Sie sind auf Seite 1von 10

CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA DE CHINCHA

SALA SUPERIOR MIXTA DESCENTRALIZADA DE CHINCHA

EXPEDIENTE : 2002-194
DEMANDANTES : ANDREAS KULENKAMPFF VON BISMARCK
MARÍA SCHWALB TOLA DE KULENKAMPFF
SEVERINO EDUARDO GHEZZI GIANNONI
LUZ MARÍA DEL PILAR GRAU
DEMANDADO : BANCO DE COMERCIO-INVERPECO
MATERIA : PROCESO DE AMPARO

SENTENCIA

RESOLUCIÓN Nº 108
Chincha, Dieciocho de Abril
Del dos mil once.

VISTOS: Puestos los autos en Despacho para sentenciar;


interviene como ponente, el Juez Superior señor Zárate Zúñiga;
RESULTA DE AUTOS: Que, mediante escrito de fojas cien y
siguientes, don Andreas Kulenkampff Von Bismarck por su propio
derecho y en representación de Inversiones Taulis S. A., María Ana
Shwalb Tola De Kulenkampff, Severino Eduardo Ghezzi Giannoni y Luz
María del Pilar Grau, acuden a este órgano jurisdiccional
interponiendo demanda de amparo contra el Banco de Comercio, a
efectos de que por sentencia: 1) Se declare que el Juez del 30º
Juzgado Civil de Lima, en el expediente Nº 40521-2000, seguido por
el Banco de Comercio contra los recurrentes Andreas Kulenkampff
Von Bismarck y María Ana Schwalb Tola De Kulenkampff, se abstenga
de disponer el embargo de los bienes muebles e inmuebles de
propiedad de los ejecutados y de las cuentas corrientes de ahorros de
los mismos, hasta que se dicte sentencia final en los autos seguidos
por los ahora demandantes contra el Banco de Comercio sobre
Anulabilidad Parcial de Acto Jurídico e Indemnización por Daños y
Perjuicios, que corre ante el 28º Juzgado Civil de Lima (Exp. Nº 11617-
00); y 2) Se declare que el Juez del 40º Juzgado Civil de Lima, en el
expediente Nº 40512-2000, seguido por el Banco de Comercio contra
los recurrentes Severino Eduardo Ghezzi y Luz María del Pilar Grau de
Ghezzi, se abstenga de disponer el remate de los derechos y acciones
del inmueble de los ejecutados, ubicado en el Jirón Las Tórtolas N°
367, lotización semirústica, La Pradera, distrito de La Molina,
provincia de Lima; cuyo embargo, por mandato de dicho juzgado, se
encuentra inscrito en la Oficina Registral de Lima y Callao a favor del
Banco de Comercio, hasta por la suma de doscientos diez mil dólares
americanos y 00/100 ($ 210,000.00); así como también el embargo
de los bienes muebles que se encuentran en el citado inmueble, ello
hasta que se dicte sentencia final en los autos seguidos por los ahora
demandantes contra el Banco de Comercio sobre Anulabilidad Parcial
de Acto Jurídico e Indemnización por Daños y Perjuicios, que corre
ante el 28º Juzgado Civil de Lima (Exp. Nº 11617-2000); añadiendo
que el Banco de Comercio luego de interpuesta la demanda en
mención, procedió a interponer sendas demandas ejecutivas para el
pago de los pagarés. Que, admitida a trámite la demanda por auto
que corre a folios ciento veintisiete, fue absuelta por el representante
del Banco de Comercio con su escrito de fojas ciento noventa y
siguientes, solicitando se declare improcedente por los fundamentos
que detalla, originando la sentencia de fecha diecisiete de junio del
año dos mil dos, que obra de fojas doscientos veinte y siguientes, por
la cual se declaró Improcedente la demanda constitucional, fallo que
al ser apelado, fue confirmado en todos sus extremos por resolución
de vista de fecha diecinueve de agosto de ese mismo año, tal como
se observa de folios doscientos cuarenta y cinco y siguientes,
pronunciamiento que después fue declarado nulo por sentencia del
Tribunal Constitucional que data del treinta de enero del dos mil tres
que obra de fojas doscientos sesenta y siguientes, dándose como
fundamento haberse incurrido en vicio insubsanable al no
comprenderse en el proceso a los magistrados que expidieron las
cuestionadas resoluciones ejecutivas, es decir los Jueces del 30º y 40º
Juzgado Especializado en lo Civil de Lima. Que en vía de
regularización, el A Quo emitió el auto de folios doscientos ochenta
que resuelve admitir a trámite la demanda de amparo contra el
Banco de Comercio, los magistrados del Trigésimo y Cuadragésimo
Juzgado Especializado en lo Civil de Lima y el Procurador Público a
cargo de los Asuntos Judiciales del Poder Judicial, librándose los
exhortos respectivos para el emplazamiento de ley; siendo del caso
que por escrito que corre de fojas doscientos ochenta y siete y
siguientes, los accionantes amplían el petitorio de su demanda para
que: 1)Se declare sin efecto la sentencia expedida por la Segunda
Sala Civil de Lima, en el Expediente Nº 2000-40521, sobre obligación
de dar suma de dinero, que condena a las personas de Andreas
Kulenkampff Von Bismarck y María Ana Schwalb Tola De Kulenkampff,
al pago de $ 206.068.67 a favor del Banco de Comercio; 2) Se declare
