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PRESENTACIÓN Elías Fereres Castiel Presidente de la Real Academia de Ingeniería H ace pocos meses

PRESENTACIÓN

Elías Fereres Castiel

Presidente de la Real Academia de Ingeniería

H ace pocos meses y por vez primera en la historia

de la humanidad, los habitantes en las áreas urba-

nas del Planeta sobrepasaron en número a los

que habitan en las zonas rurales. Ello no obstante, las últi- mas estadísticas indican que la pobreza extrema se con- centra de forma muy mayoritaria en el mundo rural de los países menos desarrollados. Uno de los motivos principa- les del hambre y la pobreza de dichas zonas rurales es su aislamiento físico, lo cual conlleva, además de las dificulta- des para el suministro de alimentos, una falta de acceso a nuevos conocimientos y experiencias. De hecho, los avan- ces científicos y técnicos de las últimas décadas han sobrepasado a la gran mayoría de esa población ubicada en las comunidades rurales aisladas de muchas partes del mundo. La brecha existente hoy día entre las sociedades urbanas de los países más ricos y los núcleos de pobla- ción rural de los países pobres, es inmensa y viene ampliándose en las últimas décadas. No se trata solo de una brecha en los ingresos per capita; las brechas en edu- cación, bienestar, salud y esperanza de vida continúan agrandándose a pesar de los intentos que países, organis-

mos internacionales y no gubernamentales hacen por ayudar a los más necesitados. Para cambiar esta situación es preciso paliar y erra- dicar la pobreza en la que apenas sobreviven muchos habitantes del mundo rural de los países más pobres. En muchos casos, ni siquiera tienen libre acceso a las tierras y recursos que les rodean, debido a las incertidumbres relacionadas con la tenencia de la tierra o creadas por conflictos bélicos locales. Es bien sabido que el desarrollo económico en el mundo rural parte de mejo- rar su agricultura y luego se expande a otras actividades económicas. No obstante, la capacidad para producir o adquirir suficientes alimentos para erradicar el hambre es una condición necesaria pero no suficiente para mejo- rar las condiciones de vida en las comunidades rurales pobres. Es necesario crear empleos duraderos que per- mitan a las familias acceder a un medio de vida estable. Para ello, la ingeniería siendo solo uno de los muchos ingredientes necesarios para alcanzar este objetivo, es un ingrediente que puede hacer la diferencia si se usa en forma apropiada. Es bien sabido que la Revolución Verde

que incrementó en décadas pasadas la productividad agraria de grandes y pequeños productores en varios continentes, particularmente en Asia, apenas ha tenido influencia hasta ahora en el África Subsahariana. Durante varias décadas se han buscado las causas de este hecho diferencial, y sólo en estos últimos años estamos asis- tiendo a un nuevo desarrollo rural en algunos países afri- canos, los cuales finalmente han podido solventar las numerosas dificultades que les impedían comenzar el camino al desarrollo. En todos estos casos de éxito, el uso de tecnologías apropiadas y adaptadas a las condi- ciones locales ha sido útil para alcanzar los objetivos establecidos, dentro de un contexto en el que predomi-

nan los aspectos sociales, institucionales, económicos, culturales y legales. Este estudio pone el énfasis en destacar el papel que la técnica y la ingeniería pueden jugar en el desarrollo de las comunidades rurales aisladas. Ha supuesto un esfuerzo considerable, tanto en la coordinación de los numerosos autores como en el ensamblaje de los diversos temas y enfoques donde la ingeniería puede aportar soluciones válidas a los problemas que se plantean en las comunida- des citadas. Es de desear que este volumen sea útil a todos aquellos que dedican esfuerzos a ayudar a aquellos que verdaderamente están más necesitados en un mundo cada vez menos solidario con los que menos tienen.

12 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

PRÓLOGO José Ignacio Pérez Arriaga Presidente de la Sección de Actividades Científicas y Técnicas de

PRÓLOGO

José Ignacio Pérez Arriaga

Presidente de la Sección de Actividades Científicas y Técnicas de la RAI.

D esde sus orígenes, la ingeniería ha contribuido al

progreso económico y social. El aumento del nivel

de bienestar que disfruta nuestra sociedad no

hubiera sido posible sin la ingeniería y sus profesionales, que han aportado sus conocimientos, su creatividad y sus capacidades al desarrollo de procesos, productos y servi- cios que han mejorado la calidad de vida de las personas. La ingeniería, además, ha sabido adaptarse a los cambios que se han ido produciendo en la sociedad, y no ha elu- dido el compromiso con los principales problemas que en cada momento histórico reclamaban su implicación. El presente Estudio de la Real Academia de Ingeniería (RAI) examina la contribución de la tecnología al desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas (CRA), con el fin de proponer iniciativas y soluciones. El tema ha merecido la atención de la RAI por los formida- bles retos que, desde la perspectiva tecnológica, la tarea presenta, y que tienen su origen en las características específicas de estas comunidades. Las CRA constituyen un conjunto muy amplio y diverso, con muy distintas formas de vida que, en conse-

cuencia, presentan diferentes retos en relación con la tecnología y el desarrollo. Sin embargo fundamental- mente les une la pobreza y la ausencia de unas infraes- tructuras básicas, el mínimo necesario para alcanzar unos niveles dignos de bienestar. La condición de aislamiento de una comunidad viene definida por la falta de desarrollo y conectividad de las infraestructuras y provisión de servicios, así como por el aislamiento político y administrativo. A pesar de su gran diversidad, las CRA tienen en común el hecho de haber conseguido un muy notable modelo de subsistencia en condiciones adversas, pudiendo mantener una identidad cultural que les ha permitido sobrevivir a los innumera- bles ataques de los que han sido objeto a lo largo del tiempo. A efectos del presente Estudio debe destacarse la carencia de infraestructuras de suministro de agua, saneamiento, energía y telecomunicaciones en las CRA, junto con un bajo nivel de asistencia de salud, educación y cultura. Como consecuencia de su aislamiento, en las CRA frecuentemente existen problemas de hambre,

salud, educación, mortalidad infantil y deterioro del entorno medioambiental, a los que la tecnología podría aportar soluciones que hoy están disponibles y que, por razones diversas que se analizan en este Estudio, no están al alcance de las personas que habitan en estas comunidades. La finalidad de este Estudio de la RAI sobre las “Tecnologías para el desarrollo humano de las comunida-

des rurales aisladas” es promover iniciativas y soluciones que ayuden a impulsar nuevas formas de desarrollo en las comunidades y pequeños núcleos rurales que carecen de servicios esenciales tales como agua, telecomunicaciones

y electricidad. Este fin, que en definitiva consiste en crear oportunidades para los que se sienten que están aislados

y que están lejos de todo menos de la pobreza, está justi-

ficado porque es en las CRA donde la tecnología tiene un mayor recorrido por delante para promover el bienestar de las personas y el desarrollo de los pueblos. Precisamente por su carácter de exclusión y aparta- miento –geográfico, de servicios esenciales, político y administrativo– las CRA suponen un considerable reto tecnológico en la consecución –con recursos locales y con frecuencia escasos– de un suministro sostenible de energía, agua y saneamiento, conectividad, comunicacio- nes y acceso a la información, así como en facilitar un eficiente desarrollo agrícola y forestal, con una utiliza- ción respetuosa del territorio y del paisaje, y en permitir una capacidad adecuada de respuesta a las emergen- cias humanitarias. El contenido del Estudio cubre un amplio colectivo que, además de las comunidades rurales estrictamente aisladas y en países en desarrollo, incluye muchas otras poblaciones que, sin tener características específicas tan

particulares también carecen, por diversas razones, de los beneficios que la tecnología aporta para el desarrollo y el bienestar. El título del Estudio hace referencia explícita al desarrollo humano. Aquí se ha evitado el ligar el concepto de desarrollo directamente al crecimiento económico, medido en producto bruto, y se ha adoptado el incorpo- rar otras medidas que recogen factores sociales y ambientales más directamente asociados al bienestar de la gente, la equidad y la solidaridad con las generaciones futuras. Se entiende así el desarrollo humano como un proceso de ampliación de capacidades y libertades, de forma que los factores a tener en cuenta son, además del valor del producto interno del país, la esperanza de vida, el nivel educativo, la satisfacción de servicios básicos, la gobernabilidad, la situación de las mujeres o el adelanto tecnológico. El subdesarrollo de una CRA no siempre requiere la intervención que, desde la perspectiva del mundo desarrollado, parece más adecuada. Una CRA que pudiera calificarse de subdesarrollada puede no sen- tirse necesitada de intervención, o puede demandar intervención en algunos aspectos puntuales y no en otros. Esto no obsta para seguir afirmando que el acceso a las tecnologías apropiadas presenta un alto potencial de incremento de bienestar en las comunida- des y puede ser un elemento clave para la erradicación de la pobreza y sus consecuencias. Pero ha de utilizarse la capacidad organizativa de las propias comunidades, pues una mejora tecnológica introducida en una CRA no será permanente si no es asimilada y asumida como propia por la comunidad beneficiada, lo que requiere tiempo, paciencia y seguimiento.

14 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

El Estudio evita concentrase en la búsqueda de solu-

ciones específicas para comunidades concretas y en cam- bio trata de pasar del concepto de Proyecto al de Programa y de ahí al concepto de servicio, sostenible y escalable, en un ámbito amplio espaciotemporal. El pro- blema económico que subyace en las actuales carencias de dotaciones de las CRA tiene que resolverse, en cada caso, con un criterio definido y justo entre aportaciones desde presupuestos públicos y desde la eficiente presta-

ción de los servicios por parte de empresas y organizacio- nes sociales implicadas.

El Estudio comienza con un primer bloque de tres

capítulos en los que se ofrece una reflexión sobre una correcta aproximación al concepto de desarrollo humano, se analizan los factores que caracterizan a las CRA y se

examinan las características que deben reunir las tecnolo- gías apropiadas y la innovación para el desarrollo humano.

A continuación, en la parte principal del Estudio, se

dedica un conjunto de capítulos a examinar las contribu- ciones de las distintas tecnologías en la mitigación de las distintas carencias que sufren las CRA. Se comienza por el suministro de energía, pues existe un consenso universal en que el acceso a formas eficientes de energía –electricidad para iluminación y comunicación, y combustibles y dispositivos adecuados para el calentamiento y el cocinado– es imprescindible para el desarrollo humano, la eliminación de la pobreza, y el logro de los Objeticos del Milenio.

El acceso al suministro de agua potable y sanea-

miento es igualmente esencial, de forma que nadie debiera quedar excluido, en consonancia con el derecho humano al agua, y los servicios debieran ser sostenibles con carácter indefinido, lo que tiene importantes implica-

ciones para el compromiso de las comunidades y para los diversos actores que participan en las intervenciones en agua y saneamiento. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) deben ser un factor decisivo del desarrollo humano de las comunidades rurales más aisladas. La telefonía móvil ha abierto la posibilidad de romper el aislamiento y acercar Internet de una forma más generalizada a la población de los países más empobrecidos y a sus zonas rurales más remotas. Las TIC facilitan la integración regio- nal, la difusión de las mejores prácticas y permiten emprender iniciativas de impacto económico y social en los países en vías de desarrollo, dinamizando la participa- ción política en las zonas más aisladas y proporcionando cauces de participación e inclusión social y productiva. Las mejoras tecnológicas para el desarrollo agrícola y forestal deben proporcionar la subsistencia básica de las CRA, así como facilitar un posible potencial comercial, sin descuidar la seguridad alimentaria de las comunida- des. Es asimismo esencial subrayar la importancia que para las comunidades tiene una adecuada gestión y con- servación de los bosques. La aplicación de las medidas tecnológicas debe con- siderar el territorio y el paisaje de forma unitaria, minimi- zando la fragmentación y potenciando la cohesión. Las formas de gobernanza son críticas en los procesos de pla- nificación y gestión del territorio. La accesibilidad, resul- tado de la política de transporte, es especialmente signifi- cativa para las CRA comunidades rurales aisladas, y guarda estrecha relación con la gestión territorial. La habitabilidad básica, debe ser entendida como el conjunto de estructuras físicas elementales: gérmenes de viviendas y cobijos; espacios públicos; infraestructuras de

agua; saneamiento y energía; servicios de educación y salud; espacios productivos y de ocio que, tanto en su referente social como económico, satisfacen las necesida- des esenciales de residencia de todas las personas. La atención a un proceso urbanístico que garantice un con- junto de mínimos admisibles es otro de los aspectos esen- ciales a considerar en el desarrollo de las CRA. Finalmente el Estudio contempla la aportación de la tecnología en la prevención y mitigación de las emergen- cias humanitarias. Las CRA son especialmente vulnera- bles ante catástrofes, no sólo por la conocida relación entre pobreza y vulnerabilidad, sino también por la falta de infraestructuras que permitan acceder de forma rápida a las comunidades afectadas. Los últimos capítulos del Estudio están dedicados a la aportación a la agenda del desarrollo de las CRA desde la tecnología, a la concienciación ciudadana y a la formación de los ingenieros. El examen de las ideas más sobresalien- tes en el Estudio de cada uno de los sectores analizados permite realizar aportaciones a la agenda del desarrollo de las CRA desde el valor que aporta la tecnología. En el estudio no se pretende abordar una agenda completa del tratamiento de las CRA, ni siquiera en los aspectos tecno- lógicos. Sin embargo, sí se trata de ofrecer una visión de conjunto, destacando los aspectos transversales comunes a los sectores analizados, y proponiendo algunas reflexio- nes desde la tecnología y desde la ingeniería. Es de esperar que el Estudio contribuya a la com- prensión en profundidad de la realidad de las CRA por parte de los profesionales de la ingeniería, de forma que les proporcione una mayor visión global y facilite el logro de un mayor impacto sobre el desarrollo humano de las tecnologías y de los servicios con los que trabajan. El

Estudio manifiesta que los ingenieros, desde administra- ciones, universidades, empresas y ONG tienen hoy la oportunidad de demostrar que es “técnicamente posible”

resolver muchas de las carencias que hoy sufren los millo- nes de personas a quienes la pobreza les priva de sus derechos fundamentales. Si con este Estudio se consigue que un mayor número de profesionales de la ingeniería entiendan los aspectos sociales, ambiéntales, económicos

y tecnológicos para apoyar el desarrollo de las CRA y, a la vez, la importancia de su implicación personal como pro- fesionales y ciudadanos, la Real Academia de Ingeniería de España habrá aportado su grano de arena a la lucha contra la pobreza. Como Académico responsable del Estudio en su conjunto quiero expresar mi agradecimiento a las Juntas

de Gobierno de la RAI, tanto la saliente como la entrante durante el periodo de realización del Estudio, por haberlo apoyado en todo momento; a los muchos Académicos que, de una forma u otra, se han involucrado en el Estudio, como autores de capítulos, como revisores

o simplemente prestando su apoyo y amistad; a los auto-

res y coordinadores de los distintos capítulos por la aportación de sus conocimientos, su paciencia y flexibili- dad para adaptarse a limitaciones de espacio, estilo y plazos; a Mª Flora Herreros y Ana Balmaseda por la exce- lente labor de coordinación; a Diego Uribe por su dedica- ción y entusiasmo en convertir las aportaciones de múlti- ples autores en un material editable; y muy especialmente,

a Ana Moreno Romero y a Luis Alberto Petit Herrera que,

de nuevo en este segundo Estudio, han vuelto a derrochar conocimientos, imaginación, tiempo y mano izquierda, y con sus admirables habilidades de gestión han hecho que

este esfuerzo colectivo haya llegado a buen término.

16 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

PREÁMBULO Ana Moreno Romero Profesora de la UPM. Editora Colaboradora La RAI como punto de

PREÁMBULO

Ana Moreno Romero

Profesora de la UPM. Editora Colaboradora

La RAI como punto de encuentro para la gestión del conocimiento

La Academia de Ingeniería fue creada en el año 1994 y nace con la vocación de aconsejar y orientar en materias tecnológicas al Estado y a la sociedad. Desde el área de estudios se reflexiona sobre asuntos socialmente interesan- tes en los que las tecnologías tienen influencia, analizando datos y estableciendo conclusiones y recomendaciones. En este marco se ha desarrollado el estudio sobre “Tecnologías para el desarrollo humano de comunidades rurales aisladas”. Se ha seleccionado este tema por su coincidencia con las líneas identificadas de interés para la RAI, por la magnitud del problema, por el potencial que la aplicación de tecnologías tiene para reducir la margina- ción de estas poblaciones y por la novedad y potencial utilidad de un estudio en profundidad sobre este asunto. Los objetivos que han orientado este trabajo son:

- Analizar el papel que las tecnologías, tanto nuevas como existentes, pueden tener en el desarrollo de comunidades rurales aisladas.

- Lanzar un debate en las administraciones, universi- dades y empresas involucradas en los distintos secto- res afectados –suministro de agua, de energía, de comunicaciones y otras tecnologías básicas– sobre la necesidad de buscar y aplicar las tecnologías más adecuadas para resolver este problema de forma rea- lista, tratando de recoger las diferentes perspectivas del norte y del sur. - Reflexionar sobre el papel que juega la educación de los ingenieros e ingenieras en la generación de conoci- miento y en la identificación de soluciones.

El estudio ha sido un trabajo cooperativo entre la RAI, empresas y diversas instituciones, con un conjunto de contribuciones de especialistas, seleccionadas y dirigidas por un Comité Gestor del estudio compuesto por académicos y representantes de algunas de las entidades participantes, con especial relevancia de las ONGDs Energía sin Fronteras (EsF) e Ingeniería sin Fronteras (IsF). Algunos expertos provienen del ámbito de la cooperación al desarrollo, otros del de los secto-

res analizados (rural, energético, agua, Tecnologías de la Información y la Comunicación, agrario, forestal, gana- dero, fluvial…). El desafío fundamental ha sido encon- trar un diálogo productivo entre las necesidades de comunidades rurales asiladas pobres y las experiencias y tecnologías aplicadas en zonas rurales en entornos desarrollados. Para ello se han celebrado numerosas reuniones de debate, cuatro globales y otras muchas por capítulos. Con esa confluencia de conocimiento previo, debate colectivo, análisis específicos y elaboración de informes, no había duda de que la materia prima estaba garanti- zada. Han contribuido 61 autores: 17 académicos, 13 profe- sores de universidad, 7 representantes de instituciones, 14 de ONG y 10 profesionales de empresas. Conseguir que el estudio reúna todas estas aportaciones con un ade- cuado hilo conductor, ha supuesto un ejercicio de creati- vidad y flexibilidad por parte de los participantes y, muy especialmente, de los coordinadores de capítulo. La apor- tación de otras Academias Iberoamericanas, la de Brasil, Uruguay, Ecuador y Venezuela, ha permitido fortalecer los mensajes del estudio en lo que se refiere a la comunidad iberoamericana.

Una parte fundamental del estudio es la posibilidad de enriquecer los puntos de vista, que se recogen en los distintos capítulos, con experiencias prácticas provenien- tes de la Administración, universidades, de las ONG y de las empresas. El conocimiento aportado desde el Ministerio de Medio Rural y Marino, las Universidades Politécnica de Madrid, Politécnica de Cataluña, ICAI de la Pontificia Comillas, EsF, IsF, Cruz Roja, Aula de Solidaridad, Telefónica, Endesa, Indra, Acciona, Canal de Isabel II, entre otras, es la base para que este estudio sea una realidad. Han sido 12 meses de intenso trabajo colectivo, con el que la Real Academia de Ingeniería refuerza su com- promiso de punto de encuentro del conocimiento técnico al servicio de la sociedad. Como editora colaboradora de esta publicación de la RAI, llevada a cabo por la Sección de Actividades Científicas y Técnicas, cuyo académico responsable es José Ignacio Pérez Arriaga, quiero agradecer el conoci- miento, el tiempo y el talante que los 68 autores ha apor- tado a este estudio “Tecnologías para el desarrollo humano de comunidades rurales aisladas”.

18 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

DESARROLLO HUMANO Y COOPERACIÓN INTERNACIONAL

Carlos Mataix Aldeanueva

Coordinador. UPM

Beatriz Novales Colado

AECID

Académico revisor

Javier Rui-Wamba Martija

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1.1. INTRODUCCIÓN

El título de este estudio hace referencia al Desarrollo Hu- mano. El adjetivo “humano” no es casual. El “Desarrollo Humano” es una teoría, y no la única, sobre cómo se pro- ducen los procesos de evolución de las sociedades. Como tal teoría, propugna una determinada visión de lo que sig- nifica el concepto de desarrollo, establece, además, cómo éste puede medirse, y propone principios y criterios para el diseño de políticas y proyectos orientados a la mejora de las condiciones de la vida en determinadas regiones y comunidades. Los primeros epígrafes de este capítulo se van a de- dicar al estudio de los fundamentos sobre los que se asienta la teoría del Desarrollo Humano, y en ellos se ofre- cerá una introducción a los problemas concretos que obs- taculizan el desarrollo de las zonas rurales en los países pobres. A continuación, el capítulo se dedicará a la presenta- ción de la arquitectura organizativa, los objetivos y los me- dios del sistema de cooperación internacional para el desarrollo, puesto que muchas de las propuestas que se realizan en este Estudio podrían canalizarse a través de las organizaciones públicas y privadas que lo constituyen. Fi- naliza con la exposición de un conjunto de recomendacio- nes para aumentar la eficacia de la ayuda al desarrollo de las comunidades rurales aisladas.

