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Módulo 1:

LA LECTURA,
SU IMPORTANCIA
Y DISTINTAS
DIMENSIONES

OBJETIVOS 1
1. Analizar los factores que influyen en la
formación de niños(as) lectores(as).

2. Reflexionar y contrastar con la propia


experiencia los alcances de la lectura como
placer en sus distintos tipos y dimensiones.

MÓDULO 1
2
MÓDULO 1
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN 5

LECTURA INICIAL 6

1. REALIDAD ACTUAL: 7
¿POR QUÉ NO LEEN LOS NIÑOS Y NIÑAS DE HOY?

Actividad 1: Miedo al libro 8

1.1. Los niños y niñas leen cada vez menos ¿De quién es la culpa? 9
1.2. La lectura como actividad placentera 10

CD adjunto tema 1: “La lectura, su importancia y distintas dimensiones” 12

Actividad 2: ¿Dónde está el problema? 12

2. EL GUSTO DE LEER: 13
¿ES LA LECTURA UN DEBER O UN PLACER?

2.1. La connotación obligatoria 14


2.2. Nuestros primeros encuentros con los libros 15

Actividad 3: ¿Cómo he llegado a los libros? 16


3
2.3. Incentivar el placer de leer para toda la vida 17
2.4. ¿Cómo evitar la fobia hacia los libros? 17

PRIMER CUADRO RESUMEN:


¿Cómo podemos conseguir que los niños y niñas se distintas dimensiones? 19

Actividad 4: Vinculando al estudiante con la lectura 20

3. ¿POR QUÉ LEEMOS? 21

3.1 ¿El que lee más rápido, disfruta más? 21


3.2. ¿Para qué sirve leer? 23

CD adjunto tema 1: ¿La lectura, su importancia y distintas dimensiones? 23


MÓDULO 1
3.3. La lectura como medio y como fin 23

Actividad 5: La emoción de la lectura. 26

3.4. La lectura como representación de la vida. 29


3.5. Las dimensiones de la lectura 30
SEGUNDO CUADRO RESUMEN:
¿Por qué es importante que los niños y niñas lean? 32

ACTIVIDAD FINAL 32

SÍNTESIS FINAL 35

DESTACANDO LO IMPORTANTE 36

BIBLIOGRAFÍA 37

4
MÓDULO 1
leer INTRODUCCIÓN

La formación de niños(as) lectores(as) es el fruto de una serie de factores que queremos


analizar en este módulo. Sin dejar de reconocer que se trata de un tema complejo, pues
son muchas las variables que influyen en él, alberga un desafío motivante y posible.

Comenzaremos despejando algunas falsas creencias, como aquella que dice que los
niños y niñas de hoy leen menos que antes por culpa de la televisión, el cine y otros
inventos “diabólicos” como el computador. Para rebatirlas no echaremos mano a grandes
teorías ni a investigaciones académicas, sino que recurriremos al más elemental sentido
común, para demostrarle que los niños y jóvenes en realidad no leen tanto, simplemente,
porque no lo disfrutan.

Queremos invitarlo a que se observe a sí mismo(a) como lector o lectora, a que se


acuerde de cómo llegaron a usted aquellos libros que alguna vez leyó con placer.
5
Con delicadeza trataremos de plantearle una idea que tal vez lo(a) incomode: muchas
veces somos nosotros, los profesores y los padres, quienes contribuimos a generar una
verdadera fobia a los libros. O, dicho de un modo más amable y alentador: podemos
ser capaces de revertir en nuestros niños y niñas el temor a la lectura. La tarea no es
fácil, pero ya estamos empezando.

MÓDULO 1
LECTURA INICIAL

Magisterio y niño
“La faena a favor del libro que corresponde cumplir a maestros y padres es la de
despertar la apetencia del libro, pasar de allí al placer del mismo y rematar la
empresa dejando un simple agrado promovido a pasión. Lo que no se hace pasión
en la adolescencia se desmorona hacia la madurez relajada.

Volver la lectura cotidianidad, o según dice Alfonso Reyes, ‘cosa imposible de


olvidar, como lavarse las manos’. Dejar atrás el hábito de padres o abuelos que
contaban los libros que habían leído por las catástrofes nacionales o los duelos
de la familia. Hacer leer como se come, todos los días, hasta que la lectura sea,
como el mirar, ejercicio natural, pero gozoso siempre. El hábito no se adquiere
si él no promete y cumple placer”.
Gabriela Mistral

Quezada, Jaime: Antología de poesía y prosa de Gabriela Mistral, Santiago, Fondo de Cultura
Económica, 2002.

maestros
MÓDULO 1
1. Realidad actual:
¿Por qué no leen los niños y niñas de hoy?

Había una... y otra vez

Había una vez un niño común y corriente. Este niño no tenía muchos superpoderes que
digamos, mejor dicho no tenía ninguno. Pero era simpático y buen amigo. Le gustaba
el fútbol y los porotos granados, le gustaba tenderse sobre el pasto de la plaza y mirar
el cielo, le gustaban muchas cosas, pero no le gustaba leer.

Una mañana de otoño su profesor de Lenguaje anotó en el pizarrón: “Control de


lectura”, y más abajo la fecha y el título del libro. Sin más explicación, se sentó y pasó
la lista de asistencia.

Nuestro niño siguió siendo común y corriente, pero ahora tenía un nudo en el estómago.
Al llegar a su casa saludó a su abnegada mamá (que era perfectamente normal, común y
corriente como él). Después de tomar té fueron juntos a una tienda de libros. Cuando el
señor de la librería le entregó el texto, nuestro angustiado niño común y corriente tragó
saliva y respiró hondo. La portada no estaba mal: salía la cara de una señora antigua.

Pero entonces nuestro niño hizo algo que quizás no parezca común y corriente. No abrió
el libro por la primera página, sino que por la última, y no miró las palabras escritas,
sino el pequeño número al pie de página. Ahora su cara no era común y mucho menos
corriente, sino que reflejaba una mezcla de horror y tristeza. Era un número superior
a cien, precisamente 120. Se apresuró en revisar las páginas hacia atrás, hasta que 7
encontró algo que le dio un respiro: un dibujo. Pero su alegría no era por la belleza de
la ilustración1 , sino porque aquello significaba una página menos que leer. “Ciento
diecinueve”, murmuró. Siguió así descontando hasta que llegó a 110.

Qué lástima, no tenía muchos dibujos el libro ése. Pero todavía quedaba la esperanza
de las primeras páginas. ¡Sí! ¡Esas uno siempre se las puede saltar! El título del libro, una
hoja en blanco, de nuevo el título del libro, la dirección de la editorial (¿qué será una
editorial?), otra hoja en blanco más, una frase para el bronce que no la entiende nadie,
luego la dedicatoria: “A los niños del mundo que gozan con la lectura” (nuestro niño
tiene claro que no se refieren a él), la hoja donde dice “Capítulo 1”, vamos... ¡vamos!
¿Cuántas van? ¡102! ¡No puede ser! Ahora nuestro querido niño parece un energúmeno,
totalmente enajenado. Avanza con desesperación hasta el final del primer capítulo y
mide el espacio en blanco que queda en la parte inferior. Es como un tercio de página.
Sigue así, capítulo por capítulo, sumando cuartos, tercios y hasta un par de medias
páginas en blanco. Finalmente sus ojos se abren llenos de euforia y comienza a saltar,
abrazando a su abnegada madre y hasta al viejito de la librería. ¡Noventa y nueve y MÓDULO 1
siete doceavos! (99 7/12) ¡Lo logré, lo logré! ¡Son menos de cien!

— ¡Hijo, cálmate!
— ¡Señora, controle a su crío!
Y eso que parecía un niño tan común y corriente.

(1) En el módulo 3 se analizará el inmenso valor de las ilustraciones.


ACTIVIDAD 1: MIEDO AL LIBRO

Actividad 1: Miedo al libro

¿Se ha preguntado usted qué porcentaje de sus alumnos(as) presentan una


conducta similar a la de este niño? Haga un pequeño ejercicio de confianza con
ellos y pregúnteles directamente.

1. Basándose en la conversación realizada y en sus propias observaciones,


anote al menos tres razones por las cuales un niño(a) podría “tenerle miedo
a un libro”.
Ejemplo: No cree ser capaz de terminarlo.

a.
b.
c.

2. Recuerde su etapa escolar. ¿Cuántas de las razones para “tener miedo” vivió
usted directamente? Elija sólo una de ellas e idee una manera de ayudar al
niño o niñas a ver las cosas de otra manera.

Ejemplo:
Miedo: “No cree ser capaz de terminar el libro”.
8 Solución propuesta: Algunos capítulos los leerán en clases y otros los leerán
por su cuenta, así irán avanzando juntos al mismo ritmo.

Miedo:
Solución propuesta:
MÓDULO 1

PLACER
1.1. Los niños y niñas leen cada vez menos
El breve relato anterior puede sonar un poco exagerado, pero no tanto ¿verdad? Muchos
niños y niñas hacen cálculos o buscan métodos tan absurdos como el presentado, con
tal de leer lo menos posible. Una frase que pareciera escucharse por todos lados es:
“Los niños de hoy leen cada vez menos”. Lo interesante es que esa sentencia se viene
diciendo, por lo menos, hace unos 30 ó 40 años. Saquemos una cuenta muy sencilla:
si 40 años atrás esos niños a los cuales se refiere la frase tenían, digamos unos 10 años,
entonces ahora tienen 50 y son ellos mismos los que ahora dicen “Los niños de hoy
leen cada vez menos”. Suena absurdo. Entonces, ¿qué podemos hacer? ¿Acaso está
todo perdido? Por supuesto que no.

¿De quién es la culpa?

