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ENRON Y BANINTER: Dos caras de una misma moneda

Por H. Galván
Email: triunfaremos@gmail.com
15 de noviembre de 2006

Una Corte Federal de Justicia en Estados Unidos acaba de condenar a 24 años y 4


meses de prisión al antiguo consejero-delegado de ENRON, Jeffrey Skilling, acusado
de más de 19 cargos entre los que se encuentran fraude, falsedad y abuso de
información privilegiada. Kenneth Lay ex presidente y director ejecutivo desde
1986, también fue condenado, pero falleció antes de recibir la pena.

Es un precedente histórico significativo en la justicia estadounidense, pero más


para un país como República Dominicana, no sólo imbuida en el “American way of
live” (la Suprema Corte vitalicia, por ejemplo), sino que atraviesa actualmente por
un proceso judicial al delito corporativo más importante de toda su historia.

La ENRON.
ENRON, “líder mundial en energía”, se había convertido en poco tiempo, de una
pequeña empresa de gas en Texas, en una de las gigantes del mundo en el sector
de la energía y el transporte. ENRON, símbolo del corporativismo estadounidense,
llegó a ser la séptima compañía más grande de Estados Unidos con 21.000
empleados en más de 40 países, y 100 billones de dólares de facturación en el
ejercicio del año 2000.

Fueron pioneros en el “aprovechamiento” de las oportunidades derivadas de la


liberalización de los mercados energéticos en el mundo, y visionarios en cuanto a la
parte intangible de aquel comercio

Los ejecutivos de la multinacional se convirtieron pronto en los niños mimados de


Wall Street, admirados por el sector corporativo de los Estados Unidos por su
simpatía hacia el riesgo.

ENRON empleó su liquidez para introducirse en el área especulativa de nuevos


negocios, empresas filiales, fusiones extra-casa matriz, transacciones accionariales
en el mercado de valores, etc.

Su compleja estructura corporativa era una enmarañada madeja de más de 3.000


sociedades paralelas lo que le permitía eficientemente ocultar la realidad de sus
estados financieros. Esas asociaciones permitieron encubrir en los libros de
contabilidad cerca de 1.000 millones de dólares en pérdidas entre el 2000 y el 2001

Precisamente a eso se dedicaban. Está demostrado que la ENRON falsificó sus


cuentas durante años; además, dicha práctica de esconder pérdidas tuvo la
complicidad de la dirigencia política estadounidense y de las firmas consultoras de
ese país.

Por ejemplo, en junio de 2002, un tribunal de EE.UU. falló en contra de la firma


auditora Arthur Andersen (la más importante del mundo en aquel entonces), en el
juicio que se le lleva por obstrucción de la justicia. Andersen se permitió “eliminar”
algunos de los principales documentos de la empresa a que auditaba para así evitar
mayores consecuencias jurídicas para sus clientes.

4,000 trabajadores cesados, 63 mil millones de dólares perdidos por los accionistas,
20 mil millones de dólares perdidos por la banca, varios millones perdidos por los
acreedores, 700 millones perdidos en el fondo de pensiones, 28 mil clientes con
contratos defraudados, el suicidio de uno de los altos ejecutivos, el escándalo

1
político, etc, son parte de los resultados, de lo que se puede definir como el peor
desastre corporativo de los Estados Unidos.

La corrupción.
Como en cualquiera de las quiebras empresariales o bancarias del mundo, en la de
ENRON, la corrupción jugó un papel estelar. Por ejemplo, poco después de la
quiebra, se descubrió que los directivos y dueños de ENRON, aprovechando que
ocultaban la real situación de la empresa, vendieron sus acciones cuando los
precios todavía estaban altos.

.Peor aún, en muchas de las 3.000 sociedades paralelas había una significativa
participación de estos ejecutivos, a pesar de ser esto una violación de las normas
de ética de las compañías.

Además de eso, y a pesar de la quiebra, los altos ejecutivos de la compañía se


quedaron también con varios millones de dólares de la misma. Según un informe
interno elaborado previo a la declaratoria de quiebra, el ex jefe financiero, Andrew
Fastow, obtuvo al menos 30 millones de dólares, mientras que Michael Kopper, otro
ejecutivo, habría cobrado US$ 10 millones en bonificaciones. Las investigaciones
posteriores concluyeron que, poco antes de la bancarrota, 500 ejecutivos se
repartieron decenas de millones de dólares en distintas fórmulas como bonos.