1.2. EL DESARROLLO: ¿ALGO MÁS QUE UNA CREENCIA OCCIDENTAL?

“El desarrollo: historia de una creencia occidental” 1 . Éste es el provocador título de una obra del antropólogo Gilbert

Rist que fue traducida al español en 2002. En ella, Rist ex- pone cómo en Occidente hemos acuñado un concepto, “el desarrollo” que sintetiza nuestras aspiraciones de avanzar hacia un mundo mejor, y cómo ha ido enraizando entre nosotros la idea de que debe haber un desarrollo a medida de los más pobres (lo que se ha dado en llamar el “desarrollo del Tercer Mundo”), en cuyo nombre se realizan infinidad de declaraciones, se trazan ambiciosas políticas y se impulsan innumerables proyectos. Durante décadas ha primado una opción esencial- mente “economicista” del desarrollo, que se ha ido refor- zando de la mano del proceso de globalización de los mercados. Cuando el desarrollo se explica y se mide en función del crecimiento de las magnitudes macroeconómi- cas de los países, la cifra de evolución del Producto Inte- rior Bruto se convierte en su indicador esencial, y el creci- miento del capital financiero centra todos los esfuerzos, aunque sea en detrimento de otros capitales 2 . Al trasladar esta visión al problema del subdesarrollo, no caben muchas dudas sobre qué hay que hacer para salir de la espiral de miseria que afecta a un país pobre. Se debe ser determinante y enérgico en la aplicación de adecuadas medidas de disciplina y ajuste económico, –incluyendo, cuando sea necesaria, la privatización de determinados ser- vicios públicos– y abrir la economía a los mercados interna- cionales, aunque falten instituciones y capacidades para competir en ellos en unas condiciones de mínima simetría. Esto hicieron muchos países pobres, bajo el amparo de de- terminadas instituciones financieras internacionales 3 . Entre- tanto, recibían una ayuda internacional dispersa y poco coordinada, en manos de Agencias Internacionales y ONG, que trataba, a duras penas, de proveer servicios básicos para los cuales el Estado no tenía capacidades y recursos

22 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

suficientes, de defender los derechos de determinados co- lectivos, o de prestar asistencia humanitaria. Con el paso del tiempo se ha comprobado que los resultados no han sido satisfactorios y, en términos abso- lutos, el número de personas que hoy viven bajo el umbral de la pobreza no ha disminuido, lo cual ha puesto en evi- dencia que los tratamientos genéricos no sirven para salir de la pobreza, y que la ayuda internacional, por sí sola, con sus déficits de coordinación y coherencia, no resulta efi- caz. Los países y las regiones que han tenido más éxito en la mejora de sus índices de desarrollo, no sólo han sido ca- paces de crear un entorno económico propicio para atraer inversiones. Han sido capaces, además, de encon- trar su propia senda, basándose en la mejora de sus capa- cidades endógenas -sus “capitales”, en un sentido amplio-, y en una adecuada inserción en el contexto global. Lógicamente, las dinámicas de nuestras sociedades son mucho más complejas que lo que se ha expuesto hasta aquí, y no todo son malas noticias. Pese a los lentos avan- ces en la erradicación de la pobreza, hoy hay muchos más países que han logrado instaurar democracias formales, las economías de muchos países pobres -aun con importantes desequilibrios sociales y medioambientales- están cre- ciendo en los últimos años a unas tasas muy apreciables, y las nuevas tecnologías de la comunicación han favorecido la organización de movimientos ciudadanos internacionales que promueven una mayor conciencia de comunidad glo- bal, conformando una especie de contrapoder cívico que lucha por la defensa de los derechos humanos. Como muestra Hans Rosling, profesor del Caroline Institute de Estocolmo, en sus influyentes análisis sobre la situación relativa de los países 4 , ya no es acertado dividir el mundo entre “primer” y “tercer” mundo ya que, casi en

cualquier país, conviven hoy, en mayor o menor propor- ción, un primer y un tercer mundo y, además, entre países pobres y países ricos ha aparecido un amplio grupo de países emergentes con situaciones relativas muy dispares. Estas nuevas potencias emergentes, China en particular, se están convirtiendo en muy poco tiempo en los mayores inversores en muchas de las regiones del llamado Tercer Mundo, restando protagonismo e influencia a las poten- cias tradicionales en el diálogo sobre el desarrollo. En definitiva, la humanidad se enfrenta a un período en el que el orden que había prevalecido en las décadas

anteriores parece haber entrado en quiebra, lo cual obliga

a redefinir el modo de diagnosticar y de abordar los gran-

des problemas a los que nos enfrentamos. Lo que tiene de particular esta situación, esta especie de encrucijada, con respecto a situaciones similares que se vivieron en el pasado, es que hoy el destino de los seres humanos se ha unido definitivamente. La interdependencia entre culturas

y sociedades, que siempre ha existido, ha adquirido una

enorme intensidad en la sociedad globalizada. Ya no se puede seguir aislando el desarrollo de los pobres sin tener en cuenta las consecuencias que sobre ellos tiene el patrón de desarrollo de los más ricos. Y vice- versa, la pobreza es hoy, como se verá más adelante, un mal público global, que pone en riesgo los avances socia- les y económicos que disfrutan las sociedades más ricas. Seguramente Gilbert Rist estaba en lo cierto, y ha existido un gran componente etnocéntrico en la confor- mación del ideal de desarrollo. Pero el debate que suscitó su obra ha perdido hoy gran parte del sentido que tenía inicialmente. En un mundo multipolar e hiperconectado, hay cada vez menos margen para que unas sociedades im- pongan su ideal de desarrollo a otras. La cuestión del

desarrollo se convierte entonces en la cuestión del futuro de nuestra civilización. Y no habrá un futuro deseable mientras persista el azote de la pobreza, que supone la vulneración de los derechos y de la dignidad de millones de personas. Desde luego, no se trata de una preocupa- ción reciente. Como vamos a ver en el siguiente apartado,

la conciencia sobre el problema de la miseria y la exclu-

sión nació mucho tiempo atrás, y ha ido evolucionando.

1.3. LOS ORÍGENES. DESCONOLONIZACIÓN Y PREDOMINIO DE UNA VISIÓN “ECONOMICISTA” DEL DESARROLLO

Durante la época colonial, las potencias occidentales em- pezaron a declarar su interés por modernizar, a imagen y semejanza de la metrópoli, los territorios administrados. El concepto de desarrollo surgió a principios del siglo XX en ese contexto, constituyéndose como el término preferido

a la hora de referir el grado de civilización y progreso de

los países. El nuevo reparto de poder mundial tras la Segunda Guerra Mundial y el proceso de descolonización configura- ron de manera fundamental la política exterior de los países occidentales en las décadas siguientes, particularmente en lo que respecta al campo del desarrollo y de la ayuda. La primera consecuencia de todo ello fue el Plan Marshall de ayuda a las democracias de Europa occidental tras la destrucción causada por la guerra, que encuentra su reflejo en las políticas de ayuda de la Unión Soviética a las naciones bajo su órbita. La segunda consecuencia de esta lucha por la hege- monía política y cultural fué que la ayuda al desarrollo se

generalizó también hacia las regiones más desfavorecidas. Esta nueva orientación apareció plasmada por primera vez en el “Discurso sobre el Estado de la Unión” pronun- ciado por el presidente Harry Truman en 1949, particular- mente en su Punto IV:

“Debemos lanzarnos a un nuevo y audaz programa que per- mita poner nuestros avances científicos y nuestros progresos industriales a disposición de las regiones insuficientemente desarrolladas para su mejora y crecimiento económico. Más de la mitad de la población del mundo vive en condiciones cercanas a la miseria. Su alimentación es in- adecuada, es víctima de la enfermedad. Su vida econó- mica es primitiva y está estancada. Su pobreza constituye un obstáculo y una amenaza tanto para ellos como para las áreas más prósperas. Por primera vez en la historia, la humanidad posee el conocimiento y la capacidad para aliviar el sufrimiento de estas gentes […]” 5 .

El contenido del discurso del presidente Truman re- sulta útil para entender los presupuestos teóricos que iban a marcar las acciones de ayuda al desarrollo en las décadas siguientes (Pérez, 2011). Estos presupuestos par- tían de la base de que el subdesarrollo era consecuencia del atraso tecnológico y productivo, y creían en el éxito que supondría la exportación de los esquemas de desarrollo occidentales. En su vertiente académica esta teoría del subdesarrollo fue planteada por Rostow 6 en su libro “Las etapas del crecimiento económico”, en el que desarrolla un modelo lineal del progreso de las socieda- des en función de su estructura económica. La figura 1.1 re- sume las cinco fases propuestas por Rostow.

24 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

Consumo a gran escala Camino a la madurez Despegue económico Sociedad tradicional Etapa de transición
Consumo a gran escala
Camino a la madurez
Despegue económico
Sociedad tradicional Etapa de transición

Figura 1.1. Etapas de crecimiento económico según la Teoría de la Modernización.

Frente a esta visión surgió desde algunos países “subdesarrollados” un planteamiento alternativo, que criti- caba la injerencia del Norte en las economías y socieda- des del Sur, imposibilitando su desarrollo autónomo. Esta corriente de pensamiento nació en América Latina bajo la denominación de Teoría de la Dependencia y tuvo sus ma- yores aportaciones desde la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Paralelamente, en Tanzania, Ju- lius Nyerere puso en práctica en los años 60 y 70 un sis- tema de gobierno que, desde postulados socialistas, pre- tendía fomentar la equidad y la autosuficiencia mediante un desarrollo rural planificado. La experiencia cosechó un éxito notable en términos sociales pero no así en términos de progreso económico. Tras varias décadas de planteamientos que hacían especial énfasis en la modernización de las economías y los sistemas productivos, ya fuera desde un planteamiento

liberal (acompañado de políticas económicas de ajuste) o desde una óptica neomarxista (insistiendo en la propiedad desigual de los medios de producción), los insatisfactorios resultados en términos de reducción de la pobreza propi- ciaron el surgimiento de una corriente alternativa, que su- brayaba la importancia de atender prioritariamente las ne- cesidades básicas. Este planteamiento queda reflejado por primera vez en el año 1972 en el seno del Banco Mun- dial (McNamara, 1972), considerándose como necesidades esenciales la nutrición, la vivienda, la sanidad, la educación y el empleo, que se enriquece posteriormente con la no- ción de servicios básicos, como refleja la Declaración de la Conferencia Mundial de Empleo de la OIT en 1976:

“Las necesidades fundamentales, tal como se definen en

el presente programa de acción, se componen de dos ele-

mentos. Incluyen, en primer lugar, el mínimo necesario en una familia para el consumo individual, alimentación, alo- jamiento y ropa adecuada, junto con algunos artículos

domésticos y del mobiliario. En segundo lugar, se refieren

a los servicios básicos proporcionados y utilizados por la

colectividad en su conjunto, por ejemplo, agua potable, un sistema sanitario, medios de transporte público, servi- cios de salud y posibilidades de instrucción y actividad

cultural” 7 .

A partir del enfoque de necesidades básicas, la no- ción de desarrollo va a ampliarse para incluir también aquellos aspectos no estrictamente económicos que influ- yen en el bienestar de las personas. Se estaban prepa- rando las bases de una nueva visión, más completa y más social, del desarrollo, que daría lugar al “desarrollo hu- mano”.

1.4. EL DESARROLLO HUMANO. LA VISIÓN MULTIDIMENSIONAL DEL DESARROLLO

Las bases teóricas del paradigma del desarrollo humano se atribuyen a Amartya Sen, Premio Nobel de Economía en 1998 por su contribución a la comprensión del desarrollo como un proceso de ampliación de capacida- des y de libertades. La confluencia del propio Amartya Sen con otros dos extraordinarios pensadores del desarrollo, Dudley Seers y Mahbub ul Haq, en el propó- sito compartido de centrar el objetivo del desarrollo en las personas, en vez de en el crecimiento del PIB, fue decisiva en el proceso que llevó a la publicación, en 1990, del primer Informe sobre Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) (Domínguez el al., 2011). En él se presentó un nuevo indicador de desarrollo que permitía dar mejor cuenta de su complejidad, frente al tradicional recurso al Producto Nacional Bruto. Nace así el Índice de

Desarrollo Humano (IDH). 8 Se trata de un índice com- puesto que, además de considerar el valor del producto interno del país, incorpora variables de esperanza de vida y de nivel educativo. Desde comienzo de los años 90, el PNUD ha regis- trado anualmente el IDH de todos los países. El IDH se ha ido complementando con otros indicadores relativos a as- pectos como la gobernabilidad, la situación de las mujeres o el adelanto tecnológico. Si bien el IDH nunca pretendió ser una medida exacta del desarrollo sí que buscaba aportar una mejor comprensión del mismo o, en palabras de Mahbub el Haq:

“Necesitamos una medida del mismo nivel de vulgaridad que el PNB –justo una cifra– pero una medida que no sea tan ciega a los aspectos sociales de las vidas humanas como lo es el PNB” 9 .

COMPONENTE Una vida larga y salucable Conocimientos Un nivel de vida decoroso INDICADOR Esperanza de
COMPONENTE
Una vida larga
y salucable
Conocimientos
Un nivel de vida
decoroso
INDICADOR
Esperanza de vida
al nacer
Tasa de alfabetización
de adultos
Tasa bruta de
matriculación
PIB per cápita
(PPA, dólares EE UU)
Índice de alfabetización
de adultos
Índice de la tasa bruta
de matriculación
ÍNDICE DEL
Índice del PIB
Índice de esperanza de vida
Índice de educación
COMPONENTE
Índice de Desarrollo Humano (IDH)

Figura 1.2. Componentes del IDH. Fuente: PNUD, 1990.

26 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

La idea central que subyace en la creación del IDH es la consideración del desarrollo como un proceso de ampliación de las libertades reales de las personas. La no- ción de libertad real, o capacidad, se refiere al conjunto de opciones que una persona puede realmente decidir llevar a cabo en cada momento, y no sólo a las libertades formalmente disponibles. Mahbub ul Haq explica que “la diferencia definitoria entre las escuelas del crecimiento económico y del desarrollo humano es que la primera se centra sólo en la expansión de una única elección –el ingreso-, mientras que la segunda abarca la ampliación de todas las elecciones humanas –sean económicas, sociales, culturales o políti- cas” (MHaq, op cit en Domínguez el al., 2011). En definitiva, el Desarrollo Humano trata de poner las necesidades rea- les de las personas (y no las de los mercados, como su- cede en la opción economicista) en el centro de las diná- micas del desarrollo y, por tanto, entiende el proceso de desarrollo como el aumento de las capacidades y de las opciones de la gente, lo cual lleva a la necesidad de dispo- ner de nuevas herramientas para su medición. Sin embargo, pese a los avances registrados, el IDH ha sido fuertemente criticado por diversas razones. La pri- mera, como ya se ha comentado, es su excesiva simpleza y falta de rigor, al agregar, mediante una suma ponderada, tres variables heterogéneas. Otro de los argumentos es la fuerte correlación de las variables ya que, considerando las tres por separado, la clasificación de los países no pre- senta excesivos cambios (lo cual sugeriría una fuerte de- pendencia de una de ellas, véase el PNB, o de una cuarta variable ausente). Por último, el IDH no recoge adecuada- mente ni el patrón de consumo de recursos naturales no renovables, ni la desigualdad.

Capacidad biológica mundial promedio por persona en 1961 Capacidad biológica mundial promedio por persona en
Capacidad biológica mundial promedio por persona en 1961
Capacidad biológica mundial promedio por persona en 2006
Alto desarrollo humano dentro
de los límites de la Tierra
Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas
UNPD umbral para el
desarrollo humano alto
Huella
ecológica
(Hectáreas
globales
por persona)

Figura 1.3. Desarrollo Humano y Sostenibilidad. Fuente: WBCS, 2009.

En la figura 1.3, extractada de un informe realizado por un conjunto muy influyente de empresas transnacio- nales 10 , puede apreciarse cómo en 2006, el número de pa- íses que tienen un IDH aceptable y, al mismo tiempo, una huella ecológica que no comprometa los recursos de las generaciones venideras (zona azul de la figura 1.3) es, sen- cillamente, nulo. Con relación a la desigualdad, el PNUD ha diseñado recientemente el IDH corregido por la desigualdad y el ín- dice de pobreza multidimensional IPM 11 (ver figura 1.4) que tiene un especial significado a la hora de analizar el tipo de privaciones que sufre una comunidad rural aislada. El modelo económico de libre mercado ha contri- buido a incrementar los niveles de renta y de riqueza ma- terial en casi todo el mundo, pero su reparto ha sido muy desigual entre los diferentes países, y también dentro de ellos. Como señala el Informe del PNUD de 2010:

“En las dos últimas décadas, el desarrollo humano ha avan- zado considerablemente en muchos aspectos. La mayoría

RECUADRO 1. EL ÍNDICE DE POBREZA MULTIDIMENSIONAL Y SU APLICACIÓN A CRA

Recientemente se presentó al mundo el último Informe de Desarrollo Humano, a cargo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2010). En el extenso y exhaustivo documento encargado, entre otras cosas, de evaluar el impacto de las diferentes fórmulas para el progreso sostenible, se incluyó una nueva forma experimental de medir la pobreza desde una perspectiva más amplia, que tiene en consideración varios aspectos con respecto al Índice de Pobreza Humana (IPH), tradicionalmente usado desde 1997, lo que se denomina Índice de Pobreza Multidimensional (IPM). El centro de investigación económica, Oxford Poverty and Human Development Initiative (OPHI) de la Universidad de Oxford, en conjunto con el PNUD, fue el encargado de diseñar y plantear, en un nuevo indicador, está visión “multidimensional”, que describe y pone de manifiesto las carencias que viven de forma simultánea las personas y que, según sus creadores (Alkire y Santos, 2010), podría ayudar

a asignar recursos de desarrollo de forma más efectiva, un atenuante relevante de cara a la ejecución de los programas de cooperación y

desarrollo en las Comunidades Rurales Aisladas (CRA). Un uso importante de este indicador para las CRA, es que le permite realizar comparaciones tanto entre los niveles nacional, regional

y mundial, como dentro del ámbito local, y así lograr consolidar y establecer comparaciones con otras comunidades rurales aisladas que po-

sean características similares, recabando datos importantes que ayuden a determinar y caracterizar adecuadamente tanto la incidencia de estas carencias multidimensionales como su intensidad, es decir, cuántas carencias se sufren al mismo tiempo. En la figura 1.4 se muestran los 10 indicadores para medir la pobreza y las tres dimensiones: educación, salud y nivel de vida, utilizadas para generar el IPM.

Bienes Electricidad Agua Piso Saneamiento Combustible para cocinar Matriculación escolar Años de instrucción
Bienes
Electricidad
Agua Piso
Saneamiento
Combustible para cocinar
Matriculación
escolar
Años de
instrucción
infantil
Nutrición Mortalidad
Diez Indicadores
Tres Indicadores
Salud
Educación
Niveles de vida
Índice de
pobreza
El tamaño de los recuadros refleja
las ponderaciones relativas de los indicadores
Multidimensional

Figura 1.4. Componentes del IPM. Fuente: Alkire y Santos, 2010.

28 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

RECUADRO 2. KENIA Y LA DESIGUALDAD DE LA POBREZA RURAL

RECUADRO 2. KENIA Y LA DESIGUALDAD DE LA POBREZA RURAL La situación de Kenia, en materia

La situación de Kenia, en materia de pobreza, es acuciante, posee un desarrollo humano bajo y su IPM supera ampliamente el margen del 30%. Sin embargo, este hecho no es lo único preocupante, el IPM ha permitido evidenciar la desigualdad existente en el interior del país, que alberga un desarrollo humano desigual y disgregado a lo largo y ancho de su territorio. En Kenia, el valor del IPM disgregado por grupos en particu- lar varía entre el 12% y 98%. En la Figura 1.5 se muestra el IPM de las 8 provincias de Kenia en comparación con el total de IPM de otros países. Por ejemplo, el IPM de Nairobi es comparable al de República Dominicana o Brasil mientras que, en el noreste rural, es peor que el de Nigeria, uno de los países más pobres del mundo (Alkire, 2010).

Figura 1.5. Estimaciones del IPM de las provincias de Kenia en comparación con el total de IPM en otros países. Fuente: Alkire y Santos, 2010.

de las personas disfruta hoy de una vida más prolongada y más saludable y puede acceder a más años de educación, así como a una amplia gama de bienes y servicios. (…). Sin embargo, no todas las aristas de esta historia son positivas. Estos años también han sido testigos del aumento de la desigualdad, tanto entre países como al interior de ellos, y se ha comprobado que los actuales modelos de producción y consumo no son sostenibles en el tiempo”.

En efecto, los promedios pueden llevar a conclu- siones erróneas. Desde 1980, la desigualdad en la dis- tribución de los ingresos se ha profundizado en mu- chos más países que en los que ha disminuido 12 . Por cada país que ha reducido la desigualdad en los últi- mos 30 años, más de dos han empeorado (PNUD,

2010).

No hay duda de que la globalización de la econo- mía ha permitido que los flujos de capital, ideas, y bienes materiales se incrementen exponencialmente, contribu- yendo a una expansión sin precedentes del consumo de productos y servicios. Pero, a la vez que se ha ido acele- rando este proceso globalizador, se ha hecho más evi- dente la persistencia o el agravamiento de profundos problemas y contradicciones de índole medioambiental y social, que tienen su reflejo más palpable en la po- breza y la exclusión. Estos desequilibrios se manifiestan también en la distribución territorial del crecimiento y el desarrollo económico que, como un patrón general, en todo tipo de países tiende a concentrarse en las regiones urbanas. A continuación se verá cómo, en el caso de los países en desarrollo, las zonas rurales están quedando especial- mente relegadas, concentrando los mayores índices de pobreza.

1.5. EL DESARROLLO HUMANO EN LAS ZONAS RURALES

Cuando se calcula el IDH de distintos grupos de población, surge un patrón recurrente: los hogares rurales y aquellos con poca educación tienen un IDH sistemáticamente más bajo que sus contrapartes urbanas y de mayor educación. Las diferencias no obedecen simplemente a que la educa- ción sea parte del IDH: los índices de ingreso y esperanza de vida también muestran un sesgo contra las familias de bajo nivel de instrucción. Así, por ejemplo, Burkina Faso, Etiopía y Senegal, que son países con IDH promedio bajo, muestran un IDH entre 33% y 40% inferior en las zonas ru-

muestran un IDH entre 33% y 40% inferior en las zonas ru- Figura 1.6. Población rural

Figura 1.6. Población rural que vive bajo el umbral de la pobreza. Fuente: FIDA, 2010

rales que en las urbanas (PNUD, 2010). Es el caso también de Kenia, como puede comprobarse en el recuadro 2. De los 1400 millones de personas que en 2005 vivían en situación de extrema pobreza (menos de 1,25 dólares al día), aproximadamente 1000 millones vivían en zonas rurales. Mientras que en América Latina y el Caribe, Oriente Medio y África del Norte, que son las regiones que más se han ur- banizado en los últimos años, la mayor parte de la población pobre es ya urbana; en Asia Meridional, Asia Sudoriental y África Subsahariana, más de las tres cuartas partes de los

30 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

pobres viven en zonas rurales y esta proporción apenas está disminuyendo, a pesar de la urbanización (FIDA, 2010). Pero la pobreza rural tiene sus causas no sólo en los bajos niveles de renta, sino también en la falta de acceso a servicios básicos como la salud 13 , o la energía 14 , a factores históricos y a las relaciones sociales y políticas entre cla- ses y castas, grupos étnicos, hombres, mujeres y diferen- tes agentes del mercado. Todo ello puede contribuir a la pobreza creando o perpetuando una diversidad de “des- ventajas interconectadas” que limitan las oportunidades de la población de mejorar sus medios de sustento, me- noscaban sus activos, así como sus capacidades y esfuer- zos para mejorarlos, y aumentan los riesgos a los que se enfrentan (FIDA, 2010). Con relación al riesgo, en las zonas rurales cobran es- pecial intensidad, con respecto a otros entornos, los ries- gos relativos a la degradación de los recursos naturales y al cambio climático, y a la volatilidad en el precio de los ali- mentos. La consideración sistémica del riesgo es funda- mental, como se verá en esta obra, cuando se trata de di- señar políticas y programas de desarrollo dirigidos a po- blaciones vulnerables, que poseen bajas posibilidades de recuperación ante cualquier tipo de conmoción. Como pudo verse en el recuadro 1, la pobreza es un fenómeno multidimensional. Pero incluso dentro del mundo rural, hay también diferencias, observándose que estos factores causantes de pobreza afectan de manera especial a determinados grupos sociales y, en particular, a las minorías étnicas, a las mujeres (ver cuadro 1.1), y a la po- blación infantil. En las zonas rurales de Bolivia, por ejem- plo, el 71% de los niños van a la escuela, pero sólo el 35% de las niñas lo pueden hacer. En Guinea, estas tasas son del 84% y el 37% (PNUD, 2010).

