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Trabajo Práctico Contaminación Acústica RODRIGUEZ PORTA, Juan Manuel Cátedra de Ecología y Saneamiento Ambiental
Trabajo Práctico Contaminación Acústica RODRIGUEZ PORTA, Juan Manuel Cátedra de Ecología y Saneamiento Ambiental

Trabajo Práctico

Contaminación

Acústica

RODRIGUEZ PORTA, Juan Manuel

Contaminación Acústica RODRIGUEZ PORTA, Juan Manuel Cátedra de Ecología y Saneamiento Ambiental Facultad de

Cátedra de Ecología y Saneamiento Ambiental Facultad de Medicina Universidad Católica de Córdoba

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SUSEVICH RAZE, Gabriel Hernán

Índice

Introducción

1

Definiciones. Nociones de Acústica. Ruido

2

Ondas Sonoras

2

Ondas periódicas

3

Ondas aperiódicas

3

Espectro

3

Intensidad sonora

4

Presión Sonora

4

Nivel de Presión Sonora

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Nivel Sonoro con Ponderación A

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Curvas de Fletcher y Munson

5

Curvas de ponderación A, B y C

5

Ponderación A y Efectos del Ruido

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Ruido

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Fuentes de ruido urbano

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Contaminación acústica

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Contexto.

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Bolivia

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Ecuador

13

Venezuela

13

Argentina

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Oído normal

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Mecanismos de autoprotección del oído

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Umbrales auditivos

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Altura

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Sonoridad

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Timbre

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Localización de los sonidos

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Efecto cóctel

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Efecto Hass (o procedencia)

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Bandas Críticas

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Patologías derivadas de la contaminación acústica

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Efectos auditivos

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Efectos fisiológicos no auditivos

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Grupos de riesgo

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Prevención y Planeamiento

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Vehículos silenciosos

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Planificación urbana

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Mapas de ruido

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Materiales absorbentes

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Aislamiento y acondicionamiento acústico

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Pantallas acústicas

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Silenciadores

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Legislación internacional:

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Legislación nacional:

29

Legislación provincial

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Legislación municipal

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OMS

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Instituciones Relacionadas

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Bibliografía

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Introducción

La contaminación es la introducción en un medio cualquiera de un contaminante, es decir, la entrada de cualquier sustancia o forma de energía con potencial para provocar daños, irreversibles o no, en el medio inicial.

Se denomina contaminación ambiental a la presencia en el ambiente de cualquier agente (físico, químico o biológico) o bien de una combinación de varios agentes, en lugares, formas y concentraciones tales que sean o puedan ser nocivos para la salud, la seguridad o para el bienestar de la población, o que puedan ser perjudiciales para la vida vegetal o animal, o impidan el uso normal de las propiedades y lugares de recreación y goce de los mismos. La contaminación ambiental es también la incorporación a los cuerpos receptores de sustancias sólidas, liquidas o gaseosas, o mezclas de ellas, siempre que alteren desfavorablemente las condiciones naturales del mismo, o que puedan afectar la salud, la higiene o el bienestar del público.

En la mayoría de los casos la contaminación es un subproducto no buscado de la actividad humana. De un modo muy general podríamos clasificar la contaminación en contaminación material y contaminación energética.

El ruido entra en esta última clasificación dado que no implica la liberación de ninguna sustancia

extraña en el aire sino la emisión de energía vibratoria. Debido que el estudio de las vibraciones del aire (sean éstas audibles o no) forma parte del campo disciplinar de la Acústica, se considera

al ruido como contaminación acústica.

A diferencia de otras formas de contaminación, el ruido no deja residuos: una vez interrumpida

la emisión desaparece rápidamente. Si bien el ruido podría provocar, potencialmente, efectos materiales, a los niveles que generalmente prevalecen en el medio urbano ello no sucede. Además, debido a que durante el proceso de propagación la energía sonora se disipa transformándose en minúsculas cantidades de calor (energía térmica), su incidencia es inherentemente local. Aunque estas particularidades harían suponer que el ruido no tiene un impacto decisivo sobre el ambiente, la realidad es otra. Debido a la creciente multiplicidad de fuentes y a su capacidad de interferir con las actividades humanas el ruido se convierte en una seria amenaza para la calidad de vida. Muchos de sus efectos son, de hecho, acumulativos, y no desaparecen de inmediato cuando se interrumpe la exposición. En algunos casos, como el de la

disminución de la capacidad auditiva, son efectos irreversibles.

La contaminación acústica es considerada por la mayoría de la población de las grandes ciudades como un factor medioambiental muy importante, que incide de forma principal en su calidad de vida. La contaminación ambiental urbana o ruido ambiental es una consecuencia directa no deseada de las propias actividades que se desarrollan en las grandes ciudades.

El término contaminación acústica hace referencia al ruido cuando éste se considera como un

contaminante, es decir, un sonido molesto que puede producir efectos fisiológicos y psicológicos nocivos para una persona o grupo de personas. La causa principal de la contaminación acústica es la actividad humana; el transporte, la construcción de edificios y obras públicas, la industria,

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entre otras. Los efectos producidos por el ruido pueden ser fisiológicos, como la pérdida de audición, y psicológicos, como la irritabilidad exagerada. El ruido se mide en decibelios (dB); los equipos de medida más utilizados son los sonómetros. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), considera los 50 dB como el límite superior deseable.

La contaminación acústica perturba las distintas actividades comunitarias, interfiriendo la comunicación hablada, base esta de la convivencia humana, perturbando el sueño, el descanso y la relajación, impidiendo la concentración y el aprendizaje, y lo que es más grave, creando estados de cansancio y tensión que pueden degenerar en enfermedades de tipo nervioso y cardiovascular.

Existe documentación sobre las molestias de los ruidos en las ciudades desde la antigüedad, pero es a partir del siglo pasado, como consecuencia de la Revolución Industrial, del desarrollo de nuevos medios de transporte y del crecimiento de las ciudades cuando comienza a aparecer realmente el problema de la contaminación acústica urbana. Las causas fundamentales son, entre otras, el aumento espectacular del parque automovilístico en los últimos años y el hecho particular de que las ciudades no habían sido concebidas para soportar los medios de transporte, con calles angostas y firmes poco adecuados.

Además de estas fuentes de ruido, en nuestras ciudades aparece una gran variedad de otras fuentes sonoras, como son las actividades industriales, las obras públicas, las de construcción, los servicios de limpieza y recogida de basuras, sirenas y alarmas, así como las actividades lúdicas y recreativas, entre otras, que en su conjunto llegan a originar lo que se conoce como contaminación acústica urbana.

Definiciones. Nociones de Acústica. Ruido.

Ondas Sonoras

El sonido es el resultado de una perturbación que se propaga en un medio elástico. Por ejemplo cuando en alguna región del aire se produce una perturbación de presión, por ejemplo en la forma de una compresión, dicha región tiende a expandirse hacia las regiones vecinas. Esto produce a su vez una compresión en dichas regiones, que volverán a expandirse creando una compresión más lejos todavía. Este proceso se desarrolla en forma continua haciendo que la perturbación original se propague a través del aire alcanzando en algún momento la posición que ocupa algún receptor (por ejemplo un micrófono o un oído). El exceso de presión característico de la perturbación descripta se denomina presión sonora.

Este tipo de movimiento en el cual no es el medio en si mismo sino alguna perturbación lo que se desplaza se denomina onda. Existen muchos otros tipos de ondas, tales como las ondas de radio, la luz, la radiación del calor, las ondas sobre la superficie de un lago, los tsunamis, los movimientos sísmicos, etc. Cuando la onda tiene lugar en un medio líquido o gaseoso se denomina onda acústica. Cuando resulta audible, se llama onda sonora.

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Ondas periódicas

Anteriormente se explicó el concepto de propagación de las ondas mediante una única perturbación en un medio. En realidad, la mayoría de las ondas son el resultado de muchas perturbaciones sucesivas del medio, y no sólo una. Cuando dichas perturbaciones se producen a intervalos regulares y son todas de la misma forma, estamos en presencia de una onda periódica, y el número de perturbaciones por segundo se denomina frecuencia de la onda. Se expresa en Hertz (Hz), es decir ciclos por segundo (un ciclo es todo lo que sucede durante una perturbación completa). En el caso de las ondas sonoras la frecuencia está entre 20 Hz y 20000 Hz. Las ondas acústicas de menos de 20 Hz se denominan infrasonidos, y los de más de 20000 Hz se llaman ultrasonidos. Por lo general, ni unos ni otros son audibles por el ser humano.

Ondas aperiódicas

Aun cuando muchos sonidos son aproximadamente periódicos, como los sonidos producidos por algunos instrumentos musicales (guitarra, flauta, piano), la vasta mayoría de los sonidos naturales son aperiódicos, es decir que las sucesivas perturbaciones no se producen a intervalos regulares y no mantienen constante su forma de onda. Esto es lo que técnicamente se denomina ruido. Algunos ejemplos son el ruido urbano, las consonantes, el ruido del mar, y el sonido de muchos instrumentos de percusión tales como los tambores o los platillos.

Espectro

El concepto de espectro es de importancia capital en Acústica. Cuando introdujimos el concepto

de frecuencia, dijimos que las ondas periódicas tienen asociada una frecuencia. Sin embargo, esto es sólo parte de la verdad, ya que por lo general dichas ondas contienen varias frecuencias

a la vez. Esto se debe a un notable teorema matemático denominado Teorema de Fourier, que

afirma que cualquier forma de onda periódica puede descomponerse en una serie de ondas de una forma particular denominada onda sinusoidal, cada una de las cuales tiene una frecuencia que es múltiplo de la frecuencia de la onda original (frecuencia fundamental). Así, cuando escuchamos un sonido de 100 Hz, realmente estamos escuchando ondas sinusoidales de frecuencias 100 Hz, 200 Hz, 300 Hz, 400 Hz, 500 Hz, etc. Estas ondas sinusoidales se denominan armónicos del sonido original, y en muchos instrumentos musicales (como la guitarra) son

claramente audibles.

La descripción de las ondas sinusoidales que componen un sonido dado se denomina espectro del sonido. El espectro es importante debido a varias razones. Primero porque permite una descripción de las ondas sonoras que está íntimamente vinculada con el efecto de diferentes dispositivos y modificadores físicos del sonido. En otras palabras, si se conoce el espectro de un sonido dado, es posible determinar cómo se verá afectado por las propiedades absorbentes de una alfombra, por ejemplo. No puede decirse lo mismo en el caso en que se conozca sólo la forma de onda.

