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Tribus Urbanas: ética y estética en la terapia familiar con adolescentes


Maria Esther Cavagnis

“La posibilidad de una ética de relación entre la naturaleza y los hombres demandaría una respuesta
estética. Una aproximación a los criterios que anteceden a la determinación de los códigos, es decir, de
los criterios de los que nos valemos para decidir por un código u otro, por una serie de normas u otras.
Éste ámbito es el de la forma, el de la configuración, el de la pauta, el de lo estético”. (Bateson, 1980)

Resumen

El trabajo clínico con familias de adolescentes que pertenecen a alguna “tribu urbana”

nos pone en contacto con los límites de nuestras teorías, discursos y prácticas. El

abordaje exige del terapeuta una especial consideración a los aspectos estéticos1 en

múltiples niveles recursivamente conectados. Tres de ellos se analizan en este trabajo:

1. La complejidad considerada como una estética del pensamiento en la que las

paradojas emergen en virtud de la recursividad.

2. La relación de similitud entre la estética familiar y la de las tribus a las que cada uno

de los adolescentes con los que se trabajó adhiere.

Se presentan viñetas de tres familias en las que se muestra esta estética común: la

tristeza de los Emos, el violento desencanto de los Punk y la afirmación amenazante de

los chicos de la Cumbia villera.

3. La necesidad de una base estética en las intervenciones que no amenacen la

organización y ecología familiar.

A partir de algunas redundancias encontradas en las tres familias que dieron origen a

este trabajo, se sugiere que tal vez estamos ante la emergencia de nuevas prácticas de

cuidado, de nuevas formas de “estar en familia” producto de la fragilización de los


*Ms. Psicología Clinica
Fundacion Familias y Parejas
mecavagnis@gmail.com
soportes relacionales y de las condiciones de incertidumbre en las que vive la familia

actual. Esto implica tomar una decisión acerca del modo de intervenir

terapéuticamente. Es esta decisión la que nos introduce en el campo de la ética.

Abstract

Working as psychologists among familias with adolescent kids who belong to any

Urban Tribes allows us to get in touch with the boundaries of our theories, speeches and

practices.

The approach demands from the therapist a special consideration to the aesthetic

aspects, in at least, three streams which are studied in this paper:

The complexity considered as an easthetic of the thought, where paradoxes arise

because of the recursivity.

The similar relationship betwen the family aesthetic and the one from the Tribes their

kids belong to. Three cases are presented about three families where we can discover

this common aesthetic: the Emo´s sadness, the Punk violent disappointment and the

threatening attitud of the Cumbia Villera memmbers.

The nee of psichological participations with an aesthetic basement which won´t threaten

the family ecology and organization.

Considering some persistig issues found in these three families, it´s suggested that we

are standing in front of new ways of taking care, new ways of “being a family” which

are a result of the weakness within relational supports and uncertainty conditions. This

leads us to take a decision about how terapeutic partitipations should be offered. It´s this

decision the one which introduces us into the aesthetic field.


Palabras claves

Etica- Estetica- Tribus Urbanas- reflexividad- complejidad.

INTRODUCCION

Permítaseme contextualizar a modo de introducción el sentido con el que en este

trabajo utilizo los conceptos de estética y ética.

La estética como concepto nació en Grecia “Φιλοκαλία” traducida como “amor a la

belleza”. La palabra estética también proviene del griego “αἴσθησις” significando

“sensación” y fue introducido por el filósofo alemán Alexander Gottlieb Baumgarten

en el siglo XVIII quien la definió como el dominio de la filosofía que estudia el arte y

sus cualidades. (Enciclopedia Salvat. 1997) Se podría decir que así como la lógica

estudia el conocimiento racional, la estética es la ciencia que estudia el conocimiento

sensible, el que adquirimos a través de los sentidos. Visto a la luz de su etimología el

término estética intenta destacar el papel ineludible, aunque no exclusivo, que juega la

intuición sensible en la experiencia humana. Sin embargo, a medida que se descubrió la

riqueza interna de la experiencia estética, se pusieron de manifiesto la diversidad de

planos y niveles que la configuran: sensible- inteligible; formal- material; creativo-

receptivo, etc.

En el siglo XVIII con el nacimiento de la visión baconiana de la ciencia los conceptos:

bien, verdad y belleza se separaron formalmente. La ciencia, en su búsqueda de la

verdad, deja de preguntarse por los fines, abandona por tanto la idea del bien y así la

belleza pasa a ser patrimonio del ámbito artístico, dicotomizado y opuesto al mundo

científico. La percepción sensible, el conocimiento sensorial, cobró un peligroso matiz

subjetivista que contribuyó a oponer insalvablemente lo interior y lo exterior, lo


subjetivo y lo objetivo, lo formal y lo material. De ahí la carrera de escisiones que

desgarraron paulatinamente el pensamiento moderno.

El concepto filosófico de estética hace referencia a la captación sensible del modo en

que se relacionan, organizan y configuran los diversos elementos en un todo, para

producir un efecto comunicativo (emocional y significativo). En este mismo sentido

Bateson usa el término estética para referirse a cuestiones vinculadas al ámbito de la

forma, al modo particular en que se relacionan los diversos elementos ecosistémicos en

un todo generador de significado y sentido.

La ecología sugiere que la mirada sistémica es apropiada para comprender al hombre y

a su organización social. Mediante el estudio del ecosistema podemos comprender

mejor a los seres humanos y los contextos sociales en los que se organizan. Siguiendo

esta idea Bateson se pregunta:

¿Que pautas conectan al cangrejo con la langosta y a la orquídea con el narciso y a los cuatro conmigo?