Errar es humano y echarle la culpa al del lado es más humano aún. Claro que sí. Nos
cuesta mucho asumir nuestra cuota de responsabilidad en el problema. Veamos a quién
o a qué le echamos la culpa de que los niños de hoy lean cada vez menos.

a. La televisión

¡Ajá! Nuestro gran enemigo. Los niños pasan todo el día pegados a la pantalla y es
por eso que no leen. Qué fácil sería si fuera cierto. Bastaría tener televisores con
llave y asunto solucionado.

Algunas investigaciones señalan que no existe ninguna relación directa que muestre
que los niños más “tevitos” sean peores lectores2 . Más aún, hay quienes afirman que
la compenetración cognitiva con la televisión desarrolla habilidades comparables
con aquellas necesarias para una buena lectura en alumnos de 6º básico3 . 9
En un estudio realizado por la Universidad de Connecticut, en el cual se evaluó a 8
mil niños y niñas de 3º, 4º y 8º grado, no se logró establecer resultados concluyentes
respecto de una relación negativa entre lectura y televisión. Se especula, incluso,
que los jóvenes que fueron mal estimulados en la lectura, aumentan el número de
horas frente al televisor porque no desarrollaron sus habilidades lectoras, pero se
aburren cada vez más4 .

b. Los computadores (en especial Internet)

Lo mismo que en la situación anterior. De hecho, en el caso de Internet, hoy en día


la información se presenta mayoritariamente en forma escrita. Los niños de hoy son
capaces de sostener fácilmente conversaciones con cinco o más personas en forma
simultánea. ¡Unos verdaderos Napoleones! Por otro lado surge una pregunta obvia:
¿Y usted? ¿Ha jugado un solitario en el computador? ¿Ha chateado?
MÓDULO 1
Un estudio publicado en junio de 2006 por la Pontificia Universidad Católica de
Chile, mostró que los y las jóvenes que son usuarios habituales de Internet tienen
mejor capacidad de expresión escrita que el resto.

c. El cine

Las películas pueden ser un excelente complemento para un libro. Las Crónicas de
Narnia, El Señor de los Anillos, Charlie y la Fábrica de Chocolate, Harry Potter, etc.
Estas adaptaciones cinematográficas ofrecen la oportunidad de comparar la forma
2 Price, Vincent y otros: The Stanford Reading and Television Study: A Progress Report. 1986. Disponible en la página oficial del Education Resources
Information Center (ERIC), dirección: http://www.eric.ed.gov/ERICWebPortal/custom/portlets/recordDetails/detailmini.jsp?_nfpb=true&_&ERICExtSearch_S
earchValue_0=ED277064&ERICExtSearch_SearchType_0=no&accno=ED277064 Página consultada en marzo de 2008.
3 Bachen, Christine M. y otros: Television Viewing Behavior and the Development of Reading Skills: Survey Evidence. 1986. Abstract en: http://www.
ericdigests.org/pre-924/reading.htm
4 Neuman, Susan B., Prowda, Peter: “Television Viewing and Reading Achievement”. En: Journal of Reading. V25 N°7. New Mexico, 1982, Págs. 666-70.
Abril 1982
niños
artística literaria con el llamado “séptimo arte” y verificar que no son competidores,
sino que se potencian. Es un interesante ejercicio que estimula la capacidad crítica.
¿Cuál le gustó más, el libro o la película?

d. “En mi época, las cosas eran diferentes”

En resumen, al parecer las culpables no son las nuevas tecnologías. Es más, pareciera
haber un dejo de envidia por parte de las generaciones más antiguas. “En mi época
nos divertíamos con las cosas más sencillas. Hacíamos una pelota de trapo y éramos
felices jugando una pichanga”. Es verdad, la capacidad de disfrutar con objetos
simples ha disminuido, pero eso no tiene que ver con el avance tecnológico, sino
con una sociedad que incentiva el consumismo y el individualismo (lo cual, en
todo caso, es culpa de los adultos y en realidad nos aleja de nuestra reflexión de
fondo). Además, seamos honestos: si en nuestra infancia nos hubiesen presentado
una máquina maravillosa, una especie de biógrafo portátil, en donde pudiéramos
ver a los mejores jugadores de fútbol del mundo, y mejor aún, pudiésemos controlar
los movimientos de uno de ellos, y todavía más increíble, otros niños de diferentes
países manejaran a los demás jugadores, transformándose en una especie de pichanga
planetaria... ¿nos gustaría? ¡Por supuesto que sí! ¡Nos fascinaría!

Dejemos entonces que los niños y niñas se entretengan con estos atractivos inventos.
Claro, aquí surge un aspecto interesante. ¿Será posible que un niño se divierta con
su juego de video y también con la pelota de trapo? ¡Eureka!

1.2. La lectura como actividad placentera


10 El primer rayo de luz que ilumina este misterio y que nos permitirá ayudar a nuestro
querido niño común y corriente a ser un “buen lector”, es el siguiente:

Existen muchas formas diferentes de diversión y no son sustituibles.

La primera parte de la oración suena obvia, pero ¿a qué nos referimos con “y no son
sustituibles”? Veámoslo con un ejemplo:

Imaginemos a una buena profesora. Una maestra tan fantástica que uno dice: “Habría
que hacerle una escultura”. Bueno, preguntémosle ahora a nuestra escultural5 profesora
cuál es su comida favorita. Luego de pensar un momento, con una sonrisa en los labios
nos responde: “El chocolate”. ¡Delicioso! Ahora le preguntamos: “¿Podría usted comer
solamente chocolate por el resto de su vida?”. “¡Ah, una pregunta capciosa!” —piensa
ella—. “Por supuesto que no, me volvería loca al poco tiempo, y eso sin tomar en
cuenta el desbarajuste nutricional... ¡y la cantidad de espinillas que me saldrían!”
—agrega riendo. Vemos que nuestra escultural profesora tiene toda la razón y también
un excelente sentido del humor.

a. Nuestras actividades favoritas


MÓDULO 1

Ese es el punto. Nadie en su sano juicio querría comer exactamente la misma comida
por el resto de su vida, mañana, tarde y noche. Aunque sea su comida favorita. De
hecho, si le preguntamos a usted ¿cuál es su comida favorita? ¿Qué respondería? Tal
vez: “Depende de si es dulce o salado”. Ah, ¡muy bien! Una respuesta astuta: son
dos grandes categorías. Supongamos que nosotros elegimos dulce. “Bueno” —dice
usted—. “Depende de si es caramelo, postre o fruta”. ¡Bravo! Tres subcategorías.
¡No se deja sorprender fácilmente usted! Podríamos seguir así por largo rato. Pero
el concepto ya está claro: diferentes comidas nos entregan distintas sensaciones y
tipos de placer.

5 Denominamos “escultural” a nuestra profesora para destacar sus cualidades como motivadora, sin importar su
aspecto físico. No hay intención de herir sensibilidades ni ser peyorativos. Cuando un deportista es muy hábil, los
comentaristas lo califican de “monstruo”. Creemos que “escultural” es mejor que “monstruosa” profesora.
Lo mismo ocurre con los pasatiempos. A nuestra profesora escultural le gusta leer,
bailar tango y andar en bicicleta. Cada una de sus actividades favoritas le entrega
un placer distinto. No son lo mismo, ni siquiera son comparables. Entonces, es
evidente que no son sustituibles. ¿Y nuestro niño común y corriente? Pensemos un
momento en él. ¿Acaso no le ocurre lo mismo? Claro que sí. Él puede divertirse
con sus videojuegos y también con la televisión y también con una simple pelota
de trapo e incluso también… —redoble de tambores— ¡con un libro! Cómo vamos
a conseguir el milagro, lo iremos viendo de a poco, pero ya es bueno saber que se
puede.

b. Diferentes formas de pasarlo bien

Tenemos aquí una interesante conclusión: distintas formas de entretención estimulan


distintos “centros de placer”. La profesora escultural no lo pasa mejor andando
en bicicleta que bailando tango. Lo pasa igual de bien, pero de manera diferente.
Entonces surge otro precepto que debemos tener siempre presente:

Es perjudicial crear falsas expectativas con respecto al tipo de placer


que se obtiene al leer.

Es decir, nunca digamos: “Mira niño, deja de jugar en el computador y lee este
libro, te aseguro que lo vas a pasar mejor”. Esa es una gran mentira. Ya sabemos
que ambos pueden ser igual de divertidos, pero en forma diferente. Igual que el
tango y la bicicleta, igual que el chocolate y los porotos granados. Nos encantan,
pero en forma diferente.

Muy bien, al ir avanzando nuestra reflexión será cada vez más interesante. Son 11
muchas las ideas preconcebidas, los prejuicios que debemos dejar a un lado. Por
ejemplo, en este módulo veremos que la televisión e Internet no deben ser nuestros
enemigos, sino que debemos tomarlos como aliados al momento de promover la
lectura como forma de placer estético o como medio de investigación.

c. Otros supuestos culpables: el costo del libro y los hábitos de compra

Nadie podría negar que muchos libros tienen un precio prohibitivo para algunos
presupuestos, lo que explicaría las dificultades de acceso para muchas personas,
pero a la hora de comprar un regalo para nuestros hijos, ¿pensamos en un libro? O a
la hora de darnos un gusto, ¿pensamos en un libro? ¿Cuántas veces hemos regalado
libros a nuestros amigos y parientes?