sin efecto la sentencia expedida por la Segunda Sala Civil de Lima, en
el Expediente Nº 2000-40512, sobre obligación de dar suma de
dinero, que condena a las personas de Severino Eduardo Ghezzi y Luz
María Del Pilar Grau de Ghezzi, al pago de $ 206,032.07 a favor del
Banco De Comercio; agregando, en un otrosí digo, que se considere
como demandados a los señores vocales que conforman la aludida
Segunda Sala Superior Civil de Lima. Que por auto que obra a fojas
trescientos noventa y siete, el Juez del proceso resuelve declarar nulo
todo lo actuado desde folios doscientos ochenta, remitiendo los autos
a este órgano Colegiado por ser competente para su trámite; en
mérito a ello, esta Sala expide el auto de fojas cuatrocientos
admitiendo a trámite la demanda sin dar cuenta del petitorio de
ampliación presentado por la parte actora y, a continuación se emite
la sentencia desestimatoria de fojas quinientos setenta y seis; que al
ser impugnada motivó resolución de la Sala Constitucional y Social de
la Corte Suprema de Justicia, su fecha diecisiete de noviembre del dos
mil cinco de fojas ochocientos cuarenta y cinco y siguientes que no
sólo declaró la nulidad de la sentencia recurrida por haberse omitido
emplazar a los Vocales que conformaban la Segunda Sala Superior
Civil de Lima, sino que también ha discernido lo que es el petitorio
primigenio y las pretensiones que fueron incorporados vía ampliación.
Que por auto de fojas ochocientos sesenta y dos, se integró la
relación procesal con los Señores Vocales Superiores y también con
los señores Vocales Supremos que emitieron la Casación Nº 3086-
2001 como había sido solicitado por la parte demandante en el
escrito precedente. Según fojas ochocientos setenta y nueve y
siguientes, por la entidad demandada absuelve Administradora del
Comercio S. A. y formula las excepciones de incompetencia y de
caducidad; asimismo, el co demandado Dr. Héctor Lama More, por
escrito de fojas mil veintisiete procedió a interponer la excepción de
incompetencia y contestó la demanda con los fundamentos allí
expuestos, sucediendo los mismo con el Dr. Victoriano Quintanilla
Quispe según fojas mil noventa y nueve. Más tarde, a fojas mil
doscientos quince, el Banco demandado hace de conocimiento que
actuará en el proceso a través de su sucesor procesal “Inversiones
Banco de Comercio- Inverpeco”, siendo incorporado este último por
auto de fojas mil doscientos cuarenta y uno. Luego, en discordia, se
emite la sentencia del nueve de octubre del dos mil ocho de fojas dos
mil cuarentidos y siguientes, que declara Infundadas las Excepciones
de Incompetencia y de Prescripción y, Fundada en parte la demanda;
sentencia esta que al ser apelada por la demandada según recurso de
fojas dos mil noventiuno y siguientes, origina la sentencia de la Sala
Constitucional y Social de la Corte Suprema de Justicia, su fecha trece
de setiembre del dos mil diez de fojas dos mil doscientos sesentiséis y
siguientes, que declara nulo todo lo actuado hasta fojas ochocientos
sesentidós inclusive y ordena se provea el escrito de los actores de
fecha veinte de marzo del dos mil seis, conforme a las directivas de
dicha sentencia. Con resolución número noventitres del siete de
diciembre del dos mil diez corriente a fojas dos mil doscientos
ochenta y siguientes, se ha dado cumplimiento a las observaciones
de la Sala Suprema, incluso de oficio se ha requerido del 28 Juzgado
Civil de Lima, que informe y remita copia de actuados sobre el estado
del proceso signado como expediente 11617-2000 sobre Anulabilidad
Parcial de Acto Jurídico e Indemnización por Daños y Perjuicios
promovido por los mismos accionantes del proceso de garantía que
nos ocupa, a la vez que se ha dictado medidas complementarias con
resolución número ciento seis del catorce de marzo del año en curso;
y, siendo su estado, este Colegiado se pronuncia; y
CONSIDERANDO; PRIMERO: Corresponde señalar en primer
término, que si bien el presente proceso se inició en vigencia de la
Ley Nº 23506 y conexas, no es menos cierto que la Segunda
Disposición Final del actual Código Procesal Constitucional establece
que las normas procesales previstas en dicho Código son de
aplicación inmediata, incluso a los procesos en trámite; sin embargo,
continuarán rigiéndose por la norma anterior las reglas de
competencia, los medios impugnatorios interpuestos, los actos
procesales con principio de ejecución y los plazos que hubieran
empezado. Siendo así, al caso le es de aplicación el referido Código
sin objeción, por no encontrarse en ninguno de los supuestos
enunciados. Lo anteriormente esbozado ha sido previsto por el
Tribunal Constitucional en los Expedientes Nº 2985-2004-HC/TC y
076-2005-AA/TC, entre otros.