¿Y a mí contigo? ¿Y a nosotros con la ameba en una dirección y con el esquizofrénico hospitalizado en la

otra? Al orientarnos a ver las “pautas que conectan” tenemos la posibilidad de vivenciar una estética de

nuestro ecosistema. (Bateson 1979 Pág. 8).

La cibernética es la ciencia de la pauta y la organización. Pauta es la particular forma

de relación de los componentes en un todo que se repite recursivamente en todos los

niveles de la organización, desde el más simple al más complejo. Pensar la cosas de este

modo implica un salto paradigmático que nos lleva de un ámbito de descripción a otro:

del mundo de la materia (de la sustancia), al mundo de la forma (pauta) y nos induce a

pensar que la naturaleza tiene un modo particular de configurarse, una estética

particular, que es de índole: Recursiva, Dialógica y Autónoma.

Recursivo:
La idea primordial que dio origen a la cibernética es que hay una pauta organizadora de

los procesos físicos y mentales. Esta pauta organizadora es la recursividad, el retorno de

la información en forma de lazo espiralado (loop). Esta pauta se da tanto en la

cibernética simple como en la “cibernética de la cibernética” o “cibernética de segundo

orden”. Toma en cuenta los procesos recursivos abarcando aun aquellos de orden

superior que incluyen al observador. Así toda descripción es autorreferencial, por tanto

las paradojas forman parte de todo sistema formal de pensamiento. Esta cibernética de

2º orden muestra con claridad la imposibilidad de la pretensión de objetividad dado que

supone la separación observador- observado.

Dialógico:

Implica el desarrollo de una doble visión que evita las dicotomías lineales. Los pares

antitéticos de la lógica lineal se relacionan pero al mismo tiempo permanecen distintos.

Así: estética- pragmática, cibernética –física, mente- cuerpo, forma –sustancia,

comunicación- energía, mundo biológico- mundo físico, todo- parte, cualitativo-

cuantitativo, mecanicismo- vitalismo; no instituyen una dualidad de pares opuestos por

cuanto es la pauta la que se corporiza en diferentes formas materiales e inmateriales. La

epistemología cibernética propone que abarquemos ambos lados de cualquier distinción

trazada ya que ambas son parte de una complementariedad, siendo la recursividad la

que origina dicha complementariedad.

Autónomo:

La cibernética de la cibernética es también una manera de concebir la autonomía de los

sistemas. La autonomía de un sistema esta dada por la capacidad para definir, generar y

mantener su propia organización, su totalidad (autopoiesis). Es el orden más alto de la


recurrencia de un proceso. El cierre organizacional implica una red de lazos

interconectados que se alimenta a si misma como la serpiente que devora su propia cola

(ouroboros).

“El todo esta en la parte y la parte esta en el todo”: En ecología las partes y la

totalidad constituyen una complementariedad cibernética donde aquello que

identificamos como parte no es sino una abstracción de la totalidad unitaria.

Un relato del budismo titulado: La joya de Indra nos ofrece una metáfora para la

comprensión de este punto. La red maravillosa del gran dios Indra se extendía

infinitamente en todas las direcciones y en cada uno de los infinitos orificios tenía

colgada una joya resplandeciente. Si se inspeccionaba más detenidamente cada una de

estas joyas se descubría que sobre su superficie estaban reflejadas todas las otras joyas

de la red y a su vez en cada una de las joyas reflejadas en ella reflejaba a su vez a todos

los demás de modo que la reflección era un proceso infinito. (Kenney 1987)

En resumen, la comprensión estética nos permite percatamos de las interrelaciones

infinitamente repetidas que existen entre los miembros de un ecosistema incluidos

nosotros.

Estética familiar- La familia como sistema autónomo

La familia se organiza a fin de mantener su unidad como ser familiar total y su modo de

organizarse puede describirse tanto por fragmentos particulares (simples) de interacción

como por sistemas interaccionales más complejos. Los episodios interacciónales aun

cuando parezcan caóticos o azarosos están organizados por procesos de orden superior,

de un modo tal que podrían pensarse como sistemas de coreografía. En una coreografía,
las diversas partes hacen diferentes movimientos y el observador puede elegir ver solo

pasos de baile aislados o una totalidad organizada y equilibrada

En biología cuando las interacciones de un gran número de especies diversas se

mantienen en equilibrio se aplica la expresión “clímax ecológico”. El concepto de

clímax es una metáfora estética para examinar tanto la salud como la patología. Hablar

de equilibrio es de algún modo hablar de la salud ya que la maximización o

minimización de cualquiera de las partes desordena y fracciona la diversidad

equilibrada del ecosistema. Aquel lugar en donde antes vivían 50 especies ahora solo

pueden vivir 5. Esa igualdad que se intensifica es la patología. Salud es unidad

heterogénea, unidad integrada por múltiples diferencias que elude toda forma

dicotómica.

Podríamos comparar a la familia con un bosque ya que ambos son contextos en los que

hay múltiples pautas de interconexión intrincadamente entrelazadas.

Un bosque saludable facilita la conexión y la autonomía de una amplia gama de

especies y de tipos de interacción. Análogamente las familias sanas facilitan tanto la

diversidad como la conexión de sus miembros y el terapeuta debe estar atento a la

ecología total con sus diferentes órdenes de proceso y complejidad.

Reconocer una estética ecológica implica reconocer cabalmente los efectos recursivos

sobre los sistemas más amplios ya que están jerárquicamente organizados y modificar

esta pauta de organización implicaría destruir el sistema.

