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Movimiento de

Educación Popular Integral y

CUARTO PAN: MI ÚNICA


Promoción Social

FUERZA, LA EUCARISTÍA

Introducción. Seguimos acercándonos a la experiencia de fe de Mons. Francisco Van Thua, desde su condición de
prisionero. Hoy tocamos un punto que nos invita a revisar nuestra experiencia al respecto, de lo contrario seguiremos
proclamando su importancia pero lo continuaremos abandonando en la práctica. Ojalá que esta guía nos permita
revisar y profundizar nuestra participación en el encuentro comunitario y personal que Jesús nos dejó. Recuerda que
se aprovecha mucho más si la conversas y compartes con otras personas o algún grupo en particular. Ánimo
Al final colocamos un ejercicio de oración-imaginación de Toni de Mello sobre la Última Cena, dedícale una
segunda jornada a este ejercicio, con tiempo y calma, saboréalo y entra en la escena. Te puede ayudar a recuperar el
sentido profundo de la participación en la eucaristía.

«¿Pudo usted celebrar la misa en la cárcel?», es la con el papel de los paquetes de cigarrillos para
pregunta que muchos me han hecho innumerables conservar el Santísimo Sacramento. Llevaba
veces. Y tienen razón: la Eucaristía es la más siempre a Jesús eucarístico en el bolsillo de la
hermosa oración, es la cumbre de la vida cristiana. camisa.
Cuando les respondo que sí, ya sé cuál es la Recuerdo lo que escribí: «Tú crees en una sola
pregunta siguiente: «¿Cómo consiguió encontrar fuerza: la Eucaristía, el Cuerpo y la Sangre del
pan y vino?». Señor que te dará la vida. "He venido para que
Cuando fui arrestado tuve que salir tengan vida y la tengan en abundancia" (Jn 10,
inmediatamente, con las manos vacías. Al día 10). Como el maná alimentó a los israelitas en su
siguiente me permitieron escribir y pedir las cosas viaje a la tierra prometida, así la Eucaristía te
más necesarias: ropa, pasta de dientes... Escribí a alimentará en tu camino de la esperanza (cf. Jn
mi destinatario: «Por favor, mándenme un poco de 6, 50)» (El camino de la esperanza, n. 983).
vino como medicina contra el dolor de estómago».
Los fieles entendieron lo que eso significaba: me Cada semana tiene lugar una sesión de
mandaron una botellita de vino de misa con una adoctrinamiento en la que debe participar todo el
etiqueta que decía: «medicina contra el dolor de campo. Durante el descanso, mis compañeros
estómago», y las hostias las ocultaron en una católicos y yo aprovechamos para pasar un
antorcha que se usa para combatir la humedad. El paquetico para cada uno de los otros cuatro
policía me preguntó: grupos de prisioneros; todos saben que Jesús está
¿Le duele el estómago? en medio de ellos; Él es el que cura todos los
Sí. sufrimientos físicos y mentales. Durante la
Aquí hay un poco de medicina para usted. noche los presos se turnan en adoración; Jesús
Nunca podré expresar mi gran alegría: todos los eucarístico ayuda inmensamente con su
días, con tres gotas de vino y una gota de agua en presencia silenciosa. Muchos cristianos vuelven
la palma de la mano, celebraba la misa. al fervor de la fe durante esos días; hasta
De todos modos, dependía de la situación. En el budistas y otros no cristianos se convierten. La
barco que nos llevó al norte celebraba la misa por fuerza del amor de Jesús es irresistible. La
la noche y daba la comunión a los prisioneros que oscuridad de la cárcel se convierte en luz, la
me rodeaban. A veces tenía que celebrar cuando semilla germina bajo tierra durante la tempestad.
todos iban al baño, después de la gimnasia. En el Ofrezco la misa junto con el Señor: cuando
campo de reeducación nos dividieron en grupos de reparto la comunión me doy a mí mismo junto al
50 personas; dormíamos en camas comunes; cada Señor para hacerme alimento para todos. Esto
uno tenía derecho a 50 cm. Nos las arreglamos quiere decir que estoy siempre al servicio de los
para que estuvieran cinco católicos conmigo. A las demás.
21:30 había que apagar la luz y todos debían Cada vez que ofrezco la misa tengo la
dormir. Me encogía en la cama para celebrar la oportunidad de extender las manos y de
misa de memoria, y repartía la comunión pasando clavarme en la cruz de Jesús, de beber con Él el
la mano bajo el mosquitero. Fabricamos bolsitas cáliz amargo.
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Junio 2003
Segundo Pan
Cinco panes y dos peces.
Francisco Van Thuan
Todos los días, al recitar y escuchar las palabras de
la consagración, confirmo con todo mi corazón y En la Eucaristía anunciamos la muerte de Jesús y
con toda mi alma un nuevo pacto, un pacto eterno proclamamos su resurrección. Hay momentos de
entre Jesús y yo, mediante su sangre mezclada con tristeza infinita. ¿Qué hacer entonces? Mirar a
la mía ( cf. 1 Co 11, 23 25). Jesús crucificado y abandonado en la cruz. A los
Jesús empezó una revolución en la cruz. Tu ojos humanos, la vida de Jesús fracasó, fue
revolución debe empezar en la mesa eucarística, y inútil, frustrada, pero a los ojos de Dios, Jesús en
de allí debe seguir adelante. Así podrás renovar la la cruz cumplió la obra más importante de su
humanidad. vida, porque derramó su sangre para salvar al
He pasado nueve años aislado. Durante ese tiempo mundo. ¡Que unido está Jesús a Dios en la cruz,
celebro la misa todos los días hacia las 3 de la sin poder predicar, curar enfermos, visitar a la
tarde, la hora en que Jesús estaba agonizando en la gente y hacer milagros, sino en inmovilidad
cruz. Estoy solo, puedo cantar mi misa como absoluta!
quiera, en latín, francés, vietnamita... Llevo Jesús es mi primer ejemplo de radicalismo en el
siempre conmigo la bolsita que contiene el amor al Padre y a los hombres. Jesús lo ha dado
Santísimo Sacramento; «Tú en mí, y yo en Ti». todo: «los amó hasta el extremo» (Jn 13, 1),
Han sido las misas más bellas de mi vida. hasta el «Todo está cumplido» (Jn 19, 30). Y el
Por la noche, entre las 9 y las 10, realizo una hora Padre amó tanto al mundo «que dio a su Hijo
de adoración, canto diversas canciones religiosas, a unigénito» (Jn 3, 16). Darse todo como un pan
pesar del ruido del altavoz, que dura desde las 5 de para ser comido «por la vida del mundo» (Jn 6,
la mañana hasta las 11:30 de la noche. Siento una 51).
singular paz de espíritu y de corazón, el gozo y la Jesús dijo: «Siento compasión de la gente» (Mt
serenidad de la compañía de Jesús, de María y de 15, 32). La multiplicación de los panes fue un
José. Me siento en unidad con la Iglesia universal. anuncio, un signo de la Eucaristía que Jesús
Como Jesús calmó el hambre de la multitud que lo instituiría poco después.
seguía en el desierto, en la Eucaristía El mismo
continúa siendo alimento de vida eterna.