SEGUNDO: Antes de analizar el fondo de la controversia


constitucional, debe emitirse decisión en torno de las excepciones
planteadas por el Banco demandado según se desprende de la
contestación de demanda de fojas trescientos quince y siguientes; al
respecto debemos indicar que el derecho de defensa contiene tres
modalidades distintas: a) defensa de fondo, b) defensa previa y c)
defensa de forma1. Es dentro de esta última modalidad que se
encuentran las Excepciones Procesales.
La excepción de Incompetencia se encuentra prevista por el artículo
446 (inciso 1) del Código Procesal Civil, aplicable supletoriamente a
tenor de lo establecido en el artículo IX del Titulo Preliminar del
Código Procesal Constitucional; excepción ésta que debe ser
desestimada, por cuanto ya el Tribunal Constitucional mediante
resolución del treinta de enero de dos mil tres, que obra de fojas
doscientos sesenta a doscientos sesenta y dos al ordenar el
emplazamiento de los magistrados del Trigésimo y Cuadragésimo
Juzgado Civil de Lima, implícitamente reconoció la competencia de
esta Sala Superior respecto de la demanda y, ha sido como
derivación de ello que el Juzgado Civil de Chincha que venía
conociendo de este proceso, por resolución número veintisiete del
veintitrés de abril de dos mil tres, dispuso la nulidad de lo actuado y
su remisión a esta Sala Superior, quien mediante resolución número
veintiocho del seis de mayo de mayo de dos mil tres lo admite a
trámite. Por su lado, la Corte Suprema de Justicia en la sentencia del
diecisiete de noviembre del año dos mil cinco en copia certificada a
fojas ochocientos cuarenta y cinco y siguientes, al revisar la
tramitación del proceso y declarar la nulidad de actuados y ordenar
nuevo pronunciamiento, reconoció también de manera tácita la
competencia de esta Sala; debiéndose acotar que la sentencia
anulada que fuera expedida por esta Sala su fecha dieciséis de junio
del dos mil cinco, contenía pronunciamiento de fondo respecto de la
controversia constitucional.
Excepción de Caducidad, la que debe ser entendida como una de
prescripción de conformidad con la abundante jurisprudencia emitida
por el Tribunal Constitucional como la recaída en el proceso número
2494-2005-PA/TC, debemos considerar que no se ha producido,

