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28 reflexiones para definir su personalidad

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Con estas 28 descripciones usted podrá crear un perfil de su personalidad y
tendrá las herramientas para aprender a conocerse más y por ende a corregir
lo que le detiene en su desarrollo como persona.

1. Soy hipersensible y por eso tengo cambios repentinos de carácter, con


reacciones apasionadas y desproporcionadas, junto con sufrimientos
innecesarios.

2. En mí predomina excesivamente la razón. Soy frío y calculador. Muestro


poco mis sentimientos y pongo poca participación afectiva en los sucesos que
lo exigen. A veces incurro en comportamientos crueles y equivocados, por
desconsideración de las implicaciones o repercusiones afectivas de mis actos
en los demás.

3. Ante la presencia de un estímulo psicológico determinado, llevo a cabo un


análisis de la situación, para dar una respuesta que no sea injustificada,
exagerada o que conduzca a comportamientos impulsivos.

4. Soy consciente de que estar solo a veces es necesario y provechosos, pero


en ocasiones prolongo innecesariamente esos momentos de soledad.

5. Me considero una persona con mucha imaginación, por eso, ante una
situación desagradable, poco interesante o aburrida, me sirve para escapar
hacia otras situaciones más atractivas.

6. Procuro aprovechar lo que la realidad me ofrece en cada momento y me


meto de lleno en ella usando mi imaginación para sacar el mejor partido a cada
situación.

7. Con frecuencia tengo fricciones con los demás, tomo decisiones precipitadas
e inadecuadas, o me dejo llevar por las tendencias o deseos inmediatos.

8. Tengo tendencia a pensar con frecuencia en problemas o preocupaciones,


que ocasionan bajas en mi estado de ánimo, nerviosismo y aceleramiento.

9. Me considero una persona agradable, alegre y satisfecha, con la confianza


que las cosas salen bien si pongo todo mi esfuerzo. Los pequeños fracasos y
contratiempos los olvido rápidamente y vuelvo a emprender mis objetivos con
el mismo ahínco de antes.

10. Escucho las opiniones contrarias con respeto, sin admitir críticas internas.
Comprendo las equivocaciones de los otros, sin recriminar automáticamente.
Sé convivir con los defectos de los demás sin recordárselos continuamente.
11. Controlo los altibajos de mis estados de ánimo. Identifico las ideas
negativas que han inducido esas tendencias. Elimino esas ideas
sustituyéndolas por otras de contenido diferente, o iniciando una actividad que
sirva para modificar el curso del pensamiento.

12. Tiendo a compararme con los demás, valorando exclusivamente algunos


de sus aspectos afortunados, cuestiones en las que han tenido más éxito o en
la que se han visto más favorecidos por la fortuna. Tengo tendencia a la
envidia.

13. Me gusta darme a conocer como soy, desde el primer instante.


Habitualmente actúo de modo espontáneo y natural. Considero que infundo
confianza en los demás.

14. Asimilo las experiencias negativas sucesos, personas, ambientes y las


supero, evitando rememorar su recuerdo, para restarle importancia y relevancia
actual.

15. En ambientes nuevos o ante personas desconocidas o poco conocidas me


siento rígido, tenso, incómodo y sin saber cómo debo actuar. Procuro pasar
inadvertido en las reuniones sociales para no resultar inoportuno o molesto a
los demás. Para evitar esas ansiedades procuro ir en compañía de alguien que
me dé confianza.

16. Tengo la capacidad para discernir lo que en mi actuación puede resultar


ridículo y procuro evitarlo. Si por algún motivo hago el ridículo me río de mí
mismo y olvido la situación. Admito mis limitaciones con naturalidad y realismo.

17. Actúo con independencia, al margen de los usos y normas sociales. Para
mí son indiferentes y, en ocasiones, las desafío intencionadamente.

18. (Si tiene algún problema serio en este momento, piense en él). Tengo
confianza en mí como para afrontarlo, no pienso que es imposible resolverlo y
busco soluciones aunque impliquen mucho esfuerzo y negaciones personales.

19. Con facilidad me dejo influir o persuadir por otros, o por mí mismo. Por eso
me considero una persona sugestionable: me contagian con cierta rapidez el
miedo, la angustia, la compasión, la ternura, el desprecio o cualquier otra
sensación, como por ejemplo el asco o los síntomas de una enfermedad.

