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El mensaje cristiano síntesis de la fe cristiana Escuela de magisterio - safa úbeda -

El mensaje cristiano

síntesis de la fe cristiana

Escuela de magisterio - safa úbeda - curso 2007-2008

Apuntes elaborados por el Prof. Juan Ignacio Damas López

SESIÓN 1 La imagen de Jesucristo EN LA ILUSTRACIÓN, UNA DE LAS MÁS FAMO- SAS

SESIÓN 1 La imagen de Jesucristo

EN LA ILUSTRACIÓN, UNA DE LAS MÁS FAMO- SAS REPRESENTACIONES PICTÓRICAS DE CRISTO, EL PANTÓCRATOR DE SAN CLEMENTE

DE TAÜLL.

A LO LARGO DE LA HISTORIA LOS CREYENTES HEMOS REPRESENTADO LA IMAGEN DE CRISTO DE MÚLTIPLES FORMAS. LA ADECUACIÓN DEL MISTERIO DEL SEÑOR A LOS CÁNONES DE CADA ÉPOCA SON FRUTO DEL DESEO DE HACER CERCANOS Y ACTUALES LA FIGURA Y EL MENSAJE DE JESÚS A LOS HOMBRES Y MUJERES DE CADA ÉPOCA HISTÓRICA. CON TODO, TENEMOS QUE RECONOCER QUE CUALQUIER REPRESENTACIÓN QUE HAGAMOS DE CRISTO RESULTA SIEMPRE PARCIAL Y DE ALGÚN MODO «INFIEL» AL «ORIGINAL»

Esquema

ÉSTE ES EL ESQUEMA

Esquema ÉSTE ES EL ESQUEMA

1. UN SOLO JESÚS Y DISTINTOS MODOS DE ENTENDERLO

2. EL RETRATO FÍSICO DE JESÚS

3. CRISTO EN EL ARTE OCCIDENTAL

EL MENSAJE CRISTIANO

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4.

CRISTO EN EL CINE

5. ÉPOCA E IMAGEN

6. MEDIOS ANTIGUOS Y NUEVOS

referencia

SI TE INTERESA EL TEMA, PUEDES BUSCAR MÁS SOBRE ÉL

referencia SI TE INTERESA EL TEMA, PUEDES BUSCAR MÁS SOBRE ÉL

H.

KÚNG, Ser cristiano, Cristiandad, Madrid 1977, 154-178.

R.

RODRÍGUEZ CULEBRAS, El rostro de Cristo en el arte español, BAC, Madrid 1974,

1-13.

J. L. MARTÍN DESCALZO, Jesucristo, BAC, Madrid 1974, I, 1-8.

J. A. PAGOLA, Jesús de Nazaret, Idatz, San Sebastián 1981, 213.

J. GÓMEZ CAFFARENA, La entraña humanista del cristianismo, DDB, Bilbao 1984,

169-183.

@

www.lasedades.es (página oficial de «Las edades del hombre»). www.kfki.hu (galería virtual de arte; muy buena). www.encuentra.com/includes/seccion.php?IdSec=292 (galería de imágenes diversas).

para estudiar

DEBERÍAS LEER ATENTAMENTE ESTE TEMA,

para estudiar DEBERÍAS LEER ATENTAMENTE ESTE TEMA,

1. UN SOLO JESÚS Y DIVERSOS MODOS DE ENTENDERLO

La fe cristiana supone una adhesión explícita a la persona de Jesucristo. Pero, ¿qué o quién se esconde detrás de este nombre? ¿Qué Cristo? Porque las experiencias en relación al único y mismo Jesús han sido y son muy distintas, de tal manera que han dado pie a unos para abrazar la fe y a otros para abandonarla. También el no creyente tiene una imagen de Jesús más o menos determinada. El conjunto de visiones sobre Jesús es muy variado: para unos es dulce y con cabellos rizados, mientras que para otros es un duro guerrillero liberador. Esta diversidad es hasta cierto punto natural, ya que los hombres somos distintos

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porque estamos distantes y, en consecuencia, cada uno ve las cosas y las personas desde «su lugar» y su perspectiva. No se ven las cosas igualmente desde una choza que desde un palacio. Así se producen imágenes en parte complementarias, pero no faltan también las que son incompatibles, no sólo en los detalles, sino incluso en el fondo. A lo largo de la historia, el arte en sus manifestaciones plásticas, literarias o musicales nos muestra unas imágenes de Cristo que son más plasmación de un ambiente y un contexto cultural que creaciones de un artista en un momento dado. Una determinada representación plástica de Cristo es así porque, en el tiempo y lugar donde se produjo, se veía a Cristo de esa manera a causa de innumerables factores de todo tipo: económicos, de relación, de información, etc. De este modo, encontramos a Jesús representado como dios, juez, rey, impasible al dolor, hombre, modelo e ideal de belleza, doliente, trabajador, guerrillero, hippy, etc. Cada uno de nosotros, cuando hablamos o pensamos en Jesús, nos lo imaginamos de una forma relativamente concreta, dependiendo de la información que de él hemos recibido en nuestro ambiente, y dependiendo también de nuestra propia manera de ser. Al creyente o simplemente al que está interesado por Jesús no le importa tanto el retrato físico de su cuerpo cuanto el significado total de su persona. ¿Cómo interpretamos a Jesús? O de otro modo: ¿qué o quién es Cristo para mí? Esa es en definitiva la pregunta clave.

2. EL RETRATO FÍSICO DE JESÚS

El Nuevo Testamento no nos da indicación alguna sobre el aspecto externo de Jesús y, si nos atenemos a lo escrito, incluso los cuatro evangelios lo presentan desde distintos puntos de vista; no podía ser de otra manera: nos dan de Jesús imágenes diferentes, aunque complementarias.

dan de Jesús imágenes diferentes, aunque complementarias. En un comienzo se mantuvieron dos posturas divergentes: una,

En un comienzo se mantuvieron dos posturas divergentes: una, que defendía la belleza y otra, la fealdad física de Jesús. Partidarios de esta última eran, entre otros, san Justino, san Clemente de Alejandría, Tertuliano, san Ireneo y Orígenes. Todos pretendían basarse en la Biblia. Para defender la fealdad, se citaban Is 52,14; 53,2. Para la postura contraria, las citas eran muy numerosas, pero igualmente sacadas de contexto. Por fortuna para el arte, triunfaron los partidarios de la belleza. Enseguida se establecieron cánones típicos o normas de representación. Un ejemplo, aunque tardío, es la llamada carta de Léntulo, pretendido predecesor de Pilato. A pesar de ser una falsificación del siglo XIII, nos puede servir para conocer cómo eran los rasgos de las imágenes de Jesús de entonces. «Es un hombre robusto, de mediana estatura —quince puños y medio de alto—, de presencia

firme, noble y venerable. Su cabello castaño desciende recto hasta la altura de las orejas, y se riza allí en suaves bucles, tendiéndose sobre los hombros; los lleva divididos en medio de la cabeza al estilo de los nazireos. Su frente es despejada y serena. Su rostro, sin arrugas ni mancha, agraciado por una morenez media, no muy subida. Nariz y boca, impecables. Lleva barba poblada, partida en medio y del mismo color que los cabellos. Tiene grandes ojos gris-azulados. Su mirada es sencilla, profunda y de sorprendente y variadísima capacidad de expresión. Terrible al reprender, dulce y amable cuando amonesta. Es sobriamente alegre. Algunas veces llora, pero jamás se le ha visto reír. Su figura corporal se muestra siempre firme y recta. Sus brazos y manos, bien formados. Habla con serenidad, con moderación y mesura. Con razón se le podrían aplicar las palabras del profeta: es el más hermoso de los hijos de los hombres».

tal

como lo han transmitido aquellos que lo vieron desde los comienzos: el cuerpo humano del hijo de Dios

mide tres codos de largo, levemente inclinado. La nota más sobresaliente es su mansedumbre. Tiene muy

En oriente, según el «manual del pintor», la descripción de la figura de Cristo es de ésta: «

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bellas cejas, unidas entre sí; bellos ojos y nariz color trigueño. La cabeza, de cabello crespo, con leve toque rubio. Barba negra. Los dedos de sus manos finísimas son algo largos, pero de buena proporción. En resumen: como la madre de la cual tomó vida y humanidad perfecta».

A la abundancia de imágenes de Cristo debió contribuir el culto al retrato del emperador, al que se tributaba el mismo ceremonial de honores que al emperador en persona. Los primeros supuestos retratos de Jesús van acompañados de leyendas que indican que no estaban hechos por manos humanas o que, en todo caso, su realización era milagrosa. Las más populares de estas leyendas atribuyen a san Lucas el oficio de pintor retratista de María y, por indicaciones de ella, también de Jesús. De gran antigüedad (s. III) es la tradición de la imagen edesana. Según esta leyenda —uno de los escritos apócrifos cristianos, que narra el nacimiento y desarrollo del cristianismo en Edesa—, Jesús se habría limpiado su rostro sudoroso en un paño, en el que quedó impreso su retrato, posteriormente enviado al rey de Edesa con una carta. Parecida historia es la de Verónica. A través de todas estas tradiciones, proliferan las imágenes del tipo «Santa Faz». La sábana santa de Turín, con todos sus interrogantes, contiene no sólo el rostro, sino la figura completa de Jesús yacente en el sepulcro.

3. CRISTO EN EL ARTE OCCIDENTAL

En el llamado arte paleocristiano encontramos que, por influencia de la tradición judía de no representar figuras humanas, y mucho menos a Dios, no se

representa a Jesús sino por medio de símbolos, anagramas y alegorías: letras, el pez, el león, el pavo real, la pa-

loma, el áncora y el pan son los más frecuentes. Entre las imágenes más antiguas de Jesús, ya en el s. III, está la que lo presenta como Helios. Se halla en la bóveda de un mausoleo cristiano del ce- menterio que se encuentra bajo la actual basílica de san Pedro. Figura Cristo como el sol que conduce una cuadriga. Sin em- bargo, la más famosa es el buen pastor que imita la figura de Hermes imberbe. También es notable la de Cristo maestro, sentado en la cátedra. En estas representaciones podemos des- cubrir una iglesia que usa el lenguaje artístico pagano sin renunciar a su propia identidad y comunica su mensaje de fe por medio de formas culturales de

comunica su mensaje de fe por medio de formas culturales de PÁGINA 4 SAFA ÚBEDA -

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su ambiente. Hasta el siglo V no se conoce lo que hoy llamamos crucifijo. En un principio fue solamente un cordero bajo la cruz y en un segundo momento la cruz sin Cristo. Durante la vigencia del estilo románico, dos son las más frecuentes formas de caracterizar a Cristo: la llamada «Cristo en majestad» y el «Pantocrator». En la primera, Cristo aparece como dios, rey y juez, que tiene la cruz, no como suplicio, sino como un trono en el que un Jesús no sufriente, vestido con rica túnica y a veces con corona real, presenta un cristianismo triunfante que, ya como religión implantada, legitima el poder establecido. El dogma y el rito son los puntos de interés. La imagen de Batlló y el Cristo del Cid, ambas en el museo de arte de Cataluña, son dos ejemplos cercanos. El Pantocrator («todopoderoso») también caracteriza a Cristo como Dios (luz de luz), con un porte imperial inmutable y eterno en medio de un mundo en cambio. Colocado en la entrada o en el interior de los templos, señala que la salvación está en la iglesia, que es la que administra el camino hacia la realidad última. Uno de los más conocidos es el colocado en el Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela. Con el estilo gótico se opera un cambio de imagen. Cristo es ahora el «Beau Dieu», que bendice sonriente, o el crucificado sufriente, que manifiesta así su humanidad. Siempre como maestro y modelo que sirve de ejemplo. La claridad y la moral son ahora los puntos de interés. En los crucifijos, los tres clavos, en lugar de los cuatro hasta entonces habituales, dan una mayor sensación de dolor; y su cabeza baja, hacia el fiel, lo hacen más cercano. Los símbolos son sustituidos por la expresión psicológica: es el Dios que se acerca a los hombres. San Francisco de Asís, inventor del belén viviente, y santo Tomás de Aquino, autor de una síntesis entre la filosofía griega y el pensamiento cristiano, por su humanidad y su claridad, son dos personajes representativos de la época. La imagen de María, como elemento dulcificador y maternal, se hace presente en las imágenes de tipo «piedad». El Renacimiento, con una preferente búsqueda de la estética y la belleza, hace de Cristo un hombre ideal con formas similares a las del dios Hermes. El Juicio final de Miguel Ángel es un ejemplo claro. Durante el barroco, se trata de convencer por la emoción más que por la razón. El pueblo inculto recibe así el mensaje, ya que el catolicismo de la época no lee tanto la Biblia como el protestantismo. En las imágenes ve el fiel pasión, sentimiento y dolor representado de la forma más realista. Ojos de cris-tal, dientes naturales, vestidos de tela, lágrimas, policromía, etc., son los medios más usados. El Cristo crucificado o yacente, como muerto, entra en el cuadro de procesiones y autos de fe mezclado con el ruido de las cadenas, el incienso y las luces. Los Cristos de Gregorio Fernández pueden ser una buena muestra de ello. El rococó trae consigo una afeminación en la que el dolor se rehuye. La obra de Francisco Salcillo está en esta línea. El neoclásico, con su academicismo, realiza un tipo de Cristo que podría ser calificado de perfecto, pero frío y sin emoción. Durante el siglo XIX, con la revolución industrial, se inicia la imaginería en serie sobre arquetipos anteriores. En España, las escayolas de Olot (Gerona) proliferarán por las iglesias, presentando, por ejemplo, un Corazón de Jesús muy poco afortunado en cuanto a expresión artística se refiere. En el siglo XX, los nuevos humanismos y las tragedias y problemas del hombre contemporáneo diversifican la presentación de las imágenes de Jesús propias de esta época. Tercer mundo, amenaza atómica, injusticia social, estructuras injustas y un mundo de asfalto y hormigón, carente de humanidad, influyen decisivamente en las representaciones de Cristo. Esta problemática y la ideología del artista son los factores que más determinan el tipo de caracteriza-

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ción. Sin embargo, en el común de los templos perduran las imágenes dulzonas e irreales de la época anterior. Por otra parte, el arte de distintos continentes, América, África y Asia, va produciendo imágenes indígenas de Cristo desde la perspectiva de su cultura.

4. CRISTO EN EL CINE

Unas cuarenta películas abordan en exclusiva el tema de Jesús, aunque no todas merezcan el mismo interés. En 1897, a sólo dos años de la invención del cine, se hicieron no menos de cinco filmes sobre Jesús. El mismo Lumiére produjo «Vida y Pasión de Jesucristo» sobre representaciones populares de Bohemia con el drama de la pasión. «La Passion du Christ», de Lear, rodada en un salón, «La Passione di Gesú», de L. Topt, «Passion Play» y «The Sing of the Cross» fueron otros títulos rodados. En 1915 se hizo la primera versión importante: la italiana «Christus». En 1926 se llevó a cabo una superproducción colosalista de C. B. de Mille titulada «Rey de reyes». El francés J. Duvivier, siguiendo como guión el evangelio de san Mateo, realizó «Gólgota» (1935). En México, con mejor intención que resultados, se hicieron «Jesús de Nazaret» (1942) y «El mártir del calvario» (1952). En España se rodó un largo documental, «Cristo» (1953), sobre pinturas del siglo XVI y XVII. Más mediocres fueron «El Judas» y «El beso de Judas». Conocidas en todo el mundofueron «Los misterios del rosario» del padre Peyton y «Rey de reyes» de Nicholas Ray, también rodadas en España. Las más de las veces todo quedaba en cine de romanos, barbas, cartón piedra, miradas melifluas y tinta roja como sangre. El título de G. Stevens, «La historia más grande jamás contada» (1964), indica ya por dónde iba la realización. El llamado cine pobre sobre Jesús lo inició Pier Paolo Passolini con su «Evangelio según san Mateo», siguiendo al pie de la letra lo escrito por el evangelista. Más tarde, «Jesucristo Superstar», adaptación de Norman Jewison de la ópera rock del mismo nombre, recreaba y actualizaba personajes y situaciones. «Godspell», más lograda en el teatro que en el cine, sirvió de continuación a la anterior. Andrej Wajda (1972) realizó «Pilato y los demás». «El Mesías» (1976), de Rossellini, fue una versión desafortunada. En cambio, le «Jesús de Nazaret» (1976), de Franco Zeffirelli —realizada con gran exhibición de medios y estrellas y con una estética preciosista— alcanzó gran popularidad. Las tres últimas producciones son bien diversas unas de otras. «La última tentación de Cristo», de Martin Scorsese (1988) está basada en la novela homónima de Nikos Kazantzakis. «El hombre que hacía milagros», de Derek W. Hayes y Stanislav Sokolov, es una película de animación que ha sabido captar muy bien el género literario de los evangelios. La última película sobre el tema es «La pasión de Cristo» de Mel Gibson (2004).

5. ÉPOCA E IMAGEN

Al examinar las diferentes imágenes, vemos que cada época ha encontrado en Jesús sus propias ideas. Cada individuo puede crearse un Jesús a imagen y semejanza de su particular personalidad. No es el Jesús histórico o exegético el que determina una concreta teología o praxis cristiana. Más bien, cada teología y cada actitud cristiana modelan según sus propias necesidades la figura, de suyo bastante indeterminada, del Jesús histórico. Es normal que así sea. La figura histórica de Jesús no está rigurosamente perfilada por los datos de las fuentes ni

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por la investigación de los exégetas. Las lagunas de nuestro conocimiento sobre la historia de Jesús ofrecen un campo bastante amplio para este pluralismo de interpretaciones. Sin embargo, la figura de Jesús no puede convertirse en un recipiente vacío en el que cada teólogo vierte sus propias ideas. La investigación tiene que hacer posible, al menos, la exclusión de falsas interpretaciones. En cada época, los creyentes tratan de descubrir en Jesús los rasgos que mejor pueden iluminar los problemas en que se ven envueltos. Por eso es normal que el cristiano de hoy se pregunte, por ejemplo, por el comportamiento político de Jesús.

6. MEDIOS ANTIGUOS Y NUEVOS

Ya sea con medios tradicionales como el teatro, la novela, la poesía, o modernos como el póster o el cómic, se suele expresar hoy la visión que de Jesús se tiene creando al mismo tiempo una aceptación de esa imagen en los demás. No hemos de perder de vista tampoco que cuando se manifiesta un determinado concepto de lo que debe ser la iglesia o la moral del cristiano, también se está manifestando indirectamente una imagen de Jesús que fundamen- ta la de la iglesia o la de la moral. Las diversas tendencias teológicas, al igual que las devociones, expresan unos perfiles que definen, al menos por aproximación, el «cómo», «quién» y «para qué» de Cristo.

el «cómo», «quién» y «para qué» de Cristo. 7. Y VOSOTROS, ¿QUIEN DECÍS QUE SOY YO?

7. Y VOSOTROS, ¿QUIEN DECÍS QUE SOY YO?

«¿Quién dice la gente que soy yo?» (Mt 16, 13-16). Esta pregunta que hace Jesús a sus discípulos en Cesarea de Filipo recibe a lo largo de los siglos las respuestas más diversas. Cada generación y aun cada individuo responden según su comprensión del mundo, del hom- bre y de Dios. El hecho de Cristo está ahí, pero ¿cómo lo interpreta- mos? ¿Quién es en realidad Cristo para ti? ¿Un personaje del pasado como Espartaco o Felipe II? ¿Al- guien destacado por su coherencia entre lo que decía y lo que hacía? ¿Un hombre extraordinario por sus ideas? ¿Un fundador religioso co- mo Buda o Mahoma? ¿El que nos da la letra de una nueva ley de Dios a la que nos hemos de some- ter a costa de nuestra libertad? ¿El que da un nuevo estilo a nues- tras relaciones con Dios y, por tanto, también a nuestra relación con el mundo y los hombres? ¿El

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Cristo? ¿El Hijo de Dios? Los interrogantes podrían ser infinitos. Todavía nos quedan contestaciones teóricas aprendidas por diversos cauces, pero lo que nos interesa ahora es nuestra respuesta profunda y vital. Más de cincuenta títulos o calificativos daba a Jesús la comunidad primitiva (Cristo: 500 veces; señor: 350, hijo del hombre: 80; hijo de Dios: 75, etc.). No se trata de dar una contestación verbal con títulos antiguos o nuevos que objetivamente son verdad, pero que a veces sólo afectan, y de forma superficial, a nuestra inteligencia. Nuestra respuesta real ha de ser ya camino de fe, intentando vivir como él vivió: saliendo de nosotros mismos y buscando el centro del hombre, no en uno mismo, sino fuera de sí, en el otro y en Dios, trasladando las pautas de Jesús a nuestra vida. Es necesaria una respuesta que abarque toda nuestra persona y, por tanto, que comprometa toda nuestra vida. Entonces Jesús no será sólo la más famosa figura de nuestro mundo cultural, que nos hace llegar los efectos de su obra, sino alguien vivo aquí y ahora. Desde la fe, y aun desde fuera de ella, lo podemos ver provocativo para la derecha y para la izquierda, más próximo a Dios que a los sacerdotes, más libre frente al mundo que los ascetas, más moral que los moralistas y más revolucionario

que los revolucionarios; entiende la voluntad de Dios como norma inmediata de acción. ¿Y qué quiere la voluntad de Dios? Para Jesús está claro: la felicidad de los hombres. Jesús entiende la ley de un modo diferente. La utiliza al servicio del amor

al hombre. «Para que gocemos de esta libertad, Cristo nos hizo libres

y jamás nos

debemos dejar sujetar de nuevo al yugo de la servidumbre» (Gál 5,1). Así se desteologiza la religión. Y la voluntad de Dios habrá que buscarla, no sólo en los libros santos, sino principalmente en la vida diaria; se desmitologiza el lenguaje

religioso, usando expresiones de las experiencias comunes a todos; se desritualiza la piedad, insistiendo en que el hombre está siempre delante de Dios y no solamente cuando va al templo a rezar; se emancipa el mensaje de Dios de su relación con una comunidad religiosa determinada, dirigiéndolo a cada hombre de buena voluntad (Mc 9, 38-40; Jn 10, 16); por fin, se secularizan los medios de salvación, haciendo del sacramento del otro (Mt 25, 31-46) el elemento determi- nante para entrar en el reino de Dios. En palabras del «Gran Inquisidor», de Dostoiewski: «En vez de dominar la conciencia, viniste a profundizarla más; en vez de cercenar la voluntad de los hombres, viniste a ampliarle el horizonte. Tu deseo era liberar al hombre para el amor. Libre de seguirte, sentirse atraído y preso por ti. En lugar de obedecer las duras leyes del pasado, debe el hombre, a partir de ahora, con el corazón libre, decidir lo que es bueno y lo que es malo, teniendo tu ejemplo ante sus ojos». Intentar vivir semejante proyecto de vida es seguir a Cristo, con la riqueza que esta palabra—seguir e imitar a Cristo— encierra en el Nuevo Testamento. Seguimiento significa liberación y experiencia de novedad, de vida redimida y reconciliada, pero también puede incluir, como en Cristo, persecución y muerte.

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para entender aquello desde hoy

AQUÍ ENCONTRARÁS ALGUNOS MATERIALES PARA ENTENDER

para entender aquello desde hoy AQUÍ ENCONTRARÁS ALGUNOS MATERIALES PARA ENTENDER
hoy AQUÍ ENCONTRARÁS ALGUNOS MATERIALES PARA ENTENDER El rostro de Jesús según los diferentes evangelios. Cada

El rostro de Jesús según los diferentes evangelios.

Cada evangelio está escrito para una comunidad de cristianos diversas por su procedencia, cultura y problemática vital, pero Cristo es respuesta para todos.

Todos los evangelistas dan testimonio de la fe en el mismo Jesucristo. Pero cada uno nos presenta de él rasgos distintos y complementarios.

EL JESÚS DE MARCOS

El Jesús que nos presenta Marcos está lleno de contrastes. Por un lado nos muestra a Jesús con «autoridad»; su palabra acalla la tempestad, expulsa demonios, sana la enfermedad resucita a los muertos. El Hijo del Hombre tiene poder sobre la ley, el templo y el sábado. Por otro lado el evangelista se complace en presentar a Jesús incomprendido por los enemigos, los parientes y hasta los suyos. Será entregado en manos de los hombres, escarnecido, crucificado. El Jesús de Marcos impone silencio sobre su condición de Mesías y de Hijo de Dios, a lo demonios, a los enfermos,

a la gente que lo aclama. Es preciso que vaya a Jerusalén y allí dé su vida por los hombres. Luego resucitará, pero Marcos nos advierte que no podemos confesar a Jesús resucitado si antes no lo hemos acompañado hasta la cruz. La Buena Noticia sobre Jesús Cristo e Hijo de Dios pasa por el calvario.

