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LA DEIDAD DE CRISTO

EQUIPO #2

Trabajo basado en la 3ª
Verdad Fundamental
de Asambleas de Dios
La deidad de Cristo
La persona más importante que ha caminado en la faz de la tierra es Jesús.

Su nacimiento es tan importante que ha dividido la historia en dos partes y sirve como la
base para el calendario que la mayoría de nosotros usamos hasta este día. Las personas
no mencionan una fecha según el nacimiento de Mahoma o Confucio. En cambio,
decimos que un acontecimiento ocurrió un cierto número de años antes o después del
nacimiento de Jesucristo.

La historia nos dice que Jesús era un judío del primer siglo que vivió en Palestina durante el
reinado de Tiberio Cesar. El historiador romano Tácito se refirió a los cristianos derivando su
nombre de Cristo, un hombre que fue ejecutado bajo las manos de Poncio Pilato. Nadie
con un logro académico serio negaría realmente que Jesús viviera. La pregunta que surge
es: ¿Quién era Él?

La identidad de Jesucristo proporciona el punto en el que se divide el cristianismo y las


otras religiones. Muchos quieren dar solamente un poco de honor, enseñando que Él era
un profeta o un gran hombre. Sin embargo, los cristianos enseñan que aquel Jesús era más
que un hombre. Él es Dios.
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La deidad de Cristo
Declaración de fe

“Creemos que el Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios, que se hizo


hombre, nació por obra del Espíritu Santo, vivió una vida sin pecado,
murió por nosotros, resucito y fue exaltado a la Diestra de Dios.”

El Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios.


La Biblia declara:
(a) Su nacimiento virginal (Mateo 1:23; Lucas 1:31, 35).
(b) Su vida sin pecado (Hebreos 7:26; 1 Pedro 2:22).
(c) Sus milagros (Hechos 2:22; 10:38).
(d) Su obra vicaria en la Cruz (1 Corintios 15:3; 2 Corintios 5:21).
(e) Su resurrección corporal de entre los muertos (Mateo 28:6; Lucas
24:39; 1 Corintios 15:4).
(f) Su exaltación a la diestra de Dios (Hechos 1:9, 11; 2:33; Filipenses
2:9–11; Hebreos 1:3). 3
La deidad de Cristo
La persona de Cristo

La identidad de Cristo es esencial para la fe cristiana. Él vivió como hombre, pero


afirmaba ser Dios. No caben los errores. Si lo que Jesús decía acerca de él mismo
no era verdad, entonces sería un mentiroso y no hubiera provisto ninguna
salvación. Si Jesús es quién afirmó ser, entonces su palabra fue verdad y la
salvación que ofreció es una realidad actual. No debemos tener dudas acerca
de la identidad de Cristo. Él fue y es tanto Dios como hombre, y es el Salvador del
mundo.

Jesús es Dios

Un entendimiento claro de la identidad de Cristo empieza cuando reconocemos


que Él es Dios. Jesús tenía una relación eterna con Dios que es única. Él no era sólo
“un hombre con cualidades divinas” (Stott 1958, 22). Jesús era un hombre
eternamente divino. Él era Dios. Las siguientes verdades señalan su divinidad.
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La deidad de Cristo
El nacimiento virginal revela la divinidad de Cristo

Así como se define en la Biblia y hoy en día, la palabra virgen no se refiere simplemente a cualquier
mujer joven. Una virgen es alguien que nunca ha tenido relaciones sexuales. Cuando el ángel
Gabriel informó a María que ella tendría un hijo, ella preguntó: “¿Cómo será esto? pues no conozco
varón” (Lucas 1:34).

Gabriel le explicó que el Espíritu Santo vendría sobre ella y que el niño será llamado “Hijo de Dios”
(1:35). Jesús no fue “literalmente el hijo de María y José; él fue el hijo literal de María y Dios”
(Betzer1989, 11).

Luc 1:35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo
cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
Luc 1:36 Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban
estéril;
NOTA: La acción de Dios es increíblemente nueva. Hasta aquí se trataba de personas ancianas y estériles, a las que
se otorgó de manera maravillosa lo que la naturaleza sola no había sido capaz de lograr. Ahora se trata de una virgen que ha
de ser madre sin ninguna cooperación humana. Jesús ha de recibir la vida «no de sangre (de varón y de mujer) ni de
voluntad humana (de los instintos), ni de voluntad de varón, sino de Dios» (Jua_1:13) (*), de la virgen. En esta concepción y
en esta acción de Dios se supera todo lo que hasta ahora había sucedido a los grandes de la historia sagrada: a Isaac,
Sansón, Samuel, Juan Bautista. ¿Quién es Jesús?
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La deidad de Cristo
Algunas personas creen que Jesús no compartió ningún DNA o genes con María; su matriz fue
simplemente una “vasija”, y ella no tuvo parte en su concepción. Sin embargo, muchos creen que
la naturaleza humana pecaminosa se pasa a través del padre (Romanos 5:12, 17). Ya que Jesús no
tuvo un padre terrenal, Él no heredó la naturaleza pecaminosa. En todo caso, como Hijo de Dios,
Jesús retuvo su divinidad y naturaleza sin pecado.

Rom 5:12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte,(A) así la muerte pasó a todos los hombres,
por cuanto todos pecaron.
Rom 5:13 Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado.
Rom 5:14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es
figura del que había de venir.
Rom 5:15 Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más
para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.
Rom 5:16 Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para
condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación.
Rom 5:17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la
abundancia de la gracia y del don de la justicia.

