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VOLUNTARIADO CON ESPÍRITU

Introducción

“No recuerden más lo de antaño, no piensen en lo antiguo. Miren que realizo algo nuevo; ya está brotando,
¿no lo notan?” (Is 43, 18)

En un tiempo como éste, en que casi nos acostumbramos a que todo tenga precio y a que nada tenga
valor, surge el voluntariado. Nace bajo el signo de la gratuidad, del servicio “que no se compra ni se vende”,
del regalo de sí mismo que no se cobra porque no vive de los intereses. Surge lleno de vida, porfiado y por
todas partes, como una constelación de proyectos. Surge en hombres y mujeres de todo credo y condición...
Viene buscando la integración social, la superación de la pobreza, la lucha contra la exclusión. Por eso
levanta escuelas, construye casas, acaricia enfermos, implementa proyectos de educación popular y se
arriesga a muchas otras gestas... Semillas de un país distinto al de hoy, que deja los discursos y ama la
realidad. Servicio de gente común y corriente...los voluntarios.

Y entre toda esta diversidad están también los que allí buscan a Dios. Para ellos, para todos, y para
los que sueñan una fe que cambie la historia, van estas palabras sencillas. Son notas de camino, apuntes de un
grupo de amigos que supo redescubrir en el servicio, el rostro más hermoso de su Señor. Algunas son el
resultado de un taller que organizamos en Octubre (Taller “Servicio y fe” del CEI), otras son fichas que
quizás podrán ayudar al trabajo de los equipos. Con un abrazo, con la esperanza de un país transformado, les
regalamos este “voluntariado con espíritu”.

Ana María Arón


Karina Soto
Andrea Rodríguez
Verónica Piedrabuena
Marcelo Alvial
Francisco Cobarrubias
Francisco Lagos
Juan Cobarrubias
Marcelo Oñederra
Francisco Jiménez
Pablo Walker
Y muchos otros más...

Santiago, Chile
Dirigido a coordinadores de equipos de voluntariado como apoyo en su trabajo de formación para el servicio.

1. Del evento al cambio de vida... Crear un país distinto


2. De mi pequeño mundo al mundo real… Abrir el horizonte
3. Del prejuicio al encuentro...Integrarnos socialmente
4. Del espectador al lugar de las víctimas… Cambiar la perspectiva
5. Del paternalismo a la reciprocidad... Crecer juntos
6. De la adolescencia a la adultez... Cuidarse para cuidar.
7. La Injusticia Social… de la sumisión a la rebeldía
8. De lo que sobra a lo que se ama… Dar la vida por alguien
9. Del intimismo al Reino... Creerle a Jesucristo
10. De la autosuficiencia a la gracia... Confiarse al Espíritu
11. Del idealismo al riesgo… Comprometerse hoy
12. De la trinchera al debate… Arriesgarse en lo público
13. Del proyecto personal al envío de Dios... Descubrir mi vocación
14. De la ansiedad a la calma… Concentrarse en este tiempo
15. De la tensión al pacto... servir como comunidad y familia
16. De lo mío a lo nuestro... Amar

“No recuerden más lo de antaño, no piensen en lo


antiguo. Miren que realizo algo nuevo; ya está brotando,
¿no lo notan?” (Is 43, 18)

“En un tiempo como éste, en que casi nos acostumbramos a que todo tenga precio y a que nada
tenga valor, surge el voluntariado. Nace bajo el signo de la gratuidad, del servicio “que no se compra ni se
vende”, del regalo de sí mismo que no se cobra porque no tiene monto ni intereses. Surge lleno de vida y a la
vez tentado de perder sus rumbos. Surge porfiado, por todas partes, como una constelación de proyectos,
surge en hombres y mujeres de todo credo y condición... Viene buscando la integración social o la defensa de
la biodiversidad; la superación de la pobreza, el combate contra el sida o la exclusión social, busca la
educación popular o otras tantas empresas... Dimensiones de un país distinto al de hoy, que quiere ir pasando
del sueño a la realidad, a través del servicio de gente común y corriente...los voluntarios”.
1. DEL EVENTO AL CAMBIO DE VIDA... CREAR UN PAÍS DISTINTO

“Queda prohibido llorar sin aprender, levantarte un


día sin saber que hacer, tener miedo a tus recuerdos. Queda
prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que
quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en
realidad tus sueños. Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus dudas y mal humor. Queda
prohibido dejar a tus amigos, no intentar comprender lo que
vivieron juntos, llamarles solo cuando los necesitas.”
(Pablo Neruda)
Un punto de vista...
Nuestra vida se construye de accidentes. Un día puede ser una emergencia de invierno, al día
siguiente una campaña de recolección de plata, después de algunos meses una construcción. En alguno de
esos accidentes encontraremos, de improviso, un rostro, una mano, un gesto que quizás llegue a
transformarnos. Un instante que nos inunde y nuestra vida puede seguir un rumbo inesperado. Con el tiempo,
ese giro puede llegar a ser escogido desde la propia libertad. Hacer del servicio ya no una actividad de fin de
semana, sino una opción, un camino de conversión.
Superar la pobreza implica no sólo el atender condiciones materiales puntuales. Implica el que todos,
hombres y mujeres puestos al servicio del otro, sepamos intuir y anunciar desde nuestra experiencia, desde los
accidentes a los que la vida nos somete, una sociedad dialogante, un país construido sobre la base del
reconocimiento, también en las diferencias, del otro como un igual.
Se trata de creer en un diseño de relaciones humanas distinto al diseño urbano y marginador que
hallamos en nuestras ciudades. Creer que es posible, y luchar porque así sea: crear un país no segregado.
Desde el diálogo y la relación, descubrir, reconocer y respetar la grandeza de la dignidad humana; la propia y
la de los demás.
Y todo por un accidente al que nos expusimos un día de nuestras vidas...