En segundo lugar, el espectro es importante porque la percepción auditiva del sonido es de naturaleza predominantemente espectral. En efecto, antes de llevar a cabo ningún otro procesamiento de la señal acústica, el oído descompone el sonido recibido en sus componentes frecuenciales, es decir en las ondas senoidales que, según el teorema de Fourier, conforman ese

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sonido. Por ese motivo, con algo de práctica es posible por ejemplo reconocer las notas de un acorde.

Intensidad sonora

¿Por qué algunos sonidos son más intensos que otros? Hay muchas razones, pero la causa principal es atribuible a la amplitud. La amplitud de un sonido es el máximo exceso de presión (o presión sonora) en cada ciclo. En el caso del ruido o de los sonidos aperiódicos, la amplitud puede estar cambiando continuamente. En este caso se acostumbra a obtener algún tipo de promedio.

Presión Sonora

En primer lugar tenemos la presión atmosférica, es decir la presión del aire ambiental en ausencia de sonido. Se mide en una unidad SI (Sistema Internacional) denominada Pascal (1 Pascal es igual a una fuerza de 1 newton actuando sobre una superficie de 1 metro cuadrado, y se abrevia 1 Pa). Esta presión es de alrededor de 100.000 Pa (el valor normalizado es de 101.325 Pa). Podemos luego definir la presión sonora como la diferencia entre la presión instantánea debida al sonido y la presión atmosférica, y, naturalmente, también se mide en Pa. Sin embargo, la presión sonora tiene en general valores muchísimo menores que el correspondiente a la presión atmosférica. Por ejemplo, los sonidos más intensos que pueden soportarse sin experimentar un dolor auditivo agudo corresponden a unos 20 Pa, mientras que los apenas audibles están cerca de 20 mPa. Esta situación es muy similar a las pequeñas ondulaciones que se forman sobre la superficie de una profunda piscina. Otra diferencia importante es que la presión atmosférica cambia muy lentamente, mientras que la presión sonora lo hace muy rápido, alternando entre valores positivos (presión instantánea mayor que la atmosférica) y negativos (presión instantánea menor que la atmosférica) a razón de entre 20 y 20.000 veces por segundo. Esta magnitud se denomina frecuencia y se expresa en ciclos por segundo o hertz (Hz). Para reducir la cantidad de dígitos, las frecuencias mayores que 1.000 Hz se expresan habitualmente en kilohertz (kHz).

Nivel de Presión Sonora

El hecho de que la relación entre la presión sonora del sonido más intenso (cuando la sensación de sonido pasa a ser de dolor auditivo) y la del sonido más débil sea de alrededor de 1.000.000 ha llevado a adoptar una escala comprimida denominada escala logarítmica. Llamando Pref (presión de referencia a la presión de un tono apenas audible -es decir 20 mPa-) y P a la presión sonora, podemos definir el nivel de presión sonora (NPS) Lp como

Lp = 20 log (P / Pref),

La unidad utilizada para expresar el nivel de presión sonora es el decibel, abreviado dB. El nivel de presión sonora de los sonidos audibles varía entre 0 dB y 120 dB. Los sonidos de más de 120 dB pueden causar daños auditivos inmediatos e irreversibles, además de ser bastante dolorosos para la mayoría de las personas.

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Nivel Sonoro con Ponderación A

El nivel de presión sonora tiene la ventaja de ser una medida objetiva y bastante cómoda de la intensidad del sonido, pero tiene la desventaja de que está lejos de representar con precisión lo que realmente se percibe. Esto se debe a que la sensibilidad del oído depende fuertemente de la frecuencia. En efecto, mientras que un sonido de 1 kHz y 0 dB ya es audible, es necesario llegar a los 37 dB para poder escuchar un tono de 100 Hz, y lo mismo es válido para sonidos de más de 16 kHz.

Cuando esta dependencia de la frecuencia de la sensación de sonoridad fue descubierta y medida, se pensaba que utilizando una red de filtrado (o ponderación de frecuencia) adecuada sería posible medir esa sensación en forma objetiva. Esta red de filtrado tendría que atenuar las bajas y las muy altas frecuencias, dejando las medias casi inalteradas. En otras palabras, tendría que intercalar unos controles de graves y agudos al mínimo antes de realizar la medición.

Curvas de Fletcher y Munson

Había sin embargo algunas dificultades para implementar tal instrumento o sistema de medición. El más obvio era que el oído se comporta de diferente manera con respecto a la dependencia de la frecuencia para diferentes niveles físicos del sonido. Por ejemplo, a muy bajos niveles, sólo los sonidos de frecuencias medias son audibles, mientras que a altos niveles, todas las frecuencias se escuchan más o menos con la misma sonoridad. Por lo tanto parecía razonable diseñar tres redes de ponderación de frecuencia correspondientes a niveles de alrededor de 40 dB, 70 dB y 100 dB, llamadas A, B y C respectivamente. La red de ponderación A (también denominada a veces red de compensación A) se aplicaría a los sonidos de bajo nivel, la red B a los de nivel medio y la C a los de nivel elevado (ver figura). El resultado de una medición efectuada con la red de ponderación A se expresa en decibeles A, abreviados dBA o algunas veces dB(A), y análogamente para las otras.

Curvas de ponderación A, B y C

Por supuesto, para completar una medición era necesaria una suerte de recursividad. Primero había que obtener un valor aproximado para decidir cuál de las tres redes había que utilizar, y luego realizar la medición con la ponderación adecuada.

La segunda dificultad importante proviene del hecho de que las curvas de Fletcher y Munson (al igual que las finalmente normalizadas por la ISO, Organización Internacional de Normalización) son sólo promedios estadísticos, con una desviación estándar (una medida de la dispersión estadística) bastante grande. Esto significa que los valores obtenidos son aplicables a poblaciones no a individuos específicos. Más aún, son aplicables a poblaciones jóvenes y otológicamente normales, ya que las mediciones se realizaron con personas de dichas características.

La tercera dificultad tiene que ver con el hecho de que las curvas de Fletcher y Munson fueron obtenidas para tonos puros, es decir sonidos de una sola frecuencia, los cuales son muy raros en la Naturaleza. La mayoría de los sonidos de la vida diaria, tales como el ruido ambiente, la música o la palabra, contienen muchas frecuencias simultáneamente. Esta ha sido tal vez la

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razón principal por la cual la intención original detrás de las ponderaciones A, B y C fue un fracaso.

Estudios posteriores mostraron que el nivel de sonoridad, es decir la magnitud expresada en una unidad llamada fon que corresponde al nivel de presión sonora (en decibeles sin ponderación) de un tono de 1 kHz igualmente sonoro, no constituía una auténtica escala. Por ejemplo, un sonido de 80 fon no es el doble de sonoro que uno de 40 fon. Se creó así una nueva unidad, el son, que podía medirse usando un analizador de espectro (instrumento de medición capaz de separar y medir las frecuencias que componen un sonido o ruido) y algunos cálculos ulteriores. Esta escala, denominada simplemente como sonoridad, está mejor correlacionada con la sensación subjetiva de sonoridad, y por ello la ISO normalizó el procedimiento (en realidad dos procedimientos diferentes según los datos disponibles) bajo la Norma Internacional ISO 532. En la actualidad existen inclusive instrumentos capaces de realizar automáticamente la medición y los cálculos requeridos para entregar en forma directa la medida de la sonoridad en son.

Ponderación A y Efectos del Ruido

Desde luego, lo anterior no responde la pregunta de cuán molesto o perturbador resultará un ruido dado. Es simplemente una escala para la sensación de sonoridad. Varios estudios han enfocado esta cuestión, y existen algunas escalas, como la escala noy que cuantifica la ruidosidad bajo ciertas suposiciones, y por supuesto, en función del contenido de frecuencias del ruido a evaluar.

Podemos apreciar, por lo tanto, que no hay disponible en la actualidad ninguna escala que sea capaz de dar cuenta exitosamente de la molestia que ocasionará un ruido a través de mediciones objetivas, simplemente porque la molestia es una reacción muy personal y dependiente del contexto.

¿Por qué, entonces, ha sobrevivido y se ha vuelto tan popular y difundida la escala de ponderación A?

La razón principal es que diversos estudios han mostrado una buena correlación entre el nivel sonoro A y el daño auditivo, así como con la interferencia a la palabra. Sin otra información disponible, el nivel sonoro con ponderación A es la mejor medida única disponible para evaluar y justipreciar problemas de ruido y para tomar decisiones en consecuencia. También exhibe una buena correlación, según han revelado diversos estudios, con la disposición de las personas afectadas por contaminación acústica a protestar en distintos niveles.

Es interesante observar que a pesar de que la escala de decibeles A fue originalmente concebida para medir sonidos de bajo nivel, ha demostrado ser más adecuada para medir daño auditivo, resultado de la exposición a ruidos de nivel elevado.

Con respecto a su utilización en cuestiones legales, por ejemplo en la mayoría de las ordenanzas y leyes sobre ruido, es porque proporciona una medida objetiva del sonido de alguna manera relacionada con efectos deletéreos para la salud y la tranquilidad, así como la interferencia con diversas actividades. No depende en el juicio subjetivo de la policía ni del agresor ni del agredido

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acústicamente. Cualquiera en posesión del instrumental adecuado puede medirlo y decir si excede o no un dado límite de aceptabilidad legal o reglamentario. Esto es importante, aún cuando no sea la panacea. Probablemente en el futuro irán surgiendo mediciones más perfeccionadas y ajustadas a diferentes situaciones.

La tabla de decibeles (dB) a continuación compara algunos sonidos comunes y muestra cómo se clasifican desde el punto de vista del daño potencial para la audición. El ruido comienza a dañar la audición a niveles de alrededor de 70 dBA. Para el oído, un incremento de 10 dB implica duplicar la sonoridad.