1
Monroy Gálvez, Juan F. “La Formación del Proceso Civil Peruano”. Escritos Reunidos. Comunidad.
Segunda Edición Diciembre 2004.
habida cuenta que tratándose de una figura declarable de oficio, no
habiéndolo hecho la superioridad con ocasión de la revisión que ha
conocido en razón de la apelación interpuesta por la demandada, mal
podría esta instancia pronunciarse en esta oportunidad y por lo
mismo también debe desestimarse dicha excepción.

TERCERO: Ahora bien, para evaluar la controversia constitucional


que ha dado origen a esta causa, corresponde tener en cuenta que
del inciso segundo del artículo doscientos de la Constitución, se
desprende que la Acción de Amparo es una garantía constitucional
que procede contra el hecho u omisión, por parte de cualquier
autoridad, funcionario o persona, que vulnera o amenaza los
derechos reconocidos por la Constitución distintos de la libertad; no
procede contra normas legales ni contra resoluciones judiciales
emanadas de procedimiento regular; a la vez que según el artículo
primero del Código Procesal de la materia, su objeto es reponer las
cosas al estado anterior a la violación o amenaza de violación de un
derecho constitucional.

CUARTO: Es del caso que como se ha dejado dicho, el amparo no


procede contra resoluciones derivadas de un proceso regular;
contrario sensu, si habría lugar tratándose de procesos “irregulares”;
el presupuesto está contenido en el artículo cuarto del Código
Procesal Constitucional, cuando señala que hay lugar a ello respecto
de resoluciones judiciales firmes dictadas con manifiesto agravio a la
tutela procesal efectiva, que comprende el acceso a la justicia y el
debido proceso y siempre que el presunto agraviado no haya dejado
consentir la resolución que dice agraviarlo. La previsión, en el modo
interpretado, también estuvo contenido en el artículo 6 de la
derogada ley 23506 como bien señalan los demandantes en calidad
de fundamento jurídico, a fojas ciento veintidós de la demanda.

QUINTO: Sobre el particular hay que señalar que en doctrina existe


un sector que adhiere la tesis restrictiva que considera imposible la
procedencia de un amparo frente a una resolución judicial; y, la tesis
permisiva que permite el amparo con el objeto de asegurar la
vigencia y el respeto de los derechos fundamentales. “La tesis
permisiva presenta dos variantes: tesis permisiva amplia según la
cual se pueden invocar amparos contra todo tipo de resoluciones
judiciales siempre que su expedición haya estado sujeta a la violación
o amenaza de un derecho constitucional. En cambio, la otra, la tesis
permisiva moderada, supone la interposición de un proceso
constitucional de amparo contra una resolución judicial solamente
cuando está en juego la violación de los derechos a la tutela judicial y
al debido proceso y sólo procede si el agraviado no ha dejado
consentir la resolución judicial que lo lesiona, que siempre debe ser la
última ya que hay que agotar todos los medios impugnatorios al
interior del proceso judicial ordinario, sea civil, penal, laboral,
administrativo, tributario, etc. El Código acoge, pues, la tesis
permisiva restrictiva…”.2
No obstante hay que enfatizar que ello no significa que el amparo
pueda motivar una suprainstancia para revisar o controlar aquello
que fue resuelto en un proceso ordinario, sino que se encuentra
limitado para verificar únicamente si el órgano jurisdiccional ha
respetado los derechos fundamentales de las partes procesales, al
punto que de constatarse una afectación de esta naturaleza, debe
reponerse las cosas al estado anterior de la infracción. A este efecto
debe tenerse en cuenta que “… Este control realizado sobre la
actividad del Juez, no implica el desconocimiento de la calidad de
cosa juzgada de la que pueda gozar la resolución judicial
cuestionada. En efecto, si bien es cierto que los incisos 2) y 13) del
artículo 139 establecen que (…)Ninguna autoridad (…) puede dejar
sin efecto resoluciones que han pasado en autoridad de cosa juzgada
(…), y que se encuentra prohibido revivir procesos fenecidos con
resolución ejecutoriada respectivamente, también lo es que la propia
Constitución ha establecido un mecanismo como el amparo (artículo
200.2) para la protección de los derechos fundamentales incluso
cuando el agente vulnerador pudiera ser una autoridad judicial”. 3
Adviértase que para el caso, corresponde tener en cuenta los
principios de unidad de la Constitución y de concordancia práctica,
que deben estar presentes en una interpretación constitucional.

