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Profesores: René Orellana

Esteban Valencia
Curso: 7° Básico
 Lamañana del 4 de octubre, Gregorio Olías
se levantó más temprano de lo habitual.
Había pasado una noche confusa, y hacia el
amanecer creyó soñar que un mensajero
con antorcha se asomaba a la puerta para
anunciarle que el día de la desgracia había
llegado al fin.
 Luego se habían metido poco a poco las dos
y se iban riendo, conforme el agua les
subía por las piernas y el vientre y la
cintura. Se detenían, mirándose, y las risas
les crecían y se les contagiaban como un
cosquilleo nervioso. Se salpicaron y se
agarraron dando gritos, hasta que ambas
estuvieron del todo mojadas, jadeantes de
risa. Después de eso me fui lentamente.
 Hace muchos años tuve un amigo que se
llamaba Jim, y desde entonces nunca he
vuelto a ver a un norteamericano más
triste. Desesperados he visto muchos.
Tristes como Jim, ninguno. Una vez se
marchó a Chile, en un viaje que debía
durar más de seis meses, pero al cabo de
poco tiempo volví a verlo.
 Fue entonces cuando se torció el tobillo [...]
Cayó en mala posición: el empeine del pie
izquierdo cargó con todo el peso del cuerpo.
De pronto sintió un dolor agudísimo; pensó que
se había roto el pie. Con alguna dificultad,
sentado en el césped, se quitó la zapatilla y el
calcetín, comprobó que el tobillo no estaba
hinchado. El dolor amainó en seguida, y Mario
se dijo que con suerte el percance no
revestiría mayor importancia. Se puso el
calcetín y la zapatilla; se incorporó; caminó
con cuidado: una punzada le desgarraba el
tobillo.
 Entre Antioquia y Sopetrán, en las orillas
del río Cauca estaba yo fundando una
hacienda. Me acompañaba en calidad de
mayordomo Simón Pérez, que era todo un
hombre, pues ya tenía treinta años, y
veinte de ellos los había pasado en lucha
tenaz y bravía con la naturaleza, sin sufrir
jamás grave derrota…Un sábado en la
noche, después del pago de los peones, nos
quedamos Simón y yo conversando en el
corredor, que pase el aserrador, Jesús del
Corral
 “Doña Rosa va y viene por entre las mesas
del Café, tropezando a los clientes con su
tremendo trasero. Doña Rosa me contó que
con frecuencia su local esta lleno de gente.
Para doña Rosa, el mundo es su Café, y
alrededores de su Café. Hay quien dice que
a doña Rosa le brillan los ojillos cuando
viene la primavera y las muchachas
empiezan a andar de manga corta”.
 Una noche en que no tiene nada que hacer,
Camila consigue, tras dos llamadas
telefónicas, ponerse en contacto con
Eduardo. Ninguno de los dos es joven y eso
se nota en sus voces que cruzan Chile de
una punta a la otra. En sus corazones
renace y aflora el amor y al cabo de unos
días deciden reencontrarse.
 Desde que se zambulló en el río. Apechugó
el cuerpo y luego se dejó ir corriendo
abajo, sin manotear, como si caminara
pisando en el fondo, después rebalso la
orilla y puso sus trapos a secar, lo vi. Que
temblaba de frío, hacía aire y estaba
nublado”.
 “ya lleva quince días Angélica sin venir, es
bien extraño, yo no tengo humor ni para mi
diario, no duermo ni estudio, ni puedo
hacer nada en paz. Antes me desvelaba
solamente cuando ella venía y me abrazaba
o cuando tenía una mala noticia ella; pero
ahora es lo de todas las noches, lo de todas
las noches de Dios… si ni siquiera puedo
escribir. Y es que, como no duermo, tengo
la cabeza abombada y no se me ocurre sino
estar triste. Y me duele el corazón… ¡mi
Angélica, mi Angeliquita, ven, ven, ven…¡
 "Entrópor la puerta del comedor en el
momento en que Esteban comenzaba a
trinchar el asado y la reconocieron
inmediatamente, a pesar de que hace seis
años que no la veían y estaba muy pálida y
mucho más anciana"
 Eljugador estrella Esteban Valencia salió al
campo con un zapato de cada color, con los
colores de su equipo (Colo-colo) Al iniciar
el juego encontró a su antagonista, el
capitán de la Universidad de Chile, se
trataba de René Orellana. Ahora Esteban
con sus zapatos de colores, se vio
enfrentado a su natural contrincante.
Ahora en el primer tiempo, el marcador se
mantuvo en ceros, desde afuera del estadio
se escuchaba a la multitud y el recinto
estaba lleno de lado a lado.
 “élno contestó, entraron en el bar. El pidió
un whisky con agua; ella pidió un whisky
con agua. Él la miro, ella tenía un gorro de
terciopelo negro apretándole la pequeña
cabeza; sus ojos se habrían, oscuros, en
una zona azul; ella se fijó en la corbata de
él, roja, con las pintas blancas sucias, con
el nudo mal hecho”.