüistico respectivo. Ambas evoluciones se tienen que
considerar mäs bien como consecuencias no intencionadas de estrategias discursivas iden-
ticas, destinadas a poner de relieve el papel del locutor en el discurso. El caräcter universal
de tales estrategias explica por que las evoluciones respectivas suceden de manera polige-
netica, esto es, independiente y repetidamente en un sentido identico en muchas lenguas. El
mecanismo comiin mediante el cual las estrategias discursivas en cuestion se convierten en
estructuras gramaticales, lo constituye la rutinizaciön progresiva de las tecnicas linguisticas
destinadas a llevarlas a cabo.

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Variation pronominal en espanol:


El pronombre dativo entre sintaxis y semäntica

1. »Tal vez la variation dialectal mäs conspicua y conocida, en lo que se refiere a la gramä-
tica espanola, la encontramos en el uso de cliticos le/s, la/s y IO/SM Asi justifica Klein-
Andreu (2000: 7) su investigation sobre el leismo. El uso de los cliticos, especialmente en
el espanol peninsular, vacila entre un sistema casual y un sistema referencial, es decir, un
sistema ora distinguidor ora confundidor de caso. El uso del pronombre dativo le en vez de
la forma acusativa lo constituye efectivamente uno de los capitulos mas debatidos de la
variation gramatical en espanol.
Si aceptamos que el pronombre dativo representa, en principio, un sintagma nominal
objeto no pasivizable y marcado por la preposition a, habrä leismo en cuanto le/s pronomi-
nalice un sintagma nominal pasivizable y/o en cuanto entre en competencia con el pronom-
bre acusativo que sea lo/s ο la/s. Desde este punto de vista, »leismo« no significa necesa-
riamente selection casual arbitraria ο libre, contrariamente a lo propuesto por Fernandez
Ordonez (1999:1, 1339).
Nuestro anälisis se basa en un corpus contemporäneo de la lengua literaria peninsular' y
focaliza factores exclusivamente sincronicos. La election de la lengua culta, influida por la
norma academica, supone menos variabilidad que los registros mäs coloquiales ο popula-
res(cf. Klein-Andreu 2000; Fernandez Ordonez 1999). En efecto, todas las variantes penin-
sulares de la lengua culta presentan algiin sistema influido por el principio de la distincion
casual; por consiguiente, el pronombre acusativo sigue siendo posible aunque con intensi-
dad variable segiin el idiolecto considerado.
Un anälisis preteorico revela que los diversos idiolectos examinados constituyen esen-
cialmente un continuo, cuyos polos opuestos (leismo marcado y leismo atenuado) arrojan
diferencias estadisticas y cualitativas considerables, por lo menos en cuanto al pronombre
masculino con referente humano. En los autores examinados, la tasa de frecuencia del pro-
nombre dativo masculino singular vacila entre mäs de 86 % (p.ej. Rosa Montero, Carmen
Martin Gaite, Carmen Laforet) y menos de 24 % (p.ej. Antonio Munoz Molina) y algo
menos en masculino plural (entre mäs de 80 % y menos de 23 %). En cambio, en femenino,
la tasa de frecuencia del pronombre dativo se mantiene casi constante entre 11 y 8 %.2 La
escasa divergencia cuantitativa entre leismo atenuado y leismo femenino se ve corroborada
cualitativamente por la similitud estructural de los contextos sintäcticos en que ocurren
ambas formas de leismo. Ambos fenomenos parecen obedecer a principios estructurales
similares. De ahi que examinaremos las estructuras argumentales y temäticas que determi-

E1 corpus se compone de novelas contemporäneas peninsulares, tanto de la region central (con


leismo marcado) como de las regiones perifericas, particularmente Andalucia, (con leismo
atenuado).
Contrariamente al pronombre masculino, la forma (acusativa) del femenino asume una fiincion
marcada en la estructura morfologica del espariol. Por eso, la variation (condicionada por factores
contextuales) se extiende potencialmente sobre todo al campo del masculino.
176 Eugeen Roegiest

nan la selection del pronombre dativo ο acusativo a fin de fijar que principios casuales
podrian tenerse por responsables de la variation.

2. Partimos del postulado cognitivista de que existe una correlation de iconicidad entre la
position jerarquica del morfema relacional y la position jerarquica de la funcion relational.
En otros terminos, una forma (casual) estä tanto mas marcada cuanto mas representa una
funcion (relacion gramatical) marcada. En el caso de los objetos transitivos, el objeto indi-
recto aparece como un objeto menos prototipico que el objeto directo: sus rasgos inherentes
(humano, frecuentemente individuado) lo corroboran.
En una jerarquia morfosintäctica casual tal como la define Primus (1999: 2-7), el mor-
fema dativo se caracteriza por una complejidad mayor que el acusativo. En efecto, fuera de
estar marcado sintagmaticamente -como el objeto directo- por la posposicion al V, el dati-
vo lleva obligatoriamente la preposition a como marca complementaria, contrariamente al
acusativo. El pronombre dativo se caracteriza ademäs por un morfema mäs consistente
(le+s vs. l+o/a+s) y un alomorfismo paradigmatico mäs complejo (/e = se en la secuencia
le + lo/los/la/las) que el pronombre acusativo. Finalmente, el dativo es seleccionado por un
nümero menor de verbos que el acusativo.
Estos parämetros morfosintacticos confirman que la relacion gramatical de objeto indi-
recto, marcada por el morfema casual del dativo, se define sintäcticamente como un objeto
segundo, como muestran los hechos siguientes:

(a) La selection del objeto indirecto implica en la inmensa mayoria de los casos que el predica-
do selecciona ya un objeto directo (cf. Primus 1999: 26). En otras palabras, el objeto indi-
recto prototipico presupone la presencia de otro objeto y entra preferentemente en una es-
tructura trivalente.

(b) Contrariamente al objeto directo, no todos los objetos indirectos estan seleccionados por el
lexema verbal: existen objetos indirectos no lexicos, como los que expresan una relacion de
posesiön inalienable.

(c) El objeto indirecto sufre, ademäs, mäs restricciones semänticas que el objeto directo.

No es de extranar, pues, que las jerarquias tipologicas que formulan el grado de accesibili-
dad de las relaciones sintäcticas a las reglas gramaticales concedan al objeto directo una
position jerarquica superior a la del objeto indirecto (cf. las investigaciones tipologicas que
llevaron p.ej. a Keenan/Comrie 1977 a formular la jerarquia Sujeto < Objeto Directo <
Objeto Indirecto < Objeto Oblicuo).

3. Segiin una primera hipotesis, el leismo atenuado propio al femenino y a ciertos idiolectos
como el de Munoz Molina podria explicarse por el parämetro sintactico de la trivalencia.
Existen, efectivamente, construcciones cuyo predicado puede vacilar entre una estructura
trivalente ο bivalente. En estos casos, el objeto segundo puede interpretarse tanto como
objeto directo cuanto como objeto indirecto.
Notamos que los idiolectos con leismo atenuado optan sistemäticamente por la solution
dativa en vez de la acusativa, por la solution trivalente en vez de la bivalente. Verbos como
pagar, robar, perdonar, dispensar, ensenar, consultar, renir se construyen casi invariable-
mente con el pronombre dativo (incluso en femenino), si bien el SN pronominalizado por le
puede pasivizarse:
Variacion pronominal en espanol 177

(1) Lorencito no es periodista de verdad [...] aunque se queja de que nunca le pagan (MUMO jp
299)
(2) Le pague al taxista con un puftado de esos billetes que tenian entonces (MUMO cf 40)
(3) temiendo que les roben, que les enganen los empleados ο que la Caja se declare en quiebra
(MUMO pi 215)
(4) lo castigaba el teniente a quedarse de pie en un rincon, rinendole con una blanda energia de
catequista viejo (MUMO ag 82)
(5) aiios antes ella les hubiera enseflado a leer y limpiado los mocos (MUMO pi 89)

En (5) ademäs el Paciente no estä representado por un objeto directo sintäctico, sino por un
sintagma preposicional.
Lo mismo acontece con verbos de comunicacion como informar, avisar. La mera pre-
sencia de un Paciente provoca el uso general del pronombre dativo para marcar el objeto
humano pasivizable que se interpreta semänticamente -si bien no lo es sintäcticamente-
como un objeto segundo:

(6) No podia dejarlo descolgado por si llamaba yo, por si le [fem.] avisaban de que me habia
ocurrido algo (MUMO pi 67)
(7) deberia informarle [fem.] de la pröxima llegada de su mujer. (MUMO pi 105)

El dativo generalizado en la construccion de llamar con complemento predicativo tiene la


misma justification estructural. Llamar puede construirse con un SN referencial en vez de
predicativo como lo muestran (8) y (9):

(8) El pajarillo quedaba indefenso [...] le llamamos los nombres mäs hermosos que podiamos
inventar (MAT 179)
(9) Pero todos me llaman Cristoforo porque es lo que se suele llamar aqui a los Cristobales
(GAPAus 155)

Correlativamente el complemento predicativo se pronominaliza a veces por el acusativo, lo


que confirma su aproximacion a un objeto directo y corrobora la interpretation de llamar
como triactancial en vez de biactancial:'

(10) a mi tambien me llamaron traidor [...]. Todavia queda gente en la ciudad que me lo sigue
llamando (MUMO pi 128)

El leismo atenuado afecta tambien a la construccion factitiva, particularmente hacer + Infi-


nitivo, a primera vista condicionado por factores semejantes. Sabemos que hacer constituye
con el complemento infinitivo que refiere a un evento cuya realization depende de la ac-
tion del V causativo, una unidad semäntica y conceptual (cf. Guasti 1993: 115-116), lo que
se traduce por una cohesion fiierte entre ambos predicados que fusionan sintäcticamente en
una sola estructura bipredicativa. Esta reestructuracion lleva a una estructura biactancial
con el infinitivo intransitivo convirtiendo el sujeto subordinado en objeto directo, y a una
estructura triactancial con el infinitivo transitivo convirtiendo su sujeto -ya acompanado de
un objeto directo- en objeto indirecto.

3
Para mäs detalles, vease Roegiest (1990: 246) y, para un anälisis mäs matizado, Garcia (1975; cf.
Klein 2000).
178 Eugeen Roegiest

Un recuento limitado a las novelas de Munoz Molina confirma el impacto del parämetro
sintäctico de la trivalencia: con hacer y el infinitivo transitivo, le/s se generaliza en mascu-
lino (le/lo: 17/1) y es mayoritario en femenino {leila: 9/5):

(11) para hacerle perder a uno el sentido de la realidad (MUMO cf 87)


(12) una de esas ideas que le hacian detestar tanto las peliculas (MUMO pi 425)
(13) la antipatica empleada de uniforme le [fem] hizo firmar un recibo despues del entierro
(MUMO jp 474)

Sin embargo, el dativo sigue siendo frecuente con el infinitivo intransitivo (le/lo: 25/21;
le/la: 6/11) y tampoco desaparece cuando la construction factitiva no presenta reestructura-
cion en el sentido sintactico:

(14) Α Guipüzcoa-22 el teniente decidio preguntarle cada dia el nombre del coronel, y le hizo
copiarlo con letras grandes en una hoja de papel (MUMO ag 83)

Un anälisis detenido de esas derogaciones revela que la election del pronombre es tributa-
rio del grado de transitividad semäntica del infinitivo y, consecuentemente, del grado de
participation del sujeto subordinado en la action. Por un lado, el dativo se extiende a los
siguientes casos:

(a) infinitivos sintacticamente intransitivos que se acompaflan de un objeto preposicional pa-


ciente (pensar en, acordarse de, parecerse a):
(15) El tono de la voz en el auricular le hizo acordarse del director del sanatorio (MUMO
pi 453)
(16) con un estilo [...] que le hizo pensar en un hotel para recien casados junto a las cata-
ratas del Niagara (MUMO cf 93)
(17) con una furia que le [fem.] hacia acordarse de las tormentas que provocaban naufra-
gios en el cine (MUMO jp 166)

(b) infinitivos reflexivos (sentirse, perderse):


(18) que hubiera adivinado su pensamiento le hacia sentirse un poco mäs ridiculo. (MU-
MO pi 197)

(c) intransitivos inergativos (hablar, vivir):


(19) Un cierto instinto escenico, el mismo que le hace hablarle a ella siempre en un tono
bajo de voz (MUMO j p 308)
(20) el remordimiento sin motivo [...] que le hacia vivir pendiente de un posible castigo
(MUMO jp 17)

Tales casos constituyen ademäs el unico contexto de aplicacion del dativo femenino, mien-
tras que el pronombre acusativo se limita practicamente a la combination con infinitivos
(inacusativos) que expresan movimiento ο con verbos copulativos (20 casos en un total de
21 de lo/s\ 7 casos en un total de 11 de la/s):

(21) De un empujon certero y como casual lo hicieron entrar en uno de ellos (MUMO pi 421)
(22) Lo hicieron subir casi en volandas y no notaba el peso de su cuerpo (MUMO jp 41)
(23) unos tacones que la hacian parecer mas alta (MUMO cf 60)

Paralelamente los infinitivos transitivos que ocurren con el pronombre acusativo en vez de
dativo se caracterizan por un grado muy bajo de transitividad semäntica. El objeto directo
Variation pronominal en espanol 179

aparece como poco individuado, integrändose en la action referida y formando asi un con-
junto con el verbo. Lo ilustra el ünico ejemplo de hacer + infinitivo transitivo, con lo que
ademäs tiene un sujeto matriz inanimado, incapaz de transferir al sujeto subordinado cierto
grado de responsabilidad autonoma:

(24) El brillo dorado de unas estrellas de oficial [...] lo hacian tragar saliva (MUMO ag 270)
Tambien lo ilustran los verbos de movimiento con objeto directo pauta del movimiento:

(25) De mala gana el policia mäs corpulento la tomo por la mufieca y la hizo cruzar un pasillo
[...] y subir una escalera. (MUMO jp 372)

4. De ahi se deduce que la asignacion de la forma del dativo estä correlacionada no solo con
la trivalencia, sino tambien con el grado de agentividad ο de subjetividad potencial del
participante pronominalizado. Eso recuerda a la tesis de Garcia (1975), segiin la cual le
representaria un participante de actividad intermedia y lo referiria a una actividad minima.
Ya sabemos que el objeto indirecto es estadisticamente casi siempre humano y definido
y que segün una conception cognitiva escalar y multifactorial de la transitividad prototipica
combina un conjunto de propiedades que pertenecen tanto al polo proto-agentivo como al
polo proto-paciente. En efecto, el objeto indirecto como objeto segundo expresa prototipi-
camente una relation semäntica de recipiente ο benefactivo (Primus 1999: 54), una proto-
relacion (proto-role en la terminologia de Dowty 1991) intermedia entre el proto-agente y
el proto-paciente en la jerarquia tematica. Aunque controlado por un agente, el recipiente es
dinämico, esta dotado de cierto grado de iniciativa en el suceso, pues es susceptible de
controlar a su vez otro argumento (cf. tambien Langacker 1991: II, 324-329). Asi, el reci-
piente ο benefactivo aparece como el primer participante de un predicado subordinado a un
predicado de CONTROL ο de CAUSA (Primus 1999: 55). El recipiente y el paciente dependen
de un agente; el paciente depende del recipiente. Esta position del recipiente, funcional-
mente mäs marcada respecto al agente y al paciente (las relaciones polares bäsicas de la
estructura transitiva), justifica la asignacion de una marcaciön mäs compleja, una position
mis baja en la jerarquia de los morfemas casuales.
Inferimos de lo que precede que el uso de le podria extenderse a objetos pasivizables que
por su grado de agentividad se acercan a las propiedades seminticas del objeto indirecto
prototipico. Esta tesis implicaria que el leismo atenuado se aplicaria no solo a la construc-
tion factitiva, sino tambien a cualquier construction donde el objeto directo asume a la vez
funcion subjetiva, como es el caso con los verbos de manipulation ayudar, ensenar, obli-
gor, animar, autorizar, empujar, inducir, invitar, urgir, etc. ο los verbos de perception,
como ver, mirar, oir, escuchar.
Sin embargo, en el leismo atenuado de las novelas de Munoz Molina se nota que la fre-
cuencia de ocurrencia del pronombre dativo se restringe a la jerarquia siguiente:4

ayudar > obligar > animar (inducir) invitar > ver


ensenar > (autorizar, urgir)5 > empujar, llevar > oir

A
Esta jerarquia difiere ligeramente de la escala que establecemos en Roegiest (1998: 45), donde
tuvimos en cuenta tambien a autores mas leistas.
5
Ponemos entre parentesis los verbos cuyo numero no es lo suficientemente representative.
180 Eugeen Roegiest

Esta representa los datos cuantitativos siguientes:

lo le la le femenino
ayudar 1 19 6 7
ensenar - 11 - -

obligar 10 6 8 1
autorizar - 1 - -

urgir 1 1 - -

animar 8 3 3 -

inducir - 1 2 -

invitar 11 2 8 -
6
empujar 15 2 13 1
llevar 18 2 22 -

Tabla 1

Con los primeros verbos le es general (o absolutamente mayoritario) tanto en masculino


como en femenino:

(26) para ayudarle a mi padre a cargar la hortaliza en la yegua (MUMO jp 228)


(27) cuando en un parque le ha ayudado a una nina a subir a un tobogan (MUMOpl 270)

En el tipo obligar el leismo es ligeramente minoritario, pero se extiende tambien al femeni-


no:

(28) obligändole [fem.] a ver la cara redonda y transfigurada del hombre (MUMO pi 408)
(29) la mano que le tiraba del pelo la obligaba a mover la cabeza todavia mäs rapido (MUMO pi
409)

El tercer tipo solo lleva le en masculino y cuando el V se acompana de un infinitivo:

(30) la euforia del lunch -modesto, pero sustancioso- le animaba a continuar mäs energicamente
su relato. (MUMO cf 65)
(31) escuchaba palmas animandolo (MUMO jp 114)
(32) una torpe premura, muy semejante a la que en otro tiempo le empujaba a apurar la primera
copa de la noche (MUMO pi 323)
(33) un dia y una noche caminando com si lo empujara la corriente de un rio, sin comer apenas
(MUMO jp 113)

La jerarquia arriba mencionada estä determinada por la intersection de los factores si-
guientes:

(a) la selecciön posible de un objeto directo inanimado por los verbos ensenar y autorizar,
(b) la trivalencia por la selecciön de dos objetos, uno humano, el otro una action subordinada;
(c) la presencia de un infinitivo ο una subordinada sobre la que el objeto directo asume respon-
sabilidad y control (cf. tipo animar/empujar);

6
La baja frecuencia del dativo con empujar y llevar se explica por la polisemia de estos verbos (cf.
infra): el dativo solo aparece cuando expresan coercion. Por motivos similares no registramos los
verbos de perception en la tabla.
Variation pronominal en espanol 181

(d) el grado de control ο de manipulaciön por parte del sujeto matriz que se infiere del signifi-
cado del verbo principal, por lo que el sujeto subordinado consigue ejercer mayor ο menor
control en la accion subordinada;
(e) la polisemia del verbo principal.

