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ENÁLAGE

(Del lat. enallăge, y este del gr. ἐναλλαγή, cambio). f. Ret. Figura que consiste en mudar las partes de la oración o sus accidentes; p. ej., poner un

tiempo del verbo por otro. (DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición).

La palabra Enálage se refiere a una convención gramatical que permite a un autor, cambiar de persona con el fin de garantizar un efecto literario deliberado. [Kevin L. Barney "Enallage in the Book of Mormon," JBMS 3/1 (1994): 11347, y "Divine Discourse Directed at a Prophet's Posterity in the Plural: Further Light on Enallage," JBMS 6/2 (1997): 22934].

Este ejemplo importante de variación semántica aparece en toda la Biblia Hebrea. "Pero engordó Jesurún, y dio coces" cantó Moisés a la congregación de Israel "engordaste, te hiciste grueso y te cubriste de gordura" (Deuteronomio 32:15). [Rudolf Kittel, ed., Biblia Hebraica Stuttgartensia (Stuttgart: Wurttemburgische Bibelanstalt, 1990)]. Como se vio en este pasaje de Deuteronomio, Enálage a menudo significa un movimiento de distancia a la proximidad. [No todos los casos de Enálage en la Biblia hebrea se ajustan a este modelo específico (por ejemplo, de tercera persona a segunda persona). Ejemplos del cambio de segunda a tercera persona incluyen; Génesis 49:4 Isaías 22:16; 31:6; 42:20; 47:8; 48:1; 52:14; 54:1, 11; 61:6; Jeremías 22:18; Malaquías 2:15; Salmo 22:09. Para cambios de primera a tercera persona véase Lamentaciones 3:1 e Isaías 22:19. Para una interpretación del cambio plural/singular a la segunda persona, ver Barney, "Divine Discourse"]

En otras palabras, después de hablar de un individuo en tercera persona (por ejemplo, él, ella, ellos) un poeta, en ocasiones cambia a referencias de segunda persona (tú singular o ustedes plural) con el fin de retratar un especial apego emocional al tema de su discurso. Mientras que un cambio repentino en la persona parece muy inapropiado en la prosa, las variaciones gramaticales como esta poesía en realidad tipifican la poesía del mundo occidental-semítico. En cualquier caso, esta estructura sintáctica deliberada parece contener un objetivo muy poético.

Un ejemplo similar de esta técnica poética se produce en Jeremías 22:24-26: "Vivo yo, dice Jehová, que si Conías hijo de Joacim, rey de Judá, fuese anillo de sellar en mi mano derecha, aun de allí te arrancaría; y te entregaré en manos de los que buscan tu vida, y en manos de aquellos cuya vista temes; sí, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de los caldeos. Y os haré llevar cautivos, a ti y a tu madre que te dio a luz, a tierra ajena en que no nacisteis; y allá moriréis.".

Job 16:7 "Entonces ellos se avergonzarán " declara el SEÑOR de los ejércitos contra los rebeldes y pecadores que abandonan la alianza "y os abochornaréis de los jardines que escogisteis"(Isaías 1:29). Esta declaración es paralelo al formato altamente poético del lamento de Job: “Pero ahora él me ha fatigado; tú has asolado toda mi compañía "

El mismo patrón también aparece en el pasaje poético de Miqueas que elogia la naturaleza de la redención de Dios el Señor: "Él volverá; volverá a tener misericordia de nosotros; él hollará nuestras iniquidades y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados" (Miqueas 7: 19). El avance logrado en este poema (como los citados) está destinado a ser sorprendente: Dios a la distancia, a una distancia de Dios, Dios en la proximidad.

Quizás aún más significativo para el campo de los estudios del Libro de Mormón es el hecho de que esta forma poética está bien atestiguada en las alabanzas individuales grabadas en el Salmo

23. En esta popular ovación Davídica, el poeta comienza su alabanza al referirse a Dios en tercera persona:

Salmos 23:13

[Tercera persona]

1 El Señor es mi pastor, nada me faltará.

2 En lugares de delicados pastos él me hará descansar; junto a aguas de reposo él me pastoreará.

3 Él confortará mi alma. Él Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

En este momento en el salmo, se produce el mismo cambio dramático de tercera persona a

segunda persona:

Salmos 23:45 [Segunda persona]

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;

tú vara y tu cayado me infundirán aliento.

5 Tú aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; tú me unges mi cabeza con

aceite; mi copa está rebosando.