Oración
PRESENTE Y PASADO

Amadísimo Jesús, esta noche, en el fondo de mi ahora te llevo conmigo,


celda, sin luz, sin ventana, calentísima, pienso con día y noche, en mi bolsillo.
intensa nostalgia en mi vida pastoral. Antes celebraba la misa ante miles de fieles;
ahora, en la oscuridad de la noche, dando la
Ocho años de obispo, en esa residencia a sólo dos comunión por debajo de los mosquiteros.
kilómetros de mí celda de prisión, en la misma
calle, en la misma playa... Oigo las olas del Antes predicaba ejercicios espirituales
Pacífico, las campanas de la catedral. a sacerdotes, a religiosos, a laicos...;
ahora un sacerdote, también él prisionero,
Antes celebraba con patena me predica los Ejercicios de san Ignacio
y cáliz dorados; a través de las grietas de la madera.
ahora tu sangre está
en la palma de mi mano. Antes daba la bendición solemne
con el Santísimo en la catedral;
Antes recorría el mundo ahora hago la adoración eucarística
dando conferencias y reuniones; cada noche a las 9, en silencio,
ahora estoy recluido en una celda estrecha, cantando en voz baja el Tantum Ergo,
sin ventana. la Salve Regina,
y concluyendo con esta breve oración:
Antes iba a visitarte al sagrario; «Señor, ahora soy feliz
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de aceptar todo de tus manos: Entonces canto tu misericordia,
todas las tristezas, los sufrimientos, en la oscuridad, en mi fragilidad,
las angustias, hasta mi misma muerte. Amén». en mi anonadamiento.

Soy feliz aquí, en esta celda Acepto mi cruz


donde crecen hongos blancos y la planto,
sobre mi estera de paja enmohecida, con las dos manos,
porque Tú estás conmigo, en mi corazón.
porque Tú quieres que viva contigo.
Si me permitieras elegir, no cambiaría
He hablado mucho en mi vida; ¡porque Tú estás conmigo!
ahora ya no hablo. Ya no tengo miedo: he comprendido,
Es tu turno, Jesús, de hablarme. te sigo en tu pasión
y en tu resurrección.
Te escucho: ¿qué me has susurrado?
¿Es un sueño? En el aislamiento,
Tú no me hablas del pasado, Prisión de Phú Khánh (Vietnam Central),
del presente; 7 de octubre de 1976, Fiesta del Santo Rosario.
no me hablas de mis sufrimientos,
angustias...
Tú me hablas de tus proyectos,
de mi misión.

