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KARL MARX (1818-1883)

1. Contexto histórico, cultural y filosófico.


Carlos Marx nace en la ciudad de Tréveris el 5 de mayo de 1818 y muere en Londres
el 14 de marzo de 1883. Pocos hombres han llegado a ejercer tanto peso como él en todas las
dimensiones de la vida social. El pensamiento, la política, la economía y hasta el lenguaje de
nuestros días es deudor de la obra intelectual de Marx.
La génesis de su pensamiento, especialmente en su período más fructífero desde el
punto de vista teórico (desde 1840 a 1848), se enmarca en una época de transformaciones a
distintos niveles.
En lo político destaca la posición conservadora sustentada
por el rey Federico Guillermo de Prusia, que genera un acusado
descontento entre los liberales prusianos y los intelectuales de
Renania, territorio en el que habían proliferado y triunfado los
ideales revolucionarios franceses. La difusión de las ideas
progresistas francesas en la Alemania del sur provocó el aumento de
la censura y de la dureza del régimen policial, como reacción de la
Corte alemana. Como consecuencia de lo anterior, y ante la falta de
una clase obrera con capacidad de movilización, la contestación
frente al conservadurismo político se llevó a cabo sobre todo en el
ámbito intelectual, en el que desempeña un destacado papel el propio
Marx. Escritores, historiadores y periodistas defenderán
abiertamente en periódicos, revistas y panfletos sus ideas de cambio
Karl Marx
revolucionario y de alternativa a la Alemania de corte feudal,
convirtiendo la actividad filosófica y crítica en la contrapartida teórica de la acción
revolucionaria de la calle.
En lo económico la madurez intelectual de Marx coincide con la época de la
Revolución industrial, que desembocará en la economía capitalista, y que tuvo su origen en
Inglaterra debido, sobre todo, a la aparición de la máquina que usaba vapor como fuente de
energía (1765, James WATT) y a los adelantos efectuados en la agricultura, en la industria
textil, en la minería y en el terreno de las comunicaciones. Inventos como la máquina de
coser, el motor eléctrico… O la construcción de líneas ferroviarias o la línea trans-atlántica
transformarán tanto la producción de bienes como su comercialización, que empieza a
adquirir dimensiones mundiales.
Poco a poco este nuevo sistema productivo (el capitalista) va pasando de Inglaterra al
continente europeo y al norte de América, modificando a su paso la estructura de la sociedad
y la vida de los ciudadanos. Con el incipiente sistema económico-social capitalista las
ciudades van cobrando una preponderancia cada vez mayor frente al campo (centro
económico y social del feudalismo medieval). Hacia ella van encaminándose grandes
contingentes de población en busca de mejor fortuna que la que las calamidades del campo les
aportan... Sin embargo, los trabajadores urbanos (proletarios) soportarán unas condiciones de
Karl Marx Filosofía II

vida y de trabajo infrahumanas. Engels describe esta situación en su obra La situación de la


clase obrera en Inglaterra, escrita en 1845, en donde constata1 que:
 Los obreros (hombres, mujeres y niños) trabajan los siete días de la semana, con
jornadas laborales de 14 horas.
 Enfermos, accidentados y jubilados no perciben ningún dinero.
 El patrono, según su conveniencia, puede despedir libremente al trabajador sin ningún
tipo de compensación ...
Lo que media entre esto y la situación actual es el resultado de una continua lucha por
la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores, empresa en la que Marx pondrá todo
su empeño.
En lo cultural, el arte alemán reaccionó contra el neoclasicismo y adoptó posiciones
románticas que culminarán con el realismo. Las injusticias sociales, la explotación del
hombre por el hombre acaban siendo lo opuesto a la idealidad subyacente en las grandes
revoluciones del momento; por ejemplo, la revolución industrial preconizaba la liberación del
hombre del trabajo ya que éste lo realizarían las máquinas, sin embargo, la mecanización del
trabajo condujo a un pérdida de realidad humana; la literatura y el arte en general no pueden
mantenerse ajenos a la situación en la que se ven inmersos. Así en Francia, autores como
Víctor Hugo con su novela Los Miserables supone una dura crítica a la situación social del
momento. En Inglaterra, escritores como Charles Dickens con su obra David Copperfield,
escalofriante relato de la explotación de un niño durante la revolución industrial o Mary
Shelley que, con su obra maestra Frankenstein2, denuncia el poder sin límites de la ciencia y
cómo ésta se vuelve en contra de sus creadores.
En lo social, en íntima continuidad con la economía, en estos momentos nos
encontramos una sociedad constituida por varios estratos. Por un lado está la burguesía,
principal impulsora de la evolución de la sociedad feudal a la capitalista. Su creciente poder
económico le va a proporcionar independencia frente a los señores, herederos del espíritu del
antiguo régimen y poseedores de grandes extensiones de tierra. Ambos terminarán por aliarse
frente al proletariado, formado por los campesinos que huyen del hambre y de la miseria de
la vida agraria, y que son las “víctimas” de la fuerza atractiva de la fábrica. Estamos ya en
presencia del germen de lo que va a ser la estructura actual de la sociedad de clases.
Tres grandes corrientes del pensamiento económico, político y filosófico están
presentes en la formación de la obra de Marx, bien sea porque asume algunas de sus tesis, o
porque elabora su pensamiento en polémica con ellas:
1. La economía clásica. Los economistas ingleses más destacados son Adam Smith y David
Ricardo, y de ellos asume que el trabajo es la fuente de la riqueza, es decir, el elemento
decisivo en la creación del valor de una mercancía. Sin embargo, Marx les critica que
pasaran por alto la contradicción que se da entre la teoría según la cual el trabajo es la
fuente de la propiedad y el hecho histórico, concreto y objetivo de que el salario es el
poder que tiene el capital (dinero) sobre el trabajo, para devaluarlo. Es decir, Marx va más
allá de la economía clásica (que, según él, es ideología más que ciencia) considerando la
relación directa que se establece entre el trabajador y la producción, relación no
explicitada por los economistas ingleses. En esta crítica encontramos el origen y
fundamento del concepto de alienación del trabajo humano.

1
La clase trabajadora está compuesta por proletarios (trabajadores en la ciudad) y agricultores o
campesinos (trabajadores en el campo), y aunque Engels se centre en los primeros, las condiciones de trabajo de
los segundos eran idénticas.
2
La trama de la novela hace referencia a un científico suizo, Frankenstein, que, gracias a sus
experimentos en el campo de la electricidad, logra galvanizar a una monstruosa criatura, compuesta por órganos
de diferentes cadáveres.