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La deidad de Cristo
El nacimiento virginal es una de las doctrinas más esenciales del cristianismo, y ha sido examinada
muy de cerca por dos razones:

(1)Requiere de lo sobrenatural, y
(2) separa a Jesucristo de todos los “hombres buenos” o líderes
religiosos.
El milagro del nacimiento virginal permitió que Jesús naciera sin la naturaleza pecaminosa. Si no
hubiera sido totalmente sin pecado, Él no hubiera sido el sacrificio perfecto por nuestros pecados.
Él tuvo que retener su divinidad, la naturaleza sin pecado como el Hijo de Dios para que su
expiación cumpliera los estándares de Dios.
La vida sin pecado de Jesús testifica de su divinidad

Pedro escribió que Jesús “no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca” (1 Pedro 2:22). A pesar
de que Satanás tentó a Jesús en el desierto, no pudo hacer que Él pecara (Mateo 4:1–11; Marcos
1:13; Lucas 4:1–13). El escritor de los Hebreos dijo: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no
pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra
semejanza, pero sin pecado” (4:15). Jesucristo es “santo, inocente, sin mancha” (7:26). Jesús pudo
vivir una vida sin pecado en la tierra por su naturaleza divina.
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La deidad de Cristo
Jesús proclamó su deidad
Jesús proclamó muchas veces su deidad, así como la autoridad que lo acompañaba. Los siguientes
pasajes son algunos ejemplos de sus proclamaciones:

•“Dijeron todos: ¿Luego eres tú el Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros decís que lo soy” (Lucas 22:70;
vea también Mateo 26:63–64; Marcos 14:61–62).
Mat 26:63 Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le Mar 14:61 Mas él callaba, y nada respondía. El
Luc 22:70 Dijeron todos: ¿Luego eres tú el Hijo de dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo:
Dios? Y él les dijo: Vosotros decís que lo soy. Cristo, el Hijo de Dios. ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?
Mat 26:64 Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que Mar 14:62 Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo
desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del del Hombre sentado a la diestra del poder de
NOTA: 22.70 Jesús no manifestó en este poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.(K) Dios, y viniendo en las nubes del cielo.(K)
momento que El era Dios, simplemente respondió
con un sí la pregunta del sumo sacerdote, 26 . 64 Jesús reconoce su deidad y añadió que a pesar de
las presentes circunstancias llegará el momento cuando
diciendo: "Vosotros decís que lo soy". Pero Jesús puedan verlo, en cumplimiento de la profecía mesiánica
se identificó con Dios al usar un título familiar que de Dan_7:13.
se halla en el Antiguo Testamento: "Yo soy"
Dan 7:13 Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las
(Exo_3:14). El sumo sacerdote reconoció la nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre,(I) que vino
declaración de Jesús y lo acusó de blasfemo. Para hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.
cualquier otro ser humano decir que era Dios era
una blasfemia, pero en este caso era verdad. La 7 . 13 Hijo de hombre : La expresión favorita de Jesús
blasfemia, el pecado de pretender ser Dios o para designarse a sí mismo. De ahí que el sueño de Daniel
tenga, en parte, un carácter mesiánico, al anunciar que la
atacar de cualquier forma su autoridad y venida del Mesías inauguraría una nueva etapa del reinado de
majestad, se castigaba con la muerte. Los líderes Dios sobre la historia. Cristo cumplió esta misión trayendo el
judíos tenían la evidencia que necesitaban. reino de Dios a la experiencia humana (v. 18).

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La deidad de Cristo
• “Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo… Jesús le dijo: Yo soy, el que
habla contigo” (Juan 4:25–26.

• “Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. Por esto los judíos aun más
procuraban matarle… sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a
Dios” (Juan 5:17–18).
Jua 4:25 Le dijo la mujer: Sé que ha de Jua 5:17 Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora
venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando trabaja, y yo trabajo.
él venga nos declarará todas las cosas. Jua 5:18 Por esto los judíos aun más procuraban matarle,
Jua 4:26 Jesús le dijo: Yo soy, el que porque no sólo quebrantaba el día de reposo,[d] sino que
habla contigo. también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose
igual a Dios.

5.17ss Jesús se identificaba con Dios, su Padre. No cabe


duda de que afirmaba ser Dios. Jesús no da lugar a la
alternativa de creer en Dios mientras se hace caso omiso
del Hijo de Dios (5.23). Los fariseos también llamaban
Padre a Dios, pero se dieron cuenta de que Jesús declaraba
tener con El una relación singular. Como respuesta a la
declaración de Jesús, a los fariseos les quedaban dos
alternativas: creerle o acusarlo de blasfemia. Escogieron la
segunda.

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La deidad de Cristo
• “¿Crees tú en el Hijo de Dios?… Pues le has visto, y el que habla contigo, él es” (Juan 9:35–37).