Darle una vuelta...


- ¿Mi voluntariado es sólo un accidente en mi vida?, ¿Es sólo un evento o me ha
cambiado la vida en algo?, ¿en qué?
- En mi servicio, ¿apareció un sueño para mi país?, ¿Cómo sería el país en el que quiero
vivir, para mí y para los demás?

Mirar alto...
Isaías 65, 17-25. “Voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva...”
Lucas 9, 61-62. “El que pone la mano en el arado y sigue mirando para atrás...”
2. DE MI PEQUEÑO MUNDO AL MUNDO REAL… ABRIR EL HORIZONTE

…Y se me ocurrían mil cosas fantásticas para cambiar el mundo. Iniciaba un


proyecto tras otro, sumando amigos y embarcándolos en locos y bellos
sueños. El entusiasmo se desbordaba irreverente por todas partes dejando un
mar de ideas sueltas bajo el huracán imparable de la acción desenfrenada…
Entonces yo era un niño y daba igual terminar o no de armar la torre de
regletas; no importaba si el mono del dibujo quedaba sin ojos o sin pelo o
incluso sin cabeza. Todo el mundo estaba contenido en los límites de mi
mirada, las cosas eran sólo mientras yo las estaba viendo y ni sospechaba
que, mientras yo dormía, el mundo seguía girando. Fue duro crecer y
entender con asombro que, al atardecer, el sol no se iba a guardar en el sitio
eriazo, dos cuadras más debajo de mi casa. Fue duro pero hermoso
comprobar que caía mucho más lejos…

Un punto de vista…
Como un niño descubriendo el mundo, abriendo los ojos para ver todo por primera vez.
Asombrándose de todo y, todavía con la boca abierta, experimentar la sensación perturbadora de ser un
pequeñísimo punto en la inmensidad del mundo real. ¿Quién soy?, ¿qué hago yo aquí?… Eres tú y éste es tú
lugar, aquí es la realidad del mundo que habitas, bienvenido, el futuro ya llegó.
…Y se abre el horizonte cargado de evidencias: el mundo no gira en torno a ti, existe el dolor y la
injusticia, eres responsable de tu tiempo. La libertad se convierte en un arma de doble filo, te exige decisiones
y optar por crecer no es el camino fácil. A veces tienta cerrar los ojos para conservar el pequeño y tibio
mundo del no saber nada, del no ver nada; tienta decir “yo no sabía”.
Hay un mundo enorme allá afuera, lleno de personas y acontecimientos, de desafíos y cruzadas para
emprender. Ya intuyes que no es fácil, pero vale la pena. No estás solo y Dios, que no vacila y te acompaña
siempre, está contigo y te mantiene luchando. Dios trabaja para que sigas creciendo y asombrándote,
descubriendo día a día que el sol se esconde cada vez más lejos.

Darle una vuelta…


Cierra los ojos y trata de recordar una de tus primeras experiencias en descubrir el mundo diferente a lo
que creías…¿Cómo era esa persona o acontecimiento que te abrió “su” mundo?
¿En qué sentido piensas que tu vida cambió a partir de entonces?
¿Descubriste a Dios presente mientras ampliabas tu horizonte?

Mirar alto…
Isaías 55, 6-11: Mis criterios y los criterios de Dios.
3. DEL PREJUICIO AL ENCUENTRO... INTEGRARNOS SOCIALMENTE

Fue como un regalo. Sencillamente un día Jorge dejó de ser “el hospedado”.
Perdió ese olor y color, ese aspecto previsible del que no es más que un pobre más.
Surgió un hombre. Desde entonces yo soñaba la tarde en que volvería verlo…

Un punto de vista…
Las relaciones que establecemos con una mujer que vive en un campamento, con algún abuelo en la
hospedería o con un niño en un hogar, van dándonos nuevos puntos de vista frente al resto de las dimensiones
de la vida. Tanto es así que luego de haber estado con quienes sufren la cesantía, por ejemplo, las cifras que la
denuncian en los diarios tienen una significación mayor. De este modo, a través de la experiencia del
voluntariado, vamos comprendiendo el mundo de un modo diferente, desde la perspectiva del que está
involucrado.
Junto a lo anterior, los estigmas sociales preconcebidos pasan a ser fantasía. Descubrimos que las
personas pobres no son más flojas que las personas ricas, que los jóvenes de las esquinas en la población no
son más peligrosos que los que roban vasos en la discoteca o conducen ebrios. Al conocer a quienes están
estigmatizados y condenados por prejuicios, se hace evidente que el problema cambia de escenario y
empezamos a ver a las personas con una mirada más justa. Este encuentro se produce sólo si somos capaces
de desechar los estigmas sociales heredados de una sociedad que separa entre ricos y pobres, entre buenos y
malos.
Comprobar en nuestro interior que los “buenos” no son tan buenos, y que los “malos” no son tan
malos; que en cada uno, y en la sociedad, conviven matices interesantes hacen que seamos capaces de
conocer y amar las diferencias entre nosotros.
Rescatando estas diferencias, nuestro desafío es formar espacios de integración en el lugar que nos
toque servir. Además, el llamado es a compartir no sólo las alegrías y los triunfos del proyecto, sino también
las frustraciones y los problemas.
Integrarnos socialmente es mucho más que ir a campamento, el encuentro exige compromiso, estar
ahí, cambiar los prejuicios por la experiencia real de conocer al otro. El desafío es el encuentro.