20. Cuando alguien me agrada tiendo a idealizar esa persona. Completo, de un


modo más o menos consciente, esas parcelas ignoradas con cualidades o
atributos que me gustaría encontrar en esa persona.
21. En mi memoria permanecen los recuerdos de las ofensas, comentarios,
faltas de cortesía o de interés de otras personas, así sean en temas sin
importancia. Me cuesta perdonar y olvidar.

22. Procuro expresar mis sentimientos y opiniones, incluso si son contrarios a


los de la mayoría. Cuido de hacerlo sin crear tensión, sin herir susceptibilidades
o dar lugar a un conflicto. Me considero una persona serena, moderada,
comprensiva.

23. En los momentos de alta tensión emocional, por ejemplo, al enfrentarme


seriamente con alguien, tartamudeo o enredo las palabras, sudo
excesivamente, cambian las facciones o el color del rostro y siento ganas de
llorar.

24. Mis lazos afectivos amistad, amor, la familia suelen ser duraderos, estables
y fuertes. Procuro fomentar su crecimento.

25. Procuro ayudar mucho a los demás, por eso llego al punto de intentar
resolver los problemas de las demás personas, suplantándolas. Me
compenetro demasiado en las vidas de los que conozco.

26. En mis actuaciones procuro conseguir la aprobación de las demás


personas, hasta el punto de prodigarme en atenciones hacia ellos o que se
conviertan casi exclusivamente en la fuente de mi autovaloración.

27. Con frecuencia me invade la prisa, no disfruto lo que hago porque


habitualmente estoy insatisfecho, no me siento en un nivel alto de paz y
alegría, busco realizar muchas actividades durante el día.

28. Soy emotivo y disfruto intensamente las actividades que realizo. Los
sucesos de la vida dejan una huella importante en mi modo de ser.
35 reflexiones para crecer por dentro

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1. El respeto de uno mismo es la mejor manera de conseguir el respeto de los
demás.

2. Los grandes logros surgen de la lucha.

3. Si tienes más enemigos que amigos, es altamente probable que te los hayas
ganado.

4. La persona que solamente tiene tiempo para el chismorreo y la difamación


está demasiado ocupada como para tener éxito.

5. La persona que se queja de que nunca ha tenido una oportunidad,


probablemente nunca ha tenido el valor para aprovecharla.

6. Si empiezas por arriba, solamente puedes moverte en una dirección: hacia


abajo.

7. Las dos clases de personas que nunca prosperan son aquellas que
solamente hacen lo que les dicen y aquellas que no hacen lo que les dicen.

8. Si tú fueras tu propio patrón ¿estarías satisfecho del trabajo que has hecho
hoy?

9. La mejor cura que se conoce para la soledad, el desaliento y la insatisfacción


es un trabajo que haga sudar saludablemente.

10. La persona con una actitud mental negativa atrae problemas igual que un
imán atrae metales.

11. Si te preocupa o asusta algo, hay algo en tu actitud mental que necesitas
corregir.

12. A nadie se le recompensa o promociona o felicita por su mala disposición y


su actitud mental negativa.

13. Intentar recibir sin dar primero es tan estéril como intentar cosechar sin
haber sembrado.

14. Siempre es mejor imitar a una persona de éxito que envidiarla.

15. En lugar de quejarte de lo que te gusta de tu trabajo, empieza a ensalzar lo


que sí te gusta y verás como mejora rápidamente.
16. Antes de intentar mandar a los demás, asegúrate de que mandas en ti
mismo.

17. Una mente negativa solamente engendra ideas negativas.

18. La mayoría de las enfermedades tienen su origen en una mente negativa.

19. Concéntrate en aquello que deseas de la vida, no en lo que no deseas.

20. ¿Dónde estarás dentro de diez años si sigues por el mismo camino que
hasta ahora?

21. Nunca destruyas nada si no estás preparado para construir algo nuevo en
su lugar.

22. La persona de éxito se concentra en lo que desea de la vida, no en lo que


no desea.

23. No importa lo que hayas hecho en el pasado. ¿Qué harás en el futuro?

24. Si no sabes lo que deseas de la vida ¿Qué crees que obtendrás?

25. La sabiduría consiste en saber lo que no se quiere tanto como en saber lo


que se quiere.

26. Si no sabes lo que quieres, no digas que jamás tuviste una oportunidad.

27. La constancia es el primer principio del éxito.

28. La manera mejor y más segura de escarmentar a alguien que ha cometido


una injusticia contigo es responder con un detalle amable.