No queremos rivalizar con otros placeres, ya sabemos que nos entregan diferentes
formas de deleite. Pero sí es interesante pensar en qué destinamos nuestro dinero
asignado al ítem “entretención” o “darse un gusto”.
MÓDULO 1
Por otra parte, nuestra abnegada madre y nuestro niño común y corriente ¿sabrán que
pueden hacer uso de la biblioteca CRA de su establecimiento o de una biblioteca
pública (los que viven en sectores urbanos), y que al hacerse socios pueden acceder
al servicio de préstamo, solicitar libros y llevárselos a su hogar por algunos días e
incluso semanas totalmente gratis?
Si la culpa no es de la televisión, ni de los computadores, ni del precio de los libros,
entonces, ¿dónde está el problema?
Variedad
En el CD adjunto (tema: “La lectura, su importancia y distintas dimensiones”),
encontrará interesantes conclusiones acerca del porqué no leen las personas
enco
y los caminos que recomiendan los expertos para revertir esta situación.

ACTIVIDAD 2: ¿DÓNDE ESTÁ EL PROBLEMA?

Actividad 2: ¿Dónde está el problema?

Este es un buen momento para hacer una pausa que le permita a usted reflexionar
y preguntarse dónde está el problema. Queremos estimular la lectura y hemos
visto que las razones a las que atribuimos la culpa de que los niños y niñas no
lean, no son tan acertadas.

1. ¿Por qué cree usted que los niños y los jóvenes leen poco o no leen? Escriba
al menos dos razones: Ejemplo: “Los niños y los jóvenes no leen porque no
encuentran libros con temas que les interesen”.
12 a.
b.
2. Elija una de las razones que escribió y proponga una solución.

Ejemplo:
Problema: “Los niños y jóvenes no leen porque no encuentran libros con
temas que les interesen”.
Solución: “Buscaré en la Biblioteca CRA de mi establecimiento tres libros
apropiados para la edad de mis alumnos. Haré una introducción para cada
uno en clases y les propondré que ellos elijan cuál leer”.

Problema:
Solución:
3. En su experiencia como profesor(a), ¿ha conocido alguna vez a un(a)
alumno(a) que esté verdaderamente interesado en la lectura? Si su respuesta
es afirmativa, ¿a qué atribuye usted la diferencia?
MÓDULO 1

4. Luego de haber revisado, en su CD adjunto “La lectura, su importancia


y distintas dimensiones”, extraiga dos conclusiones importantes acerca del
porqué las personas no leen.

5. Publique sus conclusiones en el foro correspondiente e interactúe con sus


compañeros, contrastando sus opiniones.
2. El gusto de leer:
¿Es la lectura un deber o un placer?
A usted, ¿le gusta leer? ¿Vive la lectura como un acto placentero? Si no ha leído durante
un tiempo, ¿siente que le falta “algo”?

Hemos conversado acerca de las distintas formas de placer. A nuestra estupenda profesora
le gusta el chocolate, leer, bailar tango, andar en bicicleta y quizás cuántas cosas más.
Le gustan todas por igual, pero en forma diferente. Entonces, ¿qué pasa si le quitamos
el placer a esas actividades? ¡¿Cómo?! Tomemos sólo una como ejemplo:

La escultural profesora, luego de un fabuloso día de recorrer y comprar libros, decide


ir a una tanguería junto a sus compañeras de viaje. Se divierten a mares, bailan toda
la noche, ella se luce y sus amigas la aplauden. Al salir del boliche se encuentra de
sopetón con su antigua profesora de Educación Física, vestida de buzo, el silbato
colgando del cuello, una tabla para sostener papeles en una mano y un lápiz rojo en
la otra. “Muy bien, señorita (le dice al mismo tiempo que comienza a anotar algo en
su tabla). Se nota que tiene buena resistencia, pero los años no pasan en vano. Mmm...
Un cinco coma dos. A ver... la coordinación estuvo débil, mucho zangoloteo pero poca
motricidad... un tres coma seis. Entonces, su nota final es un... cuatro coma cuatro” (y
le pasa el papelito con sus calificaciones). La escultural profesora no lo puede creer.
Mira a sus amigas como buscando una explicación y luego a su antigua maestra,
pero antes de que pueda decirle algo... ¡Piii! suena el silbato en su cara. “¡Muy bien!
¡Nada de excusas! ¡Se retira a dormir ahora mismo, a ver si la próxima vez mejora su
desempeño!”. ¿Habrá una próxima vez? ¿Qué pasaría si cada vez que nuestra escultural
pero un poco descoordinada profesora fuera a bailar se encontrara a la salida con la
antigua profesora de Educación Física? 13
Piense usted en las actividades que le resultan más placenteras en la vida. ¿Qué pasaría
si cada vez que las realizara se le evaluara en forma estricta y severa? ¿Y con la lectura?
¿Acaso no ocurre lo mismo? La respuesta es evidente:

Los niños y niñas leen cada vez menos porque no lo disfrutan.

En Chile sólo el 19% de los estudiantes de 15 años lee más de una hora diaria para
entretenerse, cifra menor que el promedio de los países latinoamericanos6.

Ahora suena tan obvio, ¿cómo no lo habíamos dicho antes? Pero, ¿por qué no lo
disfrutan? También lo sabemos:

Los grandes enemigos del placer de leer son la connotación obligatoria y MÓDULO 1
la forma de evaluación.

“¡Pero si no es por obligación, los niños no leen!” exclama el escrupuloso profesor de


Lenguaje. “Yo llevo cuarenta años en la docencia y siempre ha sido igual”. Qué terrible,
ha llegado un momento que no se puede dilatar más, por doloroso que nos pueda
resultar7. Respiremos profundo, seamos sinceros y reflexionemos. ¿Cuáles han sido
los resultados del método obligatorio? ¿Ha mejorado la ortografía? ¿Y la comprensión
lectora? ¿La gente tiene mayor vocabulario?

6 Ministerio de Educación de Chile, Unidad de Currículum y Evaluación: Competencias para la vida. Resultado
de los estudiantes chilenos en el estudio PISA 2000. Santiago de Chile, LOM ediciones, 2004, Pág. 135.
7 Lewis, Clive Staples: La abolición del hombre. Reflexiones sobre la educación. Capítulo 1, “El libro verde de
Cayo y Tito”. Santiago de Chile, Editorial Andrés Bello, 2000.
2.1. La connotación obligatoria
Tal vez ha llegado la hora de cambiar el enfoque, de transformar las actitudes. Note
usted que fuimos particularmente cuidadosos al escribir la última frase destacada. Se
menciona la “connotación obligatoria”. Busquemos en el diccionario:

CONNOTAR v. tr.
[1]. Hacer relación.
[2]. Sugerir una palabra otra significación, además de la primera. (Por ej.: león denota
el animal de este nombre y connota «valentía».)8

Ahora apliquemos la definición al caso de la lectura. Si hablamos de “connotación


obligatoria” queremos enfatizar la relación que hace el niño común y corriente con la
palabra “obligatoria”. Así como “león” connota “valentía”, para miles de niños lectura
connota obligación y obligación connota castigo.”
Veamos un par de ejemplos:

a. El escrupuloso maestro recuerda, un poco avergonzado, que aquella vez que


anotó en la pizarra “Control de lectura” y luego se sentó a pasar la lista, escuchó
algunas risas al fondo de la sala. Muy molesto se levantó e increpó al curso: “¡De qué
se ríen! ¿Les parece muy gracioso? Ríanse, ríanse nomás, cuando venga el control de
lectura ¡ahí me voy a reír yo!”. ¿Cuál será la connotación que le darán a la lectura
obligatoria esos niños?

b. Un papá estresado quiere que su cándida hija sea la primera del curso, tal como
lo fue él “en su época”. Ella está pintando con sus tizas de colores en una pequeña
14 pizarra que le regalaron para Navidad y que cuida como un tesoro9. “¿Qué se
supone que estás haciendo?” proclama el padre en tono severo. “Estoy coloreando”,
responde ella con inocencia de niña cándida. “¿Acaso no tienes control de lectura
el lunes?”. “Sí, pero me faltan solamente treinta páginas”. “¿Y eso se supone que es
una excusa? ¡Te vas a tu pieza y no sales hasta que hayas leído esas treinta páginas!
Y mañana repasas. Si quieres ser la primera del curso no puedes andar perdiendo el
tiempo en dibujitos. Cuando termines puedes salir y volver a jugar con las tizas”.

En los dos casos anteriores vemos claramente que es muy importante comprender
la asociación que hacen los niños con el acto de leer. En el primero, obviamente los
alumnos le darán una connotación negativa, más aún, se generará un profundo rencor
hacia ese libro en particular, hacia el escrupuloso profesor y la asignatura de Lenguaje,
y finalmente hacia la lectura en general10. En el segundo ejemplo, la cándida niña
quiere a su papá y, por lo tanto, desea dejarlo contento... inclusive si aquello implica
un sufrimiento para ella. Tenemos como conclusión amplia:

La lectura debe tener una connotación placentera.


MÓDULO 1

entretención
8 Diccionario enciclopédico Pequeño Larousse Ilustrado. Buenos Aires, Ediciones Larousse, 1996, Pág. 276.
9 Rodari, Gianni: Gramática de la fantasía. Introducción al arte de inventar historias. Barcelona, Editorial Planeta, 2000.
10 Lomas Pastor, Carmen: Cómo hacer hijos lectores. Madrid, Ediciones Palabra, 2002.
2.2. Nuestros primeros encuentros con los libros
¡Qué cosa fabulosa! La escultural profesora recuerda que cuando niña siempre recibía
entre sus regalos de cumpleaños un libro. Con emoción quitaba la cinta y abría el
papel. Sus ojos brillaban al contemplar la portada, lo sentía en sus manos, luego lo
abría y hundía su nariz entre las páginas para sentir el delicioso olor a libro nuevo.
Pasaba los dedos suavemente por sobre las letras de molde y sonreía pensando en las
horas de placer que le aguardaban. Pronto estarían solos los dos en la intimidad de su
dormitorio, su nuevo libro y ella11.