Confirmamos efectivamente la coincidencia, ya observada en Roegiest (1998: 46-47), entre


la efectividad de la manipulaciön ο influencia por el sujeto matriz y el empleo del dativo: en
la parte superior de la escala, el sujeto matriz contribuye efectivamente a la realization de la
accion subordinada; al contrario, en la parte inferior de la escala, esta realizacion queda
incierta. En otros terminos, tanto ensenar y ayudar que expresan una accion concomitante a
la del sujeto subordinado, como obligar, que expresa una fuerza coercitiva y presupone por
consiguiente resistencia por parte del sujeto subordinado, atribuyen al sujeto subordinado
una dinamicidad efectiva, que lo hace potencialmente mäs agentivo y mas subjetivo que un
sujeto subordinado del tipo 3 como invitar. Por otro lado, la polisemia del significado de
llevar y empujar (directivo y coercitivo) explica la alta frecuencia del pronombre acusativo:
el empleo directivo provoca siempre la aparicion de lo, que formaliza el argumento pa-
ciente del movimiento, el argumento terminal de la transferencia de actividad (cf. ej. 32 vs.
33 arriba):

(34) Dios tuvo misericordia de el y se lo llevo muy poco despues de la muerte de Franco. (MU-
MO pi 128)
(35) su amante infatigable [...] llevandole a alcanzar estertores supremos de dulzura y debilita-
miento (MUMO cf 103)

Por el contrario, el sujeto del infinitivo regido por los verbos de perception ver y oir recha-
za totalmente el pronombre dativo, salvo con el infinitivo transitivo, como se ve en el cua-
dro:'

lo le la le fem.
ver + Vtr 11 1 5 1
ver + Vintr 44 0 31 0
oir + Vtr 4 7 2 0
oir + Vintr 15 0 10 0

Tabla 2

La aparicion de le se debe a la trivalencia de la construccion que resulta de la reduction


proposicional que la construccion perceptiva admite facultativamente:

(36) conocia ese gesto porque se [fem.] lo habia visto hacer en clase muchas veces (MUMO jp
233)
(37) le vio atornillar el cerrojo (MUMO jp 233)
(38) La mili, segun se la oimos contar a los adultos, (MUMO ag 23)
(39) Todos, en el campamento, le habian oido decir a su instructor que las balas de cafiön no
caian al suelo (MUMO ag 44)

7
Claro es que la coercion de autorizar es menos fiierte que la de obligar, pero su position en la
escala se explica probablemente por el factor (a), lo mismo que para ensenar.
8
Prescindimos de ocurrencias con se pasivo.
182 Eugeen Roegiest

(40) Tantas veces le oi repetir con devotion y amistad el nombre de aquel sargento que aim lo re-
cuerdo (MUMO ag 28)

El comportamiento de los verbos de perception confirma nuestra tesis. Por un lado, en la


construction infinitiva, la perception tiene por objeto el evento entero como un solo cons-
tituyente y no una entidad, como lo demuestran los siguientes hechos:

(a) la posibilidad del infinitivo sin sujeto subordinado:


(41) ayer tarde vi Hover (MUMO jp 434)
(42) Yo he visto matar a un hombre de la manera mas cruel (MON tt 61)

(b) la pronominalizacion:
(42a) Yo he visto matar a un hombre de la manera mäs cruel y mis compafleros lo vieron
tambien

(c) la coordination (cf. Felser 1999: 18-36):


(42b) Yo he visto matar a un hombre de la manera mäs cruel y prender fuego a su casa

(d) el hecho de que la construction infinitiva no impone restricciones de selection al objeto


nominal (Di Tullio 1998: 206).

Al mismo tiempo, la condition de la simultaneidad temporal entre verbos de perception e


infinitivo corrobora que el verbo de perception controla un evento. Los verbos de coercion
difieren de los verbos de perception en el sentido de que implican a la vez el control de un
evento y el control del agente ο sujeto subordinado del suceso controlado. El significado de
verbos como obligar, ayudar, ensenar supone una fuerte interaction entre el sujeto matriz
manipulador y el sujeto subordinado fuente volitiva y consciente de una actividad controla-
da.' Cuanto mäs se reconoce el sujeto subordinado como fuente de energia y realizador
efectivo de una action subordinada, tanto mas la estructura temätica se acerca a una bitran-
sitividad semäntica constituida por un participante controlado generador de actividad y un
argumenta oracional controlado por ambos participantes. Tal configuration es mäs propicia
a una marca dativa que la construction perceptiva que es biactancial.
Una de las diferencias fundamentales senalada por Felser (1999: 53 sq.) entre las cons-
tructions factitivas con hacer y las constructions perceptivas que seleccionan ambas un
suceso como objeto de la transitividad, es que el suceso percibido expresado por el infiniti-
vo existe independientemente de su perception, mientras que la realization del evento
controlado por hacer estä inducida por la action del verbo principal y el sujeto de hacer
asume ademäs -contrariamente al sujeto de los verbos coercitivos- la responsabilidad de la
ocurrencia de la action subordinada (Achard 1998: 100-101). Este anälisis se ve corrobora-
do por la imposibilidad de pronominalizar ( *Bill made John jump, and Mary made it too) y
de nominalizar (We made Mary depart vs. *we made Mary's departure) el complemento
infinitivo de la construction causativa.'0 La fuerte dependencia conceptual de ambas accio-
nes, la conceptualization de un solo evento, se refleja en la union sintäctica -casi generali-

' Cf. la reflexion de Achard (1998: 103) a propösito de forcer en frances: »An important aspect of
the meaning o f f o r c e r is that its subject makes it necessary for the causee to act in a certain way. In
other words, forcer obligatorily involves a strong interaction between the main subject and the
causee.«
10
Cf. Guasti (1993: 115-116) para mäs pormenores.
Variaciön pronominal en espanol 183

zada en espanol- de hacer y su infinitivo en un solo predicado complejo que rige los argu-
mentos del predicado subordinado como objetos transitivos. De ahi que la selection de un
dativo ο de un acusativo depende principalmente del grado de (bi)transitividad semäntica
del infinitivo."
La baja frecuencia de le en la construction perceptiva se debe a su estructura monotran-
sitiva: el control de la principal afecta al evento, no al sujeto subordinado. El uso excepcio-
nal del dativo tiene que ver con el fenomeno de la reduction proposicional que, si bien no
frecuente con los verbos de percepcion, da lugar a una estructura triactancial. Como vimos
(cf. cuadro 2), el pronombre dativo aparece exclusivamente con un infinitivo transitivo,
principalmente con oir, raras veces con ver. Ademäs le solo aparece cuando oir se acompa-
na de un verbo de comunicacion (cf. los ejemplos 38-40), nunca con otros verbos transiti-
vos:

(43) Yo nunca lo habia oido recordar nada en voz alta (MUMO jp 381)
Wierzbicka ya habia apuntado diferencias fundamentales entre la percepcion visual y la
percepcion auditiva: »intuitively, we do not hear objects but sounds (noises), while, on the
other hand, we do »see« objects« (Wierzbicka 1980: 114). Como la percepcion auditiva es
naturalmente compatible con sonidos,12 la percepcion del acto de comunicacion resulta mäs
saliente que la percepcion del locutor. La union sintactica entre oir y el verbo dicendi re-
fleja el lazo estrecho entre ambas acciones. Por otra parte el experimentador se compromete
en la percepcion visual, no en la auditiva (Wierzbicka 1980: 120/· veo que Juan ha llegado
vs. oigo que Juan ha llegado. De ahi se infiere que la percepcion auditiva del objeto huma-
no aparece como menos directa que con ver por lo que el objeto directo humano puede
interpretarse no como el objeto de la percepcion, sino mäs bien como la fuente de lo oido.
De este modo, la estructura argumental de oir difiere potencialmente de la de ver. Aparte
del acto de percepcion oir puede expresar un acto de comunicacion," en el que el objeto
humano se interpreta como fuente del mensaje comunicado, como se observa en la estructu-
ra triactancial de (44) y (45) donde podria restablecerse un decir/contar eliptico:

(44) al oirle esa palabra, »adelante«, Paula se estremecio (MUMO pi 441)


(45) cuando se me acaban las historias que le he oido a mi abuelo (MUMO jp 188)

La ambivalencia de oir explica la seleccion del dativo ο del acusativo. Por eso, lo se emplea
con infinitivos transitivos cuando focalizan el acto de percepcion (cf. supra ej. 43):

(46) Ni siquiera hacia falta oirlos pronunciar las eses finales de las palabras (MUMO jp 197)
Por eso tambien, le se generaliza si oir decir/contar refiere directamente a un discurso:

" Todo eso no impide la ocurrencia del pronombre dativo en cuanto hacer se comporta como los
verbos coercitivos e implica resistencia por parte del sujeto subordinado:
(i) pero entonces una de las manos [...] ahora estaba tirandole del pelo, haciendole que levanta-
ra la cabeza, obligandole a ver la cara redonda y transfigurada del hombre (MUMO pi 408)
12
Kirsner/Thompson (1976: 223) lo ponen asi: »For a sensory verb sentence to be coherent, the
event or state of affairs indicated by that complement must admit of being perceived in that
particular way claimed by the sensory verb.«
13
Croft (1991: 251) analiza hear como el verbo inverso del verbo de comunicacion tell.
184 Eugeen Roegiest

(47) le oyo decir, no te preocupes (MUMO jp 168)


(48) »El viejo ha venido«, le oyo decir, »quiere que se la lleves ahora mismo« (MUMO jp 372)

De lo que precede se deduce que el leismo atenuado se rige en primer lugar por la presencia
de una estructura triactancial bitransitiva semäntica. El pronombre dativo se emplea efecti-
vamente para marcar un argumenta -susceptible de ser sujeto de la pasiva- que no controla
la accion pero que estä dotado de un grado de agentividad efectiva tal que le facilita una
capacidad de control sobre otro argumenta. En los idiolectos de leismo atenuado, la exten-
sion de le se limita a un controlador subalterno, una fuente de actividad que pierde su auto-
nomia pero que, como agente efectivo de un proceso controlado, se distancia del actante
final de la transferencia de actividad que define la construction transitiva. Asi la accion
asumida por el primer agente constituye un trayecto preteritivo que pasa por un actante
intermedio cuyas propiedades semanticas recuerdan a las del proto-recipiente: trivalencia,
alta efectividad agentiva, pero privado del control global de la accion.

5. Sin embargo el leismo atenuado se aplica tambien a un tipo sintäctico que no obedece al
principio de la trivalencia. Las construcciones con verbos psicologicos marcan al experi-
mentante humano ora por le ora por lo/la. En nuestro corpus, notamos que:

(a) algunos verbos se emplean siempre con le masculino y femenino (desagradar, extranar,
chocar, repugnar, encantar, interesar,...);
(b) otros verbos hacen alternar dativo y acusativo, tambien en femenino (sorprender, excitar);
(c) otros verbos carecen de le femenino (tipo asustar, aburrir, aturdir, impresionar, inquietar,
tranquilizar, molestar...).

Por lo general los parämetros registrados por Fernandez Ordonez (1999: 1324-1325) se
aplican tambien al idiolecto considerado: (a) la clase lexica del verbo, (b) la referencia del
sujeto estimulo, (c) el aspecto de la accion, (d) la tematicidad ο position sintäctica del su-
jeto. Los verbos de la primera clase (tipo desagradar/extranar) que seleccionan siempre le
se combinan frecuentemente con un sujeto oracional ο no-referencial, casi nunca con un
sujeto humano:

(49) aiin le [fem.] extranaba, al frotarse las manos, encontrar la alianza en su dedo anular, decir
»mi marido« cuando hablaba con alguien (MUMO pi 84)
(50) al inspector le extraflaba un poco ese comentario (MUMO pi 54)

Con los demäs verbos, el uso de le es directamente proporcional con el grado de referen-
cialidad del sujeto estimulo segiin la jerarquia siguiente:

oracion/no-SN > SN inanimado > SN humano

(51) le sorprendio que su hija estuviera alii (MUMO jp 218)


(52) una capacidad de amargura y sarcasmo que al inspector le sorprendio y le hirio (MUMO pi
447)
(53) con un presentimiento de familiaridad y ternura que lo sorprendia. (MUMO pi 319)
(54) cuando lo sorprendio reclinado e inhäbil en el ultimo banco de una iglesia de Madrid (MU-
MO jp 217)
Variation pronominal en espanol 185

El principio subyacente es conocido. Son factores cuya intersection aumenta ο debilita el


caräcter agentivo de la construction a tal punto que un estimulo humano pero no volitivo
puede desencadenar el dativo (55-56)) y, al reves, una causa inanimada, el acusativo (57):

(55) No mentia por interes ni por calculo [...], sino por agradar a quienes le asustaban (MUMO
ag 268)
(56) Carlota Fainberg le habia amedrentado, como las mujeres ya adultas que le gustaban tanto
cuando aün era un muchacho (MUMO cf 85)
(57) que los asfixie una noche el gas de la bombona, atontändolos poco a poco mientras ven una
pelicula (MUMO pl 185)
Lo que distingue las dos construcciones, segün Bouchard (1992), es que el estimulo se
interpreta ο bien como un individuo ο bien como propiedades de un individuo. Asi las
construcciones con estimulo individuado caracterizado por los rasgos de »control volitivo«
y/o de »causa« se conceptualizan como una estructura transitiva, un esquema biactancial
prototipico agente-paciente. Al contrario, la ausencia de agente volitivo ο causa controlado-
ra lleva a una detransitivizaciön del proceso psicologico. Cuando no hay proto-agente,
tampoco hay proto-paciente, ya que las propiedades semanticas del proto-paciente implican
las del proto-agente (cf. Dowty 1991; Primus 1999: 36 sq.; Blume 2000: 170). Ni el esti-
mulo no-referencial, ni el experimentante son capaces de controlar la action, de modo que
el proceso expresado no se conceptualiza transitivamente, es decir a partir de un agente
dirigido hacia un paciente, sino segün una organization absoluta14 con una perspectiva re-
trospectiva a partir de la base autonoma, como un evento que acontece a los actantes.
Sin embargo -segiin el anälisis de Ruwet (1993; 1994; 1995)- lo que caracteriza ademäs
la estructura argumental de los verbos psicologicos es que comportan al lado del estimulo
un experimentante que asume el papel tematico de sujeto intencional. La causa estimulo
puede provocar una reaction emotiva pero esta reaction puede variar de un individuo a otro
y de una situation a otra. »Bref, telle ou telle cause peut bien provoquer telle ou teile emo-
tion, mais toute emotion suppose une intentionnalite de la part d'un etre humain, dirigee
vers cette »cause«. En d'autres termes le sujet syntaxique serait a la fois cause et objet de
l'emotion« (Ruwet 1993: 104-105). En efecto, la reaction emocional dirigida hacia un
objeto que es el estimulo desencadenada en el experimentante por el verbo psicologico
queda ausente en el objeto directo de un verbo no psicologico como provocar."

(58a) Carmen provoco a Juan, pero lo ha dejado frio.


(58b) *Carmen excitö a Juan, pero lo ha dejado fh'o.
Como el estimulo no individuado no ejerce control sobre el proceso -Ruwet (1995:34) diria
que tal estimulo no estä interpretado como sujeto intencional- y el experimentante, por su
postura reactiva y por el rasgo humano," aparece como el actante mäs activo en la estructu-
ra biactancial, se le asigna al ultimo naturalmente la marca del dativo, mientras que el esti-
mulo no referencial tiende a interpretarse como objeto en vez de causa y prefiere conse-

14
Tomamos prestado el termino a Langacker (1991: 382) que establece una relaciön tipologica con
la organizaciön sintäctica propia a estructuras ergativas.
15
Ejemplos inspirados de Ruwet (1995: 36).
16
»L'intentionnalite est peut-etre le trait fondamental qui distingue les etres humains des autres
etres« (Ruwet 1995: 32).
186 Eugeen Roegiest

cuentemente ocupar la position posverbal. Desde este punto de vista no es imposible que
con una proposition en position preverbal el experimentante aparezca excepcionalmente en
acusativo:

(59) Que no fuera mucho mäs joven en el fondo lo tranquilizaba. (MUMO pi 138)

En resumen, marcamos el experimentante como acusativo cuando en una estructura biac-


tancial estä dominado por un sujeto interpretado como intencional y controlador, lo marca-
mos como dativo cuando domina por sus rasgos inherentes y su funcion temätica reactiva al
estimulo inactivo objeto del suceso emotivo y no interpretado como intencional.
El fenomeno no es peculiar de los verbos emotivos. Compärense los pronombres en (60):

(60) la cama en la que ya le parecia que estaba esperändole el insomnio igual que volveria a es-
perarlo su mujer cuando le dieron el alta en el hospital. (MUMO pi 20)"

En (60), el primer proceso estä organizado, no como una actividad transitiva realizada por
un actante activo, sino como un acontecimiento estativo que afecta al experimentante. Un
enfoque conceptual parecido caracteriza a las construcciones llamadas »unplanned occu-
rrences« (sucesos espontäneos) como (61) donde la pronominalizacion del verbo marca una
detransitivizacion similar:

(61) Se le olvido todo su enfado. (LAF ins 82)

Finalmente, podria dar cuenta del uso a la vez muy frecuente y muy discutido de le en la
construction pronominal impersonal:"

(62) no era dificil que se les confundiera de lejos (MUMO ag 205)

Todas estas construcciones, cuya organization formal es de tipo ergativo," se caracterizan


por la presencia de un argumenta objeto que aunque desprovisto del control global de la
action, se caracteriza por rasgos de dinamicidad que lo alejan de la position inferior de la
jerarquia de agentividad.20

6. Concluimos que, en todas las construcciones registradas, el leismo atenuado funciona


esencialmente como un sistema casual: el uso de le se rige por propiedades relationales
semänticas (ausencia de control global, alineamiento en una jerarquia de papeles temäticos,
agentividad secundaria efectiva ο inherente) que corresponden a las propiedades atribuibles
a la relation temätica prototipica del benefactivo/recipiente, apenas por propiedades refe-
renciales. El principio casual subyacente estä corroborado por la generalization de le a
ambos generös en todas las construcciones sintäcticas consideradas. Ademäs, las posiciones
argumentales en que aparece le ο bien no admiten referentes inanimados ο bien extienden el

17
Se nota tambien la falta de concordancia en una frase similar:
(ii) pensando [...] que le aguardaba la misma vida y la misma corruption (MUMO jp 326)
" Vease Roegiest/Spanoghe (1993: 303).
19
Cf. Langacker (1991).
20
La operation de detransitivizacion propia a la construction psicologica la encontramos tambien en
la action controlada por el causante de la construction factitiva donde el dativo y el acusativo
sirven asimismo para distinguir el grado de actividad relativo de ambos argumentos objetales.
Variation pronominal en espanol 187

uso del pronombre dativo al referente inanimado, como es el caso con llamar acompanado
de complemento predicativo ο con la construction factitiva:

(63) En el norte, a las matanzas de los pistoleros personas dignas de todo respeto les Uamaban lu-
cha armada (MUMO pi 242)
(64) Las pupilas de don Mercurio se volvieron mäs dilatadas y brillantes [...] adquiriendo aquella
intensidad fanätica que les hacia parecerse tanto a las de un gallo de corral (MUMO jp 129)

Esquemäticamente obtenemos el sistema siguiente:

masculino femenino inanimado


01 Benefactivo/Recipiente le le le
OD Benefactivo/Recip. le/lo le/la 0/le
OD S intencional le/lo le/la 0
OD lo la lo/la

Tabla 3

En los idiolectos con leismo marcado, le masculino se extiende a todos los verbos transiti-
vos cuyo objeto directo tiene un referente humano, pero sigue oponiendose al femenino la
que solo abandona al dativo le las posiciones del leismo atenuado. La tasa muy baja de lo
corresponde a los pacientes totalmente inactivos cuya existencia es la consecuencia de la
action del verbo (objeto directo creado ο efectuado) ο cuyo movimiento depende comple-
tamente de la responsabilidad del sujeto (65-67) ο que se combinan con un pronombre
dativo (68-69):

(65) Eran todo eso y mucho mäs, solo que aün no habian cumplido los actos que los construirian
püblicamente como personas. (MON he 154)
(66) - Mil pesetas si te lo llevas de aqui. [...] El chico agarro al otro por los sobacos y lo levanto
como un pelele. (MON tt 27)
(67) el animal que lo habia clavado contra el carro habia sido devuelto a los corrales (MON he
177)
(68) El inspector Garcia se los habia encontrado antes en el barrio chino (MON tt 89)
(69) Haced el favor de presentärmelo. (LAF ins 105)

