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P.

PECADOS CAPITALES

I QUÉ CUENTAN LAS FÁBULAS

Los pecados capitales son oficio de fábula. de una u otra forma están
implícitos y explícitos en muchas de ellas. En su forma externa podemos
asegurar que estas fábulas contienen una enseñanza moralizante para los
oyentes o lectores. Estos destinatarios son niños o personas que deben ser
formadas por las carencias sociales o de otro tipo que exteriorizan. En su
contenido interno, las fábulas contienen otros mensajes que sirven no para el
merecedor de las enseñanzas, sino para los que deben enseñar; son los
personajes identificados como educador y educando y el rol que juegan en
los apólogos.

De esta forma, las fábulas se definen como reaccionarias y


tranquilizadoras para los responsables de la enseñanza. Ejemplo de lo que se
está diciendo pueden hallarse en la temática de esta clase de fábulas. Entre
todos ellos, un solo ejemplo de un tema concreto buscado en la codicia o
avaricia de los hombres. Es la fábula de Fedro, Los dos mulos y los dos
ladrones, libro 2, núm. 7.

...”Enseña esta fábula que en la pobreza de los hombres está su


seguridad, y que las grandes riquezas están expuestas al peligro.”

Fedro insiste en esta teoría de que cada cosa y cada cual debe estar en su
sitio. Para ello, en la fábula El pavo real se queja a Juno de su voz, libro 3,
núm. 18.
...”Es el capricho del destino el que ha dado a cada cual su parte: a ti la belleza
(se refiere al pavo real), al águila la fuerza, al ruiseñor la armonía, el buen augurio al
cuervo y el presagio siniestro a al corneja, y todas las aves están contentas con sus
dones. ¡No ambiciones lo que no te han dado, no sea quese torne tu esperanza
engañada en lamento!”

El contenido de estas fábulas tiene como centro de interés ese pecado


genérico a la condición humana denominado: la avaricia. La fábulas, como el
lector ha de suponer, tienen un carácter conservador; quiere esto decir, que en
muchas ocasiones la lícita manera de acaparar más fortuna se ve truncada por
la opinión contraria de no dejar amasarla.

De aquí se desprende que algunos pueden verse perjudicados por el


que desea amasar riqueza por invertir su posición en la escala social; entonces
se les descubre otro pecado del que se hablará en estas fábulas y no es otro
que la envidia. Así pues, si difícil es intentar superarse en la escala social más
difícil es para aquellas personas que por su tesón son capaces de enfrentarse
y salvar los obstáculos que se le interponen en los fines.

Hay una amplia referencia la libro de Rafael González Castell ya que en


él se fabulan todos los pecados capitales (peligro de muchos males) y para
cada pecado existe una virtud que lo enmienda. En unas y otras fábulas R.
González Castell de forma ritmada acierta en el verso que utiliza y con
grandes dosis de humor ensalza o maltrata al animal que dentro de la fábula
deben interpretar sus papeles.

Rafael González Castell, que será nombrado relativa frecuencia por su


trabajo Los amigos de Colín. Sus fábulas son concebidas en apartados para
imprimir el ritmo necesario a cada una de ellas sin perder el tono moralizante
que unido al humor son dignos de destacar; consiguiéndolo a través de
exageraciones, comparaciones, etc.
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De final: la codicia
Un pescador de caña, un caprichoso inglés de bienes materiales.
de esos tiesos flemáticos, que a todo dicen: El afán de riquezas y tesoros,
“Yes” de poder y de oros,
una mañana fresca y de hombre vanales.
al río fue de pesca, La avaricia.
y en rebusca de nuevas sensaciones y de Hay quién no se detiene en daños ni en
emociones finas descloros
puso al fin de la caña Ni en súplicas ni en lloros.
en vez de algún gusano, de mosca o lagartija, No harán de nada caso.
una hermosa sortija Y el que no diera un paso
que costó muchas libras esterlinas. por evitar un acto de malicia,
por dar una limosna, por loar el decoro
Y he aquí que un pez, por suerte ¡quizás que vaya a gatos por un duro a
o porque tuvo mal día Galicia!
en vez de hallar la muerte
se llevó aquella alhaja Y aún puede que más lejos.
y se escapó de “naja”
Os contaré el mal paso
Mostró luego el botín que dio un cangrejo, padre de un cesto de
en un grupo de peces venidos al tún tún: cangrejos
un congrio y un atún: ¡No fue chico el fracaso!
un besugo, un carpa y un delfín:
y un calamar más negro que el betún:
y un cangrejo de río.