Pasos para la reflexión


 Ponte en presencia del Señor, pídele que te acompañe y te disponga para un rato de conversa
personal entre los dos.
 Háblale de ti; de cómo estás estos días, de tus alegría, preocupaciones, proyectos, sin sabores.
Preséntale tu situación.
 Haz una lectura corrida de la guía. Luego detente en aquellos párrafos e ideas que te llaman la
situación, dale vuelta, una y otra vez. Recuerda que no se trata sólo de comprender si no de captar
qué te dice eso a ti… a qué te invita, qué te muestra…
 El punto central es la misa; cómo la vive Francisco, qué significado y fuerza tiene para él… Te
invito que entres en esa reflexión. Y de ahí revisa cómo es tu experiencia al respecto. Al igual que
reflexionamos sobre la oración, dale vuelta a lo que ha sido tu experiencia con la misa: cuál es tu
experiencia, tu participación, tus peros y resistencias, los momentos sabrosos y profundos que
recuerdas; los posibles cambios acaecidos en tu trayectoria; qué pasó…
 ¿Cuál es tu práctica actual? ¿Qué echas de menos? ¿Qué es lo que quisieras volver a vivir?
 Luego céntrate en la oración de Francisco. Anda verso por verso, cae en cuenta sus “antes” y
“ahora”. Revisa tus antes y ahora.
 Relee las citas bíblicas que aparecen y anímate a escribir tu propia oración.

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LA PROMESA
Toni de Mello El Manantial

Introducción: Recuerda que este ejercicio se realiza siguiendo las directrices que aparecen en la hoja; te
pones en disposición interna, buscas condiciones que te permitan estar a solas y sin ser molestado, le pides
a Dios que te acompañe. Haces una primera lectura para enterarte por dónde va la cosa, y luego comienzas
en ejercicio leyendo calmadamente cada párrafo, intentando vivir lo que ahí se te propone. Tómate el
tiempo necesario, sin apuros… vuelve a repetirlo, ahí está el secreto…

En el pasado, los santos acostumbraban a ello, «pero yo volveré a ustedes y se alegrarán


practicar lo que llamaban «comunión espiritual» sus corazones, y nadie podrá quitarles su
comunión de deseo. alegría».

Intento yo hacer lo mismo. Me imagino la escena Ruego que, en virtud de este pan que he comido,
de la Última Cena... como si me hallara presente pueda experimentar para siempre la gozosa
en ella. presencia del Señor Resucitado en los buenos y
en los malos momentos de la vida... Imagino
futuros momentos en los que tendré necesidad
Observo cómo Jesús toma el pan en sus manos, de esta presencia y confío en que él se encuentre
lo bendice y lo reparte. allí...
Cuando lo recibo yo de sus manos,
pienso qué es lo que yo deseo Luego comienza a rezar por nosotros. Yo
que signifique para mí este pan... escucho y hago mía su oración. Pide que todos
seamos uno como él y su Padre lo son, y que
Luego Jesús habla con nosotros, sus discípulos. éste sea el signo por el que el mundo conozca
Sus palabras son parte esencial de la ingestión de que él ha venido de Dios...
ese pan, de manera que escucho con atención: Ruego que este pan
constituya una fuerza de unidad
En primer lugar, nos da un nuevo mandamiento en cualquier grupo en que sea comido
que nos amemos los unos a los otros como él nos
ha amado. Jesús sigue hablando
Ruego que este pan acreciente mi capacidad de hasta bien entrada la noche.
amar... y pienso en lo que el amor ha llegado a Al fin concluye la Cena.
significar para mí y qué lugar le doy en mi vida... Entonces toma en sus manos una copa de vino
Escucho las palabras que pronuncia sobre ella
Si comemos de este pan, de este cuerpo La copa pasa de mano en mano
quebrantado, forzosamente habremos de tomar y, cuando me llega a mí el turno de beber,
parte en la pasión y muerte de Jesús. Le escucho pido quedar embriagado
su predicción de que seremos perseguidos incluso y perderme en el amor
por los nuestros... Así pues, ruego me sea
otorgado el valor que sostuvo a los mártires y la
fuerza necesaria para vivir y hablar como él lo
hizo...

En el transcurso de esta santa comida, Jesús


ofrece un don: la Paz. Y aclara que no se trata de
la paz del mundo, sino de su paz. Medito en el
significado de estas palabras... y pido ese don
para mí y para aquellos a quienes amo...
Luego nos hace una promesa. Afirma que
habremos de sufrir y que el mundo se alegrará de
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