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Revista Biodiversidad Neotropical Journal of Neotropical Biodiversity Rev. Biodivers. Neotrop. Revista Internacional de la

Revista

Biodiversidad

Neotropical

Journal of Neotropical Biodiversity

Rev. Biodivers. Neotrop.

Revista Internacional de la Biota Neotropical

International Journal of the Neotropical Biota

ISSN 2027-8918

Journal of the Neotropical Biota ISSN 2027-8918 Universidad Tecnológica del Chocó Volumen 1, N° 2
Journal of the Neotropical Biota ISSN 2027-8918 Universidad Tecnológica del Chocó Volumen 1, N° 2

Universidad Tecnológica del Chocó

Volumen 1, N° 2 Julio-Diciembre de 2011 Volume 1, N° 2 July-December 2011

69 Revista Biodiversidad Neotropical Rev. Biodivers. Neotrop. Volumen 1 Nº 2 Julio-Diciembre de 2011 ISSN

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Revista Biodiversidad Neotropical Rev. Biodivers. Neotrop. Volumen 1 Nº 2 Julio-Diciembre de 2011 ISSN 2027-8918

Grupo de Investigación en Manejo de Fauna Silvestre Chocoana

Grupo de Investigaciones en Biotecnología y Recursos Fitogenéticos

Centro de Investigaciones en Biodiversidad y Hábitat Vicerrectoría de Investigaciones

Facultad de Ciencias Básicas

Universidad Tecnológica del Chocó «Diego Luis Córdoba»

Eduardo Antonio García-Vega Rector

Marcial Córdoba-Padilla Vicerrector de Investigaciones

Alex Mauricio Jiménez-Ortega Editor

Comité Editorial Mabel Gisela Torres, PhD, Universidad Tecnológica del Chocó, Colombia Hugo Mantilla-Meluk, PhD, Universidad Nacional, Colombia Alicia Ríos-Hurtado, PhD, Universidad Tecnológica del Chocó, Colombia Alex Mauricio Jiménez-Ortega, PhDc, Universidad Tecnológica del Chocó, Colombia

Comité Científico

Miguel Ángel Medina-Rivas, PhD, Universidad Tecnológica del Chocó, Colombia Fernando Nuez-Viñol, PhD, Universidad Politécnica de Valencia, España Pedro Fernández de Córdoba, PhD, Universidad Politécnica de Valencia, España José Ayarzagüena-Sanz, PhD, Fundación Amigos del Coto Doñana, Bolivia Camilo Ernesto Rincón-López, MSc, Universidad Tecnológica del Chocó, Colombia Pascual Soriano-Montes, PhD, Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela

Coordinación Editorial Jhon Jairo Cuesta-Sánchez, Biólogo, Universidad Tecnológica del Chocó, Colombia

Universidad Tecnológica del Chocó «Diego Luis Córdoba» Barrio Nicolás Medrano, Carrera 22 Nº 18 B 10 Ciudadela Universitaria PBX:(57-4) 671 0237 671 1616 Fax: (57-4) 671 0172 Quibdó, Chocó, Colombia e-mail: biodiversidadneotropical@utch.edu.co

Fotografías portada: Alex Mauricio Jiménez-Ortega, Universidad Tecnológica del Chocó

Levantamiento de textos: Autores

Diagramación: Dilia Franz

Impresión: Gráficas Buda

© Rev. Biodivers. Neotrop. 2011; 1 (2): 69-129

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CONTENIDO / CONTENT

VOLUMEN 1 Nº 2, JULIO-DICIEMBRE DE 2011 VOLUME 1 N°2, JULY-DECEMBER 2011

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EDITORIAL / EDITORIAL

LEGISLACIÓN / LEGISLATION

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Análisis sobre el marco jurídico que regula el aprovechamiento forestal en Colombia Analysis on the legal framework which regulates forest use in Colombia Lisneider Hinestroza-Cuesta, Marisela Mena-Valencia

AGROFORESTERÍA / AGROFORESTRY

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Estructura y función de los huertos caseros de las comunidades afrodescendientes asentadas en la cuenca del río Atrato departamento del Chocó, Colombia Structure and function of homegardens of the afro-communities settled in the Atrato river watershed, Chocó, Colombia Ditter Mosquera-Andrade, Rodrigo Escobar Durán, Arneth Maribeth Moreno Sánchez

LIMNOLOGÍA / LIMNOLOGY

98

Caracterización de las comunidades perifíticas y de macroinvertebrados acuáticos presentes en el río Pacurita, corregimiento de Pacurita, Quibdó, Colombia Characterization of periphytic communities and macroinvertebrates present in the river Pacurita, district of Pacurita, Quibdó, Colombia Yasiris Salas Tovar, Sheyler Geovo, Karen Córdoba, Sonia Asprilla

ZOOLOGÍA / ZOOLOGY

105

Behavioral description on surface and characterization of humpback whales population (Megaptera novaeangliae) during the breeding season 2006 in Colombian Pacific coast Descripción del comportamiento en superficie y caracterización de la población de ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) durante la temporada de reproducción y cría 2006, en la costa del Pacífico colombiano Oscar Rocha Gómez

116

Life-table analysis of Dendrobates auratus (Anura: Dendrobatidae) in two isolated populations from Costa Rica Análisis de las tablas de vida de dos poblaciones aisladas de Dendrobates auratus (Anura: Dendrobatidae) en Costa Rica José F. González-Maya, Marianela Calvo, Marco Aguilar, Iván Cruz-Lizano, Armando H. Escobedo-Galván

BIOTECNOLOGÍA / BIOTECHNOLOGY

122

Elección clonal de germoplasma élite de Ananas comosus L. «piña de castilla del Chocó» para la obtención de material de siembra para el establecimiento de cultivos comerciales, vía cultivo in vitro Clonal selection of elite germplasm of Ananas comosus L. «Chocó castile pineapple» to obtain planting material for establishing crops, via in vitro cultivation. Miguel A. Medina, Robert Mena

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Editorial

Es un placer presentar el segundo número, de la Revista Biodiversidad Neotropical, cuya visión es difundir resultados de investigaciones biológicas y ambientales realizadas entre los trópicos de Améri- ca. Desde su origen se ha pensado que la revista no puede reducirse sólo a la publicación de un conjunto de artículos y contribuciones científicas, por nece- sarias y oportunas que sean, sino que también debe apuntar a transformaciones sociales insoslayables para que los progresos de la ciencia y la tecnología respondan a las necesidades de los ciudadanos y cuenten con su adhesión haciendo posible el éxito del esfuerzo investigativo-educativo. Por esta razón, este medio de comunicación, los investigadores y en particular la Universidad Tecno- lógica del Chocó, como institución editora, ponen a disposición de toda la ciudadanía una información fiable, pertinente, comprensible, de calidad y de ac- ceso libre, comunicando y dialogando sobre temas de carácter científico de una forma profesional, ri- gurosa y atractiva, desempeñando plenamente el compromiso de informar al público. Esta interacción hace posible que las novedades científicas y tecnológicas que se publican permitan poner a punto innovaciones fundamentales para la calidad de vida y para la competitividad a nivel mun- dial.

Este segundo número es un aporte a la conme- moración del 2011 como el Año Internacional de los Bosques declarado por la Organización de las Na- ciones Unidas (ONU), cuya asamblea destacó la importancia de las áreas forestales para la subsisten- cia humana y subrayó la necesidad de un manejo más adecuado de los bosques para la mitigación y adap- tación al cambio climático, y la necesidad de adop- tar medidas para frenar la deforestación. Se presenta el artículo «Análisis sobre el marco jurídico que regula el aprovechamiento forestal en Colombia», contribución que deja en manos del pú- blico en general, la normatividad ambiental vigente que se debe aplicar a la hora de ejecutar actividades y proyectos que implican un riesgo de deterioro am- biental. Los demás artículos, presentan resultados de in- vestigación muy significativos en las ramas de agro- forestería, limnología, zoología y biotecnología. Se espera que la revista se siga imprimiendo, generación tras generación y que el contenido de sus líneas sea tenido en cuenta al momento de tomar decisiones que puedan contribuir al mantenimiento de la rica diversidad biológica contenida en los dife- rentes ecosistemas de la región neotropical.

Alex Mauricio Jiménez-Ortega Editor

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Editorial

I am pleased to introduce the second number of Biodiversidad Neotropical, a journal created with the aim to disseminate results on biological and environmental research conducted in the tropics of the Americas. Since its beginnings, we envisioned that this journal should not only be a simple compilation of scientific contributions, but also a mechanism to promote social transformation, task that we consider unavoidable. It is our desire to make science and technology a useful tool to solve the problems of our people and to integrate them to the scientific and technological process. We believe this is the only way to succeed in our mission to promote investigation and education. Is for this reason that this journal, its researchers and in particular the UTCH, as the editorial house of Biodiversidad Neotropical, put at the service of the entire community this journal in a free access format. We guarantee the information contained in the following pages is liable, appropriate, understandable, and product of research of great quality. It is also our intention to promote a professional, rigorous scientific dialogue among investigators in the region, as well as that informing the community about technological and scientific advances. This interaction will make possible that the herein published scientific innovations ultimately result in the improvement and implementation of

actions that will contribute to wellbeing and better life quality for our societies. This second number is also a contribution to the commemoration of 2011 as the international Year of the Forest, declared by the United Nations (UN), which pointed out on the importance of world forested areas to human sustainability, highlighting the need of better and more adequate forest management in order to stop deforestation and to mitigate the negative effects of climate change. At first place we present the paper «Análisis so- bre el marco jurídico que regula el aprovechamiento forestal en Colombia», a contribution which inform the general audience about the current legal regulation that should be applied in every process that involves environmental risk for forested areas. The rest of the papers contained in this number present important results in the areas of agroforestry, limnology, zoology and bacteriology. We hope to continue with our editorial mission for many generations, and that the content of this journal will contribute in an effective way in the decision making process, contributing in this way to the preservation of the biological diversity contained in the different ecosystems of the Neotropics.

Alex Mauricio Jiménez-Ortega Editor

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Rev. Biodivers. Neotrop. 73 2011; 1 (2): 73-90 Análisis sobre el marco jurídico que regula

Rev. Biodivers. Neotrop.73 2011; 1 (2): 73-90

Análisis sobre el marco jurídico que regula el aprovechamiento forestal en Colombia 1

Analysis on the legal framework which regulates forest use in Colombia

Lisneider Hinestroza-Cuesta 2 , Marisela Mena-Valencia 3

Resumen

En el país existe una amplia normatividad ambiental que frecuentemente es desconocida en la ejecu- ción de actividades y proyectos que implican un riesgo de deterioro ambiental y de impacto negativo sobre los recursos naturales y la diversidad biológica. Abordando una investigación documental, se revisó y analizó el marco jurídico forestal colombiano, la aparición y evolución de las normas jurídicas sobre aprovechamiento forestal relacionadas con los bosques y flora silvestre, y la legislación aplica- ble a comunidades negras frente al aprovechamiento de los recursos forestales. Identificando como autoridades con competencia en materia forestal a los Ministerios de Ambiente y Desarrollo Sosteni- ble, y de Agricultura y Desarrollo Rural, los dos cuerpos legales vigentes, más importantes para la gestión de los recursos forestales son: el Código Nacional de Recursos Naturales Renovables y de Protección al Medio Ambiente (Decreto 2811 del 18/10/1974) y el Régimen de Aprovechamiento Fores- tal (Decreto 1791 del 04/10/1996).

Palabras clave: Aprovechamiento forestal; Régimen legal; Bosques; Flora silvestre.

Abstract

In Colombia there is an ample environmental legal framework which is disregard frequently in the performance of activities and projects. The aforementioned disregard implies risks of environmental deterioration and negative impact on natural resources and biological diversity. In this sense, a docu- mental research was carried out, by which it was examined and analysed the legal framework of forest use in Colombia, the origin and evolution of the legal norms on forest use, specifically in relation with woods and wild flora. Furthermore, it was examined the legislation applicable to black communities in respect to the use of forest resources. This research has also identified as authorities with competence in forest affairs, the Ministry of Environment and Sustainable Development, and the Ministry of Agriculture and Rural Development. Finally, the two most important legal bodies in existence, which regulate forest use in Colombia, are the National Code of Renewable Natural Resources and Protection of Environment (Decree 2811 of 10/18/1974) and the Legal Regime of Forest Use (Decree 1791 of 10/04/1996).

Keywords: Forest use; Legal regime; Woods; Wild flora.

Introducción

Colombia pertenece a la «familia de la mega- biodiversidad» junto con Brasil, Indonesia, Malasia, México, Zaire, Magadascar, Perú y Venezuela; más

del 10% de las especies del planeta están represen- tadas en Colombia y muchas de ellas son endémi- cas, es decir, exclusivas del país, pero la mayor par- te de esa biodiversidad está en el bosque y se susten- ta de él (Pizano s.f).

1 Este artículo es producto de la investigación «Estudio jurídico sobre el otorgamiento de permisos de aprovechamiento forestal en territorios colectivos de comunidades negras en el Chocó 2004-2009» en el marco de la Beca Pasantía de Joven Investigador otorgada por el Departamento Administrativo de Ciencia Tecnología e Innovación (COLCIENCIAS), Bogotá, Colombia.

2 Grupo de Investigación Derecho, Sociedad y Medio Ambiente (GIDSMA). Docente, Programa de Derecho, Universidad Tecnológica del Chocó, Quibdó, Colombia. e-mail: lisneider@yahoo.es

3 Grupo de Investigación Derecho, Sociedad y Medio Ambiente (GIDSMA). Joven Investigadora Colciencias Convocatoria N° 510, Programa de Derecho, Universidad Tecnológica del Chocó, Quibdó, Colombia. e-mail: maryvale_05@hotmail.com Fecha recepción: Noviembre 25, 2011 Fecha aprobación: Diciembre 20, 2011

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De acuerdo con el Estudio FRA 2005, Colombia aún conserva el 58% de su territorio Nacional cu- bierto de bosques, lo que equivale a más de 60 mi- llones de hectáreas (Antonissen 2010 p. 13). Sin embargo, tal y como lo expresa Pizano (s.f), el país enfrenta un desafío ante el futuro del recurso fores- tal, en términos de generar modelos sostenibles para los ecosistemas del bosque tropical húmedo. Teniendo en cuenta lo planteado por el Pacto Intersectorial por la Madera Legal en Colombia (2010), durante los últimos diez años Colombia se ha posicionado, poco a poco, como uno de los paí- ses pioneros a nivel de Latinoamérica que han opta- do por el reto de asumir una serie de disposiciones, leyes y mecanismos encaminados hacia el aprove- chamiento sostenible de los bosques tropicales y el manejo ambiental de cultivos forestales, por lo que hoy en día, se habla de Colombia como un país con

vocación forestal, ya que alrededor del 50% del te- rritorio nacional tiene cobertura forestal, concentra- da principalmente en tierras colectivas de comuni- dades indígenas y afrodescendientes del Choco- Darién y la cuenca del río Amazonas. Esta cobertu- ra, equivalente al 29% de los bosques del mundo, constituye una gran oportunidad de desarrollo sos- tenible en el país, siempre y cuando su aprovecha- miento beneficie a las comunidades nativas locales

y fortalezca las iniciativas de pequeñas, medianas y grandes empresas. Sin embargo, factores como el acelerado creci- miento poblacional, el impacto ambiental de

macroproyectos de infraestructura vial, hidroeléctrica

y urbanística, la ampliación de la frontera agrícola,

la ganadería intensiva y el sobrepastoreo, el tráfico de especies silvestres, las plantaciones de especies vegetales para biocombustibles, los cultivos ilícitos, la quema y la tala indiscriminada e ilegal de bos-

ques, entre otros, afectan de manera considerable el desarrollo de proyectos que incluyan prácticas como

la extracción y comercialización legal de madera bajo

un plan de aprovechamiento sostenible, y consecuen- temente inciden en la sostenibilidad integral de nues- tros bosques nativos (Pacto Intersectorial por la Madera Legal en Colombia 2010). La tala ilegal y el comercio asociado son cues- tiones complejas que tienen graves consecuencias ambientales, sociales y económicas. La falta de ob- servancia y aplicación de la legislación forestal con-

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tribuye a menudo a provocar una fuerte degradación de los bosques y deforestación, que causan pérdida de hábitats y de biodiversidad, degradación del sue- lo y alteración de los servicios suministrados por los ecosistemas forestales. Esto, a su vez, incide negati- vamente en las poblaciones rurales y, en particular, en las comunidades más pobres que dependen de los bosques (Pacto por los Bosques del País S.f.). Con la creación del Ministerio de Medio Am- biente en el año 1993 y la posterior política de bos- ques en 1996, el país quiso dar un paso hacia la or- denación de este vital recurso natural, un tema que desde la misma época de independencia ya se evi- denciaba como una preocupación de estado, como lo demuestra el Decreto Medidas de protección y me- jor aprovechamiento de la riqueza forestal de la Nación, expedido por el Libertador en 1829. Hoy, luego de la primera década del siglo XXI, los bosques como factores clave del escenario mun- dial de protección al medio ambiente toman un nue- vo impulso en los debates mundiales y Colombia, tercer país por superficie de bosque en América La- tina y el Caribe, no puede ser ajeno a ello (Ministe- rio de Ambiente Vivienda y Desarrollo Territorial

2011).