Niveles Sonoros y Respuesta Humana

 

Sonidos característicos

Nivel de presión sonora [dB]

Efecto

Zona de lanzamiento de cohetes (sin protección auditiva)

180

Pérdida auditiva irreversible

Operación en pista de jets Sirena antiaérea

140

Dolorosamente fuerte

Trueno

130

Despegue de jets (60 m) Bocina de auto (1 m)

120

Máximo esfuerzo vocal

Martillo neumático Concierto de Rock

110

Extremadamente fuerte

Camión recolector

100

Muy fuerte

Petardos

Camión pesado (15 m) Tránsito urbano

90

Muy molesto Daño auditivo (8 Hrs)

Reloj Despertador (0,5 m) Secador de cabello

80

Molesto

Restaurante ruidoso Tránsito por autopista Oficina de negocios

70

Difícil uso del teléfono

Aire acondicionado Conversación normal

60

Intrusivo

Tránsito de vehículos livianos (30 m)

50

Silencio

Líving

40

Dormitorio

Oficina tranquila

Biblioteca Susurro a 5 m

30

Muy silencioso

Estudio de radiodifusión

20

 

10

Apenas audible

 

0

Umbral auditivo

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Ruido

Los términos ruido y sonido se han utilizado indistintamente y la diferencia entre ellos no es de naturaleza física, sino más bien cultural y subjetiva, llamando ruido al sonido que no nos agrada.

El ruido urbano (también denominado ruido ambiental, ruido residencial o ruido doméstico) se define como el ruido emitido por todas las fuentes a excepción de las áreas industriales. Las fuentes principales de ruido urbano son tránsito automotor, ferroviario y aéreo, la construcción y obras públicas y el vecindario. Las principales fuentes de ruido en interiores son los sistemas de ventilación, máquinas de oficina, artefactos domésticos y vecinos.

Diversos científicos y expertos que tratan la materia, y numerosos organismos oficiales entre los que se encuentran la OMS, la CEE, la Agencia Federal de Medio Ambiente Alemana y el CSIC Español (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), han declarado de forma unánime que:

“el ruido tiene efectos muy perjudiciales para la salud”.

Existen varios tipos de ruido, que se pueden clasificar en función del tiempo o frecuencia de los mismos. Así, existen los ruidos continuo o constantes (ruido cuyo nivel de presión sonora permanece constante o presenta pequeñas fluctuaciones a lo largo del tiempo), ruidos fluctuantes (ruido cuyo nivel de presión sonora fluctúa a lo largo del tiempo) y por último ruidos impulsivos (ruido cuyo nivel de presión sonora se presenta por impulsos, con un ascenso brusco del ruido y una duración total del impulso muy breve en relación al tiempo que transcurre entre impulsos).

Ruido de segunda mano El término ruido de segunda mano es usado crecientemente para describir el ruido percibido por personas que no lo producen. Activistas anti-ruido dicen que su efecto en las personas es similar al del efecto del humo del cigarrillo de segunda mano. “Ruido de segunda mano es realmente un asunto de derechos civiles”, dice Les Blomberg, director ejecutivo de Limpiando la Casa de la Polución por Ruido, un grupo de apoyo anti-ruido con base en Montpelier, Vermont. “Como el humo de cigarrillo de segunda mano, es puesto en el ambiente sin el consentimiento de las personas y luego tiene efectos sobre ellas, quienes no tienen ningún control sobre él”.

El ruido de segunda mano también puede tener efectos negativos en el lugar de trabajo. “Los trabajadores de la industria de la construcción están expuestos a ruido no sólo por lo que ellos hacen, sino también por lo que ocurre a su alrededor”, dice Rick Neitzel, director de comunicaciones de la Asociación Nacional de Conservación Auditiva. “Los electricistas, por ejemplo, tienen la reputación de ser miembros de una industria silenciosa, pero si ellos trabajan todo el día junto a trabajadores que usan martillos neumáticos, esto tendrá un efecto dañino”.

Fuentes de ruido urbano

Contaminación acústica proveniente del transporte En el ambiente urbano y suburbano una de las fuentes de ruido más extendidas es el transporte, particularmente el transporte automotor. El ruido de los vehículos automotores es en general una superposición de tres tipos de ruido de orígenes bien diferenciados: a) el ruido de propulsión (el motor, la transmisión y el sistema de escape asociado); b) el ruido de rodadura

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entre las cubiertas y la calzada; y c) el ruido aerodinámico. A velocidades por encima de 80 km/h el ruido de origen aerodinámico supera a los otros. Entre 50 km/h y 80 km/h predomina el ruido de rodadura. Por debajo de 50 km/h, en general predomina el ruido del motor. Sin embargo, y especialmente en el caso de los automóviles más nuevos, el silenciador de escape es tan efectivo que aún a velocidades tan bajas como 40 km/h sigue predominando el ruido de rodadura.

Vemos así que a las velocidades urbanas típicas en general prevalecen el ruido de rodadura y el del motor. Para un vehículo individual, un aumento de la velocidad implica una menor duración del tiempo de paso frente a un observador, por lo cual el nivel equivalente (nivel promedio) parecería reducirse. Sin embargo, la energía sonora emitida aumenta más rápido con la velocidad que lo que se reduce el tiempo de paso, por lo que a mayor velocidad, mayor nivel equivalente.

Otra consideración es el refuerzo del sonido emitido por reflexión en las paredes y en el pavimento. Este fenómeno se conoce como reverberación urbana y puede aumentar el nivel sonoro en varios decibeles con respecto al que se tendría en un espacio completamente abierto.

Un frecuente planteo es el de cómo debería distribuirse el transporte urbano para reducir el ruido. Si consideramos el transporte de personas, un colectivo produce, en términos absolutos, 6 veces más ruido que un automóvil para transporte individual (expresado en términos de energía sonora). Pero en términos relativos, dado que un automóvil transporta un promedio de 1,5 personas y un colectivo 30, el colectivo emite 3 veces menos ruido por pasajero transportado que un auto. Esto implicaría que si se reconvirtiera el transporte totalmente a transporte colectivo, se lograría una reducción de hasta 5 dB con respecto a un transporte mayoritariamente individual.

El ruido de rodadura también puede ser reducido evitando los empedrados irregulares, baches, etc. Utilizar pavimentos más porosos permite reducir la emisión secundaria causada por las reflexiones del sonido en la calzada. Se ha demostrado, por otra parte, que utilizar superficies irregulares, recovas y diversos elementos de mobiliario urbano que ayuden a desviar las reflexiones del sonido pueden redundar en una reducción de unos 2 ó 3 dB.

Contaminación acústica en los establecimientos escolares Las escuelas y otros establecimientos educativos suelen exhibir condiciones acústicas muy deficientes. Dos elementos se combinan para ello. El primero es un excesivo ruido de fondo (el ruido de fondo es el ruido presente en un ambiente cuando se han suprimido los sonidos correspondientes al uso normal del ambiente). El otro, la excesiva reverberación. La reverberación surge cuando las superficies interiores de un recinto (en este caso un aula) son muy reflectantes del sonido. En ese caso, el sonido originalmente emitido por una fuente sonora se refleja múltiples veces, superponiéndose a los nuevos sonidos. Esto implica que el nivel sonoro total se incrementa notablemente.

Las fuentes de ruido típicas en un aula son varias. En primer lugar, nuevamente, el ruido proveniente de la circulación de vehículos, particularmente en las aulas que dan a la calle. La falta de sistemas de ventilación apropiados hacen que en épocas calurosas deba trabajarse con las ventanas abiertas, reduciendo enormemente la atenuación.

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Luego tenemos las actividades dentro de la propia escuela que acontecen fuera del aula en cuestión, por ejemplo el ruido de los pasillos, incluyendo el derivado del movimiento de personas o sus conversaciones, los sonidos provenientes de otras aulas o de otras actividades curriculares (por ejemplo, educación física o musical), las actividades de limpieza o mantenimiento.

Finalmente, las actividades que tienen lugar en la propia aula, accesorias a la transmisión de información docente-alumno: el movimiento de los alumnos o sus comentarios, risas o conversaciones aunque sean a media voz, el ruido de los útiles, papeles, etc., de objetos que caen al suelo, de ventiladores ruidosos, de iluminación, etc.

Todos estos ruidos implican varias consecuencias que afectan directamente a la salud y la calidad del servicio prestado. Al ser el nivel de ruido elevado, se pierde o deteriora la inteligibilidad de la palabra. Eso lleva a los docentes a procurar elevar la voz en un intento consciente o inconsciente de enmascarar al ruido ambiente, lo cual sin un adecuado entrenamiento vocal generalmente provoca disfonías que pueden llegar a convertirse en crónicas. A esto se agregan posibles problemas de hipoacusia causados por los elevados niveles sonoros que prevalecen en el ámbito escolar.

Una consecuencia de la interferencia a la palabra es la perturbación del proceso de enseñanza- aprendizaje, y esto es particularmente problemático en el caso de los niños pequeños que están en el proceso de adquisición del lenguaje. Así, las palabras nuevas o difíciles pueden ser mal asimiladas, lo cual puede inclusive provocar o potenciar casos de dislexia.

El rendimiento intelectual también se ve afectado en presencia de un elevado ruido ambiente. No sólo se ve afectada la asimilación y fijación de conocimientos sino que además la capacidad de razonamiento lógico o de realizar asociaciones o correlaciones se ve perjudicada. Existen investigaciones que muestran que en aulas expuestas a mayor ruido el rendimiento escolar medido con pruebas estándar es peor que en el caso de aulas interiores acústicamente más protegidas.

Contaminación acústica de las actividades de esparcimiento Las actividades de esparcimiento suelen ser fuente importante de contaminación acústica. Ello se debe a varias causas. En primer lugar, los promotores de la industria del espectáculo fijan estándares de facto en cuanto a los niveles sonoros de base para diversos tipos de actividades de esparcimiento. Así, los niveles sonoros que prevalecen en actividades bailables son típicamente superiores a los 100 dBA, nivel que no solamente pone en riesgo el sentido de la audición sino que además lleva al oído por encima del límite de su propia distorsión, que se encuentra entre los 90 y los 95 dB.

Esto significa que a esos niveles no es posible la alta fidelidad. En general los equipos utilizados tienen una buena respuesta a los graves, lo cual provoca sensaciones físicas a la par que auditivas.