Mientras que en el leismo atenuado el principio de la oposicion casual ο relacional es pro-


minente, en el leismo marcado el sistema relacional solo se mantiene en femenino. Por lo
demäs, la distincion casual se borra en favor de un sistema referencial basado esencial-
mente en las caracteristicas inherentes del referente: le distingue en masculino el referente
humano del referente inanimado. Lo se limita efectivamente al referente inanimado y a los
actantes interpretables como tales. Sin generalizarse absolutamente, los rasgos referenciales
son dominantes en el leismo marcado:

masculino femenino
OI humano le le
OD humano le la
Ο inanimado/inactivo lo la

Tabla 4
188 Eugeen Roegiest

Un hecho particular parece confirmar la distincion sistemica que proponemos. Ya hemos


constatado en el anälisis precedente una correlation entre la intensidad de la union entre
verbo principal e infinitivo y el leismo: le es mas frecuente en la construccion factitiva con
hacer que en la construccion infmitiva con los verbos de percepcion. Lo que se observa al
nivel de las construcciones sintacticas se observa tambien al nivel de los idiolectos. Todos
los autores examinados propensos al leismo marcado evitan intercalar el S2 entre el verbo
de percepcion y el infinitivo. Por el contrario, los autores que recurren a un leismo atenua-
do, se muestran menos reacios a la anteposicion del sujeto subordinado al infinitivo:

+a a
Inf + S sub. S sub + Inf Inf+Ssub. S sub. + Inf
ver oir ver oir ver oir ver oir
MAGA ev/b/rl 10 12 - 1 15 4 - -

LAF pm/ins 17 5 1 - 11 3 - -

MON hc/tt 8 - - - - - - -

GAPA g/vp/cm/us 9 3 11 1 14 2 4 -

SEN w/cr/rr 13 5 10 3 13 4 1 -

MUMO jp 9 7 8 2 15 12 2 -

TOR 2 6 1 1 2 1 - -

Tabla 5

Sabemos que, en el caso de los verbos de percepcion con infinitivo, la transitividad abarca
el evento entero y que, consecuentemente, Sujeto subordinado + infinitivo forman un solo
constituyente. La mayor frecuencia de la anteposicion del infinitivo es consistente con su
caräcter perceptivamente mäs saliente, particularmente (a) cuando el suceso percibido es
compatible con la modalidad sensorial del verbo de percepcion (oir decir/hablar; ver apa-
recer!entrar!partir)2' y (b) cuando el sujeto subordinado no asume funcion agentiva (de ahi
que el sujeto de un infinitivo intransitivo se posponga a menudo y que el sujeto subordina-
do inanimado casi nunca preceda al infinitivo22). Al contrario, como cada suceso implica un
instigador como fuente de actividad, un sujeto subordinado activo, volitivo, que asume la
responsabilidad del suceso, puede ser tan saliente como el infinitivo en el proceso de per-
cepcion y, consecuentemente, anteponerse. De ahi que un infinitivo transitivo aparezca mäs
fäcilmente con un sujeto subordinado antepuesto.
Precisamente en contextos de condiciones iguales parecen divergir el leismo marcado y
el leismo atenuado, como se nota en los ejemplos siguientes:

(70) Vicenta veia bailar a su hija con unos y con otros (LAF pm 80)
(71) Mientras veia al nifio jugar en el suelo. (MUMO pi 237)
(72) Veia gesticular a los hombres en el fondo del cafe (LAF ins 72)
(73) Mr. Witt veia al marino de la cofa gesticular desesperadamente. (SEN w 265)
(74) Se quedo solo el aviador, mirando alejarse al otro entre las mesas. (MAGA ev 48)
(75) Desde la misma cabina veria la sombra alejarse de los cristales del balcon (MUMO pi 212)

21
Veanse Hatcher (1944) y Achard (1998: 93-97) y tambien supra.
22
Excepciones son generalmente los medios de locomocion:
(iii) cuando veia otro auto venir de frente (GAPA us 55)
Variation pronominal en espanol 189

(76) vio bajar uno deträs de otro a los tres chicos (LAF ins 237)
(77) quien veia al ciego Domingo Gonzalez bajar por la calle del pozo (MUMO jp 87)
En el sistema del leismo marcado referencial, el sujeto subordinado de la construction per-
ceptiva, por su position postinfinitiva, no estä marcado funcionalmente como sujeto, sino
exclusivamente a base de la preposition a como marca referencial, paralelamente a la gene-
ralization del dativo como morfema referencial. Al reves, en el sistema casual del leismo
atenuado, la anteposicion del sujeto subordinado al infinitivo significa conservation de la
marca casual subjetiva y sugiere mayor respeto de las oposiciones de caso.
A fin de corroborar ο invalidar la tesis avanzada en las ultimas paginas, se impone una
investigation comparativa detenida con idiomas romances como el frances que mantienen
la oposicion casual.

Corpus

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Rena Torres Cacoullos (University of New Mexico, Albuquerque)

La perspectiva diacronica en variation sincronica:


El dativo de intensification

1. Introduction

La variacion morfosintäctica como reflejo sincronico de procesos diacrönicos de gramati-


calizacion ha resultado ser una linea de estudio muy productiva en los ültimos anos. Asi se
ha abordado la alternancia, por ejemplo, entre diferentes expresiones del futuro en ingles
(Poplack/Tagliamonte 1999) ο entre el preterito (/we) y el presente perfecta (ha ido) como
expresiones del pasado en el espanol castellano (Schwenter 1994: 85-90). La variacion sin-
cronica tiene dos caras: variacion entre distintas formas con la misma funcion (diversidad
formal) y variacion entre distintos valores dentro de una sola forma (polisemia ο diversidad
semäntica) (Torres Cacoullos 2001: 462-463). En la variacion entendida como diversidad
semäntica, conviven valores conservadores e innovadores bajo el mismo exponente formal
(Company 2001b: 52). En este estudio nos ocupa la variacion en los valores del pronombre
dativo le en variedades contemporaneas del espanol mexicano, en que, junto con usos eti-
mologicos, se dan usos innovadores:
(1) Garibay, Ingredientes de arte (1990: 114)
- ... ^.Ya anoto?
- Que sefior.
- Como que. ^No estaba anotando? AnoteLE, maestro, anoteLE, que no se nos olvide.

En anotele la forma le no es argumental, es mäs, carece de referencia nominal. Aqui no es


un pronombre sino un intensificador de la accion verbal: anote, hägaloya.'
La diferenciacion dialectal ha sido explicada como manifestation de etapas diferentes de
evolution ο de canales de gramaticalizacion diferentes (Silva-Corvalän 2001: 16). Los da-
tos dialectales nos permiten examinar los procesos de cambio lingüistico, en este caso, la
gramaticalizacion del pronombre dativo como intensificador verbal. La evolucion del pro-
nombre dativo es, ademäs, uno de los puntos de mayor divergencia dialectal. Mientras que
en unas variedades del espanol (el castellano) el leismo (le como objeto directo) se ha ido
reforzando, lo que conlleva un reforzamiento del valor argumental de la forma le, en otras
(el mexicano) se ha ido debilitando, lo que desemboca en la desprononominalizacion y la
perdida de cualquier valor argumental.
Entendemos por gramaticalizacion la emergencia de nuevos recursos gramaticales de
patrones de uso frecuentes (Hopper 1998; Thompson/Hopper 2001). Los cambios cuantita-
tivos en las pautas de distribucion de la forma le, en particular, cambios en la frecuencia
relativa de uso de los diversos contextos en los que aparece, constituyen un mecanismo para
la creacion de nuevos valores gramaticales (Torres Cacoullos 2002: 309-312). El examen

1
Para la fuente de los ejemplos y los corpus usados, vease la lista de textos antes de la bibliografia.
192 Rena Torres Cacoullos

de los cambios en la frecuencia relativa de contextos de uso aclara la relaciön entre las dos
caras de la variation sincrönica, la diversidad formal y la diversidad semäntica. El leismo
entrana variation formal entre formas dativas y acusativas en los contextos de dos partici-
pantes y la incursion del pronombre dativo en el terreno del acusativo. La casi desaparicion
del leismo y el aumento correspondiente en la frecuencia relativa de contextos de tres parti-
cipantes en la variedad mexicana abre el camino para que el pronombre dativo vaya alejän-
dose de su valor de participante argumental y adquiera valores innovadores, expandiendo la
diversidad semäntica.
El proceso mediante el cual se realiza el cambio es el desgaste (bleaching) semäntico. El
desgaste semäntico es la perdida de los rasgos semänticos asociados a una forma (Bybee/
Perkins/Pagliuca 1994: 19). El aumento en la frecuencia relativa de los usos en los que le
no es participante argumental, por ejemplo, en los llamados dativos eticos y de afectacion,
conduce al debilitamiento de la asociacion de la forma con participantes argumentales.
El trabajo estä estructurado en tres apartados. En el apartado 2 se delimita el dativo de
intensification, como morfema verbal que ya no remite a un participante sino que se ha
convertido en el marco contextual para la realization de la situation verbal. En el apartado
3 y el apartado 4 se examinan cuantitativamente dos cambios en la distribution de le en
documentos coloniales. El primer cambio apunta a una disminucion en los usos de le como
objeto linico en situaciones de dos participantes (p.ej., le mato), que termina en la casi de-
saparicion del leismo en el espanol mexicano. El segundo cambio es un incremento en la
copresencia de frases preposicionales aparentemente correferenciales con le. En estas ob-
servamos la ocurrencia de referentes no humanos y sin concordancia (p.ej. iQue LE pone a
LOS TACOS?), la polisemia de la preposition a (p.ej. Yo le huyo Α [de] los trancazos) y la
introduction de otras preposiciones (p.ej. Le corremos PARA acä). Este par de cambios
implica un proceso diacrönico de desgaste semäntico, que resulta en una forma le despro-
vista tanto de valor pronominal como de valor argumental en su uso como intensificador
verbal.

2. El dativo: de participante a marco contextual

El espanol mexicano es conocido por expresiones como ändale, echale, entrale. Cabe no-
tar, sin embargo, que el uso del dativo intensificador estä sociolingüisticamente estratifica-
do. En un estudio sobre las funciones pragmäticas de ändale, por ejemplo, Hernändez
(2000) encontro tres ocurrencias en el corpus del habla culta de la Ciudad de Mexico (Lope
Blanch 1971) pero mäs de 30 en el corpus correspondiente del habla popular (UNAM
1976), aunque los dos textos son casi de la misma extension. La frecuencia textual del le
intensificador es dificil de calcular por la falta de corpus que registren el habla vernäcula
interactiva entre por lo menos dos hablantes. Aaron (2001) calculö algo menos de 5% (del
total de los casos de le) en Lope Blanch (1995), un corpus de entrevistas en que predomina
el estilo cuidadoso. La estratificacion socio-estilistica del dativo de intensification se mani-
fiesta no solo en las frecuencias de uso sino tambien en el grado de productividad. Mientras
que en el habla culta puede limitarse a expresiones fijas como ändale, en variedades popu-
La perspectiva diacrönica en variation sincrönica 193

lares aparece como enclitico y proclitico y con diferentes tiempos verbales y clases de ver-
bos.
i,Que valor tiene esta nueva flexion verbal? En este apartado delimitamos la construccion
del le intensificador desde el punto de la transitividad y de la referencialidad. La construc-
cion representa, por una parte, una destransitivizacion y, por otra, una demotion sintäctica,
de manera que la entidad que seria el participante en otra construccion se convierte en mero
»locus« ο marco contextual para la realizacion de la situacion verbal.

2.1 Destransitivizacion

Empecemos con dos ejemplos del dativo de intensification, el primero con un verbo
usualmente transitivo, saber, el segundo con un verbo intransitivo, correr.

(2) ... ir a otro negocio que tambien LEsabe (Lope Blanch 1995: 96)
(3) Trae unos »Raleigh«. \CorreLE\ (UNAM 1976: 452)

La forma le no se refiere a un argumenta sino a la situacion verbal misma. En otros dialec-


tos del espanol, el primer ejemplo podria expresarse con sabe hacerlo y el segundo, con
corre, hazlo ya. Es decir, el morfema intensificador senala la realizacion, »el llevar a cabo«
(hacer), de la situacion verbal. Este significado se logra al omitir un paciente u objeto di-
recto que sufra los efectos de la action verbal en construcciones alternativas como saber +
Sintagma Nominal ο saber + Clausula (finita ο no finita), por ejemplo, sabe la respuesta,
sabe donde vivo, sabe leer. Al omitir a todo participante menos al sujeto, se enfoca la ac-
cion verbal en si.
Se trata en ambos casos, correr + le y saber + le, de eventos intransitivos. En cambio,
ejemplos paralelos con se medio entranan un incremento de transitividad (Maldonado
2000).

(4) Enc. - Y las canciones, /je gustan tambien, ο no mucho?


a. Inf. - Si. Me si muchas.
b. Enc. - jAh, se sabe canciones! [Y cuäles se sabe?
c. Inf. - jFelicitaciones! Me se como diez; pero distintas.
d. Enc. - jAh! jSe sabe cantidad! (UNAM 1976: 152)
(5) Ana Iris se corrio la maraton (cf. Maldonado 1999: 223)

Se sabe (4) ejemplifica lo que Maldonado (1999: 217) ha llamado »construcciones de ex-
plotacion total«, las cuales ocurren usualmente con verbos de consumo como comerse, to-
marse, fumarse, pero tambien con procesos mentales como saber y conocer. Aunque el
objeto directo, en este caso canciones, no sufre cambios fisicos, »la actividad mental presu-
pone un rastreo exhaustivo del objeto en cuestion [...] de mayor intensidad y control que la
que habria en la construccion sin se« (Maldonado 1999: 222). En (4) se entiende que la
persona tiene un conocimiento completo, impresionante, de las canciones. Congruente con
este analisis es el uso de cuantificadores absolutos como muchas (4a), cantidad (4d) ο todo
en, por ejemplo, se lo conoce todo. Por otra parte, en (5) la construccion con se transitiviza
el verbo monovalente correr. Es mäs, es una situacion aspectualmente telica: se entiende
que la persona corrio toda la maraton. La affectation del objeto directo y la telicidad son
componentes de la transitividad (Hopper/Thompson 1980).
194 Rena Torres Cacoullos

Mientras que el se medio puede transitivizar, el le intensificador destransitiviza. Al con-


trario de la construccion de explotaciön total, le sabe (2) no es transitivo. Se trata no de
saber »algo« por completo sino de saber »cömo« hacer algo. Correr + LE (3) tampoco es
transitivo. En contraste con correr + SE, no hay objeto directo alguno, mucho menos uno
altamente afectado. En ambos casos, saber-correr + LE, se resalta la situacion verbal mis-
ma, no la afectacion de un participante.

2.2 Demociön

Ligada a la intransitividad de la construccion con el le intensificador estä la no referenciali-


dad de la forma. El le de correle (3) no se remite a un participante argumenta del verbo, ni
siquiera tiene referencia alguna a una entidad nominal. Por lo tanto, su funcionamiento sin-
tactico es distinto al del le en el siguiente ejemplo, con el mismo verbo:

(6) Dativo etico: Yo LEcorro 3 millas todos los dias (cf. Silva-Corvalän 1994: 123)

Aqui la forma le (= a usted) es un dativo etico ο de interes. El dativo etico se refiere a un


participante externo a la acciön que, no obstante, queda afectado »como evaluador intelec-
tual/emocional de la accion« (Maldonado 1999: 242).
Tambien es distinto el dativo de intensification de los casos del dativo de afectacion
(Maldonado 1999: 251-255), como en el siguiente ejemplo, en que le refiere a »un partici-
pante no activo ubicado dentro de la accion como una locacion concreta ο abstracta en la
que se desarrolla el evento y que resulta afectado por ella« (Maldonado 1999: 252).

(7) Dativo de afectacion: Se LE murio en los brazos (Maldonado 1999: 255)

La afectacion de este participante resulta porque funciona como »marco contextual« para el
desarrollo de la accion (Maldonado 1999: 252). El le en (7), aunque marginal sintäctica-
mente, es un marco contextual elevado a la calidad de participante (cf. Langacker 1991:
230).
En cambio, en la construccion con el le intensificador, no se trata de promotion sino de
demociön ο degradation. El le opera como marco contextual, el setting de Langacker
(1991: 230-234), pero uno que resulta sintäcticamente de la demociön de un participante.
Volviendo al ejemplo (2), LE sabe: lo que en una construccion alternativa seria el partici-
pante objeto directo, por ejemplo sabe ESO, se degrada en el marco contextual, la locacion
en la que se desarrolla la situacion verbal. Si el le en le sabe tiene referencia a alguna enti-
dad, se trata de un oblicuo, le sabe (A eso, AL negocio).
La calidad de marco contextual puede expresarse como un oblicuo. En (8), el aguar-
dientito y el gobierno son marcos contextuales que aparecen tras las preposiciones a y con,
respectivamente. Entrarle en (8a) significa realizar ο participar en la actividad de tomar. En
(8b) se trata de meterse dentro de los lineamientos que establece el gobierno, participar en
los procesos oficiales. El marco contextual puede expresarse tambien mediante un locativo
deictico. Los ejemplos en (9) se dieron en el contexto del acto de la grabaciön. En estos
ejemplos no se refiere a la grabadora (9a) ο al botön (9b) con un pronombre de objeto di-
recto la ο lo, es decir, el aparato aqui no es un participante argumental. No se hace algo
directamente a la grabadora ο al botön. Al contrario, se usa le para referirse a una accion
La perspectiva diacronica en variation sincronica 195

que se relaciona con el aparato, el cual se ha convertido en el marco contextual para la rea-
lization de la action. La referencia al aparato se hace mediante un deictico: ahi, aqui.

(8) a. le entraron mucho AL... al aguardientito... (UNAM 1976: 425)


b. Entonces pos, /.que hacen los partidos politicos ahora en la actualidad? »Bucno, si no le
entro CON el gobierno, pos no soy nada, no puedo tener ni candidates«, ^verdad?
(Chih'97#15)
(9) a. [Al terminarse la entrevista, la persona que me ayudaba con la grabaciön me dijo:]
Bueno vamos a apagarle AHI ya, Grecia. (Chih'97#23)
b. Enc.- Subele mäs AQUI, para que agarre la voz de los dos. jEso es! (UNAM 1976: 213)

En la construction del dativo de intensification, entonces, la entidad que seria el objecto


directo en una construction transitiva sufre una demotion a marco contextual. Este es ex-
presado como oblicuo (8), como deictico locativo (9) o, mäs frecuentemente, no se expresa.
Aunque faltan estudios empiricos que lo comprueben, nuestra impresion es que el marco
contextual, el que pudiera haber sido participante, queda sin expresion lingüistica explicita
en la mayoria de los casos.
A manera de resumen de la variation sincronica (diversidad semäntica), es ütil ver la
datividad en espanol como un continuo categorial con cuatro focos estructurales, tal como
lo describe Company (2004).

(10) Continuo categorial de la datividad (adoptado de Company 2004, ejemplo 7)


a. Participante argumental >
el dicho sombrerero le dio un jarro de agua (DLNE 1629, 93.273)
b. > Participante central en la estructura oracional >
le limpiava los pechos (DLNE 1576, 55.199)
c. > Participante importante pragmäticamente >
se le muriö el borrico (DLNE 1805, 290.686)
d. > Morfema verbal intensificador: carece de referencia a entidad alguna
anötele, que no se nos olvide (Garibay, Ingredientes de arte)

Los dativos eticos (6) y de afectacion (7) entran en (10c) como participantes importantes
pragmäticamente. En el uso intensificador, le se encuentra en el ultimo punto (lOd) del
continuo de valores +/- argumentales. Al senalar la realization de la situation, deja de ser
pronombre y se convierte en morfema verbal flexivo sin referencia a un participante.

3. Cambios en la distribution de le: la perdida del leismo

En este apartado documentamos la disminucion diacronica en la frecuencia relativa de los


usos de le como objeto ünico en situaciones de dos participantes (leismo) en el espanol me-
xicano. La perdida del leismo representa un paso importante para la extension de le a fun-
ciones menos argumentales, porque conlleva la destransitivizacion de las construcciones
con le. Por otra parte, el aumento paralelo en la frecuencia relativa de usos en contextos de
tres participantes promueve el desgaste semäntico, hasta que le pierde por completo su cali-
dad de argumental en la construction intensificadora.
196 Rena Torres Cacoullos

El leismo es el uso de le(s) procedente del dativo latino illi(s) como pronombre de objeto
directo. Este uso estä documentado en los primeros textos castellanos. La aparicion de le
frente al acusativo lo con referentes humanos masculinos singulares en funcion de objeto
directo alcanza el 42% en el Cantar de mio Cid (siglo XII), el 90% en la General estoria de
Alfonso X (siglo XIII) y el 94% en la Celestina (fines del siglo XV) (Flores 1997: 36). Es-
tos datos indican que el uso de le en funcion de objeto directo, por lo menos con humanos
masculinos singulares, es ya la norma en textos del espanol antiguo y que, aunque etimolo-
gicamente sea una innovation, no representa realmente un cambio para el castellano. El
leismo castellano, tema de numerosos estudios, es condicionado tanto por las propiedades
lexicas del referente, sobre todo el genero, la animation y la individualization, como por
factores pragmätico-discursivos, especialmente la transitividad de la situation verbal y los
grados relativos de actividad, prominencia y afectacion del referente (vease Garcia 1975,
1986; Klein-Andreu 1981, 1992, 1996, 1999; Flores 1997).

