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Discurso de Hecmilio Galván

VI Conferencia Científica del PCT

Marzo 28 de marzo de 2010

Primero que todo buenos días, es un placer estar aquí, suficientemente agradecido
de que me empujen a reflexionar sobre el libro y sobre el tema, uno tanta
importancia para todos.

La sorpresa que recibí, con la invitación que agradezco, fue grande al preguntarme
de quien era la idea de que yo, que por mi edad no soy parte orgánica de la
izquierda tradicional (en el sentido de sus organizaciones señeras, ni mucho
menos teórico de ésta) participara de un debate de estas dimensiones.

Aunque llevo un tiempo acompañándoles, tratando de incorporar gente joven y


nueva a las ideas revolucionarias, el hecho me hizo recordar aquella expresión de
sorpresa que siempre el amigo Jesús Adon me recuerda que dijese en una de las
tantas y maratónicas reuniones de la Asamblea de los Pueblos del Caribe. En un
debate que no me correspondía, no sé por qué razón en este momento, exclamé
con inquiriendo respuesta para la risa de los presentes ¿Qué hago yo aquí?

Y ahora estoy aquí, como si fuera un teórico de la izquierda o un dirigente de ella,


cosa ninguna que me considero, compartiendo mesa e ideas con personalidades
tan admiradas.

Pero estoy, y agradezco la invitación la cual no espero defraudar, y al menos,


aunque no diga nada más interesante que lo que Chaljub escribiese, dejar en el
rueda, a partir de lo dicho por él, algunas provocaciones para el pensamiento
crítico. Estimular con algo de veneno del bueno, el cruce y surgimiento de las
ideas en el chispero del cerebro.

Por eso no puedo dejar de felicitar el esfuerzo de Rafael Chaljub Mejia por el
trabajo teórico de sintetizar en apenas 110 paginitas, una condensada reflexión
sobre la realidad dominicana y mundial, el diagnóstico y las oportunidades de la
izquierda hoy. La brevedad, buena y eficiente, también le limita para desarrollar
los planteamientos. ¡Pero carajo!, cuanta falta nos hace volver a escribir,
reflexionar sobre estas ideas.

Hago pues extensiva las felicitaciones a Manuel Salazar por la idea de analizarlo,
una idea encomiable y prodigiosa.

El texto parte por la necesidad del balance crítico de la izquierda, de su práctica,


historia y experiencia. Esto, que no se ha hecho aun, y que parece que no quiere
hacerse, nos puede hacer evitar errores costosos y dar luces sobre el camino que
debemos recorrer. ¿Cuándo nos propondremos este esfuerzo?

Claro, debió haber partido, pienso yo, de un dimensionamiento y descripción de lo


que sería la izquierda hoy, que significa serlo, en el contexto nacional e
internacional y si hay, ¿cuál es la izquierda hoy? ¿Están todos los que son y son
todos los que están?
Sin embargo, si en algo coincidimos es en que el punto de partida ahora mismo de
la izquierda es el despegue. Con la caída del Bloque y la hegemonía del
pensamiento único, que vino a coronar tres décadas de sistemático trabajo contra
insurgente y contrarrevolucionario en el país, la izquierda dominicana se
desmoronó, pero sobretodo perdió su norte estratégico. Esta convidada a resurgir.

La oportunidad está en el horizonte, nuevos vientos soplan en el mundo. Pero el


aprovechamiento de la oportunidad depende de una dirección lucida, de la
formación política y teórica, por tanto el texto concluye que hay que colocar la
tarea del estudio y la formación en primer plano. ¿Cuál es el esfuerzo de la
izquierda organizada en la formación política, científica e integral? ¿Cuáles son
nuestras escuelas e iniciativas formativas? ¿Con cuántos profesionales contamos,
cuantos PHD s?

Plantea el texto, y concuerdo, en que se debe avanzar mucho más allá de las
luchas económicas y sociales, hacia la lucha política. Para mí, la lucha política es la
lucha por el poder, es la lucha final que engloba las demás luchas. Si no se
produce la conquista del poder, todo lo demás será ilusión, y en poco tiempo
desgaste. Para mí, quien obstaculice con sus errores o sus vagabunderías la
posible conquista del poder, estaría afectándonos en nuestro camino.

Por eso el texto crítica al método de las huelgas empleados históricamente, lo que
llamaría a replantearnos la existencia del Foro Social Alternativo y su papel en la
actualidad.

Por eso la luz del libro al rescatar las ideas de Lenin sobre el imperialismo que es
un esfuerzo por rescatar el pensamiento de los clásicos y el estudio de la doctrina.
Sin estudio de la doctrina y el pensamiento revolucionario, no hay práctica
revolucionaria verdadera. Estaremos dando bandazos amparados en el
pragmatismo que tanto daño nos ha hecho.

El texto plantea el retorno a los frentes campesino y obrero, nada más certero en
la actualidad sin descuidar otros frentes fundamentales como el juvenil y el de las
mujeres, por ejemplo.

Zonas oscuras
A mi juicio el abordaje sobre el tema de la globalización sobredimensiona el
fenómeno y se introduce en una discusión sobre el tema nacional y/o cultural que
no resulta clarificado y quizás no corresponde al tipo de análisis que debemos
realizar desde la izquierda. Por ejemplo, me surgen preguntas cómo, la lucha en la
cual estamos es ¿la Causa nacional o causa de la humanidad? ¿Luchamos por la
defensa de los valores nacionales o luchamos por la defensa de los valores
humanos en general?