• “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30). Los que le escuchaban entendieron que Él proclamaba ser
Dios y trataron de apedrearlo (Juan 10:31–36).
Los que son espiritualmente ciegos Jua 10:31 Los judíos volvieron a coger 10.34-36 Jesús se refería al Psa_82:6, donde a gobernadores y jueces
Jua 9:35 Jesús se enteró de que habían piedras para tirárselas,[ñ] israelitas se les llama "dioses" (véanse también Exo_4:16; Exo_7:1).
expulsado de la sinagoga a aquel ciego. Jua 10:32 pero Jesús les dijo:
Cuando se encontró con él le preguntó: –Por el poder de mi Padre he hecho Si Dios llamó dioses a los líderes israelitas porque eran agentes de la
–¿Tú crees en el Hijo del hombre?[k] muchas cosas buenas delante de vosotros: revelación de Dios y de su voluntad, ¿cómo podía ser blasfemia que Jesús
Jua 9:36 Él le dijo: ¿por cuál de ellas me vais a apedrear? se llamase el Hijo de Dios? Jesús estaba reprendiendo a los líderes
–Señor, dime quién es, para que crea en él. Jua 10:33 Los judíos le contestaron: religiosos porque El es el Hijo de Dios en una singular y sin paralelos
Jua 9:37 Le contestó Jesús: –No vamos a apedrearte por ninguna cosa relación de unidad con el Padre.
–Ya le has visto. Soy yo, con quien estás buena que hayas hecho, sino porque tus
hablando. palabras son una ofensa contra Dios.[o] Tú, 10.35 "La Escritura no puede ser quebrantada" es una clara declaración
que no eres más que un hombre, te haces de la verdad de la Biblia. Si aceptamos a Cristo como Señor, también
Jua 10:30 El Padre y yo somos uno solo. Dios a ti mismo. debemos aceptar su testimonio de la Biblia como Palabra de Dios.
10.30 Esta es la declaración más Jua 10:34 Jesús les respondió:
–En vuestra ley está escrito: ‘Yo dije que 10 . 34 , 35 Dioses sois : La referencia, tomada del Psa_82:6, no
clara de su divinidad que Jesús atribuye divinidad a los jueces a quienes se refiere, sino que era un título
haya expresado jamás. Jesús y su sois dioses.’[p]
Jua 10:35 Sabemos que no se puede negar de elogio, destacando la capacidad de vida humana y voluntad dada
Padre no son la misma persona, por Dios, como el fruto de haber sido hechos «a su imagen».
pero en esencia y naturaleza son lo que dice la Escritura, y Dios llamó
uno. De aquí que Jesús no es un simple dioses a aquellas personas a quienes
dirigió su mensaje. Esto se ve claramente en la cláusula aposicional: «Y todos vosotros hijos
buen maestro: El es Dios. Esta declaración del Altísimo» (Psa_82:6). La frase que Jesús utiliza aquí es un argumento
no dejaba lugar a dudas. Los líderes Jua 10:36 Y si Dios me apartó[q] a mí y me
envió al mundo, ¿cómo podéis decir que le que va de menor a mayor, no una designación de su pueblo.
religiosos deseaban matarlo porque sus
leyes decían que cualquiera que he ofendido por haber dicho que soy Hijo
de Dios? En otras palabras, si el mismo Dios llamó a los judíos «dioses» en aquel
proclamase ser Dios debía morir. No había tiempo, como se comprueba en sus propias Escrituras, cuánto más
nada que pudiese persuadirlos de que la justificado estaba ahora Jesús al llamarse a sí mismo el Hijo10 de Dios,
declaración de Jesús era verdad. según testificaban sus obras, las cuales eran del Padre.
La deidad de Cristo
• “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9).

• Cuando oró por sus discípulos, Jesús dijo: “Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu
nombre, para que sean uno, así como nosotros” (Juan 17:11).

Jua 14:8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jua 17:11 Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo
Jua 14:9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre,
vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, para que sean uno, así como nosotros.
ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
17.11 Jesús pedía que los discípulos estuvieran unidos en armonía y amor
así como lo están el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, la unión más fuerte
de todas. (Véanse las notas a 17.21-23.)
14.9 Jesús es la imagen visible, tangible, del Dios invisible. Es la
revelación completa de lo que es Dios. Jesús explicó a Felipe, el 17.21-23 El gran deseo de Jesús era que sus discípulos llegasen a ser uno.
que deseaba ver al Padre, que conocerlo a El equivalía a conocer a Quería que se uniesen para ser un poderoso testimonio de la realidad del amor
Dios. La búsqueda de Dios, de la verdad y de la realidad, conducen de Dios. ¿Ayuda a la unidad del cuerpo de Cristo que es la Iglesia? Usted puede
a Cristo. (Véanse también Col_1:15; Heb_1:1-4.) orar por otros cristianos, evitar el chisme, edificar a otros, trabajar juntos en
humildad, dar de su tiempo y dinero, exaltar a Cristo y rehusar desviarse con
discusiones sobre asuntos que provoquen división.

17.21-23 Jesús oró pidiendo unidad entre los creyentes basándose en la unidad
de los creyentes con El y el Padre. Los cristianos pueden conocer la unidad
entre ellos si viven unidos a Dios. Por ejemplo, cada pámpano que vive unido a
la vid lo está también con todos los otros pámpanos que hacen lo mismo.

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La deidad de Cristo
Los milagros de Cristo señalan su divinidad

En el Día de Pentecostés, Pedro dijo a la multitud: “Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús
nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios
hizo entre vosotros por medio de él” (Hechos 2:22). Juan también creyó que los milagros de Cristo
eran señales que indicaban su deidad (Juan 12:38). Jesús mismo dijo: “Mas si las hago, aunque no
me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el
Padre” (Juan 10:38).

