Sie sind auf Seite 1von 34

Una revisión textual

Por último…”

Efesios 6:10 NVI

• Luego de haber exhortado seriamente a los creyentes a vivir la vida cristiana de una manera digna en la iglesia (Ef. 4:1-16), en la sociedad (Ef. 4:17 - 5:20) y en el hogar (Ef. 5:21 - 6:9), Pablo les señala que el cumplimiento de este objetivo implica una lucha espiritual.

• De este modo Pablo finaliza la epístola.

La Lucha Espiritual

Efesios 6:10-20

“Por último, fortalézcanse con el gran poder del Señor. Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo. Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales."

Ef. 6:10-12

Mundo Espiritual

“El mundo antiguo creía incuestionable e intensamente en los malos espíritus. El aire estaba tan lleno de estos espíritus que no era posible insertar en él la punta de una aguja sin encontrarse con alguno… A estos demonios se les atribuían todas las enfermedades.”

W. Barclay, “Comentario al Nuevo Testamento”,Vol. I, pg. 363

ÉFESO

“Éfeso era ciudadela de Satanás, no sólo en lo que se refiere al Templo de Diana y a las nefastas obras asociadas con él, sino también por ser la escuela y sede más notoria de artes mágicas en el oriente del Imperio”.

E. Trenchard, “Los Hechos de los Apóstoles”, pg. 450

“Además de ser un centro de culto, el Templo de Artemisa era también una guarida de crimen y de inmoralidad. El área del templo tenía derecho de asilo: cualquier criminal era inmune si podía llegar a ella. El templo tenía centenares de sacerdotisas, que eran en realidad una especie de prostitutas sagradas. Todo esto se combinaba para hacer de Éfeso un lugar notoriamente malo.”

W. Barclay, “Apocalipsis”, Vol. I, pg. 74

Fortalézcanse

• La instrucción apostólica a nosotros los creyentes tiene la clara intención de que reconozcamos que para enfrentar la lucha espiritual nuestras fuerzas no son suficientes.

• Hay toda una estructura jerárquica de poder que la Escritura describe como una fuerza espiritual maligna, enemiga de la fe cristiana.

Fortalézcanse

• “Fortalézcanse con el gran poder del Señor…”

• Pablo anhela fervientemente que los creyentes seamos concientes del poder que Dios ha puesto a nuestro alcance por medio de Cristo.

• Este deseo fue parte de su oración inicial, cuando pidió a Dios hacerlos concientes de cuál era la “supereminente grandeza de su poder” (Ef. 1:19 RVR) a favor nuestro.

“Ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su derecha en las regiones celestiales, muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se invoque, no sólo en este mundo sino también en el venidero.” Ef. 1:19b-21

Fortalézcanse

• “Fortalézcanse con el gran poder del Señor…”

• “Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas.” (1 Corintios 10:4 NVI)

• “…dejemos a un lado las obras de la oscuridad y pongámonos la armadura de la luz.” (Romanos 13:12 NVI)

“Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza. Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos por la coraza de justicia, y calzados con la disposición de

proclamar el evangelio de la

paz.

.”

Ef. 6:13-15

“Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno. Tomen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos.”

Ef. 6:16-18

• La Armadura

• El Cinturón de la Verdad

• La Coraza de Justicia

• El Calzado de la Predicación

• El Escudo de la Fe

• El Casco de la Salvación

• La Espada del Espíritu

El Cinturón de la Verdad

• En la armadura del soldado romano el cinturón era una pieza clave ya que mantenía el resto de la armadura en su lugar.

• “Habitualmente de cuero, el cinturón del soldado pertenecía más a su ropa interior… ajustaba su túnica y también sostenía su espada. Le aseguraba que no tuviera impedimentos en la marcha. El abrochárselo le daba un sentido de fuerza y confianza…”

J. Stott, “El Mensaje de Efesios”, p. 259

La Coraza de Justicia

• La coraza era una pieza sólida de la armadura del soldado que le cubría el pecho y la espalda, a fin de proteger sus órganos vitales.

• Los ataques del diablo y sus huestes procuran siempre desestabilizar nuestros pensamientos, dejarnos sin aliento, y desmotivarnos.

• Sin embargo, debemos siempre recordar que “ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir… nos podrá separar del amor de Dios” en Cristo Jesús.” (Rom. 8:38-39 RVR)

El Calzado de la Predicación

• El soldado de Cristo debe estar siempre dispuesto a predicar el evangelio de Jesucristo por donde quiera que vaya.

En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir en su reino y que juzgará a los vivos y a los muertos, te doy este solemne encargo:

Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar.” (2 Tim. 4:1-2 NVI)

El Escudo de la Fe

“La palabra que usa Pablo no designaba el escudo relativamente pequeño y redondo, sino el grande y oblongo que llevaban los guerreros fuertemente armados. Una de las armas más peligrosas en las guerras antiguas eran las flechas incendiarias. Se mojaba la punta en brea, se le prendía fuego y se lanzaba. El escudo grande tenía dos capas de madera pegadas entre sí. Cuando se le incrustaba un dardo incendiario, se hundía en la madera y se le apagaba la llama. La fe puede dar cuenta de los dardos de la tentación.”