A pesar de que en Colombia en la actualidad se cuenta con una amplia normatividad ambiental diri- gida a materializar los mandatos constitucionales y los compromisos internacionales adquiridos por el Estado colombiano, relacionados con la protección y conservación del ambiente y de los recursos natu- rales, tales normas en materia de bosques y de flora silvestre son desconocidas con frecuencia en la eje- cución de actividades y proyectos que implican un riesgo de deterioro ambiental y de impacto negativo sobre los recursos naturales y la diversidad biológi- ca; por tanto a continuación se presenta un análisis y/o reflexión de este marco normativo.

Metodología

Se utilizó la investigación documental, propues- ta por Toro y Parra (2010) que supone la revisión cuidadosa y sistemática de estudios, informes de in- vestigación y literatura existente, contextualizándola para lograr estar al día sobre lo que circula en el medio en relación con lo que se investiga. Para lo anterior se revisaron las disposiciones y normas le-

Hinestroza-Cuesta L, Mena-Valencia M

gales relativas al aprovechamiento forestal en el país, a partir del análisis de fuentes formales del Dere- cho: leyes, decretos, acuerdos, resoluciones y juris- prudencia de la Corte Constitucional sobre el tema y de fuentes inmediatas atendiendo a la doctrina como libros e informes de consultorías.

Desarrollo

Antecedentes normativos de la regulación de la actividad forestal en Colombia. Desde el inicio, el aprovechamiento forestal ha sido objeto de una nutrida reglamentación (Ministerio del Medio Am- biente 1994) aunque en principio, las normas eran analizadas según las entidades encargadas de admi-

nistrar el recurso. Durante la primera mitad del siglo

XX esta actividad estuvo a cargo del Ministerio de

Economía Nacional y en la década de los cincuenta pasó al Ministerio de Agricultura. A finales de los sesenta se creó el Instituto Nacional de los Recursos Naturales Renovables y del Medio Ambiente (INDERENA), entidad que hasta la creación del Mi- nisterio del Medio Ambiente en 1993, fue la encar-

gada de administrar los bosques, junto con las cor- poraciones autónomas regionales (Ministerio del Medio Ambiente 2002). Antes de entrar a regir la Ley 2 a de 1959, en el ordenamiento colombiano los primeros vislumbra- mientos en cuanto a la explotación de los bosques empezaron en 1919 con la Ley 119 del 30 de diciem-

bre, mediante la cual se reformó el Código Fiscal de

1912, en la parte de explotación de bosques, se crea-

ron las reservas forestales, se establecieron los con-

tratos de arrendamiento, las licencias y los permisos sobre bosques nacionales como modo de adquirir el derecho a su utilización por parte de los usuarios. Además esta ley establecía como bosques naciona- les las plantaciones naturales de caucho, tagua, pita, henoquéa, quina, balata, jengibre, maderas precio- sas y demás productos de exportación o de consumo interior, existentes en terrenos de la Nación (Minis- terio del Medio Ambiente 2002). Luego, surge el Decreto 272 de 1920, reglamen- tario de la Ley 119, que señaló como obligación de los concesionarios de los bosques nacionales elabo- rar una relación completa de los productos extraídos de los bosques así como de la destinación de estos productos, en el mercado interno e internacional. Asi-

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mismo, establecía que en cada contrato se señalaría el porcentaje que correspondía al gobierno cuando se tratara de explotación de maderas, piratas u otros productos semejantes; de igual forma, fijó el límite del diámetro de los árboles que se permitía cortar en un área forestal dada, lo que variaba según las espe- cies de los árboles, las condiciones del bosque y las necesidades de cada localidad en general, prohibien- do así, para madera los árboles menores de cuarenta centímetros de diámetro. Para asegurar el cumpli- miento de las obligaciones de los concesionarios de explotación de bosques, este decreto consagró una caución a favor del Gobierno que no debería ser me- nor de quinientos pesos ($500.oo) moneda corriente dentro del término de dos meses contados desde la aprobación definitiva de los contratos, suma que perdura en favor del tesoro nacional en caso de no cumplir algunas de las cláusulas estipuladas (Repú- blica de Colombia 1920). Producto de este decreto surge el 2227 de 1920 reformatorio del Decreto 272 de 1920, que señaló 15,000 ha como límite máximo del área objeto del contrato. Más adelante, se expide la Ley 74 de 1926, so- bre explotación de bosques nacionales. En esta ley, se determinaron 10 años como período máximo de arrendamiento de bosques nacionales. La Ley 74 de 1926 autorizó al Gobierno Nacional para comprar, por intermedio del Banco Agrícola, haciendas ma- yores de 500 ha situadas cerca de los centros urba- nos, con la intensión de subdividirlas entre los arren- datarios y ocupantes. Esta parcelación empezó des- conociendo los objetivos económicos y sociales que favorecieran el desarrollo agrícola del país y el bien- estar del labriego (Ortiz s.f). Años más tarde, aparece la Ley 93 de 1931, me- diante la cual se fomentó la explotación de produc- tos forestales de bosques nacionales, fijó como obli- gación del contratista la de fomentar la colonización y mejoramiento de los bosques nacionales, de igual forma esta ley estableció para los individuos que personalmente se dedicaran a hacer pequeñas explo- taciones de productos forestales como ipecacuana, canime, resina de algarrobo, caucho, etc., el deber de llevarlos a cabo mediante permisos anuales obte- nidos del alcalde del municipio dentro del que se hallaba ubicado el bosque explotable antes de em- prender la explotación, se comprometen a dar cuen- ta de los productos extraídos y a pagar los impuestos

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Rev. Biodivers. Neotrop. 2011; 1 (2): 73-90

correspondientes. Estos impuestos eran cubiertos en

de la licencia por parte de ese ministerio, al concep-

la oficina de recaudación de hacienda nacional del

to

técnico de un profesional forestal designado para

respectivo municipio, y no eran mayores que los se-

el

efecto. Este funcionario debía rendir un dictamen

ñalados para las explotaciones en grande escala (Re- pública de Colombia 1931).

acerca del área, linderos y ubicación, condiciones físicas y climatológicas. Las solicitudes de conce-

Consecuente con otras normas, el Decreto 1454 de 1942, impuso que para que un dueño, arrendata- rio o concesionario pudiera aprovechar el bosque

sión debían acompañarse de un plan de aprovecha- miento, firmado por un profesional forestal. Este compendio de normas, se puede considerar

público o privado tenía que tener autorización del Ministerio de Economía Nacional, entidad que para otorgar el permiso tenía que establecer la capacidad de área boscosa y que la explotación se ajustara a normas técnicas procurando el beneficio social y económico de la utilización. Siendo así, el término para las licencias, contratos o permisos estaría de-

como la primera fase de reglamentación de la activi- dad forestal en el país; en esta primera etapa, el apro- vechamiento forestal en el país fue producto de la aplicación de un procedimiento administrativo rea- lizado ante las instancias administradoras de los re- cursos naturales y más específicamente del recurso forestal. Al INDERENA desde su creación en 1968,

terminado por el Gobierno de acuerdo con la natura- leza del producto y de la industria a la cual abaste-

le asignó la función de determinar los requisitos y los procedimientos que debían cumplirse por parte

se

ciera. En 1946, el Decreto 284, estableció que a partir de su vigencia toda explotación debía estar autoriza- da por el Ministerio de Economía. Si faltaba este requisito la explotación no podía ser tenida en cuen- ta para posteriores procesos de adjudicación como prueba de explotación económica. De igual forma, dispuso que los productos extraídos sin el permiso correspondiente podían ser decomisados por los ins-

de los usuarios del bosque, más adelante esta fun- ción fue ejercida, además, por las corporaciones au- tónomas regionales, cada una en los territorios de su jurisdicción. Los antecedentes de la actividad forestal en Co- lombia se condensan entonces, a partir de la existen- cia de una gama de normas hoy derogadas y/o modi- ficadas, que dieron luz a la expedición de leyes y decretos que han unificado con criterios más claros

pectores de bosques.

la

materia forestal atendiendo las necesidades del país

El Decreto 2921 de 1946 fijó la extensión míni-

y

su interés por proteger y conservar los recursos

ma de los permisos en 500 ha y la máxima en 15,000 ha. El área podía ser sujeta a otro dimensionamiento si la densidad del bosque era comercialmente explo- table, o en virtud de la naturaleza de la industria a la que abasteciera el producto, estableció un plazo de

naturales renovables y el ambiente. En esta fase, se observa cómo en el país la administración del recur- so forestal estuvo a cargo de varias entidades del estado, en donde mecánicamente, para explotar los bosques se tenía que recurrir a contratos de conce-

12 meses para que el extractor pudiera evaluar la no comercialidad de la explotación. El mismo instru- mento consagró que los pequeños extractos podían tener derecho a aprovechamientos de menor área; esta norma estableció el salvoconducto de moviliza-

sión y a figuras como el arrendamiento, las licencias y los permisos sobre bosques nacionales como modo de adquirir el derecho a su utilización por parte de los usuarios; producto de esto en el ordenamiento jurídico colombiano se empieza una etapa en donde

ción de maderas.

se

busca la consolidación de la normatividad ambien-

En 1953 se reglamentó el Decreto 2278 de 1953, que condensó la normatividad anterior y estableció que el aprovechamiento se realizaría bajo parámetros técnicos que garantizaran su conservación y procu- raran al máximo los beneficios sociales y económi- cos. La explotación de los bosques requería de li- cencia previa del Ministerio de Agricultura. Mediante la Resolución 876 de 1957 del Minis- terio de Agricultura se condicionó el otorgamiento

tal, dejando de lado las normas anteriores y es allí donde se comienza a estructurar la política forestal nacional colombiana. Estructuración legal de la actividad forestal en Colombia. Los orígenes de la estructuración le- gal de la política o actividad forestal en Colombia se remiten a la Ley 2ª de 1959 que creó las zonas de reserva forestal República de Colombia (1959); en esta norma se estableció la obligación de elaborar

Hinestroza-Cuesta L, Mena-Valencia M

planes de ordenación de los bosques, la licencia ex- pedida por el Ministerio de Agricultura para los apro- vechamientos forestales y la obligación a los permisionarios de presentar planes de manejo fores- tal.

En este orden de ideas, las primeras acciones en cuanto al manejo y conservación de los bosques co- menzaron a estructurarse desde 1959 con la promulgación de la Ley 2ª o Ley «Sobre economía forestal de la Nación y conservación de los recursos naturales renovables» significando un paso impor- tante, porque se crearon siete reservas forestales en una extensión de 65,000 ha, 275,000 ha de reservas forestales protectoras, 453 ha de reservas forestales productoras y 17,000 ha de reservas manejadas por la sociedad civil para el logro de objetivos enfoca- dos hacia la protección y desarrollo económico (Murillo 2008), como la declaración de siete gran- des reservas forestales: el Pacífico, la zona Central, el río Magdalena, la Sierra Nevada de Santa Marta, la Serranía de los Motilones, Cocuy y la Amazonía. Estas zonas de reserva forestal se encuentran actual- mente vigentes y sus áreas se consideran patrimonio forestal del país, pero han sido objeto de reiteradas sustracciones parciales a través de los años (Ucros

2008).

La Ley 2ª de 1959, en materia forestal, estable- ció un plazo de 12 meses para que los concesiona- rios o permisionarios de bosques presentaran un plan de manejo forestal; si no lo hacían podía decretarse la caducidad del contrato. Como lo expone Murillo (2008) esta ley ha sig- nificado un paso importante, definió siete zonas de reservas forestales con el propósito de proteger re- cursos naturales estratégicamente valiosos desde el punto de vista ambiental, de su riqueza como biodiversidad y por tanto de la necesidad de su con- servación ecológica. Sin embargo, también ha sido muy criticada porque a pesar de la importancia de estos territorios para el desarrollo forestal y el man- tenimiento del patrimonio biótico, ambiental y cul- tural del país, su manejo y administración no ha sido consecuente con esta condición, pues la mayoría de las acciones administrativas desde su creación, se refieren a actos legales de sustracción de territorios en múltiples eventos, que han ocasionado la dismi- nución de los territorios, sobre todo para atender pro- cesos de colonización de tierras, en donde se han

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excluido áreas no siempre con vocación agrícola o pecuaria (Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desa- rrollo Territorial s.f). Continuando con las normas que en Colombia se han expedido en materia ambiental, específica- mente sobre bosques y/o aprovechamiento forestal, en 1973 surge la Ley 23, que concedió las facultades para la expedición del Código Nacional de los Re- cursos Naturales y de Protección al Medio Ambien- te que es objeto de revisión más adelante, con el que se regularon políticas que reforzaron tal concepto, como el Decreto 622 de 1997 con la creación del Sistema de Parques Naturales que en el Artículo 328 le consagra la misión de garantizar la estabilidad ecológica y mantener una prueba representativa de los ecosistemas presentes en el país (Parques Nacio- nales Naturales de Colombia 2010); el Decreto 2925 de 1994 con el que se crea la Unidad Administrativa del Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia (UAESPNN) con el objeto de conservar la flora y fauna nacional, al igual que introduce el Sistema de Parques Nacionales Naturales, declarán- doles como aquellas zonas que el Gobierno Nacio- nal, por intermedio del Ministerio de Agricultura, previo concepto favorable de la Academia Colom- biana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, deli- mite y reserve de manera especial, por medio de de- cretos, en las distintas zonas del país y en sus distin- tos pisos térmicos, y en las cuales quedará prohibida la adjudicación de baldíos, las ventas de tierras, la caza, la pesca y toda actividad industrial, ganadera o agrícola, distinta a la del turismo o a aquellas que el Gobierno Nacional considere convenientes para la conservación o embellecimiento de la zona. Dentro de estos parques pueden crearse reservas integrales biológicas, en los casos en que ello se justifique a juicio del Ministerio de Agricultura y de la Acade- mia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Murillo

2008).

Según lo planteado por Murillo (2008), los pla- nes y políticas forestales de mayor relevancia se han generado desde la década del setenta, con la crea- ción del INDERENA, Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA) que hoy se conoce con el nombre de Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (INCODER) y la Corporación Nacional de In- vestigación y Fomento Forestal (CONIF), principa- les instituciones para el apoyo y desarrollo de la in-

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vestigación forestal en Colombia, que luego vendrían

a ser reformadas por la Ley 99 de 1993. Con la expedición del Decreto Ley 2811 de 1974

a raíz de la Ley 23, posteriormente, en materia de

política forestal, el Código Nacional de Recursos Naturales Renovables y de Protección al Medio Am- biente (Decreto Ley 2811 de 1974) determinó las áreas de reserva forestal (productoras, protectoras y productoras-protectoras) y prohibió en estas la adju- dicación de baldíos, salvo por razones de utilidad pública e interés social, siendo necesario delimitar y sustraer previamente las áreas respectivas. Igualmen- te definió los aprovechamientos forestales (persis- tentes, únicos y domésticos), que se pueden adelan- tar en terrenos de dominio público, previo el otorga- miento de permisos o a través de concesiones o aso- ciaciones, y en los predios de propiedad privada de- ber ser autorizados por la autoridad ambiental, al expresar lo siguiente:

Artículo 213: Son aprovechamientos forestales persistentes los que se efectúan con la obligación de conservar el rendimiento normal del bosque con téc- nicas silvícolas que permitan la renovación del re- curso. Artículo 214: Son aprovechamientos forestales únicos los que técnicamente se realicen en bosques localizados en suelos que deban ser destinados a usos diferentes del forestal. De igual forma establece en este articulado: «El permiso para aprovechamiento forestal único pue- de contener la obligación de dejar limpio el terreno al acabarse el aprovechamiento, pero no la de reno- var o conservar el bosque». Artículo 215: Son aprovechamientos forestales domésticos, los que se efectúan exclusivamente para satisfacer necesidades vitales de uso doméstico. Asimismo dispone: «No podrá comerciarse en ninguna forma con los productos de este aprovecha- miento. «El aprovechamiento forestal doméstico de- berá hacerse únicamente con permiso otorgado di- rectamente al solicitante previa inspección, con un año de duración y con volumen máximo de veinte metros cúbicos anuales». Con el Decreto Ley 2811, se refundió casi en su totalidad la normativa del sector ambiental colom- biano en un solo cuerpo jurídico coherente, es decir, con el Código de Recursos Naturales y de Protec- ción al Medio Ambiente y se logró una estructura

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normativa básica, elaborada con unidad de criterios

y con arreglo a los principios de funcionamiento del

Estado en materia ambiental (Ucros 2008). En este sentido y como lo reafirma Murillo 2008, otro paso importante viene a darse en la planifica- ción de los recursos forestales del país con fines a la articulación de la política ambiental en Colombia, dada por hecho en la promulgación del Decreto 2811

de 1974, que regula desde su Artículo 199 hasta el 246, la flora silvestre, de tal forma que la define como «el conjunto de especies e individuos vegetales del territorio nacional que no se han plantado o mejo- rado por el hombre». También uniforma aspectos atinentes a los bosques, áreas de reserva forestal, industrias forestales, reforestación, asistencia técni- ca forestal, investigación forestal, comercialización de productos forestales, protección forestal, al igual que codifica los aprovechamientos forestales al con-

templar:

Artículo 211: Se entiende por aprovechamiento forestal la extracción de productos de un bosque. Vale la pena resaltar, que los tipos de aprovecha- miento forestal, atendiendo las disposiciones del Decreto 2811 de 1974 pueden ser persistentes, úni- cos o domésticos. Aunado a lo anterior, no hay que desconocer que muchos de los postulados y principios contenidos en el Decreto Ley 2811 de 1974 se introdujeron como elementos de política y aportes a la Constitución de 1991 y la Ley 99 de 1993, como por ejemplo, el de- recho de todas las personas a disfrutar de un am- biente sano, el desarrollo socioeconómico y cultu- ral, el fortalecimiento de los sistemas ambientales, la creación de áreas de manejo especial, la promo-

ción y preservación de la calidad de vida y la protec- ciones de los bienes y riquezas ecológicos, naturales

y culturales, entre otros. De esta forma, es en el año 1974, con la expedi- ción del Código de los recursos naturales renova- bles y del ambiente (Decreto Ley 2811 1974) que el Sistema de Parques Nacionales Naturales adquiere un cuerpo normativo coherente en el que se definen las finalidades del Sistema, las cinco categorías de manejo (Parque Nacional, Reserva Natural, Área Natural Única, Santuario de Flora y Fauna, y Vía Parque), las actividades permisibles, se asignan fun- ciones al Gobierno Nacional y a la autoridad am- biental para su protección y manejo, y se determi-

Hinestroza-Cuesta L, Mena-Valencia M

nan las disposiciones generales de su régimen (Díaz

2008).