EL JESÚS DE MATEO

Mateo escribe su evangelio para judíos. Por eso su visión de Jesús está muy centrada en 1a tradición de Israel. Jesús es el Nuevo Moisés, el esperado, el anunciado por los profetas. Sin embargo, el Jesús de Mateo es el que más abiertamente se enfrenta con escribas fariseos y más claramente rompe con el judaísmo de su tiempo. El Cristo de Mateo es el Maestro, Doctor que viene a enseñar a su Iglesia la «nueva justicia del Evangelio, centrada en el amor. Jesús inaugura un nuevo pueblo, que debe superar lo viejos planteamientos y las viejas esperanzas. Es el Mesías, Señor de la Iglesia.

EL JESÚS DE LUCAS

Lucas es el evangelista que más insiste en la bondad de Jesús. Es el Jesús de la acogida el perdón para todos; es el de las parábolas de la misericordia. Es el Señor de la Historia y el Salvador del mundo. También el Jesús de Lucas es el que más fuertemente se enfrenta con los ricos y poderosos, cuyas ansias de poder

y de dinero desenmascara sin compasión. La bondad de Jesús tiene que ser compartida por sus seguidores. Sólo así la historia será digna de hombres.

EL JESÚS DE JUAN

El Jesús de Juan es el más «divino» de todos. Pero sin perder por ello nada de su humanidad. La Palabra se ha hecho «carne», ha aparecido como hombre y de él, de lo que dice y hace da testimonio Juan a lo largo de su evangelio. El Jesús de Juan es el gran revelador del Padre. Los «signos» que hace y las obras que realiza dan testimonio de Dios. Él ha venido para dar vida eterna a los hombres que 1o acojan con fe. Jesús es el Hijo de Dios porque ama como el mismo

Dios ama. Hasta la entrega total. La cruz, para Juan, es un trono donde reina Jesús y se hacen visibles el poder, la sabiduría

y el amor infinito de Dios. Juan es el evangelista que mejor utiliza el lenguaje simbólico para decirnos quién es Jesús: es el pan de vida, la luz del mundo, la verdadera vid, el Buen Pastor, la Palabra de vida, el verdadero camino.

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textos escogidos

ESTOS TEXTOS SIRVEN DE PIE

textos escogidos ESTOS TEXTOS SIRVEN DE PIE
1
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Una de las primeras confesiones de fe cristianas.

El «credo» de la primera carta a los corintios.

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os prediqué, que habéis recibido y en el cual

permanecéis firmes, por el cual también sois salvados, si lo guardáis tal como os lo prediqué

Si no, ¡habríais creído en vano! Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí:

que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron. Luego se apareció a Santiago; más tarde, a todos los apóstoles.

Y en último término se me apareció también a mí, como a un abortivo.

Pues bien, tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído. (1Cor 15,1-8.15)

para reflexionar Y trabajar en grupo

SIGUE LAS INSTRUCCIONES Y ESCRIBE TU REFLEXIÓN

para reflexionar Y trabajar en grupo SIGUE LAS INSTRUCCIONES Y ESCRIBE TU REFLEXIÓN
1
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a)

¿Por qué apenas se representa a Cristo como el hombre de hoy o al

hombre de hoy como Cristo?

b)

¿Las imágenes de Cristo ayudan a crear una idea de Cristo o es la idea

de Cristo la que crea las imágenes?

 

c)

¿Qué opiniones nos merecen las procesiones, romerías, representacio-

nes de la pasión, autos sacramentales, dances, «moros y cristianos»,

pastoradas o similares? ¿Son para todos o sólo para la gente de fe?

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Cada uno de nosotros nos hemos hecho, quizá, nuestra propia imagen de Jesús. ¿Cómo es Jesús a tu manera de ver? Compáralo con los rasgos que acentúa cada evangelista, después de haber leído el texto que te hemos ofrecido más arriba sobre el rostro de Jesús en los diversos evangelios. ¿Te ayudan a purificar o a completar tu imagen de Jesús? ¿Con qué rasgos sintonizas más? ¿Hay alguno de ellos que no te diga nada o no te interese? ¿Por qué? ¿Qué rasgos te resultan más significativos?

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a) Realizar un cuadro sinóptico de tres columnas verticales y paralelas,

incluyendo en la primera el estilo, en la segunda las características de las imágenes de Jesús en ese estilo artístico, y en la tercera columna ejemplos de ese estilo.

b) Proyectar, en orden, dos imágenes de cada tipo de imagen de Jesús,

comentando sus características.

c) Proyectar, en desorden, diversas imágenes de Jesús e identificar a qué

estilo pertenece cada una de ellas.

EL MENSAJE CRISTIANO

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SESIÓN 2 el Jesús de la historia EN LA ILUSTRACIÓN, JAMES CAVIEZEL, CARACTERIZADO COMO JESÚS,

SESIÓN 2 el Jesús de la historia

EN LA ILUSTRACIÓN, JAMES CAVIEZEL, CARACTERIZADO COMO JESÚS, EN LA RECIENTE PELÍCULA «LA PASIÓN DE CRISTO» DE MEL GIBSON.

¿CÓMO PUEDE ENTENDERSE QUE UN HOMBRE CONCRETO CON SU HISTORIA INDIVIDUAL Y DATABLE SEA AL MISMO TIEMPO DIOS? ¿CÓMO HACER COMPRENSIBLE Y ARMÓNICA LA DIFÍCIL PARADO- JA DE QUE LO FINITO ES INFINITO, O LO «TOTALMENTE OTRO» ES, NO PARECIDO, SINO IGUAL A NOSOTROS?

Esquema

ÉSTE ES EL ESQUEMA

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1. JESÚS DE NAZARET

2. EN AQUEL TIEMPO 2.1. Jesús no nació en el año 1 2.2. Jesús comienza a predicar

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2.3. Cuándo murió Jesús

3. DOCUMENTOS NO CRISTIANOS SOBRE JESÚS

3.1. Suetonio

3.2. Tácito

3.3. Plinio el Joven

3.4. Flavio Josefo

3.5. Otros testimonios

4. SOBRE EL NOMBRE DE JESÚS

Josefo 3.5. Otros testimonios 4. SOBRE EL NOMBRE DE JESÚS 5. LA EXISTENCIA DE JESÚS: DE

5. LA EXISTENCIA DE JESÚS: DE LA HISTORIA A LA FE

6. JESÚS, EL HOMBRE QUE ES DIOS

referencia

SI TE INTERESA EL TEMA, PUEDES BUSCAR MÁS SOBRE ÉL

referencia SI TE INTERESA EL TEMA, PUEDES BUSCAR MÁS SOBRE ÉL

W. TRILLING, Jesús y los problemas de su historicidad, Herder, Barcelona 1974, 15,

60-72, 75-98.

H. KÜNG, Ser cristiano, Cristiandad, Madrid 1977, 179-205.

J. JEREMIAS, La última cena. Palabras de Jesús, Cristiandad, Madrid 1980, 38-39, 82-83, (nota 99).

VV. AA., Flavio Josefo, Verbo Divino, Estella 1982, 50-52.

A. PAUL, Intertestamento, Verbo Divino, Estella 1980, 17-25.

Ch. PERROT, Los relatos de la infancia de Jesús, Verbo Divino, Estella 1980, 24-26,

29-35,52, 61. SUETONIO, Vida de los doce Césares, Alma Mater, Madrid 1964. TÁCITO, Anales, Gredos, Madrid 1979, XV, 244. FLAVIO JOSEFO, Contra Apión, Aguilar, Madrid 1967. Plinio, en RUIZ BUENO, Actas de los mártires, BAC, Madrid 1968.

@

www.jesus.teologia.upsa.es (Curso del prof. Santiago Guijarro, Universidad de Salamanca, sobre el Jesús histórico. Excelente). www.servicioskoinonia.org/biblioteca/teologica/AguirreJesusDeLaHistoria.zip (Artículo de Rafael Aguirre sobre el tema). www.servicioskoinonia.org/relat/307.htm (nota bibliográfico-temática sobre el Jesús histórico).

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para estudiar

DEBERÍAS LEER ATENTAMENTE ESTE TEMA,

para estudiar DEBERÍAS LEER ATENTAMENTE ESTE TEMA,

1. JESÚS DE NAZARET

¿ha existido en realidad Jesús de Nazaret? La pregunta puede

parecer innecesaria para el creyente cristiano que, por el hecho de serlo, da por supuesto que sí, aun sin detenerse a estudiar los detalles del problema. Pese a todo, tanto el cristiano como el ateo, o el perteneciente a otra confesión religiosa, suelen formularse alguna vez este interrogante sin disponer normalmente de la necesaria información. Podemos decir que la cuestión de la existencia de Jesús no se plantea de forma notable hasta finales del siglo XVIII, aunque el tema llegue a su culmen a comienzos del XX. Bruno Bauer defendió que Jesús era sólo «una idea» predicada por los evangelizadores. Arthur Drews (1909) lo consideró como puro «mito del Cristo», al igual que el inglés J. M. Robertson y el matemático americano W. B. Smith.

Casi se puede afirmar que desde entonces la existencia histórica de Jesús no se ha visto discutida por ningún investigador serio. Escritores nada solventes

han dicho cosas extrañas sobre él: hijo de Herodes, extraterrestre, psicópata, mito

y teorías semejantes. J. M. Allegro interpreta a Jesús

como la denominación de un hongo de mosca alucinógeno (amanita muscaria), que era empleado, según él, en los ritos de los primeros cristianos. Sin embargo, además de otras razones, explicar el origen del cristianismo sin Cristo resulta no sólo excesivamente complicado, sino prácticamente tan imposible como explicar una hoguera sin una primera chispa. Johannes Leipoldt dice: «La realidad efectiva de la vida de Jesús podemos comprobarla con las mejores razones que la ciencia pura posee en tales investiga- ciones». Rudolf Bultmann, uno de los críticos más radicales de las fuentes evangélicas, se expresa así: «Desde luego, la duda de si Jesús ha existido realmente carece de fundamento y no merece ni una sola palabra de réplica. Queda plenamente claro que Jesús está, como autor, detrás del movimiento histórico cuyo primer estadio palpable lo tenemos en la más antigua comunidad palestinen- se».

astral, casado en secreto

Pero

Jesús de Nazaret no es un mito. Su historia se puede localizar y datar. Y, aunque no podamos llegar a la última concreción, el número de kilómetros cuadrados o de años en los que se le enmarca es muy reducido. En consecuencia, el objetivo de esta sesión será tratar de traducir a fechas concretas de nuestro calendario la imprecisa frase evangélica «en aquel tiempo».

2. EN AQUEL TIEMPO

Para situar a Jesús de Nazaret en el tiempo, se emplean toda clase de documentos: historiadores romanos y judíos, arqueología, escritos religiosos judíos y, por supuesto, los evangelios y cartas de los primeros cristianos. No hace falta aclarar que los evangelios no son tratados de historia en el sentido moderno de la palabra; además, ni siquiera nos dan grandes precisiones cronológicas o geográficas. Pero, aun así, son documentos con un valor histórico, cuyos datos

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coinciden con los que nos da la historia. Los evangelios no son simples informes, pero también contienen informes y se basan en informes sobre el Jesús real.

informes y se basan en informes sobre el Jesús real. Los principales pasajes evangélicos que nos

Los principales pasajes evangélicos que nos dan algún dato cronológico son: Lc 1,5 (en los días de Herodes, rey de Judea); Mt 2,2 (vimos su estrella en oriente); Lc 2,1-7 (edicto de César Augusto; Cirino, gobernador de Siria, hace un censo); Lc 3,1-3 (Juan comienza a predicar el año 15 de Tiberio; Poncio Pilato, los tetrarcas, Anás, Caifás); Lc 3,23 (Jesús tenía unos 30 años); Lc 23,54 (era el día de la preparación y apuntaba el sábado)

2.1. Jesús no nació en el año 1

En el imperio romano los años se contaban desde la fundación de Roma, que convencionalmente se fija en el 753 a. C. Fue el monje Dionisio el Exiguo el que, en el siglo VI, calculó, con los datos que poseía en su época, que Jesús habría nacido en el 754 de Roma, y, por tanto, que ése era el año 1 de nuestro calendario. Hoy conocemos un detalle que aquel monje desconocía y que modifica la datación:

Herodes I el Grande, bajo cuyo reinado nació Jesús, murió el año 4 a. C. Según esto, lo seguro es que el nacimiento de Jesús tuvo lugar antes del referido año 4 a. C. Si, además, tenemos en cuenta toda una serie de indicios, podemos colocar con muchísima probabilidad el nacimiento de Jesús entre el final del año 7 a. C. y los comienzos del 6 a. C. Los años de nuestros actuales calendarios no son, por tanto, la distancia exacta que nos separa de la aparición de Jesús. Que el hecho tuviese lugar en tiempo del emperador Octavio César Augusto encaja perfectamen- te, ya que gobernó desde el 30 a. C. hasta el 14 d. C.

te, ya que gobernó desde el 30 a. C. hasta el 14 d. C. La «estrella

La «estrella de los magos» ha representado un papel tradicional desde los tiempos del gran astrónomo

J. Kepler. Los cálculos astronómicos han demostrado que en el año 7 a. C. ocurrió una gran conjunción

de Júpiter y Saturno en la constelación Piscis. La astrología antigua considera a Júpiter como el astro rey,

a Saturno como el astro de los judíos y a Piscis se la relaciona con el final de los tiempos. La

interpretación astrológica del fenómeno astronómico fue ésta: «En el país de los judíos ha nacido el rey

de los últimos tiempos». Las coincidencias son tentadoras: la fecha en la que probablemente nació Jesús

y una interpretación, hecha por no cristianos, que es perfectamente aplicable a él. Los expertos en la

biblia, sin embargo, juzgan lo anterior como mera coincidencia, indicándonos que la estrella a la que se

refiere Mateo sólo es una forma literaria (poética, podríamos decir) y no un fenómeno astronómico real. Por otra parte, era normal hablar de una estrella en el nacimiento de grandes hombres: Abrahán,

El cometa Halley, al que algunos hacen alusión, pasó en el año 12 a. C.; fecha, por

tanto, bastante alejada de la que nos interesa.

Conviene también recordar que la celebración de la navidad, el 25 de diciembre, se establece tan sólo a finales del reinado de Constantino II (seguro desde el año 354 d. C.) y nada tiene que ver con la fecha

y el mes concretos en que realmente tuviera lugar el nacimiento. El día 25 era la fiesta romana del «sol

renaciente e invencible», por ser el solsticio de invierno, es decir, el momento en que la fuerza solar crece de nuevo. El más antiguo mosaico cristiano conocido (s. III) representa a Cristo-sol en su carro. Los relatos de la infancia de Jesús, por su especial género literario, son difíciles de leer, pues aunque aparenten ser relatos folklóricos, son en realidad teología de alto nivel. Desde luego, no se pueden leer

como si fueran literariamente historia. Además, a todo ello se suman muchos elementos tradicionales conocidos por todos, que provienen de evangelios apócrifos como, por ejemplo, los nombres de los «reyes magos», los de Joaquín y Ana (padres de María), etc. Sobre la fecha del empadronamiento que habría motivado que Jesús naciese en Belén, nada sabemos con

Alejandro, César

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certeza. Unos tratan de situarlo en el año 7 a. C.; otros, como el historiador judío Flavio Josefo, en el 6 d. C. La dificultad está en que no sabernos que Cirino fuera gobernador de Siria en tiempo de Herodes 1, como parece deducirse del evangelio de Lucas. Tertuliano dice que este empadronamiento general lo mandó hacer Sentio Saturnino, del cual sí sabemos que fue gobernador de Siria entre los años 9 y 6 a. C. La dificultad desde luego carece de importancia, sien-do muchas las explicaciones aceptables que se dan para solucionarla.

2.2. Jesús comienza a predicar

La única fecha exacta que los evangelios nos dan no se refiere a Jesús, sino a Juan el bautista, personaje citado también por el historiador Flavio Josefo (Ant., 18; 5,2). En Lc 3,1s, se nos cuenta que «en el año 15 de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea y Herodes, tetrarca de Galilea; Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y Traconítida, y Lisanias, tetrarca de Abilene; en el pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto; y se fue por toda la región del Jordán proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados». Todos los nombres indicados coinciden perfectamente con la fecha que se señala. Tiberio César sucedió a Octavio el 19 de agosto del año 14 d. C., y si se nos dice que llevaba 15 años reinando, una simple suma nos da el año 29 d. C.; pero si nos atenemos, como es lo más lógico, al modo de contar en Siria, equivaldría a septiembre del 27 d. C. Resumiendo: lo seguro es que, el año 28 de nuestra era, Juan bautista andaba predicando. Del resto de las personas citadas podemos decir que Poncio Pilato fue prefecto o procurador romano desde el año 26 d. C. hasta el 37 d. C.; Herodes Antipas, el que interviene en la muerte de Jesús, gobernó desde el año 4 a. C. hasta el 39 d. C.; Filipo lo hizo desde el 4 a. C. al 34 d. C; Anás fue sumo sacerdote desde el año 6 d. C. al 15 d. C., y Caifás del 18 al 37 d. C. Si suponemos que la predicación de Jesús se inició poco después que la del bautista, quizá ya en el año 28 de nuestro calendario comenzase la «vida pública». La duración de la predicación de Jesús debió ser de unos dos años o tal vez menos. En Lc 3, 23, se nos dice que Jesús, al comenzar, tenía «unos 30 años». El dato, tomado al pie de la letra, nos daría pistas para averiguar otras fechas; sin embargo, la frase parece que hay que entenderla en sentido simbólico, no matemático. Así, cuando José comienza su actividad en Egipto, tiene 30 años (Gn 41, 46); cuando empieza a reinar David, tiene 30 años (2 Sm 5,4); cuando Ezequiel recibe la vocación profética, tiene 30 años (Ez 1,1). Todo parece indicar que «30 años» hay que traducirlo simplemente como «la edad ideal para comenzar una misión», la «edad madura»; hay que tener en cuenta que aunque nosotros, a una persona de 30 años en la actualidad la consideramos joven, en la época de Jesús una persona con esa edad ha alcanzado ya la madurez: la esperanza de vida era mucho menor y los compromisos, por ejemplo el matrimonial, se asumen teniendo menos años que hoy. En realidad, Jesús tendría más años por aquel entonces. La cifra de 33 años que se atribuye a la duración de su vida estaría compuesta de 30 años, cuando empezó, y 3 de predicación. Como vemos, ninguna de las dos cifras es correcta.

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2.3.

Cuándo murió Jesús

Todos los evangelistas coinciden en que era viernes, «día de preparación, víspera del sábado». Dado que en aquella época el día se contaba de puesta a puesta del sol, este viernes (desde las seis de la tarde del jueves hasta las seis de la tarde del viernes) abarca todo el desarrollo de los acontecimientos: última cena, juicio, crucifixión y entierro. Sin embargo, los tres evangelios sinópticos afirman que eso tuvo lugar el día 15 de Nisán y Juan señala que fue el 14 del mismo mes . La cronología astronómica da por seguro que ni el 14 ni el 15 de Nisán cayeron en viernes en los años 28, 29 y 32. Es decir, que en esos años no pudo ocurrir la muerte de Jesús. Se constata también que el 7 de abril del año 30 y el 3 de abril del 33 fueron viernes y, probablemente, 14 de Nisán. Esto daría la razón a Juan, pero no excluye por completo la posibilidad de que el viernes 27 de abril del año 31 y el viernes 7 de abril del año 30 fueran día 15. Así tendrían razón los sinópticos. Lo más aceptado es que Jesús murió el 7 de abril del año 30, sin entrar a decidir si era día 14 o día 15. La fecha admisible más lejana para la muerte de Jesús sería el 5 de abril del año 33. Según todo lo anterior, Jesús tendría al morir de 36 a 39 años. Y la frase evangélica «en aquel tiempo» queda concretada como topes máximos entre los años 7 a. C. y 33 d. C.

1

2

3. DOCUMENTOS NO CRISTIANOS SOBRE JESÚS

Tenemos también algunos testimonios, generalmente anticristianos, acerca de Jesús. Son pocos, porque toda la tradición histórico-literaria de la época imperial se ha perdido, con excepción de Suetonio y Tácito. No sabemos lo que dirían los demás historiadores, pero desde luego podemos pensar lógicamente que la gran historia universal apenas se fijaría en Jesús de Nazaret o en los cristianos.

3.1. Suetonio

Suetonio escribe en el año 120 sobre los sucesos del año 51 y dice que «el emperador Claudio expulsó de Roma a los judíos porque, por la influencia de Cresto, llegaron a ser causa permanente de desorden» (Vita Claudii, 25,4). El hecho se cita también en Hch 18,2. Es igualmente seguro que la letra «e» la leían como «i».

1 Llamamos evangelios «sinópticos» a los de Mateo, Marcos y Lucas. La razón de este nombre es que tienen tantas similitudes que podemos hacer con ellos una sinopsis, es decir, podemos colocarlos en tres columnas paralelas cara comprobar en qué difieren y en que se parecen. Cosa que no puede hacerse con el de Juan, puesto que tiene una estructura diversas y muchos materiales que no aparecen en los otros tres. De esto hablaremos más adelante.

2 El 14 de Nisán era noche de plenilunio. El calendario judío es un calendario lunar. Y el día de la luna llena de Nisán se celebraba la fiesta de la Pascua. Todavía hoy los cristianos celebramos la semana santa siguiendo el calendario lunar judío (la noche del sábado siguiente al primer plenilunio de primavera); por esta razón no cae siempre en las mismas fechas de nuestro calendario.

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3.2.

Tácito

Tácito, el gran historiador romano, en un texto del año 117, escribe a propósito del incendio de Roma, ocurrido en el año 64, cuando ardieron las tres cuartas partes de la ciudad y la gente lo atribuyó a Nerón que quería reconstruirla:

«Para acabar con este rumor, Nerón tachó de culpables y castigó con refinados tormentos a esos que eran detestables por sus abominaciones y que la gente llamaba cristianos (chrestiani). Este nombre les viene de Cristo, que había sido entregado al suplicio por el procurador Poncio Pilato durante el principado de Tiberio. Reprimida de momento esta detestable supersti- ción, surgía de nuevo, no sólo en Judea, donde había nacido aquel mal, sino también en Roma, en donde desemboca y encuentra numerosa clientela todo lo que hay de más vergonzoso y criminal en el mundo. Empezaron, pues, a apresar a los que confesaban su fe; luego, basándose en sus declaraciones, cogieron a otros muchos que fueron convictos no tanto del crimen de incendio como de odio contra el género humano. No se contentaron con matarlos, sino que se ideó el juego de revestirlos con pieles de animales para que fueran desgarrados por los dientes de los perros, o bien los crucificaban, los embadurnaban de materias inflamables v, al llegar la noche, iluminaban las tinieblas como si fuesen antorchas. Nerón abrió sus jardines para este espectáculo y daba juegos en el circo, vistiéndose unas veces de cochero, mezclándose otras con el populacho o participando en las carreras, de pie sobre su carro. Por eso, aunque aquella gente era culpable y digna de los castigos más rigurosos, muchos se compadecían de ellos diciendo que les hacían desaparecer no por interés público, sino para satisfacer la crueldad de uno solo».

No sabemos de dónde sacó Tácito esta información, si de lo que decía la gente, de lo que contaban los mismos cristianos o de los archivos del imperio.

3.3. Plinio el Joven

Plinio el Joven, legado imperial en las provincias próximas al Mar Negro, escribe consultando a Trajano en el año 110/112:

«Es costumbre en mí, señor, darte cuenta de todo asunto que me ofrece dudas. ¿Quién, en efecto, puede mejor dirigirme en mis vacilaciones o instruirme en mi ignorancia? Nunca he asistido a procesos de cristianos. De ahí que ignore qué sea costumbre, y hasta qué grado, castigar o investigar tales casos. Ni fue tampoco mediana mi perplejidad sobre si debe hacerse alguna diferencia de las edades, o nada tenga que ver tratarse de muchachos de tierna edad o de gentes más robustas; si se puede perdonar al que se arrepiente o nada le valga a quien en absoluto fue cristiano haber dejado de serlo; si hay, en fin, que castigar el nombre mismo, aun cuando ningún hecho vergonzoso le acompaña, o sólo los crímenes que pueden ir anejos al nombre. Por de pronto, respecto a los que eran delatados a mi corno cristianos, he seguido el procedimiento siguiente: empecé por interrogarles a ellos mismos. Si confesaban ser cristianos, los volvía a interrogar segunda y tercera vez con amenaza de suplicio. A los que persistían, los mandé ejecutar, pues fuera lo que fuere lo que confesaban, lo que no ofrecía duda es que su pertinacia y obstinación inflexible tenían

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que ser castigadas. Otros hubo, atacados de semejante locura, de los que,

por ser ciudadanos romanos, tomé nota para ser remitidos a la Urbe. Luego,

a lo largo del proceso, como suele suceder, al complicarse la causa, se

presentaron varios casos particulares. Se me presentó un memorial, sin firma, con una larga lista de nombres. A los que negaban ser o haber sido cristianos y lo probaban, invocando con una fórmula por mí propuesta a los dioses y ofreciendo incienso y vino a tu estatua, que para este fin mandé traer al tribunal con las imágenes de las divinidades, y maldiciendo por último a Cristo —cosas todas que se dice ser imposible forzar a hacer a los que son de verdad cristianos—, juzgué que debían ser puestos en libertad. Otros, incluidos en las listas del delator, dijeron sí ser cristianos, pero inmediatamente lo negaron; es decir, que lo habían sido, pero habían dejado de serlo: unos desde hacía tres años; otros, desde más, y aun hubo quien desde veinte. Todos ellos adoraron tu estatua y la de los dioses y blasfemaron de Cristo. Ahora bien, afirmaban éstos que, en suma, su crimen o, si se quiere, su error se había reducido a haber tenido por costumbre, en días señalados, reunirse antes de rayar el sol y cantar, alternando entre sí, a coro, un himno a Cristo como a Dios y obligarse por solemne juramento no a crimen alguno,

sino a no cometer hurtos ni latrocinios ni adulterios, a no faltar a la palabra dada, a no negar, al reclamárseles, el depósito confiado. Terminado todo esto, decían que la costumbre era retirarse cada uno

a

su casa v reunirse nuevamente para tomar una comida, ordinaria empero

e

inofensiva; y aun eso mismo lo habían dejado de hacer después de mi

edicto por el que, conforme a tu mandato, había prohibido las asociaciones secretas. Con estos informes, me pareció todavía más necesario inquirir qué hubiera en todo ello de verdad, aun por la aplicación del tormento, a dos esclavas que se decían «ministras» (o diaconisas). Ninguna otra cosa hallé sino una superstición perversa y desmedida. Por ello, suspendidos los procesos, he acudido a consultarte. El asunto, efectivamente, me ha parecido que merecía la pena de ser consultado, atendido, sobre todo, el número de los que están acusados. Porque es el caso que muchos, de toda edad, de toda condición, de uno y otro sexo, son todavía llamados en justicia y lo serán en adelante. Y es que el contagio de esta superstición ha invadido no sólo las ciudades, sino hasta las aldeas y los campos; mas, al parecer, aún puede detenerse y remediarse. Lo cierto es que, como puede fácilmente comprobarse, los templos, antes ya casi desolados, han empezado a frecuentarse, y las solemnidades sagradas, por largo tiempo interrumpidas, nuevamente se celebran, y que las carnes de las víctimas, para las que no se hallaba antes sino un rarísimo comprador, tienen ahora un excelente mercado. De ahí puede conjeturarse qué muchedumbre de hombres pudiera enmendarse con sólo dar lugar al arrepentimiento» (Epist., lib. 10, 96).

3.4. Flavio Josefo

Flavio Josefo, el único historiador judío de la época cuyos escritos conservamos, nos habla en Antigüedades judías (año 94 d. C.) de Juan bautista y, en dos ocasiones, de Jesús. Flavio Josefo es un personaje ambiguo, nacido en el año 37 d. C. Lo encontramos en el 67 como jefe de los insurrectos de Galilea, luchando contra los romanos. Capturado por éstos, se pasa al bando enemigo y vive rico en Roma, donde escribe varias obras. La primera ocasión en la que nombra a Cristo es hablando de Anás el joven,

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sumo sacerdote, de temperamento impetuoso y sumamente atrevido, perteneciente

a la secta de los saduceos, que, cuando son ellos los que juzgan, son más duros

que todos los demás judíos. Anás, en el año 62 d. C., «convocó a los jueces del

sanedrín y trajo ante ellos al hermano de Jesús, llamado Cristo —su nombre era

Santiago—, y a algunos otros. Los acusó de haber violado la ley v los entregó para

Pero todos los habitantes de la ciudad, que eran considerados

como los más equitativos y estrictos cumplidores de las leves (los fariseos), se indignaron por ello y enviaron secretamente a pedir al rey (Agripa II) que no dejara

El rey Agripa le quitó por esta causa el sumo

pontificado que había ejercido durante tres meses, y puso a Jesús, hijo de Damné« (Ant., 20; 9, 1). En la misma obra se contiene otra referencia más polémica, va que los historiadores, aunque materialmente no lo puedan probar, creen que ha sido retocada por manos cristianas alrededor del siglo III. El párrafo es el siguiente:

«Por esta época, vivió Jesús, un hombre excepcional, ya que llevaba a cabo cosas prodigiosas. Maestro de personas que estaban totalmente dispuestas a prestar buena acogida a las doctrinas de buena ley, conquistó a muchas personas entre los judíos e incluso entre los helenos. Cuando, al ser denunciado por nuestros notables, Pilato lo condenó a la cruz, los que le habían dado su afecto no dejaron de amarlo, ya que se les había aparecido al tercer día, viviendo de nuevo, tal como

habían declarado los divinos profetas, así como otras mil maravillas a propósito de él. Todavía en nuestros días no se ha secado el linaje de los que por causa de él reciben el nombre de cristianos» (Ant., 18, 63-64). El párrafo no está sólidamente vinculado al contexto. El texto que se

Hombre excepcional en tanto San Jerónimo: «Se creía que él

era Cristo». Agapios: «Quizá fuera el mesías». Y Miguel el sirio: «Se pensaba que era el mesías». Orígenes dice que Josefo no creía que Jesús fuera el Cristo. Es difícil

que un judío diga: «en tanto en cuanto se le pueda llamar hombre» y «era el Cristo». Ignoramos también por qué Josefo no nos da más noticias sobre Jesús.

que los lapidaran

obrar de esta forma a Anás

considera oficial (de Eusebio de Cesarea) dice: «

en cuanto conviene decirle hombre

era Cristo

».

3.5. Otros testimonios

Se suelen citar unas frases del Talmud de Babilonia que hablan de que «la

por hechicería y haber seducido

a Israel», pero parece seguro que el Jesús al que se refiere el texto talmúdico (San.

bab., 43 a) no es Jesús de Nazaret, sino Jesu, el discípulo de Jehosua ben Perahya (sobre el año 100 a. C.). La grosera leyenda judía Toledoth Yesu («vida de Jesús»),que parodia la vida de Jesús, además de ser del siglo VI, no es digna de crédito. Otros datos pudieron haber existido: san Justino (año 110), hablando de los milagros y la muerte de Jesús, alude como prueba a las «Actas de Pilato, conservadas en Roma» como relaciones públicas y auténticas (Apol., I, 48; I, 35). También parece que Tertuliano alude a ellas (Apol., I, 21). Pero no conocemos rastro alguno de estos documentos.

víspera de la fiesta de pascua se colgó a Jesús

,

4. SOBRE EL NOMBRE DE JESÚS

En el libro de los Números (13, 8-16), Josué, al principio , se llamaba Hôseah, que quiere decir «salvación». Pero Moisés le cambió el nombre por el de

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Yehôsûah, que significa «Yavé salva». Por el fenómeno fonético llamado «disimila- ción», se convirtió en Yêsûah. Así lo encontramos en Nehemías (8,17), de donde procede el nombre latino de Jesús. Hasta el siglo II d. C., fue un nombre muy corriente entre los judíos. Así, pues, el nombre hebreo de Jesús es Yêsûah. La última letra puede pronunciarse en castellano como j, por lo que suena como Yésúaj. No obstante, es muy seguro que la pronunciación galilea del nombre se comía las últimas letras, resultando así Yesú. Precisamente el idioma que habló Jesús fue una variedad galilea del arameo occidental, que se diferencia del arameo de Judea por la pronunciación, por las diferencias de léxico y por las deficiencias gramaticales. A un galileo se le podía conocer fácilmente por su pronunciación.

5. LA EXISTENCIA DE JESÚS: DE LA HISTORIA A LA FE

Hemos visto los documentos no-cristianos de la época. Podemos observar que ninguno niega la existencia real e histórica de Jesús de Nazaret. Todos se refieren a él como a alguien concreto y no como a un ser mitológico. En realidad, si a la existencia de Jesús le pedimos más pruebas que a otros personajes, es precisamente porque él tiene actualmente para nosotros una trascendencia que los demás no tienen. Sin la existencia real de Jesús, no habría lugar para la fe, pero, aunque con documentos históricos hayamos comprobado su existencia, sólo la fe personal podrá hacernos ver en él al «hijo de Dios».

6. JESÚS, EL HOMBRE QUE ES DIOS

En un hombre descubrieron los apóstoles y la iglesia primitiva a Dios. El hombre Jesús de Nazaret reveló en su humanidad tal grandeza y profundidad que los que lo conocieron de verdad, tras un proceso de reflexión, concluyeron: sólo Dios puede ser tan humano. Entonces comenzaron a llamarlo Dios. Se convirtieron en «cristianos». Lo que de experiencia de Dios hay en las religiones, los cristianos lo encuentran vivo y concreto en un hombre, Jesús de Nazaret, en su vida, en sus palabras y en sus hechos, en su muerte y resurrección. Pero, ¿cómo puede entenderse que un hombre concreto con su historia individual y datable sea al mismo tiempo Dios? ¿Cómo hacer comprensible y armónica la difícil paradoja de que lo finito es infinito, o lo «totalmente otro» es, no parecido, sino igual a nosotros? No será a través de un análisis abstracto de los términos «Dios» y «hombre» como nos podemos acercar mejor a este misterio, sino partiendo de Jesucristo mismo. No se trata tanto de hablar sobre él, como de hablar desde él.

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¿Con qué palabras podernos expresar esta realidad de la encarnación de

Dios? Al hablar y reflexionar a partir de Jesucristo, usamos palabras y comparacio- nes del mundo cultural que nos rodea, las mis-mas con las que podemos entendernos con los demás v hacernos comprensibles a nosotros mismos. Nuestros conceptos y fórmulas son el vaso exterior que envuelve el misterio. No sustituyen

el misterio, pero quieren comunicarlo, aunque sea de forma imperfecta, siempre

dentro del lenguaje comprensible de cada época. Si bien los dogmas no quieren abarcar ni sustituir el misterio, establecen una regla doctrinal v comunitaria de

hablar a partir del misterio. Son la fijación verbal v doctrinal, con la ayuda de los modos de expresión que la cultura ambiental ofrece, de las verdades fundamenta- les del cristianismo para un de-terminado tiempo. Por eso, para ser cristiano y ortodoxo no basta con recitar fórmulas antiguas

y venerables. Es necesario

vivir el misterio que las fór- mulas encierran e intentar decirlo siempre de nuevo, dentro de nuestro lenguaje y de nuestro tiempo. Sólo así

la fe deja de ser un objeto de

museo y se convierte en ele- mento inspirador de vida y de continua superación en dirección a Dios y a la pro- fundidad humana. Mantener que Jesús es auténtico hombre y auténtico Dios llevó trabajo a la iglesia antigua. Jesús no es una apariencia de hombre que en realidad ni sufre ni muere, ni un subordinado o criado de Dios, ni si-quiera un hijo adoptivo. No es un hombre semejante a Dios, sino de igual naturaleza que Dios (luz de luz), Dios auténtico y hombre perfecto y verdadero.

Pero esta confesión de

fe en Jesús lleva consigo la exigencia de imitar su modo de ser como «ser-para-

los-otros». La encarnación, por tanto, encierra un mensaje concerniente no sólo a Jesucristo, sino también a la naturaleza y destino de cada hombre. Si Jesús es verdadero hombre, lo que se afirma de él se podrá afirmar, en alguna medida, de todos los hombres, y podremos así entrever quiénes y cómo somos nosotros mismos. Como Jesús, todo hombre -se encuentra en una situación de apertura a la totalidad de la realidad, no solamente al mundo o la cultura. Está

abierto al infinito que él entrevé en la experiencia del amor, de la felicidad, de la esperanza, del sentir, del querer y conocer que anhela por eternidad y totalidad.

El hombre no quiere ser solamente esto o aquello: lo quiere todo.

Jesús es para nosotros ejemplo tipo del verdadero hombre que cada uno de nosotros debe ser y todavía no es.

hombre que cada uno de nosotros debe ser y todavía no es. PÁGINA 22 SAFA ÚBEDA

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para entender aquello desde hoy

AQUÍ ENCONTRARÁS ALGUNOS MATERIALES PARA ENTENDER

para entender aquello desde hoy AQUÍ ENCONTRARÁS ALGUNOS MATERIALES PARA ENTENDER
hoy AQUÍ ENCONTRARÁS ALGUNOS MATERIALES PARA ENTENDER Aquí mas abajo tiene el cuadro cronológico de las

Aquí mas abajo tiene el cuadro cronológico de las figuras más relevantes de la época de Jesús.

de las figuras más relevantes de la época de Jesús. EN ESTE CUADRO PUEDES VER LA

EN ESTE CUADRO PUEDES VER LA ÉPOCA DE JESÚS CON LOS PERSONAJES MÁS RELEVANTES DE ROMA Y DEL PUEBLO JUDÍO. EN LA PARTE DE ARRIBA DE LAS LÍNEAS APARECE EL CÓMPUTO ROMANO DE LOS AÑOS. EN LA PARTE DE ABAJO, EL CRISTIANO.

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textos escogidos

ESTOS TEXTOS SIRVEN DE PIE

textos escogidos ESTOS TEXTOS SIRVEN DE PIE
1
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Poema anónimo.

Nació en una pequeña aldea, hijo de una mujer del campo. Creció en otra aldea donde trabajó como carpintero hasta que tuvo 30 años. Después, y durante tres años, fue predicador ambulante. Nunca escribió un libro. Nunca tuvo un cargo público. Nunca tuvo familia o casa. Nunca fue a la universidad. Nunca viajó a más de trescientos kilómetros de su lugar de nacimiento. Nunca hizo nada de lo que se asocia con grandeza. No tenía más credenciales que él mismo. Tenía sólo treinta y tres años cuando la opinión pública se volvió en su contra. Sus amigos le abandonaron. Fue entregado a sus enemigos, e hicieron mofa de él en un juicio. Fue crucificado entre dos ladrones. Mientras agonizaba, sus verdugos se jugaron sus vestiduras, la única posesión que tenía. Cuando murió fue enterrado en una tumba prestada por un amigo. Han pasado veinte siglos, y hoy es figura central de nuestro mundo, factor decisivo del progreso de la humanidad. Ninguno de los ejércitos que marcharon, ninguna de las armadas que navegaron, ninguno de los parlamentos que se reunieron, ninguno de los reyes que reinaron, ni todos ellos juntos, han cambiado tanto la vida del hombre en la tierra como esta Vida solitaria.

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para reflexionar y trabajar en grupo

SIGUE LAS INSTRUCCIONES Y ESCRIBE TU REFLEXIÓN

para reflexionar y trabajar en grupo SIGUE LAS INSTRUCCIONES Y ESCRIBE TU REFLEXIÓN
1
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Después de leer el poema del número 1, coméntalo:

a) ¿En qué estás de acuerdo y en qué disientes de él?

b) ¿Qué quiere decir el autor cuando afirma que «esta Vida solitaria ha

cambiado tanto la vida del hombre en la tierra»?

2
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Contesta por escrito a las siguientes preguntas:

a)

¿Por qué Jesús no nació en el año 1 de nuestra era? ¿tiene que ver la

fecha de navidad con el nacimiento de Jesús? ¿Por qué? ¿Qué decir de la

estrella de los magos? ¿Qué decir de los relatos de la infancia? ¿Qué dato evangélico no coincide con la historia? ¿Es importante?

b) ¿Cómo podemos saber la fecha de la muerte de Jesús? ¿Por que la

semana santa cae cada año en distinta fecha?

c) ¿Qué dicen los testimonios de los historiadores acerca de Jesús? ¿Son

favorables o contrarios al cristianismo? ¿Ven a Jesús como mito o como

una persona real?

d) ¿Es importante para la fe cristiana la existencia histórica de Jesús?

¿Por qué?

e) ¿Basta con creer que Jesús existió históricamente para ser cristiano?

¿Por qué?

EL MENSAJE CRISTIANO

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SESIÓN 3 el evangelio y los evangelios EN LA ILUSTRACIÓN, EL EVANGELISTA MARCOS. MINIATURA EN

SESIÓN 3 el evangelio y los evangelios

EN LA ILUSTRACIÓN, EL EVANGELISTA MARCOS. MINIATURA EN UN CÓDICE

HAY UN SÓLO EVANGELIO, QUE HA LLEGADO A NOSOTROS EN CUATRO VERSIONES DISTINTAS. EL EVANGELIO ES LA BUENA NOTICIA DE QUE DIOS AMA A LOS HOMBRES Y DE QUE ESTÁ DE PARTE DE LOS PEQUEÑOS: JESÚS MISMO ES EL EVANGELIO, LA BUENA NOTICIA DE DIOS.

Esquema

ÉSTE ES EL ESQUEMA

Esquema ÉSTE ES EL ESQUEMA

1. EVANGELIO Y EVANGELIOS

2. LOS EVANGELIOS NO SON OBRAS DE MEROS COPISTAS

3. ETAPAS DE FORMACIÓN DE LOS EVANGELIOS

3.1. Las palabras y las acciones del Jesús histórico

3.2. La tradición oral

3.4. Los cuatro evangelios

4.

TESTAMENTO?

¿SON

LOS

EVANGELIOS

LOS

ESCRITOS

MÁS

ANTIGUOS

DEL

NUEVO

5. ¿CAMBIARON LOS EVANGELISTAS LA REALIDAD DE JESÚS DE NAZARET?

6. ¿CAMBIARON LOS APÓSTOLES EL MENSAJE DE JESÚS?

7. ¿ES POSIBLE ESCRIBIR UNA BIOGRAFÍA DE JESÚS?

8. ¿QUE SE PUEDE AVERIGUAR DE LA VIDA REAL DE JESÚS?

9. EL PROBLEMA SINÓPTICO

10. EL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO

10.1. Autor

10.2. Fecha de composición

10.3. Destinatarios

10.4. Plan de la obra

10.5. Geografía

10.6. Estilo

11. EL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS

11.1. Autor

11.2. Fecha de composición

11.3. Destinatarios

11.4. Plan de la obra

11.5. Geografía

11.6. Estilo

12. EL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS

12.1. Autor

12.2. Fecha de composición

12.3. Destinatarios

12.4. Plan de la obra

12.5. Geografía

12.6. Estilo

13. EL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN

13.1. Autor

13.2. Fecha de composición

13.3. Destinatarios

13.4. Plan de la obra

13.5. Geografía

13.6. Estilo

14. EL TETRAMORFOS

EL MENSAJE CRISTIANO

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referencia

SI TE INTERESA EL TEMA, PUEDES BUSCAR MÁS SOBRE ÉL

referencia SI TE INTERESA EL TEMA, PUEDES BUSCAR MÁS SOBRE ÉL

J.

R. SCHEIFLER, Así nacieron los evangelios, Mensajero, Bilbao 1967, c. II.

E.

CHARPENTIER, Para leer el Nuevo Testamento, Verbo Divino, Estella 1981, 9-22.

R.

AGUIRRE, La iglesia del Nuevo Testamento y preconstantiniana, Fundación Santa

María, Madrid 1983. José Luis SICRE, El cuadrante (3 vol), Verbo Divino, Estella (Navarra) 1998.

@

www.servicioskoinonia.org/relat/303.htm (Evangelio y evangelios) www.servicioskoinonia.org/biblioteca/biblica/MendezEvangelioMarcos.zip (Manual para leer el evangelio de Marcos).

para estudiar

DEBERÍAS LEER ATENTAMENTE ESTE TEMA,

para estudiar DEBERÍAS LEER ATENTAMENTE ESTE TEMA,

1. «EVANGELIO» Y «EVANGELIOS»

Muchos cristianos no distinguen bien entre «el Evangelio» y «los cuatro evangelios». Al oír la palabra «Evangelio» piensan en un libro que narra la vida de Jesús. Y no es así. Evangelio es una palabra que procede de la lengua griega (como la mayoría de las palabras técnicas del cristianismo). Significa «buena noticia». Para los apóstoles y Pablo el Evangelio es la Buena Noticia de que Dios salva a los hombres en la persona de Jesús. Siempre usan la palabra en singular. Los apóstoles evangelizan, por tanto, cuando comunican a la gente la noticia de que Dios nos salva por medio de Jesús. Saben que quien acoge con fe en su corazón esa Buena Noticia, está salvado y su vida se llena de alegría. Con el transcurso de los años la comunidad cristiana crece y se extiende más allá de Palestina. Llega un momento en que pone por escrito la noticia de la salvación que predica. Cuatro de estos

la noticia de la salvación que predica. Cuatro de estos EL EVANGELISTA JUAN SEGÚN LA MINIATURA

EL EVANGELISTA JUAN SEGÚN LA MINIATURA DE UN CÓDICE.

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escritos, que llamamos «evangelios», fueron reconocidos como inspirados por Dios y entraron a formar parte del canon de las Escrituras, es decir de la Biblia cristiana. Además de los cuatro evangelios del Nuevo Testamento hay otros evangelios. Son obras de corte similar a los cuatro evangelios, pero en ellas la iglesia vio doctrinas heréticas o ideas desacertadas y por ello no reconoció en ellos la inspiración divina. Estos se llaman evangelios apócrifos. Algunos de los evangelios apócrifos fueron muy leídos por los cristianos de todos los tiempos y dieron lugar a muchas obras de arte.

3

2. LOS EVANGELIOS NO SON OBRAS DE MEROS COPISTAS

Los cuatro evangelios revelan el esfuerzo del hombre por expresar su fe: no son relatos impersonales. No recogen discursos registrados en una cinta magnetofónica. Sus autores tienen un temperamento determinado y una personalidad bien definida. Como cualquier otro escritor, ponen el sello de esa personalidad en la obra que escriben. Pero además de la personalidad del autor también influyen otros factores y elementos que hacen de los cuatro evangelios obras bien distintas: por ejemplo su conocimiento de la persona de Jesús (por ejemplo, Mateo conoció personalmente a Jesús y fue uno de los Doce, mientras que Marcos sólo lo conoció a través de la predicación del apóstol Pedro), las necesidades y la problemática de la comunidad para la que escriben (algunos escriben para una comunidad de origen judío, otros para una comunidad de origen griego), la finalidad particular que cada uno de ellos se propone

3. ETAPAS DE FORMACIÓN DE LOS EVANGELIOS

Ninguno de los evangelios fue una obra escrita «de una sola vez». El proceso de formación de los evangelios es largo. Podríamos señalar varias etapas:

3.1. Las palabras y las acciones del Jesús histórico

Por los años 27 al 30, Jesús predica, actúa y habla, sin que sepamos que él escribiese nada ni que nadie confeccionase una crónica de lo sucedido cada día. Jesús, para la predicación en la Palestina de su tiempo, emplea su lengua materna, que naturalmente trasluce un modo de ser semítico. Pero Jesús no escribió, en ningún caso, los cuatro evangelios. Un grupo de discípulos, superior a la docena, cada uno con su propio modo de ser, fueron los testigos más asiduos de su actuar y los que más intensamente recibieron su predicación. Por lo tanto, lo primero fue Jesús y su predicación, su palabra viva. Jesús no escribió nada que haya llegado hasta nosotros. Su palabra es el Evangelio. Es más, él mismo es Evangelio, ya que él es la presencia de la salvación en el mundo.

3 El canon es la lista de los libros que los cristianos consideramos como inspirados por Dios, es decir, como Palabra de Dios. El canon consta de Antiguo Testamento y Nuevo Testamento. Para confeccionar el canon de la Sagrada Escritura, la comunidad cristiana se basó fundamentalmente en dos criterios: la universalidad (es decir, la mayoría de las comunidades tenían aquellos escritos como sagrados y los utilizaban en la celebración), y la coherencia (los libros no se contradicen o no dicen cosas contrarias entre sí). Algunos libros con características similares a los inspirados quedaron fuera del canon porque no se sujetaban a alguna de estas dos reglas.

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3.2.

La tradición oral

Entre los años 30 y 70, cuando Jesús había dejado de estar materialmente entre ellos, estos discípulos predican su experiencia y el significado de la

existencia de Jesús de Nazaret. Los discípulos recordaban muchos hechos y dichos de Jesús y los fueron comentando unos con otros, sobre todo a partir y a la luz de la resurrección del Señor. Fue entonces cuando comprendieron en plenitud todo lo que Jesús había dicho y había hecho. Los discípulos anuncian el Evangelio principalmente en tres circunstancias:

a) En la predicación propiamente dicha, para anunciar a los judíos, y luego

a los no judíos, a Jesús resucitado. Se suele llamar a esto «kerigma», que significa

«proclamación» o « anuncio».

b) En las celebraciones litúrgicas, especialmente en la eucaristía, y demás

reuniones de las comunidades creyentes.

c) En la enseñanza (catequesis) que se impartía a los que aceptaban la fe.

Pronto se fueron fijando oralmente algunos de estos dichos y hechos de Jesús que pasaban de uno a otro en la predicación o que se utilizaban en la celebración de la fe. Comúnmente nos referimos a estos relatos con el nombre de «tradiciones orales».