Jua 12:38 para que se cumpliese la palabra del Jua 10:38 Mas si las hago, aunque no me creáis a
profeta Isaías, que dijo: mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que
Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? el Padre está en mí, y yo en el Padre.
¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?(H)
Jua 10:38
12.37, 38 Jesús realizó muchos milagros, pero la mayoría creed las obras. Las obras de Jesús constantemente
de las personas seguían sin creer en El. Asimismo, muchos testificaban a la gente que era Dios quien obraba en Cristo
hoy en día no creen a pesar de todo lo que hace Dios. No se (Sal 65:8; 78:43).
desanime si al testificar de Cristo no logra que se
conviertan a El tantos como desea. A usted le corresponde
seguir siendo un testigo fiel. Debe extenderse hacia otros,
pero a estos les toca tomar sus propias decisiones.

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La deidad de Cristo
Jesús acepta la adoración
En los Diez Mandamientos, Dios prohibió la adoración a cualquier otro dios (Éxodo 20:3–5). Los
apóstoles rehusaron aceptar adoración (Hechos 10:25–26; 14:11–18). Aún los ángeles rehusaron
adoración (Apocalipsis 19:10; 22:8–9).

Jesús, sin embargo, acepta adoración porque Él es Dios. Los Evangelios registran la adoración de los
discípulos hacia Jesucristo después que Él caminó sobre el agua y calmó el viento (Mateo14:32–33).
Después de que Jesús sanó a un hombre ciego y le dijo que Él era el Hijo de Dios, el hombre dijo:
“Creo, Señor; y le adoró” (Juan 9:38). Después de la resurrección de Cristo, las mujeres que fueron a
la tumba, lo adoraron (Mateo 28:9) así como sus discípulos (28:17; Lucas 24:52).

Éxo 20:3 No tendrás dioses ajenos delante de mí. Apo 22:8 Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que Mat 14:32 Y cuando ellos subieron
Éxo 20:4 No te harás imagen, ni ninguna las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que en la barca, se calmó el viento.
semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo me mostraba estas cosas. Mat 14:33 Entonces los que estaban
en la barca vinieron y le adoraron,
en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. Apo 22:9 Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy
diciendo: Verdaderamente eres Hijo
Éxo 20:5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás;(A) consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan de Dios.
porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que las palabras de este libro. Adora a Dios.
visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta
la tercera y cuarta generación de los que me NOTA: 22.8, 9 El primero de los diez mandamientos es "No tendrás
aborrecen, dioses ajenos delante de mí" (Exo_20:3) Jesús dijo que el mayor
mandamiento de Moisés fue: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu
corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente" (Mat_22:37). Aquí, al
Hch 10:25 Cuando Pedro entró, salió Cornelio a final de la Biblia, se reitera esa verdad. El ángel instruye a Juan: "Adora a
recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Dios". Solo Dios es digno de ser adorado. El está por encima de la creación,
Hch 10:26 Mas Pedro le levantó, diciendo: aun sobre los ángeles. ¿Hay personas, ideas, metas o posesiones que
Levántate, pues yo mismo también soy hombre. ocupan un lugar principal en su vida, desplazando a Dios? Adore solo a
Dios; no permita que nadie lo distraiga de su devoción a El. 13
La deidad de Cristo
Jesús acepta la adoración

Además, en Hebreos 1:6, los ángeles adoraron al hijo “primogénito” de Dios.


En Apocalipsis 5:13: “Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y
en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero,
sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.” Pablo proclama “para que
en el nombre de Jesús se doble toda rodilla… y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para
gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:10–11). Podemos adorar a Cristo porque Él es el Hijo divino de Dios.

Jesús perdona pecados


En Marcos 2:5, Jesús usó la autoridad divina y perdonó los pecados de un hombre paralizado. En otra
ocasión, Él dijo a una mujer pecadora que sus pecados le eran perdonados (Lucas 7:48).
Mar 2:5 Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus Luc 7:48 Y a ella le dijo: Tus pecados te son
pecados te son perdonados. perdonados.

NOTA: 2.5-7 En lugar de decirle al paralítico: "Estás sano", Jesús le NOTA: Jesús formula el perdón del pecado. El perdón se
dijo: "Tus pecados te son perdonados". Para los líderes judíos era ha producido y permanece. Jesús lo anuncia y lo efectúa.
una blasfemia pretender hacer algo que solo Dios podía hacer. De «El Hijo del hombre tiene poder para perdonar pecados»
acuerdo a la Ley judía, este pecado merecía la muerte (Lev_24:15- (Rom_3:24). Jesús es maestro, profeta, y más que profeta.
16). Dios mismo le ha conferido el poder de perdonar pecados.
¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?
Los líderes religiosos entendieron muy bien que Jesús afirmaba que
era el Mesías, pero el juicio que emitieron fue erróneo. Jesús no
blasfemó, porque lo que dijo era cierto. Jesús es Dios y lo demostró
sanando al paralítico (Lev_2:9-11).
14
La deidad de Cristo
Jesús perdonó en un nivel más alto que un simple humano. Mientras nosotros tal vez perdonamos a
aquellos que nos hacen mal, sólo Dios puede perdonar verdaderamente los pecados de una
persona. Por su naturaleza divina, Jesús fue capaz de perdonar a las personas que no habían
cometido pecado directamente contra Él (Marcos 2:3–7; Lucas 7:44–49).