SEXTO: Siendo así debemos evaluar cuáles son los derechos


fundamentales presuntamente vulnerados, con cuyo propósito hay
que remitirse al escrito de demanda y en todo caso al escrito
ampliatorio, pudiendo percibirse del primero de ellos que se persigue
la abstención de los señores Jueces del 30° y 40° Juzgado
Especializado Civil con el objeto de que no practiquen determinados
actos procesales (embargo de los bienes muebles e inmuebles, de
cuentas corrientes y de ahorros y, remate de derechos y acciones
sobre inmueble) en los expedientes 40521-2000 y 40512-2000,
respectivamente, hasta que se emita sentencia final en el proceso
seguido por los ahora demandantes contra el Banco de Comercio
sobre Anulabilidad Parcial de Acto Jurídico e Indemnización por Daños
y Perjuicios, seguido ante el 28° Juzgado Civil de Lima; es decir un
petitorio ajeno al objeto de un proceso de amparo.
Sin embargo, hurgando los antecedentes, se puede ver en dicho
escrito que al hacer referencia a los antecedentes, se menciona:
a) violación del debido proceso en la sentencia de primera instancia
en el proceso ejecutivo seguido contra los esposos Ghezzi – Grau;
b) por haber dado validez jurídica a un pagaré que no solo no fue
completado de acuerdo a lo pactado por las partes, sino que además
se trataba de un título valor fraudulento;

2
Carlos Mesías, Exégesis del Código Procesal Constitucional, Gaceta Jurídica, Lima, mayo del 2005,
Pág. 103
3
Jhonny Tupayachi Sotomayor; Código Procesal Constitucional Comentado, Editorial Adrus, Arequipa,
enero del 2009
c) se alega igualmente haberse violado el derecho constitucional de
igualdad ante la ley, porque no se ha tenido ningún reparo al sostener
que al pagaré se le hubiere agregado los intereses compensatorios
ante la ley;
d) que se ha amenazado de violación del derecho constitucional
relativo a la propiedad, porque se ha ordenado trabar embargo sobre
bienes muebles y cuentas corrientes, lo mismo que de la casa
habitación;
e) se ha violado el derecho de contratar con fines lícitos;
f) también el derecho de constitucional relativo a que nadie puede ser
víctima de violencia moral, síquica o física.
Y, en el escrito de ampliación de demanda de fojas doscientos
ochenta y siete y siguientes cuando se pide dejar sin efecto las
sentencias emitidas por la Segunda Sala Civil de Lima, se expone
como fundamento que:
a) Los procesos ejecutivos tienen como base los pagarés que se
considera fraudulentos porque no reunían los requisitos del inciso 2)
del artículo 129 de la ley16587;
b) que los pagarés debían ser por los montos de $ 162,723.34, pero
que se han variado los montos para ejecutarse en un caso por $
206,032.07 y, en el otro por $ 206,068.67, incumpliéndose los
requisitos para el protesto y que se violó el inciso 4) del artículo 55 de
la ley 16587;
c) que el pagaré fue emitido como consecuencia del reconocimiento
de una deuda según escritura pública y que el artículo 9 de la Ley de
Títulos Valores autoriza la emisión de títulos incompletos pero no que
se llene contrariamente a los acuerdos adoptados.

