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Educación (a la) boliviana:

retos, trabas y sueños

Pasada la aprobación y promulgación de la Ley Educativa “Avelino Siñani y


Elizardo Pérez”, el pasado 20 de diciembre de 2010, parece que ante lo que nos
enfrentamos es a ver cómo se operativiza la misma. Y, aunque sabemos que
dicha operativización no será completamente realizada este año, quisiéramos
compartir con ustedes, queridos lectores, algunas cosas que nos parecen
cuestionantes y que nos pueden ayudar en la reflexión.

Obviamente, y a manera de advertencia previa, lo que vamos a proponer no


responde a ninguna filiación político partidaria y eso también es importante tenerlo
presente cuando, de manera particular, nos acerquemos al texto de la ley:
independientemente de quién lo haya hecho o quién lo aplique, la clave de lectura
debería ser si lo propuesto redunda en beneficio de la sociedad o no.

Claro está que lo propuesto al final del párrafo anterior, se dice fácil pero se vive
un poco más difícil. El espíritu crítico tendría que hallarse empapado de una
mentalidad abierta, evitando que se permeen nuestras pasiones o fobias, para
realmente generar propuestas y construcción. Tal será la clave de trabajo que
queremos utilizar en este ejercicio.

Finalmente, y por el hecho de ser un ejercicio teórico que plantea escenarios, los
mismos no pueden ser tomados como absolutos, sino que los mismos se
confirmarán o rebatirán de acuerdo a lo que se vaya dando en el quehacer
educativo en estos meses y las siguientes gestiones.

Y así, como dicen en las cuecas, se va la primerita…


Ley educativa medioambientalista, comunitarista y para Vivir Bien

Los fundamentos de la ley educativa descansan en la propia sociedad. Por ello en


diversos artículos de la misma se hace una fuerte referencia hacia ella, hacia
incluirla en el hecho educativo y, en especial, para hacerla cada vez mejor. Y ese
hacerla mejor, significa apostar por fortalecer una conciencia y actuación positiva
con el medio ambiente.

Como vemos, la ley busca que la educación tenga resultados que redunden no
sólo en el fortalecimiento y capacitación del campo del conocimiento teórico, sino
que se plasme en resultados tangibles y de calidad. Dichos resultados se
observarían a través de una práctica pedagógica cualificada por parte de todas las
personas que hacemos el país.

Aunque en la Reforma Educativa anterior ya se incorporaba, de manera mucho


más visible, la participación de los padres y las madres de familia, ahora se nos
pide que incorporemos a más actores sociales en la vida de las Unidades
Educativas. Y aquí caben nuestras primeras preguntas: ¿será que la incorporación
de los mismos aportará a un buen avance de la educación?, ¿no será que la
partidizará y politizará?, ¿cómo cualificar a la sociedad para que realmente sea
educadora?

Recordemos que en aquello que se llama principios y fines de la educación, los


que se estudian desde la pedagogía y la filosofía de la educación, se nos recuerda
claramente que la educación ayuda a la politización de la persona, en cuanto
miembro de la sociedad y para hacerla mejor, pero no por ello la educación será
política netamente.

Así, surge una nueva cuestionante respecto al por qué la ley inicia enfocándose en
la persona para luego pasar a llamarla ciudadana. La diferencia desde la teoría
política nos hace notar que la persona es la forma en la que se considera al ser
humano desde una visión integral y el/la ciudadano/a es quien ejerce de manera
plena sus derechos y deberes en el mundo político de su sociedad.

Y aunque parece que dicha aclaración podría carecer de importancia, el pasar de


un término a otro nos hace obtener dos claves de lectura respecto al texto de la
ley. Una, en la que se comprende a persona y a ciudadano/a desde la misma
perspectiva: el ser humano; y, otra, en la que se convierte a la educación en un
instrumento para adoctrinamiento político más que en instrumento formador y
liberador.

En algún momento, algunos analistas, sugieren que se opte por la segunda clave
de lectura que se señala en el párrafo anterior. Tal justificativo viene dado también
por el excesivo énfasis que se hace en el texto con verbos como mantener,
defender y estar adherido al proceso de cambio y transformación del país. Ahora
bien si la educación politiza pero no es política, ¿no estaremos con el peligro de
caer en un adoctrinamiento, como ya se decía, antes que en un verdadero
proceso educativo?