3.1 El leismo en la epoca colonial

Los siguientes ejemplos del periodo colonial en Mexico muestran la variation en el mismo
texto y contexto entre le y lo con referente masculino humano en funcion de objeto directo
(los nümeros entre parentesis para cada ejemplo indican la fecha del documento, el niimero
del documento y la pägina en la edition de 1994).

(11) Y dando muchas vozes mando a un offisial del dicho su marido, vestido de mescla asul es-
curo, y a sus negros que no dejasen pasar al dicho negro, y que si quisiere pasar LO matasen
a palos. Y asi mesmo Hämo a su yerno, Benavente, que bive muy serca en otra tienda, al
qual le dijo que el y sus negros tanvien ynpidiesen el pasaje al dicho esclavo; que LE mata-
sen α palos. (DLNE 1629, 95.277)
(12) a. Y refiriendo el casso dise que habrä tiempo de seis anos, poco mäs ο menos, que viendo-
se en pobresa llamö al demonio para que le favoresiese y socorriesse. Y con efecto se le
aparecio, y LE vido en forma de un mono. (DLNE 1697, 176.463)
b. Item declara que en el tiempo referido de los ocho meses referidos, solisitö al dicho de-
monio para tener actos camales con el, y con effecto se le aparesio, y LO vido en forma
de un hombre soltero a quien esta declarante tenia afision. (DLNE 1697, 176.464)

Los ejemplos provienen del corpus Documentos Lingüisticos de la Nueva Espana (Compa-
ny 1994), DLNE de aqui en adelante. El corpus abarca diversos textos (cartas, informes,
inventarios, notas, peticiones, testimonios y denuncias) y cubre los siglos XVI-XVIII y las
primeras dos decadas del siglo XIX (1525-1816), con una extension de aproximadamente
260.000 palabras.
En primer lugar, hay que establecer si ejemplos como los anteriores reflejan la norma de
una comunidad de habla ο si corresponden solamente a algunos idiolectos. Medimos la ex-
tension del leismo por la distribucion social de los documentos leistas (contamos como
leistas los documentos con por lo menos una ocurrencia de le en contexto acusativo). En
concreto, comparamos la distribucion de un subcorpus del DLNE (vease 3.3 mas adelante)
segün el origen, casta ο etnia del autor declarante con la distribucion de los documentos
leistas segun el mismo criterio. Los resultados aparecen en el cuadro 1. En la primera co-
lumna mostramos los porcentajes globales de los grupos de hablantes, por ejemplo, 20% de
La perspectiva diacrönica en variaciön sincrönica 197

los autores declarantes son criollos. En la segunda columna proporcionamos los porcentajes
de autores leistas, por ejemplo, 24% de los autores declarantes de documentos leistas son
criollos. Vemos que los porcentajes de las dos columnas coinciden casi por completo (la
prueba del chi cuadrado confirmo que en ningün grupo la diferencia entre los porcentajes es
estadisticamente significativa). Es decir, el leismo no parece estar restringido a un grupo de
hablantes en particular.

Cuadro 1: Leismo en el DLNE (s. XVI-XIX) segün origen-casta-etnia del autor declarante

Origen Total documentos (N =123)' Documentos leistas (N =54)2


Criollos 20% 24%
Espafioles 3% 4%
Indios 22% 26%
Mestizos 6% 4%
Mulatos 2% 4%
Naturales de Mexico sin especificar 5% 4%
Negros 2% 2%
Sin indicaciön alguna 41% 33%
1
Documentos 53-63, 66, 67, 81-83, 86, 93-95, 102-105, 110-112, 115, 116, 121, 131, 136,
151, 152, 156, 157, 161, 169-173, 180-184, 187-192, 199-201, 204-207, 215, 217, 221-227,
229, 234, 239, 240, 245, 267, 270, 272, 275-320.
2
Documentos 54, 56-61,63,66, 81-83, 86,93-95, 103-105, 110-112, 115-116, 131, 136, 156,
169-173, 187, 188, 190-192, 205, 215, 221, 222, 225-227, 229, 270, 275, 281, 282, 285,
290,315,318,319.

Cuadro 2: Leismo en el DLNE (s. XVI-XIX): Porcentaje de documentos por periodo

Periodo Total documentos Documentos leistas Porcentaje


Siglo XVI, segunda mitad 13 9 69%
Siglo XVII, primera mitad 17 15 88%
Siglo XVII, segunda mitad 12 8 66%
Siglo XVIII, primera mitad 28 13 46%
Siglo XVIII, segunda mitad 10 2 20%
Siglo XIX (1800-1816) 43 7 16%

La medida de la distribution social de los documentos, entonces, indica una difiision nada
desdenable para el leismo. De hecho, el porcentaje global de los documentos leistas alcanza
el 44% (54/123). Ahora bien, si examinamos por separado cada periodo de 50 anos, empe-
zando con la segunda mitad del siglo XVI, observamos un descenso progresivo de la pro-
portion de documentos con casos de leismo. Segün las cifras en el cuadro 2, hasta fines del
siglo XVII los documentos leistas alcanzan por lo menos dos tercios del total (66%-88%).
El porcentaje baja a menos de un quinto para las primeras dos decadas del XIX (16%). Es
mäs, el 50% de los casos leistas en los documentos del siglo XIX aparecen en solamente
dos documentos, ambos cartas de denuncia escritas por sacerdotes. En el espanol americano
contemporäneo, el leismo de tipo castellano no existe, una vez excluidas ciertas construc-
ciones (se le) y casos de alternancia de acuerdo con interpretaciones semänticas diferentes,
segun los resultados de un estudio de corpora del habla culta (De Mello 2002).
Para resumir: tenemos indicios, en primer lugar, de que probablemente haya existido
leismo en el espanol mexicano de la colonia y, en segundo lugar, de que este uso ha ido
198 Rena Torres Cacoullos

disminuyendo. A continuation cuantificamos la disminucion del leismo en el DLNE de dos


maneras diferentes. La primera trata la variation entre le y lo en contextos de dos partici-
pantes: simplemente contamos los casos de le frente a lo con referente masculino humano
en funcion de objeto directo con algunos verbos relativamente frecuentes del corpus. La
segunda medida, la frecuencia relativa de los distintos contextos de uso de le, entrana algo
mäs de trabajo interpretativo, porque la election de las categorias de clasificacion asi como
la codification de cada aparicion depende del criterio del investigador. Como veremos,
ambas medidas confluyen en el mismo resultado: la perdida paulatina del leismo.

3.2 Le frente a lo en situaciones de dos participantes

Contamos los casos de le y lo referidos a humanos masculinos singulares con doce verbos:
acompanar, aguardar, conocer, dejar, encontrar, esperar, hallar, llevar, maltratar, matar,
seguir y ver. Se limito el conteo de le a los casos claros de situaciones de dos participantes,
como, por ejemplo, en (11) y (12). Por lo tanto, no fueron incluidos casos como el de (13a),
en que se trata de tres participantes, el que ve, la ropa y la persona que lleva la ropa. Aqui la
forma le no solo significa posesion sino que senala la »actividad sensorial, mental y emo-
tional« del experimentante: el uso de le es apropiado porque el hombre llevaba puesta la
ropa cuando lo vieron en la prision (Maldonado 1999: 131-132). Por otra parte, no fueron
incluidos en el conteo de lo los casos de pronombre neutro (13b).

(13) a. tenia la cara muy blanca y puesta la mesma ropa que LE vio al tiempo de su prission, to-
da ensangrentada. (DLNE 1694, 173.458)
b. Al septimo capitulo dixo saber, por averLO visto, que dicho alcalde mayor, contravinien-
do a lo dispuesto por las reales ordenasas (sic), hallandosse en dicho pueblo [...], dicho
alcalde mayor llebo y persibio de cada natural un pesso, que hizo le diessen yendo a ellos
de cassa en cassa. (DLNE 1694, 170.449)

Los porcentajes de le para cada verbo aparecen en el cuadro 3 (entre parentesis esta el ηύ-
mero total de ocurrencias con le y/o lo). Las primeras cuatro columnas reflejan un rastreo
exhaustivo del DLNE en cuatro cortes cronologicos por siglo. La ultima columna del cua-
dro corresponde a datos del Habla popular de la Ciudad de Mixico (UNAM 1976), de aqui
en adelante H[abla] popular, un corpus oral contemporaneo de aproximadamente 173.000
palabras. En la ultima fila aparece el promedio de los doce verbos para cada siglo. Este
promedio baja entre el siglo XVII y el XVIII de 66% a 24% (p < .01), y otra vez entre las
primeras dos decadas del XIX y el Habla popular, de 18% a 2% (p < .01). Si observamos
algunos verbos individuales, vemos que el transitivo prototipico matar aparece con le como
paciente masculino singular en 50-62% de los casos en los siglos XVI y XVII, pero que
todos los casos en el corpus contemporaneo son de lo. Con ver, el porcentaje de le como
objeto directo llega a 40% y a 59% en el s. XVI y el s. XVII, respectivamente. De manera
paralela, conocer, dejar y hallar muestran altos porcentajes de le en los siglos XVI y XVII.
En cambio, los ünicos dos casos leistas en el Habla popular son le he conocido (UNAM
1976: 86) y le deje un tiempo...un tiempo lo deje (UNAM 1976: 432), ambos dudosos: el
primero puede ser una elision de la primera vocal (lo he) y en el segundo el hablante parece
autocorregirse inmediatamente. Un dato confirmatorio de estos resultados proviene del es-
La perspectiva diacronica en variaciön sincronica 199

tudio de la pareja culta de este corpus realizado por De Mello (2002: 271), quien informa
que no encontro casos ni de matarle ni de conocerle.

Cuadro 3: Le vs. lo con referentes masculinos humanos singulares en situaciones de dos participantes

Verbos s. XVI s. XVII s. XVIII s. XIX H. popular


% le % le % le % le % le
acompanar 0(1) 100 (3) 50(4) 0(2) 0(4)
aguardar — 100 (2) 0(1) 100(1) —

conocer 44(9) 50(10) 75 (4) 50(2) 4(27)


dejar 57 (7) 75 (12) 0(1) 0(3) 4(28)
encontrar — 50 (2) 50 (2) 0(1) 0(11)
esperar — — 20(5) 100(1) 0(3)
hallar 67 (3) 91(11) 0(4) 0(2) ...

llevar 0(4) 57 (14) 0(7) 0(4) 0(13)


maltratar 100 (5) 67(3) 0(1) — 0(1)
matar 50(4) 62(13) 33 (3) ... 0(6)
seguir 100 (2) 86(7) 0(3) — 0(1)
ver 40(10) 59 (46) 30(10) 0(1) 0(30)
Promedio 51% 66% 24% 18% 2%
(23/45) (81/123) (11/45) (3/17) (2/125)

3.3 Clasificacion y frecuencia relativa de los usos de le

Pasemos ahora a la segunda medida de la disminucion del leismo, la clasificacion de los


usos de le y la comparacion de sus frecuencias relativas por periodo. Para este anälisis nos
limitamos a un tipo de discurso, los testimonios, para lograr, primero, una mayor compara-
bilidad entre periodos, porque se ha comprobado que los patrones gramaticales varian entre
diferentes generös discursivos (Biber/Conrad/Reppen 1998), y, segundo, una aproximaciön
al habla vernäcula, el habla espontanea de las situaciones intimas ο informales, porque re-
fleja la forma mäs sistemätica de la lengua adquirida por el hablante (Labov 1984: 29).
Se codificaron un total de 1284 casos de le en el subcorpus de los testimonios, divididos
en cortes de 50 anos, empezando con la segunda mitad del siglo XVI hasta las dos primeras
decadas del siglo XIX. (Incluimos unas demincias de la segunda mitad del siglo XVI, por-
que hay pocos testimonios entre los documentos de este periodo; y ademäs todos los docu-
mentos de las dos primeras decadas del siglo XIX, para alcanzar un nümero equiparable de
casos a los demäs periodos.)
Hay tres contextos de uso que parecen ser bastante estables diacronicamente:

1) Verbos de comunicacion. El verbo decir es el mäs frecuente en construccion con le, con
15% (464/3040) de todos los datos del DLNE. Otros verbos relativamente frecuentes en
el corpus son preguntar y responder. De menor frecuencia son aconsejar, asegurar, ad-
vertir, avisar, comunicar, contar, declarar, expresar, hablar, instar, intimar, mandar,
manifestar, ordenar, pedir, proponer, reconvenir, referir, replicar, rogar, suplicar, entre
otros. Con esta clase de verbos, el objeto indirecto le es el receptor/experimentante y el
tema forma parte constitutiva del significado del verbo (Maldonado 1999: 194). El es-
quema oracional en que participan estos verbos, VERBO TRANSITIVO + Ol + OD
200 Rena Torres Cacoullos

ORACIONAL, es el mäs frecuente del objeto indirecto en la historia del espanol (Com-
pany 2004).
2) Dar. En construction con dar, el objeto indirecto le es un benefactivo (Givon 1984:
114). Este verbo, contando unos pocos casos de frases verbonominales ο frases de infi-
nitivo basadas en dar, como dar alcatize ο dar a entender, forma 10% de las ocurrencias
de le en el corpus entero (319/3040).
3) Sujeto no humano. Esta categoria pertenece al esquema oracional VERBO
INTRANSITIVO + Ol + SUJ (LEXICO U ORACIONAL), el cual es el segundo en fre-
cuencia en el corpus historico estudiado por Company (2004). Nosotros incluimos en la
categoria de sujeto no humano verbos con los cuales el objeto le es el experimentante y
el sujeto es un pronombre neutro (expresado ο no), una clausula ο una entidad inanima-
da. Entre los mäs frecuentes en el DLNE son acaecer, acontecer, constar, convertir, fal-
tar, gustar, importar, importunar, parecer, pasar, pesar, suceder, tocar. Coinciden en
parte con los verbos de afeccion estativos descritos por Fernandez Ordonez (1999:
1325). En este apartado colocamos tambien verbos intransitivos de movimiento, por
ejemplo, le salio mucha sangre (DLNE 170). Estos incluyen unos escasos casos con su-
jeto humano, por ejemplo,por aver le huido y retiradosse luego del (DLNE 86).

La frecuencia relativa (el porcentaje del total de ocurrencias de le) de estos usos se mantie-
ne mäs ο menos constante en el subcorpus de los testimonios, a traves de los periodos cu-
biertos. Los verbos de comunicacion, incluyendo decir, tienen un promedio de 33%
(418/1284), sin diferencias estadisticamente significativas entre los porcentajes de los di-
versos periodos. El verbo dar tiene un promedio cerca de 10% (142/1284) y los casos de
sujeto no humano un 11% (146/1284). Cabe mencionar que el porcentaje de sujetos no hu-
manos probablemente sea elevado en estos documentos por la frecuente aparicion de la
frase fija »no le tocan generales« y la expresion »le Consta«.
Una vez extraidos los casos de le que cabian en uno de los tres apartados descritos arri-
ba, clasificamos los casos restantes de la siguiente manera:

4) Situation de dos participantes (leismo), si aparece le como objeto unico.


5) Situation de tres participantes, si coaparece le con otro objeto expreso.

Como criterio de codification objetivo y reproducible usamos la copresencia explicita de


otra entidad en la cläusula, mediante una frase nominal ο un pronombre relativo. Y esto
porque, por una parte, es dificil establecer la distincion entre contextos acusativos y con-
textos dativos con independencia del uso mismo de formas etimolögicamente acusativas ο
dativas, como senala Klein-Andreu (1999: 198). Por otra parte, establecer la calidad de in-
transitivo, transitivo ο bitransitivo de un verbo tambien resulta dificil en el discurso real. La
notion de Valencia inherente es problemätica, como explican Thompson y Hopper (2001),
quienes proponen una description probabilistica de la estructura argumental basada en fre-
cuencias de usos. Dadas estas dificultades en la delimitation de contextos dativos frente a
acusativos, usamos la copresencia explicita de otro participante: objeto ünico = acusativo
(14a); otro participante copresente = dativo (14b).
No fiieron incluidos bajo situation de dos participantes los casos de dos participantes en
construcciones de infinitivo, por ejemplo, viendole sacar el dinero (DLNE 56), ni los casos
con una cläusula complemento, por ejemplo, viendole questd herido en el pulgar de la ma-
La perspectiva diacronica en variaciön sincronica 201

no derecha (DLNE 59), los cuales aumentarian la frecuencia relativa del leismo. Fueron
tambien contados aparte los casos de la construction causativa, p.ej., le hize poner la senal
(DLNE 234).
Abandonamos el criterio de la copresencia de otro objeto solamente en los casos en los
que el pronombre acusativo entrana un cambio de significado, por ejemplo, le/lo sirve
(Garcia 1975: 307, 318) ο en los que hay otro participate sobreentendido. La presuncion
de un participante sobreentendido se apoya en la aparicion en el texto del mismo verbo en
situaciones de tres participantes explicitos, por ejemplo le abriese (la puerta) en (14b) y
(14c). Afortunadamente, estos casos componen menos de 3% de los datos. Aparecen a con-
tinuation ejemplos de la codification:

(14) a. Situation de dos participantes:


jactandose que LE avian de matar no obstante que fuese esclavo del dicho sewor fiscal.
Con lo qual LE dexaron tan molido y atormentado, que el dicho sonbrerero le dio un ja-
rro de agua y LE sento en una caja un gran rato, hasta que con ayuda de alguna jente LE
metieron en la dicha canoa. (DLNE 1629, 93.273)
b. Situation de tres participantes:
LE cojieron los papeles que LE havia confiado la que declara a la moza Maria Gertrudis
(DLNE 1798, 267.647)
oyo al d/'cho Gregorio Basques dar bozes que LE abriese la puerta del aposento donde
estava. (DLNE 1618, 81.244)
c. Tres participantes sobreentendidos:
se arrojo a mi casa dando vozes y golpeandome las puertas, al fin de que LE abriese.
(DLNE 1806, 298.696)
Pues sus ansias son para servirLE, aunque supiera que ciertamente havia de ir a el ynfier-
no, aun despues de haver servidoLE mucho.(DLNE 1747, 227.551)

En el cuadro 4, presentamos en la primera columna la frecuencia relativa de las situaciones


de dos participantes del total de ocurrencias de le en cada periodo (columna N). Se observa
el decrecimiento del contexto leista, con un descenso estadisticamente significativo entre la
primera y la segunda mitad del siglo XVII, de 26% a 8% (p < .01). Para el siglo XIX, se
reduce a 4%. De manera inversa, se dobla el porcentaje de las situaciones de tres partici-
pantes (tercera columna), de 15% en los primeros periodos a 30% en los ültimos. Propor-
cionamos tambien en la segunda columna las frecuencias relativas de las situaciones de dos
participantes con respecto a las de tres participantes (cuarta columna). De una mayor pro-
portion al comienzo (58%-64%), el leismo baja a 12% para el siglo XIX.

