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Florida y Boedo

CATEDRA HISTORIA DE LA CULTURA AMERICANA Y


ARGENTINA
Selección de textos artículo Yocco, Gabriela (2007)
disponible:
http://www.cafedelasciudades.com.ar/cultura_57_1.htm
• “A partir de la llamada "Generación del Centenario" -es decir,
aquella que ubicamos temporalmente en 1910, al cumplirse los cien
años de la Revolución de Mayo- la estructura socio-cultural de
Buenos Aires comienza a sufrir modificaciones radicales que
afectarían, entre otras cosas, al campo intelectual. Si seguimos la
línea diacrónica propuesta por Ivonne Bordelois en El país que nos
habla, obtenemos el siguiente mapa de generaciones, en este caso,
con propuestas ideológico-literarias:
• Tenemos, en los noventa años que transcurren entre 1837, fecha
que marca la llegada al Río de la Plata del Romanticismo, de la
mano de Esteban Echeverría, a 1927, la irrupción de los
movimientos vanguardistas, cambios que determinan una actitud
hacia la lengua. Una actitud por parte de los intelectuales que
intentan concentrar el poder a la hora de definir una "cultura
nacional". En este sentido, podemos pensar a "la lengua" como un
elemento mucho más político que "lingüístico”
• “Para redondear un contexto, es importante señalar cómo estaba
constituida la trama del campo intelectual del momento. En estas
primeras décadas del siglo se produce el fenómeno –o proceso- que
Sarlo da en llamar "autoidentificación del escritor". El escritor se
vuelve un "escritor profesional". Esto no implica ni define
necesariamente el modo en que el escritor obtiene los recursos
para vivir. El mercado literario es todavía demasiado pequeño como
para permitir a un autor sustentarse con la venta de sus obras. Lo
que sí implica es un "proceso de identificación del escritor": son
sujetos que dejan de ser políticos y también escritores para ser sólo
escritores que en la práctica literaria cotidiana afirmaban su
identidad social.”

• “La calle Florida, eje del porteñismo aguerrido, de la extraña mezcla
de vanguardia, cosmopolitismo y xenofobia de estos años, sigue
siendo la calle de la elite. Una calle sin espíritu, como la definiría,
palabras más palabras menos, Roberto Arlt. Una calle en la que
todos se reconocen, se saludan, se reafirman en su sensación de
pertenencia a esa "clase" de legítimos portadores de lo porteño
puro, de la pura idiosincrasia de una ciudad.
• Entre tanto, Boedo comienza a crecer desde el loteo de quintas
hasta parcelas de bajo costo, destinadas a las viviendas de los
inmigrantes. Este cambio urbanístico también implicó, por
supuesto, cambios en la estructura cultural del barrio. La
confluencia en esta zona de los suburbios de la ciudad de diferentes
individuos, con sus cargas culturales propias, sus propios anhelos y
su propio bagaje cultural, proporcionó al barrio características
distinguibles del resto de la ciudad.”
• “Si de mecanismos de legitimación y de identidad se trata, es llamativo el rol que la vanguardia
argentina le otorga al Estado. (grupo de Florida o martinfierrista) En el contexto de los movimientos
vanguardistas de la época, que en su mayoría tenían como pilar fundamental la ruptura con las
instituciones y todo lo que éstas implicaran, la actitud de los martinfierristas se distingue de un
modo particular. Por esto resulta casi una paradoja la "doctrina del patronazgo", como la llama
Beatriz Sarlo.

• Si desde Boedo ( agrupado en toro a la editorial “ Claridad”)se apunta con un dedo acusador al
Estado como parte fundamental de un sistema corrupto y socialmente injusto, desde Florida se
requiere un nivel de legitimación del escritor o de las figuras culturales por parte de ese mismo
Estado que lo coloca casi en el lugar de mecenazgo. Esta intervención estatal, llamada desde la
dirección de la revista Martín Fierro a través de una serie periódica de artículos, se manifestaría
concretamente en los premios y concursos organizados institucionalmente, a un nivel de
"oficialismo" que marcaría el prestigio literario y que desplazaría el circuito de legitimación de los
artistas jóvenes.

• Así, se acepta el "concurso" como "mecanismo de promoción" y "reconoce explícitamente


la legitimidad de la intervención estatal como reguladora y patrocinadora de las artes: incluso
que los presidentes de la nación intervengan a favor del desarrollo artístico puede ser, desde el
punto de vista de esta vanguardia, ‘honroso para ambas partes’" (Sarlo, Beatriz, "Vanguardia y
criollismo, la aventura de Martín Fierro", en Ensayos Argentinos, de Sarmiento a la Vanguardia,
Editorial Ariel, Buenos Aires, 1997, págs., 222-223)”
• “ Para los integrantes de Florida -mayoritariamente poetas- la
vanguardia llegó principalmente de la mano de un Borges recién
llegado de España y deslumbrado por el Ultraísmo. Un movimiento
literario español cuya doctrina adjudicaba a la búsqueda de
la metáfora un papel esencial, y que Borges definió de esta manera:
"Tachadura de las frases medianeras, de los nexos y los adjetivos
inútiles. Síntesis de dos o más imágenes en una, que ensancha así su
facultad de sugerencia". Así queda definido entonces el programa,
al menos desde lo literario, que seguirían en general los
vanguardistas de esta generación.
• Paradójicamente, este modelo de claro corte español se cruza
con un enraizado antihispanismo, con una alabanza a la
modernidad, con antiinmigracionismo y una inclinación a los
modelos franceses. Si ponemos esto en contexto, nos arroja una
mezcla singularmente compleja”
• “Este conjunto de inclinaciones estético-ideológicas, sumado al
gusto por el jazz, por la música de Stravinsky y otras sofisticaciones,
no puede ocultar de modo alguno una tendencia clasista. Un
clasismo determinado por la opción por los lujos de la vida
moderna y, desde lo fonético, por una impecable dicción porteña
que los detenta en portadores del "deber ser" del idioma y que los
distingue de los boedistas.