Por lo anterior, la década de los setenta es la épo- ca que ha marcado un hito importante en cuanto a la política forestal del país, surge para ratificar ese pen- samiento el Decreto 877 del 10 de mayo de 1976, por medio del cual se señalan prioridades referentes

a los diversos usos del recurso forestal, a su aprove-

chamiento y al otorgamiento de permisos y conce- siones, y se dictan otras disposiciones. En esta nor- ma se establece que el recurso forestal debe ser des- tinado en principio a satisfacer necesidades como las vitales de uso doméstico, de conservación y pro- tección del recurso forestal y de otros recursos rela-

cionados con aquel, mediante la creación de las re- servas a que se refiere el artículo 47 del Decreto Ley número 2811 de 1974 y las de atención a los requeri- mientos de la industria, de acuerdo con los planes de desarrollo nacionales y regionales. De igual forma consagra este decreto, en su Artículo 2, dentro de sus aspectos más relevantes, que en las áreas de re- serva forestal solo podrá permitirse el aprovecha- miento persistente de los bosques; también, estable- ce las prioridades para el otorgamiento de permisos

y concesiones de aprovechamiento forestal que de-

ben ceñirse de conformidad con lo establecido por los artículos 56, 220 y 234 del Decreto 2811 de 1974, al contemplar que el INDERENA, al otorgar permi- sos o concesiones de aprovechamiento forestal, de- berían tener en cuenta las siguientes prioridades: a) El haber realizado los estudios sobre el área objeto de la solicitud de aprovechamiento forestal; b) El haber establecido la plantación forestal industrial sobre el área objeto de la solicitud, y c) El tener mayor proporción de capital nacional. En el mismo sentido contempla los criterios para la elección entre varios solicitantes de permisos de aprovechamiento fores- tal.

Al igual que en el ordenamiento interno nacio- nal, existen unas convenciones que a nivel interna- cional han sido ratificadas por Colombia y que han dado origen a unas leyes internas que le dan cierta importancia a los recursos de la flora y fauna del país como es el caso de la Ley 17 de 1981, mediante la que se aprueba la «Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre», suscrita en Washington, DC, el 3 de marzo de 1973, en la cual los estados contratan-

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tes, reconocieron que la fauna y la flora silvestre, en sus numerosas, bellas y variadas formas constituyen un elemento irremplazable de los sistemas naturales de la tierra, y plantean que tienen que ser protegidas para esta generación y las venideras; asimismo, re- conocen el creciente valor de la fauna y flora silves- tre desde los puntos de vista estético, científico, cul- tural, recreativo y económico; sostienen que los pue- blos y estados son y deben ser los mejores protecto- res de su fauna y flora silvestres y enfatizan que la cooperación internacional es esencial para la pro- tección de ciertas especies de fauna y flora silvestre contra su explotación excesiva mediante el comer- cio internacional. Consecuentemente, se expidió en año 1982 el Decreto 1014 sobre permisos de aprovechamiento forestal; en su Artículo 2° dispuso: «serán objeto de permiso, los aprovechamientos forestales persisten- tes de bosques naturales o artificiales localizados en baldíos y demás terrenos de dominio público, sobre áreas hasta de 10,000 hectáreas y por un término no mayor de diez (10) años», pero el artículo fue modi- ficado por el Decreto 498 de 1985 quedando de la siguiente manera «Serán objeto de permiso, los apro- vechamientos forestales persistentes de bosques na- turales o artificiales localizados en baldíos y demás terrenos de dominio público, por un término no ma- yor de diez (10) años». De igual forma, establecía en el Artículo 3° inciso 1°: «Serán objeto de conce- sión, los aprovechamientos forestales persistentes de bosques naturales o artificiales ubicados en baldíos y demás terrenos de dominio público, sobre áreas superiores a 10,000 hectáreas y por un término has- ta de treinta (30) años»; y en su inciso 2º, «No obs- tante, por razón de disponibilidad de la especie so- licitada podrán las entidades administradoras de los recursos naturales renovables otorgar en concesión aprovechamientos forestales sobre extensiones in- feriores a las previstas en el presente artículo». Lue- go, estos dos apartes fueron derogados por el Decre- to 498 de 1985, en lo que respecta a los permisos de aprovechamiento forestal y las regulaciones que debe contener la resolución o el contrato que otorgue la concesión. Sin embargo, no es claro en qué casos se aplica cada una de las regulaciones, su procedencia o condiciones y las causas generales que conducen a su caducidad (Ucros 2008). En cuanto a la normatividad nacional que hoy

80

es objeto de análisis y/o reflexión por su aporte a la política forestal, en 1989 se expidió la Ley 37, por la cual se dan las bases para estructurar el Plan Nacio- nal de Desarrollo Forestal. A través de esta ley se creó el Servicio Forestal Nacional como un sistema de coordinación de las entidades públicas de los ni- veles territoriales encargadas de desarrollar las acti- vidades establecidas por el Plan Nacional de Desa- rrollo Forestal. En ese mismo año, el Consejo Na- cional de Política Económica y Social (CONPES), aprobó el Plan de Acción Forestal para Colombia (PAFC), que contó para su desarrollo con asignacio- nes provenientes del presupuesto nacional y de co- operación técnica internacional. También se suscribe por Colombia la Declara- ción de la Cumbre de Río de Janeiro 1992 que bajo sus principios 1 y 4 establece que los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacio- nadas con el desarrollo sostenible, y que por lo mis- mo «Tienen derecho a una vida saludable y produc- tiva en armonía con la naturaleza» (Principio 1) «Para alcanzar el desarrollo sostenible, la protec- ción del medio ambiente debe ser parte del proceso de desarrollo y no puede ser considerado por sepa- rado» (Principio 4). En dicha convención, los estados parte asumen unos compromisos; producto de estos surge entre otros, en nuestro país en el año 1993 la Ley 99, es- bozando la política de Estado en materia de gestión ambiental, impulsando una relación más armónica y de respeto del ser humano con la naturaleza basada en el conocimiento, recuperación, protección, orde- nación, uso y aprovechamiento de los recursos natu- rales con miras a hacer vigentes las directrices de desarrollo sostenible señaladas en la cumbre. A tra- vés de esta ley se crea el Ministerio del Medio Am- biente, se reordena el sector público encargado de la gestión y conservación del medio ambiente y los re- cursos naturales renovables, se organiza el Sistema Nacional Ambiental (SINA) y se dictan otras dispo- siciones. Por lo mismo, es a raíz de la Ley 99 de 1993, que posteriormente, se empezaron a forjar pro- cesos encaminados a la jerarquización de la gestión del medio ambiente en el país (República de Colom- bia 1993a). Continuando con el proceso de jerarquización y organización de la política forestal nacional, se ex- pidió la Ley 139 de 1994, con la que se crea el certi-

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ficado de incentivo forestal (CIF), como un recono-

cimiento del Estado a las externalidades positivas de la reforestación en tanto los beneficios ambienta- les y sociales generados son apropiables por el con- junto de la población, siendo su fin el de promover

la realización de inversiones directas en nuevas plan-

taciones forestales de carácter protector-productor en terrenos de aptitud forestal, reglamentada por el

Decreto 1824 de 1994 y el Decreto 900 de 1997. El

Decreto 1824 de 1994 trae disposiciones referentes

a la elegibilidad de proyectos, otorgamiento y pago

del incentivo forestal, al igual que contempla aspec- tos atinentes al plan de establecimiento y manejo forestal y contrato de ejecución del proyecto de reforestación, en tal sentido, establece que la elegi- bilidad es «la etapa que tiene como finalidad deter- minar si un proyecto de reforestación y la persona natural o jurídica que lo desarrolle son susceptibles de obtener el incentivo forestal» y el otorgamiento como el reconocimiento del derecho al incentivo forestal en favor de una persona natural o jurídica que haya evidenciado el cumplimiento de los térmi- nos y condiciones definidos en la Ley 139 de 1994 y en este decreto reglamentario. Vale la pena decir que de conformidad con este decreto la entidad encarga- da de pagar el incentivo forestal es el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (FINA- GRO). Por su parte el Decreto 900 de 1997 regla- menta el incentivo forestal con fines de conserva- ción establecido en la Ley 139 de 1994 y el parágra- fo del Artículo 250 de la Ley 223 de 1995, para aque- llas áreas donde existan ecosistemas naturales boscosas, poco o nada intervenidos. En 1996, el Ministerio del Medio Ambiente, hoy Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y el Departamento Nacional de Planeación elaboraron la política de bosques, que fue aprobada por el CONPES. De allí que en relación con los productos forestales primarios y secundarios provenientes de bosques naturales y plantados se normalizó el artí- culo 5 de la Ley 99 de 1993 reglamentándose el De- creto 1791 de 1996, por medio del cual se establece el régimen de aprovechamiento forestal para Colom-

bia, y se regulan las actividades de la administración pública y de los particulares respecto al uso, mane- jo, aprovechamiento y conservación de los bosques

y la flora silvestre con el fin de lograr un desarrollo sostenible. Este precepto, se enmarca en unos prin-

Hinestroza-Cuesta L, Mena-Valencia M

cipios que se traducen en lo siguiente:

a) Los bosques, en tanto parte integrante y soporte de la diversidad biológica, étnica y de la oferta ambiental, son un recurso estratégico de la Na- ción y por lo tanto, su conocimiento y manejo son tarea esencial del Estado con apoyo de la so- ciedad civil. Por su carácter de recurso estratégi- co, su utilización y manejo debe enmarcarse den- tro de los principios de sostenibilidad consagra- dos por la Constitución Política como base del desarrollo nacional.

b) Las acciones para el desarrollo sostenible de los bosques son una tarea conjunta y coordinada en- tre el Estado, la comunidad y el sector privado,

quienes propenderán porque se optimicen los be- neficios de los servicios ambientales, sociales y económicos de los bosques.

c) El aprovechamiento sostenible de la flora silves- tre y de los bosques es una estrategia de conser- vación y manejo del recurso. Por tanto, el Estado debe crear un ambiente propicio para las inver- siones en materia ambiental y para el desarrollo del sector forestal.

81

dar estricto cumplimiento a la Ley 70 de 1993 (Defensoría del Pueblo 2002). El Decreto 1791 de 1996, en la actualidad es la principal reglamentación forestal. Dicho decreto es- tableció, en ampliación del Código de Recursos Na- turales, los tipos de aprovechamiento, las activida- des asociadas al aprovechamiento forestal y, en tér- minos generales, los requerimientos para lograr el

aprovechamiento forestal, tanto en bosques natura- les como en plantaciones forestales. Este decreto en comparación con el Decreto Ley 2811 de 1974 amplía el concepto de aprovechamiento forestal y los tipos de aprovechamiento; en tal senti- do, lo consagra en su Artículo 1° de la siguiente ma- nera, el aprovechamiento forestal «es la extracción de productos de un bosque y comprende desde la obtención hasta el momento de su transformación», pues el código de recursos naturales lo define única- mente como «la extracción de productos de un bos- que» (República de Colombia 1996A). En cuanto a las clases de aprovechamiento fo- restal el Decreto 1791 de 1996 las define de la si- guiente forma:

d) Gran parte de las áreas boscosas naturales del país se encuentran habitadas; por tanto, se apoyará la satisfacción de las necesidades vitales, la conser- vación de sus valores tradicionales y el ejercicio de los derechos de sus moradores, dentro de los límites del bien común.

e) Las plantaciones forestales cumplen una función fundamental como fuentes de energía renovable y abastecimiento de materia prima, mantienen los procesos ecológicos, generan empleo y contribu- yen al desarrollo socioeconómico nacional, por lo que se deben fomentar y estimular su implan- tación (Mecanismos de Información de Páramos s.f). De acuerdo con lo anterior, entre los principales

aspectos que el Decreto 1791 de 1996 consagra, se encuentra la imposición de algunas obligaciones a las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR), ta- les como:

Artículo 5º. Las clases de aprovechamiento forestal son:

a) Únicos. Los que se realizan por una sola vez, en áreas donde con base en estudios técnicos se de- muestre mejor aptitud de uso del suelo diferente al forestal o cuando existan razones de utilidad pública e interés social. Los aprovechamientos forestales únicos pueden contener la obligación de dejar limpio el terreno, al término del aprove- chamiento, pero no la de renovar o conservar el bosque;

b) Persistentes. Los que se efectúan con criterios de sostenibilidad y con la obligación de conser- var el rendimiento normal del bosque con técni- cas silvícolas, que permitan su renovación. Por rendimiento normal del bosque se entiende su desarrollo o producción sostenible, de manera tal que se garantice la permanencia del bosque;

1)

Formular y aprobar los planes de ordenación y manejo de bosques.

c) Domésticos. Los que se efectúan exclusivamen- te para satisfacer necesidades vitales domésticas sin que se puedan comercializar sus productos.

2)

Aplicar de manera prevalente las normas espe- ciales sobre administración, manejo y uso de los recursos naturales.

d) Arboles aislados. Cuando se quiera aprovechar árboles aislados de bosque natural ubicados en terrenos de dominio público o en predios de pro-

3)

En las regiones en que existe población negra,

piedad privada que se encuentren caídos o muer-

82

Rev. Biodivers. Neotrop. 2011; 1 (2): 73-90

tos por causas naturales, o que por razones de

la

asignación de recursos en los planes y programas

orden sanitario debidamente comprobadas requie- ren ser talados, se solicitará permiso o autoriza- ción ante la corporación respectiva, que dará trá- mite prioritario a la solicitud (artículo 55).

de desarrollo y en el presupuesto general de la Na- ción y en los presupuestos de las entidades territo- riales y de las CAR, (Artículo 1° Ley 299 de 1996). En cuanto, a los jardines botánicos esta ley expresa,

e) Usos por ministerio de la ley. De conformidad con lo dispuesto en el artículo 19 de la Ley 70 de 1993, la utilización de recursos naturales renova- bles para construcción o reparación de vivienda, cercados, canoas y otros elementos domésticos para uso de los integrantes de las comunidades negras de que trata dicha ley se consideran usos por ministerio de la ley, por lo que no requieren permiso ni autorización; dichos recursos, así como el resultado de su transformación, no se podrán comercializar (artículo 22). De igual forma, el decreto que crea el régimen forestal para Colombia incluye otras clases de apro- vechamiento forestal que no fueron establecidas en el Decreto Ley 2811 de 1974, como por ejemplo los aprovechamientos por ministerio de la ley y de ár- boles aislados (Artículo 26 parágrafos 55, 57, 58 y

que son «colecciones de plantas vivas científicamente organizadas, constituidas conforme a esta ley». Ade- más en su Artículo 4 reglamenta la licencia de fun- cionamiento de los mismos, de tal forma, que para tener derecho a los beneficios, estímulos y prerroga- tivas contemplados en la Ley 299 de 1996, los jardi- nes botánicos requerirán un permiso expedido por la autoridad ambiental, previo concepto del Instituto de Investigaciones de Recursos Biológicos «Ale- xander Von Humboldt» (República de Colombia 1996b).En materia de incendios forestales, el país también ha sido enfático en la legislación nacional puesto que, en 1997 se expidió el Decreto 2340 de 1997 con el que se dictan medidas para la organiza- ción en materia de prevención y mitigación de in- cendios forestales. Dicho decreto, establece que el Ministerio de Ambiente como organismo rector de

59).

la

gestión del medio ambiente y de los recursos na-

Una de las características principales de esta norma, que ha planteado diversos problemas, con- siste en la equiparación del aprovechamiento en las plantaciones forestales a los aprovechamientos en el bosque natural, es decir que el aprovechamiento en

turales renovables y en cumplimiento de su función relacionada con la prevención y atención de desas- tres, forma parte del Sistema Nacional para la Pre- vención y Atención de Desastres; de igual forma, crea en el Artículo 3° la Comisión Nacional Asesora para

plantaciones forestales deberá estar supeditado a la

la

Prevención y Mitigación de Incendios Forestales

obtención de un permiso emitido por la autoridad ambiental del lugar. Esta disposición ha producido grandes inconvenientes porque el aprovechamiento depende en consecuencia de un procedimiento largo y del cumplimiento de diversos requisitos, y su eva- luación está sujeta al criterio técnico del funciona- rio de turno, que bien puede negar el aprovechamien- to forestal (Ucros 2008). Otra regulación importante, en materia de flora, viene a darse con la expedición de la Ley 299 de 1996 con la que se protege la flora colombiana, se

adscrita al Ministerio del Medio Ambiente, con el objeto de servir de órgano asesor en materia de in- cendios forestales al Sistema Nacional para la Pre- vención y Atención de Desastres y al Sistema Na- cional Ambiental (SINA). Durante el año 2005, el Gobierno Nacional pre- sentó el proyecto Ley General Forestal, que cursó el trámite en el Congreso Nacional y dio origen a la Ley 1021 de 2006; esta norma aclaraba en buena parte diferentes aspectos relacionados con el mane- jo del bosque natural, así como de la actividad co-

reglamentan los jardines botánicos y se dictan otras disposiciones. Establece esta norma que la conser- vación, la protección, la propagación, la investiga- ción, el conocimiento y el uso sostenible de los re- cursos de la flora colombiana son estratégicos para el país y constituyen prioridad dentro de la política

mercial de las plantaciones forestales. El texto final, que se aprobó en el Congreso, fue elaborado y con- sultado con el sector productivo, algunas comunida- des negras, así como con otras comunidades indíge- nas; sin embargo, posteriormente a su expedición, la norma fue demandada ante la Corte Constitucional

ambiental. De igual forma, dispone que son de inte-

y

dicha entidad la declaró inexequible, motivo por

rés público y beneficio social y tendrán prelación en

el

cual fue retirada del ordenamiento jurídico nacio-

Hinestroza-Cuesta L, Mena-Valencia M

nal mediante sentencia C-030 del 23 de enero de

2008.