2
Filosofía II Karl Marx

2. El «socialismo utópico». Marx muestra, respecto a los socialistas utópicos, la misma


doble actitud que respecto a los economistas ingleses: reconoce parte de sus méritos
teóricos y prácticos, pero lleva a cabo una crítica de sus presupuestos.
Comparte con los socialistas utópicos (Saint-Simón, Fourier y Owen,
fundamentalmente) el juicio contrario a la sociedad capitalista e industrial en la que la
clase trabajadora se encuentra en una precaria y deshumanizada situación. Sin embargo
critica sus pretensiones de reformar la sociedad apelando a mecanismos insolventes e
ingenuos, como actividades de beneficencia, protección de los débiles, sociedades de
templanza,... Todos ellos basados en la voluntad y buenos sentimientos de los hombres.
Para Marx, la realidad no puede ser cambiada con buenos deseos; de ahí que, frente a las
propuestas reformistas de los utopistas y su condena moralizante del capitalismo, defienda
un análisis científico y objetivo del sistema capitalista (sus condiciones materiales) que
conduzca a descubrir el proceso que de modo necesario lo llevará a su superación y, por
ende, a la emancipación de la humanidad. Es decir, Marx aboga por el análisis materialista
de la historia como modelo de un nuevo socialismo: el «socialismo científico».
3. La filosofía alemana. Hegel representa, para Marx, la cumbre del pensamiento cristiano-
burgués y la referencia ineludible con la que tiene que medirse cualquier pensamiento
vivo. Aunque Marx asume la concepción dinámico-dialéctica de la realidad3 y el
concepto de alienación hegelianos, sin embargo, invierte su significado porque, a su
juicio, la filosofía hegeliana (el Idealismo 4) ofrece una visión invertida de la realidad.
Para Hegel la historia, es decir, las diferentes formas sociales y políticas, cuya cúspide era
el Estado existente en su época, no son sino el fruto del desenvolvimiento de la Idea, del
espíritu o conciencia humanos. Sin embargo, para Marx las cosas son más bien al
contrario: «no es la conciencia la que determina el ser social de los seres humanos, sino a
la inversa, su ser social lo que determina su conciencia».
A la muerte de Hegel sus discípulos desarrollaron dos tendencias que, partiendo de él,
se mostraron discrepantes entre sí en cuanto a la interpretación del fenómeno religioso.
David Strauss denominó a estas dos corrientes con los nombres de «derecha hegeliana»
e «izquierda hegeliana».
La «derecha hegeliana» la formaban aquellos discípulos de Hegel que utilizaron su
obra de modo similar a como la escolástica utilizó a Aristóteles: a saber, para justificar los
dogmas religiosos. La «izquierda hegeliana», cuyo autor más destacado e influyente en la
filosofía de Marx es Feuerbach, por el contrario, reducirá la religión a antropología: es el
ser humano el que crea a Dios, y no Dios el que crea al ser humano. Para Feuerbach, el
espíritu, el «ser genérico», o lo divino, no son sino la proyección no consciente de la
propia subjetividad del ser humano puesta fuera de sí. Es decir, en realidad, afirma
Feuerbach, los seres humanos son los sujetos que proyectaron en la idea de un ser divino
sus propios atributos, de tal manera que lo que terminaron percibiendo es lo divino como
un sujeto del que nosotros somos el predicado. De ahí que Feuerbach afirme que la
religión, al menos la religión cristiana, descansa sobre un supuesto básico: la inversión
que hará de la idea un ser divino y del ser humano su creación.
Marx acepta esta crítica a la religión -de la que toma el paradigma de la inversión-
pero le parece insuficiente: la economía (las condiciones materiales de producción de la
existencia) están a la base de tal inversión, y esto no aparece en la crítica feuerbachiana,
que sigue siendo de corte idealista, como se desprende de su «antropología». Feuerbach,
aunque concibe al hombre como ser sensible y concreto, sin embargo, sigue dando
3
Según la concepción dialéctica de la realidad, el progreso histórico es obra de la oposición o lucha de
contrarios.
4
La filosofía hegeliana mantiene que la auténtica realidad es espíritu, conciencia: lo real es racional y
viceversa. Según Marx, se trata de una filosofía que pone al hombre a caminar sobre su cabeza.

3
Karl Marx Filosofía II

prioridad a los aspectos contemplativos o teóricos sobre los prácticos: «el hombre se
relaciona con el mundo básicamente a partir del conocimiento teórico», afirma. Marx, por
el contrario, antepone el trabajo material a la mera contemplación o conocimiento teórico,
porque, para él, el hombre es un ser que transforma el mundo y a sí mismo mediante la
actividad productiva. En este sentido, y en contra de Feuerbach, afirma Marx:
«Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos
modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo»
MARX. Tesis sobre Feuerbach. Tesis 11.

El texto propuesto5 para su lectura y comentario es el pequeño prólogo que abre la


obra, y en él Marx nos descubre la evolución que sigue desde sus primeros escritos hasta el
período de madurez, cuando elabora tanto la Contribución como El Capital, a la vez que, en
su parte central, la más conocida, condensa (en un claro extracto) las afirmaciones más
importantes del materialismo histórico.
La Economía política es el análisis teórico de las relaciones económicas y el modo de
producción de la moderna sociedad burguesa. La obra Contribución a la Crítica de la
Economía política fue publicada hacia el año 1859, y con ella pretendía Marx revisar y
criticar los conceptos de la Economía política clásica de Adam Smith y David Ricardo. Esta
crítica tendrá en El Capital (cuyo subtítulo es “Crítica de la Economía política”) su expresión
más rigurosa y profunda. En este sentido, todos los intérpretes de Marx reconocen en la
Contribución un claro valor metodológico, al tratarse de una obra donde establece los
fundamentos que luego desarrollará en su obra cumbre: la ya mencionada El Capital.

2. Punto de partida de la filosofía marxista:


Su concepto de hombre.
El punto de partida de Marx es la reivindicación del hombre, del hombre existente en
todos sus aspectos. Lo que Marx ha tratado de realizar, no sólo en su obra de filósofo y
economista, sino en su misma actividad política, es una interpretación del hombre y de su
mundo, que al mismo tiempo sea empeño de transformación y, en este sentido, actividad
revolucionaria. Esta actitud es únicamente posible si no partimos de una esencia
predeterminada que dependa de su conciencia e interioridad sino de una esencia modificable,
dependiente de las relaciones que mantiene el hombre consigo mismo, con los demás hombres
y con la naturaleza que le provee los elementos necesarios para su subsistencia. Estas
relaciones no son determinables de una vez para siempre, sino que son determinadas
históricamente por las formas de trabajo y la producción.
Según nuestro autor, “se pueden distinguir los hombres de los animales por la
conciencia, la religión, por todo lo que se quiera; pero ellos comenzaron a distinguirse de los
animales cuando empezaron a producir sus propios medios de subsistencia, progreso que está
condicionado por una serie de cambios a nivel anatómico que lo hicieron posible. Al producir
sus propios medios, los hombres producen indirectamente su vida material”. Así, el hombre es
en cierto modo el creador de sí mismo, gracias a su trabajo, en cuanto relación activa con la
naturaleza; es creador no sólo de su existencia material sino también de su modo de ser.
Consecuentemente, el trabajo es para Marx la única manifestación de la libertad humana, esto
es, de la capacidad humana de crear la propia forma de la existencia.

5
El texto recomendado para su lectura y comentario es: MARX. Contribución a la Crítica de la
Economía política, Madrid, Alianza Editorial. Prólogo.

4
Filosofía II Karl Marx

Para Marx el sujeto de la historia es el hombre concreto, de carne y hueso, que intenta
realizarse en su trabajo. Por tanto, el hombre, fundamentalmente, no se define por la
interioridad y la conciencia, sino por el trabajo productivo de bienes materiales6: hombre
como «homo faber», como ser productor (trabajador). El trabajo es el hecho fundamental y
fundante de la vida humana: trabajando nos humanizamos (nos hacemos humanos, nos
perfeccionamos) a la vez que «humanizamos» la naturaleza, la perfeccionamos. Su
verdadero ser consiste en sus relaciones con los demás hombres y con la naturaleza. Pero
el hombre moderno, según Marx, es un trabajador alienado.

