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SEMINARIOS LOGOI 2007

Amarás de tu corazón
…tiene que ver con
mis afectos.

Amarás de tu alma
…tiene que ver con la
esencia de lo que soy
como persona.

Amarás de tu mente
…tiene que ver con
el uso total de mi
intelecto.
En esta primera clase revisaremos los
primeros cuatro mandamientos:
1. No tendrás dioses ajenos…
amores indebidos que compiten con Dios.

2. No te harás imagen, ni ninguna semejanza…


imágenes que crean ilusiones falsas de Dios.

3. No tomarás el nombre de Dios en vano…


falta del respeto debido para con Dios.

4. Acuérdate del día de reposo para santificarlo…


descuidar el propósito del domingo.
Una postura determinante
¿Quiénes
somos?
Si hemos
evolucionado de los
monos, podemos
portarnos como nos
da la gana.
Pero si somos seres
creados por Dios,
entonces nos
corresponde seguir
las leyes que él ha
diseñado para nuestro
bien.
Ya que sabemos que Dios es
nuestro Creador y Señor, ¿para
qué nos dio la ley?
POSITIVAMENTE:
1. Para enseñarnos cómo es que debemos
comportarnos (no para salvarnos).
2. Para revelarnos el caracter puro de Dios.
3. Para dar órden y sabiduría correcta a
nuestras vidas.
4. Para saber como amar a Dios y a
nuestro prójimo.
NEGATIVAMENTE los Mandamientos son:

1. Para indicarnos claramente qué es


pecado y cuáles cosas ofenden a Dios.
2. Para revelarnos nuestras muchas fallas
y nuestra pecaminosidad, y para
intranquilizarnos espiritualmente.
3. Para demostrarnos nuestra desesperada
necesidad de Jesucristo, ya que sólo él
puede salvarnos, perdonarnos, y darnos
el poder para vencer el pecado.

Estúdiese Romanos 7:7-12, 24-25.


LO QUE DEBEMOS RECORDAR:
• La ley ( los Mandamientos) no tiene poder.
• La ley no puede darnos justicia.
• La ley no quita nuestros sentidos de culpa.
• La ley no nos da el deseo de hacer lo bueno.
• La ley no nos da el poder para obedecer.
• La ley no puede dar vida (ella solo condena)
Pero al condenarnos y llenarnos del sentido de culpa, la
buena cosa de la ley es que nos lleva corriendo a
Jesucristo, el que sí nos salva, perdona y nos da el
poder y el deseo para vivir de forma que agrada a Dios.
Dios, entonces…

a cuenta de su gran amor, quiso darnos


Diez Mandamientos que sirvieran para
orientarnos y conducirnos a la felicidad.
No tendrás dioses ajenos
delante de mí.
Las tres categorías de dioses que creamos:
1. Objetos que son considerados sobrenaturales y
adorados directamente o por medio de imágenes
como si fueran dios.
2. Cosas que absorben
completamente nuestro
interés, llenan nuestro
pensamiento, y llegan a ser
nuestra razón de vida.
3. Espíritus diabólicos (Satanás y sus
demonios) que directa o indirectamente
servimos y obedecemos.
• Distraídos por estas cosas, no hay cupo
para Dios.
• La intención por la cual fuimos creados es
obstruida.
• Dios es excluido de nuestras vidas.

Cuando amores indebidos compiten con


Dios, el deseo de Dios de tener una íntima
relación con nosotros (y de que nosotros
pudiéramos disfrutar de todo lo que él tiene
para nosotros) es arruinado. Somos
nosotros los que salimos perdiendo.
No te harás imagen, ni ninguna semejanza
de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en
la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.
No te inclinarás a ellas, ni las honrarás;
porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte,
celoso, que visito la maldad de los padres
sobre los hijos hasta la tercera y cuarta
generación de los que me aborrecen, y hago
misericordia a millares, a los que me aman
y guardan mis mandamientos.
Dios es inefable, glorioso,
incomparable, sublime y
majestuoso.
Como ser supremo que es,
demanda que le adoremos
correctamente
y por encima de
todo amor, apetito y deseo.
Cuando no nos gusta algo que Dios nos dice
o nos pide, queremos cambiar de dioses.
Inventamos nuestras maneras de adorarle.
Ejemplos:
Nadab y Abiú Cansados de sacrificar el perfume ordenado
por Dios, decidieron ser creativos y adorar a
Dios de su manera, ¡Dios los mató!

Caín trajo el
sacrificio que
él quería, y
Dios lo
rechazó a él.
Levitico 10:1-3 Génesis 4
Dice Pablo en Romanos 1:21-23:

“Habiendo conocido a Dios, no le


glorificaron como a Dios, ni le dieron
gracias, sino que se envanecieron en
sus razonamientos, y su necio
corazón fue entenebrecido.
Profesando ser sabios, se hicieron
necios, y cambiaron la gloria del Dios
incorruptible en semejanza de imagen
de hombre corruptible…”
Ejemplos de maneras modernas de
cambiar a Dios o Su Palabra
1. Algunos, queriendo que la Biblia sea
más aceptable, han tratado de
“desexualizarla”. Pero, cuando
consideramos la manera en que tales
tipos de cambios alteran nuestro
entendimiento de la Biblia, nos damos
cuenta que traducciones inexactas de
la Biblia fácilmente pueden modificar o
cambiar nuestro concepto de Dios, y de
todo lo que Él ha creado. Esto es lo que
condena este mandato.
Homosexuales:
2. Otros, buscando aprobar otro estilo de
vida (la homosexualidad), han querido
pelear con el Dios bíblico, puesto que de
principio a fin lo condena. Sin embargo, a
través de los argumentos que usan,
vemos que han querido rehacer a Dios a
imagen de ellos. Han querido crear un
Dios sumamente tolerante, distinto al de la
Biblia; uno al que no le importa el pecado.
Asimismo, han llegado a creer que la
Biblia no quiere decir lo que dice. Han
querido cambiar a Dios y hacer un dios
nuevo que acepta su estilo de vida.
Puesto que servimos lo que
adoramos, el Señor nos dice:
No te harás imagen, ni ninguna semejanza
de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en
la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.
Cuatro razones por las cuales Dios
dice que nunca debemos
inclinarnos ante dioses falsos:
1) Él es Jehová nuestro Dios
Porque es el ser supremo, demanda que le adoremos
a él por encima de todo amor, apetito y deseo.
2) Él es fuerte
Cuando se reduce a Dios a la imagen del hombre,
pierde su omnipotencia, se le hace frágil, débil,
limitado, y deja de ser Dios.
3) Él es celoso
Igual que un buen padre, intensamente protege la
devoción que como hijos debemos darle.
4) Él castiga la maldad
Dios nos informa que cuando de corazón, alma y
mente dejamos de adorarle a él para adorar a dioses
falsos, tal acción trae drásticas consecuencias.
¿A qué
amamos?
¿A quién
amamos?

Amarás al Señor tu Dios de


todo tu corazón, de toda tu
alma, y de toda tu mente.
No tomarás el nombre de
Jehová tu Dios en vano;
porque no dará por
inocente Jehová al que
tomare su nombre en vano.
El gran honor y respeto que le
corresponde al nombre de Dios
• No podemos tomar su nombre en vano.
• La palabra “vano” tiene dos sentidos:
– 1) quiere decir “perversidad”;
– 2) y quiere decir “para vanidad”.

Si se toma el nombre de Dios —o de cualquier


persona de la Santa Trinidad— para usarlo vulgar
o profanamente es una perversidad. Si se usa el
nombre de Dios con cualquier fin religioso,
cuando en el corazón no se le adora ni se le
estima, se ha usado el nombre vanamente. El
mandamiento terminantemente lo prohíbe.
El uso del nombre divino
Usamos el glorioso nombre
cuando oramos, predicamos,
enseñamos, meditamos,
testificamos, y cuando nos
encontramos enfermos, en
pruebas y en dificultades.

Lo que Dios pide es que no


usemos lo que es tan sagrado
de forma inconsciente o
liviana. Necesitamos mantener
muy en alto ese nombre cada
vez que cruza por nuestros
labios.
No tomarás el nombre de Jehová
tu Dios en vano.
“En vano”: insincera y
livianamente, sin pensar lo
que se está diciendo.
Expresiones como “Dios mío”,
“Jesús”, “o Dios”, “Cristo mío”
(y hasta en inglés, “Oh my
God”), esto todo es tomar el
nombre de Dios en vano.
No se tendrá la intención de
mal usar el nombre de Dios,
sin embargo, dice el texto:
“Dios no dará por inocente al
que tomare su nombre en
vano”.
La prensa, las revistas, las novelas,
el teatro, la radio, la televisión
usan el nombre de Dios descuidadamente y hasta con desprecio
Dios dijo a Israel: A causa de
las blasfemias, el país está
lleno de adúlteros, la tierra
está de luto y los pastos del
desierto se han secado. Los
profetas corren tras la
maldad, y usan su poder para
la injusticia (Jeremías 23:10).
Dios castiga a los que no
respetan su nombre. Él no
dará por inocente al que
tomare su nombre en vano,
no importa si es una persona,
un pueblo o una nación.
Acuérdate del día de reposo
para santificarlo.
Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;
mas el séptimo día es reposo para Jehová tu
Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu
hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni
tu bestia, ni tu extranjero
que está dentro de tus puertas.
Porque en seis días hizo Jehová los cielos y
la tierra, el mar, y todas las cosas que en
ellos hay, y reposó en el séptimo día; por
tanto, Jehová bendijo el día de reposo
y lo santificó.
¿Tendrá que ver
¿Que pide Dios en este mandamiento?
sólo con la
manera en que
guardo el Día
del Señor, o se
referirá también
a mi actitud
hacia el trabajo
y el descanso?
Es el mandamiento
que más examina
tu amor:
1. Hacia Dios
2. Hacia el mundo
que te rodea
3. Hacia tu familia
¿Qué lugar das a Dios y a la iglesia?
¿Está vacío tu
sitio en la
iglesia?

¿Qué lugar das en tu vida para Dios?


La pregunta no es si
debemos adorar a Dios
el sábado o el domingo,
la pregunta es:
¿Cuánto y cuándo
adoras tú a Dios?
Yo me alegré
con los que me
decían:
A la casa de
Jehová iremos
(Salmo 122:1).
También este
mandamiento
examina
tu amor hacia el
mundo y sus
cosas
¿Para qué trabajas?

¿Te das cuenta que la fuerza, la inteligencia, y


las habilidades todas vienen de Dios?

¿Usas el trabajo como medio por el cual el


mundo ve a Dios en ti?
Este
mandamiento
también
examina
tu amor hacia tu
familia
Guardaos en
vuestro espíritu,
y no seáis
desleales para
con la mujer de
vuestra
juventud...
Guardaos, pues,
en vuestro
espíritu, y no
seáis desleales.

Mal 2:16-16
Amar a Dios comprende:
1. De corazón, alma y mente (es decir,
consciente e inteligentemente) brindar a
Dios la devoción que él me pide en su
Palabra y en sus mandamientos.
2. Tener todas las cosas que me interesan y
con las cuales tengo contacto (Dios,
familia, amigos, trabajo, recreo y
posesiones), en una correcta relación.
3. Cuidar mi vida y corazón de manera que
el obedecer los requisitos divinos me es
de gozo y satisfacción.

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