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Renovación de las promesas

bautismales ante Jesús


Sacramentado

Francisco Martínez A.

Noviembre 2010
Fuente: Adoración a Jesús
Sacramentado y otros
«Renovar la fe, sellada en el
bautismo, es un signo de que
ésta crece y progresa a lo largo
de toda nuestra vida».
Juan 3,4-6.
El agua es signo de vida,
donde hay agua hay vida,
abundancia.
Jesús la asocia a la vida
nueva por gracia del Espíritu.
Para la fe el agua ha sido
siempre signo del nuevo
nacimiento que por obra del
Espíritu hemos experimentado
en el Bautismo.
Pensemos en todas
aquellas situaciones que en
nuestro corazón necesitan
volver a nacer para Dios, en
nuestra familia, en nuestros
amigos;
pidamos con insistencia al
Señor que reavive en nosotros
la vida de la que hemos sido
depositarios.
Reflexión
¡Ha llegado el momento! Del
costado de Cristo traspasado
brotan el agua y la sangre, el
Bautismo y la Eucaristía, ríos de
agua viva que fecundan y
alegran la Ciudad de Dios, que
es la Iglesia.
Un día nosotros fuimos
bautizados. Un día grande y
glorioso y desde entonces Dios
que es Padre, Hijo y Espíritu
Santo vive en nosotros.
Hoy queremos por este medio
renovar nuestro bautismo, por
eso lo primero que vamos a
hacer es recordar cuando
fuimos bautizados.
Nosotros necesitamos en forma
permanente, renovar nuestra fe
y apego hacia Nuestro Señor
Jesucristo.
Coligarse a Jesús significa en
forma transparente renunciar a
Satanás y a todos los espíritus
malignos que andan en busca de
la perdición de las almas.
Se tiene por costumbre que una
vez que haya terminado el
tiempo de cuaresma, debemos
renovar las promesas del santo
bautismo.
El fin de la renovación de las
promesas bautismales es con el
propósito de renunciar a
Satanás y sus obras, y prometer
servir fielmente a Dios en la
santa iglesia católica.
Por esta razón en la Vigilia
Pascual el Sacerdote nos
interroga:

¿RENUNCIÁIS A SATANÁS,
¿Renunciáis a todo aquello que
conduzca a las debilidades,
como rechazo de Dios y a todo
lo que les impide amar a Dios
sobre todas las cosas y al
prójimo como a ustedes
mismos? Sí renunciamos?
¿Renunciáis al mal, como signo
del pecado en el mundo y a todo
lo que les impide vivir como
verdaderos hijos?
Sí, renunciamos?
¿Renunciáis al error, como
ofuscación a la verdad y a todo
aquello que promueve la
sociedad de consumo y que nos
quita la libertad de los hijos,
como ser el materialismo, la
droga, el alcohol?
Sí, renunciamos
¿Renunciáis a la violencia,
como contraria a la caridad?
Sí, renunciamos
¿Renunciáis al egoísmo, como
falta de testimonio del amor?
Sí renunciamos
RENUNCIÁIS A SUS OBRAS…
como pueden ser:
sus injusticias y favoritismos?
Sí renunciamos
sus materialismos y
sensualidades?
Sí renunciamos
sus faltas de fe, de esperanza y de
caridad?
Sí renunciamos
¿RENUNCIAN A SUS
SEDUCCIONES…
como pueden ser:
el creerse los mejores;
Sí renunciamos
el verse superiores;
Sí renunciamos
el estar muy seguros de ustedes
mismos;
Sí renunciamos
el creer que ya están convertidos
del todo;
Sí renunciamos
el quedarse en las cosas, medios,
instituciones, métodos,
reglamentos y no ir a Dios.
Sí renunciamos
(cf. Misal Romano, lit. Vigilia
Pascual).
Divino Jesús Sacramentado
ante Ti y en compañía de
nuestra Madre Inmaculada y
siempre Virgen María.
Yo _________ pecador, quién
con la tierna misericordia del
Padre Eterno fui privilegiado
al ser bautizado "en el
nombre del Señor Jesús "
ingrato, en este día renuevo y
ratifico las promesas de mi
bautismo
Renuncio y rechazo para
siempre a Satanás esto es: al
pecado, como negación de
Dios;
A sus obras, sus vanidades a
todo pecado contra la caridad
y la virtud de la pureza;
renuncio para siempre a todo
ocultismo,
a todo esoterismo o
superstición que haya
practicado, consciente o por
ignorancia, voluntaria o
involuntariamente.
Esta renuncia la hago a
nombre de todos mis
antepasados, a toda herencia
ancestral maligna que haya
heredado por cualquier forma
o medio;
Te suplico que el poder de tu
sangre derramada me lave,
me purifique y me libere de
sus efectos y consecuencias; y
me doy enteramente a Ti.
Cristo Jesús, proclamo que Tú
eres la sabiduría encarnada,
que me invitas a tomar sobre
mí tu yugo suave y tu carga
ligera, dadme la gracia de ser
fiel a Ti en reparación de mis
pecados.
Ante tu presencia Eucarística
soberano Señor Sacramentado
por el poder de tu gloriosa
sangre renuncio y rechazo a
todo pecado e idolatría en
cualquier forma,
A todo espíritu de lujuria,
perversión, error, desviación
sexual, fornicación, impureza,
odio, rencor, resentimiento,
prepotencia, autosuficiencia,
orgullo, soberbia y
concupiscencia; mentira, celos,
temor, miedo, depresión,
enojo, ira, desorden, tensión,
culpabilidad, enfermedad no
identificada por la ciencia
médica, rechazo y
desintegración familiar
De igual forma ante Ti, Divino
Jesús, rechazo a todos los
espíritus malignos cualquiera
que sean sus nombres con sus
legiones y a sus dones,
Potencias, revelaciones,
comunicaciones,
interrelaciones,
intercomunicaciones y todos
los poderes,
pactos
alianzas,consagraciones,
sujeciones, sugestiones o
potestades, dominio,
principados y fortalezas.
De igual forma rechazo y
renucio a todos los poderes y
cosas adquiridas o contraídas
por lecturas de las cartas y
toda adivinación o por
cualquier otro medio que
venga del reino de Satanás.
Y no del reino de Dios: en el
nombre de Cristo Jesús y por el
poder de su sangre preciosa
rechazo todo lo antes
mencionado y lo pongo a tus pies
por mano de María nuestra
querida Madre, bajo el nombre
de Santa María de Guadalupe
Para que Tú los anules y le
quites todo poder, los
aniquiles, los regreses por
donde han venido y nunca
más vuelvan a influir en
nuestros actos.
Me sujeto única y totalmente a
tu divina voluntad, adorado
Jesús Sacramentado,
concédeme la gracia de vivir
cobijado con la pureza de
María y ser puro de cuerpo y
alma como ella.
No quiero ningún poder que
venga del maligno, sólo acepto
lo que venga de Ti, sólo Tú
eres mi gloria y mi fortaleza
y así compartir en la dignidad
de la herencia de Tu Divino
Hijo, deseo ahora en la
Presencia de este mismo
Padre amante
y por su Único hijo
engendrado, renovar en toda
sinceridad las promesas que
solemnemente hice en el
momento de mi santo
Bautismo.
Yo, por lo tanto, ahora
renuncio nuevamente a
satanás; renuncio a todos sus
trabajos; renuncio a todos sus
atractivos.
Ahora vamos a renovar nuestro
bautismo
¿Creen en Dios, Padre
bueno, que nos ama
infinitamente y nos invita a ser
testigo de ese amor?
Sí, creemos.
¿Creen en Jesucristo, el Hijo de
Dios hecho hombree que murió
y resucitó para salvarnos?
Sí, creemos.
¿Creen en el Espíritu Santo, que
vive en nosotros, el que hace
fecunda la vida de Dios en toda
criatura? Sí, creemos.
¿Creen en la Iglesia una,
santa, católica y apostólica,
que es comunión y
participación, que es pueblo
peregrino hacia la casa del
Padre? Sí, creemos.
¿Creen en un mañana mejor,
en un mundo distinto, en
cielos nuevos y en la tierra
nueva, en definitiva en la
civilización del amor?
Sí, creemos
¿Creéis que tenemos un Dios
que es Padre, que nos conoce
y nos quiere, que ha creado
todas las cosas para nosotros
y nos ha enviado a Jesús para
que caminemos con Él?
Sí, creo, pero aumenta mi fe.
¿Creéis que Jesús ha nacido
de Santa María, la virgen, ha
muerto por nuestros pecados,
pero ha resucitado y es
nuestro camino para ir al
cielo con Él?
Sí, creo, pero aumenta mi fe.
¿Creéis en el Espíritu Santo
que nos da la fuerza para
seguir a Jesús?
Sí, creo, pero aumenta mi fe.
¿Creéis en la Iglesia, la Familia
de los hijos de Dios que es
una, santa, católica y
apostólica?
Sí, creo, pero aumenta mi fe.
Esta es nuestra fe, es la fe de
la Iglesia que juntos hemos
profesado. Demos gracias al
Padre que nos ha hecho hijos
suyos queridos. Amén
Creo en Dios, Padre
Todopoderoso, Creador del cielo
y de la tierra. Creo en Jesucristo,
su único Hijo, nuestro Señor,
quien nació a este mundo y quién
sufrió y murió por mis pecados y
resucito después.
Creo en el Espíritu Santo, la
Santa Iglesia Católica, la
comunión de los Santos, el
perdón de los pecados, la
resurrección de la carne y la
vida eterna.
Habiendo sido enterrado con
Cristo hasta la muerte y
habiendo sido levantado con
Él a una nueva vida, prometo
no volver a vivir más para mí
mismo o para ese mundo que
es el enemigo de Dios,
pero si viviré por él que murió
por mí y luego resucitó.
Le serviré fielmente a Dios mi
Padre celestial hasta la
muerte, en la Santa Iglesia
Católica.
Enseñado por el mandato de
nuestro Salvador y formado
por la palabra de dios, ahora
me atrevo a decir:
Padre Nuestro, que estás en el
cielo, santificado sea tu
nombre, venga
a nosotros tu reino, hágase tu
voluntad así en la tierra como
en el cielo.
Dadnos hoy nuestro pan de
cada día; y perdona nuestras
ofensas así como nosotros
perdonamos a los que nos
ofenden; y no nos dejes caer
en la tentación mas líbranos
del mal. Amen.
El sacerdote nos recuerda en el
momento de la renovación del
bautismo lo siguiente:
La eucaristía es una fiesta de
fraternidad y de amistad; no
la podemos celebrar enojados
entre nosotros, ni tampoco
enojados con Dios.
Por eso cada jueves al
principio de nuestra
celebración pedimos perdón
para celebrar reconciliados
este encuentro con nuestro
amigo. Pidamos perdón
diciendo:
“queremos volver a tu casa,
Padre”
1. Te pedimos perdón porque
muchas veces nos alejamos de
Ti, nos apartamos de tu casa