¿Por qué el trabajo del hombre moderno es alienante? Todo trabajo


implica enajenación ya que el hombre se proyecta en el objeto que produce, como ya hemos
mencionado anteriormente, por lo tanto, parte de su ser, su esencia se queda en el objeto
producido; ya no le pertenece.
El hombre en su trabajo o actividad transformadora enajena (pone fuera de sí «en
algo ajeno») su energía, su imaginación... por lo que de alguna manera se desposee de algo de
sí mismo. En esta actividad enajenadora (trabajo productivo) es en lo que consiste el ser
humano: constituye su naturaleza, por lo que no es eliminable porque va en su propia
naturaleza. Tal enajenación no encierra en sí misma ninguna connotación negativa o
«alienante».
El hombre, al trabajar, al realizar su actividad transformadora, se proyecta en los
productos de su trabajo poniendo en cada producto algo de su ser7. Podríamos decir que los
productos del trabajador «tienen rostro humano». Al exteriorizarse el hombre en la naturaleza
ésta queda como «humanizada». El objeto producido se convierte, así, en obra y propiedad
suya, al ser resultado o producto de su acción transformadora.

¿Cuándo el trabajo se convierte en alienante? Cuando el resultado de la


acción productiva ya no le pertenece (es decir, no es usado ni considerado como suyo) sino
que deviene propiedad de otro (aliud), y al sujeto productor le resulta ajeno y extraño, esa
situación es denominada alienación por Karl Marx. En esta situación lo alienado o extraño no
es sólo el producto, sino también y más radicalmente, el productor, el ser humano. En efecto,
dado que el ser humano consiste en su acción productiva, y dado que ésta se manifiesta y se
plasma (se objetiva) en el producto, la desposesión de éste implica la desposesión, la pérdida
y la negación de sí mismo.
Esta es la situación de alienación que aparece cuando los medios de producción están
en régimen de propiedad privada (sociedad capitalista). En este caso, el producto de su
trabajo (obra, resultado y propiedad de la actividad productiva) llega a ser independiente,
queda desvinculado de su relación con el sujeto productor y se convierte en una cosa. Pero
en esta situación, también el sujeto productor, el ser humano trabajador, es convertido en
cosa y se somete al mismo trato y uso que éstas: «se vende y se compra», como una
mercancía8 más, mediante el salario. En este sentido, en la clave económica de Marx, el

6
7
Por eso, nosotros podemos conocer, por ejemplo, al hombre del Neolítico, porque podemos estudiar lo
que ese hombre ha producido (dólmenes, menhires, hachas de sílex...). En esos productos conocemos al hombre,
porque en ellos se ha proyectado, se ha exteriorizado o enajenado.
8
El concepto de mercancía es fundamental en el marxismo. Mercancía es todo «objeto producido en la
sociedad capitalista y que se distingue porque tiene un valor de uso y un valor de cambio», siendo este último el
fundamental. El valor de uso se define como aquel que tiene un objeto para satisfacer una necesidad; se expresa
en términos cualitativos y se mide por la utilidad. El valor de cambio es aquel que un objeto tiene (o adquiere)
en el mercado; se expresa en términos cuantitativos y se mide por el dinero (precio).

5
Karl Marx Filosofía II

hombre alienado es el trabajador asalariado, aquel que vende su trabajo (que es su ser) a
otro, convirtiéndose en una herramienta más del sistema productivo.
¿Qué otras formas de alienación existen? El análisis de la alienación que
acabamos de ver se ha hecho desde la consideración del concepto básico de «actividad
productiva» o trabajo. Y como el trabajo define la esencia o naturaleza del hombre (su ser),
resulta que la alienación fundamental es, pues, la económica, la del trabajo alienado,
alienación estructural de la sociedad capitalista o del modo de producción capitalista. Pero la
alienación económica promueve o genera otras formas de alienación:
La alienación social, que se levanta sobre la división de la sociedad en clases. No hay
una sociedad perfecta en la que los hombres son libres e
iguales, sino una sociedad dividida en clases sociales
antagónicas. Patronos y obreros (burguesía y proletariado
en la sociedad capitalista) constituyen las dos clases
fundamentales de la sociedad, medidas por el rasero de la
propiedad y divididos en poseedores y poseídos. Y esto, de
generación en generación, porque el obrero sólo crea
obreros, y el burgués hace a sus hijos burgueses. Así, de la
alienación económica surge la social.
La alienación política. La alienación social (en la
que el hombre se convierte en individuo de clase) se
transforma en alienación política mediante la división de la
sociedad en «sociedad civil» y «Estado».
Estas tres formas de alienación (la económica, la
social y la política) tienen sus últimas ramificaciones, que
completan la situación alienada del ser humano, en la
Retrato de Marx alienación religiosa y la alienación filosófica.

2.1. La crítica a las ideologías.


El término “ideología” encierra una doble significación y función:
1. Se llama ideología al conjunto de ideas y conocimientos vigentes en una sociedad o clase
social determinada, sistema de ideas que esa sociedad o clase reconoce como verdaderas y
que expresa su concepción de la realidad. En este sentido, la ideología es algo
consustancial y necesario en la vida de los seres humanos y para la existencia de la
sociedad.

2. Ahora bien, en la medida en que la ideología expresa la relación del ser humano con su
mundo y su existencia social e histórica, las ideas que reflejan esta relación pueden
hacerlo de un modo adecuado y verdadero o de un modo falso. A ese conjunto de ideas
que dan una imagen o representación falseada y falsificadora de la realidad y de las
condiciones en las que se desarrolla la vida de los seres humanos es a lo que Marx llama
ideología o «falsa conciencia». Cabe decir, pues, que para el marxismo, el concepto de
ideología tiene un sentido primaria y casi exclusivamente negativo, en cuanto que está
formado por ideas falsas y falsificadoras.

Ahora bien, ¿cuál es la génesis de ideologías? Para Marx, como dijimos,


el ser humano es primordialmente acción (producción, trabajo productivo) y no pensamiento.
De ahí que la razón esté condicionada por los elementos sociales, que a su vez se determinan
por las condiciones materiales.

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Filosofía II Karl Marx

Las ideologías propiamente dichas, como formas de conciencia deformadas o falsa


conciencia, nacen con la división del trabajo en trabajo intelectual y trabajo manual; pero la
división del trabajo está unida a la propiedad privada de los medios de producción. Ambos
constituyen los fundamentos de la existencia de las ideologías. Por eso dice Marx que la
ideología está especialmente unida a la sociedad clasista.
En ese modelo de sociedad, la clase social que está separada de la práctica social de la
producción se dedica a elaborar «teorías sobre la realidad» que crean formas de conciencia y
hacen que el resto de hombres las tome como ideas verdaderas, aunque no son sino un fruto
de su imaginación y, sobre todo, de su situación social. Las relaciones socioeconómicas, por
tanto, son la raíz de toda realidad humana, también de su modo de pensar: lo que piensan los
seres humanos es un producto de la sociedad en que viven, un producto social. Esto quiere
decir que las ideologías, el sistema de ideas, no tienen una historia y desarrollo
completamente independientes y propios, sino que están enraizados en la historia social,
política y económica.

Ya hemos visto que la ideología tiene su origen en la división del trabajo. Ahora
bien, ¿qué papel desempeñan las ideologías? ¿Qué función tienen? Hemos visto
más arriba la pésima situación del ser humano que nos dibuja Marx: un hombre alienado por
sus cuatro costados. Pero eso no es todo: la alienación «segrega» un conjunto de ideas cuya
función fundamental es justificar la situación social. No basta con tener la fuerza y el poder
económico y político, sino que se intenta también tener razón y convencer al otro -al que nada
tiene: el proletario- de que las cosas tienen que ser así. En este sentido, el proletario alienado
ideológicamente no lucha por superar la situación de injusticia social, sino por intentar llegar
a ser un burgués. Esta manera de pensar (falsa conciencia) es tanto como decir las cosas
tienen que ser así, por tanto éstas no se puede cambiar; si acaso, sólo cabe cambiar mi
situación.