Ética

Tomo aquí la conceptualización de Foerster sobre la ética desarrollada en varios textos

y particularmente en “Ética y cibernética de segundo orden”. (Foerster 2000)


La cibernética de 2º orden al admitir el nexo entre el observador y lo observado nos

conduce a examinar cómo participa el observador en lo observado. Para conocer

primero debemos hacer una distinción y el acto de hacer esta distinción sugiere en si

mismo una opción o preferencia. Por consiguiente la concepción que tenemos sobre el

mundo presupone una preferencia, intención o base ética determinada. Cualquier

descripción nos dice más sobre el observador que sobre el suceso que describe. (Howe y

Foerster, 1975)

Kant fue el iniciador de este desplazamiento paradigmático proponiendo sustituir

nuestra preocupación por la objetividad y colocando en su lugar la preocupación por la

responsabilidad. Cada cual prescribe determinada manera de ver el mundo y por tanto

es necesario examinar las intenciones que están en la base de esos hábitos de

puntuación.

Wittgenstein en sus reflexiones sobre la ética, en la proposición 6 del Tractatus

(Wittgenstein 1992) dice: “esta claro que la ética no puede ser expresada” (Wittgenstein

1992) y con esta base Foerster propone: la ética esta implícita tanto en el lenguaje como

en la acción ya que esto nos garantiza que el lenguaje no degenere en moralismo. Así la

ética permanece invisible.

¿De que modo se hace visible? Se pregunta Foerster y se responde que:

Hay preguntas indecidibles, aquellas sobre las que no puede responderse

inequívocamente Ej.: origen del universo. Tomar una decisión sobre ellas, implica

elegir el contexto en el que se plantearan las preguntas decidibles y también las reglas

que se usaran para vincular lo que etiquetamos como pregunta y lo que definimos como

respuesta. Elegimos posicionarnos como descubridores de un mundo objetivo, que esta

fuera de nosotros, o como constructores del mundo que decidimos conocer y del cual

nos definimos como parte. Cuando tomamos una decisión (elección) sobre preguntas
sustancialmente indecidibles, ninguna necesidad nos obliga a responder de un modo o

de otro. Somos libres y esta libertad nos hace responsables de la elección que

realizamos. En síntesis las distinciones que establecemos a fin de conocer el mundo

surgen de una base ética no objetiva ni subjetiva.

Pienso a las familias que motivaron este estudio como una emergencia compleja, en la

que confluyen una multiplicidad de factores atribuibles a muchos dominios

disciplinarios diferentes y a ninguno de ellos en exclusividad. Emergencia que solo

puede adquirir sentido en la medida en que no se limita la mirada al dominio de lo

psicopatológico sino que se la entiende como parte de una totalidad ecológica, con sus

propias reglas o pautas. Entonces, intervenir normativamente o respetar las pautas es

una elección que el terapeuta debe hacer. ¿Elegiremos respetar su estética, su modo

particular de organización, para ayudar a construir un modo de vivir con menos

sufrimiento? O bien: ¿buscaremos modos y estrategias para cambiar sus pautas de

relación por otras que suponemos a priori como más sanas, buenas y verdaderas?

Cualquier decisión que tomemos abrirá algunas posibilidades y cerrará otras.

Contextualizado el significado que le doy en este trabajo a los conceptos de estética y

ética abordaré la consideración a lo estético en 3 niveles recursivamente conectados2:

- El nivel epistemológico: la estética del pensamiento sistémico como un modo

particular de generar conocimiento a partir de la reflexividad.

-El nivel teórico- clínico: la estética como una pauta que relaciona; como en las cajas

chinas, la modalidad relacional de la familia; la configuración identitaria de la tribu a la

que pertenecen (apariencia exterior - filosofía) y estas a su vez con el contexto social

más amplio.

-El nivel pragmático: en el que se hace referencia a la estética expresada en el modo de

intervenir en terapia.
1-LA REFLEXIVIDAD COMO ESTÉTICA DE PENSAMIENTO

Hablo de estética en el sentido de una forma producida por los seres humanos, una

perspectiva entre muchas otras y no la forma natural del mundo. (Najmanovich. D, 2008

Pág. 20)

Con frecuencia en el trabajo con las familias nos encontramos ante paradojas. Las

paradojas emergen en virtud de la recursividad, señalándonos el límite de nuestros

lenguajes, de nuestros discursos y de nuestra lógica.

La posibilidad de pensarnos a nosotros mismos, de volver recursivamente sobre

nuestras hipótesis y nuestras intervenciones hace posible que lo que antes había sido

invisibilizado se haga presente, generando la perplejidad de quien se enfrenta a lo

indecidible. Sin embargo, no se trata de anular o resolver la paradoja. Los límites

visibilizan el territorio de pensamiento y las dimensiones sobre las cuales construimos

el edificio del conocimiento. Al mismo tiempo nos presenta la oportunidad de ampliarlo

o, mejor aún, de reconfigurarlo completamente. La reflexividad no puede entrar dentro

de los cánones de la estética dicotómica. Se trata de un nuevo tipo de experiencia

estética: la de los enfoques de la complejidad que demanda desarrollar perspectivas no-

dualistas capaces de mantener la diferencia, reconocer la legitimidad en cada ámbito de

cada una de las descripciones: lineal y no lineal, continua y discontinua, analítica y

sintética, etc. ya que ninguna puede ser completa en si misma, ni es completada por la

otra.
Desde el discurso hegemónico del DSM IV muchos de los adolescentes que integran

estas tribus urbanas podrían ser categorizados como borderlines o quizás como

oposicionistas. Es necesario recordar que la objetividad descuida la autorreferencia y

con ello tiende a trivializar los sistemas humanos, pensándolos predecibles y

controlables. De este modo los terapeutas podemos trivializar a nuestros pacientes

vinculándonos con su comportamiento como si fuera una categoría particular existente

en la realidad, por fuera de nuestra descripción. Una comprensión estética implica que

en lugar de buscar el significado enigmático, irracional o anormal, podamos asumir que

toda conducta tiene sentido aun cuando genere displacer o sufrimiento. Este sentido está

dado por el sistema de significaciones en el que se presentan.