3.3. La tradición escrita

En esta época, y para satisfacer las necesidades de los diversos grupos de creyentes que estaban separados a veces por largas distancias, se redactaron varios tipos de escritos en arameo o en griego común, que resumen de forma estereotipada los discursos de Jesús, narraciones de hechos sueltos, simples frases, la pasión, cartas a comunidades, etc. Se usaban para la reflexión sobre la propia fe, con el fin de leer todo ello en reuniones litúrgicas, para devoción particular, para catequesis u otras circunstancias. Se pone por escrito lo que más les interesaba entonces y, al igual que en la predicación oral, no se intentaba principalmente narrar unos hechos, sino interpretarlos desde la fe en Jesús. Surgieron de este modo algunas colecciones. A estas colecciones hace alusión el prologo del evangelio de Lucas (ver Lc 1,1-4).

3.4. Los cuatro evangelios

Tal vez antes, pero con seguridad entre el año 70 y el 100 d. C., los que nosotros llamamos evangelistas, valiéndose de estos escritos anteriores, de la propia experiencia y de otras fuentes de información, redactan para distintos destinatarios lo que actualmente conocemos como «los cuatro evangelios». Cada autor lo hizo a su manera, teniendo en cuenta, sobre todo, las circunstancias de aquellos a quienes escribía. No obstante, se trata de un mismo mensaje expresado de cuatro formas, de un mismo contenido explicado de cuatro modos diferentes. Parece que fue san Marcos el primero que compuso una obra que era algo más que una «colección» de dichos y hechos de Jesús. Marcos organizó los materiales orales y escritos que tenía a mano y los organizó con una intención:

presentar la persona de Jesús destacando los rasgos que a él le parecían esenciales. Marcos, por tanto, no escribió una biografía de Jesús, sino una catequesis sobre Jesús: su obra iba destinada a creyentes. 5. Después otros autores hicieron lo mismo: Mateo, Lucas, Juan. En esta época surgieron también los evangelios apócrifos, a los que antes hemos hecho alusión. Probablemente, la razón más decisiva para realizar estos escritos, ya bastante extensos, fue la progresiva desaparición de los que habían sido testigos

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presenciales de las obras y palabras de Jesús. En lo escrito se conservaba su testimonio. Sin duda, también ayudaría a ello la expansión de la iglesia y de la fe cristiana, el crecimiento de las comunidades, el contacto con diversas ideologías y problemas y, no menos, el hecho de que el mundo no se acabara, como algunos pudieron haber creído que iba a pasar poco después de la muerte y resurrección de Jesús. Las características de estos escritos, de los evangelios, nos las da Papías de Hierápolis (ca. 130) a propósito del evangelio de san Marcos: «Marcos, intérprete de Pedro, escribió con diligencia las cosas que recordaba, pero no por el orden con que fueron dichas y hechas por el Señor. Él no había oído al Señor ni le había seguido, sino que más tarde, como dije, estuvo con Pedro, quien predicaba el Evangelio según las exigencias de sus oyentes, sin propósito de referir por orden los dichos y hechos del Señor. Marcos no erró al reproducir algunas cosas como las recordaba. Su plan fue no omitir nada de lo que había oído, ni, menos todavía, falsearlo» .

4

4. ¿SON LOS EVANGELIOS LOS ESCRITOS MÁS ANTIGUOS DEL NUEVO TESTAMENTO?

No. Los primeros escritos del Nuevo Testamento que conocemos son cartas de san Pablo (la primera de ellas, 1Tes fue escrita hacia el año 51 d. C.). Pero es altamente probable que algunos bloques o módulos sueltos, posteriormente integrados en los evangelios, estuviesen ya escritos antes que estas cartas. De cualquier modo, lo más interesante no es cuándo se puso por escrito una tradición, sino su real antigüedad, ya que se trata de acercarnos lo más posible a las fuentes. En este sentido, hemos de decir que los relatos evangélicos, que conservamos sólo en griego, nos descubren filológicamente un fuerte sustrato semítico, anterior a la difusión del cristianismo por el mundo helénico. Debajo de las palabras griegas, se nota la presencia de palabras y conceptos arameos. La vida, costumbres y modo de pensar que nos presentan son en su mayoría anteriores al desastre del año 70 d. C. (toma de Jerusalén y destrucción del templo). Comparándolos con los escritos atribuidos a san Pablo, se comprueba la mayor antigüedad de las catequesis recogidas en los evangelios, que nos presentan a un Jesús en un ambiente lejano a las instituciones eclesiásticas y a la sistemática preocupación doctrinal.

5. ¿CAMBIARON LOS EVANGELISTAS LA REALIDAD DE JESÚS DE NAZARET?

Si Jesús personalmente no escribió nada y sólo disponemos del testimonio de los que, tras su muerte, lo creyeron «Hijo de Dios», podemos preguntarnos si la interpretación que de Jesús nos dan es verdadera. Se trata en definitiva de saber si nos engañan o, al menos, si se equivocan en su testimonio, ya que el cristiano actual no tiene oportunidad de conocer al Jesús de Nazaret en su vida terrestre. El interrogante es por tanto: ¿Es el Cristo de la fe el mismo Jesús histórico? O, tal vez Jesús no fue así, pero los apóstoles «inventaron» el Jesús que conocemos. En principio no es probable la intención consciente de engañar, si tenemos en cuenta que muchos de los que nos testimonian esta interpretación fueron

4 El texto es citado por citado por Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, 3, 39.

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perseguidos y dieron su vida por mantenerla. Parece que el que muere por sus convicciones da el mayor argumento posible de su sinceridad. Nos queda sólo el que inconsciente y unánimemente todos estuviesen equivocados y que, a pesar de su sinceridad personal y de su sacrificio, lo que nos transmitan sea un error. Antes de seguir adelante, hay que tener en cuenta que, cuando nosotros preguntamos todas estas cosas, disponemos de pocos más argumentos que la sospecha o la duda ante lo maravilloso o lo trascendental del caso, lo cual, aunque suficiente, no es mucho. Jesús de Nazaret y su actividad son un hecho. Los hechos admiten diversas interpretaciones, y, en esta ocasión, los mismos creyentes primeros nos dan noticia de que no todo el mundo vio las cosas como ellos ni antes ni después de la muerte de Jesús. Muchos vieron en él a un falso profeta que desestabilizaba la situación política, y lo eliminaron. Sin embargo, la interpretación de sus más asiduos seguidores fue, finalmente, no sólo que era «más que profeta», sino que se trataba de «la palabra de Dios hecha hombre», del «hijo de Dios», que ellos en un principio no habían reconocido. Admiten que ellos también han cambiado de punto de vista sobre Jesús, a partir del suceso que llaman «resurrección», y al que ellos dan el valor de testimonio que Dios mismo ofrece sobre la misión de Jesús. Esta es su fe. Y la fe no es algo que se pueda afirmar o negar científicamente, algo que se pueda volver evidente. La fe, como el amor, pertenece a otro orden de vivencias humanas. No obstante, la realidad es que no había necesidad de cambiar los hechos, las palabras y la vida del Jesús histórico, puesto que en los hechos históricos estaban de acuerdo con los no creyentes de su tiempo. La diferencia entre unos y otros está en la diversa valoración que cada parte le concede. Para unos, Jesús fue digno de muerte, y para otros, no, ya que se trataba de Dios mismo encarnado. En este punto habrá que cuidar de no interpretar lo que los autores del Nuevo Testamento nos dicen fuera de la finalidad y el género literario que usan. A nosotros nos puede parecer una narración histórica prepascual lo que en ocasiones no es más que una forma figurativa o literaria. Los evangelistas, por ejemplo, parece que no se interesan por la vida terrestre de Jesús más que cuando es un presupuesto necesario para la explicación de su fe. Encontramos, por tanto, en los evangelios los hechos y su interpretación (si se puede hablar así) íntimamente mezclados, sin que sea fácil su separación.

6. ¿CAMBIARON LOS APÓSTOLES EL MENSAJE DE JESÚS?

A primera vista, en el plano de la expresión concreta, puede parecer que sí. Jesús, según lo que los mismos apóstoles nos transmiten, no hizo de su persona el tema principal de su mensaje, sino que predicaba la llegada del reinado de Dios. Los evangelios nos testimonian este extremo. Sin embargo, lo que la primera comunidad cristiana predica es que «Jesús es el Cristo», como nos lo demuestran los demás escritos del Nuevo Testamento. Observamos, pues, que al menos las palabras son distintas. Pero, ¿es que se trata del mismo mensaje dicho de otra manera? Sí; en sustancia es lo mismo. Los apóstoles vienen a decir que el reinado de Dios se inaugura en la persona de Cristo, que cumple la voluntad del Padre hasta la muerte, y que Dios confirma la actuación de Jesús con su resurrección. Jesús es el Cristo, porque en él ha llegado el reino de Dios. O en palabras de los padres de la iglesia, Jesús, él mismo es el Reino.

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7.

¿ES POSIBLE ESCRIBIR UNA BIOGRAFÍA DE JESÚS?

La idea popular es que sí, y de hecho tenemos muchos libros e incluso películas con este título, o al menos con esta pretensión. Pero la realidad es muy otra. No es posible escribir una biografía de Jesús por falta de datos. Las fuentes romanas y judías apenas nos dicen algo más que su muerte en Palestina bajo Poncio Pilato y que de él se originó un grupo al que se denomina «cristianos». Es evidente que con sólo estos datos no se puede hacer una biografía. Por otra parte, las fuentes cristianas, en concreto los evangelios, aunque más extensos, no nos dicen casi nada de la infancia de Jesús, nada de su juventud; y de su «vida pública» no nos aseguran el orden de su desarrollo, ni su cronología, ni su topografía, ni mucho menos su evolución interna (es decir, su psicología, la génesis de su conciencia mesiánica, su carácter, su personalidad, etc.). Hemos de tener en cuenta que los evangelios, más que un relato, son un mensaje. Cada evangelista es un autor que tiene su plan personal para dar una visión teológica de Jesús, y además lo hace en muchas ocasiones usando escritos estereotipados que se empleaban para fines muy concretos (la liturgia, por ejemplo). Esos materiales los integra el evangelista, no por orden cronológico o geográfico, sino según le conviene a él para la realización de su plan, en el que no se trata de dar un informe histórico de lo que pasó, sino una catequesis que sea útil a unos cristianos que creen en Cristo y quieren profundizar en su fe. Cuando alguien intenta escribir una vida de Jesús o realiza una película sobre él, lo hace normalmente usando los evangelios como una crónica ordenada de los hechos de Jesús, con lo cual no logra en realidad una biografía, sino un comentario o una ilustración visual de los evangelios. La finalidad y la estructura de los evangelios hacen imposible una verdadera historia de Jesús. Lo más que permiten es conjeturar una evolución externa de los hechos a grandes rasgos.

8. ¿QUE SE PUEDE AVERIGUAR DE LA VIDA REAL DE JESÚS?

Procediendo a distinguir los tres estratos contenidos en los evangelios (lo perteneciente a Jesús, lo propio de la primera comunidad cristiana y lo debido al evangelista), podremos encontrar los rasgos principales y los perfiles característicos de la predicación, el comportamiento y el destino de Jesús. Esto se ha hecho hasta ahora a base del criterio de desemejanza, es decir, lo que no puede derivarse del judaísmo ni de la iglesia primitiva, es propio de Jesús. Esto no presupone que Jesús no coincidiera nunca con el judaísmo, en medio del cual vivió, o con la primitiva iglesia, que se inspiró en él mismo. Otra pista es la del lenguaje y el estilo: Jesús habló una variedad galilea del arameo occidental, que se diferenciaba del arameo de Judea por la pronunciación, léxico y algunas deficiencias gramaticales. En los evangelios encontramos frases enteras y palabras arameas sin traducir al griego. Otras veces se advierten las palabras o giros arameos subyacentes. También podemos encontrar modos de hablar preferidos por Jesús, que no eran muy frecuentes en su tiempo: el llamado

«pasivo divino» (cuando dice «hay alguien que

en lugar de decir «Dios»), los

paralelismos antitéticos, el ritmo propio, las parábolas, los enigmas, el uso de algunas palabras como «reino de Dios», «amén» o «abba» (papá). Es mucho lo que todavía queda por hacer en este campo.

5

»,

5 Ver, por ejemplo, Mc 5,41; 15,34.

EL MENSAJE CRISTIANO

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9. SINÓPTICO EL PROBLEMA los cuatro evangelios contenidos e n Testamento, sólo de Juan tiene
9. SINÓPTICO EL PROBLEMA los cuatro evangelios contenidos e n Testamento, sólo de Juan tiene
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9.

SINÓPTICO

EL

PROBLEMA

los

cuatro

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e n

Testamento, sólo

de Juan tiene una

el

Nuevo

De

e l

o r i e n t aci ó n ,

y

estructura peculiares;

los otros tres (los de

y

Lucas) son tan parecidos y siguen en tanta proporción el

ESQUEMA DE LA CUESTIÓN SINÓPTICA.

mismo plan, la misma materia y aun la misma expresión literaria, que, si se editasen sus textos en tres columnas paralelas, podríamos ver con un vistazo o mirada de conjunto las coincidencias y las diversidades.

La palabra griega sinopsis significa precisamente «mirada de conjunto», y por las características que tienen estos tres evangelios es por lo que se les suele llamar sinópticos. Aunque la cuestión es muy compleja, la podemos presentar como sigue, valiéndonos de cantidades y porcentajes bastante aproximados:

a) Marcos (Mc) tiene 661 versículos, de los cuales sólo unos 50 son

exclusivamente suyos; los demás están también en Mateo y Lucas.

b) Mateo (Mt), de un total de 1.068 versículos, tiene como propiamente

suyos unos 330 (el 30%); coincide con Marcos en 503 (48%) y con Lucas en 235 (en un 22%). c) Lucas (Lc) es el evangelio más largo de los tres. Tiene 1.150 versículos; de ellos, 548 (el 48%) sólo se encuentran en este evangelio; unos 350 (el 31%) los tiene también Marcos y 235 (el 21%) son comunes con Mateo. Ante esto, nos preguntamos: ¿Qué explicación tienen las coincidencias? ¿Qué explicación tienen las diferencias? ¿Y qué relación existe entre ellos? La llamada teoría de las dos fuentes es la hipótesis más comúnmente

aceptada para la contestación de estos interrogantes. Esta teoría supone lo siguiente:

a) Que el evangelio de Marcos es la base de los otros dos (Mt: 48% y Lc:

31%). Así se explicarían muchas coincidencias.

b) Que lo que no está en Marcos, y sí en Mateo o Lucas, consiste casi todo

en discursos recogidos prácticamente de la misma forma, lo que hace pensar que los dos lo sacaron de la misma fuente. A esta fuente de información, distinta de Marcos, la llamamos Fuente Q (del alemán Quelle, que significa «fuente»). c) Que hay que admitir, además, otra fuente propia y desconocida para cada evangelio, especialmente para el de Lucas. Según esto, las cosas podrían haber ocurrido así: la tradición de un maestro famoso se solía poner en dos apartados: uno que narraba los hechos y otro que narraba los dichos o sentencias. Esto se habría hecho con la tradición de Jesús. Marcos recoge los hechos (que son copiados por Mateo y Lucas más tarde). Las palabras, logia o discursos, traducidos del arameo al griego, constituirían la fuente

vocabul a r i o

Mateo,

Marcos

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Q, de donde los toman Mateo y Lucas. Lucas, pues, habría tenido delante el evangelio de Marcos (hechos), los discursos de la fuente Q y, además, otra fuente, que contenía lo que sólo está en el evangelio de Lucas. Esta es una de las teorías explicativas, pero se trata sólo de una hipótesis. Si la buena noticia, el Evangelio, nos ha llegado en cuatro versiones, será bueno y en cierto modo imprescindible conocer las peculiaridades de cada una de ellas, con el fin de prestar mayor atención, en su lectura, a aquellas particularidades que les son propias y lograr así una mayor comprensión. Vamos a hacerlo brevemente.

10. EL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO

10.1. Autor

Tradicionalmente se señala al apóstol Mateo como autor de este evangelio. El testimonio más antiguo de esta tradición es el de Papías, obispo de Hierápolis, en la actual Turquía, hacia el año 130: «Mateo ordenó las palabras del Señor en lengua hebrea (arameo) y cada uno las interpretó luego como pudo» . Desde luego, el autor es un cristiano de origen judío, buen conocedor del ambiente físico y social de Palestina, muy experto en las Sagradas Escrituras y acostumbrado al análisis de textos utilizados por los rabinos judíos. Indicios internos que podrían apuntar a san Mateo como autor son: el hecho de que sólo este evangelio se da al recaudador de impuestos convertido el nombre de Mateo y el título

7

6

de impuestos convertido el nombre de Mateo y el título 7 6 COMIENZO DEL EVANGELIO DE

COMIENZO DEL EVANGELIO DE MATEO.

CÓDICE VATICANO (SIGLO IV).

8

nada honroso de publicano . Además, este evangelio es el que habla más frecuentemente de dinero, señalando con mayor precisión técnica las clases de monedas o tributos, cosa que habría sido muy fácil de hacer para una persona que pasó algunos años de su vida cobrando los tributos.

10.2. Fecha de composición

Debió ser compuesto entre el año 80 y el 90, siendo desde los comienzos el evangelio más citado.

10.3. Destinatarios

El escrito se dirige a creyentes venidos del judaísmo que componen una comunidad bastante organizada en algún lugar de Siria, Galilea o quizá Antioquía.

6 E USEBIO DE CESAREA, Historia Eclesiástica, III, 39.

7 Ve Mt 9,9.

8 Ver Mt 10,3.

EL MENSAJE CRISTIANO

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Esta comunidad se reconoce como nuevo pueblo de Dios (nuevo Israel),

apoyándose en el cumplimiento de las Sagradas Escrituras a las que se refiere en más de 130 ocasiones, añadiendo muchas veces la coletilla «ocurrió esto para que

se cumpliera la Escritura

En las alusiones a usos, doctrinas y costumbres judías (lavatorios, ayunos, limosnas, etc.) éstas se dan por conocidas y no son explicadas como ocurre en Marcos. Como los judíos no pronuncian el nombre de Dios, se habla, evitando la palabra, del «Reino de los cielos» en lugar de decir «Reino de Dios». Su estilo tiene rasgos típicos de expresión judíos: las repeticiones (repetir una misma idea varias veces) y las inclusiones (repetir una misma palabra o frase al principio y al final de un relato) , paralelismos y uso simbólico o mnemotécnico de los números . La comunidad a la que se dirige este evangelio está en conflicto con el judaísmo oficial: los cristianos ya han sido expulsados de las sinagogas y los ataques a los fariseos parecen no ser tanto de Jesús como de la comunidad cristiana contra los fariseos de Jamnia, al sur de Tel-Aviv, donde hacia el año 70 se establecieron las normas del judaísmo moderno. Sin embargo es un grupo muy abierto a los paganos. Es el único evangelio que incluye la palabra iglesia .

».

9

10

11

10.4. Plan de la obra

la palabra iglesia . ». 9 10 11 10.4. Plan de la obra COMIENZO DEL EVANGELIO

COMIENZO DEL EVANGELIO DE MARCOS. CÓDICE VATICANO (SIGLO IV).

Dentro del clásico esquema sinóptico, que se compone de preparación, predicación en Galilea, subida a Jerusalén, prendimiento, muerte y resurrección, Mateo presenta a Jesús (Emmanuél: Dios con nosotros) como el nuevo Moisés o mesías que organiza a su pueblo (la comunidad de creyentes) y lo instruye en cinco discursos como cinco

son los libros de la ley que se atribuían a Moisés. Esto cinco discursos son:

a) el sermón de la montaña (Mt

5,1-7,28);

b) el discurso apostólico (Mt

10,1-11,1);

c) el discurso en parábolas (Mt

13,1-13,53);

d) el discurso sobre la iglesia (Mt

18,1-19,1);

e) el discurso sobre el fin de este tiempo (Mt 24,1-26,1). Se inicia con la narración de la infancia para indicar que Jesús es el nuevo Moisés; y, al final, la muerte y resurrección se presentan como el cumplimiento de la Escritura, siendo los discípulos enviados a todo el mundo.

10.5. Geografía

No existe oposición entre Galilea y Jerusalén, ya destruida cuando se

9 Ver Mt 5,3-10; 6,25-34.

10 Por ejemplo, 7 peticiones en el padrenuestro, 7 parábolas, 7 panes, 7 cestos 3 tentaciones, 3 buenas obras, 3 diezmos

11 Ver Mt 16,18; 18,17.

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;

escribió este evangelio. Jesús no sale de los límites del territorio judío y predica sólo a los judíos. En Galilea se inicia la expansión al mundo entero.

10.6. Estilo

Su griego es mejor que el de Marcos y, desde luego, más que una traducción del arameo al griego parece una adaptación de la redacción aramea a la que alude Papías, de la que, por cierto, no tenemos ni rastro. Sus empalmes cronológicos no suelen tener valor temporal, sino sólo de simple conexión literaria (en 98 ocasiones dice «entonces»).

11. EL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS

11.1. Autor

Probablemente es el Juan Marcos, que se nos cita en Hch 12,12-25 como compañero de san Pablo, al que abandona al ir a embarcar para Asia Menor y sin embargo lo acompaña en la prisión de Roma . Se le cita también en Hch 15,37-39; Flm 1,24; 2Tm 4,11; 1Pe 5,13. La tradición lo presenta como secretario de Pedro, y su evangelio es el evangelio de Pedro, aunque, como es evidente, no es Pedro su única fuente de información, sino que utilizó otros escritos ya existentes. El primer testigo escrito de esta tradición es también Papías, el obispo de Hierápolis, cuya cita conservamos en la Historia Eclesiástica de Eusebio. La cita dice así: «El presbítero dijo también esto: Marcos, como intérprete de Pedro, escribió con exactitud, aunque sin orden, todo lo que recordaba de los dichos y hechos de Jesús. Él personalmente no había oído al Señor ni había sido discípulo suyo, sino que posteriormente había sido compañero de Pedro, como ya dije. El apóstol había adaptado su enseñanza a las necesidades (de sus oyentes), pero sin intención de componer un relato ordenado de las palabras del Señor. Así, pues, Marcos no se equivocó al poner por escrito las cosas tal como las recordaba, porque su única preocupación fue no omitir ni falsear nada de lo que había oído» . Un fragmento de un prólogo antimarcionita (escrito hacia el siglo II) dice:

«Marcos, al que apodan el de dedos lisiados, porque los tenía pequeños en comparación con su estatura, fue intérprete de Pedro y después de su muerte puso por escrito este mismo evangelio en Italia».

12

13

14

11.2. Fecha de composición

Puede ser el más antiguo de los cuatro evangelios y se debió escribir entre el año 64 y el 70, es decir, después de la muerte de Pedro y antes de la destrucción de Jerusalén.

11.3. Destinatarios

Este evangelio va dirigido a los cristianos no judíos de Roma. Para ellos

12 Ver Hch 13,5-13.

13 Ver Col 4,10.

14 E

USEBIO DE CESAREA, Historia Eclesiástica, III, 39-15.

EL MENSAJE CRISTIANO

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Marcos explica las costumbres judías , traduce las palabras originales arameas , usa términos romanos , pone pocas citas del Antiguo Testamento, desconocido para los no judíos, y no es casual el hecho de que en él un centurión romano confiese al pie de la cruz que Jesús es el Hijo de Dios.

17

15

16

11.4. Plan de la obra

Es la buena noticia de Jesús, Hijo de Dios. Es el relato de los hechos, ya que el Jesús de Marcos más que hacer discursos actúa. Esta buena noticia empieza junto al Jordán (la infancia no interesa todavía) y acaba con la afirmación del centurión pagano y la orden de volver a Galilea.

11.5. Geografía

Es, ante todo, teológica y llena de simbolismo. Galilea se opone totalmente a Jerusalén. En Galilea, región influenciada por el paganismo, Jesús anuncia la buena noticia y es escuchado. Es como el centro del que Jesús sale para anunciar el evangelio a los paganos de los cuatro puntos cardinales (Tiro, Cesarea de Filipo, Gerasa, etc.). Recordemos que Marcos es misionero en tierra pagana cuando escribe el evangelio. Jerusalén representa el bunker religioso-social-político que rechaza a Jesús y se cierra a su mensaje.

11.6. Estilo

Leyendo el evangelio de Marcos, se tiene la impresión de oír hablar a un judío que se expresa mal en griego con un vocabulario poco variado (haber, hacer,

poder, querer

Los discursos de Jesús son breves, con pocas parábolas, y los relatos están más desarrollados. Como ejemplo, podemos decir que en Mc 10,33-34, de 43 palabras, 9 son «y». Utiliza bastante los diminutivos: perritos, hijita, miguitas, barquilla, etc El llamado final largo, es decir, Mc 16,9-20, parece que no perteneció al principio a este evangelio. Así nos lo indican vocabulario, estilo y contenido, además de no estar en importantes y numerosos manuscritos, entre otros, el Sinaítico y el Vaticano.

)

y poco pulido, con defectos lingüísticos de sintaxis.

) y poco pulido, con defectos lingüísticos de sintaxis. COMIENZO DEL EVANGELIO DE LUCAS. CÓDICE VATICANO

COMIENZO DEL EVANGELIO DE LUCAS. CÓDICE VATICANO (SIGLO IV).

