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"Nadie puede permanecer neutral en la lucha contra la intolerancia.

Tampoco podemos
desistir en la lucha contra el racismo ni perder la esperanza de derrotarlo"

Mensaje del ex-Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, 21 Marzo 2005

PALABRAS CLAVES

Discriminación - intolerancia – estereotipo – prejuicio – xenofobía – segregación –


apartheid – homofobía - holocausto – genocidio - limpieza étnica - personas “en transito”-
raza – género humano – discriminación afirmativa – interculturalidad

1. Marco teórico

Por discriminación se entiende una conducta sistemáticamente injusta contra un grupo


humano determinado.

La discriminación es una situación en la que una persona o grupo es tratada de forma


desfavorable y en muchos casos le viene dado un trato de inferioridad a causa de
prejuicios, generalmente por pertenecer a una “categoría” percibida como distinta: la
raza, la orientación sexual, la religión, el rango socioeconómico, la edad, el VIH/SIDA y la
discapacidad entre otros.

En muchos casos la discriminación se fundamenta en prejuicios que derivan de


estereótipos.

¿Qué son los estereótipos?

Son creencias, ideas y sentimientos negativos (o positivos) hacia ciertas personas


pertenecientes a un grupo determinado. Un estereotipo es un conjunto de características
que resume un grupo humano generalmente en términos de comportamientos,
costumbres, etc. Los estereotipos simplifican la realidad: “la gente de pelo crespo tiene
moño malo” o “las mujeres prefieren ser del hogar, los hombres de la calle”. Los
estereotipos son generalmente basados en algunas imágenes que hemos adquiridos
desde pequeños, en la escuela, a través de los medios de comunicaciones, en familia y
que luego vienen generalizados en toda persona que pueda tener una relación con esta
imagen.

Cuando se realiza una valoración negativa de un grupo en base al estereotipo (por


ejemplo: “los judíos son avaros, los gitanos ladrones, los coreanos sucios, el que tiene tez
trigueña es cabecita) el resultado es el prejuicio.
¿Qué es un prejuicio?

Un prejuicio es el falso juicio que damos a alguien que realmente no conocemos. Los
prejuicios pueden ser negativos o positivos. Hacen parte de nuestro proceso de
socialización y por eso son muy difíciles de cambiar o erradicar. Lo importante es saber
que los tenemos. Los individuos que son afectados por estas clasificaciones no son
valorados por sus virtudes peculiares sino por características abstractas. Cuando los
prejuicios llevan a una persona a actuar de un modo determinado respecto al grupo o
individuo prejuzgado, el resultado es la discriminación.

¿Qué es la discriminación?

La discriminación es un prejuicio en acción: grupos de personas vienen percibidos y


etiquetados como diferentes, por lo tanto discriminados. Como consecuencia pueden ser
por ejemplo aislados, definidos criminales ante la ley que vuelve su modo de vivir ilegal,
privados de cualquiera voz política, interdictos a entrar a algunos lugares, sometidos a
chequeos arbitrarios por parte de la policía, deportados.

Cada vez que se discrimina a alguien se hace porque esa persona es diferente. Pues
bien, esto es porque las diferencias que muestra son notorias (por ejemplo, un negro, un
discapacitado, etc.). Pero nadie se ha puesto a pensar en que en uno u otro sentido todos
somos diferentes. Lo cual sería lo mismo que discriminar a alguien porque tiene los ojos
de un determinado color, porque le gusta jugar a tal o cual deporte, porque es más
extrovertido o más tímido o porque tiene una enfermedad.

La mayor parte de los países discriminan extranjeros y otras minorías dentro de sus
fronteras. La discriminación puede ser por razones de religión (por ejemplo entre
protestantes y católicos o entre musulmanes y judíos), por razones de raza (como la
política de apartheid que se practicó en Sudáfrica entre 1948 y 1994) o por razones de
sexo (como ocurre en muchos países donde las mujeres tienen derechos muy limitados, o
la discriminación contra homosexuales). La legislación de cada país debería ser el medio
para combatir la discriminación, pero con frecuencia son precisamente estas leyes las que,
de forma activa o pasiva, permiten o hasta fomentan las prácticas discriminatorias.

Por poner un ejemplo de discriminación activa a través de las leyes, el más evidente es la
discriminación contra las personas homosexuales, flagrante violación de los derechos
humanos:
En el 2007, no menos de 85 Estados miembro de Naciones Unidas siguen
criminalizando los actos sexuales entre personas adultas del mismo sexo con mutuo
consentimiento:

- 8 países aplican la pena de muerte contra las personas homosexuales (Afganistán,


Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Mauritania, Nigeria, Sudan y Yemen)

- 85 países persiguen la homosexualidad. La condenan con cárcel, flagelación,


internamiento en institutos psiquiátricos o campos de trabajo

En estos casos nos enfrentamos a una cultura donde el odio y la violencia están de
alguna manera justificados por el Estado y que obliga a las personas a permanecer
invisibles y a negar quiénes son realmente. Estas leyes homófobas son fruto de un tiempo
y de un contexto determinado, resultado de legislaciones conformadas de acuerdo a
creencias sociales, culturales, religiosas, cuando no directamente derivadas de una
interpretación conservadora de los textos religiosos y de la historia, porque la homofobía
es cultural, ningún ser humano nace siendo homófobo, sino que aprende a serlo a través
del prejuicio.

Cuando hablamos de racismo nos enfrentamos con la discriminación por razones de


raza: el racismo es una teoría fundamentada en el prejuicio según el cual hay razas
humanas que presentan diferencias biológicas que justifican relaciones de dominio entre
ellas, así como comportamientos de rechazo o agresión. Es el concepto de superioridad
de un grupo humano sobre otro.