Tal vez ella no lo recuerda bien, pero su experiencia como lectora se remonta mucho
más atrás… cuando ni siquiera sabía leer. ¿Será posible? Claro que sí. Desde su cuna
nuestra futura escultural maestra escuchaba las suaves palabras de su madre que le leía
cuentos y le cantaba canciones (que de seguro eran tangos).

Numerosas investigaciones revelan que la familia juega un papel fundamental en el


hábito lector de los niños. Aquellos padres que leen cuentos a sus hijos desde muy
pequeños, lograrán que éstos identifiquen esta actividad con experiencias afectuosas
y placenteras12. Del mismo modo, aquellos hogares en donde hay libros y en donde
los padres son a su vez lectores frecuentes, ofrecen al niño una experiencia vital de
cercanía y familiaridad con la lectura.

Com
Complemente estos argumentos con los entregados por connotados expertos
relacionados al mundo de la literatura infantil, revisando el tema “La lectura,
rela
su importancia y distintas dimensiones” en su CD adjunto.
15

aliados
11 Pennac, Daniel: Como una novela, Bogotá, Norma,1997.
12 Rico, Lolo: Cómo hacer que tus hijos lean. Madrid, Alfaguara, 2003.
MÓDULO 1
ACTIVIDAD 3: ¿CÓMO HE LLEGADO A LOS LIBROS?

1. Seguramente, los libros que ha leído a lo largo de su vida llegaron a usted de


distintas formas. Intente recordar en qué circunstancias se acercó por primera vez
a ellos y complete la siguiente tabla sobre los libros que ha leído. Publique en el
foro la conclusión a la que llegó luego de realizar esta actividad.

Algunas Rara vez


Origen Frecuentemente
Veces o Ninguna

Me los ha recomendado
1
alguien que me conoce.

Buscando algo para


leer me han llamado la
2
atención por su portada,
contraportada o título.
Los he visto mencionados
en la televisión, revistas o
3 he visto la película.
Tuve que leerlos para una
4 evaluación o curso.
Los encontré en bibliotecas,
librerías o en Internet,
16 5 mientras investigaba sobre
un tema que me interesa.

2. Escriba el título de tres libros que haya disfrutado, o bien, con los cuales haya
tenido una experiencia satisfactoria. A continuación, conteste a qué categoría de
la tabla anterior pertenecen.

Ejemplo: Título: El principito, Categoría: (3) “Vi la película cuando niño(a)”.

libros que me han gustado


Título Categoría
1
2
3
MÓDULO 1

3. Recuerde un libro leído en su niñez y que le haya gustado o emocionado


especialmente. Escriba su título:

4. ¿Ha tenido algún profesor(a) o alguna otra persona que haya sido una influencia
positiva en su biografía lectora? Comente su experiencia.
2.3 Incentivar el placer de leer para toda la vida
Amparados en lo recién expuesto y analizado, podemos desprender una conclusión
amplia:

Las primeras experiencias lectoras influyen para toda la vida13.

Seguramente usted ya debe haber extendido esta aseveración a “Las primeras


experiencias de cualquier tipo influyen para toda la vida”14. ¡Exactamente! La primera
vez que probamos cierta comida, nuestra primera cita, nuestro primer amor... y por
supuesto nuestros primeros libros. Éste es uno de los mayores desafíos de trabajar con
niños y jóvenes.

El escrupuloso profesor tiene lista su artillería para rebatirnos: “Y qué podemos hacer
nosotros, si el alumnado viene mal desde la cuna. Nadie les leyó de chicos, sus padres
con suerte leen “el diario popular” y menos van a tener un libro en la casa. No me
vengan a echar la culpa a mí ahora”.

En parte es cierto, profesor. No vamos a exigirle que sea usted el único responsable de
esta tremenda tarea, así como no es deber del chef que a alguien le guste de buenas
a primera un plato exótico, cuando lo único que ha probado en su vida son las papas
con chuchoca. Sabemos que es difícil, pero estamos seguros de que se puede.

Un buen profesor puede ayudar al niño común y corriente a llegar a ser un


hombre excepcional; un mal profesor puede marcarlo para toda la vida15.

Para comenzar, nunca debe fomentarse la connotación de castigo para la lectura. El


17
escrupuloso profesor nada bueno consigue al utilizar la evaluación como venganza
ante la indisciplina de sus alumnos. El padre estresado está contribuyendo a convertir
a su cándida hija en una niña estresada.

2.4 ¿Cómo evitar la fobia hacia los libros?


Aquí van algunos consejos prácticos para los padres y para los maestros:

Nunca obligue a un niño a que apague el televisor para ir a leer.

Por supuesto puede ser el televisor, el computador, el videojuego o las tizas de colores.
Usted podrá pensar: “¡Pero si está todo el día pegado a la pantalla!”. Tiene razón. Pero
el método para despegarlo no es por la fuerza, sino con una invitación. Convide a su
hijo a leer juntos, pregúntele por el libro que debe leer, cuéntele algo que usted leyó
de chico (invente un poco si no se acuerda), proponga una actividad divertida, lúdica.
MÓDULO 1
Fíjese que en el consejo de lo que nunca hay que hacer, escribimos “para ir a leer”, lo
cual lleva intrínsecamente un “para ir a leer solo”. Lo correcto sería: “Invite a los niños
a leer juntos en forma entretenida”.

13 Bettelheim, Bruno: Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Barcelona, Editorial Crítica, 2004.
14 Winnicott, Donald: El hogar, nuestro punto de partida. Ensayos de un psicoanalista. Barcelona, Paidós,
1986.
15 Lewis, Clive Staples: Abolición. Op. Cit.
Ahora que lo vemos claramente, parece tan obvio. Son las mencionadas paradojas de
la vida. Los seres humanos tropezamos una y mil veces con la misma piedra. Lo bueno
es que nunca es tarde para enmendar el rumbo. Es tan lógico: si obligo al niño a apagar
el televisor para ir a leer, ¿qué connotación le dará a cada actividad?
Gusto de leer
Televisión Computador Video Juego Tizas de Colores Premio

Leer = Castigo
Si ahora resulta tan evidente, ¿por qué lo hacemos tan a menudo? Es un interesante
tema para conversar, pero gran parte de la respuesta está en cómo fuimos enseñados
nosotros mismos, es decir, cuáles fueron nuestras experiencias lectoras.

El segundo consejo para los profesores:

Nunca mande a los niños castigados a la biblioteca.

Si le dijéramos a usted que vamos a regalarle una estadía con todos los gastos pagados...
en la cárcel, por cinco años y un día. ¿Le gustaría? ¿Creería que es un “premio”? No
transformemos la biblioteca CRA en la cárcel del establecimiento. El niño común y
18 corriente, y hasta la cándida niña, pronto le tomarán odio al recinto en sí y a todo lo
que contiene. ¿Y qué es lo que contiene el CRA? Los pobres e inocentes libros16.

Nunca convertir la evaluación en una instancia que mate la lectura.

Ya aclaramos la sutileza de la connotación obligatoria. Ahora nos concentraremos en


la siguiente parte: la forma de evaluar. Nuevamente hemos sido cuidadosos al elegir
las palabras. No criticamos la evaluación en sí, sino que la forma de evaluar17. Más aún,
mencionamos que lo importante es transformar (cambiar de forma) las actitudes.

La forma de evaluar debe ser estimulante y creativa.


MÓDULO 1

16 Lomas Pastor, Carmen: Op. Cit.


17 En el Módulo 6, dedicado especialmente al tema de la evaluación y la lectura, se verán ejemplos de
evaluaciones adecuadas y estimulantes, entre otros contenidos.
¿Cómo podemos conseguir que los niños y
niñas se diviertan leyendo?

Para transformar la lectura en una actividad de diversión más entre todas


las que realiza el niño(a), algunas prácticas sencillas y básicas de aplicar
son:

• Que la familia lea con el niño(a), que comente los contenidos del
libro y asocie esos temas con la propia experiencia. En resumen: que
lo pasen bien leyendo.
• Que el o la docente pueda avanzar la lectura en clases, leyéndole a
los alumnos trozos de manera histriónica, haciendo lectura colectiva,
comentándola y utilizando el texto como pretexto para otras actividades
(componer una canción, hacer una pintura, un juego, una dramatización,
etc.).

¿Qué factores influyen en la formación de niños(as) lectores(as)?


19
• Influyen las primeras relaciones del niño(a) con la literatura y los libros:
padres que leen cuentos a sus hijos, que regalan libros, que leen ellos
mismos y coleccionan libros.
• La experiencia del niño(a) lector(a) con la literatura está asociada a la
siguiente relación: lectura – momento de intimidad – emoción.

¿Cómo evitar la fobia hacia los libros?

• Evitar la connotación obligatoria del acto de leer, incorporando


actividades motivantes para el estudiante. (Este tema lo encontrará
ampliamente desarrollado en el módulo 4).
• No usar la biblioteca como lugar de castigo.
• Cambiar la forma de evaluación hacia una modalidad más estimulante
MÓDULO 1
y creativa. (Este tema lo encontrará ampliamente desarrollado en el
módulo 6).

LIBROS
JUEGO
ACTIVIDAD 4: VINCULANDO AL ESTUDIANTE CON LA LECTURA
1. Antes de realizar el ejercicio correspondiente a la actividad, le pedimos que revise
en su CD adjunto, tema 1: “La lectura, su importancia y distintas dimensiones”,
las recomendaciones a tener en cuenta mencionadas por Cecilia Beuchat y Juan
Morales respecto al fomento de la lectura (ubíquelas en 0:05:35 a 0:06:30 y 0:06:31
a 0:07:35 minutos de reproducción respectivamente).

