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ASOCIACIÓN NACIONAL DE VETERANOS

DE LA FUERZA PÚBLICA “ANALVET”


N. I. T: 900154396-7

AL OÍDO DE DEMIL

BOGOTÁ, ABRIL 27 DE 2011


SEÑORES MIEMBROS JUNTA DIRECTIVA DE DEMIL
L. C.

Apreciados Señores: Cordial saludo.

En mayo de 2006 el País escuchó estupefacto las siguientes declaraciones del


Fiscal General de la Nación, Doctor Mario Iguarán Arana, relacionadas con el
caso Jamundí:

“No fue un error, fue un crimen, fue un acierto, pero un acierto criminal”

“Se trató de un mandado al narcotráfico”

Cuatro años más tarde el Tribunal Superior de Cali en fallo de segunda


instancia sentenció:

“Nunca existió narcotráfico…en Potrerito sí hubo combate…no se


constituye el homicidio agravado porque no se dan las condiciones de
inferioridad, ni la indefensión (de las víctimas) porque estas pudieron
reaccionar...contaban con elementos bélicos y con suficiente munición
para defenderse…eran adiestrados y con experiencia en combate...no
hubo ajusticiamiento… ni conocimiento previo de los militares acerca de
la identidad de los policiales, lo que ocasionó el combate”

Como las apresuradas e irresponsables declaraciones del EX Fiscal General


han causado inmenso daño a la imagen y a la confianza que tienen los
colombianos en su Institución armada, comedidamente solicitamos información
sobre las acciones judiciales que esa Entidad está adelantado para impedir que
esas acusaciones infames queden en la impunidad, mientras que el
responsable disfruta plácidamente las mieles de la diplomacia en la tierra de los
faraones.

No podemos seguir permitiendo que cualquier autoridad por encumbrada que


sea, lance atrevidamente a los cuatro vientos declaraciones insensatas en
contra de la Institución o de sus miembros, y salga alegremente indemne
porque nadie asume la responsabilidad de exigirle que rinda cuentas ante la
justicia por el daño causado.

No hay duda de que las afirmaciones del Fiscal General fueron un pesado
lastre de presunción de culpabilidad durante todo el proceso, que incidió en las
decisiones tomadas en las dos instancias de juzgamiento que se han cumplido.
Luego de estudiar la sentencia de segunda instancia y de conocer las
conclusiones del Tribunal arriba registradas, es difícil entender cómo se
confirma la responsabilidad de los militares en los hechos acontecidos a título
de homicidio y homicidio culposo, a sabiendas de que estaban cumpliendo
actos legítimos del servicio y su reacción dentro del combate ocurrido, se
enmarcó dentro los procedimientos normales de respuesta a fuego enemigo en
un teatro de operaciones señalado como de fuerte presencia guerrillera.

Está demostrado que no hubo emboscada alguna y que los militares nunca
supieron que el supuesto enemigo lo conformaban miembros de la Policía
Nacional.

De hacer carrera la teoría del Tribunal, el error se sustraería de toda operación


militar para pasar a ser homicidio, cada vez que las bajas no puedan ser
calificadas específicamente como enemigos reconocidos.

Se estaría entonces aboliendo el concepto de lo que mundialmente se


denomina como “fuego amigo”, desafortunada ocurrencia que ha causado
tantas bajas en todas las guerras.

Creemos que lo ocurrido en Jamundí fue un doloroso error cometido como


consecuencia de la desconfianza existente entre las dos Instituciones que por
temor a las filtraciones, no compartieron ningún tipo de información y actuaron
sin la coordinación debida, en un territorio celosamente protegido por ser
estratégico para los terroristas y por lo tanto considerado de alto riesgo.

Si la misión que cumplían ese día los miembros de ambas Instituciones, se


hubiera llevado a cabo bajo la modalidad de una operación conjunta, con
seguridad hoy no estuviéramos lamentando la muerte de unos y el
encarcelamiento de otros.

La Justicia Penal Militar debió asumir este caso, porque se descartaron todos
los factores que pudieran enmarcarlo dentro de sucesos realizados por fuera
del cumplimiento legítimo de actos del servicio.

Los interrogatorios fueron antitécnicos, se confirmaron ofrecimientos de la


Fiscalía a testigos que declararon en contra de los implicados, los errores
garrafales del Juez en materia de derecho penal fueron numerosos, y la
defensa no estuvo a la altura de las circunstancias.

Todo lo anterior contribuyó a la injusta condena proferida en contra de los


compañeros.

Esperamos que el recurso extraordinario de casación que está pendiente,


corrija todas las irregularidades registradas durante el proceso y por fin se
emita un juicio que verdaderamente interprete en estricto derecho penal militar
y en justicia, la actuación de quienes no tuvieron otro interés distinto al de
cumplir con su deber.
Es verdaderamente lamentable que hayan ocurrido unos hechos tan dolorosos,
fácilmente evitables, si el grupo COMCA o la propia DIJIN hubieran realizado
las coordinaciones correspondientes que estaban establecidas y que eran de
elemental observancia en un teatro operacional de alto riesgo.

Cordialmente,

Capitán Juan Alfonso Fierro Manrique - Presidente ANALVET

e-mail: analvetcolombia@gmail.com

Cel. 310-7091485

Dirección: Avenida Jiménez Nº 9-43 Edificio Federación Oficina 616

Bogotá (D.C) abril 27 de 2011

P.D. Señores de DEMIL: Ninguno de los teléfonos registrados en la página


web es contestado.

Tampoco figura un pinche correo electrónico para comunicarnos con


Uds.

Esta es una mala imagen para la organización defensora de los militares.

JAFM