Darle una vuelta…


¿De qué prejuicios me he liberado a través de mi servicio?
¿Crees que la prensa amarilla o la opinión desinformada ayudan a estigmatizar a ciertas personas o
grupos?, ¿Enumera algunos ejemplos? (En esta actividad, si estás en grupo, puedes llevar algunos diarios
y proponer buscar noticias o frases estigmatizadoras)

Mirar alto…
4. DEL ESPECTADOR AL LUGAR DE LAS VÍCTIMAS… CAMBIAR LA PERSPECTIVA

…Sonó la alarma y se detuvo el aliento. La profesora


salió un minuto para averiguar dónde era el
incendio. Hubo una espera ansiosa y luego la voz
esperada: “Tranquilos, no es donde nadie conocido”.
Un punto de vista…
El planeta Tierra está habitado por seis mil millones de personas. Yo soy una seis mil millonésima
parte de la humanidad; tú y yo somos dos seis mil millonésimos de los habitantes de este planeta. Pero tú y yo
somos amigos, hermanos quizás, y entonces nos tenemos el uno al otro en esta inmensidad de gente.
Fuera de nosotros, todos son “otros”. Si acaso uno de esos otros ha encontrado a otro y ha formado
un “nosotros”, entonces ellos son “esos”, “esos otros”.
Nosotros y los otros, tan lejos y tan cerca, tan millonésima partes del mundo ellos y estos. Pero, ¿qué
tan distinto y lejano es el que ha nacido en Kenia o en Japón?, ¿no compartimos todos acaso el mismo destino
y el mismo origen? Se trata del cuerpo de la humanidad, un solo pueblo con seis mil millones de pobladores.
Si me conduelo con mi amigo porque ha perdido a su padre o porque se ha quemado su casa,
entonces puedo hacerme parte del dolor humano en cualquier dirección, porque cualquier dolor o amor es
también el mío. Hijos del mismo padre, aunque nos separen mares o murallas, al fin hermanos todos es lo que
somos.
Y así, somos también “nosotros” las víctimas de la guerra en el desierto, los niños hambrientos de las
naciones oprimidas y los encarcelados en oscuras celdas del oriente. Somos nosotros tan parte de los otros
que también podemos convertirnos en el mercenario indolente o en el torturador.
Ese otro, que no conocemos porque nunca hemos visto y que muchas veces catalogamos de “nadie”,
es el espejo de todos. Así lo ve Dios porque para él ningún hombre sobre la tierra es mejor, peor o incluso
igual que otro. Es tan grande el misterio y tan evidente: es Cristo, el Hijo de Dios, con seis mil millones de
caras.
Mi hermano llora en la cárcel, mi hermano se extingue en la guerra, mi hermano vive en condición
de pobreza…, nosotros estamos sufriendo.

Darle una vuelta…


Imagina que eres otro y vives una realidad completamente diferente. Elige un personaje y trata de mirar
un rato desde sus ojos.
Comparte con algún amigo o con un grupo pequeño, el “otro” que has elegido en tu imaginación y
cuéntales cómo te sientes.
Escucha la historia del “otro” que han elegido tus compañeros.
¿En qué se parecen el “otro” que elegiste y tú?.
Mirar alto…
5. DEL PATERNALISMO A LA RECIPROCIDAD... CRECER JUNTOS

“Y ustedes, ¿no traen nada?” (un niño del campamento)


“No, esta vez venimos a compartir y conversar un rato”(un voluntario)
“Chao no más, aquí no se llega con las manos vacías…”
(crónica de un fracaso anunciado…)

Un punto de vista…

Los pobres no existen. Lo que sí existe es la pobreza, y mucha, acumulada en los suburbios de
nuestras ciudades, desperdigada en medio de nosotros y al margen del progreso de una sociedad que avanza.

Es un desafío modelar la forma de acercarnos a quienes viven en situación de pobreza. Con la


generosidad suficiente para poner nuestras capacidades al servicio de otros…, con la humildad suficiente para
creer que Dios es el único que puede levantar a quien parece caído…, con la confianza suficiente para saber
que cada persona puede superarse… y con la entrega necesaria para dar a cada cual su justa participación en
el buen desarrollo de su comunidad.

Las personas que viven en condición de pobreza no son “los pobres”, no es justo ni es digno tratar de
“pobre” a alguien que tiene dentro de sí todas las potencialidades y las herramientas para modelar su futuro.
¿pobre de qué?, me pregunto yo…, pobre de espíritu, pobre de amor, …ese es mucho más pobre que quién
carece de elementos materiales.

Dignificar a las personas en situación de pobreza, reconocer en plenitud sus derechos. Nuestro papel,
en el servicio, es despertar potencias dormidas, acompañar con humildad el crecimiento de otros mientras
nosotros mismos crecemos. Estamos para ser testigos.

Darle una vuelta…


Revisa tu acción en el servicio…¿tienes una actitud paternalista con las personas que conoces desde tu
voluntariado?
¿Cuál es la diferencia entre decir: “los pobres” y decir: “personas que viven en situación de pobreza”?

Mirar alto…
6. DE LA ADOLESCENCIA A LA ADULTEZ... CUIDARSE PARA CUIDAR

“Amarás a Dios sobre todas las cosas,


Y al prójimo como te amas a ti mismo”.