Está comprobado tanto en forma directa como indirecta que a mayores niveles mayor consumo de bebidas y alimentos. La vía indirecta consiste en medir los niveles de adrenalina y

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noradrenalina, hormonas biológicamente segregadas en situaciones de peligro para preparar el organismo para la defensa o la agresión. Las mismas generan mayor consumo energético y mayor evaporación de líquidos, tanto por estimular el movimiento como por poner los músculos en tensión.

A esto se agrega el efecto adictivo que producen dichos estímulos hormonales, que inducen al individuo a repetir y profundizar la experiencia. Los altos niveles sonoros se conjugan con deficiencias en los recursos de aislamiento y control de ruido de los locales en los que se desarrollan estas actividades, muchas veces por ser el resultado del reciclaje de locales originalmente destinados a otros usos. Un reacondicionamiento apropiado para el nuevo uso implica un costo demasiado alto con respecto al que los empresarios están dispuestos a asumir.

Contaminación acústica proveniente de los servicios auxiliares Existen numerosas fuentes de ruido asociadas con servicios auxiliares de los edificios. Por ejemplo las instalaciones de aire acondicionado o ventilación, los grupos electrógenos, los ascensores y elevadores, las instalaciones sanitarias, equipos de bombeo, etc., son todas fuentes potenciales de contaminación acústica tanto dentro de un edificio o vivienda como desde éste hacia el exterior. En muchos casos, para abaratar costos, o simplemente por desconocimiento, desidia o negligencia, se omiten los recursos de control de ruido que existen para estos casos.

En muchos casos esto causa ulteriores conflictos con los vecinos u otros usuarios, cuya solución ulterior suele ser más costosa que si se hubiera tenido en cuenta desde un principio el problema acústico.

La industria La industria mecánica es los más graves de todos los problemas causados por el ruido en gran escala y somete a una parte importante de la población activa a niveles de ruido peligroso. Los niveles más altos de ruido son comúnmente causados por componentes o corrientes gaseosas que se mueven a gran velocidad o por operaciones con percusión.

El tránsito aéreo La navegación aérea ha causado graves problemas de ruido en la comunidad. La producción de ruido se relaciona con la velocidad del aire, característica importante para los aviones y los motores.

Construcciones La construcción de edificios y las obras públicas son actividades que causan considerables emisiones de ruido. Hay una serie de sonidos provocados por grúas, mezcladoras de cemento, operaciones de soldadura, martilleo, perforación y otros trabajos.

Contaminación acústica

La contaminación acústica es el conjunto de sonidos y ruidos que circulan a nivel aéreo por las calles de una población. Como generalmente las ciudades poseen gran cantidad de elementos generadores de ruido, como ser el tránsito e industrias, se produce en conjunto un alto nivel sonoro que puede llegar a perjudicar la integridad física y psíquica del habitante urbano.

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El oído humano sólo puede soportar ciertos niveles máximos de ruido, sin embargo el nivel que se acumula en las regiones centrales de la ciudad en reiteradas ocasiones supera ese máximo. Algunos ruidos de la ciudad se encuentran por encima del "Umbral del dolor". (por encima de los 120 dB.)

Estos ruidos pasan a formar parte de la contaminación acústica de una ciudad y deben ser restringidos y controlados por las autoridades para mantener la salud de los ciudadanos que circulan por las calles.

La contaminación acústica producida por la actividad humana ha aumentado de forma espectacular en los últimos años. Según la O.C.D.E., 130.000.000 de habitantes de sus países miembros, se encuentran con nivel sonoro superior a 65 decibelios (db), límite aceptado por la O.M.S. y otros 300.000.000 residen en zonas de incomodidad acústica entre 55-65 db.

España, detrás de Japón, es el segundo país con más índice de población expuesta a altos niveles de ruido. Casi 9.000.000 de españoles, soportan niveles medios superiores a 65 db.

En las grandes ciudades españolas, la tercera preocupación, tras la inseguridad ciudadana y falta de aparcamiento, es el alto nivel de ruidos que soportan como problema medioambiental, según encuesta del M.O.P.T. En las ciudades medias es la primera y en las ciudades pequeñas la cuarta preocupación.

Dependiendo generalmente de la estructura socioeconómica y geográfica de un asentamiento humano, en términos generales el 80% del nivel medio de ruidos, es debido a vehículos a motor,

el 10% a las industrias, el 6% a ferrocarriles y el 4% a bares, locales públicos, pubs, talleres

aunque el actual cambio de vida social de la juventud, lleva altos niveles de ruido

en ciertas horas de días no laborales y en determinadas áreas geográficas de las ciudades, que están ocasionando la revisión de leyes permisivas o no aplicadas, como expresión de un problema medioambiental que incide sobre la salud y que generan las propias poblaciones. Se sufre una multi-exposición fuera del hábitat doméstico y dentro de la vivienda y el trabajo, que incide sobre la salud personal y que depende del tipo de exposición, el tiempo, las razones de las exposiciones y de la sensibilidad de cada individuo.

industriales

Contexto. Alcance.

Hace varios años en las normativas de protección del medio ambiente no se consideraba el contaminante ruido, pero pese a que la industrialización y en sí ciudades y países han ido creciendo y evolucionando, en todos los países del mundo se han elaborado normas y estatutos que se encargan de la protección del medio ambiente contra el exceso de ruido. Los esfuerzos más serios de las comunidades internacionales se traducen en la profundización de los estudios sobre causas y origen (fuentes), deterioro y políticas de prevención y control de la contaminación sonora. A continuación hablaremos de las medidas adoptadas por los diferentes países:

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Bolivia

En el caso de este país, su reglamentación se ha basado en los estatutos de los organismos internacionales, incluyendo disposiciones de defensa y preservación de los recursos. En el 92 se dicta la ley 1333 general del Medio Ambiente, moderna normativa que incluye la EIA con inclusión de disposiciones de defensa y preservación de los recursos naturales.

Ecuador

No se ha determinado normativa específica a la contaminación sonora. En algunos decretos generales de protección del ambiente se han hecho alusiones pequeñas a este tipo de contaminación. En la ciudad de Quito se emitió la ordenanza metropolitana 123 el 5 de julio de 2004 denominada "La ordenanza para la prevención y control de la contaminación por ruido, sustitutiva del capítulo II para el control del ruido, del título V del libro segundo del código

Venezuela

En 1976 se establece la ley Orgánica del Ambiente la cual promulga los principios rectores para la conservación, defensa y mejoramiento del ambiente en beneficio de la calidad de vida. En el artículo 88 de esta ley, impone pena de arresto "a quienes dentro de parques nacionales, monumentos nacionales, reservas o refugios de fauna silvestre: Inc. 2: Utilicen radiorreceptores, fonógrafos o cualquier instrumento que produzca ruido que por su intensidad, frecuencia o duración fuesen capaces de causar daño o turbar la calma y tranquilidad de esos lugares. Inc. 10:

Perturbar conscientemente a los animales por medio de gritos, ruidos, proyecciones de piedras, derrumbes provocados o cualquier otro medio. El artículo 101 establece que quien, contraviniendo las disposiciones legales dictadas por autoridad competente produzca o permita la producción de ruidos que por intensidad, frecuencia o duración fuesen capaces de causar daño o malestar a las personas, será sancionado con arresto de 15 a 30 años y multa de 15 a 30 días de salario mínimo. Si el ruido es producido en zonas o bajo condiciones capaces de aumentar el daño y malestar de las personas, la pena será aumentada al doble.

Argentina

Córdoba El principal estudio realizado con respecto a este tema, fue realizado por el Observatorio Ambiental de la Municipalidad de Córdoba (OAM), con colaboración de la Escuela de Fonoaudiología de la Universidad Nacional de Córdoba.

En la ciudad de Córdoba, se planteó este problema desde dos puntos de vista: desde el ámbito del microcentro y desde el ámbito de los barrios adyacentes a las grandes avenidas.

Oído normal

La función principal del sistema auditivo es convertir los ruidos que le llegan como presión de ondas de sonido a impresiones bioeléctricas que son decodificadas en la corteza cerebral. Esta percepción analiza los sonidos diferenciando los unos de otros y determina en cada individuo un lenguaje sensorial auditivo, que le es propio y que se caracteriza por ser enriquecido según la personalidad del sujeto y las circunstancias de su vida de relación con los demás y con el medio

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ambiente. No sólo es imprescindible para la práctica del lenguaje hablado, sino que incluye también un valor estético.

Para poder cumplir con los objetivos de esta función, se requiere de un aparato auditivo en condiciones de recoger, transmitir y percibir un estímulo sonoro. Además hay que destacar que el oído no sólo tiene importancia en la audición sino también en el equilibrio.

El oído esta dividido clásicamente en 3 partes: externo, medio e interno.

El oído externo consta del pabellón auditivo (llamado oreja) y el canal auditivo externo. Los pabellones auditivos ayudan a localizar los sonidos en el espacio y, por medio de reflexiones dirigen el sonido hacia el

auditivo,

incrementando así su nivel.

El canal auditivo externo conduce las ondas sonoras hasta el tímpano y cumple una función de proteger la membrana timpánica (tímpano), tanto por sus curvaturas como por la secreción de cerumen.

canal

por sus curvaturas como por la secreción de cerumen. canal El oído medio está constituido por

El oído medio está constituido por el tímpano, la cavidad del oído medio o caja timpánica que contiene la cadena de huecesillos (martillo, yunque y estribo), las trompas de Eustaquio, el antro mastoideo, y por pequeños músculos tensores. Las ondas sonoras provocan que la membrana timpánica vibre. El sonido es propagado en forma aérea. El tímpano transforma la energía acústica aérea en vibración mecánica. El aire contenido en la cavidad del oído medio permite que la membrana timpánica se adapte ante la presencia de ondas sonoras y luego retorne a la posición de reposo. Esta parte del oído permite por un lado que el sonido pase de un medio aéreo a uno líquido disminuyendo al mínimo el fenómeno de reflexión, y por otro transmite el sonido desde un medio de baja impedancia (el CAE), a un medio de alta impedancia (los fluidos de la cóclea). Las trompas de Eustaquio compensan la presión de la caja timpánica cuando son abiertas (tragar y bostezar). El sonido es propagado por los tres huesosillos, con una ampliación de 1.3. El estribo transmite la vibración mecánica a través de la ventana oval hacia el oído interno. Ya que la ventana oval es 15 veces más pequeña que la membrana timpánica, se produce otro efecto de ampliación del sonido.