ENRON y la Política
La corrupción y la política en estos Estados, parecen resultar sinónimos. ENRON,
conciente de esto, no se mantuvo nunca al margen del poder.

Poco después de producirse la quiebra, y el escándalo posterior, la Casa Blanca


reconoció que el principal estratega político de Bush, Karl Rove, había recomendado
a ENRON la contratación de un importante consultor político durante la campaña
presidencial de Bush. ENRON contrató como consultor en 1997 al estratega
conservador Ralph Reed por 10.000 dólares mensuales. Era uno de los vínculos
estrechos entre ENRON y el equipo de Bush.

Entre el presidente George W. Bush y ENRON (cuya sede está en Houston, Texas,
estado de los Bush) hay una vieja relación, que creció durante la campaña electoral
que lo llevó a la presidencia. ENRON fue uno de sus grandes contribuyentes, se
conoce de una donación de 500 mil dólares a Bush y de dos millones de dólares
donados a los candidatos republicanos al Congreso. El senador Joe Lieberman, de
Connecticut, recibió 2.000 dólares de ENRON y 11.500 más de Arthur Andersen.

De hecho, la administración Bush está salpicada de gente de ENRON, tal es el caso


del secretario del Ejército, Thomas White, y del ex-representante Comercial, Robert
Zoellick. En las semanas previas al colapso, se conoció, por ejemplo, que el
presidente de ENRON, Kenneth Lay, pidió al vicepresidente Dick Cheney, al
secretario del Tesoro, Paul O’ Neill, y al de Comercio, Donald Evans, que
intercedieran por la empresa.

Ahora bien, lo más significativo de la influencia de la ENRON en la política


norteamericana ha sido su decisiva participación en la definición de la política
energética de los Estados Unidos. Dicha política fue impulsada por el vicepresidente
Dick Cheney en 2001 tras reunirse con juristas responsables de ENRON; la Casa
Blanca admitió después los contactos, pero se negó a informar al Congreso sobre lo
tratado en dicho encuentro. Todo indica que esta política parece haber sido, al
menos parcialmente, redactada por los abogados de ENRON.

Empero esta corporación no sólo ha influido en la política interna de su país, si no


que también ha practicado estrategias típicas de cabildeo y más allá, fuera de sus

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fronteras. La reputación internacional de la empresa tuvo un revés importante
debido a insistentes rumores de pago de sobornos y tráfico de influencias para
obtener contratos en América Central, América del Sur, África y las Filipinas. En
India, por ejemplo, hubo rumores sobre la utilización de estas prácticas en un
contrato de 30 mil millones de dólares con la empresa de energía Maharashtra
State Electricity Board.

El 2 de diciembre de 2001, cuando el gigante de la energía se presentó ante un


tribunal de Nueva York, pidiendo acogerse a las leyes que regulan la quiebra de las
empresas en EE.UU, la historia corporativa de los Estados Unidos cambió.

El BANINTER en el Patio.
Lo del fraude del BANNITER fue bastante parecido. Un “emprendedor” en poco
tiempo había convertido a un banco quebrado en los 80’s en uno de los bancos más
populares de la República, llegando a estar entre los tres más importantes del país.

Su presidente más reciente, Ramón Báez Figueroa era considerado uno de los
genios del sector empresarial del país. Se le ponía como ejemplo de gerente, líder
empresarial, de filántropo. Su figura e influencia entre los empresarios generó
resonancias y muchos mitos; Rey Midas lo llamaron.

Como su homólogo Skilling, nunca estuvo al margen de la política, al contrario. Se


convirtió, con su fortuna, en un verdadero mecenas para los candidatos, y en un
espléndido sobornador para los Presidentes y exPresidentes; Daba tarjetas,
cheques y rolex.

Fundaciones globales y locales, Príncipes de la iglesia y Generales de los tres


cuerpos, recibían gustosamente fabulosas “contribuciones” del gran Padrino. La
ENRON también se había destacado por ser contribuyente de iglesias y por
contratar intelectuales para sus propósitos.