Según Marx, la ideología que predomina es la de la clase dominante. Ésta, que posee
los medios de producción, refleja espontáneamente su situación social y elabora teorías
jurídico-políticas, religiosas, filosóficas,... para justificar sus intereses, para justificar el modo
de producción existente y para justificar el dominio de la clase dominante. O sea, las formas
ideológicas de la conciencia tienen como función ocultar, desfigurar,... una situación de la
existencia real, social e histórica de los seres humanos, que el marxismo caracteriza de
alienación.

En este sentido, la religión aparece como ideología. La religión, según Marx, tiene un
origen social: está en estrecha relación con la organización económica y sociopolítica a la que
presta estabilidad y justificación ideológica. La ideología religiosa desempeña un doble
papel:
1. Constituye la justificación de la clase dirigente. La religión justifica de manera
trascendente la injusticia social: de ella se sirven los explotadores para justificar su
explotación.
2. Es expresión de la miseria del pueblo. Marx, al igual que Feuerbach, cree que la
religión es una proyección del ser humano, un producto suyo; pero a diferencia de
Feuerbach Marx encuentra la raíz de la religión, no en un sentimiento religioso sino
en la miseria y el desgarramiento de la vida social. La religión es efecto e indicativo
de que la sociedad anda mal; es un producto y expresión de la miseria y la desilusión.

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Karl Marx Filosofía II

Cuanto mayor es la desgracia y el abatimiento, menos gusto tiene la visión de este


mundo y más agrado la esperanza en un mundo venidero. Pero esta forma de
conciencia es ideológica, en la medida en que la liberación que parece proponer no es
de este mundo ni se lleva a cabo mediante la transformación de la estructura social; en
este mundo solo cabe la resignación. En este sentido, dice Marx, que la religión actúa
como narcótico que adormece las fuerzas que podrían erradicar el problema si se
emplearan en la revolución social; «la religión es el opio del pueblo» que sufre y se
conforma con su sufrimiento. Es ideología, falsa conciencia.

¿Cuándo desaparecerán las ideologías? Puesto que las ideologías, según Marx,
tienen su origen y fundamento en una situación alienada del ser humano (fundamentalmente
en el plano económico), aquellas desaparecerán cuando desaparezca ésta.

La desaparición de las ideologías implica un conocimiento crítico de las mismas y de


su origen. Esta crítica tiene que ser un análisis teórico, y el conocimiento que surja de este
análisis crítico constituirá un cuerpo teórico sobre las estructuras y las leyes de la sociedad y
la historia. El conocimiento crítico racional de la situación de conciencia ideologizada y de
existencia alienada será un momento necesario para acabar con la ideología y la alienación.
Fruto de esta crítica, el proletariado, tomará conciencia de la situación de injusticia social.
Pero esto no es suficiente, pues la crítica ha de ser práctica; o más precisamente, si es
verdadera teoría, verdadero conocimiento científico, y no ideología -teoría especulativa
separada de la praxis- no puede dejar de ser práctica, porque en cuanto tal está promovida por
la praxis y está destinada a realizarse, a consumarse y verificarse prácticamente. Tras la toma
de conciencia hay que modificar o transformar la realidad, no basta con interpretarla.

3. El materialismo histórico.
El materialismo histórico, expuesto en el prefacio de La Contribución a la Crítica de la
Economía Política, es la interpretación de la historia que aporta el marxismo y con la que
pretende ofrecer una visión científica de la sociedad y de la historia que sea útil para aclararse
teóricamente ante los cambios convulsivos del siglo XIX. 9

Desde esta posición, la historia es concebida como el proceso de maduración de la


especie humana para producir bienes materiales con los que satisfacer sus necesidades. La
concepción marxiana es materialista porque afirma que lo que condiciona (aunque no
determina totalmente) toda la historia humana no son las ideas sino las relaciones económicas
de producción. La producción, consumo, intercambio y distribución de bienes materiales son
la raíz de que los hombres tengan y desarrollen esta o aquella mentalidad, elaboren estas o
aquellas leyes, y se dé esta o aquella forma de gobernar. Así, por ejemplo, no se piensa lo
mismo en una cabaña que en un palacio, pero quien vive en una cabaña como quien vive en
un palacio lo hace por razones económicas. Por eso afirma Marx que «no es la conciencia del
hombre lo que determina su ser, sino a la inversa, su ser social es lo que determina su
conciencia»; el hombre no es lo que piensa, sino que piensa según lo que es, según su
situación social.

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Filosofía II Karl Marx

El conjunto de las relaciones productivas constituye la estructura económica de cada


sociedad. Sobre dicha infraestructura se levanta la superestructura10 jurídica y política, o sea,
la manera de entender la justicia, la religión, la política, el arte,… Por esta razón, la manera de
pensar de la sociedad feudal y de la sociedad capitalista es diferente porque tienen sistemas
económicos diferentes. Resulta necesario aclarar algunos términos para una mejor
comprensión del materialismo histórico. En todo proceso de producción están implicados una
serie de elementos. Así nos encontramos con la materia prima, que será la que sufra la
transformación para convertirse en producto, los medios de producción que son las
herramientas y maquinarias necesarias y por último, aunque no menos importante, las fuerzas
de trabajo, es decir la mano de obra. A todos estos elementos Marx los llama fuerzas
productivas. Pero en la producción, los hombres no trabajan aisladamente, sino que actúan
en común. Estas relaciones de producción dependen de dos factores: los agentes de
producción y los medios de producción. Por ello, es preciso determinar el significado de
«agentes de producción». Se denomina agentes de producción al conjunto de individuos que
de una forma u otra participan en el proceso de producción.
Podemos distinguir dos tipos o categorías de relaciones de producción:
relaciones técnicas de producción y relaciones sociales de producción.

 Relaciones técnicas de producción. Son las distintas formas de control que


los agentes de la producción ejercen sobre los medios de trabajo (herramientas)
y sobre el proceso del trabajo en general. Los tipos de control según las
diversas formas históricas de producir son:
 
PROCESO DE PRODUCCIÓN INDIVIDUAL : el agente controla los medios y el
proceso general del trabajo (ej.: el trabajo artesanal).
PROCESO DE PRODUCCIÓN COOPERATIVO SIMPLE : todos los agentes realizan la
misma tarea, controlando individualmente los medios y participando
colectivamente en el control del proceso del trabajo (ejemplo: la caza en
los pueblos primitivos).
PROCESO DE PRODUCCIÓN COOPERATIVO COMPLEJO : en tal proceso se da una
separación entre el agente que controla el medio de trabajo y el agente que
controla el proceso. De esta separación surge la división técnica del
trabajo en agentes directos (trabajadores que están en contacto con la
materia prima) y no directos (trabajadores que realizan funciones de
control, vigilancia y organización del proceso del trabajo). La industria
capitalista es un claro ejemplo de este proceso.
 
 Relaciones sociales de producción. Desde el punto de vista social podemos
clasificar los agentes en: propietarios de los medios de producción y no
propietarios. Por tanto, las relaciones sociales de producción se refieren a:
Las relaciones que se establecen entre los propietarios de los medios de
producción y los no propietarios (productores directos y/o no directos) en un
proceso de producción determinado (transformación de la materia prima en
producto, esto es, objeto útil para satisfacer las necesidades vitales).