Por ello es que nos cuestionábamos acerca de la presencia y participación de


otros actores sociales en el proceso educativo. No obstante, si tenemos claro esos
pequeños escollos que se nos pueden presentar, tal vez sí podemos apuntar a un
verdadero proceso de generar que la sociedad se convierta en educativa. Pero, lo
dicho necesita del cambio actitudinal de las personas y no sólo de las buenas
intenciones.

Por otro lado, e intentando utilizar la primera clave de lectura que sugeríamos, es
interesante observar el afán medioambientalista que posee la ley. No se puede
generar una sociedad educativa si es que no tenemos una convivencia armónica y
estable con el entorno. Pero, y tal parece que siempre hay un pero, ¿será que
seremos más medioambientalistas sólo a partir de la educación?, o es necesario
establecer otro andamiaje que nos colabore en la labor.
Baste lo dicho y cuestionado por el momento para que veamos que no hay
primera sin segunda, por eso… se va la segundita

Valores y vivencias: rarezas, espiritualidades y posibilidades

En el punto anterior, analizábamos lo importante que es establecer la cancha de


juego de manera clara. No sólo se trata de que las cosas parezcan buenas y
funcionen en el papel, sino que es necesario hacerlas prácticas que eviten seguir
generando situaciones de frustración y amargura en las personas.

Por ello, es interesante rescatar que toda la ley se halla transversalizada por
valores. Valores universales, pero que a la par nos van dando un norte respecto
de lo que queremos generar como sociedad, por eso es importante que aparezca
en el proyecto educativo: la educación redunda en la construcción de la sociedad.
Obviamente lo dicho debe tener en cuenta lo ya cuestionado.

No obstante, y aunque hay un sistema claro de valores, algunas personas los


cuestionan por el tinte cultural que se ha ido cargando desde la propia figura del
gobierno. Y ese es un escollo importante a salvar si realmente queremos que la
educación sea valórica: evitar las polarizaciones políticas y partidarias.

Los valores que se nos proponen (por ej. solidaridad, reciprocidad, respecto,
INCLUSIÓN, etc.) son vividos de manera universal, no son propiedad de una u
otra cultura, sino que son propiedad de la humanidad en general. Por ello, las
tintas cargadas que se alzaron respecto de la continuidad o no de la enseñanza de
una determinada religión, se están olvidando que uno de los caminos para
fortalecerlas en realidad es la vivencia de una escala de valores.

No podemos hablar de valores si es que no hablamos de una dimensión espiritual


de la persona pero, y obviamente, bajo ningún concepto se debería apuntar por la
supremacía de una vivencia-espiritualidad sobre otra. Empero, y lo mismo que se
decía respecto de la política, la educación no puede estar simplemente al servicio
de la religión, sea ésta cual sea.

Ahora bien si la sociedad es donde se vivencia los valores y, se pide una mayor
participación de la misma en la educación, es importante no sólo tener claro la
escala de valores que queremos fortalecer, sino tener siempre presente que lo que
se busca es la formación integral de la persona y no de los intereses mezquinos
que nos puedan surgir.

Una sociedad con valores claros, sabrá enfocar liberadoramente el proceso


educativo y esto redundará en su vivencia, en su modelo sociopolítico y en su
interacción con las demás culturas, tanto hacia afuera como hacia adentro de
Bolivia.

Pero como no hay primera sin segunda y segunda sin tercera, se va la tercerita y
final…

Lo técnico-tecnológico, la inclusión y la identidad

La ley es una de las primeras que apuesta por una real valorización de la
formación técnica, considerada en muchos casos como inferior a la educación
superior a nivel licenciatura, por prejuicios sociales. No obstante, aunque muchos
podrán decir que lo mismo se buscaba en la reforma educativa, el proceso de
implementación es el que deberá determinar finalmente si se cumple o no el
objetivo.

No obstante, y en nuestra humilde opinión, el avance más importante de la ley es


el referente a la temática de la inclusión educativa de las personas con
capacidades especiales y necesidades educativas especiales. De nada sirve que
se tengan currículas de muy alta calidad, escalas de valores establecidas y
vivencias espirituales fortalecidas si es que seguimos generando procesos de
exclusión de diversos sectores de la población que comparte con nosotros.