Un punto de vista...

Una sandia consta de tres partes: su cáscara (apariencia) su pulpa (su utilidad) y sus semillas (su
esencia). Existen tres formas en que una sandía podría relacionarse con el mundo: podría vincularse desde la
cáscara, cuidando su apariencia, preocupándose de estar guatona y bien verde para venderse en el mercado;
podría también cultivar su contenido, buscando desarrollar una pulpa suficientemente fresca, dulce y jugosa
para saciar la sed de los golosos; o podría relacionarse desde su esencia, cuidando las pepas que le permitirán
seguir brotando en el futuro.
Se puede decir que cada uno de nosotros es como una sandía. Cuando niños y púberes nos
preocupamos más de la apariencia. En la adolescencia nos abrimos al futuro y nos surge la pregunta por
nuestra utilidad. Finalmente, en la adultez, descubrimos la posibilidad de relacionarnos desde nuestra esencia,
intentando encontrar un equilibrio entre trabajar para ser útil a los demás y ser útil a sí mismo.
Sólo si llegamos a ser adultos nos hacemos capaces de permanecer sirviendo. En nuestros proyectos
solidarios vamos pasando desde las actitudes infantiles a las adolescentes y luego a las adultas. Alguien
que recién empieza a trabajar en pobreza puede tratar de adaptarse y cumplir con lo que parece que es
necesario. Sin embargo son tantas las necesidades que siguen haciéndose útiles hasta quedar muertos. Así
surge el desafío de llegar a la adultez, de aprender a cuidar su ser hombre o mujer. No permitirá que su
voluntariado lo destruya, porque sabe que si se pierde sus semillas no podrá ser alguien capaz de alegrarle la
vida al resto. Descubrirá que sólo si aprendió consigo mismo este oficio, tendrá el arte de dar vida también a
un pueblo.

Darle una vuelta…

• ¿Cómo es mi relación con mi voluntariado? ¿Estoy en una etapa infantil, adolescente o adulta?
• Existen en mi vida signos físicos (dolores de cabeza, pérdida de energía) o psicológicos (desesperanza,
sentimiento de incompetencia) o espirituales (crisis de fe, de amor, de esperanza) que me muestran un
desgaste infantil o adolescente en mi voluntariado?
• ¿Qué límites y formas de autocuidado he dispuesto para llegar a la adultez en mi servicio?

Mirar alto…
Salmo 127 (126): “Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los obreros”
Marcos 4, 1-9: La parábola del sembrador.
7.- LA INJUSTICIA SOCIAL (DE LA SUMISIÓN A LA REBELDÍA)

Un punto de vista…

En el trajín de nuestra vida nos acostumbramos a ver la injusticia que está a nuestro alrededor.
Nuestro capacidad de asombro y escándalo ante el sufrimiento injusto de los demás se adormece. Así, nos
acostumbramos a ver a los niños pequeños pidiendo monedas en los semáforos, nos acostumbramos a
escuchar las cifras de cesantes, nos acostumbramos a saber que cientos de personas carecen de un lugar digno
donde vivir, un lugar con baño, con agua potable, con luz, nos acostumbramos a leer en los periódicos cómo
se abusa del poder en beneficio de unos pocos, nos acostumbramos a competir entre nosotros y a mirarnos con
desconfianza... Nos acostumbramos a todo esto. Y lo que es peor, dejamos de encontrarlo tan malo, tan
escandaloso, y terminamos resignándonos.

Pero Jesús nos pone en alerta. No podemos adormecer la conciencia. En la preocupación por el otro,
por el que sufre, se nos juega la vida. Por eso, en Mt. 25, 31-46, Jesús ubica la preocupación por el otro en el
contexto del juicio final. No porque quiera describirnos como va a ser ese juicio (como para asustarnos), sino
porque nos quiere urgir a atender las necesidades de los demás. No podemos acostumbrarnos a la injusticia,
hay que ponerse en movimiento, porque en el que sufre está el mismísimo Dios.

Darle una vuelta…

¿Me escandalizo de la injusticia que veo en el mundo y en mi país? ¿He perdido mi capacidad de
asombro?
Ante la injusticia, ¿me quedo tranquilo o me movilizo para hacer algo?
¿Me resigno porque creo que nada se puede hacer o creo que el Señor me llama para trabajar por una
sociedad más justa?
¿Veo en los que sufren a Jesús?
¿Qué me siento llamado a hacer por los necesitados?

Mirar Alto…
Mateo 25, 31-46. “El juicio Final”

8. DE LO QUE SOBRA A LO QUE SE AMA… DAR LA VIDA POR ALGUIEN


Alguien lo vio y quedó triste:
“Lo que a usted le sobra a mí me falta” decía el afiche.
“En adelante no podré dar nada” dijo alguien, y quedó triste.