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15

15

El oído interno está formado por la cóclea y los canales semicirculares. Estos últimos están encargados del equilibrio. La cóclea es el mecanismo más complejo que posee la audición humana y es uno de los sistemas más sofisticados de la fisiología humana.

La cóclea (llamada caracol) que tiene forma de espiral está encargada de la audición, es decir, de transformar la energía acústica en impulsos eléctricos, que son conducidos por vías nerviosas hacia el cerebro. La cóclea posee tres conductos: la rampa vestibular, rampa coclear y rampa timpánica. Estas tres están dividas por la presencia de la membrana basilar y la membrana de Reissner. En el conducto coclear corre la endolinfa, mientras que por las otras dos rampas corre perilinfa.

La onda sonora ingresa a la cóclea debido a la vibración de la ventana oval, luego se propaga por los fluidos ínter cocleares hasta ser absorbida. Como ya se menciono anteriormente, entre la rampa vestibular y coclear esta la membrana basilar. Donde se produce la resonancia para una determinada frecuencia, se producirá la amplitud máxima de oscilación de esta membrana y la energía de la onda acústica es absorbida. Esto significa que para cada frecuencia sonora existe una zona de la membrana basilar que la capta. La membrana basilar está recubierta de células ciliadas que son

las encargadas de la traducción mecánico eléctrica. La membrana basilar oscila, producto del movimiento acústico y las células ciliadas se flexionan arrastrando sus estereocilios sobre la membrana tectoria. Debido a este movimiento se generan impulsos eléctricos. Las células ciliadas tienen por lo tanto un papel activo en la audición.

tienen por lo tanto un papel activo en la audición. Hay que destacar que el oído

Hay que destacar que el oído interno juega un papel importante también para el equilibrio.

De la cóclea al cerebro - La información acústica pasa bajo la forma de señales eléctricas por las vías nerviosas (nervio auditivo) hacia el cerebro. El nervio auditivo se comporta como un "cable eléctrico"; conduce impulsos eléctricos (potenciales de acción). El nervio auditivo posee muchas fibras que conectan las células ciliadas con las neuronas dedicadas a la audición en la corteza cerebral. Las neuronas son sensibles a las frecuencias. Si se estimula el oído con un ruido de banda ancha, serán muchas más las fibras del nervio auditivo por las que se transmitirán potenciales de acción que si lo estimula con tonos puros o bandas estrechas de ruido.

Mecanismos de autoprotección del oído

El oído posee algunos mecanismos por los cuales se protege de agentes externos. La mayor

Este

protección contra el ruido la constituye el reflejo estapedial (llamado reflejo auditivo).

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reflejo consiste en la contracción del músculo estapedio y del músculo tensor del tímpano (o músculo del martillo), ambos pertenecientes al oído medio. Para que el reflejo auditivo se produzca es necesario que el oído reciba un nivel sonoro que supere el umbral auditivo en 80dB como mínimo. Pasado ese valor, el cerebro envía la orden de contracción a los músculos, los cuales reaccionan al estimulo sonoro. El reflejo estapedial también nos protege de nuestra propia voz. El reflejo auditivo es involuntario, sin embargo se estima que entre el 1 y 2 % de la población puede controlarlo, logrando atenuaciones mayores a 30 dB en bajas frecuencias.

El oído interno también es auto-protector. Cuando se perciben niveles sonoros elevados, el cerebro envía información nerviosa a las células ciliadas externas. Luego estas empiezan a experimentar contracciones lentas, las cuales generan movimientos que se oponen a la oscilación de la membrana basilar. La información demora en ir y regresar del cerebro, así es como los sonidos súbitos no alcanzan a ser detectados a tiempo, y se puede producir un daño auditivo.

Umbrales auditivos

El umbral auditivo es el mínimo nivel sonoro al cual es detectable cada frecuencia en ausencia de otros sonidos. Los umbrales auditivos se pueden medir en forma biaural o monoaural (en función de la frecuencia). Los sonidos más agudos que la frecuencia superior audible se denominan ultrasonidos y los más bajos que la frecuencia inferior audible se denominan infrasonidos.

Altura

La altura es la percepción que tenemos de "cuanto agudo" o "cuanto grave" es un sonido. Un sonido de mayor altura es más agudo mientras que un sonido de menor altura (más bajo) es más grave. La altura percibida de un sonido es la variable subjetiva relacionada con la frecuencia. El oído posee dos mecanismos por los cuales percibe la altura; los ciclos de los tonos periódicos y el lugar de la cóclea donde es absorbida la onda sonora.

Sonoridad

La sonoridad es el nivel sonoro subjetivo del sonido. Es la percepción que tenemos de la intensidad sonora (volumen). La variable objetiva del sonido que está íntimamente relacionada es el nivel de presión sonora. Cuanto mayor es el nivel de presión sonora de un sonido, mayor sonoridad percibimos que éste tiene. Pero la sonoridad no depende exclusivamente del nivel de presión sonora ya que en realidad es una variable subjetiva.

La sonoridad depende entre otros factores, de la frecuencia y de la duración del sonido. El oído humano tiene distintas sensibilidades para cada frecuencia.

La sonoridad de un tono depende de su duración. Los sonidos más cortos son percibidos como más intensos que los de mayor duración.

Timbre

El timbre es la identidad de cada sonido, la expresión cualitativa de cómo "suena". En realidad es cómo percibimos el conjunto de las características físicas de una fuente sonora. El timbre no es

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cuantificable. Por lo tanto no puede establecerse una correlación entre el timbre y las características del sonido. Sin embargo, el cambio de alguna de las variables objetivas del sonido puede modificar el timbre percibido. Por ejemplo el timbre de un instrumento musical de cuerdas tendrá determinadas características que no tendrá en otro instrumento musical. Las características de los instrumentos que influyen en el timbre son; su principio de funcionamiento, su forma y dimensiones, algunas variedades físicas como la rigidez y la densidad de los materiales, además de otras.

Localización de los sonidos

El sistema auditivo cuenta con varias herramientas para identificar la procedencia espacial de los sonidos que recibe.

La diferencia de tiempo en el que sonido alcanza a ambos oídos

La diferencia de intensidad entre ambos oídos.

Efecto cóctel

Es la capacidad de poder sintonizar y prestar atención a una de las fuentes sonoras que son percibidas simultáneamente. Su nombre describe perfectamente el efecto. Para que esto suceda deben cumplirse determinadas condiciones acústicas del volumen, recinto y distancia de la fuente. Además el cerebro deberá filtrar la señal útil entre toda información acústica recogida por los oídos.

Efecto Hass (o procedencia)

El retardo de algunos milisegundos de una fuente sonora respecto a otra idéntica puede producir el efecto Hass o efecto procedencia. La fuente sonora que es retardada se percibe con un nivel inferior a nivel del sistema nervioso central.

Bandas Críticas

Al aumentar el ancho de banda de un ruido se reduce la sonoridad de un tono puro centrado en la misma banda que sonaba simultáneamente. Este fenómeno se producía hasta un cierto límite, más allá del cual no se reduce la sonoridad del tono oculto por el ruido. A este ancho de banda límite se lo denomino banda crítica. El oído se comporta como un banco de filtros pasa banda, donde la energía acústica es sumada dentro de cada uno de ellos. Los diferentes filtros auditivos se solapan unos con otros, y están asociados a diferentes zonas de la membrana basilar.

Patologías derivadas de la contaminación acústica

Hasta no hace muchas décadas el oído humano sólo se encontraba expuesto a sonidos procedentes de la naturaleza donde no existen sonidos de alta intensidad a excepción del ruido del agua o las tormentas. Pero con el trascurso de la historia, el desarrollo industrial, social, tecnológico y militar, se observó como los sujetos sometidos a sonidos de intensidades elevadas desarrollaban sorderas profundas entre otras patologías. Lamentablemente muchas veces vemos al ruido como algo normal al ser característico de la sociedad actual. Muchos empresarios están orgullosos de sus fábricas porque sus maquinarias producen mucho ruido y esto se

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identifica con alta producción. En las zonas de los bares, boliches y discotecas, cuanto mas grande y ruidoso es el «escándalo» que lleva una fiesta, mayor será la «onda» de ese lugar. "En realidad, esa verdad sólo la pueden aguantar los oídos jóvenes de los futuros sordos del mañana". (Dr. Mariano Rosique Arias, del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Virgen de la Arrixaca, Murcia, España).

La diversidad de los efectos del ruido es demasiada amplia. Algunos son cuantificables mientras que otros no están claramente explicados e identificados.

Como consecuencia de la dificultad que existe para determinar con precisión la relación causa- efecto, muchos de los efectos presentados aquí pueden ser determinados solo en forma probabilística. En todos los estudios in situ se dificulta el control de todas las variables involucradas, se requieren largos periodos de registro, y la exposición de individuos a niveles sonoros muy altos tiene límites que responden a la salud, la ética y el derecho.

Se puede dividir los efectos del ruido en auditivos, fisiológicos no auditivos, y psico-sociales. Pero hay que tener en cuenta que la línea que separa estas tres categorías es difusa, y existen algunas interacciones entre ellas.

Efectos auditivos

Los efectos auditivos del ruido en general son lo más directo y cuantificable de las consecuencias del ruido sobre las personas. El exceso de presión sonora que llega al oído provoca pérdidas de sensibilidad auditiva temporales o permanentes.

La

(también denominada "hipoacusia") es el efecto

auditiva

pérdida

"hipoacusia") es el efecto auditiva pérdida del ruido que ha sido más investigado. Las hipoacusias

del ruido que ha sido más investigado.

Las hipoacusias pueden ser de tipo conductivo (falla en el mecanismo de conducción del sonido), perceptivo (falla en la percepción) o mixto.

La exposición a ruidos que contienen gran cantidad de energía acústica puede ocasionar desplazamientos de los

umbrales de audición. Estos desplazamientos son ascendentes, es decir que luego que éstos se produzcan los sonidos requerirán de mayores niveles de presión sonora para ser audibles. Además de la exposición al ruido, la pérdida auditiva puede tener su causa en la presbiacusia, que es la pérdida natural de la

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audición con la edad, el consumo de sustancias y ciertas enfermedades. Además existen medicamentos otótoxicos que son tóxicos para el oído, como los antibióticos aminoglucósidos, cisplatino, diuréticos de asa, salicitato, aspirina (alta dosis crónica), por ultimo mencionaremos los hábitos ototóxicos como el consumo de alcohol, cigarrillo, etc.