En poco tiempo, Ramoncito (como le llamaban sus nuevos amigos) se convirtió en


el más dadivoso, caritativo y amigable de todos los empresarios del país. Políticos,
presentadores de televisión, militares, jueces, ricos, “pobrediablos”, artistas, y
hasta peloteros, se convirtieron en su íntimo círculo de aduladores, a cuyo
despacho iban en peregrinación a rendirle venia y pleitesía.

Fabulosos cheques, igualas, sobornos y salarios se pagaban a diestra y siniestra


con los depósitos de miles de incautos ahorrantes.

Hasta el actual Gobernador del Banco Central, y quien debería dirigir las querellas,
fue su empleado como “asesor” económico durante el año 2003; cobraba nada más
que 10,000 dólares por asesorarlo.

Las fabulosas igualas de un tal expresidente todavía no han sido debidamente


aclaradas al público, aunque hubo un escándalo y un juicio en eso. La Pepecard y el
Colibrí, tampoco.

Ramón Buenaventura1 Báez Figueroa se convirtió en el amigo de todos, en el


Padrino. Llego a dominar una red inmensa de medios de comunicación, incluyendo
el antiguo Listín Diario (hoy convertido en un mural de lamentaciones). Dominaba
red de comunicación social de por lo menos 4 diarios, 8 canales de televisión, unas
76 emisoras radiofónicas y decenas de empresas de tele-cable a nivel nacional.
Telecentro, RNN, el Siglo, Última Hora, El Expreso, El Financiero son algunos
ejemplos.

1
El alusión al Presidente entreguista de la Primera República, Buenaventura Báez

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Igual que los ejecutivos de la ENRON, también se dedicaba a maquillar estados
financieros y a crear redes de empresas fantasmas por las cuales desviar los fondos
de los ahorrantes. Según las autoridades monetarias, en el Baninter, funcionaban
en realidad una doble contabilidad o un banco paralelo y clandestino.

El 13 de Mayo de 2003, José Louis Malkun, a la sazón Gobernador del Banco


Central, dirigió una dramática alocución televisada que desató las furias y abrió la
caja de Pandora, denunciando lo que el llamó el Fraude del BANINTER. Desde ese
momento, y hasta hoy, todos los dominicanos hemos estado hablando, padeciendo
y lamentando, el más grande crimen contra nuestra economía, el mayor fraude
corporativo cometido en toda la historia del país.

Según Malkun, cito,{ “Los informes revelan que en el año 1989, es decir, hace 14
años, el Banco Intercontinental, puso en marcha un sistema de información que le
permitía operar simultáneamente con dos bancos: un banco para los fines de la
supervisión bancaria y un banco clandestino, es decir, una entidad que operaba al
margen del banco supervisado, cuyas cuentas y transacciones se mantenían
ocultas para todo el mundo, y que sólo conocían y administraban unos pocos
ejecutivos del BANINTER muy cercanos al principal accionista.”

“A través del banco clandestino permitían al BANINTER burlar las normas


prudenciales, esconder transacciones, realizar adquisiciones de empresas con
recursos de los depositantes y evadir el pago de impuestos.” Esto permitió
además… “el uso excesivo de recursos de los depositantes para comprar y financiar
empresas vinculadas y otorgar préstamos a personas relacionadas”

Según Malkun: “funcionarios del BANINTER instruyeron a subalternos para que


borrasen de los libros, prácticamente todos los sobregiros, adelantos de cartas de
crédito y préstamos especiales y confidenciales que se habían otorgado al principal
accionista del BANINTER, y a empresas y personas vinculadas al mismo.”

“En el banco paralelo o clandestino se otorgaban sobregiros escandalosos a


empresas vinculadas, accionistas, y personas relacionadas. Incluso llegaron a
emitirse cheques certificados por funcionarios del BANINTER sobre cuentas de
empresas vinculadas que no tenían fondos, sino sobregiros por varios miles de
millones de pesos.”

“El informe recibido revela que a la empresa Bank Invest, presidida y administrada
por el señor Luis Alvarez Renta, le fueron borrados sobregiros y préstamos por
3,829 millones de pesos. A la empresa Listin Diario y a la controladora de sus
acciones, Bearpark International, se le borraron 1,991 millones de pesos. Al Grupo
Intercontinental se le borraron 1,339 millones de pesos. Al señor Ramón Baéz
Figueroa, se le borraron 1,284 millones de pesos. “} fin de la cita.