6 Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días (Salmos 23)

El punto importante relacionado con estos ejemplos de enálage es que la distancia prefigura proximidad. En cada caso, parece que al comenzar una presentación poética con dirección de

tercera persona, el autor, es libre de expresar sus sentimientos por su tema como si ese individuo,

de repente, se situara en presencia del poeta. Este cambio dramático produce un efecto literario

intencional que permite al sujeto, cuando habla en términos de tercera persona, compartir un apego emocional directo con la persona que ofrece el discurso. [Como se señaló anteriormente, el modelo parece ser demasiado exquisito para ser etiquetados como una mera coincidencia o una corrupción textual]

Curiosamente, un fenómeno similar ocurre en el Libro de Mormón. En nuestro Libro de Mormón, Sidney B. Sperry a 2 Nefi 4:16-35 le dio a conocer por siempre como "El salmo de Nefi". Según Sperry: "Este es un verdadero Salmo tanto en la forma como en la idea; su ritmo es comparable a la noble cadencia de los poemas de David; no sólo alaba a Dios, sino también nos pone al descubierto en las profundidades del alma de Nefi ; un estudio de este salmo revela cómo las escrituras deleitaban a Nefi." [Sidney B. Sperry, Our Book of Mormon (Salt Lake City: Steven & Wallis, 1948), 110]

En

apoyo de la observación sutil de Sperry podríamos también añadir la aparición del poético uso

del

enálage. De una manera comparable con los ejemplos citados, Nefi comienza su dictado al

refirirse a su tema en tercera persona:

[Tercera persona]

Mi Dios ha sido mi apoyo; él me ha guiado por entre mis aflicciones en el desierto; y me ha

preservado sobre las aguas del gran mar. [Él]Me ha llenado con su amor hasta consumir mi carne. [Él] Ha confundido a mis enemigos hasta hacerlos temblar delante de mí.

He aquí, él ha oído mi clamor durante el día, y me ha dado conocimiento en visiones durante la

noche. (2 Nefi 4:20-23)

Al igual que el salmista en el Salmo 23 que comienza su alabanza de la deidad tercera persona y luego procede a alabar a Dios con referencias de segunda persona, Así Nefi alcanza un cambio dramático en el versículo 30, cambiando su alabanza "acerca de" Dios a una alabanza dirigida "a" Dios:

[Tercera persona] ¡Regocíjate, oh mi corazón, y clama al Señor y dile:

Oh

Señor, te alabaré para siempre!

Sí,

mi alma se regocijará en ti, mi Dios, y la roca de mi salvación.

¿Redimirás mi alma, oh Señor? ¿Me librarás de las manos de mis enemigos? ¡Oh Señor, envuélveme con el manto de tu justicia! ¡Oh Señor, en ti he puesto mi confianza, y en ti confiaré para siempre!

(2 Nefi 4:20-23)

[Segunda persona]

¡Regocíjate, oh mi corazón, y clama al Señor y dile: Oh Señor, te alabaré para siempre! Sí, mi alma

se regocijará en ti, mi Dios, y la roca de mi salvación.

¿Redimirás mi alma, oh Señor? ¿Me librarás de las manos de mis enemigos? ¿Harás que yo tiemble al aparecer el pecado? ¡Estén cerradas continuamente delante de mí las puertas del infierno, pues quebrantado está mi

corazón y contrito mi espíritu! ¡No cierres, oh Señor, las puertas de tu justicia delante de mí, para que yo ande por la senda del apacible valle, para que me ciña al camino llano! ¡Oh Señor, envuélveme con el manto de tu justicia! ¡Prepara, oh Señor, un camino para que escape delante de mis enemigos! ¡Endereza mi sendero delante de mí! No pongas tropiezo en mi camino, antes bien despeja mis vías ante mí; y no obstruyas mi sendero, sino más bien las vías de

mi enemigo.

¡Oh Señor, en ti he puesto mi confianza, y en ti confiaré para siempre! No pondré mi confianza en

el brazo de la carne; porque sé que maldito es aquel que confía en el brazo de la carne. Sí, maldito

es aquel que pone su confianza en el hombre, o hace de la carne su brazo. (2 Nefi 4:30-34).

En la conclusión de su alabanza, Nefi vuelve a la fórmula poética original refiriendo a su tema en

tercera persona:

[Tercera persona]

Sí, sé que Dios dará liberalmente a quien pida. Sí, mi Dios me dará, si no pido impropiamente.

(2 Nefi 4:35)

Después de comunicarse a Dios en un sentido más alejado. Nefi acaba su Salmo otra vez hablando directamente a Dios con la aclamación de la segunda persona:

[Segunda persona] Por lo tanto, elevaré hacia ti mi voz; sí, clamaré a ti, mi Dios, roca de mi rectitud. He aquí, mi voz ascenderá para siempre hacia ti, mi roca y mi Dios eterno. Amén. (2 Nefi 4:35)

El Salmo de Nefi sigue la misma tendencia literaria de la variación gramatical acreditada en un estudio de la poesía bíblica. Basados en una analogía con las formas de citadas arriba, el cambio de tercera a segunda persona probado en el Salmo de Nefi no puede ser descrito como un error de sintaxis. Así como el Salmo Davídico progresa poéticamente de la distancia a la proximidad, así también el Salmo de Nefi proporciona una imagen dramática de la intimidad del poeta con Dios al seguir la continuidad del mismo. Esta conexión sugiere una posible llave para abrir uno de los significados del Enálage en la poesía hebrea como un artilugio sintáctico que permite a un personaje pasar de un lugar de distancia a una proximidad en relación con el poeta semita.