Así, una manera de buscar sentido en el sin sentido fue pensar a esta problemática

desde una perspectiva transdisciplinaria, en los limites, en la confluencia de los

diferentes discursos, y también en el espacio “inter”, en donde los diferentes

discursos se chocan, posibilitando trascender las posiciones esencialistas en las que es

todo pérdida o todo afirmación.

2- ESTÉTICA FAMILIAR: SENSIBILIDAD A LAS “PAUTAS QUE

CONECTAN”.

Las familias con adolescentes que adhieren a diferentes tribus urbanas me han mostrado

que sólo contra el telón de fondo de una cierta definición de racionalidad algo resulta

irracional. No es casual que cada uno de estos adolescentes haya adherido a una tribu en

particular, por el contrario, su inscripción respeta las modalidades relacionales

familiares.
La hipótesis que propongo sostiene que eligen una tribu por que en ella comparten

una estética y una ética afines con la modalidad relacional de su familia. Sin

embargo, no sólo se trata de una repetición. En ella está, junto con la repetición la

novedad, junto con lo anormal la normalidad, junto con lo saludable lo loco, junto con

la aceptación la protesta. La diferencia en la similitud, la inclusión en la exclusión, la

conexión en lo desconectado.

Para desarrollar este apartado, voy a presentar tres casos clínicos de familias con

adolescentes pertenecientes a tres tribus urbanas diferentes.

Tribu urbana: Emo.

Caso clinico:

Alicia, la madre, es la mayor de 4 hermanas. Ricardo, el padre, es hijo único padres

divorciados cuando él tenía 12 años. Están separados y tienen 2 hijas: Analía de 13 años

y Martina de 11 años.

MC: Analía es derivada por la escuela por que la ven ausente, triste y con mal

rendimiento escolar. Repitió por segunda vez y es compañera de su hermana menor.

Se produce automutilaciones en los brazos. No respeta pautas escolares: cambió su

modo de vestir y tiene el pelo en la cara, se niega a usar el uniforme, etc. Bajó mucho

de peso y cambió sus hábitos alimentarios: come muy poco, rechaza las carnes y otros

alimentos de origen animal. Se da “piquitos” con algunas chicas en el recreo. Una vez

me dice “nos dejamos con Guillermo ahora estoy de novia con Micaela”. Se encuentra

a escondidas con chicos que conoce a través de Internet. Aparece en un blog

semidesnuda con mensajes “subidos de tono”.


Historia familiar: separados por última vez hace 6 meses. Alicia estuvo internada por

intento de suicidio con alcohol y barbitúricos, fecha a partir de la cual las hijas migran

caóticamente de la casa del padre a la de la madre.

Cuentan que Ricardo le fue infiel a reiteradamente.

Recorto algunas frases del discurso de Alicia: “Yo era un ama de casa dedicada a las

nenas hasta que le jugué con la misma moneda”. “No me separé por que dependía de él

económicamente”. “Salía con tres tipos por noche. Había mucha violencia, alcohol”.

“En las peleas, Ricardo se provocaba cortes con los vidrios que rompía. Está

obsesionado conmigo”.

Algunas frases de Ricardo: “Una vez encontré a las nenas (tenían 10 y 8 años) leyendo

Kamasutra en presencia de la madre”. “Yo salve a mi padre de morirse tras varios

intentos de suicidio. Mi madre se dedicó a cuidarme y nunca volvió a formar pareja. Yo

quería salvar la familia”. “Ella es una ‘psicótica grave’, el psiquiatra la diagnosticó

como Borderline”.

Alicia no trabaja, Ricardo tampoco, fue despedido reiteradamente de muy buenos

trabajos “por que no cumple”. Todos viven de la escasa renta de una propiedad

heredada. Hay un manejo del dinero que me resulta incoherente. Ricardo no paga el

colegio, pasa alimentos irregularmente pero se paga una facultad privada, alquiló una

quinta para pasar el verano y se compro un auto nuevo, etc.

Actualmente Alicia formó una nueva pareja con Jim y tuvieron un bebe. Jim es un

extranjero de 40 años, soltero, sin hijos. Ella especula con que él, va a aceptar y

mantener a las chicas cuando se encariñe con ellas. Jim dice: “Me siento presionado.

De pronto me encontré con una mujer, una hija de tres meses que no esperaba y dos

adolescentes difíciles de las que su padre no se hace cargo económicamente”. Jim las
expulsa con frecuencia del inmueble donde viven y las chicas vuelven a circular de

casa en casa con sus pertenencias.

Martina expresa: “papá y mamá se pelean por no tenernos” La madre dice: “Jim las va

a correr de una patada si no se portan bien”

En una sesión que para mí marcó una diferencia en el proceso, Analía se levanta el

cabello de la cara, se saca los guantes con los que cubría sus heridas y me los entrega.

Yo sentí que ese acto era simbólico. Pero no entendía su significación. Tiempo después

Analía me dice ¿viste la nota que salió en el periódico X? El que aparece ahí es mi

amigo Nahuel. Nosotros somos Emos.

Resumo información de diferentes fuentes en las que se describen las características de

esta tribu:

“Los chicos del flequillo en el ojo”. “Fotologs y poesía onomatopéyica”. “La tribu de

adolescentes tristes”. “Un inquietante fenómeno urbano: jóvenes que tienden a

victimizarse” son títulos de algunas notas periodísticas.