Un punto de vista…
SER. Permanecer agradecidos de la vida y cantores de lo humano. Ser una sonrisa para todos. Ser un
referente importante y ser maicillo por donde otros llegan lejos.
ESTAR. Acompañar a un anciano amargo… aunque no me hable, ni me agradezca. Estar y orar por
todo el mundo, pedirle a Dios por los que hacen, por los que deshacen y por los que barren lo que queda
después de tanto alboroto .
Estar y poder abrazar a todos los niños tristes, a las madres solteras y a los ricos solitarios. Estar y aplaudir los
avances de otros, saludar y recoger basura…
Estar y escuchar. Estar y ser con otros, acompañando a todos…
HACER. Hacer tanto por tanta gente, construir techos y plazas. Recoger sismos y aluviones, hacer
tarjetas, videos y rifas. Hacer campañas de beneficencia, comedores para niños, plantar árboles, hacer clases y
apoyar reuniones..
Hacer lo grande y lo pequeño. Hacerlo bien, con excelencia y cariño, hacer muchas cosas…. y hacerlas
juntos.
¿TENER?. ¿Para acumular?, ¿tener para dar limosnas a veces? No gracias.
Tener para alimentar a los que están solos y excluidos y para posibilitar que todos sean…
Posibilidad hermosa la de tener para dar. Pero no confundirla nunca con la posibilidad de darse, pues esa
acción no necesita cosas ni dinero y siempre tiene bastante para todos.
El mejor regalo no es el que sólo algunos pueden dar, sino el que cada uno ya posee en su corazón y es capaz
de brindar al mundo…, ese regalo es uno mismo, es DARSE.
¡No reduzcamos las donaciones a un cómputo!, ¡no cuantifiquemos todo!, ¡no seamos sólo ejecutores
de una obra!, DÉMONOS.

Darle una vuelta…


¿En qué queda mi voluntariado después de la acción concreta?
¿Soy capaz de sólo estar, acompañar, o solo considero “útil” la acción?
¿Cuál es la diferencia entre dar y darse?

Mirar alto…
9. DEL INTIMISMO AL REINO... CREERLE A JESUCRISTO

“Hubo un huracán de emociones y un


estremecimiento. Luego un temblor en la piel.
Más tarde un fuego en el alma y un suspiro...Y
Dios no estaba allí”

Un punto de vista...

Jesús vino a anunciar el Reinado de Dios. Lo decía a voz en cuello en las plazas, en los corrales,
entre los botes de los pescadores y las tiendas. Decía que lo esencial de la fe es permitir que Dios sea Dios, es
hacer su voluntad, su justicia en esta tierra. En verdad eso lo transformó en un ser peligroso. Un riesgo para
los sacerdotes pues decía que a Dios se le podía adorar “en espíritu y en verdad”, en cualquier lugar, y no sólo
en los templos. Un escándalo para los maestros de la ley, porque le restaba valor a las tradiciones y ponía
todo el acento en la misericordia hacia los débiles y pecadores. Una traición para los nacionalistas pues no
llamaba al levantamiento armado contra ningún enemigo de turno. En fin, hoy diríamos una amenaza “contra
el orden establecido”. Y por eso acallaron su voz.

Hoy tenemos otra manera de silenciarlo. Lo hemos vuelto “un sentimiento”. Más que un Evangelio
invitando a la conversión y a la creación de un mundo distinto, más que una voz llamando a tratar a cada ser
humano como hijo de Dios y a devolver la dignidad negada a los empobrecidos, más que un fuego que viene a
quemar las vanidades estériles que mueven nuestros comercios, lo hemos vuelto una vaga experiencia
emotiva. Así lo hicimos “a nuestra semejanza”, para que no nos moviera el piso. El dios suave y manipulable
del intimismo.

Darle una vuelta...


¿Alguna vez he leído un Evangelio entero? ¿Qué fue lo que más te llamó la atención del modo como
Jesucristo trata a los que sufren? ¿Qué es lo que más te impresionó de su trato hacia los que tienen autoridad?
¿Cómo cambiaría mi voluntariado si allí buscara el Reino de Dios y su justicia?

Mirar alto...

Marcos 2, 15-17. “No vine a llamar a los justos sino a los pecadores”
Marcos 7, 1-9” “Este pueblo me honra con los labios pero su corazón está lejos de mí”
Lucas 10 21-24: “Yo te bendigo Padre, porque has mostrado los secretos del Reino a la gente sencilla”
10. DE LA AUTOSUFICIENCIA A LA GRACIA... CONFIARSE AL ESPÍRITU

“Sin él Dios está lejos,


Cristo permanece en el pasado,
El Evangelio es letra muerte,
la Iglesia es una simple organización,
la autoridad un dominio,
la misión una propaganda,
el culto una evocación
y el actuar cristiano una moral de esclavos”.
(Ignacio IV de Antioquia, 1967)

Un punto de vista...

Simplemente se trata de saber quién es el protagonista. Sentado al borde de una cama de enfermos
terminales o alfabetizando adultos en medio del trigal...¿quién es el que trae al mundo lo que este mundo
sediento necesita? ¿Soy yo? Y puede ser que en un minuto, tras elogios y reconocimientos, hayamos gustado
el sabor dulce de la autocomplacencia, la elocuencia en el amar, el brillo de las propias destrezas.
Durará un tiempo el encanto y luego llegará la encrucijada. ¿Será mi gloria el criterio para decidir
cuánto, cómo y dónde sirvo? ¿O me arriesgaré al fracaso e iré donde más se me necesita, donde otros no
quieren ir, donde no hay éxitos asegurados?
Lo que está claro es que si no salgo huyendo conoceré alguna vez las noches sin estrellas. Llegará la
cruz, el lugar y el día donde no habrá éxito, ni miradas de gratitud, ni seguidores, ni cómplice alguno. Llegará
la crítica y la soledad amarga. Y nos diremos “esto no vale la pena”, “me cansé en vano”, “mejor me vuelvo a
casa”. Entonces, por primera vez, con sencillez o con vergüenza, levantaremos los ojos más allá de nuestra
musculatura. Suplicaremos con el corazón de rodillas la fuerza que no tenemos, simplemente la necesaria
para permanecer sirviendo. Y aunque no lo creamos sólo ese día, sabremos lo que es la fe.