En el mismo sentido apunta la consolidación de las identidades culturales. De muy


poco servirá el tener un sistema educativo excelente si no sabemos quiénes
somos y qué queremos ser. Pero obviamente, y por ello la importancia de los
valores y la fe, la persona y la sociedad que queremos generar se encuentra en
procesos de mayor y mejor comprensión, en espacios profundización y, en
definitiva, en espacios de construcción.

No podemos pretender generar personas acabadas totalmente, sino personas que


apunten a una mayor y mejor humanización, y por eso es que las sociedades por
ello deber ir en progreso y profundización. Frases como la de Fukuyama y el fin de
la historia o, pretender que el comunismo o el capitalismo son lo final, es limitar a
la persona en su capacidad de generar nuevas realidades y posibilidades.

Es necesario tener la perspectiva de lo que fuimos para proyectarnos al futuro,


pero sin olvidarnos que el presente es el que construye esa posibilidad. No
obstante estamos conscientes que el ejercicio pretendido aquí, por demás
inacabado en nuestra opinión, aún debe enfrentarse con el planteamiento
curricular, del que aún no hay ninguna claridad.

Durante la gestión 2008 y la 2009 se han hecho avances interesantes en


establecer las materias y contenidos, pero ese avance aún no ha sido ni
oficializado ni validado, hecho por el cual comprendemos que los docentes estén
con tanto recelo en esta gestión. No obstante, y de acuerdo al carácter
investigativo que propone la ley, no nos cerremos a la construcción colectiva
desde lo ya tenido.

Naturalmente, la construcción curricular es la base sobre la cual se construirá todo


el andamiaje cognoscitivo-pedagógico y valórico-actitudinal que nos manifiesta el
texto de la ley pero es necesario, para ir superando esas cuestionantes que
hemos realizado, esperar la reglamentación de la misma.

La Resolución Ministerial 010/11 del Ministerio de Educación nos da algunas luces


sobre las que ir caminando, sobre todo la seguridad de seguir aplicando lo que se
tiene hasta que se norme mejor. De igual manera, este año veremos una serie de
capacitaciones a nuestros docentes respecto de la ley y los contenidos
curriculares.

No obstante, y para ir finalizando este ejercicio, un elemento que queda en


nebulosas se vincula a lo dicho en el párrafo anterior. Se van a construir y
socializar contenidos curriculares y la ley prefigura que la sociedad participe del
hecho educativo, así como estipula que se convalidarán y reglamentarán los
saberes empíricos de las personas. Entonces, ¿cómo construiremos la currícula?,
¿cuáles serán los contenidos base?, ¿cómo los adaptaremos a las regiones y
necesidades?, ¿que haremos respecto de la infraestructura y equipamiento para
sostenerla?, ¿los docentes contarán con ítems y salarios justos para desarrollar
este trabajo de validación de saberes?, etc.

A manera de conclusión

Parece ser que la ley, si bien tiene grandes avances, también presenta elementos
que aún son poco claros y, aunque vimos algunos elementos de anclaje y
justificación, es importante esperar las reglamentaciones específicas. Asimismo,
es necesario generar procesos de sensibilización con la sociedad en general, pues
no basta con decir que la misma es educativa per se.

Si bien no hemos analizado la ley en extenso, pues no es el objetivo ni el sentido


del ejercicio, es necesario que como sociedad también nos acerquemos al texto
de la ley. Que con los docentes de nuestras Unidades Educativas y las instancias
administrativas generemos espacios de reflexión, de construcción y de
adecuación.

De manera interesante se nos da la posibilidad de construir la sociedad que


queremos y la educación que queremos, pero eso dependerá de la motivación que
tengamos como actores sociales, pues el escenario está planteado, lo que falta
son los participantes.

Finalmente, ojalá que si apostamos por la consolidación de este proceso lo


llevemos a buen término y no lo dejemos a mitades como ocurrió con la Reforma
Educativa. Ojalá nos sumemos reflexiva y propositivamente a la construcción y,
analicemos que lo que está en juego no sólo es esta gestión, sino nuestro futuro
como sociedad.