W. Barclay, “Comentario al Nuevo Testamento”, Vol. X, p. 223

El Casco de la Salvación

• El hecho de que el casco aquí mencionado esté ligado con la salvación estaría en referencia a las características propias de la función del mismo:

protección, ornato e identificación.

• “Lo que adorna y protege al cristiano, lo que lo capacita a mantener su cabeza en alto con confianza y gozo, es el hecho de que es salvo.”

Ch. Hodge, [Un Comentario a la Epístola a los Efesios], pp. 387- 384, citado por Stott en “El Mensaje de Efesios”, p. 263

La Espada del Espíritu

• Pablo mismo señala que la espada del Espíritu es la Palabra de Dios. Ella es el arma de ataque y defensa que todo buen soldado está obligado a saber usar con destreza.

• Jesús hizo frente a Satanás en persona haciendo uso del “escrito está” (Mt. 4:4, 7 y 10) y logró hacerlo huir. Pero, es curioso notar que el Diablo también utilizó las Escrituras para desviarlo.

• “Usa [interpreta] bien la Palabra de Verdad” (2 Tim. 2:15 RVR / NVI)

Oren en el Espíritu

“Es evidente que Pablo no consideraba a la oración como algo complementario, sino fundamental…. Resulta significativo que en ningún lugar Pablo sostiene la lógica o la posibilidad de la oración. Ni siquiera hace un intento por explicarlo, sino que supone que es la expresión natural y normal de la vida espiritual. Pablo no parecía impacientarse ante la tarea de cumplir con sus obligaciones de oración tanto como lo hacemos nosotros, y nunca pareció estar plagado de un corazón condenatorio que le robara su confianza. Consideraba que nada era más importante que la oración.”

O. Sanders, “Sea un Líder”, p. 87-88

“Oren también por mí para que, cuando hable, Dios me dé las palabras para dar a conocer con valor el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas. Oren para que lo proclame valerosamente, como debo hacerlo.”

Ef. 6:19-20

Martín Lutero

• Poco antes de morir, recordando el día que tuvo que comparecer ante la corte del emperador Carlos V, Martín Lutero dijo:

“No tenía miedo de nada: Dios puede hacer que uno sea desesperadamente valiente

O. Sanders, “Liderazgo Espiritual”, pág. 61

La Lucha Espiritual

“El síntoma más triste de muchos que se llaman cristianos es la total ausencia de conflictos y luchas en su cristianismo. Comen, beben, visten, trabajan, se divierten, ganan dinero, gastan dinero, van a servicios religiosos una o dos veces a la semana. Pero de la gran batalla espiritual –sus vigilias y sus luchas, sus agonías y ansiedades, sus batallas y contiendas– de todo esto ellos parecen no saber nada.”

J.C. Ryle, [Un Llamado a la Santidad], citado por Jeff Reed en El Carácter de un Líder”, Lecturas Teológicas, p. 7

Conclusión

“Nuestro querido hermano Tíquico, fiel servidor en el Señor, les contará todo, para que también ustedes sepan cómo me va y qué estoy haciendo. Lo envío a ustedes precisamente para que sepan cómo estamos y para que cobren ánimo.”

Ef. 6:21-22

“Que Dios el Padre y el Señor Jesucristo les concedan paz, amor y fe a los hermanos. La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor imperecedero.”

Ef. 6:23-24

• Pablo comenzó esta magnífica epístola deseando que el Señor Jesucristo concediese a sus lectores gracia y paz:

“Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso: Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.” (Ef. 1:1-2)

• Ahora, al despedirse, Pablo expresa el anhelo de su corazón de que Dios les conceda ‘amor con fe’ a los que Le aman con un amor incondicional.

Gracia, Paz , Amor y Fe

• En su acepción original ‘gracia’ (gr. jaris), como en el español, tiene dos conotaciones: ‘encanto’ y ‘don inmerecido’, que son los dos aspectos que caracterizan la vida cristiana auténtica.

• Paz (gr. eirênê / heb. Shalom) tiene que ver con el pleno deleite de todo el bienestar de Dios en la vida, independientemente de las circunstancias que nos rodean.

• Fe es la certeza de lo que se espera, la firme convicción de lo que no se ve (He. 11:1)

“Por sobre todas las cosas, Pablo le pide a Dios el amor, para que ellos puedan conocer el amor de Dios, para que puedan amar a los demás como Dios los ama, y para que puedan amar a Jesucristo con un amor más fuerte que la muerte.”

W. Barclay, “Comentario al Nuevo Testamento”, Vol. X, p. 225

Agape tiene que ver con la mente. No es una mera emoción que se desata espontáneamente en nuestros corazones, sino un principio por el cual vivimos deliberadamente. Agape se relaciona íntimamente con la voluntad”.

W. Barclay, “Palabras Griegas del Nuevo Testamento”, p. 17

Setiembre 2009