2. A continuación queremos sugerirle un ejercicio que seguramente le dará


algunas ideas para estimular la lectura entre sus alumnos(as). De la siguiente lista
seleccione aquellas acciones que a su juicio serían adecuadas para lograr vincular
al estudiante con la lectura.

a) Pedirle que se ponga en el lugar del protagonista y exprese cómo habría


actuado en tal o cual situación del texto.
b) Invitarlo a que se identifique con algún personaje y recree algunos
acontecimientos desencadenados por éste.
c) Solicitarle que elija el capítulo o episodio que más le gustó y lo transforme
20 en un cómic.
d) Encargarle una entrevista a su personaje favorito.
e) Preguntarle por las situaciones que más lo(a) emocionaron y por qué;
pedirle que contraste sus respuestas con las de sus compañeros(as).
f) Organizar foros de debate en donde, a partir de situaciones específicas de
la trama, se discutan temas más generales tales como: razones que tuvo el autor
para escribir este libro, diferencias culturales, el personaje más interesante, los
mejores momentos de la trama, etc.

Reflexión y análisis.

¿Qué actividades seleccionó y por qué?

Considerando las recomendaciones de los expertos consultados en el punto 1 ¿hay


MÓDULO 1

alguna actividad que usted agregaría?


3. ¿Por qué leemos?

Famili
En un noticiero de televisión realizaron una entrevista callejera. La pregunta era: “¿En
qué usa usted su tiempo libre?”. Increíblemente, muchos respondían: “Leyendo un libro”.
Pero la perspicaz periodista no se dejaba engañar fácilmente y arremetía al instante:
“¿Cuál fue el último libro que leyó?”. Entonces los entrevistados ponían cara de horror,
ese famoso rostro de trágame tierra. Como son las coincidencias de la vida, nuestro
escrupuloso profesor justo fue uno de los entrevistados y trató se salvar la situación con
un penoso: “No recuerdo el título exacto en este momento”.

Aquí llegamos a otro punto álgido. El escrupuloso profesor arguye: “Es que no me queda
tiempo para leer”. Esta afirmación es muy dolorosa para quienes amamos los libros
y estamos dispuestos a dar cientos de argumentos para refutarla, pero todo se puede
resumir en uno: “Si no le queda tiempo para leer, debe reorganizar sus prioridades”.
Dicho en forma aún más simple y directa:

Siempre hay tiempo para leer.

En la micro, en el tren, esperando para que el doctor lo atienda, en la fila del banco,
etc. Son innumerables las ocasiones. Si usted tiene la suerte de conocer a una persona
realmente sabia y repleta de actividades, pregúntele si tiene tiempo para leer. Si usted
es una persona sabia, ya conoce la respuesta.

De los habitantes de la Región Metropolitana que habitualmente leen, apenas un 6.7%


lo hace en el transporte público y un 0.4% en los lugares de espera (médico, dentista,
etc.). 18
21
3.1 ¿El que lee más rápido, disfruta más?
Entonces, ¿por qué mentimos? Bueno, porque a pesar de todo leer es algo socialmente
“bien visto”. El escrupuloso profesor no quiere quedar en ridículo. Imaginemos que por
esas coincidencias de la vida nuestro querido y muy escrupuloso profesor se encuentra
con la escultural maestra en un curso de capacitación. El tutor les pide que cuenten su
propia “biografía lectora”.

—Yo tomé un curso de lectura veloz y estoy seguro que, si nos controlan la rapidez, seré
el que más páginas lea en el tiempo asignado —expresa con orgullo el escrupuloso,
pero nada de humilde, profesor.

La escultural profesora cree haber oído un disparate, pero siendo una mujer con mucho
tacto, le responde a su colega:

—Para ser honesta, yo no leo muy rápido. Nunca lo he hecho. Pero disfruto muchísimo MÓDULO 1
con un buen libro.

¿Qué? ¿Cómo? ¿Nuestra profesora estrella lee lento? ¡Cómo puede ser! ¡Y nosotros que
ya queríamos levantarle un monumento!19

Volvamos a los ejemplos con comida, que tan sencillos y evidentes son. Pensemos: el
que come más rápido ¿come mejor? ¿Disfruta más la comida? Seguramente no, o tal
vez sí, depende de cada persona. Pero lo que sí es claro es que:

18 Encuesta de Consumo Cultural y Uso del Tiempo Libre, 2004. CNCA-INE. En www.ine.cl
19 Sternberg, Robert y Spear-Swerling, Louise: Enseñar a pensar. Madrid, Santillana, 1999
Leer más rápido no significa leer mejor.
V
Si pensamos que se trata de una carrera, nos estamos centrando en la decodificación,
pero dejando de lado el nivel de compromiso. Existen casos de personas que son ca-
paces de leer muy rápido, pero que intencionalmente “se aguantan” para disfrutar al
máximo con la lectura. Tal como, a veces, queremos demorarnos lo más posible en
comer un delicioso pastel, para disfrutar su textura, su aroma, su maravilloso sabor.
Incluso cerramos los ojos para concentrar nuestros sentidos.

Es maravilloso ver cómo hay personas que entran en una especie de trance, que se
olvidan del mundo y se sumergen en el placer de la lectura. A algunos les gusta leer
con calma y relajo, y a otros con fervorosa intensidad.

Pero, ¿nos gusta leer? Muchos niños, jóvenes y adultos responden que “no” a esa
pregunta. Al averiguar cuáles libros son los que han leído, descubrimos que su repertorio
es muy reducido y, peor aún, que dichos libros nada tienen que ver con los temas que
les interesan. Quizás la clave está en descubrir qué libro es el indicado para tal o cual
lector, bajo determinadas circunstancias20 21. Si mucha gente cree que no le gusta leer,
¿cómo podemos ayudarlos?

Recordemos que teníamos al escrupuloso profesor embobado escuchándole sus


argumentos a nuestra querida y escultural profesora. Él quizás es un poco prejuicioso,
algo presumido y, por cierto, muy escrupuloso; pero no tiene ni un pelo de tonto. Ha
comprendido que el proceso de decodificación no tiene por qué ser un enemigo de la
lectura con compromiso emocional, al contrario, son aliados en un espléndido círculo
22 virtuoso:

Decodificar
mejor

Entender
der Disfrutar
ar
mejor más

El desarrollo de la capacidad lectora debe estar al servicio del placer de leer.


MÓDULO 1

Es decir, uno de los objetivos fundamentales de la educación es proveer al niño común


y corriente de herramientas de lenguaje para que él las utilice en su desarrollo como
alumno, pero más aún, en su crecimiento como persona. ¿Cuáles son tales herramientas?
Las palabras, las oraciones, sus significados, su comprensión22. Pero no la comprensión
de lectura para evitar que el profesor “me pille” en la prueba, sino el entendimiento,
la capacidad de juicio que me ayuda a aprehender el mundo, a hacerlo propio, a
tener claridad de mente, a formar opiniones con argumentos. Hasta para insultar
sirve. Ojalá nunca lleguemos a ser unos abyectos zascandiles o, peor aún, unos fatuos
gazmoños.23

20 Estos conceptos se presentarán en el Módulo de Animación y se profundizarán en el Módulo de Criterios


de Selección.
21 Lomas Pastor, Carmen: Op. Cit.
22 Rodari, Gianni: Op. Cit.
23 Sabemos que muere de curiosidad. ¡Estupendo! Corra a buscar el diccionario.
VIDA
3.2. ¿Para qué sirve leer?
La cándida niña quiere leer más. Se da cuenta de que está leyendo cada vez mejor. Esto
la pone muy contenta. ¿Por qué? Bueno, un poco porque tendrá mejores calificaciones,
claro. Pero principalmente porque ahora podrá leer esos otros libros, aquellos sobre
los cuales su estupenda profesora les ha hablado con tanto entusiasmo. Incluso el niño
común y corriente estará feliz de, al fin, comprender el significado de la palabra turgente,
que había leído en esos “otros” libros y revistas, no los que le dan en el colegio24.

Pero, ¿sirve leer? Obviamente, si no sirviera no se enseñaría en el colegio. Allí se enseñan


solamente cosas útiles e importantes. Pero la lectura, exactamente, ¿para qué sirve? ¿Es
realmente tan importante?

En el material audiovisual (CD) referido a este módulo, revise la respuesta


que la bibliotecóloga Claudia Gilardoni da a la pregunta ¿para qué sirve
leer?, ubicada a los 10 minutos, 45 segundos (10:45) de iniciada la
lee
reproducción.
rep

3.3. La lectura como medio y como fin


El padre estresado tiene muy claro que su cándida hija “debe leer”. A veces aumenta
la aseveración a “debe leer más” y en otras ocasiones precisa que “debe leer mejor”.
Hasta ahí padre e hija están de acuerdo. Un buen día ella se acerca mientras él trabaja
con cara de enojado y lanza una inocente pregunta25:
23
—Papá, ¿para qué sirve leer?
— ¡Qué clase de pregunta es esa! —exclama él—. Bueno, para muchas cosas.
— ¿Para qué? —insiste ella con una cándida sonrisa.
El padre deja de trabajar un momento, tira el lápiz sobre la mesa y medita. A su
memoria llega el recuerdo de cuando le leía a su hija en voz alta, ponía voz de
lobo feroz, le mostraba coloridas ilustraciones y ella se reía y aplaudía. Entonces
responde:
—Hija, yo te leía cuando eras más pequeña para que formaras tu vocabulario y
desarrollaras tus capacidades cognitivas.
— ¿Cogni-qué?
—...tivas, o sea para que fueras muy inteligente, como yo.
— ¿Para qué?
El padre clava sus estresados ojos en la tierna mirada de su hija.
—Veo que quieres jugar. Es fácil la respuesta: para que pudieras ingresar a un
buen colegio, ya que las pruebas de admisión son cada vez más exigentes.
— ¿Para qué?
— ¡Qué fastidio! —la vena sobre la sien del estresado padre comienza a
MÓDULO 1
palpitar—. ¿Para qué vas al colegio? Para aprender, para mejorar tu comprensión
lectora, porque en este país nadie entiende lo que lee.
— ¿Para qué?
— ¿Para qué, qué? ¿Para qué quiero que comprendas lo que has leído? ¡Oh,
qué insistencia! Pues, para que puedas dar una buena prueba e ingreses a una
prestigiosa universidad.
— ¿Para qué?
— ¡Basta! Para que seas una profesional exitosa.