Darle una vuelta...

Haz memoria de las veces en que te has sentido incapaz de dar fruto por tus propias fuerzas. ¿Qué hiciste en
ese momento? ¿Abriste el corazón a alguien? ¿Pediste ayuda al Señor? ¿Te encerraste?

Mirar alto...
Lucas 21, 14-19 “El Espíritu saldrá en su defensa”
Mateo 14, 24-36 Jesús invita a Pedro a caminar sobre las aguas
Salmo 91 (90) “Dios mío, confío en ti”
11. DEL IDEALISMO AL RIESGO… COMPROMETERSE HOY

…Tenía en una caja todos los proyectos que el mundo


habría necesitado. Alguna vez tuvo todas las intenciones, el
tiempo y los sueños. Los guardó allí y ahora, ya anciano, los
miraba de vez en cuando…”Tenía todo…”

Un punto de vista…

Propongo un ejercicio… Imagina que estás en la Edad Media: grandes castillos de piedras y pasillos
laberínticos, se erigen como guardianes de los pueblos en lo alto de las colinas. Los señores feudales,
montados en finos caballos, con grandes espadas y lanzas de hierro, cabalgan junto a sus comitivas por
nocturnos senderos, iluminados por magnificas antorchas.
Me pregunto desde mi tiempo…¿Cómo imaginaría el futuro un caballero de esa época?. Si tuviera
que apostar su trigo, ¿a qué lo haría?
Probablemente echaría a volar su imaginación y encontraría valles encantados, con gigantescos
castillos de piedra caliza y mármol. Se imaginaría caballeros de noble estatura, provistos de lanzas tres veces
más largas y el poder de la comitiva sería tal, que no habría pueblo que resistiera el embate, ni pasto que
volviera a crecer en su camino…
Pero sabemos que el futuro de la Edad Media no fue así; hoy, sólo ruinas quedan de aquellas
fortalezas colosales. Fueron reemplazadas por ciudades compuestas de pequeñas viviendas y algunos
edificios; no hubo antorchas sino luz; no hubo lanzas gigantes sino pólvora, el mañana creció en los valles y
no en las colinas...
El caballero que imaginaba el futuro desde la edad media habría perdido su trigo, el sueño se pudrió
en su caja. El mundo es tan caprichoso y tan indiferente a los intereses humanos, que está perdido todo lo que
se planea y no se realiza. Nadie vendrá a abrir tu caja de sueños para hacerla vivir, es necesario desarrollar los
proyectos, mañana es tarde.
El idealismo arrastra corazones y sólo la cobardía puede impedir nuestra conquista. Hay que tomar el
futuro aquí y ahora, con todos sus riesgos, realizar los sueños, concretar el proyecto. Sin temor al futuro,
porque pobre es el amor por el ideal si no se está dispuesto a perder el trigo.

Darle una vuelta…


¿Cuántos sueños tienes perdidos en la caja de los proyectos sin realizar?
Tus sueños, ¿son una escapatoria o un compromiso con el país?
¿Cuál de tus sueños se perdería si no lo concretaras hoy?

Mirar alto…
12. DE LA TRINCHERA AL DEBATE… ARRIESGARSE EN LO PÚBLICO

…Tenía en una caja todos los proyectos que el mundo


habría necesitado. Alguna vez tuvo todas las
intenciones, el tiempo y los sueños. Los guardó allí y
ahora, ya anciano, los miraba de vez en
cuando…”Alguna vez, tuvo todo....”

Un punto de vista...

Es fácil mirar el partido desde la banca. Gritamos, opinamos, teorizamos, hacemos esquemas de
cómo se debiera jugar. Al fin y al cabo no mojamos la camiseta.
Pero “el mundo está cansado de palabras” y “la injusticia causa enormemente más males de los que
puede remediar la caridad” (P. Hurtado). Entonces no basta con opinar ni con tapar goteras. No basta con ser
bueno, ni con ser soñador. No cambian las cosas si nos quedamos en nuestro refugio alternativo. Hay que
arriesgarse a entrar al debate, a gestar opinión que ejerza influencia, a crear procesos que cambien el curso de
los acontecimientos. Sencillamente porque esta es nuestra hora y no es justo presentar por anticipado las
renuncias. No es justo abandonar el sindicato, el partido político, el gremio, la congregación, el foro público.
Sencillamente no es justo, ni con nosotros mismos, ni con el país, ni con nuestro Dios.
Cierto, vivimos tiempos en que nos desilusionamos del servicio al bien común, en que la Iglesia, el
estado, los partidos políticos, las fuerzas armadas y hasta los bomberos nos suscitan sospechas. Se vuelve más
tentador el quedarse cuidando los pequeños intereses personales. Se vuelve seductor el vivir para nuestra vida
privada, para la pequeña comunidad, para la propia conveniencia. Más fácil quedarse en el grupo de los que
piensan igual; más conveniente no intervenir en las discusiones, evitar la búsqueda de transformaciones, el
espacio donde se confrontan las ideas.
Es cierto, preferimos la seguridad al fracaso. Y sin embargo lo sabemos bien. Al final de nuestra vida
el veredicto será claro: preferiremos mil veces más habernos equivocado por arrojo que por cobardía.

Darle una vuelta...