29. Ofrece resultados, no excusas.

30. Si aprecias la amabilidad que otros te demuestran, dilo con palabras… y


con acciones.

31. Observa a quien va por delante de ti y sabrás por qué está ahí; después,
imítalo.

32. Si deseas que un trabajo se haga pronto y bien dáselo a una persona
ocupada. La desocupada conoce demasiados sustitutos y atajos.

33. La fe no te traerá lo que deseas, pero te enseñará la forma de ir por sí solo


tras ella.
34. Si estás demasiado ocupado para dedicarte a las preocupaciones, éstas no
encontrarán motivos para rondarte.

35. Acuéstate rezando y levántate cantando y verás qué buen día de trabajo te
espera.

Seis acciones para NO prosperar

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1. Espere sentado su oportunidad.

2. Comente su mala suerte con los demás.

3. No se esfuerce por mejorar su preparación.

4. Laméntese de que los tiempos están muy difíciles.

5. Obstínese en que sin recomendaciones no se logra nada.

6. Confíe y aguarde a que vengan tiempos mejores.

Quienes tienen esto por norma, son personas pasivas, que siempre están
esperando a que suceda algo exterior que les fuerce a cambiar, o a que alguien
se haga cargo de ellas y las empuje a decidirse a afrontar y resolver sus
problemas.

Su principal problema son ellas mismas:

no tienen una actitud ante la vida

que les lleve a usar

sus recursos y su iniciativa.

Tienen entumecidos los músculos de la responsabilidad. Pero esos músculos


siguen siendo suyos y están ahí: lo que tienen que hacer es ejercitarlos.
Pequeños gestos que hacen la diferencia
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Es momento de evaluar y reparar. ¿Por qué no nos detenemos a pensar cómo
mejorar en los pequeños detalles de la vida cotidiana para hacerla más amable
tanto a la gente que nos rodea como a nosotros mismos? He aquí una lista de
acciones sugeridas por Francisco Rodríguez Barragán de conoZe.com.

 Saludar y sonreír a las personas con las que nos encontramos en el


ascensor o la escalera.
 No arrojar al suelo papeles, envolturas, colillas, chicles.
 No hablar por celular en el cine, conciertos, conferencias y teatros.
 Dar las gracias a quien nos atiende en el supermercado, en la oficina
pública, en el centro de salud, en los restaurantes, etc.
 Decir ‘por favor’ siempre que solicitemos un servicio.
 No gritar, ni hablar a voces.
 Hacer bien nuestro trabajo, con honestidad y dedicación.
 No dejar en la calle los excrementos de nuestro perro.
 Evitar ruidos innecesarios o molestos.
 No aparcar en doble fila.
 Cumplir nuestro horario de trabajo con exactitud.
 Poner interés en resolver los problemas que nos planteen las personas a
quienes debamos atender.
 Respetar las reglas del tráfico.
 No insultar a otros conductores.
 Ceder el asiento o la acera a las personas mayores.
 Respetar los árboles y los jardines y enseñar a nuestros niños a hacerlo.
 Evitar comentarios desfavorables sobre los demás.
 Utilizar el mobiliario urbano con tanto cuidado o más que el de nuestra
casa
 Reclamar nuestros derechos con firmeza, pero con buenos modos.
 Agradecer a quien nos sirven por su dedicación.
 Alabar sinceramente las realizaciones de los que nos rodean.

Todas estas cosas y otras más son cosas fáciles de hacer, que no requieren de
cualidades excepcionales, pero son el entrenamiento necesario para que sean
posibles y creíbles otros gestos y compromisos de más envergadura.

¿Cómo saber donde está tu nivel de silencio interior?


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Primero: Observa si queda algo por perdonar en ti, o en tu vida. En tu pasado
más remoto o más cercano. Mira si hay algún recuerdo que perturba tu alma.
No puedes olvidar que la búsqueda del lugar del propio corazón, tu unificación
interior, exigen una plena paz de alma.

Para poder hacer este camino hacia el corazón, has de vivir en una pureza total
de la memoria, del pensamiento y de la imaginación, y acoger en ti la presencia
vitalizadora de Cristo. Has de ser capaz de amar y de dejarte amar. Vivirás en
la transparencia total para poder ser "luz". No pretendas iluminar. Que tu primer
objetivo sea vivir en la iluminación interior.