15 Ver Mc 7,3-4; 14,12; 15,42.

16 Ver Mc 3,17-22; 5,41; 7,11; 9,43; 10,46; 14,36; 15,22.34.

17 Ver Mc 4,21; 5,9; 6,27.37; 7,4; 12,14.42.

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12. EL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS

12.1. El autor

Desde san Ireneo (hacia el año 180), el tercer evangelio es atribuido a Lucas, compañero de viaje de Pablo por el año 51 .

El autor es desde luego alguien que conoce muy bien la iglesia de Antioquía

y tiene muchos y fuertes influjos paulinos (tiene hasta 84 palabras comunes con Pablo, frente a 29 que tiene Mateo o 20 que hay en Marcos). No es judío y es probablemente médico . Desde luego, su vocabulario en cuestiones médicas es muy técnico. Muy tardíamente, en el siglo VI, aparecen testimonios de Lucas como pintor.

La originalidad de este autor consiste en haber escrito una obra en dos tomos: el evangelio de Lucas y los Hechos de los apóstoles. Las dos partes las dedica, como era costumbre en los clásicos grecolatinos, a un tal Teófilo. El prólogo antimarcionita (del siglo II) dice: «Hay un cierto Lucas, sirio originario de Antioquía, médico, discípulo de los apóstoles; más tarde, siguió a Pablo hasta su martirio. Sirviendo al Señor sin tacha, no tuvo mujer, no engendró hijos; murió en Beocia, lleno del Espíritu Santo, a la edad de 80 años. Así, pues, como ya se habían escrito evangelios, por Mateo en Judea, por Marcos en Italia, bajo la inspiración del Espíritu Santo escribió este evangelio en Acaya; al principio explicaba que otros (evangelios) habían sido escritos antes que el suyo, pero que le había parecido absolutamente necesario exponer, con miras a los fieles de origen griego, un relato completo y cuidadoso de los acontecimientos».

18

19

12.2. Fecha de composición

La fecha más aceptada es hacia el año 80.

12.3. Destinatarios

A pesar de la dedicatoria a Teófilo, va dirigido a cristianos no judíos,

antiguos paganos de mentalidad helenista. Usa palabras más cercanas a ellos y evita algunas expresiones judías difíciles de comprender para los griegos. En lugar de mesías, prefiere salvador; resalta que Jesús es el único Señor (no el emperador); evita la palabra transfiguración, que en griego se dice metamorfosis, para que no se la confunda con las metamorfosis de los dioses griegos. Los destinatarios son comunidades que viven con naturalidad el universalismo, sin tener que deducirlo (como en Mateo) de las palabras de Jesús. El lugar en que se escribió es muy incierto: Grecia, Alejandría o incluso Roma.

12.4. Plan de la obra

La salvación de Dios se ofrece a todos los hombres, judíos o paganos, y el comunicarlo a los paganos es obra de la iglesia. Ese es el esquema sobre el que se desarrolla todo el relato.

18 Ver Hch 16,10-17; 20,5-15; 21,1-18; 27,1-28; Flm 24; 2Tm 4, 11.

19 Ver Col 4,11-15.

EL MENSAJE CRISTIANO

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12.5.

Geografía

Al contrario que los demás sinópticos, la obra de Jesús empieza y acaba en el templo de Jerusalén. El plan de la narración es la subida de Galilea a Jerusalén. El Jesús de Lucas se comporta con gran delicadeza con los pobres, las mujeres o los pecadores.

12.6. Estilo

El estilo es el de un hombre culto, originario de Antioquía, que maneja con elegancia el griego hablado; es el mejor griego de todos los evangelios. En cuanto al texto, es de notar que el pasaje Lc 23,42s (agonía de Jesús en el huerto) es omitido por algunos códices.

13. EL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN

13.1. El autor

Es probable que en la fuente de este evangelio se encuentre la personalidad del apóstol Juan, pero la obra se fue formando en varias etapas hasta su redacción final en torno a los años 95-100. La iglesia primitiva, siempre atenta a rechazar los escritos pretendidamente apostólicos, admitió gustosa éste, considerándolo al menos como de raíz apostólica. San Ireneo dice que el cuarto evangelio fue compuesto «por Juan, el discípulo del Señor, el que reposó en su costado, durante su estancia en Efeso» . Su testimonio es importante porque Ireneo conoció de niño al obispo Policarpo, que a su vez había conocido al apóstol Juan. La estancia y muerte de san Juan en Efeso está atestiguada por otros autores. El cuarto evangelio se presenta a sí mismo como obra del discípulo «al que amaba Jesús» , testigo ocular de los acontecimientos . Desde luego, el que ha escrito el evangelio es un judío que conoce muy bien el ambiente en el que Jesús vivió.

21

22

20

13.2. Fecha de composición

En su redacción actual debe ser cercano al año 100; sin embargo, la edición primera pudo aparecer en los mismos años que Mateo y Lucas.

20 Adv. Haer., III,1,1.

21 Jn 21,20-24.

22 Jn 19,35.

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13.3.

Destinatarios

Podrían ser los cristianos de Efeso, ciudad cruce de distintas influencias culturales griegas y judías. La comunidad a la que se escribe está compuesta de judíos y paganos, influenciada por la doctrina de Filón sobre la palabra, tentada de gnosticismo, familiarizada con los grandes temas del Antiguo Testamento (éxodo, cordero pascual, maná, agua, viña, etc.) y conocedora también de la espiritualidad de los esenios (oposición luz-tinieblas, verdad-mentira, el Espíritu que conduce a toda la verdad El cuarto evangelio es una reflexión que, teniendo en cuenta las grandes ideas de su tiempo, expresa el misterio de Jesús en términos nuevos.

13.4. Plan de la obra

De entre lo que Jesús hizo, escoge lo que puede servir al lector para convencerse de que Jesús es el Hijo de Dios 23 . Suele expresar todo el misterio de Cristo a través de un aspecto convertido en símbolo: el pan, el agua, la vida

13.5. Geografía

en símbolo: el pan, el agua, la vida 13.5. Geografía COMIENZO DEL EVANGELIO DE JUAN. CÓDICE

COMIENZO DEL EVANGELIO DE JUAN. CÓDICE VATICANO (SIGLO IV).

El autor conoce perfectamente la geografía de Palestina, y en su obra Jesús

se desplaza de un lugar a otro sin que tengan los lugares ninguna significación teológica. Jesús celebra la pascua en Jerusalén en tres años consecutivos.

13.6. Estilo

Tiene un vocabulario especial (amor, verdad, conocer, vida, testimonio,

mundo, padre, luz, enviar, judíos

profundos. Más que contemplar los acontecimientos desde fuera, sugiere el mundo sobrenatural que contempla el alma del autor.

pero pobre. Sus relatos son animados y

),

14. EL TETRAMORFOS

El profeta Ezequiel había utilizado en su libro una imagen al hablar de la revelación de Dios: unas figuras extraordinarias que acompañan su presencia y que tienen cuatro caras: una de hombre, otra de león, otra de toro y otra de águila . La imagen parece de nuevo en el Apocalipsis: cuatro vivientes con cuatro rostros distintos en torno al trono de Dios . Como los cristianos tenemos un solo Evangelio transmitido de cuatro formas distintas, la iglesia desde antiguo aplicó

25

24

23 Jn 20,30-31.

24 Ver Ez 1,4-10.

25 Ver Ap 4,6-8.

EL MENSAJE CRISTIANO

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cada una de las figuras de esta imagen cada uno de los evangelios. Así, Mateo se representa con figura de hombre (su evangelio comienza por la genealogía humana de Jesús); Marcos se representa con figura de León (el evangelio comienza en el desierto, con la predicación de Juan Bautista; Jesús también estará en el desierto, entre las fieras); Lucas se simboliza como un toro (su evangelio comienza con los sacrificios del templo de Jerusalén); y Juan se simboliza como un águila por la elevación de su pensamiento (es el más elaborado teológicamente de los cuatro).

(es el más elaborado teológicamente de los cuatro). EL TETRAMORFOS. para entender aquello desde hoy AQUÍ

EL TETRAMORFOS.

para entender aquello desde hoy

AQUÍ ENCONTRARÁS ALGUNOS MATERIALES PARA ENTENDER

hoy AQUÍ ENCONTRARÁS ALGUNOS MATERIALES PARA ENTENDER Aquí tienes el cuadro cronológico de los escritos del

Aquí tienes el cuadro cronológico de los escritos del Nuevo Testamento. Al analizarlo, puede que no te encajen fechas con escritos. ¿Cómo —por ejemplo— se pone una serie de cartas entre los años 100 y 110 si Pablo murió en el año 60? Porque las fechas que se ponen a los escritos son las que corresponden a su última redacción. No fue a partir del año 70 cuando los evangelistas se pusieron a reunir sus recuerdos. Si la puesta por escrito de los mismos y su redacción es más tardía, la proclamación oral comenzó enseguida.

Hacia 51

1

Tesalonicenses

Hacia 55-58

Gálatas

Filipenses

Filemón

1 Corintios

2 Corintios

Hacia 70

MARCOS

Mediados de

2

Tesalonicenses

70

 

Entre 80 y 85

Colosenses

Efesios

Entre 85 y 95

MATEO LUCAS Hechos de los Ap.

Hacia 90

Hebreos

Entre 95 y 100

JUAN

Apocalipsis

1

Pedro

Santiago

Entre 100 y

1 Timoteo

110

Tito

2 Timoteo

1 Juan

2 Juan

3 Juan

Entre 100 y

Judas

140

2

Pedro

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textos escogidos

ESTOS TEXTOS SIRVEN DE PIE

textos escogidos ESTOS TEXTOS SIRVEN DE PIE
1
1

Más datos sobre Jesús, aunque no tan importantes para la fe.

Los evangelios apócrifos.

Además de los evangelios canónicos, entre los cristianos aparecieron otros evangelios que se llaman apócrifos. Los evangelios apócrifos son fruto de la imaginación de sus autores. No es que digan nada contra Jesús, pero no presentan a Jesús como quien realmente es. Por eso la Iglesia, ya desde el comienzo, no los consideró inspirados por Dios; aunque alimentaron la piedad popular o la religiosidad de los cristianos. Llamamos canónicos los libros de la Sagrada Escritura que contienen la palabra de

Dios y están admitidos por la Iglesia en el canon (es decir en la lista de los libros inspirados). En cambio, llamaos apócrifos los libros que proceden del folclore o de una fantasía piadosa, aunque lleven el nombre de un autor sagrado. Contienen muchas historietas y leyendas sobre Jesús niño, que nacieron en el seno del pueblo cristiano. La tradición popular ha conservado

Son cuentos

llenos de fantasía. Machas de las historias de los apócrifos son entretenida para leer, pero no son la historia verdadera de Jesús. Algunos otros apócrifos contienen, en cambio, textos que

la comunidad eclesial rechazó desde el principio, porque contenías doctrinas o enseñanzas contrarias a la fe y a lo que ellas habían recibido de los apóstoles. He aquí algunos fragmentos de los evangelios apócrifos:

muchas de estas leyendas sobre María, José, el niño Jesús, los padres de María

LOS REYES MAGOS

«Un ángel del Señor se fue a toda prisa al país de los persas, para avisar a los reyes magos. Las gentes de aquel país hacían una gran fiesta. De repente, apareció el ángel, en forma de estrella de gran brillo. Toda la gente, dejando sus festejos y alegrías, salió para gozar del espectáculo. Los tres reyes magos, guiados por la estrella durante nueve meses, llegaron a su destino en el preciso momento en que la Virgen se convertía en madre. Los reyes magos eran tres hermanos: Melkon reinaba sobre los persas, Baltasar reinaba en las Indias, y Gaspar poseía el país de los árabes». (Libro armenio de la infancia 5,10. Siglo VI)

LA HUIDA A EGIPTO

«Los leones y los leopardos lo adoraban y lo acompañaban en el desierto. Por dondequiera que iban María y José, los precedían mostrando el camino, e inclinando la cabeza adoraban a Jesús. El primer día, María tuvo mucho miedo, pero el niño Jesús le dijo: «No temas, madre, pues no tienen intención de hacerte ningún mal». El tercer día, María sintió fatiga y se sentó debajo de una palmera. «Quisiera —dijo a José— probar alguno de esos frutos, si fuera posible». José respondió: «Me extraña que hables de esa manera, pues ves que las palmeras son

EL MENSAJE CRISTIANO

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muy altas». Entonces dijo el niño Jesús: «Inclínate, árbol, y alimenta a mi madre con tus frutos». Obedeciendo a estas palabras, la palmera inclinó al instante su cima hasta los pies de María». (Evangelio del pseudo Mateo 19-20. Siglo VI)

LOS GORRIONES DE BARRO

El niño Jesús, de cinco años de edad, jugaba en el vado de un arroyo, y traía las aguas

corrientes a posar, y las tornaba puras en seguida, y con una simple palabra las mandaba. Y, amasando barro, formó doce gorriones, e hizo esto un día de sábado. Y había allí otros muchos niños, que jugaban con él. Y un judío, que había notado lo que hacía Jesús, fue acto seguido,

a comunicárselo a su padre José, diciéndole: He aquí que tu hijo está cerca del arroyo, y,

habiendo cogido barro, ha compuesto con él doce gorriones, y ha profanado el sábado. Y José se dirigió al lugar que estaba Jesús, lo vio, y le gritó: ¿Por qué haces, en día de sábado, lo que no está permitido hacer? Pero Jesús, dando una palmada, y dirigiéndose a los gorriones, exclamó: Volad. Y los pájaros abrieron sus alas, y volaron, piando con estruendo. Y los judíos quedaron atónitos ante este espectáculo, y fueron a contar a sus jefes lo que habían visto hacer a Jesús. (Evangelio de Tomás II,1-5)

JESÚS CASTIGA A OTRO NIÑO

Otra vez, Jesús atravesaba la aldea, y un niño que corría, chocó en su espalda. Y Jesús, irritado, exclamó: No continuarás tu camino. Y, acto seguido, el niño cayó muerto. Y algunas personas, que habían visto lo ocurrido, se preguntaron: ¿De dónde procede este niño, que cada una de sus palabras se realiza tan pronto? Y los padres del niño muerto fueron a encontrar a José, y se le quejaron, diciendo: Con semejante hijo no puedes habitar con nosotros en la aldea, donde debes enseñarle a bendecir, y no a maldecir, porque mata a nuestros hijos. (Evangelio de Tomás IV, 1-2)

SOBRE LA VERDAD

La verdad no ha venido desnuda a este mundo, sino envuelta en símbolos e imágenes, ya que éste no podrá recibirla de otra manera. Hay una regeneración y una imagen de regeneración. Es en verdad necesario que se renazca a través de la imagen. ¿Qué es la

resurrección? Es preciso que la imagen resucite por la imagen; es preciso que la cámara nupcial

y la imagen a través de la imagen entren en la verdad que es la restauración final. Es

conveniente (todo esto) para aquellos que no sólo reciben, sino que han hecho suyo por méritos propios el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Si uno no los obtiene por

sí mismo, aun el mismo nombre le será arrebatado. Ahora bien, estos nombres se confieren

en la unción con el bálsamo de la fuerza [

que los apóstoles llamaban «la derecha» y «la

izquierda». Pues bien, uno así no es ya un (simple) cristiano sino un Cristo .

(Evangelio gnóstico de Felipe 67)

]

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para reflexionar y trabajar en grupo

SIGUE LAS INSTRUCCIONES Y ESCRIBE TU REFLEXIÓN

para reflexionar y trabajar en grupo SIGUE LAS INSTRUCCIONES Y ESCRIBE TU REFLEXIÓN

Completa el siguiente cuadro. No lo hagas aquí, sino en una hoja aparte para que tengas espacio suficiente.en grupo SIGUE LAS INSTRUCCIONES Y ESCRIBE TU REFLEXIÓN EVANGELIO AUTOR FECHA DESTINAT. SÍMBOLO 2 Anota

EVANGELIO AUTOR FECHA DESTINAT. SÍMBOLO
EVANGELIO
AUTOR
FECHA
DESTINAT.
SÍMBOLO
2
2

Anota a qué evangelista pertenece cada una de las siguientes frases.

Indica el por qué de la atribución que has hecho. Con los datos que te hemos ofrecido en esta sesión estás en condiciones de hacerlo.

a) «Yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia».

b) Se levantó, tomó al niño y a su madre y se retiró a Egipto; allí estuvo

hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: de Egipto llamé a mi hijo».

c) «Al ver el centurión que estaba frente a él que había expirado de esa

manera, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios».

d) «Yo soy el pan de vida, el que viene a mí no tendrá hambre».

e) «He decidido yo también, después de haber investigado diligentemente

todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo, para

que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido».

f) «Y al ver que algunos de sus discípulos comían con manos impuras, es

decir, no lavadas (es que los fariseos y todos los judíos no comen sin

haberse lavado las manos hasta el codo, aferrados a la tradición de los

antiguos y al volver de la plaza si no se lavan no comen)

g) «Bienaventurados los pobres en el espíritu porque de ellos es el Reino

de los cielos».

Santiago el de Zebedeo y a Juan, hermano de Santiago, a quienes

puso por nombre Boanerges, es decir, los hijos del Trueno».

h)

».

«

a

i) «No temáis, pues os anuncio una gran alegría que lo será para todo el

pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador que es Cristo Señor».

j) «Se fue a vivir a una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera el

oráculo de los profetas: Será llamado nazareno».

k) «¿Cuántos peces tenéis? Ellos le responden: Siete y unos pocos peces».

l) «Ella le respondió: Sí, Señor, pero también los perritos comen bajo la

mesa las miguitas de los niños»

EL MENSAJE CRISTIANO

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m) «No son del mundo, como yo no soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad». n) «La vida era la luz de los hombres y la luz brilla en las tinieblas».

3
3

Después de leer los dos relatos de los evangelios apócrifos, contrástalos con los siguientes textos del evangelio de Mateo: 2,1-2 y 2,13-15. Observa la sobriedad de Mateo, que utiliza el relato de los Magos y el de la huida a Egipto para recordar que en Jesús se cumplen algunas profecías del Antiguo Testamento sobre el mesías; su intención es catequética. Los apócrifos, en cambio, se centran en anécdotas imaginarias para satisfacer una curiosidad que generalmente se desvía de las características de la misión de Jesús.

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SESIÓN 4 el contexto histórico de Jesús EN ISRAELITA PRIMITIVA. LA ILUSTRACIÓN, CERÁMICA EL HIJO

SESIÓN 4 el contexto histórico de Jesús

EN

ISRAELITA PRIMITIVA.

LA

ILUSTRACIÓN,

CERÁMICA

EL HIJO DE DIOS SE ENCARNÓ EN UN PUEBLO, EN UNA CULTURA, EN UN ESPACIO GEOGRÁFICO Y EN UNA ÉPOCA. CONOCER EL MUNDO EN EL QUE JESÚS VIVIÓ NOS AYUDARÁ A ENTENDER SU MENSAJE, SU VIDA Y SUS TOMAS DE POSICIÓN.

Esquema

ÉSTE ES EL ESQUEMA

Esquema ÉSTE ES EL ESQUEMA

1. EL PAÍS DE JESÚS

1.1. El nombre de la Tierra Prometida

1.2. El país

1.3. Entre un mosaico de civilizaciones

1.4. Rodeada de infieles

1.5. Entre el agua del mar y la arena del desierto

1.6. Una tierra llena de contrastes

1.7. Plantas y animales

1.8. Las regiones principales

1.8.1. Galilea

1.8.2. Samaría

1.8.3. Judea

1.8.4. Otras regiones

1.9. La elección de una ciudad y un templo

2. EL PUEBLO DE JESÚS

2.1. El pueblo de Dios

2.2. Pastores, agricultores, artesanos

EL MENSAJE CRISTIANO

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2.3.

Un pueblo en fiesta

2.4. Los guías espirituales del pueblo de Dios

2.5. Algo de historia: la época de Jesús

2.5.1. Herodes I el Grande

2.5.2. Poncio Pilato

2.5.3. El Sanedrín

2.6. Los grupos religiosos y sociales en la época de Jesús

referencia

SI TE INTERESA EL TEMA, PUEDES BUSCAR MÁS SOBRE ÉL

referencia SI TE INTERESA EL TEMA, PUEDES BUSCAR MÁS SOBRE ÉL

A. CALVO, Para leer una Cristología

Pat ALEXANDER (dir), Enciclopedia de la Biblia

M. FEINBERG, La vida diaria en tiempos de Jesús, Barcelona 2000.

56-69.

134-135; 146-147.

@

www.servicioskoinonia.org/biblioteca/biblica/RechnitzEntenderBiblia.zip (para entender la Biblia). http://orbita.starmedia.com/lafamiliadejesus/mapas.ht (Mapas de la Biblia).

para estudiar

DEBERÍAS LEER ATENTAMENTE ESTE TEMA,

para estudiar DEBERÍAS LEER ATENTAMENTE ESTE TEMA,

La influencia del ambiente en la persona es indudable. El panorama físico

y las relaciones sociales de cualquier tipo (políticas, administrativas, económicas

o religiosas) determinan en gran parte los modos de ser y pensar de la persona

afectada por ello. Esto ocurre en mayor medida en las sociedades de tipo rural

donde el control social es mucho más extenso e intenso. ¿Ocurrió esto con Jesús? ¿En qué medida resultó afectado Pretendemos conocer, siquiera superficialmente, cómo era la realidad ambiental en la que vivió, para interpretar sus tomas de postura como normales

o como discrepantes. Su encarnación en el aquí y el ahora, su libertad y sus

criterios propios nos interesan para valorar el relieve de su figura. En qué y hasta qué punto fue distinto de los hombres de su tiempo es para nosotros importante.

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1. EL PAÍS DE JESÚS

1.1. El nombre de la Tierra Prometida

La Tierra Prometida recibe varios nombres. Canaán o tierra de cananeos:

éstos eran los habitantes del lugar antes de la conquista de Josué. Palestina o país

de filisteos: fueron enemigos constantes de los hebreos. Israel, nombre definitivo

del patriarca Jacob; nombre del reino del Norte tras la ruptura de la unidad política

de los israelitas a la muerte de Salomón. Nombre, también, del actual estado judío.

En la Biblia, Israel designa, con frecuencia, algo más que una nación: es el pueblo elegido, el pueblo de Dios. Los cristianos, le damos el hombre de Tierra Santa, porque Jesús, el Hijo de Dios, hecho hijo de María, santificó con su presencia y su palabra este país.

1.2. El país

Palestina formaba parte del imperio romano desde el 64 a. C. Situada a más

de un mes de navegación de Roma, estaba compuesta por una franja en forma de

trapecio de 50 y 100 km. en sus bases y 220 km. de altura, con una extensión de

unos 26.000 km , es decir, como la mitad de Aragón o un poco menor que Galicia o Bélgica. Estaba atravesada de norte a sur por el río Jordán («el que siempre corre», «el que baja»), que tiene la particularidad de hacer su recorrido bajo el nivel del mar. El Jordán tiene unos 320 km. (algo menor que el Miño) y, tras nacer de tres fuentes en el sur del Líbano, forma en su trayecto tres lagos: el Hulé (a 68 m. bajo

el nivel del mar), el Tiberíades (llamado también mar de Galilea o Genesaret), que

2

tiene 172 kms , 45 m. de profundidad y está a 212 m. bajo el nivel del mar (en él

se puede pescar) y, por último, el mar Muerto, a donde las aguas del Jordán (a 200

m

intensa evaporación compensa la falta de desagüe. Es un fenómeno único en el mundo, ya que se encuentra a 392 m. bajo el nivel del Mediterráneo, siendo por ello la más grande depresión de la corteza terrestre. Su salinidad es de más del 20% (seis veces más que el Mediterráneo); esto, sumado a las fuentes de asfalto, hace imposible la vida en su seno e impide que el cuerpo humano se hunda. La leyenda dice que bajo él se encuentran las abrasadas ciudades de Sodoma y Gomorra.

3 . por segundo) van a parar, pero que nunca se llena ni se desborda porque la

2

1.3. Entre un mosaico de civilizaciones

Los grandes acontecimientos de la Biblia tienen lugar en el espacio llamado “medialuna fértil”. Palestina forma parte de ella. Rodeada de zonas desérticas, la medialuna fértil describe un gigantesco arco. Comienza en el golfo Pérsico. Trepa

hacia el Noroeste, aguas arriba de los ríos Tigris y Éufrates. Gira bruscamente hacia

el Sur (en la actual frontera de Turquía). Desciende por el Líbano, Siria e Israel y

apoya, por último, la punta occidental de su arco en las aguas del Nilo. La medialuna fértil señaló el camino obligado para el paso de los emigrantes, de las caravanas y de los ejércitos. En ella nacieron, se enfrentaron y desaparecieron

poderosos imperios de la antigüedad: sumerios, caldeos, asirios, hititas, egipcios, persas, griegos. Situada estratégicamente en el centro, Palestina vivirá sometida alternativamente a las presiones de dos grandes imperios: Asiria y Babilonia, por

el Norte, y Egipto, por el Sur.