¿De qué modo mi servicio en el voluntariado está desarrollando mi vocación de servicio público? ¿Estoy
informado de las implicancias sociales de mi voluntariado, de las leyes que están implicadas al respecto, de
los grupos que tienen una voz en tal materia?
¿A qué organizaciones de servicio público pertenezco?

Mirar alto...
Lucas 12, 49-53 “He venido a traer fuego”
Juan 15, 15-17 “Los elegí para que dieran fruto en abundancia”
13. DEL PROYECTO PERSONAL AL ENVÍO DE DIOS... DESCUBRIR MI VOCACIÓN

”Un Cristo roto entre las ruinas de un pueblo enemigo Unos cuantos
sobrevivientes. Un recado escrito con sangre tras el bombardeo: No tengo
otros brazos que los tuyos...”
(Josse Van Der Rest SJ )
Un punto de vista...

Y ahora, ¿qué haré con mi vida? La pregunta que tarde o temprano llega, a menudo tras quebrársenos
el corazón, en la sala del hospital, en el campamento, en la penitenciaría. O tras haber experimentado la fuerza
del amor en nuestras venas... ¿Por qué tantas diferencias en este mundo? Por una parte mi vida, y tanto bien
recibido. Por otra esas personas que he llegado querer, condenadas a tanta pobreza, marginación e injusticia
Este abismo escandaliza, duele y urge. Me convoca. Lo sé, nada será lo mismo en adelante. No queda más
que cambiar rumbos en mi vida.

Llega la pregunta por nuestra vocación. Algunos experimentamos la tentación de reducirla a un


¿para qué soy bueno?, o un ¿qué me gusta hacer? Pero una vocación no es un proyecto personal, tampoco es
la prolongación de los propios talentos. Ningún test de intereses podría ayudarme a descubrir a qué fui
enviado al mundo. La vocación es un llamado que hace Otro y que yo acepto libremente. Es aquella misión a
la cual me debo. La que opto por emprender porque otros me han salido al encuentro. Tiene vocación para
algo el que elige dejarse elegir. Y el que elige es Dios mismo, en las vidas sufridas y amadas de los que me
convocan. Entonces nos convertimos en unos peregrinos, simplemente nos dejamos conducir. En adelante,
nos pasaremos la vida entera “descifrando la quemadura” (Neruda), “sin otra luz ni guía que la que en el
corazón ardía” (Juan de la Cruz).
¿Y el salario? La alegría. Con vigilias, incertidumbres y persecuciones... la alegría de ser
instrumento de la liberación que Dios está operando en este mundo. La alegría de saber que mi vida valió sus
penas.

Darle una vuelta...

Imagínate en tu lecho de muerte, en el preciso momento en que miras tu vida como en una película...¿En qué
te hubiera gustado gastar al vida entera? ¿Qué habría sido lo más generoso, el mayor amor y servicio, que
hubieras querido realizar en tus días?
Imagínate a las personas que has conocido en tu voluntariado. ¿A qué te está llamando Dios a través de ellas?

Mirar alto…
Jeremías 1, 4-19 “Antes de que te formaras dentro del vientre de tu madre”
Exodo 3, 1-12 “He visto la opresión de mi pueblo en Egipto”
14. DE LA ANSIEDAD A LA CALMA… CONCENTRARSE EN ESTE TIEMPO

“¿Qué puedo hacer ahora por ayudar al desarrollo del Tercer Mundo?”,
preguntaba un joven estudiante al obispo Helder Camera (“el cura de los pobres”
en Brasil). Camera le responde franco…“¡Vuélvase a su casa!”.

Un punto de vista…

La ansiedad y la juventud; van tan abrazadas estas dos hermanas que a veces parecen una. Es de
sudar aferrarse a los libros y permanecer sentado mientras la vida pasa gloriosa tras de la ventana. La
sensación de “si no es ahora es nunca”, con todos los marcadores en rojo, listo para arrancar a toda velocidad,
sintiéndose preparado para sobrevivir en la selva cambodiana, para luchar contra el dragón… y confinado a
una silla y un escritorio.

Las ansias son buenas porque te empujan a alcanzar los sueños, pero también pueden ser causa de
frustraciones y fracasos profundos. Si no estás preparado, si no ha llegado tu tiempo, entonces sólo te queda la
suerte para que el dragón tropiece con su propia cola o la selva te muestre un sendero.
No está en tus manos el futuro si no has construido los cimientos del mañana. Hay que saber crecer,
cultivando la paciencia y gozando el aprendizaje. No en vano la naturaleza se toma su tiempo para crear al
árbol y entre más tiempo y más sol toman las ramas, más cerca del cielo se mecen.

La paz del corazón y la paciencia también son dos hermanas abrazadas. El tiempo tiene sus compases
y es sabio el que es capaz de bailar con ellos. Adelantarse en esta danza no solamente te deja bailando solo,
sino también le hace perder el paso a toda la coreografía. El mundo te necesita en la plenitud de tus potencias,
con todos los marcadores arriba, listo para arrancar. Vuelve con alegría a tu silla y tu escritorio, porque desde
allí estás empezando a vencer dragones y a explorar las selvas.

Darle una vuelta…

¿Cuánta inteligencia le has puesto a tu acción últimamente?


¿Qué tan seriamente te estás preparando para servir en el futuro?
¿Sabes cuáles son tus potencialidades?, ¿las has trabajado?