10
La superestructura es el conjunto de ideas, creencias,… que configuran la “conciencia” social: estructura
ideológica. También se refiere a la estructura jurídico-política (conjunto de normas e instituciones) que
reglamentan el conjunto de la sociedad. Marx establece una relación dialéctica entre la infraestructura y la
superestructura.

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Karl Marx Filosofía II

Según Marx, dos han sido las formas históricas de las relaciones sociales:
 
LA RELACIÓN DE EXPLOTADOR-EXPLOTADO, en la que los propietarios de los
medios viven del trabajo de los no propietarios (agentes directos y/o no directos).
LA RELACIÓN DE COLABORACIÓN RECÍPROCA, en la cual ningún sector de la
sociedad vive de la explotación del otro, puesto que la propiedad de los medios no
es privada sino colectiva.
 
 En la sociedad capitalista -que es la que nos interesa- estas relaciones son de
explotación: el trabajador vende su fuerza de trabajo al precio y condiciones que establezca el
dueño o propietario de los medios de producción. De esta manera, en el modo de producción
capitalista, se produce la plusvalía11, la ganancia: es decir, el capital que produce el
trabajador y del que el patrono se apropia. El empresario o patrono mediante el capital
compra la mercancía-fuerza de trabajo, cuyo valor está determinado por los productos
estrictamente necesarios para que el obrero pueda diariamente recuperar las energías gastadas.
De donde el valor de la fuerza de trabajo (salario) es igual al valor de todos los productos que
son necesarios para la conservación y reproducción de dicha fuerza de trabajo. Pero como el
obrero es capaz de producir más de lo que consume, aparece la plusvalía o ganancia que el
empresario se apropia (aumento del capital) y que invierte en crear más puestos de trabajo
que generan más plusvalía. La conclusión marxista, es obvia: «la acumulación de riqueza,
por un lado, significa acumulación igual de pobreza». Esta situación hace también que estas
relaciones sean antagónicas, en tanto que unos (burgueses) defienden la propiedad privada
de los medios de producción, mientras que los otros (proletarios) defienden la colectividad de
estos medios como salida y superación del actual orden social.

A lo largo de la historia se han ido dando diferentes modos de producción. Este


concepto refiere a la totalidad social global, es decir, tanto a la infraestructura económica,
como a la superestructura. Marx señala cuatro modos de producción: el asiático, el esclavista,
el feudal y el capitalista. El paso de un modo de producción a otro se da cuando se produce un
avance tecnológico que favorece un desarrollo superior de las fuerzas productivas. Así
podemos explicar cómo aparece el capitalismo a partir de los inventos del renacimiento y el
desarrollo de la maquinaria en la revolución industrial.

Marx creía que el sistema capitalista era el último y definitivo modo de producción.
¿Qué le hace pensar así? De todos los modos de producción que se han dado a lo largo de la
historia, sólo el sistema capitalista, gracias a la industrialización y a la capacidad para generar
riquezas, es el que puede satisfacer las necesidades materiales de todos los hombres. Por esa
razón, Marx creía que era el último antagonismo y que una vez una abolida la propiedad
privada de los medios de producción, los trabajadores serían libres y comenzaría la verdadera
historia de la humanidad: la realización de todas las capacidades del ser humano, porque el
hombre concreto y material es el protagonista de la historia.

¿Cuál es el motor que impulsa los cambios en la historia? Las contradicciones
entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, es decir la lucha de clases. Por
tanto, la historia (prehistoria para Marx) terminará cuando desaparezcan las clases sociales,

11
La “plusvalía” = “Capital producido” – “Capital consumido”. Para comprender mejor el concepto,
desglosemos sus componentes:
Valor de usoValor de cambioFuerza de trabajo (obreros)Producir mercancíasSalario = XProductosUtilidadPrecio = Y
De aquí nos resulta la siguiente fórmula: Plusvalía = Y - (X + Z), donde Z = otros gastos del
capitalista (compra y mantenimiento de maquinaria, gastos energía, ...)

10
Filosofía II Karl Marx

cuando se instaure una sociedad comunista. En este momento, según Marx, comenzará la
auténtica historia de la humanidad tras la larga y penosa «prehistoria» de la lucha de
clases.

En resumen: el materialismo histórico es la interpretación de la historia desde la materia, es


decir, desde la economía, o más en concreto, desde la producción de los bienes materiales. El
sistema de producción condiciona (pero no determina) toda la historia humana, que camina, a
través de la lucha de clases, hacia la sociedad futura sin clases: la sociedad comunista

KARL MARX: Contribución a la crítica de la economía política.


Madrid, Alianza editorial, págs. 45-59.
(Traducción de J. Merino)

1) GUÍA DE LECTURA DE LOS PÁRRAFOS SELECCIONADOS:


«Considero el sistema [...] 1. Marx expone, en este párrafo, las partes de las que consta la Contribución.
circunstancias externas»
1. Marx justifica la retirada de la introducción general que había elaborado para la obra.
«Suprimo [...] sitio aquí»
1. Marx hace mención a sus escritos de juventud, en los que esboza el germen de su crítica
«Mi especialidad [...] gabinete
bajo el concepto de «intereses materiales». La Gaceta renana, de la que Marx llegó a
de estudio»
ocupar el cargo de redactor jefe, era un Diario de la prensa alemana, de carácter demócrata
y publicado en Colonia desde 1842 hasta marzo de 1843, fecha en que fue disuelto. En esta
publicación se abordaban los problemas y condiciones de vida de los agricultores del río
Mosela, afluente del Rin.

«El primer trabajo [...] 2. Se trata de la parte central y más conocida del prólogo, y en ella Marx hace una breve
sociedad humana» síntesis de los conceptos fundamentales del «materialismo histórico».

3. En esta parte final del prólogo, Marx hace un breve repaso de las obras escritas por él
«Friedrich Engels [...] individualmente o en colaboración con Engels, a la vez que menciona el libro de este
Economía política» último titulado Situación de la clase obrera en Inglaterra como un estudio minucioso y
profundo acerca de las paupérrimas condiciones de vida de los trabajadores ingleses, a los
que el propio Engels dedicó su libro. Los libros que menciona son:
 Su Discurso sobre el libre cambio, así como el Manifiesto comunista, obra realizada en
colaboración con Engels y en la que se recoge el eje central de su teoría de la lucha de
clases como motor de la historia.
 Su Miseria de la filosofía (1847) es un alegato contra La filosofía de la miseria (1846) de
Proudhon. En ella muestra las conexiones entre la historia y la economía y mantiene que el
cambio social solo es posible desde las propias contradicciones económicas de la sociedad
(superación de la lucha de clases) y no aludiendo a postulados modales sobre la justicia o el
individuo aislado.
 Tras el período revolucionario del 48 y sus colaboraciones en la Nueva Gaceta Renana y
en el periódico burgués New York Daily Tribune, Marx justifica la propia obra como un
intento de aunar los resultados de todos sus trabajos dispersos, extrayendo conclusiones
científicas sobre la economía.
«Este esbozo [...] quede 4. Marx cierra el prólogo con una justificación científica del materialismo histórico frente a
muerta]» las posiciones ideológicas de los economistas e intelectuales burgueses.