El objeto de la Ley Forestal radicaba en estable- cer el Régimen Forestal Nacional, conformado por un conjunto coherente de normas legales y coordi- naciones institucionales, con el fin de promover el desarrollo sostenible del sector forestal colombiano en el marco del Plan Nacional de Desarrollo Fores- tal. A tal efecto, la ley establecía la organización ad- ministrativa necesaria del Estado y regulaba las ac- tividades relacionadas con los bosques naturales y las plantaciones forestales. Esta ley tomó muchos de sus postulados de la Constitución Política de 1991, de la Ley 99 de 1993 y del Decreto 1791 de 1996. Sin embargo, esta ley fue declarada inexequible por la Corte Constitucional Colombiana, situándose por fuera del ordenamiento jurídico, puesto que para su expedición, no se consultaron las comunidades afrodescendientes e indígenas; esta participación democrática debió realizarse por la consagración constitucional como un derecho fundamental de la consulta para la explotación de recursos naturales en sus territorios. Al respecto, del Artículo 6 del Convenio 169 de la OIT (Antonissen 2010). Es por esta razón que actualmente el manejo y las actividades forestales comerciales siguen siendo regulados por el Decreto 1791 de 1996. Sin embar- go, en el año 2007 el Ministerio de Agricultura, a través del Decreto 1498 de 2008 que derogó parcial- mente los artículos 70, 71, 72, 73 sobre plantaciones forestales y 74, 75 y 76 sobre movilización de pro- ductos forestales y de la flora silvestre, estableció la obligación de registrar las plantaciones forestales con fines comerciales y a su vez, determinó que «La co- secha de los productos obtenidos de los sistemas agroforestales, o cultivos forestales con fines comer- ciales debidamente registrados, no requerirá auto- rización alguna por parte de la autoridad ambien- tal». Posteriormente en el año 2010 este decreto fue derogado por el Decreto Nacional 2803 de 2010. El Gobierno Nacional en la actualidad expidió la Ley 1450 de 2011 con la que se expide el Plan Nacional de Desarrollo, 2010-2014, que tiene como objetivo consolidar la seguridad con la meta de al- canzar la paz, dar un gran salto de progreso social, lograr un dinamismo económico regional que per- mita desarrollo sostenible y crecimiento sostenido, más empleo formal y menor pobreza, y en definiti-

83

va, mayor prosperidad para toda la población. En materia forestal el Artículo 60 establece los proyec- tos especiales agropecuarios o forestales y dispone que «a solicitud del interesado se podrán autorizar actos o contratos en virtud de los cuales una persona natural o jurídica adquiera o reciba el aporte de la propiedad de tierras que originalmente fueron adju- dicadas como baldíos o adquiridas a través de subsi- dio integral de tierras, aun cuando como resultado de ello se consoliden propiedades de superficies que excedan a la fijada para las Unidades Agrícolas Fa- miliares (UAF) por el Instituto Colombiano de De- sarrollo Rural (INCODER), siempre y cuando los predios objeto de la solicitud estén vinculados a un proyecto de desarrollo agropecuario o forestal que justifique la operación». De igual forma crea la co- misión de proyectos especiales agropecuario y fo- restal, integrada por los Ministros de Agricultura y Desarrollo Rural, de Hacienda y Crédito Público, de Comercio, de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Te- rritorial, hoy Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, o quien haga sus veces, de Industria y Turismo, el Director del Departamento Nacional de Planeación Nacional y el Alto Consejero para la Gestión Pública y Privada de la Presidencia de la República. Con todo lo anterior, se observa que Colombia ha tenido una muy extensa gama de normas que in- tentan organizar el régimen y la política forestal y de bosques del país, no obstante, en el caso en concre- to, en materia sancionatoria se ha quedado corto. Años atrás, en el ordenamiento que ha regido al país, no se pudo concretar una normatividad que se en- cargara de limitar directamente a aquellos quienes explotaran, aprovecharan o transportaran los recur- sos forestales y de la flora silvestre sin los respecti- vos permisos y/o autorizaciones otorgados por las autoridades ambientales competentes para ello. Sin embargo, es solo en el año 2009 cuando se da pie a la promulgación de la primera ley encargada de con- solidar el procedimiento sancionatorio ambiental colombiano, unificando algunos criterios relaciona- dos con los recursos de la fauna y la flora silvestre colombiana. Es así como surge la Ley 1333 de 2009 por la cual se establece el procedimiento sancio- natorio ambiental; esta ley, al dedicar alguno de sus apartes a la flora silvestre, establece dentro de los tipos de medidas preventivas la aprehensión preven-

84

tiva de especímenes, productos y subproductos de fauna y flora silvestre, al igual que en su artículo 38 define el decomiso y aprehensión preventivos, al expresar que «Consiste en la aprehensión material y temporal de los especímenes de fauna, flora, recur- sos hidrobiológicos y demás especies silvestres exó- ticos y el de productos, elementos, medios, equipos, vehículos, materias primas o implementos utiliza- dos para cometer la infracción ambiental o produ- cido como resultado de la misma». Además consa- gra como una de las sanciones la restitución de especímenes de especies de fauna y flora silvestres. En este orden de ideas, en su estructura, la ley que rige el procedimiento sancionatorio ambiental

consagra varias opciones de disposición final de flo- ra silvestre restituidos, en el que fija cada uno de los procedimientos que debe seguir la autoridad ambien- tal competente mediante acto administrativo para disponer de los individuos o especímenes de flora utilizados para cometer la infracción en cualquiera de las siguientes alternativas: Disposición al medio natural, disposición en Centros de Atención y Valo- ración (CAV), destrucción, incineración o inutiliza- ción, entrega a jardines botánicos, red de amigos de

la flora, entrega a viveros u otras organizaciones de

conservación como arboretums o reservas foresta- les y por último, la entrega a entidades públicas en donde la Ley 1333 de 2009 señala, que los produc- tos y subproductos maderables pueden ser entrega- dos a entidades públicas para facilitar el cumplimien- to de sus funciones estatales, a través de convenios

interinstitucionales que permitan verificar la utiliza- ción correcta de los mismos. Otro aspecto importante, que trae el nuevo pro- cedimiento sancionatorio ambiental es la creación del Registro Único de Infractores Ambientales (RUIA) que está a cargo del Ministerio de Ambiente

y deberá contener, al menos, el tipo de falta por la

que se sanciona, lugar de ocurrencia de los hechos, sanción aplicada, fecha en que queda ejecutoriado el acto administrativo que impone la sanción y el número, autoridad ambiental que adelantó la inves- tigación y fecha de ejecución o cumplimiento de la sanción, el nombre e identificación del infractor y en caso de ser un persona jurídica aparecerá el nom- bre de la empresa, NIT y el nombre e identificación del representante legal (Artículo 57 de la Ley 1333 de 2009).

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Producto de la promulgación de la Ley 1333 de 2009, se expide más adelante la Resolución 2064 de 2010, siendo el objeto de esta, reglamentar las alter- nativas de disposición provisional y final de especímenes de especies silvestres de fauna y flora terrestre y acuática, que aplicarán las autoridades ambientales competentes en los casos de aprehen- sión preventiva, restitución o decomiso definitivo de dichos especímenes. Asimismo, reglamentar el Por- tal de Información sobre Fauna Silvestre (PIFS) (Ministerio Ambiente 2010). También se encarga esta resolución de conceptuar sobre otros aspectos al de- finir la aprehensión preventiva como «la medida impuesta por la autoridad ambiental mediante acto administrativo, que consiste en el acto físico de to- mar posesión de un espécimen de fauna o flora sil- vestre de manera temporal» y el decomiso definiti- vo como «la sanción administrativa impuesta por la autoridad ambiental mediante acto administrativo motivado, que consiste en la aprehensión material y definitiva sobre aquellos especímenes de especies exóticas silvestres de fauna y flora terrestre o acuá- tica, y de los productos, elementos, medios e imple- mentos utilizados para infringir las normas ambien- tales», en los términos que señalan la Ley 1333 de 2009, el parágrafo del Artículo 38, el numeral 5 del Artículo 40 y el Artículo 47, y el Decreto Ley 2811 de 1974 y sus decretos reglamentarios. Otro aporte que introduce la precitada resolución, se relaciona con la restitución de especímenes de especies de flora y fauna silvestres al contemplarla como la acción de devolver al Estado los especímenes aprehendidos incluyendo el valor de todos los costos incurridos desde el momento de la aprehensión hasta su dispo- sición final (Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial 2010). Con la expedición de la ley sobre régimen sancionatorio ambiental y la resolución que lo re- glamentó, el ordenamiento jurídico colombiano no se quedó estático, porque, luego en materia forestal en el país se expidieron nuevas leyes y decretos como es el caso de la Ley 1377 de 2010, por medio de la cual se reglamentaba la actividad de reforestación comercial, siendo el objeto de esta ley definir y re- glamentar las plantaciones forestales y sistemas agroforestales con fines comerciales (República de Colombia 2010A), además, esta Ley en su Artículo 3° establecía que el Ministerio de Agricultura y De-

Hinestroza-Cuesta L, Mena-Valencia M

sarrollo Rural, como órgano rector de la producción agropecuaria, forestal y pesquera, es la única enti- dad competente para formular la política del sector forestal comercial y sistemas agroforestales, así como el otorgamiento y reglamentación del Certificado de Incentivo Forestal (CIF), para el apoyo de progra- mas de reforestación comercial. Esta ley deroga par- cialmente los artículos 70, 71, 72, 73, 74, 75 y 76 del Decreto 1791 de 1996, decreto por el cual se rige de forma unánime el régimen de aprovechamiento fo- restal de Colombia; sin embargo, la Ley 1377 de 2010, ya fue excluida del ordenamiento colombia- no, al ser declarada inexequible por la Corte Consti- tucional mediante Sentencia C-685 de 2011 por la ausencia de publicidad en la convocatoria a sesiones extraordinarias, lo que configura un vicio de inconstitucionalidad insubsanable, pues dicha ley fue aprobada en sesiones efectuadas sin el lleno de los requisitos constitucionales. A raíz de la promulgación de la Ley 1377 de 2010, surge en el mismo año el Decreto 2803 de 2010 que se encargó de reglamentar la Ley en lo atinente al registro de cultivos forestales y sistemas agrofo- restales con fines comerciales, de plantaciones pro- tectoras-productoras, la movilización de productos forestales de transformación primaria. Se encargó además de dictar otras disposiciones que establecen que las plantaciones forestales protectoras-produc- toras y sistemas agroforestales financiados con re- cursos del Sistema Nacional Ambiental (SINA) y/o personas naturales o jurídicas públicas y privadas con fines de protección o recuperación de recursos naturales renovables y/o prestación de servicios ecosistémicos, se registrarán ante las corporaciones autónomas regionales y de desarrollo sostenible, dis- poniendo de otra forma, que las plantaciones fores- tales y/o sistemas agroforestales establecidos como medidas de compensación en razón del otorgamien- to de aprovechamientos forestales únicos o en desa- rrollo de licencias ambientales, entre otros, también deberán registrarse ante las corporaciones autóno- mas regionales y de desarrollo sostenible (Repúbli- ca de Colombia 2010b). Habiéndose hecho un análisis de las diferentes normas que sobre recursos forestales y de bosques se han expedido en Colombia, se reconoce, grosso modo, que algunas han sentado precedente al unifi- car o consolidar la legislación nacional sobre el tema,

85

como es el caso del Decreto Ley 2811 de 1974 Códi- go Nacional de Recursos Naturales y del Ambiente,

y el Régimen de Aprovechamiento Forestal Decreto

1791 de 1996 que aún sigue vigente pese a que se ha intentado expedir una ley forestal. Se pasa entonces

a determinar aspectos relevantes sobre el aprovecha-

miento forestal frente a las comunidades negras, te- niendo en cuenta que este artículo es producto de la parte preliminar del proyecto «estudio jurídico so- bre el otorgamiento de permisos de aprovechamien- to forestal en territorios colectivos de comunidades negras del departamento del Chocó entre 2004-

2009».

El aprovechamiento forestal frente a las co- munidades negras. En relación con las comunida- des negras en materia de bosques y de aprovecha- miento forestal la Constitución Política de 1991, consagra el Artículo 55 transitorio que ordenó al Congreso la expedición de una ley que le reconocie- ra a las comunidades negras que han venido ocupan- do las tierras baldías en las zonas rurales ribereñas a la cuenca del Pacífico, el derecho a la propiedad co- lectiva de las mismas, de acuerdo con sus prácticas tradicionales (Perea 1998). Es así como el artículo transitorio constitucional da los primeros linea- mientos para que se expida la Ley 70 de 1993 sobre mecanismos para la protección de la identidad cul- tural y de los derechos de las comunidades negras de Colombia; esta norma define dentro de su artícu- lo 2° las prácticas tradicionales de producción, como las actividades y técnicas agrícolas, mineras, de ex- tracción forestal, pecuarias, de caza, pesca y reco- lección de productos naturales en general, que han utilizado consuetudinariamente las comunidades negras para garantizar la conservación de la vida y el desarrollo autosostenible (República de Colom- bia 1993b). Con respecto a los suelos y los bosques incluidos en la titulación colectiva, dispone que «la propiedad se ejercerá en función social y le es inhe- rente una función ecológica». En consecuencia, dis- pone que tanto el uso de los bosques que se ejerza por ministerio de la ley, como los aprovechamientos forestales con fines comerciales deberán garantizar la persistencia del recurso. Para adelantar estos últi- mos se requiere autorización de la entidad compe- tente para el manejo del recurso forestal (República de Colombia 1993b). En materia de permisos de aprovechamiento fo-

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restal en los territorios colectivos de comunidades negras, la Ley 70 ha dispuesto en su Artículo 24 que la entidad administradora de los recursos naturales renovables reglamentará concertadamente con las comunidades negras el uso colectivo de áreas del bosque a que se refiere dicha ley, para el aprovecha- miento forestal persistente. Además, establece que para efectos del aprovechamiento, el procesamiento o la comercialización de los productos forestales que se obtengan en desarrollo de la concesión forestal, la comunidad concesionaria podrá entrar en asocia-

ción con entidades públicas o privadas. Al mismo tiempo consagra el deber del Estado colombiano de garantizar y facilitar la capacitación de los integran- tes de las comunidades concesionarias en las prácti- cas y técnicas adecuadas para cada etapa del proce- so de producción para asegurar el éxito económico y el desarrollo sustentable de los integrantes y de la región. La Ley 70 se encarga así, de crear en armonía con el Artículo 13 de la Constitución Política de Colombia, la prioridad para los integrantes de co- munidades negras cuando se trata de explotación de los recursos forestales. En cuanto a la tenencia forestal, la misma norma estableció que «Salvo los suelos y los bosques, las adjudicaciones colectivas que se hagan conforme a esta ley no comprenden:

a) El dominio sobre los bienes de uso público,

b) Las áreas urbanas de los municipios,

c) Los recursos naturales renovables y no renova- bles,

d) Las tierras de resguardos indígenas legalmente constituidos,

e) El subsuelo y los predios rurales en los cuales se acredite propiedad particular conforme a la Ley 200 de 1936,

f) Las áreas reservadas para la seguridad y defensa nacional,

g) Áreas del sistema de parques nacionales.»