Mirar alto…
15. DE LA TENSIÓN AL PACTO... SERVIR COMO COMUNIDAD Y FAMILIA

“Yendo de camino, entró Jesús en un pueblo y una mujer llamada


Marta lo recibió en su casa. Tenía ésta una hermana de nombre
María, que se sentó a los pies del Señor para escuchar su palabra.
Marta en cambio estaba muy ocupada con los muchos quehaceres.
Se acercó a Jesús y le preguntó. "Señor, ¿no te da nada que mi
hermana me deje sola por atender? ¡Dile que me ayude! El Señor
respondió: “¡Marta, Marta, tu te inquietas y te preocupas por
muchas cosas. Sin embargo una sola cosa es necesaria. María
escogió la mejor parte, la que no le será quitada” (Lc 10, 38-42)
Un punto de vista...

Sorprende la reacción de Jesús. El no reprocha a Marta que se ocupe de las tareas domésticas, sino
que esté dividida e inquieta. Como nos pasa también a nosotros. Vemos que la relación con nuestra familia o
comunidad está tensa y quizás la culpa no sea de los que viven conmigo, como tiendo a veces a pensar.
Probablemente no se deba tampoco a una “incompatibilidad de cargos y responsabilidades” como pienso a
menudo. Quizás se daba al momento difícil que enfrento en mi voluntariado o al desorden agobiante del
conjunto de mi vida. Reconocer esto significa dar pie atrás al narcisismo y avanzar en la humildad que revisa
su propio modo de servir. Mio proyecto solidario ¿está integrado con el resto de mis compromisos de vida?,
¿es una buena noticia para todos aquellos que están bajo mi cuidado o con quiénes he elegido compartir mi
vida?
El desafío está entonces en avanzar hacia una “ecología del servicio”, en asumir las consecuencias
personales que acarrea mi voluntariado, pactando las renuncias y apuestas con aquellos con quienes tenía
compromisos precedentes y que se ven afectados por mis nuevas opciones: Esposo(a), pololo(a) , papás,
amigos, compañeros de comunidad no presentes en el proyecto. Así iremos dejando un modo de voluntariado
individualista y voraz que solo sabe de prisas y huidas o que construye una comunidad para destruir otra.
Seremos entonces signo de que se puede vivir sirviendo “y no morir en el intento”

Darle una vuelta...

¿Qué signos de individualismo, huida y voracidad encuentro en mi voluntariado?


¿Qué tan dispuesto estoy para asumir las responsabilidades propias de mi comunidad o familia de origen?.
Si miro los conflictos que he tenido con mi familia a propósito de mi estilo de vida ¿he aprendido a establecer
pactos concretos con los que vivo para integrar servicio y vida cotidiana?

Mirar alto...
16. DE LO MÍO A LO NUESTRO... AMAR
“Los campos del alma y del espíritu son tan amplios e infinitos
que este conjunto de incomodidades y sufrimientos ya no tienen importancia
No tengo la sensación de haber sido privada de libertad.
En lo más profundo, el alma humana no tiene límites ni fronteras”
(Etty Hillesum, 1942, Campo de Concentración de Westerbork)
Un punto de vista…

“O él o yo...”. “O lo suyo o lo mío...”. Toda nuestra sociedad de comercio se estructura en esta


encrucijada. U olvidarse de sí, u olvidarse de los que nos rodean. No caben dos prioridades y queda claro que
“la caridad empieza por casa”. Queda entonces legitimado ese estilo de amor que hemos llamado “el amor por
chorreo”. Un modo de relacionarse con los demás que supone que sólo se es capaz de cuidar el bienestar de
otro, cuando ya se ha asegurado hasta la saciedad, el propio interés personal. Y aunque esta premisa es
seductora, aunque parezca mover hoy toda nuestra economía, no deja de ser mentira.

Porque la vida muestra otra cosa. “Fulano” y “yo mismo” somos dos personajes igualmente difíciles
de amar. Fulano porque no es lo que yo esperaba. Yo mismo porque no soy lo que yo quisiera ser. Y aprender
a amar, es decir a aceptar, conocer, cuidar, respetar y ser leal, a estos dos personajes, es un solo aprendizaje.
Aprender a cuidar a los hijos de Dios, el que tengo al frente, y el que llevo dentro, es un solo mandamiento.
Porque Fulano y yo mismo, es decir, nosotros, todos los hombres y mujeres, en el fondo, somos iguales.
Aunque nos hayan hecho creer que nuestra raza, nuestra edad, nuestro sexo, nuestra cultura o nuestra religión
nos hace superiores o inferiores, en realidad cada hombre y mujer es nada más y nada menos que un hijo de
Dios.
Surge entonces un único y definitivo mandamiento. Ayudarás a cada hijo, al que tienes delante y al
que llevas dentro, a reconocerse unidos en los mismos y únicos desafíos, a vencer juntos la misma muerte
compartida y sus anticipos, a alcanzar la misma promesa compartida y su esperanza . Los ayudarás a aprender
lo único que vale la pena aprender en la vida: amar y servir, dar la vida como merecen los hijos del mismo
Dios. Ayudarás a cada hijo simplemente a ser hijo.

Darle una vuelta...

Trae a la memoria las personas que has conocido en tu servicio. ¿Qué experiencias comunes te unen a
ellos? ¿Qué has podido aprender de ellos, sobre el amor, el dolor, la fe y todo lo que es importante en la
vida? ¿Qué prejuicios culturales o heridas personales te impiden sentirte en comunión con ellos?

Mirar alto…
Mateo 22, 34 El mandamiento más importante
Mateo 23, 8 “No se dejen llamar maestros”