11
Karl Marx Filosofía II

2) EL TEXTO:

PRÓLOGO ANOTACIONES:
Considero el sistema de la economía burguesa en este
orden: capital, propiedad de los bienes raíces, trabajo asalariado,
estado, mercado internacional. Bajo las tres primeras rúbricas
investigo las condiciones de vida económicas de las tres grandes
clases en las que se descomponen la moderna sociedad burguesa;
la conexión de las otras tres rúbricas salta a la vista. La primera
sección del libro primero, que trata del capital, consta de los
siguientes capítulos: 1. La mercancía; 2. El dinero o la
circulación simple; 3. El capital en general. Los dos primeros
capítulos forman el contenido del presente cuaderno. Tengo a la
vista el conjunto del material en forma de monografías, de distan
unas de otras largos períodos, para mi propia auto-comprensión y
no para la imprenta, y cuya elaboración sucesiva dependerá
según el plan previsto, de las circunstancias externas.
Suprimo una introducción general que había esbozado,
porque me parece desconcertante, tras pensármelo bien, esa
anticipación de determinados resultados porque el lector que
quiera seguirme, tendrá que decidirse a elevarse de lo singular a
lo universal. Por el contrario, algunas sugerencias sobre la
marcha de mis propios estudios políticos-económicos pueden
tener su sitio aquí.
Mi especialidad es la jurisprudencia, a la que sin embargo
me dediqué como disciplina subordinada junto a la filosofía y la
historia. En los años 1842/43, como redactor de la Gaceta
renana, me vi en el apuro de tener que meter baza sobre los
llamados intereses materiales. Los debates del parlamento sobre
el robo de leña y la parcelación de la propiedad de las fincas
rústicas, la polémica oficial que el señor von Schaper, a la sazón
presidente supremo de la provincia renana, entabló con la Gaceta
renana, acerca de las condiciones de vida de los campesinos del
Mosela, y, en fin, los debates sobre el librecambio y los aranceles
aduaneros, me proporcionaron los primeros motivos para
ocuparme de cuestiones filosóficas. Por otra parte, en esta época
en la que la buena voluntad de «avanzar» se sobreponía a
menudo al conocimiento especializado, era perceptible en la
Gaceta renana un débil y descolorido eco filosófico del
socialismo y del comunismo franceses. Me declaré contra esa
chapucería, pero al mismo tiempo puntualicé, en una
controversia con la Gaceta general de Ausburgo, que mis
estudios anteriores no me autorizaban a aventurar juicio alguno
acerca del contenido mismo de las tendencias francesas. Más
bien me aproveché de la ilusión de los gerentes de la Gaceta
renana, que creyeron poder retrasar la sentencia de muerte caída
sobre ella mediante el tono más moderado de la publicación,
para retirarme de la escena oficial a mi gabinete de estudio.

12
Filosofía II Karl Marx

El primer trabajo, emprendido para despejar las dudas


que me inquietaban, fue una revisión crítica de la filosofía del
derecho hegeliana, un trabajo cuya introducción apareció en el
Anuario franco-alemán. Mi investigación dio como resultado
que tanto las relaciones jurídicas, como las formas de estado no
pueden ser concebidas ni por sí mismas, ni por el llamado
desarrollo universal del espíritu humano, sino que más bien se
enraízan en las relaciones vitales materiales, a cuyo conjunto
Hegel, según el procedimiento de los ingleses y franceses del
siglo XVIII, comprendía bajo el nombre de “sociedad civil”, pero
que la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la
economía política. La indagación de esta última que comencé en
París, la proseguí en Bruselas donde me había establecido
cumpliendo una orden de destierro del señor Guizot. El resultado
general que obtuve y que, una vez ganado, me sirvió de hilo
conductor de mis estudios, puede ser formulado brevemente así:
en la producción de su vida los seres humanos entran en
relaciones esenciales, determinadas, necesarias e independientes
de su voluntad, que se corresponden con un determinado nivel de
desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de
estas relaciones esenciales de producción forma la estructura
económica de la sociedad, la base real, sobre la que se eleva una
superestructura jurídica y política, y a la que corresponden
determinadas formas sociales de conciencia. El modo de
producción de la vida material condiciona en general el proceso
de vida social, política y espiritual. No es la conciencia de los
seres humanos lo que determina su ser si no a la inversa, es su
ser social lo que determina su conciencia. En un determinado
nivel de su desarrollo las fuerzas productivas de la sociedad
entran en contradicción con las relaciones de producción
preexistentes, o con lo que no es más que expresión jurídica, con
las relaciones de propiedad dentro de las que se habían movido
hasta el momento. De formas de desarrollo de las fuerzas
productivas que eran, estas relaciones esenciales se convierten en
cadenas de esas fuerzas. Entonces se abre una época de
revolución social. Con el cambio del fundamento económico se
subvierte, de modo más lento o más rápido, toda la descomunal
superestructura. En la consideración de tales subversiones se
debe distinguir entre la subversión material de las condiciones de
producción económicas, constatables de modo científico-natural
y exacto, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o
filosóficas, en una palabra, ideológicas, en las que los seres
humanos llegan a ser conscientes de este conflicto y lo resuelven.
Así como no se juzga lo que es un individuo por lo que él mismo
se cree, tampoco se puede enjuiciar semejante época de
subversión por su conciencia, sino que se debe explicar esta
conciencia a partir de las contradicciones de la vida material, a
partir de los conflictos preexistentes entre las fuerzas productivas
sociales y las relaciones esenciales de producción. Una
formación social no desaparece nunca antes de que se desarrollen

13
Karl Marx Filosofía II

todas las fuerzas productivas de modo suficientemente adecuado


para ella, y las nuevas y más elevadas relaciones esenciales de
producción no tienen cabida en ella antes de que las condiciones
materiales de existencia de esas relaciones hayan sido incubadas
en el seno de la vieja sociedad misma. Por eso la humanidad no
se plantea nunca sino las tareas que puede resolver, pues
considerado el asunto más de cerca siempre se verá que la tarea
misma solo surge cuando las condiciones materiales para
resolverla ya están presentes o, al menos, están concebidas en el
proceso de su llegar a ser. Esbozados a grandes rasgos, los
modos de producción asiático, antiguo, feudal y burgués
moderno, pueden ser designados como otras tantas épocas
progresivas de la formación social económica. Las relaciones
esenciales de producción burguesa son la última forma
antagónica del proceso de producción social, antagónica no en el
sentido de un antagonismo individual, sino del que nace de las
condiciones sociales de vida de los individuos; de manera que las
fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad
burguesa crean al mismo tiempo las condiciones materiales para
la disolución de semejante antagonismo. Con esta formación
social se cierra en consecuencia la prehistoria de la sociedad
humana.
Friedrich Engels, con el que, desde la aparición de su
genial esbozo de crítica de las categorías económicas en los
Anales franco-alemanes, mantenía un permanente intercambio de
ideas por correspondencia, había llegado por otro camino
(compárese su Situación de la clase trabajadora en Inglaterra)
al mismo resultado mío, y cuando él, en la primavera de 1845,
recaló igualmente en Bruselas, decidimos elaborar en común la
oposición de nuestra visión a la ideología de la filosofía alemana,
ajustar cuentas de hecho con nuestra anterior conciencia moral
filosófica. Semejante propósito fue desarrollado en la forma de
una crítica de la filosofía posthegeliana. El manuscrito, dos
gruesos volúmenes en octavo, hacía largo tiempo que se
encontraba en manos de su editor, en Westfalia, cuando
recibimos la noticia de que un cambio en las circunstancias no
permitía la impresión. Abandonamos el manuscrito a la roedora
crítica de los ratones, tanto más conformes cuanto que habíamos
alcanzado nuestro fin principal: la autoaclaración. De los trabajos
dispersos, en los que de una u otra manera hemos sometido al
público nuestros puntos de vista, mencionaré solo el Manifiesto
del partido comunista, elaborado en común por Engels y por mí,
y un Discours sur le libre échange [Discurso sobre el libre
cambio] publicado por mí. Los puntos de vista de nuestro modo
de ver las cosas han sido indicados científicamente, aunque
desde la perspectiva polémica, en mi escrito, editado en 1847,
Miseria de la filosofía, dirigido contra Proudhon. Un tratado,
escrito en alemán, sobre el Trabajo asalariado, que recopilaba
mis conferencias impartidas en Bruselas a la Unión de
trabajadores alemanes, fue interrumpido en la imprenta por la