Cuadro 1.1. Algunos ejemplos de las desigualdades de género en la agricultura

• Las parcelas de los hombres son en promedio tres veces mayores que las de las mujeres (en todo el mundo).

• En las parcelas de los hombres se emplea más fertilizante, que a menudo se vende en cantidades tan grandes que las mujeres pobres no alcanzan a comprarlos.

• Un análisis de los sistemas de crédito en cinco países africa- nos reveló que las mujeres reciben menos de la décima parte del crédito que los pequeños agricultores de sexo masculino.

• En la mayor parte de los países en desarrollo, la triple res-

ponsabilidad de las mujeres del medio rural –los trabajos agrí- colas, las tareas del hogar y la obtención de ingresos en efec- tivo– configuran una jornada laboral de hasta 16 horas, mu- cho más prolongada que la de los hombres. Sin embargo, las mujeres siguen sin tener acceso a importantes servicios de infraestructura y a tecnologías adecuadas que puedan ali- viar su carga de trabajo.

• Las empresas cuyas propietarias son mujeres afrontan mu-

chas más limitaciones y reciben muchos menos servicios y apoyo que las empresas de los hombres. En Uganda, las em- presas de mujeres tropiezan con muchos mayores obstácu- los que las de los hombres para entrar al mercado, aunque en

términos generales son al menos tan productivas y eficientes por lo que se refiere al valor añadido por trabajador.

• En Guatemala, las mujeres sólo obtienen el 3% de los con-

tratos de producción de arvejas, aunque llevan a cabo más de una tercera parte del trabajo en el campo y prácticamente todas las tareas de elaboración.

Fuente: Banco Mundial, FAO y FIDA, 2006.

Figura 1.7. Dinámica de la pobreza rural . Para finalizar, es importante tener en cuenta

Figura 1.7. Dinámica de la pobreza rural.

Para finalizar, es importante tener en cuenta que, pese a todo, un gran número de hogares entran y salen de la pobreza en repetidas ocasiones, a veces en cuestión de años (FIDA, 2010). La población pobre no es un grupo de personas estable e identificable. Algunos se han conver- tido en “pobres”, otros que lo eran antes han podido salir después de la pobreza (ver figura 1.7). Cuando se analiza la dinámica de la pobreza en las zonas rurales, se observa re- currentemente, entre las causas de “entrada” en la po-

breza, la enfermedad propia o de un familiar, una mala co- secha, las deudas contraídas para hacer frente a gastos sociales, o los conflictos o catástrofes ambientales. Con- trariamente, la salida de la pobreza está asociada a la ini- ciativa y a la capacidad emprendedora, pero condicionada por factores externos como la disponibilidad local de oportunidades, infraestructura e instituciones propicias, incluida la buena gobernanza. Estos factores suelen estar distribuidos de forma desigual en cada país. La mejora en su dotación es el objetivo de muchos programas de coo- peración internacional para el desarrollo.

1.6. LA PROMOCIÓN DEL DESARROLLO HUMANO. UNA MIRADA DESDE EL SISTEMA DE COOPERACIÓN PARA EL DESARROLLO

Tras la Segunda Guerra Mundial y la puesta en marcha del Plan Marshall comenzó a conformarse una extensa red in- ternacional de organizaciones públicas (bancos de desarrollo y agencias internacionales) y privadas (ONG, fun- daciones de empresas y otros) creadas con el objeto de “promover el progreso y un mejor nivel de vida de todos los pueblos” 15 . Progresivamente, todas ellas han ido confor- mando el actual sistema de cooperación internacional para el desarrollo, una pieza clave del más amplio sistema de re- laciones internacionales. La Guerra Fría, el orden interna- cional establecido en Bretton Woods y, posteriormente, las respuestas a las crisis de la energía, la caída del Muro de Berlín, y la globalización de la economía mundial, son algu- nos de los acontecimientos que ayudan a entender la evolu- ción de dicho sistema, que nunca ha sido ajeno a los intere- ses geoestratégicos y comerciales de las naciones más ricas.

32 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

La cooperación internacional para el desarrollo es, por tanto, una de las formas en las que se articula la coo- peración internacional. Está gestionada por organizacio- nes de muy diversa naturaleza, y se caracteriza por reali- zarse entre países de distinto nivel de renta, con el objeto de promover el progreso económico y social de los países de menor renta relativa 16 . Los flujos económicos de origen público que se canalizan a través del sistema de coopera- ción conforman la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) 17 . La cifra de la AOD es a la que se hace referencia en los com- promisos de la comunidad internacional en materia de desarrollo como, por ejemplo, los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Entre las organizaciones de cooperación de carácter oficial canalizadoras de AOD, existe un amplio conjunto de ellas a las que se conoce como agencias bilaterales 18 , puesto que una gran parte de su actividad está orientada a la colaboración, “vis a vis”, entre países donantes y re- ceptores. Junto a estas agencias existen, además, organis- mos y agencias multilaterales que se financian, principal- mente, a través de las cuotas de sus estados miembros, cuotas que pueden ser obligatorias o voluntarias. Aquí cabe distinguir entre Instituciones Financieras Internacio-

nales, como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, que realizan su actividad en el ámbito de la coo- peración monetaria y financiera, e Instituciones Multilate- rales de Desarrollo, que realizan el resto de modalidades de cooperación, como, por ejemplo, las organizaciones del Sistema de las Naciones Unidas. Además de las organizaciones públicas bilaterales y multilaterales y de otras instancias de las administraciones implicadas en acciones de cooperación, hay un amplio conjunto de organizaciones de la sociedad civil que parti- cipan en el campo de la cooperación. Entre ellas, cabe destacar la labor de las Organizaciones no Gubernamen- tales de Desarrollo (ONGD) 19 , tanto de países donantes como sus socias de países en desarrollo, las universidades, las organizaciones y fundaciones empresariales y los sindi- catos. Algunas de ellas gestionan también fondos AOD que les son confiados por las administraciones, y casi to- das ellas consiguen movilizar fondos adicionales de sus so- cios, empleados o de sus propios presupuestos. En defini- tiva, como reconoce el actual Plan Director de la Coope- ración Española (DGPOLDE, 2009), la cooperación es una tarea en la que se requiere, en mayor o menor medida, la corresponsabilidad de todos los sectores de la sociedad.

RECUADRO 3. UNA AGENDA INTERNACIONAL PARA LA PROMOCIÓN DEL DESARROLLO HUMANO: LOS ODM

En el año 2000, alrededor de 189 países firmaron la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas, en la que se comprometían a erradi- car la pobreza extrema en todas sus formas y atenuantes para el año 2015. Con el fin de contribuir a registrar los progresos hacia estos compromisos, se establecieron una serie de objetivos y metas con un plazo específico y cuantificados, denominados los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), destinados a combatir la pobreza en sus numerosas dimensiones, entre ellas la reducción de la pobreza de ingresos, garantizar el acceso a la educación básica, disminución gradual del hambre, erradicación progresiva de las enfermedades como el VIH, la igualdad entre géneros (ONU, 2011), de la degradación del medio ambiente y una lucha decidida contra la discriminación.

Cuadro 1.2. Lista oficial de los objetivos y metas de los Objetivos de Desarrollo del Mileno

Objetivo 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre Meta 1A: reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el por- centaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a 1 dólar por día. Meta 1B: lograr empleo pleno y productivo, y trabajo decente para todos, incluyendo mujeres y jóvenes. Meta 1C: reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de per- sonas que padecen hambre.

1990 y 2015, el porcentaje de per- sonas que padecen hambre. Objetivo 2: Lograr la enseñanza

Objetivo 2: Lograr la enseñanza primaria universal Meta 2A: asegurar que, para el año 2015, los niños y niñas de todo el mundo puedan terminar un ciclo com- pleto de enseñanza primaria.Objetivo 2: Lograr la enseñanza primaria universal

Objetivo 3: Promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer

Meta 3A: eliminar las desigualdades entre los sexos en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza para el año 2015.

y en todos los niveles de la enseñanza para el año 2015. Objetivo 4: Reducir la

Objetivo 4: Reducir la mortalidad de los niños menores de 5 años Meta 4A: reducir en dos terceras partes, entre 1990 y 2015, la mortalidad de los niños menores de 5 años.

y 2015, la mortalidad de los niños menores de 5 años. Objetivo 5: Mejorar la salud

Objetivo 5: Mejorar la salud materna Meta 5A: reducir, entre 1990 y 2015, la mortalidad ma- terna en tres cuartas partes. Meta 5B: lograr, para el año 2015, el acceso universal a la salud reproductiva.

el año 2015, el acceso universal a la salud reproductiva. Fuente: Iconos de los ODM: PNUD

Fuente: Iconos de los ODM: PNUD Brasil; Anexo estadístico, Informe sobre los objetivos de desarrollo del milenio. Naciones Unidas, 2010; UNDP in Action 2009/2010: Delivering on Commitments; cua- dro elaboración propia.

Objetivo 6: Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades Meta 6A: haber detenido y comenzado a reducir, para el año 2015, la propagación del VIH/SIDA. Meta 6B: lograr, para el año 2010, el acceso universal al tratamiento del VIH/SIDA de todas las personas que lo necesiten. Meta 6C: haber detenido y comenzado a reducir, para el año 2015, la incidencia del paludismo y otras enfermedades graves.

la incidencia del paludismo y otras enfermedades graves. Objetivo 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente

Objetivo 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente Meta 7A: incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales e invertir la pérdida de recursos Objetivo 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente del medio ambiente. Meta 7B: reducir la pérdida del medio ambiente. Meta 7B: reducir la pérdida de biodiversidad, alcanzando, para el año 2010, una reducción significativa de la tasa de pérdida. Meta 7C: reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento. Meta 7D: haber mejorado considerablemente, para el año 2020, la vida de por lo menos 100 millones de habitantes de tugurios.

Objetivo 8: Fomentar una alianza mundial para el desarrollo Meta 8A: desarrollar aún más un sistema comercial y financiero abierto, basado en normas, previsible y no discriminatorio. Meta 8B: atender las necesidades especiales de los países menos ade- lantados. Meta 8C: atender las necesidades especiales de los países en desarrollo sin litoral y de los pequeños Estados insulares en desarrollo (mediante el Programa de Acción para el desarrollo sostenible de los pequeños Estados insulares en desarrollo y las de- cisiones adoptadas en el vigésimo segundo período extraordinario de sesiones de la Asamblea General). Meta 8D: abordar en todas sus dimensiones los problemas de la deuda de los paí- ses en desarrollo con medidas nacionales e internacionales a fin de hacer la deuda sostenible a largo plazo. Meta 8E: en cooperación con las empresas farmacéuticas, proporcionar acceso a me- dicamentos esenciales en los países en desarrollo a precios asequibles. Meta 8F: en colaboración con el sector privado, dar acceso a los beneficios de las nue- vas tecnologías, en particular los de las tecnologías de la información y de las co- municaciones.

de las nue- vas tecnologías, en particular los de las tecnologías de la información y de

34 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

Figura 1.8. Arquitectura del sistema de cooperación internacional. Fuente: Kharas, 2010. A lo largo de

Figura 1.8. Arquitectura del sistema de cooperación internacional. Fuente:

Kharas, 2010.

A lo largo de los años la arquitectura organizativa del sistema de cooperación se ha ido haciendo más compleja. Existen hoy más de 126 agencias bilaterales y más de 263 multilaterales que ofrecen ayuda al desarrollo. Además la lista de países donantes se ha in- crementado, puesto que los países emergentes han co- menzado a participar también como donantes (Kharas, 2009). Algunos de ellos, como sucede con Brasil, son si- multáneamente donantes y receptores de ayuda. En efecto, algunos países de renta media están convirtién- dose en donantes en su región. Es lo que se conoce como cooperación Sur-Sur, que en ocasiones es fortale- cida con contribuciones de los donantes clásicos en lo que se conoce como operaciones de “cooperación trian- gular” 20 .

Como puede observarse en la figura 1.8, los flujos de recursos económicos pueden ser muy diversos. Además de la AOD que se dirige a organizaciones “beneficiarias” de los países en desarrollo a través de una cadena de or- ganizaciones que participan en su gestión, hay una parte significativa de la AOD que se canaliza en la modalidad de asistencia técnica y que se utiliza para pagar a expertos y consultores de los propios países donantes (ésta es la ra- zón por la cual algunas flechas del cuadro tienen sentido inverso, desde el receptor hacia el donante). Lo mismo sucede con las devoluciones de los créditos cuando la AOD se canaliza a través de préstamos, microcré- ditos u otras formas de cooperación financiera, o cuando la ayuda es “ligada”, esto es, supeditada a la compra de sumi- nistros o servicios de empresas del país donante.

Inversión privada Flujos privados de la filantropía Flujos oficiales Remesas Más completa CGP flujos de
Inversión privada
Flujos privados de la filantropía
Flujos oficiales
Remesas
Más completa CGP
flujos de la filantropía

Figura 1.9. Comparación entre el flujo de remesas, la inversión extran- jera directa y las contribuciones privadas. Fuente: OCDE, 2010.

Por último, cabe señalar que una parte significativa de la AOD se dedica a la Ayuda Humanitaria, con el pro- pósito de actuar en situaciones de emergencia causadas por conflictos armados o desastres naturales, así como a su prevención. A su estudio se dedica un capítulo especí- fico de esta obra. Aunque, a día de hoy, en un mundo extremadamente desigual, la AOD es el único mecanismo redistributivo de escala global 21 , existen otras vías por las cuales los países más pobres, con poca capacidad para producir y exportar a mercados internacionales, reciben recursos económicos provenientes de países y regiones más ricas. Se trata de

las remesas, la inversión extranjera directa y las contribu- ciones privadas, cuyos montos comparados pueden verse en la figura 1.9. Respecto a estas últimas, la OCDE ha estimado que las aportaciones internacionales privadas de fundaciones, corporaciones y ONGD llegaron a 18.600 millones de dó- lares en 2007, lo cual supone una cantidad equivalente al 17,8 % del total de la AOD de ese año. La importancia cre- ciente de la asistencia privada ha dado origen a asociacio- nes público-privadas innovadoras relacionadas con el desarrollo, especialmente actividades en el ámbito de la salud, la educación y el cambio climático (Cobo, 2010). Además, los trabajos recientes sobre financiación del desarrollo 22 resaltan que existe margen para incrementar otras fuentes “innovadoras” de recursos para el desarrollo como, por ejemplo, la movilización del ahorro doméstico, los acuerdos comerciales más favorables para los países en desarrollo 23 , las tasas a los movimientos de capital 24 , los impuestos sobre billetes aéreos, o el impuesto global so- bre el carbono. No es posible abarcar aquí toda la gama de modali- dades e instrumentos de cooperación que abarcan, entre otras posibilidades, proyectos y programas de desarrollo coordinados por ONGD y Agencias, transferencia de co- nocimiento y generación de capacidades en colaboración con los sistemas de ciencia y de educación superior, pro- gramas de microcrédito, o el apoyo presupuestario a los gobiernos de los países en desarrollo con el objeto de for- talecer sus políticas en sectores básicos como la educa- ción. Para un estudio más completo de los instrumentos de la cooperación internacional puede consultarse (DGPOLDE, 2009; Alonso, 2008; Kharas, 2009; Iglesias- Caruncho 2011).

36 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

1.7. HACIA UNA COOPERACIÓN PARA EL DESARROLLO MÁS EFICAZ

En las últimas décadas, la aparición de nuevos actores y el incremento de la AOD, si bien ha contribuido a enriquecer notablemente el escenario y las relaciones en el sistema de ayuda, también ha sido causa de determinados proble- mas de orden político y organizativo, que condicionan la eficacia y la eficiencia de la ayuda en la reducción de la pobreza y en la generación de condiciones de vida soste- nibles (Cobo, 2010). Así, por ejemplo, de los 20.000 proyectos y opera- ciones de ayuda al desarrollo registrados en todo el mundo por el Banco Mundial en 1997, se pasó a 60.000 en 2004, mientras que la cuantía económica de dichos pro- yectos se redujo de 2,5 millones de dólares a 1,5 en ese periodo (Banco Mundial, 2007), con los problemas de fragmentación de la ayuda y aumento de los costes de gestión que ello supone. También hay un problema endémico de “volatilidad” de la ayuda. Zambia, por ejemplo, recibió en 2005 casi un tercio menos del volumen de ayuda que esperaba recibir en función de compromisos previos de sus donantes, pa- sando de 930 a 696 millones de dólares (Intermón Oxfam, 2007), lo que limitó seriamente la continuidad de sus pro- gramas de desarrollo. Este recorte de fondos es peligroso para las políticas de desarrollo, pero también los ingresos extra inesperados crean dificultades a la hora de adminis- trar el presupuesto. Es el caso de Vietnam, que en 2005 recibió 1.959 millones de dólares en concepto de AOD, cuando tenía previsto obtener 395, lo que supuso una carga imprevista para el gobierno vietnamita que no es- taba preparado para absorber y gestionar un volumen de ayuda cinco veces mayor al esperado.

Cuadro 1.3. Causas de la falta de eficacia

Causa de la falta de eficacia

Descripción

Falta de apropiación y lide- razgo de los países socios

Las prioridades de desarrollo nacionales, regionales o locales no siempre son fijadas por el país receptor.

Multiplicidad de actores insu- ficientemente coordinados

Falta de coordinación y planifi- cación estratégica común de las intervenciones de desarrollo. Multitud de donantes, con agen- das y prioridades diferentes y procedimientos específicos. Gastos de gestión para respon- der a las demandas burocráti- cas del donante.

Multiplicidad de

intervenciones

Ayuda dispersa articulada en proyectos aislados, poco o nada coordinada con otros actores de desarrollo.

Fragmentación de la ayuda

Los donantes dividen su ayuda entre demasiados países recep- tores.

Imprevisibilidad de la ayuda

Los donantes no siempre reve- lan sus planes de gasto con an- ticipación suficiente para que los gobiernos receptores pue- dan planificar y cumplir con sus compromisos.

Escaso aseguramiento de las capacidades locales

Ayuda no siempre adaptada a los contextos culturales e insti- tucionales de los beneficiarios.

Fuente: Cobo, 2010.

Gestión para Resultados de Desarrollo Apropiación (Países socios) Los socios definen la agenda Alineamiento
Gestión para Resultados de Desarrollo
Apropiación
(Países socios)
Los socios
definen la
agenda
Alineamiento
(Donantes y socios)
Alineamiento
con la agenda
de los socios
Uso de los
sistemas de
gestión de socios
Armonización
(Donantes y sonantes)
Establecer
Simplificar
Compartir
acuerdos
procedimientos
información
compartidos
Responsabilidad mutua de cuentas

Figura 1.10. Gestión para Resultados de Desarrollo. Fuente: CAD, 2005.

En esta misma línea, un estudio de African Forum en 2007 reveló que Mozambique sufría importantes desvia- ciones en su contabilidad nacional debido a su enorme dependencia de la ayuda internacional, la fragmentación de los instrumentos usados por los donantes, y el grado de injerencia de éstos en procesos políticos centrales, in- cluyendo la estrategia de la reducción de la pobreza y el presupuesto público. Los fondos de la ayuda internacional para el desarrollo han sido tradicionalmente canalizados a través de programas con procedimientos de justificación y ges- tión diseñados por el donante. Los gobiernos receptores gastan una gran cantidad de tiempo y recursos respon- diendo a las demandas burocráticas de las agencias donan- tes. De las 35.000 transacciones económicas de la asisten- cia para el desarrollo que aproximadamente se producen cada año entre donantes y receptores, más del 80% son menores a 1 millón de dólares (Hayes y Van Zyl, 2008). El gobierno de Mozambique, por ejemplo, tiene aproximada-

mente 1.000 cuentas bancarias activas para cumplir con los requisitos administrativos de los donantes, mientras que el Ministerio de Cooperación Internacional de Tanzania pre- para 2.400 informes trimestrales y lleva a cabo cerca de 1.000 reuniones al año con los donantes (Comisión Euro- pea, 2008). Sólo Vietnam recibió 791 delegaciones de agen- cias de desarrollo en 2005 (Keijzer y Corre, 2009). A la vista de estos problemas, la comunidad de paí- ses donantes impulsó en 2005 la llamada “Declaración de París”, que pone el acento en la transformación de las prácticas, relaciones y procedimientos propios del sistema

de ayuda, para favorecer una mayor racionalidad, relacio- nes más igualitarias y sentar las bases para una ayuda efi- caz. La Declaración de París se articula en torno a cinco principios, cuya adopción supone, por lo general, un im- portante proceso de cambio organizativo para las Agen- cias y ONGD, y que, además, requiere un cambio de enfo- que en sus operaciones. Posteriormente, en Accra (Ghana) el tercer Foro de Alto Nivel sobre Eficacia de la Ayuda al Desarrollo, adoptó el Programa de Acción de Accra (PAA), señalando áreas clave de progreso hacia las metas establecidas en París:

• Usar los sistemas de los países en desarrollo como la primera opción al proporcionar ayuda.

• Hacer la ayuda más predecible y transparente, para per- mitir a los países en desarrollo presupuestar, planificar e implantar mejor sus estrategias de desarrollo.

• Determinar con los países en desarrollo, y sobre la base de sus propios planes, las condiciones que los donantes plantean para la ayuda en conjunto.

