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Histología: El Hígado

Publicado por Miguel Almanza

Un hígado se compone de lobulillos hepáticos, que son estructuras hexagonales separadas entre sí por tejido conectivo. Las trabéculas de Remak (cada una es una hilera de hepatocitos que también se anastomosan con otras trabéculas homónimas) confluyen hacia el centro del hexágono para en su centro toparse con la vena centrolobullillar. Entre las trabéculas de Remak discurren los capilares sinusoidales hepáticos, que unen a la vena centrolobulillar con las vénulas y arteriolas terminales, ubicadas en la periferia del lobulillo. Las vénulas terminales se unen con los sinusoides hepáticos por las vénulas de entrada, que son vasos cortos, al igual que lo hacen del mismo modo las arteriolas terminales mediante las arteriolas arteriosinusoidales. Tanto venula como arteriola terminal provienen de un espacio interlobulillar conocido como Espacio Porta Interlobulillar o de Kiernan, ubicado entre las puntas de tres lobulillos contíguos. En este espacio transcurre la llamada TRIADA PORTAL: vena porta interlobulillar, arteria hepática interlobulillar, conducto biliar interlobulillar además de las fibras nerviosas interlobulillares. Las mencionadas arteria y vena de dicho espacio emiten las arteriolas y venulas terminales, respectivamente.

Cada espacio porta está rodeado por una lámina epitelial llamada Lámina Terminal, que consta de hepatocitos más chicos que los presentes en las trabéculas de Remak. Entre el tejido conectivo del espacio porta y la lámina terminal encontramos un espacio virtual llamado Espacio de Mall.

encontramos un espacio virtual llamado Espacio de Mall . Figura 1. Lobulillos hepáticos. Gráfico tomado de

Figura 1. Lobulillos hepáticos. Gráfico tomado de gueriotouabc

Los sinusoides hepáticos son capilares fenestrados y de membrana basal discontinua, que además presentan intercalados macrófagos conocidos como las células de Kupffer. Entre los sinusoides y las trabéculas de Remak hay un espacio angosto llamado Espacio Perisinusoidal de Disse, donde se encuentran lipocitos, que son células que almacenan parte de la vitamina A del organismo en gotitas lipídicas, y que además emiten prolongaciones citoplasmáticas hacia los sinusoides.

La bilis transcurre por los canalículos biliares, dispuestos anularmente a lo largo

y ancho de cada trabécula de Remak; dichos canalículos se conectan con el conducto biliar perilobulillar, proveniente del conducto biliar interlobulillar, que

como dijimos se

espacio porta.

ubica

en

el

Circulación hepática.

Arterial. La arteria hepática ingresa por el hilio hepático a la glándula emitiendo en lo sucesivo varias ramificaciones, siendo la última de ellas la Arteria Interlobulillar, que como dijimos se encuentra en el espacio porta. Esta, a su vez, emite varias Arteriolas Terminales, que mediante las arteriolas perisinusoidales se conectan a las sinusoides hepáticas.

Venosa. La vena porta trae sangre de diversos organos de aparato digestivo (estómago, intestinos, páncreas, etc) y también el bazo. Al ingresar al hígado se ramifica en venas porta lobulares, que se dividirán en lo sucesivo hasta dar finalmente a la Vena Interlobulillar, que como hemos mencionado anteriormente se ubica en el espacio porta, junto a la arteria hepática, el conducto biliar interlobulillar y fibras nerviosas. Esta vena emite a las Vénulas Terminales, que mediante las vénulas de entrada se conectan a los sinusoides hepáticos.

Venas de salida. La sangre tanto venosa como arterial se mezcla, como vimos, en los sinusoides hepáticos. Estos llevan la sangre hasta el centro del lobulillo hepático, desembocando en la vena centrolobulillar. Estas drenan en las venas intercalares, que a su vez, que mediante las venas suprahepáticas desembocan en la vena cava caudal (vena cava inferior en humanos).