14
Filosofía II Karl Marx

revolución de Febrero y mi consiguiente alejamiento forzado de


Bélgica.
La edición de la Nueva gaceta renana en 1848-1849, y
los acontecimientos que siguieron después interrumpieron mis
estudios económicos, que no pude volver a retomar hasta el año
1850 en Londres. El descomunal material para la historia de la
economía política, que está acumulado en el Museo Británico, el
punto de vista ideal que supone Londres para la observación de
la sociedad burguesa, y, en fin, el nuevo estadio de desarrollo
que ésta parece alcanzar con el descubrimiento del oro
californiano y australiano, me determinaron a empezar de nuevo
por el principio, y a reelaborar de modo crítico el nuevo
material. Estos estudios me condujeron a disciplinas en
apariencia totalmente desligadas entre sí, en las que tuve que
demorarme más o menos tiempo. Pero lo que redujo
considerablemente el tiempo preceptivo fue la imperiosa
necesidad de un trabajo remunerado. La colaboración,
comenzada hacía ocho años, en el primer periódico anglo-
norteamericano, el New York Tribune, ya que principalmente me
ocupaba sólo de la corresponsalía propiamente dicha, hizo
necesaria una extraordinaria dispersión de mis estudios. En la
medida que los artículos redactados sobre los acontecimientos
económicos sobrevenidos en Inglaterra y el Continente suponían
una parte considerable de mis contribuciones, me fue preciso
familiarizarme con detalles prácticos que caen fuera de dominio
de la propia ciencia de la economía política.
Este esbozo sobre la marcha de mis estudios en el terreno
de la economía política debe sólo demostrar que mis puntos de
vista, sea cual sea el modo como se juzguen, y aunque coincidan
poco con los prejuicios interesados de las clases dominantes, son
el resultado de una concienzuda y larga investigación. Pero en el
comienzo de la ciencia, como a la entrada del infierno, debe
plantearse una exigencia:

Qui si convien lasciarse ogni sospetto


Ogni viltá convien che Qui sia morta.
[Es bueno que el temor sea aquí dejado
y aquí la cobardía quede muerta]

15
Karl Marx Filosofía II

3) DEFINICIÓN DE TÉRMINOS Y/O EXPRESIONES:

Alienación. Alienación significa, en sentido estricto, desposesión, que puede ser


entendida en dos sentidos:
1. Significa hacerse otro o extraño (no ser dueños de nosotros mismos).
2. También significa transferir a otro algo propio, de modo que, por virtud de esa
transferencia lo que es propiedad y producto de uno es apropiado por otro que, así,
disfruta de dicho producto.
Alienación significa, pues, el no estar en posesión de sí mismo ni de lo que es, en
verdad, su propiedad. Es un concepto que se refiere fundamentalmente al trabajo y al orden
económico de producción: alienación económica. Pero también se refiere a otros modos de
alienación como la religiosa, social o política, todas ellas expresión de la alienación
fundamental y originaria: la económica. Todas las demás alienaciones, así, desaparecerán
cuando desaparezca la alienación económica que es donde encuentra su fundamento todas las
demás y también las formas ideológicas de la conciencia como instrumento para disfrazar la
realidad.

Ideología o superestructura. Se llama ideología al conjunto de ideas y conocimientos


vigentes en una sociedad o clase social determinada, sistema de ideas que esa sociedad o clase
reconoce como verdaderas y que expresa su concepción de la realidad. Ahora bien, en la
medida en que la ideología expresa la relación del ser humano con su mundo y su existencia
social e histórica, las ideas que reflejan esta relación pueden hacerlo de un modo adecuado y
verdadero o de un modo falso. A ese conjunto de ideas que dan una imagen o
representación falseada y falsificadora de la realidad y las condiciones en las que se
desarrolla la vida de los seres humanos es a lo que Marx llama ideología o «falsa
conciencia». Cabe decir, pues, que para el marxismo, el concepto de ideología tiene un
sentido primaria y casi exclusivamente negativo, en cuanto que está formado por ideas falsas
y falsificadoras. Marx pertenece a la llamada filosofía de la sospecha, junto con Freud y
Nietzsche. Para los tres, aunque desde ejes explicativos diferentes, las formas de la
conciencia, las ideas y el pensamiento pueden servir de instrumento para mostrar una realidad
falsa y para mantener una situación de inmovilidad.

Revolución social. La revolución social hace referencia al cambio brusco que se


produce en un momento concreto de la historia a consecuencia de un cambio en las
estructuras económicas, en los modos de producción, de la sociedad. Ese cambio traerá
consigo cambios en el orden ideológico. Para Marx, cada forma social lleva dentro de sí su
negación. Esto se debe a que cada modo de producción contiene conflictos internos, debido a
la existencia de elementos con intereses opuestos. Estos elementos son las clases. Esa
negación (esa lucha de intereses) produce un cambio de forma social. A este cambio es lo que
llamamos revolución. La revolución instaura una nueva forma social con distintas relaciones
entre las clases e incluso distintas clases. Por eso afirma Marx que el motor de la historia es la
lucha de clases.

16
Filosofía II Karl Marx

Contribución a la Crítica de la Economía Política, Prefacio. K. Marx

Modelo resuelto.

2 B/ Temática del texto.


Este texto, perteneciente al prefacio de La Contribución a la Crítica
de la Economía Política de K. Marx, expone la tesis marxiana del
materialismo histórico. Esta tesis intenta ofrecer una visión científica de la
sociedad y de la historia que sea útil para aclararse teóricamente ante los
cambios del convulsivo siglo XIX.
La historia es concebida como el proceso de maduración de la
especie humana para producir bienes materiales con los que satisfacer sus
necesidades. La concepción marxiana es materialista porque afirma que lo
que condiciona (aunque no determina totalmente) toda la historia humana
no son las ideas sino las relaciones económicas de producción. La
producción, consumo, intercambio y distribución de bienes materiales son
la raíz de que los hombres tengan y desarrollen esta o aquella mentalidad,
elaboren estas o aquellas leyes, y se dé esta o aquella forma de gobernar.
Así, por ejemplo, no se piensa lo mismo en una cabaña que en un palacio,
pero quien vive en una cabaña como quien vive en un palacio lo hace por
razones económicas.
El conjunto de las relaciones productivas constituye la estructura
económica de cada sociedad. Sobre dicha infraestructura se levanta la
superestructura jurídica y política, o sea, la manera de entender la justicia,
la religión, la política, el arte,… Por esta razón, la manera de pensar de la
sociedad feudal y de la sociedad capitalista es diferente porque tienen
sistemas económicos diferentes.
¿Cuál es el motor que impulsa los cambios en la historia? Las
contradicciones entre las fuerzas productivas y las relaciones de
producción, es decir la lucha de clases. Por tanto, la historia (prehistoria
para Marx) terminará cuando desaparezcan las clases sociales, cuando se
instaure una sociedad comunista.
2C/ Justificación desde la posición filosófica del autor.
Para entender la concepción materialista de la historia debemos
entender la antropología marxiana. Para Marx, el sujeto de la historia es el
hombre de carne y hueso que intenta realizarse en su trabajo. Por tanto, el
hombre no se define por la interioridad o la conciencia, sino por el trabajo
productivo de los bienes materiales. El hombre es en esencia “homo faber”,
hombre que produce. El trabajo es un hecho primordial de la vida humana:
trabajando nos humanizamos (nos perfeccionamos) a la vez que
humanizamos la naturaleza. El hombre se empieza a separar del resto de
los animales cuando empieza a fabricar utensilios para sobrevivir.