• Reducir la fragmentación de la ayuda al mejorar la divi- sión del trabajo en el país y entre países donantes pre- sentes en él 25 .

38 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

1.8. CONSIDERACIONES PARA LA COOPERACIÓN AL DESARROLLO EN LAS COMUNIDADES RURALES AISLADAS

Teniendo en cuenta el objeto de esta obra, cabe pregun- tarse qué implicaciones tiene la aplicación de los princi- pios de eficacia a la acción de cooperación en comunida- des rurales aisladas. En lo que respecta al principio de apropiación demo- crática, se trataría de favorecer, siempre que fuera posible, el diseño y la gestión, por parte de las administraciones lo- cales, de sus políticas y estrategias de desarrollo, en coor- dinación con las administraciones regionales y nacionales. Asimismo, implicaría la participación, en la definición de di- chas políticas, de los principales implicados y afectados. En comunidades rurales aisladas en las que las admi- nistraciones locales tienen una gran fragilidad institucio- nal, una escasa legitimidad, o ambas, la apropiación resul- tará muy difícil, y podría exigir un trabajo de capacitación y de empoderamiento a los actores locales. En los últimos años, una parte importante del trabajo de ONGD y agen- cias de desarrollo se ha centrado en la generación de ca- pacidades locales, dando lugar al llamado enfoque de ca- pacidades o “capacity building” 26 . El diálogo necesario para la aplicación de este principio debería realizarse en condiciones de simetría (Cortina, 2008), lo cual supone la toma en consideración de las profun- das brechas culturales y económicas entre los donantes y las comunidades 27 . Ese diálogo debe servir para que, de acuerdo con el principio de alineamiento, las organizaciones donantes se adecúen a las prioridades de la agenda local que, en el caso de las comunidades rurales aisladas, como se vio en an- teriores epígrafes, suele incluir, además de la satisfacción de

Cuadro 1.4. Los principios de eficacia en las CRA

Principio de eficacia

Aplicación a las CRA

Apropiación

Acompañamiento de la agenda

 

de desarrollo local.

 

Diálogo en condiciones de sime- tría

Alineamiento

Atención a las prioridades de las

 

agendas del desarrollo rural, con atención especial al empleo y oportunidades económicas, dismi- nución del riesgo, y la seguridad ali- mentaria.

Armonización

Simplificación y armonización de

procedimientos de gestión.

• Coordinación sobre el terreno. Te- ner en cuenta lo que otros hacen.

Gestión orientada a resultados

• Poner el foco en los resultados y no en las actividades.

• Diseñar para la evaluación.

Rendición de cuentas mutua

• Sistemas de información adecua- dos.

• Cultura de transparencia.

Fuente: Elaboración propia.

necesidades básicas, aspectos como la reducción de la vulne- rabilidad y el riesgo, o la generación de oportunidades econó- micas y empleo, dentro y fuera del sector agrícola. A través del principio de armonización, los países en desarrollo y los donantes se comprometen a llevar a cabo acciones más coordinadas, transparentes y colectiva- mente eficaces.

En las zonas rurales aisladas supone realizar un es- fuerzo de concertación entre las organizaciones de desarrollo que actúan en la zona, intercambiando informa- ción, buscando complementariedad y tratando, cuando sea apropiado, de realizar esfuerzos compartidos en la gestión para simplificar y obtener economías de escala. Esto puede ser especialmente importante en la definición de líneas de base para el diagnóstico y la posterior evalua- ción de las intervenciones. El enfoque de gestión para resultados de desarrollo 28 (GpRD), sobre el cual existe una amplia literatura, implica gestionar todo el ciclo de la ayuda con orientación a resul- tados de desarrollo humano, –y no sólo a la ejecución de las actividades según fueron planificadas, como sucede habitualmente–, generando y utilizando información signi- ficativa para mejorar la toma de decisiones. La GpRD se fundamenta en el cumplimiento de los anteriores princi- pios, es decir, no puede ser efectiva si no se mejora la apropiación por parte del país, se alinea la asistencia con las prioridades del país, se armonizan las políticas y los procedimientos de las agencias de desarrollo, y se centra la atención de forma más sistemática al logro de resulta- dos de desarrollo. La transparencia y la rendición mutua de cuentas en la utilización de los recursos del desarrollo debe ser un asunto prioritario entre los países donantes y receptores de ayuda. Es una condición fundamental para reforzar el apoyo público a las políticas de desarrollo. Para ello los países en desarrollo deben comprometerse a utilizar enfo- ques participativos, involucrando sistemáticamente a un amplio abanico de actores del desarrollo en el momento de formular y evaluar el progreso de las estrategias, pro- gramas y proyectos.

En general, la cooperación internacional necesita mejorar los sistemas de información. Estos resultan indis- pensables para una adecuada catalogación de las inter- venciones, así como para evaluar su impacto y obtener y difundir lecciones. Esta carencia es todavía más grave en las zonas rurales, donde las actuaciones están más disper- sas y las tecnologías de la información menos extendidas. Existen diversas iniciativas internacionales para la mejora de los sistemas de información y de la transparencia de la cooperación internacional como, por ejemplo, la Interna- tional Aid Transparency Initiative (IATI) 29 . Históricamente ha existido una tendencia, que toda- vía continúa, a analizar la cooperación al desarrollo de forma aislada e independiente del resto de las relaciones internacionales, cuando en realidad es sólo una parte de ellas. Sin un enfoque integrador resulta difícil entender las prioridades geográficas o sectoriales, la evolución y las tendencias, la aparición de nuevos instrumentos y agen- tes, o los factores externos que afectarán a una acción de desarrollo. Además, la falta de esta visión completa ha he- cho que se responsabilizara del desarrollo y, sobre todo, a la falta de desarrollo, a las políticas de “cooperación al desarrollo”, y no a las políticas en su conjunto. En este sen- tido, existe una creciente preocupación por lo que en el campo de la cooperación internacional se conoce como la “coherencia de políticas” 30 . El desarrollo es el resultado de procesos sociales, tecnológicos, políticos y económicos que interactúan con- formando sistemas complejos, difíciles de gobernar. El problema de asignar recursos escasos a la tarea del desarrollo casi nunca es un problema de “solución óptima y única”. Aún así, la experiencia ha demostrado que hay aproximaciones que no suelen dar buenos resultados y

40 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

que, por el contrario, existen enfoques que, aunque no ga- ranticen el éxito, son condiciones necesarias para una ayuda eficaz. Sabemos mucho, en definitiva, sobre lo que no funciona. Y hay asentados importantes consensos en la comunidad internacional en torno a algunos principios que, como los de eficacia que acaban de exponerse, con- tribuyen a una orientación más selectiva, adaptada y coor- dinada de la ayuda al desarrollo.

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www.capacity.org

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http://www.aidtransparency.net/

http://www.oecd.org/home/0,2987,en_2649_201185_1_1_1_1_1,00.html

NOTAS

1 El título original era “The History of Development: From Western Origins to Global Faith”.

2 Además del capital financiero, se reconoce la existencia de otros capi- tales: capital físico, capital humano, capital social o capital cultural (ver, por ejemplo: Jeason, 1996).

3 Ver, por ejemplo, (Stiglitz, 2006).

4 www.gapminder.org

5 A partir de Rist, 2002.

6 Ver, por ejemplo, “The Stages of Economic Growth. A Non-Comunist Manifiest”

7 Declaración de la Conferencia Mundial de Empleo. OIT. 1976.

8 Ver, por ejemplo: http://hdr.undp.org/en/

9 De D. Cassasas, Desarrollo como libertad. Entrevista con Amartya

42 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

Sen, citado en Domínguez, 2010.

10 Se trata del “Vision 2050” del World Business Council for Sustainable Development, disponible en http://www.wbcsd.org

11 http://hdr.undp.org/es/informes/mundial/idh2010/

12 Esto también sucede en los países desarrollados. En Estados Unidos, por ejemplo,el 1% de la población controla el 40% de la riqueza y acu- mula el 25% de los ingresos generados anualmente. Hace tan solo 25 años, esas cifras eran del 33% y el 12% respectivamente. Ver, por ejem- plo (Stiglitz, 2011).

13 En Bolivia y Perú, el quintil más rico tiene acceso prácticamente uni- versal a la atención profesional en el parto, mientras que ello sólo está disponible para entre el 10 y el 15% de la población más pobre. Alrede- dor de dos terceras partes de los partos desatendidos fueron de muje- res rurales pobres (PNUD, 2010).

14 La tasa promedio de electrificación en países en desarrollo en 2008 era del 70%, pero apenas llegaba a 59% en las zonas rurales, y era in- cluso menor en los países con IDH bajo, donde no superaba el 21% (PNUD, 2010).

15 Preámbulo de la carta de la ONU.

16 El Estado español ha regulado la cooperación internacional para el desarrollo con la Ley 23/1998. En su primer artículo la define de la si- guiente manera: “Se integran dentro de la cooperación internacional para el desarrollo el conjunto de recursos y capacidades que España pone a disposición de los países en vías de desarrollo, con el fin de faci- litar e impulsar su progreso económico y social, y para contribuir a la erradicación de la pobreza en el mundo en todas sus manifestaciones. La cooperación española impulsará procesos de desarrollo que atien- dan a la defensa y protección de los Derechos humanos y las libertades fundamentales, las necesidades de bienestar económico y social, la sostenibilidad y regeneración del medio ambiente, en los países que tienen elevados niveles de pobreza y en aquellos que se encuentran en transición hacia la plena consolidación de sus instituciones democráti- cas y su inserción en la economía mundial.”

17 La AOD debe satisfacer unos requisitos definidos por el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económica (OCDE): (i) es proporcionada por un organismo oficial; (ii) su finalidad principal es el desarrollo económico y el bienes- tar de los países pobres; (iii) depende por lo menos en un 25% de do- naciones. En España, el artículo primero de la Ley 23/1998 que regula la cooperación española define la AOD en función de los criterios del

CAD: “…Para que dichos recursos tengan la consideración de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), deberán cumplir los requisitos marcados por el Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE (CAD)”.

18 Es el caso, en España, de la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y de otras Agencias de Desarrollo que algu- nas Comunidades Autónomas han creado en los últimos años.

19 Para tener una panorámica completa de las ONGD españolas y de sus actividades, se recomienda consultar: www.congde.org

20 Para más información sobre cooperación “Sur-Sur” en América La- tina puede consultarse el informe de la Secretaría General Iberoameri- cana sobre esta materia en 2010 disponible en http://segib.org/

21 Hay que tener en cuenta que, aunque pudiera considerarse como el primer paso hacia la construcción de un sistema de fiscalidad global, por ahora los compromisos relativos a la AOD que cada donante de- dica no son vinculantes, y dependen, en última instancia, de su volun- tad particular.

22 Ver, por ejemplo, (Alonso, 2009)

23 Muchos países en desarrollo tienen grandes trabas para exportar sus productos a países desarrollados, bien sea por proteccionismo arancela- rio, o por la exigencia de determinados requisitos técnicos y de calidad.

24 Entre estas iniciativas, la más conocida es la propuesta conocida como Tasa Tobin.

25 Para un más completo conocimiento de la agenda de eficacia de la ayuda, se puede consultar el portal www.ayudaeficaz.es

26 Se sugiere la consulta de www.capacity.org

27 Sirva de anécdota el hecho de que, entre algunas comunidades ma- yas, el futuro se representa en la espalda y el pasado en el pecho, lo cual evidencia las dificultades que puede entrañar la necesidad de compartir esquemas mentales básicos sobre planificación.

28 Para conocer más sobre el enfoque de gestión para resultados de desarrollo se recomienda consultar la tesis doctoral de D José Ramón Cobo realizada en la Universidad Politécnica de Madrid y disponible en 2010 https://serviciosgate.upm.es/tesis/tesis/6503

29 http://www.aidtransparency.net/

30 Ver, por ejemplo, “Coherencia de políticas para el desarrollo. Una agenda inaplazable” publicado en 2010 por la Coordinadora de ONG para el Desarrollo- España. www.coordinadoraongd.org

LAS COMUNIDADES RURALES AISLADAS

José María Arraiza Cañedo-Argüelles

Coordinador. Fundación Energía Sin Fronteras

Academia de Ingeniería de Ecuador (en constitución)

Academia Nacional de Ingeniería de Brasil

Jaime Conde Zurita

RAI

Académico revisor

Jaime Conde Zurita

2

2.1 INTRODUCCIÓN

La finalidad de este trabajo sobre las “Tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas” es promover iniciativas y soluciones que ayuden a impul- sar nuevas formas de desarrollo en las comunidades y pequeños núcleos rurales que carecen de servicios esen- ciales tales como agua, telecomunicaciones y electricidad. Este fin, que en definitiva consiste en crear oportunida- des para los que se sienten que están aislados y que están lejos de todo menos de la pobreza, está justificado porque es en las comunidades rurales aisladas donde la tecnología tiene todavía un amplio recorrido por delante para promover el bienestar de las personas y el desarrollo de los pueblos. Es crucial definir desde el principio, con precisión, pero también con flexibilidad, el alcance geográfico, demográfico y social de la “Comunidad Rural Aislada (CRA)” así como profundizar más sobre el contexto y la situación actual de las comunidades aisladas, caracterizar sus necesidades de servicios, estimar las necesidades a cubrir y conocer los programas en marcha.

Diversidad de comunidades rurales aisladas

No cabe duda de que dentro del concepto de comunida- des rurales aisladas se pueden considerar una amplia diver- sidad de comunidades que tienen diferentes formas de vida y presentan, en consecuencia, diferentes problemas en relación con la tecnología y el desarrollo. Por esta razón, y con el fin de ilustrar este capítulo, se han elegido tres ti- pos bien distintos de Comunidades Rurales Aisladas (CRA), que luego se utilizarán a lo largo del texto del capítulo para

ejemplificar los argumentos y consideraciones que se vayan exponiendo. El primer modelo de CRA elegido es el formado por los pastores nómadas de la sabana saheliana en Mali (en adelante pastores sahelianos), que nomadean en zonas predesérticas al norte y al sur del bucle del río Níger y que pertenecen principalmente a las etnias Tuareg y Peul. Otro modelo de CRA al que nos referiremos lo for- man los campesinos de las islas pequeñas del archipiélago de Chiloé (en adelante isleños chilotes), que viven en el Sur de Chile, en comunidades insulares con muchas difi- cultades de comunicación y desprovistas de los servicios básicos (red de agua y saneamiento, electricidad, etc.). Finalmente hemos elegido el modelo de las CRA indí- genas de la región quinta de Alta Verapaz, en Guatemala, que fueron constituidas por las personas que fueron vícti- mas del conflicto armado que tuvo lugar en dicho país en- tre los años 1980 a 1993, con los que Energía sin Fronteras viene trabajando desde el año 2004. No obstante, será necesario tener siempre en cuenta que el colectivo que integramos bajo esta definición cubre un amplio espectro que, además de las comunidades elegi- das, incluye muchas poblaciones que sin tener característi- cas específicas tan particulares también carecen, por diversas razones, de los beneficios que la tecnología aporta para el desarrollo y el bienestar.

2.2. CARACTERIZACIÓN Y SITUACIÓN ACTUAL DE LAS CRA

El mundo de las CRA es muy amplio y diverso, pero para los objetivos de este trabajo no resulta necesario entrar

46 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

en el análisis de su diversidad, sino más bien en el de aquellos elementos que las unen y, entre ellos, fundamen- talmente, la pobreza y la ausencia de unas infraestructuras básicas, el mínimo necesario para alcanzar unos niveles de bienestar y desarrollo razonables. A pesar de las enormes diferencias que separan a unas de otras, todas las CRA tienen en común el hecho de que nos aportan un modelo de subsistencia que escapa de la capacidad de comprensión del mundo occidental, a la vez que mantienen importantes bases culturales que le han permitido sobrevivir a los innumerables ataques de los que han sido objeto manteniendo su propio idioma y cultura. Otra característica común a todas ellas son los estra- gos que la pobreza tiene en estas comunidades en mate- ria de hambre, salud, educación, mortalidad infantil y deterioro del entorno medioambiental, a los que la tecno- logía podría aportar soluciones que hoy están a nuestro alcance y que por razones diversas que debemos analizar no están a disposición de las personas que habitan en estas comunidades. No obstante nuestro estudio tiene un límite, que es la clara convicción de que las alternativas tecnológicas que pueden afectar a los usos y costumbres de los ciuda- danos en ningún caso deben ser impuestas sino libre y conscientemente adoptadas por los diferentes miembros de las comunidades, y a nosotros no nos queda sino res- petar este ejercicio de libertad, con independencia de los prejuicios que puedan presidir nuestras opiniones. Un aspecto muy relevante que debe ser tomado en consideración es el hecho de que estamos hablando de comunidades que en general disponen de modelos orga- nizativos eficientes, que les han permitido sobrevivir en condiciones que desde nuestra visión resultan hostiles.

Por ello nuestra primera aproximación a estas comunida- des debe ser de respeto, con el convencimiento de que la utilización de su capacidad organizativa es un elemento clave para el éxito de las iniciativas a poner en marcha. No obstante, esta consideración en ningún caso nos ha de hacer perder nuestra capacidad de análisis objetivo con el convencimiento de que el acceso a las tecnologías presenta un alto potencial de incremento de bienestar en las comunidades y puede ser un elemento clave para la erradicación de la pobreza y sus consecuencias. Pero hemos de utilizar la enorme capacidad organizativa de las propias comunidades.

Caracterización de la condición de aislamiento

Para caracterizar la condición de aislamiento a los efectos de este estudio se contemplan las comunidades rurales desde dos puntos de vista:

• Desarrollo y conectividad de las infraestructuras y provi- sión de servicios.

• Aislamiento político y administrativo.

De esta forma surgen cuatro categorías de comunidades rurales:

• Comunidades prometedoras, que disponen de un nivel suficiente de infraestructuras y están vinculadas política y administrativamente con las instituciones públicas cen- trales o locales.

• Comunidades vinculadas a los organismos políticos y administrativos pero carentes de infraestructuras y ser- vicios adecuados.

• Comunidades sin articulación política pero sin carencias notables de infraestructura. En este epígrafe podríamos

considerar aquellas comunidades que por razones étni- cas y culturales optan por mantener su idiosincrasia.

• Comunidades carentes de infraestructuras y desampa- radas por los organismos que tienen la obligación de suministrar los servicios básicos esenciales.

Con esta visión, las CRA se caracterizan por:

• Aislamiento geográfico, en este sentido tienen una importancia relevante las dificultades de acceso por infraestructuras viales lo que hace necesario que en este trabajo se dedique a estas infraestructuras la importancia que realmente tienen.

• Características socioeconómicas comunes, determina- das por niveles bajos de ingresos. Es evidente que las CRA a las que nos vamos a referir en este trabajo no tienen los recursos económicos necesarios para poner en práctica los avances tecnológicos que serían necesa- rios para su bienestar y desarrollo, y es sin duda el papel de las administraciones públicas el único capaz de resol- ver este déficit económico.

• Exclusión o desamparo de las autoridades responsables de la provisión de los servicios.

• Carencia de infraestructuras de suministro de agua, saneamiento, energía y telecomunicaciones, junto con un bajo nivel de asistencia de salud, educación y cultura.

Un proyecto de actuación en una CRA debe analizar lo que la Tecnología aporta al bienestar, desarrollo, inte- gración y dignidad de las personas que viven en las comu- nidades así definidas. En muchas ocasiones las CRA están integradas en entornos geográficos y sociales más amplios (comarcas, municipalidades etc.) y es evidente que el enfoque ele-

gido debe contemplar la CRA “en el seno de la comarca a la que pertenece”. Para aclarar este concepto se podría tomar como ejemplo el caso de Chiloé en el Sur de Chile y de Mali en el Sahel. En el mundo rural de Chiloé las aldeas como tales prácticamente no existen; hay un pobla- miento rural muy disperso, que depende de una ciudad de tamaño medio con un círculo de influencia de un radio de unos 50 km. Pero ese mundo rural disperso tiene vida propia, usa los servicios de la ciudad (salud, administración, suministros, mercados), y busca por su cuenta sus propias soluciones tecnológicas para lo específico de sus actividades agropecuarias; y aunque disperso, está ligado por una cultura campesina, unos problemas específicos y unas relaciones familiares que no son las de la ciudad. En cuanto al Norte de Mali, existen allí las aldeas de agricultores y pescadores junto al río Níger, pero la mayor parte de la población está constituida por pastores nóma- das que se mueven continuamente con sus rebaños por las inmensas sabanas sahelianas; aquí también lo que podría considerarse CRA tiene un alcance comarcal o hasta regional; no cabe considerar el desarrollo aislado de una sola cultura productiva, como puede ser la agrícola; por ejemplo, una política de irrigación de huertos que no tenga en cuenta las necesidades de agua de los rebaños generará multitud de conflictos y resistencias. En el caso de la región quinta de Alta Verapaz se dio la circunstancia de que la ONG Energía sin Fronteras desarro- lló un proyecto en la comunidad de las Conchas y fue esta misma comunidad la que disuadió a EsF de emprender una iniciativa sin tener la garantía de que podía realizarse tam- bién en las cuarenta y cinco comunidades restantes.

48 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

La Academia de Ingeniería de Ecuador (en constitu- ción) ha presentado una interesante colaboración a este trabajo cuyas conclusiones son las siguientes:

“La Constitución y las leyes buscan el desarrollo de un movimiento de recuperación de la cultura, con bases conocidas y el resultado de las investi- gaciones propuestas de “ciencias y saberes ances- trales”. El Plan Nacional para el Buen Vivir propone un cambio de paradigma del desarrollo al buen vivir, ampliando el concepto de desarrollo humano hacia más oportunidades y capacidades humanas a partir de las cuales las personas pueden hacer y ser, más que en lo que pueden tener, articulando libertades democráticas con la posibilidad de alcanzar niveles razonables de progreso y bienestar. Los saberes y conocimientos serán relacionados y repartidos en la forma más común, ya que aspiran a mejorar los vínculos humanos con el resto del universo del sistema, aplicando el concepto de una vida mejor.”

El Sr. Marco Fortes, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería de Brasil ha realizado una aporta- ción en la que se refiere a las comunidades rurales aisla- das de este país que representan cerca del tres por ciento de la población. La contribución que la ingeniería puede aportar a la mejora de la calidad de vida de estas comunidades, particularmente en saneamiento y accesos para mejorar el transporte, es muy importante. Es muy aconsejable que las soluciones que se adop- ten se lleven a cabo de forma descentralizada delegando el protagonismo a los líderes locales.