En el abordaje, incluso en el aspecto histórico, falta el componente


latinoamericanista, la necesidad de la integración y la unidad latinoamericana, y
sobre todo la necesidad de concretizar no el proyecto de Duarte, sino mas bien,
todos los proyectos emancipatorios del continente inconclusos, expresado en el
término de la Segunda Independencia. A fin de cuentas, la izquierda dominicana
de hoy debe ser una izquierda isleña, antillana, caribeña y latinoamericanista.

El tema moral, producto del descalabrado y cercano a la descomposición de la


sociedad hay que tener cuidado con asumirlo desde el punto de vista burgués. Lo
que hay que plantear en el terreno es la asunción de una moral revolucionaria y
nueva que trascienda los parámetros de la estrecha e hipócrita moral burguesa. La
idea no es luchar por la moral actual, sino proponer el cambio social que atraerá
un cambio en los paradigmas éticos y morales.

La referencia breve al tema electoral es demasiado breve, lo que la hace


insuficiente por ser éste el mecanismo real en el cual se disputa el poder político
del país. El tema electoral debe tener mayor atención en el debate y la práctica
de las organizaciones de izquierda. ¿Hasta qué punto hemos dimensionado la
movilización de los dominicanos en el marco de las elecciones? ¿Hasta cuando
hemos visto a estas como una forma de participación importante? ¿Qué hemos
hecho para ganar espacios de poder real?

Existe, en el texto, un verdadero vacio sobre el tema de medio ambiente, de


mujeres, el cultural y el teórico, que aunque son mencionados casi al final, no son
dimensionados cabalmente, sobretodo en un país en que el tema medioambiental,
por ejemplo, ha sido el de mayor movilización en las últimas décadas.

Finalmente, sobre el carácter de La revolución dominicana, definida como


democrático y nacional, no me convence del todo, pienso que la revolución
dominicana deberá ser además una revolución profundamente cultural, y aunque
no queramos llamarle socialista, deberá ser una revolución que transforme la
estructura económica de raíz.

Otras luces.
Sin embargo, el papel de la referencia histórica como aliciente para la lucha, está
bien planteada y su conclusión, el llamado al estudio de la historia patria es,
correcto. Pero, ¿qué hacemos como izquierda para recuperar nuestra memoria
histórica? ¿Cuáles han sido nuestros logros en este sentido, más que lo anecdótico
conmemorativo?

Creo que la reflexión y conclusión más importante del trabajo de Chaljub es la que
invita a pasar a la ofensiva; yo diría que sí, que es el momento; pero que es
necesaria no una ofensiva reactiva al momento, sino una ofensiva inteligente y
decidida, que permita que las ideas y posiciones que enarbolamos calen y se
conviertan en decisiones públicas. Una ofensiva contextualizada en Latinoamérica
como región que vira a la izquierda, pero también en Republica Dominicana donde
los partidos tradicionales conservan mucho poder.

Por ejemplo, dice Chaljub que “Los adversarios no deben seguir hablando solos”.
¿Le tomamos la palabra? ¿Cuántos escribimos? ¿Cuántos denunciamos? ¿Qué
opinión pública hace la izquierda? ¿Cuál es su participación diaria en los medios?

Según Chaljub, persisten signos de dispersión a superar en la Izquierda. ¿Qué


hacemos cada uno de nosotros para superarlos? ¿Cuál es la política de
cooperación de nuestras organizaciones con las demás? ¿Cuál es la actitud de
nuestras dirigencias y organizaciones frente a las iniciativas y acciones de las
demás? ¿Cuál es el apoyo real entre nosotros?

Sobre un tema en la palestra, el libro dice “ninguna táctica política es contempla


una correcta política de alianzas” y continua…“mientras se esfuerza por
superar su propia división, y brega por reforzar su propia alianza con el pueblo, la
izquierda tiene la prometedora posibilidad y tiene el deber de levantar una amplia
política de alianzas para la acción política, de carácter democrático y también de
carácter nacional.

Basado en la premisa de que el neoliberalismo afecta los intereses de un amplio


conjunto de fuerzas económicas y sociales. ¿Entonces con quien es nuestra
alianza? ¿Es la alianza con los sectores afectados por el modelo como los
pobladores, las mujeres, los campesinos, los productores nacionales, los
trabajadores, los cesados, los microempresarios? o ¿es la alianza con los sectores
retardatarios del país por el único objetivo de conseguir fácilmente cuotas de
poder? Evidentemente la respuesta es clara. Es el mismo Chaljub que lo responde
al decir en la pagina 88. 9 (leer)

Permítanme también leer la página 89

Comparto totalmente lo propuesto en el área de la libertad sindical, un tema


descuidado por la izquierda dominicana y que hay que volver a trabajar para
lograr más y mejor libertad sindical y recuperar los derechos laborales perdidos.

Otra tarea también es volver al interior, descuidado por el Estado centralista y por
la izquierda dominicana acostumbrada a la comodidad de la capital.

Finalmente, sobre el tema juvenil el texto desarrolla un enfoque positivo, un


diagnóstico aterrizado, pero sobretodo una propuesta novedosa que consiste en
replantearse los métodos.

Ojala de verdad que seamos coherentes, le tomemos la palabra y actuemos en


consecuencia.

Sin más que decir.

Muchas gracias