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VIII. PINTURAS VCR,R.eiNALES A L USO ÜE LA CORONA y LA PALMA

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a) Su significado y vinculación con las ceremonias de coronación en ios conventos.

Viene la muerte, y con ella el Alma de un Hombre pío, corre a su mar como río, busca como imán su estrella, siendo la faz de Dios bella, lo que su afecto aprisiona, luego que el cuerpo abandona, vuela a conseguir el Alma de sus virtudes la palma, de sus triunfos la corona

Francisco Javier Lozano, Recuerdo primero de la muerte, 1794,

El pintor ha concluido las últimas pinceladas del retrato que muestra a un personaje tendido en un lecho, rodeado poi cuatro candelabros de plata con velas encendidas,, La imagen ha quedado plasmada sobre el lienzo, el rostro revela la rigidez propia de un cadáver; la cabeza descansa en un almohadón adornado con crespones negros, porta una corona y ramillete de flores multicolores trabajada con particular esmero por el artista, Después del paso de muchos años, incluso siglos, pinturas como esta podrán ser ubicadas en museos, conventos, iglesias o colecciones particulares revelándonos características interesantes de la Hispanoamérica virreinal: son, sin duda alguna, un interesante testimonio artístico e histórico del contexto religioso y social de su tiempo.

La iconografía vinculada al uso de la corona y palma florida no corresponde en forma exclusiva a los retratos de mujeres que ingresaron y murieron en los claustros femeninos. Similares elementos podemos ubicar en otros retratos como los de beatos, sacerdotes, terciarias, niños y -en ocasiones muy especiales- en civiles, considerados en su tiempo y espacio histórico como personajes muy virtuosos, Por ello, nos pareció muy importante resaltar, aunque de maneta muy breve, que tales testimonios pictóricos, que comparten estos mismos elementos fueron fundamentales en el periodo virreinal: ias llamadas muertes justas, gozosas o floridas

Estas muertes eran aquellas que lograban un tránsito gozoso hacia la gloria, libre de todas las penalidades a que está sujetó el común de los seres humanos. Los símbolos principales de esta muerte, la palma y la corona, adquirieron en América Latina

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principales de esta muerte, la palma y la corona, adquirieron en América Latina características especiales conferidas por el barroco, En torno a esta representación se consolidó la formación de una iconografía con rasgos propios, que aún siendo heredera de tradiciones indígenas y europeas fue creadora de una manera peculiar y distinta de resolver este tema, representado fundamentalmente a través de coronas y palmas de flores adornadas de manera exuberante. La corona, símbolo de la victoria sobre la muerte se transformó en cotonas armadas con flores multicolores en tanto que la palma vegetal, símbolo de la castidad y pureza del personaje adquirió las características de un ramillete floral, que en el virreinato de la Nueva España presentaba en su diseño gran semejanza con los zuchiles prehispánicos

Sin embargo, la ornamentación tan vistosa de las coronas y palmas floridas no se contemplaban únicamente como elementos de ornato que mejoraran la composición estética de la pintura ya que tenían un claro significado religioso: eran un elemento

iconográfico que buscaba establecer de manera eficaz y contundente la ejemplaridad del

En los virreinatos americanos, la vida se concebía como una

constante lucha contra el mal y se insistía en la conveniencia de llevar una vida llena de sacrificios que llevaría a la salvación eterna por lo que estos retratos tenían ante todo un fin didáctico que buscaba comunicar a los fieles un modelo de vida virtuosa dentro de los parámetros religiosos cristianos,

personaje retratado

AI investigar en la literatura de la época, podemos constatar cómo algunas biografías de estas muertes justas fueron difundidas ampliamente, reseñando con detalle las múltiples virtudes por las cuales lograron una victoria sobre la muerte terrenal y su coronación en la gloria, De esta forma, tanto la literatura de la época como los testimonios pictóricos de estas muertes lograban ser difundidos ampliamente como modelos edificantes de vidas religiosas y ejemplos a seguir en las poblaciones virreinales.

Uno de estos retratos, conservado en la actualidad en colección particular, resulta en verdad muy interesante ya que se trata de uno de los pocos personajes civiles que presentan corona y palma floridas, Es una obra de forma apaisada que recrea la imagen

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de Maiía Isabel Jerónima Gutiérrez Altamirano, representada como una mujer de edad madura tendida sobre un tapiz rojo con brocados y cuya cabeza descansa en un almohadón adornado con crespones negros,. Lleva el hábito característico de la orden franciscana, con ei cordón anudado a la cintura y amplias bocamangas donde se ocultan sus manos, de hecho sólo su rostro puede apreciarse pues una toca blanca cubre la cabeza y el pecho de la retratada A simple vista podría confundirse con el retrato de una religiosa ejemplar, sin embargo al leer la cartela se comprende que la retratada no perteneció a ningún convento femenino,, Su extenso nombre que incluye numerosos títulos nobiliarios evidencia que formó parte de una de las familias más relevantes del

periodo virreinal (lo que además explica la capacidad económica para poder 1 solicitar 1 un retrato que si bien no presenta firma de un pintor connotado, si muestra la mano de un

artista que conocía su oficio)

en todo caso un factor secundario ya que es sabido, que numerosos personajes con mayor poder económico y político murieron en aquellos años y sin embargo no se les colocaba corona y palma floridas pues, como se ha hecho mención, estos elementos estaban muy distantes de ser un adorno y sólo los llevaban aquellos que durante su vida hubieran sido ejemplares, Este caso único de personaje civil enflorado puede tener una explicación cuando se lee la cartela que apunta las virtudes que la caracterizaron en vida:

Sin embargo, la alcurnia del personaje retratado constituye

Río, de la Sra, D María Ysabel. Geronima Gutierres AUamirano Velasco López de Peralta, Obando y Rivadeneira, Castilla, Legaspi, Ortiz de Ora, Conaez, Cervantes, Beaumonte y Navarra Luna de Arellano, Condesa de Santiago de Calimaya Marquesa de Salvatierra. Adelant perpetua de las Yslas Filipinas y Sra,, de las Casas de Castilla. Murió Doncella en 4 de Marzo de 80 de hedad de 38 an, 7 meses 24 días, Su particular humildad Ynocena y virtud, la hicieron digna del mayor aprecio y estimación de todas clases de gentes

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María Isabel íerónima Gutiérrez Altamirano

De esta forma, podemos constatar cómo se destacaban de manera muy puntual dos viitudes que acompañaban a la mueite florida: la castidad e inocencia,, Destaca de igual manera el retrato que representa la muerte de Ana Teresa Pérez de Santa Bárbara quien perteneció al Colegio de Santa Rosa de Viterbo, institución fundada en 1670 por las hermanas Alonso Herrera con el objetivo de apoyar la educación de las niñas para que

llevaran una vida apegada a las enseñanzas de San Francisco

El retrato muestra la

imagen de una mujer 1 yacente adornada con flores así como cuatro grandes ramilletes de flores dispuestos por' pares a su cabeza y sus pies, Viste hábito franciscano, razón por la cual es conocida por los pobladores del lugar como "la monja muerta con flores", No obstante, como mencionamos, nunca profesó en convento femenino sino que perteneció a un colegio religioso, el cual tenía en su organización interna aspectos similares a un

claustro

cuales pasó más de cincuenta y siete en el colegio "desempeñando con el mayor 1 acierto" diversos oficios hasta ocupar el cargo de rectora,, Este retrato ilustra cómo la muerte florida en el periodo virreinal era compartida por distintos sectores de la sociedad novohispana, La cartela que acompaña su imagen apunta lo siguiente:

En este caso se menciona que Ana Teresa Pérez vivió setenta y dos años, de los

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Entró N. Me. Anna Thereza Pérez de Sta. Barbara en este Col!, El año de 29 a 25 de Abril dia de Pasqua de Resurrección de edad de 15 as, Y vivió en el 5 7 as, 7 meses y 5 días, desempeñando con eí mayor acierto ios empleos que tubo 9 as Maestra de Nobicias, 3 as Sachristana, 6 as, Y 6 meses portera, 4 as. Bicaiia, 2as Presidenta, 19 as, Y 9 meses Retora, electa por dos Sres. Arzobispos quarta Rectora de este Col! Oficio en que muiió el año de 1788, a 5 de Nobiembre , a tos 79 as. de su edad

Ana Teresa Pérez de Santa Bárbara

Del mismo Colegio de Santa Rosa ubicado en la ciudad de Querétaro procede otro retrato de forma apaisada que muestra la imagen, aún menos frecuente, de un sacerdote cubierto con flores, Esta obra seguramente fue solicitada por el Colegio, y quizás de manera especial por Ana Teresa Pérez pues ella fungía como rectora deí Colegio al momento de morir el sacerdote en 1786 (según la cartela, la rectora muere en funciones dos años después, en 1788) La cartela de este retrato que plasma la imagen del Padre íuan de Zarate es un recuento de sus diversos cargos eclesiásticos y títulos académicos y, de manera especia], es un agradecimiento por su "singular caridad qonqe animo en lo temporal y Espiritual este Colegio, el distinguido zelo con que aumentó el Divino Culto." El Padre Juan de Zarate se desempeñó como capellán del colegio de Santa Rosa desde los treinta y un años de edad hasta su muerte ocunida cuando tenía 70 años y fue considerado bienhechor del colegio, según consigna su cartela:

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Rto, Del Pe,, Dn. Juan Joachin de Zarate Br En Artes y Sagda Teología prefto Tres veces de la

Vble Congn

P, Margii de Jesús Revisor de libros y Mintro Del Sto,, Tribunal Vic incapíte y Juez Eccfco, Subftituío y propietario de esta ciudad, Su ., Examar Sinodal en ella y Caplln. De este Rl Colegio desde los treinta y una ños de su edad, hasta los 70 de su vida, que concluyó el 19 de Febo, Del Prefente a 86 la singular caridad qonqe animo en lo témpora! y Espiritual este Colegio el distinguido zelo con que aumentó el Divino Culto, to acreditan su Insigne Bienhechor