Ningún otro grupo lleva hasta tal extremo la lógica emocional de las tribus urbanas

como los emo. Son vegetarianos y los más radicalizados, veganos (ningún alimento que

provenga del mundo animal). No toman alcohol ni se drogan para “poder sentir más”.

Defienden la bisexualidad como la forma natural de la sexualidad. Viven emociones al

extremo. En general, los “emos”, son muy delgados y se dejan el pelo largo, para

ocultar sus rostros. “Usamos los cabellos en el ojo para mostrar que una parte de la

sociedad nos da vergüenza y a la vez no queremos dejarnos ver por ella”. Utilizan

maquillaje que tiene la finalidad teatral de resaltar las emociones, largo pelo oscuro y

pantalones muy ajustados. Analía, la joven del caso que voy a presentar, fue taxativa:

“Todo emo tiene que haber visto las películas de Tim Burton”. Se refiere en especial a

“El joven manos de tijera”, “El extraño mundo de Jack” y “El cadáver de la novia”.
Nos gusta Edgar Alan Poe porque es “muy oscuro”. Escriben principalmente poesías

con rimas muy básicas en sus fotologs en las que el tema recurrente es el abandono, la

tristeza, la soledad y donde no rigen las reglas ortográficas ni gramaticales. Tampoco la

excelencia literaria.

Bailan moviendo sus brazos y piernas, como en una lucha cuerpo a cuerpo y suelen

emitir, mientras bailan, un grito conocido como “scream” que se supone encarna un

profundo dolor.3

A partir de haberme informado sobre la temática de las tribus urbanas y particularmente

sobre las características de los emos mi perplejidad aumentó. Era necesario

complejizar la mirada. Lo familiar ya no alcanzaba, era necesario incluir la dimensión

de lo social. Al incluirla la paradoja se hizo evidente y por tanto impulso un

irrenunciable salto a otros niveles de contexto, capaces de generar nuevos sentidos.

Los cortes, la “anorexia, las relaciones homosexuales, la negativa a usar uniforme

escolar, su emotividad, etc. Presentes en la dinámica familiar adquirían para mi otro

sentido. Exceden lo familiar y se sostienen en el contexto social mas amplio dandole

pertenencia, identidad. Construyen “un lugar”. Junto con la repetición incluyen

también la novedad. Por ejemplo: las conductas autoagresivas eran un ritual socializado

para expresar un estado emocional compartido con otros a diferencia de sus padres

cuyas prácticas son solitarias y ocultas.

¿podríamos seguir pensando las conductas antes mencionadas como síntomas?

Enmarcar las conductas que motivaron la consultaba en otro contexto implicó trazar

nuevas distinciones, resignificar la mirada percibiendo la pauta que nos aleja de lo

aparentemente caótico permitiéndonos captar sensiblemente que todo esta conectado

con todo o sea, permitiéndonos captar el sistema de coreografía.


B- Tribu urbana: Punk

El término inglés “punk” tiene un significado despectivo que suele variar, aplicándose a

objetos significando “basura” o a personas significando “vago”, “despreciable” o,

también, “basura” y “escoria”. Al utilizarlo como etiqueta propia, los “punkies” se

desmarcan de la adecuación a los roles y estereotipos sociales. Rechazan los dogmas, y

no buscan una única verdad. El movimiento punk dio lugar a transgresiones de las

convenciones estéticas en diferentes expresiones: la vestimenta, las artes plásticas, la

música etc. Buscando incomodar chocando con lo establecido, ofendiendo y

molestando, presentándose como lo “políticamente incorrecto”, lo opuesto al buen

gusto, la moral y la tradición.

Atuendo característico: Son fácilmente distinguibles, crestas de colores llamativos,

campera de cuero, varios aros en sus orejas, tatuajes y botas militares con cordones

rojos a diferencia de sus enemigos los Skinhead que usan cordones blancos con quienes

se enfrentan frecuentemente en violentas peleas callejeras.

Caso clinico:

Adolfo: 48 sin trabajo hace 4 años.

Susana: 40 empleada administrativa

Hijos: Lucila: 16 - Leonardo: 14 - Nayla: 11.

MC: derivados por la psicóloga de Lucila a terapia de familia. Consumo de drogas,

alcohol. Cambio de carácter coincidentemente con el cambio de colegio cuando repitió

2º año. Fue internada por un coma alcohólico, episodio a partir del cual inicia
tratamiento ambulatorio. Pesaba 42 Kg. No dormía, fumaba en exceso. Desafiante, con

fugas del hogar.

Leonardo también repitió de curso. Integra tribu urbana: Punks. Se pone en situaciones

de riesgo con los Skinhead.

Nayla esconde pruebas escolares y falsificó firmas de los padres.

Adolfo visiblemente deprimido, denuncia a los chicos por su conducta. Habla muy poco

y parece abatido. Trabaja ad honorem armando videos sobre temáticas adolescentes en

las villas. Paradójicamente, trabaja por la recuperación social de adolescentes en

riesgo.

Susana entre enojada y abatida, trata de “mantener el barco a flote”. Reclama la ayuda

de Adolfo, pero siente que él es ineficiente y la deja sola.

Lucila denuncia disfunciones familiares: falta de diálogo y formas inadecuadas de

control. “Papá esta ausente o bien estalla en violencia”.

Leonardo, metido en si mismo, casi no responde a las preguntas. Cuida de Lucila y

tiene un buen vínculo con ella.

Nayla no puede hablar, enrojece ante las preguntas e intenta pasar desapercibida.

Expresiones destacadas:

Adolfo: “ellos me echan la culpa de todo” “yo soy nadie en esta casa” “un hombre que

no trabaja no es un hombre y no merezco ningún respeto. Soy una basura”. “Yo soy el

ogro por que intento poner limites”. “En al villa con los chicos me siento alguien”.