Con respecto a los suelos y los bosques inclui- dos en la titulación colectiva, dispone la precitada ley que la propiedad se ejercerá en función social y le es inherente una función ecológica. En consecuen- cia, para el uso de estos recursos se tendrá en cuen- ta, en primer lugar que tanto el uso de los bosques que se ejerza por ministerio de la ley, como los apro- vechamientos forestales con fines comerciales de-

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berán, garantizar la persistencia del recurso; para lo cual se requiere autorización de la entidad compe- tente para el manejo del recurso forestal y en segun- do lugar, que el uso de los suelos se haga teniendo en cuenta la fragilidad ecológica de la Cuenca del Pacífico, en consecuencia los adjudicatarios desa- rrollarán prácticas de conservación y manejo com- patibles con las condiciones ecológicas. Para tal efec- to se desarrollarán modelos apropiados de produc- ción como la agrosilvicultura y la agroforestería u otros similares, desarrollando los mecanismos idó- neos para estimularlos y para desestimular las prác- ticas ambientalmente insostenibles.» La disposición en comento determinó que la ti- tulación de tierras a las comunidades negras, bajo la figura de la propiedad privada colectiva, incluyese de manera clara la adjudicación del suelo y el bos- que a dichas comunidades. Esto implica, en térmi- nos de propiedad, tenencia y administración y ma- nejo de los recursos forestales, que se obedecen en dichos territorios los criterios de uso y manejo pro- pios de las prácticas tradicionales de las comunida- des negras, dentro de la función ecológico-social de la propiedad (Ucros 2008). Por otra parte, la norma establece la obligación de «observar las normas sobre conservación, protec- ción y utilización racional de los recursos naturales renovables y el ambiente». Al ser la Ley 70 de 1993, una de las primeras normas formuladas bajo la nueva Constitución Polí- tica de 1991 y de importancia para las comunidades negras, teniendo en cuenta los preceptos del estado social de derecho, dicha Ley en 1995 fue reglamen- tada parcialmente por el Decreto 1745 que dedica algunos de sus apartes a la organización de los con- sejos comunitarios de comunidades negras, estable- ciendo que los consejos comunitarios están confor- mados por la asamblea general y que como persona jurídica ejercen la máxima autoridad en las tierras de comunidades negras (Artículo 3 y ss.). En cuanto a las comunidades negras y su rela- ción con los recursos forestales, las anteriores nor- mas, entre otras, pretenden asegurar cabalmente los derechos de estas comunidades y evitar que activi- dades ajenas a su cultura y a sus tradiciones produc- tivas, como la explotación mecanizada e indiscri- minada de los recursos forestales afecten su subsis- tencia, integridad e identidad colectiva, aspectos que

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históricamente habían sido desconocidos. Adicionalmente a lo anterior, en lo referente al carácter de los derechos en cabeza de los pueblos negros, hay que tener en cuenta que de su reconoci- miento como grupo étnico se desprende el que sean titulares de derechos colectivos similares a los de las comunidades indígenas, con las diferencias im- puestas por sus especificidades culturales y su régi- men legal propio. Además, es de resaltar que por ser reconocidas como grupos étnicos, las comunidades negras «se hacen acreedoras a los derechos que con-

Estos aspectos se relacionan con el hecho de que el Congreso nacional acogió la comprensión de los bosques y suelos en la propiedad colectiva que la Carta Política les reconoce a las comunidades ne- gras, reafirmando la función social y ecológica de dicha propiedad. En relación con lo expuesto y en defensa del derecho de las comunidades negras, las autoridades de la República, en especial las ambientales, están en el deber de apoyar a las comunidades negras en las acciones que emprendan para impedir el uso de

vechen ilegalmente de los productos de los suelos y

bosques de sus territorios colectivos. Mandatos es-

y

ordenar la suspensión de los mismos (Ley 99 de

sagra el 169 de la OIT» Corte Constitucional de Colombia (2010, Sentencia C-169 de 2001), tales como el derecho a la consulta previa, no solo para la exploración y explotación de los recursos naturales

la tierra y la explotación de sus recursos naturales por personas ajenas, y sancionar a quienes se apro-

en

territorios étnicos sino también para adopción de

tos que operan para la tala doméstica y para la que

medidas legislativas o administrativas, y el derecho

se adelante con fines de comercialización, porque

a la participación en órganos administrativos. El derecho de las comunidades negras frente al aprovechamiento de los recursos forestales yacentes en sus territorios colectivos, jurisprudencialmente

son las comunidades negras las que pueden aprove- char los recursos forestales de su territorio colecti- vo, sin perjuicio de su derecho a asociarse en condi- ciones de igualdad, con entidades públicas o priva-

también ha sido objeto de avance, pues este derecho

das, para adelantar aprovechamientos forestales

se

encuentra sustentado claramente en la sentencia

sostenibles.

T

955 de 2003 en donde la Corte Constitucional

El departamento del Chocó, en cuanto al apro-

Colombiana ha expresado que «El derecho de las comunidades negras sobre su territorio colectivo se funda en la Carta Política y en el Convenio 169 de la OIT, sin perjuicio de la delimitación de sus tie- rras a que se refiere la Ley 70 de 1993, en cuanto ésta resulta definitiva e indispensable para que di- chas comunidades puedan ejercer las acciones civi- les a que da lugar el reconocimiento constitucional. Y que el derecho de propiedad colectiva en comento comprende, y siempre comprendió la facultad de las comunidades negras de usar, gozar y disponer de

vechamiento forestal, debe asumir un rol de compe- tencia a través de la Corporación Autónoma Regio- nal para el Desarrollo Sostenible del Chocó, lo ante- rior basado en la Resolución 540 de 1997, por la cual se definió el procedimiento para los Planes de Apro- vechamiento Forestal (PAF) y se establecieron los cupos para el Chocó, debido a que el artículo 3 de esta resolución reproduce la facultad del Ministerio del Medio Ambiente para ejercer evaluación y con- trol sobre los permisos de aprovechamiento forestal

los recursos naturales renovables existentes en sus territorios, con criterios de sustentabilidad.»

1993, artículos 5-16). Y por consiguiente, el artículo 6 reitera que CODECHOCO debe dar cumplimiento

En el mismo pronunciamiento reitera la Corte

a

las leyes sobre grupos étnicos y a las del medio

que «Desde el año de 1967, en los términos de la Ley 31, a las comunidades negras nacionales, en cuanto pueblos tribales, les fue reconocido el dere- cho a la propiedad colectiva de los territorios que ocupan ancestralmente y, por ende, las facultades de uso y explotación de sus suelos y bosques, esto último, por ministerio de la ley o previa autoriza- ción de la autoridad ambiental, en los términos del Código de Recursos Naturales». Corte Constitucio- nal de Colombia (2003, Sentencia T-955 de 2003).

ambiente (Defensoría del Pueblo 2002). Lo anterior, porque en el departamento del Cho- có, la explotación y comercialización de la madera se hace de manera desorganizada y técnicamente deficiente. La deforestación causada por la tala indiscriminada, las pérdidas de grandes volúmenes de madera y la pobreza a la que se enfrentan los cam- pesinos, representa un grave problema socioeco- nómico para la región, ante la falta de alternativas de desarrollo, producción, empleo rural y condicio-

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nes de marginalidad en que permanecen estas comu- nidades (CODECHOCO, 2009 citado por Cuesta, s.f.). Por esta razón se debe lograr, según lo plantea- do por CODECHOCÓ (2011), que las comunidades negras e indígenas como principales receptoras de las autorizaciones de aprovechamiento forestal en el Chocó, se empoderen de este y establezcan contro- les al aprovechamiento, de tal forma, que estas co- munidades más que utilizar los salvoconductos como venta de bazar, los utilicen para garantizar un apro- vechamiento sostenible.

Conclusiones

1. Se identificó que en materia forestal en el país, las autoridades que tienen competencia son el Mi- nisterio de Agricultura y Desarrollo Rural y el

Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Al primero de estos, le corresponde definir la política forestal productiva, entendiendo como tal

la explotación forestal y la reforestación comer-

cial, asignadas en virtud de la Ley 101 de 1993 y del Decreto 1172 de 1999. En consecuencia, le compete la administración y financiación de in- centivos para la reforestación protectora-produc- tora y la comercialización a través de instrumen- tos económicos como el Certificado de Incentivo Forestal de Reforestación (CIF). Por su parte, el

Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible como la máxima autoridad ambiental es la encar- gada de coordinar la formulación del Plan Na- cional de Desarrollo Forestal (Ley 37 de 1989), estructurar, implementar y coordinar el Servicio Forestal Nacional y establecer el Régimen de Aprovechamiento Forestal (Decreto 1791 de 1996). Sin embargo, a las corporaciones autóno- mas regionales y de desarrollo sostenible les co- rresponde entre otras funciones, otorgar permi- sos y concesiones para aprovechamientos fores-

tales, al igual que reservar, alinderar, y adminis- trar en los términos y condiciones que fijen la ley

y los reglamentos, los distritos de manejo inte-

grado, los distritos de conservación de suelos, las reservas forestales y parques naturales de carác- ter regional, y reglamentar su uso y funcionamien-

to. Administrar las reservas forestales nacionales en el área de su jurisdicción.

2. La Ley 2ª de 1959, es una de las normas de ma-

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yor importancia en materia forestal de Colombia, con ella se adoptó por primera vez la figura de parque nacional natural, con el fin de conservar la flora y la fauna nacionales, y facultó al Go- bierno Nacional para que delimitara y reservara de manera especial zonas del país en sus distin- tos pisos térmicos como parques nacionales na- turales, donde para cumplir la finalidad de con- servación, quedaba prohibida la adjudicación de baldíos, las ventas de tierras, la caza y toda acti- vidad industrial, ganadera o agrícola, distinta a la del turismo o aquellas que el gobierno nacio- nal considerara inconvenientes para la conserva- ción o embellecimiento de la zona, creando así, siete zonas de reserva forestal.

3. Los dos cuerpos legales vigentes más importan- tes para la gestión de los recursos forestales en Colombia son el Código Nacional de Recursos Naturales Renovables y de Protección al Medio Ambiente (Decreto 2811 del 18/10/1974) y el Régimen de Aprovechamiento Forestal (Decreto 1791 del 04/10/1996). El primero tiene por obje- tivo, regular el manejo de los recursos naturales renovables (flora, fauna y los recursos del paisa- je, entre otros) y la defensa del ambiente y de los recursos naturales renovables contra la acción nociva de fenómenos naturales, y otros elemen- tos y factores que conforman el ambiente o influ- yen en él, denominados en el Código como «ele- mentos ambientales». El segundo, regula las ac- tividades de la administración pública y de los particulares respecto al uso, manejo, aprovecha- miento y conservación de los bosques y la flora silvestre, con el fin de lograr un desarrollo soste- nible.

4. En el departamento del Chocó, las comunidades negras son las principales receptoras de las auto- rizaciones de aprovechamiento forestal; sin em- bargo, no realizan controles para garantizar un aprovechamiento sostenible de los recursos fo- restales y del bosque, porque se dedican a utili- zar los salvoconductos que le expide la autoridad ambiental de la región como una venta de bazar.

Agradecimientos

Las autoras expresan sus agradecimientos a la Universidad Tecnológica del Chocó «DLC», al De-

Hinestroza-Cuesta L, Mena-Valencia M

partamento Administrativo de Ciencia Tecnología e Innovación (COLCIENCIAS) por el apoyo en el pro- ceso de formación de la Joven Investigadora y al se- ñor Gonzalo Díaz Cañadas por la información sumi- nistrada.

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90

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a

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forestry/17272-09c7bb88cbaad85cf5c312d84

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cual se dictan medidas para la organización en materia

y

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cual se reglamenta el parágrafo 3° del artículo 5° de la Ley 99 de 1993 y el artículo 2° de la Ley 139 de 1994.

el

cual se dicta el Código Nacional de Recursos Naturales

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cual se reglamenta la Ley 1377 de 2010 enero 8, por medio de la cual se reglamenta la actividad de

-

Ley 2811 de 1974, y se derogan los Decretos 2151 y

reforestación comercial. Colombia.

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22b30afb.pdf

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91
91

Rev. Biodivers. Neotrop.1 (2):

91-7, 2011

Estructura y función de los huertos caseros de las comunidades afrodescendientes asentadas en la cuenca del río Atrato departamento del Chocó, Colombia

Structure and function of homegardens of the afro-communities settled in the Atrato river watershed, Chocó, Colombia

Ditter Mosquera-Andrade, MSc 1,2 , Rodrigo Escobar Durán, MSc 1 , Arneth Maribeth Moreno Sánchez 1

Resumen

Para caracterizar estructural y funcionalmente los huertos caseros del Alto Atrato chocoano, durante el año 2010 se evaluaron 24 huertos caseros de las comunidades de La Vuelta, Boraudó, Doña Josefa, Quibdó, Medio Atrato y Río Sucio, diseminadas en los tres sectores de la cuenca del río Atrato. Se realizó análisis de vegetación por hábito de crecimiento, se aplicó un coeficiente de importancia de especies (CIE) del huerto, usando como variables de evaluación el nivel de utilización de las especies, importancia biofísica (frecuencia relativa) y demanda comercial, y se emplearon técnicas de diagnós- tico rural rápido para recabar información sobre los usos de las especies del huerto casero. Se encon- traron 74 especies distribuidas en 67 géneros y 49 familias botánicas, organizadas en tres estratos:

arbóreo, arbustivo, herbáceo. En el estrato arbóreo, Bactris gasipaes, Inga edulis, y Bixa orellana presentaron mayor CIE; en el estrato arbustivo, las más representativas fueron Alibertia patinoi (Cuatrec.) Delprete y CH Perss, Musa spp, Citrus lemon; y en el herbáceo Ocimum sp, Eringyum foetidum, Saccharum officinarum, obtuvieron mayor CIE. La importancia de estas especies a nivel local, radica en su utilización en la alimentación y la medicina tradicional, entre otros usos de importancia socioeconómica y cultural de las comunidades.

Palabras clave: Huerto casero; Coeficiente de importancia de las especies; Río Atrato; Chocó.

Abstract

In order to characterize the structural and functional home gardens of Atrato river watershed, Chocó, Colombia, were evaluated during 2009 and 2010 twenty-four home gardens in the communities of La Vuelta, Boraudó, Dona Josefa, Quibdó, Medio Atrato and Rio Sucio spread across the three sectors Atrato river watershed. Were analyzed the vegetation growth habit, was applied species importance coefficient (CIE) of the home garden, using as endpoints the level of utilization of the species, biophysical importance (relative frequency) and commercial demand. We used rapid rural appraisal techniques to gather information on the uses of home garden species. 74 species were found distributed in 67 genera and 49 botanical families, organized into three stratas: tree, shrub, herbaceous. In the arboretum strata, Bactris gasipaes, Inga edulis, and Bixa Orellana had higher CIE, in the shrub strata, the most representative species were Alibertia patinoi (Cuatrec.) Delprete & CH Perss, Musa spp, and Citrus lemon, and in the herbaceous strata, Ocimum sp, Eringyum foetidum, Saccharum officinarum, had higher CIE. The local importance of these species is justified by the use in food, traditional medicine, among other uses of socioeconomic and cultural importance of communities.

Keywords: Home garden; Species importance coefficient; Atrato River; Chocó.

1 Grupo de Investigación en Sistemas Productivos, Universidad Tecnológica del Chocó, Quidbó, Colombia.

2 Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), Costa Rica. e-mail: ditter282@yahoo.es

Fecha recepción: Noviembre 9, 2011

Fecha aprobación: Noviembre 29, 2011

© Rev. Biodivers. Neotrop. 2011; 1 (2): 91-7

92

Introducción

Los huertos caseros son sistemas de uso de la tierra en los cuales hay un manejo deliberado de ár- boles de uso múltiple y arbustos en asociaciones ín- timas con cultivos y plantas herbáceas, en ocasiones con animales, todo incluido en el compuesto resi- dencial y manejado sobre todo por mano de obra fa- miliar (Nair 1993, Kumar y Nair 2004). Los huertos caseros son sistemas agroforestales tradicionales caracterizados por la complejidad de su estructura y sus múltiples funciones (Nair 1993, Lok 1998). Es- tas características del huerto casero son pertinentes al contexto agroproductivo y socioeconómico de la cuenca del río Atrato, donde junto con las parcelas manejadas bajo el esquema de agricultura migratoria, se constituye como uno de los espacios de uso de la tierra más predominantes en la zona, que vincula la participación de todos los miembros del conjunto familiar. La variedad de cultivos que comúnmente se es- tablecen en un huerto casero, lo convierten en una despensa de múltiples productos (alimentos hortí- colas, frutales, madera, leña, fibras, plantas medici- nales y ornamentales) y beneficios para las familias que los implementan y manejan (Bernholt et al. 2009, Wezel y Bender 2003, Méndez et al. 2001, Lok 1998). Estas familias destinan la mayoría de los productos generados por el huerto casero para satisfacer sus necesidades de subsistencia (Nair y Kumar 2006). La producción del huerto casero es diversa du- rante casi todas las épocas del año (Vélez 1995, Lok 1998) y es sostenible por un número indeterminado de años, lo que se debe a la similitud que poseen estos sistemas con el bosque natural (Declerck y Negreros-Castillo 2000; Gajaseni y Gajaseni 1999), donde los efectos benéficos de la asociación de las diversas especies, promueve el uso eficiente de nutrientes, mejor utilización de la luz solar y alta diversidad, por lo que requiere de bajos o nulos insumos externos para su funcionamiento (Méndez et al. 2001, Declerck y Negreros-Castillo 2000). La alta diversidad de especies en los huertos ca- seros reduce los índices de ataque de plagas o enfer- medades, ofrece estabilidad de los rendimientos a largo plazo y se promueve un uso eficiente de los

Rev. Biodivers. Neotrop. 2011; 1 (2): 91-7

recursos (Soemarwoto y Conway 1992, Torquebiau 1992). Sin embargo, la diversidad de especies en los huertos familiares es a menudo muy dinámica y muy influenciada por niveles socioeconómicos y los fac- tores agroecológicos de cada zona (Wiersum 2006, Kehlenbeck et al. 2007). Los huertos caseros también se consideran como un uso de la tierra muy importante para la conserva- ción in situ de recursos fitogenéticos (Trinh et al. 2003, Eyzaguirre y Linares 2004) en particular de las especies locales como las verduras de hoja de uso y consumo tradicional, que se adaptan mejor a las condiciones agroecológicas locales (Drescher 1998) y que en muchos casos, tienen un valor nutri- cional más alto que las hortalizas de hoja de origen exótico. Los huertos caseros mixtos han sido implemen- tados por la mayoría de los pobladores de la región del Alto Atrato chocoano desde épocas inmemoriales y se han constituido en un componente fundamental de sus sistemas de producción agrícola. Lo anterior, sumado a la facilidad de manejo agronómico que requiere este sistema, lo convierten en una de las bases de la seguridad alimentaria y garantía de algu- nos ingresos económicos de muchas de las familias de las comunidades del Alto Atrato. Infortunadamente en estas comunidades, no se ha dimensionado la importancia que tienen, y se han realizado poco o nulos esfuerzos por conocer sus características más relevantes, que pudiera generar alternativas que permitan su crecimiento y el mejo- ramiento de las técnicas de manejo. En concordan- cia con lo anterior, el objetivo principal de este tra- bajo, fue realizar una descripción estructural y fun- cional del huerto casero mixto, haciendo énfasis en la importancia ecológica, económica y cultural de las especies que lo componen. Localización del área de estudio. El presente estudio se realizó en las comunidades de Boraudó, La Vuelta y Doña Josefa, Quibdó, Medio Atrato y Río Sucio distribuidos sobre la cuenca del río Atrato, departamento del Chocó, Colombia, localizada a los 5° 30' N y 75° 32' W, a 69 msnm, temperatura pro- medio de 28°C; corresponde este sitio a la zona de vida de bosque pluvial tropical (bp-T) (Holdridge

2000).