El concepto de intervención sobre las comunidades rurales aisladas

El subdesarrollo de una CRA no siempre requiere la intervención que, viéndolo desde fuera, se piensa que es la adecuada. Hay que prevenirse contra una apropiación subjetiva por los interventores de los objetivos de su intervención. Una CRA subdesarrollada según nuestros criterios puede no sentirse necesitada de intervención, o puede demandar intervención en algunos aspectos puntuales y no en otros, sin que coincidan sus puntos de vista con los nuestros. Los pastores sahelianos aman su sabana (que por otra parte solo es habitable con modos de vida nomádi- cos y rudimentarios) y pueden demandar solamente segu- ridad alimentaria frente a hambrunas. Los isleños chilotes aman sus paisajes, su cultura y su aislamiento y demandan solamente mejor asistencia sanitaria. Y los mayas que habitan en Alta Verapaz respetan los recursos naturales tan vivamente que intervenciones que a nuestro juicio resultarían adecuadas no son bajo ningún concepto apli- cables en su entorno, posiblemente con toda razón.

Deben considerarse distintos tipos de intervención:

Demandada. Los ejemplos descritos arriba. La CRA sabe lo que quiere.

Propuesta. La que resulta en mejoras del nivel de desarrollo o de vida y es propuesta por los interventores como consecuencia del análisis que hacen de la CRA y su entorno, “vendida” a los líderes naturales de la CRA y aceptada por éstos. En el caso de los pastores sahelianos

podría ser la construcción de represas rurales para acu- mular las lluvias de verano y dar de beber a los rebaños durante el resto del año, o la perforación de nuevos pozos, metas ambas imposibles para ellos por no dispo- ner de las técnicas necesarias. En el de los isleños chilo- tes, el uso de la energía eólica para generar electricidad, o el desarrollo del turismo rural, objetivos para los que carecen del necesario know how.

Impuesta. La que nace de consideraciones estratégicas que van más allá de los intereses inmediatos de la CRA, porque representan los intereses del gran área geográfica en que la CRA está inserta. En los pastores sahelianos (y saharianos), una atención especial a dar trabajo y educa- ción a los jóvenes para neutralizar el bandidaje ligado al terrorismo de origen islámico. En los isleños chilotes, alcanzar un nivel de desarrollo que mantenga el pobla- miento de áreas remotas, evitando la emigración y ayu- dando así a la preservación del medio ambiente natural.

En lo posible en este trabajo nos desenvolveremos en las dos primeras categorías de intervenciones mencionadas.

La motivación de la intervención sobre las comunidades rurales aisladas

Dentro de las múltiples razones que pueden justificar la intervención en las CRA la que a juicio de los promoto- res de este trabajo tiene hoy más sentido es una inter- vención conservacionista, según la cual se interviene para ayudar a las CRA a que sobrevivan como lo que son, colectividades humanas que ocupan territorios difí- ciles y que están mucho más en contacto con la natura-

leza que nosotros los habitantes de las ciudades y que son poseedoras de unos valores de respeto a, e integra- ción con, la naturaleza que conviene preservar, y de los que conviene aprender.

2.3. ESTIMACIONES DE LAS NECESIDADES A SERVIR Y PROGRAMAS EN MARCHA

En este apartado se pretende dar una visión global de las necesidades actualmente no satisfechas en materia de acceso a las tecnologías básicas suministro de agua, ener- gía y telecomunicaciones. No obstante es imprescindible hacer una reflexión sobre el riesgo de que como conse- cuencia del cambio climático estas necesidades evolucio- nen desfavorablemente en el futuro próximo particular- mente en lo que se refiere al abastecimiento de agua. Asimismo es conveniente hacer una llamada de atención sobre la debilidad que presentan estas comuni- dades a la hora de enfrentarse a la presión que ejerce el mundo urbano, cada vez más necesitado de recursos, sobre el mundo rural. Un caso ejemplo es el de las ame- nazas sobre las regiones patagónicas, que de espacios naturales intocados tienden a convertirse en yacimientos de energía para las grandes conurbaciones del centro de Chile; los peligros del desarrollo del agribusiness en muchas regiones africanas (agricultores tradicionales del bucle del Níger); etc.

Agua potable y de riego y saneamiento

La experiencia del trabajo en el mundo de la cooperación es que el agua se presenta hoy como el bien más

50 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

deseado en muchas de las comunidades aisladas a las que se refiere este estudio. Históricamente las comunidades han ido estable- ciendo su hábitat allá donde el agua está disponible en condiciones de salubridad y abundancia, pero esta situa- ción ha ido cambiando y son hoy muchas las comunida- des que presentan la doble dificultad de la escasez y de la contaminación del agua, lo que tiene una dramática

influencia en la calidad de la vida, muy particularmente en la mortalidad infantil. Es importante resaltar la complejidad que hoy día pueden llegar a presentar los proyectos integrales de suministro de agua potable en las CRA en los que es necesario contemplar las siguientes fases:

• Primero hay que captar el agua, bien del suelo (pozos), del cielo (represas) o del río (tomas). En esta fase del proceso es necesario en muchas ocasiones el concurso de instituciones especializadas, capaces de realizar un diagnóstico previo adecuado de la disponibilidad real y de las condiciones físico-químicas del agua.

• En segundo lugar está el proceso de potabilización (estaciones). Esta fase presenta dificultades muy especí- ficas en las CRA donde se deben adoptar soluciones robustas que no requieran mantenimiento ni productos consumibles a los que la CRA tenga difícil acceso.

• Después distribuirla (redes). Esta fase no presenta difi- cultades técnicas y puede realizarse con la aportación del trabajo de los beneficiarios, pero plantea cuestiones de carácter logístico y administrativo que exigen el esta- blecimiento de normas consensuadas por la población.

• Finalmente canalizar, depurar y verter las aguas residua- les es un elemento clave del proceso ya que los proble- mas de salud asociados al uso del agua en muchas oca-

siones provienen de no haber dado una solución ade- cuada a esta fase. • Es muy relevante además poner en marcha un proceso de formación a la comunidad para garantizar el buen uso del agua con especial incidencia en los aspectos de higiene.

El agua es un elemento esencial para la vida hu-

mana, para la salud básica y para la supervivencia, así

como para la producción de alimentos y para las activi- dades económicas.

A pesar de ello cada año 2,2 millones de habitan-

tes de países en vías de desarrollo, la mayoría menores de edad, mueren por enfermedades asociadas a la falta de acceso al agua potable, la inadecuada salubridad y la escasa higiene. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, una persona necesita beber aproxima- damente cuatro litros de agua por día. De acuerdo con los parámetros de la Organización Mundial de la Salud y del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNI- CEF), un suministro razonable de agua debe correspon- der como mínimo a veinte litros por persona al día, y la instalación debe estar situada a menos de un kilómetro de la vivienda del usuario. En término medio, el uso doméstico diario de agua dulce de una persona de un país desarrollado, es diez veces superior al de una persona de un país en desarrollo. En el Reino Unido, una persona usa un pro- medio de 135 litros de agua por día. En los países en

desarrollo, una persona usa 10 litros. Actualmente, 1.400 millones de personas no tienen acceso a agua potable, y casi 4.000 millones carecen de

un saneamiento adecuado. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente el problema es especialmente grave en las zonas rurales y en las zonas urbanas en rápida expansión. Por ejemplo en África, 300 millones de personas (el 40% de la pobla- ción) viven sin un saneamiento e higiene básicos, lo cual representa un aumento de 70 millones de personas desde 1990. El coste estimado de suministrar agua potable y servicios de saneamiento adecuados a todas las perso- nas en el mundo para el año 2025, es de 180.000 millo- nes de dólares por año, es decir una inversión de dos a tres veces mayor que la actual.

Usos públicos y usos domésticos de las formas modernas de energía

Antes de entrar en un análisis detallado del uso de la energía en las CRA es necesario hacer una diferenciación importante. Cuando se habla de las formas modernas de energía es imprescindible separar el suministro de la energía necesaria en la vida doméstica en forma de calor (calefacción y cocinado de los alimentos) de la energía necesaria para otros fines, como es el alumbrado, la refri- geración o el uso de las tecnologías de comunicación, que requieren formas más sofisticadas de energía como es la electricidad.

La electricidad

Hoy día no se concibe una vida digna sin el uso de las for- mas modernas de la energía y las CRA no son una excep- ción a esta norma. La electricidad es un elemento clave

para el bienestar de los ciudadanos y para el desarrollo de los pueblos, tanto desde el punto de vista de la vida comunitaria como desde el punto de vista de la vida doméstica. En la vida comunitaria la electricidad se ha conver- tido en un elemento clave para la educación en las escue-

las, la convivencia y la seguridad ciudadana mediante el alumbrado público, la conservación de vacunas en los cen- tros de salud, las comunicaciones y la elevación de agua.

Y en la vida doméstica la electricidad es un elemento

clave para el alumbrado de las viviendas, sustituyendo a

las lámparas de keroseno que en su ausencia se vienen utilizando, para la conservación de los alimentos y para el acceso a la televisión. Además la energía eléctrica es un elemento clave para incrementar la eficiencia de los usos productivos, particularmente mediante la utilización de motores.

El acceso al suministro eléctrico es particularmente

imprescindible para el desarrollo humano ya que posibi- lita el alumbrado, la refrigeración y el funcionamiento de los electrodomésticos. El acceso a la energía es uno de los indicadores más claros del bienestar de las personas. La Agencia Internacional de la Energía ha estimado que 1.500 millones de personas carecían de acceso a la energía eléctrica en el año 2008, más de una quinta parte de la población mundial. Alrededor del 85% de estas per- sonas viven en zonas rurales, fundamentalmente en el África subsahariana y en el Sudeste asiático. Existe un amplio abanico de tasas de electrifica- ción en unas y otras regiones y dentro de cada una de ellas. Los países en transición y los países que pertene- cen a la OCDE disfrutan prácticamente de acceso uni- versal, el Norte de África tiene una tasa de acceso del

52 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

99%, Latinoamérica del 93%, Asia del Este y Pacífico del 90% y el Este medio del 89%. En contraste, el sudeste asiático solamente alcanza el 60% y el África subsaha- riana el 29%. En particular en el África subsahariana la electrificación en las zonas rurales es del 12%. No obstante a los efectos de este trabajo interesa destacar la sensible diferencia que existe entre las tasas de electrificación de las zonas urbanas (93,4%) frente a las zonas rurales (63,2 %), y la causa fundamen- tal que justifica esta diferencia reside en las CRA, que en su mayor parte carecen de acceso a la energía eléc- trica.

Para recorrer este camino de forma eficiente es necesario previamente identificar cuáles son las barre- ras que han dificultado la universalización del suminis- tro. En lo que se refiere a las comunidades aisladas estas barreras giran en torno a los siguientes factores:

• Altos costes del suministro a las comunidades aisladas, que normalmente se encuentran situadas a distancias muy elevadas de los centros de producción y las redes de energía eléctrica.

• Escasos ingresos de la población rural que hacen inal- canzable hacer frente a los costes del suministro.

• Insuficientes incentivos y apoyo por parte de los gobiernos para salvar la brecha entre los escasos ingre- sos de la población rural y el elevado coste del suminis- tro, particularmente en las comunidades aisladas.

Se va observando una progresiva toma de concien- cia por parte de los gobiernos, de las instituciones de cooperación y de las instituciones financieras multilatera- les para adoptar las medidas que sean necesarias para superar estas barreras.

La evolución tecnológica permite aplicar soluciones, basadas en la utilización de energías renovables, que hoy día resultan económicas y amigables con el entorno medioambiental.

Otras posibles fuentes de energía (leña, residuos vegetales, etc.)

Hoy día existen más de 2.700 millones de personas en los países en desarrollo que utilizan biomasa para coci- nar, incluyendo fundamentalmente madera, carbón vege- tal, hojas de árboles, residuos agrícolas y excrementos animales, utilizados de forma ineficiente. Esto tiene un efecto muy importante en la calidad de vida de las muje- res, que emplean muchas horas para la recolección; en los niños, que son víctimas de enfermedades respirato- rias; y además tiene un efecto depredador sobre la riqueza forestal, con un negativo impacto medioambien- tal. Se considera que, en materia de energía, las actua- ciones para dar solución a estos problemas tienen carác- ter prioritario. En zonas boscosas donde, por razones climáticas, el crecimiento de la biomasa arbórea es muy rápido, la leña es una de las fuentes más prácticas de energía renova- ble, particularmente para calefacción y cocina. Así sucede entre los isleños chilotas. Entre los pastores sahelianos, la leña es indispensable para cocinar, y la amenaza de deforestación muy grande; la creación de una muralla verde que impida el crecimiento del Sahara es un megaobjetivo actualmente en marcha, en un esfuerzo multipaís; esta muralla debe ser la suma de muchos esfuerzos de reforestación cuyos dueños sean comarcales y locales.

Tecnologías de la Información y las Comunicaciones:

El reto del acceso rural

¿Qué pueden hacer las TIC por los cientos de millones de personas que viven en una extrema vulnerabilidad en tantas comunidades rurales aisladas en el Sur? Es una pregunta importante si se pretende ayudar a estas personas a salir de su extrema pobreza. La contribución de las TIC a la reducción de la po- breza estriba, según recoge el secretario general de Nacio- nes unidas, BAN Ki-moon, en el prefacio del último Informe de la UNCTAD sobre la Economía de la Información (2010), “en su capacidad de habilitar a mujeres y hombres pobres para que puedan acceder a nuevos medios de subsistencia o disponer de oportunidades de empleo más sólidas. Ante nuestros ojos se está abriendo un nuevo horizonte en el que las nuevas tecnologías tienen una importancia radical, incluso en los lugares más remotos. La difusión de algunas TIC, en especial la de los teléfonos móviles, ha aumentado espectacularmente, aun en las regiones en las que vive y trabaja gran parte de la población mundial pobre”. En los últimos años, el marco de referencia de todo trabajo de desarrollo está orientado por los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), donde se definen las TIC como herramientas para la consecución de los Objeti- vos, haciendo una referencia especial en la Meta 8.F: “En cooperación con el sector privado, dar acceso a los bene- ficios de las nuevas tecnologías, especialmente las de la in- formación y las comunicaciones”. En este contexto, las TIC se consideran un instru- mento transversal y multisectorial para lograr los ODM en relación con educación, salud, gobernabilidad, medio ambiente y tejido empresarial, entre otros.

Muchos son los retos y las dificultades en este campo; en concreto uno se erige como el principal: la sos- tenibilidad de los proyectos. Reto complejo, ya que debe alcanzarse simultáneamente en varios frentes: económico, financiero, institucional, tecnológico, cultural, educativo y de construcción de capacidades. En el capítulo específico del presente estudio dedi- cado a las TIC se volverá con más detalle a los aspectos aquí apuntados.

2.4. OTRAS TECNOLOGÍAS O SERVICIOS BÁSICOS ESENCIALES

Es importante reseñar la importancia que el acceso a las tecnologías mencionadas tiene para el desarrollo de las comunidades aisladas y para el bienestar y el progreso de las personas que habitan en estas comunidades.

Mejora de los servicios de salud

El acceso a las formas modernas de energía, incluyendo los combustibles limpios, tiene una incidencia muy impor- tante en la salud, basta citar para ello la importancia que actualmente tiene la contaminación por humos en los domicilios en la mortalidad infantil. Se calcula que 1,5 millones de niños mueren anualmente como consecuen- cia de las enfermedades pulmonares producidas por la inhalación de humos. La energía es a su vez un elemento necesario para la conservación de vacunas que promueven preventivamente las múltiples enfermedades de origen viral que azotan a estas comunidades.

54 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

Por otra parte el acceso al agua potable tiene una gran importancia para la reducción de las enfermedades

gastrointestinales, que representan una de las causas más evidentes de la escasa esperanza de vida de las personas que viven en las comunidades aisladas.

Y las telecomunicaciones representan un elemento

esencial para la atención sanitaria de estas comunidades.

Aumento de la eficiencia de las industrias agroalimentarias

El acceso a la energía, al agua y a las telecomunicaciones es un elemento clave para incrementar la eficacia de los proce- sos agrícolas y, muy particularmente, para el desarrollo de las industrias que son necesarias para incrementar las rentas de sus ciclos productivos, que son prácticamente las únicas de las que se disfruta en las comunidades aisladas.

El acceso a las tecnologías no solamente produce un

incremento de la capacidad productiva, sino que también facilita la comercialización. Para propiciar el desarrollo de estas comunidades es muy conveniente incrementar su participación en las diferentes actividades que completan el ciclo productivo promoviendo no solamente la produc- ción de los bienes, sino también su transformación y pre- paración para el acceso a los mercados minoristas, sin olvidar los temas relativos a la conservación de los ali- mentos. Círculos virtuosos, en definitiva.

Turismo

Dentro de esa visión transversal habría que incluir el turismo, en sus diferentes modalidades. Para ser capaces de acoger turistas como un medio de vida hay que domi- nar muchas de las tecnologías que se incluyen en este

proyecto, de manera que el desarrollo de este turismo especializado ayuda al desarrollo general de las CRA. Los turistas exigen unos mínimos de estructuras de trans- porte, calidad del agua, de las comunicaciones inalámbri- cas, etc., y ayudan por tanto a que las poblaciones locales se interesen en dominar estas técnicas. Además, unos turistas “motivados” como suelen ser los de ecoturismo y aventura, pueden aportar muchos valores, o por lo menos inquietudes, a los habitantes de las CRA. Y muchas CRA mantienen valores ambientales y culturales que en los países avanzados hemos perdido, y que bien mostrados se convierten en recursos de gran valor para las CRA.

Tecnologías del transporte

En una CRA comarcal, y en los capítulos de los contenidos de este Estudio, hay que darle gran importancia a las tecno- logías de transporte, esenciales para el desarrollo y que re- quieren estrategias comarcales o incluso regionales. Hay tec- nologías sofisticadas de construcción de caminos sencillas de implantar, siempre que las cosas se organicen bien, que suele ser lo más difícil. Esto pasa frecuentemente en Mali: el Ejército hace caminos pero luego se va y no hay quien los mantenga, porque las autoridades comarcales o regionales no cuentan con los parques de maquinaria necesarios.

Educación básica y formación profesional

La experiencia nos muestra que, en términos generales, se puede afirmar que en los procesos de mejora del bienestar de las personas o el desarrollo de las comunidades hay una actividad que nunca debe de ser olvidada: la educación básica y la formación profesional.

En alguna medida el acceso a las tecnologías y a las infraestructuras son medios para acceder a otros valores entre los que se encuentra la educación. No es un objetivo directo de este trabajo profundizar en los modelos de extensión de la educación a las comunidades rurales aisladas, pero sí el estudio de aquellas tecnologías que facilitan que la educación alcance a todos los ciudadanos.

2.5. ASPECTOS ECONÓMICOS Y SOCIALES

En el estudio de las tecnologías para el desarrollo humano en las comunidades aisladas, además de los aspectos técni- cos, han de tenerse en cuenta relevantes aspectos de ca- rácter económico y social. Desde la perspectiva económica se hace necesario evaluar en un plan económico a largo plazo los diferentes aspectos relacionados con la aplicación de las diferentes tecnologías. Desde el punto de vista de la inversión los principales aspectos a analizar son de carácter financiero, que pueden ser resueltos mediante subvenciones complementadas con préstamos adecuados a la capacidad de pago de los beneficiarios. Es comúnmente aceptado que para que los beneficia- rios de las tecnologías lleven a cabo un adecuado proceso de apropiación, un vez que se ponen a su disposición es conveniente que participen económicamente en el coste de las inversiones necesarias, cuando menos con la aporta- ción valorada de su mano de obra. Por otra parte es importante un planteamiento que garantice la sostenibilidad económica a largo plazo, para lo cual es imprescindible establecer con la comunidad los

compromisos de participación en el coste de operación de las instalaciones. Un aspecto importante de la utilización de la tecnolo- gía es la posibilidad de poner en marcha, o mejorar la efi- ciencia, de los procesos productivos incrementando los in- gresos de los ciudadanos. La evaluación objetiva de los in- gresos esperados debe ser tomada en consideración a la hora de evaluar el plan económico. Es también imprescindible afrontar los aspectos so- ciales que se derivan de las intervenciones que se progra- men, con el fin de acercar los recursos tecnológicos a las comunidades rurales aisladas. Es de sobra conocido que la utilización de los recursos que aporta la tecnología pro- duce una transformación social muy importante, y, normal- mente favorable, bajo determinadas condiciones. Pero es muy importante profundizar en el análisis de las condicio- nes que han de ser tenidas en cuenta antes de proceder a llevar a cabo estas intervenciones. Uno de los factores más relevantes es el necesario tiempo que requiere la asimilación de las ventajas que se derivan de la utilización de una tecnología, considerando también, los impactos negativos que se puedan presentar. O la necesidad de dar tiempo al tiempo para asimilar la transformación de los usos derivados del uso de la tecnolo- gía. En ningún caso se debe olvidar que, en lo que llama- mos sociedad desarrollada, estos procesos de cambio han ocurrido a lo largo de décadas, y que no se puede pensar que los mismos procesos sean asumidos sin cuestiona- miento en las comunidades que acceden bruscamente a las posibilidades que ofrecen las tecnologías. También resulta imprescindible dotar a las comunida- des de la necesaria formación para el uso adecuado de las tecnologías.

56 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

2.6. PAPEL DE LAS DIFERENTES INSTITUCIONES

Al analizar los problemas que se presentan en las comu- nidades rurales aisladas, en relación con las posibilida- des que la tecnología podría aportar para promover el bienestar de las personas y el desarrollo de las comuni- dades, es conveniente reflexionar sobre el papel de los diferentes actores en la resolución los problemas que se plantean.

Los gobiernos

Los gobiernos ostentan la responsabilidad de promover el acceso a los servicios esenciales tales como agua, energía, comunicaciones, y transporte a todos los ciudadanos, estableciendo para ello un marco planificado de actuacio- nes orientadas a alcanzar el servicio universal de los servi- cios básicos que hoy día se pueden alcanzar mediante el uso de la tecnología. La sociedad contemporánea ha pasado por una etapa en la que ha prevalecido la idea de que es mejor poner la confianza en el libre juego de las fuerzas del mercado y disminuir la presencia de los gobiernos. Sin embargo, resulta difícil de aceptar que en el caso con- creto de las comunidades a las que se refiere este trabajo sean de aplicación estos principios. El motivo es que los mercados no pueden actuar si previamente los gobiernos no han tomado las medidas necesarias para que sean ren- tables las actuaciones de las empresas en comunidades en las que la diferencia entre el coste del servicio y la capacidad de pago de los ciudadanos de estas comunida- des es demasiado elevada.