SÉTIMO: Ante el citado estado de cosas, procede la adecuación de


las pretensiones demandadas, con arreglo al principio contenido en el
tercer párrafo del artículo III, Título Preliminar del Código Procesal
Constitucional que señala: “… Asímismo el Juez y el Tribunal
Constitucional deben adecuar la exigencia de las formalidades
previstas en este Código al logro de los fines de los procesos
constitucionales…”; de manera que este Colegiado estima como
alegación la vulneración al debido proceso, en los términos referidos
en el Considerando precedente.
OCTAVO: Pero resulta que estos hechos denunciados como
supuestas afectaciones del debido proceso, dicen los demandantes
que están contenidos en la sentencia de primera instancia (véase el
numeral 2.7.1 de fojas ciento catorce); más tarde, con motivo del
escrito de ampliación de demanda se mencionó que las
irregularidades se presentaban en las sentencias de segunda
instancia, es decir las provenientes de la Segunda Sala Civil de Lima
(véase fojas doscientos ochenta y siete y doscientos ochenta y ocho);
o sea que en ninguno de los casos aparentemente se ha tratado de
resolución “firme”, pues aún después de la sentencia de segunda
instancia, quedaría por agotar el recurso de casación.
NOVENO: Sin embargo para este Colegiado tampoco pasa
desapercibido que cuando los accionantes interponen la demanda
que nos ocupa el veintidós de mayo del dos mil dos, ya pre –existía la
sentencia de segunda instancia en el expediente N° 2000-40521,
seguido por el Banco de Comercio contra Andreas Kulemkampff v. B.
y otros sobre obligación de dar suma de dinero, incluso se había
planteado recurso de casación como se ve de la copia de fojas
novecientos doce y siguientes, aunque no se aprecia el resultado del
mismo; e igualmente en la causa signada con el número 2000-40512
seguido por el Banco mencionado contra Severino Eduardo Ghezzi y
otra, sobre obligación de dar suma de dinero, también pre –existía
sentencia de segunda instancia, lo mismo que el recurso de casación
que fuera declarado improcedente en fecha veinte de diciembre del
dos mil uno, como se constata de la copia de fojas novecientos
veinte; por lo que resulta obvio que en los recursos finales
mencionados los demandantes han alegado las presuntas
infracciones constitucionales; mereciendo recordar a este efecto que
ya el artículo 10 de la ley 25398 que complementaba la ley 23506 de
Hábeas Corpus y Amparo, decía que “Las anomalías que pudieran
cometerse dentro del proceso regular al que se refiere el inciso 2) del
artículo 6 de la Ley, deberán ventilarse y resolverse dentro de los
mismos procesos mediante el ejercicio de los recursos que las
normas procesales específicas establecen.
No podrá bajo ningún motivo detenerse mediante una acción de
garantía, la ejecución de una sentencia contra la parte vencida en un
proceso regular”;

DÉCIMO: Consecuencia de la sucesión de hechos enunciados en el


Considerando inmediato anterior, es que los demandantes ya hicieron
valer su derecho con toda oportunidad y en todas las instancias y, la
circunstancia que el fallo final no los haya favorecido, no significa que
el proceso haya sido irregular. Hay que agregar que la presencia de
una sentencia casatoria registrada con el número 2665-2003 de fecha
diecisiete de noviembre del dos mil cuatro, obrante en copia de fojas
quinientos treinta y nueve y siguientes que declara fundado el
recurso correspondiente, nula la sentencia de vista expedida por la
Tercera Sala Civil de Lima y actuando en sede de instancia revoca la
apelada en el extremo que declara infundada la contradicción y
reformándola declara improcedente la demanda en los seguidos por
Inversiones Taulis S.A. contra el Banco de Comercio, sobre obligación
de dar suma de dinero; no obliga para resolver declarando la nulidad
de sentencias de vista una de ellas incluso con resolución de Sala
Suprema que declara improcedente el recurso de casación
interpuesto, reflexión que se hace porque la aludida sentencia
casatoria no ha recaído en ninguno de los dos procesos que involucra
como demandados a los ahora demandantes (expedientes Nros.
40521-2000 y 40512-2000) y porque tampoco dicho pronunciamiento
casatorio se ha emitido configurando doctrina jurisprudencial a que se
refiere el artículo 400 del Código Procesal Civil de aplicación
supletoria y por tanto no vincula a los órganos jurisdiccionales;
máxime cuando por ningún medio adecuado se ha acreditado en
estos autos –que no tiene etapa probatoria-, la violación de algún
derecho constitucionalmente protegido, deviniendo aplicable el
artículo 200 del Código Procesal Civil.