Cuando la presión en el oído es elevada se producen sensaciones de incomodidad (entre 80 y 100 dB). Cuando los niveles son elevados la incomodidad se transforma en dolor.

La hipoacusia es de carácter perceptivo, pues el daño radica en el órgano neurosensorial auditivo, requiere de la acción prolongada de un ruido de determinada presión sonora sobre una persona expuesta. El grado de hipoacusia depende de la siguiente triada: a) el nivel de presión sonora, b) el tiempo de exposición y c) las características individuales.

La principal lesión se localiza en la zona de audición de los tonos agudos en la cóclea, de frecuencia de alrededor de 4000 Hz. El examen histológico en pacientes con diferentes tipos de hipoacusias, del órgano de Corti en esa zona permite observar la pérdida de las cilias y una lesión radial de las fibras nerviosas. Además se observo que el órgano de Corti se va deteriorando progresivamente al ir aumentando la intensidad y tiempo de exposición. Hay que destacar que las lesiones cocleares debidas a sonidos graves se ubican mas cerca al helicotrema. Se ha descubierto que la lesión comienza por las células ciliadas externas, quedando indemnes las internas, pero que a medida que avanza la intensidad del daño, también terminan siendo afectadas.

la intensidad del daño, también terminan siendo afectadas. Las causas que explican la lesión que produce

Las causas que explican la lesión que produce la exposición al ruido, así como la razón de la misma en la zona de los 4000 Hz., han sido motivo de interesantes teorías.

Teoría del Microtrauma:

Los picos del nivel de presión sonora de un ruido constante, conducen a la pérdida progresiva de células, con la consecuente eliminación de neuroepitelio en proporciones crecientes.

Teoría Bioquímica:

Postula que la Hipoacusia se origina por las alteraciones bioquímicasque el ruido desencadena, conllevando a un agotamiento de metabolitos y en definitiva a la lísis celular. Estos cambios bioquímicos son la disminución de la presión de O2 en

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el conducto coclear, la disminución de los ácidos nucleicos de las células, y la disminución del Glucógeno, ATP, etc.

Teoría de la conducción del Calcio intracelular:

Se sabe que el ruido es capaz de despolarizar Neuronas en ausencia de cualquier otro estimulo. Estudios recientes al respecto han demostrado al menos que, las alteraciones o distorsiones que sufre la onda de propagación del calcio intracelular en las Neuronas son debidas a cambios en los canales del calcio, pudiendo explicar esto, algunas de las alteraciones Neurológicas que se presentan durante la exposición a ruido.

Mecanismo mediado por Macrotrauma:

La onda expansiva producida por un ruido discontinuo intenso es transmitida a través del aire generando una fuerza capaz de destruir estructuras como el tímpano, la cadena de huesecillos, y el oido interno. El trauma acústico es una causa común de la pérdida de audición sensorial. El daño de los mecanismos auditivos dentro del oído interno puede deberse a una explosión cerca del oído, disparos de armas o exposición prolongada a ruidos altos (como música a alto volumen o maquinaria ruidosa). Sus síntomas son la pérdida de la audición, o Ruidos y zumbidos en el oído (tinnitus o acúfenos). Se puede complicar con la pérdida de la audición progresiva.

La hipoacusia inducida por ruido se puede diagnosticar a base que se caracteriza por:

Ser irreversible, pues es producto del lento y progresivo deterioro de las células ciliadas del órgano de Corti

Ser bilateral y simétrica, porque el ruido afecta de igual manera ambos oídos.

El deterioro de los umbrales que se hace cada vez más grave y profundo. Manifestar mala discriminación en las pruebas de palabra.

Existen varias técnicas para evaluar el tipo y grado de pérdida auditiva. La práctica más común es la audiometría de tonos puros, que es una prueba de sensibilidad auditiva en función de la frecuencia. Da buena información general sobre la capacidad auditiva del sujeto. Existen otras pruebas auditivas que se aplican en casos específicos, tales como audiometría por potenciales evocados, pruebas de otoemisiones y logoaudiometría

Efectos fisiológicos no auditivos

Son todas las alteraciones sobre el normal funcionamiento del organismo que se producen como consecuencia de la exposición al ruido. Algunos son temporales y otros son irreversibles (daños cardiovasculares). Estos efectos se dividen en efectos conscientes e inconscientes a base de ser reconocibles por el individuo en el momento de ocurrencia.

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Efectos fisiológicos conscientes

Respuesta reflejo: Es una contracción involuntaria de los músculos de las extremidades y columna como consecuencia de un sonido inesperado. También está acompañada por un parpadeo o cierre momentáneo de los ojos, lo que cumple la función de protegerlos frente a un impacto frontal. Puede venir acompañado de un movimiento de cabeza hacia la fuente del ruido buscando una identificación, y con movimientos respiratorios profundos y lentos. A veces genera miedo y transpiración. Todos estos son signos de una respuesta simpática del organismo. Alteración del equilibrio: El equilibrio es regulado por el aparato vestibular (laberinto). En él se alojan los canales semicirculares que son tres conductos que poseen fluido en su interior y están recubiertos de células ciliadas sensibles al movimiento. Estos canales están orientados de manera tal que registran las aceleraciones angulares de la cabeza. Dentro del oído interno se encuentran el utrículo y el sáculo que son pequeños órganos que registran los movimientos de la cabeza. La información es enviada al cerebro por medio del nervio vestibular. El cerebro puede obtener y procesar información de orientación espacial en todos los grados de libertad. Los canales semicirculares se encuentran dentro de la cavidad del oído interno, como consecuencia son vulnerables a estímulos sonoros intensos. Cuando ello sucede puede verse afectado el equilibrio, lo que puede conducir a deficiencias motrices, mareos, vértigo, náuseas y desmayos. Fatiga corporal: la sensación de fatiga puede ser experimentada como causa directa del ruido o bien inducida indirectamente. Existen varios indicadores que demuestran que el ruido genera fatiga física, y además hay trabajadores expuestos a ruidos cotidianos que sufren de fatiga crónica. Resonancias en el organismo: una vez que la energía acústica ingresa al organismo, se propaga dentro de él a través de tejidos y huesos. En los tejidos la mayor cantidad de energía acústica ingresa al organismo, se propaga dentro de él a través de tejidos y huesos. En los tejidos, la mayor cantidad de energía acústica se propaga en forma de ondas transversales de corte y ondas superficiales. En la propagación de estos tipos de ondas se produce dispersión, ya que la rapidez de propagación de las ondas se incrementa con la raíz cuadrada de la frecuencia. Los efectos localizados relacionados con la intromisión de ondas acústicas al organismo son: vibraciones en el pecho, pantorrillas, muslos, zona lumbar, garganta y cavidades nasales. Algunos pacientes manifestaron ensanchamiento de la garganta, de la pared abdominal, presión bajo el esternón y molestias debajo de las costillas y la faringe, pero estos eran casos extremos. La estimulación acústica puede tener también efectos positivos de activación o rehabilitación: la musicoterapia y la terapia vibroacústica. Deficiencias vocales: este es un efecto secundario, que se debe al deseo de comunicarse en clima de ruido (por ej. los profesores de escuela). Debido a esto se provocan alteraciones en su aparato vocal. Dolores y efectos localizados: el ruido puede ocasionar dolores locales, tales como dolor de cabeza, molestias al tragar y dolor testicular.

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Efectos fisiológicos inconscientes Estos pasan por lo general de forma inadvertidas por el individuo. Este concepto refuerza la necesidad existente de implementar campañas preventivas sobre la contaminación acústica y sus efectos. La mayoría de estas alteraciones son controladas por el sistema vegetativo: el aparato cardiovascular, digestivo, endocrino y respiratorio.

La causa por la cual se producen este tipo de lesiones se explica en la teoría de Griefhan. El nervio auditivo, en su camino hacia la corteza, atraviesa el tronco cerebral, en el cual se encuentran los centros de control de las funciones vegetativas. Al ser estimulado exageradamente por un sonido fuerte tal como el de un ruido ambiental elevado, la energía eléctrica que conduce este nervio aumenta a niveles muy altos, y puede generarse una excitación indeseada sobre su vecindad, y se pueden producir alteraciones en estos núcleos y nervios.

Las lesiones que se pueden producir son los siguientes:

Efectos

cardiovasculares

vasoconstricciones

periféricas,

daños

isquemicos,

hipertensión, aumento del colesterol en sangre, taquicardias, cambios morfológicos del corazón, y afecciones coronarias más tempranas en individuos predispuestos.

Efectos gastrointestinales – reducción en la motilidad estomacal e intestinal, reducción en la secreción ácida estomacal (puede ser causa de ulceras) e intestinal. Ciertos estudios demostraron además alteraciones en la secreción salival.

Efectos respiratorios –sujetos que sufrieron un daño auditivo agudo (debido a una explosión por ej.) reportaron dificultad para respirar, sensación de ahogamiento, y tos muy fuerte. Según estudio hecho por Harris en 1995, la exposición al ruido ocupacional a largo plazo parece reducir los mecanismos de regulación respiratoria. Además, algunos autores sostienen que los pulmones son uno de los órganos más sensibles a las ondas sonoras, y que a niveles altos de ruido se podría producir respiración artificial a causa de una interacción entre la onda sonora y el aire contenido en las cavidades pulmonares.

Efectos endocrinos e inmunológicos – la exposición al ruido demasiado fuerte (más de 90 dB) por un largo periodo de tiempo podría alterar la secreción de la glándula suprarrenal de adrenalina, noradrenalina y cortisol. Las dos primeras demuestran efectos sobre los sistemas indicados previamente. El exceso de cortisol provoca efectos sobre el sistema inmune, ya que el cortisol es hiperglucemiante y la glucosa altera el funcionamiento de las células fagocíticas adhiriéndose a estas. Los niveles glucémicos altos en trabajadores industriales expuestos a altos niveles sonoros, fue la causa que algunos de estos desarrollaron diabetes al cabo de varios años (estudio hecho por Berglund y Lindvall en 1995). En algunos animales se demostró inhibición de la fertilidad a causa de esto ultimo. El ruido excesivo puede alterar también la secreción hipofisaria y la maduración de linfocitos T (estudio hecho por Caspers en

2004).