Mosquera-Andrade D, et al.

Métodos

Para realizar la descripción estructural, se eli- gieron nueve huertos caseros mixtos, en los que se trazaron transectos de 20 m x 70 m, registrando da- tos de altura total, altura comercial, diámetro a la altura del pecho (DAP), posición relativa de las es- pecies en un plano de coordenadas (X,Y), lo que permitió realizar representaciones gráficas de perfi- les idealizados de vegetación. Para la recolección de los datos biofísicos, las especies se clasificaron en relación con su hábito ecológico, evaluado como altura total: arbórea >5 m; arbustivo 1 m a 5 m y herbáceo <1 m. Los datos del uso e importancia de las especies se obtuvieron a través de encuestas y observaciones directas, apoya- das por cuestionarios estructurados realizados a los productores (diagnóstico rural rápido) sobre el ma- nejo y utilización de las especies cultivadas. En la evaluación estructural y funcional de los sistemas se usó una ecuación desarrollada por Bentes y Gama (1999), que considera el nivel de utilización (UN), la importancia biofísica (BI) y la demanda de comercialización de las especies (DC) denominada coeficiente de importancia de la especie (CIE):

CIE = [3(UN)+2(IB)+DC)/6Nivel de utilización (NU)]

expresa la importancia de la especie en cuanto a su funcionalidad para la familia. Importancia biofísica (IB), para este estudio esta representa la frecuencia relativa de la especie. Demanda de comercialización (DC), expresa el potencial de comercialización de la especie.

Resultados y discusión

El área promedio de los huertos caseros encon- trados en el Alto Atrato fue de 0.4 hectáreas. Valores estos que son superiores a las áreas de los huertos caseros de Nicaragua que tenían en promedio 0.32 ha (Méndez et al. 2001). Superficies de huertos ca- seros similares a las del Alto Atrato fueron halladas por Petit et al. (2004) en el estado de Mérida, Vene- zuela, quienes encontraron que el área promedio para los huertos caseros de esa localidad es de 0.395 ha. Se identificaron 74 especies de importancia mágico religiosa, medicinal y alimentaria para la comuni-

93

dad distribuidas en 67 géneros y 49 familias botáni- cas (Tablas 1a, 1b y 1c). De las especies encontra- das, 39% corresponden a plantas de hábito arbóreo, 15% especies de hábito arbustivo y 46% a especies de hábito herbáceo, valores que son superiores a los registrados por Bentes y Gama (1999) en el Noreste Paraense de Brasil, con características agroam- bientales parecidas a las del Alto Atrato, en el que identificaron 69 especies, distribuidas en 60 géne- ros y 41 familias botánicas; 41% de las especies son de hábito arbóreo y 38% de hábito herbáceo. En el perfil idealizado de la Figura 1 se puede observar la distribución de las especies en los dife- rentes estratos, encontrándose que Bactris gasipaes, Trichanthera gigantea, Zisigyum malacensis y Pouteria caimito están entre las especies más repre- sentativas en el estrato arbóreo; Alibertia patinoi (Cuatrec.) Delprete & CH Perss, Mussa sp, Cardyline terminalis, se destacan en el estrato arbustivo, mien- tras que Ocimum spp, Manihot esculenta y Eringyum foetidum, sobresalen en el estrato herbáceo. El diagrama de frecuencia de la Figura 2, mues- tra que de las especies registradas en el estrato arbóreo, las que se encontraron con mayor frecuen- cia fueron Bactris gasipaes (50%), Zisigyum malacensis (50%), Trichanthera gigantea (50%); en el estrato arbustivo se destacan Alibertia patinoi (Cuatrec.) Delprete & CH Perss, (50%), Mussa sp (75%) y Cardyline terminalis (75%). En el estrato herbáceo las especies observadas con mayor frecuen- cia fueron Eringyum foetidum, Ocimun spp. y Piper peltatum con 75%. Las especies encontradas se asociaron con cua- tro formas de uso: alimenticias, medicinal, mágico religioso y otros usos (leña, postes, ornato y reten- ción de suelos), considerando el uso por hábito de crecimiento. Se pudo determinar que entre las espe- cies arbóreas 66% son alimenticias, 21% son medi- cinales, 14% se usan para fines mágico-religiosos y el 52% reportan otros usos alternativos; entre las arbustivas, 73% son alimenticias, 55% medicinales, 27% tienen usos mágico-religiosos y 45% poseen otros usos; de las especies herbáceas, 59% son ali- menticias, 47% poseen usos medicinales, 21% usos mágico-religiosos, 9% poseen otros usos. En la Ta- bla 2, se registran las principales especies de acuer- do con su CIE por hábito de crecimiento.

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Rev. Biodivers. Neotrop. 2011; 1 (2): 91-7

Tabla 1

Tabla de composición florística de huertos caseros mixtos (especies arbóreas 39%)

N Nombre local

Nombre científico

Familia

CIE

1 Aguacate

Persea americana

Lauraceae

1,7

2 Almendra

Terminalia catappa L

Combretaceae

0,8

3 Almirajo

Patinoa almirajó

Bombacaceae

1,2

4 Anón

Anona muricata

Annonaceae

1,0

5 Árbol del pan

Artocarpus altilis

Moracea

1,3

6 Bacao

Theobroma bicolor

Sterculiaceae

1,5

7 Bija

Bixa orellana

Bixaceae

2,0

8 Caimito

Pouteria caimito

Sapotaceae

1,2

9 Carrá

Huberodendron patinoi

Bombacaceae

0,8

10 Cedro

Cedrela odorata

Meliaceae

1,3

11 Chirimoya

Annona sp

Annonaceae

1,2

12 Chontaduro

Bactris gasipaes

Arecaceae

2,7

13 Coco

Cocos nucifera L.

Arecaceae

1,2

14 Coronillo

Bellusia glossularoides

Melastomataceae

0,8

15 Guadua

Guadua angustifolia

Poaceae

1,0

16 Guamos

Inga edulis

Mimosaceae

2,0

17 Guásimo

Guazuma ulmifoila

Sterculiaceae

0,8

18 Guayaba agria

Psidium araca

Mirtaceae

1,2

19 Guayaba dulce

Psidium guajaba

Mirtaceae

1,5

20 Hobo

Sondais mombin

Anacardiaceae

0,8

21 Lechero

Rheedia madrunno L.

Guttiferae

0,8

22 Madroño

Garcinia madruno

Clusiaceae

1,0

23 Manchará

Vismia macrophila

Mirtaceae

0,8

24 Marañón

Zisigium macensis

Mirtaceae

1,2

25 Matarratón

Gliricidia sepium

Fabaceae

1,7

26 Nacedero

Trichanthera gigantea

Verbenaceaea

1,7

27 Pacó

Gustavia nana

Lecythidaceae

1,5

28 Yarumo

Cecropia peltata

Cecropiaceae

1,7

29 Zapote

Matisia cordata

Bombacaceae

1,2

Tabla de composición florística de huertos caseros mixtos (especies arbustivas 15%)

1 Borojó

Alibertia patinoi

Rubiaceae

2.7

2 Cacao

Theobroma cacao

Sterculiaceae

0.7

3 Guanábana

Annona muricata

Annonaceae

1.3

4 Limón

Citrus lemon

Rutacea

2.2

5 Maíz

Zea mays

Poaceae

1.7

6 Palma de cristo

Cardyline terminalis

Liliacea

2.5

7 Papaya

Carica papaya

Caricaceae

1.7

8 Plátano

Musa spp

Musaceae

3.0

9 Saúco

Solanum incoptum

Solanaceae

1.7

10 Totumo

Crescentia cujete

Bignoniaceae

1.3

11 Noni

Morinda citrifolia

Rubiaceae

1.3

Tabla de composición florística de huertos caseros mixtos (especies herbáceas 46%)

1 Achín

Xantosoma sagitifolium

Araceace

1,3

2 Ají

Capsicum sp

Solanaceae

1,3

3 Albahaca

Ocimum sp

Labiatae

2,8

4 Anamú

Petiveria alliacea L

Alliaceae

1,2

5 Arroz

Oriza sativa

Poaceae

1,3

6 Badea

Passiflora sp

Passifloraceae

1,2

7 Batata

Ipomoea batatas Lam

Convolvulaceae

0,8

8 Botoncillo

SphIlanthes americana

Campanulaceae

1,0

9 Caña

Saccharum officinarum

Poaceae

2,0

10 Caña agria

Costus villosissimus

Zingiberaceae

1,3

11 Cebolla de rama

Allium fistulosum

Alliaceae

1,2

12 Cilantro cimarrón

Eringyum foetidum

Apiaceae

3,0

13 Descancel

Irisine spp

Amaranthaceae

0,8

Mosquera-Andrade D, et al.

Tabla 1 (continuación)

95

Tabla de composición florística de huertos caseros mixtos (especies herbáceas 46%)

N

Nombre local

Nombre científico

Familia

CIE

14

Escobilla

Sida sp

Malvaceae

0,8

15

Flor de muerto

Tagetes sp

Asteraceae

0,8

16

Habichuela

Phaseolus vulgaris L

Leguminosae

1,2

17

Hilopropio

Hedychium coronarium

Zingiberaceae

1,0

18

Iraca

Carludovica palmata

Ciclantáceae

0,8

19

Llantén

Plantago major

Plantaginaceae

0,8

20

Lulo

Solanum sp

Solanaceae

1,2

21

Maracuyá

Passiflora edulis

Passifloraceae

1,2

22

Menta

Mentha piperita

Lamiaceae

0,8

23

Ñame

Dioscorea spp.

Dioscoreaceae

1,2

24

Orégano

Coleus amboinicus Lour

Lamiaceea

1,3

25

Ortiga

Urtica urens L.

Urticaceae

1,7

26

Pimentón

Capsicum annum

Solanaceae

1,7

27

Piña

Ananas comosus

Bromeliaceae

1,7

28

Poleo

Mentha pulegium

Lamiaceae

0,8

29

Sábila

Aloe Vera

Liliaceae

1,0

30

Santa maría

Piper peltatum

Piperaceae

1,5

31

Siempre viva

Commelina difusa

Commelinacea

1,2

32

Suelda con suelda

Murdannia nudiflora L.

Connaraceae

1,2

33

Yuca

Manihot esculenta

Euphorbiaceae

2,2

34

Zapallo

Cucurbita maxima

Cucurbitaceae

1,0

E. E. E.
E.
E.
E.

1.

2. Trichanthera gigantea

3. Pouteria caimito

4. Zisigium malacensis

5. Antocarpus altilis

6. Psidium guajaba

7. Psidium araca

8. Alibertia patinoi

9. Musa spp

10. Zea mays

11. Saccharum officinarum

12. Cardyline terminalis

13. Xantosoma sagitifolium

14. Manihot esculenta

15. Oriza sativa

16. Cedrela odorata

17. Ocimun sp, Eringyum foetidum

Bactris gasipaes

Figura 1. Perfil idealizado huertos caseros mixtos comunidades de la cuenca del río Atrato, Chocó, Colombia

Especies más importantes por hábito de crecimiento

arbóreo

arbustivo

herbaceo

Arbóreas. Inga edulis es una especie que justifica su importancia al interior de los huertos caseros mixtos locales, porque se emplea para múlti- ples propósitos; sus frutos (medianamente comercializables) son comesti- bles, sus hojas se utilizan con fines medicinales, su corteza se usa con fines

mágico-religiosos, sus troncos y ramas son utilizados para la construcción

de casas, cercas y como leña. Los frutos de Bactris gasipaes, altamente

comercializables, se emplean para la alimentación humana y animal.

96

Rev. Biodivers. Neotrop. 2011; 1 (2): 91-7

96 Rev. Biodivers. Neotrop. 2011; 1 (2): 91-7 Figura 2. Diagrama de frecuencia de las especies

Figura 2. Diagrama de frecuencia de las especies

Tabla 2. Especies más importantes entre los hábitos ecológicos estudiados

Hábito ecológico

Especie

Familia

Nombre local

CIE*

Arbóreo

Inga edulis

Mimosaceae

Guamo

2,0

Bactris gasipaes

Arecaceae

Chontaduro

Zisigium macensis

Mirtaceae

Marañón

2,17

Arbustivo

Alibertia patinoi

Rubiaceae

Borojó

2,7

Citrus lemon

Rutacea

Limón

2,2

Musa sp

Musaceae

Plátano

3.0

Herbáceo Eringyum foetidum Apiaceae Cilantro 3,0 Ocimum spp Labiatae Albahaca 2,8 Manihot esculenta
Herbáceo
Eringyum foetidum
Apiaceae
Cilantro
3,0
Ocimum spp
Labiatae
Albahaca
2,8
Manihot esculenta
Euphorbiaceae
Yuca
2.2
* Coeficiente de Importancia de la Especie

y por su eficacia en el tratamiento de múltiple enfer- medades como el paludismo y todo tipo de fiebres. Zisigium macensis es una especie cuyos frutos dul- ces son apetecidos para consumo fresco. Arbustivas. Alibertia patinoi (Cuatrec.) Delprete & CH Perss, además de ser la especie frutal mayor- mente sembrada, es uno de las principales fuentes de ingresos económicos para la comunidad de Boraudó, porque sus frutos se comercializan local- mente y tienen mercado asegurado en otras regiones del interior del país. Citrus lemon refleja su impor- tancia en la alta demanda que tienen sus frutos para la preparación de alimentos, bebidas y para otros usos de índole medicinal y mágico-religiosa. La alta fre- cuencia del árbol de limón en los huertos caseros del Alto Atrato, coincide con los reportes de los huertos caseros tradicionales de los Mayas en México regis- trados por Declerck y Negreros-Castillo (2000), quie- nes encontraron que en estas zonas el limón es uno de los frutos más representativos al interior de los huertos caseros. Musa spp cuentan con una alta de-

manda de comercialización y además es fundamen- tal en la alimentación humana y animal local. Las plantas del género Musa spp fueron registradas por Bentes y Gama (1999), como una de las plantas más importantes dentro del estrato arbustivo de los huer- tos caseros en el Noreste Paraense de Brasil. Igual- mente fue registrada su importancia en este estrato, en los huertos caseros de las zonas secas y húmedas de Cuba (Wezel y Bender 2003). Herbáceas. Eringyum foetidum y Ocimum sp, además de ser condimentos de alta calidad para la preparación de las comidas, conocidos en el ámbito regional nacional e internacional, es ampliamente utilizado de manera local con fines mágico-religio- sos y medicinales. La alta frecuencia de Ocimun sp en los huertos caseros del Alto Atrato, coinciden con los reportes hechos por Méndez et al. (2001) para Nicaragua, quienes encontraron que plantas del gé- nero Ocimun hacen parte fundamental de la flora herbácea de los huertos caseros de ese país, mien- tras que Wezel y Bender (2003) informan una alta

Mosquera-Andrade D, et al.

presencia de Eringyum foetidum como una de las especias más comunes en los huertos caseros de Cuba. Los tubérculos de Manihot esculenta ricos en almidón, han sido tradicionalmente productos bási- cos de la canasta familiar del poblador chocoano y se usa ampliamente para la alimentación de anima- les como el cerdo. Según Wezel y Bender (2003), es muy frecuente encontrar plantas de Manihot esculenta en los huertos caseros de Cuba (Tabla 1).

Conclusiones

La presencia en el huerto casero mixto de la mayoría de especies de relevancia para la alimenta- ción de la población local, amerita que se propon- gan alternativas productivas para el aumento de su superficie plantada, con miras a fortalecer la seguri- dad alimentaria local y la obtención de la cantidad de estos productos a una escala más comercial, para aumentar la competitividad con respecto a otras zo- nas adyacentes. El huerto casero mixto es componente esencial para el sostenimiento de la cultura de los habitantes de la cuenca del Atrato, porque de él se obtiene gran parte de los recursos necesarios para la aplicación de la medicina tradicional y la realización de ritos mágico-religiosos de creencia local.