Mar 2:3 Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, Luc 7:44 Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no
que era cargado por cuatro. me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha
Mar 2:4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, enjugado con sus cabellos.
descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, Luc 7:45 No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis
bajaron el lecho en que yacía el paralítico. pies.
Mar 2:5 Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus Luc 7:46 No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies.
pecados te son perdonados. Luc 7:47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó
Mar 2:6 Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.
cavilaban en sus corazones: Luc 7:48 Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.
Mar 2:7 ¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede Luc 7:49 Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir
perdonar pecados, sino sólo Dios? entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados?
Luc 7:50 Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vé en paz.
7.49, 50 Los fariseos pensaban que solo Dios podía perdonar pecados, de manera que se
admiraban que este hombre, Jesús, dijera que los pecados de la mujer eran perdonados. No
veían a Jesús como Dios.

15
La deidad de Cristo
Los discípulos de Cristo reconocieron su divinidad

Ningún israelita cometió el error de pensar que Moisés era divino. Sin embargo, el Nuevo Testamento
nos cuenta de un grupo de hombres que caminaron con Jesús y vieron su humanidad y aún así, más
tarde, lo adoraron, predicaron su evangelio, y oraron en su nombre (Pearlman 1981, 144). Tomás
habló claramente el punto de vista de los discípulos cuando dijo: “¡Señor mío, y Dios mío!” (Juan
20:28).

Juan 1:1–3 lee: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en
el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue
hecho.” Juan nos dice claramente que Jesús es eterno y tuvo un papel importante en la creación.

Jua 1:1

En el principio. Esta expresión se refiere al tiempo antes que el universo fuera creado por Dios, lo que indica claramente la preexistencia del Verbo (cp. Gn 1:1).

el Verbo. Este término en griego (lógos) es muy rico en significado (i.e., palabra, mensaje, proclamación, declaración, mandato, asunto, etc.). En la época del N.T. el
lógos tenía connotaciones muy especiales, tanto para los judíos como para los gentiles. Para el judío (por medio de la Septuaginta y otros escritos en griego) significaba
la presencia poderosa y creativa de Dios (Sal 33:6; cp. Gn 1:3, 6, 9, 14, 20, 24; Is 55:11). El lector no judío pudo muy bien haber pensado del término en un sentido
filosófico, como una unidad coherente que llena y ordena el universo. El apóstol Juan trasciende esta comprensión. En el evangelio le confiere este título al Jesús
histórico (1:14), y así le identifica como la suprema revelación personal de Dios en la historia humana (cp. He 1:1–4).

el Verbo era Dios. El Lógos es igual con el Padre en esencia y deidad. Con esta explícita declaración, Juan dice que Jesús es Dios, un énfasis a lo largo del cuarto
evangelio.
16
La deidad de Cristo
Pablo confirmó las palabras de Juan cuando escribió: Porque en él fueron creadas todas las cosas, las
que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean
principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las
cosas, y todas las cosas en él subsisten. (Colosenses 1:16–17)

La incomparable dignidad de Cristo en toda la creación, su superioridad soberana sobre ella, se fundan en que todo está creado en él, por medio de él y con miras a é];.
En esto se centra el énfasis de la expresión y a ello debemos atender ante todo, es decir, a Cristo. él es causa, mediador y objetivo de toda la creación.

CREACION/META: «Todas las cosas fueron creadas por medio de él y con miras a él»: ésta es una declaración independiente de la época, que además revela un nuevo
misterio de la creación. El principio y la duración de las cosas creadas están fijados por Cristo, porque la creación es obra de Dios por medio del Verbo (Jua_1:3).

J/PREEMINENCIA: Suena casi como una fórmula de la revelación que subraya en la cúspide de este texto hímnico la permanente referencia a Cristo: «Y él es ante
todo.» Esta afirmación hay que entenderla primeramente en sentido temporal, pero también se ha de referir al rango de Cristo: ya que en el orden temporal Cristo es
ante todo, también es inmensamente superior a todo, no tan sólo al principio, sino para siempre: él es... Hoy día es más importante que nunca conocer esta
preeminencia de Cristo, porque el mundo y su extensión crecen sin cesar en la conciencia del hombre moderno, aunque solamente fuera por la progresiva comprensión
del enorme desenvolvimiento del universo y por su conquista científica. Cristo siempre lleva ventaja al hombre moderno y le es superior.

17
La deidad de Cristo
Los apóstoles reconocieron que Jesús es el creador y sustentador del universo.

Él es eterno y divino.
Por la divinidad de Cristo, Él representa a Dios ante nosotros. Muchos de nosotros hemos visto a un
niño que se parece exactamente a su padre. De igual manera, cuando miramos a Jesús como el
Hijo de Dios, podemos ver muchas de las características de su Padre. Jesús dijo a Felipe: “El que me
ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9). En Jesús, podemos ver a Dios.
Los niños pequeños creen que sus padres pueden hacerlo todo. Mientras vamos madurando,
aprendemos que los padres terrenales son limitados y no pueden siempre cumplir sus promesas. Pero
ya que Jesús es divino, Él siempre cumple sus promesas. Él citó a Isaías diciendo:

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a
los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.
(Lucas 4:18–19)
JUAN 14.9 Jesús es la imagen visible, tangible, del Dios invisible. Es la revelación completa de lo que es Dios. Jesús explicó a Felipe, el que deseaba ver al Padre, que
conocerlo a El equivalía a conocer a Dios. La búsqueda de Dios, de la verdad y de la realidad, conducen a Cristo. (Véanse también Col_1:15; Heb_1:1-4.)
LUCAS 14:18-19 Las palabras son de Isaías 61,1s. Sólo se ha cambiado una línea. «A poner en libertad a los oprimidos» (Isa_58:6) está en lugar de «para sanar a los
de corazón quebrantado». Con esta modificación queda muy bien articulado todo el pasaje. La primera y la segunda línea hablan de dotación con el Espíritu y de
encargo recibido de Dios; las otras cuatro líneas hablan de la obra del portador de la salvación. La primera y la última línea y las dos del medio se corresponden; la
primera y la última hablan del anuncio y del mensaje, las del medio, de la actividad salvífica del Señor. El portador de salvación actúa de palabra y de obra, es salvador
y mensajero de victoria. 18
La deidad de Cristo
Mientras otros podrían parecer tontos al hacer esta clase de promesas, Jesús hizo todo lo que dijo y
más. Él calmó tormentas, tocó vidas, sanó enfermos, y suplió las necesidades con una palabra. Él
aún suplió la necesidad que la humanidad tenía debido al pecado por medio de su sacrificio en
expiación por nosotros. Como nuestro creador divino, Jesús entiende cada detalle de nuestra vida.
Podemos confiar completamente en Él. Él puede hacer y hará lo que ha dicho porque Él es Dios.

Jesús es hombre

La encarnación de Cristo es una clave principal del cristianismo. La palabra encarnación significa
“la unión de la deidad con la humanidad en la persona de Jesucristo”. Jesús se hizo hombre sin
dejar de ser Dios. Esta verdad es esencial para el cristianismo porque Jesús ha llegado a ser un
verdadero hombre para morir como sustituto por el pecado del mundo. Consideremos las siguientes
evidencias de esta verdad acerca de la encarnación.

19
La deidad de Cristo
Su nacimiento humano y desarrollo
Mateo y Lucas trazan la línea humana de los ancestros de Jesús y enfatizan que Él nació de María
(Mateo 1:16; Lucas 1:7). Mateo nos da un linaje legal de Jesús a través de José, pero no llama a José
su padre. En vez de eso llama a José “marido de María” (Mateo 1:16).

Jesús nació como un bebé y se desarrolló como un humano más (Lucas 2:40, 52). Sin embargo,
como lo mencionamos anteriormente, Jesús no heredó la naturaleza pecaminosa. Cuando el ángel
anunció el nacimiento del Salvador a María, le dijo que “el poder del Altísimo” la cubriría con su
sombra y “el Santo Ser que nacerá” sería “llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35).
Estas palabras claramente enseñan que el niño Jesús nacería sin una naturaleza pecaminosa.

Mat 1:16 y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual Luc 1:35 Respondiendo el ángel, le dijo: El La concepción virginal por el espíritu y la virtud
nació Jesús, llamado el Cristo. Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del del Altísimo indica que Jesús, el que nacerá será
Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual santo, Hijo de Dios. A Jesús se le llama santo
1.16 Como María era virgen cuando quedó embarazada, Mateo
también el Santo Ser que nacerá, será llamado (Hec_2:27), es el Santo de Dios (Hec_4:34).
incluye el nombre de José solo como esposo de María, no como
Hijo de Dios. Jesús, en cuanto concebido y dado a luz gracias al
padre de Jesús. La genealogía de Mateo muestra el linaje legal (o
Espíritu, es desde el principio, desde su misma
real) de Jesús a través de José. La línea ancestral de María se
1.35 Jesús nació sin el pecado que entró en el concepción, poseedor del Espíritu. Juan poseyó
registra en Luk_3:23-38. María y José eran descendientes
mundo mediante Adán. Nació santo, justo; el Espíritu desde el seno materno, los profetas y
directos del rey David.
como Adán, fue creado sin pecado. En los «espirituales» son penetrados del Espíritu
contraste con Adán, que desobedeció a Dios, durante algún tiempo. Jesús supera a todos los
Mateo señala la genealogía a partir de Abraham mientras que
Jesús obedeció y está en condiciones de ser portadores de Espíritu. Por el hecho de poseer el
Lucas lo hace a partir de Adán. Mateo está dirigido a los judíos,
nuestro sustituto para librarnos de las Espíritu desde el principio, puede también
por eso señala a Jesús como descendiente de Abraham. Lucas
consecuencias del pecado y lograr que seamos comunicar el Espíritu (Hec_24:49; Hec_2:33).
está dirigido a los gentiles, por eso enfatiza a Jesús como
Salvador de la humanidad. aceptos de Dios (Rom_5:14-19). 20
La deidad de Cristo
Su cuerpo humano y limitaciones
Jesús se veía y actuaba como un hombre. Es decir, Él tenía un cuerpo humano (Juan 2:21) con todas
sus limitaciones. Él se sintió cansado en su viaje a Samaria (4:6). Él tuvo sed en la cruz (19:28). Él
experimentó frustración (Marcos 9:19) y desánimo (Juan 6:66–67).

Un cuadro claro de la humanidad de Jesús también emerge desde el jardín del Getsemaní cuando
el horror y la consternación vinieron sobre Él. Él dijo: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte”
(Marcos 14:34). El escritor de los Hebreos nos dice que “ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor
y lágrimas al que lo podía librar de la muerte” (Hebreos 5:7). Él sufrió dolor (1 Pedro 4:1) y luego
murió (Juan 19:30).