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Efectos

visuales

excesivo

ruido

puede

causar

dilatación

de

las

pupilas,

estrechamiento del campo visual y disminución de la percepción del color.

 

Perturbación del sueño - las perturbaciones del sueño empiezan con niveles de ruido de 30 dB en forma continua. En situaciones especiales, incluso niveles más bajos pueden perturbar el sueño. Sin embargo, el parámetro más importante de exposición al ruido que perturba el sueño es el nivel de máxima exposición, lo que demuestra la importancia de evitar el ruido de los camiones y aviones en zonas residenciales durante la noche. De una serie de estudios se desprende la conclusión general que para garantizar el sueño es necesario que los niveles máximos de presión acústica no excedan los 45 dB. (obviamente que esto depende también de la profundidad del sueño de cada individuo). Estudios realizados muestran que se produce irritabilidad o síntomas tales como cansancio, dolor de cabeza y problemas de estómago cuando el tráfico nocturno es denso y se superan los valores recomendados.

Molestia en general – aunque mencionado por ultimo, no es necesariamente el menos grave. El ruido ambiental simplemente perturba y molesta a las personas. La sensación de molestia, entendida también como efectos psicosociales, afecta toda clase de actividades (concentración, interferencia en la comunicación, rendimiento de tareas, estrés y estado de ánimo), así como los períodos de descanso.

Grupos de riesgo

Existen diferentes grupos de personas expuestas en diferentes grados a los efectos nocivos del ruido. De hecho, la llamada “exposición ocupacional” es la causa más común de pérdida de audición inducida por el ruido. Entre las ocupaciones, oficios y profesiones más riesgosas en este sentido se encuentran: taller de chapa, líneas de vuelo, taller hidráulico, banco de prueba de motores, montaje, remachado, taller mecánico: fresas, tornos, copiadoras, odontólogos---por uso de turbinas, central telefónica, televisión, motores, locales bailables, casas de prueba de alarmas, uso frecuente de electrodomésticos, fabricas textiles, minería, músicos, construcción.

Prevención y Planeamiento

Vehículos silenciosos

El diseño sonoro se ha convertido en un componente adicional de gran importancia para los fabricantes de coches. El mercado es cada vez más exigente, además de seguridad, velocidad, confort y ahorro, a la hora de comprar, actualmente, se demandan vehículos más silenciosos. Laboratorios especializados se afanan en ofrecer soluciones a esta necesidad de confort sonoro de las marcas, ensayando componentes que reduzcan el ruido, las vibraciones y la contaminación acústica.

En particular un equipo de ingenieros del Centro Tecnológico de la Automoción de Galicia (CTAG) trabaja en el análisis y diseño de la sonoridad de los vehículos, una labor que se ha comenzado a realizar, de forma intensa, por encargo de diferentes marcas. Para ello utiliza recursos como:

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Software específico para el diseño de mapas acústicos, localización de fuentes de ruido y análisis la frecuencia de este ruido.

Sondas para la medición de potencia acústica y la intensidad sonora.

Tecnología para ensayos de transmisión y absorción acústica.

Según los expertos de los ruidos producidos por los vehículos, los más importantes son los de rodadura que se acentúan con la velocidad, hasta ahora como solución para combatir este tipo de contaminación acústica se utilizaba un pavimento con especiales características que redujese la intensidad sonora originada por el rozamiento del vehículo con la calzada.

Gracias a la tecnología, se ha conseguido mejorar la detección de la fuente del ruido, tanto en el exterior como en el interior del habitáculo, ruido aerodinámico, del motor, del tubo de escape. Así la solución a los problemas acústicos pasa ahora por actuaciones simples como el uso de aislantes entre el habitáculo y el emisor del ruido o muy complejas como llegar a modificar el diseño del coche para subsanar el problema.

Teniendo en cuenta el nivel de ruido que emanan los coches, podemos asegurar que estos crean una desagradable contaminación sonora, y que esta contaminación acústica es un problema que se debe resolver, pero algunos ven en la resolución de este problema nuevos peligros que pueden asociarse a los coches demasiado silenciosos.

El ruido de un coche al circular aumenta progresivamente con la velocidad que le imprimimos, si este ruido disminuye no tendremos la sensación de velocidad, y por tanto pisaremos más a fondo el acelerador sin darnos cuenta.

Otro problema será la desaparición de la información que nos transmite el ruido de los otros vehículos, llegando a un cruce, el ruido nos hacia extremar la atención pues nos indica que otro coche se acerca.

El último inconveniente afecta directamente a los peatones, con coches muy silenciosos puede ocurrir que al cruzar calles o carreteras, éstos no se den cuenta de que un coche está próximo, con el consiguiente riesgo de atropello.

Pero debemos acostumbrarnos al silencio de los automóviles, porque dentro de pocos años, serán todos extremadamente silenciosos, coches de hidrógeno, eléctricos. Progresivamente ese silencio cambiará nuestra forma social de circular por las calles quizá la etapa mas peligrosa sea esta de transición, en la que conviven al mismo tiempo coches ruidosos y otros silenciosos.

Planificación urbana

La planificación urbana y la gestión de los usos del suelo es el medio más eficaz para prevenir y evitar la aparición en el futuro de nuevos problemas de ruido en las áreas urbanas, especialmente los producidos por el tráfico rodado, ya que se trata de la principal fuente de contaminación acústica. El control y prevención del ruido deben ser variables determinantes en el diseño y planificación urbana. Por ello, es necesario integrar criterios medioambientales sobre

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los espacios sonoros en el planeamiento urbanístico moderno, y también en el marco de las agendas.

Aparte de las cuestiones señaladas con respecto a la planificación urbana, disponer de una legislación adecuada y de voluntad política de aplicarla, es fundamental fomentar la información y el interés público sobre las acciones de lucha contra el ruido y hacer efectiva la participación y solución de problemas concretos. Se hace imprescindible, por tanto, una mayor calidad técnica en la información que se vierte a la opinión pública.

Mapas de ruido

El cartografiado estratégico del ruido es una herramienta diseñada para poder evaluar globalmente la exposición al ruido en una zona determinada debido a la existencia de distintas fuentes sonoras, al objeto de realizar un diagnóstico de la situación acústica global.

La elaboración de mapas de ruido mediante mediciones, han sido la forma tradicional en que se ha llevado a cabo la cuantificación de los niveles de ruido a nivel urbano y se aplica desde la década de 1970. Su principal ventaja radica en el hecho indiscutible que se trata de una medición del fenómeno real, lo que implica una descripción completa del ruido ambiente. Estas mismas fortalezas, sin embargo, dejan al descubierto sus debilidades: no puede discriminarse el ruido medido en sus diversas fuentes componentes y por lo tanto, no podrían evaluarse el efecto que tendrían las medidas de mitigación correspondientes sobre cada una de ellas y en especial, sobre el transporte. Y por otro lado, es una tarea muy compleja y costosa, que demanda una enorme cantidad de horas de trabajo en condiciones difíciles, a la intemperie, de una gran cantidad de personas, durante muchas horas a la semana en distintos momentos del día y la noche y en las distintas estaciones del año. Debido a esto, los países más desarrollados han superado este procedimiento y han optado por el trabajo con modelos de cálculo de gran precisión, aprovechando el poder de las computadoras actuales.

El método informático consiste en la aplicación de modelos de cálculo ó predictivos (conjunto de algoritmos matemáticos) mediante programas informáticos creados a tales efectos, a los cuales se les debe suministrar una gran cantidad de datos, los cuales básicamente pueden resumirse como datos geográficos (para crear el modelo tridimensional de la zona), datos del tránsito, como ser cantidad de vehículos y velocidad, según la categoría de los mismos (automóviles, colectivos y camiones, motos) para los distintos períodos del día y datos estadísticos y meteorológicos. Una vez creado el modelo en 3D e ingresado todos estos datos en la computadora, estaremos en condiciones de correr el software y trazar las curvas isófonas, es decir, las curvas que unen puntos de igual nivel sonoro similares a otras curvas de nivel que estamos habituados a ver en los planos de agrimensura (curvas de niveles de altitud).

Aplicar metodologías de cálculo permite diferenciar los focos de ruido y conocer en que medida cada foco: tráfico urbano, carreteras, ferrocarril, industria y aeropuerto, contribuyen al nivel sonoro en cada sector del territorio analizado. De esta forma es posible comparar la relevancia de cada fuente en la contaminación acústica de la ciudad e identificar la variables sobre las que se puede actuar para reducir el impacto de cada foco y realizar una planificación racional del transporte terrestre. La directiva 49/2002, de la Unión Europea, exige que todos los países

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miembros tengan mapas de ruido para ciudades mayores a los 250.000 habitantes antes del 30 de Junio del 2007. Los mapas de ruido deben actualizarse cada cinco años pero la inversión es significativamente menor a la inicial, lo cual también resulta ventajoso respecto a la modalidad del mapa de ruido por mediciones.

Materiales absorbentes

Su utilización consiste en ubicarlos en lugares estratégicos, de forma que puedan cumplir con su función eliminando aquellos componentes de ruido que no deseamos escuchar. Entre los materiales que se usan tenemos: resonadores fibrosos, porosos o reactivos, fibra de vidrio y poliuretano de célula. La función principal de estos materiales es la de atrapar ondas sonoras y posteriormente transformar la energía aerodinámica en energía termodinámica o calor. A la hora de seccionar el material adecuado, de acuerdo a la aplicación requerida, debe tenerse en cuenta el coeficiente de absorción sonora del material, la cual es un dato que debe brindar el fabricante.

Aislamiento y acondicionamiento acústico

El aislamiento del sonido consiste en impedir la propagación del mismo por medio de obstáculos

más o menos reflectores, en cambio absorción es la disipación de energía en el interior del medio de propagación. Es pues muy importante distinguir entre el aislamiento y

acondicionamiento acústico.

El aislamiento acústico consiste en conseguir que la energía que atraviesa una barrera sea lo más

baja posible, lo que supone el instalar materiales que tengan una impedancia lo más diferente posible a la del medio que conduce el sonido. Así, si la transmisión se realiza a través del aire, las

barreras deberán ser de materiales densos y pesados. El aislamiento de un elemento constructivo es función de sus propiedades mecánicas y de la denominada Ley de Masas, por la cual al aumentar de masa al doble, supone un incremento de 6 dB(A) en el aislamiento acústico.