Pues en aquellos días


no habrá entre los peces tonterías
ni esto es tuyo o mío.
Y ni una divergencia se pudiera encontrar
Entre peces de río los peces del mar.
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Pero, entre todos ellos ¡Qué más! Si hasta un mochuelo


al cangrejo cegaron los destellos que, al quedarse, sin sol, enluteció el cielo,
de la joya. reflejaba en las aguas la luz fosforescente
Se quedó ensimismado. de su mirar de sabio, pensativo e indulgente,
Y nadaba a corriente, distraído. despertó la codicia del cangrejo imprudente;
Despreció a la centolla. que creyendo esmeraldas las pupilas redondas,
Ni contestó al saludo de un lenguado saltó violentamente
ni de un pulpo al cumplido. de las marinas ondas
¡Este vida es así! y se sintió cogido
Y pensaba y decía para sí: y en la red metido,
“Quiero quedando aletargado, letal, desvanecido.
tener mucho dinero. Se extasiaba ante un ramo
de Por el volver en sí, ¡tal era su locura!
corales ¡su terca y avarienta chifladura!
y calculaba su valor en reales. que, al verse sumergido
La esponja en un tibio océano de oro descolorido,
merecía su aprecio y su lisonja. dio gracias al Neptuno de los mares profundos y al
A las ostras ... con perlas... tridente
no se hartaba de verlas.
Y era tal su avaricia, imperial
que al querer se banquero diciendo: ¡Qué delicia!
y no tener dinero Nado en oro
ni aun para un simple banco ... ... de sardinas mi sueño es efectivo y real.
en lata y sin espinas, ¡Nunca hubo otro tesoro
enfermó de hictericia. igual
Algo así como el Midas fabuloso que mi tesoro.
que en oro transformaba
todo lo viera, todo lo que tocaba.
Todo en lo que pensaba su deseo ambicioso.
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Porque es la avaricia
un pecado tan malo, y tan grande y tan fuerte
que no tiene perdón ni a la hora de la muerte
que es la hora de la Eterna Justicia.
II QUÉ TIPO DE FÁBULA

Esta fábula corresponde al Tipo 3 C; este tipo de fábula se caracteriza por


tener a los animales como únicos intervinientes. Su carácter moralizante se
debe a la necesidad de formar a las personas que abusen de los pecados
capitales; de esta forma, siempre tendrán un reconfortante donde pueden
recuperar su identidad alejados de la tentación malvada. En cuanto a la
clasificación que se conceptúa como novedosa, las fábulas que estudian los
pecados capitales pueden encontrase en todos los tipos aunque
mayoritariamente se contraigan al tipo señalado.

Juan E. Hartzenbusch, de manera humorada se introduce en la fábula El


sastre y el avaro despistando la atención del lector con una serie ejercicios
ortográficos vulgares que se asocian con aquéllos que deben su destino.

Hay mucha gente que dice cólega

y epígrama y estaláctita,

púpitre,ménalgo, sútiles,

hóstiles, córola y áuriga.

Se oye a muchísimos périto,

y alguno pronuncia mámpara,

díploma, erúdito, pérfume,

Pérsiles, Tíbulo y Sávedra.

Los que introducen esdrújulos

contra el origen y práctica,

imitación de su método,

lean la presente fábula...


III MOTIVO, TEMA Y PERSONAJES

Hijas mías: La envidia es un feo pecado.

El que la siente,

anda siempre enfadado,

macilento,

sin humor,

con la tez

de sospechosa amarillez

y para así dejarlo demostrado

de modo concluyente,

voy a contar un cuento.

“Pues, señor ... ... ...

El humor está presente en todo el fabulario; de esta manera, avisa a los


envidiosos que pueden ser identificados. Prueba de ello es la descripción en
los primeros versos de la fábula de los que padecen esta enfermedad y al
igual que la anemia tiene una características, el sarampión otras, la envidia
contiene estas características físicas fáciles de identificar.

Recordando al libro Los amigos de Colín, es digno de destacar cómo R.


González Castell se burla de la codicia del pelícano al cual atribuye de avaro
de la siguiente forma:

... Precisamente en aquellos momentos,

(casualidades de esas que pasan en los cuentos,)

el Pelícano lleva en la bolsa del pico


que le sirve de cofre, cabás y guardarropa,

un corsé de señora, un abanico,

doce tortugas grandes para hacerse una sopa,

diez quilos de sardinas, pasta para cocreta,

azúcar, queso – bola ,

unb disco de gramola,

y las ruedas de una bicicleta...


IV. ANÁLISIS SIMBÓLICO

Muchos son los animales que aparecen en estas fábulas y muchos


son los símbolos que pueden adjudicarse a estos animales y su aparición en
cualquiera de las fábulas. El elenco de los animales es muy diverso y
coexisten desde pequeños crustáceos hasta mamíferos de gran tamaño; cada
animal representa un atributo que en síntesis podemos decir que son:

La abeja. La laboriosidad
El buey La tenacidad, la resistencia
El burro. La necedad, la humildad, la ignorancia
La cigarra. La vida tranquila
La corneja La longevidad
El cuervo La vanidad
El elefante La fuerza, el respeto
La hormiga. La previsión
El león. La majestad, la realeza, la fuerza.
La liebre La timidez
El lobo. La maldad, la rapiña
El mulo La terquedad
La paloma La inocencia
El pavo real La jactancia, el orgullo
El perro La fidelidad
La serpiente La maldad
El toro La fuerza
La tórtola La fidelidad conyugal
La urraca La charlatanería vacua
La vaca. La abundancia
La zorra. La astucia y el fraude
V. LITERATURA COMPARADA. CON QUÉ OTROS TEXTOS PUEDE
RELACIONARSE.