Jesús tenía carne. Él entiende nuestros sentimientos y nuestras limitaciones porque Él las experimentó.

Jua 2:21 Mas él hablaba del templo de Mar 9:19 Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación 1Pe 4:1 Puesto que Cristo ha padecido por
su cuerpo. incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? nosotros en la carne, vosotros también armaos
¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo. del mismo pensamiento; pues quien ha
Jua 4:6 Y estaba allí el pozo de Jacob.
padecido en la carne, terminó con el pecado,
Entonces Jesús, cansado del camino, se
sentó así junto al pozo. Era como la Jua 6:66 Desde entonces muchos de sus discípulos
hora sexta. volvieron atrás, y ya no andaban con él.
Jua 19:30 Cuando Jesús hubo tomado el
Jua 6:67 Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso
vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo
Jua 19:28 Después de esto, sabiendo iros también vosotros?
inclinado la cabeza, entregó el espíritu.
Jesús que ya todo estaba consumado,
dijo, para que la Escritura se
cumpliese:(B) Tengo sed.
21
La deidad de Cristo
Su nombre humano

El ángel dio a José y a María el nombre del niño. Jesús es la forma griega del nombre Josué, un
nombre humano que significa “salvador” (Mateo 1:21). Bartimeo y otros llamaron a Jesús el “Hijo de
David” (Marcos 10:47), un título humano. Jesús se refirió comúnmente a sí mismo como “Hijo del
Hombre” (Mateo 26:64). Este nombre implica que Él era humano y que “Él es el representante de
toda humanidad” (Woodworth 1986, 73).

Jesús tiene una naturaleza doble: divina y humana. Esto no significa que Él es la mitad Dios y la mitad
hombre. Sino que Jesús es cien por ciento Dios y cien por ciento hombre. Cuando decimos que Él
tiene naturaleza divina, queremos decir que todas las características que aplican a Dios también se
aplican a Jesús. Cuando decimos que Él tiene naturaleza humana, queremos decir que Jesús añadió
una naturaleza humana a su naturaleza divina. Pablo escribió acerca de esto en Filipenses 2:5–8:
Flp 2:5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
Flp 2:6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
Flp 2:7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
Flp 2:8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

2 . 6 En forma de Dios : La frase no se refiere al aspecto físico de Cristo, sino a su esencia divina, algo que permanece inalterable. Igual
a Dios se refiere al modo de existencia de Cristo. El Señor comparte la gloria y prerrogativas de la divinidad, pero no consideraba esa
condición como algo que debía ser mantenido celosamente. Por el contrario, Jesús renunció voluntariamente a su gloria cuando vino a la
tierra, aunque retuvo su esencia divina.

2 . 7 La realidad de la encarnación se expresa en la completa renuncia de Cristo al despojarse a sí mismo. él abandonó su aspecto divino
y asumió una humanidad real. Hecho semejante sugiere que Jesús era realmente hombre: Su humanidad era genuina, aunque su ser
seguía siendo divino. 22
La deidad de Cristo
Su nombre humano
Para describir esto, los teólogos usan el término kenosis, que significa “el auto vaciamiento”. Cuando
Él se hizo hombre, Jesús liberó o se vació de la gloria que Él había disfrutado con el Padre por la
eternidad. Aunque Jesús mostró vislumbres de su gloria divina durante su ministerio terrenal, “así
como la transfiguración en el monte de Galilea (Mateo 17:1–3), mucho de su ministerio terrenal fue
llevado a cabo en y por el poder del Espíritu Santo” (Menzies y Horton 1993, 68).
La transfiguración Una visión de la gloria de Jesús (ver Mar. 9:2-13; Luc. 9:28-36). La referencia al tiempo excepcionalmente
Mat 17:1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, preciso (seis días después) puede tener la intención de ligar este episodio íntimamente con las palabras de Jesús
a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte en 16:28: aquí, por unos breves momentos, algunos de los que estaban con Jesús lo “vieron” en su gloria real.
a un monte alto; Todo el relato se da desde el punto de vista de los discípulos como una revelación para ellos de quién era de
Mat 17:2 y se transfiguró delante de ellos,(A) y verdad Jesús. Más allá de la muerte está la gloria y ya estos tres discípulos tienen el privilegio de ver el telón
resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos corrido. Son tres los elementos que se suman para dar una afirmación extraordinaria de Jesús como más que un
se hicieron blancos como la luz. Mesías meramente humano.
Mat 17:3 Y he aquí les aparecieron Moisés y
Elías, hablando con él. Primero, su aspecto cambiado (transfigurado La palabra griega “metamorphei” ), en una luz brillante (2)
Mat 17:4 Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, y una nube brillante (5), confirma que él no es solamente un portavoz de Dios, sino que es diferente en sí mismo
bueno es para nosotros que estemos aquí; si de otros profetas.
quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para
ti, otra para Moisés, y otra para Elías. Segundo, está ligado con Moisés y Elías, dos de los más grandes por medio de los cuales Dios salvó y habló a su
Mat 17:5 Mientras él aún hablaba, una nube de pueblo en tiempos pasados (aunque ambos, como Jesús, sufrieron el rechazo del pueblo de Dios). Se esperaba
luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, popularmente que volvieran para inaugurar la edad mesiánica, de manera que su aparición aquí proclama a
que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo Jesús como el Mesías.
complacencia;(B) a él oíd.
2Co 4:6 Porque Dios, que mandó que de las Tercero, como en el bautismo de Jesús (3:17), Dios mismo lo confirma como su Hijo. Si esto es cierto, sus
tinieblas resplandeciese la luz,(A) es el que discípulos deben oírle, a pesar de que hubieran encontrado sus palabras intimidantes en 16:21 ss.
resplandeció en nuestros corazones, para Su rostro brilla como el sol y los vestidos son blancos como la luz. La gloria de Dios resplandece en él y luce a
iluminación del conocimiento de la gloria de Dios través de él. (2Co_4:6). 23
en la faz de Jesucristo.
La deidad de Cristo
Su nombre humano
La humanidad de Jesús es importante porque significa que Él nos entiende. Él ha estado donde
nosotros estamos y puede entender cómo nos sentimos. El escritor de los Hebreos indica que Jesús se
compadece de los débiles, porque fue tentado “en todo según nuestra semejanza” (4:15). “Pues en
cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” (2:18).
Heb 4:15 Porque no tenemos un sumo Heb 9:13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos,(M) y las 1Jn 3:5 Y sabéis que él apareció para quitar
sacerdote que no pueda compadecerse cenizas de la becerra(N) rociadas a los inmundos, santifican para la nuestros pecados,(B) y no hay pecado en él.
de nuestras debilidades, sino uno que purificación de la carne, Heb 9:14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual
fue tentado en todo según nuestra mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a
Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al 2Co 5:21 Al que no conoció pecado, por
semejanza, pero sin pecado. nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos
Dios vivo?
15 El versículo previo podría sugerir que Jesús estuvo lejos de las luchas de su pueblo en la tierra. Pero nuestro hechos justicia de Dios en él.
sumo sacerdote celestial puede compadecerse de nuestras debilidades, pues él fue tentado en todo igual que
nosotros, pero sin pecado. El tiempo perfecto en gr. (pepeirasmenon, “ha sido tentado”) implica que el Cristo Heb 5:7 Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo
exaltado lleva consigo sus experiencias terrenales de resistencia al pecado: continúa sabiendo lo que significa ser ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le
tentado igual que nosotros. podía librar de la muerte,(E) fue oído a causa de su
temor reverente.
Pero el conocimiento de Jesús de nuestras debilidades no proviene de que él mismo haya pecado (cf. 9:14; Juan Heb 5:8 Y aunque era Hijo, por lo que padeció
8:46; 2 Cor. 5:21; 1 Jn. 3:5). aprendió la obediencia;