R/. Queremos volver a tu


casa, Padre
2 Como el hijo de la parábola
tomamos lo que nos das, el
tiempo, la vida, la inteligencia,
las fuerzas, el dinero, los amigos
y malgastamos tantos dones

R/. Queremos volver a tu casa,


Padre
3. Nos desentendemos de las
tareas que nos encomiendas a
través de nuestros padres.
Profesores, compañeros y no
cuidamos la viña que tenemos
que trabajar.
R Queremos volver a tu casa,
Padre
4. También como el hijo de la
parábola que se fue de casa,
nosotros sentimos muchas
veces hambre y vacío en
nuestras vidas inútiles

R/. Queremos volver a tu


casa, Padre
El Sacerdote dice:
“Señor, ya lo has oído,
queremos volver a tu casa
porque sólo en ella tenemos
paz verdadera. Perdona
nuestra ofensas y déjanos
entrar para estar cerca de Ti.”
Alabanza del agua.

Demos gracias a Dios porque ha


creado el agua para quitar
nuestra sed y para regar las
plantas.
Todos:
Te damos gracias, Señor.
Gracias porque al pasar por el
Mar Rojo el pueblo de Israel,
se vio libre de la esclavitad de
Egipto.
Te damos gracias.
Gracias, Señor, porque con el
agua del Bautismo nos has
librado del pecado y nos has
hecho tus hijos.
Te damos gracias, Señor.
Espero que hayáis vivido lo
concerniente a la Renovación
bautismal.