Cuadro 4: Frecuencias relativas de uso de le en contextos de dos participantes (leismo) y de tres parti-
cipantes en los testimonios del DLNE (N = 1284)

Periodo Dos participantes Tres participantes Ν


% del total % relativo % del total % relativo
XVI, mitad b 20% 58% 15% 42% 104
XVII, mitad a 26% 64% 15% 36% 268
XVII, mitad b 8% 22% 29% 78% 230
XVIII, mitad a 6% 14% 37% 86% 337
XVIII, mitad b 4% 13% 30% 87% 142
XIX, hasta 1816 4% 12% 30% 88% 203
202 Rena Torres Cacoullos

Para resumir: Dos contextos principales de uso de le muestran cambios de frecuencia relati-
va: las situaciones de dos participantes (leismo), las cuales disminuyen; y las situaciones de
tres participantes, las cuales muestran un aumento casi complementario. Si la gramätica
emerge de patrones de uso frecuentes (cf. Hopper 1998), el cambio de distribucion resulta
en la convencionalizacion de un esquema general segün el cual se usa le cuando estä pre-
sente otro objeto y lo/la cuando este es objeto ünico. Esta cristalizacion de uso, dos partici-
pantes = lo/la, tres participantes = le, se refleja en el siguiente par de ejemplos.

(15) a. Algunas LO estiman a uno; otras LE demuestran estimation (UNAM 1976: 322)
b. LO beso y... Ayer que LE di el beso -mire- me mordiö. (UNAM 1976: 338)

En la primera clausula de cada ejemplo hay un objeto solo, lo. En la segunda clausula el
mismo referente sigue referencialmente en la misma situation, objeto de estimacion en (a),
objeto de besos en (b). Lo que cambia es la construction, que se ha convertido en una de
tres participantes. Estimacion y besos ahora son objetos copresentes.
La convencionalizacion de este esquema general no niega esquemas particulares para
ciertos lexemas en situaciones de dos participantes, como, por ejemplo, servir en la fräse
rutinaria para servirle. En el anälisis sincronico de Garcia (1975: 302-368), la variacion
entre le/lo en situaciones de dos participantes (le/lo sirve) estä condicionada por el factor
pragmätico del relativo nivel de actividad atribuido al referente. Faltan estudios empiricos
que comprueben la extension verdadera de tal variacion.
El descenso de la frecuencia relativa de uso de le como objeto ünico en las situaciones de
dos participantes implica una menor frecuencia de usos mäximamente argumentales. Como
objeto indirecto en las situaciones de tres participantes, le contrae una relation menos di-
recta con el verbo que como objeto directo en el uso leista. Se refuerza su asociacion con
los oblicuos al encuentrarse su referente dentro de un sintagma preposicional encabezado
por a. En el siguiente apartado examinamos la copresencia de sintagmas preposicionales
con le.

4. Cambios en la distribucion de le: la copresencia de sintagmas preposicionales

Un cambio bien documentado en el espanol es la duplicacion del objeto indirecto, es decir,


la aparicion del pronombre dativo con una fräse nominal correferente (Rini 1991). La au-
sencia de la duplicacion se observa en el par de ejemplos en (16), del s. XVI. En (17) pro-
porcionamos ejemplos paralelos pero con duplicacion, del Habla popular. La copresencia
del clitico dativo es casi obligatoria en el espanol mexicano contemporäneo: en el 90% de
los casos los participantes dativos aparecen duplicados con le/s (Bogard 1992).

(16) a. es quel sabado pasado 0 dixo esta dicha denun?iante a su marido (DLNE 1577, 66.215)
b. no 0 temo ni a Dios ni al rey (DLNE 1576, 54.197)
(17) a. LE queria decirLE a mi cuate que si ...(UNAM 1976: 447)
b. yo LE tengo miedo... a los trancazos (UNAM 1976: 45)
La perspectiva diacrönica en variation sincrönica 203

En (17a), inclusive, ambos verbos de la perifrasis van acompanados de le, en una especie de
»doble redundancia«. En (17b) se observa otro cambio, que es la duplicacion de una forma
plural, los trancazos, con la forma singular le. De hecho, el termino »duplicacion« ya no
parece muy acertado para estos casos de falta de concordancia, porque no queda claro si le
y el nominal son realmente correferenciales. La duplicacion y la falta de concordancia han
sido considerados claves en un proceso de despronominalizacion de le (Company 2004,
apartados 6.1-6.2).
En trabajos anteriores la duplicacion ha sido cuantiflcada y comentada desde el punto del
objeto indirecto lexico, es decir, se calcula el porcentaje de objetos indirectos que coocurren
con le/s (cf. Bogard 1992; Garcia-Miguel/Vazquez 1994). En esta secciön ofrecemos el
ängulo complementario, viendo el fenomeno desde el punto del pronombre le. Es decir,
calculamos los porcentajes de le que coaparecen con una fräse nominal (aparentemente)
correferente.
Nuestras hipotesis son las siguientes:

1) Si se ha ido dando un proceso de despronominalizacion, se esperaria un aumento en la


aparicion de nominales correferentes. Y esto porque, en la medida en que le ha ido per-
diendo su valor pronominal, se recurre a un nominal para reforzar al pronombre que ya
no funciona tan consistentemente como tal.
2) Si se ha ido dando un proceso de debilitamiento de la calidad argumental de le - que
termina en la perdida completa de su valor argumental como dativo de intensification -
se esperaria la aparicion de nominales correferenciales que no son objetos indirectos
prototipicos. Concretamente:

(a) Los objetos indirectos prototipicos son humanos (Keniston 1937: 56-60, Silva-Corvalän
1984: 555, entre otros). -> Se esperaria la aparicion de le con referentes no humanos.
(b) Los papeles semänticos de los objetos indirectos son diversos y no siempre distinguibles
(por ejemplo, le compran flores, ^bcneficiano ο fuente? (19b)). El anclaje referencial tam-
bien puede ser doble (por ejemplo, le llegaba α su rostro, ^poseedor ο meta? (22)). Se
esperaria la ocurrencia de casos polisemicos y ambiguos imposibles de resolver en contexto,
inclusive con relaciones que no son posesivas.
(c) Tradicionalmente le es correferencial con frases introducidas por a y no »debe« (en el senti-
do prescriptivo) coaparecer con frases correferenciales introducidas por para u otras prepo-
siciones (Gutierrez Ordonez 1999: 1868). Se esperaria la coaparicion de le con otras pre-
posiciones.

4.1 El aumento de sintagmas preposicionales correferenciales

Cuantificamos la duplicacion en el corpus DLNE con un calculo del porcentaje de los casos
de le en que coaparece un sintagma preposicional. Contamos solamente los casos de copre-
sencia del sintagma preposicional dentro de la misma clausula. No contamos casos de la a
acusativa ο personal, por ejemplo, le truxeran a dicho cazique (DLNE 173), ya que la fräse
introducida por a no es correferencial con le. Tampoco incluimos los casos de partes del
cuerpo introducidos por preposiciones que no fueran α, por ejemplo, poniendole un pano en
la cabesa (DLNE 173). Excluidos los casos de partes del cuerpo poseidas por el referente
de le, la ünica preposition que coaparece es a.
204 Rena Torres Cacoullos

En el cuadro 5 presentamos los porcentajes de los sintagmas preposicionales correferen-


ciales en el subcorpus de los testimonios por periodo (vease apartado 2.3). Hay que senalar,
en primer lugar, que no hubo caso alguno de referente no humano. En segundo lugar, ob-
servamos un aumento en la coaparicion de sintagmas preposicionales, con porcentajes ma-
yores en periodos posteriores a la segunda mitad del siglo XVI (p < .05). Este resultado
concuerda con el »quiebre cualitativo« en la difusion de la duplicacion despues de siglo
XVI (Company 2004).

Cuadro 5: Sintagmas preposicionales correferenciales en el DLNE

Epoca Sin FP a + humano Ν


s. XVI, mitad b 95% 3% 104
s. XVII, mitad a 90% 9% 268
s. XVII, mitad b 86% 14% 230
s. XVIII, mitad a 91% 8% 337
s. XVIII, mitad b 87% 13% 142
s. XIX, hasta 1816 88% 11% 203

Nota: Los porcentajes no siempre suman a 100 por la ocurrencia de casos ambiguos.

La copresencia de un sintagma preposicional correferente no parece obedecer a necesidades


funcionales de desambiguacion. El referente de le en la mayoria de los casos es fäcilmente
recuperable, como, por ejemplo, el topico del discurso (al que se le denuncia en el juicio),
el sujeto de la clausula principal (18a) ο el objeto en una frase encabezada por a u otra pre-
position en la clausula precedente (18b).

(18) a. estava UN SOLDADO de la China, que se llama Juan Maldonado, hablando con un viejo
ValWo/id sobre unos dineros que el dicho viejo LE pedia. (DLNE 1576, 62.210)
b. a poner paz y defender ΛΖ, DICHO VIEJO; que no LE maltratasen (DLNE 1575, 59.205)
c. teniendo el d/'cho Juaw Maldonado la espada sacada, y con ella Τ RAS EL DICHO VIEJO
alcanfandoIZT algunos golpes (DLNE 1576, 63.211)

Asi pues, la duplicacion parece ser redundante en la mayoria de los casos. Si jugara un pa-
pel fiincional de desambiguacion, tendriamos que concluir que en el siglo XVI ο en varie-
dades del espanol contemporäneas con menos duplicacion que otras los hablantes toleran
mäs la ambigüedad del referente, cosa que no parece tener fundamento.
Consideramos que el aumento en la frecuencia de la duplicacion redundante es un indi-
cio de la gramaticalizacion ο convencionalizacion de esta estructura (cf. Bybee/ Per-
kins/Pagliuca 1994: 80). La convencionalizacion de la duplicacion, de acuerdo con nuestra
primera hipötesis, conlleva y es a la vez manifestation del debilitamiento del valor prono-
minal de le: el objeto indirecto lexico refuerza al pronombre que ya no funciona tan con-
sistentemente como tal.
Finalmente, pudimos observar que la copresencia de un sintagma preposicional parece
ser menos frecuente en los casos de leismo. Por ejemplo, de 70 casos leistas en los testimo-
nios de la primera mitad del siglo XVII, hubo uno solamente con duplicacion (LE hallo A
ESTE DECLARANTE ewsima de la cama, DLNE 103). Este dato es importante, ya que se
han comprobado diferencias dialectales en la frecuencia de la duplicacion. La duplicacion
se da con menor frecuencia en variedades peninsulares, alcanzando 63% en un estudio
La perspectiva diacrönica en variation sincronica 205

(Garcia-Miguel/V äzquez 1994: 52), que en el espanol de Mexico, donde sobrepasa el 90%.
La mayor incidencia del leismo en variedades peninsulares podria ser un factor contribu-
yente a la diferencia dialectal en la frecuencia de la duplication.

4.2 Objetos indirectos no humanos, polisemicos y ambiguos

En este apartado consideramos nuestra segunda hipotesis, del debilitamiento de la calidad


argumental de le, que predice un aumento de referentes no prototipicos como objeto indi-
recto. Se espera primeramente un aumento de referentes no humanos. El aumento diacroni-
co de referentes no humanos ha sido interpretado como una medida de la »flexibilizacion
semäntica« del dativo (Company 2002). El cuadro 6, de datos del Habla popular, muestra
no solamente que el porcentaje de sintagmas preposicionales correferenciales (19%) es ma-
yor que en el DLNE, sino tambien que la proportion con un objeto no humano alcanza el
9% del total de los sintagmas preposicionales correferenciales. Frente a este porcentaje no
desdenable, tenemos la total ausencia de tales casos en el corpus historico.
El segundo componente de la hipotesis del debilitamiento de la calidad argumental de le
es el aumento de casos de polisemia y de ambigüedad. Esto es mäs diflcil de comprobar
empiricamente. Nos limitaremos aqui a unos ejemplos del corpus contemporäneo, los cua-
les nos parecen importantes por la escasez ο tal vez total ausencia de ejemplos del mismo
tipo en el corpus historico.

Cuadro 6: Sintagmas preposicionales correferenciales en el Habla popular

Casos Ν % del total % de casos con FP


Sin frase preposicional 1832 81%
Con frase preposicional 418 19%
Con a
+ humano 222 53%
+ pronombre (el, ella) 29 7%
+ usted
especifico 61 15%
no-especifico 25 6%
+ uno 35 8%
+ inanimado 38 9%
Con otra preposicion 4 1%
Casos ambiguos 4 1%

Nota: Bajo »humano« incluimos tres casos de animales. La mayoria son frases nominales, con unos
pocos casos de cläusulas de relativo.

Los objetos indirectos prototipicos tienen el papel semäntico de receptor, sobre todo con
verbos de comunicacion (p.ej., decir) y de donacion/privacion (p.ej., dar, quitar) (Company
2004). Company (2004, apartado 4.3.3) comprueba que hay ademas cuatro papeles semän-
ticos fundamentales, los cuales mantienen sus porcentajes relativos en la historia del espa-
nol: experimentante (le gusta), beneficiario (diversos tipos de verbos), meta-fuente (le lie-
get) y poseedor (le duele + parte del cuerpo). Se ha observado que los limites entre los di-
versos papeles semänticos del dativo no quedan siempre claros y que la misma estructura
206 Rena Torres Cacoullos

puede usarse con un papel semäntico diferente para le segün el contexto. Por ejemplo, com-
prar + le puede ser beneficiario (19a) ο fiiente (19b). La generalization semäntica de la
preposition a misma podria ser un cambio que contribuye a la perdida (demotion) del valor
argumental de le. Por ejemplo, (20) podria considerarse como ejemplo de la expansion de a
al terreno de la preposition de (huir de).

(19) a. Otra voz. - Orita venimos; vamos a comprar la comida de las ninas.
Inf. - Me LE compran seis... seis huevos por ai a mis hijos. (UNAM 1976: 74)
b. Enc. - ι,Υ los que van al panteön LE compran a usted flores?
Inf. - Pos algunos si; pero ora ya tarn... ya arreglaron alli. Y este... a un lado de... a la en-
trada del panteön, ya tiene un mercado de flores. (UNAM 1976: 145)
(20) Enc. - Pos tienes miedo a los palos.
Inf. - LE huigo. Y muchos LE huyen. (UNAM 1976: 44)

A la polisemia del tipo ilustrado en (19) hay que anadir la ambigüedad referencial ejempli-
ficada en (21).

(21) a. Enc. - iQue te parecio la pelea con Pinder, de Herrera?


Inf. - Eh... jOra si, estuvo magnifica! Fue... como la tenia que... entrar, ^no?, con lo que
era. Porque la otra vez, ps LE corria mucho. ^Se acuerda?
Enc. - Si.
Inf. - Y ora si lo agarrö, pero si jsabroso! [Risas]. (UNAM 1976: 25)
b. Senora, i,c0mo LE pongo al recibo para pagarle α usted! (UNAM 1976: 341)

(21a) entrana una triple ambigüedad: Aqui la forma le puede ser un pronombre que funcio-
na como dativo de interes, es decir, un participante que forma parte del evento conceptual
(Maldonado 1999: 242), en este caso, el interlocutor (al que el hablante involucra al decir
iSe acuerda?): le = α usted. Tambien podria ser dativo de afectaciön, en que Pinder seria
el »marco contextual« para la action - el correr - del campeön Herrera, elevado a la calidad
de participante: le = a Pinder. Podria interpretarse por liltimo como un le despronominali-
zado intensificador: le = corrio mucho. Por otra parte, en (21b), en que coaparecen dos fra-
ses introducidas por a, le podria interpretarse de dos (ο tres) maneras: le = al recibo, que
constituiria un caso de referente no humano; le = a usted (senora), como dativo etico ο
como dativo de afectaciön (vease 1.2); le = los dos referentes anteriores simultäneamente.
Este tipo de ejemplos es muy interesante porque los casos de ambigüedad referencial
podrian constituir contextos propicios para la despronominalizaciön, es decir, para el debi-
litamiento del valor referencial de le. Ligada a la ambigüedad estä la polisemia en cuanto al
valor argumental: ißs le un participante central en la estructura oracional (al referirse al
recibo) ο es marginal sintäcticamente, refiriendose a un participante (usted) que es impor-
tante pragmäticamente? ^Donde ubicar a este le en el »continuo categorial de la datividad«
(10)? A la vez que favorecen el debilitamiento de su valor referencial, estos contextos am-
biguos/polisemicos pueden motivar el debilitamiento del valor argumental de le. Este par de
procesos, debilitamiento del valor referencial y debilitamiento del valor argumental, se ma-
nifiestan en el uso intensificador.
En el corpus histörico encontramos casos de doble referencia simultänea, pero estos pa-
recen limitarse a las relaciones posesivas, principalmente con poseedor humano y poseido
una parte de su cuerpo (vease Company 2004).
La perspectiva diacronica en variation sincronica 207

(22) sintiendo LE llcgaba a su rostro y boca rostro de varon (DLNE 1747, 227.551)
Los ejemplos tipo (21) representan, a mi modo de ver, un incremento cualitativo de ambi-
güedad y de polisemia. Por una parte, la relacion entre el humano y las partes del cuerpo en
(22) es una relacion de posesion inalienable. Este no es el caso con el recibo en (21b). Por
otra parte, si la doble referenda implica dos papeles semänticos en (22), el de meta (el ros-
tro) y el de poseedor (el humano), ambos son argumentales. El le en (21b), en cambio, po-
dria ser mäs (el recibo) ο menos (usted) argumental. Podria inclusive interpretarse como
morfema intensificador, sin referencia a participante alguno, con un significado de realiza-
tion de la action: £cömo le pongo? = /,c0mo hago? (^como llevo a cabo el poner algo en el
recibo?). El recibo ya no seria participante sino marco contextual, location. Resumiendo:

(21 b1) Seflora, ^como LE pongo al recibo para pagarle a usted?


le = 'al recibo' (mas argumental);
le = 'a usted' (menos argumental);
le = los dos referentes simultäneamente (mäs ο menos argumental);
le = ningün referente (nada argumental).
Por ültimo, un tercer componente de la hipotesis de debilitamiento de la calidad argumental
es la copresencia de otras preposiciones que no sean la tradicional a. De hecho, encontra-
mos algunos casos en el Habla popular de aparente correferencia con sintagmas preposi-
cionales introducidos por otra preposition. Aunque escasos, menos de 1% del total (cuadro
6), son importantes porque estos sintagmas preposicionales copresentes claramente no son
argumentales. La coapariciön con otras preposiciones es una manifestation mäs de la ex-
pansion de le a nuevos usos no argumentales. En el siguiente ejemplo, le coaparece con un
sintagma preposicional encabezado por de. Sacarle significa 'dejar de hablar' ο 'salir del
tema'.

(23) Bueno, mira: vamos a sacarLE del futbol. Platicame de otra cosa. (UNAM 1976: 217)
La importancia del contexto en los procesos de gramaticalizacion ha sido defendida por
varios investigadores. Heine (2002) delimita cuatro etapas en la evolucion de las categorias
gramaticales, empezando con la etapa inicial del significado originario y terminando con la
etapa de la conventionalization, en la que el nuevo significado no requiere de apoyo con-
textual. Entre los dos extremos se encuentran el contexto puente y el contexto de cambio.
Los contextos puente desencadenan el cambio. Actüan como disparador de un mecanismo
inferencial segün el cual un nuevo significado cuadra mejor con dicho contexto que el sig-
nificado originario. Los contextos de cambio, por otra parte, estän en conflicto ο son in-
compatibles con alguna propiedad prominente del significado originario y la ünica inter-
pretacion posible es el nuevo significado. El esquema de Heine (2002) podria aplicarse a la
evolucion de le: los contextos ambiguos/polisemicos como en los ejemplos (21) son con-
textos puente para el debilitamiento del valor pronominal y argumental de le; el ejemplo
(23) seria un contexto de cambio.
208 Rena Torres Cacoullos

5. Conclusion

En este trabajo hemos descrito un uso innovador del pronombre dativo singular en el espa-
nol mexicano. Como dativo de intensification, le no se refiere a un participante sino que se
ha convertido en el marco contextual para la realization de la situation verbal. Hemos ana-
lizado dos cambios en la distribution de le en documentos coloniales, la disminucion del
leismo y el aumento en la copresencia de sintagmas preposicionales aparentemente correfe-
renciales con le. Estos cambios apuntan a un proceso diacronico de desgaste semäntico que
conlleva el debilitamiento del valor pronominal y argumental de le.
Los cambios en la frecuencia relativa de los contextos en los que aparecen las formas
constituyen un mecanismo importante del cambio lingiiistico. En particular, la aparicion de
le en contextos ambiguos en cuanto al referente y polisemicos en cuanto al valor argumen-
tal podria promover el alejamiento de su calidad de argumento.
Las dos caras de la variation, diversidad formal (variation entre formas distintas) y di-
versidad semäntica (la convivencia de valores conservadores e innovadores en una forma),
mantienen una relation estrecha. En el caso del pronombre dativo, la forma le dejo de apa-
recer como objeto directo en las situaciones de dos participantes, papel que le quedo a lo/la,
y desarrollo un nuevo valor gramatical en algunos viejos contextos acusativos. Asi por
ejemplo, siguele en el espanol mexicano no significa ir deträs de una persona (que se expre-
saria con siguelo/la) sino continuar con algo ('seguir haciendo').
Es evidente que los dialectos de una misma lengua pueden seguir caminos ο canales de
gramaticalizacion distintos. Mientras que, en la variedad castellana, el pronombre dativo
parece ir haciendose mäs argumental ο desarrollando caracteristicas de argumento primario
(cf. Company 2001a), en la mexicana va expandiendose a usos despronominalizados y no
argumentales. Esta podria ser una de las areas de mayor divergencia dialectal.
Como conclusion mas general, tal como se ha comprobado en otros estudios, la varia-
tion es un reflejo sincronico de procesos diacronicos.