Las empresas

Hoy día existe el convencimiento de que los gobiernos no están capacitados para llevar a cabo, sin el concurso del mundo empresarial, la ingente tarea que las necesidades de las comunidades rurales aisladas demandan. Por ello han tomado actualidad los modelos de Alianzas Público Privadas para el Desarrollo (APPD). Es ahora el momento de buscar formas imaginativas para establecer un marco de actuación coordinado entre empresas y administraciones públicas, para hacer frente a las necesidades de las comunidades.

Las instituciones internacionales de cooperación al desarrollo y el tercer sector

En este contexto también ha de considerarse con aten- ción cuál es el papel que juegan las instituciones interna- cionales de cooperación al desarrollo. Posiblemente nadie ponga en duda que el objetivo de extender los beneficios de las tecnologías a las personas que hoy día carecen de ellas es un objetivo que requiere la parti- cipación de las instituciones de cooperación y el tercer sec- tor. No obstante es conveniente reflexionar sobre cómo se puede conseguir que esta participación de las instituciones de cooperación esté bien coordinada con los demás agentes involucrados en el proceso, particularmente los gobiernos y, también, con el mundo empresarial. Para ello una aportación positiva de este Estudio es contribuir a la elaboración de propuestas orientadas a ser tomadas en consideración en los planes estratégicos de la cooperación para promover el uso de las tecnologías en las comunidades aisladas.

2.7. MECANISMOS DE COOPERACIÓN

Es evidente que el acceso a las tecnologías de las que hemos venido disfrutando en los países desarrollados puede ser un elemento clave para la lucha contra la pobreza en las comunidades aisladas, que en muchas ocasiones están sometidas a privaciones y condiciones de vida inaceptables. Para incorporar con éxito esta dimensión tecnológica se podría recabar el apoyo del mundo de la cooperación lo que requiere una acción orientada a movilizar a las agen- cias internacionales de cooperación acerca del interés que tiene promover el acceso a la tecnología de las comunida- des aisladas. Esta acción ha de comprender una serie de actividades parciales entre las que destacamos:

• Actividades de estudio sobre los aspectos técnicos, socia- les y económicos que están relacionados con la lucha contra la pobreza en las CRA incluyendo las necesidades en materia de tecnología, los beneficios que cabe esperar, su coste, el análisis de las tecnologías adecuadas, los modelos de participación ciudadana en los procesos de toma de decisiones, en la apropiación de la tecnología y en la garantía de su sostenibilidad.

• Actividades de análisis de cómo está tomado en conside- ración el acceso a la tecnología en los planes estratégicos de las diferentes agencias de cooperación, promoviendo su toma en consideración, allá donde sea necesario.

• Actividades de sensibilización, orientadas a llamar la aten- ción de los responsables de la toma de decisiones en el mundo de la cooperación sobre las carencias de las comu- nidades aisladas en materia de tecnología y la necesidad de dar pasos orientados a dar solución a estas carencias.

• Actividades de estudios regulatorios para promover inicia- tivas en los países en desarrollo para el establecimiento

de un marco de disposiciones que faciliten el proceso de acceso a la tecnología, otorgando las garantías necesarias tanto a los agentes mercantiles partícipes en el proceso como a los beneficiarios suficientes para llevar a cabo las acciones que resulten necesarias.

• Acciones de difusión dirigidas a las instituciones multilate- rales, a las agencias de cooperación, a los gobiernos, a las empresas, a los centros de investigación, al mundo univer- sitario y las ONG.

• Acciones que promuevan la acción coordinada de todas las instituciones participantes en el proceso.

Definición de áreas de desarrollo (que abarcan muchas CRA similares) y puesta en marcha de proyectos piloto, teniendo siempre en consideración que se les puede dar una diversidad de fines: hay CRAs en las que importa salvar a sus miembros de la miseria, otras en las que el objetivo es salvar a todo el ecosistema, o dar estabi- lidad sociopolítica a un área más amplia. En el ánimo de las personas que han impulsado este trabajo está muy presente el deseo de que esta publica- ción sea una herramienta útil para el desarrollo de estas actividades.

2.8. ASPECTOS METODOLÓGICOS

Visión amplia

Desde el punto de vista metodológico es necesario evitar soluciones individuales, comunidad a comunidad, sino por el contrario abordar los proyectos desde una visión global estableciendo criterios básicos de planificación que

58 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

garanticen la universalización del servicio desde una pers- pectiva temporal y espacial amplia, evitando dedicar la mayor parte de los esfuerzos a la búsqueda de soluciones concretas a situaciones circunstanciales específicas.

Énfasis en la sostenibilidad

En este trabajo se ha puesto mucho énfasis en los aspec- tos de sostenibilidad. La sostenibilidad se ha entendido desde la triple perspectiva de sostenibilidad ambiental, económica y social. Ello implica la necesidad de evitar que las acciones propuestas se limiten a la dotación de infraestructuras básicas y a enfatizar que el concepto de gestión y el mantenimiento tengan mucha presencia en las propuestas que se elaboren.

Descentralización

Una de las características de las comunidades rurales ais- ladas es el distanciamiento de los poderes públicos lo cual hace necesaria la búsqueda de soluciones que tomen en consideración la descentralización administra- tiva y muy particularmente la organización interna de la propia comunidad. Es necesario utilizar tecnologías adecuadas a las condiciones locales, caracterizadas por su bajo costo, la no importación de insumos, su pequeña escala, su fácil utilización por la población y su sostenibilidad.

Uso de tecnologías adecuadas

El concepto de tecnología apropiada incorpora sobre todo tres principios:

• La importancia de los conocimientos de la población rural.

• La participación de la población, que se considera imprescindible para poder desarrollar una tecnología realmente apropiada a sus necesidades.

• La sostenibilidad medioambiental, que es una tercera condición a la que se debe, también, prestar atención en el diseño de las tecnologías apropiadas, para lo cual éstas deben reducir los residuos, incrementar la eficien- cia en el uso de los recursos, y sustituir los productos y procesos dañinos para el medio.

Estos tres principios se integran finalmente en uno:

la mejora tecnológica introducida en una CRA no será permanente si no es asimilada y asumida como propia por la comunidad beneficiada; esto puede requerir tiempo, paciencia y seguimiento. Los proyectos de tecnologías apropiadas pueden requerir la capacitación técnica de sus usuarios, la conce-

sión de microcréditos con los que financiar su utilización,

y la mejora del transporte y el almacenamiento.

Orientación al servicio

Se considera conveniente huir de la búsqueda de solucio- nes a una comunidad concreta y trascender aspectos demasiado específicos, pasando del concepto de Proyecto

al concepto de Programa y de ahí al concepto de servicio,

sostenible y escalable, en un ámbito espaciotemporal.

Delimitación del área geográfica

Un primer punto a considerar es la delimitación del área geográfica sobre la que va a producirse una intervención,

diferenciando entre un área de dominio, comprendida dentro de los límites de decisión y responsabilidad de las CRA afectadas, y un área de influencia, que es toda la que, rodeando al área de dominio, influye a o es influida por las acciones llevadas a cabo en las CRA. Entre los pastores sahelianos, el área de dominio de una CRA es la que está comprendida dentro de sus rutas de pastoreo habituales, y el área de influencia toda la que, rodeando al área de dominio, pueda verse afectada por lo que se haga en ella; así, la excavación de nuevos pozos o construcción de represas dentro de una CRA saheliana puede atraer otros pastores nómadas de áreas más desfavorecidas y provocar conflictos. Entre los isleños chilotes, la instalación de aeroge- neradores o la financiación del desarrollo turístico en una isla pueden provocar agravios comparativos en otras. También puede suceder lo contrario, que el éxito de una intervención en una CRA anime a seguir el mismo camino a otras CRA situadas en su área de influencia. En la región quinta de Alta Verapaz se ha compro- bado que la solidaridad comunitaria hace muy aconseja- ble no emprender acciones que afecten a un número reducido de comunidades sin estudiar previamente las perversas consecuencias que se pueden derivar de otor- gar un trato discriminatorio a unas u otras comunidades.

Definición de los subdominios

El área de dominio de una CRA puede caracterizarse por los diferentes subdominios que la componen y por las interfases entre ellos. La capacidad de una CRA para resistir y superar crisis climáticas o biológicas graves, depende muy directamente del número de subdominios

y de interfases ambientales del área de dominio en que vive. Una CRA cuya área de dominio es homogénea, sin interfases, está prácticamente condenada al nomadismo, este es el caso de los pastores sahelianos y saharianos, o bien queda reducida a la condición cazadora/recolectora, como sucede en la mayoría de las selvas tropicales o en las regiones árticas; en este caso tiene muy poca capaci- dad de control sobre su entorno. En el extremo opuesto se encuentran los isleños chilotes; dos interfases caracte- rizan sus modos de vida: la mar/tierra y la bosque/culti- vos; las CRA lo son de gente que practica el comercio marítimo, la pesca, el marisqueo, el cultivo de la papa, la cría del ganado y la explotación del bosque, siendo la madera su principal elemento de construcción y la leña su principal fuente de energía, y siendo ellos mismos cons- tructores de sus casas y sus embarcaciones. Se trata de CRAs que, viviendo en condiciones muy elementales, en muchos casos sin electricidad ni agua de red ni comunica- ciones, difícilmente atravesarán una crisis grave de super- vivencia, porque sus modos de producción son muy varia- dos. Según nuestros criterios, propios de sociedades avanzadas, habría que calificar a estas comunidades como muy pobres, pero difícilmente llegarán nunca a una situa- ción de miseria. Son, por lo tanto, CRAs con un nivel de sostenibilidad muy alto.

Analizar lo que hay frente a lo que podría haber

En función de estas consideraciones, una metodología para caracterizar a las CRAs consistiría en hacerlo, no en función de lo que les falta (lo que implica siempre nuestra visión subjetiva y sesgada de qué es lo que deberían tener) sino de lo que tienen. Y más en concreto, del

60 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

número y características de las interfases ambientales y productivas que concurren en su área de dominio. Una vez hecho este análisis de lo que hay, podría pasarse a otro de lo que puede haber, es decir, de la medida en que la tecnología puede modificar las interfa- ses existentes o añadir nuevas interfases que mejoren la sostenibilidad de la CRA afectada.

Aplicación al caso de los pastores sahelianos

A modo de ejemplo, en el caso de los pastores sahelianos

pueden identificarse fácilmente las siguientes interfases en el área de dominio de una CRA:

• Sabana/bebederos. Donde el número y caudal de los bebederos es el factor limitante de la cantidad de sabana que puede aprovecharse.

• Sabana herbácea/sabana arbustiva. Donde la proporción entre ambas viene determinada por la composición de los rebaños.

• Poblado/sabana. Los buenos pozos ofrecen la posibili- dad de construir en ellos los primeros rudimentos de poblado, en los que pueden instalarse algunos servicios esenciales (atención médica y veterinaria, almacenes de reservas alimentarias, etc.).

Aplicación al caso de los isleños chilotes

• Mar/tierra firme. La interfase es una zona intermareal rica en mariscos, importantes para la supervivencia y para el comercio.

• Bosque/cultivos. La deforestación no debe superar un nivel crítico por encima del cual todo el ecosistema agrobiológico se viene abajo.

• Cultivos forrajeros/patata y otros. Leche (queso), carne de ovino y patatas son elementos esenciales de la dieta.

• Ganado vacuno/ganado ovino.

• Carne/leche (queso).

• Bosque maduro/joven. El equilibrio entre ambos permi- tirá mantener la masa forestal.

• Bosque para leña/bosque para madera.

De manera que cada combinación subdominio/inter- fase/subdominio pueda describirse sistemáticamente y analizarse por lo que es y por las oportunidades de desarrollo que ofrece.

Aplicación al caso de las comunidades de la región quinta de Alta Verapaz

La región quinta de Alta Verapaz presenta un perfil uni- forme en las características agrícolas y forestales del entorno. Las comunidades llevan una vida de subsistencia mediante el cultivo de los productos tradicionales entre los que destaca el maíz Como elemento particular se puede destacar el cul- tivo del cardamomo, planta aromática de gran demanda en el mundo árabe. De los procesos de transformación a los que se somete el grano de cardamomo desde su reco- lección hasta el consumo final en la región solo se realiza el secado. Sería muy interesante la posibilidad de promo- ver la realización de otras actividades, por ejemplo la des- tilación del aceite, dando lugar así a una mayor renta dis- ponible para las comunidades.

TECNOLOGÍAS ADECUADAS E INNOVACIÓN PARA EL DESARROLLO HUMANO

Andrés González García

Coordinador. Ingeniería Sin Fronteras

Valentín Villarroel Ortega

Ingeniería Sin Fronteras Asociación para el Desarrollo

Ricardo Navas Hernández

Fundación Ingenieros del ICAI para el Desarrollo

Académico revisor

José Manuel Sanjurjo Jul

Miguel Ángel Pantoja Molina

Ingeniería Sin Fronteras Asociación para el Desarrollo

3

3.1. INTRODUCCIÓN

Tecnología y desarrollo es un binomio que fundamenta la transición entre las diferentes edades de la historia: los utensilios de caza y de recolección definen las eras del pa- leolítico, la aparición de la agricultura el neolítico, las eda- des del cobre y del bronce se definen por su tecnología metalúrgica. La tecnología, en sentido amplio, ha sido factor fundamental en la primacía de los distintos imperios que han prevalecido a lo largo de la historia, desde la organiza- ción del estado a la tecnología militar, los sistemas y medios de comunicación, el uso del álgebra, la astronomía y la na- vegación, entre otros innumerables ejemplos. Se puede de- cir que en su mayoría los grandes cambios que han aconte- cido en la humanidad a lo largo de la historia han estado asociados a cambios tecnológicos de alcance crucial. El desarrollo humano de las comunidades rurales ais- ladas, en las condiciones descritas en el anterior capítulo, requiere igualmente de un cambio tecnológico, un cambio que garantice la satisfacción de las necesidades esencia- les, que permita la creación y el fortalecimiento de las ca- pacidades locales, y que promueva un desarrollo endó- geno, construido desde la propia comunidad. Un cambio que promueva un modelo de desarrollo en equidad con su medio natural, social, político y económico, que forta- lezca la capacidad de decisión de la comunidad dentro del sistema globalizado. Como veremos en la primera sección de este capí- tulo, la ciencia y la tecnología (y por tanto el sistema de in- vestigación, desarrollo e innovación) están profundamente vinculadas al sistema cultural, político, económico y social que las sustenta. Desde la perspectiva del Sistema Cien- cia - Tecnología - Sociedad, el rol de la tecnología deja de

ser el de un instrumento neutro en manos del hombre para cumplir una función social en sí mismo. Desde ahí, partiendo de una concepción de la Tecnología como con- fluencia de la técnica (conocimientos), la cultura (valores) y la organización social (procesos), pasaremos a analizar las características del “mix” tecnológico adecuado para los proyectos y programas de desarrollo y la relación que hay entre innovación tecnológica y el desarrollo humano. Seguidamente describiremos brevemente cómo fun- cionan los mecanismos de apropiación y transferencia de tecnología, y las barreras de los países empobrecidos para usar la tecnología de los países industrializados, y qué me- didas pueden tomar las instituciones, los gobiernos y los organismos internacionales para alentar la innovación para el desarrollo humano. Finalmente pasaremos a abordar el nuevo paradigma del ingeniero como promotor de solu- ciones de Cooperación al Desarrollo. En la segunda sección analizaremos el enfoque del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que, en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Mile- nio, establece la prioridad de poner el adelanto tecnoló- gico al servicio del desarrollo humano. Finalmente referiremos brevemente las propuestas de diversas organizaciones que trabajan por el desarrollo humano desde la perspectiva tecnológica e ingenieril.

3.2. EL ROL DE LA TECNOLOGÍA Y DE LOS INGENIEROS PARA RESOLVER EL PROBLEMA

3.2.1. Ciencia, tecnología y desarrollo

La noción más extendida de Tecnología es la que la concibe como “Ciencia aplicada”. Hubo un tiempo en

64 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

que esto no fue así y aunque los técnicos no tenían una base científica completa, eso no les impedía hacer su trabajo. Así, la tecnología precede históricamente a la existencia de la ciencia, basando sus resultados en la experimentación empírica mucho más que en la explicación de los fenómenos naturales subyacentes. Si la tecnología es ciencia aplicada, será preciso

analizar las características de la Ciencia para determinar a partir de éstas las de la Tecnología. En la imagen de nuestra sociedad, la Ciencia busca y encuentra la verdad. Así, se aceptan de forma general las siguientes proposiciones.

• El método científico es absolutamente objetivo, libre de toda interferencia subjetiva.

• La Ciencia es un proceso acumulativo, en el que el conocimiento se va incorporando sobre la base previa, y que se desarrolla con una lógica interna propia.

• Combinando datos y lógica, la Ciencia obtiene teorías universalmente válidas.

• Por todo lo anterior, el conocimiento científico es valora- tivamente neutral. Dado que emplea un método obje- tivo y aplica sistemáticamente la lógica, los resultados no pueden tener calificación ética.

• Y, no obstante lo anterior, se considera que el desarrollo de la Ciencia es bueno para la Humanidad, recibiendo una consideración ética general positiva.

Tomando como base las características de la Ciencia, se conceden a la Tecnología atributos análogos:

• La objetividad le confiere autonomía.

• Es también acumulativa y creciente.

• Es aplicable universalmente, ya que se basa en conoci- miento objetivo.

• Es neutral, igual que la Ciencia.

• Pero, como en el caso de la Ciencia, socialmente se con- sidera que el desarrollo tecnológico es bueno para la humanidad.

De aquí se derivan notables propiedades sociales de la Tecnología:

• Como es autónoma, sólo los expertos tienen capacidad para determinar la dirección del avance tecnológico.

• Este avance se regirá por sus propias reglas internas, que determinarán las alternativas de desarrollo.

• Como es universal, la Tecnología puede aplicarse en cualquier entorno (y así, por ejemplo, su transferencia directa siempre será posible, y tendrá como único obs- táculo la financiación).

• Al ser neutral, los cambios que produzca la Tecnología serán en parte inevitables (es decir, deberán conside- rarse tan neutrales como la propia Tecnología), y en parte exógenos (dependerán de cómo se use).

• Se da por hecha esta cadena de implicaciones: Mejor Ciencia Mejor Tecnología Mejor Economía Mejor Sociedad.

Esta imagen subyace en las teorías sociales domi- nantes desde el siglo XVII hasta la Segunda Guerra Mun- dial. La Tecnocracia, cuyos principios podrían resumirse por el lema de la Feria Mundial de Chicago de 1930 “La ciencia descubre, la técnica aplica, el hombre se adapta”, impregna el pensamiento político de las diferentes ideolo- gías hasta mediados del Siglo XX. El propio avance científico fundamenta las críticas al paradigma positivista desde la Filosofía de la Ciencia, afirmando la relatividad de los modelos de justificación

de las teorías 1 : dadas una época, una sociedad y una disciplina, puede haber buenas razones para preferir unas teorías a otras. La clausura racional de las teorías se realiza por negociación y consenso entre las personas que hacen Ciencia. En ese proceso intervienen factores que no son epistémicos (los relacionados con el

conocimiento objetivo), sino sociales, culturales, políticos

e históricos. Según Thomas S. Khun en su ensayo “La

estructura de las revoluciones científicas”, la Ciencia construye un mundo conceptual de entre los varios

mundos posibles, y que ese mundo se consolide depende de que las personas relevantes se convenzan de ello tras

la correspondiente negociación. Lo anterior no significa

abrazar un relativismo absoluto. La Ciencia proporciona del mundo una imagen convencional, pero no arbitraria. Las cosas son interpretables de diversas maneras, pero no de cualquier manera. No decidimos cuáles son los hechos del mundo, aunque sí asumamos o alcancemos un consenso acerca de cómo describirlos y manipularlos dados ciertos presupuestos y ciertos fines ajenos a la Ciencia según la concepción establecida de la misma. Asimismo se produce en esta época una reacción social frente al tecno-optimismo, como el debate sobre la responsabilidad ética de los científicos y técnicos (despertado por el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Japón y reflejado en el Manifiesto de Russell- Einstein de 1955) y por la relevancia de los riesgos tecnológicos como las explosiones en centrales nucleares, efectos secundarios de medicamentos, accidentes de transporte, fallos informáticos, catástrofes químicas, petrolíferas o ecológicas, entre otros. Finalmente se produce también una reacción administrativa, primeramente en los EE.UU. y después a

escala internacional y multilateral, a través de la creación de diversas agencias, organismos instituciones, protocolos y cumbres de control, protección y seguridad. Así, hoy cada vez está mas extendida la concepción de la Tecnología como una práctica social en la que confluyen aspectos técnicos, culturales y organizativos. Así Tecnología se distingue de Técnica. La Tecnología es la Técnica que se genera y aplica en una determinada organización o sistema social, sumido en una cultura concreta. Se ve así que el postulado “Mejor Ciencia Mejor Tecnología Mejor Economía Mejor Sociedad” no sólo no es unidireccional, sino que al darse interrelaciones de diferente signo entre los diferentes factores, el impacto del progreso científico sobre la sociedad es mucho más complejo. En la era contemporánea, la ciencia moderna ha realizado tales avances que la tecnología apenas ha sido capaz de mantener su paso. En realidad la supremacía tecnológica de la máquina de vapor coincide en el tiempo con la fundamentación teórica de la genética, las teorías cuántica y de la relatividad, y un largo etcétera. Sin embargo, sin duda la fuerza que más impulsa hoy el desarrollo científico y tecnológico es externa al binomio Ciencia-Tecnología, hasta el punto que se puede decir que hoy es el “mercado” el que arrastra di- rectamente a la tecnología. Tecnologías para mejorar la competitividad o la productividad, disminuir costes, mejorar la calidad, crear nuevos productos, optimizar la logística, las ofertas, las inversiones… en definitiva para hacer crecer y explotar el mercado por medio de las oportunidades creadas por los descubrimientos cientí- ficos.