Vic. Del Convto, De Rs Ms. Capuchis Juez Comisdo. Subdo En la causa del Vble

Juan de Zarate

Interesante cuestión en los dos retratos anteriores es la similitud en el tratamiento de los rostros y arreglos florales, por lo que es probable que un mismo artista haya realizado las obras, aspecto que puede ser muy factible si pensamos que ambas muertes

ocurrieron con una diferencia de tan sólo dos años

ías dos pinturas aparece recreado el mismo túmulo negro con una franja de tela roja así como lo que parecen ser los féretros con adornos geométricos y flores que adornan las intersecciones y sobre los cuales descansan los cuerpos yacentes, La diferencia más evidente entre estos retratos es que mientras la religiosa lleva la palma y corona visibles, en el sacerdote !a corona no se alcanza a observar en forma nítida aunque sí lleva flores esparcidas sobre su cuerpo y el alba bordada Otra cuestión interesante es que el religioso no lleva palma florida, sino que sostiene entre sus manos un cáliz cubierto con su patena, al parecer realizado en plata sobredorada.

Además es curioso observar como en

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Similai iconografía presentan los retratos de las doncellas que habiendo muerto vírgenes se les colocaba corona y palma florida. Existe constancia pictórica y literaria de esta tradición en los virreinatos de la Nueva España y en el de Perú, donde todavía en algunas regiones se sigue llevando a cabo la tradición de coronal' a las jóvenes que

mueren siendo castas EÍ historiador peruano José F lores Ataoz señala que "la palma es evidentemente utilizada a raíz de la vieja costumbre limeña de colocar una rama de palma

y guirnalda en el féretro de las jóvenes doncellas fallecidas, es decir las mujeres que no

han conocido varón, De allí la vieja y conocida frase figurada; 'Enterrar con palma a una mujer', aplicada a quienes se inhumaban en estado de presumible virginidad," 1

En el virreinato de la Nueva España existe una pintura que permite observar la imagen de una joven portando corona y palma floridas, Se trata de la obra titulada Milagros de la Virgen de Loreto y escenas de la aparición^ en la que a manera de exvotos

se presentan varios recuadros como constancias de los favores y gracias recibidas por 1 la

En un pequeño recuadro se observa la imagen de una

joven cuyo cuerpo, cubierto con algunas flores, está tendido sobre un petate en cuyas esquinas se aprecian pequeños candeleros con velas encendidas, Va vestida con hábito religioso, su cabeza reposa sobre una almohada blanca y lleva una corona de flores

armada sobre lo que parece una estructura de metal así como una larga vara florida, muy semejantes a las de algunos retratos de monjas coronadas, La escena se complementa con

la imagen de la Virgen de Loreto que se encuentra sobre un altar (a sus pies y sobre un

piso enlosado se encuentra la joven yacente) y dos mujeres -una de ellas probablemente

su madre vistiendo un traje negro- arrodilladas con las manos unidas en actitud de dolor

y súplica a la virgen. La escena se desarrolla en una iglesia, pues se aprecia el espacio

cenado con una sola ventana en arco y una lámpara que pende de unas cadenas de sostenimiento,. La cartela complementa la información visual al consignar que una virtuosa doncella murió en la ciudad de Puebla y su madre había quedado ciega, pero que gracias a la intervención de la virgen de Loreto la joven resucitó y la madre recuperó la vista,. La cartela completa de esta obra anota lo siguiente: "Murió en Puebla esta virtuosa doncella, La buena madre la lloraba mucho, entonces un aire penetró en sus ojos, y

intercesión de la Virgen de Loreto

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quedó ciega

muerta resucitó como otro Lázaro Así premia María la devoción y la confianza."

En su doble tormento aclamó a la Sma. Virgen y recobró su vista y la joven

Milagros de la Virgen de Loreto y escenas de la aparición

detalle

En el Museo

Nacional del Virreinato se encuentra el retrato de Fray Francisco de Santa Ana quien fue

hijo del Capitán don Agustín de Iglesias Cotillo y de Doña Ana Cristina Pablo Fernández

y quien realizó su profesión a la edad de 16 años 2 meses y 6 días en la orden carmelita,.

Porta el hábito característico de esta austera regla, va descalzo y con la mirada baja en

actitud de recogimiento y austeridad, sus manos ocultas en los bocamangas del hábito

refuerzan la escena de recogimiento, A su lado, una mesa sencilla de madera sobre la cual

se encuentran tres objetos con un claro contenido iconográfico: el libro con las reglas de

la orden a las que deberá estar sujeto, y el reloj y la calavera símbolos del transcurrir

inexorable del tiempo y de la cercanía de la muerte, De igual manera, en el margen

superior derecho se observa una pequeña imagen de la Inmaculada Concepción. Al pie

del retrato se puede leei la siguiente leyenda; "Berdadero retrato de Fr Francisco de

Santa Ana hijo del Capitán don Agustín de Iglesias Cotillo y de Doña Ana Chiistina

Pablo Fernández que renunciando al mundo a la Hedad de 16 años 2 meses y 6 días se

acoxio al seguro puerto del Carmelo donde hizo su profession en 14 de julio de 1754,"

Más Tara aun es la existencia de retratos de religiosos coronados

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