Cuando las ondas sonoras entran en contacto directo con la estructura del edificio, transmitiendo la excitación a esta, se habla de ruido estructural o de impacto. Estos serán ruidos generados por el impacto entre sólidos tales como la caída de objetos al suelo, pisadas, etc.

El acondicionamiento acústico se debe tener muy en cuenta en la construcción y restauración de

Iglesias, Teatros, Auditorios, Bibliotecas, etc., en definitiva en todo tipo de recintos donde se va necesitar de una buena inteligibilidad de la palabra o una buena audición de la música para su

normal funcionamiento.

Cada local tiene unas características acústicas diferentes y particulares. Una de estas características es el Tiempo de Reverberación que se mide en segundos. El tiempo de reverberación es el tiempo que se requiere en un espacio cerrado, para un sonido de una frecuencia o banda de frecuencia determinada, para que el nivel de presión sonora dentro de él decrezca 60 dB, después de haber cesado la fuente.

Los materiales en acústica se pueden usar para reducir el tiempo de reverberación de un recinto

o bien se usan como barrera para reducir la intensidad del sonido que viaja de un punto a otro.

En cuanto al primer tipo de estos materiales están los materiales absorbentes. Tal vez los más

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importantes de estos materiales sean los materiales porosos, que están constituidos por una estructura sólida dentro de la cual existen una serie de cavidades o poros intercomunicados entre sí y con el exterior. Entre los materiales porosos están las lanas de roca, espumas de poliestireno, moquetas, etc.

Pantallas acústicas

Su función principal es la de evitar la transmisión de ruido de un lado a otro de su cuerpo físico. Su mayor utilidad se encuentra en áreas con un alto nivel de ruido. Su desempeño se basa en la eliminación de propagación de ondas y contaminación sonora de áreas contiguas de producción. En este caso, la selección de una barrera acústica determinada se basa en el coeficiente de transmisión de sonido, traducido en la cantidad de potencia sonora que la barrera puede contener. Una barrera acústica es una especie de cortina transparente de vinilo o poliuretano de célula abierta. También se usan paneles metálicos con altos índices de absorción.

Silenciadores

Para atenuar la propagación de las ondas sonoras que acompañan un flujo de aire o gas en movimiento sin impedir el paso de estos, se utilizan silenciadores. Estos suelen estar formados principalmente por un material absorbente que disipa la energía acústica transmitida a través del silenciador juntamente con el flujo del fluido o en los silenciadores en los que la atenuación se debe principalmente a la geometría interna del silenciador, es decir, a las formas y volúmenes de los recintos interiores.

Marco Legal

Debido a su alcance e implicancia, la problemática de la contaminación acústica se ha convertido en un tema de salud pública. Sin embargo, debido a la urgencia de otras cuestiones dentro de las agendas gubernamentales, sólo en algunos países (y en general del Primer Mundo) se toman tanto las medidas legales como materiales para intentar solucionar el problema de una manera eficaz. Sin embargo, las reglamentaciones existentes en la mayoría de las ciudades enfocan el problema de una manera ineficaz, dado que en primer lugar parten de suposiciones poco realistas acerca de los niveles de ruido que es posible obtener, sin actuar primero sobre las causas sociales, económicas y tecnológicas que lo originan. Resulta así virtualmente imposible hacerlas cumplir sin ocasionar a la comunidad trastornos mayores que el que se pretende evitar, lo cual conduce a una situación de impunidad colectiva jurídicamente deplorable.

Existen varios tipos de legislación y normativa en relación con el ruido, algunas de las cuales se refieren específicamente al ruido, y otras lo incluyen como parte de una problemática más amplia.

En primer lugar está la legislación laboral, que protege directa o indirectamente al trabajador, para lo cual regula los niveles de exposición a ruidos (procurando limitarlos a valores seguros) así como las posibles medidas de prevención. Luego existen las disposiciones ambientales, que protegen a la comunidad, y establecen límites en general muy inferiores a los de las laborales, ya que contemplan por ejemplo la tranquilidad y el descanso y no sólo la salud auditiva. En tercer lugar se encuentran los reglamentos de habilitación, que enfocan los permisos para diversas

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actividades que involucren la producción de ruido, como el transporte o los espectáculos. Por último, existe una serie de normas y recomendaciones emitidas por comités técnicos especializados pertenecientes a organismos nacionales e internacionales, que si bien no alcanzan el rango de disposiciones legales suelen ser adoptadas en leyes, ordenanzas o reglamentos debido a la autoridad técnica de la entidad en que se originan.

Legislación internacional:

Para poder evaluar la exposición a ruido laboral y estimación de la pérdida auditiva inducida por ruido se debería utilizar la norma ISO 1999/(1990). Esta norma internacional presenta una relación estadística entre la exposición al ruido y el desplazamiento permanente del umbral auditivo.

Legislación nacional:

En la República Argentina existen dos leyes laborales que incluyen in extenso la cuestión del ruido: la Ley 19.587/72, de Higiene y Seguridad en el Trabajo, con su decreto reglamentario Nº 351/79, y la Ley 24.557/95, de Riesgos del Trabajo, que va acompañada por los decretos reglamentarios Nº 170/96 y Nº 333/96, la Resolución Nº 38/96 SRT y el Laudo Nº 156/96 MTSS. Estas leyes protegen directa o indirectamente al trabajador y establecen límites de exposición a ruidos y vibraciones.

Existe una norma IRAM sobre ruidos molestos al vecindario (Nº 4062) que es muy utilizada en varias provincias, para dirimir situaciones de presunta contaminación acústica. Sin embargo, debido a que se propone simplificar al máximo los procedimientos de medición y calificación del ruido, deja deslizar algunos casos en que los resultados se oponen a lo que señala el sentido común. Así, algunos ruidos francamente inaudibles pueden quedar caracterizados como molestos, en tanto otros muy notorios, se revelan de acuerdo con esta norma como no molestos. Se presentaron ejemplos y se señaló el camino para remediar esta deficiencia de cara

a futuras ediciones de la norma.

No existen localmente reglamentaciones sobre condiciones acústicas que deban cumplir los edificios escolares, fundamentalmente en aulas.

Legislación provincial

En este caso la problemática del ruido esta sólo brevemente mencionado en la Ley 7.343, que abarca principios rectores para la preservación, conservación, defensa y mejoramiento del ambiente.

La Ley 8.821 que establece el régimen de nivel sonoro en discotecas.

Legislación municipal

La ordenanza municipal que rige los diferentes aspectos de la contaminación sonora en Córdoba

es la Nº 8.167 y 8.186 que trata sobre “La prohibición de causar o estimular ruidos innecesarios

o excesivos”, que se propaguen por vía aérea o sólida afecten o sean capaces de afectar a las

personas, sean en lugares públicos como privados, cualquiera fuera el acto, hecho o actividad

que lo genere.

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Por otro lado existe también, la ordenanza municipal Nº 9.576 y 9.596; la cual trata los niveles de sonido en los espectáculos públicos.

OMS

La Organización Mundial para la Salud sugirió un valor estándar de orientación para el ruido ambiente de 55 dBA, que se aplica durante el periodo diurno con objeto de evitar interferencias significativas con las actividades normales de la población local.

Instituciones Relacionadas

CINTRA (Centro de Investigación y Transferencia en Acústica – UTN)

CIAL (Centro de Investigaciones Acústicas y Luminotécnicas – FAUD, UNC)

Observatorio Ambiental Municipal (Municipalidad de Córdoba)

Secretaría de Ambiente (Provincial)

Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable (Nación)

Asociación Civil “Oír Mejor” (Buenos Aires a nivel Nacional)

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Bibliografía

Código Aeronáutico Argentino Decreto reglamentario Nº 40- E-86 de la Ordenanza Nº 8167 FARFÁN, Adriana, Hipoacusias inducidas por ruido, San Juan, 1998 FGA. SIBILLA, Verónica; Fga. Prato, Fernanda; Fga. Hardy, Carina; Fga.Luna, Julieta; Fga. Cabral, Paula; Ing. Romero, César E.; Lic. Sbarato, Darío; Estudio de niveles sonoros por sobrevuelo de aeronaves y de su impacto sobre la salud y bienestar de la población residente en zonas cercanas al Aeropuerto Internacional Córdoba; Observatorio Ambiental de la Municipalidad de Córdoba y Facultad de Fonoaudiología de la UNC; 2001 GUYTON Arthur, Fisiología Médica, ed. Interamericana, México, 1997 Ley Nº 7343 de la provincia de Córdoba, Principios rectores para la preservación, conservación, defensa y mejoramiento del ambiente. Fecha de sanción:29/8/85 Ordenanza Nº 8167 de la Municipalidad de Córdoba, Prohibición de causar o estimular ruidos innecesarios o excesivos. Fecha de sanción: 26/9/85 ROMERO Cesar y colab, Evaluación de la exposición sonora en el microcentro de la ciudad de Córdoba y de su impacto sobre la salud y la calidad de vida de la población residente y transeúnte; Observatorio Ambiental de la Municipalidad de Córdoba y Facultad de Fonoaudiología de la UNC; 2001 SERRA Mario R., Biassoni Ester, Richter Utz, Carigniani Jorge, Minoldo Gloria; Habitos Recreativos y audición en los adolescentes. Resultados de cuatro años de estudio. Revista Otolaringológica, Nº XXV; Buenos Aires; Diciembre 2003. WERNER Antonio, Méndez Antonio, Salazar Estela; El ruido y la Audición, AD-HOC, 1990

Consultas en Internet:

http://www.ehu.es/acustica/bachillerato/genes/genes.html,

http://www.faq-mac.com/mt/archives/007959.php,

http://www.mtas.es/insht/monitor/Inicio/CTS/iii/ctsiii06.pdf

http://www.eie.fceia.unr.edu.ar/~acustica/biblio/legis.pdf

http://www.eie.fceia.unr.edu.ar/~acustica/biblio/ordenan1.htm

http://www.estrucplan.com.ar/Producciones/entrega.asp?IdEntrega=867

http://www.ambienteecologico.com/ediciones/2004/088_01.2004/088_Flora_MAE. php3,

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