66 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

Este fenómeno tecnológico ha arrastrado también al desarrollo científico, impelido a crecer en las áreas de co- nocimiento rentables a corto, medio e incluso largo plazo (aunque la cuantía y el riesgo de las inversiones a largo plazo hayan sido en gran parte asumidos por los estados). Toda tecnología y ciencia susceptibles de proporcionar un servicio al sistema socio-económico directa o indirecta- mente han gozado en el último siglo de un desarrollo sin precedentes. Este movimiento se ha extendido a todas las demás ciencias, en mayor o menor medida en función de su cercanía o alejamiento de la “utilidad social” (medida muy a menudo en términos subjetivos, culturales o ideoló- gicos). El sistema de interrelación de todos estos factores ha venido en llamarse Sistema Ciencia-Tecnología-Indus- tria o bien en términos más generales Ciencia-Tecnología- Sociedad. La lógica del actual sistema tecnológico y produc- tivo está estructurada en torno a flujos de información y de decisión, lo que tiende a desligarse cada vez más de su entorno social, y a aislarse en una lógica organizativa cada vez más estrechamente ligada a las reglas del sis- tema económico. El desarrollo económico y tecnológico adquiere más aceleración en función del grado de inte- gración en el sistema globalizado, por lo que el tamaño y desigualdad de las diferentes brechas (tecnológica, eco- nómica, política, medioambiental…) no sólo no dismi- nuye, sino que aumenta aceleradamente.

3.2.2. Tecnologías adecuadas para el desarrollo

La brecha entre el sistema tecnológico y productivo, de un lado, y las necesidades de desarrollo de las Comunida- des Rurales Aisladas, de otro, junto con las características

específicas de cada una de éstas, requiere abordar este problema desde una perspectiva multidisciplinar, que abarque todas las dimensiones del desarrollo humano. No es solamente un cambio de paradigma en el modelo pro- ductivo que permita niveles de vida dignos partiendo de una situación de desarrollo por debajo de los niveles míni- mos de subsistencia, sino también el modelo de relación con el entorno socioeconómico y medioambiental, y el conjugar la transformación y preservación de la identidad cultural y de los valores fundamentales, para buscar una convergencia hacia una sociedad global fundamentada en el conocimiento.

Concepto de Tecnologías Apropiadas

No existe una definición unitaria de tecnologías apropia- das, concepto muy común en las intervenciones de desarrollo pero que ha ido evolucionando desde su intro- ducción en los años 60 y especialmente tras el libro “Small is beautiful” (Schumacher 1973) que sientan las primeras bases de este concepto. Sin embargo podemos definir al- gunas características ampliamente aceptadas por impor- tantes sectores de la cooperación para el desarrollo. Así, se habla de que la tecnología apropiada (a veces llamada tecnología alternativa, blanda o baja) es aquella que res- ponde adecuadamente a las necesidades sociales y ecoló- gicas de las personas, que es descentralizada y a pequeña escala, manejable, que emplea fuentes renovables de energía, que es de bajo coste, que fomenta el empleo, que está basada en la comunidad y en relaciones humanas no- autoritarias y no-jerárquicas, que libera a las personas de cargas alienantes, permitiéndolas ser más creativas y parti- cipar en la comunidad, profundizando así la democracia.

Este concepto recibió críticas, como que representa una actitud retrógrada, antitecnológica y antiprogresista; que es prácticamente imposible cumplir todas sus carac-

terísticas, o que no aborda la cuestión de las tecnologías de producción, donde es aún más difícil cumplir con estas características. Asimismo puede ser demasiado restrictiva si se concibe a escala exclusivamente local, produciendo modelos difícilmente replicables. Sin embargo, como herencia de aquella reflexión, cada vez más sectores de la cooperación para el desarrollo asumen que en los proyectos de desarrollo las tecnologías que quieran estar verdaderamente al ser- vicio del desarrollo humano deben cumplir un conjunto de características que se podrían resumir en:

• Satisfacer las necesidades humanas básicas.

• Tener calidad técnica.

• Liberar a las personas de tareas duras, de riesgo o ruti- narias.

• Contar con la participación creativa de la comunidad destinataria.

• Buscar la apropiación local de la tecnología.

• Buscar la autonomía tecnológica local sin caer en el autarquismo tecnológico.

• Hacer el mayor uso posible de los recursos locales de conocimiento, humanos, sociales, económicos y tecnoló- gicos.

• Promover y reforzar el papel de las organizaciones loca- les.

• Asegurar la compatibilidad con la cultura local.

• Tener un impacto medioambiental bajo.

Una idea es muy importante. No existen tecnologías apropiadas per sé, universalmente definidas. Debemos

preguntarnos ¿apropiadas para qué? Para responder a ne- cesidades básicas y sentidas. ¿Para quienes? Beneficia a los sectores más depauperados, y es necesario que la co- munidad participe en la identificación de sus necesidades, requerimientos y soluciones. ¿Dónde? Cada espacio tiene su especificidad, no existe una solución universal para un problema. ¿Cómo? Debemos buscar alternativas tecnoló- gicas en función de los recursos disponibles en el medio físico, económico, social, cultural y ecológico, de forma efi- caz y eficiente para la consecución de los objetivos de desarrollo humano buscados. Especialmente hay que con- siderar que el desarrollo no es un fenómeno aislado, sino conectado en una red multidimensional con el entorno lo- cal, regional, nacional y, de forma cada vez más determi- nante, global. ¿Cuándo? Tener en cuenta que la adopción de tecnologías es un más bien un proceso, no un hecho estático.

Tecnología y Desarrollo Humano

Hemos visto que la relación entre tecnología y sociedad es de influencia mutua. De la misma forma, la relación en- tre tecnología y desarrollo humano es también mutua. Esta reflexión es inmediata si consideramos a ambos, el desarrollo y la tecnología, como elementos sociales: el desarrollo como proceso de cambio social y la tecnología como producto social. La figura 3.1 sugiere el tipo de relaciones que, según el PNUD, existe entre el cambio tecnológico y el desarrollo de las capacidades humanas. Algunas tecnolo- gías elevan directamente las capacidades humanas (por ejemplo, las tecnologías de abastecimiento de agua mejo- ran las condiciones sanitarias de la población). Pero sobre

68 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

Desarrollo humano Vivir una vida larga y saludable Adquirir conocimientos Disfrutar un nivel decoroso Participar
Desarrollo humano
Vivir una vida larga y saludable
Adquirir conocimientos
Disfrutar un nivel decoroso
Participar en la vida social, econó-
mica y política de una comunidad
Recursos para la educación,
la salud y el empleo
Adelantos en
Crecimiento económico
medicina,
y creatividad
agricultura,
energía,
manufactura,
Recursos
comunicaciones
Aumentos de
para el
productividad
desarrollo
recnológico
Cambio tecnológico

Conocimientos

Figura 3.1. Relación entre tecnología y desarrollo humano. Fuente: PNUD, Informe de Desarrollo Humano, 2001.

el desarrollo humano también influye indirectamente la tecnología al producir ésta crecimiento económico y au- mento de la productividad. Ese aumento de recursos eco- nómicos se puede invertir en mejorar la educación, la sa- lud y el empleo (es decir, invertir en desarrollo humano), e incluso, también se pueden emplear en desarrollo de más tecnologías. La influencia del desarrollo humano sobre la tecnología se produce a través de las capacidades huma- nas (conocimiento, creatividad, etc.) que el desarrollo hu- mano potencia. Más adelante en este capítulo profundiza- remos sobre la visión del PNUD.

Innovación, transferencia y apropiación de tecnologías

De todo lo anterior se desprende la necesidad de adecuar las soluciones tecnológicas a la situación y características de las comunidades rurales aisladas. Esto supone la adaptación de los procesos de innovación, transferencia y de apropiación de la tecnología por parte de las CRA. El Manual de Frascati 2002 de la OCDD define innovación como “transformación de una idea en un producto vendible nuevo o mejorado, o en un proceso operativo en la industria y en el comercio, o en un nuevo método de servicio social” (OCDE, 2002). Es decir, la innovación se relaciona con la transformación de una idea en algo útil (empleamos el más social término útil frente al comercial vendible que emplea Frascati y que en este caso vienen a representar lo mismo), lo que podríamos interpretar como mejorar algo desde el punto de su utilidad. La innovación tecnológica suele estar relacionada con la investigación y el desarrollo (I+D) aunque no es suficiente con I+D para desarrollar una innovación (un resultado de I+D puede no llegar a ser utilizado), ni es tampoco necesario contar con I+D para la innovación (una innovación que consista en la mejora tras la observación de deficiencias y posibles soluciones). De hecho, la innovación no significa la creación de algo nuevo (producto o proceso), sino que puede tratarse de una mejora de algo antiguo, de una forma nueva de usar cosas antiguas o de nuevos usos de esas mismas cosas. De esta forma, la innovación en el ámbito del desarrollo de comunidades rurales aisladas debe tomar en consideración los conocimientos y cultura existentes, especialmente en relación con el sistema nacional de

innovación. La OCDE plantea los factores condicionantes de la innovación tecnológica, presentes también en las CRA:

• Factores científico y tecnológico.

• La educación y la formación.

• El marco jurídico y normativo.

• Aspectos comerciales y normativos.

• Aspectos sociales y culturales.

Esto es válido tanto a escala local como a escalas co- marcales, regionales o nacionales. Por otro lado, como ya hemos visto, la ciencia y la tecnología se cuentan entre los bienes más desigualmente distribuidos en el planeta. Por tanto todo proceso de in- novación va a requerir asimismo un proceso de transfe- rencia de tecnología. La transferencia de tecnología es el

conjunto de procesos que da lugar al cambio tecnológico, ya sea vertical siguiendo el itinerario investigación, desarrollo, innovación (I+D+i) u horizontal entre diferentes sectores, países o empresas. La transferencia de tecnolo- gía para el desarrollo se puede dar de las siguientes for- mas:

• Formación y capacitación de recursos humanos.

• Importación de equipo y maquinaria y su utilización.

• Adquisición de licencias o patentes para diseñar y pro- ducir nuevas tecnologías.

• Adquisición de conocimientos específicos. Junto con el proceso de transferencia, la OCDE de- fine difusión de tecnología como la adopción de la innova- ción por otros utilizadores, así como la ampliación de su empleo. La difusión comprende por tanto las medidas ne- cesarias para que la organización receptora adapte la tec- nología a sus necesidades y así incremente su eficacia. En

acciones de desarrollo las medidas de difusión son prefe- ribles a las de transferencia, ya que aseguran mejor la via- bilidad futura de los cambios que se buscan. Por último, como plantea Julián Salas (Salas, 2002) la mejor forma de conseguir un control efectivo de la tecno- logía es que el beneficiario pueda acceder a su propiedad, de forma que disminuya su dependencia del exterior. Así apropiarse no sólo de tecnología incorporada en el equi- pamiento o proceso, y de su modo de utilización, sino ac- cediendo sin restricciones al “saber hacer” de forma que pueda hacerla suya y transformarla, adaptarla o mejorarla según sea su necesidad.

El proceso de adopción de nuevas tecnologías se

suele encontrar con tres tipos de barreras:

• Tecnológicas: La tecnología no es adecuada para los pro- cesos que se pretende resolver.

• Organizativas: El proceso de adopción no se está reali- zando adecuadamente.

• Personales: Existe un rechazo de la nueva tecnología o del proceso de adopción.

A ello hay que añadir las barreras propias de la adap-

tación a las características de las CRA:

• Geográficas y climáticas: Diferentes zonas geográficas o climáticas suponen diferentes necesidades tecnológicas. Las tecnologías se desarrollan mayoritariamente en cli- mas templados y fríos, mientras los países más pobres están principalmente la franja tropical del planeta.

• Sociales y culturales: La tecnología incorpora valores cul- turales que pueden ser ajenos a la comunidad beneficia- ria.

• Bajo nivel de desarrollo: Los bajos ingresos, baja capaci- tación, las instituciones deficientes y la escasez de in-

70 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

fraestructuras condicionan la introducción de tecnolo- gías desarrolladas para países del Norte.

Hay que tener en cuenta que, según señala Visscher (Visscher, 1997), seleccionaremos las tecnologías para solu- cionar nuestra propia percepción del problema. Muchos ingenieros se forman para afrontar problemas en entornos urbanos, por lo que tienen una percepción urbana de las soluciones, lo que seguramente será inadecuado para los proyectos de desarrollo en zonas rurales. Si al final el be- neficiario tiene que apropiarse de la tecnología, es nece- sario pasar de la idea de transferir a la de compartir tec- nología, es decir, de crear espacios de aprendizaje e inves- tigación compartidos entre transmisores y receptores en los que la participación de ambos es imprescindible.

Medidas de política científica y tecnológica para el desarrollo

El desarrollo de las tecnologías para el desarrollo humano debe comenzar en el propio país. Contar con capacidad tecnológica requiere de unas condiciones nacionales que alienten las capacidades para comprender y dominar tec- nologías, introducir innovaciones y adaptaciones de las tecnologías a sus propias necesidades y condiciones. Es una responsabilidad de los gobiernos en la que deben es- tar acompañados por otros sectores de la sociedad, de forma que se cuente con ámbitos económicos suficiente- mente eficaces y dinámicos, con una promoción activa de

la investigación y el desarrollo, con buenas aptitudes hu-

manas y ante todo con buenos sistemas de educación. Para ello es necesario establecer políticas estables y

a largo plazo de apoyo a la innovación tecnológica en las

áreas de interés prioritario del país, desarrollando políticas públicas de I+D+i en las áreas necesarias alejadas del mercado, y alentando la colaboración del empresariado en ámbitos de interés comercial. Así, deberán favorecerse los vínculos Universidad – Empresa, la creación de capacidades e infraestructuras críticas, la promoción de la creación de empresas de base tecnológica y las alianzas público privadas para el desarrollo. En cuanto a la educación, es obligación de los gobiernos garantizar la educación primaria universal. Para que ésta siente las bases del desarrollo tecnológicos, debe hacerse énfasis en la enseñanza de matemáticas y ciencias. Hay asimismo que prestar atención a la calidad en la enseñanza profesional y de oficios, y en la enseñanza segundaria, para aumentar las tasas de ingreso en la Universidad. Por último, los países en desarrollo deben sacar provecho de las diásporas de profesionales de alta cualificación que son atraídos a países ricos. Ese éxodo es una verdadera pérdida de un capital valioso que ha costado formar. Muchos países están estableciendo vínculos entre esos profesionales que se han marchado y su país de origen, con el fin de atraerles de regreso o aprovechar las ventajas de que trabajen en países con mayor capacidad económica. Este fenómeno es de especial importancia, tanto en cuanto el vínculo de los migrantes con su país de origen es tan relevante que, en términos económicos, el valor global de las remesas de emigrantes se estima en 325 mil millones de dólares para 2010 según el Banco Mundial, muy superior al importe global de la Ayuda Oficial al Desarrollo.

3.2.3. Nuevo paradigma del ingeniero como promotor de soluciones de cooperación al desarrollo

Como ya se ha comentado, ya antes de la aparición y ge- neralización del método científico, la mayoría de los téc- nicos no tenían una base científica completa, aunque eso no les impedía hacer su trabajo. Es el caso de los in- genieros que levantaron las grandiosas obras públicas romanas, proporcionaron el “fuego griego” al ejército bi- zantino o construyeron puertos, canales y “viajes de agua” en la Europa del XVI. Ninguno de estos técnicos tuvieron una formación científica sistemática y de hecho aplicaron procedimientos o fórmulas empíricas que no podrían haber justificado ni fundamentado teórica- mente. A lo largo del XIX los ingenieros comienzan a recibir una formación matemática y científica sistemática. Tal vez esto esté relacionado con el hecho de que a partir de ese período, también muchos ingenieros contribuyen al desarrollo de la ciencia (Carnot, Fourier, Edison). En la actualidad el primer escalón de la formación de un técnico es siempre la adquisición de una base matemá- tica y científica que necesitará para desenvolverse en su área tecnológica. Aún hoy pueden encontrarse algunas referencias a la época “precientífica” de la Técnica: la teoría en la que se basa la mayor parte del diseño de motores o la construc- ción de centrales eléctricas recibe todavía el apelativo de Mecánica Racional para distinguirla de la Mecánica Empí- rica anterior a Newton. El prólogo de un conocido manual de Resistencia de Materiales (Timoshenko, 1930) comienza así: “En la actualidad hay un cambio decidido en la actitud de los proyectistas hacia la aplicación de los métodos ana-

líticos en la solución de los problemas de ingeniería. Ya no se basa el proyecto principalmente en fórmulas empíri- cas”. Asimismo, coexisten en las CRA hoy muchas tecnolo- gías autóctonas que proceden de conocimientos cultura- les ancestrales (por ejemplo métodos de cultivo o utiliza- ción medicinal de recursos de la biodiversidad), indepen- dientes en su origen del método científico, pero igual- mente disponibles para nuestro universo de conocimien- tos aplicables al desarrollo. La búsqueda de soluciones adecuadas para el desarrollo requiere la consideración de la Tecnología en un contexto económico social, económico y medio am- biental que da lugar a un nuevo paradigma de ingeniero, como creador de soluciones tecnológicas a los diversos problemas, adaptados a la realidad en que se implantan. De esta forma estos factores sociales y culturales son tanto o más importantes para la elección de la Tecnología que la propia excelencia técnica o científica. Para el desarrollo agrícola de una comunidad, será seguramente más eficaz y más eficiente el uso de tecnologías que reco- jan elementos de los métodos tradicionales de cultivo em- pleados por la población local, que en muchas ocasiones también suponen una relación sostenible con el medio ambiente, que la adopción de soluciones tecnológica- mente óptimas pero de difícil absorción y apropiación por parte de los beneficiarios. Así el ingeniero que trabaja en el campo del desarrollo humano, incorpora en el proyecto técnico facto- res educativos, económicos, demográficos, políticos, socio- lógicos, culturales, o medioambientales, locales, regionales

y globales, de forma que pueda aportar una solución viable

y sostenible, eficaz en la consecución de los objetivos y efi- ciente en cuanto a la utilización de recursos adaptada a la

72 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

realidad en la que dicha solución tendrá aplicación. El téc- nico tiene un imperativo moral inherente a su trabajo, deri- vado de su responsabilidad sobre sus actos, ya que hacer tecnología es también un acto político, social y económico.

3.3. EL ENFOQUE DEL PNUD: LA TECNOLOGÍA E STÁ VINCULADA CON EL DESARROLLO HUMANO

Las redes tecnológicas están transformando la configuración tradicional del desarrollo, ampliando los horizontes de la gente y creando el potencial necesario para plasmar en un decenio lo que en el pasado insumió varias generaciones.

PNUD, Informe sobre desarrollo humano 2001

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) dedicó su informe de 2001 sobre Desarrollo Hu- mano a la absorción por parte de los países en desarrollo del progreso tecnológico, de forma que les permita trazar una ruta hacia “los beneficios del adelanto tecnológico, a la vez que salvaguarden escrupulosamente de los nuevos riesgos que inevitablemente le acompañan”. Cabe destacar que este informe temático fue el pri- mero publicado tras la adopción en el año 2000 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las NN.UU. para 2015. La posición del PNUD se ha visto reforzada por ser, desde su constitución, el presidente del Grupo de Alto Ni- vel de Naciones Unidas para el Desarrollo, que coordina las actividades en esta materia de todas las agencias, pro-

gramas e iniciativas de la ONU en Cooperación para el Desarrollo. Ya hemos detallado anteriormente el concepto de tecnología para el desarrollo humano, según el PNUD. Ésta debe primeramente:

• Garantizar la seguridad y el acceso a servicios básicos en condiciones de equidad.

• Favorecer las capacidades de producción y de participa- ción social.

• Facilitar la sostenibilidad y el empoderamiento de las personas y comunidades en su contexto sociocultural.

El PNUD también considera de especial importancia para la cooperación para el Desarrollo Humano las opor- tunidades que plantea ya hoy la Era de las Redes. En con- creto, respecto de la apropiación y la transferencia de tec- nología, las tecnologías de la información y las comunica- ciones, a pesar de la brecha digital, eliminan obstáculos que se oponen al conocimiento (tan esencial como la edu- cación para la formación de las capacidades humanas) a la participación (impulso de la sociedad civil y de la moviliza- ción local de las personas), y a las oportunidades econó- micas (aumento de las exportaciones, creación de empleo y diversificación de la economía). Asimismo el informe expone que la Era de las Redes transforma en cinco formas la forma en que se crean y se difunden las tecnologías. En primer lugar en el proceso de capacitación y cualificación, en segundo lugar porque su- ponen una valorización de la tecnología, en tercer lugar por el liderazgo del sector privado en la I+D+i de este sec- tor, en cuarto lugar por la globalización del mercado labo- ral para los técnicos, y en quinto término por la conver- gencia hacia nuevos modos de innovación en red.

Con respecto a las políticas y estrategias nacionales de tecnología para el desarrollo, el PNUD propone las siguientes prioridades:

• Mejorar las infraestructuras públicas básicas:

- Agua y saneamientos, energía, transporte, telecomunicación.

- Valerse de los proyectos de infraestructuras como aprendizaje tecnológico.

• Adecuar los sistemas de educación:

- Calidad de la educación, específicamente en

materia de ciencia y tecnología.

- Participación en redes regionales y mundiales de universidades.

- Redirigir éxodo de profesionales. Movilizar el capital humano de las diásporas a favor del desarrollo del país de origen.

- Promover la capacitación del personal en las

empresas e incentivar aquellas que inviertan en

capacitación.

• Alentar la innovación tecnológica:

- Diseño de políticas nacionales que identifiquen ámbitos tecnológicos prioritarios.

- Estimular la inversión en innovación.

En la perspectiva del PNUD se da también especial importancia a la gestión de los riesgos tecnológicos, los im- pactos de la tecnología sobre la sanidad, el medioambiente, la sociedad y la economía y su efecto en la opinión pública. Acompañando a la mundialización de las opiniones, la ges- tión del riesgo deberá darse en primer lugar a escala nacio- nal o incluso local, pero con la cooperación internacional. Finalmente, el PNUD propone una batería de iniciati- vas mundiales para crear tecnologías a favor del

desarrollo humano, que detallamos a continuación:

• Asociaciones entre gobiernos, sector privado y universi- dades para incentivar la innovación para el desarrollo.

• Gestión justa y solidaria de los derechos de propiedad intelectual.

• Aumento de la inversión en I+D en áreas relacionadas con la reducción de la pobreza y el desarrollo humano.

• Apoyo institucional, regional y mundial.

3.3.1. Asociaciones para incentivar la innovación para el desarrollo

Es necesario estimular dentro de los países en desarrollo, y en el ámbito internacional, que los gobiernos, el sector privado y las instituciones académicas combinen sus capa- cidades de investigación y desarrollo para la innovación en tecnología para el desarrollo humano. El contexto actual de partida tiene dos características importantes.