EL MENSAJE CRISTIANO

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1.4. Rodeada de infieles

Al Nordeste de Israel se encuentra Siria o Aram. Su capital, Damasco. Aliada algunas veces, y casi siempre enemiga del pueblo hebreo. Mejores fueron las relaciones con los fenicios, al Noroeste: el comercio con las ciudades de Tiro y Sidón fue intenso en algunas épocas. En la construcción del templo de Jerusalén se empleó con abundancia la madera de los cedros del Líbano. Al sur del Negueb, Edom fue un vecino árabe más incómodo que peligroso. En los momentos de mayor expansión, los judíos dominaron a la derecha del Jordán (Transjordania) diversos países: Basán al Norte, célebre por sus pastos donde se criaban hermosos ejemplares de ganado vacuno. Ammón, al centro, y Moab, al Sur, tierras secas y pobres.

1.5. Entre el agua del mar y la arena del desierto

La geografía de Palestina ofrece por sí misma gran interés. Bloqueada al Este por el inmenso desierto siro-arábigo y al Oeste por una costa mediterrénea de peligrosa navegación, sólo fue abordable por el Norte y, con mayor dificultad, por el Sur. La Palestina bíblica es mucho más pequeña que el actual estado de Israel. Está formada por cuatro franjas paralelas que recorren el país de Norte a Sur.

* La costa mediterrénea, de blancas arenas. Los filisteos ocuparon la parte

meridional. Es la actual Gaza.

* La llanura costera o Sefelá, hoy salpicada de ciudades y de naranjos. Era el camino obligado de viajeros, comerciantes e invasores.

* La cadena de montañas. Comienza al Norte de Galilea, en el nevado monte

Hermón. Queda cortada por la fértil llanura de Yezrael o Esdrelón y continúa hacia el Sur con los montes de Samaría y de Judea. Se detiene, por fin, en la ciudad de

Hebrón, al borde del desierto del Negueb.

* El valle del río Jordán. Una zona pantanosa, hoy saneada, al Norte (laguna

de Hulé). El lago de Genesaret, también llamado de Tiberíades o mar de Galilea. El tramo largo y tortuoso del río Jordán. Y por último el mar Muerto o de la Sal, donde desemboca el Jordán a 397 metros bajo el nivel del mar Mediterréneo.

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1.6. Una tierra llena de contrastes

Tan pequeño país encierra, sin embargo, una gran variedad de paisajes. Nieves perpetuas coronan el monte Hermón. Crestas montañosas y áridas

torrenteras recorren el país. Dos desiertos abrasados y abrasadores: el de Judea

y el Negueb. Las orillas onduladas y suaves del lago de Genesaret. Las llanuras

fértiles de Esdrelón, Sefela y Samaría. Los paisajes lunares de la depresión del Jordán. Toda esta enorme variedad logra, que no haya turista o peregrino que no pueda encontrar en Palestina algún rincón parecido a su tierra natal. El clima está

lleno de contrastes. En Galilea llueve con relativa frecuencia. La lluvia se hace más escasa al Sur, pero cuando llega cae con fuerza torrencial. Los hebreos la esperan

y la temen. Es lo mejor y lo peor. Ven en ella un expresivo símbolo del Espíritu de

Dios, fecundo y purificador. Jerusalén tiene veranos calurosos e inviernos cortos

y fríos. El desierto es seco y austero. Deslumbrante de luminosidad. Escenario de

los contrastes más violentos: frío y calor, rocío y escarcha, lluvia y viento. El viento tiene un lenguaje particular: frío, cuando sopla del Noroeste: trae la lluvia; húmedo, si viene del Oeste o Suroeste: aporta el rocío. El viento del desierto es temible: puede echar a perder la cosecha.

1.7. Plantas y animales

La proximidad del desierto recordará a Israel que sus cosechas son un don de Dios. Arboles, arbustos, plantas, semillas y flores están bajo la bendición de Dios. La Biblia abunda en detalles de respeto profundo. El almendro (que en hebreo significa “vigilante”), la encina, el olivo, la higuera, la viña, el trigo, la anémona roja y los lirios del campo, son las especies vegetales más frecuentes en el país. Los profetas y poetas de Israel y, sobre todo, Jesús mismo, se sirvieron de ellas para comunicarnos el secreto de la vida y del amor de Dios. Los animales se aproximan más que las plantas al mundo de los hombres. La razón es que tienen sangre y “la vida de toda carne es su sangre”. Sólo a Dios pertenece. No se puede, por tanto, beber. Asnos y bueyes tiran de rústicos arados y pisan el grano en la era.

bueyes tiran de rústicos arados y pisan el grano en la era. PLANO DE UNA POBLACIÓN

PLANO DE UNA POBLACIÓN CON SUS MURALLAS.

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Corderos y cabras son apacentados en pastizales cercanos a fuentes de agua. Sólo los reyes y los ricos poseen caballos. Los camellos y los asnos formarán parte de las caravanas de comerciantes, que atraviesan el país.

1.8. Las regiones principales

1.8.1. Galilea

el país. 1.8. Las regiones principales 1.8.1. Galilea EXTERIOR DE UNA CASA COMÚN. Galilea es la

EXTERIOR DE UNA CASA COMÚN.

Galilea es la región que está al norte. Su nombre significa «distrito». En su parte montañosa están las poblaciones de Naín («bonito»), Nazaret («mirador») y Caná («cañaveral»). Séforis, a 5 km. de Nazaret, era un importante centro de caravanas entre Damasco y los puertos del Mediterráneo. La parte más llana, alrededor del lago Tiberíades, era abun- dante en cereales, fruta, olivos y vid, así como en

pesca y derivados. Allí estaban las ciudades de Cafarnaún («aldea de Naún»), Corozaín y Betsaida («casa de la pesca»). Por haberse fusionado la población con extranjeros, no judíos de religión, los galileos no eran bien vistos por los judíos fervientes, que llamaban a la región «Galilea de los gentiles», algo así como «el distrito de los ateos». Se les echaba en cara que no hablaban correctamente el arameo por no pronunciar bien las guturales. El am- biente era muy agrícola y pesquero, cosa que influirá en el lenguaje de Jesús. Los galileos eran nacionalistas y amantes de la libertad, preferían el honor al dinero. Para las autoridades, cualquier galileo era un rebelde terrorista en potencia; de hecho, de esta región populosa y relativamente próspera surgieron los movimientos revolucionarios que tanto inquietaron a los romanos. Había bastante inmigración, y José, esposo de María, pudo ser uno de los que vinieron a ganarse la vida aquí. En 1962, Avi Jonah descubrió una lápida de mármol negro del siglo III a. C. que nombra a Nazaret. Ni el Antiguo Testamento ni sus comentarios, sin embargo, lo hacen.

1.8.2. Samaría

Samaría está situada entre Galilea y Judea. Es fértil y con alto nivel urbano. Sus habitantes nunca fueron auténticamente judíos de religión, ya que muchos de ellos descendían d e c o l onos extranjeros, traídos por los asirios en el 722 a. C. Están, si cabe, m á s aferrados a la ley que los judíos. Esperan un mesías que será un nuevo Moisés («el que ha de venir»). Admiten en exclusiva el Pentateuco, pero rechazan el resto

PLANTA DEL INTERIOR DE UNA CASA.

pero rechazan el resto PLANTA DEL INTERIOR DE UNA CASA. PÁGINA 52 SAFA ÚBEDA - ESCUELA

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de los libros del Antiguo Testamento y no reconocen a Jerusalén como centro religioso. Ellos tienen su templo en el monte Garizín, en Siquén. En tiempos de Jesús, este templo estaba destruido, pero quedó como lugar de culto. Hay que recordar que entre ellos y los judíos existía un odio mutuo. En Cesarea del Mar, ciudad nueva, residía el prefecto romano y el grueso del ejército. Ciudades importantes de la región eran: Samaría («atalaya»), Siquén («cuello») y Betel («casa de Dios»).

1.8.3. Judea

Judea es la región más meridional. La ciudad principal de Judea es Jerusalén («ciudad de la paz», «de la felicidad»). Su importancia es, en primer lugar, religiosa: allí está el centro de formación religiosa de los judíos, su dirección y, sobre todo, el único templo judío del mundo, al que todos deben peregrinar. A este motivo hay que añadirle su importancia política: mientras Herodes I es rey, mantiene una corte fastuosa y, después de él, habrá también guarnición militar; pero, además, es la sede de la «asamblea suprema» o sanedrín, cuya competencia se extiende, al menos teóricamente, a todos los judíos del mundo, lo que le da un peso internacional grande. Los dos motivos anteriores producían un tercero: su importancia económica. Aunque la ciudad tenía unos 60.000 habitantes, en las festividades pasaban de 125.000 los turistas peregrinos. Toda esa masa humana le daba enorme importancia económica: centro de grandes negocios monetarios, de banqueros, recaudadores de impuestos, de mercaderes de esclavos y de ganado (el templo consume mucho ganado). Los precios allí eran muy altos (hasta 10 veces más). Todo judío debía gastar la décima parte de su cosecha en Jerusalén y enviar dos días de su salario al templo. Grandes caravanas abastecían la ciudad, ya que Judea producía poco trigo, aunque bastante vid, olivos, higueras, dátiles y legumbres. En Jerusalén estaban prohibidos en aquel tiempo los jardines; sólo había una rosaleda que se empleaba para hacer perfume. Una regular ganadería (ovejas, cabras, novillos) podía abastecer a la población (ya que se comía poca carne y más pescado ahumado o salado), pero no al templo. Para hacer llegar los productos, había que protegerlos de los bandoleros. En la parte montañosa o desierto de Judá, junto al Mar Muerto, se encontraba el principal centro esenio: Qumran. Ciudades de esta región eran:

Arimatea, Efraín, Jericó, Emaús, Betfagé («casa de los higos verdes»), Betania, que no se debe confundir con el lugar donde bautizaba Juan al otro lado del Jordán, y Belén («casa del pan»). Este pueblecito está a 8 km. de Jerusalén y a 148 km. de Nazaret.

1.8.4. Otras regiones

Otras regiones vecinas son también nombradas por los evangelios: Perea, en la Transjordania, donde bautizaba Juan. La Decápolis, confederación de diez ciudades para mutua defensa; una de ellas era Ammán, capital de la actual Jordania. Idumea, al surde Judea, que limita ya con el desierto árabe. Iturea, Abilene y Traconítida eran regiones transjordanas del norte.

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1.9. La elección de una ciudad y de un templo

1.9. La elección de una ciudad y de un templo Jerusalén, ciudad de paz, ciudad de

Jerusalén, ciudad de paz, ciudad de reyes, ciudad habitada por la presencia de Yahveh. La Biblia evoca la trágica historia de esta incomparable ciudad. Conquistada por el rey David; embellecida con un templo por su hijo Salomón; dotada de valiosos canales para transportar el agua en tiempos del rey Ezequías, conoció la angustia del asedio y de la destrucción en el año 587 antes de Jesucristo. Reconstruida por Nehemías al volver del destierro, sucumbió por segunda vez al poder de los romanos. El emperador Vespasiano arrasó la ciudad en el año 70 después de Jesucristo. Los cristianos han visto en esta ciudad el doble símbolo del rechazo y de la aceptación de Dios. Capital religiosa del pueblo de Israel; centro del culto para las Doce tribus; irá aflojando los lazos de la Alianza, que la unen con Dios. La ciudad amiga de Dios prefiere las alianzas humanas. Los profetas denunciarán la idolatría de la ciudad santa, su falta de justicia social, la creciente corrupción moral. El rechazo de Dios llega al máximo con la muerte de Cristo, consumada a las puertas de la ciudad, en el monte Calvario. De Jerusalén, sin embargo, irradiará a todo el mundo la Buena Noticia de Jesús resucitado. En Jerusalén celebrará el Nuevo Pueblo de Dios su primer concilio y el autor del Apocalipsis verá cumplida en la ciudad Santa, que desciende del cielo, los vibrantes anuncios de restauración y de esplendor que nos transmitieron los profetas.

2. EL PUEBLO DE JESÚS

2.1. El pueblo de Dios

La Biblia emplea varios nombres para designar a los miembros del antiguo pueblo de Dios. Hebreos: la raíz de este nombre significa “pasar”; y esto fueron los hebreos en tiempo de los patriarcas: hombres de paso, siempre en movimiento, verdaderos “nómadas del desierto”. Israelitas, o hijos de Israel: reconocemos en él, el segundo nombre del patriarca Jacob. Israel puede significar el hombre que ha luchado con Dios y está junto a él. Hebreos e israelitas son hoy más conocidos por el nombre de judíos, o hijos de Judá. Esta palabra tiene el sentido de alabar, celebrar, exaltar. Son los supervivientes del reino de Judá después del destierro en Babilonia. Los diferentes nombres del antiguo pueblo de Dios nos recuerdan tres importantes disposiciones: “estar de paso”, “estar junto a Dios” y “alabar”. Los miembros del nuevo pueblo de Dios, la iglesia, reciben el nombre de cristianos:

este nombre lo recibieron por primera vez en Antioquía. Siguen a Cristo y son capaces de padecer por él sin avergonzarse de su nombre.

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El judío sabe que pertenece a la casa de Israel. No ignora que es miembro de una Familia y que ésta forma parte de una de las doce Tribus, que ocuparon el país dado por Dios. Conoce, por último, que todas las tribus descienden del mismo patriarca: Abrahán. Aunque el israelita comienza su confesión de fe reconociendo que su padre fue un arameo errante, se inclinará a buscar mujer entre los miembros de su pueblo. Habrá épocas en que estará severamente prohibido contraer matrimonio con extranjeras. Dios, sin embargo, dispondrá que entre los antepasados del Mesías figuran algunos extranjeros. El pueblo hebreo recorrerá un camino largo antes de abrirse a perspectivas más universales.

2.2. Pastores, agricultores, artesanos

La vida a lo largo de la historia de Israel experimenta transformaciones

importantes. Al principio los hebreos son pastores. Llevan una vida pobre y nómada

o errante en busca de pastos para sus rebaños. Hay bastante igualdad económica

entre las familias. Respetan la hospitalidad como una ley sagrada. Sin embargo la búsqueda de pozos de agua y aljibes para beber ocasionará rivalidades frecuentes entre tribus vecinas. Lentamente abandonan las “tiendas” para habitar casas de barro, ladrillo cocido o de piedra. Cambian en gran parte el oficio de pastor por el de campesino. La sociedad hebrea se hace agrícola. Con el establecimiento de la monarquía aparecen en segundo plano los artesanos o pequeños industriales. Labradores, ganaderos y artesanos venden directamente sus productos al consumidor. El comercio fue durante mucho tiempo monopolio de la casa real. La vida social se concentra en la ciudad. La ciudad tiene como principal misión defender a sus habitantes de los ataques enemigos. Una sólida muralla la rodea. Las puertas están bien fortificadas. Éstas son el centro de la vida política, económica y social. En ellas se sentarán los ancianos para dirigir asambleas, discutir negocios y administrar justicia. Las calles son estrechas. A su alrededor se agrupan las casas de artesanos y tenderos. Salvo las del rey y de los notables, son modestas y de un solo piso. Pequeñas ventanas abiertas sobre la calle iluminan el interior. De noche se encienden lámparas de aceite. Un pequeño molino y un horno de pan —el alimento base— se encuentran en cada casa. Un molino parado es un hogar muerto. La vida sedentaria de los israelitas y la aparición de un estado centralizado pondrá de relieve poco a poco la diferencia de estamentos y funciones. Se acusan las diferencias sociales. Crece la separación entre ricos y pobres. Son éstos los que más duramente sufrirán los desastres de las sequías, las epidemias y la devastación de los enemigos invasores. Aparecen entonces las denuncias vigorosas de los profetas y se redactan leyes para proteger a los débiles: pobres, huérfanos y viudas.

2.3. Un pueblo en fiesta

La fiesta es el eje espiritual de Israel. Cuando el pueblo celebra una fiesta revive las hazañas, realizadas por Dios en favor de él a lo largo de la historia. El año litúrgico hebreo tiene tres clases de celebraciones: el sábado, los novilunios (festejos en la luna nueva) y las fiestas. Entre éstas destacan cinco: Pascua, Pentecostés, las Tiendas, Año Nuevo y el gran día de la Expiación. El sábado (Sabbat) adquiere muy pronto un significado religioso. El pueblo fiel entra en el descanso de Dios. Pero, sobre todo, recuerda la gozosa liberación de la esclavitud en Egipto. El día de descanso queda consagrado a la alegría de saberse en alianza con Dios. Sacerdotes y doctores ofrecen sacrificios o educan al pueblo enseñando la Ley. El rasgo común de todas las fiestas de Israel es el gozo

y la esperanza.

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En la Pascua, a partir del rey Salomón, el pueblo peregrinará a Jerusalén

para festejar con sacrificios la alegría de la liberación de Egipto. La cena del cordero recordará a los miembros de cada familia la hazaña de Yahveh, que triunfa

y salva a su pueblo.

En Pentecostés, el pueblo celebrará con júbilo el don de la Ley promulgada en el monte Sinaí y la renovación de la Alianza. En la fiesta de las Tiendas, Israel revivirá gozoso durante siete días el recuerdo de la dura marcha por el desierto. El gozo de la creación y el perdón estarán presentes en las fiestas de Año Nuevo y la Expiación (fiesta en la que se pide perdón a Dios). El templo de Jerusalén era el único lugar en el que se podían hacer sacrificios en honor de Dios. En el centro de una gran explanada llamada “Patio de los gentiles” había un edificio con un primer patio, llamado “Patio de los israelitas” y un segundo recinto llamado “Santo” al que sólo podían entrar los sacerdotes. Dentro del “Santo” se levantaba el “Santo de los Santos” o lugar santísimo, al que sólo entraba el sumo sacerdote una vez al año en la fiesta de la expiación. Era considerado el lugar donde se mostraba la gloria de Dios. Antiguamente en el “Santo de los santos” se guardaba el Arca de la Alianza que contenía las tablas de la ley, pero en tiempos de Jesús estaba vacío. El día de fiesta para el nuevo Pueblo de Dios es el domingo o “día del Señor”. Al oír esta expresión un hebreo piensa en la intervención última y decisiva de Dios al final de los tiempos. Los cristianos celebramos simultáneamente en ese día la resurrección de Cristo y el anuncio de su segunda venida. Revivimos este triunfo cada vez que participamos en la eucaristía. Para nosotros el templo de Dios es Jesucristo (en él se muestra plenamente la gloria de Dios) y también el hombre, mucho más que cualquier edificio construido por manos humanas.

2.4. Los guías espirituales del pueblo de Dios

Cuatro clases de personas conducen al antiguo pueblo de Dios: los sacerdotes, los profetas, los sabios y los reyes. Son hombres capaces de oír, comprender, custodiar y transmitir la palabra de Dios. Los sacerdotes son los descendientes de la familia de Aarón. Aseguran en el templo, en cada ciudad y aldea la comunicación entre Dios y los hombres. Están encargados de enseñar al pueblo las tradiciones nacionales. No siempre su vida correspondió a lo que enseñaban. Sólo ellos pueden penetrar en el santuario. El sumo sacerdote es el sucesor y descendiente de Aarón. Los levitas ayudan en sus funciones a los sacerdotes. Descienden de la tribu de Leví. Habitan en 48 ciudades propias, distribuidas por todo el país. Viven de los diezmos de las cosechas y rebaños, que los hebreos ofrecen a Dios. Los profetas reciben una misión de Yahveh: manifestar al pueblo el sentido que Dios ha puesto en los acontecimientos de la historia. Con frecuencia se

resisten a aceptar esta misión. Son verdaderos contemplativos, oradores y, a veces, grandes escritores. Denuncian los abusos del pueblo y de sus jefes, los reyes, los sacerdotes y los falsos profetas. Hablan, obran, prometen. Sostienen la esperanza

y

el gozo en Israel. Sacuden la conciencia de su pueblo y lo consuelan. Defienden

y

predican la palabra de Dios. De ahí su intransigencia y su ardor. Aparecen en los

momentos difíciles de la historia. Los sabios forman una tercera categoría de guías espirituales. Dirigen sus

enseñanzas no tanto a la colectividad de Israel cuanto al individuo. Transmiten una sabiduría práctica, que no deja de ser también religiosa. Enseñan a “saber hacer”

y “saber vivir”. Esto es, a tener habilidad técnica, gusto artístico, y a conducirse

bien en la vida y cumplir el papel que a cada uno corresponde en la comunidad. El

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anciano, el padre y el maestro son sus principales figuras.

Los reyes gobiernan al pueblo en nombre de Dios, asegurando la justicia y la paz. Y, en ocasiones, ejercen determinadas funciones de culto. El rey recibía el nombre de “Mesías”, es decir, “Ungido”. No siempre fueron fieles a su misión. Los profetas denunciaron sus injusticias, su despotismo y su manera de entender míticamente el poder real como otros pueblos del Oriente. Sin embargo, dirigen su mirada hacia un rey que asegure al pueblo de Dios la victoria, la paz, el gozo y

la justicia.

En el Nuevo Pueblo de Dios, los Apóstoles dan testimonio de la resurrección del Señor Jesús, oran y se dedican al servicio de la Palabra. En cada Iglesia designan presbíteros (responsables). Los Obispos son sus sucesores.

2.5. Algo de historia: la época de Jesús

La política en los tiempos de Jesús estuvo fundamentalmente marcada por dos personas: Herodes I y Poncio Pilato.

2.5.1. Herodes I el Grande

Herodes I el Grande reinaba cuando nació Jesús. Hombre de talante helenista y origen árabe, fue puesto por el senado romano como rey vasallo de toda Palestina (del año 37 a. C. al 4 a. C.). Estaba obligado a defender con sus tropas auxiliares las fronteras del imperio que le correspondían. Era muy hábil para maniobras políticas, y así superó todas las crisis y cambios de «dueño». Estaba obsesionado por mantener su soberanía mediante dos métodos: estar siempre del lado del que mandase en Roma y eliminar a los que podían aspirar a su puesto, principalmente a sus hijos. Cuenta un escritor que Augusto decía: «Más vale ser el cerdo de Herodes, que su hijo». Este escritor tenía en cuenta que los judíos no comen cerdo y que a sus hijos Herodes los mataba. Con un ejército compuesto por galos, germanos y tracios, distribuidos por todo el país, reprimía cuantas conspiraciones se organizaban (fariseos, año 25 a. C.). En el 35 a. C., porque el pueblo aclamó al sumo sacerdote Aristóbulo, cuñado suyo, mandó ahogar a éste en una piscina de Jericó. Mató a dos de sus hijos y estranguló a su mujer. Cinco días antes de su muerte, hizo matar a otro hijo y quemar a varios fariseos. Ordenó que después de su muerte ejecutasen a un numeroso grupo de importantes judíos, que tenía concentrados en el hipódromo, diciendo que de esta manera llorarían muchos el día de su muerte. Trató mal incluso a los saduceos. Atribuirle, pues, como hace el evangelio, una matanza de niños no resulta nada improbable (Nerón mandó matar

a muchos niños de Roma por la aparición de un corneta en el cielo romano).

Herodes hizo muchísimas obras públicas: reconstrucción del templo, de las tumbas de los patriarcas, conducciones de agua, teatros, fortalezas corno la Torre Antonia, ciudades portuarias (Cesarea) y estadios deportivos. Los juegos atléticos le gustaban mucho y él ofreció los premios más importantes de la 192 Olimpiada; ayudó para que no dejasen de celebrarse juegos cada cinco años por falta de dinero. Con todo esto trataba de ganarse la simpatía del pueblo (obras públicas y puestos de trabajo). Su reinado fue bastante bueno en el terreno económico:

controló a los bandidos en beneficio del comercio. En épocas de hambre, fundió su propia vajilla de plata para alimentar a los necesitados. Redujo en varias ocasiones los impuestos. El país gozó de forzada tranquilidad y de cierta prosperidad mientras él

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reinó. Quiso que le sucedieran tres de sus hijos, partiendo el reino, pero Roma sólo los admitió en calidad de gobernadores, no de reyes como él lo había sido. Arquelao, de Samaría y Judea;

Herodes Antipas, de Galilea y Perea; y Filipo, de Iturea y Traconítida. Estos fueron virreyes, bajo el dominio de Roma, en partes del territorio de su padre. El primero de ellos, Arquelao de Judea, fue desterrado al sur de Francia (Vienne) a causa de

su crueldad y, en su lugar, se pusieron prefectos (procuradores) romanos. El quinto

de ellos fue Poncio Pilato.