24 Lewis, Clive Staples: Abolición. Op. Cit.


25 Un sencillo juego dialéctico en la tradición de reducción al absurdo, tal como se puede apreciar en:
Platón. Apología de Sócrates. Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1995.
— ¿Para qué?
— ¡Hasta cuándo, tengo que trabajar! Para que tengas un buen pasar y hasta
quizás puedas comprarte una linda casa. ¿Te parece?
— ¿Para qué?
—Te advierto que esto ya colma mi paciencia, pero sólo para que me dejes
tranquilo... Para que al final de tu vida dispongas de una jubilación digna.
— ¿Para qué?
— ¡Para hacer lo que te plazca con tu tiempo!
— ¿Para qué?
— ¡Qué se yo! ¡Para leer un libro!

Así es, exactamente, tener tiempo para leer un buen libro. Después de este largo
recorrido, podemos decir algo que debiera ser evidente:26

La lectura puede ser un fin en sí misma.

¿Es necesario que la cándida niña llegue a ser una anciana? Tal vez la lectura no tiene
tanto que ver con nuestra capacidad de decodificación, tal vez no es sólo un instrumento
sino que un fin en sí misma, tal vez es mejor “leer con más ganas”, tal vez todo se reduce
a disfrutar toda nuestra vida tal como cuando éramos niños y nos leían cuentos.

Muy bien, ya sabemos que la lectura no solamente puede ser una herramienta, sino que
también es un fin en sí misma. ¿Y puede ser las dos cosas al mismo tiempo? Veamos
la siguiente tabla:

24 Tipo de Lectura Propósito Ejemplo


Deletrear, hilvanar palabras en una
Mecánica mamá
sucesión coherente.
Resolver exigencias cotidianas, Receta de
Funcional
comprender instrucciones. cocina

Obtener y compilar información Elaborar un


Instrumental
con un objetivo. informe

¿Pero no hablábamos recién acerca de la lectura por placer? ¿Dónde está el placer en
esta clasificación? Observemos los siguientes casos:

a. Lectura mecánica: Cuando el niño común y corriente aprendió a escribir, su


primera palabra fue “mamá”. Sentado en su banco, afanosamente trabajó haciendo
dos montañas, luego un círculo con un palito hacia abajo, ahora otro par de
montañas, bien redondas en la cima y finalmente otra rueda con su correspondiente
MÓDULO 1

palito hacia abajo. ¡Ah! y no olvidar ese extraño palito diagonal sobre la segunda
“a” (más adelante conocerá la palabra “tilde”, pero ese es otro cuento). Al terminar
su primera palabra, la observó impresionado. Luego la leyó para sí mismo: “mamá”.
Un sentimiento de inmensa felicidad lo inundó. Comprendió que esas montañas y
círculos de grafito dibujados sobre su cuaderno representaban a su mamá, aquella
abnegada y preciosa mujer que él quería (y sigue queriendo) con todo su corazón
de niño común y corriente.

26 Una visión tal vez demasiado radical, pero muy interesante se encuentra en: Ortega y Gasset, José:
La deshumanización del arte. Madrid, Alianza Editorial, 1996.
COMPARTIR b. Lectura funcional: La abnegada madre se considera una mala lectora. Es más,
ella cree que ni siquiera clasifica como lectora de cualquier tipo. No lee novelas, no
hace informes, con dificultad ayuda a su querido hijo con las tareas. Pero uno de sus
mayores tesoros está en la cocina. Es su adorado cuaderno de recetas. Aquél que con
tanto esfuerzo ha ido elaborando a través de los años. Ella es una espléndida cocinera
y gran parte de su secreto (no se lo cuenten a nadie) es su valioso cuaderno. Ella es
generosa y presta sus recetas, pero no pondría en riesgo su cuaderno. Si alguien quiere
una, la puede copiar, pero el cuaderno no sale de la cocina. La madre abnegada
anota siempre el nombre de la persona que le dio tal o cual receta. Muchas veces
hojea su cuaderno simplemente para disfrutar imaginando dichos manjares y para
recordar con cariño a quienes le regalaron y hasta heredaron sus recetas.

c. Lectura instrumental: Cuando era niño, el escrupuloso profesor no tenía mayor


interés en la literatura de ficción. No le llamaban la atención los cuentos, como a otros
niños. Pero quería aprender a leer. ¿Por qué? Porque quería saber todo, absolutamente
todo, sobre los dinosaurios. Le fascinaban y le siguen gustando hasta el día de hoy. Un
lindo día de marzo, su maestra les asignó escribir una composición. En un arranque
de extraordinaria originalidad, les pidió que escribieran sobre sus vacaciones. A la
semana siguiente, la profesora casi se desmaya al ver llegar a este pequeño niño,
que algún día llegaría a ser un escrupuloso profesor. Había traído un mamotreto
de 79 páginas con toda la información que pudo recopilar sobre los dinosaurios,
milodones, hallazgos arqueológicos, fósiles y un montón de cosas relacionadas. A
aquel pequeño niño, lo más maravilloso que le había pasado en las vacaciones había
sido encontrar en el Cajón del Maipo el fósil de un caracol prehistórico.

Seguramente el punto ya está claro, pero lo haremos explícito:


25
Todo tipo de lectura puede ser placentera.

En los tres ejemplos mencionados, lo importante es que hay un compromiso emocional


con la lectura. Hay sentimientos involucrados. Ese es el gran paso, ese es nuestro gran
objetivo. Inclusive ejemplos extremos, como la señalética, nos sirven. Puede ser que
hayamos pasado cientos de veces por debajo del letrero que dice “Salida de Emergencia”
y nunca nos haya llamado la atención. ¿Pero qué pasaría si el edificio se incendia?
¿Acaso no nos produciría un enorme alivio encontrar ese famoso letrerito?

Cuando el niño común y corriente escribió por primera vez “mamá” pensó en su propia
mamá. Pero también ocurrió otro fenómeno fascinante. Levantó la cabeza y observó
que sus compañeros tenían la misma cara de emoción. Se dio cuenta que cada uno
estaba pensando en su propia madre. Fabuloso. Una misma palabra, tan sencilla, pero
que para cada persona tiene un significado tan diferente27. Aquel fue un momento clave
en su vida. Así como él quería a su abnegada mamá, otros niños también querían a
sus respectivas madres. Incluso pensó en aquellos que no tienen mamá. Es interesante MÓDULO 1
reflexionar acerca de este acto, tan simple, pero que evidentemente tiene connotaciones
éticas, de respeto por la persona humana y su tan amplia diversidad28.

27 En semiótica, es fundamental el principio de multiplicidad de interpretaciones de un signo.


28 Lewis, Clive Staples: Los cuatro amores. Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1998.
ACTIVIDAD 5: LA EMOCIÓN DE LA LECTURA

Podemos ver que el placer que obtiene el niño(a) se asocia a las cosas que él
o ella relaciona con la palabra mamá, por lo tanto, la lectura lo(a) emociona
debido a su vivencia e interpretación personal.

Veamos cómo podemos aplicar estas interesantes conclusiones a los tipos de


lectura señalados. Para ello le sugerimos la siguiente actividad:

1. De acuerdo a las necesidades de enseñanza expuestas a continuación en los


puntos a, b y c, seleccione la estrategia más adecuada.

a. Usted necesita que sus alumnos aumenten su vocabulario.

Estrategia 1:
• Determina en conjunto con otros docentes, cuáles son las palabras más
usadas en las demás disciplinas y solicita a los estudiantes que las deletreen
y escriban, busquen su significado y lo registren en sus cuadernos.

• Acuerda y construye con los demás profesores, la pauta que servirá para
evaluar el nivel de dominio léxico de los alumnos.

Estrategia 2:
26 • Les pide que deletreen y escriban el nombre de su madre, que seleccionen
dos cualidades para ella de un conjunto de alternativas y que busquen su
significado.

• Les pide que deletreen y escriban la palabra más bonita que hayan
escuchado y busquen tres sinónimos.

• Les pide que deletreen el nombre de un objeto muy querido y personal,


le asocien tres cualidades de un conjunto de alternativas y busquen su
significado.

• Finalmente, les pide que con los términos elegidos construyan un


relato.

b. Usted necesita que sus alumnos aprendan a describir un proceso


lógico.
MÓDULO 1

lógico
ACTIVIDAD 5: LA EMOCIÓN DE LA LECTURA

Estrategia 1:
• Les pregunta cuál es su juego favorito y les pide que describan cómo
se juega.
• Luego deberán elaborar un manual con el cual jugará un
compañero(a).
• El manual deberá ser mejorado usando las observaciones del
compañero.
• Entregarán la versión final al profesor con las correcciones hechas.

Estrategia 2:
• Les hará leer un texto en el cual se describe el proceso de construcción
de una casa.
• Ellos deberán rehacer el texto, identificando las etapas de dicho
proceso.

c. Usted necesita que sus alumnos aprendan a buscar y procesar


información.