Desde aquel infausto día, en que se descubrió el cáncer, la historia de esta


República no ha sido la misma. Poco tiempo después nos enteramos que el fraude
no había sido sólo en el BANINTER, también se había hecho malversación (no tan
colosal) en el Bancredito y en el Banco Mercantil, otros de las más importantes
instituciones financieras del país. Sólo con Baninter la cifra de dinero faltante eran
RD$74 mil millones de dólares; a eso había que sumarles los millones que el Banco
Central había transferido como adelantos y redescuentos a los bancos quebrados
antes de que se descubriera el fraude.

Después de aquello, nada ha sido igual. Tiempo después el Gobierno presidido por
Hipólito Mejía se dio el lujo de violar la Ley Monetaria y Financiera, pagando miles
de millones de pesos a los depositantes. Guaroa Liranzo, que también era
accionista del Banco, recibió de manos de su amigo Hipólito un cheque por

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doscientos millones de dólares2; otros pagos no fueron tan vergonzosos. Guaroa
había recibido por segunda ocasión, entonces, aquella fortuna de las arcas del
Estado.

Las deudas se pagaron con emisión de papel moneda; con un aumento tan grande
de la masa monetaria, el valor del peso dominicano comenzó a bajar. La moneda
dura comenzó encarecerse, y con ella los precios de todos los productos. La
inflación y la pobreza crecieron geométricamente. Un millón de nuevos pobres
fueron creados por la crisis, su agudización y su peor administración y solución.

Después de eso, todo ya es historia patria. Se inició un show legal que aún
continua. Surgió a la palestra pública un “asesor” económico (amigo de los jerarcas
eclesiásticos y de la crema y nata del empresariado) cuyo gusto por los excesos dio
a conocer una faceta de grandes magnates no conocidos en el país. El economista y
asesor posee aviones, complejos habitacionales en Estados Unidos, yates, carros de
lujo y, por supuesto, empresas de inversión “holdings” fantasmas por las cuales
blanqueaba y transfería los fondos de su socio local.

El show se inició temprano y como sainete se ha quedado. A la defensa entraron


actores aciagos, muy ligados al poder político de siempre y que históricamente han
actuado en contra de los intereses del país. Al banquero le defienden los “agentes
dobles”, un bufete de “connotados” juristas que, tanto trabajan para el Gobierno
Central, como para la mafia empresarial representada en los quebradores de
Bancos.

La Justicia dominicana, que siempre es eficiente para condenar al desposeído, está


jugando a darle tiempo al tiempo. El fraude sucedió en el 2003, están esperando
vencer a la sociedad, al reclamo de justicia, por cansancio o por default.

Los bienes incautados previamente ya les han sido devueltos en su mayoría. Báez
Figueroa (al igual que los ejecutivos de la ENRON) sigue tan o más rico que antes
de la quiebra. El malhechor se ha reconciliado hasta con Hipólito Mejía, y ha sido
pues, reivindicado por el actual Gobierno, que no ha expresado ninguna voluntad
política real para llevar el caso hasta las últimas consecuencias.

Lo que evidencia esta impunidad reiterada es que existe una férrea complicidad
entre los que mandan en República Dominicana y sus financiadores. Gobierno,
empresarios, jueces y políticos están hermanados por las mismas prácticas y
complicidades; unos a otros se garantizan impunidad y apoyo.

El caso ENRON, que se ha convertido en un verdadero precedente para la


jurisprudencia norteamericana, y que ha servido para fortalecer las instituciones en
aquel país, no será pues un precedente para el caso BANINTER en Santo Domingo.
Todo indica que no va haber justicia debida en torno a los fraudes bancarios, al
menos no por ahora.

Lo evidente ahora es, que los políticos y empresarios dominicanos, acumulando


infamias, estafas y piraterías, están amontonando (y muy rápidamente) los motivos
urgentes para que surja en el país un movimiento, que por fin, dignifique la cosa
pública, que barra definitivamente con todas esas prácticas y esos actores del
pasado, y establezca la justicia que todos estamos reclamando.

Ojalá y sea pronto

2
La cifra no se precisa