Susana: “él es violento, no se controla, no se disculpa”. “Yo estoy cansada de ser la

mediadora entre el y los chicos”.

A la tercera sesión solo asisten Susana y las 2 hijas. Observo con asombro que Lucila

“de pronto” tiene un vientre prominente. Anunció que está embarazada de 6 meses.

Tuvieron reiteradas ausencias sin previo ni posterior aviso, muchas veces vinculadas
con situaciones relacionadas con Leonardo: fue atacado por los Skinhead, se fugó de la

casa y no lo encuentran etc. No asistieron a la 4º sesión y tampoco informaron de su

ausencia. Yo decidí no insistir con mis llamados.

C- Tribu urbana: La cumbia villera y los pibes chorros.

Emergen en la Argentina, con la destrucción del aparato industrial, la desocupación y el

inicio de un proceso de empobrecimiento inédito. Con ello, una subjetividad sujeta al

asedio de la inestabilidad y la inseguridad, producto de la disolución del lazo social

constituido con base en la relación laboral.

Nace en la zona norte del Gran Buenos Aires, región en la que la distribución desigual

de la riqueza es más que evidente.

La cumbia villera, intenta relatar la nueva forma de constitución de las identidades. La

villa aparece como el espacio de reconocimiento y afirmación de la identidad. Ella

integra a cumbieros, cartoneros, desocupados, bandoleros, trabajadores y piqueteros.

La villa fue resignificada positivamente por esta cumbia, haciendo de ella una polis de

ladrones y héroes anónimos, de personajes sufrientes y alegres.

La identidad villera se afirma frente a la cultura elitista reeditando, como diferencia, la

lucha entre ricos y pobres: consumo y necesidad, opulencia y pobreza. El “cheto”

simboliza al rico, al que posee, al que desprecia a los villeros; y la policía, a aquellos

que proviniendo del mismo estrato social resguardan, a modo de traición a su origen,

las pertenencias de los ricos.

La cumbia villera no sólo aporta a la creación de una identidad sino a la resignificación

(y disputa) de la estigmatización realizada por la cultura hegemónica. Lo villero se dota


a sí mismo de una jerarquía, de un espacio simbólico e imaginario por defender y

promover. Una cultura emergente y frágil al mismo tiempo.

Caso clinico

Daniel (42) Diseñador grafico- Marcela (42) Psicopedagoga. Docente

Hijos: Julián (18)- Luciano (16) –Sol (15)- Emilia( 4).

Marcela tiene ataques de pánico frecuentes. Denuncian: “La familia es un caos” Los

chicos no estudian. Los varones se vinculan con chicos de la villa, delincuentes,

consumen marihuana toman alcohol. Luciano abandona el colegio y consume

esporádicamente heroína para “mejorar su creatividad”.

Julián tiene impulsos violentos. Recorto algunas de sus expresiones: “Disfruto del

riesgo”. “Mamá es un pulpo, te asfixia, yo me aíslo es la única forma”. “Yo soy

diferente, no quiero ser diez, quiero ser un mediocre”.

“¿De que ley?” dice Luciano, Yo no cumplo ninguna ley. “¿De que les sirvió

cumplirla? Yo solo quiero ser feliz. Sin ataduras. Soy anarquista, quiero ser libre”.

Marcela: “yo perdí el control. Daniel es contemplativo, con una indiferencia

franciscana”. “Él es el padre. Tiene que poner la ley. Establecer orden, disciplina”.

Daniel: “Soy un 4 de copas. La mejor forma de no perder es no participar. Ella es

autoritaria, me oprime, desvaloriza. Yo soy de origen campesino y siempre fui

discriminado”. “Yo no voy a imponer ninguna ley. Quiero hijos libres. ¿Que es la

función del padre: ser un reproductor de la cultura y del sistema? ¿Reproducir la

desigualdad y la injusticia? En el fondo me gusta que sean así”.


En este caso proceso terapéutico que se llevo a cabo con toda la familia en una primera

etapa y luego con la pareja de padres hasta su finalización en la sesión 30

aproximadamente con modificaciones de las conductas sintomáticas y de la modalidad

relacional al interior de la familia.

Características comunes

Si bien no es una muestra representativa para realizar un análisis, en estas tres familias

se encontrarían algunas insistencias:

• Familias excluidas del sistema. Desocupación o subocupación. Nivel cultural

superior a su nivel económico.

• Roles paternos “fragilizados” (desempleo- enfermedad psíquica)

• Desacuerdos parentales.

• Fuertes conflictos en la pareja parental.

• Desborde familiar. Intentos caóticos de establecer de límites. Limites que no se

sostienen.

• Familias con varios menores en riesgo.

Como expresión en acto de las características citadas estas familias mostraron

dificultades para sostener el encuadre terapéutico.

Espero que en el relato haya podido evidenciar la relación de similitud entre la estética

familiar y la de las tribus a las que estos chicos adhieren. Desde mi punto de vista,

siguiendo el pensamiento de Bateson, la ampliación de la mirada de lo sucedido hacia


un contexto social más amplio donde se distingue la tribu, permite releer los hechos y

encontrar las “pautas que conectan”. La estética visual de cada tribu parece representar

de un modo casi caricaturesco la emocionalidad en la que se sustentan los vínculos en

estas familias y de estas familias con la sociedad. En cada caso la vestimenta representa

la filosofía identitaria del grupo y esta a su vez esta vinculada con la conflictiva, los

modos relacionales y las emociones que circulan, todos ellos aspectos organizadores

del sistema familiar. A su vez estas familias se vinculan con el contexto social más

amplio como en una suerte de repetición recursiva de las mismas formas de relación.