Estrategia 1:
• Averigua cuáles son los juegos que sus alumnos juegan más.
• Define un cuestionario básico de cuatro preguntas (quién lo inventó,
qué representa, mejores jugadas, sitios de Internet donde jugar, etc.) y les 27
solicita que ellos elaboren cuatro preguntas más sobre lo que les gustaría
saber del tema.
• Les explica cómo funcionan los buscadores en Internet.
• Una vez completado el cuestionario, y entregando un esquema básico,
les pide que elaboren una presentación creativa de su juego, la que será
puntuada por sus compañeros.

Estrategia 2:
• Define una lista de posibles temas a abordar por los alumnos.
• Les asigna los temas a cada grupo.
• Les solicita buscar información sobre la base de un esquema de
búsqueda.
• Les pide que hagan una presentación del tema asignado según un
esquema dado.
• A cada grupo le entrega una retroalimentación del trabajo realizado.
MÓDULO 1

TEMA
2. Reflexión y análisis
Justifique las elecciones realizadas, incluyendo las razones del porqué no incluyó la otra.

Actividad 1

Actividad 2

Actividad 3

28

Lectura un
MUNDO
MÓDULO 1
persona
3.4. La lectura como representación de la vida.
Sin intención de ponernos demasiado densos, podemos decir que las grandes respuestas
de para qué sirve leer y si realmente nos gusta leer, están en nuestra propia naturaleza
humana. Somos seres curiosos, nos encanta descubrir. Desde niños hacemos preguntas,
queremos saber cómo funcionan las cosas, por qué son de una forma y no de otra. Es
tanto nuestro entusiasmo por conocer y comprender el mundo, que hemos inventado
numerosos artefactos que son extensiones de nuestros sentidos. El microscopio y el
telescopio como extensión de nuestra vista, el teléfono y la radio como extensión de
nuestra audición, etc. Siguiendo la misma línea de razonamiento, podemos afirmar que
la lectura es una de las más grandes extensiones, no se trata solamente de la extensión
de alguno de nuestros sentidos29, sino que:

La lectura es una extensión de la vida.

¿Querían una respuesta impresionante? ¿Qué les parece esa? Suena fabuloso y lo es.
Puede que nuestra escultural profesora solamente pueda viajar muy de vez en cuando
al país del tango, pero puede leer artículos en revistas de viajes o novelas que hablen
de boliches porteños y quilombos. El escrupuloso profesor puede retroceder miles de
años para estar con sus queridos dinosaurios. El niño común y corriente vibra leyendo
las estadísticas de su equipo de fútbol favorito. La cándida niña siempre recordará
con emoción a aquél lobo feroz que tanto la hacía reír y aplaudir. El padre estresado
puede informarse de la actualidad financiera de todo el mundo. La abnegada madre se
siente acompañada por seres queridos que ya no están y es capaz de oler los aromas
de deliciosos platos que compartieron. Todo leyendo. Todo solamente con leer.

La lectura ofrece experiencias vicarias30. 29


A través de la lectura podemos vivir muchas más vidas que solamente aquella que nos
toca vivir. Para los seres humanos el entorno tangible es una pequeña parte de lo que
entendemos por nuestra vida. Lo llamamos “mundo real”. Hay un mundo infinitamente
más amplio y profundo, aquel que está relacionado con nuestros sentimientos, opiniones,
creencias, tradiciones, religión, ideologías, gustos personales, aficiones y miedos. Es el
mundo abstracto, el de las ideas, el de lo invisible. Un pequeño príncipe nos enseña
que “lo esencial es invisible a los ojos”31.

Una lectura significativa es aquella que modifica nuestra forma de percibir y


entender el mundo.

Recordemos la imagen del conocimiento como una isla que crece: mientras más
cosas sabemos, más grande es nuestra isla del conocimiento. Pero al mismo tiempo,
lógicamente, la costa es cada vez más extensa. Es decir, se produce una nueva y
maravillosa paradoja: mientras más sabemos, más nos damos cuenta de todo el mar de
conocimiento que nos falta por descubrir.
MÓDULO 1

29 Es una cita libre al gran escritor Jorge Luis Borges, quien afirmaba que la lectura es una extensión de la
memoria. Nosotros hemos sido temerarios y avanzamos un paso más allá.
30 En este caso, vicario se refiere a “en representación de”. Es decir, no son las experiencias propias.
31 Saint-Exupéry, Antoine: El principito. Barcelona, Dolmen, 2006.
La lectura provee un medio para “estar al día” en nuestros conocimientos, profundizarlos
y ampliarlos; para vincular nuestro saber con otras áreas del conocimiento. Hay casos
de marinos que terminaron siendo eximios músicos o ingenieros eléctricos que se
dedicaron a la literatura infantil. Eso debe ocurrir en el caso de los profesores, tanto en
su quehacer laboral como en sus intereses particulares.

Como seres humanos somos inquietos y curiosos. La lectura nos ayuda a formarnos ideas32,
a encontrar diferentes interpretaciones para acercarnos a la verdad. La lectura nos hace
más libres, nos permite opinar y discrepar, pero con argumentos. La lectura nos ayuda a
mantenernos “actualizados”. En el caso de la educación esto es fundamental; conocer
la teoría de la inteligencia tripartita de Sternberg33, comprender que metacognición es
un concepto más profundo que solamente “aprender a aprender”, manejar estrategias
para llegar a un nivel de sesiones de aula dialécticas, constructivistas... ¿Tanto? Sí, eso
y mucho más. Incluso, para muchos, la lectura es testimonio de una verdad metafísica:
“Leemos para saber que no estamos solos”34. No es accidente que en las principales
religiones del mundo se hable de las Sagradas Escrituras. O que las más extendidas
ideologías se basen en Manifiestos. Puede haber creencias diametralmente opuestas,
pero pareciera que todos coinciden en forjar sus cimientos en las palabras.

3.5. Las dimensiones de la lectura


Como mediadores entre la lectura y el lector tenemos grandes responsabilidades. Una
de ellas, probablemente la más importante, es respetar la dignidad del lector. ¿A qué
se refiere esto? En el título de este módulo se habla de las “distintas dimensiones” de
la lectura. Ya hemos visto muchas, pero nos concentraremos ahora en dos de ellas que
son complementarias: la dimensión íntima y la dimensión social.
30
a. La dimensión íntima de la lectura

Hay algo común en todos nuestros personajes, desde la cándida niña hasta el
profesor escrupuloso, pasando por supuesto por el niño común y corriente: todos
ellos han tenido un momento de intimidad con la lectura. Ya sea leyendo la ficha
técnica de sus jugadores favoritos en el álbum de fútbol o riéndose cándidamente
con las peripecias de “Papelucho casi huérfano”.Si queremos estimular la lectura,
es necesario que respetemos esa intimidad. Hay ciertos momentos en que la mejor
actitud es la de no intervenir. Quizás sentimos un impulso irrefrenable de explicarle
al niño común y corriente lo fascinante que es lo que está leyendo, contarle nuestras
propias vivencias en relación a ese libro. Pero cuidado:

Es fundamental respetar la intimidad de la lectura.

Dejemos que él tenga su tiempo, así como nosotros tuvimos el nuestro. Así él podrá
MÓDULO 1

darle su propia interpretación, de acuerdo a sus sentimientos e intereses. Lo otro sería


interrumpir, con consecuencias negativas en su concentración y condición extática35.
También sería interferir el canal de comunicación entre el autor, la obra y el receptor,
lo que es más malo aún, ya que la concentración se puede retomar, pero la libre
interpretación quedaría contaminada.

32 En referencia a la teoría de las ideas de Platón.


33 Sternberg, Robert y Spear-Swerling, Louise: Op. Cit.
34 Frase atribuida al escritor irlandés Clive Staples Lewis.
35 Vygotsky, Lev: El Desarrollo de los Procesos Psicológicos Superiores. Zona de desarrollo proximal y Teoría
de los andamios. Barcelona, Grijalbo, 1988.
b. La dimensión social de la lectura

Hemos visto que leemos para conocernos. Esto nos ayuda a sentir empatía con los
demás. El conocer personajes ficticios nos ayuda a comprender a las personas del
mundo real. Las caracterizaciones exageradas, los arquetipos, los héroes y villanos
enfrentados a situaciones límite, conforman una especie de “laboratorio del mundo”,
donde podemos observar el comportamiento humano36.Se puede afirmar que
mediante la lectura simpatizamos con los personajes. Es decir, participamos de sus
alegrías y dolores37. Esto se aplica en el caso de la literatura y también en el de la
investigación. Si leo acerca de los esquimales tiendo a simpatizar con sus hábitos,
tradiciones, cosmogonía. El paso siguiente es el de la empatía, en donde hacemos
propios sus sentimientos y visión de la vida. Ya no solamente participamos, sino que
somos “parte de”. Si soy capaz de simpatizar o empatizar con lo que leo, es lógico
que desarrolle una actitud de respeto por los demás.

Otro aspecto de la dimensión social es el compartir las lecturas. La abnegada madre


es generosa y presta sus recetas. Hay otras señoras tacañas que las prometen, pero
nunca cumplen. Y existen otras peores. Hay algunas tan perversas que dan las
recetas, pero con errores o ambigüedades. ¡Pérfidas! La escultural profesora recuerda
que los mejores libros, las películas más interesantes y hasta su gusto por el tango,
todos fueron fruto de la recomendación de alguien que la quería. Sus padres, su
amiga del alma, su espléndido profesor de música. Una buena recomendación es
un regalo. Qué sensación tan agradable es cuando un amigo le dice a uno: “Mira,
te recomiendo este libro, es totalmente de tu estilo, cuando lo leí me acordé mucho
de ti”. Uno se siente orgulloso y agradecido. Claro, si después el libro se llama “El
idiota” vendría una gran desilusión (y el final de una amistad). Pero no suele ser el
caso. En resumen:
31
Cuando comentamos y recomendamos libros, estamos realizando
un acto de generosidad.

