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Poder edulcorante

Sacarina
SACARINA

La sacarina es un edulcorante artificial, el primero y más antiguo utilizado en


alimentación. Fue descubierto en 1878, anunciado en 1879, por Ira Remsen y
Constantin Fahlberg. Trabajaban en experimentos con tolueno cuándo un día, al
no lavarse las manos, descubrieron el sabor dulce de uno de sus derivados, la
sacarina. Químicamente es una amida o-sulfobenzoica conocida como E954 en
la industria alimentaria.
Entre sus principales características está un poder edulcorante 300 veces
superior al del azúcar, motivo por el que se suele utilizar en forma de sal
sódica disuelta en agua (sacarina sódica) o en comprimidos con dosis bajas.
Tiene un sabor amargo residual y no tiene impacto sobre la
glucemia (concentración de glucosa en sangre) pudiendo ser consumido por
diabéticos. No aporta calorías y su estabilidad ante el calor y poca reactividad
lo hacen adecuado para su uso en la industria alimentaria y para alimentos
cocinados.
La sacarina ha sido declarada apta para el
consumo humano por la FAO/WHO Expert
Committee on Food Additives (JECFA), la European
Food Safety Authority (EFSA) y por la Food and
Drugs Administration de Estados Unidos (FDA). El
ADI (Acceptable Daily Intake) establecido por
estos organismos es de 5 mg/kg de peso corporal;
por ejemplo, una persona que pesa 70 kg podría
consumir hasta 350 mg al día de forma segura
según este ADI.

Actualmente la sacarina es ampliamente utilizada


en combinación con otros edulcorantes, como
aspartamo, ciclamato, xilitol o sucralosa, cada
Nombre (IUPAC) sistemático uno aportando características que los otros no
2H-1λ6,2-benzotiazol-1,1,3-trione tienen o para mejorar las características de cada
edulcorante por separado. Por ejemplo, para
enmascarar el sabor amargo residual de la
sacarina.