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98
98

Rev. Biodivers. Neotrop.1 (2):

98-104, 2011

Caracterización de las comunidades perifíticas y de macroinvertebrados acuáticos presentes en el río Pacurita, corregimiento de Pacurita, Quibdó, Chocó, Colombia

Characterization of periphytic communities and macroinvertebrates present in the river Pacurita, district of Pacurita, Quibdó, Colombia

Yasiris Salas Tovar*, Sheyler Geovo*, Karen Córdoba*, Sonia Asprilla*

Resumen

Durante los meses de diciembre de 2008 a febrero de 2009 se llevaron a cabo seis muestreos quince- nales con el fin de caracterizar la comunidad fitoperifítica y de macroinvertebrados acuáticos en un tramo del río Pacurita, mediante la determinación de las familias y géneros (algas y macroinvertebrados acuáticos), y su influencia con algunos parámetros físicos y químicos.Se colectaron los macroinvertebrados acuáticos y las algas del perifiton de los microhábitats presentes, piedra en co- rriente rápida (PR), piedra en corriente lenta (PL), hojarasca (H), tronco (T) y vegetación rivereña (VR), además se midieron algunas variables climáticas, físicas y químicas del agua como precipitación, conductividad eléctrica, temperatura del agua, sólidos totales, pH y oxígeno disuelto. Se presentó una alta cantidad de organismos fitoperifíticos representando un total de 301 individuos distribuidos en 4 divisiones, 4 clases,10 órdenes, 16 familias y 28 géneros, y para la comunidad de macroinvertebrados se registraron 128 especímenes, que se agruparon en una clase, 8 órdenes, 18 familias y 27 géneros; en cuanto a los microhábitats, no existió diferencia estadísticamente significativa para la comunidad de algas perifíticas ni para el caso de los macroinvertebrados acuáticos.

Palabras clave: Macroinvertebrados acuáticos; Fitoperifiton; Microhábitats.

Abstract

During the months of December 2008 to February 2009 were conducted six biweekly sampling to characterize fitoperifíticas community and aquatic macroinvertebrates in a stretch of river pacurita, through the identification of families and genera (algae and aquatic macroinvertebrates), and their influence on some physical, chemical, aquatic macroinvertebrates were collected algae and periphyton of microhabitats present, fast-flowing stone (PR), slow-flowing stone (PL), litter (H), trunk (T ) and riverine vegetation (VR) as well as some variables were measured climatic, physical and chemical properties of water as precipitation, electrical conductivity, water temperature, total solids, pH and dissolved oxygen, is a high number of organisms representing a total of fitoperifiticos 301 individuals divided into 4 divisions, 4 classes, 10 orders, 16 families and 28 genera, and for the community of macroinvertebrates were recorded 128 specimens, which were grouped in a class, 8 orders, 18 families and 27 genera; as alos microhabitats, there was no statistically significant difference for periphytic algal community or in the case of aquatic macroinvertebrates.

Keywords: Aquatic macroinvertebrates; Fitoperifiton; Microhabitats.

Introducción

El estudio ecológico de los ecosistemas lóticos tiene como objetivo principal determinar el tipo de comunidades que existen en estos, las que a su vez están influidas por las características físicas y quí-

micas del agua donde se desarrollan estas comuni- dades (Machado y Roldán 1981). Las características de las comunidades acuáti- cas como testigo de nivel de deterioro ambiental de las corrientes superficiales específicamente los macroinvertebrados, fueron propuestos ya desde hace

* Grupo de Limnología, Universidad Tecnológica del Chocó, Quibdó, Colombia. e-mail: yasatov1@yahoo.com

Fecha recepción: Marzo 7, 2011

Fecha aprobación: Noviembre 9, 2011

© Rev. Biodivers. Neotrop. 2011; 1 (2): 98-104

Salas-Tovar Y, et al.

99

varias décadas como indicadores biológicos de la calidad del agua (Hynes 1962). Dentro de los ecosistemas acuáticos la comuni- dad perifítica juega un papel fundamental porque constituye el principal punto de entrada de la ener- gía a estos ecosistemas, gracias a su capacidad foto- sintética que les permite capturar la energía lumínica proveniente del sol y transformarla en compuestos orgánicos (Roldán 1992). Esta comunidad presenta una clara heterogeneidad espacial y temporal, pre- sentando variación en su composición, biomasa y productividad (Stevenson 1997). La caracterización de las comunidades perifíticas y bentónicas es importante porque sus componentes son la base de la cadena alimenticia de muchos ecosistemas lóticos (Campeau et al. 1984, Lamberti 1996); además, actúan como reductores y transfor- madores de nutrientes (Lock et al. 1984, Wetzel 1996) y promueven hábitats para la diversidad de otros organismos (Dudley et al. 1986). La estructura de la comunidad de los macroinver- tebrados acuáticos revela condiciones ecológicas en

los ecosistemas acuáticos por su reducida movilidad; por su tamaño son observables a simple vista, son de amplia distribución, poseen ciclos de vida relativa- mente largos en comparación con otros organismos, la mayor parte de los grupos pueden adaptarse a ca- racterísticas muy definidas del agua y presentan métodos de estudio más simples y baratos (Hellawell

1978).

Con este trabajo se caracterizó la comunidad fitoperifítica y de macroinvertebrados acuáticos en un tramo del río Pacurita, mediante la determinación de las familias y géneros algas, y de macroinverte- brados acuáticos y su influencia, así como algunos parámetros físicos, químicos y climáticos, sobre la estructura de esta comunidad. Área de estudio. Este trabajo se realizó en el río Pacurita, en el tramo que atraviesa el corregimiento de Pacurita (parte baja), perteneciente al municipio de Quibdó (Chocó, Colombia), que se encuentra a una distancia de 6.5 km de la cabecera municipal por vía carreteable (Figura 1). Según Rangel et al. (2004), Pacurita pertenece a

Fuente: SIG UTCH

Ríos de Vías de Corregimiento Municipio de Chocó Chocó Quibdó Pacurita Quibdó
Ríos de
Vías de
Corregimiento
Municipio de
Chocó
Chocó
Quibdó
Pacurita
Quibdó

Figura1. Ubicación del área de estudio. Escala 1:1.000.000.

100

la subregión ecogeográfica central norte, definida por paisajes de piedemonte y colinas bajas de la parte media norte del Pacífico; presenta suelos húmedos formados por rocas sedimentarias transicionales. Posee una pluviosidad moderadamente alta y un ba- lance hídrico que varía de super húmedo a saturado (Cuesta 2006).

Métodos

Este estudio se llevó a cabo durante seis meses, tres de los cuales se destinaron a la fase de campo, en un horario establecido de cuatro horas, respectivamente, con intervalos de tiempo de 15 días para la recolección de las muestras. Se seleccionó una estación de muestreos en un largo tramo en la parte baja del río. Se colectaron los macroinvertebrados y las al- gas del perifiton en el mismo sustrato que son: pie- dra en corriente rápida (PR), piedra en corriente len- ta (PL), hojarasca (H), tronco (T) y vegetación ribereña (VR). Para la colecta de algas se utilizaron raspados en cada uno de los sustratos, a las muestras obtenidas se les agregaron 20 ml de agua y se fijaron con una solución Transeau, para su posterior identificación. La colecta de macroinvertebrados acuáticos se realizó mediante diferentes métodos, dependiendo del tipo de sustrato; los asociados a piedras se toma- ron manualmente mediante el uso de pinzas, los ubi- cados en la vegetación rivereña con la ayuda de re- des de mano, red de net y en hojarasca con un cernidor. Se tuvo en cuenta la variable climática como pre- cipitación, cuyos datos se solicitaron a la estación solar de la Universidad Tecnológica del Chocó y a la estación Ambiental del IDEAM ubicada en el aero- puerto el Caraño de Quibdó, y las variables físicas como conductividad eléctrica, temperatura del agua, sólidos totales, pH y oxígeno disuelto; con la ayuda de un equipo digital multiparámetro, se midió la alcalinidad con el método de naranja de metilo. Para la identificación de las algas se emplearon las claves taxonómicas de Ramírez (2000), Balowin y Chandler (1918), Donato et al. (2001) y Croasdale et al. (1993).Se utilizó un microscopio binocular para facilitar la determinación de las algas perifíticas y se hicieron análisis cuantitativos. Para los macro-

Rev. Biodivers. Neotrop. 2011; 1 (2): 98-104

invertebrados se hizo su posterior separación y de- terminación taxonómica hasta el nivel más asequi- ble con la ayuda de claves taxonómicas de Roldán (1996), Fernández y Domínguez (2001), Merrit y Cummis (1996), Machado (1989). Se utilizaron los índices de diversidad de Shannon-Weaver (1949), la dominancia de Simpson (1945), la equidad de Pielou (1975) que se emplea- ron para describir la estructura numérica de las co- munidades perifiticas y de macroinvertebrados acuá- ticos. Se aplicó un análisis de correlación simple para ver la relación entre variables físicas, químicas hidrológicas y climáticas con las biológicas (índices de diversidad, dominancia y equidad).

Resultados y discusión

Composición taxonómica de las comunidades del perifiton. En el trascurso de esta investigación se presentó una alta cantidad de organismos fitoperifíticos representados en un total de 301 indi- viduos distribuidos en 4 divisiones, 4 clases, 10 ór- denes, 16 familias y 28 géneros, presentándose el mayor número de individuos en el quinto muestreo con 32 especímenes durante el mes de febrero con 25.2% y el menor Cymbella, Coelasphaerium, Gomphonema, Euglena (0.3%). A nivel de órdenes los más representativos fue- ron, Zignematales naviculales y los menos oedo- goniales, oscillatoriales y euglenales. De las 16 fa- milias encontradas a nivel general las más abundan- tes fueron Oscillatoriaceae, Desmidiaceae y las me- nos abundantes fueron Oedogoniceae, Ulothricaceae, Euglenaceae. En cuanto a los muestreos, el mayor número de individuos se presentó en el primer muestreo (29.2%) y el menor fue registrado en el sexto muestreo (4.7%) (Figura 2). De los géneros encontrados el más representati- vo fue Oscillatoria (25.2%), seguido de Bulbochaete (15.6%) y en menor proporción se encuentran los géneros Euglena y Coelasphaerium (0.3%) entre otros; este es un género de los más conocidos dentro de las cianobacterias. El nombre del género hace re- ferencia a los movimientos oscilantes de los filamen- tos que se producen cuando estos organismos están expuestos a una fuente luminosa.

Salas-Tovar Y, et al.

101

Salas-Tovar Y, et al. 101 Figura 2 .Abundancia relativa por muestreo de la comunidad perifítica en

Figura 2 .Abundancia relativa por muestreo de la comunidad perifítica en el río Pacurita.

Número de individuos
Número de individuos

Figura 3. Abundancia relativa por órdenes de macroinvertebrados acuáticos presentes en el río Pacurita.

Composición taxonómica de las comunidades de macroinvertebrados acuáticos. Se colectaron 128 individuos distribuidos en una clase 8 órdenes, 18 familias y 27 géneros (Tabla 1), presentándose el mayor número de individuos en el quinto muestreo con 61 especímenes durante el mes de febrero, y el menor en el cuarto muestreo con dos especímenes en el mes de enero. A nivel de órdenes los Ephemeropteros fueron los más representativos (46.8%), seguido de Trichoptera (16.4%) y los menos fueron Hemiptera y Neuroptera (0.8%) (Figura 3). De las 18 familias encontramos a nivel general que la más abundante fue Lepthoplebiidae (21.8%);

esta es una familia de distribución casi cosmopólita y presenta una gran diversidad y distribución en Sudamérica con el género Thraulodes (21.8%) y las menos abundantes fueron Veliidae, Corydalidae, Tipulidae (0.8%) entre otros (Tabla 1). Variables físicas, químicas y climáticas. Te- niendo en cuenta los promedios por muestreo regis- trados para las variables fisicoquímicas analizadas, se presentaron pocas variaciones por el comporta- miento constante de los datos de la temperatura con un CV=3.1% y sus valores se mantuvieron dentro del rango normal para la zona tropical que es de 25°C a 30°C (Asprilla et al. 1998), y la conductividad pre- sentó un promedio de 7.05µS/cm y un CV=19.43

102

Rev. Biodivers. Neotrop. 2011; 1 (2): 98-104

Tabla 1. Composición taxonómica de la comunidad de macroinvertebrados acuáticos presentes en el río Pacurita

Clase

Orden

Familia

Género

N

%

   

Baetodes

4

3,1

Ephemeroptera

Baetidae

Callibaeti

21

16,4

 

Baetis

1

0,8

 

Lepthohyphidae

Tricorythodes

1

0,8

Lepthophlebidae

Thraulodes

28

21,8

Tricorythidae

Leptohyphes

5

3,9

Plecoptera

Perlidae

Anacroneura

7

5,5

Trichoptera

Odontoceridae

Marilia

21

16,4

Odonata

Libellulidae

Dythemis

5

3,9

 

Macrothemis

1

0,8

Insecta

Coenagrionidae

Argia

1

0,8

Gomphidae

Phyllogomphoides

1

0,8

 

Agriogompus

1

0,8

   

Progompus

1

0,8

Coleoptera

Psepenidae

Psephenops

1

1,6

Elmidae

Cylloepus

1

0,8

 

Macrelmis

1

2,3

Heterelmis

1

2,3

Sin confirmar

1

0,8

 

Dryopidae

Pelonomus

1

0,8

Ptilodactilidae

Anchitarsus

1

1,6

Hemiptera

Veliidae

Rhagovelia

1

0,8

Diptera

Simulidae

Simulium

1

5,5

Tipulidae

Hexatoma

1

0,8

Ceratopogonidae

Stilobezzia

1

0,8

Corydalidae

Corydalus

Corydalus

1

0,8

NN

NN

NN

1

4,7

Total

128

(Tabla 2). Roldán (1992) afirma que las aguas po- bres en iones y muy oligotróficas presentan baja conductividad; esta variable es de gran importancia para el estudio de la dinámica de los organismos, porque nos permite conocer acerca del metabolismo de las comunidades bióticas. La alcalinidad presen- tó un promedio general de 13.65 mg/l CaCO 3 y un CV=14.5%. Estos valores se encuentran dentro del rango normal para aguas tropicales (<100mg/l CaCO 3 ) (Roldán 1992). El oxígeno presentó un pro- medio de 5.34 y un CV de 15.7% (Tabla 2). El oxígeno es uno de los gases con mayor im- portancia en la dinámica de los de ecosistemas acuá- ticos (Roldán 1992) porque su presencia y concen- tración define el tipo de especie de acuerdo con su tolerancia y rangos de adaptación, y por ende esta- blecen toda la estructura y funcionamiento biótico de ecosistemas acuáticos (Ramírez y Viña 1998). El valor promedio de pH registrado en esta in-

vestigación se encuentra dentro del rango normal para las aguas naturales que es de 5-9 (Escobar 1989), los valores ligeramente ácidos de esta variable pueden deberse posiblemente en gran parte a la composi- ción de los suelos y a la naturaleza del sustrato. Estructura numérica de las comunidades perifíticas y de macroinvertebrados acuáticos. El índice de diversidad de Shannon y Weaver presentó para los macroinvertebrados 2.61 y 2.57 para la co- munidad fitoperifítica, lo que es bajo de acuerdo con los valores establecidos por el índice que van de 0-5; se considera que estos valores se pueden deber posi- blemente a la dominancia de algunos géneros en ambas comunidades, estos valores bajos de diversi- dad según Roldán (1992) indican aguas ligeramente contaminadas. La dominancia de Simpson presentó valores re- lativamente altos durante la investigación con un valor general de 0.88 para los macroinvertebrados y

Salas-Tovar Y, et al.

103

Tabla 2. Valores máximos y mínimos de algunas variables climáticas, hidráulicas y fisicoquímicas medidas en el río Pacurita

Variables

1

2

3

4

5

6

Rango

Promedio

CV*

Conductividad eléctrica

6,91

5,91

5,5

7,63

9,36

7,02

9,36-5,50

7,05

19,43

Temperatura del agua

24

25,3

24,1

24,5

24,9

26

26-24

24,8

3,08

Sólidos totales

3,5

3

2,7

3,8

4,7

3,5

4,7-2,7

3,53

19,66

Oxígeno

4,67

6,8

5,58

5,61

4,82

4,6

6,8-4,6

5,34

15,71

Ph

8,43

7,2

7,8

7,6

7,2

8

8,43-7,2

7,7

6,2

Alcalinidad

15

10,2

13,2

15

15,5

13

15,5-10,2

13,65

14,5

Caudal

17,9

243

111

343

349

186

17,9-349

9,49

78,68

Precipitación

11,3

7,7

12,7

21,7

4,8

2,5

2,5-21,7

10.12

67.67

* Coeficiente de Variación

0.87 para la comunidad fitoperifítica; estos valores son altos por lo establecido por el índice que va de 0-1, lo que puede estar relacionado con el aumento

en la densidad de algunos géneros como Thraulodes,

Marilia y Callibaeti que contribuyeron entre 21.8%

y 16.4% para los macroinvertebrados y para el

perifiton los géneros Oscillatoria (25.2%) seguido

de Bulbochaette (15.6%).