2.5.2. Poncio Pilato

Poncio Pilato, protegido por Sejano (el hombre más influyente de Roma y, además, antijudío), fue prefecto (gobernador) mientras se desarrolló la predicación

y muerte de Jesús (del 26 d.C. al37 d. C.). Tenía como función controlar aquellas

regiones, nombrando o destituyendo al sumo sacerdote (especie de presidente del gobierno), cobrar por medio de una red de agentes (publicanos) los tributos que se imponían, partiendo de las tasas que se hacían en los censos, y autorizar la ejecución de la pena de muerte, generalmente por delitos políticos. Pilato nombró sumo sacerdote a José Caifás, el cual, había sido director de las investigaciones del sanedrín y que perdió su cargo al mismo tiempo que Pilato. A Gayo Pilato

lo describe Agripa como «inflexible de carácter, arbitrario y

describe Agripa como «inflexible de carácter, arbitrario y RABINO JUDÍO. despiadado» y le acusa de «venalidad,

RABINO JUDÍO.

despiadado» y le acusa de «venalidad, desafueros, robos, ultrajes y amenazas; de acumular las ejecuciones sin previo juicio, de crueldad salvaje e incesante», citando también

ejemplos de todas estas acusaciones. Pilato residía en Cesarea del mar (puerto). Provocó constantemente a los judíos: trajo descubiertas a Jerusalén (hasta entonces se había evitado) las enseñas de sus tropas, las águilas romanas y la imagen del emperador (las imágenes de animales y personas son contrarias a la religión judía), y hubo de retirarlas después de tumultos y muertes. Empleó

dinero del templo (dinero sagrado) para obras hidráulicas, disolviendo las manifestaciones sus soldados que, disfrazados de judíos y armados de garrotes, estaban entre

la gente. Realizó una matanza de galileos en el templo y,

posteriormente, otra de samaritanos. En sus monedas estaban los símbolos del culto al emperador. Disponía de unos 3.000 hombres, en su mayoría griegos y sirios (los judíos estaban exentos del servicio militar para poder guardar el sábado). Tenía de respaldo tres

legiones (36.000 hombres) y una flota anclada en Antioquía, que dependían del gobernador de Siria. Cuando Sejano cayó en desgracia y fue ejecutado, Pilato se quedó sin apoyo y fue depuesto por su superior Vitelio y

enviado a Roma para rendir cuentas ante el emperador (año 37 d. C.). Cuando llegó

a Roma, Tiberio había muerto. Desterrado a las Galias, parece que murió

violentamente.

2.5.3. El Sanedrín

El sanedrín («consejo», «sentarse juntos») era la institución más importante

en el mundo judío. Era una especie de parlamento con poder legislativo, judicial

y ejecutivo, sólo limitado en sus funciones por los ocupantes romanos, pero con

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influencia en todos los judíos dispersos por el mundo, a los que se llamaba «los de la diáspora», los de la dispersión. Unos siete millones de judíos había en el imperio romano. El sanedrín estaba compuesto por 71 miembros pertenecientes a tres clases:

los ancianos (senadores o presbíteros) que, a su vez, pertenecían a la aristocracia y hombres de negocios; los sumos sacerdotes retirados o los miembros de sus cuatro familias; y, finalmente, los letrados o escribas, casi todos del grupo fariseo. El presidente era el sumo sacerdote en funciones (especie de presidente del gobierno), y su cometido era el de gobernar el país bajo la tutela de Roma. Sabemos que en algunas épocas no tenía poder para ejecutar sentencias de muerte sin permiso del prefecto romano. Como corte de justicia, el sanedrín juzgaba los delitos contra la ley, fijaba la doctrina y controlaba toda la vida religiosa. Tenía guardias a su disposición. Por toda Palestina había pequeños sanedrines de tres miembros, uno de los cuales hacía de juez.

2.6. Los grupos religiosos y sociales en la época de Jesús

Los herodianos eran los partidarios del rey Herodes Antipas. Apoyaban a los romanos. Los hasidin (los “piadosos”) no eran una secta organizada. Es el nombre que se dio a los judíos que se opusieron a la penetración de la cultura griega (helenismo) en la vida y la cultura judías. En el siglo II a.C. algunos de ellos se unieron a los macabeos en la lucha armada contra los soberanos griegos (1Mac 2,42). Otros eran pacifistas, pero todos eran seguidores fieles de la ley, y muchos de ellos se adhirieron a las sectas de los fariseos y los esenios. Los fariseos (la palabra puede que signifique los “separados”) eran una secta religiosa rígida, que probablemente comenzó a principios del siglo II a.C. Eran, por lo general, judíos corrientes —no sacerdotes— que se atenían estrictamente a la ley judía. Ampliaban frecuentemente la aplicación de la ley, por lo que ésta se hizo difícil de guardar. La prohibición de trabajar en sábado es un ejemplo típico. Los fariseos consideraban “trabajo” caminar más de un kilómetro aproximadamente desde la propia ciudad, llevar cualquier clase de peso, o encender el fuego en el hogar. La rigidez de normas parecidas a éstas llevaron frecuentemente al pueblo a preocuparse sobre todo de los detalles de las leyes, perdiendo de vista el “espíritu” que las animaba. Pero el motivo era bueno. Los fariseos creían que sus reglas establecían una cerca en torno a la ley: con la observancia de estas reglas habría menos peligro de desobedecer la verdadera ley de Dios. Aunque los fariseos eran la secta más numerosa, no pasaban de 6.000 miembros. Muchos fariseos eran personas excelentes. Sin embargo, tendían a despreciar a los que no observaban o no podían observar sus onerosas leyes y se referían a ellos como “pecadores”. Jesús atacó frecuentemente a los fariseos. Condenó su vanagloria y legalismo y se identificó con la gente corriente, a la que los fariseos, como jefes religiosos, habían rechazado. Nicodemo, que se hizo seguidor secreto de Jesús, era fariseo. Y también lo era Pablo. El grupo de los saduceos era menor que el de los fariseos, pero tenía más influencia. La mayoría de los saduceos eran miembros de las familias sacerdotales. Apoyaban a los sumos sacerdotes-reyes asmoneos y, más tarde, a los gobernadores romanos. Tenemos muy poca información fideligna acerca de los saduceos, ya que la mayor parte de ella procede de sus opositores, pero sabemos que no aceptaban las aplicaciones extensivas que hacían los fariseos de la ley (la ley oral como distinta

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de la ley escrita del Antiguo Testamento). Por esta razón, no creían en la resurrección, pues no se enseña claramente en la ley veterotestamentaria. Los esenios eran una secta pequeña y más exclusiva que la de los fariseos; nunca pasaron de algunos miles. Se desarrollaron en el siglo II a. C. como movimiento de protesta contra la influencia griega en la religión judía, contra los reyes corrompidos y contra la creciente despreocupación entre los judíos por

guardar la ley. Eran todavía más rígidos que los fariseos, a los cuales denunciaban como “autores de fáciles interpretaciones”. Estaban tan disgustados con la sociedad judía, que muchos optaron por abandonarla y se fueron a vivir en comunidades monásticas. La comunidad de Qumrân, los autores de los rollos del Mar Muerto, pertenecían probablemente al movimiento esenio. Los zelotes (o nacionalistas) eran el grupo que mantenía vivo el espíritu de Judas Macabeo, el jefe de la guerrilla que consiguió reconquistar el templo de manos de los sirios en el siglo II a.C. Rehusaban pagar tributo a los romanos y estaban siempre preparados para la guerra que había de traer el reino de Dios. Tramaron varias revueltas. Una de ellas sólo terminó con la destrucción de Jerusalén el año 70 d.C. por los romanos. Al menos uno de los discípulos de Jesús, Simón (no aquél a quien Jesús cambiaría el nombre por el de Pedro, sino el otro) había sido zelote. Los escribas no eran una secta o partido político. Eran los expertos en la ley,

y se los llamaba también letrados o maestros (“rabbís”). Interpretaban la ley y la

aplicaban a la vida de cada día. Jesús no había estado en ninguna de las escuelas para rabinos, pero sus discípulos lo llamaban “maestro” (rabbí). Y lo mismo hacían los rabbís profesionales, pues estaban grandemente impresionados por su comprensión de la ley. De adolescente, Pablo fue a Jerusalén como discípulo del rabbí Gamaliel. Los publicanos eran recaudadores de impuestos. La gente los despreciaba porque tenían fama de ladrones y porque estaban al servicio de la nación extranjera y opresora. Mateo, el apóstol y evangelista, era publicano: cuando Jesús lo llamó abandonó su puesto y se fue con él. Los sacerdotes y los levitas. Eran los dedicados al culto. El oficio lo recibían de familia: sólo los de la tribu de Leví se dedicaban a estos menesteres. De entre ellos, los de una familia en especial eran designados como sacerdotes: sólo ellos podían ofrecer los sacrificios. Las restantes familias se dedicaban a otras tareas

más serviles y eran los servidores de los sacerdotes. El hombre que estaba al frente de los sacerdotes era el Sumo Sacerdote. Tenía un privilegio que no se concedía

a ningún otro sacerdote: podía entrar en el Santo de los Santos una vez al año, el

día de la expiación. Los evangelios a veces hablan de los sumos sacerdotes refiriéndose al grupo que acompaña al sumo sacerdote: sus servidores y los ex-sumos sacerdotes. Los samaritanos estaban separados de los demás judíos desde hacía siglos. Los judíos los consideraban gente indeseable y evitaban el trato con ellos.

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para entender aquello desde hoy

AQUÍ ENCONTRARÁS ALGUNOS MATERIALES PARA ENTENDER

para entender aquello desde hoy AQUÍ ENCONTRARÁS ALGUNOS MATERIALES PARA ENTENDER
hoy AQUÍ ENCONTRARÁS ALGUNOS MATERIALES PARA ENTENDER En las páginas siguientes tienes varios mapas. Será útil

En las páginas siguientes tienes varios mapas. Será útil que los repases. Los evangelios están construidos con un esquema geográfico.

útil que los repases. Los evangelios están construidos con un esquema geográfico. EL MENSAJE CRISTIANO PÁGINA
EL MENSAJE CRISTIANO PÁGINA 61
EL MENSAJE CRISTIANO
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para reflexionar y trabajar en grupo

SIGUE LAS INSTRUCCIONES Y ESCRIBE TU REFLEXIÓN

para reflexionar y trabajar en grupo SIGUE LAS INSTRUCCIONES Y ESCRIBE TU REFLEXIÓN

de la historia Bíblica?en grupo SIGUE LAS INSTRUCCIONES Y ESCRIBE TU REFLEXIÓN a) b) Revisa si te has quedado

a)

b)

Revisa si te has quedado con las ideas fundamentales:

¿Con qué nombres se denomina el país del pueblo judío?

¿Qué civilizaciones entraron en contacto con el pueblo judío a lo largo

c) ¿Qué es la “medialuna fértil”?

d) ¿Cuáles son las 4 principales zonas geográficas del país de Jesús?

e) ¿Cómo es el clima de Palestina?

f) ¿Cuál es la capital de Palestina?

g) Los judíos tenían un sólo templo, ¿recuerdas en qué ciudad estaba?

h) ¿Cuáles son los nombres que recibe en la Biblia el pueblo de Dios?

i) ¿Quiénes eran los más débiles e indefensos dentro de la escala social

del pueblo judío?

j) ¿Cuáles eran las fiestas principales del pueblo judío y qué se celebraba

en cada una de ellas?

k) Describe cómo era el templo de Jerusalén.

l) ¿Qué recuerdas de Herodes el grande y del reparto del reino a su

muerte? m) ¿Cuáles eran los grupos sociales y religiosos en el pueblo judío en época de Jesús?

Intenta dibujar, sin mirar el de los apuntes, el mapa de la Palestina de tiempos de Jesús. Marca en ella las tres regiones políticas fundamentales y las cuatro regiones geográficas.¿Cuáles eran los grupos sociales y religiosos en el pueblo judío en época de Jesús? EL

EL MENSAJE CRISTIANO

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SESIÓN 5 el comienzo de la vida pública EN LA ILUSTRACIÓN, EL BAUTISMO DE CRISTO,

SESIÓN 5 el comienzo de la vida pública

EN LA ILUSTRACIÓN, EL BAUTISMO DE CRISTO, DE EL GRECO

EL MENSAJE DEL BAUTISTA, EL BAUTISMO DE JESÚS Y LAS TENTACIONES SEÑALAN EN EL EVANGELIO EL CAMINO QUE JESÚS RECORRERÁ.

Esquema

ÉSTE ES EL ESQUEMA

Esquema ÉSTE ES EL ESQUEMA

1. LA PREDICACIÓN DE JUAN BAUTISTA

1.1. En síntesis

1.2. Lo que dicen los sinópticos

2. JESÚS ACUDE A SER BAUTIZADO POR JUAN

1.1. En síntesis

1.2. Lo que dicen los sinópticos

3. JESÚS ES TENTADO EN EL DESIERTO

1.1. En síntesis

1.2. Lo que dicen los sinópticos

4. EL DISCURSO PROGRAMÁTICO EN NAZARET: LO QUE DICE LUCAS

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referencia

SI TE INTERESA EL TEMA, PUEDES BUSCAR MÁS SOBRE ÉL

referencia SI TE INTERESA EL TEMA, PUEDES BUSCAR MÁS SOBRE ÉL

S. GUIJARRO - M. SALVADOR (dir), Comentario al Nuevo Testamento, La casa de la Biblia, Madrid 1995 , 39-41; 138-139; 198-199.

5

para estudiar

DEBERÍAS LEER ATENTAMENTE ESTE TEMA,

para estudiar DEBERÍAS LEER ATENTAMENTE ESTE TEMA,

En esta sesión repasamos los acontecimientos con los que tiene lugar el comienzo de la vida pública de Jesús. Poco nos dicen los evangelios sobre su infancia (tan sólo Mateo y Lucas nos hablan de ella), y además ese poco que dicen está todo interpretado desde la experiencia de la resurrección. De la juventud de Jesús no se nos dice ni una palabra. Según lo que nos dicen los evangelios, Jesús comienza su actividad pública después que ocurren tres acontecimientos: la predicación de Juan el Bautista, el bautismo de Jesús a manos del Bautista y las tentaciones en el desierto. A estos tres hechos, Lucas añade un cuarto: unas palabras dichas por Jesús en la sinagoga de su pueblo, Nazaret, y no bien acogidas por todos sus paisanos, en este discurso Jesús expone cuál es la misión que le ha sido encomendado por el Padre, de modo que la vida toda de Jesús será como el cumplimiento de este plan de trabajo. En la sesión anterior hablamos e los evangelios sinópticos. Vamos a aprovechar esta unidad para practicar un poco cómo se haría el estudio de los evangelios sinópticos. Por eso primero explicamos en síntesis cada uno de estos acontecimientos citados. Luego, en tres columnas paralelas vemos el texto de cada uno de los evangelios, de modo que podamos compararlos viendo sus coincidencias y diferencias, y después ofrecemos un breve comentario a cada uno de ellos.

1. LA PREDICACIÓN DE JUAN EL BAUTISTA (Mateo 3,1-12; Marcos 1,1-8; Lucas 3, 1-18)

1.1. En síntesis

Juan el Bautista fue un personaje muy importante. El historiador Flavio Josefo le dedica en sus obras más atención que al mismo Jesús. Juan fue el guía carismático de un movimiento de corte popular, que convocó al pueblo de Israel en el desierto para anunciar la cercanía del juicio de Dios. Su mensaje estaba centrado en la urgencia de la conversión, que se expresaba a través del bautismo, un rito de purificación frecuente entre algunos grupos judíos de aquella época.

EL MENSAJE CRISTIANO

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Según la más antigua tradición cristiana Jesús estuvo muy relacionado con el movimiento de Juan en los comienzos de su vida pública. Los cuatro evangelios ponen de manifiesto esta vinculación e incluso dan a entender que Jesús fue, durante algún tiempo, discípulo de Juan el Bautista . Por el libro de los Hechos sabemos, además, que algunos discípulos no distinguían muy bien entre el bautismo de Juan y el de Jesús . Teniendo en cuenta estos datos es fácil entender por qué todos los evangelistas tuvieron interés en aclarar cuál fue la relación que existió entre Juan y Jesús, y cuál es la peculiaridad del bautismo cristiano. Los primeros cristianos identificaron a Juan con el mensajero anunciado en Is 40,3 y con Elías , que según la tradición judía anunciaría la llegada del Mesías . De acuerdo con esta interpretación, Jesús aparece como el Mesías y Juan como el precursor. En esta relectura cristiana de la relación entre Juan y Jesús, cada evangelista nos ha dejado una imagen del Bautista.

En la sociedad en la que nació y creció Jesús abundaba el sufrimiento. Era un pueblo dominado y explotado por los romanos. Y además, dentro del mismo pueblo, una minoría privilegiada, con prerrogativas e tipo social y económico, pero también de tipo religioso, marginaba a la mayoría que vivía en una gran pobreza. En una situación así era lógico que el pueblo se acordara de las épocas en que Dios había liberado a sus antepasados de la esclavitud en Egipto y Babilonia. Era lógico también que añoraran a aquellos profetas antiguos que clamaban contra las injusticias. Aquellos que predicaban que el culto agradable a Dios es «partir el pan con el hambriento, acoger en casa a los pobres vagabundos y repartir los vestidos con quienes no tienen con qué vestirse» . En este caldo de cultivo, Juan, el hijo de Isabel y Zacarías, se presentó en el desierto de Judea predicando que Dios estaba a punto de intervenir en favor de su gente. El desierto de Judea está en el valle que forma el río Jordán. Este valle es muy profundo: está a unos cuatrocientos metros por debajo del nivel del Mediterráneo. Es un lugar muy reseco y muy caluroso, casi como un horno. Apenas hay vida. Es un lugar impresionante. Pero por el fondo del valle corre el río Jordán. Y al contacto de sus aguas brota la vida. En sus orillas hay sauces, tamariscos, cañaverales, hierba, frescor. En este lugar de contrastes —a un lado el desierto, al otro lado el río— empezó Juan su predicación. El evangelio de Marcos nos relata escuetamente su predicación, tomando una cita del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto:

26

27

28

29

30

31

32

33

Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos» . Había mucha gente que le escuchaba. Y muchos reconocían que no habían vivido como Dios esperaba de ellos, que sus vidas eran como un desierto sin agua.

26 Ver Hch 10,37ss.

27 Ver Mc 1,1-8 y par.

28 Jn 1,27 y Mt 3,11 utilizan una terminología propia del discipulado al describir la relación entre Jesús y Juan.

29

30

31

32

33

Ver Hch 19,1-7.

2Re 1,8.

Mt 11,14; 17,11; Mal 3,23-24.

Is 58,7.

Mc 1,3.

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34

Y manifestaban su deseo de cambiar de vida. A éstos Juan los bautiza en las aguas del Jordán. De ahí su apelativo: Juan el Bautista. El lugar donde predicaba junto al río estaba muy cerca de su desembocadura en el mar Muerto. Allí las aguas van ya muy lentas y tranquilas. La gente entraba en el agua y Juan los bautizaba. Era una manera expresiva de decir que querían cambiar de vida, lo mismo que el agua del río cambia la sequedad del desierto en tierra fértil. Después de este bautismo de conversión, quedaban a la espera de una nueva intervención poderosa de Dios. Juan era un hombre que impresionaba. Rudo, austero, honrado, fiel al Dios de los profetas. Decía siempre lo que pensaba. En aquella sociedad llena de sufrimiento y de hipocresía no era cuestión de irse con rodeos. A los que iban a oírle les decía cosas tan fuertes como éstas palabras dirigidas a los fariseos y saduceos: «Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente? Dad, pues, frutos dignos de conversión, y no andéis diciendo en vuestro interior: " Tenemos por padre a Abraham"; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham. Y ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego. El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, que haga lo mismo .» Un lenguaje tan claro y tan duro necesariamente tenía que crearle enemigos entre los poderosos. Pero los débiles, los que no tenían comida ni ropa, encontraban mucha esperanza en las palabras de Juan. Y se preguntaban si no sería el Mesías esperado.

35

1.2. Lo que dicen los sinópticos

EVANGELIO DE MATEO

Por aquellos días aparece Juan el Bautista, proclamando

en el desierto de Judea: 2

«Convertíos porque ha llegado el

Reino de los Cielos.»

3 Este es aquél de quien habla el

profeta Isaías cuando dice: Voz

del que clama en el desierto:

Preparad el camino del Señor,

enderezad sus sendas.

4 Tenía Juan su vestido hecho de

pelos de camello, con un cinturón

de cuero a sus lomos, y su

comida eran langostas y miel

3

1

EVANGELIO DE MARCOS

2 Conforme está escrito en

Isaías el profeta: Mira, envío

mi

de preparar tu camino. Voz

del que clama en el desierto:

Preparad el camino del Señor,

enderezad sus sendas,

4 apareció Juan bautizando en el

desierto, proclamando un

bautismo de conversión para

perdón de los pecados.

mensajero delante de ti, el que

ha

1

3

EVANGELIO DE LUCAS

3

1 En el año quince del imperio

de Tiberio César, siendo Poncio

Pilato procurador de Judea, y

Herodes tetrarca de Galilea;

Filipo, su hermano, tetrarca de

Iturea y de Traconítida, y Lisanias

tetrarca de Abilene; en el

pontificado de Anás y Caifás, fue

dirigida la palabra de Dios a Juan,

hijo de Zacarías, en el desierto.

3 Y se fue por toda la región del

Jordán proclamando un bautismo

de conversión para perdón de los

2

34 El usar el agua como signo de penitencia o de purificación interior no es ni mucho menos un «invento» del Bautista. Era ya algo muy frecuente en el pueblo judío y en las culturas adyacentes. Sin embargo, Juan introdujo un cambio tanto en la interpretación del gesto como en el mismo gesto material. Juan «bautizaba» a los otros, mientras que, en general, cuando se usaba el agua como signo de purificación la usaba uno mismo; por decirlo de otra manera, los bautismos eran «autobautismos». Además, los bautismos o los baños rituales del ambiente eran algo así como un premio que se concedía a los justos, mientras que Juan llama al bautismo a los pecadores.

35 Lc 3,7-9.11.

EL MENSAJE CRISTIANO

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silvestre.

5

Acudía entonces a él Jerusalén, toda Judea y toda la región del Jordán, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.

7

Pero viendo él venir muchos fariseos y saduceos al bautismo, les dijo: «Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente? Dad, pues, fruto digno de conversión,

9 y no creáis que basta con decir en vuestro interior: "Tenemos por padre a Abraham"; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham.

10 Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego.

11 Yo os bautizo en agua para conversión; pero aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

12 En su mano tiene el bieldo y va a limpiar su era: recogerá su trigo en el granero, pero la paja la quemará con fuego que no se apaga.»

6

8

5 Acudía a él gente de toda la región de Judea y todos los de

Jerusalén, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando

sus pecados.

6 Juan llevaba un vestido de pie de camello; y se alimentaba de

langostas y miel silvestre.

7 Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle,

inclinándome, la correa de sus sandalias.

8 Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»

pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: Voz del que clama en el desierto: Preparad el

camino del Señor, enderezad sus

5 todo barranco será

rellenado, todo monte y colina

sendas;

4

será rebajado, lo tortuoso se hará recto y las asperezas serán

caminos llanos. Y todos verán la salvación de Dios.

7 Decía, pues, a la gente que

acudía para ser bautizada por él:

«Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente? Dad, pues, frutos dignos de conversión, y no andéis

diciendo en vuestro interior:

"Tenemos por padre a Abraham"; porque os digo que puede Dios

de estas piedras dar hijos a Abra-

ham.

6

8

9 Y ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego.»

La gente le preguntaba: «Pues ¿qué debemos hacer?» Y él les respondía: «El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, que haga lo mismo.» 12

Vinieron también publicanos a bautizarse, y le dijeron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?» El les dijo: «No exijáis más de lo que os está fijado.» Preguntáronle también unos soldados: «Y nosotros ¿qué debemos hacer?»

El les dijo: «No hagáis extorsión

a nadie, no hagáis denuncias

falsas, y contentaos con vuestra soldada.»

15 Como el pueblo estaba a la espera, andaban todos pensando

en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Mesías; 16

10

11

13

14

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SAFA ÚBEDA - ESCUELA DE MAGISTERIO - CURSO 2007-2008

JUAN BAUTISTA (DETALLE), DE EL GRECO (CA. 1600). respondió Juan a todos, diciendo: «Yo os

JUAN BAUTISTA (DETALLE), DE EL GRECO (CA. 1600).

respondió Juan a todos, diciendo:

«Yo os bautizo con agua; pero

viene el que es más fuerte que

yo, y no soy digno de desatarle la

correa de sus sandalias. El os

bautizará en Espíritu Santo y

fuego. En su mano tiene el

bieldo para limpiar su era y

recoger el trigo en su granero;

pero la paja la quemará con fuego

que no se apaga.»

18 Y, con otras muchas

exhortaciones, anunciaba al

pueblo la Buena Nueva.