Fue hecho en todo como nosotros (2:17; gr. kata panta) y ha sido tentado en todo igual que nosotros (gr. kata
Heb 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y
panta) (4:15).
consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante
de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se
Sin embargo, el ser tentado no es pecar. Jesús fue como Adán antes de rebelarse contra Dios: no tenía sentó a la diestra del trono de Dios.
historia de pecado y tenía la libertad de no pecar. ¡Pero esto no lo hizo menos humano! Ciertamente, sólo él que Heb 12:3 Considerad a aquel que sufrió tal
resistió la tentación hasta el fin sabe todo lo que pesa. Como Jesús luchó para hacer la voluntad del Padre delante contradicción de pecadores contra sí mismo, para que
de todas las dificultades (5:7, 8; 12:2, 3) se demostró a sí mismo que era un hombre con una diferencia, y que es el vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.
único que puede salvarnos del poder y el castigo del pecado. 24
La deidad de Cristo
Su nombre humano
Además, porque Jesús era verdaderamente hombre, su muerte pudo servir como un sustituto por
nuestro pecado. Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de
lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al
diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a
servidumbre. (Hebreos 2:14–15)
14-16 Para alcanzar la salvación de sus hijos y para atraerlos a sí mismo como la comunidad de la fe, el Hijo tuvo que compartir plenamente su humanidad (carne y
sangre).

El propósito de esta encarnación (el llegar a ser humano) fue que él pudiera morir y destruir por medio de la muerte al que tenía el dominio sobre la muerte (éste
es el diablo).
Esto recuerda la enseñanza de Gén. 3 sobre el papel de Satanás en la rebelión de la humanidad contra Dios y la imposición de la muerte como castigo divino por el
pecado. Heb. indica que el demonio sigue manteniendo a la gente en esclavitud a causa de su temor de la muerte (v. 15).

Sólo podemos ser liberados del poder de Satanás para servir a Dios por el perdón o la limpieza hecha posible por la muerte de Jesús (cf. 9:14, 15, 27, 28; 10:19-22).

El quita el temor del juicio y la condenación de aquellos que confían en él y les da la seguridad de la vida en el mundo venidero. El autor concluye su extendida
comparación entre Cristo y los ángeles al fin cuando dice que ciertamente él no tomó para sí a los ángeles, sino a la descendencia de Abraham (v. 16). La última
expresión no se refiere a la humanidad en general, ni al Israel nacional en particular, sino a todos los que se han aferrado de la esperanza ofrecida a nosotros en Jesús,
que son los herederos de la promesa a Abraham (6:17, 18).

A menudo, pacientes del cáncer requieren de un trasplante de médula de hueso para tener alguna
esperanza y seguir combatiendo con esta enfermedad. El donador que corresponda
perfectamente, debe dar una porción de su médula (la que produce células de sangre) para salvar
la vida de esta víctima del cáncer. Para salvarnos, Jesús sacrificó no solamente su sangre pero su
vida misma, porque su vida correspondía perfectamente a la nuestra. 25