Análisis estadístico. Se halló la matriz de corre- lación para determinar los coeficientes de correla- ción entre las variables fisicoquímicas, hidrológicas, climáticas y biológicas (índices ecológicos) que per- mitió verificar la relación entre ellas, pudiéndose afirmar, según los resultados, que para el caso de la comunidad perifítica, existe relación estadística- mente significativa entre los valores de diversidad y conductividad eléctrica (r=-0.9584; p=0.0026), y diversidad y sólidos totales disueltos (r=-0.9545; p=0,0031), siendo tales relaciones inversas, es de- cir, que al aumentar la conductividad y los sólidos disueltos, disminuye la diversidad de algas perifíticas. Pero entre la diversidad y las otras varia- bles de estudio (fisicoquímicas, climáticas e hidro- lógicas) no hay relación. En el caso de la dominancia se puede decir que existe una relación estadísticamente significativa entre esta variable y la conductividad eléctrica (r=0.9255; p=0.0081) y con los sólidos totales di- sueltos (r=0,9196; p =0,0094), presentando una re- lación directa, es decir que al aumentar la conduc- tividad y los sólidos totales disueltos, aumenta el índice de dominancia de algas perifíticas. Pero entre la dominancia y las otras variables de estudio (fisicoquímicas, climáticas e hidrológicas) no hay relación.

Para el caso de la comunidad de macroinver- tebrados, existe relación estadísticamente significa- tiva entre los valores del índice de diversidad y la precipitación (r=-0.9153; p=0,0104), siendo tal re- lación inversa, es decir que al aumentar la precipita- ción, disminuye la diversidad. Pero entre la diversi- dad y las otras variables de estudio (fisicoquímicas, climáticas e hidrológicas) no hay relación, porque la precipitación es uno de los factores ambientales más importantes que influyen en la supervivencia de los organismos acuáticos.

Conclusiones

Las variables fisicoquímicas presentaron pocas variaciones a lo largo de los meses de muestreo, por el comportamiento constante de los datos donde se presentaron valores normales para las zonas tropi- cales. La precipitación y el caudal presentaron varia- ciones, que incidieron sobre la estructura y compo- sición de los macroinvertebrados acuáticos. Para el caso de la comunidad perifítica existe una relación estadísticamente significativa entre los va- lores de diversidad y conductividad eléctrica. En cuanto a los macroinvertebrados acuáticos existe relación estadísticamente significativa entre los valores del índice de diversidad y la precipita- ción. Desde el punto de vista taxonómico, los macroinvertebrados acuáticos más abundantes du- rante el desarrollo de la investigación fueron el or- den Ephemeroptera, la familia Leptophlebiidae y el género Trhaulodes.

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105
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Rev. Biodivers. Neotrop.1 (2):

105-15, 2011

Behavioral description on surface and characterization of humpback whales population (Megaptera novaeangliae) during the breeding season 2006 in Colombian Pacific coast

Descripción del comportamiento en superficie y caracterización de la población de ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) durante la temporada de reproducción y cría 2006, en la costa del Pacífico colombiano

Oscar Rocha Gómez* Abstract

Humpback whales arrive to Colombian Pacific Ocean for breeding and rearing its calves; from 20 m high shore platforms, 115 groups were observed during 44.8 effective sample hours during the 2006 breeding season. Using the group-follow method and incidental sampling were evaluated the group structure, displacement patterns and surface behavior frequency (flippering, lobtailing, breaching, arching, surface turns and spy hoping). Results showed that 26.1% of the groups were formed mainly by one adult, following by groups formed by two adults (22.6%), female, its calf and one escort (21.7%), female and its calf (20%), female, its calf and more than one escort (7%), by three adults (1.7%), and by two females, two calves and two escorts (0.9%). Whales swam with an average speed of 7.3 km/h, and there were not significant differences in speed between the groups (H6=4.9, p=0.5). 69.6% of the whales swam north, 27.8% south, and the rest did not show a clear course; the average time diving was about 4.9 min. Surface behaviors were short, it occurred during 2.5% of the registered time, and the group formed by two adults was the most active (H6=19.9, p=0.02). Humpback whales passing by Bahia Solano, in July and August, principally alone and in groups with one calf, course north, with a moderate speed, with diving intervals about 5 minutes; and that the aerial behavior is not frequent.

Keywords: Megaptera novaeangliae; Cetacean; Behavior; Colombian Pacific coast.

Resumen

Las ballenas jorobadas llegan al océano Pacífico colombiano para la reproducción y la crianza; desde plataformas marinas de 20 m de altura, se observaron 115 grupos durante 44.8 horas de muestreos efectivos, durante la temporada de cría 2006. Utilizando el método de muestreo de seguimiento grupal- incidental, se evaluó la estructura grupal, los patrones de desplazamiento y la frecuencia de la conduc- ta sobre la superficie marina (aleteos, coletazos, exhalaciones, arqueos, saltos y espionajes). Los resultados mostraron que el 26.1% de los grupos estuvieron formados principalmente por un adulto, seguidos por grupos de dos adultos (22.6%), hembra con cría y un escolta (21.7%), hembra con cría (20%), hembra con cría y más de un escolta (7%), tres adultos (1.7%), dos hembras, dos crías y dos escoltas (0.9%). La velocidad media fue de 7.3 km/h, y no hubo diferencias significativas en la veloci- dad entre los grupos de ballenas (H6=4.9, p=0,5). El 69.6% de las ballenas nadaron hacia el norte, 27.8% al sur y el resto no mostró un rumbo claro; el tiempo promedio de inmersión fue de 4.9 min. Los comportamientos superficiales fueron cortos, se produjeron durante el 2.5% del tiempo registrado y el grupo formado por dos adultos fue la agrupación más activa (H6=19.9, p=0.02). Las ballenas joroba- das que pasan por Bahía Solano, en julio y agosto, se encuentran principalmente solas y en grupos con cría, llevan rumbo norte con una velocidad moderada, con intervalos de buceo alrededor de cinco minutos y el comportamiento aéreo no es muy frecuente.

Palabras clave: Megaptera novaeangliae; Cetáceos; Comportamiento animal; Costa pacífica colombiana.

* Research Group of Wildlife Management, Universidad Tecnológica del Chocó, Department of Biology with an Emphasis Natural Resources, Quibdó, Colombia. e-mail: albinioni1@gmail.com Fecha recepción: Septiembre 9, 2011 Fecha aprobación: Diciembre 12, 2011

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The Panamá, Colombia, Ecuador and Chile shore is well-known as the zone of the Southeastern Pacific. Is habitat between many subpopulations of humpback whales, which spend part of their time in areas of feeding in high latitudes of the south of the American continent and Antarctica, and the zones of coastal water reproduction lukewarm of the tropic, of which some populations cross up to 10 degrees to the north of the equatorial line crossing a distance of 8500 km (Stevick et al. 2004, Rasmussen et al. 2004, Acevedo et al. datos sin publicar). The world-wide humpback whales population oscillates in 10% and 20% of their original size, and it has been catalogued by the International Union for Conservation of Nature (IUCN) as vulnerable status (Reeves and Leatherwood 1994, Reeves et al. 2003). In Colombia it also has been classified as vulnerable, (i.e. that at the moment is threatened in wild populations), (Flórez-González et al. 2006). The species has been reported annually in the colombian Pacific north, the area of Bahía Solano and surroun- dings, however there have been only some preliminary studies about its presence in the area (Alberico et al. 2000, Muñoz-Saba and Alberico 2004, García et al. 2006). The behavioral patterns of this specie, show so- cial functions, competitive demands, and necessities of feeding and availability of prey (Helweg and Herman 1994). When beginning the period of migration towards the zones of reproduction they appear typical conducts, like the competition between individuals, some events that denote aggression and the emission of songs (Herman and Antinoja 1977, Ávila 2000). In Colombia, humpback whales have been studied on Gorgona island (Cauca department), and around Malaga Bay, Malpelo island (Valle del Cauca department), which comes to sites between June and November with the aim of breeding and rearing (Flórez-González and Capella 1993, Flórez-González et al. 1998, Avila 2000, Bonilla 2000). Although this specie has been reported annually in the northern of Colombian Pacific in Bahía Solano and its environs, only there has been some preliminary studies of its presence in the area (Alberico et al. 2000, Muñoz- Saba and Alberico 2004, García et al. 2006). Except Ávila´s study in 2006, in this country the majority of investigations based on the study of humpback

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whales behavior have been conducted from boats or under the direct influence anthropic, therefore there is a general way to a degree ethology unknown of these individuals in their natural state, this means without influence of boats that condition or influence the normal activity of the humpback whales (Avila

2006).

The regular presence of humpback whales in this area of Colombia, accentuates the need to know the ethology dynamics of these marine mammals, as well as being a kind of economic importance and cultural identification for the inhabitants of these localities ago Part of marine biodiversity possessing the waters of Chocó department. Therefore this study is timely and of great importance for the conservation of humpback whales in the Chocó and in Colombia, which have been little studied and deserve attention to promote subsequently to carry out conservation plans, management of wildlife and determination of natural conservation areas (Rocha 2007).

Materials and methods

The data was compiled during the humpback whales reproductive season, comprising from 1 of July to 31 of August 2006. The M. novaeangliae activity was registered based on Mann (1999) through of incidental samplings and continuous records from two land platforms of 20 meters of height; the samplings were made by two observers, while an observer described the activity, the other recorded the sequence of the same one in registry squares, which included beginning and ending sampling time and the time in which they were made each one of the events, each hour this job was intercalated to avoid errors in taking of data by visual fatigue; binoculars 7x50 offshore equipped with a horizon- tal direction component «azimuth» were used together with a chronometer that, allowed us to measure the speed expressed in degrees/total obser- vation in seconds and a range scale which allowed to have certainty and trustworthiness that data registered already this scale establishes the distance in kilometers between the platform and observed group. Groups were defined based in Ávila (2006) where

a grouping appears when between the individuals is

a distance smaller to 100 meters during a minimum

Rocha-Gómez O

time of 10 minutes and the stability of such according to the changes in the group structure during the period of observation; in addition they must display coordinated movements and take same direction and speed of swimming (Whitehead 1981). The determination of the type of grouping was made visually having in account the corporal length and size of the fin dorsal and of body volume (Ávila 2006). From the terrestrial platforms whales can be detected by their exhalations which in their majority present display propulsion of water spurt of two to three meters of height on water surface, dorsal fin and peduncles exposure or surface and aerial displays (Rocha 2007). Humpback whales not conform stable groupings in time, except mother and you calve, which remain together by an approximated period of a year, during the lactation (Baker 1984). According to distribution and based on previous studies, we determined the following types of social groupings: (A) an adult, (2A) two adults, (3A) three adults, (H+B) female and its calve, (H+B+E) female, calve and an escort, (H+B+Es) female, calve and more than one escort, (2H+2B+Es) two females, two calves and more than one escort. During each sample total observation, diving and on surface times, displacement degrees (azimuth) and swimming course according to direction taken for each group was recorded. For behavioral events determination on surface, some were taken from the activities that prioritize in the groupings of M. novaeangliae during the breeding season in Colombian Pacific. These types of recorded activities are very showy and therefore are reliable for identification from land platforms because are highly distinguishable over long distances (Ávila 2006). Flippering, lobtailing, breaching, arching, turns in surface and spy hoping settled down like surface events. As superficial activity all the other events are understood, including the water exhalations. Only the follow events were taken such as respiratory activity: Rotating, back and stomach breachs, because present their spiracles (nostrils) to the surface, simultaneously recorded as an event of respiratory activity.

Data analysis

Data was filtered to order them chronologically and by groupings types to obtain groups and total

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averages, standard deviations, and rates of occurrence as far as the items of superficial activity there. Time observation was made by subtracting the final time from the initial observation time. Dives and on the surface times, were obtained by subtracting the total time of observation time immersion, and it evaluated the respiratory behavior, displacement courses and speed. Photographic records obtained during part of 2005 and 2006 seasons were compared with each other in order to avoid errors in overestimating individuals registered, it was noted whether there were recaptured and thus established a preliminary list for the area through photoidentification method. For quantify events frequency of occurrence on surface, we used the method described by Helweg and Herman (1994), Corkeron (1995) and Ávila (2006), with an amendment, the rate was calculated for each event for each the 115 groups and then averaged by type of grouping, as a fee for each indi- vidual type of grouping as follow:

Rate= N° of observed events by grouping Observation time (minutes) x N° individuals of group Speed obtaining For each registry speed was determined as follow:

Total time observation = final time - initial time Distance = « (D1 2 +D 2 -2) * (D1*D2) * Cos (A­rad)

Where D1 is the distance from the viewpoint to the starting point, D2 the distance of the viewpoint to final point observation and Arad is the angle transformed into radians (formulates of cosine); and the angle A= A1 - A2 ((1) angle at the beginning, (2) the end of observation).

Results

Sampling effort and registry success. During focal samplings from earth, made in the months of July and August of 2006, a total of 480 hours during 60 days was accumulated, the samplings were made from the 8 to 12 and from 14 to 18 hours, period subject to environmental and oceanic conditions; this one threw a success of capture or obtaining of registries, of 162,348 seconds equivalent to 2705.8 minutes or 45.09 hours (Table 1). The samplings made from the terrestrial platform, was recorded 115 groups, which distributed themselves in seven type groupings. Altogether 250

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Table 1. Sampling effort and registry success from earth

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Total sampling hours = %

Recorded hours = %

Exit daily average %

480 h. = 100

45.09 h. = 9.39375

0.0939375 h

individuals were observed, of which 192 they were adult (72.8%) and 58 calves (28.2%) (Figure 1). The time average of observation of these 115 groupings was of 23.52 minutes. The type of grouping with greater observation numbers was the conformed one by an adult (A) 26.1%. The grouping constituted by three adults (3A) with (1.7%) was less frequent. Total observation time of each type of grouping, corresponded directly with the number of observed groups in A, H+B, H+B+Es. 2A and 3A, respectively displayed a smaller number of groups (Figure 1) but greater observation time with respect to H+B+E and 2H+2B+Es (Figure 2). The frequency in the times of observation, varied according to conformation group. The mean in observation time for each group do not retained relationship (R2=0.2) with the observed frequency of each one of the 7 groupings; that is to say, not evidence that groups with greater number of observations, have the greater mean of observation and vice versa; which is demonstrated in addition which the groupings of adults with young display a greater observation time, suggests greater activity of events in the surface of the water. The sampling was divided in 4 phases (biweekly),

with the aim of to identify if variations in the observation frequency of groupings existed during the total period of sampling (Table 2). The grouping 2A although obtained the greater frequency in phases 1 and 2, decreased substantially during the last phases; H+B+E and H+B diminished their frequency with respect to 2A, but they maintained the same tendency with this one grouping in the four phases. 3A and 2H+2B+Es, were those of smaller frequency and they only appeared in second and first phase, respectively. Most groupings were observed during two first phases with a frequency of the 66.1% and the third and fourth phase obtained the 33.9%, in second month the observation frequency decreased in a 50%. Surface activity. The time percentage in which each one of the type groupings showed surface activity of the total time observed, total of aerial activities and events on surface (except respiratory events) happened in 0.8% of the total of the observed time. The greater activity in surface was observed in the groupings conformed by a greater number of individuals: H+B+Es and 3A, 2H+2B+Es although this one complete sample the greater frequency of activity in surface, does not provide representative

of activity in surface, does not provide representative Figure 1. Number of groups observed during July

Figure 1. Number of groups observed during July and August of 2006 according to type of grouping.

Rocha-Gómez O

109

Rocha-Gómez O 109 Figure 2. Total observation time in seconds, according to type of groupings. Table

Figure 2. Total observation time in seconds, according to type of groupings.

Table 2. Sightings groupings frequency during four observation phases

Type

grouping

1 (30 Jun-15 Jul)

Phase (%)

2 (16 Jul-31 Jul)

3 (1 Aug-15 Aug)

4 (16 Aug-30 Aug)

Total

sightings

A

8 (21.05%)

3 (7.89%)

8 (42.10%)

11 (55.0%)

30

2A

10 (26.31%)

11(28.94%)

1 (5.26%)

4 (20.0%)

26

H+B+E

6 (15.78%)

13(28.94%)

3 (15.78%)

3 (15.0%)

25

H+B

9 (23.68%)

7 (18.42%)

6 (31.57)

1 (5.0%)

23

H+B+Es

4(10.52%)

2 (5.26%)

1 (5.26%)

1 (5.0%)

8

3A

——

2 (5.26%)

——

——

2

2H+2B+Es

1 (2.63%)

——

——

——

1

Total

38

38

19

20

115

information because single a registry of this one type

seconds. Spearman correlation analysis among events

2H+2B+Es (1 group) with 49 and 3A (2 groups) with

of

grouping was obtained, nevertheless bears relation

number and surface time of the groups observed

to mentioned previously. The groupings that displayed greater number of events on surface were H+B+E, H+B, 2A, and A (Figure 3), which presented the greater observed frequency. H+B obtained the greater average in the

showed a coefficient r=0.3929, which indicates that the relationship between the surface events number and surface time was positive but not significant (r <0.5). The value of R2 notes that the number of surface events hardly explains the 15.4% of the

flippering rate, lobtailing, spy hoping and arching;

variation in surface time (Figure 4).

A

obtained the greater average in the rate of surface

Respiratory behavior. A total of 3386

turns and 2A obtained the greater average in the rate

respiratory events were recorded such as: Expulsions

of

breaches (Table 3). The surface time (ST) was obtained indirectly,

of a water spurt, head exposition and spiracle, spy hoping, breach of turn, back breach. More greater

reducing the diving time of the total time of record

respiratory activity was recorded in H+B+E (25

of

each group. Therefore, obtained values correspond

groups) with 1265 breathings (exhalations) 50.1

to

events duration displayed on surface (flippering,

breathings average by group; the smaller amount

lobtailing, breaches, spy hoping, arching and surface turns), but also to lapse among an event and other that does not correspond to one diving lower to 60

breathings were recorded in follow groups:

120 breathings, but to the being groups with low

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