DÉCIMO PRIMERO: Sin perjuicio de lo anterior, como quiera que


originalmente se consideró como pretensión la abstención de los
señores magistrados del 30° y 40° Juzgado Civil de Lima, para
practicar los actos procesales enunciados en la primera parte del
Considerando Sexto, hasta que se dicte sentencia final en el proceso
N° 11617-2000 del 28° Juzgado Civil de Lima, seguido por los mismos
demandantes de esta causa, contra el Banco de Comercio sobre
Anulabilidad Parcial de Acto Jurídico e Indemnización por Daños y
Perjuicios; resulta que este órgano jurisdiccional con el objeto de
mejor resolver, por acto propio, formando parte de la resolución
número noventa y tres de fojas dos mil doscientos ochenta dispuso
oficiar al señor Juez del 28° Juzgado Especializado Civil de Lima, para
que informe y remita copia de determinadas piezas procesales,
respecto del actual estado de ese proceso; requerimiento que fue
atendido con la copia certificada del escrito de demanda, de la
resolución admisoria, de la contestación, de la resolución que declara
improcedente la reconvención, de la sentencia de primera instancia
que la declara infundada en todos sus extremos, su confirmatoria por
la instancia superior, resolución de la Sala Civil Permanente de la
Corte Suprema de Justicia que declara improcedente el recurso de
casación, resolución aprobatoria de costas y costos, su confirmatoria
por la superioridad y del requerimiento con apercibimiento de
ejecución forzada de fecha tres de setiembre del dos mil diez, todo lo
cual obra de fojas dos mil trescientos ochenta y seis y siguientes; en
consecuencia, actualmente, carecería de objeto emitir
pronunciamiento por sustracción de la materia; empero, tratándose
de una acción de garantía corresponde determinar si existe o no
afectación del debido proceso en su variable de la tutela procesal
efectiva, acorde con el inciso 16, artículo 37 del Código Procesal
Constitucional, que como se menciona en el Considerando
precedente, no lo hay.

POR ESTOS FUNDAMENTOS:

DECLARARON: INFUNDADAS LAS EXCEPCIONES DE


INCOMPETENCIA Y DE PRESCRIPCION EXTINTIVA planteadas por
el Banco demandado y el co demandado Héctor Lama More, en sus
escritos de fojas mil novecientos ochenta y nueve y siguientes y, mil
veintiocho y siguientes, respectivamente; e INFUNDADA la demanda
de fojas cien y siguientes, ampliada de fojas doscientos ochenta y
siete y siguientes, formulada por Andreas Kulenkampff Von Bismarck
por su propio derecho y en representación de Inversiones Taulis S. A.,
María Ana Shwalb Tola De Kulenkampff, Severino Eduardo Ghezzi
Giannoni y Luz María del Pilar Grau contra el Banco de Comercio
sobre Proceso constitucional de Amparo; MANDARON que
consentida o ejecutoriada que sea la presente sentencia, se publique
en el diario oficial “El Peruano”, conforme lo dispone la Cuarta
Disposición Final del Código Procesal Constitucional;
NOTIFÌQUESE.--------------------------------------.
S.S.
MEZA MAURICIO
MAGALLANES SEBASTIAN
ZÀRATE ZÙÑIGA