• Los integrantes más destacados de este grupo eran Jorge Luis


Borges, Oliverio Girondo, Evar Méndez (director del
periódico Martín Fierro), Norah Lange y Leopoldo Marechal. Por
otra parte, en la confluencia entre Florida y Boedo, podemos
encontrar figuras como Raúl González Tuñón o Nicolás Olivari, que
responden a las propuestas de ambos grupos”
• Para Boedo, desde el punto de vista estético, el predominio estará puesto
en la novela de corte realista-naturalista, en la literatura al servicio de la
revolución social y en la concepción del "arte comprometido", en lugar del
"arte por el arte" propuesto por la vanguardia martinfierrista. Desde el
punto de vista político, ya hemos mencionado el aporte que desde la
segunda generación de inmigrantes nos llega de las corrientes socialistas y
anarquistas europeas. La revolución social, o el cambio hacia una sociedad
más justa, será entonces el campo de apoyo en el que se sustentarán
todas las actividades culturales, incluso y fuertemente, la literaria.

• Y, en Boedo 837/39, en un local ubicado en el fondo de una construcción


que ha llegado hasta nuestros días, "Antonio Zamora se reunía con jóvenes
escritores: Elías Castelonuovo, Álvaro Yunque, Leonidas Barletta, Roberto
Arlt, Nicolás Olivari, Roberto Mariani y otros (...), jóvenes proletarios
representativos de intereses de perfil popular coherente con su formación
política y con su modo de vida"
• “Es, entonces en estas décadas fundamentales en las que se forma una nueva identidad social, la
del artista. Y, por consiguiente, nuevas relaciones entre los "hombres de letras". Estas nuevas
relaciones requerirán nuevos espacios. Así, de la mano de la creciente urbanización de la ciudad, se
produce un paso fundamental en la conformación de los lugares simbólicos de "encuentro". De los
salones y los clubes se pasa a los cafés.

• El café se erigirá en el lugar de encuentro por antonomasia de la estirpe porteña argentina, una
mezcla de parentescos y camaraderías, de relaciones políticas y de romances o desencuentros
literarios. El café será el lugar en el que por primera vez una mujer -Norah Lange- se subirá sobre
una mesa para recitar a viva voz un poema o gritar sus opiniones.

• En el café se configuran los estereotipos de la bohemia, del "escritor malogrado" y el de las


"jóvenes promesas". En palabras de Sarlo, un lugar para la conformación de cofradías, tanto
estéticas como ideológicas. Todo un entramado de condiciones socio-culturales deriva en el espacio
híper-simbólico del café, como lugar sacro del imperio porteño. El "lugar de encuentro" por
excelencia, que perdura hasta nuestros días.”

Centro Periferia
Martín Fierro Boedo
Lector de poesía Lector inseguro
del idioma
(prefiere las
novelas)
Alabanza del cine Tango
y del Jazz
• Fragmento de La Libertad de Raúl González Tuñón
• III
• De pronto entró la Libertad.
• Estábamos todos dormidos,
• algunos bajo los árboles,
• otros sobre los ríos,
• algunos más entre el cemento,
• otros más bajo la tierra.
• De pronto entró la Libertad
• con una antorcha en la mano.
• Estábamos todos despiertos,
• algunos con picos y palas,
• otros con una pantalla verde,
• algunos más entre libros,
• otros más arrastrándose, solos.
• De pronto entró la Libertad
• con una espada en la mano.
• Estábamos todos dormidos,
• estábamos todos despiertos
• y andaban el amor y el odio
• más allá de las calaveras.
• De pronto entró la Libertad,
• no traía nada en la mano.
• La Libertad cerró el puño.
• ¡Ay! Entonces...
• RGT
• NO SE ME IMPORTA UN PITO... Oliverio Girondo (Fragmento)
No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
• Yo no tengo la culpa
• Por Roberto Arlt
• Yo siempre que me ocupo de cartas de lectores, suelo admitir que se me hacen algunos elogios. Pues bien, hoy he
recibido una carta en la que no se me elogia. Su autora, que debe ser una respetable anciana, me dice:
• “Usted era muy pibe cuando yo conocía a sus padres, y ya sé quién es usted a través de su Arlt”.
• Es decir, que supone que yo no soy Roberto Arlt. Cosa que me está alarmando, o haciendo pensar en la necesidad
de buscar un pseudónimo, pues ya el otro día recibí una carta de un lector de Martínez, que me preguntaba:
• “Dígame, ¿usted no es el señor Roberto Giusti, el concejal del Partido Socialista Independiente?”
• Ahora bien, con el debido respeto por el concejal independiente, manifiesto que no; que yo no soy ni puedo ser
Roberto Giusti, a lo más soy su tocayo, y más aún: si yo fuera concejal de un partido, de ningún modo escribiría
notas, sino que me dedicaría a dormir truculentas siestas y a “acomodarme” con todos los que tuvieran necesidad
de un voto para hacer aprobar una ordenanza que les diera millones.
• Y otras personas también ya me han preguntado: “¿Dígame, ese Arlt no es pseudónimo?”.
• Y ustedes comprenden que no es cosa agradable andar demostrándole a la gente que una vocal y tres
consonantes pueden ser un apellido.
• Yo no tengo la culpa que un señor ancestral, nacido vaya a saber en qué remota aldea de Germanía o Prusia, se
llamara Arlt. No, yo no tengo la culpa.