Segundo: Observa si en tu vida puedes decir que has hecho de manera tan
eficaz que se pueda notar el don absoluto de tu amor total a Dios y a los
hermanos.

Busca "ese" lugar interior en el que Él vive: es el corazón centro de todo lo que
vives y sientes. Haz el camino con paz, sin prisas… sin nerviosismos, ni
precipitaciones. Date el tiempo necesario para llegar. De momento busca el
silencio. Te bastará "estar" serenamente contigo mismo.

Tercero: Observa si te desestabilizan interiormente, o anímicamente, tus


limitaciones y pobrezas, o las de tus hermanos…, o por el contrario si vives en
la paz de reconocerlas sinceramente para superarlas aceptándolas. ¿Te dejas
llevar fácilmente por los "nervios"?…

Cuarto: Observa si alguna vez, o muchas veces, comienzas el día cansado o


sin ilusión de servir y de entregarte. Mira si lo que predomina en ti es el
cansancio o la ilusión, la consideración de las cosas que te cuestan o el ánimo
con el que te enfrentas a las cosas que podrías hacer, porque forman parte de
tu compromiso con la vida.

Quinto: Observa si Él ocupa o no, directa o indirectamente, tu pensamiento, tu


corazón y tu vida. Pregúntate si esta consciencia de Él en ti, es un estímulo
para tu vida.

Observa si predominan en ti los criterios que vienen de la fe en Jesús que


habla claramente en su Evangelio.

Sexto: Observa si pierdes fácilmente la paz porque no te vives unificado


interiormente y vives distraído o disperso. Pregúntate qué es lo que te altera
con más facilidad. ¿Actualmente hay algo que te intranquiliza? ¿Estás en paz
contigo mismo? ¿Él vive en ti…?¿Es verdaderamente el centro que da sentido
a todo?...

Séptimo: Observa si vives o no a Jesús como la opción esencial de tu vida que


te ayuda a vivir en la unificación y en la armonía interior. Pregúntate si la
presencia del Señor en ti es vivida con claridad, alegría y fuerza. O aceptas, de
hecho, un planteamiento de vida conformista y adormecedor que no te ayuda a
crecer, ni a darte siempre y más radicalmente al Señor y al hermano. Nunca
olvides que el Señor Resucitado siempre camina entre los hermanos.

Octavo: Observa si caes en la tentación de aceptar vivir y caminar solo, "a tu


aire", o te arreglas tú la vida por tu propia cuenta, prescindiendo de la
comunidad de los hermanos. Observa si, por el contrario, asumes con
responsabilidad el compromiso de reconocer tu papel en la vida y lo que la
comunidad puede esperar de ti. Ten en cuenta los dones que Dios ha puesto
en tus manos. ¿Ofreces el don de ti mismo a los demás y te entregas a ellos
como signo de que quieres darlo todo y darte del todo?...

Noveno: Observa si te conformas tranquilamente con la actitud de no esperar


contra toda esperanza…, o, por el contrario, eres capaz de vivir y comunicar tu
amor radical por el Señor y la alegría de tener la vida en tus manos para ser
capaz de darla con esperanza renovada. ¿Eres optimista o pesimista?

Décimo: Observa si consciente o inconscientemente salen de tu boca


expresiones como éstas: "Yo ya no"..., "Conmigo que ya no cuenten"..., "Yo ya
estoy bien así"..., "A mí ya nadie me cambia"..., "Ya nunca jamás volveré a
ceder"..., "Ya estoy harto de...

Observa si se dan en ti actitudes cerradas, intolerantes, de juicio negativo


precipitado. Observa, sobre todo, si te dejas llevar por la negatividad. Piensa en
esta revisión de tu vida que Dios es siempre positivo: «no apaga la mecha que
aún humea ni rompe la caña agrietada».

Condiciones para ser feliz


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La psicología nos aporta condiciones necesarias en toda persona que quiere
ser feliz. Lógicamente en unas personas estará más presente un elemento que
otro, pero todos estos puntos tienen una importancia grande.

¿Por qué no intentamos entre todos hacer presente estas condiciones en


nuestra vida y en las de nuestra comunidad?