Muchos son los apólogos en los que aparece la avaricia, codicia como eje
central de la misma. Veamos un repaso de algunos de ellos en los más
diversos autores de fábulas. El resto de los pecados puede anotarse de manera
análoga que este capítulo y el interés estriba en conceder pautas para el
lector.

Esopo, El ruiseñor y el gavilán, núm. 8; El hombre y el león de oro,


núm. 61; La mujer y la gallina, núm. 89; El caballo y el
palafranero, núm. 139; La corneja ylos pichones, núm. 162; El perro
y la sombra, núm. 184; El lobo y el pastor, núm. 228; El caminante
y Hermes, núm. 259; La gallina de los huevos de oro, núm. 286.

Fedro, El perro que soltó su presa por otra. Libro 1, núm. 4; El


perro, el tesoro y el buitre, libro 1, núm. 27; El novillo, el león y el
ladrón, libro, 2, núm. 1; Los dos mulos y los ladrones, libro 2, núm.
7.

Samaniego, Los dos machos, Libro cuarto, núm. IX; La gallina de


los huevos de oro, Libro quinto, núm. VI; La mona y la zorra,
Libro quinto, núm. XV; El enfermo y la visión, libro sexto, núm.
VII.

Igualmente que estos autores podemos encontrar otros que de manera


similar tratan los defectos con ánimo didáctico: La Fontaine, modelo de
fabulista para escritores posteriores dice: “je me sers d’animaux pour
instruire les hommes”. Con esta aseveración podemos concluir que autores
como Gay, Lessing, Campoamor, Tolstoy, Melo, etc. tienen presente la
intención instructiva de la fábulas.
El perro engañado por el reflejo, en el libro Calila y Dimna es un
referente obligado y tomado como modelo por muchos autores para
confeccionar un apólogo acorde con la situación o momento histórico del
autor. Por su brevedad, concisión y claridad se incluye la versión de Carmen
Bravo Villasante.

Esto sería como aquel perro que dicen que iba por un río y llevaba un
pedazo de carne en la boca, y vio el reflejo que hacía. Y por abrazar el reflejo
abrió la boca y se le cayó lo que llevaba, y se lo llevó el agua y no encontró
ninguna cosa más.

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, en el Libro del Buen Amor, incluye otra
versión de la mencionada del Calila y Dimna; la versión que se recoge es de
Ernesto Livavic Gazzano con el título El perro que llevaba un trozo de carne en
el hocico.

Un perro carnicero un río atravesaba,

y un buen trozo de carne en la boca apretaba;

en la sombra del agua, otro se reflejaba

y, por querer tomarlo, cayó el que ya llevaba.

Por la sombra engañosa y el pensamiento vano,

la carne que tenía la perdió aquel alano:

no logró lo que quiso, su fin no era sano,

y perdió, por ganar, lo que tenía en la mano.

Cada día sucede al codicioso tal:

por tener más y más, pierde su capital;

de esta mala raíz nace todo mal;

es la mala codicia un pecado mortal.


Del mismo tema J. Camarena y M. Chevalier en su Catálogo Tipológico
del Cuento Folclórico Español, cita el cuento tipo 34A El perro suelta la carne
por atrapar su reflejo, con versiones en el área del castellano, vascuence,
portugués y las versiones literarias correspondientes pág. 62.
VI. AMPLIAR INFORMACIÓN

BIBLIOGRAFÍA

1. BERGUA, J.B. Fábulas completas (Esopo, Fedro, La Fontaine,


Iriarte, Samaniego) Clásicos Bergua. Colección Tesoro Literario.

2. BRAVO VILLASANTE, C. Calila y Dimna.. Editorial. J. J. De


Olañeta.

3. CANEL, I. Antología de fábulas. Ed. Aldebarán.

4. FLORES DEL MANZANO, F. Mitos y leyendas de la tradición


oral en la alta Extremadura. ERE

5. GONZÁLEZ CASTELL, R. Los amigos de Colín. Diputación


Provincial de Badajoz.

6. HARTZAENBUSCH,J. E. Fábulas. Ediciones. Internacionales


Universitarias. Cita con las Letras.

7. SAMANIEGO, F. M. Fábulas. Edición. de Ernesto Jareño. Clásicos


Castalia.

INTERNET Y OTRAS ARTES

Véanse directorios de fábulas alusivas al tema en


www.unex.es/interzona.

CORRESPONDENCIAS

P. Fábula de peces y animales marinos.

A. Fábulas con el agua como elemento.