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Marihuana

Efectos: En el plano fisiológico: aumento del apetito, sequedad de boca,

enrojecimiento de la conjuntiva de los ojos, brillantez de la córnea, taquicardia,

sudoración, analgesia moderada, somnolencia, y dificultades en la coordinación motora. En

el plano psicológico: sensación de euforia, relajación, desinhibición, cambios sensoriales y

perceptivos, pérdida de concentración y disminución de la coordinación. En altas dosis

puede provocar alucinaciones (este es el efecto que hace que algunos autores consideren a

la marihuana como un alucinógeno menor). Cuando se consume fumada, el humo es

rápidamente absorbido por los pulmones y llega al cerebro en un corto período de tiempo,

por lo cual sus efectos comienzan a notarse a los pocos minutos de su consumo,

alcanzando su pico máximo al cabo de unos treinta minutos y prolongándose por dos o tres

horas. Cuando es ingerida por vía oral, los efectos demoran más en aparecer y pueden

llegar a durar entre tres y cuatro horas. En cuanto a su potencial adictivo, es decir, en

cuanto a su capacidad para generar dependencia, el cannabis no parece dar lugar a

dependencia física, aunque se ha descrito cierta reacción de abstinencia en usuarios

crónicos al interrumpir su consumo, caracterizada por ansiedad, irritabilidad, pérdida de

apetito, temblores e insomnio. Por otra parte, puede conducir a cierta dependencia

psicológica, entendiendo por tal la dificultad para experimentar determinadas sensaciones

y hacer frente a ciertas exigencias cotidianas si no se está bajo los efectos de la

sustancia.

Daños: Los principales riesgos del cannabis están asociados a los efectos perjudiciales

que podría llegar a generar en el sistema respiratorio cuando es fumada. El humo de la

marihuana puede llegar a producir bronquitis crónica, enfisema pulmonar y cáncer de

pulmón. Debemos de tener en cuenta además que para experimentar al máximo los

efectos de esta sustancia los consumidores inhalan profundamente el humo, lo retienen al

máximo en los pulmones y no usan filtro. Por otra parte, el consumo asociado de tabaco

puede incrementar las probabilidades de que se de alguna disfunción de este tipo en el

sistema respiratorio. En cuanto al sistema circulatorio, el consumo de cannabis provoca de


manera casi inmediata taquicardia, por lo cual las personas que padecen insuficiencia

cardíaca o hipertensión (presión arterial alta) podrían ver empeorados sus síntomas. Por

otra parte, la acumulación de THC en el cerebro puede provocar alguno de estos efectos:

Puede entorpecer la memoria, sobre todo, la memoria a corto plazo, lo cual dificulta la

retención de los sucesos que se han vivido bajo los efectos de la sustancia. Puede alterar

la capacidad de concentración En caso de ser consumida con alcohol, esta combinación

puede dar lugar a lipotimias (mareos o desmayos) como consecuencia de la acción

vasodilatador del alcohol y el aumento en el consumo cerebral de oxígeno que provoca el

THC. El cerebro necesita más oxígeno de lo habitual y dispone de una cantidad menor del

mismo. Podría además generar ciertos problemas psiquiátricos en aquellos usuarios

crónicos con una condición esquizofrénica pre-existente

Cocaína
Efectos: La cocaína produce muchos de los efectos de la adrenalina, entre ellos el
aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, de la temperatura y de la presión
arterial. A los pocos segundos o minutos de tomarla (según cuál sea el método de uso) la
persona nota un torrente de energía y bienestar del cual, en muchos casos, depende para
enfrentar los retos diarios. Pero la euforia de la cocaína en polvo se desvanece en menos
de una hora, y la del crack dura sólo unos 5 minutos. La persona se queda nerviosa,
deprimida y con ganas de tomar más.

Daño: La cocaína, la droga que según la Policía uruguaya estaba en el cuerpo de Diego
Maradona, hace que su consumidor sienta que el cansancio corporal disminuye. Pero, en
realidad, la euforia que se desata no implica una mejora en el rendimiento. Al contrario:
el cuerpo siente los costos de la compulsión. A ese estado, dicen, se llega después de que
un adicto pase por dos etapas. Según explicó a Clarín el toxicólogo Osvaldo Cursi,
director asistente del Área Médica del Hospital Posadas, primero se produce el momento
del experimentador, que en sus primeros contactos con la droga puede consumir unos 20
miligramos. Después, está el que consume sólo los fines de semana. Y, por último, el
estado del adicto crónico, que con dosis de más de 3 gramos por día, pasa a estar
dominado por la droga. Por esto, el consumidor pasa a ser considerado un enfermo, como
un alcohólico o alguien que sufre cáncer, dice Cursi. Aunque se ha difundido la idea
opuesta, Cursi señaló: La cocaína, una droga de abuso, no se prescribe como dosis
terapéutica. Por consiguiente, nunca se puede hablar de sobredosis. Entre otras
complicaciones, la cocaína aumenta la presión arterial, un desequilibrio que puede conducir
a una de las tres manifestaciones agudas que produce: la hipertensión arterial
acompañada por la angina de pecho. Un cuadro que puede presentarse junto con una
arritmia ventricular, que consiste en que el ventrículo del corazón -la cavidad que expulsa
la sangre hacia todos los tejidos del organismo- sigue un ritmo fuera de lo normal.

Pasta base
Efectos: Su efecto inmediato, te provoca una intensa y fugaz sensación de placer y
omnipotencia. Luego sientes un silencio total en el cerebro que te angustia, te deja
“duro”, irritable y perseguido. El consumo habitual en altas dosis, te provoca pérdida del
apetito y náuseas, altera la percepción y el juicio, acelera tu ritmo cardíaco, provoca
paranoia, insomnio, depresión. También te excluye socialmente.

Daños: