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“Ese es el principio 220:

Estoy crucificado con Cristo”


“Antes bien, como está escrito: Cosas
que ojo no vio, ni oído oyó, ni han
subido en corazón de hombre, son las
que Dios ha preparado para los
que le aman”.
1 Corintios 2:9
¿Será que todo lo que
es bueno acaba
rápidamente?
• Nunca acabará nuestro compañerismo con el
Señor.
• Nunca acabará nuestro placer de estar con los
otros.
• Nunca acabarán nuestra alegría y el gozo del
corazón.
• Nunca acabará nuestro servicio para el Rey de
reyes.
• Nunca, nunca acabará el entusiasmo y la
aventura de explorar el esplendor y la belleza
nunca imaginados de nuestro nuevo hogar.
“No se turbe vuestro corazón, creéis
en Dios, creed también en mí. En la
casa de mi Padre muchas moradas
hay; si así no fuera, yo os lo hubiera
dicho; voy, pues a preparar lugar para
vosotros. Y si me fuere y os preparare
lugar, vendré otra vez, y os tomaré a
mí mismo, para que donde yo estoy,
vosotros también estéis”.
Juan 14:1-3
El corazón de todas las maravillas del
cielo, es Jesús.
Hay una música hermosa que expresa
lo siguiente: “El cielo es Jesús y
donde Él esté, el cielo será allí”.
Sin Él, realmente los esplendores
serían solamente paisajes vacíos.
¡Desarrolla el hábito
de pensar en el cielo!
El cielo es un lugar real, como también, es
el verdadero destino de todos aquellos que
fueron comprados con la sangre de Cristo.
Jesús hizo nuestra reserva personalmente
y ya está allá, preparando nuestras
acomodaciones en esas mansiones
bellísimas. ¿Puedes imaginar ese cuadro?
¿Cómo mantener el cielo en vista como
una forma de mudar tu vida?
Pensar en el cielo
te hará recordar de personas que amas
“Porque el Señor mismo con voz de
mando, con voz de arcángel, y con
trompeta de Dios, descenderá del cielo; y
los muertos en Cristo resucitarán primero.
Luego nosotros los que vivimos, los que
hayamos quedado, seremos arrebatados
juntamente con ellos en las nubes para
recibir al Señor en el aire, y así estaremos
siempre con el Señor”.
1 Tesalonicenses 4:16-17
Pensar en el cielo
te apartará de la vida carnal
“Poned la mira en las cosas de arriba, no
en las de la tierra. Porque habéis muerto,
y vuestra vida está escondida con Cristo
en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se
manifieste, entonces vosotros también
seréis manifestados con él en gloria.
Haced morir, pues, lo terrenal en
vosotros: fornicación, impureza,
pasiones desordenadas, malos deseos y
avaricias, que es idolatría”.
Colosenses 3:2 a 5
Pensar en el cielo
traerá alegría a tu corazón
“Ciertamente el bien y la misericordia
me seguirán todos los días de mi vida,
y en la casa de Jehová
moraré por largos días”.
Salmo 23:6
Pensar en el cielo
te ayudará a preservar y honrar tus
compromisos
“He peleado la buena batalla, he
acabado la carrera, he guardado la fe.
Por lo demás, me está guardada la
corona de justicia, la cual me dará el
Señor, juez justo, en aquel día; y no
sólo a mí, sino también a todos los
que aman su venida”.
2 Timoteo 4:7-8
Pensar en el cielo
te recordará dónde invertir tiempo,
talentos y tesoros
“No os hagáis tesoros en la tierra,
donde la polilla y el orín corrompen y
donde ladrones minan y hurtan; sino,
haceos tesoros en el cielo, donde ni la
polilla ni el orín corrompen, y donde
ladrones no minan ni hurtan. Porque
donde esté vuestro tesoro, allí estará
también vuestro corazón”.
Mateo 6:19-21
Pensar en el cielo
te traerá paz, no importa cuán horribles
sean las circunstancias aquí
“Porque de los presos también os
compadecisteis, y el despojo de
vuestros bienes sufristeis con gozo,
sabiendo que tenéis en vosotros una
mejor y perdurable herencia en los
cielos”.
Hebreos 10:34
Pensar en el cielo
y sus recompensas moldearán
tus prioridades
“Si quieres ser perfecto, anda, vende
lo que tienes, y dalo a los pobres, y
tendrás tesoro en el cielo;
y ven y sígueme”.
Mateo 19:21
Pensar en el cielo,
sus bellezas y alegrías nos da algo
para esperar ansiosamente
“Después me mostró un río limpio de aguas
de vida, resplandeciente como un cristal, que
salía del trono de Dios y del Cordero. En
medio de la calle de la ciudad, y a uno y a otro
lado del río, estaba el árbol de la vida, que
produce doce frutos; y las hojas del árbol eran
para sanidad de las naciones… No habrá allí
más noche; y no tienen necesidad de luz de
lámpara, ni de luz de sol, porque Dios el Señor
los iluminará; y reinarán por los
siglos de los siglos”.
Apocalipsis 22: 1,2 y 5
Pensar en el cielo,
puede sustentarte frente a un gran
sufrimiento o la sombra de muerte
“Porque yo ya estoy para ser
sacrificado, y el tiempo de mi partida
está cercano… Y el Señor me librará
de toda obra mala, y me preservará
para su reino celestial. A Él sea la
gloria por los siglos de los siglos.
Amén”.
2 Timoteo 4:6 y 18
Jesús te invita hoy a escoger tener una
vida plena de poder.
Solamente Él es capaz de dar la garantía
de buena cosecha para que lo ames de
todo corazón.
Al obedecer Su Palabra te comprometes
con el Creador, aprendes a lidiar con las
tentaciones y creces fuerte como
cristiano para vivir pensando en el cielo.
“Ese es el principio 220:
Estoy crucificado con Cristo”
“Con Cristo estoy juntamente
crucificado, y ya no vivo yo, mas vive
Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la
carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios,
el cual me amó y se entregó a sí
mismo por mi”.
Gálatas 2:20
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