Biliar. La bilis es secretada por los hepatocitos hacia los canalículos biliares. Estos se dirigen hacia la periferia del lobulillo y se conectan con los conductos de Hering, de corta trayectoria, que se unen luego a los ya nombrados conductos biliares perilobulillares. Posteriormente a atravesar la lámina terminal de los espacios porta se conectan de forma perpendicular a los conductos biliares interlobulillares. Continúa el drenaje a conductos cada vez más grandes hasta desembocar en los conductos biliares hepáticos derecho e izquierdo, que emergen del hilio hepático para confluir en un sólo conducto hepático (o extrahepático). Por lo entonces observado, es importante recordar que el sentido de flujo biliar es opuesto al de la sangre de los sinusoides hepáticos.

Linfática. La linfa se originaría en los Espacios de Disse, parte por el plasma filtrado por los sinusoides y parte por sustancias producidas por los hepatocitos. Se supone que drenan por los Espacios de Mall y de allí seria vehiculizada hacia los vasos linfáticos de los espacios porta.

Cómo se produce la bilis. La bilis es una solución que posee bilirrubina (pigmento amarillo que es producto de desecho que proviene de la degradación del grupo Hem de los eritrocitos), ácidos biliares (sintetizados a partir de colesterol), iones (por ejemplo, el Na+), inmunoglobulinas A (IgA), fosfolípidos, colesterol, hormonas esteroideas y sus metabolitos, etc. La secreción biliar es contínua, pero se almacena en la vesícula biliar (salvo en equinos, que no la poseen) hasta el momento de la digestión. Debido a que es un animal que en la naturaleza y en condiciones normales se alimenta contínuamente, en el equino la vesícula biliar se hizo innecesaria. Los ácidos biliares son secretado por el hepatocito de forma conjugada con taurina y glicina, obteniendo ácido taurocólico y ácido glicólico, respectivamente, y luego de ejercer su acción digestiva su gran mayoría es reabsorbido por el intestino para ser reutilizado. Lo mismo ocurre con las hormonas esteroideas. Por su parte, la bilirrubina se conjuga en el REL del hepatocito con dos moléculas de ácido glucurónico dando diglucurónido de bilirrubina.

Lobulillos y Acinos. Además del lobulillo clásico, se pueden trazar otros dos tipos de estructuras más pero con líneas imaginarias y vinculadas a su función hepática particular.

Un lobulillo porta se centra en la circulación biliar. De forma triangular, está conformado por tres venas centrolobulillares que confluyen en el espacio porta.

Un acino hepático se centra en las funciones metabólicas de los hepatocitos (mediante la irrigación de los mismos). Con forma de rombo, va desde dos arterias hepáticas interlobulillares opuestas hasta dos venas centrolobulillares, también opuestas entre sí (ver fig. 1), dejando en el centro a las vénulas y a las arteriolas terminales, que van a lo largo de las caras de ambos lobulillos. Conforme la sangre arterial se acerque más a las venas centrolobulillares, la sangre disminuye su calidad nutritiva, por lo que se distinguen tres (3) zonas en cada acino:

La zona 1 linda con el centro del acino y es la primera en recibir

La zona 1 linda con el centro del acino y es la primera en recibir oxígeno; la zona 2 se encuentra en el medio y la zona 3 al lado de la vena centrolobulillar, donde hay mayor proporción de CO2 y sustancias de desecho, estando más expuesta

esta región a las toxinas (que podrían dañarlos).

proporción de CO2 y sustancias de desecho, estando más expuesta esta región a las toxinas (que

Hepatocitos. Son células de seis caras (seis laterales), dos de ellas -que poseen abundantes microvellosidades- están relacionadas con los espacios de Disse, y las otras con otros hepatocitos (formando así las trabéculas de Remak). Los endosomas y lisosomas son numerosos, y poseen gran cantidad de mitocondrias. Hay gran cantidad de inclusiones de glucógeno y lípidos.