6. Corpora y fuentes de ejemplos

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La perspectiva diacrönica en variation sincrönica 209

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Irania Malaver (Universidad Central de Venezuela, Caracas)

Anälisis comparativo de las expresiones adjetivales de edad


en las hablas de Sevilla y Caracas

1. Introduction

En este articulo presento un anälisis de las expresiones de edad en el habla de Caracas (Ve-
nezuela) y de Sevilla (Espana). El analisis se basa en una description tipologica de las ex-
presiones de edad que aparecen con las copulas ser y estar y en una comparacion semanti-
co-pragmätica de dichas expresiones entre el habla de Caracas, dialecto en el que se emplea
tanto ser como estar, y el habla de Sevilla, Variante dialectal en la que aparentemente solo
se usa ser.
Las expresiones de edad (en adelante EE) son clausulas atributivas en las que pueden
aparecer tanto ser como estar acompanados por un atributo de edad, sustantivo ο adjetivo,
como se ilustra en (1):

(1) a. Yo me acuerdo de unas tias mias, que son viejas, esa gente todavia de antes, de ... tinaje-
ro y de muebles ... (CD1FA.87)1
b. Por supuesto, para aquel entonces estaba mas joven, el no era un viejo y ... tampoco era
un tipo de esos rigidos (CA3MA.87)

Cuando el atributo de edad es acompanado por ser, se interpreta como la expresion de una
cualidad permanente, clasificatoria {ser viejo es pertenecer a la clase de personas que po-
seen la caracteristica »mayor edad«). Por el contrario, atributos como joven ο viejo cons-
truidos con estar expresan la naturaleza subjetiva del juicio sobre la edad ο la apariencia
flsico-mental de quien se habla (estar viejo no supone pertenecer al grupo de »mayor edad«
sino comportarse, verse ο sentirse como una persona que pertenece al mencionado grupo).
Desde otra perspectiva, la copula ser mäs atributo de edad debe emplearse cuando, por
razones de indole comunicativa, es necesario establecer referencias generates para la des-
cripcion categorial de una persona segün su edad, es decir, establecer un marco de clase.
Por el contrario, si se desea ofrecer una descripcion individualizada de una persona segiin
su edad, su apariencia fisica, su actitud mental y otras conductas asociadas culturalmente
con el tiempo de vida, se debe emplear estar para establecer asi un marco individual (cf.
Falk 1979).

Los ejemplos que pertenecen al habla de Caracas aparecen con un codigo al final (entre parentesis)
que debe leerse de izquierda a derecha de la siguiente manera: i) C significa que el hablante es
caraqueiio; ii) A, B, C, D remiten al grupo generacional del hablante (14-30, 30-45, 45-60, 60 ο
mäs, respectivamente); iii) los nümeros 1 al 5 indican el nivel socioeconomico (alto, medio alto,
medio, medio bajo, bajo, respectivamente); iv) las letras Μ y F indican sexo masculino y
femenino, respectivamente; v) la cuarta letra identifica al hablante dentro de la casilla; y vi) 77 u
87 corresponden a los afios de recoleccion de cada corpus.
212 Irania Malaver

Finalmente, desde la perspectiva de la semäntica cognitiva, Delbecque (1998) escribe:

Del panorama actual se desprende que la alternancia ser/estar es omnipresente pero que, al mismo
tiempo, existen usos preferentes de una y otra copula. Con adjetivos que suponen una clasificacion
subyacente, por ejemplo, se suele emplear ser. Es el caso de adjetivos que expresan pertenencia a
una entidad geogräfica (...), un grupo etnico (...), una agrupacion social, politica ο cultural, una
disciplina profesional ο cientifica (...). Desde el punto de vista cognitivo, cabe pensar, en efecto,
que la orientation conceptual de la relation atributiva cambia segun la copula elegida. Con es tar,
esos adjetivos de clasificacion se ven afectados de un deslizamiento semäntico: al adaptarse a la
atribucion deictica, entrafiada por el uso de estar, reciben una interpretation connotativa de indole
'cualitativa'. (Delbecque 1998: 154)

Segun este punto de vista, »ser + atributo de edad« expresa una comparacion abstracta,
externa; indica una categorization: la persona de la que se habla es igual, en lo que se refie-
re a su edad, a otras personas; pertenece a una close. »Estar + atributo de edad« expresa un
enfoque limitado; el hablante establece una comparacion particular, interna, absolutamente
»deictica«, referida solo a la persona de la que se habla en el enunciado.
No pretendo reducir a estos enfoques toda la reflexion lingiiistica existente sobre las di-
ferencias filosoflcas, semänticas y gramäticas que produce la predication del atributo con
las dos copulas en espaiiol; presentar un panorama exhaustivo de toda esta reflexion sobre-
pasa los objetivos de este articulo. Para mi anälisis han sido suficientes los puntos de vista
arriba explicados pues permiten una description de las expresiones de edad construidas con
ser y con estar.
Ahora bien, que el atributo de edad puede aparecer tanto con ser como con estar coinci-
de con la naturaleza de cada uno de estos verbos y no contradice las definiciones arriba
expuestas sobre el funcionamiento del sistema copulativo espanol. No obstante, el empleo
de atributos de edad con estar en expresiones de edad es un fenomeno documentado en
algunas variedades del espanol americano y no en el espanol peninsular, en el que aparen-
temente no se da.

2. Antecedentes

El estudio del funcionamiento de ser y de estar en el sistema predicativo del espanol ha


sido tema de multiples reflexiones teoricas. En el caso particular de las construcciones
atributivas de edad, destacan las investigaciones de De Jonge (1987, 1991, 1993a, 1993b),
quien ha sido pionero al proponer una clasificacion de estas construcciones segiin la pre-
sencia de ser y estar, por una parte; y llevar a cabo un anälisis comparativo de las mismas
en corpus de habla pertenecientes al espanol americano y peninsular, por la otra. En sus
trabajos, De Jonge comprueba que en el habla de Ciudad de Mexico y de Caracas se em-
plean tanto ser como estar en las expresiones de edad, alternancia que no se da en el habla
de Madrid y Sevilla, dialectos en los que solo se emplea ser. Para este autor, el uso »ameri-
cano« de »estar + atributo de edad« puede considerarse como parte del proceso de expan-
sion semäntica de esta copula.
Analisis comparativo de expresiones adjetivales de edad 213

En Malaver (2001) analizo dos corpus del habla de Caracas recogidos en 1977 y 1987
con el fin de estudiar la alternancia de ser y estar en expresiones de edad. En esa investiga-
tion compruebo que dicha alternancia se da en el espanol caraqueno y que es, ademäs, un
fenomeno que data -al menos- del siglo XIX. Puedo senalar el uso de estar en EE en otras
variedades dialectales americanas (Bogota, San Juan de Puerto Rico). Con respecto al habla
bogotana, analizando el corpus de Montes Giraldo et alii (1997), he hallado numerosos
ejemplos de estar en EE en hablantes de distintos niveles sociales. Por su parte, Silva-
Corvalän (1986) senala la extension semäntica de estar en el habla de comunidades bilin-
gües ingles-espanol en Los Angeles y Gutierrez (1994) estudia diversos predicados adjeti-
vales, ademäs de las EE, en el espanol de Mexico con interesantes resultados. Por otro lado,
segün Fontanella (1992:151-152), en el espanol de Buenos Aires, no se usa estar en EE.2

3. Clasiflcaciön tipologica de las expresiones de edad construidas con ser y con


estar

De Jonge (1993a, 1993b) propone una tipologia para clasificar la funcion discursiva de la
expresion de edad segün la presencia de ser ο de estar. Esta clasificacion distingue dos
tipos de EE: las prototipicas y las neutrales. En las primeras, las prototipicas, cada uno de
los dos verbos copulativos expresa su »significado bäsico«: i) ser. lo inherente ο esencial,
imperfectivo, permanente, definido, abstracto e independiente de la experiencia concreta
inmediata, no susceptible al cambio, clasificador, expresion de un marco de clase; ii) estar:
lo accidental ο circunstancial, perfectivo, temporal, dependiente de la experiencia concreta
ο inmediata, susceptible al cambio, deictico, particularizador. En las expresiones de edad
neutrales, el significado de las copulas se debilita y las diferencias semänticas arriba men-
cionadas se neutralizan: la EE cumple una funcion distinta a la de las prototipicas.
Segün estos parametros, las EE se clasifican en:
a) Expresiones de edad construidas con ser en las que la edad se presenta como un atri-
buto clasificatorio: el hablante establece un marco general de description para indicar la
pertenencia de la persona de la que se habla a una clase, la clase de las personas jövenes ο
mayores, por ejemplo. De Jonge (1993a) denomina estas EE »expresiones de edad tipologi-
cas« y el ejemplo en (2) las ilustra:

(2) No, yo era pequenito, yo tendria co ... ocho afios mäs ο menos (CB1MB.87)

b) Expresiones de edad construidas con estar, en las que la edad se presenta como un
atributo descriptivo/particularizador: el hablante expresa una apreciacion subjetiva, estable-
ce un marco exclusivamente individual para destacar procesos de envejecimiento y/o acti-

No obstante, he documentado un caso de estar en EE en la novela Rayuela del escritor Julio


Cortäzar, en la que un personaje dice: »Estäs viejo, Horacio. Quinto Horacio Olivera, estas viejo,
flaco. Estäs flaco y viejo, Olivera« (Cap. 21). No queda claro, en mi opinion, si Fontanella se
refiere a la presencia de estar en EE ο solo a las construcciones andlogas a las que menciona en su
texto.
214 Irania Malaver

tudes de quien se habla; la EE no clasifica, describe. De Jonge las denomina »expresiones


de edad cronologicas« y, como se puede apreciar en (3), tienen la funcion de establecer un
eje de coordenadas descriptivas relacionadas solo con aquel ο aquella de quien se habla en
el enunciado:

(3) a. Yo estoy demasiado joven para casarme, ο sea la [edad] formal, pero no es para casarme
ahorita y n e entiendes? (CA3MA.77)
b. Mi primer esposo me ... lo conoci en la puerta de mi casa. Que fue ... buscando trabajo en
la oficina y entonces ahi fue que lo conoci. Por cierto, lo conoci ... estaba yo bien fea en
ese momento, porque tenia un absceso y tenia dolor de muela, tenia la cara hinchada.
Claro, estaba jovencita, tü sabes, estaba en una edad pues ... que cualquiera es apetecible.
(CD3FD.87)

Las expresiones ilustradas en (2) y (3) corresponden al significado prototipico de ambas


copulas y cada una responde a una intention comunicativa basada en la distincion cognitiva
que opone ser a estar. Como ya se senalo, la alternancia ser/estar en expresiones de edad es
un fenomeno propio del sistema predicativo espanol; los adjetivos de edad son susceptibles
de aparecer con una u otra copula; se trata de adjetivos que, al aparecer tanto con ser como
con estar, expresan distintas categorizaciones y/o conceptualizaciones sobre la edad.
c) Expresiones de edad construidas con ser y con estar, en las que la edad no es el foco
temätico: el hablante emplea la EE con el fin de expresar una referencia temporal necesaria
para la comprension de su discurso. De Jonge las denomino »expresiones de edad neutra-
les« y yo las he denominado »de trasfondo« (Malaver 1998, 2001; cf. Malaver 1994), to-
mando como marco de referencia los trabajos acerca de la estructura discursiva de la narra-
tion y del fluir de la information (cf. Chafe 1976, 1987, 1994; Thompson 1987, entre
otros). En Malaver (2001) propongo que estas expresiones de edad:

»(...) parecen funcionar como una referencia temporal -con la forma de una clausula subordina-
da- dentro del tiempo discursivo de la narracion. El atributo de edad no constituye el eje del dis-
curso y la descripciön de la edad ο de la apariencia fisica no es el foco temätico de los segmentos
discursivos en los que dicha EE se inserta. El hablante no estä describiendo ο clasificando a una
persona, tampoco estä elaborando marcos de referencias de clase ο individuales para la persona
descrita, por ello le es posible emplear una u otra copula.« (Malaver 2001: 49)

En (4) se pueden apreciar distintos ejemplos de este tipo de EE:

(4) a. ... antes era muy agradable quedarse aqui, tanto en los Carnavales como en las Navida-
des, en las Semanas Santas tambien fue mucha la procesion que yo fui en Semana Santa,
cuando estaba chiquita, si, a la procesion de San Francisco (CC2FA.87)
b. Y entonces el se iba a conversar con D. sobre matemäticas, ese era G. de las C. Ahora, J.
de las C. era el negociante de la familia, siempre lo fue, tan es asi que, cuando era chi-
quito, nosotros teniamos tres patios, era una casa de tres patios, una casa en la que habia
el primer comedor (CD 1 FC.87)

Este tercer tipo de expresion de edad es precisamente aquel en que la presencia de una
copula ο de otra no corresponde a los dos tipos de significado y funciones comunicativas
descritas. Las EE de trasfondo pueden parafrasearse por expresiones como hace mucho
tiempo ο hace veinte afios y en ellas ser y estar pueden alternar sin que cambie la interpre-
tation de los enunciados. La hablante dice cuando yo estaba chiquita en (4a), pero podria
Anälisis comparativo de expresiones adjetivales de edad 215

haber dicho cuando yo era chiquita, ambas oraciones parecen ser sinönimas porque el sig-
nificado de (4a) no se relaciona con apreciaciones subjetivas acerca de la apariencia fisica ο
de las actitudes de quien se habla en el enunciado. Ademäs de esto, estas expresiones apa-
recen en cläusulas temporales introducidas por cuando, se hallan comprendidas entre dos
pausas, forman parte de una unidad entonativa mayor (cf. Chafe 1994) y el tiempo verbal
empleado es el copreterito de indicative (era/estaba).
Existen, pues, tres tipos y/o tres fiinciones de la expresion de edad y la altemancia
ser/estar en las mismas es el soporte que permite la diferenciacion discusiva de la EE. In-
tentare mostrar en la seccion siguiente que esta tipologia discursiva permite analizar un
corpus de EE extraido del habla de Sevilla, dialecto en el que los hablantes emplean solo
ser para »cubrir« todo el campo predicativo de la edad.

4. Caracterizacion semantico-pragmätica de las expresiones de edad en el habla de


Sevilla

El anälisis corresponde a dos corpus del habla de Sevilla: uno de nivel socioeconomico
medio (Pineda Perez 1992) y otro de nivel popular (Ropero (1987); cada uno consta de
veinticuatro entrevistas grabadas a hablantes sevillanos durante 1984, 1985 y 1986; los
hablantes fueron estratificados de acuerdo con la edad y el sexo. La distribution de los
hablantes estä en el cuadro 1:

Cuadro 1. Corpus sociolingüistico de Sevilla

Nivel Grupo generacional Total


< 30 aflos 30-45 aflos > 45 aflos
Η V Η V Η V
Popular 4 4 4 4 4 4 24
Medio 4 4 4 4 4 4 24
Total 8 8 8 8 8 8 48

De este corpus extraje, en primer lugar, un total de noventa y cinco (95) expresiones de
edad construidas con ser y solo dos (2) con estar. En vista de estos resultados y los de De
Jonge en sus investigaciones, es posible afirmar que la EE + estar es una caracteristica de
algunas variedades del espanol americano y que no se da en el espanol peninsular. En se-
gundo lugar, clasifique estas construcciones adjetivales segiin los criterios arriba comenta-
dos ya que dichas EE, al igual que en el habla de Caracas, parecen cumplir distintas fiincio-
nes.
Veamos, en primer lugar, los dos casos de estar en EE encontrados en la muestra sevi-
llana, reproducidos en (5):

(5) Al eine voy en el verano, si voy; en el invierno no porque en el invierno con el Miguel An-
gel ... ί,ΐο vas a sacar de aqui nada mäs que para meterlo en el eine? Entonces el padre
arrienda una pelicula. Pero en el verano si porque el padre trabaja de noche, como tü sabes,
y entonces me voy todas las noches con el; me voy a la ultima, el fresquito. Me lleva el pa-
216 Irania Malaver

dre antes de irse a trabajar y me voy con el y me veo todas las peliculas que a el le gustan:
todas las de Kung-fu, las de los indios y todas las que echan en los eines de verano. En el ve-
rano, desde luego, es para mi ver el cine desde que empieza hasta que acaba el cine ... el ci-
ne. Este verano, ya como este estarä tnäs grandecito ... El aöo pasado fiii muy poco a cuenta
de que estuvo el verano, como tu viste, que hacia fresquillo, y fui poco porque estaba yo ya
cumplida y estaba molesta, pero este afio espero, ya que mi nifio estä grande, de ir ... que
vaya a ir al cine, porque desde luego me gusta mucho; en verano es que me encanta sentarte
alii a tomarte una cervecita y estar viendo la pelicula ... (P2H2)3

En ambos ejemplos, producidos por una mujer perteneciente al nivel popular, estar es em-
pleado con su significado prototipico: se trata de una EE en la se resalta un cambio, el cre-
cimiento. Hay que senalar que en el caso de las EE + estar prototipicas (las cronologicas)
es frecuente la aparicion de la forma adverbial ya y de cuantificadores como muy, mäs,
bastante. Todas estas particulas refuerzan el juicio individualizador que el hablante expresa.
En (6) reproduzco algunos ejemplos de EE prototipicas construidas con estar pertene-
cientes al corpus de Caracas (1987) para ilustrar su semejanza con las EE sevillanas:

(6) a. Dan clases hasta cierta etapa .... entonces como la maestraya estaba mayor ... y nos cam-
biaron la escuela (CA5MB.87).
b. Yo estuve viviendo nueve afios en Europa y cuando ... bueno, guardando todo aquel amor
por aquellas cosas viejas de mi infancia y me encontre a S, casi ..., ya estaba vieja, con
hijosy todo (CC1FB.87).