Históricamente, el racismo ha servido para justificar el imperialismo, colonialismo, la


esclavitud, y el genocidio de pueblos enteros, como el holocausto perpetrado por Hitler
en Alemania en contra de los judíos (6 millones asesinados en los campos de exterminios)
durante la Segunda Guerra Mundial; los genocidios en los países de la ex-Yugoslavia en
nombre de la famosa “limpieza étnica” o en Rwanda en contra de la etnía Tutzi, al
principio de los años Noventa: estos son solamente algunos ejemplos de exterminios de
grupos étnicos y poblaciones perpetrados en nombre de una ideología racista o de una
supuesta inferioridad, diversidad considerada inaceptable.

Aunque el racismo no se haya erradicado, la ideología en la que se basa ha sido sometida


a una crítica radical en la segunda mitad del siglo XX. La ciencia ha rechazado el concepto
de raza poniendo en evidencia su carácter subjetivo, basado en prejuicios. Antropólogos,
biólogos, genetistas y sociólogos han demostrado que la noción de raza carecía de
sentido en la medida en que el género humano es uno e indivisible.

El racismo es una construcción puramente ideológica, porque no hay “razas”. No existen


relaciones entre características físicas o culturales de las personas y sus cualidades y
posibilidades. La aceptación del término “raza” está ideológicamente motivada y
culturalmente enraizada en el mantenimiento de estructuras y patrones sociales.

El término 'racismo' se relaciona frecuentemente con la xenofobia y la segregación


social, que son sus manifestaciones más evidentes.

Igual a la discriminación y al racismo, la xenofobia se fundamenta en estereotipos y


prejuicios, aunque tenga su origen en la inseguridad y en el miedo proyectado en lo que
nos parece ajeno. Este miedo del ajeno se convierte en muchos casos en rechazo,
hostilidad, violencia e intolerancia en contra de personas de otros países o
pertenecientes a minorías.

El racismo y la xenofobia son una afrenta a la dignidad humana y una grave violación de
los derechos humanos. Un número de tratados internacionales han tratado de terminar
con el racismo. Las Organización de las Naciones Unidas (ONU) utiliza la siguiente
definición racial asentada en la Declaración de la Conferencia Mundial contra el
Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de
Intolerancia de Durban del 2001:

“El racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de


intolerancia, cuando equivalen a racismo y discriminación racial, constituyen graves
violaciones de todos los derechos humanos y obstáculos al pleno disfrute de esos
derechos, niegan la verdad evidente de que todos los seres humanos nacen libres e
iguales en dignidad y en derechos, constituyen un obstáculo a las relaciones pacíficas y
de amistad entre los pueblos y las naciones, y figuran entre las causas básicas de
muchos conflictos internos e internacionales, incluidos conflictos armados, y el
consiguiente desplazamiento forzado de poblaciones”

El primer instrumento de derechos humanos que estableció un sistema internacional de


protección fue la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas
de Discriminación Racial, adoptada por la Asamblea General en 1965.

En esa Convención no sólo se define y condena la discriminación racial, sino que además
vincula los Estados a modificar las políticas que promueven la discriminación racial o la
perpetúan. Esa Convención fue también revolucionaria por demandar la adopción de
medidas nacionales para la promoción de grupos étnicos o raciales concretos. Hasta la
fecha ha sido ratificada por 148 Estados.

La Convención de Naciones Unidas

 Condena toda doctrina racista como científicamente falsa, moralmente


condenable, socialmente injusta y peligrosa
 Condena a las políticas gubernamentales basadas en la superioridad o el
odio racial: apartheid, segregación o separación
 Promueve la discriminación afirmativa
 Prohíbe por ley la discriminación racial
 Promueve los movimientos multiraciales
 Promueve educación e información para combatir los prejuicios y fomentar
la comprensión y la tolerancia
 No protege a los no ciudadanos (migrantes)

El Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) fue creado


en 1969 cuando la Convención entró en vigor. Está compuesto de 18 expertos
independientes, nombrados y elegidos por los Estados partes en la Convención. Los
Estados presentan al Comité informes periódicos sobre las medidas tomadas en sus
territorios para aplicar las disposiciones de la Convención. El Comité puede realizar
también investigaciones e intentar solucionar controversias entre Estados. El Comité
además puede recibir reclamaciones individuales.
Movilización de la opinión pública internacional

1971 Año Internacional contra el Racismo y la Discriminación racial

1973- 1982 Primera década – 1978: Primera Conferencia Mundial


(Apartheid)

1983- 1992 Segunda década - 1983: Segunda Conferencia Mundial


(Apartheid)

1993- 2003 Tercera década – 2001: Conferencia Mundial de Durban

Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia


y las Formas Conexas de Intolerancia, Durban, Sudáfrica, 2001

La Conferencia de Durban (Sudáfrica), realizada en el septiembre de 2001, es

la tercera conferencia mundial contra el racismo. Sin embargo, mientras que el apartheid
fue el principal centro de atención de las conferencias anteriores, las cuestiones que se
plantearon en Durban son reflejo de las complejas formas en que los prejuicios raciales y
la intolerancia se manifiestan en la actualidad.

Desde las secuelas de la esclavitud hasta los conflictos étnicos; desde la situación de los
pueblos indígenas hasta la discriminación por razón de las creencias; las medidas de
prevención, educación y protección destinadas a erradicar el racismo; el establecimiento
de remedios eficaces, recursos, compensación y otras medidas a nivel nacional, regional
e internacional; las estrategias para lograr la igualdad plena y efectiva.