La tristeza de los Emos, el violento desencanto de los Punks, la afirmación amenazante

de los chicos de la Cumbia Villera son formas de relación que se repiten como en las

cajas chinas en los diferentes niveles ecosistémicos.

Estos grupos juveniles se reúnen en torno a una visión del mundo, una cierta ideología,

una vestimenta y música que los caracteriza y los diferencia. El grupo se convierte así

paradójicamente en un espacio de encuentro con sus pares pero de desencuentro con

otros. Se asemejan para diferenciarse y existir y es el mismo movimiento el que los deja

sin lugar. Al dotarse de una identidad común se brindan protección y cuidado pero al

mismo tiempo se exponen a la violencia de los otros grupos que no toleran la diferencia.

Se convierten en “los otros”. La intención por hacerse visibles, por existir, replica la

infructuosa lucha de sus padres (en su mayoría desocupados, o subocupados) por tener

un lugar. Los jóvenes parecen estar reconstruyendo los modelos de relación que

conocen; replanteándose formas de encuentro, posicionándose en el mundo.

3. ESTÉTICA Y ÉTICA DE LAS INTERVENCIONES TERAPÉUTICAS

“Nosotros los especialistas en ciencias sociales haríamos bien en reprimir nuestra avidez por controlar ese

mundo que comprendemos de manera tan imperfecta… más bien nuestros estudios podrían inspirarse en
un afán antiguo pero que hoy goza de menos honor: la curiosidad respecto del mundo del que formamos

parte. La recompensa de tal tarea no es el poder sino la Belleza”. (Bateson, 1972 Pág. 297)

Dar un salto a la cibernética de 2º orden implica que nuestra pragmática debe ser

contextualizada mediante pautas estéticas más abarcadoras. Al aproximarme a estas

familias pensé que cualquier intervención que enfatizara la finalidad, “el deber ser” era

ecológicamente peligrosa ya que podría amenazar su organización. Con base en lo

expuesto pensé que intervenir haciendo hincapié en la necesidad de límites, en el riesgo

del desborde, en la necesidad del acuerdo entre padres o en la de la ley, hubiera sido

disruptivo ya que no hubiera respetado la configuración vincular particular de la

familia. Eran propuestas ajenas a su forma, a su estética. Sin embargo la noción de

cibernética de un orden superior no implica el abandono de la cibernética simple. La

imagen de sistemas incluidos en sí mismos al modo de las cajas chinas indica que cada

individuo forma parte de numerosos órdenes de organización. Estaríamos hablando de

dos órdenes de la pragmática, el primero remite a un marco temporal más inmediato: los

efectos de una intervención sobre un cambio sintomático, el segundo implica un marco

temporal más amplio: los efectos de la alteración de sobre la ecología mas abarcadora

de la que ellos forman parte. El terapeuta debe elegir a qué orden pragmático irán

dirigidas sus intervenciones. En este sentido y volviendo a la conceptualización de la

ética planteada en la introducción, esta es una respuesta indecidible ya que en el estado

actual de nuestros conocimientos nada indica inequívocamente cual es la respuesta

acertada. Elegir una u otra es un posicionamiento previo que el terapeuta toma en

relación a cuales son las distinciones a trazar y de que modo va a actuar en

consonancia con ellas. ¿Cuál es su mapa de mapas? La epistemología del terapeuta

contribuye a determinar la relación que mantiene con el sistema con el que trabaja. Este
posicionamiento (posicionamiento ético) es previo y determina el contexto en el cual

habrá de desenvolverse la conversación terapéutica.

“Los enfoques terapéuticos que ponen énfasis en la finalidad el control y la técnica sin

tomar en cuenta los contextos ecológicos totales se convierten en una especie de treta

aislada y se olvidan de la totalidad, contribuyendo así a perpetuar la ilusion de poder

del terapeuta”. (Bateson citado por Kenney 1977 pag 174)

La interesante discusión entre Bateson y Haley representa estas diferentes posiciones

que fueron expresadas en el intercambio escrito entre ambos así como también en las

metáforas que utilizaron para describir sus diferentes posiciones en torno al tema.

(Haley 1976) utiliza metáforas asociadas al poder, como cuando describe al terapeuta

como un “agente de poder” (power broker) que administra y controla la forma en que el

poder es distribuido y utilizado por la familia. Piensa que el poder es una “necesidad”

del sistema. A esta idea Bateson replica aduciendo que hablar de “necesidad” o

“intención” es sin duda un error de clase ya que implica usar una categoría adecuada

para describir al individuo para caracterizar a una organización social. Pero por sobre

todo esta concepción difiere de la cibernética que prefiere hablar de pautas y no de

materias, fuerzas o energías. Bateson creía que esta metáfora constituía un error

epistemológico autoconvalidante y potencialmente iatrogénico. En sus propias

palabras: “El mito del poder es siempre corruptor y corrompe sobre todo a quienes

creen en él”. (Bateson 1972 Pág. 519).

Existe la presunción de que cuanto mas poder tenga un individuo mas poderoso (eficaz

eficiente) será siempre, sin embargo invito a tomar en cuenta a modo de ejemplo a los

productos ecológicos que se vuelven tóxicos al exceder un valor óptimo.

Bateson obviamente no discute la existencia del poder ya que esto no puede

convalidarse. Lo que sostiene es que puntuar el mundo en estos términos, tiene


consecuencias ya que refuerza la codicia y la corrupción de todos aquellos que creen en

la realidad del poder social, se consideren o no poseedores de él. La metáfora que nos

ofrece es la ecológica: el terapeuta forma parte de un ecosistema. Así lo que puede hacer

un terapeuta es modificar su propia conducta, reconocer la conducta subsiguiente de

quienes integran ese campo social y modificar sus propias reacciones frente a las

reacciones de aquellos. La modificación del comportamiento del terapeuta es lo que

tradicionalmente denominamos como intervenciones y el reconocimiento de los efectos

de sus acciones sobre los otros lo que denominamos diagnostico.

La terapia es un sistema cibernético donde terapeuta y cliente forman parte del co-

aprendizaje y de la co- evolución. La doble visión de intervención y diagnostico admite

que ambos forman parte del proceso cibernético en el que ser identificado como

paciente o como terapeuta no son mas que puntuaciones.

El terapeuta que se concibe a si mismo como parte de un sistema mental mas abarcador

se percata de que cualquier sentimiento, percepción o idea es siempre un fragmento del

sistema o contexto total que corporiza.

A MODO DE APERTURA Y CIERRE.

Pienso que lo que define a una familia no es el vínculo de sangre, tampoco la

convivencia, ni lo sexual, lo legal o lo económico. Son, a mi entender, las prácticas

de cuidado mutuo que se llevan adelante lo que configura o define una familia. El

cuidado es una dimensión decisiva de las prácticas familiares, ya que éste constituye la

condición de posibilidad de su existencia como totalidad y también de cada uno de sus

miembros. Entiendo el cuidado como aquella disposición de aceptación del otro que

acepta la diferencia. Familiarizarnos es pertenecer y diferenciarnos, ser en la diferencia.

Es ese espacio “entre” el espacio privilegiado para la constitución de la subjetividad.

Espacio de unión pero también de lucha y tensión, de encuentro y desencuentro.


“Cuando un niño cuida a un padre muchas veces lo entendemos como “inversión de

roles”. Sin embargo, la familia hoy, en condiciones de incertidumbre, parece estar

generando nuevas formas de cuidado, diferentes al amparo, que suponía la seguridad y

la protección dada por el más fuerte al más débil. (Lewkowicz, I. 2002). La relación

familiar hoy, al menos en las familias citadas, podría describirse como “una relación

entre frágiles”. Las prácticas de cuidado que se prodigan en la convivencia distan

mucho de las que idealmente sostenemos desde nuestras teorías que aluden a padres

capaces de amparar, cubriendo las necesidades básicas de afecto y limites. Alguien que

no se siente amparado no puede brindar amparo a otro y esto me incluyó desde mi lugar

de terapeuta. También mi fragilidad se expresaba en el encuentro. Me encontraba sin

respuestas inequívocas, sin teoría certera en las que ampararme.

Entendiendo al encuentro terapéutico como un encuentro intercultural en el que la

convivencia que allí se produce sostiene siempre la tensión, como en la danza, la

igualdad y la desigualdad, la conexión y la exclusión, la similitud y la diferencia. Esto

implicó tomar la decisión de intervenir de un modo no- regulatorio, procurando no

introducir ninguna “ley” externa a la ecología del sistema familiar. Opté por generar un

espacio de encuentro en el que la “extrañeza” con respecto al otro estimularan en mí la

curiosidad y no la reprobación. De modo tal que la indagación acerca de sus formas de

cuidado, pudiera conducirlos a nuevas alternativas para vivir en familia, a ampliar sus

posibilidades de vivir con menos sufrimiento y riesgo.

En los encuentros terapéuticos con cada una de estas familias tuve que estar muy atenta

a la danza que allí se producía a efectos de sostener la tensión entre la asimilación la

empatía el entender etc. y al mismo tiempo sostener alguna diferencia que hiciera

posible algo del orden de lo novedoso. Me acompañó siempre la sensación de estar

caminando en un fino borde que para un lado implicaba el riesgo de la fusión y para el
otro la exclusión. El desafío era no ser tan iguales como para quedar inoperante ni tan

diferentes como para ser un extraño. Hablo de acoplarme sosteniendo mi lugar de

extranjero, mi lugar de “otro”; sin ser “tan otro” como para ser expulsado ni “tan igual”

como para desaparecer.

Bibliografía

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EPISTEMOLOGIA DE LO SAGRADO. Editorial Gedisa S. A.

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Cecchin, G. (1998) En Elkaim, M. TERAPIA FAMILIAR EN TRANSFORMACION.


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Lewkowicz, I. 2004 Pensar sin Estado. Espacios del Saber, Ed. Paidós. Bs. As.

Najmanovich, D. 2008. MIRAR CON NUEVOS OJOS. Buenos Aires. Editorial


Biblos.

Wittgenstein, L. 1992 TRACTATUS LÓGICO-FILOSÓFICO. Editorial Universidad


Autónoma de México. México DF. 1992
Notas
1
El concepto filosófico de estética hace referencia a la captación sensible del modo en que se relacionan, organizan y
configuran los diversos elementos en un todo para producir un efecto comunicativo (emocional y significativo).
En este trabajo doy al término estética el sentido Batesoniano, quien lo usa para referirse a cuestiones vinculadas al ámbito
de la forma. El modo particular en que se relacionan los diversos elementos ecosistémicos en un todo generador de
significado y sentido.

2
En este párrafo como en muchos otros lo ético esta implícito ya que pienso la estética antecediéndola. “la posibilidad de
una ética de relación entre la naturaleza y los hombres demandaría una respuesta estética entendiéndola como una
aproximación a los criterios que anteceden a la determinación de los códigos, es decir, de los criterios de los que nos
valemos para decidir por un código u otro, por una serie de normas u otras”. (Bateson 1980)
3
Los datos que se usaron para caracterizar a cada tribu fueron extraídos de diferentes notas periodísticas, y por
comunicación directa con los adolescentes miembros de estas familias durante las sesiones.