En (6) se aprecian casos de estar acompanado por ya que apuntan a una dimension indivi-
dual/particular de la propiedad que posee aquel de quien se habla segün su edad.
El niimero tan reducido de estar en las EE sevillanas y el hecho de que ambos ejemplos
pertenezcan a una misma hablante no permiten afirmar ο negar de modo definitivo el em-
pleo de esta copula en el habla sevillana; sirven, no obstante, para apoyar la idea de que la
presencia de estar en EE puede considerarse un rasgo del espanol americano.
Cabe senalar que De Jonge (1993a) afirma no haber encontrado ejemplos del uso de es-
tar en expresiones de edad en su analisis del espanol culto andaluz. Sin embargo, en una
conversation personal con un senor granadino (de 60 anos aproximadamente y profesor de
matematicas en un colegio), este investigador recogio el siguiente testimonio, del cual es-
cribe que se trata del »ünico uso peninsular conocido por mi hasta ahora«:

(7) Durante un cierto periodo, cuando mis hijos estaban pequenos, no pude ir de vacaciones (De
Jonge 1993a: 100)

Para De Jonge, este caso resulto un hecho aislado que no permitia proponer conclusion
alguna acerca de la presencia de estar en estas construcciones en el espanol andaluz, mucho
menos en el peninsular. Puedo citar tambien un testimonio escrito del uso de estar en EE,
tornado de una carta escrita por un maestro rural, de 70 anos, nativo de Penaflor, pueblo
cercano a Sevilla capital:

3
Estos codigos deben leerse del siguiente modo: Ρ (nivel popular), Μ (nivel medio); 1: primera
generation (menores de 30 afios), 2: segunda generacion (entre 30 y 45 afios), 3: tercera
generacion (de mas de 45 afios); el sexo se indica con V (varones) y Η (mujeres).
Analisis comparative de expresiones adjetivales de edad 217

(8) Mi Mary vive con nosotros, el marido trabaja en la construction, tambien tiene su coche. La
gasolina estä cara, pero todos tienen coche. Mi mujer y yo ya estamos viejos, pero como co-
bramos el retiro, no nos tienen que dar nada los hijos ...

De acuerdo con la clasificaciön semäntico-pragmätica empleada, el ejemplo (7) correspon-


de a una EE de trasfondo y el (8) a una EE prototipica con es tar. Claro estä que estos testi-
monios no son concluyentes pero sirven para apoyar la idea de que es tar + EE no se emplea
frecuentemente en el espanol sevillano.
De Jonge (1991 y 1993a) senala, y comparto su opinion, que el uso de estar en EE res-
ponde a un fenömeno de recategorizaciön del concepto de edad y a un proceso de cambio
lingüistico. En una primera etapa, las EE se construyen solo con ser, luego con ser y con
estar, copula esta que se ha introducido en estos contextos como »soporte« verbal para
expresar la distinciön cognitiva que le es propia. En una etapa progresiva, esta copula ha
penetrado en los contextos de trasfondo, en los que, junto con ser, posee una funciön prin-
cipalmente discursiva. Al sumar las EE de trasfondo con aquellas en las que estar cumple
su funciön prototipica, se concluye que es esta la copula mäs empleada en estas construc-
ciones. La ausencia de EE + estar en el espanol peninsular y su empleo en algunas varieda-
des del espanol americano constituiria »el Camino« del cambio lingüistico en lo que se
refiere a ser y a estar en esos contextos.
Ahora bien, tal como lo mostraron los resultados obtenidos, en las EE sevillanas no hay
alternancia ser/estar, sin embargo, es posible encontrar expresiones de edad que cumplan
tanto la funciön prototipica como la funciön de trasfondo, aspecto este que discuto a conti-
nuaciön. Los ejemplos que siguen ilustran las EE prototipicas:

(9) a. No, no, no hay limite de edad. El a ... aflo pasado vino un ... un hombre con nosotros, que
es mayor (P1H4)
b Me cogiö una epoca, cuando hacia estos trabajos eventuales, que la nifla era chica, la po-
dia dejar con mi madre ... en fin. Pero ya luego cogio ella una edad y eso, que ya no po-
dia dejarla, ya me era mucho mäs dificultuoso (M1H3)

(10) a. Este aflo la nina es mayor, por ejemplo, y nos hemos ido ... (P2H3)
b. Y cuando se te acaba el cupo, pues, se acabo, ya no tenias que comer y eso es lo que pa-
saba, vamos, y yo tambien eraya pequeno en eso, ^no? (P3V4)
c. Entonces, pues, tenia una hermana mayor que yo, otra menor, la otra era muy pequena
todavia (M3V2)

Los ejemplos en (9) son similares a las expresiones de edad caraquenas construidas con ser
en las que el atributo clasifica y expresa la pertenencia de la persona descrita a una clase.
En (10a) llama la atenciön como el hablante emplea una referencia temporal, este ano,
unida a la EE, para destacar la evolution y cambio experimentados por la nina en relaciön
con su edad. En (10b) se nota la presencia de ya para senalar una relaciön temporal: en ese
momento del que se habla, nuestro informante »era pequeno«. En (10c), si bien el atributo
de edad sigue expresando una categorizaciön de la persona descrita como miembro de una
clase (clase pequena), el modificador muy y el adverbio todavia contribuyen a otorgar a
esta expresiön de edad un juicio valorativo particularizado aplicable solo a aquel de quien
se habla en el enunciado. Estos casos cumplen la misma funciön discursiva de las EE pro-
totipicas de estar empleadas por los hablantes caraquenos.
218 Irania Malaver

En el caso de las EE de trasfondo sevillanas, presento a continuation los casos estudia-


dos:

(11) Aquello es maravilloso, tranquilo; ya no ya estä aquello un poco mäs ... pero cuando yo era
chico, desde luego, aquello ... podias andar en bicicleta, correr en medio de las Calles (P2V3)
(12) En los pueblos anda, que no disfrutan nada toda la juventud con sus bailes y sus cosas. Aqui
no. En nuestro tiempo todo era malo, todo era malo. Cuando nosotras fuimos jovenes y qui-
taron las cruces de mayo que era muy bonito (P3H3)
(13) Mira, te voy a contar una anecdota que ... mi marido es marino y, vamos, yo, cuando los ni-
fios han sido pequenos, me he ido con el mucho por ahi porque yo vivo con mis padres
(M2H1)
(14) Lo que pasa es que el colegio tambien, lo que es el concepto de colegio, tambien ha cambia-
do mucho desde el colegio que yo vivi. Cuando yo era chica no habia colegios püblicos, ha-
bia muy pocos colegios privados (M2H4)
(15) Pero es que la verdad es que los espacios se van reduciendo cada vez mäs a los niflos. Antes
claro, cuando yo era chica, se podia jugar en la calle, podiamos saltar (M2H4)

Todas estas EE poseen las caracteristicas discursivas de trasfondo. Pueden parafrasearse


por expresiones como hace mucho tiempo ο hace χ anos. Ademäs de esto, estas expresiones
se hallan comprendidas entre dos pausas formando parte de una unidad entonativa mayor
(cf. Chafe 1994), emplean con frecuencia el copreterito de indicativo (era/estaba), aparecen
en cläusulas temporales introducidas por cuando funcionando como una referencia tempo-
ral dentro del tiempo discursivo de la narration, de modo que, en este tipo de construccio-
nes, podemos afirmar que el atributo de edad no constituye el eje temätico del discurso del
hablante. Dada la presencia de la distincion entre primer piano y trasfondo en los dos dia-
lectos, parece claro que el dialecto sevillano la mantiene opaca al usar en ambos casos ser,
mientras que el dialecto caraqueno la hace emerger al oponer en el primer piano EE tipolo-
gicas y cronologicas y neutralizar esta misma oposicion en el trasfondo.

5. Consideraciones finales

En este articulo he discutido sobre la tipologia propuesta De Jonge (1991 y 1993a) y am-
pliada en Malaver (2001) para el estudio de las expresiones de edad que se construyen con
los verbos ser y estar y he analizado, a partir de los criterios tipolögicos expuestos, las
semejanzas existentes entre las expresiones de edad construidas con ser y con estar, perte-
necientes al habla de Caracas, y las pertenecientes al habla de Sevilla que, aunque se cons-
truyen solo con ser, expresan las diferencias semäntico-pragmäticas que se encuentran en
las EE caraquenas. La alternancia ser/estar en este tipo de expresiones adjetivales puede ser
considerada como un rasgo dialectal del espanol americano y como un contexto en el que
estar se expande y »gana« terreno a ser.
Analisis comparativo de expresiones adjetivales de edad 219

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Dexy Galue (Universidad Central de Venezuela, Caracas)

Me acuerdo que...: los verbos pronominales y el queismo

1. Introduccion

En este articulo analizo la incidencia de los verbos pronominales acordarse, darse cuenta y
enterarse en la aparicion del queismo en el espanol hablado en Caracas, cuando estos ver-
bos rigen las cläusulas subordinadas sustantivas en funciön de suplemento.
El queismo, fenomeno de variation sintäctica que se registra en amplias zonas dialecta-
les del espanol de America y de Espana, se caracteriza por la ausencia de la preposicion de
(y de otras preposiciones como a, con, en, etc.) ante que subordinante cuando este conector
encabeza una clausula subordinada nominal completiva, como se ilustra en los enunciados
(la-b):

(1) a. yo no me acuerdo de que se llevara ese tipo de ropa (CA1FC)'


b. Aparte que me acordaba que habia visto cosas en la tele (CB3FA)

En ellos se observa que el verbo pronominal acordarse se construye con una clausula su-
bordinada sustantiva encabezada por que·, lo que los diferencia es la presencia de la prepo-
sicion de en (la) y su ausencia en (lb). El uso canonico es el ilustrado en (la), mientras que
(lb) es un ejemplo de queismo, termino que remite en este trabajo solo a la ausencia de la
preposicion de en los contextos donde esta debiera estar presente.
La ausencia de la preposicion ante que subordinante tambien puede ocurrir cuando la
clausula depende de un verbo no pronominal (Los fanäticos dudan 0 que pierda su equi-
po), de un verbo y una frase nominal (No tenia idea 0 que hiciera tanto frio), de los verbos
copulativos ser/estar seguidos de adjetivo (Estoy seguro 0 que ganaremos el partido), de
un adverbio ο una locution (No hizo caso a pesar 0 que se lo advirtierori).
Este fenomeno se puso en evidencia a partir del trabajo de Rabanales (1974) sobre el
queismo y el dequeismo en el espanol de Santiago de Chile y, desde entonces, se han desa-
rrollado investigaciones no solo en el espanol de America, en ciudades como Caracas
(Bentivoglio 1976, 1980-1981; Galue 1998, Bentivoglio/Galue 1998-1999), Lima, San
Juan de Puerto Rico (Dietrick 1995), Rosario (Boretti 1989, 1991) y Ciudad de Mexico,
sino tambien en el espanol peninsular como revelan los trabajos de Gomez Torrego (1991),
Millän Chivite (1991), Carbonero (1992) y Gomez/Gomez (1995). Entre los lingüistas que
han estudiado el queismo y el dequeismo desde un punto de vista general se encuentran De
Mello (1995), Garcia (1986), Gomez (1996), Gomez Torrego (1999) y Schwenter (1999).
El queismo no es de reciente aparicion, segün lo han demostrado Company/Bogard
(1986), quienes documentan su existencia en el espanol antes del siglo XVI. Estos autores

La leyenda al final de cada ejemplo identifica a los hablantes del corpus sociolingiiistico del habla
de Caracas y debe leerse como sigue: C = Caracas; D = cuarto grupo generacional; 1 = nivel
socioeconomico alto; Μ = sexo masculino; C = letra asignada al hablante.
222 Dexy Galue

explican que uno de los cambios sintäcticos importantes registrados en el espanol de esa
epoca fue la introduction de la preposition de en las subordinadas sustantivas de comple-
mento, pues hasta el siglo XVI era sistemätica su ausencia. Este esquema cambio despues
del ultimo tercio del siglo XVI cuando, por analogia con estructuras del tipo »nombre + de
+ infmitivo« (el motivo de sospechar, la ocasion de tener), se introduce la preposition de
entre el niicleo que rige la clausula principal y la clausula dependiente. A partir de entonces
alternan el uso de la preposition con su ausencia en las cläusulas nominales de comple-
mento.

2. Algunas hipotesis sobre el queismo en el espanol actual

Las causas que permiten explicar la aparicion del fenomeno queista se pueden clasificar en
tres grupos: a) las de caräcter morfosintäctico, b) las de caräcter semäntico y c) las de ca-
räcter sociolingüistico.
a) Causa de caräcter morfosintäctico: La hipotesis del cruzamiento sintäctico, sostenida
por Rabanales (1974) y apoyada por investigadores como Boretti (1990) y Mollica (1989),
contempla que la insercion/omisiön de la preposition de se produce cuando se entrecruzan
estructuras sintäcticamente semejantes, a saber, espero que venga > tengo la esperanza que
venga. El cruce de tales estructuras, segiin Rabanales, es el resultado de un »razonamiento
analogico inconsciente« (1974: 441) de los hablantes que los lleva a relacionar dos estruc-
turas que son tambien semänticamente equivalentes.
b) Causa de caräcter semäntico: La aparicion del queismo se debe a la inconsistencia
semäntica de la preposition de, inconsistencia generada por los mültiples usos que ella
tiene como elemento de relation. Ya que su presencia en determinados contextos es mera-
mente formal, su ausencia, alli donde debe estar presente, se torna irrelevante desde el
punto de vista semäntico. Consecuencia de ello es que su uso genera cierta vacilaciön entre
los hablantes quienes la omiten en algunos contextos y la intercalan en otros. Rabanales
(1974) ha senalado que la omision ο adicion de la preposition de ante un que tiene »su
fundamento en el caräcter altamente polisemico de la preposition de (...) hasta el punto de
resultar anodina su presencia ο ausencia en una expresion« (1974: 442). En oposicion,
Garcia (1986) afirma que, si la preposition de estä presente, los constituyentes oracionales
se distancian y si estä ausente, se yuxtaponen. Para la autora, la presencia de de senala
distanciamiento entre el hablante y el contenido de la clausula y su ausencia implica acer-
camiento del hablante a lo que dice.
c) Causa de caräcter sociolingüistico: Estä relacionada con las aspiraciones de ascenso y
prestigio social de los hablantes, que por inseguridad lingüistica tienden a imitar el lenguaje
de las personas cultas. En tal sentido, los estudios sociolingüisticos sobre el ingles realiza-
dos por Labov (1972) han sustentado las investigaciones efectuadas por Arjona (1978,
1979), Bentivoglio (1980-81) y Boretti (1991). Por ejemplo, Arjona (1978) explica que la
supresion de la preposition de se debe a un fenomeno de ultracorreccion, segün el cual »el
hablante sabe que la construction que dicta la norma es: es posible que no llegue, por lo
»Me acuerdo que...«: Los verbos pronominalesy el queismo 223

que suprime la de en me asusta la posibilidad que no llegue« (1978: 75). Y concluye que la
omisiön de la preposition de es mas frecuente en el habla popular que en el habla culta.
En virtud de que el queismo no representa una innovation en el sistema, pues existia
desde antes del siglo XVI, en mi opinion, habria que buscar las razones que lo explican en
el interior del sistema de la lengua. Por ello quise realizar un estudio sobre el fenomeno que
contribuyera con sus resultados a ampliar la vision que se tiene del mismo.

3. Estudio del queismo en el espanol hablado en Caracas

Los ünicos trabajos que abordan este fenomeno en el espanol hablado en Caracas son los
de Bentivoglio (1976), en el que se estudia tanto el queismo como el dequeismo, y Galue
(1998) en el que solo estudio el queismo. En Bentivoglio (1976), la autora estudia los casos
de queismo con verbos pronominales y no pronominales y, segun sus resultados, la ausen-
cia de la preposition se presenta solo con los verbos pronominales, en cambio no ocurre
ningiin caso con verbos no pronominales. En sus conclusiones, la autora destaca que el
queismo era un fenomeno poco usual en la decada del setenta, pese al empleo frecuente del
verbo pronominal acordarse en el corpus.

3.1 Presentation del corpus y de las variables estudiadas

En Galue (1998) analizo una muestra constituida por 96 grabaciones de media hora cada
una (48 horas en total) procedentes del corpus Estudio sociolingiiistico del habla de Cara-
cas 1987 (cf. Bentivoglio/Sedano 1993). Las grabaciones de la muestra se realizaron en
estilo semiinformal, con hablantes de ambos sexos, estratificados en tres niveles socioeco-
nomicos, alto, medio y bajo, y en cuatro grupos etarios, A (de 14 a 29 anos), Β (de 30 a 45
anos), C (de 46 a 60 anos) y D (de mäs de 60 anos). Para el analisis de esta muestra, consi-
dere variables lingiiisticas y extralingüisticas.
La variable lingiiistica dependiente esta constituida por la alternancia que ~ de que en
los contextos donde se presenta. Las variables lingiiisticas independientes se clasifican en
gramaticales, foneticas y semänticas: a) la variable contexto estructural, b) la interferencia,
c) la similitud fonogramatical y d) la variable sujeto. Las variables extralingüisticas estän
conformadas por edad, sexo y nivel socioeconomico.
a) La primera variable esta constituida por los contextos donde se presenta la Variante 0
que ~ de que seguida por la clausula subordinada nominal (CS en adelante) segiin se ilustra
en los ejemplos de (2) a (6). En dichos ejemplos, el identificado con (a) es la construction
canonica con la preposition de y (b) representa un caso de queismo.

(2) Verbo pronominal + (de) que + CS


a. No me acuerdo de que fueramos tan buenos en el deporte ... (CC1FC)
b. me acuerdo que... en esa epoca mi mama tenia un Dogde Dart... (CA1FD)
(3) Verbo no pronominal + (de) que + CS
a. tambien se hablaba de que Hitler se murio... (CC1 MB)
224 Dexy Galue

b. uno siempre habla que si... cuando estaba en la barriga de mi mamä (CA1FD)
(4) Verbos con FN + (de) que + CS
a. de repente ellos llegaron a la conclusion de que no habia madurado... (CA3MD)
b. Ahora, no hay duda que la inmigraciön ha sido indiscriminada... (CD3MD)
(5) Ser/estar + adjetivo + (de) que + CS
a. ensefiamos al nino a ser consciente de que esto no debe ser asi... (CA3MB)
b. uno estä pendiente que van a robar al nifio... (CC5FB)
(6) Locuciones y adverbios + (de) que + CS
a. el liceo se estaba cayendo apesarde que estaba en el Cafetal... (CA1FA)
b. y ese debe ser nuestro ejemplo... a pesar que nuestros hijos tienen cierta rebeldia
(CB5MB)
b) En segundo lugar, la variable interferencia caracterizada por la presencia ο no de ele-
mentos lingüisticos entre el nücleo que rige a la CS y la frontera de la subordinada precedi-
da por que ο de que. En (7) hay presencia de elementos entre el verbo acordarse y la fron-
tera de la subordinada precedida por de que, mientras que en (8) no hay elementos lingüis-
ticos intercalados entre la frontera de la principal y la CS:

(7) Con interferencia


a. yo me acuerdo clarito de que cuando tenia como ocho anos... (CB1FC)
b. jah! me acuerdo muchisimo que yo en primaria era acusetisima (CA1FD)
(8) Sin interferencia
a. entonces era la cuestiön de que iba el caraqueno. (CB1FA)
b. Es decir, que me di cuenta que... Computation es una carrera que hay que estudiar
(CA3MD)
c) La tercera variable, la similitud fonogramatical, aplicada por Mollica (1989), contempla
la presencia de segmentos fonicos identicos ο similares a de (do, de, da) en las silabas que
preceden a la CS. Dicho segmento puede ser un segmento fonetico dental ο ser otra prepo-
sicion de. Estos segmentos pueden estar yuxtapuestos a la CS, a una distancia de una ο dos
silabas, de tres silabas, ο de mäs de tres silabas. Esta variable permite saber hasta que punto
el contacto entre elementos foneticamente similares puede influir en la aparicion de la Va-
riante de que.2 En (9), no hay ningun segmento foneticamente similar a de\ en (10), estä
presente el segmento d en el verbo (di) antes de la subordinada encabezada por de que y
que y, en (11), la preposicion de aparece en pendiente de en (a) y en despues de anos en (b)
donde aparece la Variante 0 que.

