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Sobre Estrategias de Aprendizaje

y Hábitos de Estudio
Si consideramos el aprendizaje como un
proceso siempre activo que ocurre en la
persona que aprende y es influenciada
por él a partir de su estilo para procesar
la información, vemos que el centro de
atención es el sujeto: su protagonista
principal. De este modo, es muy importante
qué aprendemos y cómo lo hacemos.
El objetivo de conocer el modo en que una
persona aprende, es poder potenciar sus
capacidades y compensar los puntos débiles
en dicho proceso.
Para obtener tal conocimiento, una herramienta
muy utilizada, es el Learning and Study
Strategies Inventory (también conocido como
LASSI). Este instrumento, que se administra en
nuestro Colegio, se compone de 10 escalas que
indagan las estrategias de aprendizaje y hábitos
de estudio:
1. Actitud general.
2. Motivación.
3. Administración del tiempo.
4. Ansiedad.
5. Concentración.
6. Procesamiento de la información.
7. Selección de ideas principales.
8. Ayudas para el estudio.
9. Autoevaluación.
10. Preparación y rendimiento.
Actitud general:
La actitud general hacia el estudio tiene un
gran impacto ya que nos predispone de
determinada manera hacia el
aprendizaje, aumentando o
disminuyendo nuestro interés, atención
y motivación.
Es importante mantener una preparación
mental que favorezca buenos y sanos
hábitos de estudio.
Motivación

Entendemos por motivación aquello que


nos impulsa a realizar una tarea
específica y lograr así nuestra meta.
La motivación supone una necesidad a
ser satisfecha, siendo ésta atractiva a
nuestro interés y perseguida por
nuestra voluntad.
Para estar motivados hacia algo,
necesitamos poder otorgarle un sentido.
El grado de responsabilidad que aceptemos
para estudiar y rendir, se ve reflejado en las
conductas cotidianas que mostramos respecto
a las tareas académicas.
Para esto, debemos saber atribuir a nuestros
esfuerzos, mucho de lo que logramos y nos
sucede al intentar aprender, antes que pensar
que es producto de la suerte, de fuerzas que
no controlamos, etc.
Administración del tiempo:

El buen manejo del tiempo es un factor


estratégico fundamental para poder
cumplir nuestro objetivo.
La mayoría de los alumnos pueden verse
apremiados por su tiempo pero solo, al
elaborar y ajustarse a programas
concretos y realistas, se podrá avanzar.
Conocer muy bien nuestra rutina, puede
ayudarnos mucho:
• ¿Cuál es el mejor y el peor momento
del día para estudiar?
• ¿Qué materias son más fáciles y más
difíciles?
• ¿Las actividades extra-escolares son
una prioridad o un complemento
académico durante la semana?
El descansar poco, permanecer
demasiado tiempo seguido frente a una
misma tarea y/o realizar en exceso
actividades extraescolares contribuyen
a un círculo vicioso que acaba
repercutiendo negativamente en el éxito
escolar.
Ansiedad
El término ansiedad se asocia a un estado
de agitación, preocupación, inquietud.
Si bien la ansiedad en cierto grado no
tiene efectos negativos, al ser muy
elevada desvían la atención de las tareas
relacionadas al estudio y al rendimiento,
manifestándose en juicios negativos de
valoración sobre las habilidades, futuro,
interacciones con otros, etc.
Un alumno ansioso por un examen,
malgasta su energía en preocuparse más
que en ocuparse por rendir, saboteando
de este modo sus esfuerzos.
Concentración
La concentración es lo que nos permite
focalizar y mantener nuestra atención en una
tarea determinada.
Todas las personas tenemos una capacidad
limitada para procesar lo que ocurre dentro
nuestro y alrededor. Entonces, para poder
concentrarnos mejor, debemos permanecer lo
más libre de estímulos externos como sea
posible (celular, música, TV, computadora, etc)
de modo tal que podamos utilizar todas nuestras
energías en aquello que pretendemos lograr.
Procesamiento de la información
Todo aprendizaje se beneficia del uso de
estrategias de elaboración y organización. Éstas,
nos ayudan a relacionar los conocimientos
adquiridos (datos, creencias, experiencias,
actitudes, etc.) previamente con los nuevos que
buscamos asimilar.
La diferencia entre un experto y un novato no
estriba solamente en la cantidad de
conocimiento acumulado sino también en la
forma en que éste está organizado.
Selección de ideas principales

Seleccionar el material más importante


de aquel que es complementario,
redundante o extra, es fundamental en
el estudio eficaz y eficiente, para poder
extraer lo primordial y no ahogarnos en
una cantidad innecesaria de
información.
Ayudas para el estudio

En este punto, nos referimos a las


herramientas con las que contamos a la
hora de estudiar. Hay recursos populares
(resúmen, síntesis, herramientas gráficas)
sin embargo, cada alumno puede crear
aquellas que le sean útiles y beneficiosas.
Autoevaluación

El repaso de lo estudiado hasta el momento


es fundamental para monitorear nuestra
tarea y conocer con qué objetivos
cumplimos, cuáles no y cuáles
necesitamos profundizar. De este modo,
podremos consolidar lo aprendido e
integrarlo con otros conocimientos previos.
Preparación y rendimiento

Nos referimos al conocimiento


acerca de los tipos de evaluación
posibles (oral, escrita, multiple
choice, etc.) como así también a la
práctica oral y escrita de “dar un
examen”.