Para una buena higiene mental hay que tener muy presente estos elementos:

1. Toda persona debería mantener una relación de plena confianza al


menos con otra persona. En esta relación el individuo debe tener libertad
para comentar sus problemas y preocupaciones, además de los
temores.
2. La persona debe procurar conocer los motivos fundamentales que tiene
en su vida, y satisfacerlas según sus posibilidades.
3. La persona debe mantener su salud física como fundamento de su
estabilidad mental.
4. La persona debe procurarse tiempo suficiente para el descanso.
5. La persona debe ante los problemas de la vida ver las cosas con
serenidad. Observar el problema y analizarlo.
6. La persona debe esforzarse porque tanto el curso del día como el
conjunto de su vida, transcurra según un plan elaborado por ella misma.
7. La persona debe procurar valorar sus propias capacidades de la manera
más realista posible y no tener esperanza exagerada y poco realista
frente a sí mismo.

El humor sigue siendo una de las principales condiciones de la salud mental.

¿Eres una persona asertiva?


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La asertividad es la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse
manipular y sin manipular a los demás.
Características de las personas no asertivas:

• La persona no asertiva no defiende los derechos e intereses personales.


Respeta a los demás, pero no a sí mismo.
• Comportamiento externo: Volumen de voz bajo. Habla poco fluida.
Bloqueos. Tartamudeos.
• Vacilaciones. Silencios. Muletillas... Huida del contacto ocular. Mirada
baja. Cara tensa. Dientes apretados o labios temblorosos. Manos
nerviosas. Se comen las uñas (onicofagia). Postura tensa, incómoda.
Inseguridad para saber qué hacer y decir. Frecuentes quejas a
terceros...
• Forma de pensamiento: Consideran que así evitan molestar u ofender a
los demás. Son personas «sacrificadas». «Lo que yo sienta, piense o
desee, no importa. Importa lo que tú sientas, pienses o desees.» « Es
necesario ser querido y apreciado por todo el mundo.» Constante
sensación de ser incomprendido, manipulado, no tenido en cuenta.
• Sentimientos y emociones: Sentimientos de impotencia. Mucha energía
mental, poca externa. Frecuentes sentimientos de culpabilidad. Baja
autoestima. Deshonestidad emocional (pueden sentirse agresivos,
hostiles, etc. pero no lo manifiestan y a veces, no lo reconocen ni ante sí
mismos). Ansiedad. Frustración.
• Todo esto produce en la persona: Pérdida de autoestima. Pérdida del
aprecio de las demás personas (a veces). Falta de respeto de los
demás.
• La persona no asertiva hace sentirse a los demás culpables o
superiores: depende de cómo sea el otro, tendrá la constante sensación
de estar en deuda con la persona no asertiva («es que es tan buena...»)
o se sentirá superior a ella y con capacidad de «aprovecharse» de su
«bondad».
• Las personas no asertivas presentan a veces problemas de salud como
forma de expresar sus grandes tensiones exteriores ya que no lo hacen
exteriormente. A veces explotan...

Características de las personas asertivas:

Veamos cómo se comporta, qué piensa y siente la persona que sí es asertiva.


Rara vez encontraremos a una persona que reúna todas las cualidades a la
vez. Todo lo más que veremos serán personas que se aproximan mucho a las
mismas.

• Las personas asertivas conocen sus propios derechos y los defienden,


respetando a los demás, es decir, no van a «ganar», sino a «llegar a un
acuerdo».
• Comportamiento externo: Habla fluida. Seguridad. Ni bloqueos ni
muletillas. Contacto ocular directo, pero no desafiante. Relajación
corporal. Comodidad a la hora de sentarse. Expresión de sentimientos
tanto positivos como negativos. Defensa sin agresión. Honestidad.
Capacidad de hablar de propios gustos e intereses. Capacidad de
discrepar abiertamente. Capacidad de pedir aclaraciones. Dice «no»
cuando hay que decirlo. Sabe aceptar errores.
• Pensamiento: Conocen y creen en unos derechos para sí y para los
demás. Sus convicciones son en su mayoría «racionales».
• Sentimientos-emociones: Buena autoestima. No se sienten inferiores ni
superiores a los demás. Satisfacción en las relaciones. Respeto por uno
mismo. Sensación de control emocional.
• Todo esto produce: Frenan o desarman a la persona que les ataque.
Aclaran equívocos. Los demás se sienten respetados y valorados. La
persona asertiva suele ser considerada «buena», pero no «tonta».

¿Qué tipo de persona eres tú?