(9) Ausencia de segmento fonetico similar a de


a. me enteraba de que alguien cantaba en alguna parte y volaba... (CA1MA)
b. estamos en clases y no nos...ni nos enteramos que hay pelea (CA1FA)
(10) Presencia de segmento fonetico similar a de
a. tuve que pasar meses con pantalones pa' que mi papa no se diera cuenta de que yo me
habia afeitado... (CB1FA)

2
Los resultados de Mollica (1989) al aplicar esta variable en el portugues de Brasil, mostraron que
la presencia de elementos foneticamente similares a de (do, de, da) en cualquiera de los
constituyentes anteriores a la CS favorece la presencia de la preposicion, por lo tanto, inhiben la
aparicion del queismo. Sin embargo, en Galue (1998), los resultados reflejaron una tendencia
contraria a la sefialada por Mollica, como se vera en el cuadro 2.
»Me acuerdo que...«: Los verbos pronominales y el queismo 225

b. es posible que lo repitan hasta que la gente se de cuenta que el mal educador es la otra
persona. (CB3MB)
(11) Presencia de la preposiciön de
a. estabapendiente de los hijos .... de que no faltara nada (CC5FA)
b. me he encontrado con gente asi, despues de afios y me entere que estuvieron en aquella
fiesta (CB1FD)

d) La ültima variable, de caräcter semäntico-pragmätico, es el referente del sujeto y se


deriva de la hipotesis de distanciamiento de Bentivoglio/D'Introno (1977), ampliada luego
por Garcia (1986) y Mollica (1989). De acuerdo con la hipotesis propuesta, la presencia de
la preposiciön de tiene caräcter icönico y senala la distancia del referente del sujeto del
enunciado (hablante, oyente ο tercera persona) del contenido de la clausula. Asi, la identifi-
cabilidad del hablante con aquello que enuncia podria correlacionarse con la Variante 0
que. Se proponen tres variantes: i) El referente del sujeto es el hablante (la forma verbal es
la primera persona singular). Esta Variante se ilustra en el ejemplo (12). ii) El referente del
sujeto es el oyente ο una tercera persona; vease el ejemplo (13) en el que los sujetos remi-
ten a terceras personas. Segun la hipotesis, el hablante no tendria el mismo grado de com-
promiso con el contenido de las dos CS que en los ejemplos anteriores, iii) No hay refe-
rente especifico, es decir, el sujeto no es referencial. Segun la hipotesis, en (14) la falta de
compromiso es todavia mayor, pues la impersonalidad de las dos construcciones eliminaria
cualquier responsabilidad del hablante.

(12) Sujeto = hablante


a. me alegre bastante de que cayera... que cayera Perez Jimenez (CC3MB)
b. No se si es bueno ο malo, no lo juzgo, pues. Simplemente me doy cuenta que son mu-
chachos que afortunadamente supieron salirse a tiempo. (CB1FA)
(13) Sujeto * hablante
a. esa imagen que tiene la gente de la Santa Maria de que ... de que es mediocre ...
(CA1FC)
b. el murio justo despues que me trajo a mi al mundo (CAIFA)
(14) Sujeto no referencial
a. entonces en Merida se creö una cuestiön como de que ... era ... la California de Vene-
zuela (CB IF A)
b. ahora no hay duda que la inmigraciön ha sido indiscriminada (CD3MD)

3.2 Analisis estadistico de los datos

Del corpus del ano 1987 extraje un total de 728 cläusulas, de las cuales 422, el 58%, care-
cia de preposiciön y 306, el 42%, aparecieron con la preposiciön. Los resultados se mues-
tran en el cuadro 1.

Cuadro 1: Distribucion total de las variantes 0 que ~ de que en el corpus sociolingüistico del habla
de Caracas, ano 1987

0 que de que Total


Ν 422 306 728
% 58 42 100
226 Dexy Galue

Los 728 casos de la muestra fueron analizados con el programa GoldVarb 2.0
(Rand/Sankoff 1990). Este programa permitio determinar las variables que favorecen la
aparicion del fenomeno queista. Los resultados se muestran en el Cuadro 2, donde las tres
variables seleccionadas por el GoldVarb aparecen ordenadas segiin su importancia:

Cuadro 2: Grupo de factores lingüisticos seleccionados por Goldvarb 2.0 en relation con la Variante
0 que en el corpus sociolingtiistico del habla de Caracas, afio 1987. (N = 728, input = 0.607, signifi-
catividad = .0000)

Variable N° de casos % 0 que Peso probabilistico


Contexto gramatical
Verbo pronominal 225/254 89 0.795
Ser/Estar + adjetivo 14/25 56 0.595
Adverbios/locuciones 146/230 63 0.543
Verbos no pronominales 5/23 22 0.265
Sustantivos 32/196 16 0.132
Similitudfonogramatical
Presencia de elemento 366/470 78 0.667
Ausencia de elemento 53/244 22 0.226
De es una preposicion 3/14 21 0.131
Nivel socioeconomico
Bajo 121/173 70 0.697
Medio 146/284 55 0.492
Alto 155/291 53 0.385

El anälisis estadistico indica que el contexto gramatical que antecede a la clausula, la simi-
litud fonogramatical y el nivel socioeconomico son determinantes en la aparicion del
queismo. Las otras variables propuestas -dos lingüisticas (interferencia y referente del
sujeto), y dos extralingüisticas (edad y sexo) no fueron seleccionadas por el programa, lo
que implica que su contribution a la existencia del queismo no es estadisticamente signifi-
cativa.
El factor lingüistico con mayor peso probabilistico fue el contexto estructural que ante-
cede a la clausula subordinada precedida por 0 que~ de que. Los verbos pronominales son
los que demostraron tener mayor incidencia en la ausencia de la preposition de. Otros
contextos que contribuyen a la aparicion del queismo son los de los verbos ser y estar +
adjetivo y de los adverbios y locuciones conjuntivas, que, si bien no tienen el mismo peso
probabilistico de los verbos pronominales, destacaron por su alta frecuencia de aparicion.
Destacan, sobre todo, las locuciones despues de, antes de, ademäs dey a pesar de.
Entre las variables lingüisticas independientes destaco tambien la similitud fonogramati-
cal. La presencia de elementos foneticos semejantes a de inhiben la aparicion de la preposi-
cion, sobre todo cuando el segmento estä yuxtapuesto ο a una distancia no mayor de dos
silabas. Por el contrario, la ausencia de un segmento de esta naturaleza propicia la aparicion
de la Variante de que. Suponemos que la presencia de elementos tautosilabicos en un mis-
mo contexto fönico lleva a la desaparicion de alguno de los segmentos similares y conti-
guos.
Entre los factores de caräcter extralingüistico, el nivel socioeconomico bajo mostro una
alta incidencia en la aparicion del queismo, como se puede apreciar en el cuadro 3. Es de
»Me acuerdo que...«: Los verbospronominalesy el queismo 227

suponer que los hablantes de niveles mäs altos tienen un mayor grado de educacion formal
y, por ende, mayor conciencia lingiiistica que los del nivel bajo. No obstante, en terminos
porcentuales, los niveles socioeconomicos medio y alto mostraron tendencias muy simila-
res.
En vista de los resultados obtenidos, analizo a continuation la influencia de los verbos
pronominales en la aparicion del fenomeno queista.

4. Los verbos pronominales y el queismo

Como ya mencione, en los resultados llama la atencion que sean los verbos pronominales
los que destacan por su alta frecuencia en los casos de queismo, pues de las 422 cläusulas
sin preposicion, 254, es decir el 89% de los casos queistas, ocurre con estos verbos, segiin
se ilustra en el cuadro 3:

Cuadro 3: Distribution de las variantes 0 que ~ de que segün el contexto gramatical

Variantes 0 que de que Total %


Verbo Ν 225 29 254 35
pronominal % 89 11
Verbo no Ν 5 18 23 3
pronominal % 22 78
Sustantivos y Ν 32 164 196 27
verbos + FN % 16 84
Ser/estar Ν 14 11 25 3
+ adjetivo % 56 44
Adverbios y Ν 146 84 230 32
locuciones % 63 37
Ν 422 306 728 100
Totales %
58 42

Los verbos pronominales registrados en el corpus fueron: acordarse, alegrarse, asombrar-


se, darse cuenla, enterarse, preocuparse, percatarse, recordarse, sorprenderse. De estos,
acordarse, darse cuenta, enterarse y recordarse aparecen construidos sin preposicion, los
cinco verbos restantes: alegrarse, asombrarse, percatarse, preocuparse y sorprenderse,
aparecen construidos con preposicion ο sin ella. Las cläusulas regidas por los verbos pro-
nominales acordarse, darse cuenta y enterarse muestran mayor frecuencia de elision de la
preposicion que otras estructuras, como las regidas por un sustantivo ο un verbo + FN,
casos en los que la preposicion se mantiene. Cabria preguntarse entonces si existen razones
semänticas inherentes a estos verbos, ademäs de razones pragmaticas, que originan tal
situation y si el fenomeno queista con los verbos pronominales es una tendencia de la len-
gua a consolidar estructuras a partir de otras que estän presentes en el sistema.
Los verbos pronominales mencionados se construyen con pronombres ätonos, en los que
el clitico es -segün Alarcos (1995: 212)- un incremento reflexivo que repercute en el signi-
228 Dexy Galue

ficado del verbo. El pronombre clitico concuerda en niimero y persona con el sujeto expre-
sado desinencialmente y constituye con el verbo una unidad indisociable. El valor semänti-
co y funcional del pronombre es marcar la relacion entre el sujeto y el proceso designado
por el verbo. Estos verbos, ademäs, expresan procesos psiquicos de caräcter abstracto,
experimentados por una entidad de rasgo [+ humano], en los que el incremento reflexivo se
refiere al destinatario del proceso. En este sentido, Cano Aguilar (1985: 87) senala:

Los verbos pronominales, incrementados obligatoriamente con reflexivo, presentan por lo general
regimen preposicional en espaflol actual: parece que la presencia del reflexivo, en principio Obj.
Dir., impide la presencia de otro Obj. Dir. en la fräse; como sefiala Alarcos, es requerido el Su-
plemento (...). Esto, que no se cumple de forma total en la lengua de hoy, sobre todo en la colo-
quial, era mucho menos frecuente en la clasica, especialmente ante oration; y no solo con la pre-
position de, sino con preposiciones que ni siquiera el habla vulgar de hoy elimina. Es decir, es al-
go mäs que el desgaste fönico de la preposicion ο el deseo de economia expresiva: es un problema
de recciön sintäctica.

Dadas estas caracteristicas, pareciera haber una estrecha correspondencia entre el proceso
mental asignado por el verbo y la subjetividad3 con que se percibe dicho proceso; en otras
palabras, la semäntica propia del verbo vinculada con el incremento reflexivo que lo ca-
racteriza permitiria expresar un mayor acercamiento entre el hablante y el proceso verbal
enunciado, sobre todo cuando sujeto y hablante coincident Asx, en la medida en que el
hablante subjetiviza el contenido del enunciado verbal, esto se proyecta tambien en la for-
ma de expresarlo, a traves de la union entre los elementos de la clausula, concretamente
con la eliminacion del nexo preposicional de, que -sin valor semäntico alguno- pierde
relevancia como demarcador de la frontera entre el nucleo oracional y la clausula subordi-
nada, pasando a ocupar esta funcion el subordinante que. Esto trae como consecuencia que
los limites entre el niicleo oracional y la clausula subordinada se borren, de tal manera que
una estructura como la ilustrada en (15 a) se realiza como (15 b):

(15) a. Me acuerdo de [que jugäbamos en el patio],


b. Me acuerdo que [jugäbamos en el patio],

Mientras que en (15a) la preposicion precede la clausula y delimita la frontera oracional, en


(15b) la omision de de hace que el subordinante que se separe de la clausula y se adjunte al
verbo pronominal ocupando el lugar de la preposicion; con ello se redefine la organization
sintagmätica de los constituyentes. Este proceso ha terminado por generalizarse en verbos

3
La subjetivizacion, considerada como un proceso de caräcter semäntico-pragmätico, se relaciona
con las actitudes y valoraciones del hablante en la forma lingüistica de su enunciado. En otras
palabras: »La subjetivizacion en la gramaticalizaciön es, en sentido amplio, el desarrollo de una
expresion a partir de la creencia ο actitud del hablante respecto a lo que dice, identificable
gramaticalmente.« (Traugott 1995: 32 traducido en Cuenca/Hilferty 1999: 163).
4
Aunque en el corpus de 1987 el programa estadistico GoldVarb 2.0 no seleccionö la variable
referente del sujeto como significativa, los resultados mostraron que las clausulas con sujeto en
primera persona favorecen la aparicion del queismo (72% de casos); en contrapartida, las
cläusulas cuyo referente es no personal ο indeflnido la aparicion de la preposicion de es mayor
(64% de casos canonicos).
»Me acuerdo que...«: Los verbospronominalesy el queismo 229

como acordarse y pudiera extenderse tambien a otros verbos pronominales con las mismas
caracteristicas semänticas de este.5
En cuanto a la preposicion de en las cläusulas subordinadas de suplemento regidas por
los verbos pronominales acordarse, darse cuenta y enterarse, es necesario discutir su fun-
cion cuando precede al subordinante que. Segun Galue (1998) (cf. tambien Bentivoglio
(1976), Garcia (1986), Gomez/Gomez (1995), y Bentivoglio/Galue (1998-1999)), la desa-
paricion de la preposicion de es categorica cuando la clausula va regida por estos verbos.
En mi opinion, esto se explica porque, en estas estructuras, el subordinante que es el que
determina ο marca el tipo de transposition entre la oracion y la categoria sustantiva de la
clausula, a diferencia de la preposicion, que solo establece relaciones de dependencia con el
nücleo oracional y cuya funcion se limita a la de nexo funcional al igual que los afijos. Tal
dependencia respecto de un elemento nuclear de la oracion, aunado a su inconsistencia
semäntica, la convierte en una particula ο apendice de la cual se puede prescindir sin mayo-
res consecuencias, pues su funcion de transpositor se anula frente al subordinante que. En
conclusion, la ausencia de peso semäntico de la preposicion, la perdida de su funcion sin-
täctica como demarcador, debidas a su alta frecuencia de uso, la llevan a su total desapari-
cion. Asi es como aumenta la tendencia al queismo.
Otra causa explicativa del queismo con los verbos pronominales, que tambien ha servido
para justificar la aparicion del dequeismo, es la analogia, entendida »como la tendencia a
modificar algunas formas de un paradigma a fin de regularizarlo, basada en la capacidad
humana de percibir semejanzas y generalizarlas« (Cuenca/Hilferty 1999: 155). A partir de
este supuesto, es posible pensar que la ausencia de la preposicion en las cläusulas subordi-
nadas completivas con verbos de regimen preposicional se debe a una tendencia a asimilar
estas construcciones a las estructuras con verbos transitivos que no la requieren. Por tanto,
no es extrano que, si un hablante oye una construction como recuerdo que cuando estaba
pequena... diga, por analogia con aquella, me acuerdo que cuando estaba pequena... Un
caso semejante ocurre con el verbo transitivo recordar que en el corpus analizado aparece
siempre en forma pronominal {me recuerdo que) por analogia con acordarse. Esto explica-
ria por que las cläusulas subordinadas regidas por verbos de regimen preposicional son mäs
susceptibles de perder la preposicion por analogia con los verbos transitivos, mientras que
las cläusulas subordinadas de complemento nominal, por analogia con las estructuras simi-
lares, tienden a retener la preposicion. Ello no quiere decir que no se presente queismo en
estos casos, pero ocurre con menos frecuencia. En este sentido, la hipotesis de Rabanales
sobre el cruce de estructuras semejantes cobra vigencia y sirve de fundamento en este tra-
bajo para explicar la aparicion del queismo con los verbos pronominales.
No hay que olvidar que la estructura con de que es el producta de un proceso de analo-
gia, como bien lo ha documentado Company (1992), quien senala que las lenguas romäni-
cas heredaron del latin la misma estructura de las oraciones completivas regidas por un
sustantivo mäs el nexo completivo que sin preposicion. El origen de la estructura innovado-

s
Conviene senalar que algunos verbos pronominales han sufrido cambios en su evolution historica.
Ha ocurrido, por ejemplo, con darse cuenta, en que el sustantivo se lexicalizo dando lugar a una
forma perifrästica con el verbo; con enterar, que, en el pasado, admitia tanto implemento como
suplemento y que termino por pronominalizarse, de modo que la forma transitiva ha caido en
desuso. Esta tendencia permite suponer que, con el tiempo, el verbo acordarse termine
alineändose en el paradigma de los verbos sin regimen preposicional.
230 Dexy Galue

ra, con una preposition entre el sustantivo y su clausula subordinada, se puede explicar a
partir de la existencia de un esquema que se constituye en modelo analogico para el cambio
aludido: nombre + de + infinitivo, (temor de venir) ampliamente documentado en el espa-
nol de todas las epocas (Company 1992: 107). Asimismo, Cano Aguilar (1985) senala la
marcada tendencia que existia en el espanol cläsico a introducir las cläusulas completivas
solo con el complementizador que. Esta tendencia no era unica, pues el regimen preposi-
tional subsistia (produciendo numerosos casos de alternancia), pero parece que era mayo-
ritaria, lo cual contrasta con el regimen preposicional preferido ante infinitivo; con sustan-
tivos ο pronombres la alternancia entre regimen directo y preposicional mostraba una
orientation menos clara. (Cano Aguilar 1985: 91)
En virtud de lo expresado por los autores, cabria preguntarse, en primer lugar, si el uso
generalizado del queismo con verbos pronominales no es mäs que el reflejo de una tenden-
cia del sistema hacia la regularizacion ο nivelacion de los procesos de complementation de
las cläusulas subordinadas que, en principio, solo estaban introducidas por que sin preposi-
tion; y, en segundo lugar, si no estamos frente a un proceso de reanälisis que, desencade-
nado por el de analogia, podria conducir a que este fenomeno de variation sintactica, que
existe en el sistema desde antes del siglo XVI, termine por generar un cambio definitivo
tanto en la estructura de las cläusulas de complemento como en el paradigma de los verbos
involucrados. Reanälisis y analogia son procesos concomitantes que operan en el eje sin-
tagmätico y paradigmätico de la lengua respectivamente y de las causas mäs productivas de
los cambios lingüisticos. Hopper/Traugott (2000: 61) senalan en relation con estos proce-
sos lo siguiente:

In conclusion, reanalysis and analogy (generalization) have different effects. Reanalysis essentia-
lly involves linear, syntagmatic, often local, reorganization and rule change. [...]. On the other
hand, analogy essentially involves paradigmatic organization, change in surface collocations, and
in patterns of use. Analogy makes the unobservable changes of reanalysis observable.

5. Conclusiones

En este trabajo analizo la incidencia de los verbos pronominales en la aparicion del queis-
mo en un corpus de habla caraquena. Las razones que explican esta frecuencia se deben, en
primer lugar, a las caracteristicas semänticas de estos verbos que, junto al incremento refle-
xivo que los caracteriza, llevan a los hablantes a subjetivar el contenido verbal, lo cual se
manifiesta en la cläusula mediante la elimination del nexo preposicional de. Este proceso
afecta la organization sintagmätica de los constituyentes, produciendo un cambio en la
estructura oracional en el que los limites de la cläusula se redefinen de manera anäloga a las
estructuras transitivas. En segundo lugar, la perdida de peso semäntico y funcional de la
preposition de hace posible que los hablantes la omitan sin que haya consecuencias de
orden semäntico. Por liltimo, otro factor que contribuye a la presencia del queismo con
verbos de regimen es la analogia con las estructuras transitivas que no requieren la preposi-
tion.
»Me acuerdo que...«: Los verbospronominalesy el queismo 231

Si admitimos que el queismo ha estado presente en el espanol y que la forma innovadora


con de que aparece en el siglo XVI por analogia con otras estructuras, es dable pensar que
la forma sin de se impondrä por analogia con las formas ya existentes. El hecho de que la
variacion se mantenga aun solo se explica como parte de una dinämica de la lengua donde
coexisten dos tendencias opuestas: la forma de que frente a la estructura sin de.
Finalmente, es posible afirmar que el queismo constituye un caso de variacion amplia-
mente difiindido en el espanol hablado en Caracas, muestra de un proceso instalado en el
sistema, donde lo que comunmente se considera no canönico es la tendencia predominante,
La incidencia de ciertos contextos donde predomina el queismo se manifiesta en la irradia-
tion cada vez mas fuerte hacia otros contextos tradicionalmente menos queistas. En virtud
de esto, es posible predecir que, en las clausulas con verbos pronominales y otras estructu-
ras, donde la desaparicion de la preposition de es categorica, el porcentaje de aparicion que
aün se manifiesta, con el tiempo serä präcticamente nulo.

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