17

Mateo es el que presenta al Bautista con rasgos más cristianos, pues mientras Juan es para Lucas el último profeta (Lc 16,16), para Mateo es quien inaugura la lle- gada del reinado de Dios, y un signo evidente de ella (Mt 11,1-19). Mateo ha combinado en este pasaje dos fuentes (Mc y Q), pero ha dado al conjunto un tono muy personal. Ha modificado la tradición de Mc (Mt 3,1-6.11 = Mc 1,1-7) po- niendo en boca de Juan el mismo anuncio que después pondrá en boca de Jesús, y que éste encargará a sus discípulos (Mt 3,2; 4,17; 10,7), y subrayando el cambio de papeles que tiene lugar:

Juan pasa de maestro a precursor; mientras que Jesús pasa de discípulo a ser el más fuerte. También ha modificado la tradición que tiene en común con Lucas (Mt 3,7-10.12 = Lc 3,7-9. 17), identificando a los destinatarios de sus durísimas palabras de juicio: no se trata de los

T r a s

sumariamente la misión de Juan (Mc 1,2-3), su

predicación (Mc 1,4), su éxito (Mc 1,5) y su género de vida (Mc 1,6), el relato culmina en el anuncio del Bautista sobre Jesús (Mc

1,7-8).

La misión de Juan es la del profeta o mensajero divino que, llevando a cumplimiento toda una serie de pro m esa s antiguas, señala y prepara el inicio de una nueva era, la era mesiánica. La cita bíblica atribuida a Isaías, pero que en realidad es un conjunto de textos extraídos del Éxodo (Ex 23,20), de Isaías (Is 40,3)

y de Malaquías (Mal 3,1),

m u y

r e f e r i r

proclama con claridad este papel de Juan que, como precursor del Mesías, aparece para desaparecer de inmediato.

Actúa en referencia a otro

y en función de otro.

Su predicación se lleva a cabo en el desierto, es decir, allí donde el pueblo de Israel había sido puesto a prueba y purificado. Allí hace una nueva llamada a la

Lucas inicia la misión de Juan situándola en la historia del mundo

pagano y en la del pueblo de Israel. En esta descripción geopolítica, se advierte la Influencia de los historiadores de su tiempo. Pero Lucas no nos quiere dar sólo unos datos históricos. Pretende

m o stra rn o s

la

salvación de Dios, que viene con Jesús, no es algo intemporal. Se inserta en una historia y

una geografía m uy concreta. Así se nos des- cribe la intrincada situación política de

Palestina en la época en que Jesús va a empezar su

p r e d i c a c i ó n . H a b í a

territorios que dependían

directamente de Roma, como era el caso de

J u d e a . O tros, sin

embargo, mantenían una cierta autonomía, como la provincia de Galilea. La fecha propuesta por Lucas nos permite afirmar que el comienzo de la misión de Juan ocurrió en los años 27 o 28 d.C.

que

EL MENSAJE CRISTIANO

PÁGINA 69

que acudían (Lc), sino de los fariseos y saduceos. Hay aquí, sin duda, un reflejo del enfrentamiento entre la comunidad de

Mateo y la sinagoga judía. Mateo insiste en la diferencia entre el bautismo de Juan y el de Jesús: el de Juan era sencillamente un rito que expresaba la conversión; el de Jesús, sin embargo, está sellado por el Espíritu Santo y el fuego, dos imágenes que los

p rim e ro s c ristia n o s

utilizaron para describir su Incorporación activa a la mi-sión dé la Iglesia (véase Hch 2,1-4). El

bautismo de Juan era sólo una preparación para el bautismo cristiano, que

t i ene un c a r áct e r

definitivo, expresada en

l as i m á g e nes

apocalípticas utilizadas en Mt 3,7.10.12. A través de este nuevo bautismo los hombres quedan con- sagrados al Padre, al Hijo

y al Espíritu Santo (Ver Mt

28,16-20).

purificación y a la conversión, dirigiéndose a un au d i t o r i o q u e representa la totalidad de los pueblos. La acogida

masiva de su llamada habla del carácter decisivo y determinante de la misma. No es una simple réplica de otras llamadas precedentes. Es la última y definitiva. Lo corrobora su estilo de vida y su modo de vestir. Además de reflejar la austeridad y renuncia exigidas, ese

modo de presentar-se hace recordar al profeta Elías (véase 2 Re 1,8), el mayor profeta de Israel, aquel que debía volver en los albores de la era mesiánica (véase Mal 3,22-24; Mc 9, 11-13).

Juan es, pues, el Elías de los últimos tiempos, el

heraldo y precursor del Mesías. Efectivamente, al Mesías

anuncia

m anera

in e q u ív o c a c uand o , refiriéndose a Jesús,

subraya su “fuerza” y su “bautizar con Espíritu Santo”. Tanto la fortaleza como el don del Espíritu son prerrogativas que caracterizan al Mesías esperado. Así lo habían descrito desde antaño los profetas (véase Is 9,6;

11,2).

de

Juan es descrito como un profeta itinerante. Sin embargo, no es uno más en la larga serle de los profetas de Israel. Es el

último profeta (el juicio inminente, Lc 3,7), el nuevo Elías esperado por Israel (Lc 1,17) y del que, nos hablaba el profeta Malaquías (Mal 3,25). Terminará, como muchos de su predecesores, encarcelado por fidelidad

a su misión (Lc 3,19-20).

El viene a preparar el camino del Señor. Es lo que afirma la cita de

Isaías (Is 40,1-5). Sin

a

diferencia de Mateo y Marcos, prolonga el texto del profeta hasta el v. 5 para introducir un rasgo universalista (todos) muy propio de su teología. Como ya aparecía en Lc

2,30-31, se anuncia lo que se llevará a cabo en la segunda parte de la obra lucana (Hechos). Juan

p red ica a dem á s la

conversión y exige de sus oyentes (la gente y no los fariseos y saduceos de Mateo: Mt 3,7-10) frutos

q u e pru e b e n la

autenticidad de su conversión. No basta con los títulos o privilegios, como el ser descendiente de Abrahán. Esta con- versión implica para Juan un cambio de vida. Y este cambio es descrito en Le 3,10-14, mediante el tema de la fraternidad y la justicia que evoca la predicación de los profetas del Antiguo

e m b a r g o

L u c a s ,

T

e s t a m e n t o . La s

r

e c o m endaci ones

concretas dirigidas a los

publicanos y soldados tienen muy en cuenta las tentaciones propias de su

PÁGINA 70

SAFA ÚBEDA - ESCUELA DE MAGISTERIO - CURSO 2007-2008

forma de vida. La actividad de Juan hace nacer conjeturas sobre su posible mesianismo. Él las rechaza. En comparación

con el Mesías es inferior a un esclavo, que era el encargado de desatar las correas de las sandalias. La referencia al Espíritu Santo y al fuego (Lc 3,16), que se encuentran también en Mateo, tienen un significado especial para Lucas por anunciar los acontecimientos de pentecostés (Hch 2,3-4). A pesa r de l t ono amenazador de algunas

i m á g e n e s d e

la

predicación de Juan (Lc 3 ,7 .9 .17) , se di c e finalmente que su tema central es la buena noticia (Lc 3,18). Su mensaje prepara el tiempo nuevo que se Inicia con la predicación de Jesús.

2. JESÚS ACUDE A SER BAUTIZADO POR JUAN (Mt 3,3-17; Mc 1,9-11; Lc 3,21-22)

2.1. En síntesis

Juan sabía que él no era más que un hombre, una voz. Intuía que detrás de él vendría el auténtico liberador y estaba dispuesto a acogerlo y a presentarlo a la gente. Les decía: « Yo os bautizo en agua para conversión; pero aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego .» Un buen día, mezclado entre la gente que iba a que Juan les bautizara, se presentó Jesús. Había dejado su pueblo de Nazaret, donde había vivido entre sus paisanos. Seguramente había oído hablar del bautista, porque su fama se había extendido hasta la otra punta del país. Había oído hablar de lo que hacía Juan y allá fue para participar en su movimiento. Juan lo vio llegar, y le dijo: «Soy yo el que tendría que ser bautizado por ti, ¿y vienes a que yo te bautice a ti? .» Pero como Jesús insistió en ser bautizado como uno más de la cola, Juan lo bautizó. Fue un momento decisivo en la vida de Jesús. Aquel día, al salir del agua en medio de la gente, descubrió que el Espíritu

36

37

36 Mt 3,11.

37 Mt 3,14.

EL MENSAJE CRISTIANO

PÁGINA 71

del Padre estaba sobre él. Y una voz en lo profundo de su ser le dijo: «¡Eres mi Hijo amado, mi predilecto! . Aquella debió ser la confirmación de lo que había sido su experiencia básica: sentirse amado por Dios. Ésta fue la experiencia clave de la vida de Jesús. Aquí está la explicación de su fuerza misteriosa:

se sentía querido. Y uno que se siente amado profundamente sabe que el amor es lo que da más felicidad y más gozo y más ganas de vivir. A partir de este momento Jesús se propuso la tarea de su vida: hacer que el amor de Dios —el Reino de Dios— llegara hasta la vida de los hombres, especialmente de los pobres y de los que sufrían. Parece que Jesús vio claro el día de su bautismo —y si no fue el día de su bautismo fue cualquier otro día, que lo mismo da, aunque los evangelistas han expresado narrativamente esta experiencia íntima de Jesús— que había llegado la hora de empezar a construir el Reino de Dios; que él haría de canal para que el agua viva del amor de Dios limpiara las vidas de los hombres de todo aquello que no les dejaba crecer. Él se dedicaría a amar a la gente para que los hombres aprendieran a quererse, empezando por los más pobres.

38

2.2. Lo que dicen los sinópticos

EVANGELIO DE MATEO

EVANGELIO DE MARCOS

EVANGELIO DE LUCAS

aparece

Jesús, que viene de Galilea al Jordán donde Juan, para ser bautizado por él.

14 Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?»

15 Jesús le respondió:

«Déjame ahora, pues co n v i e n e q u e a sí cumplamos toda justicia.» Entonces le dejó.

16 Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él.

17 Y una voz que salía de los

3

13

Entonces

1

9

Y sucedió que por aquellos días vino Jesús

desde Nazaret de Galilea, y

fue bautizado por Juan en el

Jordán.

10 En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba

a él.

oyó una voz que

venía de los cielos: «Tú eres

me

complazco.»

mi Hijo

11 Y

se

amado,

en

ti

21 Sucedió que cuando todo el pueblo estaba

bautizándose, bautizado

también Jesús

3

y puesto en oración, se

abrió el cielo, y bajó sobre él el Espíritu Santo en

forma corporal, como una paloma;

22

y vino una voz del cielo:

«Tú eres mi hijo; yo hoy te

he engendrado.»

En un clima de oración, que Lucas suele destacar

38 Mc 1,11.

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cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.»

Para Mateo el bautismo de Jesús es el momento cum bre de su manifestación como Hijo de Dios. El pasaje tiene dos partes: el diálogo entre Juan y Jesús (Mt

3 , 1 4 - 1 5

manifestación de Jesús como Hijo de Dios (Mt 3,16-17). La segunda se encuentra en los otros dos sinópticos, pero la primera sólo se encuentra en Mateo. En el contexto del pasaje ant e r i or r esul t a n coherentes las palabras de Juan a Jesús: soy yo el que necesito que tú me bautices. El diálogo entre ambos aclara que el bautismo de Jesús es un paso necesario para que se cumpla el designio salvador de Dios. Las palabras enigmáticas de Jesús: conviene que cumplamos lo que Dios ha dispuesto (literalmente:

la

) ,

y

toda justicia) expresan su adhesión al proyecto del Padre, que le conducirá hasta Getsemani, y luego hasta la cruz, en una entrega constante de la propia vida. Mateo utiliza aquí por primera vez el término justicia, que no debe

entenderse en el sentido que tiene para nosotros hoy (dar a cada uno lo suyo), sino en el que tenía para los judíos piadosos

el

cumplimiento de la voluntad de Dios. Esta obediencia de Jesús a la voluntad del Padre pone

d e

s u

é p o c a :

El anuncio de Juan en

M arcos r eci be su

confirmación y su com- plemento necesario en el episodio del bautismo de Jesús, cuya narración evoca importantes pasajes del Antiguo Testamento (véase Gn22,2; Ex2,11; Is 11,2; 42,1; 63,11.19; Ez 1,1; Sal 2,7). Rasgándose los cielos, es decir, derribándose el muro de

separación entre Dios y el hombre pecador, el Espíritu desciende sobre él. Queda así acreditado como Mesías. Pero hay más. Rompiéndose el muro de la enemistad se rompe a la vez el silencio entre Dios y el hombre. Dios toma la palabra y hace resonar su voz para revelar la Identidad de una persona: la de Jesús como “su Hijo amado”. El Mesías esperado es también el Hijo amado de Dios. El hecho de que esta revelación tenga lugar en

el momento del bautismo,

es decir, en el momento en que Jesús se hace solidario con la hu-

m a n id a d pe c ado r a ,

s ig n ific a q u e esta

humanidad cuenta desde entonces, a través del Hijo, con la presencia salvadora de Dios.

en momentos decisivos de

su misión (Lc 4,12; 9,28-29; 11,1), Jesús se revela en su bautismo, por la fuerza del Espíritu, como el Mesías de Dios. El Salmo 2, citado aquí, había adquirido en la interpretación de Israel una dimensión mesiánica que en este relato se manifiesta como filiación divina. La cita del salmo

contiene también una alusión a Is 42,1, donde el siervo del Señor es descrito como el elegido en quien D ios se complace. Así Jesús es defin i d o d esd e el comienzo de su ministerio como el rey mesiánico que llevará a cabo su misión no desde el poder, sino siguiendo el ejemplo de humildad del siervo.

A diferencia de lo que

sucede en Marcos, no es

el relato del bautismo la

primera vez que Lucas relaciona a Jesús con el

Espíritu. Ya ha sido

consagrado al servicio de Dios por el Espíritu desde su nacimiento (Lc 1,35). Hay en Lucas más bien una actualización de la fuerza del Espíritu en función de la nueva tarea

de predicación de Jesús.

Otro rasgo característico

de Lucas en este relato es

que no se cita a Juan. Él

es el último representante

del tiempo de Israel y su tarea ya ha terminado. Se inicia el centro del tiempo en el que la persona de Jesús ocupa el primer puesto. Sin embargo Jesús no está solo. Aparece acompañado de todo el pueblo como una premonición del nuevo pueblo mesiánico que se iniciará en pentecostés

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d e m a n i f i esto su

condición de hijo, pues en

a q u e lla c u ltu ra la

obediencia era lo que definía la relación entre un hijo y su padre (Col 3,2; Ef 6,1). La identidad de Jesús se manifiesta en los sucesos que siguen a su bautismo. Se abren los cielos y desciende el Espíritu de Dios, para realizar en él

una nueva creación (Gn 1,2). Es el mismo Espíritu

su

nacimiento (Mt 1,18-25), y que le acom pañará durante toda su vida (Mt 12,28). Finalmente, la voz celeste declara que Jesús es el Hijo de Dios, y lo hace con una fórmula tomada de uno de los

cánticos del siervo sufriente (Is 42,1), para no dar lugar a equívocos:

Jesús es el Hijo de Dios, pero él encarnará la figura del hijo obediente, no la de un Mesías triunfalista. La afirmación de que Jesús es el Hijo de Dios es muy importante para Mateo. En los primeros capítulos alude de forma velada a ella: en la

n a rra c i ó n d e la

concepción virginal (Mt 1,16.18-20), a través de las palabras del profeta (Mt 1,22; 2,5), o por medio de metáforas (Mt 2,11; 3,11). Este es también el título con el que le reconocen sus discípulos (Mt 14,33) y particularmente Pedro en representación de ellos (Mt 16,16). Ser Hijo de Dios define su Identidad más profunda, hasta el punto de que cuando sus adversarios quieren poner en tela de juicio dicha identidad, recurren a este

q u e

a c t u ó

en

(Hch 2,1-4). Por eso Lucas no se limita a recordar un acontecimiento histórico sino que tiene en cuenta otra realidad eclesial de su tiempo: el bautismo cristiano. Precisamente la novedad que aporta según L u ca s el b a u tism o cristiano, frente a los otros ritos de ablución de su época, es el don del Espíritu. Él nos permite reconocer nuestra Iden- tidad de hijos de Dios y hermanos de Jesús.

nuestra Iden- tidad de hijos de Dios y hermanos de Jesús. EL BAUTISMO DE CRISTO, DE

EL BAUTISMO DE CRISTO, DE EL GRECO (DETALLE).

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título: si eres Hijo de

Dios

(Mt 4,3.6; 27,40.

43).

En el relato del bautismo se dan cita los tres aspectos que Mateo quiere subrayar en la presentación de Jesús. El bautismo en el Jordán recuerda el paso del mar Rojo, mostrando así que Jesús, como verdadero Hijo de Abrahán, recorre un nuevo éxodo. El diálogo con el Bautista, q u e r e c onoce h u m i l dem e n t e su condición de precursor, recuerda que Jesús es el Mesías, hijo de David. Finalmente la voz del cielo confirma que es el Hijo de Dios.

3. JESÚS ES TENTADO EN EL DESIERTO (Mateo 4, 1-11 ; Marcos 1, 12-13; Lucas 4, 1-13)

3.1. En síntesis

Después de bautizarse en el río Jordán, Jesús se fue al desierto, lugar de soledad, oración y ayuno. Allí se le acercó el demonio y le tentaba. Quizá el Tentador se quedó sorprendido de que Jesús lo rechazara, pues había mucha gente que aceptaba sus ofertas. Muchos sólo pensaban en Dios para conseguir cosas materiales y creían que el tener muchas cosas era signo de la bendición de Dios y de que sus vidas eran conforme a su voluntad. Otros pretendían que Dios hiciera cosas llamativas y espectaculares, de modo que la gente tuviera que creer a la fuerza al ver estos milagros. Y otros caían en la trampa de creer que el reino de Dios se construye a base de poder, de dinero y de influencias. lo que nos dicen los relatos evangélicos de las tentaciones es que Jesús venció las tentaciones que, igual que los demás hombres de su época, tuvo. Los evangelistas nos ponen en una sola escena algo que no ocurrió en Jesús un día determinado. Jesús era un hombre de fe, y, por lo tanto, tuvo que pasar toda su vida, como nosotros, creciendo en la fe y confiando cada vez más en la palabra de su Padre, así como renunciando a las intenciones que no estaban de acuerdo con esta voluntad.

El relato de las tentaciones tal como lo encontramos en los evangelios de Mateo y Lucas es un ejemplo claro de desarrollo “deráslco”. Este procedimiento fue utilizado frecuentemente por los escritores cristianos para comentar textos o tradiciones cristianas y adaptarlas a las nuevas situaciones. La historia de este relato puede trazarse a partir del texto paralelo de Marcos (Mc 1,12-13), mucho más breve, que ha sido ampliado con un diálogo entre Jesús y Satanás, a base de citas y referencias al Antiguo Testamento, en un estadio anterior a la redacción de Mateo y Lucas.

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3.2. Lo que dicen los sinópticos

EVANGELIO DE MATEO

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al

desierto para ser tentado por el diablo.

2 Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre.

3 Y acercándose el tentador, le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.» 4 Mas él respondió: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.»

Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo, y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna.»

7 Jesús le dijo: «También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios.»

Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice: «Todo esto te daré si postrándote me adoras.»

10 Dícele entonces Jesús:

4

1

5

6

8

9

EVANGELIO DE MARCOS

1 A continuación, el Espíritu le empuja al desierto, y permaneció en el desierto cuarenta días,

siendo tentado por Satanás.

12

13

Estaba entre los animales del campo y los ángeles le

servían.

EVANGELIO DE LUCAS

4

1 Jesús, lleno de Espíritu Santo, se volvió del

Jordán, y era conducido por el Espíritu en el desierto, 2 durante cuarenta días, tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días y, al cabo de ellos, sintió hambre.

3 Entonces el diablo le dijo:

«Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.»

4 Jesús le respondió: «Esta escrito: No sólo de pan vive el hombre.»

5

Llevándole a una altura le mostró en un instante todos los reinos de la tierra; y le dijo el diablo:

«Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero. Si, pues, me adoras, toda será tuya.»

8 Jesús le respondió: «Esta escrito: Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto.»

9

Le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el alero del Templo, y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo; porque está escrito: A sus ángeles te encomendará para que te guarden.

6

7

10

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«Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto.»

11 Entonces el diablo le deja. Y he aquí que se acercaron unos ángeles y le servían.

11 Y: En sus manos te llevarán para que no tropiece tu pie en piedra alguna.»

12 Jesús le respondió: «Está dicho: No tentarás al Señor tu Dios.»

13 Acabada toda tentación, el diablo se alejó de él hasta un tiempo oportuno.

El relato de Mateo está

muy elaborado literaria y

t e o ló g ic a m e n te. La Introducción nos sitúa en

el contexto adecuado: el

Espíritu de Dios es quien guía a Jesús; le lleva al desierto, que en el Antiguo Testamento es el lugar donde el pueblo de Israel experimentó la prueba y la asistencia de Dios; allí pasa Jesús cuarenta días y cuarenta noches, que recuerdan la experiencia de Moisés (Ex 34,28) y la de Elías (2 Re 19,8), y que resumen los cuarenta años que duró el camino de Israel por el desierto.

Las tres tentaciones, aunque se refieren a aspectos distintos (el afán de poseer, de acumular gloria y de alcanzar poder), son en realidad una sola, pues la pretensión continua de Satanás es hacer renegar

a Jesús de su vocación

como Hijo obediente de

Dios. Las tres comienzan con la misma expresión:

Si eres Hijo de Dios

pretenden poner a prueba

a Jesús. Las palabras

y

,

insidiosas del tentador le piden que lo subordine

La condición mesiánica de Jesús y su filiación divina no le sustraen de la historia hum ana y, con s i g u i e n tem e n t e , tampoco de sus pruebas y sufrimientos. Al contrario. Le sumergen de lleno en la lucha que en esa historia se libra. También él, como verdadero hombre, tiene que vivir el desierto de la prueba y recorrer el duro camino —al igual que lo hizo el pueblo de Israel— que conduce a la salvación. Pero ¿en qué consiste esa prueba purificadora de su estancia en el desierto? Marcos, a diferencia de Mateo y Lucas, no ofrece aqu í la respuesta . Intentará darla a lo largo de toda su obra, porque la tentación se prolongará durante todo el desarrollo de su misión mesiánica. Siempre habrá alguien que pretenda disuadirlo, apartarlo del camino que

el Padre le ha trazado. Su vida será una constante lucha entre el “fuerte” y el “más fuerte” (véase Mc 3,21-30), lucha que concluirá en una victoria

d e fin itiva p a ra é l, anunciada ya desde ahora con las imágenes de los

Lucas está de acuerdo con Mateo en dar una descripción de las tentaciones. Lucas, sin embargo, invierte el orden de la segunda y la tercera tentación. El orden de Mateo es más lógico y parece probable que Lucas lo ha cambiado para hacer que las tentaciones terminen en Jerusalén. Esta ciudad, y el camino que Jesús

recorre hacia ella (véase nota a Lc 9,51-19,48), son

c l a v e s t eol ó g i c a s

funda m en ta les p a ra entender el evangelio de Lucas y el libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch 1,8). Este relato muestra cómo Jesús no utiliza su filiación divina como un

p r i v i l egi o . M u c has

imágenes mesiánicas de Israel son destruidas en

este texto. Jesús, lleno del Espíritu, resiste al diablo que esperará otro momento oportuno (Lc 22,3.53). Los textos

b í b l i c o s c i t ado s

relacionan la tentación con la pasión y la muerte de Jesús, donde toda tentación será vencida y Jesús se manifestará

EL MENSAJE CRISTIANO

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todo al poder y la gloria y que utilice su condición de Hijo para que Dios se ponga a su disposición. Hay aquí dos maneras de entender lo que significa ser Hijo de Dios: para el tentador equivale a tener

poder y gloria; para Jesús, sin embargo, ser Hijo de Dios significa cumplir

o b e d i e n tem e n te la

voluntad del Padre.

Es difícil no ver en este pasaje un reflejo de las controversias que la comunidad de Mateo sostenía con sus vecinos judíos. Muchos judíos no podían entender el escándalo de que Jesús hubiera muerto en cruz desprovisto de todo poder

y gloria, y por eso se

negaban a reconocerle

como Hijo de Dios. Sin

e m b a rgo, para lo s

cristianos esta muerte en obediencia absoluta a la voluntad del Padre (véase Mt 26,36-46) era el signo más evidente de su

filiación divina. Venciendo la prueba a que le somete el tentador, Jesús aparece como el auténtico Hijo de Dios, que no ha sucumbido allí donde sucumbió Israel. Las tres “tentaciones” recuerdan otros tantos momentos de prueba en

el camino de Israel por el

desierto: la petición del pan (Ex 16), la del agua

(Ex 17) y el culto a los ídolos (Ex 32). Las respuestas de Jesús, con tres citas tomadas del libro del Deuteronomio

(Dt 8,3; 6,16 y 6,13-15) se sitúan en el mismo contexto. Jesús ha salido victorioso de la prueba a

la que sucumbió Israel.

A través del relato de las

animales salvajes y los ángeles a su servicio (véase Gn 2 y 3). Jesús será el segundo Adán, que, venciendo a quien ven ció al prim ero , restablecerá para toda la creación el proyecto originario de Dios.

definitivamente como el Mesías sufriente. La

cercanía de la referencia a Adán en la genealogía que precede a este texto nos recuerda la tentación primera (Gn 3). Pero aquí el Mesías supera la prueba