1. En primer lugar, en los últimos decenios ha aumentado mucho la investigación privada en detrimento de la investi- gación pública. Sin embargo, el sector privado desarrolla in- novaciones en respuesta al mercado prestando muy poca atención a la investigación en áreas de alto interés social pero alejadas del mercado. Una parte muy relevante de la investigación básica se realiza con fondos públicos.

2. En segundo lugar, la investigación en las universidades se está orientando cada vez más hacia aquellas áreas de mayor aplicación en el mercado. Esto supone que otras áreas de desarrollo y conocimiento científico ven dismi- nuir su importancia y sus recursos por implicar bajos rédi- tos económicos o políticos.

74 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

Nuevas alianzas entre las instituciones públicas y las empresas

La investigación pública sigue siendo la principal fuente de innovación para lo que podría llamarse tecnología de los pobres. Sin embargo, para muchas instituciones públi- cas de los países en desarrollo el acceso a ciertas paten- tes clave de alto coste es un importante obstáculo. Esas instituciones suelen carecer de la capacidad de negocia- ción, jurídica y empresarial para conseguir la concesión unilateral o recíproca de licencias para productos e instru- mentos de investigación patentados. Ante estas dificulta- des de acceder a patentes necesarias para la investigación de interés social cabe la posibilidad, no exenta de polé- mica, de plantearse si esas organizaciones deben entrar en la concesión recíproca de licencias. Esta práctica, co- mún entre empresas, consiste en intercambiar licencias sin coste alguno. Hasta ahora las instituciones públicas han quedado excluidas de este tipo de intercambios, ya que su investigación no suele ser patentada. Si las universida- des públicas y los centros de investigación de los países en desarrollo reclaman derechos de propiedad intelectual sobre sus innovaciones podrían tener elementos de nego- ciación con el sector privado, pero eso limitaría el acceso público al conocimiento y a las innovaciones. Existen casos de institutos públicos que han creado empresas mixtas con empresas internacionales con el fin de tener acceso a tecnologías muy recientes. Es el caso del Instituto de Investigaciones de Ingeniería Aplicada (AGERI) de Egipto y la empresa Pioneer Hi-Bred para el desarrollo de una nueva variedad de maíz. AGERI pudo capacitar a su personal y desarrollar la cepa local del maíz. Pioneer Hi-Bred garantizó los derechos a utilizar la nueva

cepa para mercados fuera de Egipto. Esta forma de seg- mentar el mercado se usa cada vez más y existen ejem- plos en que también se ha segmentado el mercado por cultivo y región, variedad, o ingreso del país.

Medidas públicas para promover el desarrollo de productos

Hay dos enfoques que se pueden emplear para promover el desarrollo de productos que atiendan a las necesidades del desarrollo humano: los incentivos de impulso y los de atracción. Los incentivos de impulso pagan por los aportes de la investigación poniendo fondos públicos en las inves- tigaciones más prometedoras de los institutos públicos. Los incentivos de atracción prometen pagar sobre resulta- dos (por ejemplo, comprometiéndose por anticipado a comprar una vacuna de nuevo desarrollo). Combinando incentivos de impulso y atracción, Aus- tralia, los Estados Unidos, Japón, Singapur y la Unión Euro- pea han introducido leyes de medicamentos genéricos. Una iniciativa mundial de medicamentos genéricos podría contribuir al estímulo necesario para potenciar la investi- gación de enfermedades tropicales. Algunas opciones po- drían venir de la concesión de créditos fiscales a las em- presas que desarrollen productos de especial interés para los países en desarrollo.

La triple hélice

El PNUD propone una triple alianza entre el sector pú- blico, la universidad y la empresa para crear tecnología, pero manteniendo el equilibrio entre los asociados, cen- trándose cada uno en su mandato y ventajas comparati- vas. Según el PNUD este tipo de alianzas deberían ba-

sarse en principios como la transparencia y la rendición de cuentas en la toma de decisiones, el acuerdo previo sobre

la distribución de los derechos de propiedad intelectual

(de manera que se usen equitativamente a un costo redu- cido), hacer que los productos finales sean económicos y accesibles para quienes los necesitan y contribuir siempre que sea posible a la capacidad local (colaborando, por ejemplo, con investigadores de los países en desarrollo).

3.3.2. Gestión justa y solidaria de los derechos de propiedad intelectual

La segunda propuesta del PNUD se centra en los derechos de propiedad intelectual. Debe hacerse un esfuerzo internacional por buscar un equilibrio entre el uso de los derechos de propiedad intelectual como incentivos para la innovación privada y la defensa de los intereses públicos, proporcionando así un acceso real a las innovaciones necesarias para el desarrollo humano. Las patentes están pensadas para incentivar la

inversión en nuevas innovaciones, al permitir al productor tener la exclusiva en la explotación del producto innovador durante un tiempo limitado. Durante la historia de la industrialización, las economías más avanzadas emplearon múltiples métodos para adquirir tecnologías, unos legales, otros no, en un entorno donde no existía protección de la propiedad intelectual o era muy débil. Pero a lo largo del siglo XX y a medida que esos países pasaron de ser usuarios netos de la propiedad intelectual

a productores netos, se fueron formalizando y aplicando

los derechos de propiedad intelectual. Ahora, cuando los países en desarrollo aún tienen un camino importante

que recorrer en sus procesos de industrialización, los

derechos de propiedad intelectual se están haciendo más estrictos en todo el mundo. En la actualidad, las reglas del juego están marcadas por el acuerdo ADPIC (Aspectos de la Propiedad Intelec- tual relativos al Comercio) de la OMC (Organización Mun- dial del Comercio). El PNUD reconoce dos problemas re- lacionados con la aplicación del ADPIC que estarían cre- ando obstáculos para el desarrollo humano: el reconoci- miento de los derechos de propiedad intelectual estaría yendo demasiado lejos y el ADPIC se estaría aplicando de forma no siempre justa y equitativa, en detrimento de los países más débiles. Desde mediados de los años ochenta el crecimiento de las patentes en el mundo ha sido muy importante, refle- jando una mayor actividad innovadora, pero también cier- tas prácticas que estarían obstaculizando la innovación y poniendo el conocimiento tradicional en manos privadas. En primer lugar, hay ocasiones en que los criterios de no evidencia y utilidad industrial (necesarios para recono- cer una patente) se están interpretando de forma muy vaga, principalmente desde Estados Unidos. Así, hay patentes so- bre genes cuya utilidad se desconoce o sobre el método de compra electrónica basado en pulsar un botón del ratón. En segundo lugar, el uso estratégico de las patentes se ha vuelto cada vez más dinámico, ya que se ha conver- tido en un bien comercial clave y en un recurso estraté- gico de algunas empresas. Así, se utilizan cambios meno- res de los productos al final de la vida de la patente con el fin de mantener los derechos de explotación en régimen de monopolio. Esto se ha realizado en especial en el sec- tor farmacéutico. Estas tendencias obstaculizan la innovación, ya que las patentes son, además de resultado de una investiga-

76 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

ción, insumos para otras investigaciones. Cuando se usan en exceso pueden entorpecer el desarrollo de productos por las necesarias negociaciones de licencias y por los costes de transacciones. El sistema actual de patentes también invita a que se reivindiquen innovaciones autóctonas o comunitarias de

los países en desarrollo. Se han dado casos de intentar pa- tentar ciertas plantas de uso tradicional por parte de co- munidades. La aplicación actual del ADPIC puede ofrecer obs- táculos para el desarrollo humano. El resultado de la apli- cación actual del ADPIC sobre los países en desarrollo aún no está claro. Entró en vigor para la mayoría de los países en desarrollo en 2000 y para los menos adelanta- dos hubo plazo hasta el 2006 y el efecto puede depen- der del desarrollo económico y tecnológico del país. Pero las amenazas para los países pobres son claras:

• Deben aplicar y hacer cumplir un régimen de derechos de propiedad intelectual que ejerce una fuerte presión sobre sus recursos y capacidad administrativa.

• Algunos no están sabiendo aprovechar al máximo lo que permite el ADPIC o bajo intensas presiones están intro- duciendo leyes que van más allá de los acuerdos ADPIC y que les coloca en posición desventajosa.

• Los elevados costos de las controversias desalientan a los países pobres a hacer valer sus derechos.

Medidas para un juego más justo en la protección de la propiedad intelectual

Existen dos medidas principales: garantizar la aplicación justa del acuerdo ADPIC y llevar a la práctica las disposiciones en materia de transferencia tecnológica.

En virtud del ADPIC, los países pueden utilizar la concesión obligatoria de licencia, permitiendo el uso de una patente sin consentimiento del titular en algunos ca- sos, como son la emergencia médica o medidas antitrust para mantener la competencia en el mercado. ADPIC también permite a los países escoger entre permitir o no la importación de bienes de otros países donde los vende la misma empresa, pero más baratos. Países industrializa- dos incluyen esas medidas en sus legislaciones y prácticas, mientras que muchos países en desarrollo, bajo presión y sin asesoramiento adecuado, no las han incluido en sus le- gislaciones o son impugnadas cuando tratan de ponerlas en uso. Las disposiciones que sobre transferencia tecnoló- gica se contemplan en muchos acuerdos internacionales, se encuentran con dificultades interpuestas por la ges- tión de la propiedad intelectual, de forma que en mu- chas ocasiones, esas importantes promesas de transfe- rencia tecnológica se quedan en nada. Por ejemplo, el Protocolo de Montreal de 1990 relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono contemplaba un compro- miso para velar por un acceso justo y equitativo de los países en desarrollo a los productos sustitutos de los clorofluorocarbonados (CFC). Sin embargo, según ex- pone el informe del PNUD de 2001, la empresa DuPont, titular de las patentes de algunos de esos productos, se negó a conceder licencias de producción a la India y a la República de Corea, donde los elevados costos de im- portación limitaban la difusión a escala nacional de esas tecnologías.

3.3.3. Aumento de la inversión en tecnologías para el desarrollo humano

La tercera propuesta del PNUD para estimular en el ám- bito internacional el desarrollo de más tecnologías para el desarrollo humano es el aumento de las inversiones en ese tipo de tecnologías. Algunos mercados son demasiado pequeños como para estimular la investigación privada, ni siquiera con me- didas de apoyo o estímulo. En esos casos, es esencial la in- vestigación pública. Sin embargo, desde hace tiempo, la in- vestigación pública para atender las necesidades de los pobres está subfinanciada. Es necesario, por tanto, au- mentar la inversión para la investigación pública en innova- ción tecnológica para el desarrollo humano. En 1992 menos del 10% del gasto mundial en investi- gaciones de salud se destinó al 90% de la carga mundial de enfermedades. Entre 1975 y 1976 se comercializaron 1233 nuevos medicamentos, de los cuáles 13 eran para tra- tar enfermedades tropicales y de esos, sólo 4 fueron re- sultado de investigaciones privadas. En el sector agrícola se ha estancado e incluso ha disminuido la investigación pública encaminada a aumen- tar la productividad de los cultivos en las zonas pobres del mundo. El PNUD ofrece tres razones. “La primera es que existe la percepción de que los excedentes de alimentos en el mundo significan que ya no es necesaria la investiga- ción para aumentar la productividad. Pero ese excedente no está en manos de las personas que lo necesitan: el au- mento de la productividad de los agricultores de bajos in- gresos sigue siendo esencial para aumentar la seguridad alimentaria y erradicar la pobreza. En segundo lugar, con la bajada de los precios mundiales de los alimentos las políti-

cas agrícolas proteccionistas, particularmente en la Unión Europea y Estados Unidos, están dando por resultado el dumping [exportaciones a precios por debajo del coste de producción] de alimentos en países en desarrollo, con lo que se debilitan los mercados locales. En tercer lugar, el aumento de la investigación privada en los países indus- trializados ha ocultado la necesidad de mantener la inver- sión pública en los cultivos y las necesidades de los países en desarrollo” (PNUD, 2001). Por último, en el sector energético, también las nue- vas tecnologías de la energía están insuficientemente fi- nanciadas. Los gastos en investigación son bajos (y cada vez disminuyen más) en relación tanto con el valor directo de los gastos en energía como con los efectos ambientales negativos de las energías convencionales. Además, la in- vestigación no se centra en tecnologías compatibles con la dotación de recursos, necesidades y capacidades de los países en desarrollo. El resultado final de todo este panorama es un im- portante contraste entre el programa mundial de investi- gaciones y las necesidades mundiales de investigación. Y es que las inversiones en tecnología raras veces se consi- deran como instrumento fundamental del desarrollo. Los propios organismos multilaterales, bilaterales y agencias de cooperación carecen en la mayoría de los casos de compromiso institucional con los programas de investiga- ción. En muchos de esos organismos se desconoce una programación de ámbito mundial y las intervenciones de cooperación de los países no se centran en los bienes pú- blicos mundiales y en las necesidades tecnológicas que de ellos se derivan, como por ejemplo, una vacuna contra la tuberculosis. El CAD (Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE) no incluye respecto de los donantes un rubro pre-

78 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

supuestario para los recursos destinados a investigación en desarrollo y eso dificulta una rendición clara de las cuentas en este ámbito. A pesar de que las pequeñas ini- ciativas deben existir para innovar y experimentar, hay de- masiados esfuerzos fragmentados y se descuidan grandes acciones coordinadas estratégicamente. Además, la asis- tencia bilateral se marca plazos políticos y planes a corto plazo, cuando los programas de desarrollo basados en tec- nologías exitosas requieren de experimentos prolongados. El PNUD sugiere un conjunto de medidas orientadas

a renovar y aumentar las fuentes de financiación para la

innovación en tecnologías para el desarrollo.

• A los gobiernos donantes, que destinen un 10% de su ayuda al desarrollo a la investigación del desarrollo y la difusión tecnológica, y de paso, que aumenten sus con- tribuciones para cumplir la norma del 0,7% de PIB dedi- cado a ayuda al desarrollo.

• A los países en desarrollo, que inviertan en investigación, aunque sea en la adaptación local de tecnologías. En ocasiones el problema no es la falta de fondos. En 1999 los gobiernos del África subsahariana dedicaron 7000 millones de dólares a gastos militares.

• A las organizaciones internacionales de financiación, como el Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo, que establezcan fondos fiduciarios para la fi- nanciación de la investigación en tecnologías de interés para el desarrollo humano, de la misma forma que se ha hecho para la agricultura y programas ambientales.

• A los acreedores de deuda externa, que establezcan canje de deuda por tecnología. El canje en 2000 de sólo el 1,3% del servicio de la deuda para investigación y desarrollo de tecnología habría recaudado más de mil millones de dólares.

• A las fundaciones privadas, que sigan el ejemplo de algu- nas que se han comprometido a invertir en investigacio- nes a largo plazo. Los países en desarrollo podrían intro- ducir incentivos para que sus multimillonarios crearan fundaciones centradas en estos temas.

• A la industria, que destinen una parte de sus beneficios a productos no comerciales. Si en 1999 las nueve empre- sas principales del Fortune 500 hubieran dedicado al menos el 1% de sus ganancias a esas investigaciones se habrían obtenido 275 millones de dólares. Los fondos se podrían distribuir de diversas maneras, una de las cuáles podría ser la creación de fundaciones científicas regionales que podrían canalizar las subvencio- nes hacia las instituciones regionales y mundiales mejor preparadas en cada campo.

3.3.4. Apoyo institucional regional y mundial

Por último, el PNUD plantea que sin cooperación interna- cional muchos mercados nacionales contarán con escasos bienes públicos relacionados con la tecnología. Ante esto, propone un conjunto de iniciativas regionales y mundiales encaminadas a formar alianzas para la cooperación regio- nal, apoyar desde todos los sectores iniciativas mundiales a favor de la tecnología para el desarrollo y reorientar las ins- tituciones e iniciativas internacionales.

Formar alianzas para la cooperación regional

Las alianzas regionales pueden facilitar el acceso a las tecnologías y el desarrollo y adaptación locales. Los mercados grandes, sistemáticos y accesibles estimulan mejor las inversiones tecnológicas al facilitar que se cu-

bran los costos de las investigaciones y de la infraestruc- tura. Los países pequeños pueden vencer las barreras del tamaño creando alianzas regionales basadas en inte- reses y necesidades comunes y uniendo su experiencia

y recursos para realizar conjuntamente las investigacio-

nes, las compras y construir la infraestructura. Existen ya

ejemplos, como la alianza a través de la Organización de

Estados del Caribe Oriental, para reunir sus adquisicio- nes de productos farmacéuticos y así poder reducir hasta en un 36% los precios que obtendría cada uno por separado. También en el sector de las tecnologías de la información y las comunicaciones los países de la Aso- ciación de Naciones del Asia Sudoriental han creado una alianza para crear conjuntamente un plan regional para competir en el mercado mundial, crear infraestructuras

y desarrollar políticas públicas.

Apoyar iniciativas mundiales

Es necesario establecer iniciativas mundiales que puedan ayudar a cubrir mercados ausentes, proteger los recursos comunes, promover normas uniformes y proporcionar in- formación. Hay mercados con una importante demanda latente

y de gran importancia para el desarrollo humano, pero

que no se están cubriendo de forma adecuada, como ocu- rre con el acceso a sistemas de energía fotovoltaicos para zonas alejadas de las redes eléctricas. En ese sentido, se ha creado recientemente la Corporación de Desarrollo de la Energía Solar que busca solventar los problemas de ese mercado, como son la falta de financiación, capital de ope- ración y asesoramiento empresarial a los comerciantes de sistemas fotovoltaicos en países en desarrollo.

Hay recursos comunes a proteger que son de gran valor en la innovación tecnológica para el desarrollo hu- mano, como es la diversidad biológica y los programas de ordenador de fuente abierta. En 1996, 150 países crearon el Plan de Acción Mundial sobre los Recursos Fitogenéti- cos para el desarrollo de un sistema mundial racional de bancos genéticos que eliminase la duplicación innecesaria en bancos nacionales y coordinase mejor las colecciones del mundo. Los programas de ordenador de código abierto son aquellos que deben distribuirse junto con sus fuentes, es decir, con la programación que los hace funcionar. Este tipo de programas son una opción excelente para el aprendizaje en el desarrollo de software, son muy ade- cuados para la realización de adaptaciones locales y fa- cilitan la creación de industrias de software en peque- ños países. El PNUD propone la puesta en marcha de medidas que apunten a proteger y fomentar este tipo de programas: difundir sus beneficios en los países po- bres, financiar el desarrollo de aplicaciones de este tipo para los países en desarrollo, elevar su comprensión en- tre los responsables políticos y fomentar su adopción por las administraciones públicas (como está ocurriendo en Brasil, China y México). Debe fomentarse la creación y respeto de las nor- mas y estándares comunes, ya que son esenciales para las innovaciones difundidas y la producción de tecnolo- gías a escala mundial. Sin ellas, la incertidumbre y la falta de fiabilidad fragmentan el mercado y reducen la de- manda. La información precisa y oportuna sobre las oportunidades del mercado es esencial para dar a los encargados de formular las políticas en los países en desarrollo opciones para adquirir, adaptar y utilizar las

80 tecnologías para el desarrollo humano de las comunidades rurales aisladas

tecnologías. El PNUD propone tres grandes ámbitos de información a proveer: sobre suministros de medicamen- tos (proveedores, precios, y situación de las patentes), sobre propiedad intelectual y sobre los costos de cone- xión a Internet (costos comparados de las tarifas interna- cionales, los proveedores de acceso a Internet y las lla- madas locales).

Reorientar las instituciones e iniciativas internacionales

El apoyo institucional no debe ir dirigido sólo a fomentar

la creación de alianzas y a apoyar las iniciativas mundiales

a favor de la innovación de tecnología para el desarrollo

humano, sino que también deben darse cambios institu- cionales en la gestión pública.

• En primer lugar, reconociendo que la gestión pública de la tecnología comienza en cada país, de forma que las medidas a escala mundial puedan ser eficaces en lo lo- cal. Los países en desarrollo deben reconocer que la sa- lud pública, los alimentos y la nutrición, la energía, las co- municaciones y el medio ambiente son cuestiones de política pública que merecen gran atención en la política tecnológica.

• En segundo lugar, se debe reforzar el compromiso por la tecnología para el desarrollo. A pesar del reconoci- miento unánime sobre la importancia del conocimiento para el desarrollo, las principales organizaciones de desarrollo no han hecho efectivo ese planteamiento.

• En tercer lugar, es necesario una mayor coordinación en- tre los donantes en actuaciones en materia de asistencia tecnológica.

• En cuarto lugar, los donantes deben fortalecer la capaci- dad de análisis político de las autoridades de los países

en desarrollo, de forma que puedan establecer mejores planes nacionales de tecnología para el desarrollo.

• En quinto y último lugar, es necesario fijar unas reglas de juego y participación más justas y equilibradas a favor de los países en desarrollo dentro de las instituciones que rigen las cuestiones tecnológicas en el ámbito mundial.

3.3.5. Contribución de la ciencia y la tecnología a los objetivos de desarrollo del milenio

Durante los pasados diez años, el esfuerzo invertido por el PNUD al frente de las organizaciones de Naciones Unidas en el ámbito de Desarrollo, se ha enfocado a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para 2015. Con posterioridad al informe del PNUD de 2001, el grupo de trabajo de Ciencia, Tecnología e Innovación del “Millennium Project” de NN.UU. postuló como una de las diez líneas estratégicas para la consecución de los ODM

la “Innovación: Aplicación del Conocimiento al Desarrollo” (UN Millennium Project, 2005). Esta contribución de la ciencia y la tecnología al desarrollo había de darse principalmente en los siguientes campos:

• Bienestar humano. Tecnologías e innovación para la reducción de la pobreza y el desarrollo económico, pre- vención de la malnutrición y desarrollo agrícola, innova- ción para la educación universal, reducción de las bre- chas y la desigualdad, entre otros.

• Energía. Incremento del acceso a formas modernas de energía, como vector necesario para el Desarrollo, aten- diendo a la necesaria sostenibilidad ecológica, social y económica.

• Salud. Lucha contra las principales pandemias como el SIDA, la tuberculosis y la malaria.

• Agua y Saneamiento. Acceso a agua corriente, uso sos- tenible en la agricultura, innovación en los sistemas de saneamiento.

• Estabilidad política y seguridad global. Impulsar a través de la innovación círculos virtuosos de crecimiento eco- nómico, empoderamiento social, democratización, cohe- sión social y estabilidad. Para procurar este impacto, los esfuerzos deben enfocarse en:

• Uso de tecnologías emergentes (tecnologías de la infor- mación, biotecnología, nanotecnología, nuevos materia- les…) e innovación en tecnologías maduras, para su apli- cación a la consecución de los ODM.