Una encuesta realizada el año 2003 en Inglaterra a 900 niños de entre 11 y 18


años, reveló la eficacia del “contagio” de la lectura. El 43% de los niños declaró que
leía por recomendación de sus pares y el 23% lo hacía si el libro trataba de alguna
persona, lugar o hobby en el que estaban interesados.38

Algo que sentíamos muy propio, algo que vivimos en forma íntima, ahora estamos
dispuestos a compartirlo. Esa es una gran muestra de cariño.39

compartir
MÓDULO 1

un LIBRO
36 Bettelheim, Bruno: Op. Cit.
37 Lewis, Clive Staples: Cuatro. Op. Cit.
38 Amstrong, Eileen: SLA Guidelines Plus, Reader development and Secondary School LRC. Oxford, School
Library Association, 2004, Págs. 9 y 10.
39 Fromm, Erich: El arte de amar. Barcelona, Paidós, 2001.
¿¿Por
P qué es importante
que los niños y niñas lean?
q
• El placer de leer provee al niño o niña de herramientas de lenguaje que
aumentan sus posibilidades decodificación del entorno y mejoran sus habilidades
de comprensión.

• En la medida en que el lector se vincula afectivamente con el contenido del


libro, surge una relación íntima con el autor y su obra.

• A través de la lectura, el niño o niña tienen la posibilidad de conocer otros


mundos, otras formas de vida; simpatizan con los personajes y sus historias,
empalizan con ellos. Se crean así las condiciones para integrar a su vida el respeto
por los demás seres y culturas.

32

Lector
MÓDULO 1
ACTIVIDAD FINAL
Objetivo de la actividad: Vincular al o la docente con su experiencia personal
como lector, provocando una reflexión desde los contenidos del módulo.
Contenidos:
• La lectura por placer.
• Dimensiones de la lectura.

Descripción de la actividad:
Haga un ejercicio personal de recuperación de su experiencia como lector o lectora
y relaciónela a los contenidos tratados en este módulo, tal como lo explicitan los
puntos siguientes.

1. Seleccione un libro que le haya impactado especialmente en su vida y responda


las siguientes preguntas (puede utilizar uno de los títulos anotados por usted en
la actividad 3):

Título:

a. ¿Qué sentimientos le produjo el libro?

b. ¿Con qué experiencia importante para usted lo relaciona?


33
c. Considerando al menos uno de los aspectos de la lectura por placer, expuestos
en este módulo ¿cómo podría explicar su reacción?

2. Marque tres de las siguientes situaciones que lo o la representen en su experiencia


como lector o lectora, y desarrolle las actividades solicitadas a continuación.

• Leyendo un libro, una vez sentí que me estaba describiendo a mí.


• He conocido personas que me han recordado al personaje de un libro leído
por mí hace tiempo.
• Me ha pasado que leyendo un libro he comprendido por qué me encuentro
en una situación determinada y qué debo hacer.
• La lectura de un libro me ha ayudado para conversar con mi hijo(a) asuntos MÓDULO 1
que habría sido muy difícil abordar.
• Algunos libros ambientados en un determinado país o ciudad me han ayudado
a conocer y entender mejor esos lugares.
• Otras situaciones que lo representen mejor, descríbalas:
ACTIVIDAD FINAL
a. Considerando sus elecciones, reflexione sobre ellas desde la dimensión íntima
y social de la lectura, expuesta en este módulo.

b. Imagine que tiene la oportunidad de recomendar un libro que ha sido


muy importante para usted a un amigo o amiga que está seguro(a) tendrá una
experiencia similar a la suya. Considerando al menos dos factores de la lectura
por placer, abordados en este módulo ¿qué razones le daría para su lectura?

34
3. De las ideas presentadas en este módulo relacionadas a la lectura por placer,
comente aquella que, a nivel personal, le haya hecho más sentido.

Envíe esta actividad a su tutor(a) para su evaluación en los plazos determinados


en su calendario de estudio.
MÓDULO 1

Lectura
Síntesis Final
La intención de este módulo ha sido exponer varios temas de fondo. El lector
perspicaz ya habrá notado que muchas aseveraciones que parecen casi ingenuas,
revisten profundidad e incluso pueden ser motivo de polémica. Son más preguntas
que respuestas las que aquí se han planteado. No ha sido descuido ni accidente.
Hay una finalidad dialéctica, es decir establecer una conversación que lleve a
la reflexión. En los módulos siguientes están las respuestas, pero obviamente
no todas. No tendría sentido, pues no existen recetas mágicas ni hay métodos
instantáneos. Sí hay estrategias, recomendaciones y directrices.

En este módulo, también ha existido un cierto grado de interpelación. Es probable


que todos nos hayamos sentido aludidos donde nos “aprieta el zapato”40. Pero no
se trata de reprochar ni recriminar a los educadores. Sería una torpeza no valorar
el inmenso trabajo de tantos mediadores de la lectura. Es tan fácil criticar, pero
tan difícil proponer soluciones. Por el contrario, la idea de este módulo es servir
de motivación, ser un verdadero y respetuoso aporte, que nos ayude a “ponernos
en sintonía” con temas que se han tratado muchas veces, pero que quizás ahora
se presentan desde una nueva perspectiva.

Hay mucho por hacer, es cierto. Pero esa no es una razón para desanimarse,
todo lo contrario, es un motivo para entusiasmarse y tomar el desafío. ¿Quién se
beneficia de todo esto? Usted, por supuesto, pero hay alguien más importante
aún (no olvidemos que nosotros somos mediadores). Los grandes beneficiarios
deben ser los niños y jóvenes. Para ellos es todo este esfuerzo. Cada palabra que
ha leído, cada actividad que ha realizado, cada concepto que ha aprendido, todo 35
va en favor de ellos.

Lo(a) invitamos, entonces, a continuar con el módulo 2 para conocer más en


profundidad a su gran aliado en esta tarea: el CRA y su equipo de trabajo.

MÓDULO 1

40 Lewis, Clive Staples: Abolición. Op. Cit.


Destacando lo importante
Hemos llegado al final de este módulo y quisiéramos cerrarlo con sus comentarios
respecto de los aprendizajes e impresiones del mismo. Para ello le solicitamos
reflexionar y responder las siguientes interrogantes:

a. En este módulo aprendí:

b. Lo mejor de este módulo fue:

c. Lo que no me gustó de este módulo fue:


36

Una vez completadas estas interrogantes, envíela a su tutor/a.


MÓDULO 1

VIVEN
Bibliografía
· Amstrong, Eileen: SLA Guidelines Plus, Reader development and Secondary School
LRC. Oxford, School Library Association, 2004.
· Bettelheim, Bruno: Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Barcelona, Editorial
Crítica, 2004.
· De Saint-Exupéry, Antoine: El Principito. Santiago de Chile, Editorial Andrés Bello,
2003.
· Diccionario enciclopédico Pequeño Larousse Ilustrado. Buenos Aires, Ediciones
Larousse, 1996.
· Fromm, Erich: El arte de amar. Barcelona, Paidós, 2001.
· Lewis, Clive Staples: La abolición del hombre. Reflexiones sobre la educación.
Santiago de Chile, Editorial Andrés Bello, 2000.
· Lewis, Clive Staples: Los cuatro amores. Santiago de Chile, Editorial Universitaria,
1998.
· Lomas Pastor, Carmen: Cómo hacer hijos lectores. Madrid, Ediciones Palabra,
2002.
· Ortega y Gasset, José: La deshumanización del arte. Madrid, Alianza Editorial,
1996.
· Pennac, Daniel: Como una novela. Bogotá, Editorial Norma, 1997.
· Quezada, Jaime: Antología de poesía y prosa de Gabriela Mistral. Ciudad de México,
Fondo de Cultura Económica, 2002.
· Ministerio de Educación de Chile, Unidad de Currículum y Evaluación: Competencias
para la vida. Resultado de los estudiantes chilenos en el estudio PISA 2000. Santiago
de Chile, LOM ediciones, 2004.
· Neuman, Susan B., Prowda, Peter: “Television Viewing and Reading Achievement”.
En: Journal of Reading, V25 N°7. New Mexico, abril 1982, Págs. 666-70.
· Platón: Apología de Sócrates. Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1995.
37
· Rico, Lolo: Cómo hacer que tus hijos lean. Madrid, Editorial Alfaguara, 2003.
· Rodari, Gianni: Gramática de la fantasía. Introducción al arte de inventar historias.
Madrid, Editorial Planeta, 2000.
· Saint-Exupéry, Antoine: El Principito. Barcelona, Dolmen, 2006.
· Sternberg, Robert y Spear-Swerling, Louise: Enseñar a pensar. Madrid, Editorial
Santillana, 1999.
· Winnicott, Donald: El hogar, nuestro punto de partida. Ensayos de un psicoanalista.
Barcelona, Editorial Paidós,1986.
· Vygotsky, Lev: El Desarrollo de los Procesos Psicológicos Superiores. Zona de
desarrollo proximal y Teoría de los andamios. Barcelona, Grijalbo, 1988

En Internet
Visite la sección “Sitios de Interés” de nuestra página web: MÓDULO 1

CIA
http://www.bibliotecas-cra.cl

Allí encontrará interesantes iniciativa de instituciones que promueven la lectura;


bibliotecas escolares que usted podrá consultar en línea; recursos para sus clases;
recursos para sus alumnos; etc.
También podrá revisar la linkografía aludida en este módulo.
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