17
Karl Marx Filosofía II

El hombre, en su trabajo, enajena, es decir pone en ajeno su esencia, su


esfuerzo, sus capacidades, por eso los productos del hombre tienen rostro
humano. Esta enajenación es natural e ineludible. Sin embargo, Marx añade que
el hombre moderno está alienado en su trabajo. La alienación significa que l
hombre queda desposeído de sus productos que pasan a pertenecer a otro. Así se
produce una pérdida de realidad. Además, el propio productor, a través del
salario establecido por el capitalista, se convierte en una mercancía más con un
valor de uso y un valor de cambio. De esta forma, el hombre lejos de sentirse a
gusto en su trabajo, lejos de realizar su esencia, el hombre pierde su libertad
convirtiéndose en una herramienta más del sistema capitalista.
Si el salario representara el valor real del producto, su ser volvería a sí
mismo, pero el propietario de los medios de producción se queda con la
plusvalía, plusvalía que será invertida para generar más y más riquezas. Esta
necesidad insaciable del crecimiento de los beneficios conduce a una
explotación de los trabajadores bajo el lema “máxima productividad (más horas
de trabajo), máximo beneficio (más plusvalía)”. Esta actitud genera un
antagonismo manifiesto entre las dos clases imperantes en la era moderna:
burguesía y proletariado.
La clase dominante, alejada de la práctica productiva, se dedicará (como
en todas las épocas históricas anteriores) a elaborar teorías, ideas con el objetivo
de justificar la situación de explotación. Así es como aparecen las ideología
como formas de conciencia que ofrecen una imagen falseada y falsificadora de
las condiciones efectivas de la vida de los hombres. Las ideología (arte, religión,
leyes, política,…) la llama Marx superestructura, lo que está por encima de la
infraestructura (sistema económico). Para Marx, la ideología es un pensamiento
que cree desarrollarse libremente, pero que, en realidad, sin que la persona se dé
cuenta, refleja la situación económica y social en la que vive. Según esto, las
ideas de la clase dominante son, en todas las épocas, las ideas dominantes. Ésta
será una de las tesis claves del materialismo histórico.
Para finalizar, Marx creía que el sistema capitalista era el último y
definitivo modo de producción. ¿Qué le hace pensar así? De todos los modos de
producción que se han dado a lo largo de la historia (asiático, esclavista, feudal y
capitalista) sólo el sistema capitalista, gracias a la industrialización y a la
capacidad para generar riquezas, es el que puede satisfacer las necesidades
materiales de todos los hombres. Por esa razón, Marx creía que era el último
antagonismo y que una vez una abolida la propiedad privada de los medios de
producción, los trabajadores serían libres y comenzaría la verdadera historia de
la humanidad: la realización de todas las capacidades del ser humano, porque el
ser hombre concreto y material es el protagonista de la historia.

18
Filosofía II Karl Marx

3. Relación con otra posición filosófica y valoración razonada de su


actualidad.
De todos es conocida la influencia que tuvo Hegel en la filosofía
posterior. Marx no escapó de esta influencia. Parece lógico, incluso esperable,
que la relación la establezcamos con este filósofo que construyó el mayor
sistema de todos los tiempos. Sin embargo, me parece más enriquecedor, para el
presente comentario, realizar dicha relación con un filósofo alejado en el tiempo,
Platón.
Platón, parte de un presupuesto: el carácter político y social del individuo.
El hombre se hace hombre dentro de la polis (recordemos la implicación política
de los atenienses) necesita de la sociedad para satisfacer sus necesidades
materiales. Marx está de acuerdo con Platón en este punto. El hombre necesita
producir su vida material porque, al contrario de los animales, nada le ha sido
dado. En la producción de su vida necesita de la colaboración de los demás.
También la época en la vivió Marx obligaba al individuo a una participación
activa que promoviera cambios en la sociedad.
A partir de sus diferentes concepciones de la realidad, ambos proponen
cambios en la sociedad que acabarán en el ámbito de la utopía, a pesas de su
lucha para que fuera efectivo.
Platón, profundamente desengañado de los sistemas políticos de su época,
elaboraba una sociedad ideal basada en el gobierno de los mejores, de los sabios.
Este ideal es el que aparece en su diálogo de madurez República. En este
diálogo aparece cómo debe estar organizado un Estado para que sea justo.
Platón considera que tres funciones deben ser satisfechas dentro de la polis:
Gobernar, defender y producir; cada uno de ellas será llevada a cabo por tres
clases sociales: gobernantes, guerreros y artesanos. Cada una de las clases
deberá dedicarse a realizar su misión dentro del Estado, orientada hacia el bien
común. Así en el Estado habrá armonía y justicia. El gobernante, el encargado
de dirigir el navío del Estado, debe ser conocedor de las ideas, especialmente la
idea de bien y de justicia, ya que de su conocimiento dependerá que se pueda
actuar con bien y justicia.
¿Cómo sabremos qué individuos desempañarán cada función? El grado de
conocimiento y educación alcanzado por los ciudadanos determinará el lugar
que ocupen dentro de la sociedad. Podríamos decir que Platón aceptaría que son
las ideas las que determinan la sociedad, la historia y su desarrollo. En cambio
Marx considera que “no es la conciencia la que determina su ser sino su ser
social el que determina su conciencia. No somos como pensamos sino que
pensamos según como somos y vivimos. Lo que define al hombre, lo que le da
realidad es su capacidad productiva-transformadora. Las ideas no mueven el
mundo; son las contradicciones inherentes en la sociedad (la percepción
dialéctica de la realidad heracliteana) lo que produce el movimiento de la
historia.

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Karl Marx Filosofía II

Los Estados que ha adoptado una economía inspirada en el marxismo han


caído a lo largo de los años 80 y 90 en una profunda crisis que les ha llevado a
abandonar ese modelo. Sólo hay restos de economía comunista en países como
Cuba o China. Este fracaso no significa que la propuesta marxista, que sustituye
la competencia por la cooperación, sea un modelo sin ninguna capacidad para
funcionar. Además, en ningún Estado se ha cumplido el programa marxista,
todos los intentos se han quedado en la fase de la dictadura del proletariado,
como mucho han llegado hasta el socialismo, pero Marx creía que era necesario
abolir el Estado cuando el ser humano comprendiera las bonanzas de este
sistema.
Por otro lado, el marxismo inspira gran parte de las críticas que el
movimiento antiglobalización lanza al neoliberalismo. Los métodos empleados
en momentos de crisis (rescates de empresas, inversión en las infraestructuras,
medidas sociales,…) como el que estamos viviendo son recetas cercanas a los
conceptos marxistas de planificación y de cooperación.

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